viernes, 30 de abril de 2021

XVIII CONCURSO DE POSTALES DEL MUSEO DE DINOSAURIOS 2021

OS RECORDAMOS QUE EL PRÓXIMO MARTES 4 DE MAYO DE 2021 TERMINA EL PLAZO DEL DECIMOCTAVO CONCURSO DE POSTALES DEL MUSEO DE DINOSAURIOS.

Desde el Museo de Dinosaurios, la Fundación Dinosaurios CyL y la Fundación Aspanias Burgos os animamos a todos a participar en el XVIII Concurso de Postales del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos).

El Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes y la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León organizan el XVIII Concurso de Postales del Museo de Dinosaurios.

Podrán participar en este concurso, con uno o más trabajos, todas las personas que lo deseen, admitiéndose únicamente bocetos originales, inéditos y no premiados en ningún otro concurso, con ilustraciones de motivos paleontológicos (relacionados con los dinosaurios) o arqueológicos.

Cada concursante podrá entregar hasta un máximo de 5 bocetos.

Se establecen tres categorías de participación:

Modalidad A: personas de menos de 15 años de edad.

Modalidad B: personas de 15 años de edad en adelante.

Modalidad C: personas con discapacidad.

El tamaño del boceto será de 10.5 X 15 cm, o de 11.5 X 16.5cm, en disposición horizontal o vertical, sin limitación de colores y montado sobre una superficie rígida (mínimo cartulina)

Premios: Se concederá un primer premio para cada modalidad.

Modalidad A: Artículos del Museo valorados en 100€ + diploma.

Modalidad B: Premio en metálico de 300€ + diploma.

Modalidad C: Premio en metálico de 100 € + artículos del Museo valorados en 50 € + diploma.

Bases (descárgatelas aquí). 

Plazo: hasta el lunes 4 de mayo de 2021. 

www.fundaciondinosaurioscyl.com (concursos)

Así es el Yamatosaurus, el dinosaurio con “pico de pato” recién descubierto en Japón

Con patas poderosas que le permitían recorrer enormes distancias y cientos de dientes para machacar plantas, el Yamatosaurus izanagii revela nueva información sobre la migración prehistórica en Japón.

La ilustración de este artista de Yamatosaurus izanagii (centro) representa su
ascendencia a hadrosaurios más avanzados (en el fondo). Arte de Masato Hattori.
En una isla al sur de Japón, nueva luz recubrió al estudio paleontológico. Un equipo de científicos asiáticos encontró evidencia de una especie nunca antes vista de hadrosaurio, cuyos restos apuntan que pudo haber sido endémica de la zona. Destacable por su pico de pato, recibió el nombre científico de Yamatosaurus izanagii, y podría sugerir información inédita sobre la migración de especies en el pasado remoto.

Yamatosaurus: ¿nueva evidencia sobre migración prehistórica?

Detalle de la creación digital de Masato Hattori.
De acuerdo con Scientific American, el hadrosaurio podría haber sido incluso más veloz que el Tiranosaurio Rex. Esto explica su complexión alargada y extremidades fuertes, según revelan los restos paleontológicos encontrados. Nunca antes se había tenido evidencia de una especie oriunda de Japón, hasta ahora.

No sólo se sabe que el Yamatosaurus izanagii era un corredor notable, sino que su presencia en Japón podría ser evidencia de movimientos migratorios significativos en aquel pasado remoto. Podría ser, según los paleontólogos a cargo del estudio, que la especie se haya movilizado desde Asia hasta América del Norte.

Antes de este hallazgo, se creía justamente lo contrario. Sin embargo, el hecho de que caminaran erguidos en dos patas arroja nueva luz a propósito del camino evolutivo de estos dinosaurios masivos. Además de ser herbívoros, los Yamatosaurus pudieron haber sido viajeros natos, desde hace más de 65 millones de años.

Un paso evolutivo divergente

Los hadrosaurios vivieron durante el periodo Cretácico Superior, y fueron una
familia diversa que se extendió en diversos continentes. Foto: Getty Images
Los hadrosaurios se distinguen de otras especies de dinosaurios por sus hocicos aplanados y anchos. Como herbívoros del período Cretácico Superior, tuvieron que adaptar su mecánica de masticar a las plantas disponibles en sus hábitats naturales. Se tenía registro de su presencia en América del Norte, Europa, África y Asia.

Además de tener una estructura dental diferente a la de sus primos, el Yamatosaurus se distingue por el desarrollo de hombros y extremidades anteriores. Por esta razón, se sospecha que pudo haber sido un bípedo, en lugar de caminar en cuatro patas. Los restos de sus mandíbulas y dientes fueron encontrados originalmente en 2004, en un pedazo de cantera en la isla Awaji de Japón.

El Dr. Yoshitsugu Kobayashi, profesor del Museo de la Universidad de Hokkaido, encargado de su estudio, asegura que el descubrimiento de fósiles por parte de aficionados ha sido clave para el estudio de especies prehistóricas. Con respecto al nombre de la nueva especie de hadrosaurio, el experto destaca que “Yamato” es un nombre antiguo en Japón, mientras que “Izanagi” es un dios de la mitología japonesa, encargado de crear islas.

Según el experto, éste es el primer dinosaurio del periodo Cretácico encontrado en el país. “El descubrimiento de estos dinosaurios japoneses nos ayudará a completar una parte de nuestra visión más amplia de cómo los dinosaurios migraron entre estos dos continentes“, asegura Kobayashi.

ngenespanol.com

Eslabón perdido en la evolución animal de 1.000 millones de años

Un microfósil de mil millones de años encontrado en Escocia contiene dos tipos de células distintos y podría ser el animal multicelular más antiguo jamás registrado.

Imagen de Bicellum Brasieri - PAUL STROTHER
El fósil revela nuevos conocimientos sobre la transición de organismos unicelulares a animales multicelulares complejos. Los holozoos unicelulares modernos incluyen los animales vivos más basales, y el fósil descubierto muestra un organismo que se encuentra en algún lugar entre los animales unicelulares y multicelulares.  

El fósil ha sido descrito y nombrado formalmente Bicellum Brasieri en un nuevo artículo de investigación publicado en Current Biology.

El profesor Charles Wellman, uno de los investigadores principales de la investigación, del Departamento de Ciencias Animales y Vegetales de la Universidad de Sheffield, dijo en un comunicado: "Los orígenes de la multicelularidad compleja y el origen de los animales se consideran dos de los eventos más importantes en la historia de vida en la Tierra, nuestro descubrimiento arroja nueva luz sobre ambos.

