jueves, 12 de marzo de 2026

¿Sabía nadar el Spinosaurus? La ciencia continúa buscando respuestas

Algunos lo veían como un depredador que cazaba desde la orilla. Otros lo describían como un auténtico “monstruo de río”.

Un nuevo fósil hallado en Níger ha reavivado la discusión. Se trata de una cresta ósea curvada, con forma de cimitarra, que pertenecía a una nueva especie llamada Spinosaurus mirabilis. Vivió hace unos 95 millones de años en un ecosistema fluvial del Sahara, cuando esa zona estaba llena de ríos.


nationalgeographic.com.es

martes, 10 de marzo de 2026

El T-Rex no pisaba plano, corría sobre los dedos y esa forma de moverse disparaba su capacidad para alcanzar grandes velocidades

Locomoción — El equipo de Adrian Tussel Boeye midió partes de la pierna y del pie en cuatro esqueletos completos y utilizó fórmulas biomecánicas para calcular desplazamientos posibles en grandes bípedos prehistóricos

Tyrannosaurus / Phil Wilson
Las patas enormes avanzaban primero con cuidado y luego con un ritmo cada vez más rápido mientras el terreno lleno de raíces obligaba a zigzaguear entre troncos caídos. El Tyrannosaurus rex comenzó así la persecución con un movimiento contenido que pronto se transformó en una carrera.

El animal aceleró en pocos segundos mientras la presa cambiaba de dirección y trataba de ganar terreno sobre raíces y suelo irregular. Ese contraste entre un inicio contenido y un avance cada vez más veloz explica por qué la forma real de caminar de este depredador se ha convertido en una pregunta esencial para los investigadores que estudian su locomoción.

Un análisis con huesos bien conservados permitió reconstruir cómo apoyaba el pie el animal

Un estudio publicado en la revista Royal Society Open Science examinó precisamente cómo apoyaba el pie Tyrannosaurus rex cuando se desplazaba. El trabajo analizó varios ejemplares bien conservados y concluyó que el dinosaurio cargaba el peso sobre los dedos en lugar de apoyar todo el pie.

Esa forma de pisada modifica el cálculo de velocidad y también la forma en que el cuerpo absorbe el impacto del movimiento. La investigación ofrece un marco nuevo para estimar cómo corría el mayor depredador terrestre de su tiempo.

El equipo dirigido por Adrian Tussel Boeye en el College of the Atlantic en Maine partió de un problema simple pero difícil de resolver con fósiles. Los investigadores midieron con precisión huesos de la pierna y del pie en cuatro ejemplares distintos. Esos valores se introdujeron en tres ecuaciones biomecánicas utilizadas para calcular la velocidad de animales bípedos.

A partir de esos datos se simularon tres formas posibles de pisada. Una opción suponía que el talón tocaba primero el suelo, otra situaba el apoyo en la parte media del pie y la última colocaba el primer contacto en los dedos.

Los resultados cambiaron la imagen clásica del dinosaurio. El modelo en el que el pie tocaba el suelo con los dedos permitió que el animal realizara más pasos en el mismo intervalo de tiempo. Ese patrón aumentó la velocidad estimada alrededor de un 20% frente a los cálculos basados en una pisada plana.

Según los cálculos del estudio, el Tyrannosaurus rex podía alcanzar entre 5 y 11 metros por segundo. Incluso ejemplares de gran tamaño podían desplazarse con rapidez. Un individuo de unas 6,5 toneladas podría recorrer 100 metros en poco más de diez segundos, prácticamente como Usain Bolt, según el modelo biomecánico utilizado.

Las marcas fosilizadas del suelo confirman que el peso recaía sobre los dedos

Las huellas fósiles aportaron otra pista decisiva. Los investigadores revisaron rastros atribuidos a tiranosáuridos y observaron un patrón repetido en la profundidad de las impresiones. Las marcas más profundas aparecen bajo los dedos y no bajo la parte posterior del pie. Esa distribución indica que el peso del cuerpo se concentraba hacia la parte delantera durante el paso. Algunos rastros conservados en Nuevo México muestran esta característica con claridad, con dedos hundidos en el sedimento mientras la parte trasera del pie apenas deja señal.

