viernes, 30 de octubre de 2026

Un nuevo dinosaurio del tamaño de un pollo encontrado en Burgos obliga a reescribir la evolución

Los huesos de un pequeño herbívoro hallado en Burgos pertenecían a un adulto, no a una cría, y su cráneo tapa un vacío de 70 millones de años.

Foskeia pelendonum, nueva especie de dinosaurio herbívoro que vivió hace
unos 125 millones de años. Ilustración: Martina Charnelli.
Sí, hace millones de años, Burgos era una selva tropical, pero lo importante es que uno de los pequeños dinosaurios que paseaban por allí nos está haciendo replantearnos cómo evolucionaron estos animales, por culpa de un error de clasificación.

Cinco esqueletos diminutos llevaban años guardados en el Museo de los Dinosaurios de Salas de los Infantes, catalogados como crías de un dinosaurio mayor. Un análisis microscópico del hueso de uno de esos ejemplares ha demostrado que el animal ya había alcanzado la madurez sexual cuando murió. No era un bebé. Era un adulto de una especie nueva, del tamaño de una gallina, que acaba de obligar a los paleontólogos a redibujar una parte del árbol genealógico de los dinosaurios herbívoros.

Un fósil diminuto que escondía a un adulto

Reconstrucción del cráneo de Foskeia pelendonum. © Dieudonné et al. 2025
El fósil procede del yacimiento de Vegagete, entre los municipios de Villanueva de Carazo y Salas de los Infantes, en la provincia de Burgos. Los primeros restos los encontró Fidel Torcida Fernández-Baldor, paleontólogo del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, pero sin cráneo no había forma de identificar a qué especie pertenecían. El hallazgo posterior de piezas craneales, estudiadas con microtomografía (una técnica que permite ver el interior de un hueso en capas finas, como una radiografía mucho más detallada), cambió esa situación. Las rocas donde se encontraron los huesos, de la formación Castrillo de la Reina, tienen unos 120 millones de años, de finales del Barremiense y principios del Aptiense, dos tramos dentro del Cretácico Inferior.

"Desde el principio supimos que estos huesos eran excepcionales por su tamaño mínimo", explica Torcida Fernández-Baldor. El equipo cortó láminas finas de hueso para estudiar su microestructura, el mismo tipo de análisis que usan los forenses para estimar la edad de un esqueleto humano. "La microestructura ósea nos dice que al menos un individuo era adulto", señala Koen Stein, investigador de la Vrije Universiteit Brussel que dirigió estos estudios. El ritmo de crecimiento del animal, añade el equipo, se aproximaba al de un ave o un pequeño mamífero actual, mucho más rápido que el de otros dinosaurios de tamaño parecido.

Un cráneo extraño que cambia las reglas

Los investigadores han llamado a la nueva especie Foskeia pelendonum. El primer nombre combina dos raíces griegas que significan "luz" y "que busca alimento". El segundo rinde homenaje a los pelendones, un pueblo celtíbero que habitó la zona. El animal pertenece a los rabdodontomorfos, un grupo de dinosaurios ornitisquios (herbívoros con la cadera en forma de pelvis de ave) que vivió sobre todo entre el Cretácico Inferior y el Cretácico Superior.

Su cráneo, sin embargo, no se parece al de ningún otro rabdodontomorfo conocido. Tiene los huesos frontales fusionados, los dientes delanteros inclinados hacia delante, un diente inferior alargado y estrecho, y la articulación de la mandíbula colocada más alta de lo esperado, con una zona de anclaje muscular más extensa de lo habitual. Esa combinación apunta a un movimiento de masticación distinto al de sus parientes.

"La miniaturización no implicó simplicidad evolutiva. Este cráneo es raro e hiperderivado", resume Marcos Becerra, de la Universidad Nacional de Córdoba. "Esto no es un miniiguanodon. Es algo fundamentalmente distinto", añade Tábata Zanesco Ferreira, de la Universidade Federal do Rio de Janeiro. Para Penélope Cruzado-Caballero, de la Universidad de La Laguna, "su anatomía es rara justo del modo que reescribe los árboles evolutivos".

