sábado, 16 de febrero de 2019

Viaje a la tierra de los dinosaurios: cómo es el parque paleontológico más grande de Sudamérica

El Parque GeoPaleontológico Proyecto Dino, en Neuquén, pertenece a la Universidad Nacional del Comahue y ofrece la posibilidad de estar en un ambiente con fósiles de hasta 100 millones de años atrás. Con guías que orientan, el recorrido permite ser testigo de las excavaciones de los científicos

Por Valeria Román

Una réplica del Megaraptor namunhuaiquii, que quiere decir “Ladrón gigante 
con lanza en el pie”
A 90 kilómetros de la ciudad de Neuquén, en el suroeste de la Argentina, existe el único parque a cielo abierto de Sudamérica en el que se puede caminar, disfrutar y remontarse al pasado de hace 100 millones de años, cuando los seres humanos todavía no existían en el planeta.

Es un espacio para desconectarse de las preocupaciones y del celular, y encontrarse con rocas que fueron parte del supercontinente que luego se fragmentó, y sorprenderse con las historias de vida de los dinosaurios, cocodrilos, reptiles voladores y tortugas de otros tiempos. Además, la recorrida por el Parque GeoPaleontológico Proyecto Dino permite ser testigo directo del trabajo de científicos que hoy se encuentran en el lugar para excavar y extraer los restos de un dinosaurio herbívoro.

"Generalmente, los resultados de la investigación científica quedan entre colegas. Pero a través del Parque GeoPaleontológico tenemos la posibilidad de compartir con la comunidad los resultados de muchos hallazgos de dinosaurios y otras especies menos conocidas. Yo soy feliz al sentir que puedo volcar mis años de investigación en este parque y ver que la gente viene, observa, recorre, pregunta y se saca todas las dudas", contó a Infobae el doctor Jorge Calvo, a cargo del Parque, investigador en paleontología y profesor de la Universidad Nacional del Comahue.

Una vista general del Parque GeoPaleontológico, Proyecto Dino. Está compuesto 
por galpones, containers y tráilers, donde se ubican un Centro educativo, 
científico y cultural administrado por la Universidad Nacional del Comahue 
para el desarrollo de las Ciencias Geológicas y Paleontológicas
El Parque, de 130 hectáreas, se ubica en el kilómetro 65 de la Ruta Provincial 51. Es un emprendimiento científico que comenzó en el año 2002 a través de las investigaciones que llevaba a cabo el equipo de Calvo. Estuvo cerrado por limitaciones de fondos, pero en 2018 volvió a abrirse para todos los curiosos que quieran acercarse a un ambiente que permaneció casi inalterado desde hace millones de años, con mesetas de color rojizo y un imponente lago. Sólo se puede entrar con guías.

Paleontólogos y geólogos han estudiado el lugar, que está al norte del lago Barreales, y encontrado más de 1.100 piezas fósiles de vertebrados y alrededor de 300 restos vegetales. También se han recuperado restos de moluscos de agua dulce. Entre los restos de animales, se han hallado desde piezas de menos de 1 centímetro hasta otras que superan los 2 metros de longitud. 

Una réplica de la cabeza del dinosaurio Giganotosaurus, que quiere decir “lagarto 
con diente de tiburón”. Fue uno de los dinosaurios carnívoros más grandes del mundo. 
Medía 15 metros de largo y 5 metros de altura. Cazaba en manada a gran velocidad
Se recorre luego la excavación del sitio Futalognko, un lugar que aún está en actividad y que es reconocido mundialmente que preservó los restos del "jefe gigante de los dinosaurios", el Futalognkosaurus dukei. Su nombre proviene de la lengua mapuche, y fue un titanosaurio de cuello largo, fuerte y carnoso, que vivió hace 93 millones de años en la Patagonia. Sus restos fueron descubiertos por el equipo de Calvo en el año 2000. "Es uno de los dinos gigantes más completos que se haya encontrado hasta hoy", según el libro Dinosaurios del fin del mundo, de Federico Kukso y Jorge A. González.

