viernes, 19 de abril de 2019

Descubren una huella de dinosaurio de 200 millones de años en la Antártida

La huella, que tiene el tamaño aproximado de una mano, sería de un ejemplar del grupo de los archosaurios.

Una expedición internacional con participación alemana a la Antártida descubrió
 una huella petrificada de dinosaurio, del grupo de los archosaurios, que fue datada 
posteriormente en 200 millones de años de antigüedad, según informó el Instituto 
alemán de Geociencias y Recursos Naturales (BGR) en Hannover, Alemania.
(Foto: /Bundesanstalt für Geowissenschaften und Rohstoffe/dpa)
Una expedición internacional a la Antártida descubrió una huella petrificada de dinosaurio que fue datada posteriormente en 200 millones de años de antigüedad, según anunció hoy en Hannover el Instituto alemán de Geociencias y Recursos Naturales (BGR).

La huella, que tiene el tamaño aproximado de una mano, sería de un ejemplar del grupo de los archosaurios, pero no está claro de qué especie de dinosaurio se trata, según el mismo Instituto.

El hallazgo de los rastros tuvo lugar en enero de 2016 en las colinas de Helliwell, en el norte de Tierra Victoria, pero los resultados de las investigaciones de los científicos participantes fueron publicados recientemente en la revista especializada "Polar Research".

En el sur de Tierra Victoria ya se descubrieron huesos de dinosaurios, pero en el norte ni siquiera un diente, señaló el director de la expedición del BGR, Andreas Läufer.

"Eso era algo que no esperábamos en absoluto", añadió el investigador alemán. Además, los expedicionarios encontraron restos petrificados de bosques a unos 1.700 kilómetros del Polo Sur.

"Este es un indicio de que hace unos 200 millones de años la Antártida no era el continente congelado que conocemos hoy en día", agregó Läufer.

jueves, 18 de abril de 2019

HORARIO DE SEMANA SANTA 2019 DEL MUSEO DE DINOSAURIOS


En Semana Santa, ampliamos el horario del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos) para que, tanto las personas que nos visiten estos días, como para los habitantes de la comarca, puedan disfrutar de una de las colecciones de fósiles de dinosaurios más completas de toda España.

HORARIO:

Jueves Santo, 18 de abril: de 10:30 a 14:30 h. Y de 17:00 a 20:00 h.

Viernes Santo, 19 de abril: de 10:30 a 14:30h. Y de 17:00 a 20:00 h.

Sábado Santo, 20 de abril: de 10:30 a 14:30 h. Y de 17:00 a 20:00 h.

Domingo de Resurrección, 21 de abril: de 10:30 a 14:30 h. Tarde: cerrado.

Lunes de Pascua, 22 de abril: Cerrado.

Martes 23 de abril: Fiesta de la Comunidad Autónoma: de 10:30  a 14:30 h. Tarde: cerrado.

Podéis adquirir el último Diario de los Dinosaurios en el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (periódico gratuito).

Os deseamos unos felices días de Semana Santa.

El primer Catálogo Digital de Yacimientos Paleontológicos a nivel internacional comienza con la publicación de todo el material del yacimiento de Valdecevillo en Enciso

La Plataforma web IDERioja del Gobierno de La Rioja (España) ha publicado toda la información existente sobre el yacimiento de Valdecevillo (Enciso, La Rioja) como experiencia piloto para la creación del Catálogo Digital de Yacimientos Paleontológicos de La Rioja, el primero a nivel internacional.

José M. Valle y Angélica Torices. / Foto: Universidad de La Rioja.
La Cátedra de Paleontología de la Universidad de La Rioja y el Laboratorio de Documentación Geométrica del Patrimonio de la UPV/EHU han elaborado un protocolo pionero para disponer de toda la información existente sobre un yacimiento paleontológico (seleccionada, organizada y digitalizada) mediante acceso libre a través de Internet.

De esta manera, quien acceda a la Plataforma web IDERioja puede, por ejemplo, hacer un paseo virtual a vista de dron por el yacimiento de Valdecevillo, visualizar fotografías y bocetos a carboncillo de huellas de dinosaurios, descargar modelos en 3D, conocer su geolocalización y citas bibliográficas o su protección legal.

El yacimiento de Valdecevillo en Enciso es solo el primer paso en la creación del Catálogo Digital de Yacimientos Paleontológicos de La Rioja, el primer inventario online de yacimientos de una zona paleontológica. En un año y medio se espera completar el trabajo.

