miércoles, 20 de mayo de 2020

Atapuerca ofrece una excavación reducida a la espera de la Junta

La reunión de la Fundación no plantea cambios sobre la propuesta inicial: 50 investigadores en el mes de julio. En Torrelara ni la falta de fondos les ha parado en campañas pasadas y, con una excavación más reducida, sí preocupa la situación sanitaria

YACIMIENTO DE DINOSAURIOS EN TORRELARA. ECB
A la espera de ver cómo evolucionan los diferentes pasos de la desescalada por la pandemia del Covid. Así están las principales excavaciones arqueológicas que se celebran cada verano en la provincia como el complejo de Atapuerca y el yacimiento de dinosaurios en Torrelara.

Respecto a Atapuerca la reunión celebrada ayer vía on line permitió confirmar la reducción de excavadores y yacimientos. Una propuesta sobre la que será la Junta de Castilla y León quien tenga la última palabra sobre si el sonido de repiquetear en la cuadricula de Gran Dolina se va a repetir este verano.

Primero porque es la Administración regional quien propone las fases de desescalada, en las que Castilla y León va rezagada. Y segundo porque es quien autoriza la excavación en zonas patrimoniales como esta y quien la financia.

Por cuestiones sanitarias y de seguridad, a principios de mayo el codirector Eudald Carbonell ya anuncio que la excavación sería más corta y más reducida. Establecía la necesidad, por la emergencia sanitaria que se ha generado en todo el mundo, de reducir el personal que podría acercarse hasta los yacimientos este verano. Se plantea un grupo de 50 arqueólogos de dilatada experiencia.

Lo habitual en las excavaciones de la última década es que participen unas 200 personas que se organizan con un grupo de responsables, miembros con experiencia del Equipo de Investigación de Atapuerca y que están acompañados, por quincenas, con otro grupo de unas 50 personas. Este grupo estable que se mantiene durante toda la excavación será, previsiblemente, quien se mantenga en el trabajo de campo este año.

También está la ausencia ya confirmada el pasado 9 de mayo de los profesionales residentes en el extranjero. Desde que el SARS-Cov-2 ha roto la normalidad en todo el mundo los viajes en avión y entre diferentes países se ha complicado mucho. “Todos serán investigadores del equipo en España y de toda la vida. De fuera nadie, hace 15 días que lo paralizamos, es imposible en las condiciones que se está poniendo el país tener gente de fuera”, explicaba Carbonell a principios de este mismo mes de mayo.

Por tanto, también se reduce la superficie de excavación que en los últimos años había sumado nuevos retos. El trabajo se centrará en los yacimientos de Trinchera del Ferrocarril: Elefante (donde podrían llegar a la base), Galería y Dolina (que buscan bajar lo más rápido posible a TD-6 donde esperan más restos de Antecessor); Cueva Mayor: Sima de los Huesos (un espacio reducido que siempre ofrece restos humanos), Galería de las Estatuas (donde el año pasado se planteó excavar la entrada) y Cueva Mayor. Se mantendría también la actividad en Cueva Fantasma.

El Colectivo Arqueológico-Paleontológico de Salas (CAS) también está a la espera de ver cómo evoluciona la pandemia antes de decidir si vuelven a hincar el diente al fructífero yacimiento de Torrelara. Este equipo, mucho más modesto, ha vuelto cada verano al campo aún sin fondos. Pero preocupa la situación sanitaria. «No somos un grupo humano muy grande pero es un tema muy delicado porque no queremos que pueda haber un problema con todo esto», explica el director de la excavación, Fidel Torcida. Así que están a la espera primero de ver cómo evoluciona la desescalada en la provincia de Burgos y después analizar las medidas de seguridad que permitan la excavación. En este caso el reto es un yacimiento como el de Torrelara con gran profusión de restos donde destaca dos ejemplares de un gran saurópodo por identificar.


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