domingo, 17 de noviembre de 2019

Jiménez de Cisneros, el paleontólogo hecho cómic

Crevillent publica un libro ilustrado sobre el que fue director del IES Jorge Juan, organiza una exposición y edita un facsímil de una de sus investigaciones

Jiménez de Cisneros, el paleontólogo hecho cómic.
Entre 1904 y 1914, realizó más de 230 excursiones por la provincia. Muchas de ellas con los alumnos del Instituto General y Técnico de Alicante, hoy IES Jorge Juan. Daniel Jiménez de Cisneros (1863-1941), aunque nacido en Caravaca de la Cruz, llegó a este centro en 1903 como catedrático de Historia Natural y estableció un innovador sistema pedagógico, el llamado excursionismo científico. Salir al campo con sus alumnos para estudiar la geología y paleontología fue una de sus herramientas educativas. Eso le llevó en 1906 a la sierra Crevillent, zona que estudió en profundidad hasta ser el autor de los primeros esquemas geológicos realizados de este paraje.

Los publicó en la revista Ibérica en 1919, un centenario que el Ayuntamiento de Crevillent no ha querido dejar pasar. Y para conmemorar esta efeméride ha publicado un cómic sobre la vida del estudioso, así como el facsímil de Ibérica y una exposición en la Casa de Cultura.

Daniel Jiménez de Cisneros. Una vida entre fósiles es el título del cómic con el que se pretende llegar a los más jóvenes, siguiendo el espíritu del catedrático. Lo firma el ilustrador crevillentino Francisco Borja Estela, con textos de Consuelo Jiménez de Cisneros, nieta del paleontólogo, y de Ana Satorre y Daniel Belmonte. Viñetas y contenido a través de los que se recorre su vida. «Refleja desde que nació en Caravaca de la Cruz hasta que falleció en Alicante, los lugares donde vivió, en Cartagena como profesor y después en Gijón, su llegada a Alicante y luego hay como una segunda parte que se centra más en sus estancias y trabajos en Crevillent», destaca la nieta del investigador.

La exposición El inicio de la investigación geológica y paleontológica en la Sierra de Crevillent, comisariada por Satorre y Belmonte, se inaugura el lunes, a las 20 horas, en la Casa de Cultura de esa localidad e incluye objetos del IES Jorge Juan, donde se encuentra buena parte de su legado científico, el Museo de Historia Natural de la Universidad de València, el Museo de Paleontología de Elche y el Centro Medioambiental Los Molinos de Crevillent, además de la familia que ha cedido numerosos objetos personales, documentos, cartas y fotografías.

La muestra se divide en distintos apartados, que comienza con una parte con los hitos más importantes de su vida, seguida de un gabinete de historia natural, «que nos ha cedido en su mayor parte el IES Jorge Juan, desde un sistema solar a su máquina de escribir, que nos ha prestado la familia, fósiles, animales disecados... También documentos, libretas de campo, fotografías, cartas», destaca Ana Satorre.

Un tercer espacio se centra en su labor en la sierra de Crevillent, destacando las visitas que hizo y las publicaciones en la revista Ibérica. «Esta parte se enriquece con una maqueta de las sierra en la que se marcan los cuatro recorridos geológicos que realizó, acompañada por fósiles encontrados en la zona y la cámara de fotos que utilizaba, prestada por la familia», asegura Daniel Belmonte, que destaca que la maqueta es un recurso especialmente diseñado para personas con alguna discapacidad, sobre todo invidentes, y también para niños. «Es la primera vez que se usan estos recursos en una exposición en Crevillent».

La propuesta se cierra con tres espacios dedicados al triásico, el jurásico y el mioceno, para lo cual se ha contado con ilustradores que han recreado esos ambientes con fauna de esa época en la sierra. Ahí se exhiben por primera vez restos de mamíferos encontrados en el yacimientos paleontológico Crevillent 2, prestados por el Museo de Historia Natural de la Universidad de València y por Plinio Montoya. «Además se han hecho reproducciones de fósiles para que los puedan tocar los niños», afirma Satorre. También se ha realizado un documental, dirigido por Roque Ortiz, que recoge su vida y en el que participan expertos universitarios.

El programa de actos por el centenario de la publicación de su trabajo en Ibérica cuenta también con la edición del facsímil de la revista, así como de un libro sobre su labor durante los 11 años que vivió en Gijón antes de venir a Alicante, del catedrático Agustín Guzmán Sancho con prólogo de Consuelo Jiménez de Cisneros.

