sábado, 16 de junio de 2018

III Concurso de Fotografía Tierra de Dinosaurios 2018

Quedan 15 días para que acabe el plazo del III Concurso de fotografía "Tierra de Dinosaurios" 2018. 

Las fotografías se enviarán a cualquiera de los correos electrónicos de la Fundación Dinosaurios CyL: info@fundaciondinosaurioscyl.com o fundaciondinosaurioscyl@gmail.com

La Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y Léon convoca el tercer concurso de fotografía “Tierra de Dinosaurios” con el fin de promover un mayor conocimiento social del valioso patrimonio geológico y paleontológico de la Sierra de la Demanda burgalesa.



PARTICIPANTES:

Podrán participar todas las personas españolas o de cualquier nacionalidad sin límite de edad. Cada autor podrá presentar un máximo de cinco fotografías.

TEMA:

El tema al que se dedica esta tercera edición, como también en las anteriores, es el paisaje geológico del macizo de Cameros/Demanda burgalés. Las imágenes deben ser tomadas en el entorno natural del territorio indicado que se delimita en la imagen que se adjunta en archivo jpg.

A modo de ejemplos, se señala a continuación algunos lugares geológicos de relevancia en el territorio donde se desarrolla este concurso: pliegues sinclinales de Peña Carazo y Peña Gayubar, desfiladeros de Yecla, río Pedroso y río Mataviejas, valle del Arlanza, circos glaciares de Mencilla y Neila, paso de Las Calderas, el Castillejo o las cuevas kársticas de Arlanza.

Bases: descárgatelas aquí.

Territorio indicado: Mapa (pinche aquí).

El plazo de envío será desde el 18 de marzo hasta el 30 de junio de 2018.

Un hallazgo sorprendente: fósiles de ranas de hace 99 millones años en piedras ámbar

A primera vista, las manchas con formas extrañas que oscurecen una pieza de ámbar amarilla parecen ser amorfas. Pero, al examinarla más de cerca, se aprecia una forma concreta.

Un fósil de Electrorana limoae (Lida Xing/China University of Geosciences)
Hay dos extremidades anteriores. Al final de cada una de ellas hay cuatro huesos más pequeños, que dan consistencia a una forma claramente similar a la de las manos. Dentro de la mancha oscura más grande, que tiene una parte superior redondeada, las cuencas de los ojos se distinguen. Es un cráneo.

Se trata de una pequeña y joven rana tropical encerrada dentro de un trozo de ámbar. Los científicos señalan que el diminuto anfibio, que mide menos de 2,50 centímetros de largo, vivió hace 99 millones de años antes de ser enterrado en la savia de un árbol. En ese momento, los dinosaurios todavía vagaban por la Tierra.

Piezas de ámbar recientemente descubiertas en Myanmar 
contienen fósiles de ranas de hace 99 millones de años 
(Lida Xing/China University of Geosciences)
El fósil es uno de los cuatro que datan del período Cretácico, lo que proporciona a los científicos la evidencia de que las ranas habitaban en bosques tropicales húmedos, según un comunicado del Museo de Historia Natural de la Florida. Los hallazgos fueron publicados en Nature Scientific Reports.

"Es casi inaudito tener una rana fósil de este período de tiempo que sea pequeña, que sus huesos pequeños se hayan preservado y que sea principalmente tridimensional", apuntó el coautor del estudio David Blackburn, curador asociado de herpetología en el Museo de Historia Natural de Florida. "Es muy especial", señaló.

Los fósiles incluyen un esqueleto de rana que fue lo suficientemente completo como para que los científicos lo identifiquen como una especie nueva llamada Electrorana limote, según el estudio. Los otros fósiles contienen dos manos y una huella de una rana que probablemente se pudrió dentro del ámbar.

"Honestamente, todavía estoy asombrado de que haya ranas en el ámbar", relató Blackburn a Gizmodo. "Es una experiencia fantástica sostener estas pequeñas gemas y ver las partes de las ranas que parecen que son del mes pasado", añadió.

