sábado, 7 de febrero de 2026

La IA ayuda a identificar qué dinosaurio ha dejado una huella

  • Un nuevo método ha desarrollado un algoritmo de 1.974 siluetas de huellas que abarcan 150 millones de años de historia de los dinosaurios.

  • "Emparejar las huellas con sus creadores es un gran reto, y los paleontólogos llevan generaciones discutiendo sobre ello", afirma un investigador.
El paleontólogo Sebastian Apesteguia mide la huella de un dinosaurio
en el Sinclinal de Maragua (Bolivia). REUTERS/David Mercado
Las huellas son uno de los fósiles de dinosaurios más comunes. A veces, los científicos encuentran una sola huella aislada. Otras veces, se ⁠topan con un caótico entramado de huellas que se asemeja a una pista de baile, una especie de discoteca de dinosaurios. Sin embargo, identificar qué dinosaurio dejó cada huella ha resultado ser una tarea muy difícil.

Los investigadores han desarrollado ahora un método que utiliza la inteligencia artificial para ayudar a determinar el tipo de dinosaurio responsable de las huellas, basándose en ocho rasgos diferentes de una huella determinada.

"Esto es importante porque proporciona una forma objetiva de clasificar y comparar huellas, reduciendo la dependencia de la interpretación subjetiva humana", dijo el físico Gregor Hartmann, del centro de investigación Helmholtz-Zentrum Berlin en Alemania, autor principal de la investigación publicada en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences.

"Emparejar las huellas con sus creadores es un gran reto, y los paleontólogos llevan generaciones discutiendo sobre ello", afirma Steve Brusatte, paleontólogo de la Universidad de Edimburgo y autor principal del estudio.

Los dinosaurios dejaron numerosos tipos de restos fosilizados, como huesos, dientes y garras, huellas de su piel, heces y vómitos, restos no digeridos en su estómago, cáscaras de huevo y restos de nidos. Pero las huellas suelen ser más abundantes y pueden aportar mucha información a los científicos, como el tipo de entorno en el que vivía un dinosaurio y, cuando hay otras huellas, los tipos de animales que compartían el ecosistema.

El nuevo método se perfeccionó con un análisis mediante un algoritmo de 1974 siluetas de huellas que abarcan 150 millones de años de historia de los dinosaurios, y la IA discernió ocho características que explicaban la variación en las formas de estas huellas.

Estas características incluían: la carga y la forma generales, que reflejan el área de contacto del pie con el suelo; la posición de la carga; la separación de los dedos; la forma en que los dedos se unen al pie; la posición del talón; la carga del talón; el énfasis relativo de los dedos frente al talón; y la discrepancia de forma entre los lados izquierdo y derecho de la huella.

Muchas de las huellas habían sido identificadas anteriormente con certeza por los expertos como pertenecientes a un tipo específico de dinosaurio. Después de que el algoritmo identificara los rasgos diferenciadores, los expertos trazaron un mapa de cómo estos se correspondían con los distintos tipos de ⁠dinosaurios que se creía que habían dejado las huellas, con el fin de orientar la identificación de futuras huellas.

"El ⁠problema es que identificar ⁠quién hizo una huella fosilizada es intrínsecamente incierto", dijo Hartmann.

"La forma de una huella depende de muchos factores más allá del propio animal, incluyendo lo que el dinosaurio estaba haciendo en ese momento, como caminar, correr, saltar o incluso nadar, la humedad y el tipo de sustrato (superficie del suelo), cómo quedó enterrada la huella por los sedimentos y cómo se alteró por la erosión a lo largo de millones de años. Como resultado, el mismo dinosaurio puede dejar huellas de aspecto muy diferente", añadió Hartmann.

Las huellas de dinosaurios también tienen diferentes tamaños.

"La variación de tamaño puede ser bastante extrema, desde pequeñas huellas de dinosaurios carnívoros del tamaño de las huellas de un pollo en un corral hasta huellas de dinosaurios saurópodos de cuello largo del tamaño de una bañera", dijo Brusatte.