"Hemos encontrado un organismo esférico primitivo formado por una disposición de dos tipos de células distintos, el primer paso hacia una estructura multicelular compleja, algo que nunca antes se había descrito en el registro fósil.   

"El descubrimiento de este nuevo fósil nos sugiere que la evolución de los animales multicelulares ocurrió hace al menos mil millones de años y que los primeros eventos anteriores a la evolución de los animales pueden haber ocurrido en agua dulce como lagos en lugar del océano”.

El profesor Paul Strother, investigador principal de la investigación del Boston College, dijo: "Los biólogos han especulado que el origen de los animales incluía la incorporación y reutilización de genes anteriores que habían evolucionado antes en organismos unicelulares.   

"Lo que vemos en Bicellum es un ejemplo de un sistema genético de este tipo, que implica la adhesión y la diferenciación celular de células que pueden haberse incorporado al genoma animal 500 millones de años después".

El fósil fue encontrado en Loch Torridon en las Tierras Altas del Noroeste de Escocia. Los científicos pudieron estudiar el fósil debido a su excepcional conservación, lo que les permitió analizarlo a nivel celular y subcelular.   

El equipo espera ahora examinar los depósitos de la zona en busca de fósiles más interesantes que podrían proporcionar más información sobre la evolución de los organismos multicelulares.

europapress.es

martes, 27 de abril de 2021

Un investigador de la Universidad de Málaga cuestiona que el vuelo propulsado apareciera en dinosaurios no avianos

El científico del Departamento de Ecología y Geología de la Universidad de Málaga (UMA) Francisco Serrano Alarcón acaba de publicar un artículo en la revista 'Current Biology' en el que cuestiona que el vuelo propulsado apareciera varias veces entre los dinosaurios.

Un investigador de la UMA cuestiona que el vuelo propulsado apareciera 
en dinosaurios no avianos - UNIVERSIDAD DE MÁLAGA - Archivo
El vuelo propulsado en animales --impulsado por el batido de unas alas-- es un modo de locomoción muy costoso energéticamente que requiere numerosas adaptaciones anatómicas y fisiológicas para poder llevarlo a cabo. De hecho, la capacidad de desarrollarlo solo ha aparecido cuatro veces en la historia evolutiva de los animales: en insectos, pterosaurios, aves y murciélagos.

Un estudio científico publicado en 2020 en la revista 'Current Biology' concluía que el vuelo propulsado habría aparecido de manera independiente, además de en las aves --el único linaje superviviente de dinosaurios--, en otros tres grupos de dinosaurios. Un hallazgo con gran repercusión, ya que ampliaba el número de vertebrados que habrían desarrollado este costoso medio de locomoción y, entre los dinosaurios, dejaba de ser exclusivo para las aves.

El investigador de la UMA, perteneciente al 'Dinosaur Institute' (NHMLAC) de Los Ángeles, refuta este hallazgo por falta de evidencia científica. Según destaca, los parámetros que usaron los autores para determinar la capacidad de vuelo no permiten discernir entre un vuelo propulsado y uno pasivo, frecuente este último en muchísimos más grupos de animales.

Para realizar este nuevo estudio, en el que ha trabajado junto con el paleontólogo Luis M. Chiappe, vicepresidente de Investigación y Colecciones del NHMLAC; han incorporado una comparación entre los parámetros medidos en animales actuales capaces de vuelo propulsado como las aves y murciélagos, y aquellos que planean, por ejemplo, las ardillas voladoras o los reptiles voladores, entre otros.

También han añadido nuevos datos respecto a la capacidad de generar energía desde los músculos, ampliando los que se habían tenido en cuenta en el estudio original, han precisado desde la UMA en un comunicado.

"Las aves son un grupo de dinosaurios de los que conocemos fósiles de hace 150 millones de años, que ya tenían unas alas bien desarrolladas. Entre los dinosaurios no avianos más emparentados con estas también se conocen fósiles con alas lo suficientemente desarrolladas como para haberles proporcionado algún beneficio aerodinámico, ya sea para planear desde un árbol a otro, o para impulsarse para trepar y saltar obstáculos", ha explicado, al tiempo que ha añadido que esto "no quiere decir que fueran capaces de despegar batiendo las alas o de mantener un vuelo propulsado".

Con todo, ambos autores señalan que la conclusión del trabajo es que, aunque no se puede descartar que el vuelo propulsado apareciese en otros dinosaurios no avianos, la evidencia actual no permite apoyar la hipótesis propuesta en el estudio original por Pei et al (2020).

europapress.es

Hallan troncos petrificados que revelan la vegetación exuberante que rodeó a los grandes dinosaurios

Son restos fósiles de plantas que se estudian en Neuquén. Formaron parte del ecosistema junto con los grandes dinosaurios hace más de 65 millones de años. Hay en Huinganco, en Aluminé y en El Sauce, que se declaró como “zona protegida”.

El paleobotánico Leandro Martínez es investigador del CONICET en el Instituto
de Botánica Darwinion y Profesor en la Universidad Nacional de La Plata.
Estudia los troncos petrificados en Neuquén.
Unas de las plantas más queridas, las araucarias, dominaban el paisaje por el que paseaban los dinosaurios. En Neuquén,los troncos petrificados afloran en varios puntos de la provincia. Los paleobotánicos los estudiaron y determinaron que en el pasado, ese territorio estuvo cubierto de bosques grandes y vegetación exuberante.

“La paleobotánica es una rama compartida entre la paleontología y la botánica que estudia las plantas fósiles”, dice a RIO NEGRO Leandro Martínez, Licenciado en Botánica con doctorado en Ciencias Naturales (UNLP), investigador del CONICET en el Instituto de Botánica Darwinion y Profesor en la Universidad Nacional de La Plata.

Las cícadas son un antiguo y enigmático grupo de plantas con semillas
de las épocas prehistóricas.
El especialista hizo su tesis en Neuquén. Vivió en Plaza Huincul y contó que el pasado es un rompecabezas en el que cada pieza es importante y ayuda a ver cómo era el ecosistema.

“La geología aporta un tipo de información. Los restos fósiles de dinosaurios y de plantas también contribuyen. Cuando se juntan todos los elementos se puede ver el panorama completo. Hay troncos, semillas, hojas, granos de polen y hasta flores fósiles”, relató.

Mateo Gutiérrez, paleontólogo de la dirección provincial de Patrimonio Cultural, explicó que en Neuquén hay mucho material para estudiar: “Se le llama bosque petrificado a los lugares en los que hay una mayor concentración de troncos fosilizados, pero no porque allí haya habido un bosque. En la provincia tenemos muchas formaciones geológicas, de mucha antigüedad, que portan troncos fósiles. Es común encontrarlos”, dijo y entre los más importantes, nombró a los restos descubiertos en Huinganco, en Aluminé y en El Sauce.