Mientras que las ranas han existido durante más de 200 millones de años, su registro fósil es escaso y, por lo general, sesgado. Estas especies, según el comunicado, se movían hacia ambientes áridos y estacionales, y no eran pequeños habitantes de la selva.

Una especie extinta, que ha sido denominada Electrorana limoae, es la evidencia 
directa más antigua de ranas viviendo en bosques tropicales húmedos.
Pero ahora, con el descubrimiento de los cuatro pequeños terrones de ámbar que fueron encontrados en el norte de Myanmar, Blackburn aseguró que los científicos saben que las ranas han vivido en ambientes similares a los de la selva durante, al menos, 99 millones de años.

"Estas ranas formaban parte de un ecosistema tropical que, de alguna manera, podría no haber sido tan diferente a lo que encontramos hoy en día, salvo los dinosaurios", analizó.

Además de dar a los científicos una visión de la vida de las ranas antiguas, los fósiles son también los ejemplares conocidos más antiguos de ranas preservadas en ámbar. Los fósiles anteriores se encontraron en la República Dominicana y datan de hace unos 40 millones de años.

Los fósiles fueron un hallazgo "milagroso", comentó a la BBC Lida Xing, otra autora del estudio y paleontóloga de la Universidad de Geociencias de China en Beijing.

"En China, las ranas, los lagartos y los escorpiones se denominan 'los tres tesoros del ámbar'", remarca.

Más allá de la rareza del descubrimiento, los fósiles son fundamentales para ayudar a los científicos a aprender más sobre la historia evolutiva de las ranas.

"Nuestras comparaciones del esqueleto de estos fósiles de rana indican que estas ranas preservadas en ámbar eran 'verdaderas ranas', y pueden representar uno de los linajes más antiguos que se ven hoy en día", dijo Blackburn a Popular Science.

A pesar de todo lo que aprendieron de los minúsculos restos, Blackburn añadió que todavía hay bastantes preguntas sin respuesta. El comunicado oficial aclara que muchas partes como los huesos de la muñeca, la pelvis, los huesos de la cadera, el oído interno y la parte superior de la columna vertebral son utilizados por los herpetólogos para descubrir detalles de la vida de una rana y determinar su relación con otras ranas. Desafortunadamente, en los fósiles recientemente descubiertos, esas partes cruciales o faltaban o no se habían desarrollado completamente en la rana joven.

Blackburn admitió que espera que se descubran otras ranas en ámbar.

"No tenemos muchas comunidades de ranas de una sola especie en los bosques", subrayó. "Parece extremadamente poco probable que haya solo un fósil, podría haber muchos más en el camino", apostilló.

viernes, 15 de junio de 2018

Una garrapata de 100 millones de años, inmovilizada para la eternidad

Ámbar encontrado en Birmania ha proporcionado la primera prueba en el registo fósil de interacción entre garrapatas y arañas, datada hace 100 millones de años.   

THE UNIVERSITY OF KANSAS
La muestra refleja cómo la garrapata cayó en una tela de araña, y que luchó por liberarse al darse cuenta de su difícil situación. Pero la araña aprovechó la oportunidad, saltó sobre la garrapata y la envolvió en seda, inmovilizándola, en este caso para la eternidad.

Sabemos lo que ocurrió gracias a que la garrapata envuelta en seda fue sepultada posteriormente en ámbar que pudo haber goteado de un árbol cercano. Su destino, literalmente, fue sellado.

Avanzamos 100 millones de años más o menos, y esa misma garrapata fue descubierta por un coleccionista alemán llamado Patrick Müller que estaba buscando piezas de ámbar birmano de valor científico. Le pasó el descubrimiento al científico Jason Dunlop en el Museum für Naturkunde de Berlín, quien se dio cuenta de que era un espécimen importante. Finalmente, junto a otros expertos, el equipo acaba de publicar una descripción de la garrapata en la revista Cretaceous Research.

