martes, 15 de octubre de 2019

Las tortugas marinas, presentes en el planeta desde la era de los dinosaurios

Quizás por ser fascinantes criaturas y exhibir un curioso caparazón llevado encima hasta el último de sus días, las tortugas marinas despiertan la simpatía de los humanos, quienes ante los distintos grados de amenaza a que están sometidas, brindan protección a esa especie de reptiles, de los más longevos del planeta.

Presentes en el mundo desde la era de los dinosaurios, unos 200 millones de años atrás, su antigüedad supera a las serpientes, los cocodrilos y los caimanes.

Respiran aire en la superficie, pero pueden permanecer hasta ocho horas dormidas o quietas, debajo del agua sin respirar, una de las tantas curiosidades de su existencia, señalan sitios digitales.

Según NATIONAL GEOGRAPHIC, hay siete especies de tortugas marinas y en todos los casos, el caparazón forma parte de su esqueleto y se compone de más de 50 huesos, entre los que se incluyen la caja torácica y la columna vertebral.

Agrega la propia fuente que carecen de dientes y tienen solo una suerte de picos de queratina en la parte superior de la boca, y su alimentación puede variar desde algas a calamares, pasando por medusas, mientras parecen preferir alimentos de color rojo, naranja y amarillo. Selectivas, ¿eh?.

Otros espacios señalan que a pesar de su dureza, un golpe en la  carcasa les proporciona dolor y el color de caparazón señala su origen, pues cuanto más claro, evidencia que el animal procede de una zona más cálida.

Ellas pueden durar de 150 a 200 años y se dice que la más grande conocida fue el Archelon, con un peso de dos mil 200 kilos, la cual habitó en el continente americano, durante el período Cretácico Superior.

Si bien el caparazón las protege de sus depredadores, para el apareamiento constituye una verdadera dificultad física, al tener orificios en su superficie que le sirven para la reproducción y la expulsión de los excrementos.

Para consumar el coito el macho emerge el pene de esas perforaciones,  lo pasa por debajo del caparazón de la hembra, para posteriormente introducirlo en la cloaca de ella. Indudablemente, difícil ese ¨cuerpo a cuerpo¨…

Esos seres marinos evitan las sombras de cara a evitar cualquier peligro y tienen sentido de cooperación, ya que cuando las primeras crías de tortugas marinas salen de sus huevos, ayudan a las demás a liberarse de sus cascarones y después, todas emprenden su camino al mar en grupo, para evitar mayores  riesgos.

Las madres en cambio, despojadas de todo sentimiento maternal, no cuidan de sus pequeñas proles ni tampoco las alimentan y las pequeñas, sometidas a tantos asedios, se calcula que una de cada mil, logra sobrevivir.

Afirmaciones de diversos espacios digitales refieren que el sexo de las tortugas marinas está determinado por la temperatura de su nido. Uno más cálido dará hembras y más frío, machos y en un ambiente templado las proporciones de ambos sexos serán similares.

Pero algo llamativo resulta que para alcanzar la madurez sexual, pueden pasar hasta 50 años, dependiendo de la especie.

En los meses cálidos, las tortugas hembra acuden a las playas en donde ellas mismas nacieron en busca de un punto de anidación y usando sus aletas traseras, excavan un nido en la arena y ponen alrededor de un centenar de huevos.

Ellas enfrentan en el mundo muchas amenazas, como la pesca, la destrucción de su hábitat por el desarrollo costero y el cambio climático debido a la subida del nivel del mar y el incremento de las tormentas, entre otras.

En la Península de Guanahacabibes, en el extremo occidental cubano, declarada por la UNESCO reserva de la biosfera, anidan tres especies que son investigadas y preservadas por expertos del parque nacional radicado allí, quienes cuentan con la colaboración de estudiantes y  pobladores de la zona.

Ejemplares de las especies verde, caguama y carey suelen arribar al lugar en julio y agosto, etapa en que estudian su  comportamiento y protegen en diversas playas a las que acuden a ese istmo bendecido por la naturaleza, de costas inhóspitas y leyendas insospechadas, donde accionan para perpetuar su presencia sobre la faz de la tierra.

domingo, 13 de octubre de 2019

Hallan fósil de un plesiosaurio en el Morro Solar, el primero registrado en el Perú

Investigación estuvo a cargo de científicos de las universidades de San Marcos y de La Plata de Argentina

Hallan fósil de un plesiosaurio en el Morro Solar, el 1º registrado en el Perú. 
Foto: ANDINA/Difusión.
Un equipo de biólogos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina, anunció el descubrimiento de los restos fósiles de un plesiosaurio en el Morro Solar de Chorrillos, el primero registrado en el Perú, informó la Decana de América.

