martes, 8 de noviembre de 2016

El sur se recuperó antes de la extinción de los dinosaurios

-ESTUDIO EN FÓSILES DE INSECTOS DE PATAGONIA-

MICHAEL DONOVAN / PENN STATE
Antiguas marcas de alimentación de insectos hambrientos en fósiles de hojas de América del Sur están arrojando nueva luz sobre la extinción en masa que aniquiló a los dinosaurios.  

Los científicos analizaron los daños causados por la alimentación de insectos a miles de fósiles de hojas de la Patagonia Argentina, durante la transición Cretaceo-Paleógeno, y encontraron evidencia de que los ecosistemas se recuperaron dos veces más rápido que en los Estados Unidos.

Los resultados, publicados en la nueva revista Nature Ecology & Evolution, ofrecen una importante evidencia de cómo los ecosistemas terrestres fuera de los Estados Unidos respondieron después de que un asteroide azotó Chicxulub, México, hace 66 millones de años, marcando el final del Cretácico.  

"La mayor parte de lo que sabemos sobre la recuperación terrestre proviene del interior occidental de Estados Unidos, relativamente cerca del cráter Chicxulub, lo que ha limitado nuestro conocimiento de la recuperación en el resto del mundo", dijo Michael Donovan, estudiante de doctorado en geociencias de la Penn State University y autor principal del estudio. "Estamos dando otra visión de lo que estaba sucediendo durante ese tiempo, muy lejos del sitio de impacto".

Donovan y su equipo internacional encontraron que los insectos minadores de las hojas desaparecieron por completo en la Patagonia durante el evento de extinción, como lo demuestran estudios previos en los Estados Unidos. Pero a diferencia de los Estados Unidos, donde pasaron nueve millones de años hasta recuperarse la diversidad de insectos antes del impacto, en la Patagonia sólo fueron 4 millones de años, según un comunicado.

"Los insectos y las plantas son los organismos multicelulares más diversos del mundo, y se sabe que responden a grandes cambios ambientales", dijo Donovan. "Así que suponen un gran recurso para estudiar nuestro pasado".   

El equipo analizó 3.646 fósiles de la Patagonia en busca de signos de mineros de las hojas --larvas de insectos que se denominan por el tipo de daño que causan en forma de túnel sobre las hojas de las que se alimentan. Esta alimentación, y los excrementos de los insectos, crean patrones distintivos y pueden ser comparados entre fósiles en diferentes sitios.  

Los científicos no encontraron evidencia de que las especies mineras individuales del Cretácico sobrevivieran al evento de extinción en la Patagonia, lo que indica que el extremo sur de América no ofreció un refugio para los insectos como el equipo de Donovan pensó en primer lugar.

"No hubo evidencia de supervivencia, lo cual es similar a lo que encontré al trabajar en la  investigación en el yacimiento de Mexican Hat en Montana", dijo Donovan. "Pero lo que encontramos en la Patagonia es un grupo bastante diverso de nuevos mineros de las hojas que aparecen mucho más pronto que en el oeste de Estados Unidos", afirmó.

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