Es una muestra de comportamiento, realmente", dijo en un comunicado el coautor Paul Selden, del Instituto Paleontológico de la Universidad de Kansas. "Las garrapatas ya son conocidas del ámbar birmano, pero es raro encontrar una envuelta en seda de araña. No estamos seguros de si la araña la envolvió para comerla más tarde o si fue para quitarla del camino y evitar que se retuerza y destruya su red. Eso es algo que hacen las arañas".


jueves, 14 de junio de 2018

El meteorito que acabó con dinosaurios podría ser la clave para predecir el cambio climático

  • El meteorito provocó un calentamiento similar al que se está produciendo ahora.
  • El estudio de las consecuencias de aquella extinción ayudarían a predecir el futuro. 
Los descubrimientos recientes sobre el meteorito que hace 66 millones de años acabó con los dinosaurios y el 76% de las especies en la Tierra abre nuevas líneas de investigación para entender mejor el comportamiento de la Tierra ante el cambio climático, según afirmó  la experta Ligia Pérez. 

Representación de la muerte de dinosaurios por erupciones volcánicas. 
WIKIPEDIA
La investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) afirmó que, al poder estudiar las cantidades de Dióxido de Carbono (CO2) derivadas del impacto del bólido -que cayó en un mar poco profundo cerca de Chicxulub, en la península de Yucatán-, podrán establecerse similitudes con el calentamiento global que sufre ahora el planeta y establecerse modelos predictivos. 

"El CO2 es responsable del calentamiento global, las emisiones en gigatoneladas hablan de cuánto pudo haber sido el incremento de la temperatura promedio del planeta, lo cual puede ser un análogo para ver cuáles son las condiciones actuales y tener modelos predictivos en el futuro, es una de las líneas que se abrió a partir de esto", aseguró en conferencia de prensa. 

Por su parte, el investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM Jaime Urrutia indicó que, gracias al reciente descubrimiento de que la vida tardó 30.000 años en volver a surgir tras el impacto del bólido -responsable de la quinta extinción masiva de las especies- se abren también "nuevas conexiones con las extinciones de especies que se tienen en la actualidad". 

"Es muy interesante ver cómo reaccionan los ecosistemas cuando tenemos fragmentación y pérdida de algunas especies y cuánto tiempo y de qué manera lo hacen", manifestó. 

Esto tiene especial interés para los científicos, ya que las extinciones de especies que hoy día se experimentan están íntimamente relacionadas con la actividad del ser humano y el calentamiento global. 

Por tanto, el estudio de la reacción de la vida ante un fenómeno catastrófico como el del asteroide -cuya fuerza fue siete millones de veces más grande que la explosión de la bomba nuclear más poderosa de la historia, según la UNAM- permite saber "qué podemos esperar de las especies y bajo qué condiciones y tiempos esto va a ocurrir". 

Urrutia se mostró entusiasmado también con que relativamente pronto se podrá resolver interrogantes relevantes como "por qué los mamíferos que lograron sobrevivir al meteorito eran de menos de un kilogramo y en un tiempo de alrededor de diez millones de años ya estaban del tamaño de los elefantes". 

El impacto del asteroide fue tan virulento que dejó un cráter de 180 kilómetros de diámetro y alteró significativamente toda la geología de la Tierra. 

Por ello, según reconoció el científico, fue toda una sorpresa observar que tan solo 30.000 años después del impacto existiesen comunidades de foraminíferos y algas calcáreas, ya que en la zona afectada quedó muy contaminada. Sobre esto, la científica llamó a extraer la lección de que "la vida se reinventa y resurge siempre, no importando cuán adversas sean las condiciones". 

A esto agregó que se cree que en tan solo diez años comenzaron a aparecer los primeros indicios de vida. 

Es importante destacar que las algas calcáreas son el primer eslabón de la cadena trófica, por lo que sirvieron de soporte para que muchos organismos posteriores pudieran desarrollarse. 

Pérez, quien fue partícipe en la investigación internacional, contó que tuvieron que realizarse una serie de estudios geofísicos y geotécnicos que sirvieron para definir los puntos de perforación idóneos en el sector central del cráter de Chicxulub. 

