sábado, 22 de septiembre de 2018

La columna vertebral hace únicos a los mamíferos

La composición de nuestra columna vertebral constituye un rasgo que distingue a los mamíferos de los reptiles, además de la sangre caliente o la agilidad, según una nueva investigación.

STEPHANIE E. PIERCE, MUSEUM OF COMPARATIVE ZOOLOGY
"La columna vertebral es básicamente como una serie de cuentas en una cuerda, con cada cuenta que representa un solo hueso, una vértebra --afirma Stephanie Pierce, conservadora de Paleontología de Vertebrados en Harvard--. En la mayoría de los animales de cuatro patas, como las lagartijas, todas las vértebras se ven y funcionan de la misma manera".

"Pero las columnas vertebrales de los mamíferos son diferentes. Las distintas secciones o regiones de la columna vertebral, como el cuello, el tórax y la parte inferior de la espalda, adoptan formas muy diferentes. Funcionan por separado y pueden adaptarse a diversas formas de vida, como correr o volar, cavar y escalar", detalla.

Aunque las columnas vertebrales de los mamíferos están especializadas, se cree que las regiones que las sustentan son antiguas, y se remontan a los primeros animales terrestres. Los mamíferos aprovecharon al máximo el modelo anatómico existente, o eso creían los científicos; pero el nuevo estudio --publicado esta semana en la revista 'Science-- está desafiando esta idea mirando el registro fósil.

"No hay animales vivos hoy que registren la transición de un ancestro de 'lagarto' a un mamífero --explica Katrina Jones, autora principal del estudio, publicado en Science--. Para hacer eso, tenemos que bucear en el registro fósil y observar a los extintos precursores de los mamíferos, los sinápsidos no mamíferos".

Estos ancestros antiguos tienen la clave para comprender el origen de las características específicas de los mamíferos, incluida la columna vertebral. Pero estudiar fósiles no es fácil. "Los fósiles son escasos y encontrar animales extintos con más de 25 vértebras en su lugar es increíblemente raro", señala Jones. Para abordar este problema, los científicos analizaron colecciones de museos de todo el mundo para estudiar los fósiles de animales mejor conservados que vivieron hace unos 320 millones de años.

UN CAMBIO TEMPRANO EN LAS COLUMNAS VERTEBRALES DE LOS MAMÍFEROS   

"Mirando hacia el pasado antiguo, un cambio temprano en las columnas vertebrales de los mamíferos fue un primer paso importante en su evolución", subraya Dena Smith, directora del programa en la División de Ciencias de la Tierra de la NSF, que financió la investigación. "Los cambios en la columna vertebral a lo largo del tiempo permitieron a los mamíferos desarrollarse en la miríada de especies que conocemos hoy en día", añade.

Pierce y Jones, junto con el coautor Ken Angielczyk, del 'Field Museum' en Chicago, Estados Unidos, examinaron docenas de columnas vertebrales fósiles, así como más de 1.000 vértebras de animales vivos, incluidos ratones, cocodrilos, lagartos y anfibios. Querían descubrir si las regiones vertebrales de los mamíferos eran tan antiguas como se pensaba, o si los mamíferos estaban haciendo algo único.

Si las regiones vertebrales se hubieran mantenido sin cambios a lo largo de la evolución, según la hipótesis, esperaríamos ver las mismas regiones en los sinápsidos no mamíferos que vemos hoy en los mamíferos", plantea Pierce. Pero parece no ser así: cuando los investigadores compararon el posicionamiento y la forma de las vértebras, encontraron que la columna vertebral había ganado nuevas regiones durante la evolución de los mamíferos.

"Los sinápsidos no mamíferos más antiguos tenían menos regiones que los mamíferos vivos", afirma Jones. Hace unos 250 millones de años, una nueva región evolucionó cerca de los hombros y las patas delanteras y comenzaron a aparecer cambios dramáticos en las extremidades anteriores de animales conocidos como terápsidos no mamíferos. Estos desarrollos simultáneos, creen los científicos, probablemente ocurrieron junto con cambios en la forma en que las criaturas caminaron y corrieron.

