miércoles, 11 de marzo de 2015

Novedades en la tienda del Museo de Dinosaurios

Visita nuestra nueva sección de novedades en nuestra página Web y elige lo que más te guste

















Nos complacemos en presentaros la nueva serie de billetes de coleccionismo del BANCO JURÁSICO, ambientados en aquellas épocas pasadas de nuestro mundo.

Ésta será una nueva serie de excelentes objetos de coleccionista para todos aquellos que coleccionan billetes del mundo y especialmente para los coleccionistas de billetes de fantasía. También pueden resultar altamente interesantes para cualquier persona interesada en el fantástico mundo de los dinosaurios, especialmente para los más
pequeños de la casa.

Estos billetes presentan un diseño de alta calidad, y están impresos en un nuevo tipo de polímero, de manera similar a como lo hacen muchos países en la actualidad (como por ejemplo Canadá o Nueva Zelanda). Los billetes cuentan así mismo con una marca metálica
holográfica (con la forma de una huella impresa de dinosaurio) y un número de serie personalizado. Las ilustraciones son muy llamativas y coloristas.

Por su aspecto, materiales y funcionalidad, los billetes del Banco Jurásico sirven tanto para archivarlos como coleccionables como para jugar con ellos.

El polímero es especialmente resistente al deterioro, la suciedad y la rotura, y tiene un tacto especial y novedoso muy atrayente.

Esta nueva serie presenta el mundo prehistórico a través de una cuidada selección de billetes, que incluyen gran cantidad de información relacionada con el entorno natural, el clima y la naturaleza de la Prehistoria. Estos elementos principales son extremadamente importantes en las discusiones actuales sobre la realidad del pasado de nuestro planeta.

Les presentamos los tres primeros billetes de la serie, en los que la vida salvaje del mundo Jurásico se ha enfocado con tres dinosaurios típicos, el Triceratops (Cretácico Maastrichtiano), el Espinosaurus (Cretácico Cenomaniano) y el Pteranodon (Cretácico Campaniano).

Adicionalmente, en estos billetes están representados otros aspectos de la vida de los dinosaurios, como por ejemplo una reconstrucción del esqueleto o una representación del aspecto probable de su piel.

El facial de estos billetes tiene como denominación el DIN del BANCO JURÁSICO. Los tres primeros billetes han sido emitidos en Enero de 2015.

Esta serie tendrá una tirada limitada de 5.000 unidades (de cada uno de los faciales, 1, 7 y 13 DIN).

Nuestros billetes tienen un tamaño de 143 x 83 mm y están impresos en España con polímero de alta calidad.




















Una combinación de origami y Kínder sorpresa.

Las postales son de alta calidad, de cedro procedente de bosques sostenibles. Es tan ligera y flexible, como una hoja de papel.

Pueden ser diseñadas de forma individual y vienen Pre Cortadas por un sistema de láser en su superficie. Objetos encantadores multidimensionales: los dinosaurios. 

El destinatario recibirá no sólo un saludo, sino también un pequeño regalo. Tipos de felicitación que combinan la flexibilidad del trabajo y la alta calidad de la madera, son completamente nuevos.

Puedes escribir como en un papel y enviar como postales normales. No se requiere ningún sobre.

Esperamos que os gusten los nuevos artículos.

Pincha aquí para acceder a ellos.

El hombre que inventó la palabra dinosaurio

Recientemente, el científico victoriano que acuñó la palabra "dinosaurio" fue honrado con una placa en la escuela en la que estudió de niño. ¿Pero quién fue Richard Owen? 

















Durante miles de años los fósiles de dinosaurio atrajeron la curiosidad de los académicos. Pero los reptiles prehistóricos no recibieron su famoso nombre hasta 1842.

Maravillado por los especímenes hallados en el sur de Inglaterra en su época, el joven Owen reconoció que los restos tenían una serie de características distintivas.

Eran “lagartijas terribles”, decía Owen, una familia diversa de extraordinarios animales que merecían un grupo taxonómico propio al que llamó Dinosauria.
















Era un personaje controvertido y se dice que chocaba bastante con sus contemporáneos.
El paleontólogo, que provenía de una familia pobre de Lancashire, un condado en el noroeste de Inglaterra, llegó a convertirse en una celebridad en el mundo de la ciencia y estableció el Museo de Historia Natural de Londres en 1881.

