miércoles, 16 de abril de 2025

5 planes (no religiosos) para descubrir Burgos esta Semana Santa 2025

Las vacaciones de Semana Santa son un buen momento para conocer la provincia burgalesa / Aquí te dejamos cinco propuestas para que descubras alguno de sus rincones

Un grupo de personas interactúa con unos bisontes.

Un grupo de personas interactúa con unos bisontes.
Con la primavera llegan más horas de luz y aunque las buenas temperaturas aún tardarán en llegar a la provincia burgalesa, las vacaciones de Semana Santa son la excusa perfecta para conocer algunos rincones de la provincia burgalesa más allá de sus festejos y tradiciones religiosas. Burgos ofrece a locales y visitantes multitud de planes de ocio para toda la familia de norte a sur y de este a oeste. Aquí te proponemos cinco planes para todos los gustos y edades.

Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes

Un grupo de niños visita el museo ubicado en Salas de los Infantes. ECB
Son muchos los niños y niñas que muestran pasión por los dinosaurios desde temprana edad. En la capital de la comarca de la Sierra de la Demanda, en Salas de los Infantes se encuentra el Museo de Dinosaurios. 

Maquetas, ilustraciones, reconstrucciones y piezas arqueológicas y paleontológicas conforman un recorrido de gran valor didáctico y adecuado a todo tipo de edades en este espacio único en la provincia. 

De hecho, la colección de fósiles de dinosaurios es una de las más completas de España y cuenta con el espectacular esqueleto articulado de un  saurópodo de 25 metros de longitud.  Además, diferentes paneles informativos de sencilla comprensión ayudan a introducirse en la historia geológica de la zona así como a conocer los diferentes fósiles que atesoran los yacimientos de la comarca.

Se puede visitar de martes a sábado de 10:30 a 14:10 horas y de 17 a 20 horas y domingos y festivos de 10.30 a 14.30 horas. El precio de la entrada general es de 2,50 euros y la reducida de 1,5 euros. 

Ruta de los Duendes y Bosque Encantado

Vista del Bosque Encantado. Viajandodespiertos.com
Si eres un amante de la naturaleza y estás buscando una ruta, la provincia burgalesa ofrece múltiples opciones. Una de ellas se encuentra en el famoso Valle de las Caderechas y es la Ruta de los Duendes, que sale de la localidad de Herrera de Valdivieso y en la que se encuentra el famoso Bosque Encantado. Se trata de un sendero de dificultad moderada y que aunque se pude disfrutar todo el año, en primavera se encuentra en todo su esplendor gracias a la floración de los cerezos.

Los más pequeños, además, disfrutarán del camino gracias a pequeñas sorpresas que se irán encontrando antes de llegar al Bosque Encantado. En el bosque, muchos de los árboles están ‘vestidos’ con crochet y ganchillos de colores en un a intervención basada en el 'urban knittin'. Se trata de un movimiento artístico callejero que emplea exhibiciones coloridas de hilo o fibra de punto o ganchillo en lugar de pintura o tiza.

Puedes aprovechar este punto para hacer un alto en el camino y disfrutar de un buen almuerzo o merienda. Recuerda llevar agua por si el calor aprieta. 

Paleolítico Vivo

Personal de Paleolítico junto a bisontes. ECB
En la comarca de Juarros y a un paso de los Yacimientos de la Sierra de Atapuerca, se encuentra Paleolítico Vivo, un  proyecto de conservación de la naturaleza que además ha recuperado algunas de las especies de animales que vivieron en Europa hace unos 10.000 años como bisontes europeos, caballos de Przewalski, uros y tarpanes.

Así, mediante un safari en 4x4, los visitantes se pueden observar las especies que compartían territorio con nuestros ancestros. Durante el recorrido, además, se hace una parada en el poblado de una tribu prehistórica para conocer sus costumbres y forma de vida y lo visitantes podrán aprender cómo vivían y cazaban nuestros antepasados.

Próximamente quien lo desee podrá disfrutar de una visita a pie para grupos organizados que permitirá a los participantes descubrir el entorno de la reserva y las claves de la vida en la prehistoria. Tendrá dos km de longitud y un tiempo de dos horas y media. 

