El descubrimiento de la nueva huella de dinosaurio saurópodo ya se conserva en el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos).
Titulares: del minuto 1:59 al 2:39.
Noticia completa: del minuto 10:15 al 12:30.
El descubrimiento de la nueva huella de dinosaurio saurópodo ya se conserva en el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos).
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Antena 3 Noticias
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| Retirada de la icnita. Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes. |
La huella, localizada en las inmediaciones de Salas de los Infantes, mide 78 centímetros de longitud y 35 de profundidad. Aunque presenta algunos signos de desgaste por su exposición a la intemperie, los investigadores destacan que conserva un buen estado y detalles que han permitido identificar tanto el tipo de dinosaurio como algunos aspectos de su desplazamiento.
Una huella de un saurópodo gigante
El descubrimiento fue realizado por Luis Ángel Izquierdo, guía e informador del Museo de Dinosaurios. Los especialistas explican que la pieza es el relleno natural de una huella original, formado cuando sedimentos ocuparon el hueco dejado por el animal sobre el barro hace millones de años.
La icnita conserva la marca de cinco dedos y surcos provocados por el arrastre de las escamas del pie al caminar. Tras analizar sus características, los expertos consideran que corresponde al pie de un dinosaurio saurópodo, concretamente de un Titanosauriforme, grupo al que pertenecen especies como Brachiosaurus o el burgalés Europatitan.
Las dimensiones de la huella permiten estimar que la extremidad posterior del animal alcanzaría unos 3,1 metros de altura hasta la cadera, lo que confirma que se trataba de un ejemplar de gran tamaño.
Un nuevo impulso al patrimonio paleontológico
La pieza ya ha sido trasladada al Museo de Dinosaurios para su limpieza, consolidación y estudio. El hallazgo se produjo durante la XXII Campaña de Excavaciones Paleontológicas, centrada este año en la conservación de varios yacimientos del megayacimiento de Las Sereas.
Este enclave alberga algunas de las huellas fósiles más importantes de España, entre ellas las de Iniestapodus burgensis, una especie bautizada en homenaje al exfutbolista Andrés Iniesta por el gol que dio a España el Mundial de 2010. Precisamente, una réplica en 3D de estas icnitas forma parte actualmente de una exposición sobre saurópodos organizada por el Museo de Dinosaurios de la prefectura de Fukui, en Japón.
La huella, una réplica natural en roca, conserva la marca de cinco dedos y el arrastre de las escamas
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| Extracción de la huella hallada. / Foto: Museo de Dinosaurios. |
La huella se ha conservado como una réplica natural o relleno que quedó en forma de roca aislada tras erosionarse la capa original en la que pisó el animal. Debido a sus dimensiones, con unos 78 centímetros de longitud y 35 centímetros de grosor, los trabajos de recuperación han requerido el uso de maquinaria pesada.
El fósil hallado por Izquierdo presenta un gran estado de conservación, no obstante, debido a su dilatada exposición a la intemperie, muestra algunas marcas de deterioro, por lo que rápidamente ha sido trasladado al Museo de Dinosaurios salense para su limpieza, consolidación y estudio.
Particularidades de la huella de dinosaurio gigante
Según indican desde el Museo de Dinosaurios, la huella conserva la réplica de cinco dedos en su parte anterior, tiene una forma rectangular más ancha en su mitad anterior y presenta surcos del arrastre de las escamas del pie al penetrar en el barro.
Los investigadores del centro han identificado la huella como perteneciente a un dinosaurio saurópodo del grupo Titanosauriforme, caracterizado por ser un ejemplar herbívoro, cuadrúpedo, de cola y cuello largos y grandes dimensiones.
Se trata del primer dinosaurio gigante de esa edad que se registra en la Sierra de la Demanda burgalesa
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| Recuperación de la icnita hallada. / C.A.S. y Museo de Dinosaurios de Salas. |
Su estado de conservación es bueno, pero muestra marcas de un cierto deterioro por su exposición a la intemperie. El fósil ha sido trasladado al Museo de Dinosaurios salense para su limpieza, consolidación y estudio.