"Parece haber algún tipo de diafonía durante el desarrollo entre los tejidos que forman las vértebras y el omóplato --plantea Pierce--. Creemos que esta interacción resultó en la adición de una región cerca del hombro a medida que las extremidades anteriores de nuestros antepasados evolucionaron para adoptar nuevas formas y funciones".

Más tarde, una región emergió cerca de la pelvis. "Es esta última región, la región lumbar sin costillas, la que parece ser capaz de adaptarse más a los diferentes entornos", subraya Pierce. El paso final en la construcción de la columna vertebral del mamífero puede estar relacionado con los cambios en los genes Hox, importantes para las regiones de la columna al principio de su desarrollo.

"Hemos podido establecer conexiones entre los cambios en los esqueletos de animales extintos e ideas en la biología y la genética del desarrollo moderno --concluye Jones--. Este enfoque combinado nos ayuda a comprender qué hace que un mamífero sea un mamífero".

Determinan mediante el estudio de fósiles de anfibios y reptiles que hace 700.000 años llovía el doble en la Península Ibérica

Un estudio internacional en el que participa la UGR estudia la evolución climática durante el Pleistoceno Medio en la Península Ibérica utilizando los anfibios y reptiles que se han recuperado en los principales yacimientos con presencia humana 
Los anfibios y reptiles del Pleistoceno Medio eran prácticamente iguales a los actuales: lo único que varía es su distribución 

Material procedente del lavado del sedimento del yacimiento de Barranco León 
(Orce, Granada).
Un equipo internacional e interdisciplinar de científicos, en el que ha participado el prehistoriador de la Universidad de Granada (UGR) Juan Manuel Jiménez Arenas, ha estudiado la evolución climática durante el Pleistoceno Medio (hace 780.000-120.000 años) en la Península Ibérica utilizando los anfibios y reptiles que se han recuperado en los principales yacimientos con presencia humana en un intervalo temporal que va desde hace 850.000 de años hasta hace 150.000.

Gracias a esta investigación, sus autores han determinado que durante el Pleistoceno Medio llovía más que en la actualidad, con independencia de que la temperatura fuese más alta o más baja que la actual para un lugar concreto. En algunos casos, como los de los yacimientos estudiados de Cúllar-Baza 1 (Cúllar, Granada) y Cueva Victoria (Cartagena, Murcia), llovía en torno al doble de lo que lo hace hoy día.

En esta investigación, que lidera el paleontólogo Hugues-Alexandre Blain del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) de Tarragona, han participado también José Alberto Cruz Silva, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (México), Vasiliki Margari del University College London (Reino Unido) y Katherine Roucoux de la University of Saint Andrews (Reino Unido).

Jiménez Arenas destaca que “es bien conocido que los cambios climáticos han sido una constante a lo largo de la Historia de la Tierra. Concretamente, el periodo que nosotros estudiamos presenta una novedad importante: un enfriamiento global que se alterna con periodos más cálidos. Estas circunstancias van a condicionar de manera significativa, a veces dramática, el devenir de los seres vivos. Y de entre todas las especies de vertebrados, son las de pequeño tamaño, y especialmente las de sangre fría, como anfibios y reptiles, las más sensibles a las fluctuaciones de temperatura y precipitaciones”.

Las ranas del Pleistoceno eran como las de ahora

¿Cómo se puede reconstruir el paleoambiente a partir de ranas, lagartos, serpientes, etc.? Los anfibios y reptiles del Pleistoceno Medio son prácticamente iguales a los actuales. Lo único que varía es su distribución. Por tanto, resulta fundamental conocer dónde viven hoy, y bajo qué condiciones climáticas, estos singulares animales. A partir de aquí, los científicos establecen un rango de temperaturas y precipitaciones que se traslada al pasado.

