Cadena SER
Entrevista a Fidel Torcida con Rosalía Santaolalla.
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Entrevista a Fidel Torcida con Rosalía Santaolalla.
Se ha publicado recientemente un estudio sobre el yacimiento de icnitas (huellas fósiles) de Fondota situado en las cercanías de la localidad oscense de Abiego.
En el estudio se establecen las condiciones sedimentológicas y ambientales durante la formación del mismo. El yacimiento de Fondota es de uno de los yacimientos con mayor número de icnitas de la Cuenca del Ebro y proporciona información clave para comprender el tipo de fauna que habitó esta área en el Oligoceno inferior. El trabajo publicado en la revista Geogaceta, ha sido liderado por Martín Linares Montes, en colaboración con investigadores de los grupos Aragosaurus y Geotransfer de la Universidad de Zaragoza y la Fundación Dinópolis.
El yacimiento de Fondota es uno de los yacimientos con un
mayor número de icnitas de la Cuenca del Ebro y uno de los más conocidos, ya
que está preparado para su visita. En la superficie de un estrato con una
fuerte inclinación se observa la presencia de más de 600 icnitas pertenecientes
a diversos grupos de mamíferos herbívoros que habitaron el área hace más de 30
millones de años, una época clave en la evolución de estos animales en Europa.
En el yacimiento se han encontrado icnitas de mamíferos herbívoros
artiodáctilos, con un número par de dedos, pertenecientes a los icnogéneros
Entelodontipus y Anoplotheriipus. Estas huellas presentan, en general, una muy
buena preservación de su morfología, sin embargo, se reconoce una variación en
las mismas que, junto al estudio sedimentológico han permitido establecer el
ambiente y condiciones de formación de las huellas del yacimiento.
El yacimiento de Fondota ocupa la superficie de un paquete
de calizas con estratos tabulares irregulares dispuestos sobre niveles
detríticos (lutitas masivas y areniscas con bases canaliformes). Así se ha
podido establecer que las huellas se formaron en la orilla de una zona
encharcada, localizada en la parte más distal de un sistema aluvial, con una
reducida profundidad y sometida a desecaciones periódicas. Este ambiente sería
muy propicio para la formación y posterior preservación de las icnitas.
Sin embargo, el estudio del grado de preservación de las
icnitas demuestra que existen al menos tres grados distintos que son producto
de diferencias en las condiciones del sustrato (como la humedad o el contenido
en agua). Estas diferencias se pueden relacionar con dos situaciones: las
huellas se formaron en momentos temporales distintos, con diferentes
condiciones ambientales, especialmente en relación con el nivel del agua, o se
localizan en distinta posición con relación a la orilla.
Os recordamos que el yacimiento es visitable, y una parada
indispensable en vuestras visitas geológicas por el Somontano.
La investigación ha sido financiada por los grupos de
investigación Aragosaurus, recursos geológicos y paleoambientes, Geotransfer y
E04_23R FOCONTUR del Gobierno de Aragón, y los proyectos PID2019-108705-GB-I00,
PID2021-122612OB-I00 y Unidad de Paleontología de Dinosaurios de Teruel, del
Ministerio de Ciencia e Innovación.
La referencia completa del trabajo es:
Linares Montes, M., Castanera, D., Canudo, J.I., &
Luzón, A. (2023). El yacimiento de icnitas de artiodáctilos de Fondota (Abiego,
Huesca): paleoambiente e icnotafonomía. Geogaceta, 74, 79-82. DOI:
https://doi.org/10.55407/geogaceta98217
Con el objetivo de obtener información sobre el final de la “Era de los dinosaurios”, un grupo de investigadores e investigadoras del Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN – CONICET) exploraron el extremo sur de Argentina para conocer los cambios en la diversidad y abundancia en poblaciones de vertebrados.
Uno de los objetivos del proyecto era recuperar muestras de
roca en busca de polen y esporas de helechos. Para hacerlo, la palinóloga
(especialista en estudio de polen) Valeria Pérez Loinaze (MACN-CONICET) procesó
más de 60 muestras, a partir de las cuales se encontraron algunos elementos
microscópicos que llamaron la atención del paleobotánico Ezequiel Vera
(MACN-CONICET), quien identificó diferentes restos de insectos preservados en
tres dimensiones.
Esto también hace pensar que el meteorito que extinguió a
los grandes dinosaurios tal vez no haya afectado de manera profunda a los
insectos. Las revelaciones actuales implican que existe una extensa y aún
desconocida biota sureña que espera ser documentada en lechos de fines de la
Era de los Dinosaurios en el sur de América del Sur.
