viernes, 25 de septiembre de 2020

El MNCN presentará el martes el libro 'Del Elefante a los dinosaurios' que narra la historia del museo desde 1939 a 1985

El Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) presentará el próximo martes a las 19.00 horas el libro 'Del elefante a los dinosaurios', que refleja la historia más desconocida del museo desde el final de la guerra civil española hasta los primeros años de la democracia.

                  El libro "Del elefante a los dinosaurios" muestra la historia del MNCN
La obra, escrita por la investigadora del MNCN-CSIC Carolina Martín Albaladejo, culmina un proyecto de investigación del 'Plan Nacional El Museo Nacional de Ciencias Naturales entre 1939 y 1985: de la disgregación a la reunificación en su contexto nacional e internacional'.

La publicación analiza 45 años de historia del Museo, desde 1949 a 1985 y es fruto de años de investigación de una etapa desconocida de la historia de la entidad museística.   

Publicado por Doce Calles, este volumen aborda el periodo que comienza tras la Guerra Civil con la segregación del Museo en tres institutos de investigación y finaliza tras su reagrupación en el año 1984.

"El periodo estudiado en este trabajo ha sido muy poco tratado y es prácticamente desconocido tanto para los especialistas como para el público en general", ha manifestado Martín Albaladejo.   

Por su parte, la editora adjunta del libro Soraya Peña de Camus, añade que además de explicar el devenir del museo durante ese periodo, el libro es también un reflejo de los problemas a los que se enfrentó la ciencia en ese momento.

El libro está formado por 13 capítulos y 16 investigadores que ofrecen su visión personal sobre diversos aspectos del devenir de la institución. En ellos se destaca la labor de científicos relevantes, la evolución de las colecciones y las exposiciones realizadas, así como el declive y los proyectos frustrados, entre otros, los de ampliación del MNCN o la construcción de una nueva sede.

Igualmente, se explican las relaciones que el Museo mantuvo con otras instituciones a las que históricamente ha estado ligado, como la Real Sociedad Española de Historia Natural o la Universidad Central de Madrid, más tarde Complutense. Una parte significativa del libro son las fotografías, que ilustran la publicación y muchas de ellas son inéditas.

"Cuando comenzamos a trabajar descubrimos que había muy poco material gráfico y pusimos en marcha distintas iniciativas que involucraban a la ciudadanía para poder reunirlas", explica Peña de Camus.

Por último Martín Albaladejo concluye que la publicación pretende entender lo sucedido en la institución a lo largo de casi medio siglo a través de diferentes relatos. "Un museo que, tras sobrevivir con muchas carencias a ese largo periodo, inició una transformación que para muchos significó un renacer del mismo", precisa.

europapress.es

El paleontólogo que encontró un yacimiento de huevos de dinosaurio haciendo running

En los últimos años, dos descubrimientos casuales han dado lugar a dos de los yacimientos paleontológicos más importantes del país

ENTREVISTA EN CADENA SER A JOSÉ MANUEL GASCA:

<iframe width="100%" height="360" src="https://play.cadenaser.com/widget/audio/1600968133_386251/270/" frameborder="0" allowfullscreen name="El paleontólogo que descubrió un yacimiento de huevos de dinosaurio haciendo running"></iframe><noscript><a target="_blank" href="https://play.cadenaser.com/audio/1600968133_386251" title="El paleontólogo que descubrió un yacimiento de huevos de dinosaurio haciendo running | Audio | Play SER" alt="El paleontólogo que descubrió un yacimiento de huevos de dinosaurio haciendo running | Audio | Play SER">Escucha "El paleontólogo que descubrió un yacimiento de huevos de dinosaurio haciendo running" en Play SER</a></noscript>

A lo largo de la historia, la casualidad o el azar han estado detrás de grandes éxitos o descubrimientos. Es lo que se conoce como una serendipia: un hallazgo afortunado, valioso e inesperado que se produce de manera accidental, casual, o cuando se está buscando una cosa distinta. Hoy, en La Ventana, hemos tenido dos ejemplos de este fenómeno. El primero de ellos nos lleva a Loarre, en Huesca, hasta ahora conocido principalmente por su castillo medieval. Sin embargo, ahora tiene otro atractivo. A finales del año pasado, fue localizado en las inmediaciones de este municipio uno de los mayores yacimientos de huevos de dinosaurio del mundo. El afortunado que lo encontró es el paleontólogo José Manuel Gasca. Lo curioso de su historia es que el hallazgo no se produjo en ningún tipo de expedición. José Manuel encontró los huevos durante un entrenamiento de trail running, el deporte que practica. 

