viernes, 24 de abril de 2020

Los dinosaurios tenían tamaños cerebrales de aves antes de la extinción

Un equipo internacional de biólogos evolutivos y paleontólogos ha reconstruido la evolución del cerebro de las aves utilizando un conjunto de datos masivos de volúmenes cerebrales de dinosaurios, aves extintas como 'Archaeopteryx' y 'Great Auk', y aves modernas.

Cráneos utilizados en el estudio - WitmerLab at Ohio University.
El estudio, publicado en línea en la revista 'Current Biology', revela que antes de la extinción masiva al final del período Cretácico, las aves y los dinosaurios no aviarios tenían tamaños cerebrales relativos similares.

Después de la extinción, la relación de escalado cerebro-cuerpo cambió drásticamente a medida que algunos tipos de aves se sometieron a una radiación explosiva para volver a ocupar el espacio ecológico desocupado por grupos extintos.

"Una de las grandes sorpresas fue que la selección para un tamaño de cuerpo pequeño resulta ser un factor importante en la evolución de las aves de cerebro grande", explica el doctor Daniel Ksepka, conservador de Ciencias del Museo Bruce, de Greenwich (Estados Unidos) y autor principal del estudio.

"Muchas familias exitosas de aves desarrollaron cerebros proporcionalmente grandes al reducirse a tamaños de cuerpo más pequeños, mientras que sus tamaños de cerebro se mantuvieron cerca de los de sus antepasados de cuerpo más grande", añade.

Para comprender cómo cambiaron los cerebros de las aves, un equipo de 37 científicos utilizó datos de tomografía computarizada para crear endocasts (modelos del cerebro basados en la forma de la cavidad del cráneo) de cientos de aves y dinosaurios, que combinaron con una gran base de datos existente de mediciones cerebrales de aves modernas. Luego analizaron la alometría cerebro-cuerpo: la forma en que el tamaño del cerebro escala con el tamaño del cuerpo.

"No hay una línea clara entre los cerebros de los dinosaurios avanzados y las aves primitivas --señala la coautora, la doctora Amy Balanoff, de la Universidad Johns Hopkins--. Las aves como el emú y las palomas tienen el mismo tamaño de cerebro que uno esperaría para un dinosaurio terópodo del mismo tamaño corporal, y de hecho, algunas especies como el moa tienen cerebros más pequeños de lo esperado". 

Los dos grupos de aves con tamaños cerebrales verdaderamente excepcionales evolucionaron relativamente recientemente: loros y córvidos (cuervos, cuervos y parientes). Estas aves muestran una enorme capacidad cognitiva, incluida la capacidad de usar herramientas y lenguaje, y recordar rostros humanos.

El nuevo estudio ha encontrado que los loros y los cuervos presentaron tasas muy altas de evolución cerebral que pueden haberles ayudado a alcanzar tamaños cerebrales tan proporcionales.

"Varios grupos de aves muestran tasas de evolución del tamaño del cerebro y del cuerpo superiores a la media --comenta el coautor doctor N. Adam Smith, del Museo de Geología Campbell de la Universidad de Clemson--. Pero los cuervos son realmente fuera de serie: superaron a todas las demás aves. Nuestros resultados sugieren que llamar a alguien 'cerebro de pájaro' es realmente un gran cumplido".

"Los cuervos son los homínidos del reino de las aves --explica el coautor doctor Jeroen Smaers, de la Universidad Stony Brook--. "Al igual que nuestros propios antepasados, desarrollaron cerebros proporcionalmente masivos al aumentar tanto el tamaño de su cuerpo como el de su cerebro al mismo tiempo, y el aumento del tamaño del cerebro se produjo aún más rápidamente".

jueves, 23 de abril de 2020

Un libro recopila los dinosaurios más emblemáticos de España y Portugal

¡FELIZ DÍA DEL LIBRO Y DE LA COMUNIDAD!