También se pueden ver los restos de otros dinosaurios como Megaraptor namunhuaiquii, que quiere decir "Ladrón gigante con lanza en el pie", con una garra en la mano de 43 centímetros de largo, que fue una especie de terópodo carnívoro descrita por el científico Fernando Novas en 1998. O asombrarse con Unenlangia paynemili, que el equipo de Calvo descubrió en 2004. En el 2017 se descubrió un reptil volador al que se lo llamó Argentinadraco barrealensis.

Jorge Calvo y asistente en el Laboratorio de Preparación de fósiles del Parque 
GeoPaleontológico. Allí los investigadores separan con un martillo los fósiles 
que encuentran de la roca que los rodea. En la foto, están trabajando con restos 
de una tortuga de 80 millones de años
Recientemente, se agregó una nueva especie a la lista de dinosaurios de la zona. Le llamaron Baalsaurus mansillai, y es otro dinosaurio saurópodo titanosaurio de Neuquén. Su cráneo habría medido 40 centímetros de largo. Baalsaurus hace referencia al yacimiento paleontológico Baal, ubicado a 800 metros del Proyecto Dino. Incluye "mansillai" como un reconocimiento al técnico Juan Mansilla, que encontró muchísimos restos fósiles y es preparador del Museo de Geología y Paleontología de la Universidad Nacional del Comahue. "Por su dentición, se demuestra que estos dinosaurios herbívoros abrían la boca y ya entraba la rama del árbol con sus hojas. La cerraban y las hojas quedaban adentro. Las ramas, en cambio, peladas. Eso mejoraba la calidad de los nutrientes que los dinosaurios ingerían, ya que no poseían muelas y no masticaban la comida".

Más adelante se visita la excavación Babilonia del Parque, donde hoy los paleontólogos están haciendo el trabajo de excavación e identificando un dinosaurio herbívoro desconocido, cuyos restos están en la ladera de la meseta. Allí también han aparecido raíces de plantas de dos metros de largo, dientes de carnívoros, invertebrados, como pelecípodos y ostrácodos. "Los estudios indican que el ambiente era un paleosuelo con mucha agua hace 90 millones de años", resaltó el doctor Calvo.

Los restos originales del dinosaurio Futalognkosaurus, con una imagen del paisaje
 que lo rodeó. Este dinosaurio es uno de los gigantes más completos que se hayan
 encontrado en el mundo. Medía 13 metros de altura, y pesaba 50.000 kilos. 
Vivió hace más de 90 millones de años. Se defendía con un cuello con espinas
El asombro también se produce dentro del Parque cuando se pisa el laboratorio donde se preparan los fósiles y luego se recorre el Museo de Geología y Paleontología, que incluye los fósiles originales y las réplicas de muchos de los hallazgos que se han realizado en la zona.

Consultado por Infobae, el paleontólogo Sebastián Apesteguía, investigador del Conicet en la Universidad Maimónides y de la Fundación Azara, opinó: "Toda actividad que represente una acción de toma de conciencia sobre el trabajo paleontológico real en la Argentina tiene que ser valorado y apoyado. Siempre consideré que el Parque GeoPaleontológico fue una idea positiva y un esfuerzo titánico. Sus creadores sacrificaron no solo sus vidas personales -ya que no es un sitio del que se pueda ir y volver en el día-, sino parte de su carrera científica. Los visitantes se van felices, motivados e informados. El Parque debería ser replicado en otras provincias".

Para visitar el Parque GeoPaleontológico, la entrada de acceso cuesta 250 pesos. Para jubilados, sale 125 pesos y los menores de 12 años pagan 80 pesos. Para extranjeros, la entrada es de 500 pesos. El Parque se encuentra en tierras de la comunidad mapuche Paynemil, con la cual los científicos van a trabajar en conjunto para el desarrollo sustentable del emprendimiento.

