jueves, 21 de mayo de 2026

Conferencia: “Marchando una de eclipses”, a cargo de Javier Armentia

Día Internacional de los Museos 2026 · Ciclo Demanda Ciencia 2026

Mañana viernes 22 de mayo, continuamos con el Ciclo Demanda Ciencia, también enmarcado en la celebración del Día Internacional de los Museos que celebra el Museo de Dinosaurios junto con la Fundación Dinosaurios CyL y el Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas.

El astrofísico y divulgador científico Javier Armentia (exdirector del Planetario de Pamplona) dará una conferencia sobre eclipses titulada: Marchando una de eclipses (historias, mitos, Ciencia y más cosas en torno a los eclipses).


























Será el viernes 22 de mayo de 2026 a las 19:30 horas en el Teatro-Auditorio 'Gran Casino' de Salas de los Infantes (Burgos).

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Por qué los dinosaurios carnívoros como el 'T. rex' desarrollaron brazos diminutos

Un nuevo estudio concluye que estas extremidades reducidas evolucionaron al mismo tiempo que cráneos y mandíbulas cada vez más grandes y potentes, probablemente como una adaptación para abatir grandes presas con la mandíbula. 

Ejemplar de Tyrannosaurus rex en el Museo Carnegie de Historia Natural,
Pittsburgh.  / Wikimedia, Scott Robert Anselmo
La evolución de brazos muy pequeños respecto al resto del cuerpo en varios grupos de dinosaurios carnívoros podría haber estado impulsada por el desarrollo de cabezas cada vez más fuertes y poderosas, utilizadas para atacar a sus presas. Esta es la principal conclusión de un estudio liderado por investigadores del University College London (UCL) y la University of Cambridge (Reino Unido).
Los brazos más pequeños estaban estrechamente relacionados con el desarrollo de cráneos y mandíbulas grandes y fuertes
La investigación, publicada en la revista Proceedings of the Royal Society B, analizó datos de 82 especies de terópodos, es decir, dinosaurios que se sostienen sobre dos pies, principalmente carnívoros. El equipo descubrió que el acortamiento de las extremidades anteriores se produjo en cinco grupos, incluidos los tiranosáuridos, la familia a la que pertenecía el Tyrannosaurus rex.

Los brazos más pequeños estaban estrechamente relacionados con el desarrollo de cráneos y mandíbulas grandes y fuertes, más que con un mayor tamaño corporal en general. Esto indica que los brazos pequeños no eran simplemente un subproducto del aumento de tamaño del cuerpo.

La cabeza sustituyó a los brazos para atacar

“Todo el mundo sabe que el T. rex tenía brazos diminutos, pero otros dinosaurios terópodos gigantes también desarrollaron extremidades anteriores relativamente pequeñas. El Carnotaurus tenía brazos ridículamente pequeños, más pequeños que los del T. rex”, señala Charlie Roger Scherer, líder del estudio y estudiante de doctorado en Ciencias de la Tierra de la UCL.
La cabeza reemplazó a los brazos como método de ataque. Los brazos dejan de ser útiles y se reducen de tamaño con el tiempo

Charlie Roger Scherer, líder del estudio (UCL)
“Intentamos comprender qué impulsaba este cambio y encontramos una fuerte relación entre los brazos cortos y las cabezas grandes y robustas. La cabeza reemplazó a los brazos como método de ataque. Los brazos dejan de ser útiles y se reducen de tamaño con el tiempo”, añade Scherer.

Los investigadores desarrollaron una nueva forma de cuantificar la robustez del cráneo, basada en factores como la firmeza de las conexiones entre los huesos de la cabeza, las dimensiones del cráneo (una forma más compacta es más resistente que una forma alargada) y la fuerza de la mordida. El T. rex obtuvo la puntuación más alta, seguido del Tyrannotitan, un terópodo casi tan masivo como el T. rex.

El equipo afirma que la presencia de presas cada vez más gigantescas podría haber dado lugar a una "carrera armamentística evolutiva", en la que los terópodos desarrollaron cráneos y mandíbulas fuertes para someter mejor a estas presas y, en muchos casos, alcanzaron ellos mismos tamaños gigantescos.

