viernes, 4 de septiembre de 2026

Descifran la verdadera identidad de Gasparinisaura, un pequeño dinosaurio que habitó la Patagonia hace 83 millones de años

Científicos del CONICET y especialistas internacionales analizaron su cráneo y revelaron nuevas claves sobre su anatomía y evolución.

Gasparinisaura cincosaltensis, un pequeño dinosaurio herbívoro.
Ilustración: Martina Charnelli
Científicos del CONICET, junto con un equipo internacional, lograron descifrar la verdadera identidad de Gasparinisaura cincosaltensis, un pequeño dinosaurio herbívoro de aproximadamente 80 centímetros de largo que habitó la Patagonia argentina hacia el final del período Cretácico, hace 83 millones de años.

Este dinosaurio ornitópodo proviene de la Formación Anacleto, ubicada en la localidad de Cinco Saltos, provincia de Río Negro, Argentina. El trabajo revisa en profundidad el cráneo más completo documentado hasta el momento para un ornitópodo no hadrosauriforme en todo el hemisferio sur.

“Mediante la reconstrucción por microtomografía computarizada médica se pudo obtener un modelo 3D de su cráneo sin dañarlo, además de analizar la deformación que sufrió durante el período en que permaneció enterrado. Con los datos obtenidos, se pudo confirmar que pertenece al linaje ‘Elasmaria’, que a su vez forma parte de la familia Dryosauridae”, explica Paul-Emile Dieudonné, paleontólogo del CONICET en el Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG, CONICET-UNRN) y primer autor del trabajo publicado en la revista Cretaceous Research.

El ejemplar de Gasparinisaura cincosaltensis constituye el tercer registro craneal mejor preservado de este grupo a nivel mundial. Asimismo, el trabajo recientemente publicado contribuye a llenar un vacío en la comprensión de la evolución del cráneo de los driosáuridos durante un período de casi 72 millones de años. Esto ha permitido definir una nueva subfamilia de dinosaurios gondwánicos, denominada disalotosaurinos, que emparenta a esta especie argentina con otros dinosaurios hallados en el Jurásico Superior de Tanzania, como Dysalotosaurus lettowvorbecki, y en el Cretácico Medio de Australia, como Leaellynasaura amicagraphica.

Características del estudio

Cráneo del Gasparinisaura cincosaltensis. Foto: gentileza Paul-Emile Dieudonné.
Gracias a una descripción detallada, los autores del trabajo pudieron discriminar los efectos de deformación y aplastamiento que sufrió el espécimen. Además, describieron nuevas características anatómicas, entre ellas, una separación entre una de las paredes internas del cerebro y el techo del cráneo.

“Este cráneo es excepcionalmente derivado. Presenta una gran cantidad de rasgos nunca antes visto en ningún otro dinosaurio ornitópodo”, destaca Ariana Paulina-Carabajal, investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA, CONICET-UNCo).

Se confirmó que los enormes ojos de Gasparinisaura no se debían a que el ejemplar fuera una cría, sino que constituían una característica anatómica propia de los individuos adultos, completamente real y adaptada a su entorno. “En ese caso, el mayor tamaño de los globos oculares habría modificado la forma de los huesos de la caja craneana antes de que terminaran de desarrollarse y osificarse, desplazándolos hacia atrás. Al mismo tiempo, los huesos que conforman el hocico se habrían elevado para generar espacio para estas grandes cuencas oculares", añade la Dra. Penélope Cruzado-Caballero, investigadora de la Universidad de La Laguna, España.

Este descubrimiento respalda estudios previos que revelaron un área visual del cerebro altamente desarrollada en Leaellynasaura amicagraphica. Esta adaptación podría explicar, en parte, el éxito de los disalotosaurinos, un grupo de dinosaurios herbívoros adaptados a vivir en latitudes altas, donde debían afrontar largos períodos de oscuridad hacia el final de la era de los dinosaurios.

Referencia bibliográfica:

Dieudonné, P. É., Paulina-Carabajal, A., & Cruzado-Caballero, P. (2026). A redescription of the holotype skull of the ornithischian dinosaur Gasparinisaura cincosaltensis (Dryosauridae, Dysalotosaurinae clade nov.) and phylogenetic implications. Cretaceous Research, 106478.