Su autor es Luis Alcalá, director de la Fundación Dinópolis, quien reúne en su obra imágenes e información de los colosos del Jurásico y el Cretácico

Portada del libro escrito por Luis Alcalá sobre los dinosaurios
más destacados 
de España y Portugal.
La celebración del Día del Libro este próximo jueves, 23 de abril, no estará protagonizada, como en años anteriores, por las tradicionales ferias al aire libre. Pero un nuevo libro sobre dinosaurios, recientemente publicado, se añade a los títulos que permitirán sobrellevar estos tiempos de confinamiento, aportando tanto conocimiento como entretenimiento. Se trata de 'Dinosaurios de la Península Ibérica', cuyo autor es Luis Alcalá (Director Gerente de la Fundación Dinópolis) y que ha publicado Susaeta Ediciones.

A diferencia de tantas publicaciones dedicadas a los dinosaurios, Tyrannosaurus rex no protagoniza sus páginas, sino los dinosaurios ibéricos que, a pesar de ser mucho menos populares que los norteamericanos, eran tan fieros, tan grandes, tan diversos y tan espectaculares como ellos. Además, la situación de la península en el centro del conjunto de tierras emergidas que existían durante el Jurásico y el Cretácico les proporciona un especial interés a la hora de establecer las relaciones entre dinosaurios de diversos continentes.

Los dinosaurios ibéricos pueden presumir de una dilatada historia que arrancó hace varios siglos en Portugal y a la que se sumaron los fósiles españoles en el siglo XIX, cuando se publicaron restos hallados en Castellón y Teruel. Precisamente, de Teruel proceden el primer nuevo dinosaurio descrito en España, Aragosaurus, y el gigantesco Turiasaurus, que permitió definir un nuevo grupo de colosos cuyos representantes se han encontrado también en la provincia de Valencia y en el distrito de Lisboa, así como en otros continentes.

El libro presenta, a lo largo de sus 272 páginas, a cada uno de los 45 dinosaurios ibéricos más relevantes, retratados mediante sus reconstrucciones (confeccionadas especialmente para el libro), sus principales características históricas y anatómicas, la antigüedad de los yacimientos en los que se han encontrado y sus relaciones de parentesco. La información de estos dinosaurios se complementa con apuntes metodológicos, información de las huellas que dejaron y una recopilación de museos en los que se exponen sus fósiles, así como de los lugares de procedencia que se han habilitado para su visita. Los textos son fácilmente comprensibles y el gran formato del libro ha permitido incluir más de 750 imágenes que lo convierten en una obra muy apropiada para introducirse en el mundo de los dinosaurios peninsulares de un modo atractivo.

martes, 21 de abril de 2020

EL MUSEO DE DINOSAURIOS DE SALAS DE LOS INFANTES TAMBIÉN CIERRA

El Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes permanecerá cerrado sine die como medida de contención tomada por el Ayuntamiento de Salas de los Infantes, siguiendo las recomendaciones del Consejo de Salud de la Zona y de la Junta de Castilla y León contra la transmisión del COVID-19.















Disculpen las molestias.

lunes, 20 de abril de 2020

Viajó a la Patagonia por un dinosaurio y quedó varado a 2500 kilómetros de su casa por la cuarentena

*Jorge Antonio González fue el ganador del VI Concurso Internacional de Ilustraciones Científicas de Dinosaurios 2014 que organizan la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León y el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes con su bella ilustración titulada "Eclosión de Titanosaurio (Titanosauriformes indet.) de Sierra de la Demanda, Burgos" (ver ilustración).

Jorge González dibuja y esculpe réplicas de dinosaurios. Es uno de los 
paleoartistas más importantes del país y sus trabajos se exhiben 
en varios países (@paleoart_by_jorge_gonzalez)
Jorge González es paleoartista y vive en Jujuy. Las autoridades de Ingeniero Jacobacci, Río Negro, le encargaron un trabajo muy especial: realizar la réplica de un dinosaurio. En pleno trabajo, se decretaron las medidas de restricción y quedó lejos de su hogar. Cómo pasa los días de aislamiento junto a sus colegas y cómo lleva adelante su particular tarea un dibujante y escultor de animales prehistóricos en tiempos de coronavirus.