La presentación de estas publicaciones y del cómic tendrá lugar el día 27, a las 20.15 horas, en el salón de actos de la Casa de Cultura de Crevillent.

«Con estas últimas aportaciones, los estudios sobre mi abuelo se han completado», destaca la nieta de Jiménez de Cisneros. «Este es un paso muy grande en el reconocimiento de su labor, difícil y oscura mucha veces porque no tenía ayudas y porque fue una labor voluntarista, al margen de su trabajo en el Jorge Juan».

Restos del dinosaurio carnívoro más antiguo conocido aparecen en Brasil

El fósil de dinosaurio carnívoro más antiguo hasta la fecha, datado en el Triásico, hace 233 millones de años, ha sido identificado en lo que hoy es el sur de Brasil.   

Gnathovorax cabreirai - CHRISTIAN PACHECO ET AL./PEERJ
Según el artículo publicado en PeerJ, los restos fueron encontrados mientras los investigadores de las universidades Federal de Santa María y de Sao Paulo excavaban cerca de la ciudad de Santa María en Rio Grande do Sul.

Lo llamaron Gnathovorax cabreirai, que combina el nombre del investigador acreditado con el descubrimiento, Sergio Furtado Cabreira, con una traducción suelta del latín que significa "una mandíbula para devorar cosas".

Informan que el fósil estaba intacto y en excelentes condiciones, tanto que pudieron meter la cabeza en un escáner CT, lo que les proporcionó información sobre el cerebro de la antigua criatura. Creen que tenía buen equilibrio y buena vista, dos características que habrían ayudado al dinosaurio a usar sus afilados dientes y garras para capturar y comer presas.

También informan que el dinosaurio habría tenido aproximadamente tres metros de largo y habría pesado aproximadamente una tonelada, lo que lo hace algo más cerca de un caballo moderno. Debido a su edad, los investigadores creen que el fósil representaba un depredador de primer nivel, y el más grande en el área donde vivía.

El estudio del esqueleto fosilizado sugirió que G. cabreirai estaba relacionado con un grupo de dinosaurios conocidos como Herrerasauridae, que eran terópodos.

Este hallazgo sugiere que G. cabreirai se puede usar para comprender mejor los rasgos de los primeros dinosaurios carnívoros anteriores a los tipos más famosos, como Tyrannosaurus rex, que eran mucho más grandes y llegaron decenas de millones de años después. Señalan que la evidencia fósil de dinosaurios de la época es bastante escasa, lo que hace que el nuevo hallazgo sea aún más importante.

Descubren una nueva especie de tortuga primitiva en Teruel

Descubiertos en la mina de Santa María de Ariño (Teruel), se trata de los esqueletos más completos de tortugas primitivas del Cretácico de Europa

Reconstrucción en vida de Aragochersis - Fundación Conjunto Paleontológico 
de Teruel-Dinópolis para la exposición permanente del centro 
satélite de Dinópolis en Ariño
A pesar de su parecido físico con algunos dinosaurios y de que, de hecho, convivieron con algunos de ellos, las tortugas han evolucionado mucho en 220 millones de años. Estos reptiles en la actualidad distan mucho de lo que fueron hace milenios. Sus antepasados, las tortugas primitivas, que tenían caparazones de más de 60 centímetros de longitud, no habían desarrollado aún la capacidad de retraer la cola, patas o cuello dentro del caparazón, por lo que su protección frente a los depredadores se hacía de una manera diferente: esas regiones anatómicas estaban cubiertas por estructuras rígidas, muchas de ellas terminando en pinchos, que les otorgaban una coraza protectora.

Ahora, un nuevo estudio liderado por el especialista en el análisis de tortugas fósiles Adán Pérez García, del Grupo de Biología de la UNED y publicado en la revista «Cretaceous Research», viene a arrojar luz sobre estos desconocidos animales que habitaron no solo España, sino toda Europa y Norteamérica. «Esta investigación permite mejorar notablemente el conocimiento sobre los heloquelídridos, tanto aportando nuevos datos sobre la anatomía craneal, del caparazón y de otras partes del esqueleto de estas tortugas», afirman en un comunicado. Además, el grupo ha conseguido describir una nueva especie y género: Aragochersis lignitesta.