Caminos evolutivos distintos

El equipo comparó la longitud de las extremidades anteriores con la del cráneo y identificó cinco grandes grupos de dinosaurios con una marcada reducción de brazos: tiranosáuridos, abelisáuridos, carcharodontosáuridos (incluido Tyrannotitan), megalosáuridos y ceratosáuridos.
Los brazos parecían reducirse de tamaño de distintas maneras
La disminución de las extremidades anteriores tenía una relación más fuerte con la robustez del cráneo que con el tamaño del cráneo o el tamaño corporal general.

Los investigadores observaron que los brazos parecían acortarse de distintas maneras. En los tiranosáuridos, cada elemento de la extremidad anterior disminuía a un ritmo similar. El equipo concluye que el mismo resultado probablemente se habría alcanzado a través de vías de desarrollo diferentes en distintas especies.

Referencia: 

Scherer, C. et al.Drivers and mechanisms of convergent forelimb reduction in non-avian theropod dinosaurs et al. Proceedings of the Royal Society B (2026)

Estos fósiles de 540 millones de años revelan una increíble historia sobre nuestros orígenes

Lo encontrado en Mato Grosso do Sul cambia nuestra visión sobre los niveles de oxígeno y vida primitiva en la Tierra

Uno de los restos analizados en los que encontraron bacterias y algas fosilizadas

Un descubrimiento paleontológico en Brasil podría reescribir la historia de la vida temprana en nuestro planeta. Durante mucho tiempo, los científicos creyeron que ciertas estructuras fosilizadas halladas en dicho país correspondían a los rastros dejados por diminutos animales marinos prehistóricos en el lecho marino. Pues bien, un nuevo estudio publicado en la revista científica Gondwana Research ha revelado que estas misteriosas huellas son, en realidad, comunidades fosilizadas de algas y bacterias microscópicas. Este hallazgo, que ha tenido lugar en rocas de la formación geológica Tamengo en las localidades de Corumbá y Bonito, en el estado de Mato Grosso do Sul, cambia por completo nuestra comprensión de los ecosistemas primitivos.

El cambio de identidad de estos microfósiles tiene implicaciones ecológicas y evolutivas, ya que nos transporta al período Ediacárico, hace aproximadamente 540 millones de años. Anteriormente, si estos fósiles hubieran sido rastros de pequeños invertebrados, conocidos como meiofuna, habrían representado una de las evidencias más antiguas de este tipo de animal. No obstante, al confirmarse que se trata de microorganismos, la investigación propone que los océanos de la Tierra en esa época aún no contenían los niveles de oxígeno necesarios para que pudieran sobrevivir los pequeños invertebrados. Hubo que esperar hasta la posterior llegada del Cámbrico para que el aumento de oxígeno impulsara la rápida diversificación de la fauna que hoy conocemos en los registros fósiles.

Lo último en tecnología para resolver un misterio paleontológico

Tomografía publicada junto con el estudio
Llegar a esta conclusión no fue fácil y requirió el uso de tecnología que no estaba disponible cuando se formularon las teorías anteriores sobre el origen animal de las marcas. Bruno Becker-Kerber, autor principal del estudio, explicó que el equipo utilizó las instalaciones del acelerador de partículas Sirius en Campinas, específicamente la línea de luz MOGNO. Gracias a técnicas de microtomografía, lograron enfocar el interior de las muestras a escala nanométrica sin destruirlas. Este nivel de detalle, junto con la espectroscopia Raman, reveló estructuras celulares precisas, divisiones en las paredes de las células y compuestos orgánicos preservados, descartando definitivamente la idea de que fueran simples surcos de movimiento animal en el sedimento.

El análisis detallado de estos microorganismos desveló un ecosistema antiguo de una sorprendente complejidad biológica. Algunos de los especímenes contenían pirita, un mineral compuesto de hierro y azufre, lo que da a entender que podrían ser bacterias oxidantes de azufre. Curiosamente, aunque solemos imaginar a las bacterias como seres invisibles a simple vista, algunas de las especies de este grupo pueden ser grandes, alcanzando diámetros superiores al de un cabello humano. Además, los científicos identificaron tres grupos de diferentes tamaños conviviendo en estas comunidades microbianas, abarcando desde posibles algas verdes y rojas más grandes, hasta cianobacterias diminutas. Todas estas formas de vida prosperaron en un entorno marino poco profundo, justo en las etapas finales de la formación del supercontinente Gondwana.