Posee un gran tamaño (unos 78 cm de longitud y 35 de grosor o profundidad), lo que ha dificultado su recuperación y ha obligado a utilizar maquinaria pesada. Conserva la réplica de cinco dedos en su parte anterior, y su forma general es aproximadamente rectangular, con su mitad anterior más ancha. Asimismo, presenta marcas en forma de surcos correspondientes al arrastre de las escamas del pie al penetrar en el barro.
Se ha identificado como la huella del pie de un dinosaurio saurópodo (herbívoros, cuadrúpedos, cola y cuello largos, grandes dimensiones). Los investigadores del Museo de Salas de los Infantes la han identificado como perteneciente a un Titanosauriforme, grupo en el que figuran Brachiosaurus o el burgalés Europatitan. Está datada en la primera mitad del Cretácico, hace más de 125 millones de años.
A partir de la longitud de la huella se puede calcular la longitud total de la extremidad posterior, hasta la cadera, alrededor de 3,1 metros, lo que le caracteriza como un dinosaurio gigante. Se trata del primer dinosaurio gigante de esa edad que se registra en la Sierra de la Demanda burgalesa, y sería uno de los más grandes del conjunto de la Cuenca sedimentaria de Cameros, que se extiende desde Burgos a Soria y La Rioja. Además, permite a los investigadores completar la información sobre la fauna de los ecosistemas cretácicos del sureste de Burgos.
Se trata de una réplica natural o relleno de una huella original, formada al depositarse sedimento dentro del hueco de la huella, y posteriormente la capa original en la que pisó el animal desapareció por erosión. De ese modo lo que se ha conservado es un molde fosilizado original de la huella, que quedó en forma de una roca aislada en el monte.
Un dinosaurio burgalés en Japón
Durante el mes de julio pasado, la XXII Campaña de excavaciones paleontológicas en la Sierra de la Demanda se ha centrado en la limpieza y conservación de dos yacimientos de icnitas de dinosaurios. Uno de ellos ha sido Las Sereas 7, próximo a Quintanilla de las Viñas, que atesora un conjunto de icnitas bien conservadas, entre las que destacan varias con unas características que, desde el momento de su descubrimiento, llamaron la atención de los paleontólogos.
Se identificaron como pertenecientes a dinosaurios saurópodos, pero la forma y disposición de los dedos del pie resultaban muy extrañas al compararlas con las existentes en otras partes del planeta.
| Imagen de Iniestapodus burgensis en Museo Fukui. C.A.S. y Museo de Dinosaurios. |
Yuta Tsukiji, del Museo de Dinosaurios de la Prefectura de Fukui (Japón), se puso en contacto hace unos meses con el Museo de Dinosaurios salense, para solicitarle una réplica de las huellas de Iniestapodus. Gracias a la elaboración de modelos 3D virtuales que se realizaron durante las excavaciones en Las Sereas 7, se hicieron llegar al museo japonés unos archivos informáticos que han permitido reproducir dichas huellas en una impresora 3D.
🦕 El fósil de una huella de dinosaurio, de hace más de 125 millones de años, ha sido hallada en Salas de los Infantes, en Burgos.
🦴 Esta huella corresponde a un gran dinosaurio jamás antes encontrado en la Sierra de la Demanda.
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El resto, cuyo estado de conservación es «bueno», ha sido trasladado al Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes de Salas de los Infantes para su «limpieza, consolidación y estudio».
Otra icnita de dinosaurio dedicada al futbolista Andrés Iniesta se expone en Japón
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| Imágenes cedidas por el Museo de Dinosaurios y el Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas. |
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| Titanosauriforme. |
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| Traslado de la icnita hallada en el yacimmiento. |
Se ha identificado como la huella del pie de un dinosaurio saurópodo (herbívoros, cuadrúpedos, cola y cuello largos, grandes dimensiones). Los investigadores del Museo de Salas de los Infantes la han identificado como perteneciente a un Titanosauriforme, grupo en el que figuran Brachiosaurus o el burgalés Europatitan.
