miércoles, 22 de abril de 2015

Los dinosaurios carnívoros tenían los pies de gallina

noticiasdelaciencia.com

Concavenator corcovatus (Cazador jorobado de Cuenca). Reconstrucción a partir del único 
ejemplar fósil conocido, hallado en 2003 en el yacimiento de Las Hoyas. (Foto:© Raúl Martin)















Durante años, miles de reconstrucciones de dinosaurios han sido realizadas por paleoartistas para el cine, el cómic o la ilustración científica. Algunos aspectos han sido objeto de continuas discusiones. Este es el caso de la podoteca, la estructura de escamas que recubre los pies de los arcosaurios como cocodrilos, pterosaurios y dinosaurios, incluidas las aves.

En la mayoría de los casos, los dinosaurios terópodos se reconstruyen con una podoteca similar a la de las aves actuales. Al tiranosaurio de Parque Jurásico, por ejemplo, le colocaron unas patas de gallina aunque no existían evidencias directas de esta estructura.
Recientemente, la revista Cretaceous Research ha publicado un análisis sobre los restos de  piel asociados a la extremidad posterior del terópodo Concavenator corcovatus (conocido como Pepito) del yacimiento de Las Hoyas (Cuenca), en España, que permite establecer y reconstruir con rigor científico la estructura de escamas que cubría el pie de este espécimen.

Las Hoyas es un yacimiento reconocido a escala mundial por su alta capacidad de preservación de animales y plantas. Este es el caso del fósil de Concavenator, un dinosaurio terópodo cuyo esqueleto está casi completo y articulado. Su excepcional preservación permite observar tejido tegumentario en diversas zonas, como en la extremidad posterior, alrededor de la cola y en el cuello. Esto permitió a los investigadores analizar el aspecto de la primera podoteca hallada en un dinosaurio terópodo en el registro fósil.

Los autores analizaron las impresiones de piel asociadas al pie derecho de Concavenator y lo compararon con el resto registro fósil, así como con la podoteca de los organismos actuales emparentados con los dinosaurios (cocodrilos y aves).

El estudio identifica en la podoteca de Concavenator los mismos elementos que tienen las aves, es decir: tres tipos distintos de escamas, la ordenación de estas, el desarrollo de almohadillas plantares con la misma disposición que en las aves como los avestruces y la presencia de un estuche córneo que formaría las garras de los dedos.

“La existencia de una estructura tan similar a la de las aves modernas en un terópodo como Concavenator implica su aparición en una etapa temprana de la evolución del linaje que da lugar a las aves actuales y su probable presencia en todos los terópodos no avianos”, afirman los autores.

“Este descubrimiento permitirá interpretar desde un nuevo punto de vista el registro de huellas de dinosaurio carnívoros”, agregan. (Fuente: Universidad Autónoma de Madrid)

Vuelos de juventud

elmundo.es (blogosaurio)

Recreación artística de un 'Deinonychus'. EMILY WILLOUGHBY



















Deinonychus es un dinosaurio bastante conocido, pues alcanza casi medio millón de citas en un popular buscador de internet. Pero pudo haber alcanzado el estrellato: su primo asiático Velociraptor ronda los 6 millones y medio de citas gracias a su protagonismo en la famosa producción Parque Jurásico. Y eso que Deinonychus lo tenía más fácil: era paisano del director y de tamaño bastante más grande que Velociraptor, que tuvo que "crecer" notablemente en la película por exigencias del guion. Además, su nombre evoca el mundo del cómic y tiene reminiscencias cinematográficas: garra terrible. Dicho nombre describe el tamaño inusualmente grande de la garra de uno de los dedos de cada pata trasera. Pero, al fin y al cabo, Deinonychus ha sido uno de los pioneros en orientar las pesquisas de los paleontólogos hacia comportamientos sociales de los dinosaurios, agilidad e inteligencia, y semejanzas anatómicas con las aves.