En El Sauce a 155 kilómetros de la ciudad de Neuquén,emerge un bosque perdido en un escenario inhóspito. Ese lugar, hace unos días se estableció como “zona paleontológica excluyente y protegida” por la presencia de árboles fosilizados que datan de aproximadamente 90 millones de años, con el fin de preservarlo y ponerlo en valor como atractivo cultural y turístico.

A 12 kilómetros de Aluminé, hace menos de diez años, también apareció un bosque. “El de Aluminé es uno de los bosques fósiles más lindos del país, y el único en la provincia en el que los troncos están en posición de vida o de pie. Hay 34 y 20 ejemplares que están muy bien preservados. Son angiospermas y es la primera evidencia de una comunidad boscosa del Oligoceno. Esos ecosistema que están del lado Chileno ya existían hace unos 25 millones de años, con especies parecidas a las actuales”, explicó Leandro Martínez.

Troncos del Bosque fósil de Aluminé, en posición de vida.
Por último, detrás del cerro San Pedro, cerca de Huinganco aparecen troncos fósiles muy antiguos. “Son de una época en la que había helechos arborescentes, no existían las coníferas, ni las angiospermas, que son las plantas con flores que dominan ahora”, detalló Mateo Gutiérrez.

El paleobotánico Leandro Martínez trabajó en la Formación Huincul en el centro de la provincia, cerca de Plaza Huincul, Cutral Có, Sierra Barrosa y El Chocón. Investiga el Período Cretácico, aunque ha encontrado material del Jurásico y del Paleozoico. Para estudiarlos, primero toma un fragmento del árbol petrificado. Saca una fracción del tamaño de un puño. La divide en diferentes planos con cortes de láminas delgadas, y la pule hasta que la luz pase a través de la roca. Luego la mira en el microscopio. “Es un trabajo muy delicado porque a medida que se pulen los troncos a veces se parten y rompen. Estas láminas de madera fósil se estudian de la misma manera que cualquier madera actual. Si están bien preservadas, se ven las células. Las características presentes en esas células, su tamaño y alteraciones indican que pasó con los árboles en el tiempo”, comentó.

Las llamadas punteaduras, junto con otras estructuras presentes en las distintas células de los leños, permiten diferenciar a qué especie de árbol pertenece el fósil. Se distingue si son lengas, eucaliptos o algarrobos”, dijo el paleobotánico.

Al cortar un árbol, por lo general, se ven los anillos en su interior y si se cuentan esos anillos se puede establecer la edad del árbol. Esto sucede porque todos los inviernos se detiene el crecimiento de la planta y se reanuda en primavera.

La sequía o la falta de luz también producen diferentes tipos de anillos, pero los árboles que viven en ambientes tropicales no producen anillos. A Martínez le llamó la atención que los árboles de la Formación Huincul no tenían anillos. Eso le demostró que en el pasado prehistórico, estas áreas que hoy son montes áridos, tuvieron mucha humedad ambiental y altas temperaturas.

Un corte al microscopio de un tronco fósil de Neuquén, con canales traumáticos
y anillos irregulares.
Sería un bosque como el actual parque provincial Copahue, con los pehuenes (araucarias) como los árboles de mayor altura y con algunas plantas tropicales creciendo por debajo. Lo llamativo es que en los troncos fósiles estudiados aparecían estructuras como canales junto con anillos irregulares. Esos procesos son de tipo traumáticos y se forman en las maderas de los árboles que padecieron grandes sequías. 

“A diferencia de lo que sucede hoy, en el Cretácico el clima del centro de Neuquén fue muy húmedo, cálido, y con eventuales sequías”, dijo el doctor. 

Los troncos fósiles de la Formación Huincul son araucarias en la mayoría de los casos. Cada tanto se hallan especies emparentadas con los cipreses actuales, junto con grupos de determinadas angiospermas (plantas con flores) más pequeñas que crecen por debajo de las araucarias y cipreses. Una de las cosas que se conoce por medio de los estudios paleobotánicos es que las araucarias habitan en la provincia desde tiempos muy antiguos. Los ancestros de las araucarias surgen en el Período Triásico, hace unos 240 millones de años, con características muy similares de las araucarias actuales. Luego, durante el Mesozoico se dispersaron por todo el planeta, ya que aparecen fósiles de plantas de este tipo en distintas localidades del mundo. 

En la Sierra de la Vaca Muerta, cerca de Bajada del Agrio y en cercanía de Las Lajas encontraron también unos helechos muy raros, de nombre Tempskya, pertenece a un linaje extinto y que no tiene ninguna especie cercanamente emparentada en la actualidad. “En el presente no existen plantas con ese tipo de crecimiento. Tenían tallos pequeños de los que surgían raíces que se enmarañaban”, concluyó. 

Un museo para El Sauce

Como primer paso, el ministro de las Culturas, Marcelo Colonna, entregó al presidente de la comisión de fomento de El Sauce, Edgardo Torres, el anteproyecto para declarar Patrimonio Cultural e Histórico de la provincia al bosque petrificado denominado “El Sauce”. Este bosque es considerado como “zona paleontológica excluyente y protegida” por la presencia de árboles fosilizados que datan de aproximadamente 90 millones de años. Se busca preservar y poner al bosque petrificado en valor como atractivo cultural y turístico.

Desde el Ministerio de las Culturas se realizará un relevamiento del espacio que ocupará el futuro museo para la puesta en valor de dicho patrimonio, y se realizará el asesoramiento necesario para el diseño de la muestra permanente que formará parte del mismo.

La paleobotánica en la región

El primero que describió plantas fósiles en Neuquén fue Hugo W. Conwentz en 1885. Las muestras que analizó habían sido recolectadas por el doctor Adolfo Doering durante la expedición al Río Negro enviada por Julio A. Roca en 1879.

“No hay mucha gente que se dedique a la paleobotánica.Si las plantas de hoy les gustan solo a pocas personas, imagínense las plantas muertas. Somos pocos, pero cada vez hay más gente trabajando. Es muy útil para los botánicos actuales entender la evolución de las plantas y también de las flores, que son un misterio”, destacó Leandro Martínez.

El paleobotánico cita a Charles Darwin quien sostenía que las angiospermas, o plantas con flores, son un “abominable misterio”, porque aparecen de golpe y dominan el planeta.