El estudio también compara este patrón con animales actuales que caminan sobre dos patas. Los humanos utilizan una pisada con el talón como primer punto de contacto. Las aves terrestres presentan el comportamiento contrario y apoyan la zona delantera del pie. El Tyrannosaurus rex parece encajar mejor en este segundo modelo.

Los autores escribieron en el artículo que “nuestro estudio representa el primer análisis biomecánico cuantitativo del efecto de los patrones de pisada en la marcha de Tyrannosaurus”. En el mismo trabajo añadieron que “el pie de T. rex funcionaba de forma similar al de un ave”.

Los científicos comparan este desplazamiento con el que utilizan hoy muchas aves

La postura del cuerpo también se adapta a ese estilo de movimiento. El dinosaurio habría avanzado con las patas flexionadas y con una sucesión de pasos rápidos que ayudaban a mantener la estabilidad. Ese sistema convertía las extremidades en amortiguadores capaces de gestionar el enorme peso del animal sobre terreno irregular. El resultado era un desplazamiento menos pesado de lo que suele mostrarse en reconstrucciones populares.

Steve Brusatte, paleontólogo de la University of Edinburgh que no participó en el estudio, resumió esa idea al explicar al periódico The New York Times que “este trabajo muestra que incluso el icónico T. rex caminaba de una forma muy parecida a las aves”. En la misma entrevista añadió una comparación gráfica al decir que el animal habría sido “algo así como una gallina de ocho toneladas caminando por el corral”.

Estas conclusiones obligan a revisar muchas representaciones del dinosaurio en museos, documentales y animaciones. La imagen tradicional mostraba pasos pesados con el pie plano golpeando el suelo. Los nuevos modelos describen un desplazamiento más rápido y con apoyo adelantado en los dedos. Ese cambio altera las estimaciones de velocidad, la forma de cazar y también la manera en que el cuerpo del depredador se mantenía estable mientras corría detrás de su presa entre árboles, raíces y terreno irregular.

eldiario.es

sábado, 7 de marzo de 2026

XXIII CONCURSO DE POSTALES DEL MUSEO DE DINOSAURIOS 2026

Desde el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, la Fundación Dinosaurios para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León y la Fundación Aspanias Burgos os animamos a todos/as a participar en el XXIII Concurso de Postales del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos).














El Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes y la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León organizan el XXIII Concurso de Postales del Museo de Dinosaurios.

Podrán participar en este concurso, con uno o más trabajos, todas las personas que lo deseen, admitiéndose únicamente bocetos originales, inéditos y no premiados en ningún otro concurso, con ilustraciones de motivos paleontológicos (relacionados con los dinosaurios) o arqueológicos. No se admitirán ni premiarán ilustraciones generadas con inteligencia artificial (IA).

Cada concursante podrá entregar hasta un máximo de 5 bocetos.

Se establecen tres categorías de participación:

  • Modalidad A: personas de menos de 15 años de edad.
  • Modalidad B: personas de 15 años de edad en adelante.
  • Modalidad C: personas con discapacidad.

El tamaño del boceto será de 10.5 X 15 cm, o de 11.5 X 16.5cm, en disposición horizontal o vertical, sin limitación de colores y montado sobre una superficie rígida (mínimo cartulina).

Premios: Se concederá un primer premio para cada modalidad (pudiendo haber algún accésit si el jurado así lo estimara).

  • Modalidad A: Artículos del Museo valorados en 100€ + diploma.
  • Modalidad B: Premio en metálico de 300€ + diploma.
  • Modalidad C: Premio en metálico de 100 € + artículos del Museo valorados en 50 € + diploma.

Bases (descárgatelas aquí).

Plazo: hasta el lunes 4 de mayo de 2026.

www.fundaciondinosaurioscyl.com (concursos)

viernes, 6 de marzo de 2026

Los estegosaurios europeos se expandieron por Norteamérica en el Jurásico Superior

Un nuevo estudio de Francisco Costa, estudiante de doctorado de la Universidade Nova de Lisboa y colaborador del Museu da Lourinhã, ha descrito cinco nuevos especímenes de dinosaurios estegosaurios dacentrurinos, un clado de dinosaurios típicamente europeo y que contiene dos o tres géneros según las diferentes hipótesis taxonómicas: Dacentrurus, Miragaia y Alcovasaurus.