DOI: https://doi.org/10.1016/j.cretres.2026.106478

Por Nahuel Aldir – Área de Comunicación CONICET Patagonia Confluencia

patagoniaconfluencia.conicet.gov.ar

martes, 1 de septiembre de 2026

Nuevo estudio sobre icnitas de grandes terópodos del Jurásico Superior europeo

Se acaba de publicar un trabajo sobre icnitas de terópodo del yacimiento de Plagne, localizado en Francia. Este yacimiento del Jurásico Superior destaca por conservar el holotipo del icnotaxón saurópodo Brontopodus plagnensis, un gran rastro de unos 150 metros, con icnitas de más de 1 metro de longitud. El yacimiento también cuenta con espectaculares icnitas de terópodo y en el nuevo trabajo se estudia en detalle el rastro PGN02, un rastro de más de 30 metros con icnitas muy bien conservadas.

Fotografías de las icnitas estudiadas y modelo 3D del rastro.
El estudio ha sido liderado por el investigador italiano Vincenzo Gesualdi y ha contado con la participación del aragosaurero Diego Castanera, además de investigadores de diversas instituciones italianas, francesas y suizas. En el trabajo se han utilizado diversas técnicas de paleontología virtual y de morfometría, y se ha estudiado en detalle la forma de cada una de las icnitas para entender su variación. Así, mediante el uso de landmarks, modelos 3D y técnicas de morfometría geométrica se han resaltado las similitudes del rastro con el icnotaxón M. transjuranicus. Este icnotaxón fue descrito en yacimientos del Jurásico Superior de Suiza, y se ha identificado en otras áreas del Jurásico Superior de Europa y Marruecos, siendo uno de los tipos de huellas de grandes terópodos más comunes en esta edad. 

Análisis de las icnitas estudiadas comparadas con el holotipo del icnotaxón

Megalosauripus transjuranicus mediante el software DigTrace.

Además, la publicación coincide con el inicio de una estancia de investigación que va a realizar Vincenzo en el grupo Aragosaurus, dentro de su Tesis Doctoral y financiada a través del programa Erasmus +. Durante los próximos tres meses, vamos a trabajar en la digitalización de yacimientos de icnitas, especialmente en la zona de Tierras Altas de Soria. De esta forma se pretende continuar los trabajos de documentación que llevamos haciendo en la zona en los yacimientos del Cretácico Inferior desde hace más de una década, pero en esta ocasión el objetivo es digitalizar grandes áreas mediante el uso de un dron.

La referencia completa y descarga de la publicación en:

Gesualdi, V., Sciscio, L., Meyer, C. A., Riga, A., Castanera, D., Fara, E., … Belvedere, M. (2026). Re-evaluating the Plagne (Tithonian) theropod trackway: quantitative analyses provide evidence on the presence of Megalosauripus transjuranicus in the French Jura. Journal of Vertebrate Paleontology. https://doi.org/10.1080/02724634.2026.2710193

aragosaurus.com

jueves, 27 de agosto de 2026

Ya puedes descargar la nueva Tabla Cronoestratigráfica Internacional en español de España

Se acaba de publicar la nueva actualización en castellano (en “español de España” -existe otra en “español de América-”) de la Tabla Cronoestratigráfica Internacional, reconocida como oficial por la Comisión Internacional de Estratigrafía de la IUGS. Se puede descargar en la web de la Comisión.

https://stratigraphy.org/ICSchart/ChronostratChart2023-04Spanish.pdf

Tabla tiempo geológico
Los geólogos dividen el tiempo geológico en intervalos de tiempo a los que dan nombres. Estos intervalos de tiempo van desde los más amplios (Los Eones, que duran miles de millones de años), a las eras (de cientos de millones), periodos (de decenas de millones de años), series y épocas, de unos pocos millones de años. Desde hace algunos años, y para facilitar la comunicación entre geólogos de todo el mundo, estos nombres se han normalizado a nivel mundial, y existen comisiones para regular cuando empieza cada una de las edades geológicas. Además, regulan como se traducen estos nombres en los diferentes idiomas.