Esta vez le pidieron un dinosaurio herbívoro de la familia de los hadrosaurios. Un Secernosaurus, específicamente. Jorge González es paleoartista: su trabajo consiste en hacer dibujos y esculpir réplicas de animales prehistóricos. Es uno de los más reconocidos del país en su especialidad –sus obras recorren el mundo y ha participado con sus dibujos en numerosos libros y publicaciones de prestigio– y vive en San Salvador de Jujuy.

Cuando le propusieron instalarse por tres semanas en Ingeniero Jacobacci, una pequeña localidad de Río Negro, para realizar una escultura gigante de uno de los dinosaurios característicos de la zona no lo dudó: apasionado de su tarea, le gustaba la idea de quedarse unos días en la Patagonia, ese territorio que tanto había estudiado para desarrollar su arte. Nunca se imaginó que iba a quedar varado, en plena cuarentena, a más de 2500 kilómetros de su casa.

González vive actualmente en San Salvador de Jujuy y por la cuarentena quedó 
varado en Ingeniero Jacobacci, Río Negro (@paleoart_by_jorge_gonzalez)
“Hace más de dos años se presentó un proyecto con la gente de la Secretaría de Turismo de la provincia de Río Negro enfocado a mejorar el turismo en Ingeniero Jacobacci. Este proyecto tenía la idea de hacer réplicas de dinosaurios que se encontraron acá en la zona, a tamaño natural. ¿Por qué dinosaurios? Porque acá están los yacimientos paleontológicos de la última época de los dinosaurios, es decir, del período Cretácico superior. Son restos que tienen más de 70 millones de años. Estos dinosaurios son muy importantes y muy representativos de este lugar y muestran cómo eran antes de la extinción masiva”, señala apasionado González, en diálogo con Infobae desde el pueblo patagónico donde se encuentra varado.

“Se pusieron en contacto conmigo, porque sabían que yo realizaba esculturas a tamaño natural de animales prehistóricos, entre otras cosas. A fines del año pasado se aprobó el proyecto. La idea era viajar para hacerlos en el lugar. Yo vivo en San Salvador de Jujuy y era una gran complicación hacerlos allá y trasladarlos: iba a resultar muy caro. Ellos me decían que acá tenían las instalaciones como para afrontar este trabajo. Entonces formé un equipo para poder hacerlo en Ingeniero Jacobacci y me terminaron acompañando dos paleoartistas más, que son Diego Barletta y Andrés Rojas”, agrega.

En esta oportunidad, le pidieron una réplica de un dinosaurio característico 
de la zona (@paleoart_by_jorge_gonzalez)
El trío de artistas llegó a comienzos de marzo para ponerse manos a la obra. El propio González, que lleva más de 25 años en esta tarea, recorrió más de 2500 kilómetros para llegar: “Vinimos el 2 de marzo. Teníamos pautado quedarnos tres semanas. La idea era realizar una escultura de 6 metros de largo. Es importante esto porque generalmente una escultura de este tamaño lleva más tiempo, pero logramos una técnica que nos permitía poder hacerlo más rápido y con muy buen resultado. Hasta que se empieza a hablar de la cuarentena en la segunda semana de trabajo, con el trabajo a medias”.

–¿Y entonces ya no podían volver a sus casas?

–Teníamos la posibilidad de volver y dejarlo incompleto, pero sentíamos que debíamos terminarlo: era un gran esfuerzo de parte de la municipalidad que auspicia esto y de la Secretaría de Turismo de Río Negro. Si nos íbamos sin terminar no lo iban a poder hacer porque no hay muchos especialistas en este rubro. Entonces decidimos quedarnos y hacer lo que nos gusta, aunque eso implica que no supiéramos bien cuándo íbamos a poder volver a nuestra casa.

–¿Cómo es la obra que les encargaron?

