sábado, 20 de enero de 2018

¿Por qué los reptiles actuales no tienen púas en la cola?

Las películas de dinosaurios siempre incluyen a alguna criatura con un arma mortal en su cola. Sin embargo, la evolución no ha dejado ni un rastro vivo de esa característica.

Los estegosaurios como el de esta réplica tenían espinas en la cola | 
Wikimedia Commons
Estamos más que acostumbrados a ver, en la representación de las criaturas que habitaron el planeta hace cientos de millones de años, algunos seres gigantescos armados con enormes púas en su cola. Sin embargo, basta con mirar a nuestro alrededor y hacer memoria para recordar que en nuestra última visita al zoo no vimos ni un solo animal armado al final de su cuerpo. ¿Por qué?

Para tratar de dar respuesta a esta pregunta, investigadores de la Universidad Estatal y del Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte han estudiado la historia evolutiva de los últimos 300 millones de años. Todo, para determinar por qué a día de hoy vemos algunos animales que sí conservan algo de armamento en zonas como la cabeza y, a pesar de eso, las antes habituales púas de la cola han terminado por extinguirse.

Tras analizar a reptiles y mamíferos tanto vivos como extinguidos, los investigadores llegaron a la conclusión de que, para contar con armamento en la cola, un ser vivo cumplía generalmente con tres requisitos. 

Para empezar, se trataba de animales grandes, cuyo peso era habitualmente superior a los 100 kilos, lo cual hoy no es tan común. Para seguir, la armadura de sus cuerpos era clave para el desarrollo de púas en la cola. Así, solo se daba en aquellos que tuvieran rigidez torácica, como los armadillos. Era esta característica la que hacía que el cuerpo del animal en cuestión tuviera la fuerza suficiente como para equilibrar el enorme peso de su cola armada. Por último, todos los seres con púas en la cola analizados para este estudio a través de sus fósiles compartían otra característica más: eran herbívoros.

“Es raro que los herbívoros grandes tengan una armadura ósea”, explica Victoria Arbour, una de las responsables del estudio. En definitiva, la combinación de esas tres características es tan poco frecuente que, a día de hoy, sólo queda el recuerdo de los fósiles que un día tuvieron púas en la cola.

De hecho, según Arbour, “esta combinación única explica por qué el armamento en la cola es raro incluso en el registro fósil”. Y es por eso mismo por lo que, a día de hoy, ni tortugas ni lagartos tienen púas en la cola a pesar del aspecto de algunos de sus antepasados.

EL PALACIO DE BUCKINGHAM ESTÁ CONSTRUIDO CON FÓSILES

Las piedras del edificio están formadas por microbios mineralizados


Seguramente, habrá muchas personas que piensen que Buckingham Palace es un refugio de algunos de los últimos fósiles de Jurásico. Y, lo cierto, es que en este caso su intuición no va muy desencaminada. Y es que un nuevo estudio realizado por la Australian National University, ha revelado que el palacio está construido con fósiles.

La investigación revela que el material que se usó para edificar la residencia de la familia real británica, son las llamadas piedras oolíticas. Están formadas por oolitos, unas pequeñas esferas carbonatadas que les confieren la propiedad de ser muy ligeras (y, por tanto, manejables), pero también muy resistentes.

Hasta la fecha, se creía que los oolitos estaban formados por sedimentos de arena y polvo que se habían ido acumulando a causa de un efecto similar al de una bola de nieve rodando por una pendiente. Pero los investigadores australianos han llegado a la conclusión de que en realidad están formadas por capas concéntricas de organismos celulares, especialmente microbios mineralizados. Ese hallazgo convierte a estas piedras en auténticos fósiles orgánicos, cuya antigüedad se remonta a hace doscientos millones de años, en el período  Jurásico.

Conviene recordar también, que este material ha sido usado parcialmente para construir otros edificios tan emblemáticos como el Pentágono o el Empire State Building.

jueves, 18 de enero de 2018

Subastan una cola de dinosaurio para ayudar a las víctimas de los terremotos de México

Lo recaudado será destinado a la reconstrucción de escuelas dañadas por el sismo

El fragmento de la cola de Atlasaurus fue hallado en Marruecos en 1999.
Habitó el norte de África hace 145 millones de años. Los científicos tardaron 200 horas para recuperarlo, lo conservaron en Estados Unidos y ahora está en la Ciudad de México. Se trata de un fragmento de cola de Atlasaurus que subastará la casa Morton para ayudar a reconstruir escuelas dañadas por los sismos de septiembre de 2017.

El fósil pesa 180 kilogramos y pertenecía a Pietro Gallery. Tiene 70% de huesos originales y su precio inicial será de 1 millón de pesos (unos 52.600 dólares), aunque en el catálogo tiene un valor de entre un 1,8 (94.700 dólares) y 2,2 millones de pesos (115.780 dólares).