Temperaturas superiores

Los autores de este trabajo han analizado también la diferencia de temperatura que existe entre el pasado y el presente. Y, nuevamente, el yacimiento cullarense cobra protagonismo. Efectivamente, hace 700.000 años en este punto de la cuenca de Guadix-Baza, la temperatura media anual era 4ºC superior a la actual; en el otro extremo se sitúa Cal Guardiola (Terrassa, Barcelona) donde 150.000 años antes era casi 4ºC inferior. Estas fluctuaciones se relacionan, obviamente, con las alternancias climáticas que caracterizan a este periodo temporal.

Por último, cabe destacar que la extensión de los bosques está relacionada tanto con las precipitaciones como con las temperaturas de los meses cálidos (a más lluvia y más frescor durante el verano, más cobertura arbórea). “Este hecho pone de manifiesto que una característica de los climas mediterráneos, la aridez veraniega como condicionante del retraimiento de las áreas forestales, nos viene acompañando por lo menos desde el Pleistoceno Medio”, señala Jiménez Arenas.

Sea como fuere, “nuestros antepasados pudieron y supieron adaptarse a un medio tremendamente cambiante ocupando regiones ciertamente hostiles. Y esto fue gracias a una cultura cada vez más compleja, donde los útiles llegaron a ser más especializados y eficientes y el uso y control del fuego más extendido, y a una sociabilidad heredada de nuestros antepasados y que se puede rastrear en el yacimiento de Dmanisi (Georgia) donde se registra la primera población que salió de África hace casi dos millones de años”, concluye el investigador de la UGR.

Referencia bibliográfica:

Blain HA, Cruz Silva JA, Jiménez Arenas JM, Margari V, Roucoux K (2018)

Towards a Middle Pleistocene terrestrial climate reconstruction based on herpetofaunal assemblages from the Iberian Peninsula: State of the art and perspectives. Quaternary Science Reviews 191, 167-188

Bautizaron al dinosaurio de Las Lajas que no tenía nombre

Se trata del saurópodo más antiguo del periódo Cretácico que se encontró en la provincia de Neuquén. El lunes 24 será presentado formalmente.

El hallazgo se produjo en 2016 a 10 kilómetros de Las Lajas.
Los dinosaurios de Neuquén siguen despertando pasión y se suman nuevos descubrimientos que engrosan la riqueza paleontológica de la zona. El investigador Rodolfo Coria presentará el lunes la identificación de un saurópodo, el dinosaurio más antiguo del período Cretácico que se encontró en la provincia. La presentación será el lunes 22 a las 12, en el Centro Cultural J.B. Alberdi.

El hallazgo de los restos fósiles se produjo a fines de 2016 y hasta hace pocas horas el saurópodo no tenía nombre. Ahora se identificó a la nueva especie como Pilmatueia faundezi, y tiene una antigüedad de 135 millones de años.

Su nombre Pilmatueia se refiere a la localidad de Pilmatué, a 9 km al norte de Las Lajas, donde se recolectaron los fósiles, y faundezi es en reconocimiento a Ramón Faúndez, encargado del Museo Municipal de Las Lajas, por su colaboración a lo largo de todo el proyecto de investigación.

Fue un cuadrúpedo herbívoro de aproximadamente 15 metros de largo y una de sus particularidades es que tenía las vértebras del cuello y del lomo con una peculiar doble hilera de espinas neurales.

Destacaron desde La Subsecretaría de Cultura provincial que este hallazgo aumenta los conocimientos sobre el registro de saurópodos durante el Valanginiano, un período en el que la diversidad de dinosaurios en todo el mundo es pobremente conocida.

Los animales prehistóricos llegaron al Congreso

El Senado de la Nación declaró de interés la presentación del descubrimiento del “Tratayenia rosalesi”, un dinosaurio depredador carnívoro que vivió durante el período del Cretácico.

Neuquén.
El dinosaurio posee extremidades anteriores largas y musculosas que estaban inclinadas con garras gigantescas en los dos dedos.

