sábado, 4 de julio de 2026

Demandasaurus, el dinosaurio 'de Burgos' que ayuda a reconstruir las migraciones prehistóricas entre continentes

El Demandasaurus darwini es el dinosaurio que habitó la península ibérica hace
unos 125 millones de años. Autor: Andrey Atuchin. / Fundación Dinosaurios CyL.
Un dinosaurio descubierto en la provincia de Burgos vuelve a situarse en el centro de la investigación paleontológica internacional. Tres nuevos estudios publicados en la revista Ciencias de la Tierra han reforzado el papel de Demandasaurus darwini como una pieza clave para comprender cómo se desplazaban los grandes dinosaurios herbívoros entre Europa y África durante la primera mitad del Cretácico. Los trabajos, presentados inicialmente en el Congreso Internacional Pala-Dino celebrado en San Millán de la Cogolla en 2025, consolidan la relevancia de esta especie descubierta en la Sierra de la Demanda.

Tres estudios para tender puentes entre Europa y África

Las investigaciones han profundizado en distintos aspectos de la fauna que habitó la península ibérica hace unos 125 millones de años. Uno de los estudios revisa los escasos restos conocidos de rebaquisáuridos, que es el grupo de saurópodos al que pertenece Demandasaurus, en Europa, Asia y Norteamérica. Otro analiza dos vértebras dorsales inéditas del ejemplar burgalés, cuyas características anatómicas muestran similitudes con fósiles hallados en África, reforzando la hipótesis de que existieron conexiones entre ambos continentes.

Investigadores trabajando con los restos de dinosaurios en la Sierra de la Demanda,
 en Burgos. / Museo de Dinosaurios
El tercer trabajo amplía aún más el interés paleontológico de la comarca al estudiar un gran maxilar de un dinosaurio iguanodontio herbívoro descubierto cerca de Villanueva de Carazo. Sus rasgos anatómicos difieren de los conocidos hasta ahora y apuntan a una mayor diversidad de estos dinosaurios en la península ibérica de la que se pensaba hasta la fecha.

Un proyecto para los próximos cinco años

Paralelamente, el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, también en Burgos, ha puesto en marcha un nuevo proyecto de investigación centrado en el Demandasaurus, que durará al menos cinco años y que cuenta con el respaldo de la Junta de Castilla y León y la Diputación de Burgos. El objetivo es recrear una imagen mucho más completa del dinosaurio con tecnologías que hasta hace pocos años eran impensables.

En la primera fase se usarán tomografías para conocer detalles internos de los fósiles, como el número de dientes o el ritmo con el que eran reemplazados, además de realizar análisis filogenéticos y reconstrucciones digitales en tres dimensiones. Después, los especialistas trabajarán en la restauración de huesos han permanecido protegidos muchos años en bloques de roca y poliuretano, con la esperanza de obtener nueva información sobre la anatomía del animal.

Cabe destacar que el Demandasaurus darwini fue descubierto en el yacimiento Tenadas de los Vallejos II, cerca de Ahedo de la Sierra, por el Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas. Desde entonces se ha convertido en una referencia para estudiar la evolución de los saurópodos y los posibles intercambios de fauna entre Europa y África durante el Cretácico inferior, una etapa en la que los continentes presentaban una configuración muy distinta a la actual.

eldiario.es

viernes, 3 de julio de 2026

Uno de los secretos de la evolución ha sido revelado por unos fósiles de 520 millones de años

El descubrimiento de unos fósiles muy bien conservados en el sur de China demuestra que estos briozoos aparecieron mucho antes de lo que pensábamos

El fondo marino sigue escondiendo muchos secretos
Durante una explosión cámbrica, hace más de 500 millones de años, la vida en la Tierra experimentó una diversificación que dio origen a la mayoría de los principales linajes de animales que conocemos hoy en día. No obstante, durante más de un siglo, la comunidad científica se enfrentó a una ausencia en el registro fósil de este período. Los briozoos, unos pequeños animales que habitan en los arrecifes y fondos marinos, parecían haber aparecido decenas de millones de años más tarde de lo esperado, lo que dejaba una pregunta sin responder relacionada con la reconstrucción de esta etapa evolutiva.