Agregó que solo se le ocurría un caso en el que un paleontólogo encontró un esqueleto de dinosaurio al final de un rastro de ⁠huellas dejado por el animal.

"Lo que significa que, si encontramos huellas, tenemos que jugar a ser detectives e identificar qué dinosaurio las hizo. Y para ello, hacemos lo mismo que el príncipe de Cenicienta cuando comparó el pie de Cenicienta con la zapatilla: intentamos encontrar un pie de dinosaurio que encaje en la huella", explicó.

Una conclusión intrigante a la que llegó el algoritmo se basó en las imágenes que examinó de siete pequeñas huellas de tres dedos de unos 210 millones de años de antigüedad encontradas en Sudáfrica. Esto validó una evaluación previa de los científicos de que estas huellas se parecen mucho a las de las aves, a pesar de que son 60 millones de años más antiguas que los fósiles de aves más antiguos que se conocen. Las aves evolucionaron a partir de pequeños dinosaurios bípedos emplumados.

"Por supuesto, esto no prueba que fueran hechas por aves", dijo Brusatte sobre las huellas, que, según él, tal vez fueron hechas por dinosaurios ancestrales de las aves previamente desconocidos o por dinosaurios no relacionados con las aves que simplemente tenían pies similares a los de las aves.

"Así que tenemos que tomarnos esto en serio y encontrar una explicación", afirmó Brusatte. 

Científico del CONICET describe un nuevo dinosaurio de 125 millones de años hallado en España

Se trata de Foskeia pelendonum. Una nueva especie de animal herbívoro y de tamaño pequeño, que vivió en lo que hoy es la localidad de Villanueva de Carazo, ubicada en la provincia de Burgos, España.

Foskeia pelendonum, nueva especie de dinosaurio herbívoro que vivió hace
unos 125 millones de años. Ilustración: Martina Charnelli.
Un científico del CONICET, junto con colegas nacionales e internacionales, dieron a conocer, a través de la revista Papers in Palaeontology, el hallazgo de una nueva especie de dinosaurio herbívoro que vivió hace unos 125 millones de años en lo que hoy es la localidad de Villanueva de Carazo (cerca de Sala de los Infantes), ubicada en la provincia de Burgos, España. La nueva especie fue bautizada como Foskeia pelendonum. Pertenece al grupo de los rhabdodontomorfos, animales bípedos, corredores y con dientes en forma de hoja. Tenía un peso estimado de 4 kilos para un adulto y medía aproximadamente 60 centímetros de largo y 30 centímetros de alto.

Construcción 3D del cráneo de Foskeia pelendonum. Crédito: Emiliano Zeballos.
"Foskeia significa 'recolector de alimentos liviano', y por el lado de pelendonum, es un nombre dado en honor a una tribu celtibera prerromana encontrada en la región. Los restos fueron hallados por Fidel Torcida Fernández-Baldor en el año 1998, quien es ahora director del Museo de Salas de los Infantes, lugar donde actualmente se resguarda dicho material", indica Paul-Emile Dieudonné, paleontólogo del CONICET en el Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG, CONICET-UNRN) y primer autor del trabajo.

Parte fósil de Foskeia pelendonum. Foto: gentileza científico.
Esta nueva especie era un animal con patas muy largas y gráciles, un corredor ágil pero incapaz de correr largas distancias. Su pequeño tamaño habría beneficiado para esconderse de los depredadores en los bosques tropicales de aquella época. A través del estudio de cortes histológicos permitió determinar que este animal era probablemente altricial, eso quiere decir que eran completamente indefensas y poco desarrolladas al eclosionar y requerían de sus progenitores para sobrevivir. Sus miembros posteriores crecían abruptamente y muy rápidamente en longitud desde el nacimiento.

El especialista explica que observaron que sus dientes afilados y de esmalte grueso habrían resistido al procesamiento de alimentos más duros. Sin embargo, el pequeño tamaño del cráneo del animal indica que dichos vegetales no debían ser muy grandes.