Fue un gran logro para un hombre calificado una vez de “insolente” por sus maestros de la escuela Lancaster Royal Grammar School, a la que asistió entre 1809 to 1819.

El actual director de la escuela, Chris Pyle, dice que no hay una gran cantidad de información en los archivos sobre el tiempo que pasó allí.

“Lo que tenemos es una cita de uno de sus directores en la que se refiere a él como descarado”.

“Al parecer era extremadamente terco, sabía exactamente lo que quería, era increíblemente inteligente y de ninguna manera conformista”.

Competencia con Darwin
















El Museo de Historia Natural de Londres continúa estando al frente en todo lo que se refiere a la investigación de dinosaurios.

La descripción de Pyle no contradice la forma en la que lo percibían los científicos de su época.

Owen desarrolló una reputación por ser controvertido. Fue acusado de robar especímenes de otros científicos y de menoscabar el trabajo de otros escribiendo críticas anónimas, mientras los apoyaba en público.

Gideon Mantell, uno de sus contemporáneos, lo describió como “sobrevaluado, adulado y de un espíritu celoso y monopolizador”.

Se decía también que tenía problemas con otro de los grandes científicos victorianos, Charles Darwin.

Owen estaba de acuerdo con Darwin sobre la evolución, pero creía que era un proceso más complejo que el descrito por su colega en “El origen de las especies”.
“Sabemos que trabajó con algunos especímenes recuperados durante la famosa expedición Beagle de Darwin”, explica Pyle.

Pero Owen era una persona “que sospechaba mucho de Darwin y quería ganarse su propia fama”.

“Parece que escribió un artículo anónimo en el que alababa su propia obra mientras que decía que Darwin no era tan bueno como él creía”.

“Es como si Darwin hubiese terminado siendo el bueno: un gran pensador que descubrió la selección natural, mientras que Owen era algo así como el malo”.

“De hecho, los dos eran grandes científicos a los que les debemos mucho”.

Científico “cascarrabias”
















Owen no tenía la mejor de las relaciones con Darwin.

David Williams, investigador de algas y fósiles del Museo de Historia Natural, cree que la controvertida reputación de Owen no debe empañar sus logros científicos, y recuerda que muchos de los sistemas que él desarrolló para investigar la anatomía de las especies todavía son importantes.

“La diferencia es que Owen manipulaba viejos huesos y hoy día nosotros usamos secuenciación de genomas. Los principios son los mismos”.

“Incluso antes de la teoría de la selección natural, la gente hablaba de qué hace que un mamífero sea un mamífero y que hace que un invertebrado sea un invertebrado. Ese era el campo de Owen”.

En opinión de Williams, el científico era “cascarrabias” pero “extremadamente motivado”.
Además de su pasión por la investigación académica, Owen quería compartir los últimos especímenes hallados y las teorías con el público, de allí su interés por establecer un museo.

“Quería que la gente pudiese ver y estudiar por sí misma”, afirma Williams
“Ernest Hemingway o Pablo Picasso también eran personajes complicados, pero tienes que considerar sus logros por separado”.

La palabra dinosaurio tiene sus raíces en la palabra griega para “lagarto terrible”, pero Williams dice que, con la palabra terrible, Owen quería dar a entender “increíble” o “que infundía temor”.

“El objetivo de Owen no era solo describir a ésta y otras criaturas maravillosas, sino encontrar un hogar para todas ellas y que el público pudiese apreciar su majestuosidad”.

“Tras una larga campaña, en 1881 se abrieron las puertas del Museo de Historia Natural en South Kensington que es un testimonio de su persistencia e ingenuidad”, concluye Willson.

via BBC

sábado, 7 de marzo de 2015

MUJERES PALEONTÓLOGAS

Nieves López Martínez participó como conferenciante en las II Jornadas
 Internacionales sobre Paleontología de Dinosaurios y su Entorno





















Por  primera vez, pero con toda la convicción que merece la fecha, el Museo de Dinosaurios se suma a la celebración del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo).

