jueves, 26 de enero de 2023

Fósiles del Triásico revelan los orígenes de los anfibios vivos

Fotografía microscópica de una mandíbula inferior de Funcusvermis gilmorei
poco después de ser recuperada durante la clasificación microscópica de
sedimentos del yacimiento fósil de Thunderstorm Ridge.
- BEN KLIGMAN FOR VIRGINIA TECH
Paleontólogos han descubierto el primer fósil "inconfundible" de cecilias del Triásico, el más antiguo conocido, ampliando así en unos 35 millones de años el registro de este pequeño animal excavador.   

El hallazgo también llena un vacío de al menos 87 millones de años en el registro fósil histórico conocido de esta criatura parecida a un anfibio.

El fósil fue descubierto por primera vez por Ben Kligman, estudiante de doctorado en el Departamento de Geociencias, parte de la Facultad de Ciencias de Virginia Tech, en el Parque Nacional del Bosque Petrificado de Arizona durante una excavación en 2019. Bautizado por Kligman como 'Funcusvermis gilmorei', el fósil extiende la historia de las cecilias 35 millones de años atrás hasta el Período Triásico, hace aproximadamente entre 250 y 200 millones de años.

Antes de este nuevo estudio, publicado en la revista 'Nature', sólo se conocían 10 fósiles de cecilias, que se remontaban al Jurásico Temprano, hace unos 183 millones de años. Sin embargo, según Kligman, estudios previos de AND estimaban que los orígenes evolutivos de las cecilias se remontaban a las eras Carbonífera o Pérmica, hace entre 370 y 270 millones de años, marcando esa brecha de 87 millones de años. Sin embargo, no se habían encontrado fósiles de este tipo.

"El descubrimiento de los fósiles más antiguos de cecilias pone de relieve el carácter crucial de las nuevas pruebas fósiles. Muchas de las grandes cuestiones pendientes de la paleontología y la evolución no pueden resolverse sin fósiles como éste", afirma Kligman, que ya había descubierto una especie de cinodonte o mamífero pedunculado de 220 millones de años de antigüedad, precursor de los mamíferos actuales.

"Las cecilias fósiles son extraordinariamente raras y se encuentran accidentalmente cuando los paleontólogos buscan fósiles de otros animales más comunes --asegura--. El descubrimiento de uno fue totalmente inesperado y transformó la trayectoria de mis intereses científicos".

El descubrimiento de los fósiles fue realizado en 2019 por Kligman y el estudiante en prácticas del Parque Nacional del Bosque Petrificado Xavier Jenkins, ahora estudiante de doctorado en la Universidad Estatal de Idaho, mientras el dúo procesaba sedimentos fosilíferos de la apodada Thunderstorm Ridge del parque a través de un microscopio.

El 'funcusvermis' se encontró en una capa de la Formación Chinle datada hace aproximadamente 220 millones de años, cuando Arizona estaba situada cerca del ecuador en la parte central del supercontinente Pangea, explica Kligman. En aquella época, esta región estaba sometida a un clima cálido y húmed, más que en la actualidad.

"Ver la primera mandíbula al microscopio, con su característica doble hilera de dientes, me produjo escalofríos --recuerda Kligman--. Inmediatamente supimos que era una ceciliana, el fósil de ceciliana más antiguo jamás hallado, y un descubrimiento único en la vida".   

Antes de este hallazgo, el vacío de 87 millones de años en el registro fósil ocultaba la historia evolutiva temprana de las cecilias, lo que llevó a décadas de debate entre los científicos sobre el parentesco de las cecilias con sus parientes anfibios, las ranas y las salamandras.   

"El 'funcusvermis' amplía el patrón ecuatorial húmedo de aparición observado en todas las cecilias fósiles y vivas conocidas, lo que sugiere que la historia biogeográfica de las cecilias se ha guiado por la restricción a estos entornos ecológicos, probablemente debido a limitaciones fisiológicas relacionadas con la humedad, y limitada por la deriva de las placas continentales dentro y fuera de la zona ecuatorial húmeda tras la fragmentación de Pangea", explica Kligman.   

Las cecilias modernas, que ahora viven exclusivamente en Sudamérica, Centroamérica, África y el sur de Asia, son anfibios sin extremidades, de cuerpo cilíndrico y cráneo compacto en forma de bala que les ayuda a excavar bajo tierra, que se pasan la vida excavando en la hojarasca o el suelo en busca de presas como gusanos e insectos. Esta existencia subterránea ha dificultado a los científicos el estudio de las cecilias.

De hecho, el 'funcusvermis' comparte rasgos esqueléticos más relacionados con fósiles de ranas y salamandras primitivas, lo que refuerza las pruebas de un origen compartido y una estrecha relación evolutiva entre las cecilias y estos dos grupos. También comparte rasgos esqueléticos con un antiguo grupo de anfibios conocidos por los paleontólogos como temnospóndilos disorofóideos.