Los estudios geológicos van poco a poco precisando las dataciones de las diferentes Edades, y los geólogos de todo el mundo proponen afloramientos geológicos donde los límites entre edades estén bien preservados, que se convierten en las series de referencia. Tras mucho debate y discusión en el seno de cada comisión, cuando en algún lugar del mundo se logra saber la edad exacta del límite entre dos intervalos en algún lugar del mundo, por ejemplo, entre el Cretácico y el Paleógeno se coloca un “clavo de oro” en ese lugar. Estas secciones de referencia se conocen como estratotipos globales de límite, y España cuenta actualmente con la nada desdeñable cifra de seis clavos de oro.

En la tabla se pueden ver los clavos de los límites que se han conseguido datar…, pero aún faltan bastantes por precisar. La datación precisa de la Tierra es una las investigaciones que llevan realizando los geólogos desde hace cientos de años y poco a poco se va consiguiendo como muestra la tabla.

Ana Rodrigo, directora del Museo Geominero nos ha resumido las principales novedades respecto a la del 2022, que os pasamos a continuación:

Nuevos Estratotipos Globales de Límite (GSSPs):

- v. 2022/10 – Cretácico: Piso Campaniense, GSSP ratificado por la IUGS el 5 de octubre de 2022.

2) Cambio y acuerdo adoptado en las Edades Estratigráficas Globales (GSSA) del Precámbrico:

- v. 2022/10 – Hádico: GSSA ratificado por la IUGS el 5 de octubre de 2022, con una edad de 4.567,30 ± 0,16 Ma. Reemplaza a una edad provisional (no GSSA) de ~ 4.600 Ma.

- Se decide redondear la cifra en 4.567 Ma de cara a la Tabla, y cambiar la barra blanca discontinua que antes indicaba el final de las regulaciones de la Comisión Internacional de Estratigrafía, desde la base del Arcaico hasta la base del Hádico, tras haberse formalizado este último con la ratificación de una GSSA.

3) Edades numéricas cambiadas:

- v. 2022/10 – Jurásico: Se han ajustado las edades numéricas de todos los pisos, a propuesta de la Subcomisión Internacional de Estratigrafía del Jurásico, para que coincidan con las revisadas en la Geological Time Scale 2020.

o      Titoniense: 149,2 +/- 0,7 Ma (antes: 152,1 +/- 0.9 Ma).

o      Kimmeridgiense: 154,8 +/- 0,8 Ma (antes: 157,3 +/- 1,0 Ma).

o      Oxfordiense: 161,5 +/- 1,0 Ma (antes: 163,5 +/- 1,0 Ma).

o      Calloviense: 165,3 +/-1,1 Ma (antes: 166,1 +/- 1,2 Ma).

o      Bathoniense: 168,2 +/- 1,2 Ma (antes: 168,3 +/- 1,3 Ma).

o      Bajociense: 170,9 +/- 0,8 Ma (antes: 170,3 +/- 1,4 Ma).

o      Aaleniense: 174,7 +/- 0,8 Ma (antes: 174,1 +/- 1,0 Ma).

o      Toarciense: 184,2 +/- 0,3 Ma (antes: 182,7 +/- 0,7 Ma).

o      Pliensbachiense: 192,9 +/-0,3 Ma (antes: 190,8 +/- 1,0 Ma).

o      Sinemuriense: 199,5 +/-0,3 Ma (antes: 199,3 +/- 0,3 Ma).

o      Hettangiense: 201,4 +/- 0,2 Ma (antes: 201,3 +/- 0,2 Ma).

- v. 2023/04 – Cretácico: Piso Barremiense, 125,77 Ma (antes: ~ 129,4 Ma).

aragosaurus.com

Encuentran huellas de dinosaurios poco comunes de un periodo casi desconocido

El hallazgo de científicos en Canadá aporta la primera evidencia nacional del Coniaciano y revela cómo era la vida terrestre en una etapa con escaso registro fósil. Las características de las pisadas y los grupos que las habrían dejado

Modelo digital de la huella de un dinosaurio ornitópodo (Charles Helm)
Un estudio reciente documentó el hallazgo de huellas de dinosaurios del Coniaciano en Canadá, el primer registro nacional para ese periodo del Cretácico. La mayoría corresponde a ornitópodos, conocidos como dinosaurios de pico de pato, que podían desplazarse en dos o cuatro patas. Las pisadas —tres dedos anchos y romos— medían entre 30 y 50 centímetros de ancho.