Características de Foskeia pelendonum

Foskeia pelendonum, nueva especie de dinosaurio herbívoro que vivió hace unos
125 millones de años. Ilustración: Martina Charnelli.
Sus características principales se encuentran en el cráneo. Además de ser el más pequeño de su grupo conocido hasta la fecha, este dinosaurio tiene dientes en la parte delantera del morro rendido inutilizables, orientados hacia delante y muy pequeños. Su primer diente mandibular es, igualmente, filiforme, lo que significa que no servía ni para agarrar el alimento ni triturarlo. A lo largo de su hilera de dientes, en la parte trasera, uno de ellos alcanzó un tamaño gigantesco en forma de tridente.

"Este animal tiene un cóndilo cuadrato-mandibular, es el nivel donde se articula la mandíbula, muy elevado con respecto a la hilera de dientes, un rasgo inusual para dinosaurios y más comúnmente hallado en mamíferos herbívoros. Tal altura para dicha articulación le habría favorecido aumentar la fuerza de mordida en la parte posterior de su boca, a costo de la fuerza de mordida en la parte anterior de la boca. Su premaxilar está fusionado y tubular, bastante verticalizado. A su vez, su techo craneano es plano y ancho, generando una especie de 'tablita'", comenta Dieudonné.

Importancia del hallazgo

Localidad de Villanueva de Carazo, lugar del hallazgo. Foto: gentileza científico.
El ornitópodo Foskeia pelendonum era un animal cercano y similar a Muttaburrasaurus, dinosaurio que pertenece al mismo grupo, de gran tamaño con una bulla nasal gigante, procedente del Cretácico Medio de Australia. "Esto confirma el puente geográfico establecido entre el Hemisferio Sur y el Hemisferio Norte a través del Tethys, ahora mar Mediterráneo, en el Cretácico Inferior", confirma el científico.

Además, se sustenta en la idea de que los dinosaurios de pequeño tamaño constituyeron un componente relevante de los ecosistemas del pasado, aunque con frecuencia han sido subestimados en el registro fósil. Esto se debe, en parte, a sesgos de preservación y a la mayor dificultad para detectarlos en el campo, que varía según el ambiente de sedimentación. Asimismo, es probable que una proporción importante de estos pequeños dinosaurios se encuentre en el continente africano, una región que hasta ahora ha sido relativamente poco explorada desde el punto de vista paleontológico.

Referencia bibliográfica:

DIEUDONNÉ, P.-E., BECERRA, M.G., ZANESCO, T., TORTOSA, T., CRUZADO-CABALLERO, P., STEIN, K. and TORCIDA FERNÁNDEZ-BALDOR, F. 2026. Foskeia pelendonum, a new rhabdodontomorph from the Lower Cretaceous of Salas de los Infantes (Burgos Province, Spain), and a new phylogeny of ornithischian dinosaurs. Papers in Palaeontology, 12.

DOI: https://doi.org/10.1002/spp2.70057

iipg.comnicet.gov.ar

viernes, 6 de febrero de 2026

Descubren en Burgos el dinosaurio más pequeño del mundo

Informativo 24h

Identificado el Foskeia pelendonum, el dinosaurio ornitópodo más pequeño del mundo

https://www.rtve.es/play/videos/informativo-24h/descubren-burgos-dinosaurio-mas-pequeno-del-mundo/16920687/ (vídeo)

Paleontólogos del C.A.S. (Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas de los Infantes) han identificado en Burgos al Foskeia pelendonum, el dinosaurio ornitópodo más pequeño del mundo, con solo 30 centímetros de altura. El estudio de 800 fósiles de seis individuos revela que esta especie de 125 millones de años es el antepasado clave de los rhabdodóntidos, llenando un vacío evolutivo de millones de años. El hallazgo demuestra que estos animales cambiaban su marcha de bípeda a cuadrúpeda al crecer y que su pequeño tamaño original dio paso a especies más grandes con el tiempo.

