martes, 16 de enero de 2024

El CAS cree que la Ley de Patrimonio Cultural dejará en un limbo la protección de los restos de dinosaurios

Cadena SER

El Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas de los Infantes (Burgos) cree que la Ley de Patrimonio Cultural dejará en el limbo la protección de restos de dinosaurios.

Entrevista a Fidel Torcida con Rosalía Santaolalla.

cadenaser.com


sábado, 13 de enero de 2024

Cómo se forma un yacimiento excepcional de icnitas

Se ha publicado recientemente un estudio sobre el yacimiento de icnitas (huellas fósiles) de Fondota situado en las cercanías de la localidad oscense de Abiego. 

Figura: A) Vista general de parte del yacimiento de Fondota. B, C, D) Icnitas del icnogénero Anoplotheriipus con tres estados de preservación: malo y elevada profundidad (B), malo y escasa profundidad (C), buena conservación y profundidad intermedia (D).

En el estudio se establecen las condiciones sedimentológicas y ambientales durante la formación del mismo. El yacimiento de Fondota es de uno de los yacimientos con mayor número de icnitas de la Cuenca del Ebro y proporciona información clave para comprender el tipo de fauna que habitó esta área en el Oligoceno inferior. El trabajo publicado en la revista Geogaceta, ha sido liderado por Martín Linares Montes, en colaboración con investigadores de los grupos Aragosaurus y Geotransfer de la Universidad de Zaragoza y la Fundación Dinópolis.

El yacimiento de Fondota es uno de los yacimientos con un mayor número de icnitas de la Cuenca del Ebro y uno de los más conocidos, ya que está preparado para su visita. En la superficie de un estrato con una fuerte inclinación se observa la presencia de más de 600 icnitas pertenecientes a diversos grupos de mamíferos herbívoros que habitaron el área hace más de 30 millones de años, una época clave en la evolución de estos animales en Europa. En el yacimiento se han encontrado icnitas de mamíferos herbívoros artiodáctilos, con un número par de dedos, pertenecientes a los icnogéneros Entelodontipus y Anoplotheriipus. Estas huellas presentan, en general, una muy buena preservación de su morfología, sin embargo, se reconoce una variación en las mismas que, junto al estudio sedimentológico han permitido establecer el ambiente y condiciones de formación de las huellas del yacimiento.

El yacimiento de Fondota ocupa la superficie de un paquete de calizas con estratos tabulares irregulares dispuestos sobre niveles detríticos (lutitas masivas y areniscas con bases canaliformes). Así se ha podido establecer que las huellas se formaron en la orilla de una zona encharcada, localizada en la parte más distal de un sistema aluvial, con una reducida profundidad y sometida a desecaciones periódicas. Este ambiente sería muy propicio para la formación y posterior preservación de las icnitas.

Sin embargo, el estudio del grado de preservación de las icnitas demuestra que existen al menos tres grados distintos que son producto de diferencias en las condiciones del sustrato (como la humedad o el contenido en agua). Estas diferencias se pueden relacionar con dos situaciones: las huellas se formaron en momentos temporales distintos, con diferentes condiciones ambientales, especialmente en relación con el nivel del agua, o se localizan en distinta posición con relación a la orilla.

Os recordamos que el yacimiento es visitable, y una parada indispensable en vuestras visitas geológicas por el Somontano.

La investigación ha sido financiada por los grupos de investigación Aragosaurus, recursos geológicos y paleoambientes, Geotransfer y E04_23R FOCONTUR del Gobierno de Aragón, y los proyectos PID2019-108705-GB-I00, PID2021-122612OB-I00 y Unidad de Paleontología de Dinosaurios de Teruel, del Ministerio de Ciencia e Innovación.

La referencia completa del trabajo es:

Linares Montes, M., Castanera, D., Canudo, J.I., & Luzón, A. (2023). El yacimiento de icnitas de artiodáctilos de Fondota (Abiego, Huesca): paleoambiente e icnotafonomía. Geogaceta, 74, 79-82. DOI: https://doi.org/10.55407/geogaceta98217

aragosaurus.com

viernes, 12 de enero de 2024

Descubren insectos que convivieron con los dinosaurios

Con el objetivo de obtener información sobre el final de la “Era de los dinosaurios”, un grupo de investigadores e investigadoras del Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN – CONICET) exploraron el extremo sur de Argentina para conocer los cambios en la diversidad y abundancia en poblaciones de vertebrados.