–Es un dinosaurio herbívoro de la familia de los hadrosaurios que se llama Secernosaurus. Son dinosaurios herbívoros de pico de pato, así se los conoce vulgarmente. Me pidieron este porque acá se encontró esa especie, característica de este lugar. Hay muy pocos lugares en la Argentina y Sudamérica donde se encuentran este tipo de dinosaurios. La idea es instalarlo en un lugar que se llama La Ruca, un paseo que usa la gente durante los fines de semana o en época de vacaciones.

–¿En qué etapa están de la escultura?

–En realidad el trabajo está listo hace dos semanas.

–¿Tienen la posibilidad de hacer otros dinosaurios mientras tanto?  

Así fue el armado del hadrosaurio que instalarán en Ingeniero Jacobacci 
(@paleoart_by_jorge_gonzalez)
–Teníamos planeado empezar por esta obra y más adelante seguir: de hecho está contemplado en el proyecto hacer otro dinosaurio más, uno carnívoro. El problema que tenemos es que no llegan los materiales. Este es un lugar muy chiquito y eso es importante aclararlo: es uno de esos pueblos que no tienen infectados por Coronavirus porque, al cerrarse los caminos y sin tren, estamos completamente aislados. Entonces si no hubo casos en los primeros 15 días, como no entra gente nueva, es muy poco probable que haya casos en la zona.

UNA VIDA DEDICADA A LOS DINOSAURIOS

De pequeño a Jorge González le gustaba dibujar dinosaurios. “Me gustaba verlos en las películas que había en aquella época, estamos hablando de antes de Parque Jurásico (se refiere a la película de Steven Spielberg de 1993). Creo que todo cambió mucho a partir de esa fecha porque la película tuvo una gran repercusión. Pero antes de eso, lo que a mí me motivó eran algunos dibujos animados, muchos documentales. Había algunas series también y muy pocos libros. Había varias cosas que eran un poco infantiles y, en algunos casos, científicamente incorrectas”.

El artista comenzó a dibujar a los 3 años. A los 17 llevó sus dibujos a un museo 
para que lo vieran los paleontólogos que trabajaban en el lugar 
(@paleoart_by_jorge_gonzalez)
Cuando estaba terminando la secundaria, en La Plata, se acercó un día al área de paleontología de un museo con sus ilustraciones. Al poco tiempo empezó a conocer en detalle el trabajo de los paleontólogos y encontró en aquello una verdadera pasión, que ya lleva 25 años.

–¿Qué es un paleoartista?

Los paleoartistas somos artistas dedicados a reconstruir cómo eran los paisajes y las formas de vida del pasado. Están casi dentro de los ilustradores científicos, pero tienen mayor libertad artística. Pero claro, hasta ahí nomás, porque tienen que saber mucho de paleontología, mucho de animales y plantas actuales, de geología. También tienen que poder reconstruir cómo eran estos animales a partir de ver los huesos.

–¿Tienen una formación especial?

No, mayormente la formación es autodidacta. No existe en la Argentina la carrera. Somos muy pocos: los tres que estamos acá creo que representaríamos el 25 por ciento de todo el país.

–¿Cómo es el vínculo con los paleontólogos? Porque imagino que vos desde lo artístico querrás ser creativo y del otro lado deben pretender ajustarse a lo científico.

González ilustró, entre otros, el libro "Dinosaurios del fin del mundo" 
escrito por el periodista científico Federico Kukso
–A mí me encanta la dinámica de trabajo con ellos porque aprendo mucho. Es muy loco que a veces el paleontólogo vuela más que el dibujante (risas). Porque fantasean a veces mucho más. Hay dos tipos: los que fantasean mucho y los que son sumamente estrictos con lo que se encontró, lo que te limita a la hora de representar al dinosaurio o al animal prehistórico de determinada manera. Por ejemplo, si ves ilustraciones de mamíferos prehistóricos, generalmente los hacen con la boca abierta. Y esto se debe a que los investigadores conocen muy bien los dientes. El tema es que el animal, en la vida cotidiana, cuando bosteza o cuando va a comer tiene la boca abierta. Entonces, por mostrar los dientes, a veces se hacen cosas que son muy poco naturales en la escena, o cuando se dibuja algún animal prehistórico. Con los dinosaurios carnívoros pasa lo mismo: nunca los hacen durmiendo la siesta (risas). Siempre están corriendo y con la boca abierta, súper activos. ¡Y el animal corría cuando lo necesitaba, no es que andaba por la vida corriendo! Yo soy muy conservador con los colores y el criterio artístico para hacer cosas como estas porque creo que es más acertado y me estoy acercando más a la realidad si lo encaro de un modo más serio.