Una pieza que llena 70 millones de años de vacío

El nuevo análisis genealógico sitúa a Foskeia como pariente más cercano de Muttaburrasaurus, un dinosaurio herbívoro mucho mayor que vivió en Australia. La conexión amplía Rhabdodontia, el grupo europeo al que pertenecen los rabdodontomorfos, y tiende un puente entre linajes que hasta ahora parecían demasiado alejados en el tiempo y en el espacio.

"Foskeia ayuda a llenar un vacío de 70 millones de años, una pequeña llave que abre un capítulo perdido", resume Thierry Tortosa, de la Reserva Natural de Sainte Victoire, en Francia. El árbol genealógico resultante también revive una idea antigua y discutida, la de Phytodinosauria, un grupo que reuniría bajo un mismo tronco evolutivo a todos los dinosaurios herbívoros. El propio equipo reconoce que esta hipótesis necesita más datos antes de confirmarse.

Paul-Emile Dieudonné, investigador de la Universidad Nacional de Río Negro, en Argentina, y primer autor del estudio, insiste en que las especies pequeñas y los fósiles fragmentarios no deberían tratarse como hallazgos secundarios. "Desde el primer momento en que alguien ve a este animal, queda asombrado por su extrema pequeñez", dice Dieudonné, "y sin embargo conserva un cráneo muy derivado, con innovaciones anatómicas inesperadas". El siguiente paso del equipo será buscar más restos en Vegagete y revisar otros fósiles pequeños guardados en cajones de museos, con la sospecha de que varios de ellos podrían, como Foskeia, resultar ser adultos de especies que todavía nadie ha descrito.

REFERENCIA

Foskeia pelendonum, a new rhabdodontomorph from the Lower Cretaceous of Salas de los Infantes (Burgos Province, Spain), and a new phylogeny of ornithischian dinosaurs

quo.eldiario.es

miércoles, 28 de octubre de 2026

Conferencia: El patrimonio prehistórico del Parque Natural Sabinares del Arlanza-La Yecla

Manuel Ángel Rojo Guerra. Doctor en Arqueología. Universidad de Valladolid    

Sábado 7 de noviembre de 2026 · Salas de los Infantes (Burgos)

Enmarcada dentro de la Semana de la Ciencia 2026 y del Ciclo Demanda Ciencia, Manuel A. Rojo, doctor en Arqueología de la Universidad de Valladolid y catedrático de Prehistoria, ofrecerá una conferencia sobre el patrimonio prehistórico del Parque Natural Sabinares del Arlanza-La Yecla.


























Será el sábado 7 de noviembre, a las 19:30h, en el Teatro-Auditorio 'Gran Casino' de Salas de los Infantes.

¡Os esperamos!

sábado, 24 de octubre de 2026

Exposición: 'Dinosaurios en el lienzo' · Universidad de Cantabria · Noviembre-diciembre de 2026

UCC+I Universidad de Cantabria 

🦖🎨 Exposición: 'DINOSAURIOS EN EL LIENZO'

Paleoarte científico en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Cantabria. 

¡Descubre dinosaurios y sus ecosistemas! 

Del 4 de noviembre al 17 de diciembre de 2026.

Hall de la Facultad de Ciencias de la UC. 

Inauguración: 4 noviembre de 2026: 18:00 h con Fidel Torcida, director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos), con la conferencia inaugural: "Dinosaurios en Burgos: una historia emocionante". 

VISITAS GUIADAS. 

¡Os esperamos! 

Organiza: Grupo de Geodinámica Externa · Dpto. CITIMAC · Universidad de Cantabria. 