El objetivo principal de este equipo de investigación es
continuar buscando fósiles en la Formación Chorrillo (una formación geológica
maastrichtiense en el sur de la Patagonia) para identificar patrones en la
diversidad de diferentes grupos de animales y plantas antes del final del
Cretácico. La abundancia de restos quitinosos de insectos en los lechos de
Chorrillo promete nuevos y emocionantes descubrimientos en este remoto lugar
del sur de Argentina, ofreciendo pistas novedosas sobre la crisis de vida al
final del Mesozoico en los continentes del sur.
> Federico Agnolín
Laboratorio de Anatomía Comparada.
Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino
Rivadavia”.
> Ilustración: Sebastián Rozadilla
Link al trabajo científico:
https://www.nature.com/articles/s42003-023-05596-2
El descubrimiento de una nueva especie de tiranosáurido podría despejar dudas sobre el origen y tamaño de estos enormes dinosaurios
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| Ilustración de reconstrucción del Tiranosaurio Mcraeensis. / Sergey Krasovskiy. |
“En paleontología se avanza en el conocimiento de dos
formas: encontrando nuevos fósiles o reestudiando y reinterpretando restos
encontrados previamente”, explica el paleontólogo Luis Alcalá, director del
Parque de las Ciencias de Granada y ajeno al hallazgo. Para identificar a este
pariente cercano del T. rex, se utilizó la segunda. Un grupo de científicos de
Nuevo México empleó programas computacionales que distinguen entre distintos
huesos para clasificar especies y descubrieron que un cráneo encontrado en Hall
Lake, Nuevo México, había sido atribuido a un T. rex, pero en realidad
pertenecía a un dinosaurio diferente. Las diferencias en la forma y la unión de
los huesos del fósil respecto al T. rex son sutiles, pero significativas, como
para distinguirlo como una especia animal distinta.
El nuevo tiranosaurio Mcraeensis —que recibe este nombre por
la formación McRae en Nuevo México, donde se han encontrado múltiples restos de
dinosaurios—podría haber vivido hace entre 71 y 73 millones de años, es decir,
entre cinco y siete millones de años antes que el T. rex. Así lo sugiere el
estudio liderado por el paleontólogo Sebastian G. Dalman de la Universidad de
Massachusetts y sus colegas, de acuerdo con la ubicación de las rocas y otros
restos de la zona de Hall Lake, donde originalmente se encontró el cráneo.
Laramidia: El hogar de los dinosaurios gigantes
“Aunque se sabe mucho sobre ellos, hay aspectos que llevan a
debates aún abiertos sobre el origen de los tiranosáuridos”, explica Fidel
Torcida, director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, que no
participó en el estudio. Dentro de la polémica, una de las hipótesis que han
propuesto los paleontólogos es que estos grandes dinosaurios surgieron en Asia
y se desplazaron a América, mientras que una segunda teoría propone lo
contrario, es decir, que aparecieron en lo que hoy es Norteamérica y conforme
aumentaron en población, se desplazaron hacia Asia, para más tarde desandar sus
pasos hasta América del Norte.
El descubrimiento del Tyrannosaurus mcraeensis apoya la
teoría del origen en el norte de América, sugiriendo que la línea evolutiva de
tiranosáuridos se originó concretamente en Laramidia, una isla continente que
existió hace entre 100 y 66 millones de años en lo que hoy conforman Canadá,
Estados Unidos y México. Los investigadores detallan también que estos
dinosaurios habitaban al sur del territorio y no siempre fueron colosales.
Pasaron de ser cazadores de pequeñas especies durante el Cretácico temprano a
ser depredadores de grandes herbívoros a medida que aumentaron de tamaño.
En una región reducida como lo es un territorio insular, no
sería extraño que las especies fueran pequeñas o con un tamaño correspondiente
al lugar en que habitan. Pero este no fue el caso en Laramidia. En esta isla,
“la temperatura y la ausencia de competidores y depredadores pudieron provocar
que los herbívoros de la zona crecieran hasta alcanzar dimensiones propias de
dinosaurios gigantes como los titanosaurios, ceratopsianos o hadrosaurios”,
explica Torcida. Y a la vez que los herbívoros aumentaron en tamaño, también lo
hicieron aquellos que se los comían. De esta manera, sugieren los autores,
evolucionaron hacia un tamaño corporal gigante hace aproximadamente 72 millones
de años hasta el recién conocido Tyrannosaurus mcraeensis para dar origen,
millones de años más tarde, al famoso T. rex.
Tanto Alcalá como Torcida consideran positivo que se haya
descubierto una nueve especie de tiranosáurido. El hallazgo aporta a la
diversidad a la familia Tyranosaurini y abre nuevas vías de exploración,
instando a los investigadores a profundizar en los misterios de los ecosistemas
y las relaciones entre depredadores y presas del mundo antiguo. Alcalá recuerda
que al Tyrannosaurus mcraeensis se le clasificó inicialmente como T. rex, y se
pregunta: “¿Podría haber otras especies diferentes de tiranosaurios?”