El mismo equipo de investigación, respaldado por instituciones como la Universidad de São Paulo y la FAPESP, ya había demostrado su pericia al identificar previamente en la misma zona el fósil de liquen más antiguo del que se tiene registro. Con esta nueva investigación y su respectivo resultado, los científicos disponen ahora de una imagen mucho más nítida sobre las condiciones ambientales de la Tierra antes de que la vida animal compleja lograra florecer en los mares prehistóricos.

martes, 19 de mayo de 2026

El Nagatitan, el dinosaurio de 28 toneladas y 27 metros que revoluciona la paleontología

Los científicos finalizan el estudio de huesos gigantes encontrados hace diez años

Ilustración del dinosaurio, ilustrado por Patchanop Boonsai. Scientific Reports
Los científicos se mostraron muy sorprendidos al encontrar, hace diez años, huesos gigantes en la orilla de un estanque del noreste de Tailandia, en la localidad de Chaiyaphum. La investigación de estos restos, vértebras, costillas y pelvis, ha finalizado ahora y su actitud entonces queda ahora plenamente justificada. Los huesos responden a una nueva especie de dinosaurio colosal, denominado Nagatitan chaiyaphumensis. Vivió en el Cretácico Inferior, que terminó hace unos 100 millones de años. El estudio ha sido publicado en la revista Scientific Reports y ha causado un gran revuelo en la comunidad paleontológica.

Imagen ilustrativa del tamaño del Nagatitan. Scientific Reports

El Nagatitan chaiyaphumensis pertenece la familia de los saurópodos y su tamaño es enorme. Estamos hablando de un dinosaurio de 28 toneladas y 27 metros, según los investigadores de la Universidad de Mahasarakham, Museo Sirindhorn de Tailandia, Universidad Tecnológica de Suranaree y el University College London. Su nombre no es casualidad. Naga responde a una serpiente legendaria de la mitología asiática y Titan se ajusta a su espectacular tamaño. Por su parte, chaiyaphumensis es debido a haber sido encontrado en la provincia de Chaiyaphum.

El sueño de infancia del investigador principal del estudio

Thitiwoot Sethapanichsakul, estudiante de doctorado del University College London (UCL), es el autor principal del estudio. Este descubrimiento tiene un doble valor para él, ya que, según explicó en un comunicado compartido por el UCL, uno de sus sueños de niño era poder bautizar a un dinosaurio. Y finalmente lo ha logrado. Además, tal como él mismo informó, el Nagatitan chaiyaphumensis puede ser el último dinosaurio de estas dimensiones en descubrirse en la zona.

"Es poco probable que las rocas más jóvenes, depositadas hacia el final de la era de los dinosaurios, contengan restos  porque para entonces la región se había convertido en un mar poco profundo. Así que este puede ser el último o más reciente gran saurópodo que encontremos en el Sudeste Asiático", detalló Thitiwoot Sethapanichsakul.

El Nagatitan no es el dinosaurio más grande

El tamaño de este Nagatitan chaiyaphumensis es sin duda colosal, con 28 toneladas y 27 metros. De todas formas, está lejos de los dinosaurios más grandes que pisaron alguna vez la Tierra. Algunos de los más destacados son el Argentosaurus (35 metros y 100 toneladas) o el Patagotitan (37 metros y 70 toneladas).

jueves, 14 de mayo de 2026

Visita del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes al Museo del Jurásico de Asturias

La visita se realizó dentro del proceso de preparación de una exposición sobre dinosaurios que se inaugurará este año en Burgos. El objetivo era conocer recursos y estrategias expositivas en relación a la paleontología de dinosaurios, y el MUJA es una referencia muy importante en ese sentido en nuestro país. 

Fuimos recibidos y acompañados durante la visita por José Carlos García Ramos, paleontólogo investigador del MUJA y Marta Molleda, coordinadora del museo.

El Museo Museo del Jurásico de Asturias es un ejemplo evidente de la atracción del público por los dinosaurios y de su repercusión turística y económica en la comunidad autónoma donde se asienta. Anualmente recibe 150 000 visitantes de media.

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La corteza terrestre se ha roto y fluidos del manto están alcanzando la superficie: una nueva placa tectónica se está formando bajo el sur de África

Las mediciones de isótopos de helio en aguas termales del Rift Kafue revelan una conexión directa con el manto terrestre, lo que sugiere que la corteza se ha roto y un nuevo límite de placa está en formación.