El profesor Sterling Nesbitt afirma que hallazgos como éste pueden reajustar el tablero de juego de la paleontología, en el mejor sentido de la expresión. "Este hallazgo demuestra claramente que algunos fósiles que apenas se pueden ver pueden cambiar en gran medida nuestra comprensión de grupos enteros que se pueden ver hoy en día", señala.

En el Parque Nacional del Bosque Petrificado, donde se encontró el descubrimiento inicial en 2019, se han recuperado las mandíbulas inferiores de al menos 70 individuos de 'Funcusvermis' desde el verano de 2022, lo que convierte a la zona en "el lecho óseo productor de cecilias fósiles más abundante jamás descubierto", indica Kligman.

Sólo se ha encontrado un puñado de huesos de 'Funcusvermis', incluyendo mandíbulas superior e inferior, una vértebra y parte de una extremidad posterior, explica. Todos los huesos encontrados estaban desarticulados, no eran esqueletos completos. Sin esqueletos completos, Kligman y sus colegas investigadores no pueden determinar con exactitud la longitud del cuerpo de 'Funcusvermis', pero las inferencias a partir de elementos aislados, como que la mandíbula inferior medía menos de un cuarto de pulgada, indican que 'Funcusvermis' era un animal diminuto.   

"Desde su descubrimiento en 2017, el sitio de Thunderstorm Ridge ha producido un conjunto diverso de más de 60 animales que van desde tiburones de agua dulce hasta dinosaurios --prosigue Kligman--. Varias otras especies nuevas descubiertas en este sitio han sido descritas recientemente. Actualmente se están estudiando muchas otras especies nuevas de este yacimiento, que se publicarán en los próximos años".

europapress.es

¿Cuál es el dinosaurio más grande de España?

Durante gran parte del Cretácico, la península ibérica era un archipiélago con animales de pequeño tamaño, pero antes de que eso sucediera, existió en nuestra región uno de los dinosaurios más grandes del mundo.

Recreación de ‘Concavenator’ (Elenarts).
Asturias, Burgos, Cuenca, La Rioja, Soria, Teruel… no son pocos los lugares en España en los que visitar yacimientos de dinosaurios, especialmente del Jurásico y del Cretácico. En ellos se han encontrado varias especies de dinosaurios, algunos diminutos, como Iberomesornis, del tamaño de un gorrión moderno, otros de tamaño mediano, como Tamarro, de apenas dos metros de longitud y otros más grandes, como el icónico depredador de Cuenca Concavenator corcovatus, que podía alcanzar los 6 metros.

Dinosaurios pequeños: la excepción ibérica

Desde que Pangea se desgajó hace unos 175 millones de años, a principios del Jurásico, el territorio que hoy ocupa la península ibérica y una parte de Europa se fue separando paulatinamente del continente, y terminó conformado por varias islas: el archipiélago europeo y tuvo lugar el efecto evolutivo conocido como enanismo insular, por el cual, los animales evolucionan en tamaños cada vez más pequeños, adaptándose a la limitación de recursos. De ahí que la mayoría de los dinosaurios encontrados en la península ibérica sean relativamente pequeños, comparados con los de otras áreas geográficas.

Reproducción a tamaño natural de ‘Vallibonavenatrix’ en Vallibona,
Castellón, realizada por Paleoymás (2022).
 
Desde principios del Cretácico, el enanismo insular fue una constante en los dinosaurios ibéricos. A este período pertenece el espinosáurido Vallibonavenatrix, de unos 8 metros de longitud, muy inferior a los más de 15 metros de su pariente más cercano, el africano Spinosaurus. Entre los herbívoros se encuentran el hadrosáurido Portellsaurus o el iguanodóntido Morelladon, ambos de 5 o 6 metros de longitud, aproximadamente la mitad de lo que medía Iguanodon. Incluso los saurópodos, un grupo que superan con frecuencia los 20 metros de longitud, y que engloba a las especies más grandes de dinosaurios, eran insólitamente pequeños: Demandasaurus darwini apenas alcanzaba los 10 metros, mientras que Tastavinsaurus con suerte alcanzaba los 16.

Ya a finales Cretácico, cerca de la extinción de los grandes dinosaurios no avianos, gracias al descenso generalizado del nivel del mar, las islas que conformarían la península ibérica fueron colonizadas de nuevo por grandes dinosaurios continentales; pero incluso estos eran significativamente más pequeños que sus homólogos de otras regiones. En esta época se encuentran los saurópodos Lohuecotitan, de unos 15 metros de longitud, o Abditosaurus, de hasta 18 metros, el dinosaurio más grande conocido de su entorno espaciotemporal.

‘Europatitan’, un gigante infiltrado

Europatitan eastwoodi. Autor: Davide Bonadonna. / C.A.S.
Sin embargo, desde que Pangea comenzase a romperse hasta que el archipiélago europeo se aislara del continente pasó bastante tiempo, y la evolución no es un proceso repentino; son necesarias muchas generaciones para que las adaptaciones se fijen en las poblaciones. Por eso, entre finales del Jurásico y principios del Cretácico, aún se podían encontrar algunos grandes dinosaurios de talla continental.

