martes, 8 de enero de 2019

Un estudio detecta en Galve cambios de clima asociados a variaciones en la órbita de la Tierra

Investigadores de la Universidad de Zaragoza descubren en las rocas pistas de una oscilación entre periodos húmedos y secos que se repite en ciclos de 400.000 años.

Los investigadores de la Universidad de Zaragoza, durante sus prospecciones 
geológicas en Galve. / G. A.
Un estudio de la Universidad de Zaragoza sobre la huella climática del Jurásico –entre 201 y 145 millones de años atrás– determina que en la geología de Galve se detectan oscilaciones del clima entre épocas húmedas y secas que se repiten con un periodicidad de 400.000 años, una lapso temporal que coincide con las variaciones extremas en la órbita de la Tierra alrededor del sol, pasando de una forma ovalada a una casi circular.

El estudio, que ha sido llevada a cabo por los investigadores Jorge Val, Marcos Aurell y Beatriz Bádenas, será publicado en breve por la revista científica ‘Journal of Iberian Geology’ y en ‘Geogaceta’. Las averiguaciones de estos científicos se han llevado a cabo en una localidad conocida mundialmente por su riqueza fosilífera y geológica y donde se sembró la semilla del actual tirón turístico de los dinosaurios en la provincia.

El informe, desarrollado por un equipo del Departamento de Ciencias de la Tierra, detecta alteraciones en las capas geológicas en las que la llegada de abundantes aportes fluviales como consecuencia de un clima húmedo contrasta con otros estratos que evidencian épocas de más sedimentación de depósitos carbonatados derivados de la aridez del clima.

La datación temporal de las capas geológicas mediante análisis químicos y de los fósiles microscópicos contenidos en la roca ha determinado que la oscilación se produce con una periodicidad de 400.000 años, coincidente con la variación extrema del recorrido de traslación de Tierra.

El trabajo científico señala que la variación de la distancia a la que la Tierra gira respecto del sol por la modificación del dibujo que describe la órbita influye en la radiación solar que recibe el planeta y como consecuencia en su clima. Las variaciones climáticas, a su vez, han dejado su impronta "sobre la geología turolense".

Un dinosaurio que envejece

La investigación ha permitido también recalcular la antigüedad de los fósiles del dinosaurio Galvesaurus herreroi, identificado a partir de los restos localizados en Galve. Frente la datación inicial de 147 millones de años, el trabajo de la Universidad de Zaragoza data los fósiles en 153 millones de años, con lo que la especie ‘envejece’ 5 millones de años.

La nueva cronología del Galvesaurus le aleja en el tiempo de otra especie de dinosaurio definida a partir de los restos localizados también en Galve, el Aragosaurus ischiaticus, que vivió hace 140 millones de años.

Otra revelación de la reciente investigación geológica apunta a un gran actividad tectónica –sísmica– entre las formaciones Villar del Arzobispo y Aguilar del Alfambra –en la transición del Jurásico al Cretácico, hace unos 145 millones de años–, detectada a partir de afloramientos en Aguilar del Alfambra.

Los investigadores señalan que la zona en la que han llevado a cabo sus prospecciones es muy conocida "por la calidad de sus afloramientos geológicos" y por albergar el parque paleontológico de Galve, que acaba de cumplir sus 25 años de existencia. Además, es el lugar en el que hace 60 años se encontraron los fósiles del primer dinosaurio definido en España, el Aragosaurus ischiaticus.

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