rtve.es

Tiny new dinosaur Foskeia pelendonum fills in an evolutionary gap

Paleo art reconstruction of Foskeia pelendonum. Credit: Martina Charnelli
An international team has described Foskeia pelendonum, a tiny Early Cretaceous ornithopod from Vegagete (Burgos, Spain), measuring barely half a meter long. Led by Paul-Emile Dieudonné (National University of Río Negro, Argentina), the study reveals an unexpectedly derived skull and positions Foskeia near the origin of the European herbivorous lineage Rhabdodontidae. The study is published in Papers in Palaeontology.

A tiny dinosaur with a big story

"From the very first moment anybody sees this animal, one is staggered by its extreme smallness," says Dieudonné. "And yet it preserves a highly derived cranium with unexpected anatomical innovations."

The fossils, representing at least five individuals, were first uncovered by Fidel Torcida Fernández-Baldor of the Dinosaur Museum of Salas de los Infantes. "From the beginning, we knew these bones were exceptional because of their minute size. It is equally impressive how the study of this animal overturns global ideas on ornithopod dinosaur evolution," he notes.

Composite image of the foot skeleton of Foskeia pelendonum, its finding locality,
 and size comparison with a human being. Credit: Dieudonné et al. 2026
The genus name Foskeia is derived from the ancient Greek. The prefix fos means "light," given the very lightweight and small body size of grown individuals. The combination of letters "skei" derives from boskein, which means foraging. The species name pelendonum refers to the Pelendones, a Celtiberian tribe from the Fuentes del Duero (north of the province of Soria, southeast of Burgos and perhaps the southeast of La Rioja).

Scientists weigh in on its significance

The researchers emphasize the evolutionary significance of Foskeia. Marcos Becerra (Universidad Nacional de Córdoba) remarks, "Miniaturization did not imply evolutionary simplicity—this skull is weird and hyper-derived."

Thierry Tortosa (Sainte Victoire Natural Reserve) adds, "Foskeia helps fill a 70-million-year gap, a small key that unlocks a vast missing chapter."

Táabata Zanesco Ferreira (Universidade Federal do Rio de Janeiro) notes: "This is not a 'mini Iguanodon,' it is something fundamentally different."

Penélope Cruzado-Caballero (Universidad de La Laguna) concludes, "Its anatomy is weird in precisely the kind of way that rewrites evolutionary trees."

Histological studies supervised by Dr. Koen Stein (Vrije Universiteit Brussel) confirm that the largest specimen was a sexually mature adult. "Bone microstructure tells us that at least one individual was an adult… with a metabolic regime approaching that of small mammals or birds. Knowledge of growth and development is essential if we want to compare the anatomy of Foskeia with other species. Young individuals are prone to changes in anatomical features as they grow," Stein explains.

Growth trajectory of Foskeia pelendonum, compared to an adult chicken. This trajectory is based on differently sized bony elements and their histology. Note the proportionally smaller forelimbs in the more mature individuals. Credit: Dieudonné et al. 2026

Rewriting the dinosaur family tree

A new phylogenetic analysis places Foskeia as sister to the Australian Muttaburrasaurus within Rhabdodontomorpha and expands the European clade Rhabdodontia. The dataset also recovers a topology reviving the long-debated Phytodinosauria.

"In our results, the plant-eating dinosaurs… form a natural group called Phytodinosauria," explains Dieudonné. "This hypothesis should be further tested with more data."

Despite its small size, Foskeia shows specialized dentition and evidence of shifting posture during growth, relying on bursts of speed in dense forests.

Dieudonné adds, "These fossils prove that evolution experimented just as radically at small body sizes as at large ones. The future of dinosaur research will depend on paying attention to the humble, the fragmentary, the small."