Este es el caso de uno de los saurópodos más representativos: Europatitan eastwoodi, un titanosaurio que habitó lo que hoy es Salas de los Infantes, en Burgos. Aunque vivió a principios del Cretácico, su tamaño era descomunal: hasta 27 metros de longitud y un peso estimado de 35 toneladas. Este dinosaurio tiene parentesco evolutivo con los saurópodos del supercontinente de Gondwana, lo que muestra un posible intercambio de fauna, en algún momento del Cretácico temprano, entre lo que hoy es la península ibérica y el norte de África. Pero, aún existe un dinosaurio más grande que Europatitan en la península ibérica.

‘Turiasaurus riodevensis’, el dinosaurio más grande de España

Recreación de ‘Turiasaurus’ (CC BY-SA 4.0 / Ferrutxo) 
El mayor de los dinosaurios ibéricos conocidos —y también el mayor de toda Europa— habitó hace entre 145 y 155 millones de años, a finales del Jurásico, después del inicio de la fragmentación de Pangea, pero antes de que Europa se disgregara en un archipiélago, y por tanto, antes de que iniciara el efecto del enanismo insular.

Su nombre, Turiasaurus riodevensis, deriva del municipio turolense de Riodeva donde fue encontrado, y del río Turia, en cuya cuenca se encuentra el yacimiento. Los primeros restos fueron encontrados en 2003 y, apenas tres años más tarde, el equipo de investigación liderado por el paleontólogo Rafael Royo-Torres describió la nueva especie en la prestigiosa revista científica Science.

El cráneo, muy fragmentado, fue analizado con posterioridad. Su reconstrucción fue presentada durante la 10ª Reunión Anual de la Asociación Europea de Paleontólogos de Vertebrados por el prestigioso paleontólogo Francesc Gascó-Lluna, y en colaboración con el mismo equipo de Royo-Torres que descubrió el animal en primer lugar. Tanto los restos como la reconstrucción del cráneo se encuentran en la colección del Museo de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis.

Aunque los restos son limitados, el estudio de los fósiles, especialmente del húmero, de 179 centímetros, mediante anatomía comparada con otros saurópodos, como Argentinosaurus o Paralititan, fue suficiente para estimar su longitud en más de 35 metros.

Referencias:

Gascó-Lluna, F. et al. 2012, enero. Reconstruction of the cranial anatomy of Turiasaurus riodevensis.

Royo-Torres, R. et al. 2006. A Giant European Dinosaur and a New Sauropod Clade. Science, 314(5807), 1925-1927. DOI: 10.1126/science.1132885

Torcida Fernández-Baldor, F. et al. 2017. Europatitan eastwoodi , a new sauropod from the lower Cretaceous of Iberia in the initial radiation of somphospondylans in Laurasia. PeerJ, 5, e3409. DOI: 10.7717/peerj.3409

Vila, B. et al. 2022. A titanosaurian sauropod with Gondwanan affinities in the latest Cretaceous of Europe. Nature Ecology & Evolution, 6(3), 288-296. DOI: 10.1038/s41559-021-01651-5

muyinteresante.es

miércoles, 25 de enero de 2023

Nueva especie de pterosaurio con cientos de pequeños dientes

Impresión artística de Balaenognathus maeuseri. - MEGAN JACOBS

Se ha identificado una nueva e inusual especie de pterosaurio, que tenía más de 400 dientes que parecían las púas de un peine para liendres.   

El fósil se encontró en una cantera alemana y ha sido descrito por paleontólogos de Inglaterra, Alemania y México.   

El profesor David Martill, autor principal de la investigación, de la Escuela de Medio Ambiente, Geografía y Geociencias de la Universidad de Portsmouth, declaró en un comunicado: "El esqueleto casi completo se encontró en una piedra caliza de capas muy finas que conserva los fósiles de maravilla".

"Las mandíbulas de este pterosaurio son muy largas y están recubiertas de pequeños dientes finos y ganchudos, con pequeños espacios entre ellos, como un peine para liendres. La mandíbula larga está curvada hacia arriba como una avoceta y al final se ensancha como una espátula. No tiene dientes al final de la boca, pero sí a lo largo de ambas mandíbulas hasta la parte posterior de la sonrisa.

"Y lo que es aún más notable es que algunos de los dientes tienen un gancho en el extremo, que nunca hemos visto antes en un pterosaurio. Estos pequeños ganchos se habrían utilizado para atrapar los diminutos camarones de los que probablemente se alimentaba el pterosaurio, asegurándose de que bajaban por su garganta y no quedaban aplastados entre los dientes".

El descubrimiento se produjo accidentalmente mientras los científicos excavaban un gran bloque de piedra caliza que contenía huesos de cocodrilo.

El profesor Martill declaró: "Se trata de un hallazgo bastante casual de un esqueleto bien conservado con una articulación casi perfecta, lo que sugiere que el cadáver debía de encontrarse en una fase muy temprana de descomposición, con todas las articulaciones, incluidos los ligamentos, aún viables. Debió de ser enterrado en sedimentos casi tan pronto como murió".