La Patagonia argentina, en la región sur de América del Sur, es famosa por sus restos de vertebrados del Cretácico superior, especialmente dinosaurios. Es por ello que se llevaron adelante varias temporadas de campo, encabezadas por el paleontólogo Fernando Novas, en estrecha colaboración entre el Museo Argentino de Ciencias Naturales (CONICET) y el Museo Nacional de Naturaleza y Ciencia (Tokio). Fueron encontrados restos óseos de diferentes grupos de dinosaurios, aves, cocodrilos, tortugas, ranas y peces, así como dientes de diversos mamíferos y caparazones de caracoles de agua dulce y terrestres. Los resultados fueron más que satisfactorios.

Uno de los objetivos del proyecto era recuperar muestras de roca en busca de polen y esporas de helechos. Para hacerlo, la palinóloga (especialista en estudio de polen) Valeria Pérez Loinaze (MACN-CONICET) procesó más de 60 muestras, a partir de las cuales se encontraron algunos elementos microscópicos que llamaron la atención del paleobotánico Ezequiel Vera (MACN-CONICET), quien identificó diferentes restos de insectos preservados en tres dimensiones.

Los restos incluyen diferentes especies de parientes de los mosquitos (científicamente conocidos como quironómidos), mariposas (lepidópteros) y efímeras (frágiles insectos de vida adulta muy breve) cercanos a los que hoy en día viven en la misma zona. Todos ellos forman una comunidad de insectos muy parecida a la que tenemos hoy en día, lo que nos indica que insectos de aspecto moderno convivieron con los dinosaurios, al menos desde hace 65 millones de años.

Esto también hace pensar que el meteorito que extinguió a los grandes dinosaurios tal vez no haya afectado de manera profunda a los insectos. Las revelaciones actuales implican que existe una extensa y aún desconocida biota sureña que espera ser documentada en lechos de fines de la Era de los Dinosaurios en el sur de América del Sur.

El objetivo principal de este equipo de investigación es continuar buscando fósiles en la Formación Chorrillo (una formación geológica maastrichtiense en el sur de la Patagonia) para identificar patrones en la diversidad de diferentes grupos de animales y plantas antes del final del Cretácico. La abundancia de restos quitinosos de insectos en los lechos de Chorrillo promete nuevos y emocionantes descubrimientos en este remoto lugar del sur de Argentina, ofreciendo pistas novedosas sobre la crisis de vida al final del Mesozoico en los continentes del sur.

> Federico Agnolín

Laboratorio de Anatomía Comparada.

Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”.

> Ilustración: Sebastián Rozadilla

Link al trabajo científico: https://www.nature.com/articles/s42003-023-05596-2

macnconicet.gob.ar

El hallazgo del pariente más cercano del ‘Tyrannosaurus rex’ ilumina el misterio de estos depredadores

El descubrimiento de una nueva especie de tiranosáurido podría despejar dudas sobre el origen y tamaño de estos enormes dinosaurios

Ilustración de reconstrucción del Tiranosaurio Mcraeensis. / Sergey Krasovskiy.
El más popular de los dinosaurios, el Tyrannosaurus rex, fue el mayor depredador de su época y quizás de todos los tiempos, pero para la comunidad científica es un misterio cómo estos animales crecieron hasta convertirse en gigantes. Pesaban 10 toneladas, medían 12 metros de longitud y tenían cabezas y dientes enormes capaces de triturar huesos. El descubrimiento de una nueva especie de tiranosáurido podría despejar algunas de estas dudas. El análisis de un cráneo encontrado en Nuevo México, Estados Unidos, se publicó ayer en Scientific Reports y añade un nuevo familiar al árbol de la historia de estos dinosaurios: el Tyrannosaurus mcraeensis. Se trata del pariente más cercano del T. rex y arroja luz sobre la diversidad, el origen y el gran tamaño de estos temidos depredadores del Cretácico Tardío.

“En paleontología se avanza en el conocimiento de dos formas: encontrando nuevos fósiles o reestudiando y reinterpretando restos encontrados previamente”, explica el paleontólogo Luis Alcalá, director del Parque de las Ciencias de Granada y ajeno al hallazgo. Para identificar a este pariente cercano del T. rex, se utilizó la segunda. Un grupo de científicos de Nuevo México empleó programas computacionales que distinguen entre distintos huesos para clasificar especies y descubrieron que un cráneo encontrado en Hall Lake, Nuevo México, había sido atribuido a un T. rex, pero en realidad pertenecía a un dinosaurio diferente. Las diferencias en la forma y la unión de los huesos del fósil respecto al T. rex son sutiles, pero significativas, como para distinguirlo como una especia animal distinta.