Territorio Artlanza y el Desfiladero del Mataviejas 

Rincón de Territorio Artlanza. ECB
En la comarca del Arlanza, en la localidad de Quintanilla del Agua, se encuentra Territorio Artlanza. Este pueblo mágico, creado por el artista local Félix Yáñez, a partir de materiales reciclados, reproduce con gran precisión como era y como se vivía en un pueblo medieval castellano. En él se pueden encontrar plazas porticadas, una escuela, la cantina, una pequeña ermita, una fragua, bodegas, etc. En su superficie de diez mil metros cuadrados, los más pequeños serán quienes más disfruten de este pueblo único.

El espacio además dispone de  dos corrales de comedia en los que se representan obras teatrales dentro del marco del Festival de teatro Territorio Artlanza y diversos eventos culturales que, como otras muchas acciones, se vieron paralizados por la pandemia. 

A tan solo treinta minutos en coche, en la pequeña localidad de Ura, se puede disfrutar de una ruta única por su belleza y apta para todas las edades. Se trata del Desfiladero del Mataviejas, que une Ura con la villa vecina de Castro. El paseo por el desfiladero que toma su nombre del río que por el transcurre es un escenario único para avistar buitres leonados. 

La Yecla y Sad Hill

Tramo del desfiladero de La Yecla
Una serie de puentes y pasarelas colgantes permiten recorrer los 600 metros de  recorrido de La Yecla. Se trata de un angosto desfiladero sobre pozas y cascadas creadas por la acción de las aguas del Arroyo el Cauce, afluente del Mataviejas, y en el que alguno de sus tramos apenas superan los dos metros de ancho.

El desfiladero está incluido en el Espacio Natural de la Yecla y los Sabinares del Arlanza, que abarca más de 26.000 hectáreas. Ir con peques por un lugar tan diferente como este, sencillo y sin peligros, hace que la ruta se convierta en una aventura única con la que los niños disfrutaran mucho. 

El paseo se puede completar con una visita al cementerio de Sad Hill, que se encuentra a quince minutos en coche.  Tras el rodaje de 'El bueno, el feo y el malo', el lugar permaneció abandonado durante 49 años hasta que en octubre de 2015 comenzaron los trabajos de recuperación del cementerio a manos de voluntarios de la Asociación Cultural Sad Hill. Hoy es uno de los enclaves más originales de la provincia. 

elcorreodeburgos.com

martes, 15 de abril de 2025

Descubren el primer dinosaurio acorazado con cola en forma de maza que caminó por América del Norte hace 100 millones de años… y lo sabemos por sus huellas, no por sus huesos

Las primeras huellas de dinosaurios acorazados con la cola en forma de maza han sido descubiertas en las Rocosas canadienses, revelando la existencia de un tipo desconocido de anquilosaurio en América del Norte hace 100 millones de años.

Hallan en Canadá las únicas huellas del primer anquilosaurio con cola maza.
Ilustración  artística. Foto: ChatGPT-4o/Christian Pérez
Durante décadas, los paleontólogos han estudiado con detalle las pisadas fosilizadas de dinosaurios en América del Norte, pero ninguna correspondía a los célebres anquilosaurios con cola en forma de maza. Hasta ahora. Un descubrimiento reciente en la región de Tumbler Ridge, en la Columbia Británica, y en el noroeste de Alberta, ha permitido identificar por primera vez las huellas de estos formidables herbívoros blindados que caminaban por lo que hoy son los paisajes montañosos del oeste canadiense hace cerca de 100 millones de años.

Estas huellas no solo constituyen una rareza en el registro fósil, sino que también aportan nuevas piezas a un rompecabezas evolutivo que ha desconcertado a los científicos durante generaciones. El nuevo icnotaxón —una especie identificada únicamente por sus huellas— ha sido bautizado como Ruopodosaurus clava, un nombre que remite tanto al accidentado terreno en el que fue hallado como a la icónica arma natural que estos dinosaurios llevaban al final de su cola.

Un tipo de huella nunca antes visto

La mayoría de las huellas de anquilosaurios conocidas hasta la fecha en Norteamérica pertenecen al género Tetrapodosaurus borealis, caracterizado por dejar marcas de cuatro dedos en sus patas traseras. Sin embargo, las pisadas de Ruopodosaurus clava presentan solo tres dedos. Esta peculiaridad fue clave para distinguirlas de otros rastros similares y para vincularlas directamente con los anquilosaurios de cola maza, conocidos como anquilosaurios, que se diferenciaban de sus parientes nodosáuridos por esa singular adaptación defensiva.