El protagonista de esta feliz casualidad ha pasado hoy por los micrófonos de La Ventana para hablarnos sobre su descubrimiento. José Manuel aclara que no habría podido percatarse de lo que tenía ante sus ojos si no fuera porque cuenta con “una formación que le permite identificar las evidencias” que le indican que está “ante algo importante”. Según nos ha contado, el yacimiento se encuentra en un camino transitado, no muy lejano a la ciudad de Huesca. Mientras entrenaba, al pie de un camino, se fijó en una parcela de terreno despejada de materiales rojizos, lo que supone un “suelo propenso a albergar fósiles”. Fue entonces cuando topó con los fragmentos de las cáscaras de huevo. 

Los fósiles pertenecen a unja especie muy poco común en esa zona: los ‘saurópodos titanosaurios’, común en la Europa de finales del Periodo Cretácico, hace unos 68 millones de años,  y cuyos ejemplares podían llegar a alcanzar los 40 metros de altura. Actualmente, la excavación se encuentra más o menos por la mitad del proceso. Se prevé que este descubrimiento pueda atraer a más visitantes al municipio, que ya recibe a 100.000 turistas anuales gracias a su castillo medieval. 

La segunda serendipia nos lleva a Lleida, en los Pirineos, donde un grupo de jóvenes encontró en 2013, por casualidad, un conjunto de fósiles. Ahora, este descubrimiento ha permitido determinar que los huesos pertenecen a una especie de cocodrilo que vivió en España hace 71 millones de años. Albert Sellés, del Instituto Catalán de Paleontología, nos ha visitado para contarnos la importancia de esta investigación. 

El yacimiento pertenece a una especie de cocodrilos terrestres bautizada como ‘ogresuchus furatus’. La historia de esta excavación es rocambolesca, ya que el fósil fue robado la noche antes de su levantamiento. Finalmente fue devuelto, aunque en un “lamentable estado de conservación”. Sin embargo, pese a este desafortunado incidente, el hallazgo permitió conocer de manera más profunda a esta especie de dinosaurio. 

La paleontología es una dedicación vocacional para nuestros dos protagonistas. En el caso de José Manuel, siempre tuvo una “afinidad especial con la naturaleza”, y la paleontología es sólo “una especialización dentro de esa pasión”. Albert, por su lado, desde pequeño estuvo muy unido al mundo de los dinosaurios. Según sus palabras, “los dibujaba desde que tenía cuatro años”.

cadenaser.com

Un paleontólogo cambia el nombre del lagarto marino prehistórico gigante

  • El científico considera que el mosasaurio no pertenece al género Prognathodon 

  Mandíbula de mosasaurio conservado en la universidad de Utah (BYu / BYU)          

Hace unos 92 a 66 millones de años, cuando la edad de los dinosaurios tocaba a su fin, unos grandes y fieros lagartos marinos gigantes llamados mosasaurios vagaban por un océano que, en aquellos tiempos, cubría gran parte de lo que hoy conocemos como los Estados Unidos de América. Estos depredadores eran nadadores aerodinámicos que devoraban casi todo a su paso, incluidos peces, tortugas, almejas e incluso mosasaurios más pequeños.

En 1975, el adolescente Gary Thompson, de Colorado, encontró cerca de su casa unos huesos de mosasaurio y avisó a su profesor de ciencias de la escuela secundaria. Estos huesos se trasladaron a la Universidad Brigham Young de Utah (BYU), y allí, en 1999, el mosasaurio al que pertenecían fue bautizado con el nombre de Prognathodon stadtmani. 

Pero ahora, un paleontólogo que se acaba de incorporar a la universidad de Utah discute esta denominación, pues considera que el mosasaurio no está relacionado con el género Prognathodon. 