Las angiospermas aparecen en la última parte del Cretácico inferior y evolucionan rápidamente. Se diversifican y terminan siendo grupos dominantes de todos los ecosistemas. Antes de las angiospermas, estaban las coníferas y cycadales. Las cycadales aparecen en Río Negro y Neuquén y ahora las cycadales están extintas en Argentina, aunque tienen especies vivientes en África, Australia y América Central.

rionegro.com.ar

Solución al misterio sobre la anatomía de la mandíbula del T. rex

Los dinosaurios Tyrannosaurus rex masticaban huesos manteniendo una articulación en su mandíbula inferior firme como un caimán, en lugar de flexible como una serpiente.

Reconstrucción del esqueleto del espécimen holotipo (CM 9380) de
Tyrannosaurus rex del Museo de Historia Natural Carnegie - WIKIPEDIA 
 
Una nueva investigación arroja nueva luz sobre un enigma que ha dejado perplejos a los paleontólogos. Los dinosaurios tenían una articulación en medio de sus mandíbulas inferiores, llamada articulación intramandibular, que también está presente en los reptiles actuales.

Investigaciones anteriores han sugerido que esta articulación era flexible, como lo es en las serpientes y los lagartos, lo que ayudaba a los dinosaurios carnívoros a mantener a sus presas en apuros en sus mandíbulas.   

Sin embargo, no estaba claro si las mandíbulas eran flexibles en absoluto, o cómo podían ser lo suficientemente fuertes como para morder e ingerir hueso, algo que el tiranosaurio hacía regularmente, según las pruebas fósiles.

"Descubrimos que estas articulaciones probablemente no eran flexibles en absoluto, ya que los dinosaurios como el T. rex poseen huesos especializados que cruzan la articulación para dar rigidez a la mandíbula inferior", señala John Fortner, estudiante de doctorado en anatomía en la Universidad de Missouri y primer autor del estudio, que se ha presentado la reunión anual de la Asociación Americana de Anatomía durante la reunión de Biología Experimental (EB) 2021.

Fortner y sus colegas utilizaron tomografías computarizadas de fósiles de dinosaurios y reptiles modernos para construir un modelo 3D detallado de la mandíbula del T. rex. A diferencia de los modelos anteriores, sus simulaciones incluyen hueso, tendones y músculos especializados que envuelven la parte posterior de la mandíbula.

"Estamos modelando las mandíbulas de los dinosaurios de una manera que simplemente no se ha hecho antes --apunta Fortner--. Somos los primeros en generar un modelo 3D de una mandíbula de dinosaurio que incorpora no sólo una articulación intramandibular, sino que también simula los tejidos blandos dentro y alrededor de la mandíbula".

Para determinar si la articulación intramandibular podía mantener la flexibilidad bajo las fuerzas necesarias para atravesar el hueso, el equipo realizó una serie de simulaciones para calcular las tensiones que se producirían en varios puntos dependiendo de dónde se articulase la mandíbula.

Los resultados sugieren que el hueso que corre a lo largo del interior de la mandíbula, llamado prearticular, actuó como un sumidero de tensión para contrarrestar la flexión en la articulación intramandibular, manteniendo la mandíbula inferior rígida.   

El equipo planea aplicar su enfoque de modelado a otras especies de dinosaurios para dilucidar aún más la mecánica de la mordida entre los dinosaurios, y tal vez, ayudar a los investigadores a entender mejor las criaturas de hoy, también.

"Dado que las mandíbulas de los dinosaurios están construidas de forma muy parecida a la de los reptiles vivos, podemos utilizar la anatomía de los reptiles vivos para informar sobre cómo construimos nuestros modelos de mandíbula --explica Fortner--. A su vez, los descubrimientos que hagamos sobre la mandíbula del T. rex pueden aportar más claridad sobre la diversidad de la función de alimentación en reptiles actuales como los cocodrilos y las aves".

europapress.es

sábado, 24 de abril de 2021

Investigadores de las universidades de Zaragoza y Oxford identifican un cambio climático que precedió a la extinción de los dinosaurios

El rápido calentamiento global fue causado por las mega-erupciones del vulcanismo del Decán en la India

Este cambio climático cesó 100.000 años antes del límite Cretácico/Paleógeno, tiempo suficiente para que los ecosistemas se recuperaran antes de ser golpeados por el asteroide de Chicxulub

Ilustración cedida hoy por la Universidad de Chile y realizada por Mauricio Álvarez que muestra al recién descubierto dinosaurio Arackar Licanantay (nombre que significa "osamentas atacameñas" en lengua kunza), cuyos restos fueron encontrados en los años 90 en el desierto de Atacama y ahora varias investigaciones han concluido que se trata de una especie perteneciente a la familia de los titanosaurios. EFE/ Universidad de Chile

Los investigadores Vicente Gilabert, Ignacio Arenillas, José Antonio Arz, Daniel Ferrer (IUCA-Universidad de Zaragoza) y Stuart Alan Robinson (Universidad de Oxford) han identificado por primera vez en España (Caravaca, Murcia) evidencias del último gran episodio de calentamiento climático del periodo Cretácico: el Late Maastrichtian Warming Event (LMWE). Este calentamiento global de hasta 2-5ºC, junto con la acidificación de los océanos, han sido relacionados por los autores con intensas erupciones volcánicas que ocurrieron hace entre 66.3 y 66.1 millones de años en la India (los llamados Deccan Traps).

El trabajo ha sido publicado en la revista Cretaceous Research y forma parte de la tesis doctoral de Vicente Gilabert. Se aportan nuevos datos sobre cómo cambió el clima y la geoquímica de la superficie de los océanos a lo largo de los últimos 400.000 años del Cretácico, periodo geológico que concluyó con el evento de extinción en masa del límite Cretácico/Paleógeno.

Micropaleontólogos de la Universidad de Zaragoza prospectando en el
afloramiento del Barranco del Gredero, Caravaca, Murcia.
Para reconstruir el clima y su influencia sobre el plancton marino, se analizó la evolución de los isótopos estables del carbono y del oxígeno, junto con los microfósiles del grupo de los foraminíferos planctónicos. Estos protozoos se caracterizan por tener rápidos cambios evolutivos, ser muy abundantes y reaccionar de manera marcada ante los cambios ambientales, lo que les convierte en excelentes herramientas tanto para datar rocas como para evaluar los cambios climáticos del pasado.

La expresión geoquímica del LMWE en Caravaca se traduce en una etapa de aguas más cálidas, como consecuencia de la acumulación en la atmósfera cretácica de gases invernadero como el dióxido de carbono y el metano exhalados por los volcanes. Otra consecuencia de esta importante actividad volcánica durante este periodo fue la producción de grandes cantidades de lluvia ácida, que aumentó el grado de disolución y fragmentación de las conchas carbonatadas de los foraminíferos acumuladas durante este evento en los sedimentos.