Ahora, un descubrimiento de fósiles en el sur de China aporta información relevante para esclarecer este vacío. Con una antigüedad estimada de unos 520 millones de años, estos restos apuntan a que los briozoos ya estaban presentes durante la explosión cámbrica. Esto, que ha sido publicado en la revista Nature por un equipo internacional de investigadores de China, Suecia, Australia y Alemania, indica que este tipo de invertebrados se desarrollaron antes de lo que se teorizaba. 

El secreto de los arrecifes poco profundos

Una muestra de los briozoos Protomelission gatehousei del Cámbrico temprano
 que han encontrado en el sur de China
Los ejemplares analizados, recuperados en la Formación Xiannüdong, en la provincia de Shaanxi, pertenecen a la especie Protomelission gatehousei y a un nuevo taxón denominado Dayingomelission hexaclitia. La importancia de este descubrimiento radica en el nivel de preservación de los fósiles, que miden apenas unos milímetros. El proceso de fosilización por fosfato permitió conservar estructuras microscópicas y tejidos blandos internos, tales como sacos membranosos, espinas estructurales llamadas estilos e incluso fibras musculares individuales, además de la disposición modular hexagonal que caracteriza a sus esqueletos. 

La razón por la cual estos organismos no habían sido detectados en yacimientos de la misma época parece estar relacionada con el entorno en el que habitaban. Los investigadores asocian estos briozoos a ecosistemas de arrecifes de aguas poco profundas y claras. Dado que los yacimientos del Cámbrico más conocidos por su conservación de tejidos blandos suelen corresponder a zonas de aguas más profundas, este factor ecológico podría explicar por qué estos animales habían eludido el registro de fósiles hasta el momento.

El análisis filogenético de los especímenes sitúa a ambos taxones dentro de la categoría Stenolaemata, uno de los grupos de briozoos que sobreviven en la actualidad. Dado que estos fósiles ya muestran características de una rama avanzada, el origen del filo podría situarse en un periodo anterior, posiblemente en el Ediacárico. De este modo, los nuevos datos no solo ayudan a resolver el debate sobre la identidad de estos organismos, sino que también dan a entender que los sistemas de organización colonial ya se encontraban establecidos en los océanos del Cámbrico temprano.

larazon.es

jueves, 2 de julio de 2026

Este fósil estuvo en un cajón durante 40 años. Ahora sabemos que perteneció al primer dinosaurio descubierto en la Antártida

El hallazgo refuerza la idea de que gigantescos saurópodos cruzaron la Antártida cuando estaba cubierta por bosques.

Barrett et al. 2026
El fósil no está lo suficientemente completo como para revelar a qué especie de dinosaurio pertenecía, pero aun así es sumamente importante por ser el primer hueso de dinosaurio descubierto en la Antártida.

Un equipo de científicos ha confirmado que un fragmento de vértebra encontrado en la Antártida en 1985 pertenece a un titanosaurio de hace unos 82 millones de años, convirtiéndose en el primer fósil de dinosaurio jamás descubierto en el continente antártico. El hallazgo, identificado cuatro décadas después de su recogida, modifica una parte importante de la historia de la paleontología en el extremo sur del planeta.

Lo que durante años se creyó que era el hueso de un reptil marino ha resultado ser el vestigio de uno de los animales terrestres más impresionantes que han existido. El descubrimiento no solo confirma la presencia de saurópodos en la Antártida, sino que también aporta nuevas pistas sobre cómo estos gigantes se dispersaron entre los continentes del antiguo supercontinente Gondwana.

Un fósil olvidado que escondía una sorpresa extraordinaria

La historia comenzó en 1985, cuando una expedición del British Antarctic Survey exploraba la isla James Ross, situada frente a la península Antártica. El objetivo principal era estudiar fósiles marinos capaces de fechar con precisión las rocas del Cretácico Superior. Entre los numerosos restos apareció una pequeña vértebra que fue catalogada rápidamente como perteneciente a un gran reptil marino.

Durante casi cuarenta años nadie sospechó que aquel diminuto fragmento pertenecía en realidad a un dinosaurio. Solo una revisión reciente, liderada por especialistas en saurópodos, permitió comparar la pieza con esqueletos mucho más completos. El análisis reveló que su anatomía corresponde a la cola de un titanosaurio, un grupo de dinosaurios herbívoros de cuello largo que incluye a algunos de los mayores animales terrestres conocidos.