Con estas perforaciones se obtuvieron muestras que los científicos pudieron examinar en diferentes laboratorios internacionales presentes en el proyecto y así obtener estos resultados que, más allá de su relevancia, no hacen más que abrir nuevas y apasionantes incógnitas.

miércoles, 13 de junio de 2018

Salas de los Infantes plantea un proyecto más «ambicioso» para el anexo del Museo de Dinosaurios

Tras revisar el proyecto, al quedar el concurso desierto, se ha hecho una apuesta «más potente» como solución «a corto plazo»

Nunca será la solución definitiva, pues no va a ampliar el Museo de Dinosaurios. Sin embargo, la construcción del anexo sí que dará un respiro al «serio problema» de falta de espacio que presenta la infraestructura, en la que se almacenan buena parte de los hallazgos realizados por el Colectivo Arqueológico-Paleontológico Salense (CAS). Por ese motivo, el Ayuntamiento de Salas de los Infantes ha optado por una apuesta «más potente» de la inicialmente planteada, para que la iniciativa no se quede como un simple «parche».

Entrada del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes / PCR
La alcaldesa, Marta Arroyo, recuerda que han tenido que revisar el proyecto después de que el concurso, publicado a principios de año, se quedara desierto. El CAS ha elaborado un documento técnico y, tras valorar las diferentes alternativas, se ha optado por plantear un proyecto «más ambicioso» y, por tanto, incrementar el presupuesto. La otra opción era reducir las exigencias, a fin de ajustarlas a la partida económica reservada y por la que salió a licitación.

Ya no será un mero almacén, sino que se diseñará un espacio adecuado para que el restaurador pueda trabajar con los fósiles, y además será visitable. Arroyo insiste en que el proyecto «será más curioso, más potente» e incluirá un adecentamiento del patio en el que se ubicará el anexo. Eso sí, se plantea como una solución «a corto plazo», pues el Museo de los Dinosaurios no se ampliará y, por tanto, sigue existiendo la urgencia de construir un nuevo edificio.

Pero la Junta de Castilla y León continúa desaparecida. El Ayuntamiento ha cumplido con su parte del trato, ya tiene parcela seleccionada y diseño, aunque no sabe nada de la Dirección General de Patrimonio Cultural. Este año han vuelto a solicitar reunión, sin éxito, ha apuntado la alcaldesa. Y el problema es «serio».

Saturados

Así lo recuerda también Fidel Torcida, director del Museo de Dinosaurios, quien afirma que «están hipersaturados». Es más, el CAS ha tenido que ceder espacio para guardar algunas de las piezas recuperadas en direntes campañas de excavaciones, en concreto, las que se consiguieron el pasado año en Torrelara. El museo está saturado y también la zona de trabajo y «las limitaciones son cada vez mayores».

De todos modos, el Colectivo Arqueológico-Paleontológico Salense «está decidido a hacer la campaña estival de 2018». Y es que no tienen otra alternativa. El yacimiento se encuentra en un terreno privado, con cultivo de árbol trufero, así que lo que no consiga extraer ahora lo perderán para siempre. Este verano debe completarse el proyecto para obtener el mayor número de restos posible del saurópodo que comenzó a aparecer el pasado año.

Los trabajos comenzarán, como siempre, en julio. Mientras, el Museo de Dinosaurios cuenta desde marzo con un restaurador, a través de una beca de la Fundación Dinosaurios, que realizar una tarea «fundamental». Se dedica a limpiar y consolidar las piezas halladas en Torrelara, el primer paso para la investigación, y en julio también excavará.


Descubierta una nueva especie de dinosaurio en México

Es completamente diferente a cualquier otra especie registrada.

Paleontólogos mexicanos del Museo del Desierto (Mude) han descubierto una nueva especie de dinosaurio, el Acantholipan gonzalezi, perteneciente al género nodosaurio, según ha informado el Consejo Nacional deCiencia y Tecnología (Conacyt).

Los restos fósiles encontrados indican que es completamente diferente a cualquier otra especie registrada y que vivió durante 84 millones de años en las costas ubicadas al noroeste del estado de Coahuila durante el periodo Cretácico.