Tagomizer de estegosaurio dacentrurino en colecciones de USA.


Francisco ya discutió en un trabajo previo las afinidades entre el taxón norteamericano Alcovasaurus y el ibérico Miragaia, proponiendo la nueva combinación Miragaia longispinus para el holotipo de la Formación Morrison en Wyoming. Esta nueva contribución, que forma parte de la tesis de Francisco, refuerza la presencia de los dacentrurinos en Estados Unidos, con material proveniente de Wyoming y Utah, siempre de la Formación Morrison, una gran Formación geológica que incluye gran parte del final del Jurásico Superior y que ha sido comparada en edad y asociación faunística con las Formaciones Lourinhã, Villar del Arzobispo y Cedrillas en la península ibérica. En estas formaciones, los restos de estegosaurios dacentrurinos son relativamente abundantes, y han generado gran interés en los últimos años por la discusión abierta de si existe una sola especie de dinosaurio dacentrurino (Dacentrurus) y Miragaia es un sinónimo junior del primero, o si las dos especies convivieron en las costas Jurásicas de Iberia.

El trabajo ha sido publicado en la revista Diversity, y es de acceso abierto:

Costa, F. Dacentrurine Stegosaurs in North America: New Occurrences from the Upper Jurassic of USA (Morrison Formation). Diversity 2026, 18, 143. https://doi.org/10.3390/d18030143

aragosaurus.com 

El mini dino que puso patas arriba la paleontología | Noticias Paralelas

Hoy viajamos 125 millones de años atrás, pero no para hablar de un T-Rex gigantesco ni de un saurópodo kilométrico. Hoy el protagonista mide medio metro. 

Un dinosaurio tamaño mochila escolar. Y no es cualquier cosa: es oficialmente el dinosaurio más pequeño del mundo descubierto hasta ahora. 

Ha aparecido en la Sierra de la Demanda, en Burgos. Ojito con Burgos, que está sacando más dinosaurios que una peli de Hollywood.


Si escuchas te lo cuento  

youtube.com

jueves, 5 de marzo de 2026

Descubrieron en Australia fósiles del Megaraptor más antiguo del mundo, lo que cambiaría el panorama sobre el Cretácico

Un hallazgo en la región de Victoria revela datos sobre ecosistemas antiguos. Ponen a prueba teorías previas sobre jerarquías y distribución de especies prehistóricas

Los megaraptóridos se posicionaron como principales depredadores,
medían entre 6 y 7 metros de longitud (Europa Press)
Un hallazgo paleontológico en la costa de Victoria, Australia, ha revelado una jerarquía de depredadores única en el ecosistema del Cretácico. Según informó el Instituto de Investigación de Museos Victoria, se han identificado los fósiles más antiguos conocidos de megaraptóridos, un grupo de dinosaurios terópodos de tamaño mediano a grande, y la primera evidencia definitiva de carcarodontosaurios en el continente australiano. Estos descubrimientos, publicados en el Journal of Vertebrate Paleontology, amplían el registro fósil de la región y desafían las suposiciones previas sobre la evolución y distribución de los dinosaurios en el supercontinente Gondwana.

De acuerdo con el medio Interesting Engineering, los fósiles fueron desenterrados en dos formaciones geológicas claves: el grupo Strzelecki superior, que data de entre 121,4 y 118 millones de años, y la formación Eumeralla, con una antigüedad de entre 113 y 108 millones de años. En total, se identificaron cinco fósiles de dinosaurios terópodos, lo que permitió a los investigadores reconstruir un ecosistema dominado por depredadores de diferentes tamaños y características.

Este hallazgo amplía el registro fósil del supercontinente Gondwana 
(Universidad de Northern Arizona/Victor O. Leshik)
El análisis de los fósiles reveló que los megaraptóridos, que medían entre 6 y 7 metros de longitud, ocupaban el lugar de los principales depredadores en el ecosistema de Victoria. Estos dinosaurios, conocidos por sus garras en forma de hoz en el segundo dedo del pie, probablemente utilizaban estas estructuras para desgarrar a sus presas. Sin embargo, lo que hace único a este ecosistema es la coexistencia de los megaraptóridos con los carcarodontosaurios, un grupo de terópodos más pequeños en Australia, que medían entre 2 y 4 metros de largo.