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| Retirada de la icnita. |
Un dinosaurio burgalés en Japón
Durante el mes de julio pasado, la XXII Campaña de excavaciones paleontológicas en la Sierra de la Demanda se ha centrado en la limpieza y conservación de dos yacimientos de icnitas de dinosaurios. Uno de ellos ha sido Las Sereas 7, próximo a Quintanilla de las Viñas, que atesora un conjunto de icnitas bien conservadas, entre las que destacan varias con unas características que, desde el momento de su descubrimiento, llamaron la atención de los paleontólogos. Se identificaron como pertenecientes a dinosaurios saurópodos, pero la forma y disposición de los dedos del pie resultaban muy extrañas al compararlas con las existentes en otras partes del planeta.
| Iniestapodus en Museo Fukui de Japón. |
| Iniestapodus en Museo Fukui de Japón. |
Este hallazgo tuvo una alta repercusión mediática tras su publicación, y recientemente ha ampliado su impacto hasta Asia.
Yuta Tsukiji, del Museo de Dinosaurios de la Prefectura de Fukui (Japón), se puso en contacto hace unos meses con el Museo de Dinosaurios salense, para solicitarle una réplica de las huellas de Iniestapodus. Gracias a la elaboración de modelos 3D virtuales que se realizaron durante las excavaciones en Las Sereas 7, se hicieron llegar al museo japonés unos archivos informáticos que han permitido reproducir dichas huellas en una impresora 3D.
Cuál era el destino de esa copia 3D?: la Exposición Especial 2026 "Saurópodos: las criaturas terrestres más grandes que sacudieron la Tierra" que desarrolla el Museo de Fukui desde el 10 de julio hasta el 3 de noviembre de 2026. En la información que difunde ese Museo se explica: “La exposición profundiza en el tamaño imponente y los misterios evolutivos de los saurópodos, presentando especímenes principalmente de Japón, China y España, incluyendo el "Titán de Xinjiang" de China (esqueleto in situ de 19 m). Presentará la primera exhibición pública mundial del fósil de huella "Iniestapodus" y la primera vez que se exhiben juntos saurópodos de todas las localidades japonesas”.
https://www.iwafu.com/en/events/1144046
https://www.dinosaur.pref.fukui.jp/special/sauropod2026/
Como anécdota, desde el Museo de Fukui se había solicitado la opinión de los paleontólogos de Salas de los Infantes sobre Andrés Iniesta (que jugó en el Vissel Kobe japonés desde 2018 a 2023, y allí guardan de él un recuerdo y una admiración imborrables), sobre la actual selección española de fútbol y las opciones de esta en el Mundial de 2026. Sobre esto último, los salenses comunicaron la confianza en que nuestra selección podría ganar el campeonato… ¡una opinión premonitoria! Esos comentarios han sido difundidos en la exposición del museo japonés junto a la réplica de Iniestapodus.
Esta noticia demuestra de nuevo que la extraordinaria riqueza paleontológica de la Sierra de la Demanda (Burgos) es un referente en Europa y en el conjunto del planeta. El Museo de Dinosaurios burgalés conserva fósiles originales de un valor científico global, especies únicas como Demandasaurus, que evidencia movimientos migratorios de dinosaurios entre Europa y África hace 130 millones de años; o el hecho excepcional de reunir la especie de dinosaurio ornitópodo más pequeña del mundo – Foskeia pelendonum- junto a un saurópodo gigante de 25 m. de longitud y más de 30 toneladas de peso – Europatitan eastwoodi-.
El Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes celebra en septiembre de 2026 el XXV Aniversario de su apertura. El Museo mantiene durante todos estos años la constancia del trabajo en las actividades investigadora, divulgativa, didáctica, cultural, de recuperación, tratamiento, consolidación y conservación de un patrimonio paleontológico que ha conseguido trascender las fronteras nacionales, constituirse en una de las palancas de la economía comarcal y convertirse en un foco irradiador de cultura, ocio y turismo. Un Museo que se apoya en el Ayuntamiento de Salas de los Infantes como primera columna, además de en la Diputación de Burgos, en la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León, así como en voluntarios, particulares y empresas. En esta relación hay que lamentar que aún no estén presentes instituciones y entidades autonómicas, cuyo compromiso e interés debe proporcionar y garantizar un crecimiento del Museo de Dinosaurios burgalés, acorde con sus fondos patrimoniales, su potencial de futuro y su impacto social y científico en un territorio rural periférico dentro de una Castilla y León que habría de encontrar soluciones endógenas de cara al reto demográfico que viene experimentando en las últimas décadas. Lo que parece evidente es que en otros lugares del planeta los dinosaurios burgaleses sí son admirados y valorados en su justa medida.
El resto, cuyo estado de conservación es «bueno», ha sido trasladado al Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes para su «limpieza, consolidación y estudio»
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| El fósil hallado en Salas de los Infantes es de un gran tamaño y para su recuperación tuvo que recurrirse a maquinaria pesada. (C.A.S. y Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes) |
Sobre los detalles del hallazgo, explican que se trataría de una réplica natural o relleno de una huella original, formada al llenarse de depósitos la huella, aunque posteriormente la capa original en la que pisó el animal desapareció por erosión. Así, lo que se ha conservado es «un molde original de la huella, que quedó en forma de una roca aislada en el monte».
Una de las principales dificultades que se han encontrado los paleontólogos a la hora de su recuperación era el gran tamaño del fósil (de unos 78 centímetros de longitud y 35 de grosor), lo que obligó a utilizar maquinaria pesada. Según detallan en un comunicado, la réplica conserva cinco dedos en su parte anterior, y su forma general es aproximadamente rectangular, con la mitad anterior más ancha. Asimismo, «presenta marcas en forma de surcos correspondientes al arrastre de las escamas del pie al penetrar en el barro».
| Réplica de la huella 'Iniestapodus burgensis' en un museo japonés. (C.A.S. y Museo de Dinosaurios) |
Otra icnita dedicada a Andrés Iniesta se expone en Japón
La última campaña de excavaciones paleontológicas en la Sierra de la Demanda, la número XXII, desarrollada durante el pasado mes de julio, se ha centrado en la limpieza y conservación de dos yacimientos de icnitas de dinosaurios. Uno de ellos ha sido la conocida como 'Las Sereas 7', próximo a Quintanilla de las Viñas, que conserva un conjunto de huellas que en su momento se identificaron como pertenecientes a dinosaurios saurópodos, aunque «la forma y disposición de los dedos del pie resultaban muy extrañas».
En un estudio posterior, publicado en la revista científica Scientific Reports, se concluyó que se trataba de un tipo de huellas «desconocidas hasta el momento», procedentes del inicio del Cretácico, hace unos 144 millones de años. El hallazgo recibió el nombre de 'Iniestapodus burgensis', en un doble homenaje a la provincia burgalesa y al futbolista Andrés Iniesta, y el impacto del mismo ha llegado hasta Asia, pues recientemente el Museo de Dinosaurios de la Prefectura de Fukui se ponía en contacto con el colectivo burgalés para solicitarle una réplica de la huella.
Los expertos la han datado en la primera mitad del Cretácico, hace más de 125 millones de años
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| Retirada icnita. (Fotos del Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas y del Museo de Dinosaurios) |
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| La icnita en pala excavadora. |
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| Transporte de la icnita. |
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| Anatomía icnita con dedos. |
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| Titanosauriforme. |
En cuanto a su ubicación en el tiempo, los expertos la han datado en la primera mitad del Cretácico, hace más de 125 millones de años. A partir de la longitud de la huella se puede calcular la longitud total de la extremidad posterior, hasta la cadera: aprox. 3,1 metros, lo que le caracteriza como un dinosaurio gigante. Se trata del primer dinosaurio gigante de esa edad que se registra en la Sierra de la Demanda burgalesa, y sería uno de los más grandes del conjunto de la Cuenca sedimentaria de Cameros, que se extiende desde Burgos a Soria y La Rioja. Además, permite a los investigadores completar la información sobre la fauna de los ecosistemas cretácicos del sureste de Burgos.