Colabora: Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes y Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León. 

miércoles, 21 de octubre de 2026

Los NUEVOS DINOSAURIOS de 2026 grandes hallazgos que lo cambian TODO

Foskeia pelendonum (del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes)

Galería Jurásica presenta hallazgos fósiles revolucionarios de 2026, detallando especies recién identificadas como el Foskeia pelendonum, Ferenceratops, Spinosaurus mirabilis y otros dinosaurios que desafían clasificaciones previas. Estas investigaciones utilizan tecnologías avanzadas para reescribir la historia evolutiva y la distribución geográfica de diversas especies prehistóricas.

Introducción: del 0:11 al 0:17.

Del minuto 2:27 al 3:46.


youtube.com

domingo, 18 de octubre de 2026

XXV Encuentro de Jóvenes Investigadores en Paleontología (EJIP) 2027 · Salas de los Infantes

¡El XXV Encuentro de Jóvenes Investigadores en Paleontología (EJIP) se celebrará en Salas de los Infantes! 

Del 29 de marzo al 2 de abril de 2027

Encuentro de Jóvenes Investigadores en Paleontología

El EJIP es un encuentro científico orientado a jóvenes investigadores en paleontología que reúne a estudiantes y profesionales en etapas iniciales para presentar sus trabajos, intercambiar conocimientos y establecer redes académicas. Se combinan sesiones de comunicaciones, pósters y actividades formativas centradas en el desarrollo de la carrera investigadora.

INFORMACIÓN GENERAL

Inscripción

Las inscripciones para esta edición se abrirán entre diciembre y enero del 2026, coincidiendo con la publicación de la 2ª circular.

Primera circular

Descargar aquí.

Resúmenes

Quien desee presentar su trabajo mediante exposición o póster deberá presentar un resumen en castellano o en inglés con un máximo de 300 palabras y respetando la plantilla y normas proporcionadas en nuestra página web. Los trabajos deberán ser enviados al correo editorial de la organización (editorial.xxvejipsalas@gmail.com) siguiendo los plazos de entrega propuestos en circulares.

Las fechas de envío, premios e indicaciones a seguir se detallarán en la 2ª circular.

Workshops

¿Preparado para aprender paleontología de forma práctica?

Como en cada edición, el primer día se realizarán una serie de talleres formativos que iremos descubriendo conforme se acerque la fecha del evento,  pero… ¡No dejarán indiferente a nadie!

Salida de campo

¿Qué exploraremos en esta edición?

El contexto paleontológico que rodea a Salas de los Infantes tiene un valor patrimonial destacable. Desde el descubrimiento de uno de los saurópodos más grandes de Europa (Europatitan eastwoodi) hasta el más pequeño de los ornitópodos (Foskeia pelendonum), los dinosaurios que habitaron la región han dejado su huella. Y de huellas va la cosa, ya que en las rocas que nos rodean podemos encontrar kilómetros de marcas del paso de estos animales. 

La ruta Tierra de Dinosaurios cuenta con 4 afloramientos de huellas de gran interés y, como centro neurálgico de la ruta, se encuentra el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes.

Durante esta edición se pretende visitar yacimientos singulares de icnitas de dinosaurios, destacando el holotipo de Iniestapodus burgensis y acabar en el Fórum Evolución en la ciudad de Burgos, donde los asistentes disfrutarán de una nueva exposición sobre dinosaurios, con algunos de los fósiles más espectaculares del entorno de Salas de los Infantes y Torrelara.

Contacto y redes: xxvejipsalas@gmail.com

Correo principal: editorial.xxvejipsalas@gmail.com

La ciudad

Una historia milenaria

Salas de los Infantes es una localidad burgalesa con mas de 1.000 años de historia, rodeada por el entorno natural de la Sierra de la Demanda. Cuenta con una herencia histórica y cultural, ligada a la leyenda de los 7 Infantes de Lara, uno de los relatos más representativos del romancero castellano. Además, recientemente se ha celebrado el centenario de su nombramiento como ciudad.