Publication details

Papers in Palaeontology (2026). DOI: 10.1002/spp2.70057

Journal information: Papers in Palaeontology

phys.org

jueves, 5 de febrero de 2026

Presentan en Burgos al 'Foskeia Pelendonum', el dinosaurio más pequeño del mundo: pesa 4 kilos, es herbívoro y es único

COPE

El fósil de esta nueva especie, de apenas 60 centímetros de largo, ha sido hallado en Villanueva de Carazo y abre una nueva vía en la investigación paleontológica

Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas - Fidel Torcida, director
del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos)
La localidad de Villanueva de Carazo, en Burgos, tiene desde ayer un nuevo habitante. Se trata de Foskeia Pelendonum, una especie de dinosaurio hasta ahora desconocida que ha sido catalogada como el dinosaurio herbívoro más pequeño del mundo.

El fósil, presentado en el Teatro Principal de Burgos, corresponde a un animal de características únicas. Fidel Torcida, director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos), ha explicado en el programa 'Mediodía COPE' con Pilar García de la Granja que han calculado "unos 4 kilos de peso, una longitud de máximo quizás 60 centímetros, sobre todo porque la cola de este dinosaurio es bastante larga, y una altura de 30 centímetros". "Es un animal muy, muy pequeñito", ha añadido el experto.

Un cráneo extraño y revelador

Una de las partes más llamativas del hallazgo es el cráneo del animal, que permite a los investigadores indagar en aspectos como su alimentación. Según Torcida, la "parte anterior del hocico tiene unos dientes muy reducidos, con una posición muy extraña, en vez de hacia abajo, van hacia adelante". Esta peculiaridad, junto a las "marcas de una musculatura masticatoria muy potente", sugiere una dieta y forma de procesar las plantas muy específicas.

Parte anterior del hocico tiene unos dientes muy reducidos, con una posición muy extraña, van hacia adelante"

Fidel Torcida, director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos)

Descubren el dinosaurio más pequeño del mundo en Burgos: así es la nueva especie hallada en la Sierra de la Demanda. / Dani Blánquez

Una nueva puerta en la evolución

Este descubrimiento ha abierto un camino muy interesante para la paleontología. Como ha señalado el director del museo, esta especie es "uno de los primeros radiodontomorfos", un grupo que hasta ahora "se conocían solamente en el cretácico superior". El hallazgo de  Foskeia Pelendonum  ayudará a los expertos a "explicar la evolución del grupo" y a entender mejor cómo era la vida en la Tierra hace 145 millones de años.

El yacimiento de Villanueva de Carazo se ha consolidado como un punto clave para la investigación. El trabajo constante del museo de dinosaurios de salas de los infantes en la zona, la ha convertido en un referente mundial en el estudio de los dinosaurios, un polo de atracción científica en Burgos a la altura de los yacimientos de Atapuerca.

cope.es

Documentado en Burgos el dinosaurio más pequeño del mundo, de menos de medio metro de alto

ABC

El estudio publicado apunta a una manada de 'Foskeia pelendonum' en el yacimiento de Vegagete, en la Sierra de la Demanda

Reconstrucción de Foskeia de Martina Charnelli. Museo de Dinosaurios
 de Salas de los Infantes
Un equipo internacional de investigadores, dirigido por Paul-Émile Dieudonné, doctorando en Paleontología de Vertebrados de la Universidad Nacional de Río Negro (Argentina), ha documentado los restos del 'Foskeia pelendonum' en el yacimiento de Vegagete (Burgos), en la Sierra de la Demanda. El estudio se ha publicado en la revista especializada 'Papers in Paleontology'. Se trataría del dinosaurio ornitópodo más pequeño del mundo que se conoce en la actualidad, no mayor que un perro, con un cráneo de 5,5 centímetros de largo, un cuerpo de entre 50 y 60 centímetros de largo y una altura que no superaría los 30.

El nombre de la nueva especie es un homenaje a los Pelendones, una tribu celtíbera que habitó la zona. También se refiere a su modo singular de alimentarse. La nueva especie se ha convertido además en una pieza clave en el debate sobre la evolución de los dinosaurios y la posible separación del clado o grupo Phytodinosauria.