Detalló que el importante material fósil hallado comprende un propodio (fémur o húmero), tres vértebras y un ilium (hueso de la pelvis) que fueron entregados por el biólogo Iván Meza Vélez al Departamento de Paleontología de Vertebrados del Museo de Historia Natural (MHN) de la UNMSM.

Este valioso hallazgo es el primero registrado en el Perú y el segundo del Cretácico inferior de las costas del Pacífico de Sudamérica, con lo que la paleontología peruana hace un nuevo aporte al conocimiento del pasado de la vida en la Tierra.

Tanto Meza como José O ´Gorman, del Museo de La Plata de la Universidad Nacional de la Plata, Argentina, publicaron este hallazgo en la importante revista científica Cretaceous Research.

Los plesiosauros son los reptiles marinos más conocidos del Mesozoico, fueron animales asombrosos que convivieron con los dinosaurios. Adaptados a la locomoción marina, habitaron en todos los mares del mundo.

Cuando el Morro Solar era un fondo marino, en el periodo Cretácico inferior, un plesiosaurio  fue a morir en sus sedimentos; 135 millones de años después, en la actualidad, Iván Meza Vélez y Manuel Rojas hallaron sus restos fosilizados en rocas sedimentarias de los acantilados de playa de La Herradura en Lima.

viernes, 11 de octubre de 2019

Descubren un nuevo dinosaurio «con dientes de tiburón»

Según los paleontólogos, los fósiles de más de 113 millones de años pertenecen a «uno de los dinosaurios tailandeses más importantes descubiertos hasta la fecha».

Las excavaciones en Tailandia revelaron al Siamraptor suwati, un nuevo tipo de
dinosaurio depredador. La criatura pertenecía al género Carcharodontosaurus,
un grupo caracterizado por presentar dientes serrados. 

FOTO POR CHOKCHALOEMWONG ET AL., 2019
En la actualidad, las inmediaciones de Ban Saphan Hin, en la región central de Tailandia, están cubiertas de una tierra rojiza donde los agricultores locales plantan maíz y tapioca. Pero hace más de 113 millones de años, esta región albergaba llanuras inundables donde acechaba un dinosaurio temible con dientes similares a los de un tiburón.

El nuevo depredador —llamado Siamraptor suwati—, descrito en la revista PLOS One, es el dinosaurio más completo de su tipo y antigüedad descubierto en el Sudeste Asiático hasta la fecha. Los huesos de esta bestia de 7,6 metros se suman a una serie de importantes hallazgos de dinosaurios en la región y revelan nueva información sobre la propagación de un grupo importante de dinosaurios depredadores por el mundo antiguo.

«Es uno de los dinosaurios tailandeses más importantes descubiertos hasta la fecha», escribió por email Steve Brusatte, paleontólogo de la Universidad de Edimburgo que revisó el estudio para su publicación.

Los investigadores colocaron los 22 fósiles a escala para reconstruir el esqueleto
del Siamraptor suwati. La barra de escala equivale a un metro.
FOTO POR CHOKCHALOEMWONG ET AL., 2019
Un equipo dirigido por Duangsuda Chokchaloemwong, investigadora de la Universidad Nakhon Ratchasima Rajabhat de Tailandia, estudió detenidamente los huesos y descubrió que el esqueleto está plagado de sacos de aire. Así, el cuerpo del dinosaurio habría sido ligero y quizá lo habría ayudado a respirar más rápido, una idea que podría ponerse a prueba con futuros escáneres de los huesos.

«Habría sido una bestia feroz, rápida y dinámica», afirma Brusatte.

Dientes de tiburón

Decenas de millones de años antes que los tiranosaurios gigantes como el T. rex entraran en escena, reinaba otro grupo de grandes dinosaurios depredadores: los alosauroideos. Entre estos pesos pesados carnívoros figuraba un grupo denominado Carcharodontosaurus, los superdepredadores durante la mayor parte del Cretácico.

«Con el declive de los Carcharodontosaurus, los pequeños tiranosaurios crecieron y asumieron el papel de superdepredador», afirma Brusatte.

Las evidencias del grupo se hallaron en el Sáhara egipcio en 1914, cuando una expedición financiada por el paleontólogo alemán Ernst Stromer descubrió dientes de dinosaurios serrados, como los cuchillos de carne. Estos dientes amenazantes recordaron a Stromer a los del Carcharodon, el género de tiburones en el que figura el tiburón blanco, así que en 1931 llamó al dinosaurio Carcharodontosaurus saharicus.

