martes, 18 de febrero de 2020

Descubren en Cabañeros un misterioso fósil marino de hace 465 millones de años

Científicos hallan en el Parque Nacional de Cabañeros, en Ciudad Real y Toledo, el "raro fósil" de un grupo cefalópodos que hasta ahora sólo se había visto en Siberia y Norteamérica

Fósiles de la especie 'Cabaneroceras aznari', de hace 465 millones de años. 
MITECO
Un equipo de científicos ha descubierto en el Parque Nacional de Cabañeros, en las provincias de Ciudad Real y Toledo, "un raro fósil marino" de 465 millones de años.

Según ha informado el Ministerio de Transición Ecológica, este cefalópodo fósil, que ha sido bautizado como Cabaneroceras aznari, vivió hace millones de años en las plataformas marinas del desaparecido continente de Gondwana.

El extinto animal marino pertenece al extraño grupo de los intejocéridos, unos cefalópodos a los que se creía restringidos a latitudes paleotropicales.

El estudio de decenas de fragmentos de este raro fósil marino, obtenidos en dos puntos del Parque Nacional de Cabañeros, ha servido para caracterizar un nuevo género y especie de cefalópodo fósil.

El descubrimiento se ha producido en el marco de un proyecto de investigación del Organismo Autónomo de Parques Nacionales liderado por el paleontólogo del CSIC Juan Carlos Gutiérrez Marco, del Instituto de Geociencias de Madrid, en colaboración con el especialista en cefalópodos fósiles Björn Kröger, del Museo Finlandés de Historia Natural.

La investigación concluyó con apoyo de un proyecto del Ministerio de Ciencia e Innovación.

Fósiles de la especie 'Cabaneroceras aznari', de hace 
465 millones de años. MITECO
Los científicos han nombrado al nuevo fósil como Cabaneroceras aznari, cuya etimología alude respectivamente a su descubrimiento en Cabañeros (Cabaneroceras = "el cefalópodo de Cabañeros") y en homenaje a Alejandro Aznar, propietario de la finca del mismo nombre donde se localiza el yacimiento paleontológico principal, emplazado en el término municipal de Horcajo de los Montes (Ciudad Real).

El principal interés científico de este hallazgo viene dado por el hecho de que Cabaneroceras pertenece al extraño grupo de los intejocéridos, unos cefalópodos a los que se creía restringidos a latitudes paleotropicales durante el periodo Ordovícico, y que hasta ahora eran exclusivos de Siberia y Norteamérica.

Los fósiles españoles son los primeros intejocéridos que se localizan en contextos circumpolares de aguas frías, correspondiendo a paleolatitudes de Gondwana semejantes a la actual Antártida.

Los fósiles estudiados se depositarán en el Museo Geominero, el Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha (Cuenca), el Centro de Visitantes del Parque Nacional de Cabañeros y el Museo de Ciencias Naturales de Viso del Marqués (Ciudad Real).

Solución al enigma de las huellas de dinosaurio en el techo de una cueva

El misterio que rodea las huellas de dinosaurios en el techo de una cueva en el centro de Queensland (Australia) ha sido resuelto después de más de medio siglo.

Huellas en el techo de la cueva de Mont Morgan -
 UNIVERSIDAD DE QUEENSLAND - Archivo
"Los exámenes anteriores de las huellas del techo sugirieron un comportamiento de dinosaurio muy curioso; que un terópodo carnívoro caminaba sobre las cuatro patas. No se supone que T. rex usó sus brazos para caminar, y tampoco esperábamos que uno de sus parientes depredadores anteriores de hace 200 millones de años lo hiciera", explica en un comunicado el paleontólogo de la Universidad de Queensland Anthony Romilio.

Junto a su equipo quería determinar si este dinosaurio se movía usando sus pies y brazos, pero encontraron que acceder al material de investigación era difícil.   

"Durante una década, el yacimiento de huellas de Mount Morgan ha estado cerrado, y las fotografías publicadas en la década de 1950 no muestran las cinco huellas existentes", dijo Romilio.

Sin embargo, este investigador tuvo una oportunidad de reunirse con la dentista local, la doctora Roslyn Dick, cuyo padre encontró muchos fósiles de dinosaurios a lo largo de los años.

