jueves, 16 de julio de 2026

XXII Campaña de excavaciones paleontológicas en la Sierra de la Demanda

Puedes apuntarte para visitar los yacimientos de la XXII Campaña de excavaciones paleontológicas en la Sierra de la Demanda.


Miércoles 22 de julio y viernes 24 de julio de 2026: 11:15 horas.

www.fundaciondinosaurioscyl.com

Un dinosaurio de 20 metros nunca visto, identificado por un solo hueso encontrado en Tailandia

Los paleontólogos tailandeses han descrito una nueva especie de saurópodo de cuello larguísimo a partir de una única vértebra fosilizada, ampliando el mapa de dónde vivían estos gigantes hace unos 150 millones de años

A veces basta un solo fragmento de hueso para cambiar lo que sabíamos sobre un continente entero. Eso es lo que ha ocurrido en la provincia tailandesa de Kalasin, donde un equipo liderado por Apirut Nilpanapan, de la Universidad de Mahasarakham, ha identificado una vértebra dorsal excepcionalmente bien conservada perteneciente a una especie de dinosaurio completamente desconocida hasta ahora.

Un gigante con nombre propio

La nueva especie ha recibido el nombre de Uragasaurus kalasinensis, en honor al lugar del hallazgo, el yacimiento de Phu Noi, en el distrito de Kham Muang. Pertenece al grupo de los mamenchisáuridos, una familia de saurópodos caracterizados por cuellos desproporcionadamente largos, algunos capaces de alcanzar la altura de un edificio de tres plantas. Los restos se encontraron en la formación geológica Phu Kradung, datada en el Jurásico superior, hace entre 145 y 160 millones de años.

La vértebra dorsal anterior holotipo de Uragasaurus kalasinensis
 (PRC 460) vista desde delante (a) y desde atrás (b)
Aunque el equipo solo dispone de una vértebra, su tamaño y su estructura anatómica bastan para estimar que el animal pudo alcanzar unos 20 metros de longitud, una talla comparable a la de otros mamenchisáuridos descritos en China y Mongolia. Los detalles microscópicos del hueso, junto con rasgos distintivos en su forma, permitieron a los investigadores descartar que perteneciera a alguna de las especies ya catalogadas en la región.

Por qué un solo hueso es suficiente

Puede sorprender que los paleontólogos se atrevan a describir una especie nueva a partir de un único fósil, pero no es un procedimiento inusual cuando ese fósil conserva rasgos anatómicos muy específicos. Las vértebras dorsales de los saurópodos presentan crestas, cavidades y proporciones que varían considerablemente entre especies, y que actúan casi como una huella dactilar para los especialistas entrenados en identificarlas.

En este caso, el equipo comparó minuciosamente la pieza con vértebras homólogas de otros mamenchisáuridos asiáticos, encontrando diferencias suficientes como para justificar la creación de un género y una especie completamente nuevos. Se trata del decimoquinto dinosaurio descrito hasta la fecha en Tailandia, un país que en las últimas décadas se ha convertido en una fuente inesperada de hallazgos paleontológicos relevantes.

Lo que cambia en el mapa de los saurópodos

El hallazgo tiene implicaciones que van más allá de sumar una especie a la lista. Hasta ahora, los mamenchisáuridos se consideraban un grupo concentrado principalmente en el este de Asia, con la mayoría de los ejemplares descritos en China. La aparición de un representante claro de esta familia en el sudeste asiático amplía de forma significativa el territorio conocido en el que vivieron estos animales durante el Jurásico superior.

Esto sugiere que las rutas de dispersión de los saurópodos gigantes por el continente asiático fueron más amplias y complejas de lo que los modelos actuales contemplaban, y abre la puerta a que otros yacimientos de la región, hasta ahora poco explorados, puedan esconder restos igualmente reveladores.

Más fósiles, menos incógnitas

El equipo de Nilpanapan continúa trabajando en el yacimiento de Phu Noi con la esperanza de encontrar más restos de Uragasaurus kalasinensis, que permitirían reconstruir con mayor detalle su anatomía completa. Cada nuevo fragmento que aparezca en esa cantera podría ayudar a resolver preguntas todavía abiertas sobre cómo estos gigantes de cuello largo llegaron a colonizar una región tan alejada de sus parientes chinos.