Esta iniciativa está liderada por Angélica Torices –directora de la Cátedra de Paleontología de la UR-  y los investigadores de la Universidad del País Vasco Álvaro Rodríguez Miranda y José M. Valle Melón – autor principal del artículo publicado en Paleontologia Electronica - y cuenta con la colaboración el Gobierno de La Rioja, a través de cuya plataforma IDERioja (Infraestructura de Datos Espaciales) se visualiza la información.

Es un proyecto de conservación y difusión del patrimonio pionero a nivel internacional, ya que por primera vez toda la información disponible sobre los yacimientos de una zona paleontológica estará recogida en formato digital. El acceso libre a este catálogo a través de Internet permitirá su empleo tanto para usos científicos como divulgativos.

“En la actualidad –explica Angélica Torices- la información sobre yacimientos se encuentra dispersa, en muchos casos, dentro de los archivos personales de los propios investigadores y en formatos analógicos (papel, diapositivas, copias de carbón, etc.) que no están adaptados digitalmente a los estándares de divulgación y corren, además, el riesgo de perderse”.

El catálogo recopilará estos datos, ampliándolos con otros materiales obtenidos mediante nuevas tecnologías, y ubicándolos en su contexto espacial. Se pondrá así a disposición pública (para investigadores, administración y ciudadanos) información abundante, contextualizada y de calidad sobre los yacimientos paleontológicos de la región.

En el artículo publicado en la revista ‘Paleontologia Electronica’, José M. Valle y sus colaboradores proponen un protocolo para la elaboración de este tipo de catálogos, de forma que la información disponible sobre cualquier yacimiento pueda ser conservada, actualizada y compartida de forma estandarizada (con independencia de actualizaciones de software, nuevas versiones u otras mejoras informáticas).

El artículo muestra, además, su aplicación al caso de Valdecevillo (Enciso, La Rioja), que incluye la revisión y clasificación de toda la información sobre este yacimiento generada en los últimos 30 años (fotografías, diapositivas, planos, dibujos, artículos, bocetos y otros documentos), su selección y digitalización.

Estos materiales se han completado con los obtenidos gracias a las nuevas tecnologías, mediante un proceso de ‘escaneo’ que ha conllevado diversos trabajos: la limpieza del yacimiento, su geolocalización (estableciendo una topografía de referencia), toma de fotografías (tanto con cámaras digitales como mediante drones y escáneres de luz estructurada que aportan una precisión milimétrica), fotogrametría en laboratorio y producción de modelos tridimensionales.

La Cátedra de Paleontología de la UR continúa trabajando, en colaboración con el Laboratorio de Documentación Geométrica del Patrimonio de la UPV/EHU en la elaboración de este Catálogo de Yacimientos Paleontológicos de La Rioja, que ha contado con la financiación del Instituto de Estudios Riojanos.

Además de su uso para fines científicos y de conservación, “el acceso a través de dispositivos móviles abre la posibilidad de creación de rutas y productos turísticos y culturales que permitan a la sociedad conectarse con este extraordinario patrimonio paleontológico”, destaca Torices.

Como muestra de su potencial, la investigadora nos propone entrar en la web www.iderioja.larioja.org, ir a la sección de ‘mapas temáticosinteractivos’, acceder al apartado ‘yacimientos paleontológicos’ y seleccionar el de ‘Valdecevillo’ en el municipio de ‘Enciso’ para echar un vistazo al material disponible.

Pinchando en el icono de la huella de dinosaurio podemos ver la descripción completa del yacimiento, sus coordenadas, características, protección legal, bibliografía de referencia, mapa detallado y hasta 179 imágenes y 17 documentos relacionados (que incluyen desde el primer artículo sobre Valdecevillo publicado en La Vanguardia en 1978 hasta los últimos modelos de huellas en 3D o un recorrido virtual por el yacimiento). (Fuente: U. La Rioja)


Un dinosaurio en el salón

La casa Drouot de París subasta cuatro ejemplares del Jurásico y Cretácico Superior y un cráneo de allosaurus

¿Un Picasso o un dinosaurio? El selecto club de los coleccionistas lleva, desde hace más de una década, haciendo explotar las subastas de historia natural. Para aquel que puede pagarlo, decorar un 'loft', una oficina o un 'chateau' con un ejemplar de más de cien millones de años, hermoso en su singularidad como una obra de arte, se ha convertido en algo cada vez más común. Leonardo di Caprio y Nicolas Cage ya tienen los suyos. La prestigiosa casa Drouot de París subasta cuatro ejemplares del Jurásico y Cretáceo Superior, además de un fabuloso cráneo de allosaurus, piezas que pueden superar los 900.000 euros.