Si bien los fósiles de este dinosaurio se hallaron en el yacimiento de Vegagete, cerca de Villanueva de Carazo (Burgos), en 1998, en sedimentos de la primera mitad del Cretácico (edad de 125 millones de años aprox.), es ahora cuando se presentan los resultados de su análisis. Se han recogido unos 800 huesos fosilizados, la gran mayoría fragmentados e incompletos, pero en buen estado de conservación. Su pequeño tamaño dificultó la tarea de investigación, pero se ha conseguido identificar unos 350 huesos. Estos pertenecían a seis individuos, desde crías hasta adultos, que formarían una pequeña manada.

Desde el principio, los investigadores del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes consideraron las especiales características que presentaban estos fósiles, recoge Ical. En 2013 se dio un impulso definitivo a su estudio con la llegada de Paul-Émile Dieudonné a Salas, que realizaría su trabajo fin de máster con estos fósiles. El paleontólogo dirigió este estudio, para el que se formó un equipo internacional con investigadores del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), Universidad Federal de Rio de Janeiro (Brasil), Universidad de La Laguna (Tenerife), el Instituto Real Belga de Ciencias Naturales (Bélgica) y la Universidad Libre de Bruselas (Bélgica).

Alimentación

Los rasgos más llamativos descritos en esta nueva especie son la forma general del cráneo, que difiere notablemente de otros dinosaurios ornitópodos: es muy ancho en su zona posterior y su mandíbula está muy desarrollada para fijar una potente musculatura masticadora. Los dientes delanteros son muy reducidos y no los usaría, mientras que los dientes posteriores son relativamente grandes, soportando el proceso de masticación. Podría ser que este animal se haya compensado su reducción de tamaño y la pérdida de masa muscular masticatoria con una nueva manera de masticación para alimentarse de vegetales con cierta dureza.

Es llamativo que este animal, a diferencia de otras especies de ornitópodos, no tenía ranfoteca, una envuelta córnea en el extremo anterior del cráneo (que poseen las aves en su pico). Además, varios huesos craneales tienen también rasgos muy peculiares.

Asimismo, el fémur posee características anatómicas únicas, que se han interpretado como el cambio en la forma de marcha a lo largo de su vida: los jóvenes eran bípedos y lo adultos cuadrúpedos.

Otros caracteres sobresalientes de Foskeia se han ido desvelando en sucesivos estudios publicados desde 2016. Entre ellos, que representa un «eslabón» primitivo en la evolución que llevaba a los rhabdodóntidos. Estos vivieron en el Cretácico superior, entre 80 y 65 millones de años, pero se desconocía su origen y sus antepasados, por lo que se consideraban un «linaje fantasma». La nueva especie burgalesa, de 125 millones de años de antigüedad, llena un vacío de conocimiento sobre la evolución de ese grupo de dinosaurios a lo largo de millones de años.

También se conocía que las patas de este animal crecían muy rápidamente y en el adulto eran muy esbeltas: se deduce que este animal no habría tenido una gran resistencia física para correr largas distancias y así escapar de los depredadores, por lo que probablemente haría carreras rápidas y cortas hasta zonas seguras.

Además, el nuevo dinosaurio burgalés ha supuesto una «auténtica convulsión» en el conocimiento sobre la evolución de los rabdodóntidos del Cretácico superior. Su pequeño tamaño se interpretaba como una forma de enanismo provocado por vivir en islas donde los recursos alimentarios son escasos. El pequeño tamaño de Foskeia, de una edad más antigua, sugiere otra hipótesis: en realidad, los rabdodóntidos se habrían hecho progresivamente más grandes, pues la presión de los depredadores sobre las presas sería menor hacia finales del Cretácico. Además, las características de Foskeia hacen suponer que los rabdodóntidos del Cretácico superior fueran probablemente cuadrúpedos durante toda su vida, y no bípedos como se les solía representar.