REFERENCIA

A new mamenchisaurid sauropod from the Lower Phu Kradung Formation, Upper Jurassic of northeastern Thailand, A. Nilpanapan et al., Scientific Reports (2026).

Imagen principal: Reconstrucción de la vida de una manada de cinco ejemplares de Uragasaurus kalasinensis que habitaban en un bosque del Jurásico Tardío en Tailandia, acompañados por una pareja de pterosaurios ramforrínquidos y un terópodo metriacantosaurido. Ilustración de Pakorn Chotchaiyaporn (Jæsica ẞababi).

quo.eldiario.es

viernes, 10 de julio de 2026

MUSEO DE DINOSAURIOS DE SALAS DE LOS INFANTES · RADIO EVOLUCIÓN BURGOS

Descubre el fascinante viaje en el tiempo que te propone el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes

¿Buscas un plan perfecto en la provincia para este fin de semana? Te invitamos a adentrarte en la historia de la comarca del Arlanza a través del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, un espacio único en Castilla y León que fascina a grandes y pequeños por igual.

Recorrer sus salas es realizar un auténtico viaje en el tiempo: desde las remotas épocas del Mesozoico —donde los dinosaurios dominaban nuestra tierra— hasta la Edad Media, pasando por la Prehistoria y la época romana.

¿Qué vas a encontrar?

El  museo cuenta con un recorrido de gran valor didáctico adaptado a todas las edades, compuesto por:

Impresionantes piezas arqueológicas y paleontológicas (¡con fósiles únicos en el mundo!).

Maquetas detalladas e ilustraciones que recrean cómo era la vida hace millones de años.

Reconstrucciones fidedignas ideales para aprender en familia.

Un plan imprescindible para valorar el inmenso patrimonio rural y científico que tenemos en Burgos.

Entrevista a Fidel Torcida Fernández-Baldor, director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes y miembro del Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas, en Radio Evolución Burgos sobre los últimos proyectos y estudios de Demandasaurus darwini y otros aspectos del rico patrimonio paleontológico de la Sierra de la Demanda burgalesa.

Del 1:39:35 al 1:49:35.


radioevolucion.es

sábado, 4 de julio de 2026

El Museo de Dinosaurios modelará fósiles en 3D

Buscará detalles ocultos en fósiles de Demandasaurus darwini y estudiará otros restos hasta ahora empaquetados en las instalaciones de Salas de los Infantes

Bernat Vila trabaja con un fósil de Demandasaurus. - Foto: Museo de Dinosaurios.
El Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes ha comenzado un nuevo proyecto de investigación sobre el Demandasaurus darwini que permitirá descubrir detalles inéditos, elaborar modelos en 3D y estudiarán huesos inéditos, algunos de ellos parcialmente cubiertos por las rocas del yacimiento Tenadas de los Vallejos II, cerca de Ahedo de la Sierra, del que fue recuperado la mayor parte del esqueleto de este gigante en tres campañas de excavación financiadas por la Junta de Castilla y León, entre 2002 y 2004.

El proyecto, de al menos cinco años de duración, se ha iniciado hace unos meses gracias a unas ayudas de la Diputación Provincial de Burgos, con la especialista Alba Marco y la actual conservadora-restauradora del Museo salense, Caterine Arias. En esta primera fase se estudiarán características anatómicas de sus huesos fósiles con el apoyo de nuevas tecnologías, Así, los fósiles se someterán a tomografías que revelarán detalles ocultos como el número de dientes y su ritmo de reemplazo en maxilar y mandíbula, o las amplias oquedades y cámaras que poseen sus huesos ahuecados. Asimismo, se desarrollarán nuevos análisis filogenéticos (reconstrucción de la historia evolutiva de los seres vivos) y se elaborarán modelos 3D de los fósiles.