Un dinosaurio burgalés en Japón
Durante el pasado mes de julio, la XXII Campaña de excavaciones paleontológicas en la Sierra de la Demanda se ha centrado en la limpieza y conservación de dos yacimientos de icnitas de dinosaurios. Uno de ellos ha sido Las Sereas 7, próximo a Quintanilla de las Viñas, que atesora un conjunto de icnitas bien conservadas, entre las que destacan varias con unas características que, desde el momento de su descubrimiento, llamaron la atención de los paleontólogos. Se identificaron como pertenecientes a dinosaurios saurópodos, pero la forma y disposición de los dedos del pie resultaban muy extrañas al compararlas con las existentes en otras partes del planeta.
| Iniestapodus en Museo Fukui de Japón. |
| Iniestapodus en Museo Fukui de Japón. |
| Iniestapodus en Museo Fukui de Japón. |
El tuvo una alta repercusión mediática tras su publicación, y recientemente ha ampliado su impacto hasta Asia. De hecho, el Dr. Yuta Tsukiji, del Museo de Dinosaurios de la Prefectura de Fukui (Japón), se puso en contacto hace unos meses con el Museo de Dinosaurios salense, para solicitarle una réplica de las huellas de Iniestapodus. Gracias a la elaboración de modelos 3D virtuales que se realizaron durante las excavaciones en Las Sereas 7, se hicieron llegar al museo japonés unos archivos informáticos que han permitido reproducir dichas huellas en una impresora 3D.
Esas reproducciones en 3D se han podido ver en la Exposición Especial 2026 'Saurópodos: las criaturas terrestres más grandes que sacudieron la Tierra' que desarrolla el Museo de Fukui desde el 10 de julio hasta el 3 de noviembre de 2026. En la información que difunde ese Museo se explica: «La exposición profundiza en el tamaño imponente y los misterios evolutivos de los saurópodos, presentando especímenes principalmente de Japón, China y España, incluyendo el 'Titán de Xinjiang' de China (esqueleto in situ de 19 m). Presentará la primera exhibición pública mundial del fósil de huella 'Iniestapodus' y la primera vez que se exhiben juntos saurópodos de todas las localidades japonesas».
La icnita, de 78 centímetros de longitud, pertenece a un saurópodo titanosauriforme y es una de las mayores localizadas en la cuenca de Cameros
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| C.A.S. y Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes. |
El descubrimiento, el primero relativo a un dinosaurio gigante de esta edad localizado en la sierra burgalesa y uno de los mayores del conjunto de la cuenca sedimentaria de Cameros (Burgos, Soria y La Rioja), presenta un buen estado de conservación aunque con marcas de deterioro por su exposición a la intemperie.
El Colectivo Arqueológico y Paleontológico y el Museo de los Dinosaurios han explicado en nota de prensa que el hallazgo, que se ha producido cerca de Salas de los Infantes, es obra del informador y guía del museo Luis Ángel Izquierdo.
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| C.A.S. y Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes. |
Un titanosauriforme gigante en la sierra burgalesa
Los investigadores la han identificado como una huella del pie de un dinosaurio saurópodo, y en concreto de un Titanosauriforme, grupo en el que figuran Brachiosaurus o el burgalés Europatitan.
Y estaría datada en la primera mitad del cretácico, hace más de 125 millones de años.
Además, por sus dimensiones calculan que la longitud de la extremidad posterior, hasta la cadera, sería de unos 3,1 metros, lo que determina que se trataría de un dinosaurio gigante.
El hallazgo ha tenido lugar mientras se ha celebrado la XXII Campaña de excavaciones paleontológicas, que este año se ha centrado en la limpieza y conservación de dos yacimientos de icnitas de dinosaurios: Las Sereas 7, próximo a Quintanilla de las Viñas, y La Pedraja, en Mambrillas de Lara, que forman parte del megayacimiento Las Sereas, de unos 5 kilómetros de longitud y donde se localizan 14 afloramientos del Cretácico.