Conoce más del Acantholipan gonzalezi, una nueva especie de dinosaurio para
México y el mundo. 
Este dinosaurio vivió en las costas del noroeste de Coahuila, 

hace 85 millones de años, por lo que es el reporte de dinosaurio más antiguo para
Coahuila 
hasta el momento. Fue encontrado en el municipio de Ocampo, Coahuila,
en sedimentos que corresponden a la Formación Pen. El estudio de la evidencia fósil
reveló que se trata de un nuevo género de nodosaurio, el cual, por sus características
era un juvenil que llegó a medir 3.5 metros de largo, y más de media tonelada de
 peso. Sus restos se extrajeron de suelos que fueron lechos marinos, debido
a que los ríos primitivos acarrearon el cadáver de este dinosaurio hasta el mar.

"Es un dinosaurio armado, de tipo nodosaurio, es como estos dinosaurios acorazados, solo que a diferencia del anquilosaurio, que es el más conocido, este no tenía un mazo en la cola", ha explicado el jefe del departamento de paleontología del Mude, Héctor Rivera.

El paleontólogo José Rubén Guzmán ha expuesto que algo fundamental que diferencia a este dinosaurio de otras especies son las espinas que le brotaban cerca del lomo y que utilizaba como mecanismo de protección.

El nombre de este nuevo dinosaurio, el Acantholipan gonzalezi, está formado por Acantho, que proviene de la raíz griega acantos, que significa espina, y "lipan", en honor a la tribu apache que antaño habitó esta región del norte de México.

El "gonzalezi" surge en honor al maestro Arturo González, director del Mude, cuyo papel es considerado esencial para la investigación, difusión y divulgación del patrimonio paleontológico en México.

México, país de dinosaurios

El hallazgo llega tras ocho años de investigación en el estado de Coahuila y, según los especialistas, constata que México es un país de dinosaurios.

"No es necesario que pensemos en regiones como el sur de África o desiertos de Argentina. Aquí tenemos una riqueza paleontológica muy importante. Y vale mucho la pena que la población, los niños y jóvenes se involucren en conocerlo, ya que es de todos los mexicanos", ha aseverado Guzmán.

El hallazgo forma parte del proyecto Dinosaurios de la Región Desierto de Coahuila, y a pesar de que no se cuenta con gran parte del esqueleto, los científicos cuentan con el material fósil clave, conocido como holotipo, para determinar que representa un nuevo género y especie de dinosaurio. 
En el descubrimiento han participado investigadores mexicanos y alemanes.
El holotipo está constituido por una vértebra dorsal, una vértebra caudal, un fragmento de costilla, el extremo distal de un húmero izquierdo, un cúbito izquierdo, el extremo distal de un fémur izquierdo y una espina osteodérmico-torácica distal.

En el descubrimiento han participado investigadores mexicanos y alemanes del Museo del Desierto, el Museo de Paleontología Eliseo Palacios Aguilera, el Museo Estatal de Karlsruhe y la Universidad de Heidelberg, los dos últimos centros alemanes.

Los paleontólogos del Mude esperan que en un futuro cercano se puedan exhibir los nuevos descubrimientos en el Museo del Desierto, pues actualmente los fósiles se encuentran en la Colección Paleontológica de Coahuila (CPC).

CUANDO DESPERTEMOS LOS DINOSAURIOS TODAVÍA ESTARÁN ALLÁ

'Jurassic World: El reino caído', la nueva entrega de la saga de dinosaurios dirigida por J.A. Bayona, se ha convertido en el mejor estreno de 2018 al alcanzar los 6,8 millones de euros en su primer fin de semana.

