Dentro del ciclo Demanda Ciencia 2026, el sábado 11 de abril tendremos en Salas de los Infantes (Burgos) a Fernando Valladares (https://linktr.ee/fervalladares) uno de los científicos españoles más prestigiosos que investiga sobre cambio climático. Magnífico divulgador, es requerido frecuentemente por los medios de comunicación. Doctor en Biología, de la Universidad Rey Juan Carlos e investigador del CSIC.
domingo, 5 de abril de 2026
viernes, 3 de abril de 2026
Unos fósiles en China retrasan el origen de los animales complejos 4 millones de años
Hasta ahora, los científicos pensaban que la diversificación de los animales complejos había ocurrido durante la llamada explosión cámbrica. Pero un equipo de investigadores ha descubierto restos en la región de Yunnan (China) que demuestran que evolucionaron mucho antes de lo que indicaban hasta ahora las pruebas fósiles.
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Reconstrucción de la biota de Jiangchuan (hace unos 554-539 Ma). / Xiaodong Wang. |
Nuestro descubrimiento cierra una importante laguna sobre las primeras fases de la diversificación animalGaorong Li, Universidad de Oxford
Entre los fósiles se encontraban otros grupos ancestrales, como animales bilaterales con forma de gusano junto con fósiles poco comunes interpretados como las primeras medusas de peine
jueves, 2 de abril de 2026
Durante años creímos que estos fósiles mostraban los primeros embriones animales de la Tierra. Un nuevo estudio dice que quizá estábamos entendiendo mal una pieza clave de la evolución
Parecían una especie de fotografía microscópica de los primeros animales de la Tierra. Pero cuanto más se analizan, menos encajan con esa historia. Un nuevo estudio acaba de poner en duda una de las teorías más fascinantes sobre cómo empezó la vida compleja.
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| © ResearchGate. |
Era una idea potentísima. También muy bonita. Y, como suele pasar en ciencia, precisamente por eso había que volver a ponerla a prueba.
Unos fósiles demasiado perfectos para no cambiar la historia
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© John A. Cunningham / University of Bristol. |
Si eso era correcto, el hallazgo tenía implicaciones enormes. Significaba que los animales podían haber aparecido mucho antes de lo que indicaba el registro fósil clásico. En otras palabras, estos fósiles no solo hablaban de un organismo extraño: podían estar moviendo la fecha de nacimiento de los animales en la Tierra.
Y ahí es donde entra el nuevo estudio, publicado en Biology Letters. Porque cuando los investigadores volvieron a mirar estos fósiles con herramientas más finas, la historia empezó a desajustarse.
El problema apareció cuando se observaron como lo que supuestamente eran: embriones
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| © John A. Cunningham, Kelly Vargas, Zongjun Yin, Stefan Bengtson and Philip C. J. Donoghue. |
Lo que encontraron fue una organización mucho más caótica. Las células no seguían una secuencia clara de divisiones ordenadas y, lo más importante, no todas tenían el mismo tamaño dentro de un mismo fósil. Algunas parecían haber avanzado más rápido que otras. Eso no encaja bien con el comportamiento de un embrión animal temprano, donde la sincronía celular suele ser una parte esencial del proceso. Y había otro detalle todavía más incómodo.
Lo que realmente hizo tambalear la teoría fue el crecimiento
En un embrión animal, al menos en sus primeras fases, el organismo no crece como tal: se divide internamente, pero no aumenta mucho su tamaño total, porque todavía no se está alimentando del entorno. Es una reorganización interna, no una expansión. Aquí ocurría lo contrario.
Según el estudio, el volumen de estos fósiles puede variar hasta cinco veces a lo largo de lo que antes se interpretaba como su “desarrollo”. Eso es un problema enorme para la vieja hipótesis. Porque si crecen así, entonces no están comportándose como embriones. Están haciendo otra cosa.
Y aún hay más: incluso en ejemplares con más de 10.000 células, no aparecen señales claras de diferenciación. No hay tejidos, no hay estructuras organizadas, no hay rastro de procesos equivalentes a la gastrulación. Es decir, no hay señales convincentes de que estuvieran construyendo un cuerpo animal.
Entonces, ¿qué eran realmente?