Aunque el fósil está demasiado incompleto para identificar la especie exacta, los investigadores estiman que el ejemplar mediría entre 6 y 7 metros de longitud, un tamaño relativamente modesto para un titanosaurio. No está claro si se trataba de un individuo juvenil o de una especie naturalmente más pequeña.

Pero hay un detalle que sigue intrigando a los paleontólogos: es únicamente el segundo hueso de saurópodo encontrado en toda la Antártida, lo que convierte esta pieza en un testimonio excepcional del ecosistema que existía allí hace millones de años.

Cuando la Antártida era un bosque lleno de dinosaurios

Resulta difícil imaginarlo hoy, rodeada por kilómetros de hielo y sometida a temperaturas extremas, pero durante el Cretácico Superior la Antártida era un paisaje completamente distinto. Hace unos 82 millones de años estaba cubierta por densos bosques templados de coníferas, helechos y palmeras. Aunque los inviernos seguían siendo muy oscuros debido a su elevada latitud, el clima era mucho más suave que el actual y permitía el desarrollo de una rica fauna terrestre.

ANDREW MCAFEE, MUSEO CARNEGIE DE HISTORIA NATURAL
Hace más de 70 millones de años, grandes dinosaurios vagaban por los bosques
de lo que hoy es la Antártida.
Los paleontólogos ya habían identificado varios dinosaurios en la región, entre ellos el herbívoro Morrosaurus, el acorazado Antarctopelta, el depredador Imperobator y el ave primitiva Vegavis. Sin embargo, los restos de saurópodos seguían siendo extremadamente escasos.

Este nuevo fósil demuestra que los gigantescos titanosaurios también formaban parte de aquellos antiguos bosques australes. La precisión de su datación también resulta especialmente valiosa. El hueso apareció asociado a abundantes amonites, fósiles marinos que permiten fechar con gran exactitud las capas geológicas. Todo indica que el dinosaurio murió en tierra firme y que su cadáver fue arrastrado por un río hasta el mar, donde finalmente quedó enterrado en los sedimentos que millones de años después formarían la roca en la que fue encontrado.

La pieza que puede explicar cómo los titanosaurios conquistaron el hemisferio sur

Más allá de su importancia histórica, el descubrimiento ofrece nuevas pistas sobre uno de los grandes enigmas de la evolución de los dinosaurios gigantes. Los titanosaurios son abundantes en Sudamérica y también aparecen en Nueva Zelanda, pero sorprendentemente apenas existen evidencias de su presencia en Australia durante ese mismo periodo.

La Antártida podría haber actuado como un enorme puente terrestre entre Sudamérica y la antigua Zealandia, permitiendo el desplazamiento de estos gigantes sin necesidad de atravesar Australia. En el Cretácico, la configuración de los continentes era muy diferente. La península Antártica estaba mucho más próxima al extremo sur de Sudamérica y a Zealandia, el antiguo continente del que hoy solo emergen territorios como Nueva Zelanda. Esta conexión geográfica habría facilitado la expansión de numerosas especies antes de que Gondwana terminara fragmentándose definitivamente.

Naturalmente, todavía serán necesarios nuevos fósiles para confirmar esta hipótesis. Sin embargo, cada pequeño hallazgo en la Antártida tiene un valor extraordinario, ya que las condiciones de conservación son muy distintas de las existentes en otros continentes y los restos de dinosaurios siguen siendo excepcionalmente escasos.

nationalgeographic.com.es

El IER publica ‘Paladino’, un trabajo sobre paleontología que reivindica las lenguas romances como vehículo de la ciencia

El volumen, coordinado por Félix Pérez-Lorente, que constituye el número 37 de la colección Ciencias de la Tierra, reúne en cinco lenguas romances las principales aportaciones científicas del encuentro celebrado en San Millán de la Cogolla

El Demandasaurus darwini del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes
(Burgos) en la portada de la publicación.
El Instituto de Estudios Riojanos (IER) ha publicado ‘Paladino: las lenguas romances y los dinosaurios’, un volumen de 467 páginas que recoge las ponencias y comunicaciones presentadas en el congreso internacional del mismo nombre celebrado en mayo de 2025 en San Millán de la Cogolla. La obra, coordinada por el paleontólogo Félix Pérez-Lorente, se incorpora como número 37 a la colección Ciencias de la Tierra del Instituto. 