El pterosaurio pertenece a una familia de pterosaurios llamada Ctenochasmatidae, que se conocen por la piedra caliza de Baviera (Alemania), donde también se encontró éste.   

Desde que se describió el primer pterosaurio de esta zona en el siglo XVIII, se han descubierto cientos de restos de estos reptiles voladores, lo que convierte a las canteras del Jura de Franconia, en Baviera, en una de las localidades más ricas en pterosaurios del mundo.

"Este pterosaurio tenía dientes en la mandíbula superior e inferior, que son una imagen especular la una de la otra. Hay otro pterosaurio con más dientes -Pterodaustro, de Argentina-, pero tiene dientes rechonchos en la mandíbula superior y aún más largos en la inferior, por lo que este nuevo espécimen es muy diferente de otros ctenochasmátidos", añadió el profesor Martill.

Los dientes del nuevo pterosaurio sugieren un extraordinario mecanismo de alimentación mientras vadeaba el agua. Utilizaba su pico en forma de cuchara para canalizar el agua y luego sus dientes para exprimir el exceso de líquido, dejando a la presa atrapada en su boca.   

El animal probablemente se zambullía en lagunas poco profundas, succionando pequeños camarones de agua y copépodos y filtrándolos después con los dientes, como los patos y los flamencos. 

Se le ha dado el nombre de Balaenognathus maeuseri. El nombre genérico significa "boca de ballena" por su estilo de alimentación filtrante. El nombre específico se debe a uno de los coautores, Matthias Mäuser, tristemente fallecido durante la redacción del artículo.   

Un artículo sobre el hallazgo se publica en Paläontologische Zeitschrift (PalZ). El espécimen se expone actualmente en el Museo de Historia Natural de Bamberg.

europapress.es

Paseos de invierno por Burgos

ESP. FITUR 2023: BURGOS

Tras los pasos de gigantes en la sierra de la Demanda, por el camino de la evolución entre Atapuerca y Burgos, la riqueza monumental de la provincia ofrece rutas experienciales únicas, algunas dedicadas especialmente a los niños

El espectacular Salto del Nervión se vuelve aún más potente tras las nevadas y
 lluvias de este inicio del año. / ECB
El invierno también tiene su encanto en Burgos. De hecho, el turismo de fin de semana abunda en esta época del año llenando la capital y provincia de visitantes. Los únicos requisitos son abrigarse y planificar las actividades teniendo en cuenta que a partir de las cinco y media de la tarde ya es de noche.

Vamos a dar un repaso en estas líneas en una sucesión de paseos cargados de historia, naturaleza y el pasado más remoto de Burgos. El viaje arranca entre los gigantes que hicieron suya la sierra de la Demanda, por los lugares que pisaron los primeros humanos, por esa devoción esculpida en piedra y esa naturaleza que ha acompañado a todos ellos y que en algunos puntos como el Salto del Nervión, estarán estos días en su máximo apogeo tras las pasadas nevadas. 

Tras el rastro de gigantes

Hace más de 145 millones de años, los habitantes de la Sierra de la Demanda tenían diez metros de largo y hasta cinco toneladas de peso. Demandasaurus darwini, Europatitan eastwodi y otros gigantes dejaron su rastro en esta tierra de dinosaurios que cuenta con un coqueto museo, Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, pequeño para todo su potencial, en pleno centro de la localidad. Y desde ahí se pueden iniciar rutas por aquellos lugares por donde pasearon los gigantes. La rutas se distribuyen por la localidad de Mambrillas de Lara, donde se ubica el yacimiento de La Pedraja, Salas para visitar el museo y el yacimiento de Costalomo, en Regumiel de la Sierra, el yacimiento El Frontal, y en Quintanilla de las Viñas, donde se ubican Las Sereas.

Atapuerca, primeros pasos

Rastrear el pasado más remoto del hombre en Europa se puede hacer desde Burgos. Desde hace 1,5 millones de años hay rastro de presencia de homínidos en Atapuerca. Antes que el Homo sapiens por estas tierras pasearon el homo antecessor, una pequeña tribu de preneandertales de 28 individuos aún sin nombre, antes conocidos como heidelbergensis, y neandertales. El pasado más remoto del hombre se conoce, se palpa, se practica y se siente en los yacimientos de Atapuerca, que tienen abiertas las visitas guiadas desde el Centro de Acceso a los Yacimientos, ubicado en Ibeas de Juarros. Se practica en el Centro de Arqueología Experimental (Carex) de Atapuerca donde está resumida la vida de la prehistoria en el exterior y en el interior una muestra explica el desarrollo tecnológico de aquellos primeros grupos de homínidos. Los fósiles de Atapuerca que han definido la prehistoria del hombre en el continente se pueden ver en el Museo de la Evolución, en la planta-1 de su exposición permanente. Para quien quiera conocer aquellos animales con los que convivían los primeros sapiens en la prehistoria, qué mejor que un safari entre bisontes, caballos prewalski y uros o conocer cómo era la vida en el neolítico. Vivir la prehistoria es posible en Paleolítico Vivo. 