Visitar la colección expuesta en la legendaria Drouot que pasará hoy bajo el martillo es como realizar un maravilloso viaje por el lado más sorprendente y estético de la ciencia. Meteoritos, amonites iridiscentes, monstruos de las profundidades marinas, mariposas de un azul de otro mundo, huesos y muelas de mamut... y allí están ellos: dos parejas de dinosaurios expuestos debidamente en composiciones artísticas y atractivas para sus futuros propietarios.

Dos 'Hypacrosaurus altispinosus', un adulto y un joven, presentados como una escena de maternidad. Datados en el Cretácico Superior, se estima que tienen entre 70 y 72 millones de años. Proceden de Montana. Se sabe que la especie, herbívora, vivía en colonias y cuidaba con especial celo a su prole. Por eso, explica el consultor Iacopo Briano, paleontólogo experto de la venta, la escena, que muestra a la «madre» ralentizando su marcha y girando la cabeza para esperar a que su pequeño la atrape, «es realista incluso a nivel científico». Cuando la ciencia está en venta, el 'marketing' no debe descuidarse. Por cierto, quien adquiera la pareja deberá contar con un espacio de más de 35 metros cuadrados para exponerla. Abstenerse titulares de pisos pequeños.

El otro lote cuenta la historia de una caza, o un combate, en la que un pequeño ornitholestes se lanza a por la pata trasera de un othnielia, que parece espantado. Tienen entre 152 y 145 millones de años, fueron encontrados en Wyoming y se cree que podrían alcanzar entre 600.000 y 700.000 euros, respectivamente.

Historia natural

Skinny. La casa Drouot planea subastar en junio otro dinosaurio, un herbívoro primo de los diplodocus, que podría superar los dos millones de euros. Tiene 13 metros de largo, más de 6 de alto y se llama 'Skinny'.

Desalojado de la Torre Eiffel. En junio de 2018, un terópodo de 150 millones de años expuesto en el primer piso de la Torre Eiffel fue subastado por dos millones de euros por un particular francés.

Sin comprador. El pasado noviembre, sin embargo, un allosaurus y un camptosaurus, estimados en 500.000 y 800.000 euros, no encontraron comprador.

Pero, ¿de dónde salen estos dinosaurios? «El 90%, de las excavaciones paleontológicas se hacen ya de forma privada. Son empresas especializadas que buscan y preparan los restos para intentar venderlos», explica Alexandre Giquello, presidente de la casa Drouot y cuya firma, Binoche y Giquello, presenta la colección. Los saurios que saldrán hoy a puja no proceden de coleccionistas, sino que son piezas que han sido buscadas, restauradas y preparadas para la venta por lo que se conoce como «paleontólogos comerciales». Este auge que experimenta la paleontología en las casas de subastas inquieta a los científicos porque, mientras que ejemplares originales parten a decorar la entrada de la casa de un magnate, muchos museos deben conformarse con réplicas hechas en yeso.

«¿Los museos? No tienen dinero para comprar estas piezas. A veces hay mecenas que pujan para que los ejemplares vayan a alguna galería, pero no es lo habitual». Giquello chasquea la lengua y reconoce que las piezas irán, casi seguramente, a particulares con grandes fortuna. Personas que, como describe Briano, «no son especialmente coleccionistas de historia natural, pero que se acercan a esta especialidad por el nivel altamente estético de los objetos». La idea de la subasta, reconoce el consultor, era encontrar piezas interesantes desde el punto de vista científico, pero que fueran también hermosas.

Un fósil admirable

Un ejemplo claro en la colección que se presenta es el bellísimo fósil de una enorme hoja de palmera, de entre 53 y 48 millones de años, que podría alcanzar los 65.000 euros. «Es un tipo de fósil que ya hemos visto en casas particulares, y este es el más grande que yo haya visto jamás en mi vida profesional», dice el paleontólogo. La hoja mide tres metros de alto. Otra palma de la misma época, de un metro de longitud y con varios peces fosilizados, se estima en 25.000 euros. La casa de subastas especifica que está lista para ser colgada en la pared.