Se trató de una iniciativa de la senadora Lucila Crexell. “Cada nuevo hallazgo enriquece la historia de nuestro país, por lo cual creo que es importante acompañar e incentivar a los equipos que dedican tanto trabajo a estos estudios”, expresó la legisladora.

La investigación de esta especie cuyos restos fueron encontrados en Tratayén fue encabezada por el paleontólogo Juan Porfiri, por Domenica dos Santos, del Museo de Ciencias Naturales de la UNCo, y Matthew Lamanna, del Carnegie Museum of Natural History de Estados Unidos.

viernes, 21 de septiembre de 2018

La mayor extinción masiva duró un 'instante' geológico de 31.000 años

La mayor extinción en la historia de la Tierra, que acabó hace 252 millones de años con el 90% de especies marinas y la mayoría de terrestres, duró solamente un 'instante' geológico de 31.000 años.   

SHUZHONG SHEN
El episodio de la también conocida como la 'Gran Muerte', que marcó el final del Periodo Pérmico, ha sido definido temporalmente en un estudio publicado en 'Geological Society of America Bulletin'.

Científicos de China, Estados Unidos y Canadá combinaron nuevas dataciones radiométricas de alta resolución de siete capas de material volcánico estrechamente espaciadas de la sección Penglaitan del sur de China con bioestratigrafía detallada y análisis geoquímicos.

Los resultados muestran que la duración de la extinción masiva al final del Pérmico es de aproximadamente 31.000 años, esencialmente "instantánea" según los estándares geológicos. "La extinción masiva puede haber ocurrido solo en miles de años, pero la incertidumbre analítica de la actual técnica de datación de CA-ID-TIMS nos impide obtener una restricción más significativa por menos de 30.000 años", dice el autor principal de este documento, el profesor SHEN Shuzhong, del Instituto Nanjing de Geología y Paleontología (NIGPAS) de la Academia de Ciencias de China.   

El estudio también sugiere que la extinción repentina puede haber sido causada por inundaciones de Siberia y erupciones de basalto, junto con volcanismo explosivo intensivo local que puede haber comenzado unos 420.000 años antes de la extinción masiva. Estos eventos pueden haber reducido significativamente la estabilidad de los ecosistemas del Pérmico Tardío hasta el punto en que un solo incidente extremo finalmente resultó en un colapso repentino del ecosistema.   

Durante décadas, los científicos han estudiado el límite del Pérmico-Triásico en Meishan, en la provincia de Zhejiang, sur de China, que sirve como referencia internacional para el límite. Pero esta "sección condensada", una gran cantidad de tiempo representada por un pequeño espesor de sedimentos, hace difícil discernir si las extinciones fueron abruptas o graduales.

Para lidiar con este problema, SHEN y sus colegas de CAS, el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), el Museo Nacional de Historia Natural de Washington D.C. y la Universidad de Calgary (Canadá), centraron su atención en la sección de Penglaitan en la Región Autónoma de Guangxi, en el sur de China.

Los sedimentos de Penglaitan se depositaron en aguas tropicales poco profundas, donde los sedimentos se acumularon más de 100 veces más rápido que en las capas de Meishan, lo que hace que el sedimento de Penglaitan sea mucho más grueso que el de Meishan durante un periodo de tiempo comparable. En otras palabras, solo unos pocos centímetros de roca en Meishan equivalen a metros de sedimento en Penglaitan. La sección ampliada en Penglaitan permitió a los científicos estudiar los eventos en el límite Pérmico-Triásico a una resolución temporal mucho más alta.   

Además de las mayores tasas de sedimentación, la sección de Penglaitan tiene mejores controles geocronológicos y estratigráficos, y una gran cantidad de datos paleontológicos, que permiten examinar la estructura fina de la extinción y las perturbaciones ambientales coetáneas.

SIN INTERVALO DE SUPERVIVENCIA DE LOS TAXONES

SHEN y sus colegas documentaron una rica biota del Pérmico tardío en Penglaitan, con al menos 10 grupos fósiles marinos principales, incluidos braquiópodos, amonoides, esponjas, corales, conodontos, foraminíferos, briozoos, bivalvos y trilobites.