Las pisadas, encontradas cerca de Tumbler Ridge en el noreste de Columbia Británica, abren una nueva ventana sobre la vida terrestre en una época donde los fósiles de dinosaurios escaseaban y el nivel del mar era mucho más alto que el actual.

Durante el Cretácico medio, hace entre 105 y 75 millones de años, una vasta vía marítima cubría gran parte de las llanuras occidentales de América del Norte, desde Texas hasta Alaska. El periodo Coniaciano, que abarca de 89,75 a 86,5 millones de años atrás, presentaba un registro fósil muy limitado en el continente, tanto de huesos como de huellas.

El descubrimiento se produjo en la Formación Marshybank, una zona sedimentaria cerca de Tumbler Ridge. Un antiguo sistema fluvial formó allí un delta que avanzaba hacia el este en el mar interior, dejando sedimentos capaces de preservar huellas de dinosaurios.

La combinación de lagos poco profundos, turberas y llanuras de inundación atravesadas por ríos lentos favoreció la conservación. En el área se han identificado raíces fósiles y tocones que evidencian una vegetación densa, compuesta por grandes coníferas similares a las metasecuoyas.

Investigación en una región remota

Las primeras marcas fueron detectadas en 1988. La dificultad de acceso, que exige el uso de helicóptero, demoró el análisis detallado hasta 2022, cuando comenzó una investigación exhaustiva para estudiar el contexto y la variedad de huellas.

El equipo científico confirmó que las pisadas quedaron impresas en barro blando y se preservaron bajo finas capas de arena depositadas por desbordes de los ríos.

También se hallaron rastros en antiguas orillas arenosas de canales fluviales, intensamente pisoteadas por dinosaurios. La mayoría de las huellas corresponde a ornitópodos, conocidos como dinosaurios de pico de pato, que podían desplazarse en dos o cuatro patas. Estas huellas, con tres dedos anchos y romos, miden entre 30 y 50 centímetros de ancho.

Diversidad de dinosaurios y convivencia

Se identificaron tres tipos principales de huellas. La más numerosa pertenece a los ornitópodos. La segunda muestra tres dedos largos y angostos, con marcas de garras, asociadas a dinosaurios terópodos carnívoros. Por último, algunas huellas redondeadas y menos frecuentes, con cuatro o cinco dedos, se relacionan posiblemente con anquilosaurios.

La composición de especies distingue a la Formación Marshybank de otros yacimientos más antiguos de la región. Por ejemplo, en las formaciones Dunvegan y Gates, de entre 109 y 95 millones de años, predominan las huellas de anquilosaurios.

En cambio, la asociación de Marshybank se asemeja a la de la contemporánea Formación Frontier en el suroeste de Montana y a la fauna de la suprayacente Formación Wapiti, fechada entre 84 y 66 millones de años.

El impacto de la vegetación en la vida prehistórica

El registro fósil muestra que la flora de la zona incluía gimnospermas como coníferas, cícadas y ginkgos, junto con helechos y colas de caballo. La mayoría de las plantas, sin embargo, eran angiospermas, es decir, plantas con flores emparentadas con especies actuales como plátanos, álamos, sauces y laureles.

Las angiospermas, surgidas hace unos 130 millones de años en zonas tropicales, se expandieron rápidamente hacia latitudes más altas, llegando a Alaska unos 30 millones de años después.

Este cambio vegetal permitió que los dinosaurios herbívoros encontraran alimento más nutritivo y fácil de digerir. Las plantas con flores crecían más rápido y soportaban mejor el ramoneo constante de los animales, lo que favoreció la proliferación de ornitópodos y permitió a los carnívoros subsistir gracias a la abundancia de presas.

Un refugio terrestre en tiempos de mares elevados

En el periodo analizado, el nivel global del mar se situaba unos 100 metros por encima del actual. La elevada concentración de dióxido de carbono, resultado de episodios de volcanismo, mantenía un clima cálido y sin casquetes polares.

A pesar del dominio marino, el área de Tumbler Ridge preservó un ecosistema terrestre gracias a la formación del delta fluvial y la acumulación de sedimentos.