Deinonychus es un dinosaurio carnívoro del grupo de los dromeosáuridos y su especie típica, Deinonychus antirrhopus,procede del Cretácico Inferior de Montana y Oklahoma. Como se conocen fósiles de varios individuos, se ha llevado a cabo un estudio de sus edades para determinar las características en cada etapa de su crecimiento. Para ello se han realizado análisis histológicos, mediante la sección de huesos largos, con objeto de observar la existencia de líneas de detención del crecimiento, que marcan la edad del individuo con un método semejante al utilizado para conocer la edad de un árbol en el tocón que se produce después de talarlo. 











Sección de dos radios de Deinonychus: el de la izquierda corresponde a un individuo adulto con muchas líneas de detención del crecimiento (LAGs y EFS); el de la derecha tenía menos de dos años al morir, como lo demuestra que solo hay una de estas líneas (pl). / Parsons y Parsons-PLoS ONE doi:10.1371/journal.pone.0121476.g003

También la amplitud de la cavidad medular del hueso con respecto a la anchura total del mismo (es decir, el grosor de la pared del propio hueso) aporta una indicación acerca del grado de desarrollo del individuo. Así, los juveniles tienen una cavidad medular proporcionalmente mayor que los adultos. Con estos métodos, dos investigadores del Buffalo Museum of Science han identificado individuos juveniles (de menos de dos años de vida), subadultos y adultos (de 13-14 años) de Deinonychus.

















Sección central de dos fíbulas de Deinonychus: la de la izquierda corresponde a un individuo juvenil y la de la derecha a un adulto; mc: cavidad medular. / Parsons y Parsons-PLoS ONE doi:10.1371/journal.pone.0121476.g009

Como consecuencia de la investigación han determinado que tanto en la etapa juvenil como en la adulta se pueden reconocer ciertos rasgos anatómicos que son propios de las mismas. Y presentan un amplio listado de características juveniles, como son la presencia de minúsculos forámenes en las superficies de articulación de los centros vertebrales o la morfología esbelta de la mandíbula y de la región alveolar del maxilar, entre muchas otras. Además, han reconstruido las proporciones de un individuo adulto (de unos 2,5 m de longitud) y de otro juvenil (de 1,3 m de longitud). Aparte de las diferencias lógicas en las proporciones de los huesos, su mayor gracilidad, la presencia de zonas cartilaginosas y la morfología más alargada de las extremidades confieren una apariencia más esbelta al ejemplar juvenil.











Reconstrucciones del esqueleto de un Deinonychus adulto (izquierda) y de otro juvenil. / Parsons y Parsons-PLoS ONE doi:10.1371/journal.pone.0121476.g011

Precisamente a partir de estas reconstrucciones, los investigadores han realizado un modelo tridimensional para estimar la masa corporal de un Deinonychus juvenil. Sus valores se sitúan en el intervalo entre 6,95 y 8,70 kg (como muchos pavos), mientras que la masa de individuos adultos, ya establecida con anterioridad, sería unas diez veces mayor.

Pero lo más interesante de los rasgos anatómicos de los individuos juveniles de Deinonychus consiste en que la estructura de su extremidad anterior y la posibilidad de rotación de las manos de estos dromeosáuridos les permitirían un movimiento de aleteo comparable al de las aves actuales (por el contrario, esta movilidad de la extremidad anterior se perdía en los individuos adultos, como lo demuestra la configuración de sus ulnas). La gran longitud y movilidad de la extremidad anterior, su esbelto tronco, la poca masa corporal y el potencial para el vuelo reconocido en otros pequeños dromeosáuridos con plumas sugieren a los autores que Deinonychus se aprovechó de la posibilidad de llevar a cabo incipientes vuelos para mejorar su movilidad durante las etapas más tempranas de su desarrollo. Esta habilidad se perdería al adquirir los rasgos de los adultos durante el crecimiento, incompatibles con el despegue del suelo (menor agilidad en la extremidad anterior y mayor masa corporal). De hecho, apuntan, se conocen aves actuales que sólo pueden volar en sus etapas juveniles, como la focha gigante o el rascón inepto. ¡Poco a poco muchos dinosaurios carnívoros se parecen cada vez más a los pollos!