Fotos: Jorge Calvo

viernes, 15 de febrero de 2019

Huellas de los tres grupos principales de dinosaurios en una sola senda

Una amplia senda de dinosaurios bien conservada, recorrida hace 95 millones de años por los tres grupos principales de estos animales, ha sido descubierta en la provincia australiana de Queensland.   

UNIVERSIDAD DE SWINBURNE – Archivo
Según el paleontólogo de la Swinburne University of Technology Stephen Poropat, que encabezó el equipo de investigación, tener tres grupos principales de dinosaurios (saurópodos, ornitópodos y terópodos) representados en la misma superficie de la vía es increíblemente raro.

Explicó que la secuencia más larga de huellas de saurópodos se puede seguir de forma continua durante más de 40 metros y habría comprendido casi dos docenas de series de huellas anteriores y posteriores cuando se completaron.   

"Estas huellas son las mejores de su tipo en Australia y su forma se puede distinguir de todas las huellas de saurópodos conocidas en todo el mundo", explicó.

Muchas de las huellas están rodeadas por grietas de lodo concéntricas que se extendieron a través de los sedimentos que una vez estuvieron húmedos, por el peso de las pisadas del saurópodo. "Que estos detalles finos estén tan bien conservados después de 95 millones de años es notable", dice en un comunicado.

Los tres tipos de huella de dinosaurio encontrados en el sitio: las huellas de la 
izquierda de un saurópodo (delineadas en azul); terópodo de tres dedos (rojo); 
ornitópodo de tres dedos (verde). Arriba a la izquierda: la bota del doctor Poropat.
Las huellas de los saurópodos no se pueden asignar a ninguna especie de saurópodos en particular a pesar del hecho de que hay tres saurópodos diferentes conocidos de la Formación Winton, una formación rocosa que cubre grandes áreas del centro-oeste de Queensland, y que al menos uno tenía una garra del pulgar.

"Todo lo que podemos decir con confianza en este punto es que estas huellas fueron hechas por saurópodos titanosauriformes", dice.   

El presidente ejecutivo del Museo Australiano de la Edad de los Dinosaurios, David Elliott, quien dirigió la excavación en abril de 2018, dice que la vía recientemente expuesta era extremadamente frágil y que su remoción del lecho del arroyo era una prioridad para el Museo.

La reubicación de la vía comenzó en septiembre de 2018 y el 25 por ciento del área total, incluidas todas las huellas frágiles que estaban en peligro de ser destruidas, ahora se ha retirado.   

"Este es un proceso muy lento y laborioso. El peso total de la vía está en las cercanías de 500 toneladas y lo estamos transportando de regreso al Museo, con una carga de dos toneladas de remolques a la vez", dice Elliott.

"Muy pocos museos en el mundo pueden presumir de una pista de saurópodos de varias secuencias como una de sus exposiciones internas, mucho menos una de 55 metros de largo con las huellas de los tres grupos principales de dinosaurios representados", dice Elliott.

jueves, 14 de febrero de 2019

Evidencias de seres en movimiento hace 2.100 millones de años

Rastros de movilidad fosilizados datados en 2.100 millones de años han sido descubiertos en un depósito fósil en Gabón, donde ya se habían encontrado los organismos multicelulares más antiguos.

A. EL ALBANI / IC2MP / CNRS - UNIVERSITÉ DE POITI
El depósito permitió a los científicos --coordinados por Abderrazak El Albani de la Universidad de Poitiers-- actualizar la aparición de la vida multicelular en la Tierra hasta unos 1.500 millones de años antes de lo que se pensaba. Los investigadores demostraron que esta rica biodiversidad coexistía entonces con un pico en la dioxigenación de la atmósfera y se desarrollaba en un entorno marino tranquilo y poco profundo.

En este mismo depósito geológico, el equipo ha descubierto la existencia de trazas de motilidad fosilizadas. Esto demuestra que ciertos organismos multicelulares en este primitivo ecosistema marino eran lo suficientemente sofisticados como para moverse a través de su lodo, rico en materia orgánica, como se detalla en un artículo sobre este trabajo publicado en la edición de este lunes de 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.