Las Sereas 7 atesora un conjunto de icnitas bien conservadas, entre las que destacan varios rastros de un tipo de icnita única en el planeta: Iniestapodus burgensis, de 144 millones de años y que debe su nombre a Andrés Iniesta, en homenaje al jugador que marcó el gol que dio a España la Copa mundial de fútbol en Sudáfrica 2010.
El descubrimiento tuvo una alta repercusión mediática, y recientemente ha ampliado su impacto hasta Asia, desde donde el Museo de Dinosaurios de la Prefectura de Fukui (Japón) ha solicitado una réplica, que se ha remitido a través de modelos 3D virtuales que se realizaron durante las excavaciones en Las Sereas 7. La copia en 3D se muestra en la Exposición Especial 2026 'Saurópodos: las criaturas terrestres más grandes que sacudieron la Tierra', que organiza el museo de Fukui desde el 10 de julio hasta el 3 de noviembre, y que profundiza en los misterios evolutivos de los saurópodos con restos recuperados en Japón, China y España.
El Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes recupera una icnita de saurópodo de 78 centímetros, mientras una réplica de la huella única Iniestapodus burgensis se exhibe por primera vez en un museo japonés
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| C.A.S. y Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes. |
El nuevo hallazgo ha sido posible gracias al descubrimiento realizado por Luis Ángel Izquierdo, informador y guía del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes. La pieza, localizada en las proximidades de la localidad burgalesa, ha sido trasladada al museo para su limpieza, consolidación y estudio tras una compleja operación en la que fue necesario emplear maquinaria pesada debido a sus dimensiones.
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| C.A.S. y Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes. |
El fósil conserva la impronta de cinco dedos y presenta incluso surcos producidos por el arrastre de las escamas del pie al hundirse en el barro, un nivel de detalle que permitirá profundizar en el conocimiento de estos grandes herbívoros.
Los investigadores del Museo de Dinosaurios han identificado la huella como perteneciente a un dinosaurio saurópodo del grupo de los Titanosauriformes, al que pertenecen especies tan conocidas como Brachiosaurus o el burgalés Europatitan. Su antigüedad se sitúa en la primera mitad del Cretácico, hace más de 125 millones de años.
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| Titanosauriforme. |
Un dinosaurio burgalés que triunfa en Japón
El reconocimiento internacional de la paleontología burgalesa no se limita a este descubrimiento. Durante la última campaña de excavaciones, los investigadores han continuado trabajando en el yacimiento de Las Sereas 7, próximo a Quintanilla de las Viñas, donde se localizaron hace años unas huellas tan singulares que dieron lugar a una nueva icnoespecie: Iniestapodus burgensis.
Publicada en 2021 en la revista científica Scientific Reports, del grupo editorial Nature, esta icnita, datada hace unos 144 millones de años, recibió un nombre que rinde homenaje tanto a Burgos como al exfutbolista Andrés Iniesta, autor del gol que dio a España el Mundial de 2010.
La repercusión de aquel descubrimiento ha llegado ahora hasta Asia. El Museo de Dinosaurios de la Prefectura de Fukui (Japón) solicitó al museo salense una reproducción de las huellas, que ha podido realizarse mediante modelos digitales en tres dimensiones obtenidos durante las excavaciones.
La réplica se exhibe desde el pasado 10 de julio y hasta el 3 de noviembre en la exposición especial "Saurópodos: las criaturas terrestres más grandes que sacudieron la Tierra", donde comparte espacio con fósiles procedentes de Japón, China y España. La muestra presenta por primera vez al público una reproducción de Iniestapodus burgensis y reúne ejemplares de saurópodos de todas las localidades japonesas.
| Iniestapodus en el Museo de Fukui (Japón). |
Un referente científico desde Burgos
El Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes celebrará el próximo mes de septiembre su 25 aniversario convertido en uno de los principales centros de investigación paleontológica de España. Entre sus fondos conserva especies únicas como Demandasaurus, que aportó evidencias sobre las migraciones de dinosaurios entre Europa y África hace 130 millones de años; Foskeia pelendonum, considerado el dinosaurio ornitópodo más pequeño del mundo, y Europatitan eastwoodi, un saurópodo gigante de unos 25 metros de longitud.