En una segunda fase se estudiarán huesos inéditos de Demandasaurus; la mayoría 'momias' de poliuretano -paquetes preparados durante las excavaciones para su protección y transporte hasta los almacenes- pero también otros que están parcialmente recubiertos por la roca del yacimiento.

diariodeburgos.es

Demandasaurus, el dinosaurio 'de Burgos' que ayuda a reconstruir las migraciones prehistóricas entre continentes

El Demandasaurus darwini es el dinosaurio que habitó la península ibérica hace
unos 125 millones de años. Autor: Andrey Atuchin. / Fundación Dinosaurios CyL.
Un dinosaurio descubierto en la provincia de Burgos vuelve a situarse en el centro de la investigación paleontológica internacional. Tres nuevos estudios publicados en la revista Ciencias de la Tierra han reforzado el papel de Demandasaurus darwini como una pieza clave para comprender cómo se desplazaban los grandes dinosaurios herbívoros entre Europa y África durante la primera mitad del Cretácico. Los trabajos, presentados inicialmente en el Congreso Internacional Pala-Dino celebrado en San Millán de la Cogolla en 2025, consolidan la relevancia de esta especie descubierta en la Sierra de la Demanda.

Tres estudios para tender puentes entre Europa y África

Las investigaciones han profundizado en distintos aspectos de la fauna que habitó la península ibérica hace unos 125 millones de años. Uno de los estudios revisa los escasos restos conocidos de rebaquisáuridos, que es el grupo de saurópodos al que pertenece Demandasaurus, en Europa, Asia y Norteamérica. Otro analiza dos vértebras dorsales inéditas del ejemplar burgalés, cuyas características anatómicas muestran similitudes con fósiles hallados en África, reforzando la hipótesis de que existieron conexiones entre ambos continentes.

Investigadores trabajando con los restos de dinosaurios en la Sierra de la Demanda,
 en Burgos. / Museo de Dinosaurios
El tercer trabajo amplía aún más el interés paleontológico de la comarca al estudiar un gran maxilar de un dinosaurio iguanodontio herbívoro descubierto cerca de Villanueva de Carazo. Sus rasgos anatómicos difieren de los conocidos hasta ahora y apuntan a una mayor diversidad de estos dinosaurios en la península ibérica de la que se pensaba hasta la fecha.

Un proyecto para los próximos cinco años

Paralelamente, el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, también en Burgos, ha puesto en marcha un nuevo proyecto de investigación centrado en el Demandasaurus, que durará al menos cinco años y que cuenta con el respaldo de la Junta de Castilla y León y la Diputación de Burgos. El objetivo es recrear una imagen mucho más completa del dinosaurio con tecnologías que hasta hace pocos años eran impensables.

En la primera fase se usarán tomografías para conocer detalles internos de los fósiles, como el número de dientes o el ritmo con el que eran reemplazados, además de realizar análisis filogenéticos y reconstrucciones digitales en tres dimensiones. Después, los especialistas trabajarán en la restauración de huesos han permanecido protegidos muchos años en bloques de roca y poliuretano, con la esperanza de obtener nueva información sobre la anatomía del animal.

Cabe destacar que el Demandasaurus darwini fue descubierto en el yacimiento Tenadas de los Vallejos II, cerca de Ahedo de la Sierra, por el Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas. Desde entonces se ha convertido en una referencia para estudiar la evolución de los saurópodos y los posibles intercambios de fauna entre Europa y África durante el Cretácico inferior, una etapa en la que los continentes presentaban una configuración muy distinta a la actual.

eldiario.es

viernes, 3 de julio de 2026

Uno de los secretos de la evolución ha sido revelado por unos fósiles de 520 millones de años

El descubrimiento de unos fósiles muy bien conservados en el sur de China demuestra que estos briozoos aparecieron mucho antes de lo que pensábamos

El fondo marino sigue escondiendo muchos secretos
Durante una explosión cámbrica, hace más de 500 millones de años, la vida en la Tierra experimentó una diversificación que dio origen a la mayoría de los principales linajes de animales que conocemos hoy en día. No obstante, durante más de un siglo, la comunidad científica se enfrentó a una ausencia en el registro fósil de este período. Los briozoos, unos pequeños animales que habitan en los arrecifes y fondos marinos, parecían haber aparecido decenas de millones de años más tarde de lo esperado, lo que dejaba una pregunta sin responder relacionada con la reconstrucción de esta etapa evolutiva.