El paleontólogo Joshua Lively junto a los restos del

mosasaurio (Christopher Henderson / Christopher Henderson)

Joshua Lively explica que tuvo conocimiento de este descubrimiento cuando hacía una investigación de antecedentes para su doctorado. Finalmente, el mosasaurio llegó a convertirse en el protagonista de su tesis doctoral presentada en 2019.

Tras una investigación detallada del esqueleto del mosasaurio y un análisis filogenético, Lively determinó que el espécimen de Utah no está estrechamente relacionado con otras especies del género Prognathodon y lo ha reclasificado al mosasaurio como Gnathomortis stadtmani. Su investigación de publica en el número más reciente del Journal of Vertebrate Paleontology

El nuevo nombre se deriva de las palabras griegas y latinas que identifican las ‘mandíbulas de la muerte’. Lively claramente se ha inspirado en las sorprendentes mandíbulas de este espécimen, que miden 1,2 metros de largo. 

El paleontólogo ha observado una característica interesante de las mandíbulas de Gnathomortis, y es que estas tienen una gran depresión en su superficie exterior, similar a la que se ve en los lagartos modernos, como el lagarto de collar. Este rasgo es indicativa de grandes músculos de la mandíbula que dotaron a este reptil marino con una fuerza de mordida formidable. 

https://youtu.be/WRQ-RSNImIM

Según el científico, lo que distingue a este animal de otros mosasaurios es la presencia de un hueso en la articulación de la mandíbula que también forma una parte del canal auditivo. 

“En el Gnathomortis, este hueso exhibe un conjunto de características que son de transición de los mosasaurios anteriores, como Clidastes, y los mosasaurios posteriores, como Prognathodon. Ahora sabemos que Gnathomortis nadó en los mares de Colorado hace entre 79 y 81 millones de años, o al menos 3,5 millones de años antes que cualquier especie de Prognathodon “. Lively también ha regresado al lugar donde se descubrieron los huesos, en Colorado, para determinar el intervalo de edad de la roca. 

Los restos del ahora renombrado Gnathomortis se pueden ver en el Museo de Paleontología de la BYU en Provo, Utah. Las reconstrucciones del esqueleto completo están en exhibición en el Museo de Historia John Wesley Powell River en Green River, Utah, y en el Centro de Ciencias Eyring de la BYU. 

Artículo científico de referencia

Redescription and phylogenetic assessment of ‘Prognathodon’ stadtmani: implications for Globidensini monophyly and character homology in Mosasaurinae. Lively, J. Journal of Vertebrate Paleontology, 23 de septiembre del 2020

lavanguardia.com

martes, 22 de septiembre de 2020

Siete metros y una mordida más poderosa que la de un tiranosaurio rex: descubren en el norte colosal reptil marino de la era de los dinosaurios

Paleontólogos chilenos descubrieron en el desierto de Atacama los primeros restos de un pliosaurio en Chile, un extinto y gigantesco depredador marino que asoló las costas del país hace 157 millones de años. 

A fines de 1895, unos investigadores alemanes encontraron unos extraños restos fósiles en la isla Quiriquina, relata el paleontólogo de la U. de Chile, Rodrigo Otero

Se trataba de unas vértebras, que estos pioneros paleontólogos estimaron pertenecieron a un pliosaurio, una extinta y colosal criatura marina que cohabitó con los dinosaurios. 

“Hoy sabemos que pertenecen a otro tipo de reptiles marinos”, corrige Otero. Por eso, el reciente hallazgo de restos de dos especímenes fosilizados que realizó en el desierto de Atacama constituye el primer registro verificado de pliosaurios en Chile, estudio que fue publicado en la revista especializada Journal of South American Earth Sciences

Rodrigo Otero durante el trabajo en terreno. Foto: U. de Chile.             
Además, explica, es el único hallazgo de la edad oxfordiana (un período que va entre los 157 a los 163 millones de años atrás) conocido en Sudamérica y uno de los escasos registros mundiales de esta edad. 