–Pero a la vez no deja de ser una representación de lo que te describen quienes estudiaron los restos, ¿no?

–Claro, siempre estoy sujeto a la evidencia del momento. Cuando la evidencia cambia, la interpretación cambia. Y eso es súper dinámico.

–¿Cómo pasaste del dibujo a la escultura?

Otra de las obras de González, que exhibe en el exterior y es convocado por 
su gran conocimiento en el tema en todo el país
-Mayormente el que dibuja no esculpe y el que esculpe no dibuja. Yo hago las dos cosas. En mi caso se dio casi en simultáneo. Pasa que, cuando recién empecé, no tenía muchos conocimientos de escultura. Pero cuando terminé la secundaria me anoté en la escuela de bellas artes y fui aprendiendo. Ahí me di cuenta de que había muchas técnicas muy útiles para poder hacer este tipo de trabajo. Entonces evolucionó casi en paralelo. Pero siempre me resultó más fácil dibujar que hacer esculturas, de hecho es más rápido el resultado. Yo diría que son dos cosas que se complementan muy bien. Siempre hago un dibujo antes de hacer la escultura, no arranco improvisadamente, planifico mucho. Antes de empezar hago planos, escalas, varias vistas de lo que quiero esculpir para evitar errores.

–¿Qué materiales usás para tus esculturas?

–Telgopor y resina acrílica. Cuando son piezas más chicas, masilla epoxi.

–¿Quiénes te convocan? ¿Quiénes te piden dinosaurios? 

En la Argentina hay pocas personas dedicadas al paleoarte y todos ellos 
son autodidactas (@paleoart_by_jorge_gonzalez)
–Por lo general van a parques temáticos o exhibiciones en el exterior. Desgraciadamente no son frecuentemente contratados paleoartistas profesionales en instituciones oficiales porque se llama a alguien pensando en que sale barato o se trabaja con lo que un paleontólogo dirige, si es posible. A veces se compran cosas ya hechas que no son muy precisas en cuanto al rigor científico. Ese es un problema, muchas veces, vinculado con el desconocimiento, porque no saben que existe gente que se dedica a eso. O, por un problema de recursos. Es gracioso porque no llegan a hacernos la pregunta de si somos caros o no (risas).

FUTURO INCIERTO

Pese a las nuevas disposiciones, como todavía no hay transporte de larga distancia habilitado, ni aviones, Jorge y sus compañeros todavía se encuentran en un limbo. Agradecen la hospitalidad de quienes los recibieron y todavía no tienen claro cómo será el regreso a casa.

–¿Dónde viven hoy?

González junto a sus colegas varados en Río Negro 
(@paleoart_by_jorge_gonzalez)
–Estamos en una residencia de alumnos terciarios que nos facilitó la municipalidad de Jacobacci, algo que estuvo planeado desde que empezamos el trabajo.

–¿Qué hacen mientras tanto? ¿Cómo pasan sus días?

–Como soy dibujante y Diego Barletta también, estamos adelantando proyectos personales y pedidos que nos han hecho via internet. Pero no es lo común. Como somos monotributistas, estamos en ese problema que tienen los que no pueden ir a los lugares de trabajo. La mitad de las veces puedo resolver algunas cuestiones por internet, pero la otra mitad no, ese es el problema. Hay trabajos que es imposible: si me piden una escultura no la puedo enviar.


XVIII EJIP ANDORRA (TERUEL)

27 a 30 de mayo de 2020

A todos los inscritos en el EJIP 2020: 

Estimados colegas,

Como ya sabéis, nos encontramos en circunstancias nunca antes vividas, con el país en estado de alarma por la pandemia de coronavirus.