La región ya era reconocida por su abundante registro de huellas de vertebrados fósiles, incluidos cocodrilos gigantes, aves y pterosaurios. Muchas de estas huellas se encuentran conservadas en el Museo de Tumbler Ridge, y la zona fue designada Geoparque Mundial de la UNESCO en 2014.

El análisis de las huellas y la flora asociada señala que la proliferación de dinosaurios herbívoros del Coniaciano, en especial los ornitópodos, estuvo ligada a la diversificación de las plantas con flores.

Esta relación permitió el establecimiento de comunidades terrestres en una época donde el predominio del mar limitaba los hábitats disponibles para la vida sobre tierra firme.

Río Negro suma un hallazgo clave sobre sus antiguos bosques patagónicos

Investigadores identificaron dos nuevas especies fósiles de un género de plantas que habitó el norte de la Patagonia hace 20 millones de años. Los materiales fueron recuperados de colecciones científicas de los museos de Bariloche y General Roca. La importancia del descubrimiento trasciende el ámbito regional, ya que existen muy pocos registros fósiles de frutos de este género.

Nuevo hallazgo hace historia en la provincia. Crédito: Gobierno de Río Negro
Un equipo de investigadores del INIBIOMA (CONICET-UNCO) y del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” identificó dos nuevas especies fósiles de Eucryphia, un género de plantas que habitó el norte de la Patagonia hace aproximadamente 20 millones de años, cuando la región presentaba condiciones climáticas mucho más húmedas que las actuales. 

Un aspecto central del trabajo fue la utilización de materiales preservados en colecciones científicas de la provincia, pertenecientes a la Asociación Paleontológica de Bariloche y al Museo Patagónico de Ciencias Naturales “Juan Carlos Salgado” de General Roca. El resguardo y conservación de estos fósiles permitió que materiales recuperados previamente pudieran volver a ser estudiados con nuevas herramientas y conocimientos, demostrando el valor de las colecciones patrimoniales como verdaderos archivos de la historia natural.

El hallazgo se produjo a partir del estudio de restos fósiles de un fruto y hojas preservados en estratos de la Formación Ñirihuau, expuestos en el área de la mina de carbón Pico Quemado, ubicada a unos 50 kilómetros al sudeste de San Carlos de Bariloche. Los resultados fueron publicados en la revista científica International Journal of Plant Sciences y aportan nuevas evidencias sobre los antiguos bosques que existieron en la región durante el Mioceno temprano.

La investigación permitió describir dos nuevas especies fósiles: Eucryphia nirihuaensis, identificada a partir de una cápsula madura, y Eucryphia paraglutinosa, reconocida por sus hojas. La importancia del descubrimiento trasciende el ámbito regional, ya que existen muy pocos registros fósiles de frutos de este género y los materiales estudiados confirman su presencia en los bosques del noroeste patagónico antes del levantamiento final de los Andes Patagónicos.

En este proceso, la Secretaría de Cultura de Río Negro, a través de la Dirección de Patrimonio y Museos, tiene un rol central como autoridad de aplicación de la Ley Provincial 3041 y como organismo encargado de acompañar las acciones vinculadas con la investigación, conservación y puesta en valor del patrimonio paleontológico provincial.

Para el Director de Patrimonio y Museos, Pablo Chafrat, este tipo de investigaciones “demuestran que el patrimonio que Río Negro conserva no pertenece solamente al pasado, sino que sigue generando conocimiento y nuevas preguntas sobre nuestra historia natural”. En ese sentido, destacó la importancia de “fortalecer las colecciones, acompañar a la comunidad científica y generar las condiciones para que estos materiales puedan ser estudiados y conocidos por nuevas generaciones”.

El descubrimiento vuelve a poner en evidencia el valor científico y patrimonial del territorio rionegrino, al tiempo que fortalece la articulación entre investigadores, museos, colecciones e instituciones científicas. Cada fósil conservado y estudiado permite reconstruir fragmentos de una Patagonia muy diferente a la actual y contribuye a posicionar a Río Negro como un territorio estratégico para el conocimiento de la historia natural de la región.

rionegro.gov.ar

martes, 25 de agosto de 2026

Así descifran los paleohistólogos si los dinosaurios eran de sangre caliente

Durante más de un siglo, la ciencia imaginó a los dinosaurios como criaturas lentas, pesadas y dependientes del sol para calentar sus cuerpos, idénticos a los reptiles actuales. Sin embargo, en las últimas décadas, una disciplina fascinante ha dado un vuelco radical a esta idea: la paleohistología, el estudio de la estructura microscópica de los fósiles.