Las primeras huellas tridáctilas de Ruopodosaurus halladas en Tumbler Ridge,
Columbia Británica. Fuente: V. Arbour/C. Helm, Journal of Vertebrate
Paleontology (2025)
A diferencia de los anquilosaurios, los nodosáuridos tenían colas más flexibles y carecían del poderoso garrote óseo que los primeros usaban para repeler a sus depredadores. Además, los nodosáuridos solían tener cuatro dedos en las patas traseras. Este detalle anatómico, aparentemente menor, ha sido esencial para que los investigadores puedan atribuir estas nuevas huellas a un grupo distinto dentro de la familia de los anquilosaurios.

El hallazgo tiene implicaciones que van mucho más allá del simple conteo de dedos. Hasta ahora, no se habían encontrado restos óseos de anquilosaurios en América del Norte correspondientes al intervalo comprendido entre los 100 y 84 millones de años atrás, un periodo del Cretácico medio que había quedado como una incógnita en la historia evolutiva de estos animales. Esta "laguna" temporal, conocida como el “hiato anquilosáurido”, había generado dudas sobre si este grupo había desaparecido momentáneamente del continente.

Gracias a las huellas de Ruopodosaurus, se confirma que no solo estaban presentes, sino que convivían con sus primos nodosáuridos en la misma región. Esto sugiere que ambos tipos de anquilosaurios lograron coexistir en un ecosistema compartido, posiblemente gracias a diferencias en su dieta, comportamiento o hábitat. El descubrimiento aporta así una nueva perspectiva sobre la biodiversidad de los dinosaurios acorazados en América del Norte durante una etapa poco conocida de su evolución.

Un entorno pantanoso lleno de vida

Las huellas fueron encontradas en formaciones geológicas de edad cenomaniense, lo que las sitúa en torno a los 100 a 94 millones de años atrás. El ambiente en el que se preservaron era una llanura deltaica con lagos someros, canales fluviales, barras de arena y áreas pantanosas cubiertas de vegetación. Este paisaje, parte del antiguo margen occidental del continente, ofrecía un entorno ideal para que estos pesados animales, que podían llegar a medir entre 5 y 6 metros y pesar varias toneladas, dejaran marcas profundas en el sedimento blando.

Las impresiones, preservadas en distintos niveles de relieve, han sido documentadas mediante moldes de silicona y modelos digitales en 3D. Algunas incluso conservan detalles excepcionales como impresiones de piel, lo que proporciona una visión más íntima y completa de cómo era la interacción de estos gigantes prehistóricos con su entorno.

La paleontóloga Victoria Arbour, del Royal BC Museum, examina el ejemplar
tipo de Ruopodosaurus en el yacimiento de Wolverine River (Alberta), agosto
de 2023. Foto: Royal BC Museum
El descubrimiento es el resultado de años de observación por parte del equipo del Museo de Tumbler Ridge, que desde principios de los 2000 había identificado varias de estas huellas inusuales. Sin embargo, no fue hasta 2023 que la paleontóloga Victoria Arbour, del Royal BC Museum, se unió a la investigación para analizarlas en profundidad. El trabajo ha sido publicado recientemente en la revista Journal of Vertebrate Paleontology, y ha contado con la colaboración de científicos locales e internacionales.

Cabe destacar que algunas de las huellas fueron encontradas por exploradores aficionados o incluso por niños que recorrían la zona, lo que pone de relieve la importancia del acceso público a los espacios naturales y la educación científica temprana.

Aunque no se ha podido vincular directamente las huellas con una especie ya conocida por su esqueleto, los expertos sugieren que el animal que las dejó podría haber sido similar a Gobisaurus o Jinyunpelta, dos anquilosaurios descubiertos en China. Esto abre la puerta a posibles conexiones biogeográficas entre Asia y América del Norte durante el Cretácico, una idea respaldada por otros hallazgos recientes que indican flujos faunísticos entre ambos continentes en distintos momentos del Mesozoico.

