lunes, 5 de marzo de 2018

EL POLLUELO DE 127 MILLONES DE AÑOS QUE DA CLAVES SOBRE LA EVOLUCIÓN

Se trata de un fósil casi completo y uno de los más pequeños descubiertos hasta la fecha.

Imagen artística del enantiornita. En el gráfico superior (en blanco y negro)
 se compara su tamaño con el de un insecto). Crédito: Raúl Martín.
Mide apenas cinco centímetros y pesa menos de 90 gramos. Así es el pequeño fósil de un pájaro bebé prehistórico que está ayudando a los científicos a entender cómo las primeras aves llegaron al mundo durante el reinado de los dinosaurios.
El fósil, que data de la Era Mesozoica (hace 250-65 millones de años), es una hembra de un grupo de aves prehistóricas llamadas enantiornitas (un grupo extinto de aves voladoras). Compuesto por un esqueleto casi completo, el espécimen se encuentra entre los fósiles aviares mesozoicos más pequeños jamás descubiertos. El estudio ha sido publicado en la revista Nature.
Lo que hace que el fósil sea tan importante y único es el hecho de que murió poco después de su nacimiento. Esta es una etapa crítica en la formación del esqueleto de un pájaro. Eso significa que la vida extremadamente corta de esta ave ha dado a los investigadores una rara oportunidad de analizar la estructura y el desarrollo óseo de la especie.

Estudiar y analizar la osificación (el proceso de desarrollo de los huesos) puede explicar mucho sobre la vida de un ave, ya que permite comprendes si puede volar, si necesita quedarse con sus padres después de la eclosión o puede sobrevivir por sí mismo.
“La diversificación evolutiva de las aves – explica Fabien Knoll, autor principal del estudio, en un comunicado – ha dado lugar a una amplia gama de estrategias de desarrollo de crías y diferencias importantes en sus tasas de crecimiento. Al analizar el desarrollo óseo, podemos observar toda una serie de rasgos evolutivos. Las nuevas tecnologías están ofreciendo a los paleontólogos capacidades sin precedentes para investigar fósiles provocadores. Aquí aprovechamos las instalaciones más modernas de todo el mundo, incluidos tres sincrotrones diferentes en Francia, el Reino Unido y los Estados Unidos para obtener imágenes detalladas del fósil”.

Los investigadores descubrieron que el esternón del ave todavía estaba compuesto principalmente de cartílago y aún no se había convertido en hueso sólido cuando murió, lo que significa que no habría podido volar.
“Este nuevo descubrimiento –  añade Luis Chiappe, coautor del estudio –, junto con otros de todo el mundo, nos permite echar un vistazo al mundo de las aves antiguas que vivieron durante la era de los dinosaurios. Es sorprendente darse cuenta de cuántas de las características que vemos entre las aves vivientes ya se habían desarrollado hace más de 100 millones de años”.


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