En otras regiones del mundo, como Sudamérica, los carcarodontosaurios alcanzaron tamaños colosales, comparables al Tyrannosaurus rex, llegando a medir hasta 13 metros. Sin embargo, en Australia, los roles se invirtieron. Según explicó Jake Kotevski, estudiante de doctorado del Instituto de Investigación de Museos Victoria y la Universidad de Monash: “Es fascinante ver cómo la jerarquía de depredadores de Victoria divergió de Sudamérica, donde los carcarodontosaurios superaban a los megaraptóridos. Aquí, los papeles se invirtieron, lo que resalta la singularidad del ecosistema cretácico de Australia”.

Además de estos dos grupos, el ecosistema incluía a los unenlagiines, pequeños dinosaurios de aproximadamente un metro de longitud, conocidos como “raptores del sur”. Estos animales, de complexión ligera, eran probablemente cazadores rápidos, especializados en presas más pequeñas.

Algunos fósiles habían permanecido sin identificar por décadas en 
colecciones de museos (Marcin Ambrozik)
El descubrimiento de los fósiles más antiguos de megaraptóridos a nivel mundial tiene importantes implicaciones para la comprensión de la evolución de este grupo de dinosaurios. Según explicó el doctor Thomas Rich, curador principal de paleontología de vertebrados en el Instituto de Investigación de Museos Victoria y co-autor del estudio: “Los hallazgos no solo amplían el registro fósil de terópodos de Australia, sino que también ofrecen evidencia convincente de intercambio de fauna entre Australia y Sudamérica a través de la Antártida durante el Cretácico Inferior”.

Este intercambio de fauna sugiere que los dinosaurios de Gondwana, el supercontinente que incluía a Australia, Sudamérica, África, la Antártida y otras masas terrestres, estaban más conectados de lo que se pensaba anteriormente. Además, los hallazgos desafían las ideas previas sobre las jerarquías de tamaño corporal en los ecosistemas de depredadores de Gondwana, destacando la singularidad de la fauna cretácica de Victoria.

El estudio también pone de relieve la importancia de las colecciones de museos en el avance del conocimiento científico. Algunos de los fósiles analizados habían permanecido sin identificar durante décadas en las colecciones del Instituto de Investigación de Museos Victoria. Tim Ziegler, director de la colección de paleontología de vertebrados de la institución y co autor del estudio, destacó que “las colecciones de los museos son cruciales para avanzar en nuestra comprensión de la vida prehistórica”.

El proyecto Dinosaur Dreaming, que lidera las excavaciones en los yacimientos fósiles de Victoria, ha sido fundamental para estos descubrimientos. Desde su inicio, este proyecto produjo más de 10.000 fósiles, incluyendo restos de dinosaurios, mamíferos, aves, pterosaurios, plesiosaurios, tortugas y peces. Tres de los fósiles más recientes, descubiertos entre 2022 y 2023, fueron identificados inicialmente por Melissa Lowery, voluntaria del Instituto de Investigación de Museos Victoria, lo que subraya la importancia de la colaboración entre científicos y miembros de la comunidad.

infobae.com

Minúsculos fósiles revelan nuevas pistas sobre el pariente más antiguo de los primates

Un hallazgo en Colorado amplía la distribución conocida de este primate arcaico. Los fósiles, incluidos diminutos dientes, muestran que estos mamíferos trepadores se expandieron rápidamente tras la extinción de los dinosaurios, aportando pistas sobre sus hábitos y dispersión temprana.

Recreación de Purgatorius. / Andrey Atuchin
Los minúsculos fósiles que se han descubierto de 'Purgatorius', el pariente más antiguo que se conoce de todos los primates -incluidos los humanos-, han revelado nuevas pistas sobre la evolución de estos mamíferos, que aparecieron en la Tierra inmediatamente después de la extinción de los dinosaurios.