La publicación constituye el resultado científico del congreso ‘Paladino: las lenguas romances y los dinosaurios. Una revolución en la ciencia’, un encuentro que reunió en La Rioja a especialistas de diversos países con un doble objetivo: presentar investigaciones de vanguardia sobre paleontología de dinosaurios y reflexionar sobre el papel que el español y las demás lenguas romances deben seguir desempeñando en la comunicación del conocimiento científico.

El volumen reúne 18 trabajos redactados en cinco lenguas romances por investigadores de reconocido prestigio internacional. Sus contribuciones abordan aspectos muy diversos de la paleontología, desde el estudio de fósiles directos e indirectos, la icnología o los nuevos hallazgos, hasta cuestiones historiográficas, terminológicas y lingüísticas relacionadas con la evolución de esta disciplina científica. 

Más allá de su interés paleontológico, la obra plantea una reflexión sobre el modelo actual de difusión de la investigación científica. Aunque el inglés se ha consolidado como lengua internacional de comunicación académica, los autores defienden que las lenguas romances mantienen plena capacidad para transmitir conocimiento científico con rigor, precisión y riqueza terminológica, favoreciendo además una mayor transferencia social del conocimiento. 

En este sentido, el libro reivindica el valor de publicar investigación de calidad en las lenguas maternas de los investigadores y recupera una tradición científica que durante siglos convirtió a las lenguas romances en vehículos fundamentales para el desarrollo del conocimiento en Europa y América.

La elección de La Rioja como sede del congreso no fue casual. La comunidad reúne dos elementos de extraordinario valor simbólico y científico: algunos de los yacimientos de icnitas de dinosaurios más importantes del mundo y el reconocimiento de San Millán de la Cogolla como cuna del castellano. Esa singular combinación convirtió el territorio riojano en el escenario idóneo para un encuentro destinado a estrechar los vínculos entre patrimonio natural, patrimonio lingüístico e investigación científica.

Con esta nueva publicación, el Instituto de Estudios Riojanos refuerza su compromiso con la difusión de la investigación de excelencia y con la edición de obras científicas de referencia, consolidando además el legado documental de un congreso que situó a La Rioja en el centro del debate internacional sobre el futuro de las lenguas romances en la ciencia.

La publicación está dirigida tanto a especialistas en paleontología como a investigadores de la historia de la ciencia, la lingüística y la divulgación científica, y constituye una aportación de gran valor para comprender la evolución de una disciplina que, al igual que la lengua en la que se expresa, continúa transformándose y enriqueciendo nuestro conocimiento del pasado.

El volumen, que se puede consultar en pdf en la web de Publicaciones del IER, ya se puede adquirir en la librería del Instituto (calle Portales, 2) y a través de su página web www.larioja.org/ier.

actualidad.larioja.org

martes, 30 de junio de 2026

Nuevos estudios sobre los dinosaurios de Salas de los Infantes en Burgos refuerzan su repercusión internacional

Tres nuevos estudios sobre los dinosaurios de la Sierra de la Demanda han sido publicados por la revista Ciencias de la Tierra (Instituto de Estudios Riojanos).

Estos trabajos corresponden a las ponencias que se presentaron en el Congreso Internacional Pala-Dino, Las lenguas romances y los dinosaurios: una revolución en la ciencia (mayo de 2025), celebrado en el municipio riojano de San Millán de la Cogolla, cuna del español y del euskera escrito y que alberga los monasterios de Yuso y Suso, Patrimonio de la Humanidad.

El primer trabajo publicado estudia los escasos restos de rebaquisáuridos en el conjunto de Europa, Asia y América del Norte, y profundiza en el papel de Demandasaurus como una referencia obligatoria para entender la evolución de esa familia y los intercambios /migraciones de fauna entre Europa y África en la primera mitad del Cretácico (hace unos 120 millones de años atrás).

El segundo trabajo sobre Demandasaurus se centra en dos vértebras hasta ahora inéditas, y que corresponden a las primeras de la columna dorsal (“espalda” o dorso del animal). Es una zona anatómica hasta ahora poco conocida en rebaquisáuridos; las conclusiones del estudio indican una serie de características de estas vértebras que comparten ejemplares europeos y africanos, claramente emparentados.