Un elemento clave del estudio publicado ahora es un nuevo análisis filogenético (disciplina científica que estudia las relaciones de parentesco entre los seres vivos) que sitúa a Foskeia como un miembro clave de un clado o grupo europeo que se crea en este trabajo, denominado Rhabdodontia.

Fundamentalmente, el análisis -en el que se ha manejado uno de los conjuntos de datos sobre dinosaurios ornitisquios más amplios recopilados hasta la fecha- recupera el clado Phytodinosauria, objeto de un largo e histórico debate científico. «En nuestros resultados, los dinosaurios herbívoros -ornitisquios y saurópodos- forman un grupo natural llamado Phytodinosauria, más emparentados entre sí que con los terópodos (carnívoros). Esta hipótesis plantea una profunda división entre dinosaurios herbívoros y carnívoros en la base de Dinosauria, desafiando la división tradicional Saurischia/Ornithischia», ha señalado Dieudonné, quien añadió que «es una hipótesis propuesta por Bakker en la década de 1980». Ahora, el 'Foskeia pelendonum' «nos impulsa a reconsiderarla seriamente».

Igualmente, sostuvo que desde el primer momento en que observó este animal, «su extrema pequeñez» le asombró, afirma Dieudonné. «La investigación ha sido un desafío, ya que tuvimos que ensamblar varios fragmentos diminutos para reconstruir la mayor parte de su anatomía. Nos encontramos ante un dinosaurio cuyo ejemplar más grande tiene un cráneo de apenas cinco centímetros y medio de largo. Y, sin embargo, ese cráneo es muy evolucionado, con innovaciones anatómicas inesperadas», dijo.

Una «revolución»

Los fósiles se han estudiado durante más de una década en colaboración con el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos). El director del Museo, Fidel Torcida Fernández-Baldor, ha recordado los inicios del proyecto: «Sabíamos que estos huesos eran excepcionales por su morfología, tamaño diminuto y su estado de conservación. Pero nadie imaginó que revolucionaría las ideas vigentes sobre la evolución de los dinosaurios. Es un gran honor para nuestro museo albergar el holotipo de un dinosaurio tan asombroso».

Por su parte, Marcos Becerra, de la Universidad Nacional de Córdoba, ha añadido que «ayuda a llenar un vacío de 70 millones de años que condujo al desarrollo de los rabdodóntidos europeos». Tábata Zanesco Ferreira, de la Universidad Federal de Río de Janeiro, ha añadido que Foskeia «obliga a refinar radicalmente la forma en que entendemos la ecología de los ornitópodos; no se trata de un 'mini Iguanodon', sino de algo fundamentalmente diferente».

Por último, una serie de análisis histológicos previos de los huesos de las extremidades realizados por Koen Stein (Universidad Libre de Bruselas) confirman que el individuo más grande había alcanzado la madurez sexual a pesar de su diminuto tamaño. «La microestructura ósea nos indica que al menos un individuo era adulto, no juvenil», ha explicado Stein, quien añadió que la «estructura del sistema vascular, registrada en los huesos, incluso sugiere un régimen metabólico cercano al de los pequeños mamíferos o las aves».

Los expertos señalan que la Sierra de la Demanda «sigue asombrando a la comunidad paleontológica mundial», Con esta, hasta ahora son tres las especies de dinosaurios descritas en esta zona burgalesa, y cuyos fósiles se conservan en el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes; cada una de ellas tiene una singularidad que las hace especialmente interesante para la paleontología y para el público general.

En concreto, 'Demandasaurus darwini' es la primera especie de la familia de los Rebaquisáuridos descrita en el conjunto de los continentes del hemisferio norte y es único en Europa; por su parte, 'Europatitan eastwoodi' es un dinosaurio gigante, considerado como el más alto de los hallados en Europa. Esta publicación ratifica ahora el inmenso patrimonio paleontológico de la Sierra de la Demanda (Burgos), y coloca de nuevo a esta comarca en el centro de interés de la paleontología mundial.