Es la primera vez que la casa Morton ofertará una pieza similar como parte de la Subasta de Antigüedades que se llevará a cabo este martes a las seis de la tarde en la colonia Lomas de Chapultepec, de la Ciudad de México.

El primer ejemplar de Atlasaurus fue hallado en 1999 por los científicos Monbaron, Russell y Taquet, en la Formación Tiougguit de las Montañas Atlas de Marruecos. De ahí su nombre que significa Lagarto del Atlas.

Tras su hallazgo, los paleontólogos trabajaron por 200 horas para recuperar el ejemplar y ensamblarlo. Después cruzó el Océano Atlántico para llegar a un laboratorio en Utah, Estados Unidos, donde los científicos lo conservaron.

En rojo, el fragmento que será subastado en México.
El Atlasaurus habitó a mediados del periodo Jurásico hace 145 millones de años en la zona de Azilal, al norte de África. Medía 18 metros de largo, 9 de alto y pesaba 22 toneladas. Su tamaño le permitió sobrevivir alimentándose de frutos y hojas de árboles.

De acuerdo con los científicos, la especie perteneció a la familia Brachiosaurus de los dinosaurios saurópodos, reconocidos por sus largas patas y altura, como el personaje de Pie Pequeño en la película "En busca del valle encantado".

El Lagarto del Atlas también está relacionado con la mitología griega. Atlas fue un titán condenado por Zeus a cargar sobre sus hombros el cielo, Urano, separándolo de la tierra eternamente.

Titanes y Olímpicos se enfrentaron en la batalla Titanomaquia. Después de una década, los titanes perdieron, pero uno de sus contrarios quedó derrumbado sobre la Tierra, se trataba de Urano, el cielo. Zeus decidió castigar a uno de los titanes y Atlas fue el elegido para sostener por siempre el cielo.

La cola del Atlasaurus que se encuentra en casa Morton será subastada y, a través de la Fundación Bancomer, ayudará a reconstruir escuelas dañadas por los sismos del 8 y 19 de septiembre en México.

miércoles, 17 de enero de 2018

Huellas de tortugas de hace 227 millones de años en la Cordillera Ibérica

Investigadores de las Universidades de Jaén y Valencia han encontrado huellas de tortugas fósiles de hace 227 millones de años situadas en la Cordillera Ibérica.

Los investigadores analizaron 46 huellas de tortuga del Carniense 
(Triásico Superior) encontradas en Valencia. Imagen facilitada por la UJA.
Los investigadores analizaron 46 huellas de tortuga del Carniense (Triásico Superior) que encontraron en tres afloramientos localizados en Domeño, Quesa y Cortes de Pallás, tres municipios de la provincia de Valencia ubicados en la Cordillera Ibérica.
Para el investigador de la Universidad de Jaén (UJA) Matías Reolid, “este hallazgo constituye uno de los registros más antiguos de huellas de tortuga conocidos”. 
Además, “presenta como aspectos novedosos el abundante número de huellas fósiles encontradas en comparación con los escasos yacimientos de esta edad localizados en todo el planeta, así como su aparición en tres localidades distintas pero muy próximas entre sí”.

Las huellas encontradas aparecieron en unas areniscas que se depositaron en ambientes fluviales durante el Triásico Superior favorecidos por un evento climático muy húmedo que tuvo lugar durante el Carniense, informa la UJA en una nota de prensa.

“El Triásico se caracteriza por ser un periodo muy árido a nivel general, sin embargo, dentro del Triásico Superior se intercaló un episodio climático muy lluvioso, el Evento Húmedo Carniense, que produjo una gran cantidad de precipitaciones y la abundancia de depósitos fluviales”.

Estas 46 huellas están relacionadas con este tipo de ambientes, comenta Reolid.

Esta interpretación ha llevado a los investigadores del estudio a incidir en la importancia que pudo tener este intervalo temporal y el área representada actualmente por la Cordillera Ibérica para la evolución y diversificación de las primeras tortugas en relación con el medio acuático.

Dos tipos de huella de tortugas

Las huellas de tortugas fósiles encontradas son de hace 227 
millones de años.  Imagen facilitada por la UJA.
A lo largo de los tres afloramientos estudiados, descubrieron y describieron principalmente dos tipos de huella: una realizada por la tortuga emergida fuera del agua, pisando sobre el barro en la orilla; y por otro, otras cuando la tortuga estaba en una situación de seminatación, es decir, ya sea porque nadaba cerca del fondo o porque la capa del agua era muy poco profunda, arañaba el fondo.

En este caso, produjo unas huellas muy características, con forma alargada y en las que se perciben rasguños tridáctilos y tetradáctilos.