Al cortar los huesos de gigantes extintos en láminas más finas que un cabello humano, los científicos han descubierto un diario microscópico donde queda registrada la vida, el crecimiento y el metabolismo del animal. La clave principal para resolver si eran de sangre caliente (endotermos) o de sangre fría (ectotermos) reside en las líneas de crecimiento detenido (LAGs, por sus siglas en inglés), el equivalente óseo a los anillos de los árboles.

¿Qué son y cómo se forman los anillos de crecimiento en los huesos? 

Al igual que un árbol añade una capa de madera cada año, el hueso de un vertebrado crece acumulando capas de tejido en su parte exterior.

Cuando las condiciones son favorables (abundancia de comida, clima cálido), el organismo invierte energía en desarrollar hueso rápidamente. Pero cuando llega una estación desfavorable —como una época de sequía, frío intenso o escasez de recursos—, el metabolismo se ralentiza y el crecimiento del hueso se detiene o se frena drásticamente.

Las líneas de crecimiento detenido (LAGs): Son marcas delgadas y oscuras que quedan fosilizadas en el hueso cuando el crecimiento se frena. Cada ciclo representa, por lo general, un año de vida del animal.

La prueba del microscopio: ¿sangre fría o sangre caliente?

Para saber cómo funcionaba el termostato interno de un dinosaurio, los paleohistólogos analizan dos factores clave al microscopio: el tipo de tejido óseo y el patrón de los anillos de crecimiento.

1. La densidad de vasos sanguíneos (vascularización)

-Metabolismo acelerado (Endotermia): Los animales de sangre caliente (como mamíferos y aves) necesitan nutrir un metabolismo muy alto. En sus huesos predomina el hueso fibrolamelar, una estructura desorganizada, esponjosa y repleta de canales vasculares (canales de Havers) por donde circulaba una gran cantidad de sangre.

-Metabolismo lento (Ectotermia): Los animales de sangre fría (como los cocodrilos o las iguanas) forman un hueso lamelar o paralelo, con estructuras muy ordenadas, compactas y con muy poca presencia de vasos sanguíneos.

2. El ritmo y distancia entre las líneas de crecimiento

-En los ectotermos rígidos: Muestran líneas de crecimiento muy juntas, marcadas y regulares durante toda su vida. Su ritmo de crecimiento está totalmente supeditado a la temperatura exterior.

-En los endotermos puros: Crecen a una velocidad astronómica en sus primeros años. Las líneas de crecimiento están muy separadas entre sí durante la juventud y solo se comprimen cuando el animal alcanza la madurez sexual y adulta.

El veredicto: ni del todo fríos ni del todo calientes

El análisis paleohistológico en cientos de ejemplares —desde el pequeño Compsognathus hasta el colosal Argentinosaurus— reveló una sorpresa imprevista: la mayoría de los dinosaurios no encajaban perfectamente en ninguna de las dos categorías extremas.

-Crecimiento explosivo: Terópodos como el Tyrannosaurus rex o los grandes saurópodos mostraban tasas de crecimiento descomunales, muy superiores a las de cualquier reptil moderno y comparables a las de los mamíferos o las aves actuales.

-Presencia de mesotermia: Muchos dinosaurios poseían una condición intermedia conocida como mesotermia. Eran capaces de generar calor interno y mantener una temperatura corporal elevada y constante gracias a su rápido metabolismo y a su gran masa corporal (gigantotermia), aunque no regulaban su temperatura de forma tan estricta como las aves modernas.

Una ventana al pasado en una lámina de cristal

Gracias a la paleohistología ósea, la paleontología actual ya no depende únicamente de la forma externa de un fémur o un diente para reconstruir la biología de una especie extinta.