Región dorsal (izquierda) y ventral (derecha) del caparazón del holotipo 
(ejemplar de referencia) de la nueva tortuga primitiva Aragochersis
Así, Aragochersis («la tortuga terrestre de Aragón») no sólo supone la tortuga primitiva mejor caracterizada del registro español, sino la más completa del Cretácico de Europa. Por lo tanto, a los descubrimientos realizados a lo largo de los últimos años en esta localidad turolense, que aportaban una nueva visión sobre las escasamente conocidas faunas de dinosaurios y otros vertebrados de la parte final del Cretácico Inferior, se suma ahora el de la nueva tortuga terrestre, permitiendo una visión más detallada de cómo sería ese ecosistema dominado por reptiles, hasta ahora exclusivo de Teruel.

Parte del esqueleto del holotipo (ejemplar de referencia) de la nueva tortuga 
primitiva Aragochersis, incluyendo el cráneo, la mandíbula, el caparazón y 
varias vértebras y huesos de las extremidades
Los restos proceden de la mina de carbón Santa María de Ariño, en Teruel, bien conocida por su excelente registro fósil. Así, allí se describieron previamente varias nuevas especies de dinosaurios y cocodrilos, e incluso una pequeña tortuga de agua dulce, Toremys. Sin embargo, hasta ahora la presencia de grandes tortugas terrestres primitivas no había sido notificada en esta localidad fosilífera.

Un registro fósil limitado

El registro de tortugas fósiles español es uno de los más abundantes y diversos del continente europeo. Desde hace cerca de un siglo, se habían hallado fragmentos de estas tortugas en niveles del Cretácico Inferior, especialmente en aquellos depositados hace unos 125 millones de años. Sin embargo, el conocimiento sobre estas tortugas era muy escaso, debido a ese limitado registro. Estas tortugas basales españolas correspondían a Helochelydridae, un linaje identificado tanto en otros lugares de Europa (especialmente en Gran Bretaña) como en Norteamérica, originado cuando ambos continentes estaban unidos y resultando en dos grupos aislados cuando comenzaron a separarse, mediante la generación del Océano Atlántico, durante el Jurásico. A pesar de la amplia distribución geográfica del grupo, los yacimientos con restos bien preservados de estas tortugas son muy escasos a nivel mundial.

El nuevo hallazgo español arroja las claves para ampliar el conocimiento sobre estas tortugas primitivas. Así, la investigación presenta no solo los caparazones mejor conocidos del mundo, sino también los esqueletos más completos de todo el registro europeo.

Primeros restos de dinosaurios con plumas de hábitats polares extremos

Un tesoro de dinosaurios fosilizados y plumas de ave de 118 millones de años de antigüedad ha sido recuperado de un antiguo depósito lacustre que una vez estuvo más allá del círculo polar sur.   

Dinosaurio - PETER TRUSLER
Los fósiles de dinosaurios emplumados son famosos, pero se conocen de un puñado de localidades en todo el mundo. Los ejemplos del hemisferio sur son especialmente raros, y principalmente incluyen solo plumas aisladas.

Un equipo internacional de científicos ha analizado una colección de 10 de esas plumas fósiles encontradas en Australia, que revelan una inesperada diversidad de 'protoplumas' en forma de pelo con mechones de dinosaurios carnívoros, junto con plumas corporales suaves y plumas de alas de pájaros que habrían sido utilizados para el vuelo.

Excepcionalmente, las plumas fósiles de Australia fueron enterradas en finos sedimentos fangosos que se acumularon en el fondo de un lago poco profundo cerca del Polo Sur durante la Era de los Dinosaurios.

"Se han encontrado esqueletos de dinosaurios e incluso los huesos frágiles de pájaros ancestrales en antiguas latitudes altas antes. Sin embargo, hasta la fecha, no se han descubierto restos integumentarios directamente atribuibles que muestren que los dinosaurios usaban plumas para sobrevivir en hábitats polares extremos", dijo en un comunicado el doctor Benjamin Kear de la Universidad de Uppsala en Suecia, uno de los principales autores del estudio.

"Estas plumas fósiles australianas son, por lo tanto, muy significativas porque provienen de dinosaurios y pequeñas aves que vivían en un ambiente estacionalmente muy frío con meses de oscuridad polar cada año".

Las plumas fósiles fueron descubiertas en la Reserva Geológica Koonwarra Fish Beds, que es un sitio declarado patrimonio de la humanidad a 145 km. al sureste de Melbourne en Victoria, Australia.   