Una revisión seria de la historia de la paleontología destacaría el papel protagonista, fundamental en muchas ocasiones, de mujeres que participaron en hallazgos y estudios científicos pioneros de esa Ciencia.

Mary Anning (Lyme Regis, 21 de mayo de 1799 – 9 de marzo de 1847) fue una paleontóloga, coleccionista y comerciante de fósiles inglesa, conocida en todo el mundo por los numerosos hallazgos de importancia que realizó en los lechos marinos del período Jurásico en Lyme Regis, donde vivía. Su trabajo contribuyó a que se dieran cambios fundamentales a principios del siglo XIX en la manera de entender la vida prehistórica y la historia de la Tierra.
Sus hallazgos más destacados son el primer esqueleto de ictiosauro en ser identificado correctamente, los primeros dos esqueletos de plesiosauros en ser encontrados, el primer esqueleto de pterosaurio encontrado fuera de Alemania y algunos fósiles de peces importantes.

Elizabeth Philpot Elizabeth Philpot (Londres 1780 – Lyme Regis 1857) fue una coleccionista de fósiles británica de principios del siglo XIX. Paleontóloga amateur y artista, coleccionaba fósiles en los acantilados de Lyme Regis en Dorset, en las costas del sur de Inglaterra. Elizabeth Philpot conoció a Mary Anning y eran frecuentemente vistas juntas buscando fósiles. Su colección de fósiles, era utilizada para investigación por muchos geólogos como William Buckland, William Conybeare y Henry De la Beche.

Annie Montague Alexander (1867–1950). Fue una filántropa y coleccionista paleontológica americana. Estableció el Museo de Paleontología de la Universidad de California (UCMP), el Museo de Zoología de Vertebrados (MVZ) y financió sus colecciones además de una serie de expediciones en el oeste de los Estados Unidos en los comienzos del siglo XX. Formó parte de muchas de esas expediciones, reuniendo una significante colección de fósiles.

Mary Leakey, nacida como Mary Nicol (Londres, Inglaterra, 6 de febrero de 1913 – Nairobi, Kenia, 9 de diciembre de 1996), fue una antropóloga británica, que, junto con otros, descubrió el primer cráneo de un simio fósil en la Isla Rusinga. Durante gran parte de su carrera, trabajó con su esposo Louis Leakey en la Garganta de Olduvai, descubriendo varias herramientas y fósiles de antiguos Homininae.1 También descubrió las huellas de Laetoli.                   

Nieves López Martínez (Burgos, 5 de febrero de 1949 - Madrid, 15 de diciembre de 2010) fue una paleontóloga española especializada en investigaciones sobre el registro fósil de vertebrados y una de las responsables de la modernización de los estudios paleontológicos en España. Además de ser reconocida mundialmente como una eminencia en el estudio de la evolución de los lagomorfos del Cenozoico, así como en los eventos bióticos y ambientales relacionados con la extinción masiva del Cretácico-Terciario en el área de los Pirineos, también estuvo muy implicada con los programas de innovación docente en el ámbito universitario, tanto de manera oficial en la Universidad Complutense de Madrid como por medio de diversas propuestas extraoficiales, entre las que destaca el Proyecto Somosaguas de Paleontología, asociado al yacimiento paleontológico de Somosaguas.

EL MUSEO DE DINOSAURIOS CELEBRA EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER 2015

Por primera vez, pero con toda la convicción que merece la fecha, el Museo de Dinosaurios se suma a la celebración del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo).

Se tiene como objetivo principal dar visibilidad al género femenino en relación a la principal actividad científica desarrollada por el Museo: la paleontología.

A falta de estadísticas fiables se puede decir que quizás haya más hombres que mujeres trabajando en el estudio de los fósiles, y el campo de los dinosaurios no sea una excepción. Es posible que, como ocurre en otras disciplinas de investigación, para el público sean más visibles los hombres que las mujeres. Pero una revisión seria de la historia de la paleontología destacaría el papel protagonista, fundamental en muchas ocasiones, de mujeres que participaron en hallazgos y estudios científicos pioneros de esa Ciencia.