Detalle del límite Cretácico-Paleógeno en Caravaca, donde
se puede apreciar el nivel rojo correspondiente a la eyecta
 del  impacto del asteroide.
La respuesta biológica fue compleja, aunque significativamente no tuvo lugar la extinción de ninguna especie durante el LMWE. Esta respuesta incluye una sobreabundancia de especies de foraminíferos planctónicos generalistas, es decir, capaces de subsistir bajo condiciones ecológicas amplias y cambiantes. También abundan en Caravaca especies y géneros adaptados a condiciones de baja oxigenación de las aguas, lo que se ha interpretado como una respuesta al hecho bien conocido de que la solubilidad del oxígeno disminuye a medida que aumenta la temperatura del agua. Otra estrategia biológica importante ante el último calentamiento global del Cretácico fue el enanismo, es decir la anticipación de la madurez sexual para conseguir una reproducción más rápida. De este modo, algunas especies en Caravaca redujeron su tamaño hasta en un 35%, dentro del intervalo correspondiente al LMWE.

La coincidencia en el tiempo de este evento con el comienzo de la fase eruptiva principal del Decán ha permitido establecer una relación causa-efecto entre ambos. Sin embargo, aunque la influencia del vulcanismo del Decán en los océanos fue notable durante el LMWE, las asociaciones de foraminíferos planctónicos y los marcadores geoquímicos de Caravaca indican una muy rápida vuelta a las condiciones climáticas y paleoambientales previas al LMWE. Este trabajo confirma así que la principal causa de la extinción masiva del límite Cretácico/Paleógeno fueron las perturbaciones paleoambientales desencadenadas tras el impacto meteorítico de Chicxulub en la península del Yucatán (México), y que el impacto ecológico de la fase eruptiva principal de los Deccan Traps fue mucho menor de lo estimado con anterioridad por otros autores.

eldiario.es

Dimorfismo sexual en una especie de elasmosáurido de 70 millones de años de antigüedad

El hallazgo del ejemplar más completo de un reptil marino que vivió a fines del Cretácico revela la existencia de diferencias corporales entre las hembras y los machos

'Kawanectes lafquenianum', un reptil marino del grupo de los plesiosaurio que
vivió a fines del Cretácico/Jorge González
Agencia CTyS-UNLaM/DICYT A partir del hallazgo del ejemplar más completo de la especie Kawanectes lafquenianum -un reptil marino del grupo de los plesiosaurio que vivió a fines del Cretácico-, se pudo revelar la existencia de diferencias corporales entre las hembras y los machos. Este espécimen fue comparado con otros ejemplares encontrados en las provincias de Río Negro y Chubut en los últimos años.

Los elasmosáuridos fueron un grupo de plesiosaurios que se irradiaron por los mares de todo el mundo antes de la gran extinción que ocurrió hace 65 millones de años. Corporalmente, se asemejan a la forma del mítico monstruo de Lago Ness, aunque, en este caso, el hallazgo del ejemplar más completo de la especie Kawanectes lafquenianum podría ser referido al mito de Nahuelito -presuntamente observado en el lago Nahuel Huapi-, ya que este espécimen de 70 millones de años fue encontrado en la Patagonia.

De este elasmosáurido se encontró parte de su cráneo, cuello, tronco, pelvis, de sus miembros anteriores y posteriores, y su cola completa. En vida, habría superado los cuatro metros de longitud.

A Nahuelito se lo suele pensar como un macho, aunque, desde luego, en la historia evolutiva hubo miembros de ambos sexos en el grupo de los plesiosaurios y, de hecho, se pudo conjeturar que este nuevo espécimen hallado al centro-norte de Chubut pertenece a una hembra.

Extracción de los fósiles del elasmosáurido.
El doctor José Patricio O’Gorman, investigador de la División de Paleontología de Vertebrados del Museo de La Plata y del CONICET, indicó que “se han encontrado varios ejemplares de Kawanectes lafquenianum en los últimos años en Río Negro y Chubut y, conforme aparecían nuevos ejemplares, se empezó a observar que había diferencias muy llamativas en las proporciones corporales, si bien todos las ejemplares tenían el perfil diagnóstico de esta especie”.

A partir de ello, en un nuevo estudio publicado en la revista Cretaceous Research, se revelan diferencias físicas entre los machos y las hembras en la especie Kawanectes lafquenianum, algo que no es tan fácil de lograr para los paleontólogos, puesto que no se suelen conservar las partes blandas de los animales en el registro fósil.

“Había unas diferencias entre los especímenes que no terminaban de ser comprensibles, por lo que la investigación se enfocó en tratar de encontrar la posible explicación a estas diferencias y la conclusión es que se podía tratar de dimorfismo sexual”, agregó el autor del estudio.

El dimorfismo sexual es un fenómeno bastante común dentro de los vertebrados, es decir, que hembras y machos de la misma especie tienen caracteres diferentes. Por ejemplo, las astas de los ciervos solo se dan en machos. Otra diferencia consiste en que machos y hembras tengan un tamaño promedio dentro de las poblaciones que es distinto.

“En el caso de Kawanectes lafquenianum, se observan tanto diferencias de tamaño como en las proporciones de los miembros anteriores y posteriores”, aseveró O’Gorman. Y agregó: “Estos animales medían entre tres y cuatro metros, y las hembras eran más grandes que los machos”.

De allí que, si alguien quisiera figurar a Nahuelito con un tamaño más grande, en verdad, sería más propicio que llamara a este animal imaginario como “Nahuelita”. En este estudio se pudo conjeturar que las hembras son más grandes porque los ejemplares de menor tamaño tenían los miembros anteriores proporcionalmente más desarrollados.

El paleontólogo O’Gorman explicó que “la hipótesis más razonable es que los machos hayan tenido el miembro anterior muy desarrollado para abrazar a la hembra durante el apareamiento, una característica dismórfica que se observa en grupos de animales que viven actualmente y es bastante común en anfibios como, por ejemplo, en las ranas”.

En tanto, O´Gorman aclaró que, pese a que, en los seis ejemplares observados, los especímenes inferidos como hembras parecen ser un poco más grandes que los machos, el hallazgo de más especímenes en el futuro podría dar más sustento estadístico a esta apreciación en torno al tamaño corporal.

“A partir de este estudio, se pudo observar un nuevo aspecto de la biología de los plesiosaurios y, a futuro, esto va a permitir revisar si el dimorfismo observado en Kawanectes lafquenianum es también observable en otras especies de elasmosáuridos”, consideró el investigador del MLP y del CONICET.

