jueves, 9 de mayo de 2019

El "dinosaurio" que volaba con alas de murciélago

CHINA 'Ambopteryx longibrachium' es un antepasado de las aves

Hallan un minúsculo animal, de 200 gramos, que vivía en los árboles hace 163 millones de años, tenía el cuerpo recubierto de plumas y podía planear gracias a sus alas membranosas

El dinosaurio que volaba con alas de murciélago (Vídeo). EL MUNDO
En la década de 1860, pocos años después de la publicación de El origen de las especies, los trabajadores de una cantera en Baviera retiraron una gran losa de piedra, dejando al descubierto el esqueleto de una extraña criatura sepultada allí desde hacía 150 millones de años. Tenía garras afiladas, mandíbulas cubiertas de dientes y una larga cola ósea, como la de un reptil; pero además presentaba plumas y alas, como un pájaro.

El biólogo Thomas Henry Huxley -amigo personal de Darwin y uno de sus defensores más decididos- se dio cuenta de que la bestia, llamada Archaeopteryx, poseía una extraña semejanza con pequeños dinosaurios carnívoros, como el Compsognathus, y propuso una idea radical: el fósil pertenecía a un antecesor de las aves, que habrían evolucionado a partir de los dinosaurios.

Desde entonces más de 150 años de descubrimientos científicos en todo el mundo han ido dando la razón a Huxley. Y China en particular ha aportado más fósiles que ningún otro país para apoyar las teorías del biólogo inglés. El último en esta nutrida lista es un pequeño dinosaurio con alas de murciélago, hallado en la provincia de Liaoning, que se describe por primera vez este miércoles en un artículo en la revista Nature. Desenterrado por miembros de la Academia China de Ciencias, se trata de un espécimen que vivió hace 163 millones de años y que proporciona valiosa información sobre los antecesores de las aves y de cómo la naturaleza experimentó con diferentes estructuras anatómicas antes de conquistar la capacidad de volar.

Bautizado por sus descubridores como Ambopteryx longibrachium, el fósil pertenece a la familia de los escansoriopterígidos, pequeños dinosaurios emplumados, que tenían manos alargadas y dedos muy largos, con los que trepaban y se desplazaban por los árboles. En 2015 otro equipo de científicos chinos descubrió los restos de un miembro de esta familia que presentaba un hueso de 13 centímetros de largo en cada muñeca, además de pequeños parches de tejido membranoso adheridos alrededor de su esqueleto. El hallazgo demostraba que estos animales no eran sólo trepadores, sino que podían planear o volar distancias cortas gracias a una estructura anatómica nunca antes vista en dinosaurios, sólo en mamíferos o pterosaurios. Aquel animal recibió el nombre de Yi qi, que significa 'extraña ala'.

NOTABLES DIFERENCIAS

Aunque pertenece a la misma familia que Yi qi, Ambopteryx presenta diferencias sorprendentes y reveladoras respecto a su pariente. El hueso de la extremidad anterior es sensiblemente más ancho, tiene una cola corta que termina en vértebras fusionadas y unas extremidades traseras mucho más alargadas. En cualquier caso, si Ambopteryx o Yi qi hubieran querido volar, sólo podrían haberlo hecho planeando, ya que su anatomía no parece diseñada para agitar las alas. Los mismos huesos de la membrana del ala podría haber hecho que el aleteo fuera difícil y las características de las extremidades anteriores sugieren que los músculos requeridos para el vuelo habrían sido relativamente débiles.

De acuerdo con los autores, esas alas membranosas en extremidades anteriores alargadas probablemente representan un experimento de corta duración en la naturaleza, ya que los dinosaurios que desarrollaron alas emplumadas acabaron imponiéndose, desde un punto de vista evolutivo. "Nuestros análisis muestra que los grandes cambios en la estructura de las alas evolucionaron cerca del momento en el que se produjo la división entre los scansoriopterygidae y el linaje de las aves, con los dos clados tomando caminos muy diferentes para volar", explican en el artículo.

CHINA, CUNA DE LOS DINOSAURIOS VOLADORES

El descubrimiento en 1996 del Sinosauropteryx fue el primer aviso de la riqueza de Liaoning, en la que los cazadores de fósiles han recuperado más de 20 especies de dinosaurios en las dos últimas décadas. El conjunto de saurios emplumados de esta región proporciona la mejor ventana a la transición evolutiva hacia las aves modernas. "Allí se producen unas condiciones excepcionales de fosilización, de modo que se conservan estructuras, como las plumas de los esqueletos, que en la inmensa mayoría de los yacimientos se perderían irremisiblemente ", cuenta Luis Alcalá, paleóntologo y director de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, que señala además el importante impulso de las autoridades chinas a la investigación en este campo.

Los descubrimientos en Liaoning y otras zonas del país están permitiendo llenar los vacíos evolutivos y reconstruir el camino que siguieron los animales hasta conquistar los cielos. Registros fósiles que se relacionan con los antecesores comunes, como el famoso Archaeopteryx, y que reivindican de paso las atrevidas ideas de Thomas Henry Huxley. "Está completamente demostrado que las aves forman parte de uno de los grupos de manirraptores que, a su vez, es uno de los grupos de los terópodos, los dinosaurios carnívoros", explica Alcalá. "A los Theropoda también pertenecen los predadores más conocidos popularmente, como el Tyrannosaurus o Allosaurus. Así que los tiranosaurios comparten un antecesor común con las aves".

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