Un total de 29 de las 66 especies del Pérmico identificadas en la sección desaparecieron dentro o en la parte superior de un solo lecho de piedra arenisca rica en cenizas volcánicas (lecho 141). Además, no existe un "intervalo de supervivencia" de los taxones del Pérmico que se extienda hasta el Triásico Inferior. Este ecosistema marino tan diverso desapareció repentinamente durante el momento de la deposición del lecho 141.

Las edades radiométricas del volcanismo de las trampas siberianas coinciden con las fechas radiométricas recuperadas de los lechos de cenizas volcánicas conservadas en Penglaitan y Meishan. La superposición de fechas sugiere que los efectos ambientales de los gases volcánicos como el dióxido de carbono, el metano y el dióxido de azufre podrían haber sido mortales. Un calentamiento invernadero letal, océanos con el oxígeno agotado, lluvia ácida y contaminación atmosférica causada por metales pesados habrían dificultado la vida.

Anteriormente, los científicos que trabajaban en el problema ni siquiera estaban seguros de si había un pulso o dos pulsos de extinción en el límite Pérmico-Triásico, o si algunas especies del Pérmico realmente sobrevivieron en los primeros lechos del Triásico. Estos problemas no se pudieron resolver en secciones condensadas como Meishan. 

Por el contrario, los depósitos de Pérmico en Penglaitan contienen más de 50 capas de ceniza volcánica y lechos volcánicos de arenisca ricos en cenizas, posiblemente producidos por flujos piroclásticos de los centros cercanos de erupción de arco volcánico en el sur de China, presentando así una imagen más clara del periodo de extinción.

El cambio abrupto en la deposición de las calizas del Pérmico superior y las areniscas ricas en ceniza a la pizarra negra con intercalaciones de piedra caliza de escala centimétrica en el Triásico inferior claramente representa un cambio importante en el medio ambiente oceánico.

La extinción del Pérmico se ha relacionado en el pasado con un tiempo de rápido calentamiento del clima, potencialmente producido por el dióxido de carbono y las emisiones de metano de las erupciones de basalto siberiano. Las mediciones de alta resolución de la paleotemperatura a través del intervalo de extinción masiva sugieren un calentamiento sustancial de hasta 10 grados Centígrados inmediatamente después del evento de extinción masiva.

"Esto podría explicar el cambio en el tipo de sedimentos de calizas en el Pérmico a las lutitas negras del Triásico temprano, lo que indica anoxia oceánica", dice SHEN.

Un clima cálido puede causar que las corrientes oceánicas se vuelvan lentas y al mismo tiempo aumente la meteorización y la escorrentía del río. La reducción de la mezcla de aguas ricas en oxígeno de la superficie del océano con aguas más profundas y el incremento de la productividad oceánica provocado por el mayor suministro de nutrientes podría haber llevado a un aumento de la deposición de carbono orgánico y a la anoxia del océano resultante.

Así es «Dickinsonia», el animal más antiguo que ha pisado la Tierra

El fósil fue hallado por un estudiante de la Universidad Nacional de Australia y habría vivido hace 558 millones de años

La grasa de hace 558 millones de años revela el primer animal conocido

Fósil de Dickinsonia orgánicamente preservado procedente de la zona del
Mar Blanco de Rusia (Ilya Bobrovskiy/ Australian National University)
Científicos de la Universidad Nacional de Australia (ANU) y otros países han descubierto moléculas de grasa en un antiguo fósil para revelar el primer animal confirmado en el registro geológico que vivió en la Tierra hace 558 millones de años. La extraña criatura llamada 'Dickinsonia', que creció hasta 1,4 metros de longitud y tenía forma ovalada con segmentos en forma de costilla que recorrían su cuerpo, formaba parte de la biota de Ediacara que vivió en la Tierra 20 millones de años antes de la 'explosión cámbrica' de la vida animal. 