El nuevo tiranosaurio Mcraeensis —que recibe este nombre por la formación McRae en Nuevo México, donde se han encontrado múltiples restos de dinosaurios—podría haber vivido hace entre 71 y 73 millones de años, es decir, entre cinco y siete millones de años antes que el T. rex. Así lo sugiere el estudio liderado por el paleontólogo Sebastian G. Dalman de la Universidad de Massachusetts y sus colegas, de acuerdo con la ubicación de las rocas y otros restos de la zona de Hall Lake, donde originalmente se encontró el cráneo.

Laramidia: El hogar de los dinosaurios gigantes

“Aunque se sabe mucho sobre ellos, hay aspectos que llevan a debates aún abiertos sobre el origen de los tiranosáuridos”, explica Fidel Torcida, director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, que no participó en el estudio. Dentro de la polémica, una de las hipótesis que han propuesto los paleontólogos es que estos grandes dinosaurios surgieron en Asia y se desplazaron a América, mientras que una segunda teoría propone lo contrario, es decir, que aparecieron en lo que hoy es Norteamérica y conforme aumentaron en población, se desplazaron hacia Asia, para más tarde desandar sus pasos hasta América del Norte.

El descubrimiento del Tyrannosaurus mcraeensis apoya la teoría del origen en el norte de América, sugiriendo que la línea evolutiva de tiranosáuridos se originó concretamente en Laramidia, una isla continente que existió hace entre 100 y 66 millones de años en lo que hoy conforman Canadá, Estados Unidos y México. Los investigadores detallan también que estos dinosaurios habitaban al sur del territorio y no siempre fueron colosales. Pasaron de ser cazadores de pequeñas especies durante el Cretácico temprano a ser depredadores de grandes herbívoros a medida que aumentaron de tamaño.

En una región reducida como lo es un territorio insular, no sería extraño que las especies fueran pequeñas o con un tamaño correspondiente al lugar en que habitan. Pero este no fue el caso en Laramidia. En esta isla, “la temperatura y la ausencia de competidores y depredadores pudieron provocar que los herbívoros de la zona crecieran hasta alcanzar dimensiones propias de dinosaurios gigantes como los titanosaurios, ceratopsianos o hadrosaurios”, explica Torcida. Y a la vez que los herbívoros aumentaron en tamaño, también lo hicieron aquellos que se los comían. De esta manera, sugieren los autores, evolucionaron hacia un tamaño corporal gigante hace aproximadamente 72 millones de años hasta el recién conocido Tyrannosaurus mcraeensis para dar origen, millones de años más tarde, al famoso T. rex.

Tanto Alcalá como Torcida consideran positivo que se haya descubierto una nueve especie de tiranosáurido. El hallazgo aporta a la diversidad a la familia Tyranosaurini y abre nuevas vías de exploración, instando a los investigadores a profundizar en los misterios de los ecosistemas y las relaciones entre depredadores y presas del mundo antiguo. Alcalá recuerda que al Tyrannosaurus mcraeensis se le clasificó inicialmente como T. rex, y se pregunta: “¿Podría haber otras especies diferentes de tiranosaurios?”

elpais.com

martes, 9 de enero de 2024

MEMORIA DE ACTIVIDADES FUNDACIÓN DINOSAURIOS CYL 2023

Puedes ver y/o descargarte la Memoria de actividades 2023 de la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León cliqueando en la siguiente imagen o en el enlace de más abajo.















www.fundaciondinosaurioscyl.com

Descubren células fósiles de hace 1.700 millones de años que revelan secretos sobre el origen del oxígeno en la Tierra

Científicos documentaron células fósiles de cianobacterias que modificarían información conocida sobre la fotosíntesis y el origen de la vida en la Tierra.

Foto: Emmanuelle Javaux
Investigadores han identificado microestructuras en células fósiles que datan de hace 1.750 millones de años, estas podrían ser la evidencia más antigua conocida hasta el momento sobre la existencia de fotosíntesis en la Tierra. Las membranas tilacoides fueron encontradas en lutitas de la Formación McDermott en el desierto del norte de Australia.


Las células fósiles y su relación con el origen de la vida

Infografía sobre la importancia de las membranas tilacoides. Fuente: Getty Images
Un grupo de investigadores de la Universidad de Lieja examinaron microfósiles llamados Navifusa majensis a través de diferentes técnicas para explorar las estructuras externas e internas de lo que se cree que son cianobacterias fósiles. Dentro de los cuerpos de estos organismos se encontraron membranas tilacoides, estructuras donde se produce la fotosíntesis oxigénica.