Además, el estudio sugiere que algunas huellas tridáctilas atribuidas hasta ahora a otros tipos de dinosaurios, como ornitópodos o incluso terópodos, podrían ser reevaluadas a la luz de este descubrimiento. Es posible que Ruopodosaurus no sea un caso aislado, sino el primero de muchos rastros que habían pasado desapercibidos por su morfología poco común.

Tumbler Ridge: un tesoro paleontológico por explorar

Con este hallazgo, la región de Tumbler Ridge consolida su posición como uno de los puntos calientes para la paleontología en Canadá. Desde el año 2000, cuando se descubrieron las primeras huellas de anquilosaurios en la zona, el interés científico no ha dejado de crecer. El trabajo del museo local, junto con el estatus de Geoparque Mundial UNESCO, ha convertido este rincón de la Columbia Británica en un referente mundial para el estudio de huellas fósiles.

La historia de Ruopodosaurus clava es un recordatorio de que todavía hay mucho por descubrir bajo nuestros pies. Cada nueva huella, cada marca en la roca, puede ser una ventana al pasado remoto de la Tierra, capaz de cambiar lo que creíamos saber sobre los gigantes que una vez dominaron el planeta.

Referencias

Arbour, V. M., Lockley, M. G., Drysdale, E., Rule, R., & Helm, C. W. (2025). A new thyreophoran ichnotaxon from British Columbia, Canada confirms the presence of ankylosaurid dinosaurs in the mid Cretaceous of North America. Journal of Vertebrate Paleontology. DOI:10.1080/02724634.2025.2451319

muyinteresante.com

lunes, 14 de abril de 2025

CAMPAÑA AMIG@S FUNDACIÓN DINOSAURIOS CYL 2025

La Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León invita a todos aquellos que quieran apoyarla a través de las distintas categorías de Amigos de la Fundación Dinosaurios CyL. Entrar a formar parte de “Amig@s de la Fundación” permite a sus miembros disfrutar de una amplia serie de ventajas y beneficios














Formulario de inscripción (cliquee aquí).

www.fundaciondinosaurioscyl.com

domingo, 13 de abril de 2025

HORARIO DE SEMANA SANTA 2025 DEL MUSEO DE DINOSAURIOS

Horario de Semana Santa 2025 del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos):

Jueves Santo, 17 de abril: de 10:30 a 14:30 h.

Viernes Santo, 18 de abril: de 10:30 a 14:30h.

Sábado Santo, 19 de abril: de 10:30 a 14:10 h. Y de 17:00 a 20:00 h.

Domingo de Resurrección, 20 de abril: de 10:30 a 14:30 h. Tarde: cerrado.

Lunes de Pascua, 21 de abril: cerrado.

El resto de los días, anteriores y posteriores, horario habitual del Museo de Dinosaurios.













http://www.fundaciondinosaurioscyl.com/es/c/sobre-el-museo

sábado, 12 de abril de 2025

La Escuela de la Fundación Dinosaurios de Salas abre sus inscripciones

FÚTBOL

Foto de familia de la Escuela de Fútbol Dinosaurios de Salas del año pasado.
/ Foto: Ayto. de Salas
Desde este pasado viernes 11 hasta este próximo martes 15 de abril va a permanecer abierto el plazo de inscripción para poder formar parte de la Escuela de Fútbol Municipal Fundación Dinosaurios CYL de Salas de los Infantes 2025, que vuelve a ponerse en marcha para las categorías prebenjamín, benjamín, alevín e infantil masculino y alevín e infantil femenino.

Esta Escuela de Fútbol Municipal se pretende que tenga un carácter comarcal y se desarrollará desde el 12 de mayo al 25 junio con el objetivo de introducir a los niños en el apasionante mundo del fútbol y a la vez prepararlos para participar los torneos de fútbol 7 y fútbol que se organizarán en los meses de mayo y junio por diferentes localidades de la provincia de Burgos.

La Escuela de Fútbol Municipal Fundación Dinosaurios CYL está organizada por el Ayuntamiento de Salas de los Infantes con el patrocinio de la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León y tiene la colaboración del Instituto Provincial para el Deporte y Juventud y empresas como Instalaciones Alonso, Kronospan, Café Bou, Covirán, CajaViva Caja Rural Burgos, Pinturas y Decoración Óscar Camarero, Bar Restaurante El Pozo, Embutidos Llorente, Autobuses Crespo y el Club Polideportivo Salas.