En las décadas posteriores, los paleontólogos descubrieron más parientes del dinosaurio con dientes de tiburón de Stromer, entre ellos uno de los dinosaurios depredadores más grandes que han existido. Pero hasta hace poco nunca se habían descubierto Carcharodontosaurus en buen estado en el Sudeste Asiático. ¿Era este vacío una señal de su ausencia o sencillamente no se habían descubierto sus restos? Para descubrirlo, los científicos debían empezar a excavar.

La extracción de un dinosaurio

En las dos últimas décadas, los paleontólogos tailandeses han descubierto mucho material fósil perdido de la era de los dinosaurios. Desde 2007, un equipo internacional denominado Japan-Thailand Dinosaur Project ha descubierto dos nuevos dinosaurios herbívoros llamados Ratchasimasaurus y Sirindhorna, así como un pariente primitivo de los aligátores y los cocodrilos.

«Este proyecto es de suma importancia para revelar la historia evolutiva de los dinosaurios en el Cretácico Inferior», afirma por email Soki Hattori, coautor del estudio y paleontólogo del Museo de Dinosaurios de la Prefectura de Fukui, en Japón. «La comparación de los dinosaurios del Cretácico Inferior de Japón y Tailandia nos permite comprenderlos en profundidad; por ejemplo, la historia de la radiación geográfica de los dinosaurios».

Los investigadores descubrieron al herbívoro Sirindhorna cerca de Ban Saphan Hin, un pueblo de la provincia de Nakhon Ratchasima, sepultado en una capa de roca que se habría formado entre hace 113 y 125 millones de años. Las temperaturas ascendieron hasta 35 grados mientras el equipo excavaba y en el yacimiento resonaba el sonido metálico producido al golpear la piedra.

El esfuerzo valió la pena: además del Sirindhorna, la excavación extrajo 22 fragmentos desarticulados de un dinosaurio depredador. Los fósiles pertenecían a al menos cuatro ejemplares diferentes e incluían vértebras, partes de las extremidades y las caderas y fragmentos del cráneo, entre ellos un maxilar inferior derecho en buen estado. Chokchaloemwong y sus colegas analizaron los huesos minuciosamente y descubrieron que pertenecían a un Carcharodontosaurus.

El descubrimiento pone de manifiesto que los Carcharodontosaurus estaban muy extendidos por la Tierra en el Cretácico Inferior. Muchos de los grupos de dinosaurios restantes, entre ellos otros alosauroideos, también expandieron sus áreas de distribución en aquel periodo. Entonces, Norteamérica estaba unida a Europa y Asia, lo que permitió que los dinosaurios de los tres continentes se mezclaran.

El Siamraptor también tiene gran importancia en Tailandia, según Chokchaloemwong: «Espero que este descubrimiento haga que los tailandeses se den cuenta de que nuestro país alberga muchos fósiles que la generación joven debe descubrir».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

jueves, 10 de octubre de 2019

Un millar de deportistas se citan en la Demandasaurus

La ya consolidada prueba de Salas cumplirá el domingo su octava edición / El tricampeón mundial de Trail, Luis Alberto Hernando, participará en la prueba larga de montaña

Marcha Demandasaurus mucho más que un evento deportivo. Si no puedes participar, recuerda que los escenarios de la marcha están abiertos todo el año. Youtube

Un momento de la salida de la carrera a pie del pasado año en la 
Demandasaurus 2018 – ECB
Fiel a su cita con el deporte regresará este fin de semana la VIII edición de la Demandasaurus. Salas de los Infantes saltará al centro de escena provincial para acoger una marcha de montaña plenamente consolidada en el calendario regional de la especialidad.

La organización de la prueba confía en superar el millar de participantes (a día de ayer se habían superado los 815 inscritos).

Tres serán una vez más las modalidades de competición: carrera de montaña (con la posibilidad de tomar parte en una prueba de 10 kilómetros -Ruta Iguanodon- y en una Media Maratón de 22 -Ruta Arcanosaurus-); bicicleta de montaña BTT (sobre distancias de 48 km -Ruta Demandasaurus- o 34 kilómetros -Ruta Europatitan Eastwoodi- , más otra de 17 para las categorías inferiores -Ruta Espinosaúrido-); y senderismo (15 kilómetros por la Ruta Larachelus).

Todas ellas tendrán su punto de salida en Salas de los Infantes, a excepción de la prueba corta de carrera a pie, que partirá desde Castrovido, y transcurrirán por los parajes de Valdecalibia.