“No podemos saber qué morfología tenía el caparazón o su musculatura, dado que carecemos de restos óseos fosilizados, pero a través de nuestro análisis de las huellas sí podemos concluir que fueron producidas por varios ejemplares, ya que disponemos de huellas de distintos tamaños”, expresa el investigador de la UJA.

Los resultados de este proyecto de investigación, que arrancó en el 2014, se han publicado en la revista Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology. Efefuturo

EL DINOSAURIO ARCO IRIS

El fósil reúne características de dinosaurios anteriores a su época y aves modernas

El ave ha sido bautizada Caihong juji: arco iris con la gran cresta. 
Ilustración: Velizar Simeonovski, crédito de University of Texas at Austin
Los dinosaurios tenían formas asombrosas de atraer a sus semejantes, los cuernos del triceratops o las placas y los picos del estegosaurio son un ejemplo. Pero hay uno, recientemente descubierto, que se lleva la palma. Similar a un ave, del tamaño de una gallina, fue recientemente descubierto en China y los expertos lo han bautizado Caihong juji (arco iris con gran cresta, en mandarín), debido a que lucía un collar de plumas de varios colores.

El estudio, publicado en Nature Communications, es el primero en realizar un análisis en profundidad de este dinosaurio y describirlo. En él, los autores, liderados por Julia Clarke, señalan que el dinosuario arco iris  habría usado sus llamativas plumas en el cuello y una cresta ósea en su hocico para atraer a sus parejas.

"Es bien sabido que la coloración iridiscente está vinculada a la selección y señalización sexual, y reportamos su evidencia más temprana en dinosaurios – explica Clarke en un comunicado – . Puede que su nombre sea llamativo, pero la realidad es que su estudio tiene serias implicaciones científicas”.

Además de hacer que los ecosistemas jurásicos de hace 161 millones de años fueran más coloridos, el dinosaurio es interesante porque tiene características tanto antiguas como modernas. La cresta ósea es una característica que generalmente se observa en los dinosaurios de épocas anteriores, mientras que las plumas del cuello muestran paquetes microscópicos anchos, planos y pigmentados, llamados melanosomas, que pueden representar la primera aparición conocida de iridiscencia, un colorido similar al encontrado en una variedad de especies de colibríes actuales.

“Hay crestas asociadas con la selección sexual que antes solo se conocían en los dinosaurios anteriores, y sin embargo, también hay un mecanismo propio de las aves, vinculado a la señalización o visualización que aparece por primera vez”, agrega Clarke.

Caihong es también el primer dinosaurio conocido con plumas asimétricas, el tipo de pluma que se encuentra en los extremos de las alas de las aves modernas y permite que estas controlen el vuelo. Pero a diferencia de las aves actuales, que las tenían en sus alas, las plumas asimétricas de Caihong estaban en su cola.

“Las plumas de la cola son asimétricas, pero las plumas de las alas no lo son, una característica extraña anteriormente desconocida entre los dinosaurios, incluidas las aves – afirma Clarke –. Esto sugiere que el control del vuelo podría haber evolucionado primero con plumas de la cola”.

La losa de roca de la provincia china de Hebei, donde un agricultor descubrió el dinosaurio en 2014, contenía un esqueleto casi completo rodeado de impresiones hechas por plumas. Las impresiones preservaron la forma de los melanosomas. Los investigadores compararon las impresiones melanosómicas con los melanosomas encontrados en las aves vivas y descubrieron que se asemejaban a las de las plumas iridiscentes de los colibríes.

Caihong también muestra otras características anatómicas destacables. Mientras que otros dinosaurios tienen cráneos triangulares parecidos a los de las aves y huesos largos en las extremidades superiores en comparación con las aves de hoy, Caihong tenía un cráneo largo y estrecho y sus cortas extremidades anteriores muestran proporciones más parecidas a las aves modernas. El siguiente paso de los expertos, es descubrir qué factores influyeron en Caihong para desarrollar una apariencia tan distintiva.

Científicos rusos descubren una nueva especie de titanosaurio que habitaba en Siberia

  • La descripción se hizo a partir de dientes, vértebras y un hueso sacro
  • Medía unos doce metros de la cabeza a la punta de cola y pesaba diez toneladas
  • Es una de las formas de titanosaurios más antiguas descubiertas en Asia


Un titanosaurio caminando por una zona pantanosa. GETTY IMAGES
Paleontólogos de las universidades rusas de San Petersburgo y Tomsk han descrito una nueva especie de titanosaurio que habitaba en Siberia, a la que han llamado Sibirotitan astrosacralis.

"El animal es el segundo saurópodo que ha recibido nombre científico en Rusia y es una de las formas de titanosaurios más antiguas descubiertas en Asia", ha destacado la Universidad de San Petersburgo en una nota de prensa.