Ante esta situación, no nos queda más remedio que cancelar el XVIII EJIP como congreso presencial. Sin embargo, para que no caiga en saco roto todo el trabajo y el esfuerzo invertido (por parte de la organización, los colaboradores, los autores de trabajos o los revisores), el XVIII EJIP se celebrará en formato virtual. Esto ha sido posible gracias a la colaboración de los organizadores del 2nd Palaeontological Virtual Congress.

Este cambio ha implicado modificar algunas cuestiones. La más importante, el aplazamiento de las fechas de celebración, que serán del 27 al 30 de mayo. El EJIP virtual será gratuito, y comenzaremos con la devolución de los pagos lo antes posible. Todos los inscritos recibirán certificado de asistencia. Por contra, cerramos los plazos de inscripción al congreso. Los ponentes del congreso deberán ajustar las presentaciones de sus trabajos al nuevo formato (aquí os dejamos toda la información al respecto). Por último, lamentamos informaros de que se cancela el workshop de fotogrametría.

Por suerte, hay otras cosas que sí hemos podido mantener tal y como estaban planteadas en la idea original. El concurso de paleoilustración se mantiene (¡y los plazos de presentación de obras se han alargado!), así como todos los premios a trabajos presentados. Por otro lado, los workshops de cladística, paleoilustración y morfometría geométrica se impartirán como cursos online, y la buena noticia es que todos los participantes del XVIII EJIP podrán acceder a ellos (sin problemas de aforo). No obstante, no se otorgará diploma de asistencia a los mismos. Por último, los trabajos enviados y aceptados serán publicados en la revista Ciências da Terra Procedia, tal y como estaba previsto.

Os pedimos disculpas por todos los problemas que los cambios realizados os puedan ocasionar. Nadie lamenta más que nosotros la cancelación del XVIII EJIP. Esperamos que esta situación se solucione cuanto antes, y que podamos volver a reunirnos en 2021.

Sólo nos queda añadir que se abre el plazo para presentar candidatura para al XIX EJIP. ¡Mantengamos vivo este congreso! Los grupos interesados en presentarse, por favor escribidnos a xviiiejip@gmail.com.

Una modificación de la cadera permitió los animales más grandes sobre tierra

Un estudio que analizan reconstrucciones virtuales de dinosaurios saurópodos apunta a que parte del éxito evolutivo, que los llevó a ser los animales de mayor porte que han pisado la Tierra, pudo deberse a una modificación en la cadera.

Gráfico del saurópodo 'Spinophorosaurus nigerensis' – UNED
Este estudio, fruto del desarrollo de la paleontología virtual y liderado por investigadores de la UNED, junto a la Universidade de Lisboa y el Museo Paleontológico de Elche (Alicante), pone al descubierto un carácter que pudo constituir una innovación clave en la evolución del grupo.

Los saurópodos son uno de los grupos más populares de dinosaurios. Fueron los animales más grandes que han caminado sobre la tierra y las condiciones que les permitieron alcanzar su enorme éxito evolutivo durante el Mesozoico son un tema recurrente en la investigación paleontológica.

Los dinosaurios saurópodos fueron animales gigantescos, cuadrúpedos, con una cola larga y un cráneo pequeño al final de un cuello también largo. La descripción de nuevas especies de saurópodos ha puesto de manifiesto una enorme versatilidad en sus capacidades de alimentación que les permitió explotar desde la vegetación a nivel de suelo hasta las hojas situadas a varios metros de altura en las copas de los árboles.

El estudio de estas capacidades no resulta sencillo a partir de los esqueletos conservados como fósiles. Sin embargo, el enorme desarrollo que ha experimentado la paleontología virtual ha permitido un nuevo abordaje mediante el análisis de modelos virtuales de estos animales.