Referencia: William L. Parsons, Kristen M. Parsons (2015). Morphological Variations within the Ontogeny of Deinonychus antirrhopus (Theropoda, Dromaeosauridae). PLoS ONE 10(4): e0121476. doi:10.1371/journal.pone.0121476

sábado, 18 de abril de 2015

Aogashima, la isla del mundo perdido

-CURIOSIDADES-


 
















Así la llaman porque es lo que parece, aunque quizás jamás hubo dinosaurios pisando esos dos volcanes superpuestos.


Hay varias incongruencias en este asunto, pero más allá de eso, el paisaje es tan impactante que dan ganas de ir ahora mismo aunque esté casi justo en las antípodas, a 320 kilómetros al sur de Tokio. Pero comencemos por rendirle tributo al escocés Arthur Conan Doyle, tan famoso por haber creado a Sherlock Holmes que la gente olvida al resto de su producción entre la cual se cuenta la disfrutable novela “El mundo perdido”, publicada en 1912, muchísimo antes de que naciera Steven Spielberg, dotado de una imaginación tan prolífica como la de don Arthur.

Ver vídeo de la isla (pinche aquí).

El escocés ubica dinosaurios sobrevivientes del colapso en el monte Roraima, ubicado entre Venezuela, Brasil y una de las Guayanas, en plena selva amazónica. David Koepp, el libretista de la saga que integran Jurassic Park y Mundo Perdido, los instala en islas remotas, pero ¿qué querés que te diga? le afanaron violentamente la idea a Conan Doyle y se salvaron de que Sherlock Holmes sea un personaje de ficción (¿estás seguro?) pues de otra manera, la demanda de copy right quedaba planteada.


















Las empresas turísticas japonesas también arrebatan el mágico nombre de “Mundo Perdido” y lo adjudican a esta isla que no necesita de Conan Doyle ni dinosaurios para dejar admirada a cualquier persona. De hecho no habría más que un paisaje yermo en esta isla volcánica, a no ser por los japoneses que la poblaron. Ya se sabe como son los nipones, les da cosa enfrentarse a un paisaje sin vegetación que les indique los cambios de estación, necesitan un entorno que albergue nidos, que florezca y fructifique. Así son los japoneses, te plantan un ombú en una macetita del balcón y lo cuidan como si fuera un gatito.


















Me imagino la cara que pusieron cuando se encontraron con esta isla. ¡Y esa cascada! Pero si parece joda… los dinosaurios no tenían mérito para retozar en esta isla. Se llama Aogashima y es parte del Archipiélago de Izu, como dijimos, a 320 kilómetros de Tokio. Ahora tiene un puertito minúsculo, artificial y protegido de los derrumbes en el acantilado; pero los primeros pobladores tuvieron que desafiar al oleaje y arriesgarse entre precipicios para llegar a la cumbre y al valle interior resguardado por un collar de montañas.

La orografía de la isla es un capricho de la naturaleza. Primero apareció un gran volcán que se apagó durante siglos o milenios; luego apareció otro volcán exactamente en el centro del cráter inicial… y también se apagó, pues la voluntad de la naturaleza no era romperlo todo, sino darse el gusto de una construcción original. Ahí la tenés, le quedó bonita.

Podés ir cuando quieras, aunque se ven pocos occidentales por acá. Tenés que ir primero hasta la isla de Hachijojima, desde donde sale un helicóptero una vez al día, con capacidad para nueve pasajeros. El barco tiene una frecuencia menor, pero lleva más pasajeros… siempre que el tiempo lo permita, porque la niebla o el oleaje suelen frustrar los viajes. No esperes mucha hotelería porque los paseos suelen ser por el día.