Explica que aunque no se trata del reptil marino más grande conocido en Chile, medalla que recae en el Aristonectes quiriquinensis, especie de más de 10 metros y que vivió en las costas de Chile central y de Antártica hace 66 millones de años, los restos de pliosaurio hallados en el norte "de todas maneras corresponden a un depredador importante en el ecosistema marino que existió en el norte de Chile durante el Jurásico Superior”. 

Colosal reptil marino de la era de los dinosaurios

       Parte de los fósiles descubiertos en el desierto de Atacama.     
Foto: U. de Chile.

Dice que el grupo de los pliosaurios incluyen a algunas de las formas de reptiles marinos más grandes conocidas, con cráneos sobre dos metros de largo y mordeduras con una capacidad mecánica superior a la del Tyrannosaurus. 

Otero explica que los restos se encontraban en proceso de extracción antes de la pandemia, pero aún cuando no terminaron esa tarea, ya lograron reconocer que el fósil preserva parte de las aletas, del tronco y el cráneo, “lo que en conjunto nos permiten estimar un largo de unos 6 a 7 metros”. 

Dice que el pliosaurio recientemente descubierto en el norte de Chile es un animal con cráneo alargado de aproximadamente 1 metro, con dientes prominentes, similares a un ají cacho de cabra. Las aletas miden aproximadamente 1,5 metros (ver infografía). El experto agrega que su dieta era eminentemente carnívora y con seguridad correspondía a un animal de posición alta en la cadena trófica del Jurásico marino chileno.

latercera.com

Spinosaurus, estrella en Jurassic Park, fue un dinosaurio acuático

El hallazgo de más de mil dientes fósiles de Spinosaurus, el depredador gigante que se hizo famoso por la película Jurassic Park III, demuestra que era un enorme monstruo de río. 

Spinosaurus recreado para Parque Jurásico III - UNIVERSAL
Spinosaurus recreado para Parque Jurásico III - UNIVERSAL     
La investigación, publicada por investigadores de la Universidad de Portsmouth en la revista Cretaceous Research, demuestra que Spinosaurus aegyptiacus, una bestia de 15 metros de largo y seis toneladas, era de hecho la criatura más comúnmente encontrada en el sistema del río Kem Kem, que atravesaba el desierto del Sahara hace 100 millones de años. 

Hasta hace poco se creía que los dinosaurios vivían exclusivamente en tierra. Sin embargo, una investigación publicada a principios de este año mostró que Spinosaurus estaba bien adaptado a un estilo de vida acuático, debido a su cola recién descubierta. Esta última investigación de 1.200 dientes encontrados en la misma región apoya aún más esta teoría. 

Científicos de la Universidad de Portsmouth recolectaron los restos fosilizados del sitio de un antiguo lecho de río en Marruecos. Después de analizarlos todos, se descubrió que había una gran cantidad de dientes de Spinosaurus, que son distintos y fácilmente identificables. 

David Martill, profesor de paleobiología en la Universidad de Portsmouth, dijo: "La enorme cantidad de dientes que recolectamos en el lecho del río prehistórico revela que Spinosaurus estaba allí en grandes cantidades, lo que representa el 45 por ciento del total de restos dentales. No conocemos ningún otro lugar donde se haya encontrado tal masa de dientes de dinosaurio. 

"La mayor abundancia de dientes de Spinosaurus, en relación con otros dinosaurios, es un reflejo de su estilo de vida acuático. Un animal que vive gran parte de su vida en el agua tiene muchas más probabilidades de contribuir con dientes al depósito del río que los dinosaurios que quizás solo visitó el río para beber y alimentarse a lo largo de sus orillas. A partir de esta investigación, podemos confirmar este lugar como el lugar donde este gigantesco dinosaurio no solo vivió sino que también murió. Los resultados son totalmente consistentes con la idea de una verdadera vivienda acuática, 'monstruo de río'".

europapress.es

domingo, 20 de septiembre de 2020

Investigadores presentan nuevas técnicas 3D para los yacimientos paleontológicos

La Cátedra de Paleontología de la UR ha liderado la aplicación de estas técnicas en los yacimientos de La Era del Peladillo, Icnitas 3, Las Navillas, Peñaportillo, Valdebrajes y La Virgen del Campo, ubicados en Igea y Enciso 

                                                                                                                          UR
Investigadores de la Cátedra de Paleontología de la Universidad de La Rioja (UR) y del Laboratorio de Documentación Geométrica de la Universidad del País Vasco han presentado en un artículo científico una muestra de cómo las nuevas técnicas de documentación geométrica empleadas en los yacimientos paleontológicos riojanos permiten obtener modelos 3D y otros productos clave para la investigación y divulgación de este patrimonio. 