FORMULARIO DE INSCRIPCIÓN: https://forms.gle/Dih9YWDTdYrv6vZ47


Más INFORMACIÓN e INSCRIPCIONES en la página web: www.salasdelosinfantes.net 
Correo electrónico: deportesalasdelosinfantes@gmail.com 

Nueva hipótesis desmonta décadas de creencias: los dinosaurios no estaban desapareciendo antes del asteroide, sino que el registro fósil estaba sesgado, según nuevo estudio

Un nuevo estudio sugiere que los dinosaurios no estaban en declive antes de su extinción, sino que el registro fósil nos ha estado "engañando" durante décadas.

Nuevo estudio desmiente la teoría del declive dinosaurio antes del asteroide.
Ilustración artística. Foto: Dall-e/Istock/Christian Pérez
Durante décadas, la imagen predominante ha sido clara: cuando el asteroide impactó contra la Tierra hace 66 millones de años, los dinosaurios ya estaban viviendo sus últimos días. Se asumía que su diversidad se reducía, sus poblaciones menguaban y su extinción era inminente. Sin embargo, una nueva investigación publicada en Current Biology por un equipo internacional liderado por científicos del University College London (UCL) está revolucionando esa narrativa. Lejos de hallarse en declive, los dinosaurios podrían haber estado prosperando… hasta que el cielo literalmente se les vino encima.

¿Una caída en picado o un error de percepción?

La idea de que los dinosaurios estaban disminuyendo antes del impacto del asteroide proviene, en gran medida, del registro fósil. Al analizar los restos de estos gigantes del Mesozoico, los científicos observaban una disminución en el número de fósiles datados en los últimos millones de años del Cretácico. La interpretación parecía evidente: menos fósiles, menos dinosaurios, menos diversidad.

Una ilustración infográfica del nuevo estudio que representa la evolución temporal
en América del Norte y las técnicas empleadas para evaluar la presencia
de fósiles a lo largo del tiempo. Fuente: Tim Bird
Pero este nuevo estudio, titulado “The structure of the end-Cretaceous dinosaur fossil record in North America”, introduce un enfoque metodológico radicalmente distinto. En lugar de simplemente contar fósiles, los autores aplicaron modelos de ocupación, una técnica estadística desarrollada en ecología para estimar la presencia de especies en función de su detección. Esta herramienta permite distinguir entre la verdadera ausencia de un organismo y la imposibilidad de detectarlo debido a condiciones adversas.

Utilizando esta metodología, el equipo analizó cerca de 8.000 registros fósiles distribuidos en América del Norte y correspondientes a cuatro de los grupos más representativos de dinosaurios del final del Cretácico: los hadrosáuridos (los "dinosaurios de pico de pato"), los ceratópsidos (como el icónico Triceratops), los anquilosáuridos (acorazados y con colas en forma de maza) y los tiranosáuridos (sí, incluido Tyrannosaurus rex).

Un mundo cambiante… y traicionero para los fósiles

La gran revelación del estudio no tiene tanto que ver con los dinosaurios como con las rocas que los conservan. El aparente descenso en diversidad no se corresponde con una menor ocupación del territorio por parte de estas especies, sino con una reducción significativa en la probabilidad de encontrar sus restos fósiles.

El problema es geológico. Durante los últimos millones de años del Cretácico, grandes cambios como la retirada del mar interior que dividía América del Norte y la elevación progresiva de las Montañas Rocosas redujeron las zonas donde podían depositarse y preservarse restos fósiles. La tierra emergida en ese período, además, tiende a estar hoy cubierta de vegetación o estructuras humanas, dificultando el acceso a formaciones rocosas clave.

Así, lo que parecía una disminución de dinosaurios es, en realidad, una disminución de las condiciones adecuadas para conservar sus huesos. El registro fósil se convierte en un espejo deformado, donde la falta de pruebas no implica la ausencia de vida, sino la imposibilidad de detectarla.

Según los modelos del estudio, no hay evidencia real de que estos cuatro grupos estuvieran desapareciendo. De hecho, su presencia en el territorio se mantuvo estable en el tiempo, y su diversidad no parece haber sufrido grandes alteraciones hasta el momento fatídico del impacto del asteroide.