Otra diferencia observada en Kawanectes lafquenianum se encuentra en el ilion, uno de los huesos de la pelvis, algo que puede estar relacionado a la formación del canal de parto en las hembras, ya que los plesiosaurios eran vivíparos, es decir, que los embriones se desarrollaban dentro del útero de la madre.

Esta descripción de las diferencias pudo realizarse a partir del hallazgo del ejemplar más completo de esta especie, el cual se produjo durante la campaña de 2013 en el área de la sierra de La Colonia, ubicada 200 kilómetros al oeste de la ciudad de Trelew.

El ambiente en el que vivieron estas Nahuelitas y Nahuelitos

Estos animales de cuello largo y cabeza pequeña, y que poseían cuatro aletas a los costados de su cuerpo -dos anteriores y dos posteriores-, vivieron hace 70 millones de años en lo que actualmente conforman las provincias de Río Negro y Chubut.

Los investigadores estiman que, en aquel entonces, había allí un ambiente marino marginal. “Los ambientes marinos marginales, como por ejemplo los estuarios, son toda esa zona de transición entre el mar y el continente donde hay una mezcla, muchas veces, de elementos continentales y marinos, como podría ser el estuario del Río de la Plata en la actualidad”.

En ese momento, el clima era más cálido que en el presente en ese sitio. El supercontinente Pangea ya se había desmembrado y estaba abriéndose el océano Atlántico entre Sudamérica y África.

Justamente, Kawanectes lafquenianum está asociado a la primera ingresión atlántica sobre la Patagonia, la cual se extendió, en su momento de mayor avance, hasta aproximadamente Neuquén. Allí, en un ambiente de transición del mar con el continente, que poseía pequeños estuarios y marismas, esta especie extinta lograba entrar donde otros reptiles marinos de mayor tamaño no les era posible, semejante a lo que ocurre hoy con los delfines que ingresan en el Amazonas.

dicyt.com

El ‘Tiranosaurio rex’ caminaba a una velocidad de 4,6 kilómetros por hora, como los humanos

Una investigación analiza la cadencia de paseo del depredador prehistórico más conocido a partir del balanceo de la cola

Reconstrucción del 'Tiranosaurio rex' y de su paso. RICK STIKKELORUM,
ARTHUR ULMANN Y PASHA VAN BILJERT
De unos 12 metros de longitud, cuatro metros de altura hasta la cabeza y un peso de entre seis y nueve toneladas, el Tyrannosaurus rex es el depredador prehistórico más conocido de la Tierra. Carnívoro, temible y magnífico, caminaba sin embargo a una velocidad de unos 4,6 kilómetros por hora: parecida a la de los humanos. A esta conclusión ha llegado un equipo científico de Países Bajos que no se ha fijado en las patas o caderas de este dinosaurio terópodo tiranosáurido, de finales del periodo Cretácico, sino en el balanceo de su cola. Aunque otros estudios ya habían analizado la locomoción del Tyrannosaurus rex cuando no cazaba o corría, el papel de la cola no destacaba en los cálculos finales. A pesar de que suponía más de la mitad de su longitud y podía pesar 1.000 kilos. El nuevo trabajo ha sido publicado en la revista Royal Society Open Science.

Los animales y las personas ahorran energía al andar a base de desplazarse con una cadencia regular. Los humanos alcanzamos el paso adecuado para nuestro cuerpo con las piernas y un cierto acompañamiento rítmico de los brazos. El Tyrannosaurus rex tenía unas patas delanteras muy cortas, las traseras muy altas y una cola imponente con vértebras y ligamentos, que le permitía almacenar y liberar energía al oscilar. “Cuando el compás de la cola alcanza la resonancia, es decir, obtiene el mayor movimiento con el menor esfuerzo, podemos hablar de una frecuencia natural: en este caso, sería la del animal cuando camina sin prisas”, dice Pasha van Bijlert, de 27 años, autor principal del trabajo, que estudia un Máster en Ciencias del Movimiento en la Universidad Libre de Ámsterdam (Vrije Universiteit) y analiza la locomoción de los dinosaurios.

Para la investigación, se creó un modelo tridimensional digital del esqueleto de Trix, una hembra adulta de la especie. De unos 66 millones de años y cerca de 12 metros, sus restos casi completos fueron excavados en 2013 en Estados Unidos. A esta representación añadieron luego los músculos y ligamentos de las vértebras de la cola, flexibles y resistentes a la tracción y la compresión. Para poder observar el efecto en la locomoción, sometieron esta copia digital del sistema óseo y muscular a una serie de análisis biomecánicos. “El balanceo de la cola gracias a los ligamentos servía de contrapeso. Es comparable a la suspensión de un puente, y producía parte de la fuerza necesaria para empujar de forma rítmica el cuerpo hacia delante a dos patas. La velocidad de la pisada tenía que corresponder a la frecuencia natural con que sube y baja la cola, y nosotros indicamos que el paso del Tyrannosaurus rex era de 1,28 metros por segundo”, explica Van Bijlert.

Nos hemos ayudado para averiguar la zancada de huellas fósiles, que escalamos digitalmente para concluir que era de 1,94 metros

Había que saber también la zancada, es decir, la distancia recorrida con cada uno de los pasos que daba. “Nos hemos ayudado para ello de huellas fósiles, que escalamos digitalmente hasta el tamaño de Tyrannosaurus rex, para concluir que era de 1,94 metros. Combinando ambas cifras en el conjunto de nuestros cálculos, estimamos que caminaba a 4,6 kilómetros por hora: más o menos como las personas”, explica Van Bijlert. En la misma conversación, subraya que los cálculos de otros expertos basados en la altura de la cadera o el largo de las piernas son cruciales para saber cómo andaba. “Según nuestra interpretación, fijarse también en la cola puede ayudar en los resultados”. El ritmo de caminata tranquila ahora propuesto es relativamente lento, “aunque similar al de otros animales vivos, de dos y cuatro patas, como elefantes o avestruces”.

Trix está expuesta en el Centro de Biodiversidad Naturalis de la ciudad holandesa de Leiden, que ha participado en el trabajo, junto con las universidades de Utrecht y la propia Universidad Libre de Ámsterdam. El eco de la publicación ha sido inmediato y uno de los comentarios le ha hecho especial ilusión al investigador. Lo firma John Hutchinson, profesor de Biomecánica Evolutiva en el Royal Veterinary College, de Londres, y ha dicho que el papel de la cola se había descuidado en análisis de este tipo. Unas palabras “muy alentadoras” para Van Bijlert, que dejó los estudios de Medicina al darse cuenta de que lo que le interesaba eran los dinosaurios. Como en Leiden no hay carrera de Paleontología, los estudia a través de las Ciencias del Movimiento. De todos modos, reconoce que su pasión viene de lejos y ha visto “decenas de veces” la película Parque Jurásico (1993) del director estadounidense, Steven Spielgerg.