Al observar los anillos de crecimiento en el interior del hueso, los científicos no solo calculan la edad a la que murió un dinosaurio, sino que han demostrado definitivamente que estos animales no eran los reptiles aletargados que creíamos, sino criaturas dinámicas, de crecimiento ágil y con una compleja fisiología metabólica.

noticiasdelaciencia.com

El desplome de geólogos en España dispara la alerta ante catástrofes naturales

David Rabadà advierte en 'Herrera en COPE Cataluña' sobre la caída del 37% de graduados y el riesgo de ignorar el criterio científico ante catástrofes

El geólogo y miembro de la Sociedad Internacional de Geología, David Rabadà,
ha analizado este escenario en el programa ‘Herrera en COPE Cataluña’

El número de graduados en Geología ha experimentado un desplome del 37% en España, una tendencia preocupante que compromete la prevención de catástrofes naturales y la gestión del territorio. El geólogo y miembro de la Sociedad Internacional de Geología, David Rabadà, ha analizado este escenario en el programa ‘Herrera en COPE Cataluña’, presentado por José Miguel Cruz, donde ha advertido sobre las graves consecuencias que acarrea la falta de profesionales técnicos en la sociedad actual.

"La geología salva vidas" y evita pérdidas millonarias en infraestructuras
Durante su intervención radiofónica, el experto ha remarcado la función esencial que desempeña esta disciplina para la seguridad ciudadana y la optimización de los recursos económicos. Según ha manifestado Rabadà, "la geología salva vidas" y evita pérdidas millonarias en infraestructuras, ya que estos especialistas son los encargados de interpretar la información del terreno ante fenómenos extremos como erupciones volcánicas, inundaciones o fallos en proyectos de obra pública.

"La geología salva vidas"

Una presencia casi nula en las aulas

El especialista ha situado el origen de esta crisis vocacional en el sistema educativo, 
donde la presencia de la materia es prácticamente inexistente desde la base.
El especialista ha situado el origen de esta crisis vocacional en el sistema educativo, donde la presencia de la materia es prácticamente inexistente desde la base. Rabadà ha explicado que a lo largo de los cuatro cursos de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), los estudiantes apenas reciben nociones sobre esta rama del saber, considerada tradicionalmente la cuarta ciencia junto a la biología, la física y la química.

Esta carencia formativa se agrava por el diseño de los temarios escolares tanto en educación primaria como en secundaria. Tal y como ha detallado en el espacio de COPE Cataluña, la asignatura queda reducida en ocasiones a un único trimestre que muchos docentes de biología suelen omitir, mientras que en cursos superiores queda relegada a una materia optativa que apenas eligen cuatro o cinco alumnos, impidiendo que los jóvenes descubran la disciplina antes de llegar al bachillerato.

El impacto de la DANA y el auge del terraplanismo

Un adecuado plan de riesgos geológicos permite anticipar desastres naturales y
salvar cientos de vidas humanas.
La desafección por el conocimiento científico ha propiciado, según el geólogo, el auge de corrientes pseudocientíficas como el movimiento de los terraplanistas y una alarmante desinformación generalizada. Esta falta de criterio técnico tiene consecuencias directas sobre la gestión de emergencias reales, como ha ocurrido recientemente con los estragos provocados por la DANA de Valencia.

Rabadà ha insistido en que un adecuado plan de riesgos geológicos permite anticipar desastres naturales y salvar cientos de vidas humanas, además de proteger el patrimonio público y personal de los ciudadanos. Cuando no se cuenta con los estudios pertinentes del terreno ni se aplican criterios preventivos, las construcciones quedan expuestas a inundaciones o corrimientos de tierra que desembocan en tragedias humanas y costes económicos desorbitados.

"Entender qué es el método científico en la política hoy en día es darse contra una pared"

La falta de formación científica en la política

Al abordar la toma de decisiones institucionales, el experto ha denunciado la brecha existente entre los mandatarios y el rigor académico. En este sentido, ha señalado que "entender qué es el método científico en la política hoy en día es darse contra una pared", dado que la inmensa mayoría de los representantes en el Congreso de los Diputados y en el Senado carecen de formación en ciencias.

Rabadà ha lamentado que los gobernantes elijan con frecuencia a sus asesores bajo criterios de afinidad o nepotismo en lugar de apostar por tecnócratas cualificados que dominen el principio del método científico. Asimismo, ha concluido que el actual modelo pedagógico se enfoca en entretener en lugar de transmitir conocimientos rigurosos, una dinámica que debilita el pensamiento crítico y aleja a las futuras generaciones de profesiones científicas indispensables para el país.

cope.es