La descripción de la nueva especie se hizo a partir de dientes, vértebras y un hueso sacro de cerca de medio metro de longitud hallados junto a la localidad siberiana de Shestokovo, famosa por los hallazgos que se han hecho allí de fósiles de dinosaurios.

El Sibirotitan es un saurópodo, un dinosaurio herbívoro de grandes dimensiones, cuello largo, cabeza pequeña, patas gruesas y cola robusta.

Medía unos doce metros de la cabeza a la punta de cola
Según los paleontólogos rusos, la nueva especie descubierta en Siberia no estaba entre los titanosaurios más grandes; medía unos doce metros de la cabeza a la punta de cola y pesaba cerca de diez toneladas.

Los fósiles fueron hallados junto al río Kiya, en un acantilado que, según los científicos, esconde un esqueleto completo de un sibirotitán, pues casi cada año se producen nuevos hallazgos.

El profesor de la Universidad de San Petersburgo Pável Skuchas considera que el descubrimiento en Siberia de nuevas especies de titanosaurios plantea dudas sobre su lugar de origen.

"Antes se consideraba que los titanosaurios habían surgido en el Cretácico inferior (hace unos 140 millones de años) en América del Sur. Los datos actuales permiten suponer que aparecieron en Asia", ha dicho Skuchas.

Imprime en 3D este cráneo de dinosaurio de 200 millones de años

La reconstrucción digital del cráneo de un dinosaurio sudafricano de hace 200 millones de años, Massospondylus, ha permitido a los investigadores realizar impresiones en 3D del mismo.   

Kimi Chapelle, estudiante de doctorado en el Instituto de Estudios Evolutivos de la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo, Sudáfrica, ha utilizado la instalación MicroFocus CT para mirar dentro del cráneo del dinosaurio Massospondylus.

Chapelle pudo usar la instalación de Tomografía Computerizada para reconstruir todos los huesos del cráneo de Massospondylus e incluso para observar pequeñas características como nervios que salen del cerebro y los órganos de equilibrio del oído interno. Su investigación se publicó en la revista de acceso abierto PeerJ.

Junto con el documento se puede descargar un archivo de superficie tridimensional del cráneo. "Esto significa que cualquier investigador o persona interesada puede imprimir su propio cráneo Massospondylus en casa", dice Chapelle en un comunicado.

Massospondylus es uno de los dinosaurios más famosos de Sudáfrica y fue nombrado en 1854 en homenaje al célebre anatomista Sir Richard Owen. Se han encontrado fósiles de Massospondylus en muchos lugares de Sudáfrica, incluido el Golden Gate National Park, donde James Kitching descubrió huevos y embriones fósiles en 1976. Sorprendentemente, el cráneo de Massospondylus nunca ha sido el centro de una investigación anatómica en profundidad.

"Me sorprendió cuando comencé a reconstruir digitalmente el cráneo de Massospondylus, y encontré todas estas características que nunca se habían descrito", dijo Chapelle, "solo demuestra que los investigadores todavía tienen mucho que aprender sobre los dinosaurios de Sudáfrica".

Algunos de los descubrimientos más interesantes del cráneo, que se describen en el documento de Chapelle incluyen detalles sobre cómo el oído interno y el oído medio contactaban entre sí y cómo se veían; también dónde estaban los nervios que conectaban diferentes partes del cráneo con el cerebro y qué huesos atravesaban; que los dientes de reemplazo no erupcionan en un patrón específico y están presentes en todos los dientes, y que los huesos que rodean el cerebro en este fósil específico no estaba completamente fusionados.

"Al comparar el oído interno con el de otros dinosaurios, podemos tratar de interpretar cosas como cómo sostuvieron sus cabezas y cómo se movieron. De hecho, puedes ver pequeños dientes de reemplazo en los huesos de las mandíbulas, mostrándonos que Massospondylus continuamente reemplazaba sus dientes, como los cocodrilos, a diferencia de los humanos que solo pueden hacerlo una vez ", dice Chapelle.

"Además, el hecho de que los huesos de la caja craneal no estén completamente fusionados significa que este fósil en particular es el de un individuo que aún no ha crecido por completo. Esto nos permite comprender cómo creció Massospondylus, con qué rapidez lo hacía y hasta qué tamaño".

Cientos de fósiles de Massospondylus se han encontrado en Sudáfrica, que van desde tortuguitas hasta adultos. Chapelle está utilizando la tecnología de CT para estudiar estos fósiles adicionales para su doctorado. "Usaré escaneos de otros especímenes para responder nuevas preguntas", dijo Chapelle, "por ejemplo, ¿cómo los bebés Massospondylus que pesan menos de 100 gramos crecen hasta llegar a ser adultos de media tonelada?".