Un dato revelador es que los ceratópsidos, particularmente adaptados a las llanuras, aparecen con mayor frecuencia en los registros más recientes. Esto se debe a que esas regiones fueron más propensas a conservar fósiles durante la etapa final del Cretácico. Por el contrario, los hadrosáuridos, que frecuentaban zonas fluviales, parecen haber disminuido, pero esto podría deberse simplemente a una menor conservación de restos en hábitats ribereños, que sufrieron grandes transformaciones geológicas.

¿Una historia que necesita reescribirse?

Una nueva mirada al pasado: modelos científicos avanzados revelan que la aparente
desaparición de los dinosaurios antes del impacto del asteroide podría deberse a
un sesgo en el registro fósil, y no a un verdadero declive de sus poblaciones.
Foto: Istock / Christian Pérez
Este nuevo enfoque no solo cambia lo que sabemos sobre el final de los dinosaurios, sino también cómo lo sabemos. La paleontología, como disciplina, ha dependido durante siglos del registro fósil como única ventana al pasado profundo. Pero este estudio demuestra que esa ventana está sesgada, empañada por los caprichos de la geología, el clima y la erosión.

Hasta ahora, muchos trabajos habían asumido que la escasez de fósiles significaba menor diversidad biológica. Pero aplicar modelos como los de ocupación permite separar las limitaciones del registro de los verdaderos patrones biológicos. Y eso tiene consecuencias enormes: si los dinosaurios no estaban en declive, su extinción fue aún más repentina y catastrófica de lo que pensábamos.

¿Y si no hubiera caído el asteroide?

La hipótesis que se deriva de este trabajo es tan provocadora como fascinante. Si los dinosaurios estaban presentes en amplias zonas del continente, si su diversidad era estable y su riesgo de extinción bajo, entonces la catástrofe cósmica del impacto del asteroide fue el único factor determinante de su desaparición. De no haberse producido, es posible que los dinosaurios siguieran dominando la Tierra.

No es solo un juego de "qué hubiera pasado si…". Esta perspectiva plantea que la historia de la vida en la Tierra está más determinada por eventos aleatorios e imprevisibles que por procesos de declive interno. La extinción de los dinosaurios no fue consecuencia de su decadencia, sino de un golpe de azar cósmico.

Esta investigación no se limita a los dinosaurios. También es una llamada de atención sobre cómo interpretamos el pasado. Nos recuerda que el archivo fósil es incompleto y sesgado, y que la Historia Natural está escrita con tinta invisible, legible solo mediante técnicas cada vez más sofisticadas.

Los autores del estudio no descartan que algunas especies estuvieran en declive o que existieran variaciones regionales en la diversidad. Pero lo que sí han puesto sobre la mesa es la necesidad de tener más cuidado al interpretar los vacíos del registro fósil como silencios de la evolución.

Este hallazgo, en el fondo, es una invitación a replantear la narrativa del final de una era. Los dinosaurios no eran gigantes tambaleantes hacia la extinción, sino seres vivos plenamente adaptados a su mundo. Un mundo que se acabó no por agotamiento, sino por una explosión que nadie vio venir.

Referencias

Dean CD, Chiarenza AA, Doser JW, et al. The structure of the end-Cretaceous dinosaur fossil record in North America. Curr Biol. 2025;35(9):1-16. doi:10.1016/j.cub.2025.03.025

muyinteresante.com

Un nuevo dinosaurio herbívoro hallado en Portugal confirma la rica diversidad de los ecosistemas de finales del Jurásico

Paleontólogos del grupo Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza han colaborado con investigadores españoles, portugueses y belgas en el estudio de los fósiles de un gran dinosaurio herbívoro que habitó Portugal hace unos 148 millones de años

El hallazgo muestra que los dinosaurios herbívoros del Jurásico ibérico eran más diversos de lo que se creía

Este dinosaurio, aún sin nombre, es uno de los mayores herbívoros bípedos conocido en los ecosistemas jurásicos portugueses

El abundante patrimonio paleontológico de la Cuenca Lusitánica se amplía con una nueva especie de dinosaurio iguanodóntido desconocido hasta ahora, que habitó Portugal hace casi 150 millones de años. Este descubrimiento, que ha contado con la participación de paleontólogos del grupo Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza, constituye un importante avance en el conocimiento sobre la diversidad de la fauna de dinosaurios presente en la parte final del Jurásico.