TRAZAS DE ORIGEN BIOLÓGICO  

Se analizaron y se reconstruyeron las trazas en 3D utilizando micro-tomografía computarizada de rayos X, una técnica de imagen no destructiva. Las estructuras más o menos sinuosas son tubulares, de un diámetro generalmente consistente de unos pocos milímetros, y atraviesan capas finas de roca sedimentaria. El análisis geométrico y químico revela que son de origen biológico y aparecieron al mismo tiempo que se depositó el sedimento.

Las huellas se ubican junto a biopelículas microbianas fosilizadas, que formaron alfombras entre las capas sedimentarias superficiales. Es plausible que los organismos detrás de este fenómeno se movieran en busca de elementos nutritivos y dioxígeno, ambos producidos por las cianobacterias. Aunque es difícil saber con seguridad el aspecto de estos elementos vivos, pueden ser similares a las amebas coloniales, que se agrupan cuando los recursos escasean, formando un tipo de babosa, que se mueve en busca de un entorno más favorable.

Hasta ahora, las huellas más antiguas de movimiento reconocido databan de hace 570 millones de años; una estimación que parecía confirmada por el reloj molecular. La evidencia de la motilidad hallada en la roca que tiene 2.100 millones de años plantea nuevas preguntas con respecto a la historia de la vida: ¿fue esta innovación biológica el preludio de formas de movimiento más perfeccionadas, o un experimento interrumpido por la drástica caída en las tasas de oxígeno atmosférico que ocurrió aproximadamente hace 2.083 millones de años?, informa el CNRS --el centro oficial de investigación francés-- en un comunicado.

¿PUDO LA MALARIA ACABAR CON LOS DINOSAURIOS? ESTE MOSQUITO TIENE LA RESPUESTA...

Se trata de un ejemplar atrapado en ámbar de hace 100 millones de años que ha sido encontrado en Birmania. Sería el descubrimiento del linaje más temprano de un portador de esta enfermedad.

Oregon State University.
La malaria es una enfermedad que mata al año a más de 400.000 personas, pero parece que podría haber estado haciendo de las suyas hace 100 millones de años. Un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de Oregon, liderados por George Poinar Jr., así lo sugiere tras haber descubierto en Birmania un mosquito de la época, perfectamente conservado en ámbar y que pertenece a un nuevo género y especie al que han llamado Priscoculex burmanicus. Aunque se trata de un ejemplar nuevo para la comunidad científica guarda muchas similitudes anatómicas con otros mosquitos que no paran de zumbar a nuestro alrededor, de la familia Anopheles, y que guardan la mala reputación de ser portadores de la malaria, de ahí que hayan hecho esta relación.

Si miramos a su físico, nos encontramos con elementos que ambos ejemplares comparten: venas en las alas, mismo tipo de abdomen, antenas y probóscide (el apéndice alargado y tubular situado en la cabeza del insecto, que le sirve para succionar). Según un estudio recientemente publicado en la revista Historical Biology, podría tratarse del descubrimiento del linaje más temprano de un portador de esta enfermedad. Esto significaría que mosquitos infectados con malaria volaron entre dinosaurios durante el Cretácico medio y este pequeño ámbar sería la clave (hace 3 años, Poinar ya apuntó, tal y como recogimos en QUO, que los insectos podrían haber sido los encargados de hacerlo en esa época, pero ahora las evidencias apuntan a que los mosquitos serían los responsables).