Un último estudio publicado es el de un maxilar de un dinosaurio iguanodontio (herbívoro, caracterizado por un dedo pulgar convertido en un fuerte espolón), aparecido cerca de Villanueva de Carazo. Perteneció a un ejemplar de gran tamaño, muy bien conservado. El conjunto de sus características anatómicas es diferente respecto a las especies de iguanodontios conocidos, y aumenta la diversidad de estos en la Sierra de la Demanda, lo que subraya la importancia de los fósiles serranos en el conocimiento de las poblaciones de este grupo de dinosaurios en la península ibérica, en especial de sus relaciones con faunas de Aragón y Comunidad Valenciana.

Demandasaurus darwini procede del yacimiento Tenadas de los Vallejos II, cerca de Ahedo de la Sierra, dentro del Geoparque Sabinares del Arlanza-La Yecla. El Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas, C.A.S., recuperó gran parte de su esqueleto en tres campañas de excavaciones, de 2002 a 2004, con financiación de la Junta de Castilla y León.

El estudio de sus fósiles durante varios años desembocó en 2011 en la descripción de Demandasaurus como una nueva especie de Rebaquisáuridos (saurópodos, herbívoros cuadrúpedos, de gran tamaño), emparentados con el famoso Diplodocus. Su impacto científico fue inmediato, pues es la primera especie de esa familia que se ha localizado en el antiguo supercontinente de Laurasia (los actuales Europa, Asia y América del Norte). Demandasaurus, además, constituye una prueba sólida del intercambio migratorio de dinosaurios entre Europa y África ocurrido hace unos 125 millones de años aprox. (durante la primera mitad del Cretácico). A día de hoy sigue siendo una especie imprescindible para entender la evolución y la expansión geográfica de los Rebaquisáuridos, y sus citas en revistas especializadas son innumerables.

Desde el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes se ha planteado un nuevo proyecto de investigación sobre Demandasaurus. En una primera fase se estudiarán características anatómicas de sus huesos fósiles con el apoyo de nuevas tecnologías, Así, los fósiles se someterán a tomografías que revelarán detalles ocultos como el número de dientes y su ritmo de reemplazo en maxilar y mandíbula, o las amplias oquedades y cámaras que poseen sus huesos ahuecados. Asimismo, se desarrollarán nuevos análisis filogenéticos (reconstrucción de la historia evolutiva de los seres vivos) y se elaborarán modelos 3D de los fósiles.

En una segunda fase del proyecto se estudiarán huesos inéditos de Demandasaurus; actualmente la mayoría de ellos forman parte de “momias” de poliuretano: paquetes preparados durante las excavaciones para su protección y transporte hasta el Museo salense. También se estudiarán otros fósiles que no habían sido preparados y están parcialmente recubiertos por la roca del yacimiento. Desde hace pocos meses, con la ayuda de subvenciones de la Diputación de Burgos, estos fósiles han comenzado a ser tratados por especialistas como Alba Marco y la actual conservadora-restauradora del Museo salense, Caterine Arias.

El proyecto se ha iniciado en 2025 y se prevé una duración de, al menos, cinco años. En el equipo científico formado se integran paleontólogos de origen diverso: los doctores José Ignacio Canudo (Universidad de Zaragoza), Bernat Vila (Institut Català de Paleontologia), Mattia Antonio Baiano (CONICET-UNRN-Museo Ernesto Bachmann, Argentina) y Fidel Torcida (Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes).

Sin duda, Demandasaurus es uno de los dinosaurios de mayor trascendencia en la paleontología europea. Como muestra su alto número de citas científicas o las frecuentes visitas al Museo salense de investigadores de distintos países para estudiar sus fósiles (p. ej. Argentina, EEUU o Reino Unido). Una nueva especie de dinosaurios para la Ciencia que, junto a otras descritas en la Sierra de la Demanda burgalesa (Europatitan eastwoodi, Foskeia pelendomun) explican la singularidad y alto valor patrimonial que atesora esta comarca y que posee un potencial de investigación asegurado para varias décadas.