La relación de Salas con la paleontología tiene más de 80 años. Se han documentado intervenciones paleontológicas desde 1944,  siendo una de las primeras excavaciones de dinosaurios en España.  Esta actividad es continua desde 1975, cuando se crea el Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas, hasta día de hoy con campañas anuales e investigación continua por parte de un equipo especializado.

Teatro-Auditorio Gran Casino

Conferencias y exposiciones

El amplio espacio acogerá las principales actividades del congreso contando con un salón de actos para las conferencias así como espacios para las exposiciones de pósters. 

El Teatro Auditorio se sitúa en la calle Jesús Aparicio, junto a la plaza. Toma su nombre del Cine Gran Casino, situado en el mismo lugar en el que está construido y funcionó como cine desde la década de los cuarenta hasta los sesenta. 


Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes

25 años de divulgación

En otoño de 2026, se cumplen 25 años desde la apertura del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes. Constituye el centro de la paleontología de dinosaurios y su investigación en la provincia de Burgos, siendo punto de referencia internacional para la disciplina. Entre sus paredes alberga 5 holotipos: 3 dinosaurios, 1 varanoideo y 1 quelonio. Además es referente en el estudio de rastros fósiles, como fué la descripción de Iniestapodus.

Pero, ¡no todo son dinosaurios! El museo también cuenta con una amplia colección donde destacan restos fósiles de vegetales como Bennettitales, invertebrados, peces como Lepidotes, pterosaurios, abundantes crocodrilomorfos y otros como los holotipos mencionados anteriormente, Arcanosaurus ibericus y Larachelus morla.

Hostelería y cena de gala

Alojamiento y comidas

Salas de los Infantes cuenta con una amplia oferta de bares, restaurantes, hoteles, hostales y casas rurales. 

Próximamente ampliaremos información y qué lugares acogerán eventos como la Cena de Gala, además de alguna que otra sorpresa. 

¡No nos olvidamos de la oferta de alojamiento gratuito! No tardaremos en comunicar el lugar. 

sábado, 17 de octubre de 2026

Hallazgo en el valle de Baztan: descubren dos especies fósiles del Devónico de hace 410 millones de años

El descubrimiento, realizado en las inmediaciones de Arizkun, aporta nuevas claves sobre la vida marina que habitó este territorio mucho antes de la aparición de los dinosaurios

Restos fósiles de braquiópodos de la especie Euryspirifer pellicoi y tentáculos, 
conservados como moldes en la roca, (Cambridge University Press)
El valle de Baztan, en Navarra, esconde entre sus montañas un valioso patrimonio geológico que permite retroceder cientos de millones de años en la historia de la Tierra. Sus formaciones rocosas, testigos de un pasado remoto, conservan vestigios de una época en la que este territorio presentaba un paisaje muy distinto al actual. Ahora, un hallazgo paleontológico en las inmediaciones de Arizkun ha puesto el foco científico sobre este rincón de los Pirineos occidentales, al revelar nuevas evidencias de la vida marina que existió mucho antes de la aparición de los dinosaurios.

El descubrimiento de dos nuevas especies fósiles del Devónico en Navarra, identificadas como Eifelocrinus baztani y Gastrocrinus canteri, supone un avance significativo en el conocimiento del pasado geológico de los Pirineos occidentales. Su extraordinaria antigüedad y excelente estado de conservación confieren especial relevancia a este hallazgo paleontológico. Los ejemplares corresponden a crinoideos, un grupo de invertebrados marinos que habitaban los fondos oceánicos hace aproximadamente 410 millones de años. El hallazgo fue realizado por el geólogo Antonio García Cantero.