En este estudio, publicado en Scientifc Reports, se usa como base el esqueleto, de unos 13 metros de longitud, del saurópodo 'Spinophorosaurus nigerensis'. Este dinosaurio se encuentra temporalmente depositado en el Museo Paleontológico de Elche para su estudio y fue excavado en 2007 en Níger, en el contexto del proyecto PALDES (Paleontología y Desarrollo). Este ejemplar del Jurásico Medio (hace unos 170 millones de años) es uno de los saurópodos primitivos más completos y mejor preservados conocidos.

Mediante avanzadas técnicas de digitalización, se obtuvieron modelos tridimensionales de muy alta resolución de cada uno de los más de 200 huesos del esqueleto. A partir de estos modelos se construyó una recreación virtual del animal, aplicando una serie de principios metodológicos que minimizan cualquier noción preconcebida.

Sorprendentemente, el animal reconstruido virtualmente es muy diferente a lo esperado. En lugar de tener la columna vertebral horizontal, el torso y el cuello se encuentran mucho más elevados que en las reconstrucciones previas debido a la morfología de las vértebras sacras. Estas vértebras en vez de tener una disposición rectangular presentan un acuñamiento de hasta 20 grados que eleva las vértebras de la cola y las del dorso y el cuello.

En 'Spinophorosaurus', este acuñamiento se acompaña de unos brazos largos y un cuello flexible que le permitirían alimentarse de vegetación a más de 7 metros de altura, manejando el cuello como lo hacen las jirafas actuales.

Al comparar el sacro de 'Spinophorosaurus' con el de otros saurópodos, se observó que la mayoría presentaban también sacros acuñados. Solamente aquellos saurópodos más primitivos tenían sacros de perfil rectangular. Esto indica que el acuñamiento del sacro apareció pronto en la historia evolutiva de estos animales, pudiendo suponer una innovación clave en su éxito evolutivo que habría pasado desapercibida hasta ahora.

Los primeros saurópodos con sacros rectangulares habrían tenido capacidad para alimentarse de vegetación de porte medio. Sin embargo, los saurópodos con sacro acuñado adquirieron la capacidad para aprovechar la vegetación de mayor altura, capacidad que sería heredada por todos sus descendientes.

En la historia evolutiva de los saurópodos hasta su extinción hace 66 millones de años, el sacro nunca perdió el acuñamiento, de modo que aquellas especies que evolucionaron hacia una alimentación de porte más bajo tuvieron que modular la posición de su cabeza mediante cambios en la longitud relativa de sus brazos.

domingo, 19 de abril de 2020

Descubren una nueva especie de tortuga de agua dulce de 95 millones de años en Rio Negro

La nueva especie fue bautizada como Prochelidellabuitreraensis. El doctor Ignacio Maniel, investigador de CONICET en el Instituto de Evolución, Ecología Historica y Ambientes (IDEVEA), San Rafael, Mendoza, destacó que “los restos craneanos en tortugas cretácicas de Patagonia son bastante escasos” y destacó que esta pieza es “una de las mejor conservadas en el mundo para un ejemplar de este tipo” (ver video).

“Adicionalmente encontramos restos de caparazón, vértebras y algunos miembros, lo que nos permitió referirla a un género muy típico que habitó la Patagonia entre los 110 y 90 millones de años antes del presente, entre el Cretácico inferior y el Cretácico superior, denominado Prochelidella”, explicó el paleontólogo, principal autor de la investigación publicada en la revista científica Journal of Systematic Palaeontology.

La nueva especie hallada, Prochelidellabuitreraensis, es una tortuga quélida de agua dulce que no superaba los 25 centímetros de longitud, con unos 95 millones de años de antigüedad. Fue encontrada en el Cañadón de las Tortugas, un sitio poca extensión dentro de la localidad fosilífera La Buitrera, situada cerca de Cerro Policía, en el noroeste de la provincia de Río Negro.

“Determinar que se trataba de una nueva especie de tortuga fue un trabajo de mucha comparación de los restos craneanos y postcraneanos con otros restos de tortugas fósiles y actuales”, expresó Maniel, y agregó que, así, se logró asignar este ejemplar al género Prochelidella ya conocido en Patagonia.