Detalle de la cabeza del mosquito.
Oregon State University
Y es entonces cuando nos surge otra pregunta, ¿pudo esta enfermedad ser la causante de la extinción de gran parte de ellos? Para el líder del estudio, en esa época hubo todo tipo de sucesos catastróficos que les afectaron directamente, como el impacto de asteroides, el cambio climático, flujos de lava... pero, ¿y si los mosquitos tuvieron mucho más que ver de lo que pensábamos?: "Está claro que los dinosaurios se extinguieron lentamente durante miles de años, lo que sugiere que pudo ocurrir todo tipo de situaciones". Y estas, podrían converger en el mismo momento. Y es que los insectos, los patógenos microbianos como la malaria y otras enfermedades importantes estaban surgiendo en ese momento a la vez, lo que podría llevar a pensar que ese cocktail pudo llegar a ser parcialmente mortal para muchas especies de dinosaurios.

A falta de una confirmación más detallada sobre el fósil encontrado, Poinar tiene un estudio anterior publicado en el que detalla un descubrimiento que hizo en República Dominicana de otro mosquito atrapado en ámbar de entre 15 y 20 millones de años. En él, encontraron restos del parásito causante de la malaria (Plasmodium) y es hasta ahora la prueba más fidedigna sobre el origen de esta enfermedad. Veremos si finalmente logra hacer lo mismo con la nueva especie hallada...

Hallan a la bestia de Mtuka, el titanosaurio con un «corazón» en su cola

Este dinosaurio gigantesco de casi 40 metros de altura vivió en Tanzania hace 100 millones de años

Recreación del titanosauro descubierto en Tanzania - Mark Witton
Hace entre 100 y 66 millones de años, unas bestias enormes, las más grandes de la historia de la Tierra, campaban a sus anchas por casi todo el planeta. Eran los titanosaurios, los últimos de los saurópodos (dinosaurios herbívoros cuadrúpedos de cuello largo), que alcanzaron su máxima diversidad tarde, en el Cretácico Superior, al final de la era de los dinosaurios.

Su majestuosa figura, con unos hombros más anchos que la pelvis y unas patas de más del doble de altura que un ser humano adulto, se paseó por Asia, América, Europa -el mayor nido de titanosuarios descubierto en el continente se encuentra en Cataluña-, África y Australia. Se estima que llegaron a medir unos 37,2 metros de largo, 20 metros de alto con el cuello erguido y habrían tenido un peso de 77 toneladas. A pesar de tener una cabeza pequeña con respecto a la de sus otros parientes saurópodos -como el famoso diplodocus, extintos cuando el titanosaurio dominaba el mundo-, sus fosas nasales eran muy grandes y poseían pequeños dientes muy afilados.

Sin embargo, existen pocos fósiles de titanosaurio bien conservados de periodos anteriores al Cretácico medio fuera de Sudamérica -donde sus restos son más numerosos-, por lo que un nuevo esqueleto hallado en Tanzania del Cretácico medio (es decir, data de hace unos 100 millones de años) puede aportar muchos nuevos datos para comprender la vida gigante que poblaba el Sur de África.

«Cola de corazón»

Los huesos fueron descubiertos en 2004 -aunque las excavaciones duraron hasta 2008- en una cantera a lo largo del río Mtuka, en el suroeste de Tanzania. Se trata, según afirman en el estudio publicado esta semana en la revista «PLOS ONE», de uno de los especímenes de titanosaurio más completos encontrados en África: conserva restos parciales de cada región corporal importante, incluidas numerosas vértebras, costillas, huesos de las extremidades y dientes.

Además, tiene una característica que ha llamado la atención de los investigadores: las vértebras de su cola tienen una curiosa forma de corazón. Por ello, ha sido bautizado como «Mnyamawamtuka moyowamkia», un nombre que deriva del kishwahili (swahili) y que significa «bestia de Mtuka» por un lado y «cola de corazón» por otro.