Según ha informado la UR en un comunicado que recoge Efe, la Cátedra de Paleontología ha liderado la aplicación de estas técnicas en los yacimientos de La Era del Peladillo, Icnitas 3, Las Navillas, Peñaportillo, Valdebrajes y La Virgen del Campo, ubicados en Igea y Enciso. Las nuevas técnicas empleadas (GNSS, fotogrametría y escáner de luz estructurada) permiten obtener modelos 3D, ortofotos, mapas geolocalizados de precisión y otros productos clave para el desarrollo de proyectos de investigación paleontológica y de herramientas educativas y de divulgación. 

Entre los proyectos en que se emplean figuran el estudio biomecánico de huellas de dinosaurio, la toma de precisión de medidas de icnotaxonomía (clasificación de icnitas) y la elaboración de mapas de daños para la conservación y preservación de los yacimientos. 

En fotogrametría se utilizan numerosas fotografías superpuestas, tomadas con cámaras y drones, que se procesan para obtener un modelo 3D del yacimiento; para cada huella individual se utiliza un escáner de luz estructurada. 

Además, estas nuevas tecnologías abren la puerta al diseño de productos educativos y de divulgación que contribuyan al desarrollo económico en las áreas rurales donde se ubican estos yacimientos. 

Por ejemplo, la app de realidad aumentada del yacimiento de La Virgen del Campo permite a los visitantes visualizar modelos 3D de los animales que produjeron las huellas justo encima de las mismas. 

También se han realizado modelos tridimensionales de elementos paleontológicos albergados en el Centro Paleontológico de Enciso y se preparan visitas virtuales disponibles para turistas y centros educativos.

Este trabajo se enmarca en el proyecto de elaboración del Catálogo digital de yacimientos paleontológicos de La Rioja, una región rica en este patrimonio ya que cuenta con más de 150 yacimientos, con más de 10.000 huellas encontradas.

larioja.com

sábado, 19 de septiembre de 2020

Esperma de cien millones de años, preservado en ámbar

Paleontólogos chinos han descubierto el esperma animal más antiguo conocido en el mundo, en una pieza de ámbar que data de hace 100 millones de años.   

La imagen combinada muestra la comparación de los órganos reproductores 
sexuales de fósiles de ostrácodos antiguos (1ª y 3ª fila) y muestras de sus 
formas modernas (2ª y 4ª fila).  - NANJING INSTITUTE OF GEOLOGY 
AND PALAEONTOLOGY

El hallazgo del Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing, afiliado a la Academia de Ciencias de China, se ha publicado en un artículo sobre Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences. Antes de este último descubrimiento, el esperma animal confirmado más antiguo databa de hace unos 50 millones de años. 


El esperma proviene de una especie de crustáceo llamado ostracodo. Es de tamaño minúsculo, generalmente de aproximadamente 1 milímetro de largo, pero está ampliamente distribuido en océanos, lagos, pantanos, ríos y estanques.  

Los investigadores, que incluyeron expertos alemanes y británicos, descubrieron el esperma de ostrácodo en ámbar del Período Cretácico encontrado en Myanmar. Pesa 0,676 gramos y contiene 39 especímenes de ostrácodos. 

ESPERMA GIGANTE   

Los investigadores encontraron que el antiguo esperma del ostrácodo, más de un tercio de la longitud del cuerpo del animal, se parece mucho a sus formas modernas. El antiguo ostrácodo podía producir espermatozoides gigantes y participaba en la reproducción sexual al igual que sus descendientes actuales. 

"Los espermatozoides enormes pueden mejorar efectivamente la tasa de éxito del apareamiento, lo que puede ser una razón importante para las grandes poblaciones de ostrácodos", dijo Wang He, miembro del equipo de investigación e investigador del instituto en Nanjing, citado por Xinhua.

europapress.es