El análisis recientemente publicado en la prestigiosa revista científica Journal of Systematic Palaeontology, ha sido realizado por la NOVA School of Science and Technology en colaboración con la Universidad de Zaragoza (España). Además, en las investigaciones han estado implicadas importantes instituciones de investigación portuguesas, incluyendo la Sociedade de História Natural de Torres Vedras y el Museu da Lourinhã, que albergan el material estudiado, así como la Universidade de Lisboa. El equipo investigador también contó con la participación de otras instituciones internacionales como la Universidad Nacional de Educación a Distancia (España) y el Royal Belgian Institute of Natural Sciences (Bélgica).

El estudio se basa en el ejemplar SHN.JJS.015, depositado en la Sociedade de História Natural de Torres Vedras, y que se ha identificado como un dinosaurio herbívoro del grupo de los iguanodóntidos. Un examen detallado del material confirmó que no coincide con ninguna especie previamente identificada, lo que ampliaría la diversidad de dinosaurios conocida en Europa.

“Fue una sorpresa”, afirma el Dr. Filippo Maria Rotatori, autor principal del estudio. “Creíamos que la diversidad de este grupo de dinosaurios ya estaba bien documentada en el Jurásico Superior de Portugal y este descubrimiento demuestra que todavía queda mucho que aprender y que aún pueden producirse hallazgos emocionantes en un futuro próximo. Desafortunadamente, debido al poco material recuperado, aún no podemos asignarle un nombre científico formal a esta especie”.

Más allá de su singularidad, este dinosaurio también destaca por sus dimensiones. “Era un peso pesado”, señala el Dr. Fernando Escaso, otro de los autores principales y profesor en la UNED. “Cuando estimamos su tamaño y masa corporal, descubrimos que ese nuevo dinosaurio era significativamente más voluminoso que otras especies de iguanodóntidos como Draconyx o Eousdryosaurus con las que muy probablemente compartió ecosistema”.

“Además del ejemplar principal, se han descubierto más restos fósiles en otros yacimientos de la región, incluyendo fémures aislados de menor tamaño, lo que sugiere que estos dinosaurios eran relativamente comunes en Portugal durante el Jurásico Superior”, explica Bruno Camilo, estudiante de doctorado y director de la Sociedade de História Natural de Torres Vedras. “Es la primera vez que encontramos diferentes grupos de edad de este tipo de dinosaurios en Portugal, lo que abre nuevas posibilidades de investigación”.

El descubrimiento refuerza la importancia de Europa en la historia evolutiva y migratoria de los dinosaurios. “Este animal presenta muchas similitudes con otras especies de iguanodontios encontradas en América del Norte y otras partes de Europa”, afirma el Dr. Filippo Bertozzo, del Royal Belgian Institute of Natural Sciences. “Durante el Jurásico, la península ibérica probablemente desempeñó un papel crucial en los intercambios faunísticos entre continentes. Todavía estamos trabajando para comprender cómo se desarrollaron estos procesos”.

“Esta investigación ha sido posible gracias a la colaboración de varias instituciones europeas y organizaciones locales dedicadas a la preservación del patrimonio geológico y paleontológico de Portugal”, agrega el Dr. Miguel Moreno-Azanza, de la Universidad de Zaragoza.

Este hallazgo confirma el papel de la Cuenca Lusitánica como un territorio clave para la investigación paleontológica que proporciona de forma continuada valiosa información sobre los antiguos ecosistemas de la península ibérica. Las diferentes excavaciones y proyectos que se encuentran en curso hacen que los investigadores esperen más descubrimientos que amplíen el conocimiento sobre nuestro pasado jurásico.

Referencia al artículo: Rotatori, F. M., Escaso, F., Camilo, B., Bertozzo, F., Malafaia, E., Mateus, O., Mocho, P., Ortega, F., & Moreno-Azanza, M. (in press). Evidence of large-sized ankylopollexian dinosaurs (Ornithischia, Iguanodontia) in the Upper Jurassic of Portugal. Journal of Systematic Palaeontology.

Imágenes:

Figura 1: reconstrucción del nuevo dinosaurio iguanodóntido, del Jurásico Superior de Portugal. Ilustración de Victor Carvalho, usada bajo licencia CC BY 4.0.

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