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© Flett et al. Biology Letters (2026). |
Aquí es donde la historia se vuelve incluso más interesante que antes. Porque descartar que fueran embriones animales no los vuelve menos importantes. De hecho, puede que los vuelva más raros.
La hipótesis que ahora gana fuerza es que estos organismos podrían pertenecer a un grupo de parientes lejanos de los animales conocidos como holozoos. Algunos organismos modernos dentro de ese linaje pueden pasar por fases temporales de multicelularidad: forman agrupaciones celulares complejas, con aspecto casi embrionario, pero sin llegar a desarrollar tejidos animales como los que conocemos.
Eso cambia bastante el relato. En lugar de ser “los primeros animales”, estos fósiles podrían representar uno de los muchos experimentos evolutivos que ocurrieron antes de que la multicelularidad animal quedara fijada como la conocemos hoy. Y, sinceramente, eso casi los hace más fascinantes.
La gran pregunta no ha desaparecido. Solo se ha vuelto más difícil
Lo más potente de este hallazgo es que no destruye una historia: la vuelve más honesta. Durante años, estos fósiles fueron tratados como una de las piezas más espectaculares del rompecabezas evolutivo. Ahora seguimos teniendo la pieza, pero ya no sabemos si encaja donde pensábamos.
Eso obliga a revisar una idea muy seductora: que el origen animal estaba ya claramente visible en el Ediacárico temprano. Puede que sí. Puede que no. Lo que este estudio deja claro es que una de las pruebas más famosas de esa teoría acaba de perder bastante fuerza.
Y eso, lejos de ser una decepción, es exactamente lo que hace interesante a la ciencia de verdad. Porque a veces avanzar no consiste en confirmar una historia preciosa, sino en descubrir que la realidad fue todavía más rara, más torpe y más experimental de lo que imaginábamos.
Quizá estos fósiles no nos estén mostrando el primer capítulo de los animales. Quizá nos estén enseñando algo aún más extraño: todos los intentos fallidos, ambiguos o incompletos que ocurrieron antes de que la vida encontrara por fin una forma de convertirse en nosotros.
HORARIO DE SEMANA SANTA 2026 DEL MUSEO DE DINOSAURIOS
Horario de Semana Santa 2026 del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos):
Jueves Santo, 2 de abril: de 10:00 a 10:00 h.
Viernes Santo, 3 de abril: de 10:00 a 14:00h.
Sábado Santo, 4 de abril: de 10:00 a 14:00 h. Y de 16:30 a 19:00 h.
Domingo de Resurrección, 5 de abril: de 10:00 a 14:00 h.
Lunes de Pascua, 6 de abril: cerrado.
El resto de los días, anteriores y posteriores, horario habitual del Museo de Dinosaurios.
martes, 31 de marzo de 2026
Nuevos datos sobre fósiles revelan que el T. rex no era el rey de los dinosaurios. O, al menos, no el único
Hasta ahora, se daba por hecho que este depredador era el gran dominador del Cretácico. Sin embargo, nuevos análisis han demostrado que no estaba solo
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| Un fósil de tiranosaurio encontrado en Hell Creek (EFE/Michael Buholzer) |
domingo, 29 de marzo de 2026
Descubren cientos de huevos de dinosaurio de varias especies tras 70 millones de años enterrados
Restos fósiles en Francia ofrecen información única sobre la fauna del Cretácico
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| Descubren cientos de huevos de dinosaurio de varias especies tras 70 millones de años enterrados. / Matthew Irving / Fossil Lab |
Han sido hallados cientos de huevos de dinosaurio fosilizados que permanecieron enterrados durante aproximadamente 70 millones de años. Este yacimiento se considera uno de los más ricos de Europa en cuanto a sitios de anidación de dinosaurios.
Condiciones extremas para una excavación histórica
Durante meses, los investigadores trabajaron bajo condiciones difíciles, enfrentándose a lluvias invernales y un barro denso que complicaba la extracción de sedimentos.
A pesar de estos obstáculos, lograron exponer un estrato horizontal con un gran número de huevos preservados, muchos de ellos completos.