Fe tallada en piedra

Hay un Burgos monumental tallado en piedra en nombre de Dios, pero también de los hombres. A la Catedral Gótica, elemento icónico de la ciudad de Burgos y gran iman del turista, se le unen otros espacios esculpidos en piedra como el Monasterio de las Huelgas. Construido entre los siglo XII y XIII por orden de Alfonso VIII y Leonor de Plantagent es un panteón real, pero también un monasterio cuya abadesa ostentaba un gran poder.

A las afueras de Burgos, la Cartuja de Miraflores. Engarzada en el pulmón verde de Fuentes Blancas es un monasterio donde destaca la portada de la iglesia pero sobretodo la maravilla que supone el retablo mayor, obra de Gil de Siloé que llega a cortar la respiración con su grandiosidad. Más allá de Burgos, se levanta otro templo esculpido por la fe. El monasterio de San Pedro de Cardeña. En sus sótanos está una de las bodegas románicas más antiguas que aún se conservan. A quien le gusta la historia conocerá la vinculación de este monasterio con Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid, Doña Jimena y sus hijas.

Entre cascadas

Tras las últimas nieves y lluvias es un buen momento para disfrutar de las cascadas y saltos de agua de Burgos. El más espectacular, el salto del Nervión se encuentra en la frontera entre Burgos y Álava, en pleno corazón del espacio natural Monte Santiago. Es el salto de agua más grande de la península con una caída a plomo de 300 metros de altura, con un espectacular mirador situado en frente al que se llega desde la Casa del Parque de Monte Santiago atravesando un majestuoso hayedo.

En Puentedey, en el corazón de las Merindades, se encuentra la Cascada de la Mea, ubicada al final de un estrecho cañón precedido de un bosque de quejigos. Antes de llegar a la cascada se puede disfrutar de un capricho de la naturaleza como es el famoso puente natural que el Nela ha ido perfilando a lo largo de miles de años.

Entre cascadas la más conocida Orbaneja del Castillo. Una cascada de postal, o de imagen de instagram, que es de las más visitadas de la provincia. Entre Valderredible y Escalada, es conocido por este torrente que nace, corre y salta en un visto y no visto. Mana de la Cueva del Agua, en Orbaneja, y atraviesa el pueblo a toda velocidad precipitándose al Ebro en forma de cascada con 25 metros de altura.

Entre cuevas

El subsuelo de Burgos no sólo está lleno de sedimentos. Cuenta con grandes cavidades. Una catedral bajo el suelo se puede considerar Ojo Guareña. Desde la Casa del Parque se pueden orquestar rutas por la zona. Entre ellas destaca Cueva Palomera, un conjunto calizo-dolomítico de más de 100 kilómetros de recorrido subterráneo de los que 2,4 kilómetros están abiertos al público. Las minas como Puras de Villafranca o Mina Esperanza, visitables, pueden ser una posibilidad para vivir una jornada de aventura. Algo que no está reñido con la Catedral de Burgos si se acercan a las Galería Catedral y Galería del Pozo de Patrimonio de la luz en Hontoria del Pinar. De allí surgió la materia prima que pulida y esculpida por maestros canteros y escultores se erige imponente en la Catedral de Burgos. Una ruta que conecta el ámbito más urbanita con el rural. Un ejemplo del potencial y la diversidad de la capital y la provincia de Burgos para disfrutar de un plan diferente por cada día del Puente de Diciembre.

Merindad de Río Ubierna

Es una extensa comarca burgalesa y una de las más variadas de la provincia, en la que se unen el valle y el páramo, dos de los espacios naturales más característicos de la provincia, en los que también la montaña cobra un especial protagonismo. El río Ubierna es el hilo conductor de una comarca que llega hasta los pies de la cordillera Cantábrica. La merindad se extiende por 275 kilómetros cuadrados y engloba a 21 localidades: Sotopalacios, Castrillo de Rucios, Celadilla Sotobrín, Cernégula, Cobos Junto A la Molina, Gredilla la Polera, Hontomín, La Molina de Ubierna, Lermilla, Masa, Mata, Peñahorada, Quintanarrío, Quintanarruz, Quintanilla Sobresierra, Robredo Sobresierra, San Martín de Ubierna, Ubierna, Villalbilla Sobresierra, Villanueva Río Ubierna y Villaverde Peñahorada. Una comarca en la que viven cerca de 1.500 personas.

La comarca es un rico espacio natural en el que hay numerosos vestigios prehistóricos, con yacimientos del neolítico. También es un territorio al que están vinculados personajes como el Cid Campeador, el conde Diego Porcelos o Diego Laínez.  Al ser una comarca que suma más de una veintena de localidades, su patrimonio histórico y artístico es muy rico y variado. Estilos como el románico, el gótico, el renacimiento, el barroco y el neoclásico tienen presencia en monumentos religiosos y civiles. Entre esos monumentos se puede destacar el castillo de Sotopalacios, conocido también como el Palacio del Cid. O la iglesia de San Julián Mártir, en Mata, y la iglesia de San Lorenzo, en Hontomín.