Para otras piezas, como el amonites que dejó un rastro de trece metros sobre el fondo marino al morir, el más largo que se conoce, «ya hay museos privados interesados en pujar. Chinos, sobre todo», especifica Briano. La pieza, rarísima, muestra el fósil del molusco y su traza. El negativo de este fósil -del que solo se conservan 8,5 metros- se encuentra en la colección permanente del museo Cosmocaixa de Barcelona. No ha sido fácil hacer una estimación de su precio -entre 40 y 45.000 euros-, dado que no hay nada con qué compararla.

Huevos de aepyornis, conocida como el 'ave elefante', del Pleistoceno; un cangrejo araña de Japón de casi tres metros que parece venido de otro planeta para conquistarnos; un diente de megalodón, una especie parecida al tiburón que vivió durante el Cenozoico y podía alcanzar los 20 metros; el esqueleto de una pitón, de un pez martillo y de un pelícano; un bathynomis gigante, un necrófago de las grandes profundidades marinas que puede llegar a ayunar durante cinco años; gogottes de Fontainebleau, esas formaciones rocosas blanquísimas y que crean formas caprichosas que recuerdan a la nata chantilly... y los vagabundos del espacio, la fascinante colección de meteoritos, que incluye una piedra procedente de la Luna y dos rocas marcianas, entre ellas «la sección del meteorito considerado como el más importante del mundo porque viene de Marte de hace más de 4.000 millones de años», relata Briano. Una colección digna de un sueño infantil.

Descubren cementerio de fósiles de 220 millones de años en Argentina

"Es una masa de hueso contra hueso acumulado. Es como si hubieran hecho un pozo y lo hubieran llenado de huesos", declaró uno de los científicos que participó en el descubrimiento. 

Los investigadores Ricardo Martínez y Cecilia Apaldetti junto a un fósil de 
220 millones de años en el Parque Nacional Ischigualasto en San Juan Provice, 
Argentina. (Foto: AFP)
Buenos Aires. Un cementerio de dinosaurios de 220 millones de años fue descubierto en el oeste de Argentina, con fósiles de al menos una decena de individuos, anunció este miércoles una fuente científica.

"Se trata de un bloque, una verdadera acumulación de huesos, hay cerca de diez individuos distintos. Es una masa de hueso contra hueso acumulado, prácticamente no hay sedimentos. Es como si hubieran hecho un pozo y lo hubieran llenado de huesos. Es realmente impresionante", explicó el paleontólogo argentino Ricardo Martínez.

Según Martínez, investigador del Instituto y Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de San Juan (IMCN), "estos fósiles pertenecen a la cuenca de Ischigualasto, corresponde a 220 millones de años, una época de la que no se conoce mucho de la fauna".

El investigador argentino Ricardo Martínez, sentado junto a un fósil de 220 
millones de años en el Parque Nacional Ischigualasto en la provincia de 
San Juan, Argentina. (Foto: AFP)
El cementerio, una suerte de colchón sólido, fue encontrado en septiembre del año pasado en la provincia de San Juan (1.100 km al oeste de Buenos Aires), durante la última campaña a Ischigualasto, precisó Cecilia Apaldetti, investigadora del IMCN y del Consejo Nacional de Ciencia y Técnica (Conicet) y parte del equipo.

El descubrimiento "tiene doble importancia porque hay por lo menos siete u ocho individuos de dicinodontes, que son los antecesores de los mamíferos, del tamaño de un buey, y otros arcosaurios (reptiles) que no sabemos todavía qué son, pueden ser dinosaurios o un antecesor de los cocodrilos de gran tamaño", explicó a su vez el científico.

El cementerio de dinosaurios de un millón de años fue descubierto en el oeste
 de Argentina,  con fósiles de al menos diez individuos, anunció una fuente 
científica el 17 de abril de 2019. (Foto: AFP)
El hallazgo de esta "cama de huesos" de unos dos metros de diámetro y que podría tener uno o dos metros de profundidad, fue dado a conocer por la Agencia de Ciencia, Técnica y Sociedad de la Universidad de La Matanza (CTyS-UNLaM).