La coincidencia de esta investigación con el 25 aniversario del Museo de Dinosaurios (inaugurado en septiembre de 2001) es digno de resaltar por lo que supone de crecimiento y fortalecimiento de un proyecto que se desarrolla en el medio rural, en condiciones complicadas de financiación y recursos, y con un esfuerzo importante por parte del ayuntamiento de Salas de los Infantes a lo largo de todos esos años. El mejor premio puede ser el reconocimiento internacional, del que ya disfruta el museo salense por parte de especialistas de cualquier parte del planeta, quienes manifiestan su convicción sobre la enorme trascendencia de los descubrimientos paleontológicos en la Sierra de la Demanda.

abc.com

Se ha descrito el dinosaurio ornitópodo más pequeño del mundo en Salas de los Infantes (Burgos, España)

Reconstrucción de Foskeia de Martina Charnelli. Museo de Dinosaurios
 de Salas de los Infantes
El diminuto ornitópodo Foskeia pelendonum se ha convertido en el dinosaurio ornitópodo más pequeño conocido hasta la fecha, con apenas medio metro de longitud y unos 30 centímetros de altura. Sus restos fueron descubiertos en 1998 en niveles del Cretácico inferior (Barremiense superior–Aptiense inferior) del yacimiento de Vegagete, en Salas de los Infantes. En este yacimiento se han recuperado alrededor de 350 huesos pertenecientes al menos a seis individuos de distintas edades. La especie ha sido dedicada a los Pelendones, un pueblo celtíbero que habitó al norte del río Duero.

Entre los caracteres morfológicos más destacados de Foskeia se encuentra un cráneo muy ensanchado en su región posterior, una mandíbula adaptada a una musculatura masticadora potente, dientes anteriores residuales y dientes posteriores de mayor tamaño para procesar vegetación dura, así como la ausencia de ranfoteca. El fémur presenta características únicas que indican un cambio en la locomoción, desde un bipedismo en fases juveniles hacia un cuadrupedismo en la edad adulta.

Foskeia pelndonum ocupa un lugar clave en el debate sobre la evolución de los rabdodóntidos, un grupo del que apenas se conocían sus orígenes y que se consideraba un “linaje fantasma” del Cretácico superior, al carecer de registro fósil en el Cretácico inferior. Aunque algunos rabdodóntidos del Cretácico superior presentan tamaños reducidos, el diminuto tamaño de Foskeia cuestiona la hipótesis del enanismo insular como explicación generalizada para los pequeños representantes de este grupo en el final del Cretácico. El escenario que sugiere Foskeia es que estos dinosaurios fueron inicialmente pequeños, manteniéndose de reducido tamaño en algunos linajes, mientras que en otros el tamaño corporal habría aumentado progresivamente en otros hacia finales del Cretácico, posiblemente como consecuencia de una menor presión de depredadores. Además, sus caracteres anatómicos apuntan a que los últimos rabdodóntidos habrían sido cuadrúpedos durante toda su vida y no bípedos como normalmente se les ha reconstruido.

La investigación ha sido liderada por Paul-Émile Dieudonné, de la Universidad de Río Negro (Argentina) y del CONICET, junto con investigadores argentinos, brasileños, belgas, franceses y españoles, entre los que se encuentra nuestra aragosaurera Penélope Cruzado Caballero. Los restos de esta especie se encuentran depositados en el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos, España), donde forman parte de su colección paleontológica.

Referencia: Dieudonné, P.-É., Becerra, Zanesco, T., Tortosa, T., Cruzado-Caballero, P., Fernández-Baldor, F. (2024). Foskeia pelendonum, a new rhabdodontomorph from the Lower Cretaceous of Salas de los Infantes (Burgos Province, Spain), and a new phylogeny of ornithischian dinosaurs. Papers in Palaeontology. doi.org/10.1002/spp2.70057

aragosaurus.com