Ahora, un descubrimiento de fósiles en el sur de China aporta información relevante para esclarecer este vacío. Con una antigüedad estimada de unos 520 millones de años, estos restos apuntan a que los briozoos ya estaban presentes durante la explosión cámbrica. Esto, que ha sido publicado en la revista Nature por un equipo internacional de investigadores de China, Suecia, Australia y Alemania, indica que este tipo de invertebrados se desarrollaron antes de lo que se teorizaba. 

El secreto de los arrecifes poco profundos

Una muestra de los briozoos Protomelission gatehousei del Cámbrico temprano
 que han encontrado en el sur de China
Los ejemplares analizados, recuperados en la Formación Xiannüdong, en la provincia de Shaanxi, pertenecen a la especie Protomelission gatehousei y a un nuevo taxón denominado Dayingomelission hexaclitia. La importancia de este descubrimiento radica en el nivel de preservación de los fósiles, que miden apenas unos milímetros. El proceso de fosilización por fosfato permitió conservar estructuras microscópicas y tejidos blandos internos, tales como sacos membranosos, espinas estructurales llamadas estilos e incluso fibras musculares individuales, además de la disposición modular hexagonal que caracteriza a sus esqueletos. 

La razón por la cual estos organismos no habían sido detectados en yacimientos de la misma época parece estar relacionada con el entorno en el que habitaban. Los investigadores asocian estos briozoos a ecosistemas de arrecifes de aguas poco profundas y claras. Dado que los yacimientos del Cámbrico más conocidos por su conservación de tejidos blandos suelen corresponder a zonas de aguas más profundas, este factor ecológico podría explicar por qué estos animales habían eludido el registro de fósiles hasta el momento.

El análisis filogenético de los especímenes sitúa a ambos taxones dentro de la categoría Stenolaemata, uno de los grupos de briozoos que sobreviven en la actualidad. Dado que estos fósiles ya muestran características de una rama avanzada, el origen del filo podría situarse en un periodo anterior, posiblemente en el Ediacárico. De este modo, los nuevos datos no solo ayudan a resolver el debate sobre la identidad de estos organismos, sino que también dan a entender que los sistemas de organización colonial ya se encontraban establecidos en los océanos del Cámbrico temprano.

larazon.es

jueves, 2 de julio de 2026

Este fósil estuvo en un cajón durante 40 años. Ahora sabemos que perteneció al primer dinosaurio descubierto en la Antártida

El hallazgo refuerza la idea de que gigantescos saurópodos cruzaron la Antártida cuando estaba cubierta por bosques.

Barrett et al. 2026
El fósil no está lo suficientemente completo como para revelar a qué especie de dinosaurio pertenecía, pero aun así es sumamente importante por ser el primer hueso de dinosaurio descubierto en la Antártida.

Un equipo de científicos ha confirmado que un fragmento de vértebra encontrado en la Antártida en 1985 pertenece a un titanosaurio de hace unos 82 millones de años, convirtiéndose en el primer fósil de dinosaurio jamás descubierto en el continente antártico. El hallazgo, identificado cuatro décadas después de su recogida, modifica una parte importante de la historia de la paleontología en el extremo sur del planeta.

Lo que durante años se creyó que era el hueso de un reptil marino ha resultado ser el vestigio de uno de los animales terrestres más impresionantes que han existido. El descubrimiento no solo confirma la presencia de saurópodos en la Antártida, sino que también aporta nuevas pistas sobre cómo estos gigantes se dispersaron entre los continentes del antiguo supercontinente Gondwana.

Un fósil olvidado que escondía una sorpresa extraordinaria

La historia comenzó en 1985, cuando una expedición del British Antarctic Survey exploraba la isla James Ross, situada frente a la península Antártica. El objetivo principal era estudiar fósiles marinos capaces de fechar con precisión las rocas del Cretácico Superior. Entre los numerosos restos apareció una pequeña vértebra que fue catalogada rápidamente como perteneciente a un gran reptil marino.