Al tratar de explicar las causas de esta acumulación de huesos, los investigadores estimaron que "pudo haber una época de gran sequía y que allí había un cuerpo de agua, un pequeño lago en el que se amontonaban los herbívoros para beber y, a medida que se evaporaba el agua, se iban debilitando e iban muriendo en el lugar".

Apaldetti contó que a medida que iban despejando el bloque para extraerlo iban apareciendo nuevos huesos y tuvieron que suspender la tarea por las altas temperaturas y las lluvias en la zona durante el verano austral.

Foto de folleto del Instituto y Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de 
San Juan, de un fósil de 220 millones de años en el Parque Nacional Ischigualasto 
en la provincia de San Juan, Argentina. (Foto: AFP)
"Esta acumulación de huesos es más grande de lo que pensábamos, aún no le encontramos la base. Vamos a regresar al sitio en estas semanas para poder extraer todo el bloque completo, posiblemente debamos hacerle una base de hormigón y precisaremos de una grúa y maquinaria adecuada", estimó la investigadora en declaraciones a la agencia CTyS-UNLaM.

Argentina cuenta con fósiles de los tres períodos de dominancia (el Triásico, el Jurásico y el Cretácico) de la era Mesozoica, y se hallaron individuos diferentes de los encontrados en el hemisferio norte. Los yacimientos de fósiles de dinosaurios más preminentes se localizan en la Patagonia (sur), La Rioja (Parque Talampaya) y San Juan, al oeste, y en Salta (norte).

Fuente: AFP

miércoles, 17 de abril de 2019

Nueva evidencia culpa a los volcanes de la mayor extinción en la Tierra

Mercurio enterrado en rocas antiguas proporciona la evidencia más sólida hasta ahora de que los volcanes causaron la mayor extinción masiva en la historia de la Tierra.   

MARGARET WEINER/UC CREATIVE SERVICES
La extinción hace 252 millones de años fue tan dramática y generalizada que los científicos la llaman "la Gran Muerte". La catástrofe mató a más del 95 por ciento de la vida en la Tierra a lo largo de cientos de miles de años.

Los paleontólogos de la Universidad de Cincinnati y la Universidad China de Geociencias dijeron que encontraron un aumento en el mercurio en el registro geológico en casi una docena de sitios en todo el mundo, lo que proporciona evidencia persuasiva de que las erupciones volcánicas fueron las culpables de este cataclismo mundial.

El estudio fue publicado este mes en la revista Nature Communications.

Las erupciones encendieron vastos depósitos de carbón, liberando vapor de mercurio a la atmósfera. Eventualmente, se precipitó hacia los sedimentos marinos alrededor del planeta, creando una firma elemental de una catástrofe que anunciaría la era de los dinosaurios.

"Las actividades volcánicas, incluidas las emisiones de gases volcánicos y la combustión de materia orgánica, liberaron abundante mercurio a la superficie de la Tierra", dijo el autor principal, Jun Shen, profesor asociado de la Universidad China de Geociencias.

La extinción masiva se produjo en lo que los científicos llaman el límite pérmico-triásico. La extinción masiva mató a gran parte de la vida terrestre y marina antes del surgimiento de los dinosaurios. Algunos eran monstruos prehistóricos por derecho propio, como los fieros gorgonopsidos que parecían un cruce entre un tigre dientes de sable y un dragón de Komodo.

Las erupciones ocurrieron en un sistema volcánico llamado las Trampas de Siberia en lo que hoy es el centro de Rusia. Muchas de las erupciones ocurrieron no en volcanes en forma de cono, sino a través de enormes fisuras en el suelo. Las erupciones fueron frecuentes y duraderas y su furia se extendió por un período de cientos de miles de años.

"Por lo general, cuando se producen grandes erupciones volcánicas explosivas, se libera una gran cantidad de mercurio a la atmósfera", dijo Thomas Algeo, profesor de geología en la Facultad de Artes y Ciencias McMicken de la UC.  
"El mercurio es un indicador relativamente nuevo para los investigadores. Se ha convertido en un tema candente para investigar las influencias volcánicas en los principales eventos en la historia de la Tierra", dijo Algeo.

Los investigadores utilizan los afilados dientes fosilizados de criaturas similares a la lamprea llamadas conodontos para datar la roca en la que se depositó el mercurio. Como la mayoría de las otras criaturas del planeta, los conodontos fueron diezmados por la catástrofe.