"Nuestro padre era geólogo e informó sobre las cuevas de Mount Morgan que contenían las huellas de dinosaurios en 1954. Además de su relato publicado, tenía fotografías de alta resolución y cuadernos detallados, y mis hermanas y yo lo habíamos guardado todo. Incluso tenemos su yeso de huella de dinosaurio almacenado", explicó Dick.

Romilio dijo que la riqueza y la condición de la 'información sobre dinosaurios' archivada por la doctora Dick y sus hermanas fue increíble.   

"He digitalizado las fotos analógicas e hice un modelo virtual en 3-D de la huella del dinosaurio. En combinación con nuestra comprensión actual de los dinosaurios, contó una historia bastante clara".

El equipo primero concluyó que las cinco huellas eran impresiones de los pies, que ninguna era huella de dinosaurios terópodos. Además, los dedos extendidos y el dedo medio moderadamente largo de las huellas parecían huellas de dinosaurios herbívoros de dos patas, que diferían de las huellas de terópodos.   

"En lugar de un dinosaurio caminando sobre cuatro patas, parece que tenemos dos dinosaurios por el precio de uno, ambos comedores de plantas que caminaron bípedos a lo largo de la orilla de un antiguo lago”, dijo Romilio.

"Las huellas que recubren el techo de la cueva no fueron hechas por dinosaurios colgando boca abajo, sino que los dinosaurios caminaron sobre el sedimento del lago y estas huellas estaban cubiertas de arena. En las cuevas de Mount Morgan, el sedimento más suave del lago se erosionó y dejó rellenos de arenisca más dura".   

La investigación ha sido publicada en Historical Biology.

Falleció el paleontólogo José Bonaparte

En la madrugada de este martes falleció el paleontólogo José Fernando Bonaparte. Tenía 91 años. Sus restos son velados en calle 20 y 19 hasta la hora 17. Bonaparte es reconocido internacionalmente en el área de la ciencia donde se desarrolló. Inició su vocación y profesión junto a un grupo de mercedinos al crear al Museos de Ciencias Naturales Carlos Ameghino de Mercedes en los años ’40. El paleontólogo nació en Rosario, en su niñez vino a vivir a Mercedes la que dejó para desarrollar la paleontología y sus investigaciones hasta hace casi 15 años que volvió a la ciudad al retirarse. No obstante, continuó como ayudante y colaborador del museo Ameghino.

José es conocido en el ámbito de la paleontología como «Amo de la era Mesozoica» (apodo con el que llamó Robert Bakker a Bonaparte). Nació en Rosario, Argentina el 14 de junio de 1928 (aunque él mismo decía que tenía un año más porque «en ese época te anotaban tarde). Era hijo de un marinero inmigrante italiano. Bonaparte creció en Mercedes. En 1947, con 9 años, fundó, junto con unos amigos, el Museo Popular Carlos Ameghino en Mercedes, con una colección de fósiles que habían encontrado en el Río Luján y en el Monte Hermoso. Muchos de esos fósiles forman parte de la colección del Museo de calle 26 y 21. Al igual que parte de la biblioteca de José que trajo consigo al volver a la ciudad y continuar investigando tras su jubilación.

Dejó la ciudad en los ’60 para investigar y trabajar en distintos proyectos. En 1978 dejó la Fundación Miguel Lillo y se trasladó a Buenos Aires, dónde se convirtió en director de la Sección de Paleontología de Vertebrados del Museo Argentino de Ciencias Naturales «Bernardino Rivadavia». Este mismo año cambió el termino Coloradia por Coloradisaurus y creó la especie Coloradisaurus brevis. También escribió un libro al que tituló «El mesozoico de América del Sur y sus tetrápodos».  En 1980 creó los géneros Noasaurus leali y Saltasaurus loricatus. Entre 1980 y 1984 siguió dando clases en la Universidad de Tucumán. El mismo año que terminó de dar clases en Tucumán, describió a Argyrosaurus superbus y Kritosaurus australis.

El mismo año del lanzamiento de Jurassic Park, en 1993, ganó el Premio Konex. También en ese año se describió Argentinosaurus huinculensis.  Continuó investigando y describiendo distintos restos paleontológicos. El año pasado, al momento que se tomó la foto que ilustra la nota estaba investigando sobre la flora y fauna en la era mesozoica en la región.


domingo, 16 de febrero de 2020

La Fundación Palarq ofrece nuevas ayudas a la investigación

ARQUEOLOGÍA Y PALEONTOLOGÍA

Varios proyectos arqueológicos y paleontológicos españoles en el extranjero recibirán el apoyo de la Fundación Palarq. Ya está abierta la convocatoria de ayudas para proyectos de investigación.