El estudiante de doctorado de ANU Ilya Bobrovskiy descubrió un fósil de 'Dickinsonia' tan bien conservado en un área remota cerca del Mar Blanco en el noroeste de Rusia, cuyo tejido aún contenía moléculas de colesterol, un tipo de grasa que es el sello distintivo de la vida animal.

El investigador principal, el profesor asociado Jochen Brocks, explica que la "explosión del Cámbrico" ocurrió cuando animales complejos y otros organismos macroscópicos, como moluscos, gusanos, artrópodos y esponjas, comenzaron a dominar el registro fósil.


"Las moléculas de grasa fósil que hemos encontrado demuestran que los animales eran grandes y abundantes hace 558 millones de años, millones de años antes de lo que se pensaba", afirma el profesor Brocks, de la Escuela de Ciencias de la Tierra de ANU.

"Los científicos han estado luchando durante más de 75 años por saber qué fueron 'Dickinsonia' y otros extraños fósiles de la biota de Ediacaran: ameba unicelular gigante, líquenes, experimentos fallidos de la evolución o los primeros animales en la Tierra. La grasa fósil ahora confirma a 'Dickinsonia' como el fósil animal más antiguo conocido, lo que resuelve un misterio de décadas que ha sido el Santo Grial de la paleontología".

Bobrovskiy explica que el equipo desarrolló un nuevo enfoque para estudiar los fósiles de 'Dickinsonia', que tienen la clave entre el viejo mundo dominado por las bacterias y el mundo de los animales grandes que surgió hace 540 millones de años durante la 'explosión cámbrica'. "El problema que tuvimos que superar fue encontrar fósiles de 'Dickinsonia' que retuvieran algo de materia orgánica", relata Bobrovskiy, de la Escuela de Ciencias de la Tierra de ANU.

"La mayoría de las rocas que contienen estos fósiles, como las del yacimiento Ediacara en Australia, han soportado mucho calor, mucha presión, y luego han sido erosionadas después de eso. Estas son las rocas que los paleontólogos estudiaron durante muchas décadas, lo que explica por qué estaban atascados en la verdadera identidad de 'Dickinsonia", cuenta este experto.

Los paleontólogos normalmente estudian la estructura de los fósiles, pero Bobrovskiy extrajo y analizó las moléculas del interior del fósil de 'Dickinsonia' encontradas en rocas antiguas en Rusia para hacer un descubrimiento de gran avance. "Cogí un helicóptero para llegar a esta parte remota del mundo, hogar de osos y mosquitos, donde pude encontrar fósiles de 'Dickinsonia' con materia orgánica aún intacta", recuerda Bobrovskiy.

"Estos fósiles estaban ubicados en medio de los acantilados del Mar Blanco, que tienen entre 60 y 100 metros de altura. Tuve que colgarme del borde de un acantilado con cuerdas y excavar enormes bloques de piedra arenisca, sacarlos, lavar la piedra arenisca y repetir este proceso hasta que encontré los fósiles que estaba buscando", añade. 

El profesor asociado Brocks resalta que ser capaz de estudiar las moléculas de estos organismos antiguos era un cambio de juego. "Cuando Ilya me mostró los resultados, simplemente no podía creerlo --cuenta--. Pero también de inmediato vi la importancia". ANU dirigió la investigación, publicada en 'Science', en colaboración con científicos de la Academia Rusa de Ciencias y el Instituto Max Planck de Biogeoquímica y la Universidad de Bremen en Alemania.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Nueva versión actualizada de la Tabla Cronoestratigráfica Internacional en español

Se ha actualizado al español la última versión generada por la Comisión Internacional de Estratigrafía en agosto de 2018, como continuación de la primera traducción oficial al castellano de la Tabla Cronoestratigráfica Internacional (v2015/01).