Las erupciones propulsaron hasta 3 millones de kilómetros cúbicos de ceniza en el aire durante este período prolongado. Para poner eso en perspectiva, la erupción de Mount St. Helens en Washington en 1980 envió solo 1 kilómetro cúbico de ceniza a la atmósfera, a pesar de que cayó sobre cenizas de parabrisas de automóviles tan lejos como en Oklahoma.

De hecho, dijo Algeo, las erupciones de las Trampas Siberianas arrojaron tanto material en el aire, especialmente gases de efecto invernadero, que calentaron el planeta en un promedio de aproximadamente 10 grados centígrados.

El clima de calentamiento probablemente habría sido uno de los mayores culpables de la extinción masiva, dijo. Pero la lluvia ácida habría echado a perder muchos cuerpos de agua y aumentado la acidez de los océanos globales. Y el agua más caliente habría tenido más zonas muertas por la falta de oxígeno disuelto.

martes, 16 de abril de 2019

“Un fósil que no se estudia es sólo una piedra interesante”

Proteger el patrimonio es una de las tareas de Xing Xu, el “gran cazador“ de dinosaurios. La Patagonia y Tucumán. Dinos con plumas.

EL DEDO EN LA HISTORIA. Secretos de esa curva de la espiral evolutiva son
 los que desentraña Xing Xu. LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO.
Desde adolescente sabía que quería estudiar Física; vivía en la provincia de Xinjiang, en el lejano oeste de China, y -asegura- nunca había oído hablar de dinosaurios. Cuando llegó a la Universidad de Beijin no le permitieron cumplir su sueño; en cambio, le asignaron la carrera de Paleontología. “Ni siquiera sabía de qué se trataba; sólo que se dedicaba a estudiar ‘cosas viejas’ -cuenta Xing Xu (casi 50 años), con ayuda de su colega/amigo argentino Diego Pol (cerca de cumplir 45)-. Y cuando terminé la carrera ya sabía de qué iba, pero seguía sin gustarme. Hasta que por fin un día entré en contacto con los primeros fósiles de dinosaurios y me dije ‘quizás salga algo bueno de esto’. Lo cierto es que me enamoré”.

Estos dos jóvenes expertísimos vinieron a Tucumán a participar de la XIII Reunión Argentina de Cladística y Biogeografía (y no es lo único en lo que trabajarán juntos estos días), y la charla tuvo lugar entre los árboles de la Fundación Lillo, y luego, dentro del museo.

No fue casualidad: ese es el mundo “dino” de Tucumán, y Xu dice que está feliz de haber podido, por fin, conocerlo. No se siente representado, en cambio, por eso de “el mayor cazador de dinosaurios el mundo”, que ya se ha hecho latiguillo en el mundo (“es muy tímido y sencillo, aclara Pol en voz baja). Destaca, por el contrario que el suyo forma parte de un trabajo colectivo, pero lo cierto es que ha identificado y les ha puedo puesto nombre a 60 especies de dinosaurios, más que cualquier otro paleontólogo vivo. Además, sus hallazgos sobre fósiles con plumas han revolucionado lo que se sabía sobre el origen de las aves y siguen sumando datos. Y, a pesar de su modestia, se ha hecho tan popular que hasta fue el protagonista de un anuncio de Toyota.

El diálogo, a pesar de necesitar un traductor experto (y no sólo por su dominio del inglés), es ameno y distendido. Xu sonríe con frecuencia y tiene mucha paciencia cuando la información va y viene entre él, Pol y LA GACETA. Agradecido con sus anfitriones -como muy buen oriental-, destaca la importancia de la paleontología en Argentina y en Tucumán.

“Las colecciones del Lillo son muy importantes, y quería verlas de primera mano; son fósiles únicos. Tucumán siempre ha tenido muy buenos paleontólogos, como José Fernando Bonaparte”, asegura y celebra además haber podido interactuar en nuestra provincia con importantísimos colegas, expertos en la historia de la evolución.

La otra razón

Su alegría también tiene que ver con poder cumplir otro sueño: ya está de camino a Chubut, más concretamente, a Cerro Cóndor, donde el equipo de Pol está de campaña -la interrumpió para participar de la reunión- y donde hace unos 15 días encontraron fósiles nuevos (eso significa, no descriptos hasta ahora, explica Pol).