Un descubrimiento fortuito que comenzó en 2018

Imágenes del yacimiento paleontológico del valle de Baztan y de los fósiles 
hallados en sus formaciones rocosas. (Cambridge University Press)
El origen de este descubrimiento se remonta a 2018, cuando el geólogo murciano Antonio García Cantero, de la empresa pamplonesa GEEA Geólogos, encontró de manera fortuita un fragmento de roca que contenía entre siete y ocho ejemplares fosilizados durante un recorrido por la zona. Ante la posibilidad de encontrarse frente a un hallazgo de especial interés paleontológico, decidió contactar con Samuel Zamora, investigador del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) y especialista en equinodermos fósiles, para analizar los restos y determinar su relevancia científica.

El estudio, desarrollado por Samuel Zamora junto con William I. Ausich, investigador de la Universidad Estatal de Ohio (Estados Unidos), permitió identificar y describir científicamente ambas especies. Los resultados de la investigación quedaron recogidos en una publicación especializada en paleontología de la Universidad de Cambridge, que documenta la relevancia del hallazgo. La denominación Eifelocrinus baztani constituye un homenaje al valle navarro donde aparecieron los fósiles, mientras que Gastrocrinus canteri toma su nombre del apellido de Antonio García Cantero, el geólogo responsable del descubrimiento.

El pasado marino de Navarra revela nuevas conexiones

Los fósiles fueron localizados en la denominada Caliza de Arizacun, una formación geológica perteneciente al Macizo de Cinco Villas, en los Pirineos occidentales de Navarra. Este enclave, considerado una de las áreas menos estudiadas del Devónico en España, alberga un importante patrimonio paleontológico que permite reconstruir los antiguos ecosistemas marinos de la región. Entre los restos identificados destacan trilobites, moluscos, braquiópodos y briozoos, organismos que convivieron en estos fondos marinos hace cientos de millones de años.

Distintas vistas de los fósiles de Eifelocrinus baztani, una de las nuevas especies
de crinoideos del Devónico descubiertas en el valle de Baztan.
 (Cambridge University Press)
La importancia de este descubrimiento trasciende las fronteras de Navarra. Los investigadores han encontrado similitudes entre las nuevas especies y otros crinoideos documentados en el yacimiento paleontológico de Hunsrück, en Alemania, lo que refuerza las evidencias de una conexión entre las faunas marinas de ambos territorios durante el Devónico inferior. El excepcional estado de conservación de los fósiles, que mantienen articuladas partes de sus brazos, cálices y tallos, ha permitido ampliar el conocimiento científico sobre estos organismos. Los ejemplares se encuentran depositados en el Museo Geominero de Madrid, donde forman parte del patrimonio paleontológico que ayuda a reconstruir la historia geológica del valle de Baztan hace cientos de millones de años.

elconfidencial.com

Los saurópodos quizá no tenían la boca que imaginábamos: nuevos indicios apuntan a estructuras parecidas a un pico

Reconstrucción prehistórica — El equipo de Giacomo Gobbo describe el denominado odontoscutum, una estructura que habría recubierto las mandíbulas sin eliminar los dientes, aunque la hipótesis todavía requiere revisión científica

La anatomía comparada permite estudiar las mandíbulas extinguidas. /  CC0
Hubo una época en la que algunos paleontólogos llegaron a imaginar a ciertos dinosaurios de cuello largo con una trompa parecida a la de los elefantes. La idea tenía su atractivo, aunque los fósiles terminaron por aguar la fiesta. Los análisis posteriores fueron debilitando aquella interpretación hasta dejarla ampliamente descartada. El episodio demuestra hasta qué punto reconstruir la cara de un animal extinguido puede resultar complicado, incluso cuando se conservan sus huesos.

Ahora, una investigación encabezada por Giacomo Gobbo plantea que Camarasaurus, un dinosaurio saurópodo, pudo tener las mandíbulas recubiertas por una estructura córnea semejante a un pico, pero equipada con dientes. Los autores han denominado odontoscutum a ese tejido, al que atribuyen funciones de protección y apoyo mecánico de la dentición. El estudio se ha difundido como prepublicación y todavía está pendiente de revisión por pares.