El río Zambeze discurre paralelo al Rift Kafue, donde el manto ha ascendido
a la superficie. Crédito: Diego Delso / Wikimedia Commons
Científicos de la Universidad de Oxford han publicado un estudio en la revista Frontiers in Earth Science en el que demuestran que el Rift Kafue, una estructura geológica de Zambia hasta ahora poco estudiada, muestra signos inequívocos de actividad profunda.

El equipo, liderado por el profesor Mike Daly, analizó la composición isotópica de los gases que emanan de ocho fuentes geotermales y pozos distribuidos por el país africano, seis de ellos dentro de la zona del rift sospechosa y dos en el exterior, como grupo de control. Los resultados han superado todas las expectativas.

La clave del descubrimiento reside en la proporción de isótopos de helio. En la atmósfera y en la corteza terrestre, las proporciones entre helio-3 y helio-4 siguen unos patrones conocidos y estables. Sin embargo, en las muestras tomadas de las aguas termales del Kafue, los investigadores hallaron una relación de isótopos que no se correspondía con el origen atmosférico ni con el puramente cortical. Era demasiado alta en helio-3, el isotopo ligero que es un marcador infalible del manto terrestre, esa capa de roca fundida y semisólida que se extiende entre los 40 y los 160 kilómetros por debajo de nuestros pies.

Las aguas termales a lo largo del Rift Kafue de Zambia tienen firmas de isótopos de helio que indican que estas fuentes poseen una conexión directa con el manto terrestre, declaró Daly. Y añadió, con la cautela propia del oficio, que esta conexión de fluidos es la evidencia de que el límite de falla del Rift Kafue está activo y que, por tanto, la Zona de Rift del Suroeste de África también lo está, lo que podría ser una indicación temprana de la fragmentación del África subsahariana.

Mapa de ubicación de la zona extensional dentro de la meseta centroafricana de Zambia. La falla de Kafue está conectada con las fallas de Luano y Luangwa al NE, y con el ramal occidental de la EARS en la falla de Rukwa (RRB) y la provincia volcánica de Rungwe (RVP). Las muestras de la zona de la falla incluyen pozos geotérmicos (pozos 15, 18 y 20) y manantiales (Bwengwa y Gwisho). Se recogieron muestras de manantiales hidrotermales del basamento a unos 50 km al suroeste (manantial de Mosali) y a unos 150 km al noroeste-noroeste (manantial de Lubungu) de la zona de rift. Crédito: Daly et al., 2020 / Legg, 1974; Tamburello et al., 2022 / R. Karolytė et al. 2026

Para entender la magnitud de lo que estos científicos han observado, es necesario recordar que un rift no es una simple grieta. Se trata de una gran fractura en la corteza que genera hundimientos en el terreno y, paradójicamente, levantamientos elásticos a sus costados. Muchos de estos sistemas de rift se quedan a medio camino, su actividad cesa antes de lograr perforar por completo la litosfera, la capa rígida que forma las placas tectónicas.

Pero lo que Daly y su equipo han detectado en Zambia es precisamente la prueba de que la fractura ha completado su recorrido: fluidos procedentes directamente del manto están alcanzando la superficie sin haber sido contaminados o diluidos por su paso a través de la corteza superior.

El método utilizado por los investigadores fue tan elegante como revelador. En lugar de buscar espectaculares erupciones volcánicas o terremotos destructivos, se centraron en el susurro invisible de los gases. Recolectaron muestras del burbujeo espontáneo del agua en las termas, un fenómeno que los geólogos denominan, con cierta ironía profesional, el cañón burbujeante (bubbling gun). En el laboratorio, separaron los isótopos de helio y también analizaron la presencia de dióxido de carbono.

El Gran Valle del Rift. Crédito: Ninara
Los resultados fueron concluyentes: la proporción de helio coincidía con la medida en el antiguo y bien establecido Sistema de Rift de África Oriental y, además, el carbono hallado presentaba la misma firma isotópica que el carbono procedente de fluidos mantélicos.