“Hay cuatro grandes regiones paleontológicas en el mundo y la Patagonia argentina es una de ellas (las otras, aclara Pol, son el desierto de Gobi, en Mongolia; China, y la región de Alberta, en Canadá). Y conocerla con Diego, y yendo de campaña, es otra gran alegría”, resalta Xu.

-¿Cómo se sabe dónde buscar?, se les pregunta, con un poco de vergüenza (ellos deben sentir que es una pregunta casi infantil...). Entre ambos construyen la respuesta que, por supuesto, no se queda allí.

Aquí vamos...

Saber y tener paciencia

Hay datos probados, y los geólogos en esto son de gran ayuda: para que haya fósiles el territorio tiene que tener ciertas características: ser rocoso, y que esas rocas sean de tipo sedimentario (o sea, formadas lentamente por acumulación de partículas), en cercanías de donde hubo mares o ríos, pero hoy son desérticas (la cobertura vegetal, especialmente en el pis, es un obstáculo) y en general casi sin asentamientos humanos.

“Pero eso puede implicar desde espacios de unas decenas de metros cuadrados a territorios de muchos kilómetros cuadrados”, aclara Xu y entonces hay que salir a “cazar”, y no siempre hay resultados.

“Muchas veces pobladores de zonas vecinas nos dan pistas muy valiosas -añade Pol-, y cuenta que en Chubut tiene un “ayudante”, Luciano (14 años), que conoce la zona y ya ha logrado algunos hallazgos. “Todavía tenemos que analizarlos, para establecer su relevancia, pero es importante comprometer a la población en el cuidado del patrimonio, que es de todos”, destaca Pol, y cuenta que en Chubut hay un programa provincial de protección del patrimonio paleontológico, y se trabaja mucho con las escuelas.

Proteger lo de todos

Esa de la protección también es una preocupación compartida por los colegas/amigos (“nos conocemos desde hace 20 años”, había destacado el argentino). Pol le pregunta por la situación en China y luego compara: “nos pasa los mismo. Hay leyes que protegen, pero no controles. En la Argentina la apropiación de este tipo de bienes es ilegal. Ellos tiene un sistema intermedio: los, privados pueden armar su propia colección, siempre y cuando obtengan un permiso, la tengan registrada y garanticen el acceso para que sea estudiada”.

Por lo demás, tanto en China como entre nosotros, lo que hay son esfuerzos individuales de investigadores y de docentes para generar conciencia.

“Un fósil sin un estudio científico es sólo una piedra interesante. Al estudiarlo, cobra significado; es posible incluirlo en la historia y en la memoria colectiva”, destaca Xu antes de despedirse y luego de “hacer” las fotos. El trabajo espera. Y, ya lo dijimos, sin esperarlo, Xu se ha enamorado de él. No se deja esperando cuando verdaderamente se ama.

› Xing Xu - paleontólgo chino
Nació en la remota Xinjiang en 1969. Había planeado convertirse en diseñador de software, pero no había cupo, así que en 1995 se graduó en el Departamento de Geología de la Universidad de Beijin. Trabaja en el Instituto de Paleontología y Paleoantropología de los Vertebrados de la Academia China de Ciencias en Beijin.

> De dinosaurios a pájaros
Las plumas eran muy frecuentes

En el siglo XIX el naturalista británico Thomas Henry Huxley concluyó que las aves evolucionaron a partir de los dinosaurios. Hoy la teoría está ampliamente aceptada, pero cuando Xu comenzó su carrera seguía siendo una hipótesis en duda. Pero fueron tantos los fósiles con plumas que encontró en muy buen estado que se dedicó a tratar de entender la forma en la que la evolución pasó (la transición morfológica, dicho más técnicamente) entre los que no podía volar y lo que lo logró. Estos dinosaurios “que sí”, son los recontar abuelitos (ancestros, dicho con más propiedad)  de nuestras aves. “Su descripción de los fósiles con plumas -escribe Kerri Smith en la revista Nature- ha terminado con décadas de debate. Su trabajo también ha cuestionado que el famoso Archaeopteryx fuera el ave más antigua y ha ayudado a comprender cómo aparecieron y evolucionaron las plumas”. Entre los dinosaurios que probablemente podían volar, Xu describió en 2003 el microrraptor, que tenía largas plumas que formaban superficies aerodinámicas en los brazos y en la cola, pero también en las piernas. Por so lo describió como un dinosaurio de cuatro alas.