Los nervios permiten investigar tejidos desaparecidos hace millones de años

Para investigar cómo estaban recubiertas las mandíbulas de estos dinosaurios, los científicos recurrieron a animales actuales con distintas configuraciones de tejidos alrededor de la boca. Examinaron cráneos de aves y tortugas, cuyos picos presentan una cubierta queratinizada, y los compararon con los de lepidosaurios, que poseen labios carnosos. También estudiaron crocodilianos eusuquios, utilizados como referencia para una condición sin labios. Esa diversidad permitió establecer modelos anatómicos con los que contrastar los restos de Camarasaurus.

Las aves y las tortugas ayudan a investigar bocas extinguidas. / Arpha Preprint
Las diferencias entre esos grupos ofrecían una manera de estudiar estructuras blandas desaparecidas mediante las señales que dejaron en los huesos del cráneo. El planteamiento parte de la relación entre los tejidos faciales y la distribución de los nervios y vasos sanguíneos que los abastecen.

Si determinadas configuraciones anatómicas aparecen asociadas a una cubierta córnea en animales actuales, sus características óseas pueden servir para evaluar si existía algo comparable en una especie extinguida.

El equipo examinó la cantidad, la forma y la distribución de los pequeños orificios óseos por los que pasaban nervios y vasos sanguíneos. Para interpretar esos rasgos utilizó correlaciones estadísticas y un análisis de componentes principales, una técnica que permite comparar varias características anatómicas simultáneamente. La investigación incorporó también una evaluación cualitativa de los huesos que forman las arcadas dentales, buscando señales asociadas a cada uno de los modelos de tejidos establecidos.

Al aplicar ambos procedimientos al ejemplar fósil, los investigadores obtuvieron resultados comparables a los observados en las aves modernas. Esa semejanza constituye el principal argumento anatómico a favor de una cubierta córnea en Camarasaurus. La propuesta resulta distinta de la imagen habitual de un pico porque el dinosaurio habría conservado todos sus dientes bajo una estructura queratinizada. Los autores reconstruyen su posible forma y extensión a partir de las conexiones neurovasculares identificadas en los huesos.

La cubierta córnea modificaría las reconstrucciones de los saurópodos

El cráneo de Camarasaurus presenta semejanzas con las aves. / Arpha Preprint
La dificultad de reconocer estos tejidos tiene relación con una anatomía craneal bastante peculiar entre los saurópodos, cuyos cuerpos alcanzaban dimensiones muy superiores a las de sus cabezas. Sus cráneos estaban formados por huesos delicados, atravesados por numerosas aberturas, y presentaban cavidades nasales grandes situadas en una posición elevada y retrasada, cerca de los ojos. Esas características hacen que el esqueleto conserve una información incompleta sobre el aspecto exterior del animal.

Muchas representaciones tradicionales resolvían esa falta de información colocando una capa de piel muy ajustada sobre los contornos óseos, una técnica conocida como shrink-wrapping. El resultado mostraba caras de aspecto reptiliano en las que cada relieve del cráneo parecía determinar la superficie exterior. Sin embargo, los tejidos blandos pueden modificar considerablemente esa silueta. La existencia de una cubierta gruesa alrededor de las mandíbulas obligaría a reconsiderar algunas de esas reconstrucciones.

La hipótesis también alcanza a la evolución de los sauropodomorfos, un linaje que incluye a los saurópodos y a sus parientes evolutivos. Los investigadores proponen que los tejidos faciales muy queratinizados podrían haber estado presentes desde etapas tempranas de ese grupo. Según su interpretación, la cubierta habría aparecido inicialmente en la parte delantera del hocico y se habría extendido posteriormente hacia atrás en los eusaurópodos más derivados, hasta abarcar toda la región de la boca y la dentición.