jueves, 29 de septiembre de 2016

No es la sonrisa lo que hace 'sexy' a un dinosaurio, son los cuernos

Vinculan los ornamentos craneales a la selección sexual de terópodos gigantes como el Tyranossaurus Rex.


Ilustración de 1896 que muestra a dos Dryptosaurus saltando. Charles R. Knight
¿En qué se fija primero una dinosaurio hembra al buscar pareja? No es un test de Cuore Cretácico sino una pregunta a la que los científicos llevan años dando vueltas para comprender la evolución de los saurópodos, y qué ha podido quedar de ellos en las especies actuales.

Esta semana, un nuevo estudio aparecido en la revista NatureCommunications pone a los ornamentos craneales -como crestas o cuernos- en el centro del debate. Tradicionalmente, se pensaba que los cuernos o las crestas, especialmente en los terópodos como el Carnotaurus, el Ceratosaurus o el conocido Tyrannosaurus tenían una función principalmente defensiva. Ahora, paleontólogos de las universidades del Estado de Carolina del Norte (NCSU) y Montana apuntan al rol de estos ornamentos en la selección sexual de los grandes dinosaurios carnívoros.

Un Carnotaurus, depredador que habitaba lo que hoy es Sudamérica. 
Lida Xing and Yi Liu
Las características de la cabeza parecen tener una correlación directa con el volumen corporal, ya que según este estudio, que evaluó más de un centenar de terópodos, tener cresta o cuernos significa una evolución más rápida hacia el gigantismo. "Las observaciones generales indican que 20 de los 22 dinosaurios terópodos más grandes de los que hemos encontrado cráneos poseen algún tipo de ornamento óseo", indica Terry Gates, de la NCSU. "Por otro lado, especies más pequeñas carecen en su mayoría de tales estructuras lo que apoya nuestra hipótesis".

Además, los científicos han hallado un umbral de peso por debajo del cual los ornamentos de hueso craneal no se originan. Este umbral -orientativo ya que sólo cotejaron 38 especies con ornamentos craneales- es de 1.000 kilogramos. Es decir, según los científicos, tener cresta o cuernos en la cabeza equivalía a evolucionar hasta 20 veces más rápido hasta lograr superar la tonelada de peso.

Curiosamente, las especies más pequeñas y que no desarrollaron ornamentos craneales coinciden también con las que acabaron desarrollando plumas, aunque los autores puntualizan que "estas hipótesis evolutivas son generalizaciones y no incluyen factores ecológicos como la presión predativa, la tierra disponible o la expansión a otros nichos".

Un camaleón gigante de Madagascar, de colores vivos. Bernard Gagnon
Sin embargo, el trabajo resultará útil para tratar de entender por qué los camaleones que viven en hábitats abiertos, como la sabana, son más pequeños que los que viven, por ejemplo, en selvas, y sus ornamentos craneales más pequeños y de colores menos brillantes.

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