Foto: Proyecto Construyendo Tarteso
Fundada en 2016 sin de ánimo de lucro, la Fundación Palarq es una entidad privada cuyo propósito principal es apoyar e incentivar la arqueología y la paleontología humana españolas. Esta institución financia 48 proyectos españoles de este tipo en el extranjero (exceptuando Europa) y otros 54 en España.

El 10 de febrero de 2020, la Fundación abrió una convocatoria de ayudas para proyectos de equipos de investigación que estén trabajando en arqueología o paleontología humana fuera de Europa, y que pertenezcan a instituciones españolas como universidades, institutos de investigación, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA) u otras entidades similares. El plazo termina el el 15 de mayo de este mismo año.

PREMIO NACIONAL DE ARQUEOLOGÍA Y PALEONTOLOGÍA

Panel 2 del abrigo 1 de Qellqemachay en Río Loco, Perú, donde un equipo de la 
Universidad de Alcalá está analizando las pinturas rupestres de la zona.
Foto: Fundación PALARQ
La Fundación Palarq también convoca la segunda edición de su Premio Nacional de Arqueología y Paleontología, el primero que se concede desde la iniciativa privada, de carácter bienal y dotado con 80.000 euros. Su objetivo es reconocer la excelencia y originalidad de proyectos arqueológicos o paleontológicos, dirigidos por equipos de investigación españoles, a nivel nacional o internacional y de cualquier cultura o período histórico. La convocatoria se abre el 9 de marzo y estará vigente hasta el 29 de mayo. 
Dotado con 80.000 euros, el objetivo del premio es reconocer la excelencia y originalidad de proyectos arqueológicos o paleontológicos de cualquier cultura o período histórico. 
"CONSTRUYENDO TARTESOS"

Éste es el nombre del proyecto ganador de la primera edición del Premio Nacional de la Fundación Palarq, en 2018, que contó con 25 participantes, seis finalistas y un jurado internacional. El equipo premiado, liderado por los arqueólogos Sebastián Celestino Peréz y Esther Rodríguez González, excava el yacimiento de El Turuñuelo, en Guareña (Badajoz), donde realizaron un sensacional descubrimiento de caballos sacrificados.

Hallan los restos de la tortuga más grande que jamás haya existido

Su nombre es 'Stupendemys Geographicus' y su caparazón de tres metros portaba incluso cuernos.

Edwin Cadena.
Un equipo de paleobiólogos de la Universidad de Zúrich (Suiza) ha descubierto especímenes extraordinarios de una tortuga gigante extinta de agua dulce bautizada como Stupendemys Geographicus en Venezuela y Colombia. La tortuga, 100 veces más pesada que su pariente vivo más cercano, la tortuga del río del Amazonas (Peltocephalus dumerilianus) y con el doble del tamaño de la tortuga viva más grande, la tortuga laúd (Dermochelys coriacea), es la tortuga terrestre más grande que haya existido. Su tamaño rivaliza con la famosa tortuga marina del Cretácico Tardío, Archelon (de hasta 4,6 m de longitud). 

Sus características

Los restos sugieren una forma de dimorfismo sexual que no se había visto antes en ninguna tortuga de cuello lateral e incluyen el caparazón (caparazón superior) más grande descubierto hasta ahora. El caparazón de esta tortuga mide entre 2,4 y casi 3 metros (como un coche) y en los machos contaba con cuernos, una característica rara en las tortugas (un arma única situada en la parte delantera del caparazón). 

"Los dos tipos de caparazones indican que existieron dos sexos de Stupendemys: machos con conchas con cuernos y hembras con caparazones sin cuernos", afirman los expertos. 

Su peso rondaría los 1.100 kilos, según los investigadores, que cuentan sus hallazgos en la revista Science Advances. La especie probablemente alcanzó su colosal tamaño gracias a los cálidos humedales y lagos en su hábitat, explican los autores.