Los responsables del museo consideran que estos nuevos hitos consolidan a la Sierra de la Demanda como uno de los enclaves paleontológicos de referencia en Europa y evidencian el impacto científico, cultural y turístico que este patrimonio genera para la comarca, al tiempo que reclaman un mayor compromiso de las administraciones autonómicas para impulsar un proyecto que ya ha logrado un amplio reconocimiento internacional.
Un estudio internacional revela el papel clave de una nube de polvo y calor extremo tras el impacto del asteroide de Chicxulub y logra identificar la composición exacta del meteorito que terminó con el reinado de los dinosaurios
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| El impacto del asteroide Chicxulub provocó una nube de polvo que atrapó el calor y convirtió la Tierra en un entorno letal para la vida terrestre (Freepik) |
Durante décadas, la comunidad científica discutió los mecanismos detrás de esa extinción masiva: ¿la muerte fue consecuencia de incendios globales, de un invierno prolongado por el polvo en la atmósfera, o de una combinación letal de ambos fenómenos?
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| Una infografía explica cómo el impacto de un asteroide hace 66 millones de años convirtió la Tierra en un horno letal y causó la extinción de los dinosaurios. (Imagen Ilustrativa Infobae) |
El nuevo trabajo, publicado en Journal of Geophysical Research: Biogeosciences, sostiene que la mayoría de los dinosaurios y otros grandes vertebrados desaparecieron en cuestión de horas por el efecto de una capa de polvo que convirtió la superficie del planeta en un gigantesco horno.
Solo aquellos animales capaces de refugiarse bajo tierra o sumergirse en aguas profundas sobrevivieron al infierno.
Alexandria Johnson, profesora en Purdue, explicó: “Descubrimos que la capa de polvo era tan impermeable a la radiación que atrapó prácticamente todo el calor generado por la caída de las esférulas cerca de la superficie del planeta. Es como si el polvo actuara como la tapa de una olla”.
Calor, polvo y un efecto letal: cómo la Tierra se transformó en una trampa térmica
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| Investigadores revelaron que la radiación térmica generada tras el impacto fue 17 veces mayor a la necesaria para matar a un ser humano (Freepik) |
“Las esférulas pueden atravesar la atmósfera y separarse del vapor de roca al ser desaceleradas por las fuerzas de arrastre; ese distinto comportamiento es clave en lo que seguiría después”, explicó Brandon Johnson, experto de la Universidad de Purdue.
Las esférulas, pequeñas como granos de azúcar, al rozar la atmósfera en su descenso generaron calor intenso, como sucede en la reentrada de cápsulas espaciales.
Este proceso, junto con la nube de polvo fino que quedó suspendida, provocó un fenómeno singular: el polvo formó una capa casi impenetrable que no solo bloqueó la luz solar, sino que impidió que el calor generado por la caída de esférulas y otros fragmentos escapara hacia el espacio. El resultado fue una radiación térmica 17 veces mayor a la necesaria para matar a un ser humano.
El trabajo de campo en el yacimiento de Tanis, en Dakota del Norte, resultó esencial para reconstruir el evento. Allí, a 3.000 kilómetros del impacto, se halló una capa repleta de animales muertos casi al instante, cubierta por un tenue estrato de polvo extraterrestre. Se descubrieron peces con esférulas en las branquias, lo que demuestra que la muerte fue súbita y global.
La consecuencia inmediata fue la muerte masiva de animales terrestres incapaces de protegerse. Los primeros mamíferos, algunos dinosaurios aviarios y peces de aguas profundas sobrevivieron gracias a su capacidad de refugio. Este panorama se apoya en la evidencia de que plantas y animales excavadores o acuáticos fueron los principales supervivientes del evento.
“No fue la onda expansiva del impacto ni la bola de fuego, porque esos efectos no llegan muy lejos”, aclaró Johnson.