Parque Multiaventura Valterria

El Parque Multiaventura Valterria es un lugar repleto de posibilidades en el que niños y mayores podrán disfrutar rodeados de un entorno natural envidiable.  Este parque ubicado en Pedrosa de Valdeporres ofrece desde circuitos de puentes de retos, escalada, rapel, pasando por tirolinas y rutas en bicicleta y hasta saltos al vacío: Valterria es un lugar en el que, desde luego, es imposible aburrirse. Sin olvidarnos del bosque encantado, la cafetería para que los mayores se relajen un rato y la magia de disfrutar de las actividades nocturnas. ¡El parque entero se ilumina y hay un ambiente mágico!

diariodecastillayleon.elmundo.es 

Vegagete, el pequeño dinosaurio de Salas que podría ser tu mascota

Un nuevo estudio sobre los huesos localizados en Villanueva de Carazo en 1999 determinan que es el dinosaurio ornitópodo más pequeño del mundo nacía cuadrúpedo y evolucionaba hasta ser bípedo

Recreación de Vegagete, el pequeño dinosaurio de Salas que podría pasar
por un Fox Terrier. / Fundación Dinosaurios CyL.
El amplio registro fósil de cientos de millones de años que se ha obtenido en los yacimientos de Salas de los Infantes ha dado una sorpresa más. Si en su colección de especies propias, cuatro se han definido en este territorio de la Sierra de la Demanda, hay un Europatitán, denominado así por su gran tamaño (hasta 25 metros de largo y 16 de alto), también guarda en sus abarrotados almacenes del Museo de los Dinosaurios otro tesoro. Es Vegagete, el dinosaurio ornitópodo más pequeño del mundo. 

El estudio histológico realizado sobre dos tibias y dos fémures de cinco individuos que acaba de publicar el Cretaceau Research ha permitido determinar que este dinosaurio herbívoro medía tanto como un Fox Terrier. Los resultados determinan que el grupo de seis individuos y 300 fósiles localizados en el año 1999 en un yacimiento próximo a Villanueva de Carazo, que eran inmaduros y estaban en fase de crecimiento, no podrían haber alcanzado más de 30 centímetros de altura  y entre 60 y 70 centímetros de longitud en su edad adulta. Los adultos eran realmente muy pequeños, de modo que el dinosaurio de Vegagete era el dinosaurio ornitópodo (herbívoro) más pequeño que conozcamos actualmente», explican desde el Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas (CAS).

Proporción entre un ser humano y el pequeño dinosaurio de Salas. /
Museo de Dinosaurios
El análisis de los huesos realizado por Paul-Émile Dieudonné, investigador del CONICET (Argentina), Fidel Torcida Fernández-Baldor, del Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas de los Infantes, y Koen Stein, del Royal Belgian Institute of Natural Sciences (Bélgica), han permitido rastrear las pistas que ofrecían los huesos. Además de su pequeño tamaño también se ha podido comprobar cómo era su desarrollo. «Este dinosaurio empezaba las primeras etapas de su crecimiento siendo cuadrúpedo, y acababa siendo bípedo, datos importantes para entender la conducta que desarrollaría como un animal presa de animales predadores», explican. Además sus patas crecían de forma muy rápida en longitud, de modo que tenía patas especialmente esbeltas.

De esta manera, consideran que este herbívoro, el antepasado más antiguo conocido dentro de los rabdodontomorfos, un grupo que evolucionaría hasta los rabdodóntidos, por sus características anatómicas (musculatura, patas esbeltas, bipedismo, etc. ) «no podrían correr muy rápido, sino que harían carreras cortas para alcanzar lugares donde esconderse y refugiarse».

Comparación del pie de un Vegagete y un humano. / Museo de Dinosaurios.
El grupo de dinosaurios al que pertenece este espécimen (datado en la primera parte del Cretácico, hace 125 millones de años) se dio una tendencia evolutiva en la cual la postura  cuadrúpeda de la edad juvenil se fue manteniendo hasta edades mayores, de modo que sus descendientes, 50 millones de años después,  fueron probablemente cuadrúpedos durante toda su vida. 

En relación a esta última conclusión, el estudio sugiere un cambio en la interpretación clásica que se ha realizado sobre el tamaño relativamente pequeño de los rabdodóntidos. Si hasta ahora se pensaba que estos pequeños dinosaurios lo eran por vivir en islas con recursos limitados, los autores del estudio de los rabdodóntidos de Salas consideran que podría ser en realidad efecto de un aumento de su tamaño corporal, pues la presión de los depredadores sobre esta pequeña especie sería menor en las islas de finales del Cretácico.