Una vez medido el paso de su animal favorito, ¿sabe a qué velocidad corrían? Calcula que a unos 30 kilómetros por hora, aunque dice que hay estudios que hablan de entre 20 y 30 kilómetros. “Hay quien apunta incluso mayor velocidad, pero así podrían haberse roto las patas. Aunque esto espero estudiarlo en el futuro”. Formidables y pavorosos, pero parece que menos rápidos que el tiranosaurio de Spielberg persiguiendo a los humanos que escapan de su dentellada en el filme. Como dice este joven investigador: “Exageran con la celeridad de su Tyrannosaurus rex, pero es una recreación gozosa”.

elpais.com

viernes, 23 de abril de 2021

El Museo de Dinosaurios celebra el Día del Libro

¡FELIZ DÍA DEL LIBRO Y DE LA COMUNIDAD!

Hoy viernes, 23 de abril (festivo en nuestra comunidad), para celebrar el Día del Libro, los libros de la tienda del Museo de Dinosaurios tienen un 10% de descuento para todo el público. Además, si eres Amigo de la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y Léon te lo sumamos al 10% al que tienes derecho. Lo hacemos extensible para todo el fin de semana. 

Horario viernes 23 de abril: 10:30 a 14:30 horas. 

Echa un vistazo a alguno de nuestros libros en la página Web: 

http://fundaciondinosaurioscyl.com/es/c/libros

Investigadores de un proyecto sobre la flora de hace 66 millones de años visitan el MUPE

En el Día de la Tierra (22 de abril) el museo ilicitano destaca la importancia que tiene la paleontología para conocer el clima y paisajes del pasado

El Museo Paleontológico de Elche ha recibido recientemente la visita de investigadores de la Universidad de Murcia y de la Universidad Politécnica de Cartagena con motivo del proyecto 'Flora y vegetación ibérica durante los últimos 66 millones de años'. Concretamente se han interesado por las colecciones paleobotánicas del museo ilicitano, cuyos fondos provienen principalmente de yacimientos de la Comunidad Valenciana, así como de otras regiones, facilitando a investigadores material objeto de estudio para el proyecto.

Esta iniciativa está financiada por la Fundación Séneca, que propone realizar una revisión crítica y exhaustiva de los registros paleobotánicos de los últimos 66 millones de años en la península ibérica e Islas Baleares. El objetivo es conocer las pautas y procesos de cambio florístico y vegetal, así como incluir, entre otros aspectos, la producción de materiales que promuevan la enseñanza y la divulgación científica.

Con este encuentro el MUPE también quiere celebrar hoy, 22 de abril, el Día Mundial de la Tierra, destacando la importancia que tiene la paleontología para conocer el clima y paisajes del pasado. Y es que con este proyecto de investigación de la flora de los últimos 66 millones de años, el museo ha vuelto a destacar como un importante centro de investigación.

Un museo es, por definición, una institución al servicio de la sociedad y de su desarrollo, abierta al público, que conserva, investiga y comunica. En este sentido, el MUPE lleva a cabo proyectos en esas tres vertientes, estando sus colecciones disponibles para investigadores de otros museos e instituciones.

Con todo ello el Museo Paleontológico de Elche pone una vez más el foco en la importancia de las colecciones, objeto de la investigación, que formarán parte de la monografía que se publique como resultado del proyecto.

murcia.com

jueves, 22 de abril de 2021

Los padres de los dinosaurios de patas gordas simplemente no pudieron seguir el ritmo de su descendencia adolescente más delgada

Una nueva investigación del Centro de Investigación Paleontológica de la Universidad de Nueva Inglaterra indica que los tiranosaurios juveniles eran relativamente delgados y más rápidos en relación con el tamaño de su cuerpo en comparación con sus padres de varias toneladas.

Una reconstrucción artística de un dinosaurio crea huellas.
Crédito: Jose Vitor Silva.
Investigación publicada hoy en Revista de Paleontología de Vertebrados, Analice una colección de huellas de dinosaurios fosilizados para aprender más sobre cómo estos animales han envejecido y cómo se mueven.

Doctorado UNE. El estudiante y líder del estudio, Nathan Enriquez, en colaboración internacional con el Museo de Dinosaurios Philip J. Curie, la Universidad de Alberta, el Museo Real de Ontario, la Universidad de Bolonia y el Grande Prairie College Regional, cree que los hallazgos contribuyen a una nueva línea de evidencia de hallazgos basados ​​en anatomía ósea y modelos informáticos de masas musculares.

“Los resultados indican que a medida que algunos dinosaurios envejecían y pesaban, sus pies se volvían relativamente más grandes”, dijo Enríquez.

“Se cree que los dinosaurios adultos son más poderosos que los individuos más jóvenes debido a sus extremidades traseras relativamente más cortas y cráneos más masivos, pero nadie ha explorado este patrón de crecimiento utilizando Huellas fósiles. Es único en su capacidad para proporcionar una instantánea rápida de los pies tal como aparecían en vida, con contornos de las partes blandas y carnosas del pie que rara vez se conservan como fósiles.

“Si el tamaño relativo aumenta a medida que crecen los dinosaurios y su capacidad para correr disminuye, esperaríamos ver diferencias en la forma de las huellas de los animales más viejos y más jóvenes”.

Las huellas pueden ser ambiguas y difíciles de interpretar correctamente; la forma de la huella puede verse influenciada por el tipo de superficie del suelo que se está marcando y los movimientos del animal que las deja. Además, es posible que la identidad exacta del animal no siempre sea clara. Estos desafíos anteriormente limitaban el uso de huellas fósiles para comprender el crecimiento de los dinosaurios.

Una huella de tiranosaurio (izquierda) detectada cerca de Grande Prairie en Alberta, Canadá, y una
demostración gráfica (derecha) del aumento relativo en el tamaño del talón a medida que crecían
algunos dinosaurios. Crédito: Foto: Nathan Enriquez. Silueta de un dinosaurio negro Matt Dempsey.
La respuesta está en la región de Grande Prairie en el norte de Alberta, Canadá, donde el equipo de investigación trabajó en muestras bien conservadas de huellas de varios tamaños que se sugirió que pertenecían al mismo tipo de animal.

“Exploramos un sitio lejos de huellas de dinosaurios donde descubrimos un nuevo conjunto de grandes huellas de dinosaurios carnívoros dentro de rocas muy similares a las que produjeron huellas de dinosaurios en el pasado”, dijo Enríquez.