Superando los 150 millones de dólares en su primer fin de semana en Estados Unidos y acaparando el 77% de la taquilla española este fin de semana, la gran película de Bayona es a la vez escalofriante, poética y clásica y rinde homenaje a los grandes títulos del pasado 



Dirige J. A Bayona, el autor de 'El orfanato' y 'Lo imposible' y como ya se ha comentado setenta veces siete imprime un soberbio empaque gótico, un inquietante toque de filme de terror a este peliculón que bebe en las inagotables fuentes de 'King Kong' (la secuencia de la subasta de dinosaurios entre los mayores traficantes de armas, de hombres y de tecnología del planeta; la perfecta escena de la pelea entre el Tiranosaurio y el Sinoraptor), de 'El mundo perdido' de Sir Arthur Conan Doyle e incluso de 'E.T' (representado por 'Blue', el velociraptor más inteligente y emocionalmente próximo a esos especímenes bípedos que acostumbran a creerse dueños de la Creación). Sin olvidar que la criatura humana clonada nos puede remitir a la mismísima 'Inteligencia Artificial' que Spielberg heredase de Kubrick.

Pero hay mucho más, muchísimo más en esta poderosa obra cinematográfica que ayer sábado, 9 de junio de 2018, recaudó en los cines de nuestras cercanías y un poco más allá tres millones de euros. Durante mucho tiempo, su territorio es una isla, 'La isla', Nublar. Un buen puñado de novelas, cuentos y películas de aventuras suceden en islotes más o menos malditos. Desde 'Peter Pan' hasta la espléndida 'La piel fría' de Sánchez Piñol y Xavier Gens (el libro lo tradujo al euskera, a las mil maravillas, Zigor Garro). Pasando, solo faltaba no hacerlo, por los dominios de 'El malvado Zaroff'.

No se acaban en las citadas todas las referencias y los placeres de este 'Jurassic World: el reino caído' porque yo diría que están concentradas en ella aquellas películas de aventuras que en los años 30 y 40 del pasado siglo sucedían en lugares ignotos donde habitaban seres que el propio Destino olvidó. Olvidó hacerlos evolucionar. Olvidó, incluso, destruirlos. Pero también, en los pliegues de esta quinta entrega sobre los grandes saurios clonados notas el perfume metalizado en puro titanio de 'Robocop'. 'El reino caído' está anclado en el cine que siempre hemos amado. Y en la literatura. El arranque, submarino, fascinante podría hacernos pensar en Nemo y su 'Nautilus'. En el 'Kraken' y el monstruo del Lago Ness. El momento en que un dinosaurio marino parece surgir entre los 'tubos' que toman los surfistas es fabuloso. Tanto como cualquier puntazo fílmico de nuestro desaparecido Surfilm Festival.

Pero sigue habiendo más. Mucho más. Porque cuando Nublar ya es pasto de las llamas, la lava y las cenizas volcánicas (¡qué sensación ver esas escenas la misma tarde en que El Volcán de Fuego devoró a tanta tierra fértil en Guatemala!) y el gran contenedor marino pilotado por un ejército de mercenarios se adentra en alta mar, la imagen del Braquiosaurio que aúlla recortado sobre el cielo humeante nos hace pensar no solo en el cuento de una sola línea de Monterroso (cuando despertó el dinosaurio todavía estaba allí) sino en el soberbio y tan amargo relato de Bradbury 'La sirena del faro'.

Produce Spielberg. Ilumina Óscar Faura que cumplió la misma tarea en 'Un monstruo viene a verme'. Del montaje se encargó Bernat Vilaplana que editó 'El laberinto del fauno'. La banda sonora es de Michael Giacchino que ha firmado no solo la de la fastuosa 'La guerra del planeta de los simios' sino la de la esa genialidad venidera titulada 'Los increíbles 2'. En el departamento de sonido hay gente que ha trabajado en 'Tadeo Jones' y en ' Un pliegue en el tiempo'. Un equipazo al servicio de una historia que, faltaría más, nos habla, una vez más de cuánto nos gusta jugar a ser dioses y que mal nos sale casi siempre la jugada. Una frase para el recuerdo 'Los dinosaurios estuvieron aquí antes que nosotros y puede que lo estén después'. Una imagen para no olvidar: el león que ruge soberano a un Tiranosaurio que le disputa el reino de un nuevo mundo.