Esta nueva investigación amplía el conocimiento sobre la singular fauna de dinosaurios registrada en la Sierra de la Demanda, con cuatro especies nuevas descritas hasta la fecha y una diversidad alta de grupos de dinosaurios.

elcorreodeburgos.elmundo.es

martes, 24 de enero de 2023

Descubren un criadero con más de 200 huevos fósiles de titanosaurio en India

  • Investigadores de la Universidad de Delhi han hallado 92 nidos y 256 huevos en el centro del país
  • Los titanosaurios fueron uno de los dinosaurios más grandes que habitaron en la Tierra

Uno de los huevos fósiles hallados en India./ 
 HARSHA DHIMAN/UNIVERSIDAD DE DELHI/PLOS ONE
Investigadores de la Universidad de Delhi han descubierto un criadero de cientos de huevos fósiles de titanosaurio en India. Según han avanzado en la revista Plos One, se trata de un yacimiento con 92 nidos y un total de 256 huevos.

El hallazgo se ha producido en la Formación Lameta, situada en el valle del Narmada, y ha revelado detalles íntimos sobre la vida de los titanosaurios, uno de los dinosaurios más grandes que habitaron la Tierra.

Concretamente, los expertos han identificado seis especies diferentes de huevos, lo que sugiere una mayor diversidad de titanosaurios que la representada por los restos óseos encontrados en la región.

Asimismo y basándose en la disposición de los nidos, el equipo ha logrado deducir que estos dinosaurios enterraban sus huevos en fosas poco profundas, como los cocodrilos actuales.

Los titanosaurios eran semejantes a las aves modernas

La presencia de muchos nidos en la misma zona, además, propone que exhibían un comportamiento de anidación colonial como muchas aves modernas.

De hecho, ciertas patologías encontradas en los huevos indican que los titanosaurios tenían una fisiología reproductiva paralela y posiblemente ponían sus huevos de forma secuencial.

No obstante, el estrecho espacio entre los nidos dejaba poco espacio para los dinosaurios adultos, lo que apoya la idea de que los adultos abandonaban a las crías recién nacidas a su suerte.

rtve.es

Un nuevo estudio sobre un dinosaurio burgalés desvela un modo de vida único y una evolución compleja

El Museo de Salas de los Infantes (Burgos) conserva el dinosaurio ornitópodo más pequeño del mundo

Comparación de pie humano y de Vegagete.
MUSEO DE DINOSAURIOS DE SALAS
La prestigiosa revista científica ‘Cretaceous Research’ publica este mes de enero un artículo en el que se estudia un pequeño dinosaurio procedente del entorno de Salas de los Infantes (Burgos) que desvela un modo de vida único y una evolución compleja. El estudio está liderado por el investigador del CONICET (Argentina), Paul-Émile Dieudonné; Fidel Torcida Fernández-Baldor, del Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas de los Infantes; y Koen Stein, del Royal Belgian Institute of Natural Sciences (Bélgica).

El Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes alberga varios especímenes singulares, uno de ellos es el dinosaurio hallado en el yacimiento de Vegagete, que sirvió en un estudio anterior, de 2016, para proponer un nuevo grupo o clado de dinosaurios: Rhabdodontomorpha (rhabdodon significa ‘diente alargado’), formado por animales herbívoros de tamaños pequeños a moderados. “Del dinosaurio salense se sospecha que sea una nueva especie no conocida hasta ahora en el registro paleontológico del planeta, cuestión pendiente de esclarecer”, precisaron hoy desde el museo salense.

En Vegagete se recuperaron restos de seis individuos, de varios tamaños y que formarían probablemente una pequeña manada. Su mayor interés radica en que se piensa que es el antepasado más antiguo conocido dentro de los rabdodontomorfos, un grupo del que se orginarían por evolución, posteriormente, los rabdodóntidos. En el estudio de 2016 no se pudo esclarecer si su pequeño tamaño -el más pequeño conocido para los ornitópodos- era propio de su especie, o si correspondía a los restos de un individuo juvenil, inmaduro.

Recreación de rabdodóntido, la especie de pequeño dinosaurio encontrada
cerca de Salas de los Infantes. / FUNDACIÓN DINOSAURIOS CYL
En el artículo publicado ahora se abordaron varias líneas de investigación; una de ellas se dirigía a determinar la edad del individuo más grande de la manada; eso ayudaría a conocer con mayor certeza las características de este dinosaurio (los ejemplares inmaduros tienen características anatómicas distintas). Para ello se realizaron estudios histológicos, con muestras de su tejido óseo fosilizado. En los ejemplares de Vegagete se han analizado cortes histológicos de dos tibias y fémures de cinco individuos.

“Un hueso es un tejido vivo, que responde constantemente a las señales ambientales que recibe”, indicaron. Asimismo, las propiedades de la matriz ósea, como puede ser la organización de sus conductos por los que se distribuyen los vasos sanguíneos, y las de sus células (osteoblastos, osteoclastos), manifestaron que se relacionan con el modo de crecimiento y el modo de vida del animal que se estudia.

“Los resultados del estudio histológico superaron las expectativas iniciales”, destacaron. Así, se descubrió que este dinosaurio empezaba las primeras etapas de su crecimiento siendo cuadrúpedo, y acababa siendo bípedo (como la especie humana: apoyándose en sus extremidades posteriores). Por otra parte, sus patas crecían de forma muy rápida en longitud, de modo que llegaban a tener patas especialmente esbeltas.