Se empleó un conjunto de técnicas microscópicas y espectroscópicas avanzadas para determinar la anatomía y la preservación de las plumas de aves y dinosaurios fósiles de Koonwarra.

"El descubrimiento de 'proto-plumas' en Koonwarra sugiere que los abrigos de plumas suaves podrían haber ayudado a los pequeños dinosaurios a mantenerse calientes en los antiguos hábitats polares".

martes, 12 de noviembre de 2019

Semana de la Ciencia 2019 - Museo de Dinosaurios




























www.fundaciondinosaurioscyl.com

El Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes celebra la Semana de la Ciencia 2019

Un total de 50 instituciones y empresas abren sus puertas, del 11 al 17 de noviembre, para esta gran cita con la divulgación

El Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes se suma, un año más, a la celebración de la Semana de la Ciencia, que organiza junto con la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León y la colaboración del Colectivo Arqueológico-Paleontológico de Salas (C.A.S.), el ayuntamiento de Salas de los Infantes y la Diputación Provincial de Burgos.

La XVII Semana de la Ciencia en Castilla y León, que tendrá lugar del 11 al 17 de noviembre, oferta un total de 293 actividades gratuitas programadas por 50 instituciones y empresas de la comunidad autónoma para las que se prevé la asistencia de más 5.000 personas, escolares en su mayoría.

En Burgos, la Fundación Dinosaurios de Castilla y León y el Museo de Dinosaurios y la Unidad de Cultura Científica de la Universidad de Burgos; han programado un total de 5 actividades con dos talleres sobre arqueología y paleontología, dos conferencias y una exposición. 

El objetivo de esta iniciativa es fomentar la cultura científica en la ciudadanía, favorecer la incorporación de los investigadores a los entornos de divulgación de la ciencia y acercar a la sociedad la actividad de las instituciones y de las empresas de la comunidad autónoma que forman parte de la Semana de la Ciencia en Castilla y León. Toda la programación está publicada en la web http://www.semanadelacienciacyl.es/.

La divulgación de la ciencia y la tecnología es una prioridad para la cincuentena de instituciones de la comunidad autónoma que participan en la Semana de la Ciencia 2019. Los cursos, talleres, conferencias, visitas guiadas, exposiciones y debates programados cumplen con la misión de acercar la ciencia, la tecnología y la innovación a todos los públicos.

Cada una de las actividades de la XVII Semana de la Ciencia tienen un nexo común: poner en valor la divulgación de la ciencia y la tecnología que se lleva a cabo en Castilla y León.

Rayos X obligan a reconsiderar la naturaleza del Monstruo de Tully

Pruebas con rayos X muestran que el extraño fósil de 300 millones de años conocido como el 'Monstruo de Tully' puede no ser un animal con columna vertebral y asemejarse más a un pulpo o calamar.   

Recreación del Monstruo de Tully - SEAN MCMAHON/YALE UNIVERSITY
Análisis químicos de vanguardia practicados en los melanosomas oculares fosilizados de Tully, y compardos con otras especies, revelan que se parecen a los de los animales sin columna vertebral.

El estudio, publicado en Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, fue dirigido por los doctores Chris Rogers y Maria McNamara del University College Cork con un equipo internacional de científicos del Reino Unido, Estados Unidos y Japón.

Los ojos de Tully contienen capas de melanosomas, una característica que se cree que existe solo en los ojos de animales con columna vertebral. Sorprendentemente, sin embargo, el nuevo estudio muestra que estas capas también se encuentran en los ojos de animales sin columna vertebral, como el pulpo y el calamar.

"Me sorprendió", dijo Rogers en un comunicado. "Durante décadas, los científicos no han podido identificar los pigmentos en los ojos de animales como el pulpo, pero nuestras pruebas químicas muestran que definitivamente es melanina".   

Potentes análisis de rayos X muestran que los melanosomas oculares de animales con y sin columna vertebral contienen elementos diferentes. Polémicamente, los metales en los ojos del Monstruo de Tully son como los de los animales sin columna vertebral.

"Esto significa que los invertebrados siguen siendo contendientes para el animal Tully", dice el autor principal, el doctor McNamara. "El enigma de qué tipo de criatura fósil es continúa, pero el trabajo futuro de rayos X probablemente jugará un papel importante en descubrir la identidad de Tully y otros fósiles enigmáticos".