Diferentes especies
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| Ni trucos de cine ni magia la ingeniería confirma cómo estos dinosaurios gigantes podían ponerse de pie. / Difoosion |
Entre los más numerosos se encuentran los atribuibles a titanosaurios, los enormes herbívoros de cuello largo, mientras que otros huevos más pequeños podrían corresponder a anquilosaurios o terópodos.
Los fósiles muestran que las hembras enterraban sus huevos en depresiones cubiertas con vegetación o sedimentos, un método que aumentaba la incubación gracias al calor generado por la materia orgánica y protegía los nidos de depredadores.
Un paisaje ideal para la anidación
Hace más de 70 millones de años, la región era una llanura tropical con condiciones que favorecían la repetida elección de este lugar como sitio de anidación.
Las frecuentes inundaciones ayudaban a cubrir rápidamente los nidos, permitiendo que las cáscaras se preservaran y se transformaran en fósiles resistentes a lo largo de los milenios.
Para proteger este tesoro científico, se construyó un museo en el lugar de la excavación, permitiendo que el público observe los trabajos en curso y comprenda el proceso de investigación. Esto asegura que los hallazgos permanezcan en su contexto original y sean accesibles para la ciencia y la educación.
viernes, 27 de marzo de 2026
Descubiertos en León nuevos fósiles de arácnidos del Carbonífero superior
Estos precursores de las actuales arañas existieron en el noroeste de la península ibérica hace unos 300 millones de años
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| Las arañas han evolucionado de los extintos trigonotárbidos. / Alessandro Della Bella |
Los fósiles han sido localizados en dos zonas distintas: la comarca de El Bierzo y el valle del río Valderrueda, en la cuenca de Sabero. El estudio, publicado en la revista científica PalZ, supone un hito relevante, ya que duplica el número de registros conocidos de este grupo en la península ibérica, donde hasta ahora solo se habían documentado dos ejemplares.
Ejemplares poco documentados en España
Según los investigadores, este incremento en el registro fósil sugiere que los trigonotárbidos no eran tan raros como se pensaba, sino que su escasa presencia en estudios anteriores podría deberse a la falta de una búsqueda específica de este tipo de organismos. Este nuevo trabajo permite así reconsiderar su abundancia en los ecosistemas del pasado.
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| Antigua mina a cielo abierto Boisán en Santa Marina de Torre. / ElDiario |
El segundo fósil, procedente de la cuenca de Valderrueda, presenta un mejor estado de conservación y ha podido ser asignado a la especie Aphantomartus areolatus, descrita por primera vez en 1911 y ya documentada anteriormente en la provincia de León durante la década de 1980.
Los trigonotárbidos se asemejaban superficialmente a las arañas, pero carecían de glándulas productoras de seda y presentaban un abdomen segmentado cubierto por placas. Se extinguieron durante el Pérmico, lo que los convierte en un grupo clave para entender la evolución temprana de los arácnidos.
Uno de los aspectos más destacados del hallazgo es la presencia de una espina en la base de una de las patas posteriores de uno de los ejemplares, una estructura que no había sido descrita previamente en este grupo. Los investigadores consideran que podría haber tenido una función relacionada con la captura de presas o con el comportamiento reproductivo.
También se encontraron plantas fósiles
Los fósiles de estos arácnidos aparecieron asociados a restos de plantas fósiles excepcionalmente bien conservadas, lo que ha permitido reconstruir con detalle el entorno en el que vivían estos animales. Se trataba de bosques tropicales húmedos, dominados por helechos, pteridospermas y grandes licópsidas, en un paisaje caracterizado por pantanos, lagunas y llanuras de inundación.
Entre las especies vegetales identificadas se encuentran Neuropteris ovata, Nemejcopteris eminaeformis, Polymorphopteris polymorpha o Cyperites bicarinatus, todas ellas propias de ambientes húmedos y cálidos. La presencia de estos restos permite confirmar que el hábitat de estos arácnidos era muy diferente al actual en la región.
Además, la coexistencia con una fauna diversa de insectos, como protolibélulas, cucarachas primitivas y ortópteros ancestrales, sugiere que Aphantomartus desempeñaba un papel como pequeño depredador dentro de un ecosistema complejo y dinámico, influido por cambios climáticos y tectónicos al final de la era Paleozoica.