Una característica de estas tortugas de laguna es, entre otras, que ya podían esconder íntegramente su cabeza dentro del caparazón, retrayendo el cuello de manera lateral, como lo hacen las tortugas modernas (ver ilustración de Jorge A. González). Al día de hoy existen tortugas quélidas distintos países de Latinoamérica. En Argentina, estas tortugas habitan con éxito los ríos y lagunas desde Misiones hasta Buenos Aires, con tres géneros: Hydromedusa, Phrynops y Acantochelys. Como pertenecen a climas cálidos, ya no se las puede encontrar en la Patagonia.

El hallazgo de esta nueva especie fue realizado por el paleotólogo de la Fundación Félix Azara (Universidad Maimónides) y del CONICET, Sebastián Apesteguía, quien, de manera imprevista, se topó con el cráneo de esta tortuga mientras caminaba por el Cañadón de las Tortugas, en el año 2015.

Encontrar una tortuga con cráneo resulta un hallazgo inusitado, porque, cuando las tortugas mueren y el cuerpo se descompone, la cabeza suele ser llevada por el agua y se pierde. Desde que comenzó a estudiarse el yacimiento de La Buitrera, en 1999, se han encontrado diversos ejemplares de tortugas, pero la cabeza solía estar ausente.

Disciplinas aliadas

Prochelidaellabuitreraensis, esta extraordinaria tortuga que se destaca por haber sido encontrada con su cabeza, fue encontrada en “depósitos de interdunas”, es decir, espacios que, hace 100 millones de años, tenían cuerpos de agua dulce que se generaban entre las dunas del desierto conocido como “Kokorkom” o “Desierto de los huesos”.

En un estudio previo, los geólogos Joaquín Pérez Mayoral y la doctora María Lidia Sánchez revelaron que el lugar en el que se encontraban los restos fósiles muestra tres etapas en las que, por acción de cambio climático, los márgenes del desierto Kokorkom se contraían y expandían, dando lugar al hábitat propicio para esta especie.

“Los depósitos que encontramos ahí son consecuencia de sistemas sedimentarios fluviales que interactuaban con sistemas de génesis sedimentaria eólica. En el lugar, observamos tres intervalos de este tipo, lo cual nos hace pensar en la acción de cambio climático en un largo término”, explicó Pérez Mayoral a la Agencia CTyS-UNLaM.

“Una forma de proyectar ese escenario en un ambiente moderno -añadió el geólogo- es pensar que estamos en el margen de un desierto que incluye un campo de dunas, donde hay interacción con sistemas fluviales”.


Una tortuga solitaria

Desde que el yacimiento fosilífero de La Buitrera es objeto de estudios paleontológicos y geológicos, el territorio ha permitido el hallazgo de una gran cantidad de especies del pasado, entre ellas, dinosaurios carnívoros y herbívoros, cocodrilos, esfenodontes, lagartijas, mamíferos de hocico largo, peces pulmonados y hasta una serpiente con patas.

Sin embargo, en el Cañadón de las Tortugas, no se han registrado rastros de ninguno de esos animales junto con estas pequeñas tortugas de agua dulce, perdidas en las lagunas que se formaban estacionalmente por las lluvias, al abrigo de las dunas. Y claro, también su fuente de alimento, los dipnoos o peces pulmonados, hallados en las heces petrificadas –coprolitos- de estos reptiles con caparazón.

Es famosa la canción de la tortuga Manuelita que marchaba en soledad desde Pehuajó. Hete aquí una tortuga de casi 100 millones de años de antigüedad que también parecía andar por las dunas sin bastante compañía, al menos, según el registro fósil conocido hasta hoy para ese sitio.

Las tortugas del grupo Chelidae, parientes actuales de Prochelidellabuitreraensis, tienen una dieta que también se basa en peces, pero por fortuna no comparten otros aspectos, como haber coincidido en tiempo con el Giganotosaurus, el dinosaurio carnívoro más grande conocido.

FUENTE: Agencia CTyS