Una gigante tortuga prehistórica

Stupendemy vagó por la Tierra hace 8 millones de años, "una de las tortugas más grandes, si no la más grande que haya existido", dijo el investigador principal Marcelo Sánchez-Villagra, director del Instituto y Museo Paleontológico de la Universidad de Zúrich en un comunicado.

Jaime Chirinos.
Descrita por primera vez en la década de 1970, Stupendemys Geographicus ha sido uno de los muchos monstruos encontrados en América del Sur tropical hace 5-10 millones de años. La región tropical de América del Sur es uno de los puntos calientes del mundo en lo que respecta a la diversidad animal. De ahí que su fauna extinta sea asombrosa: hemos encontrado roedores gigantes, cocodrilos, caimanes y gaviales (un tipo de cocodrilo muy extraño y exótico), que habitaban lo que actualmente es un área desértica en Venezuela.

Los científicos han analizado varios restos, que incluyen la primera mandíbula inferior o el llamativo caparazón de S. Geographicus más grande que se haya encontrado que provenían de una excavación de 1994 en la región de Urumaco de Venezuela, así como nuevos hallazgos del desierto de La Tatacoa en Colombia.

A pesar de su enorme tamaño, la gran tortuga tenía enemigos naturales, pues, en muchas áreas, la aparición de Stupendemys también coincide con el surgimiento de Purussaurus, un género extinto de caimán gigante que medía entre 11-13 metros de largo. Probablemente fue un depredador de la tortuga gigante, dado no solo su tamaño y preferencias dietéticas, sino también por las marcas de mordeduras y huesos perforados encontrados en los caparazones los fósiles de esta tortuga terrestre gigante. 

Referencia: E.-A. Cadena at Universidad del Rosario in Bogotá, Colombia el al., "The anatomy, paleobiology, and evolutionary relationships of the largest extinct side-necked turtle," Science Advances (2020). DOI: 10.1126/sciadv.aay4593 , https://advances.sciencemag.org/content/6/7/eaay4593

¿Cómo se enamoraban los dinosaurios?

Hipótesis sugieren que estos extintos animales poseían también rituales para atraer al sexo opuesto

Revelan algunas hipótesis de cómo los dinosaurios buscaban pareja. 
(Ilustración: Giovanni Tazza/El Comercio/GDA)
Puede generar ternura observar un pingüino macho tratando de cortejar a una hembra. Ahora, imagina a un tiranosaurio, triceratops o diplodocus igual de comprometidos en su búsqueda de pareja. Aunque cueste hacerlo, es imposible negar que los dinosaurios tenían también este tipo de rituales, a pesar de que se desconocen a detalle cuáles eran. Analicemos las hipótesis actuales al respecto.

–Dos tipos de acercamiento–

Las hipótesis sobre el cortejo entre dinosaurios se basan, principalmente, en el comportamiento de sus parientes más cercanos con vida: las aves, los cocodrilos y caimanes.

Según José Apolín, paleontólogo e investigador asociado del Museo de Historia Natural Vera Alleman Haeghebaert de la Universidad Ricardo Palma, en el caso de los dinosaurios carnívoros machos, debió existir algún tipo de interacción para avisar a la pareja potencial que no se buscaba quitarle territorio o alimento, sino que sus intenciones eran reproductivas.

“De alguna manera tenían que apaciguarse e informar que no buscaban pelea. Por ejemplo, las aves de presa muchas veces se acercan a la pareja portando un alimento, como una paloma. De esta forma, hacen saber sus intenciones”, sostiene el experto.

Los dinosaurios herbívoros tendrían una mayor semejanza a las aves que no son de presa, en las cuales usualmente el macho es más vistoso y usa sus características físicas para el cortejo. Un caso específico sería el de los ceratópsidos, como el triceratops, caracterizados por sus enormes cuernos.

“Los cuernos de estos ceratópsidos tenían un núcleo óseo, y no es algo saludable romperte un hueso. Por lo tanto, puede que no haya sido usado para combates violentos, sino para la ostentación, para llamar la atención”, opina Apolín.

–Más parecidos a las aves–

Martin Lockley, profesor de Geología de la Universidad de Colorado en Denver, publicó en el 2016 el hallazgo de grandes raspones en la arenisca prehistórica (roca sedimentaria). Estas marcas son similares a las realizadas durante un comportamiento conocido como exhibición de raspado de nidos o ceremonias de raspado, a través del cual las aves modernas muestran sus habilidades excavando un pseudonido para sus potenciales parejas.