La isla es lo más parecido a una fortaleza inexpugnable; la podrán bombardear, pero difícilmente podrían los hipotéticos enemigos ocuparla, pues si se lo proponen, los 205 habitantes que tiene actualmente se podrían parapetar en los acantilados de hasta 423 metros de altura y abatir a todos los que atrevan acercarse. Pero ¿por qué habrían de hacerlo? Mejor van a esa cascada a darse un buen salpicón o a los baños termales a aflojar los músculos, tensos luego de una jornada de sube y baja.

¿La queréis ver en Google Earth? Apuntá el navegador a 32°27’N 139°46’E. Tiene apenas seis kilómetros cuadrados y está al norte del océano Pacífico, adentro del Mar Filipino. Tan chico y tan poco poblado como es, eso no le impide tener una escuela que también oficia como liceo, una oficina de correos y hasta una calle principal con cebras en los poquísios cruces peatonales. No dice la información cuántos autos hay en Aogashima, pero si chocás allí es porque te bañaste en sake.
















Podréis trepar al volcán interior denominado Otonbu; desde arriba tendrás una visión panorámica de casi toda la isla. No te inquietes, la última erupción tuvo lugar en 1785 y no hay señales de que vuelva a enojarse. Luego de la panzada de paisaje, podés deslizarte por una de las laderas donde se encuentran los respiraderos de vapor, formando aguas termales aptas para baños. Por allí está el sauna de Fureai que se abastece de energía geotérmica y gas, como lo hace toda la isla. Estos baños ofrecen sauna, un baño público, duchas, una sala lounge y un horno para cocinar. Un platillo típico de la isla son huevos cocinados en este tipo de horno, pero también hay pescados y mariscos en abundancia.

Luego podéis visitar las instalaciones de producción de sal, la industria local bastante próspera, pues parece que esa sal es codiciada por los gourmets. Los residentes extraen la sal calentando agua de mar en cráteres volcánicos hasta que se evapora el agua, consiguiendo un producto muy puro y rico en calcio. Es esa sal marina tan codiciada, pero con características particulares.

Lo que no vas a poder hacer, es ir a la playa. No hay playa, solo hay acantilados y el oleaje todavía no tuvo tiempo de producir arena. Pero no será un problema, pues si llegaste hasta ahí primero estuviste en alguna otra de las islas o zona continental dentro del Parque Natural Fuji-Hokone-Izu. Aogashima es la isla más meridional y remota del archipiélago. En esas islas sí que hay playas y son espectaculares.

Pero no solo playas, pues este parque es algo absolutamente por fuera de toda dimensión paisajística, desde que está dominado por el monte Fuji, la más fotogénica de todas las montañas. El Parque Hokone-Izu contiene justamente este monte, los Cinco Lagos del Fuji, Hakone, la península de Izu y el archipiélago Izu que es donde está Aogashima. Existe como parque desde 1936 y abarca hasta la zona metropolitana de Tokio, de manera que es enorme y atesora buena parte de lo que conocemos como Japón y creemos que la sabemos toda. ¿Tengo que decirte que Japón es mucho más que eso?

Para que tengas una idea, tengo un querido matrimonio amigo (¡mucho tiempo que no nos vemos!), cuya esposa es la encantadora Naoko Mori, nacida en un lugar tan al norte de Japón, que debe elegir con cuidado el momento de visitar a sus parientes, pues hay momentos en el año en que quedan aislados por el hielo. Así de cerca del círculo polar se encuentran.
En el extremo sur están las islas de Islas Sakishima, que disfrutan de un clima particularmente benigno… aunque con la amenaza latente de algún tsunami, fenómeno relativamente frecuente en la zona. En fin, que hay historia, geografía, paisaje y particularidades culturales de sobra en Japón como para merecer unas cuantas notas.