En los sitios web del Museo de Dinosaurios y de la Fundación Dinosaurios de Castilla y León se publicará este fin de semana información sobre varias de las mujeres que ejercieron ese papel de precursoras de la paleontología. Destacan la inglesa Mary Anning (1799-1847) protagonista de los primeros hallazgos de esqueletos completos de ictiosaurios y plesiosaurios. Varios de esos fósiles se exponen en los museos de historia natural de Londres y París. Otro ejemplo destacable es su compatriota Elizabeth Philpot (1780-1857) que consiguió reunir una importante colección de peces fósiles, que hoy se custodia en la Universidad de Oxford. Existe una magnífica novela que gira en torno a la vida de estas dos mujeres: Las huellas de la vida de Tracy Chevalier, de la Editorial Lumen (2010).

En España una de las paleontólogas más admiradas y queridas, en tiempos más recientes, fue la burgalesa Nieves López Martínez (1949-2010). Con Nieves los salenses tuvimos la enorme suerte de convivir durante los días de las II Jornadas Internacionales de Paleontología en 2001; su inteligencia y saber eran superadas por su entusiasmo científico y vital. Nieves estaba especializada en estudios sobre el registro fósil de vertebrados y se implicó en la modernización de los estudios paleontológicos y de innovación docente en la Universidad en nuestro país. Gozó de reconocimiento internacional por estudios relacionados con eventos bióticos como la extinción de dinosaurios al final del Cretácico.

También se quiere resaltar el carácter festivo del 8 de marzo con la oferta de entrada gratis al Museo de Dinosaurios salense para todas las mujeres que acudan a visitarlo ese día.

Enfriamiento terrestre favoreció la extinción de dinosaurios

Influyó en la presencia o ausencia de cierto tipo de plantas vinculadas a la dieta de los dinosaurios


Los resultados abren una nueva arista sobre el misterio de la desaparición
de los grandes saurios de la faz de la Tierra.
(Foto: Archivo EL UNIVERSAL )




















Los fósiles de flora y fauna hallados en la Región de Magallanes, al extremo sur de Chile, revelan la existencia de un enfriamiento del clima durante el fin de la era del Cretácico que "favoreció la extinción de los dinosaurios", dijo el científico chileno Marcelo Leppe.

Esta variación climática, evidenciada por señales geoquímicas y por la disminución del tamaño de las hojas fósiles encontradas, influyó en la presencia o ausencia de cierto tipo de plantas vinculadas a la dieta de los dinosaurios, lo que propició la disminución de diferentes especies de estos grandes animales.

Según Leppe, los hallazgos encontrados en esta región complementan la hipótesis generada durante los últimos años, que sostiene que a fines del Cretácico, antes del impacto de un meteorito en Yucatán, "hubo un periodo frío que habría provocado la formación de hielo antártico y producido un gran descenso del mar".

La expedición paleontológica, organizada por el Instituto Antártico Chilena, estudió los fósiles de la Estancia Cerro Guido y Las Chinas, situados en la austral región de Magallanes, un enclave considerado para Leppe como "una piedra Rosetta" de la paleontología.

"Este remoto lugar, que tiene reflejado el ambiente marino y continental, es un punto estratégico que proporciona una fotografía instantánea de un momento determinado de la historia natural", sostuvo el paleontólogo.

Ello gracias a la existencia de una gran diversidad de vertebrados fósiles, como saurópodos y hadrosaurios y reptiles, entre los que destacan plesiosaurios y mosasaurios.
Además de un gran número de flora fósil, principalmente representada en "impresiones de hojas perfectamente conservadas y troncos con anillos de crecimiento que permiten establecer los efectos de las variaciones climáticas", remarcó el paleontólogo.

El complejo Cerro Guido-Las Chinas, uno de los cinco lugares más importantes de Suramérica para el estudio de la Era de los Dinosaurios, encuentra plasmado en sus rocas distintos ambientes de fines de ese periodo que van desde marinos profundos -durante el Campaniano de 83 a 72 millones de años- con invertebrados y reptiles marinos, a costeros y continentales con ríos y lagunas -durante el Maastrichtiano de 72 a 66 millones de años-.

Esta inusual concentración de ambientes permitió el descubrimiento, el año pasado, de un "hito biológico", según el científico, pues se encontró una hoja fosilizada de Nothofagus, especie arbórea originaria del Hemisferio Sur, que para ese entonces se creía confinada en la Antártida.