Los restos se han hallado en una región de América del Norte donde nunca antes se habían encontrado, en la Cuenca de Denver en Colorado, en el área de estudio conocida como 'Corral Bluffs', lo que ha sorprendido a los investigadores, ya que hasta ahora los restos de esta especie solo se habían encontrado en la actual Montana y en el suroeste de Canadá. Los resultados del trabajo se han publicado esta semana en la revista Journal of Vertebrate Paleontology.

El estudio ha sido dirigido por el paleontólogo Stephen Chester, profesor en Brooklyn College y The Graduate Center de Nueva York, y en el mismo han participado científicos del Museo de Naturaleza y Ciencia de Denver (DMNS).
Las evidencias contrastadas hasta ahora han revelado que el Purgatorius apareció por primera vez en Norteamérica inmediatamente después de la extinción de los dinosaurios
Los minúsculos fósiles que se han descubierto de 'Purgatorius', el pariente más
antiguo que se conoce de todos los primates . En la imagen un molar superior
 de 'Purgatorius'. / Stephen Chester

El origen y la historia biológica y geográfica temprana de los primates ha resultado fascinante para la ciencia, aunque siempre ha sido controvertido, y las evidencias contrastadas hasta ahora han revelado que el Purgatorius apareció por primera vez en Norteamérica inmediatamente después de la extinción de los dinosaurios, hace unos 65,9 millones de años.

El siguiente grupo de primates arcaicos incluye diversos parientes en el suroeste de Estados Unidos, pero estos datan de unos dos millones de años después, lo que había generado un cierto enigma y controversia que los científicos podrían ahora haber cerrado.

Pequeños dientes, grandes respuestas

El descubrimiento ayuda a llenar el vacío en la comprensión de la geografía y la evolución de los primeros parientes primates, ha subrayado el investigador principal, y ha explicado en el resumen facilitado por la revista que la presencia de estos fósiles en Colorado sugiere que los primates arcaicos se originaron en el norte y luego se extendieron hacia el sur, diversificándose poco después de la extinción masiva del final del período Cretácico.
Los huesos del tobillo de Purgatorius y sus características revelan que vivió en árboles, por lo que inicialmente los investigadores pensaron que su ausencia al sur de Montana podría estar relacionada con la devastación generalizada de los bosques por el impacto del asteroide hace 66 millones de años
Los huesos del tobillo de Purgatorius y sus características revelan que vivió en árboles, por lo que inicialmente los investigadores pensaron que su ausencia al sur de Montana podría estar relacionada con la devastación generalizada de los bosques por el impacto del asteroide hace 66 millones de años.

Pero los investigadores especializados en 'paleobotánica' sugirieron que la recuperación de plantas en América del Norte fue muy rápida, lo que llevó al equipo a plantearse que este pequeño mamífero también debería estar en regiones más al sur.

Y así, estudiantes y voluntarios realizaron un exhaustivo lavado de sedimentos y recolección, y el resultado fueron innumerables fósiles de peces, cocodrilos, tortugas y finalmente unos diminutos dientes, que incluso podrían pertenecer a una especie anterior de Purgatorius, aunque los investigadores están recolectando material adicional para evaluar está hipótesis.
Estudiantes y voluntarios realizaron un exhaustivo lavado de sedimentos y recolección, y el resultado fueron innumerables fósiles de peces, cocodrilos, tortugas y finalmente unos diminutos dientes, que incluso podrían pertenecer a una especie anterior de Purgatorius
Los investigadores han concluido que el descubrimiento de estos diminutos dientes demuestran que la 'presunta' ausencia de parientes primates en los estados más meridionales del interior occidental de Norteamérica se debió a un sesgo en el muestreo, centrado en gran parte en la recolección de fósiles de gran tamaño y visibles a simple vista, y han subrayado en su publicación la importancia de los pequeños fósiles, que suelen pasar más desapercibidos.

Los paleontólogos están así recolectando un importante conjunto de fósiles de vertebrados que están revelando importante información sobre la evolución de la vida, incluida la de los primeros ancestros primates, y cómo se recuperaron tras la extinción de los dinosaurios.

Fuente: EFE

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