Guillermo Pérez Rossel

https://disfrutatuviaje.wordpress.com/tag/aogashima/

http://conoce-japon.com/turismo-en-japon/aogashima-vivir-dentro-de-un-volcan

jueves, 16 de abril de 2015

DE ASIA A BURGOS: PALEONTÓLOGOS SURCOREANOS VISITAN LOS YACIMIENTOS DE DINOSAURIOS DE LA SIERRA DE LA DEMANDA

Debatiendo sobre las huellas saurópodas de Las Sereas 7 (Lim, 2º por la derecha)


-    Un grupo de 5 científicos procedentes de Corea del Sur ha visitado recientemente el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes y varios  yacimientos de huellas de dinosaurios de la comarca serrana. Entre los investigadores se encontraban los Doctores:
  •     Jong-Deock Lim, del Instituto Nacional de Investigación de Patrimonio Cultural. Se   doctoró en la Universidad de Kansas donde ha trabajado con el prestigioso                   especialista en huellas de dinosaurios Martin Lockley. Es autor de un alto número de publicaciones científicas sobre huellas de dinosaurios.
  •     Kyung-Soo Kim, de la Universidad Nacional de Educación Chinju.

-   Los investigadores surcoreanos estaban interesados en visitar la comarca serrana por el conocimiento que tenían de los yacimientos de huellas como Costalomo (Salas de los Infantes) y Las Sereas (Quintanilla de las Viñas). Sus objetivos de trabajo se enmarcan en un proyecto de Corea del Sur para presentar una candidatura a la UNESCO en la que se pretende que se declare Patrimonio Mundial el conjunto de los yacimientos de huellas de su país. El país coreano ha puesto en pie varias instalaciones museísticas en torno a los hallazgos de fósiles de dinosaurios, tanto huellas como huevos y huellas y dedica un esfuerzo especial a la investigación y publicación de estos yacimientos. España y Portugal sirven como ejemplo pues aquí se elaboró una candidatura semejante (IDPI- Icnitas de Dinosaurios de la Península Ibérica), actualmente paralizada.

-    Su visita a Burgos se entiende por el interés en conocer de primera mano los yacimientos de huellas que muestran características únicas y que por ello han alcanzado trascendencia mundial. Es el caso de Costalomo (Salas de los Infantes) donde hay huellas conservadas en 3D de dinosaurios terópodos (carnívoros) de gran tamaño. El yacimiento está protegido provisionalmente por una capa de tierra y un sistema de drenaje del agua de precipitaciones que evitan la erosión directa de la roca. Los investigadores coreanos valoraron positivamente la solución aplicada hasta que se desarrolle una intervención definitiva que garantice la protección y la visita del público; les pareció una manera sencilla pero eficaz de proteger yacimientos expuestos a factores ambientales destructivos.

-   También se visitaron los yacimientos de huellas de  Las Sereas (en la zona de Lara), actualmente preparados para la visita de público. En ellos los especialistas coreanos alabaron las actuaciones de conservación y protección aplicadas por su diseño y su bajo impacto en el medio natural en el que están instalados. Lo consideraron como una referencia importante para los proyectos que están desarrollando en su país.

-    En el caso de Las Sereas 7 (Quintanilla de las Viñas) el interés se centró en el valor científico del yacimiento, que posee varios rastros de dinosaurios saurópodos con características no encontradas en otros lugares del planeta. El Dr. Jong-Deock Lim expresó su opinión de que es un yacimiento fundamental para conocer la morfología de las patas y la forma de desplazarse de ese tipo de dinosaurios. Asimismo mostró su asombro por el magnífico estado de preservación que permite estudiar caracteres anatómicos que no se encuentran en huellas saurópodas de otros lugares.



-     Por último, el grupo visitó el Museo de Dinosaurios donde hay una instalación interpretativa sobre el yacimiento de Costalomo (financiada por la extinta Fundación Patrimonio Cultural de Castilla y León) y, como plato fuerte de la intensa jornada de trabajo, los fósiles del dinosaurio Demandasaurus. Las opiniones de los científicos visitantes fueron muy positivas a los criterios expositivos del Museo y a la organización de la información que se ofrece al público.

miércoles, 15 de abril de 2015

XII Concurso de Postales del Museo de Dinosaurios 2015

Ya han llegado las primeras postales para el XII Concurso de Postales del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes. Os recordamos que, el plazo finaliza el viernes 15 de mayo a las 14:00 horas. ¡Animaros y a participar!