Desde el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes esta serie de proyectos sirve para mostrar la vitalidad de una institución municipal que ha llegado a conseguir una trascendencia y una proyección internacionales, y que celebra en 2026 su XXV Aniversario con la continuidad de proyectos y trabajos que puede disfrutar la sociedad en forma de conocimiento y ocio. Y con el convencimiento de que su actividad investigadora y de divulgación científica tiene un largo futuro por delante, con un beneficio social, cultural, educativo y económico para la comarca serrana y -como único museo castellano y leonés de estas características-, para Castilla y León.

burgosnoticias.com

Nuevos estudios y un proyecto tecnológico consolidan la proyección internacional del Demandasaurus

La revista Ciencias de la Tierra ha publicado tres nuevos estudios paleontológicos que refuerzan el valor científico de la Sierra de la Demanda a nivel global. Las investigaciones profundizan en el papel del Demandasaurus darwini como pieza clave para comprender las migraciones de fauna entre Europa y África durante el Cretácico, analizando restos inéditos de su columna dorsal que demuestran su parentesco con ejemplares africanos. Asimismo, se ha documentado un maxilar de un gran dinosaurio iguanodontio hallado en Villanueva de Carazo, cuyas características anatómicas exclusivas amplían de forma notable la biodiversidad de herbívoros registrada en la península ibérica.

Excavación Demandasaurus en 2002
Descubierto en el yacimiento Tenadas de los Vallejos II, el Demandasaurus marcó un hito al convertirse en la primera especie de su familia localizada en el antiguo supercontinente de Laurasia. Para exprimir todo su potencial científico, el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de investigación a cinco años. Esta iniciativa aplica nuevas tecnologías para realizar análisis filogenéticos, generar modelos tridimensionales y efectuar tomografías computarizadas que desvelarán detalles ocultos en los huesos, como las cámaras de aire internas o el ritmo de reemplazo dental del espécimen.

En la actual fase del proyecto, un equipo internacional de especialistas trabaja en la restauración de fósiles que aún permanecían protegidos en bloques de excavación o cubiertos por sedimento rocoso. La reactivación de estos trabajos coincide con el XXV Aniversario del Museo de Dinosaurios, consolidando a la institución burgalesa como un referente en la divulgación científica y la conservación del patrimonio. Los hallazgos sitúan a la comarca serrana a la vanguardia de la paleontología europea, asegurando un foco de atracción para investigadores internacionales y un motor de desarrollo cultural y económico para Castilla y León.

canal54.es

Tres nuevos estudios refuerzan la repercusión internacional de los dinosaurios en la Sierra de la Demanda

El Demandasaurus es objeto de un nuevo proyecto de investigación. Procede del yacimiento Tenadas de los Vallejos II, cerca de Ahedo de la Sierra. El Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas, C.A.S., recuperó gran parte de su esqueleto en tres campañas de excavaciones, de 2002 a 2004.

Equipo investigador de los yacimientos de dinosaurios en la Sierra
de la Demanda con Baiano, Torcida, Canudo y Vila
Tres nuevos estudios sobre los dinosaurios de la Sierra de la Demanda han sido publicados por la revista Ciencias de la Tierra (Instituto de Estudios Riojanos) https://libreriaier.larioja.org/colecciones/907-paladino-las-lenguas-romances-y-los-dinosaurios.html. Corresponden a las ponencias que se presentaron en el Congreso Internacional Pala-Dino, Las lenguas romances y los dinosaurios: una revolución en la ciencia (mayo de 2025), celebrado en el municipio riojano de San Millán de la Cogolla, cuna del español y del euskera escrito y que alberga los monasterios de Yuso y Suso, Patrimonio de la Humanidad.

Baiano trabajando con Demandasaurus
El primer trabajo publicado estudia los escasos restos de rebaquisáuridos en el conjunto de Europa, Asia y América del Norte, y profundiza en el papel de Demandasaurus como una referencia obligatoria para entender la evolución de esa familia y los intercambios /migraciones de fauna entre Europa y África en la primera mitad del Cretácico (hace unos 120 millones de años atrás).

El segundo trabajo sobre Demandasaurus se centra en dos vértebras hasta ahora inéditas, y que corresponden a las primeras de la columna dorsal (“espalda” o dorso del animal). Es una zona anatómica hasta ahora poco conocida en rebaquisáuridos; las conclusiones del estudio indican una serie de características de estas vértebras que comparten ejemplares europeos y africanos, claramente emparentados.

Excavación Demandasaurus 2003
Un último estudio publicado es el de un maxilar de un dinosaurio iguanodontio (herbívoro, caracterizado por un dedo pulgar convertido en un fuerte espolón), aparecido cerca de Villanueva de Carazo. Perteneció a un ejemplar de gran tamaño, muy bien conservado. El conjunto de sus características anatómicas es diferente respecto a las especies de iguanodontios conocidos, y aumenta la diversidad de estos en la Sierra de la Demanda, lo que subraya la importancia de los fósiles serranos en el conocimiento de las poblaciones de este grupo de dinosaurios en la península ibérica, en especial de sus relaciones con faunas de Aragón y Comunidad Valenciana.