 

La competición tendrá lugar el domingo 13 de octubre a partir de las 9,30 horas, pero en la jornada anterior -sábado 12- se celebrará la Demandasurus Kids abierta a niños de las categorías chupetín a cadete, entre las 18,30 y las 19,30 horas.

La organización de la prueba de la Ciudad Milenaria ha confirmado la presencia en la competición, en la carrera de montaña, del tres veces campeón del mundo de trail, el burgalés Luis Alberto Hernando.

Tal y como ya ha ocurrido en las anteriores ediciones la Demandasaurus traspasa ampliamente las fronteras de una prueba exclusivamente deportiva, pues se ha diseñado un completo programa de actos alrededor de la carrera durante todo el fin de semana.

Así las cosas, el viernes 11 se inaugurará una exposición fotográfica con los ganadores de las anteriores ediciones y tendrá lugar una conferencia de Fidel Torcida bajo el lema ‘Dinosaurios gigantes: cuando la evolución exagera’ (Auditorio Gran Casino, 21,00 horas).

La jornada del sábado 12 servirá para otorgar el protagonismo a los más jóvenes, con visitas guiadas al Museo de Dinosaurios, sesiones de zumba o un concierto. Y el domingo cerrará el fin de semana una parrillada popular solidaria (los fondos serán donados a la asociación Elacyl).

miércoles, 9 de octubre de 2019

Huellas de dinosaurios de 100 millones de años descubiertas en China

Un grupo de fósiles de huellas de dinosaurios de 100 millones de años ha sido descubierto grabado en una formación rocoso en la provincia oriental china de Zhejiang.   

Huella de dinosaurio hallada en la provincia de Zhejiang - XING LIDA
Más de 20 huellas, que van desde 22,7 a 82 centímetros de longitud, fueron descubiertas en una aldea en la ciudad de Lanxi, según Xing Lida, profesor asociado de la Universidad China de Geociencias (Beijing). Los expertos estiman que la longitud del cuerpo de los dinosaurios oscilaba entre 3,8 y 14 metros.

Se cree que las huellas se remontan a hace 100 millones de años, durante el período Cretáceo, lo que indica que una gran cantidad de saurópodos estaban activos en el área, que se creía rica en agua y pasto en ese momento.   

Según Xinhua, los expertos infieren que habría habido dinosaurios carnívoros en simbiosis con estos dinosaurios herbívoros, pero hasta ahora no se ha encontrado evidencia.

Otro miembro destacado del equipo de investigación, Martin Lockley, de la Universidad de Colorado, dijo que las huellas muestran claramente los dedos de los dinosaurios, lo que indica que los dedos de los patas eran muy fuertes y podrían ayudar a los dinosaurios a agarrarse al suelo.

¿El petróleo son «dinosaurios muertos»?

A mí de pequeño me dijeron en el cole que «el petróleo son dinosaurios muertos», que igual sobraba lo de «muertos». Y no fue en el patio, fue el profe de Ciencias. Se descompusieron durante millones de años y así se formó eso tan negro y pringoso que después se transforma en gasolina para los coches y muchas otras cosas que por entonces no me contaron.

De hecho, se llama «combustible fósil». Pero no, el petróleo no son dinosaurios muertos. Se produce en el interior de la Tierra por la acumulación de materia orgánica, de plancton que se junta en sedimentos que van perdiendo el oxígeno, y la presión que ejercen capas y capas, el aumento de temperatura y multitud de factores propicios, acaban produciendo petróleo millones de años después. Y ninguno es igual al de otro pozo.

Luego el mundo científico va aportando sus teorías, que a veces difieren mucho, pero está bastante extendido que ya había petróleo incluso antes de existir los dinosaurios. De hecho, una extendida creencia científica asegura que el meteorito «Chicxulub» se estrelló contra la Tierra en el actual México, impactó justo en un punto donde existía una inmensa reserva de petróleo que ardió como nunca ha ardido nada igual en el planeta. Y de ahí que se extinguieran los dinosaurios.

Aunque también se defiende científicamente que puede ocasionar petróleo cualquier materia orgánica acumulada durante millones de años bajo las condiciones adecuadas, en situaciones mucho más exigentes que en el caso del plancton. Y los dinosaurios muertos son materia orgánica. De ellos se han encontrado fósiles. Valorar si determinado petroleo es zumo de dinosaurio ya parece más complicado.

Llegados a este punto, los que defienden teorías extremas citan siempre al «geólogo Warren Hunt», y la frase que se le atribuye: “Lo que nos han enseñado en la escuela acerca del petróleo originado a partir de fósiles, es falso”. Este geólogo ruso nacido en 1911 y experto en petroleo se suicidó en 1977 en Estados Unidos.