A su juicio, el hallazgo de flora de origen antártico, por primer vez en Suramérica, se correlacionaría con la posibilidad de que el enfriamiento climático hubiera producido un descenso en el nivel del mar y, consecuentemente, hubiera dejado al descubierto "un puente terrestre entre la Antártida y la Patagonia.

"El Nothofagus es una planta intolerante al agua de mar, no se puede propagar ni por semillas ni de ninguna otra manera, por lo tanto este hallazgo es una evidencia concreta del cambio climático y de que la Antártida y Suramérica estuvieron conectados al final de la Era de los Dinosaurios", afirmó el científico.

Gracias a los resultados de esta expedición paleontológica, llevada a cabo este verano por el INACH con la colaboración de la universidad alemana de Heidelberg y la brasileña Unisinos, se abre una nueva arista sobre el misterio de la desaparición de los grandes saurios de la faz de la Tierra.


kal

viernes, 6 de marzo de 2015

Los dinosaurios de Cuenca que se exhiben en Japón reciben cientos de miles de visitas

VIAJAN DE OSAKA A FUKUI


Pepito, el dinosaurio conquense en la pasada edición de Fitur















eldigitalcastillalamancha.es


Edcm/EFE 


La muestra sobre los dinosaurios de Cuenca que se exhibe desde el pasado año en Japón se expondrá en la ciudad de Osaka, tras haber recibido cientos de miles de visitas en los meses que ha estado en el Museo Prefectural de Dinosaurios de Fukui.

Según ha indicado en su cuenta de la red social Twitter el paleontólogo Francisco Ortega, la exposición "Dinosaurios maravillosos de España", mostrará a partir del día 21 de marzo en Fukuoka cerca de 200 fósiles hallados en los yacimientos de "Las Hoyas", del Cretácico Inferior, y "Lo Hueco", del Cretácico Superior, ambos en la provincia de Cuenca.

Entre las piezas más significativas de la muestra figura el fósil del "Concavenator corcovatus" (término taxonómico que significa "Cazador de Cuenca jorobado"), un dinosaurio de unos seis metros de largo, que fue hallado en 2003 en "Las Hoyas", al que se bautizó con el nombre coloquial de "Pepito".

130 millones de años

Es el esqueleto articulado de dinosaurio más completo encontrado hasta ahora en la península ibérica, que vivió hace unos 130 millones de euros.

Posteriormente, la exposición será trasladada hasta la ciudad de Fukuoka, donde se completará el periplo japonés de los dinosaurios hallados en los yacimientos paleontológicos conquenses.

La reproducción a escala real de "Pepito" será uno de los principales atractivos de la ruta de los dinosaurios que diseña y ultima la Diputación provincial de Cuenca.

Esta reproducción, que fue uno de los principales reclamos del espacio de Cuenca y de Castilla-La Mancha en la Feria Internacional del Turismo (Fitur), se podrá visitar durante cuatro días en los jardines de la Diputación de Cuenca, en el centro de la capital.

Así lo ha dado a conocer a Efe el vicepresidente de la Diputación, Julián Huete, quien ha explicado que estará desde mañana, jueves, hasta el próximo lunes.

Está previsto que alumnos de varios colegios de la capital visiten esta réplica sobre uno de los dinosaurios más famosos hallados en la provincia de Cuenca.

Expedición al valle de los dinosaurios

Tras 16 días de trabajo en terreno, científicos chilenos y extranjeros constataron que Cerro Guido, en la Región de Magallanes, es el quinto mayor yacimiento paleontológico del continente. Excavaciones permitieron dar con nuevas especies de dinosaurios. Una historia que comenzó gracias a los hallazgos de un ovejero.

















“La diversidad de vertebrados fósiles es mayor a la estimada originalmente y este año se suman a los ya descubiertos saurópodos y hadrosaurios, una serie de otros reptiles, entre los que destacan plesiosaurios y mosasaurios”, dice Marcelo Leppe, paleobotánico del Instituto Antártico Chileno (Inach), sobre los hallazgos de la reciente expedición científica al valle de los dinosaurios, ubicado en la estancia Cerro Guido y Las Chinas, en la provincia Última Esperanza, Región de Magallanes.