Otra investigación, publicada en el 2018 en una revista de The Royal Society, plantea que la evolución de los cuernos y blindaje de los ceratópsidos está más asociada a una selección sexual y no para distinguirse de otras especies.

–El dato–

El Museo de Historia Natural Vera Alleman Haeghebaert de la Universidad Ricardo Palma llevará a cabo hoy un evento sobre el cortejo entre dinosaurios llamado “El amor en los tiempos cretácicos”.

Nueva especie de dinosaurio carnívoro que habitó en la Patagonia

Restos fósiles de un cráneo, que incluyen el hueso maxilar y algunos dientes, han revelado una nueva especie de dinosaurio carnívoro que habitó en la Patagonia hace 90 millones de años.

Rercreación de la nueva especie de dinosaurio carnívoro Tralkasaurus cuyi 
- AGENCIA CTYS - UNLAM
La nueva especie, llamada Tralkasaurus cuyi, es mucho más pequeña que los dinosaurios carnívoros del grupo de terópodos abelisaurus conocidos hasta ahora. Medía unos cuatro metros y se encontró en el noroeste de la provincia de Río Negro.

El investigador Mauricio Cerroni del Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN) y CONICET dijo a la Agencia CTyS-UNLaM que "los materiales encontrados son diagnósticos para describir esta nueva especie".   

"En cuanto al resto del esqueleto, se encontraron costillas cervicales, que salen del cuello y son muy largas, por lo que se cree que son tendones que se han fosilizado; además, se encontró parte de la columna vertebral de la cadera y la cola", dijo el autor principal del estudio publicado en el Journal of South American Earth Sciences.   

El doctor Federico Agnolín, también investigador de la Fundación de Historia Natural MACN y CONICET, observó que "el tamaño corporal del Tralkasaurus es más pequeño que el de otros carnívoros en este grupo, los abelisaurios miden alrededor de cuatro metros de largo, mientras que los conocidos anteriormente son entre siete y once metros".

En el grupo de los dinosaurios terópodos se encuentra, por ejemplo, el famoso Tyrannosaurus rex, que es nativo de América del Norte, que alcanzó los 14 metros, o el Carnotaurus sastrei de Chubut (que también ganó fama en Hollywood con una película de Disney) que alcanzó los 10 metros de largo. "El Tralkasaurus, por ser mucho más pequeño, revela que el grupo de terópodos abelisaurus abarcaba un nicho ecológico mucho más amplio de lo que se pensaba anteriormente", dijo Cerroni.

Aunque su tamaño es muy pequeño en comparación con el Tyrannosaurus o Carnotaurus (una especie que tiene cuernos), este nuevo dinosaurio de Río Negro comparte con ellos las características de ser un animal bípedo, de cuello corto y musculoso, con cuatro garras en cada una de sus patas traseras, mientras que sus brazos también eran muy cortos en relación con su cuerpo y los huesos de sus extremidades eran livianos y huecos.

Según los autores de este estudio, es posible que Tralkasaurus se haya alimentado de los pequeños dinosaurios herbívoros conocidos como iguanodontes, que fueron encontrados por el mismo equipo de paleontólogos en lugares cercanos, junto con otras especies como tortugas y lagartos.

"Una de la importancia de este nuevo descubrimiento es que nos ayuda a definir los hábitos ecológicos de los dinosaurios carnívoros y los herbívoros", dijo Cerroni.   

Federico Agnolín dijo que "el hocico de esta nueva especie tiene mucha ornamentación, es decir, una superficie externa marcada por la aspereza (una característica del hocico de estos carnívoros), lo que nos hace suponer que, en lugar de tener cuernos como Carnotaurus, podría haber tenido estructuras corneales pequeñas o poco desarrolladas”.

Mientras tanto, Cerroni destacó una particularidad en los huesos de la región media de la columna de esta nueva especie. "Hay un elemento que sostiene la costilla que es muy delgado, algo que nunca se ha visto en ningún otro grupo de carnívoros".   

El nombre con el que este nuevo dinosaurio abelisaurido fue bautizado, proviene del Mapundungum, coloquialmente conocido como el idioma mapuche, y significa "Reptil Trueno". El segundo nombre "cuyi" se refiere al lugar donde se encontró, la meseta de El Cuy, en la provincia de Río Negro.