Un dinosaurio de enorme repercusión científica, objeto de un nuevo proyecto de investigación.

Demandasaurus darwini procede del yacimiento Tenadas de los Vallejos II, cerca de Ahedo de la Sierra, dentro del Geoparque Sabinares del Arlanza-La Yecla. El Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas, C.A.S., recuperó gran parte de su esqueleto en tres campañas de excavaciones, de 2002 a 2004, con financiación de la Junta de Castilla y León.

El estudio de sus fósiles durante varios años desembocó en 2011 en la descripción de Demandasaurus como una nueva especie de Rebaquisáuridos (saurópodos, herbívoros cuadrúpedos, de gran tamaño), emparentados con el famoso Diplodocus. Su impacto científico fue inmediato, pues es la primera especie de esa familia que se ha localizado en el antiguo supercontinente de Laurasia (los actuales Europa, Asia y América del Norte). Demandasaurus, además, constituye una prueba sólida del intercambio migratorio de dinosaurios entre Europa y África ocurrido hace unos 125 millones de años aprox. (durante la primera mitad del Cretácico). A día de hoy sigue siendo una especie imprescindible para entender la evolución y la expansión geográfica de los Rebaquisáuridos, y sus citas en revistas especializadas son innumerables.

Bernat Vila trabajando con Demandasaurus
Desde el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes se ha planteado un nuevo proyecto de investigación sobre Demandasaurus. En una primera fase se estudiarán características anatómicas de sus huesos fósiles con el apoyo de nuevas tecnologías, Así, los fósiles se someterán a tomografías que revelarán detalles ocultos como el número de dientes y su ritmo de reemplazo en maxilar y mandíbula, o las amplias oquedades y cámaras que poseen sus huesos ahuecados. Asimismo, se desarrollarán nuevos análisis filogenéticos (reconstrucción de la historia evolutiva de los seres vivos) y se elaborarán modelos 3D de los fósiles.

En una segunda fase del proyecto se estudiarán huesos inéditos de Demandasaurus; actualmente la mayoría de ellos forman parte de “momias” de poliuretano: paquetes preparados durante las excavaciones para su protección y transporte hasta el Museo salense. También se estudiarán otros fósiles que no habían sido preparados y están parcialmente recubiertos por la roca del yacimiento. Desde hace pocos meses, con la ayuda de subvenciones de la Diputación de Burgos, estos fósiles han comenzado a ser tratados por especialistas como Alba Marco y la actual conservadora-restauradora del Museo salense, Caterine Arias.

El proyecto se ha iniciado en 2025 y se prevé una duración de, al menos, cinco años. En el equipo científico formado se integran paleontólogos de origen diverso: los doctores José Ignacio Canudo (Universidad de Zaragoza), Bernat Vila (Institut Català de Paleontologia), Mattia Antonio Baiano (CONICET-UNRN-Museo Ernesto Bachmann, Argentina) y Fidel Torcida (Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes).

Excavaciones en uno de los yacimientos de la Demanda.
Sin duda, Demandasaurus es uno de los dinosaurios de mayor trascendencia en la paleontología europea. Como muestra su alto número de citas científicas o las frecuentes visitas al Museo salense de investigadores de distintos países para estudiar sus fósiles (p. ej. Argentina, EEUU o Reino Unido). Una nueva especie de dinosaurios para la Ciencia que, junto a otras descritas en la Sierra de la Demanda burgalesa (Europatitan eastwoodi, Foskeia pelendomun) explican la singularidad y alto valor patrimonial que atesora esta comarca y que posee un potencial de investigación asegurado para varias décadas.

Desde el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes esta serie de proyectos sirve para mostrar la vitalidad de una institución municipal que ha llegado a conseguir una trascendencia y una proyección internacionales, y que celebra en 2026 su XXV Aniversario con la continuidad de proyectos y trabajos que puede disfrutar la sociedad en forma de conocimiento y ocio. Y con el convencimiento de que su actividad investigadora y de divulgación científica tiene un largo futuro por delante, con un beneficio social, cultural, educativo y económico para la comarca serrana y -como único museo castellano y leonés de estas características-, para nuestra Comunidad Autónoma.

tuvozenpinares.com