Ilustración que muestra la «cola del corazón» de Mnyamawamtuka moyowamkia
 y una selección de los huesos recuperados de su esqueleto - Mark Witton
«Aunque los titanosaurios se convirtieron en uno de los grupos más comunes antes de la extinción masiva de los dinosaurios, su historia evolutiva temprana sigue siendo oscura, y Mnyamawamtuka ayuda a relatar esos comienzos, especialmente por su lado africano de la historia», explica el autor principal, Eric Gorscak, de la Universidad de Ohio e investigador asociado en el Field Museum of Natural History (Chicago). «La gran cantidad de información del esqueleto indica que estaba relacionada de manera distante con otros titanosaurios africanos conocidos, excepto por algunas similitudes interesantes con otro dinosaurio, el Malawisaurus, que se encuentra justo al otro lado de Tanzania, en la frontera con Malawi», continúa Gorscak.

Bestias de casi 40 metros de largo

A pesar de que la mayoría de restos de los titanosaurios se han hallado en Suramérica, el equipo de Gorscak ha encontrado nuevas especies de este tipo en Tanzania, Egipto y otras partes del continente africano, lo que revela una imagen más compleja de la evolución de los dinosaurios en el planeta.

El estudiante de la Universidad de Ohio, Tobin Hieronymus, excavó parte del 
esqueleto de Mnyamawamtuka mientras escalaba la superficie 
del acantilado en 2007 - Patrick O'Connor 
«El descubrimiento de dinosaurios como Mnyamawamtuka y otros que hemos descubierto recientemente permite hacer una conexión tridimensional de los puntos -señala por su parte Patrick O'Connor, profesor de anatomía en la Universidad de Ohio y asesor de Gorscak durante su Ph.D. investigación-. Cada nuevo descubrimiento agrega un poco más de detalle a la imagen de cómo eran los ecosistemas en África continental durante el Cretácico, lo que nos permite reunir una visión más holística del cambio biótico en el pasado».

Parientes de cocodrilos

Mnyamawamtuka y los otros titanosaurios de Tanzania no son los únicos animales descubiertos por el equipo de investigación. En los últimos años se han hallado restos de parientes extraños de cocodrilos tempranos, la evidencia más antigua de «cultivo de insectos» por parte de humanos y pistas tentadoras sobre la evolución temprana de monos y simios.

«Este nuevo dinosaurio nos brinda información importante sobre la fauna africana en un momento de cambio evolutivo, así como datos sobre la paleogeografía durante el Cretácico», señala Judy Skog, directora de programas de la División de Ciencias de la Tierra de la National Science Foundation, que financió la investigación.

Por su parte, Gorscak añade: «La historia de Tanzania está lejos ser explicada por completo, pero sabemos lo suficiente como para comenzar a preguntarnos las similitudes y diferencias paleontológicas y geológicas que hay entre los territorios investigados. Volver a Malawi es mi principal prioridad para abordar estas preguntas más amplias y regionales».


martes, 12 de febrero de 2019

¿Qué nos dice la paleontología del pasado y presente de la tierra?

ENTREVISTA A PABLO GALLINA

Pablo Gallina junto con la nueva especie descubierta.
En una nueva emisión del Zorro y el Erizo, Alejandro Katz y Mariano Schuster invitaron al estudio de Radio Nacional al Paleontólogo de la fundación AZARA e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Pablo Gallina, quien explicó la utilidad que tiene el descubrimiento de una nueva especie, como nos ayuda a entender el presente del planeta, que dice de nuestra historia evolutiva y como nos ayuda a entender el presente de la evolución.

Por su parte, el doctor en Ciencias Naturales habló acerca del último descubrimiento paleontólogo, Bajadasaurus Pronuspinax, dinosaurio recientemente descubierto en la Patagonia Argentina por un equipo liderado por Gallina. Asimismo, se identificó que el Bajadasaurus Pronuspinax vivió hace alrededor de 140 millones de años y se distingue por sus largas espinas que cubren su cuello y espalda.


Charla-coloquio: "Los dinosaurios en Burgos" en Miranda de Ebro (Burgos)

Día 13 de febrero en Miranda de Ebro (Burgos).

"Los Dinosaurios en Burgos", a cargo del mirandés Germán Zanza López (blog made in pangea). Con réplicas de los fósiles de dinosaurio del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos).





































Colaboran: Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes y Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León.