Podrán participar en este concurso, con uno o más trabajos, todas las personas que lo deseen, admitiéndose únicamente bocetos originales, inéditos y no premiados en ningún otro concurso, con ilustraciones de motivos paleontológicos (relacionados con los dinosaurios) o arqueológicos.

Cada concursante podrá entregar hasta un máximo de 5 bocetos.

Se establecen tres categorías de participación:
  • Modalidad A: personas de menos de 15 años de edad.
  • Modalidad B: personas de 15 años de edad en adelante.
  • Modalidad C: personas con discapacidad.
Bases (pincha aquí)

Se extraerán muestras del cráter del asteroide que acabó con los dinosaurios

PERFORACIÓN A 5.000 METROS


Foto: DONALD E. DAVIS.





















Un equipo de investigadores planea perforar en 2016 cerca de 5.000 metros por debajo del fondo del mar, para tomar muestras de la base del cráter del asteroide que acabó con los dinosaurios.   

Los dinosaurios y otros reptiles dominaron el planeta durante 135 millones de años. Todo eso cambió hace 65,5 millones de años cuando un asteroide de nueve kilómetros de ancho chocó contra la Tierra, desencadenando una serie de eventos apocalípticos que mataron a la mayoría de grandes animales y plantas, y acabó con los dinosaurios y los grandes reptiles marinos. El evento preparó el escenario para los mamíferos –y, finalmente, los seres humanos-.

Sean Gulick, un investigador del Instituto de Geofísica (UTIG) de la Universidad de Texas en Austin, y un equipo de científicos del Reino Unido y México están trabajando para tomar las primeras muestras de núcleos de alta mar, cerca del centro del cráter de impacto, que se llama Chicxulub, como el pueblo costero en la Península de Yucatán, cerca del centro del cráter. 

El equipo, dirigido por Gulick y Joanna Morgan, del Imperial College de Londres, hará un muestreo del 'anillo de picos’ del cráter –un anillo enigmático de rocas topográficamente elevadas que rodea el centro del cráter, que se eleva por encima de su piso y ha estado enterrado durante 65,5 millones de años por sedimentos.

Un anillo de picos es una característica que está presente en todos los cráteres causados por grandes impactos en planetoides rocosos. Mediante el muestreo del anillo de picos Chicxulub y analizando sus principales características, los investigadores esperan descubrir los detalles del impacto que pusieron en marcha una de las más profundas extinciones del planeta, mientras que también arrojan luz sobre los mecanismos de grandes impactos en la Tierra y en otros planetas rocosos.

Los investigadores están interesados en examinar las huellas de la vida que puede haber vivido en el interior de las rocas de la cima del anillo. Lecturas de densidad de las rocas nos indican que probablemente están muy rotas y son muy porosas, características que pueden haber servido como microambientes protegidos para la vida exótica que podría haber prosperado en el ambiente caliente, químicamente enriquecido del sitio del cráter después del impacto. Además, la primera recuperación de la vida marina debe registrarse dentro de los sedimentos que llenaron el cráter en los millones de años después del impacto.




















SEDIMENTOS   

"Los sedimentos que llenaron el cráter deben tener el registro de organismos que vivían en el fondo del mar y en el agua después del evento de extinción masiva", dijo Gulick. "La esperanza es que podamos ver la vida volver".  
 
La expedición tendrá una duración de dos meses, y penetrará casi 5.000 metros bajo el fondo marino desde una plataforma en alta mar. El núcleo será la primera muestra completa de las capas de roca de cerca de centro del cráter. 

Una vez extraído, el núcleo será enviado a Alemania y se dividirá en dos. La mitad será analizada inmediatamente por un equipo internacional de científicos de los EE.UU., Reino Unido, México y otros países, y la otra mitad se guardará en un repositorio central de la Universidad Texas A & M para futuras necesidades de investigación por parte de la comunidad internacional.