“Basándonos en la relativa proximidad entre estos descubrimientos y edades casi idénticas, alrededor de 72,5 millones de años, sugerimos que en realidad pueden pertenecer a la misma especie.

“También nos ocupamos de evaluar la calidad de conservación de cada huella, y solo consideramos muestras que probablemente reflejarían la forma del pie real que usted produjo”.

Una vez que el equipo obtuvo una muestra adecuada, analizaron los contornos de cada muestra utilizando un método llamado morfometría geométrica. Este proceso elimina el efecto de las diferencias generales de tamaño entre cada huella dactilar y explica las diferencias más importantes en la forma de la vía.

“La mayor diferencia en la forma se encontró en el ancho relativo y el área de la superficie de la impresión del talón, que aumentó significativamente en tamaño entre las huellas más pequeñas y más grandes”, dijo Enríquez.

“Las huellas más pequeñas son relativamente delgadas, mientras que las de un tiranosaurio más grande son relativamente más anchas y tienen áreas de talón mucho más grandes. Esto tiene sentido para un animal que se ha vuelto más grande y necesita soportar su peso corporal en rápido aumento. También indica la velocidad relativa de estas. los animales Disminuye con la edad.

“Los pies más grandes en los adultos están en línea con las sugerencias anteriores de que los tiranosaurios juveniles serían más rápidos y ágiles para ellos”. Tamaño corporal En comparación con sus padres, significa que podemos agregar huellas como evidencia adicional en el debate. Dinosaurio crecimiento.

Por último, demuestra la utilidad de las huellas en la investigación de una gama más amplia de ideas sobre la vida de especies extintas de lo que se había visto anteriormente.

Las huellas fósiles revelaron que los padres de los dinosaurios terópodos no podían seguir el ritmo de sus crías más delgadas.

Más información:

Nathan C Enriquez y col. Explorando posibles vías genéticas en tiranosaurios utilizando vías de la Formación Wapiti (Campaniano superior) en Alberta, Canadá, Revista de Paleontología de Vertebrados (2021). DOI:10.1080 / 02724634.2021.1878201

Introducción de

Universidad de Nueva Inglaterra

gentedelasafor.com

Los ecosistemas sobreviven a las especies que desaparecen

A pesar del permanente recambio de sus especies, las comunidades de mamíferos experimentan largos períodos de estabilidad funcional. Los ecosistemas logran resistir, incluso, varias crisis ambientales a lo largo de millones de años. Una conclusión oportuna para el Día de la Tierra.

Reconstrucción gráfica de la extinta comunidad de mamíferos que existía hace 12 
millones de años en el yacimiento paleontológico de Hostalets de Pierola (España).
Crédito: Oscar Sanisidro, Universidad de Alcalá de Henares.
Aunque las especies desaparezcan y otras ocupen su lugar, los ecosistemas se mantienen en pie a lo largo de millones de años. Las comunidades de mamíferos pueden soportar diversas crisis ambientales y preservar su dinámica ecológica, según ha demostrado un nuevo estudio desarrollado por un grupo interdisciplinario de investigadores de España y Alemania.

Únicamente los cambios drásticos son capaces de empujar a los ecosistemas a una nueva reorganización ecológica. Según una nota de prensa, la actual estructura ecológica de las comunidades de mamíferos de la península ibérica comparte elementos básicos con los ecosistemas que existían hace 8 millones de años. Los resultados de esta investigación internacional fueron publicados recientemente en la revista Science.

Para llegar a sus conclusiones, los científicos analizaron el registro fósil de mamíferos de la península ibérica durante los últimos 21 millones de años. En el marco de un nuevo Día Internacional de la Tierra, que se celebra el 22 de abril de cada año, los hallazgos de esta nueva investigación cobran un valor especial. Es que los especialistas resaltaron que al conocer el comportamiento y capacidad de resistencia de los ecosistemas en el pasado ante el cambio climático podemos encontrar nuevos caminos hacia el futuro, optimizando nuestras políticas de conservación.

La capacidad de resistencia reside en los ecosistemas

El punto crucial del estudio es que las dinámicas y estructuras ecológicas muestran mayor resistencia que las especies que las integran. En el período analizado, solamente dos abruptas variaciones en el régimen de precipitaciones propiciaron cambios estructurales de magnitud, concretamente hace 14 y 9 millones de años. Más allá de estos dos grandes puntos de inflexión, las especies de mamíferos fueron cambiando pero los ecosistemas mantuvieron inalterable su funcionamiento básico.

De acuerdo a los investigadores, esta característica permite que al preservarse ciertos roles biológicos básicos la estructura de los ecosistemas se mantenga a lo largo del tiempo, entregando sus beneficios al planeta y a la humanidad. De esta manera, aunque ciertas teorías conservacionistas marcan la importancia de preservar especies en concreto, el nuevo estudio demuestra que la cuestión central es lograr mantener intacta la dinámica o estructura básica de los ecosistemas.

A partir del rico patrimonio paleontológico relacionado con mamíferos que existe en la península ibérica, los científicos fueron capaces de reunir una valiosa información sobre las distintas especies que vivieron en el área: sus dimensiones, el tipo de alimentación y la forma en que se trasladaban les permitieron agruparlas en función de roles ecológicos semejantes. Gracias a esto, lograron concluir que las características básicas de los ecosistemas se mantenían inalterables durante millones de años, más allá de la extinción de algunas especies.

¿Una esperanza hacia el futuro?

Si los ecosistemas ligados a las comunidades de mamíferos ibéricos fueron capaces de sobrellevar grandes crisis ambientales como la desecación del Mar Mediterráneo, ocurrida hace aproximadamente 6 millones de años, o incluso las glaciaciones de la Edad de Hielo, todo indica que todavía existen esperanzas para poder sobrellevar las consecuencias del cambio climático actual.

El estudio demuestra que si la humanidad logra preservar el funcionamiento estructural de los ecosistemas podría ser capaz de apreciar con cierto optimismo las condiciones ambientales que le esperan en el futuro. Sin embargo, para ello se requiere mantener lo más importante: la «salud» general de nuestro planeta, esa gran casa que nos cobija y sin la cual ningún ecosistema puede subsistir.

Referencia

Punctuated ecological equilibrium in mammal communities over evolutionary timescales. F. Blanco, J. Calatayud, D.M. Martín-Perea, M.S. Domingo, I. Menéndez, J. Müller, M. Hernández Fernández, J.L. Cantalapiedra. Science (2021).DOI:https://doi.org/10.1126/science.abd5110

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