Comparación del tamaño de un Vegagete con un humano.
MUSEO DE DINOSARIOS DE SALAS
En cuanto al tamaño de este dinosaurio, se constató que el individuo más grande de Vegagete no había parado de crecer totalmente en el momento de su muerte, habría alcanzado un estado de crecimiento subadulto y la madurez sexual cuando había superado el año de edad (aunque no se ha podido deducir con certeza su edad exacta al morir). Estos datos significan que los adultos eran realmente muy pequeños, de modo que el dinosaurio de Vegagete era el dinosaurio ornitópodo (herbívoro) más pequeño que conozcamos actualmente, con una longitud total entre 60 y 70 centímetros y una altura que no superaría los 30 centímetros.

El proceso de estudio permitió desarrollar otras líneas de investigación: un análisis conjunto de cortes histológicos e inserciones musculares (que aparecen como marcas diversas en la superficie de los huesos) pudo determinar que este animal no podría correr muy rápido, sino que más bien utilizaría su pequeño tamaño y postura bípeda para correr una corta distancia hacia un escondrijo, lo que le facilitaba el protegerse y escapar de los depredadores. Esta característica podría estar también asociada a una cola más corta que la de otros ornitópodos de pequeño tamaño.

Gracias a comparaciones morfológicas, se pudo deducir que en el grupo de dinosaurios al que pertenece este espécimen (datado en la primera parte del Cretácico, hace 125 millones de años) se dio una tendencia evolutiva en la cual la postura cuadrúpeda de la edad juvenil se fue manteniendo hasta edades mayores, de modo que sus descendientes -el grupo de los rabdodóntidos, del Cretácico final, hace unos 75 millones de años- fueron probablemente cuadrúpedos durante toda su vida.

En relación a esta última conclusión, el estudio sugiere un cambio en la interpretación clásica que se ha realizado sobre el tamaño relativamente pequeño de los rabdodóntidos. Los investigadores afirmaban que los rabdodóntidos podrían haber evolucionado hacia pequeños tamaños al vivir en islas, donde los recursos disponibles son más limitados (según la denominada Regla de Foster). En el trabajo que estudia los fósiles salenses, los autores exponen la idea de que el tamaño moderado de los rabdodóntidos podría ser en realidad efecto de un aumento de su tamaño corporal, pues la presión de los depredadores sobre las presas (los propios rabdodóntidos) sería menor en las islas de finales del Cretácico.

Esta nueva investigación amplía el conocimiento sobre la singular fauna de dinosaurios registrada en la Sierra de la Demanda, con cuatro especies nuevas descritas hasta la fecha y una diversidad alta de grupos de dinosaurios. Este es también otro ejemplo de colaboración de los investigadores salenses con especialistas e instituciones científicas internacionales, que hacen posible la realización de estudios de gran repercusión en la comunidad paleontológica.

El conjunto del patrimonio paleontológico de la Sierra de la Demanda, que se valora especialmente por expertos de distintas partes del planeta, se puede conocer y disfrutar en el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes y en los yacimientos que se pueden visitar en la comarca, como los englobados en la ruta ‘Tierra de Dinosaurios’.

Los dinosaurios ornitópodos

Los ornitópodos forman un grupo de dinosaurios que en sus formas más primitivas eran pequeños corredores y herbívoros, ocupando un nicho ecológico semejante al de los roedores actuales. Según diversos investigadores, este grupo podría haber aparecido tan temprano como hacia el comienzo del Jurásico (aprox. 201 millones de años atrás).

Fémures. / Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes.
Su radiación evolutiva (diversificación, con aumento del número de especies), habría sucedido hacia el final del mismo periodo, cuando empezó a fragmentarse el Supercontinente Pangea (con todos los continentes reunidos en uno solo). Los ornitópodos más famosos para el público son, por una parte los iguanodóntidos, caracterizados por poseer un “pulgar” de la mano convertido en un poderoso espolón óseo; y, por otra parte, los que alcanzaron formas extremas hacia el final de la Era Mesozoica, los hadrosaurios lo “picos de pato”, que poseían baterias dentales impresionantes de medio centenar de dientes, y huesos nasales expandidos en forma de crestas extravagantes.

Los rabdodóntidos son menos famosos; de tamaño pequeño a moderado, también pertenecen a un grupo de ornitópodos más evolucionados. Son endémicos de las islas europeas del final de la Era de los dinosaurios, y compartieron su hábitat con los hadrosaurios mencionados. Al contrario de éstos últimos, puntualizaron que en la evolución de los rabdodóntidos hubo una reducción progresiva del número total de sus dientes, desarrollando menos de diez dientes, de gran tamaño y en forma de placa a cada lado de la boca. “Siguen siendo misteriosos, ya que no disponemos de esqueletos completos y articulados y se debate sobre su postura, bípeda o cuadrúpeda”, concluyeron.

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