La historia no terminó con ese infierno inicial. Cuando la energía térmica se disipó, la capa de polvo siguió bloqueando la radiación solar, dando paso a un prolongado invierno global. Simulaciones recientes indican que la temperatura media del planeta descendió 20 grados y se mantuvo baja durante 30 años. Esta combinación de calor letal inmediato y enfriamiento sostenido selló el destino de los dinosaurios y marcó el inicio de una nueva era.
El meteorito de Chicxulub: un fragmento raro del sistema solar y un cambio en la explicación de la extinción
Sin embargo, las diferencias dentro de esa familia impedían precisar qué tipo exacto impactó la Tierra. Entender su composición era clave para reconstruir los procesos químicos que influyeron en la extinción y en la transformación de la atmósfera y los ecosistemas.
Un equipo internacional, con investigadores de Canadá, Francia, Bélgica y Austria, logró identificar por primera vez la “huella dactilar” del meteorito de Chicxulub mediante el análisis de isótopos de níquel en la capa de arcilla que cubre el planeta desde aquel evento.
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| Proceso de la formación del cráter de Chicxulub. - Gobierno de México. |
El descubrimiento se basa en la medición precisa de los isótopos de níquel, elemento que varía de manera característica según el tipo de meteorito. Al comparar muestras extraídas de diferentes partes del mundo con meteoritos conocidos, los científicos confirmaron la identidad del cuerpo que formó el cráter de Chicxulub.
Este avance modifica la explicación previa sobre el impacto: conocer el tipo de meteorito permite deducir qué sustancias químicas fueron liberadas y cómo estas afectaron la atmósfera, el clima y la vida.
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| Simulaciones indican que la temperatura media global bajó 20 grados y se mantuvo baja durante 30 años tras el impacto del asteroide (Imagen Ilustrativa Infobae) |
Esta hipótesis sostiene que la supervivencia dependió de la capacidad de refugio y que el calor extremo fue la causa principal de muerte para muchos organismos terrestres.
A pesar de la contundencia de los modelos, persisten debates dentro de la comunidad científica. Algunos investigadores argumentan que el pulso térmico, aunque devastador, no alcanzó para iniciar incendios forestales globales, mientras que otros creen que el polvo y la reentrada de material eyectado fueron suficientes para explicar la mortandad masiva. La hipótesis del calor letal y el polvo como factores combinados gana fuerza gracias a los datos de Tanis y a los nuevos modelos de transferencia radiativa.
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| Una figura que muestra un entorno semicerrado hipotético creado por la actividad hidrotermal posterior al impacto. - SATO ET AL. |
Las simulaciones muestran que la reentrada de estos materiales produjo un pulso global de radiación térmica similar al de un horno a máxima potencia. Los animales terrestres sin refugio, especialmente los de piel fina, fueron los más vulnerables. Las plantas y semillas enterradas, así como los linajes de aves y mamíferos con hábitos de madriguera o acuáticos, lograron sobrevivir.
El hallazgo de la composición rara del meteorito agrega una dimensión nueva al relato clásico. La probabilidad de que un asteroide tan especial impacte la Tierra es extremadamente baja, lo que subraya la excepcionalidad del evento que marcó el final del Cretácico y el inicio del Paleógeno.
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| "Arkhane", el esqueleto de un alosaurio de hace 155 millones de años. EFE/ Olivier Hoslet/ Archivo |
La investigación actual no solo aporta respuestas sobre el pasado remoto, sino que ayuda a pensar el riesgo de futuras colisiones y sus posibles consecuencias para la vida en la Tierra. Entender las condiciones que permitieron que algunos animales resistieran y otros no, así como identificar los materiales que pueden cambiar la atmósfera y el clima global en cuestión de horas, ofrece claves para afrontar amenazas astronómicas.
El debate sigue abierto, pero hoy la ciencia cuenta con nuevas herramientas para reconstruir el día más trágico de la historia de la vida. El polvo, el calor y la composición del meteorito emergen como los protagonistas de una extinción que, por su velocidad y magnitud, transformó para siempre el destino del planeta.