Entre los cambios más significativos está la incorporación de las subseries y pisos del Holoceno (Groenlandiense, Norgripiense y Megalayense), además de la aparición de dos nombres nuevos para el Cámbrico (la serie Miaolingiense -ex "serie 3"- y el piso Wuliuense -ex "piso 5"- de este sistema). Otras diferencias con respecto a las versiones 2015/01 y 2018/08 de la Tabla en español son las referencias a tres nuevos "clavos dorados" (estratotipos globales de límite para las bases de los pisos Wuliuense, Albiense y Chattiense), así como revisiones en las dataciones absolutas para la base de tres pisos del Pérmico (el Sakmariense,  el Roadiense y el Wuchiapingiense) y para la base del Triásico (base del piso Induense).

Esta edición castellana actualizada de la Tabla Cronoestratigráfica Internacional ha sido realizada por nuestro compañero Juan Carlos Gutiérrez Marco y patrocinada por la Sociedad Geológica de España, el Instituto Geológico y Minero de España, el Instituto de Geociencias y la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

Hacerse pequeños fue esencial para la evolución de los mamíferos

Ser cada vez más pequeño fue un factor clave que contribuyó a la evolución excepcional de los mamíferos en los últimos 200 millones de años.    

BOB NICHOLLS
Un nuevo estudio publicado en Nature recurrió al análisis informático moderno para analizar lo que sucedió con el esqueleto de nuestros pequeños ancestros mamíferos.

El origen de los mamíferos modernos se remonta a más de 200 millones de años hasta la edad de los dinosaurios. Pero mientras los dinosaurios evolucionaron para convertirse en algunos de los animales terrestres más grandes, durante los siguientes 150 millones de años, los antepasados de todos los mamíferos modernos buscaron una estrategia completamente diferente: hacerse muy pequeños.

Los mamíferos modernos son únicos en tener una mandíbula inferior que consiste en un solo hueso con dientes. Por el contrario, todos los demás vertebrados poseen mandíbulas inferiores complejas formadas por al menos cinco o más huesos unidos entre sí. En el curso de la evolución, los fósiles muestran que la mandíbula inferior de los ancestros de los mamíferos se simplificó y se formó una nueva articulación de la mandíbula, mientras que algunos de los otros huesos se movieron al oído medio para ayudar a la audición.

EVOLUCIÓN DE LA MANDÍBULA DE LOS MAMÍFEROS   

La investigación del equipo se centró en la cuestión de hace mucho tiempo de cómo era posible simplificar y reestructurar la mandíbula inferior, a la vez que se podía comer y escuchar. Utilizando tomografía computarizada de rayos X (CT) de varios cráneos fósiles y mandíbulas inferiores, los investigadores generaron modelos digitales que fueron sometidos a diferentes simulaciones por ordenador.

Sus resultados mostraron que el pequeño tamaño de los mamíferos fósiles reduce significativamente las tensiones en los huesos de la mandíbula cuando se alimenta, mientras que aún son lo suficientemente poderosos como para capturar y morder a través de las presas, como los insectos.

"Nuestros resultados proporcionan una nueva explicación de cómo evolucionó la mandíbula de los mamíferos hace más de 200 millones de años. Ser muy pequeño parece haber sido crucial para nuestros antepasados mamíferos para reducir las tensiones en la mandíbula durante la alimentación y hacer posible la reestructuración de los huesos de la mandíbula", explica el autor principal del trabajo, el doctor Stephan Lautenschlager, profesor de la Universidad de Birmingham, en Reino Unido.

La directora del estudio, la profesora Emily Rayfield, de la Universidad de Bristol, agrega: "La evolución de la articulación mandibular de los mamíferos ha dejado perplejos a los paleontólogos durante más de 50 años. Usando métodos computacionales podemos ofrecer explicaciones sobre cómo nuestros ancestros mamíferos pudieron mantener una mandíbula funcional mientras cooptaron los huesos en un complejo sistema de detección de sonido. Nuestra investigación trata de probar ideas de lo que hace que los mamíferos sean únicos entre el reino animal, y cómo pudo haberse producido".