Durante casi cuarenta años nadie sospechó que aquel diminuto fragmento pertenecía en realidad a un dinosaurio. Solo una revisión reciente, liderada por especialistas en saurópodos, permitió comparar la pieza con esqueletos mucho más completos. El análisis reveló que su anatomía corresponde a la cola de un titanosaurio, un grupo de dinosaurios herbívoros de cuello largo que incluye a algunos de los mayores animales terrestres conocidos.

Aunque el fósil está demasiado incompleto para identificar la especie exacta, los investigadores estiman que el ejemplar mediría entre 6 y 7 metros de longitud, un tamaño relativamente modesto para un titanosaurio. No está claro si se trataba de un individuo juvenil o de una especie naturalmente más pequeña.

Pero hay un detalle que sigue intrigando a los paleontólogos: es únicamente el segundo hueso de saurópodo encontrado en toda la Antártida, lo que convierte esta pieza en un testimonio excepcional del ecosistema que existía allí hace millones de años.

Cuando la Antártida era un bosque lleno de dinosaurios

Resulta difícil imaginarlo hoy, rodeada por kilómetros de hielo y sometida a temperaturas extremas, pero durante el Cretácico Superior la Antártida era un paisaje completamente distinto. Hace unos 82 millones de años estaba cubierta por densos bosques templados de coníferas, helechos y palmeras. Aunque los inviernos seguían siendo muy oscuros debido a su elevada latitud, el clima era mucho más suave que el actual y permitía el desarrollo de una rica fauna terrestre.

ANDREW MCAFEE, MUSEO CARNEGIE DE HISTORIA NATURAL
Hace más de 70 millones de años, grandes dinosaurios vagaban por los bosques
de lo que hoy es la Antártida.
Los paleontólogos ya habían identificado varios dinosaurios en la región, entre ellos el herbívoro Morrosaurus, el acorazado Antarctopelta, el depredador Imperobator y el ave primitiva Vegavis. Sin embargo, los restos de saurópodos seguían siendo extremadamente escasos.

Este nuevo fósil demuestra que los gigantescos titanosaurios también formaban parte de aquellos antiguos bosques australes. La precisión de su datación también resulta especialmente valiosa. El hueso apareció asociado a abundantes amonites, fósiles marinos que permiten fechar con gran exactitud las capas geológicas. Todo indica que el dinosaurio murió en tierra firme y que su cadáver fue arrastrado por un río hasta el mar, donde finalmente quedó enterrado en los sedimentos que millones de años después formarían la roca en la que fue encontrado.

La pieza que puede explicar cómo los titanosaurios conquistaron el hemisferio sur

Más allá de su importancia histórica, el descubrimiento ofrece nuevas pistas sobre uno de los grandes enigmas de la evolución de los dinosaurios gigantes. Los titanosaurios son abundantes en Sudamérica y también aparecen en Nueva Zelanda, pero sorprendentemente apenas existen evidencias de su presencia en Australia durante ese mismo periodo.

La Antártida podría haber actuado como un enorme puente terrestre entre Sudamérica y la antigua Zealandia, permitiendo el desplazamiento de estos gigantes sin necesidad de atravesar Australia. En el Cretácico, la configuración de los continentes era muy diferente. La península Antártica estaba mucho más próxima al extremo sur de Sudamérica y a Zealandia, el antiguo continente del que hoy solo emergen territorios como Nueva Zelanda. Esta conexión geográfica habría facilitado la expansión de numerosas especies antes de que Gondwana terminara fragmentándose definitivamente.

Naturalmente, todavía serán necesarios nuevos fósiles para confirmar esta hipótesis. Sin embargo, cada pequeño hallazgo en la Antártida tiene un valor extraordinario, ya que las condiciones de conservación son muy distintas de las existentes en otros continentes y los restos de dinosaurios siguen siendo excepcionalmente escasos.

nationalgeographic.com.es