De Dino al Petrobrasaurus

Existe una relación clásica entre petróleo y dinosaurios, también porque para encontrarlos en ambos casos hay que perforar la tierra. Sin ir más lejos, el Petrobrasaurus lo descubrieron en la Patagonia argentina junto a un yacimiento petrolífero. Por eso se llama así, en honor a la compañía brasileña Petrobras, que opera allí.

Pero sobre todo otra petrolera contribuyó hace un siglo a que se consolidara esa relación dinosaurios-petróleo, la Sinclair Oil and Refining Corporation. La gasolinera estadounidense fue fundada en 1916 y por entonces le prestó su imagen, a cambio de financiación, el paleontólogo Barnum Brown, que había descubierto el mítico Tyrannosaurus rex en 1902, entre otros.

Con Brown nació Dino, como después el de los Picapiedra, el dinosaurio del logo de la Sinclair Oil and Refining Corporation, una asociación directa entre dinosaurio y combustible fósil, en este caso el «mejor petróleo de los mejores dinosaurios» con solera de «100 millones de años».


Una investigación revela que el Galvesaurus es el dinosaurio más antiguo hallado en España

Los huesos fosilizados del saurópodo fueron descubiertos en Galve en 2000. El estudio, a cargo de la Universidad de Zaragoza, sitúa la existencia de esta especie hace 152 millones de años.

Las piezas del Galvesaurus herreroi / HA
El ‘Galvesaurus herreroi’, un saurópodo descubierto en el término municipal de Galve en el año 2000, ha resultado ser el dinosaurio más antiguo localizado en España, según sostiene un estudio que acaba de ser publicado en el Boletín Geológico y Minero. 

Este informe, elaborado por un equipo de la Universidad de Zaragoza, atrasa la existencia de esta especie hasta los 152 millones de años frente a los 148 manejados anteriormente. La publicación se basa en la investigación de algunos huesos del espécimen que no habían sido analizados hasta la actualidad y en nuevos trabajos geológicos, que sitúan la vida del dinosaurio en la Formación Cedrillas, del Jurásico Superior.

La publicación del Boletín Geológico y Minero emparenta el Galvesaurus con el Bachiosaurus, el mayor dinosaurio descubierto hasta hoy. La especie localizada en la localidad turolense de Galve es, sin embargo, de dimensiones más modestas. Medía 16 metros de largo por cuatro de alto, pesaba nueve toneladas y se alimentaba de vegetales.

El artículo del Boletín, firmado por Manuel Pérez-Pueyo, Miguel Moreno-Azanza, José Luis Barco y José Ignacio Canudo, describe el entorno en el que se movió el Galvesaurus como una zona costera de aguas poco profundas y suelo arenoso. Canudo señaló que las condiciones en las que aparecieron los fósiles de dinosaurio en Galve apuntan a que este fue devorado por animales depredadores o carroñeros.

El grupo Aragosaurus, al que pertenecen los cuatro autores del trabajo, explica en un artículo que la nueva datación del Galvesaurus lo sitúa en un periodo especialmente interesante por ser escenario "de un cambio de las faunas de dinosaurios a nivel mundial". Añade el equipo de investigadores que la posición genética de esta especie en el contexto de los dinosaurios "había sido incierta", pero el trabajo recogido en el Boletín Geológico y Minero lo identifica como un "saurópodo braquiosáurico", muy cercano al Lusotitán descubierto en Portugal y de datación similar.

Cuarenta fósiles

La investigación ha utilizado piezas ya analizadas anteriormente y también otras diez no estudiadas hasta ahora y que han aportado una nueva visión sobre la datación del ejemplar de Galve. En total, las excavaciones realizadas en la localidad turolense, conocida por su enorme riqueza paleontológica, aportaron 40 fósiles de huesos, aunque algunos son fragmentos de difícil catalogación.

El ‘Galvesaurus herreroi’ recibe este nombre en homenaje a José María Herrero, un aficionado a la paleontología de Galve que localizó los primeros fósiles en este municipio. El pueblo se ha convertido en "una de las cunas de la paleontología" y ha aportado otras especies desconocidas, como el Aragosaurus.

La localidad, vive, en gran parte, del mundo de los dinosaurios, pues cuenta con una subsede de Dinópolis, Legendark, dedicada a la vida en familia de los dinosaurios, con reproducciones de un nido de huevos y crías de saurópodos. Galve tiene también un museo con interesantes piezas de animales prehistóricos y un parque sobre la misma temática.