Puedes ver y/o descargarte la Memoria de actividades 2023 de la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León cliqueando en la siguiente imagen o en el enlace de más abajo.
www.fundaciondinosaurioscyl.com
Científicos documentaron células fósiles de cianobacterias que modificarían información conocida sobre la fotosíntesis y el origen de la vida en la Tierra.
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| Foto: Emmanuelle Javaux |
Las células fósiles y su relación con el origen de la vida
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| Infografía sobre la importancia de las membranas tilacoides. Fuente: Getty Images |
Las membranas documentadas son las más antiguas jamás
descubiertas y su hallazgo puede hacer retroceder el registro fósil de los
tilacoides 1.200 millones de años. También ofrecen nueva información sobre la
evolución de las cianobacterias, las cuales desempeñaron un papel crucial en la
acumulación de oxígeno en la Tierra primitiva.
«LOS TILACOIDES FÓSILES MÁS ANTIGUOS CONOCIDOS DATAN DE HACE UNOS 550 MILLONES DE AÑOS. LOS QUE HEMOS IDENTIFICADO AMPLÍAN, POR TANTO, EL REGISTRO FÓSIL EN 1.200 MILLONES DE AÑOS», EXPLICA LA PROFESORA EMMANUELLE JAVAUX, DIRECTORA DEL LABORATORIO EARLY LIFE TRACES & EVOLUTION DE LA UNIVERSIDAD DE LIEJA.
«El descubrimiento de tilacoides conservados en N. majensis
proporciona evidencia directa de una edad mínima de alrededor de 1,750 millones
de años para la divergencia entre las cianobacterias con tilacoides y las que
no los tienen».
La gran oxigenación de la Tierra
Los microfósiles documentados en la investigación publicada en Nature representan la evidencia directa más antigua de la fotosíntesis. Este descubrimiento pone en perspectiva el papel de las cianobacterias con membranas tilacoides en la oxigenación temprana del planeta. Estas desempeñaron un papel importante en la evolución temprana de la vida y estuvieron activos durante el Gran Evento de Oxigenación (GOE), hace unos 2.400 millones de años.
«LA VIDA MICROSCÓPICA ES HERMOSA, LA FORMA DE VIDA MÁS DIVERSA Y ABUNDANTE EN LA TIERRA DESDE EL ORIGEN DE LA VIDA. ESTUDIAR SU REGISTRO FÓSIL UTILIZANDO NUEVOS ENFOQUES NOS PERMITIRÁ COMPRENDER CÓMO EVOLUCIONÓ LA VIDA DURANTE AL MENOS 3.500 MILLONES DE AÑOS», EXPUSO EMMANUELLE JAVAUX.
Una dinastía de depredadores marinos ha sido descubierta. Estuvo en la cima de la cadena alimenticia del periodo Cámbrico.
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| UNIVERSIDAD DE BRISTOL |
Estos animales fueron descubiertos gracias a unos fósiles
hallados en Groenlandia. Por si fuera poco, la especie ya figura como uno de
los primeros carnívoros documentados. Los autores del estudio bautizaron como
«Timorebestia» al animal prehistórico. Su nombre significa “bestia del terror”.
El rey del Cámbrico
Según los investigadores este ser debió ubicarse en la cima
de la cadena alimenticia. Además, se trata de un ancestro de los “gusanos
flecha” de nuestros días, mismos que remontan su origen, también, al Cámbrico.
La bestia del terror debió dominar los océanos de aquellos
tiempos, tomando una importancia similar a la de los tiburones actuales en los
ecosistemas marinos de la prehistoria, explican los científicos.
«TANTO LOS GUSANOS FLECHA COMO EL MÁS PRIMITIVO TIMOREBESTIA ERAN DEPREDADORES NADADORES. POR TANTO, PODEMOS SUPONER QUE, CON TODA PROBABILIDAD, FUERON LOS DEPREDADORES QUE DOMINARON LOS OCÉANOS ANTES DE QUE DESPEGARAN LOS ARTRÓPODOS. QUIZÁ TUVIERON UNA DINASTÍA DE UNOS 10-15 MILLONES DE AÑOS ANTES DE SER DESBANCADOS POR OTROS GRUPOS MÁS EXITOSOS», DICE, EN UN COMUNICADO, EL DR. JAKOB VINTHER, DE LA FACULTAD DE CIENCIAS DE LA TIERRA DE LA UNIVERSIDAD DE BRISTOL, AUTOR PRINCIPAL DEL ESTUDIO.