Las membranas documentadas son las más antiguas jamás descubiertas y su hallazgo puede hacer retroceder el registro fósil de los tilacoides 1.200 millones de años. También ofrecen nueva información sobre la evolución de las cianobacterias, las cuales desempeñaron un papel crucial en la acumulación de oxígeno en la Tierra primitiva.

«LOS TILACOIDES FÓSILES MÁS ANTIGUOS CONOCIDOS DATAN DE HACE UNOS 550 MILLONES DE AÑOS. LOS QUE HEMOS IDENTIFICADO AMPLÍAN, POR TANTO, EL REGISTRO FÓSIL EN 1.200 MILLONES DE AÑOS», EXPLICA LA PROFESORA EMMANUELLE JAVAUX, DIRECTORA DEL LABORATORIO EARLY LIFE TRACES & EVOLUTION DE LA UNIVERSIDAD DE LIEJA.

«El descubrimiento de tilacoides conservados en N. majensis proporciona evidencia directa de una edad mínima de alrededor de 1,750 millones de años para la divergencia entre las cianobacterias con tilacoides y las que no los tienen».

La gran oxigenación de la Tierra

 

Los microfósiles documentados en la investigación publicada en Nature representan la evidencia directa más antigua de la fotosíntesis. Este descubrimiento pone en perspectiva el papel de las cianobacterias con membranas tilacoides en la oxigenación temprana del planeta. Estas desempeñaron un papel importante en la evolución temprana de la vida y estuvieron activos durante el Gran Evento de Oxigenación (GOE), hace unos 2.400 millones de años.

«LA VIDA MICROSCÓPICA ES HERMOSA, LA FORMA DE VIDA MÁS DIVERSA Y ABUNDANTE EN LA TIERRA DESDE EL ORIGEN DE LA VIDA. ESTUDIAR SU REGISTRO FÓSIL UTILIZANDO NUEVOS ENFOQUES NOS PERMITIRÁ COMPRENDER CÓMO EVOLUCIONÓ LA VIDA DURANTE AL MENOS 3.500 MILLONES DE AÑOS», EXPUSO EMMANUELLE JAVAUX.

ngenespanol.com

Descubren gigantescos depredadores marinos de hace más de 500 millones de años

Una dinastía de depredadores marinos ha sido descubierta. Estuvo en la cima de la cadena alimenticia del periodo Cámbrico.

UNIVERSIDAD DE BRISTOL
Un equipo de investigadores de la Universidad de Bristol (Reino Unido) publicó un artículo, en Science Advances, en el cual se refleja el hallazgo de un grupo de grupo de enormes depredadores marinos que vivieron hace más de 500 millones de años, en el periodo Cámbrico.

Estos animales fueron descubiertos gracias a unos fósiles hallados en Groenlandia. Por si fuera poco, la especie ya figura como uno de los primeros carnívoros documentados. Los autores del estudio bautizaron como «Timorebestia» al animal prehistórico. Su nombre significa “bestia del terror”.

El rey del Cámbrico

Según los investigadores este ser debió ubicarse en la cima de la cadena alimenticia. Además, se trata de un ancestro de los “gusanos flecha” de nuestros días, mismos que remontan su origen, también, al Cámbrico.

La bestia del terror debió dominar los océanos de aquellos tiempos, tomando una importancia similar a la de los tiburones actuales en los ecosistemas marinos de la prehistoria, explican los científicos.

«TANTO LOS GUSANOS FLECHA COMO EL MÁS PRIMITIVO TIMOREBESTIA ERAN DEPREDADORES NADADORES. POR TANTO, PODEMOS SUPONER QUE, CON TODA PROBABILIDAD, FUERON LOS DEPREDADORES QUE DOMINARON LOS OCÉANOS ANTES DE QUE DESPEGARAN LOS ARTRÓPODOS. QUIZÁ TUVIERON UNA DINASTÍA DE UNOS 10-15 MILLONES DE AÑOS ANTES DE SER DESBANCADOS POR OTROS GRUPOS MÁS EXITOSOS», DICE, EN UN COMUNICADO, EL DR. JAKOB VINTHER, DE LA FACULTAD DE CIENCIAS DE LA TIERRA DE LA UNIVERSIDAD DE BRISTOL, AUTOR PRINCIPAL DEL ESTUDIO.

ngenespanol.com