El Rift Kafue no es una estructura aislada. Los geólogos llevan años observando una zona de debilidad de 2.500 kilómetros de longitud que serpentea desde Tanzania hasta Namibia, un sistema que algunos investigadores han llegado a especular que podría estar conectado incluso con la dorsal mesoatlántica. La topografía de la región ya había llamado la atención del equipo de Oxford por sus anomalías geotérmicas y la abundancia de manantiales calientes, pero hacía falta la prueba química que ahora presentan. Y esa prueba es rotunda: el manto ha emergido.

Las implicaciones económicas de este hallazgo son inmediatas y tangibles. Los sistemas de rift en sus etapas tempranas, como el que ahora se confirma en Zambia, ofrecen un potencial para la energía geotérmica que podría transformar las economías locales. A diferencia de los rift maduros, donde los fluidos mantélicos llegan ya mezclados con gases volcánicos agresivos y diluidos, en estas etapas iniciales el acceso al calor del interior terrestre es más limpio y manejable. 

Además, la presencia de helio e hidrógeno no contaminados abre posibilidades para la extracción de estos recursos, que tienen aplicaciones en tecnología médica, aeroespacial e industrial. Dicho de otro modo: donde se está rompiendo el continente, hay energía y recursos esperando ser aprovechados.

Pero las consecuencias a largo plazo son de una escala casi inimaginable. El profesor Daly, en un ejercicio de prudencia científica, explicó que los modelos actuales apuntan a dos escenarios posibles para la fragmentación de África. Por un lado, el Gran Valle del Rift de Kenia, con sus espectaculares características geológicas, ha sido considerado durante décadas el candidato principal para convertirse en la línea de fractura que separe el continente. Sin embargo, la velocidad de rifting en ese sistema es lenta, y las dorsales oceánicas que rodean África ejercen una tensión que inhibe la extensión necesaria para que la ruptura se complete.

La Zona de Rift del Suroeste de África, de la que ahora el Kafue es la pieza confirmada, se presenta como una alternativa formidable. Esta zona posee todas las características asociadas al rifting activo, pero además cuenta con una ventaja estructural: las fábricas del basamento regional, es decir, las debilidades inherentes de la corteza en esa zona, están alineadas de manera favorable con las dorsales oceánicas circundantes y con la geomorfología continental.

Esta alineación, según Daly, podría ofrecer un umbral de resistencia mucho más bajo para la ruptura continental. Traducido al lenguaje llano: el continente africano podría romperse por Zambia antes que por Kenia, y este estudio es la primera señal de que ese proceso ya ha comenzado.

El propio Daly, consciente de la magnitud de sus afirmaciones, lanzó una nota de precaución obligada para cualquier geólogo que se precie: Este estudio se basa en análisis de helio de una sola área general en el Sistema de Rift del Suroeste de África, que tiene miles de kilómetros de longitud. Este estudio preliminar está siendo seguido por investigaciones más extensas, cuyo siguiente paso se completará este mismo año. Las muestras analizadas proceden de un sistema enorme y aún poco explorado, y los investigadores advierten que el patrón observado en Zambia podría no repetirse en toda la extensión del rift.

Mientras tanto, el equipo de Oxford ya ha puesto en marcha la siguiente fase de su investigación. Los nuevos estudios, más extensos, deberán confirmar si la conexión mantélica detectada en el Kafue es una anomalía local o, por el contrario, el primer indicio de un proceso que reescribirá los mapas geológicos del futuro. Porque lo que estos científicos han encontrado en las burbujas de unas termas zambianas no es solo una curiosidad académica: es el aliento de un continente que, con una lentitud imperturbable, está decidiendo dónde y cuándo va a romperse.

FUENTES

Frontiers

Karolytė R, Daly MC, Vivian-Neal P, Hillegonds D, Li L, Sherwood Lollar B and Ballentine CJ (2026) The Southwestern Rift of Africa: isotopic evidence of early-stage continental rifting. Front. Earth Sci. 14:1799564. doi: 10.3389/feart.2026.1799564

labrujulaverde.com

martes, 12 de mayo de 2026

PALEOTOUR 2024: Huellas, excavaciones, museos y ¿piragua?

El Pakozoico

Dicen que es mejor tarde que nunca... así que aquí tenéis el resumen del Paleotour2024, una semana en la que visitamos yacimientos, museos y poblaciones importantes para la paleontología de dinosaurios de España. Y, para terminar, pasamos unos días estudiando la geología del área de Benagéber y haciendo fotogrametría a algunos de los fósiles de su museo.


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