En esta estancia, la más grande de la región con un total de 100 mil hectáreas, se ha transformado desde 2013 en un lugar de interés mundial para conocer cómo fueron los últimos días de los dinosaurios, desde que Mario Ulloa, un ovejero, diera con los fósiles de hadrosaurios y saurópodos (ver nota secundaria).

Leppe y un equipo de 25 investigadores, entre ellos algunos provenientes de Alemania y Brasil, tenían previsto trabajar en las excavaciones de los hadrosaurios y saurópodos, pero se toparon con nuevos fósiles, que se encuentran repartidos en un área de 60 kilómetros cuadrados.

Después de esta expedición, que se extendió entre el 16 de febrero y el 3 de marzo, Leppe está en condiciones de asegurar que “la localidad se eleva como una de las cinco más importantes de Sudamérica para fines de la era de los dinosaurios”. Las otras están en Argentina, Brasil y Perú.

Lo anterior, tanto por la concentración inusual de ambientes, por su alta diversidad de flora y fauna, así como por la excelente preservación de los fósiles.

El investigador afirma que los descubrimientos en la localidad complementan la hipótesis generada durante los últimos años, que sostiene que a fines del Cretácico hubo un periodo frío que habría provocado la formación de hielo antártico y producido un gran descenso en los niveles del mar.

En este sentido, la caída del meteorito de Chicxulub (México) en la Tierra, hace 66 millones de años y que se conoce como el causante de la extinción de los dinosaurios, fue en realidad el golpe de gracia para estos animales. Existen estudios que indican que los grandes reptiles ya estaban disminuyendo debido al cambio climático.

Flora fósil

Los hallazgos de los investigadores no solo se remitieron a fósiles de dinosaurios. La diversidad de flora fósil encontrada, principalmente representada en impresiones de hojas sobre piedras, se ha duplicado en el presente año respecto a la campaña científica de 2014. Los expertos han encontrado al menos 40 formas diferentes de plantas y árboles.
Los científicos han logrado constatar que existen cambios en la composición de la flora en la zona, las que se pueden ver en los diferentes estratos (capas) del complejo Cerro Guido-Las Chinas.

Los estratos más jóvenes (más arriba), evidencian condiciones inusualmente más frías (caracterizado por señales geoquímicas y por una disminución en el tamaño promedio de las hojas fósiles), en el entendido que el Cretácico es considerado un periodo invernadero, con concentraciones de CO2  varias veces superior al actual.

Además de la flora dominada por Nothofagus, género de plantas que aún existe y que se encuentran distribuida en Oceanía y Sudamérica, existen fósiles con un registro de unos 80 millones de años en la Antártica.

Los restos de fósiles de flora de origen antártico, por primera vez en Sudamérica, se correlacionaría con la posibilidad de que el descenso en el nivel del mar haya provocado la aparición de un puente terrestre entre Antártica y la Patagonia a fines de la era de los dinosaurios, estiman los investigadores.

En esta expedición se encontraron muchos elementos arbóreos y arbustivos agrupados en unos cinco niveles distintos. Estos niveles muestran una evolución de bosques dominados por Sterculia, grupo característico de bosques más cálidos, hacia bosques más templados dominados por Nothofagus, en línea con la idea de un enfriamiento global. 

“Con la cantidad de fósiles tenemos un gradiente, ahora ya podemos entender mejor, cómo fue esta relación entre Sudamérica y la Antártica”, dice Leppe.

El complejo Cerro Guido-Las Chinas encuentra plasmado en sus rocas distintos ambientes de fines de esta era, que van desde marinos profundos (durante el Campaniano de 83 a 72 millones de años) con invertebrados y reptiles marinos, a costeros y continentales, con ríos y lagunas (durante el Maastrichtiano de 72 a 66 millones de años).

Además de expertos del Inach, en la expedición participaron científicos de la Universidad de Chile, de Heidelberg (Alemania), de UNISINOS (Brasil) y del Museo de Historia Natural de Karlsruhe (Alemania), y contó además con estudiantes de pre y posgrado de las universidades Andrés Bello, de Concepción, de Chile, Católica de Valparaíso y de Magallanes.