sábado, 9 de mayo de 2026

Hallan en Marruecos un “mini titán” de 70 millones de años emparentado con los mayores dinosaurios de la historia

Un hallazgo en los fosfatos marinos de Marruecos apunta a una conexión inesperada entre los últimos dinosaurios africanos y los gigantes de la Patagonia.

Un pequeño titanosaurio hallado en Marruecos revela una inesperada conexión
con los gigantes prehistóricos de Sudamérica. Recreación artística.
Foto: ChatGPT-4o/Christian Pérez
Las minas de fosfato de Khouribga, en el centro de Marruecos, llevan décadas devolviendo fragmentos de un mundo perdido: dientes de tiburón, vértebras de mosasaurios, restos de reptiles marinos y huesos dispersos de dinosaurios que acabaron arrastrados hasta un antiguo mar tropical. Sin embargo, entre todos esos fósiles mezclados por las corrientes del Cretácico final, había una pieza que los paleontólogos llevaban años esperando encontrar.

No era un gran esqueleto articulado ni un depredador espectacular. De hecho, a simple vista, los restos parecían poco más que vértebras aplastadas y fragmentos de pelvis incrustados en roca fosfatada. Pero escondían una historia mucho más importante: la de un dinosaurio africano emparentado con algunos de los animales terrestres más colosales de la historia.

El descubrimiento, descrito ahora en la revista Diversity por un equipo internacional liderado por el paleontólogo Nicholas Longrich, aporta una de las imágenes más precisas hasta la fecha sobre cómo era la fauna africana apenas unos millones de años antes de la extinción de los dinosaurios. Y, sobre todo, plantea una pregunta incómoda para los investigadores: ¿hasta qué punto sabemos realmente cómo eran los ecosistemas del hemisferio sur al final del Cretácico?

La mayoría de las teorías sobre la desaparición de los dinosaurios se han construido observando fósiles de Norteamérica, donde los registros son mucho más abundantes. Allí aparecen tiranosaurios, triceratops y hadrosaurios en enormes cantidades. África, en cambio, sigue siendo casi un vacío paleontológico para este periodo. Y eso resulta paradójico teniendo en cuenta el tamaño del continente.

Los fósiles marroquíes empiezan a llenar ese hueco. En los últimos años se habían identificado abelisáuridos —los grandes depredadores del sur— y extraños dinosaurios de pico de pato llegados desde Europa. Pero los saurópodos seguían siendo un misterio. Había huesos aislados, sí, aunque ninguno permitía saber exactamente qué tipo de gigantes habitaban el norte de África hace unos 70 millones de años.

Un fósil hallado en el fondo de un antiguo mar

Los restos aparecieron en Sidi Chennane, dentro de la cuenca de Oulad Abdoun, una región que durante el Maastrichtiense tardío estaba cubierta por un mar poco profundo y cálido. Allí se acumularon durante millones de años sedimentos ricos en fosfatos que hoy alimentan una de las mayores industrias mineras del planeta.

Columna estratigráfica sintética de la cuenca de Oulad Abdoun que muestra la
localización del espécimen MHNM.KHG.888. Fuente: Diversity (2026)
Lo sorprendente es que, entre peces y reptiles marinos, acabaran apareciendo también dinosaurios terrestres. Los investigadores creen que los cadáveres pudieron ser arrastrados desde zonas costeras cercanas antes de hundirse en el fondo marino.

El ejemplar encontrado conserva vértebras dorsales y caudales, parte del sacro y fragmentos de la pelvis. Suficiente, según el estudio, para identificar una especie completamente nueva.

Pero el detalle más inesperado no estaba en su antigüedad ni en el lugar del hallazgo, sino en sus parentescos.

El hallazgo sugiere que los dinosaurios africanos del final del Cretácico estaban mucho más aislados y especializados de lo que se creía hasta ahora.

El vínculo inesperado con los gigantes de la Patagonia

El dinosaurio ha sido bautizado como Phosphatotitan khouribgaensis y pertenece al grupo de los titanosaurios, los saurópodos de cuello largo que dominaron Gondwana durante el Cretácico. Lo desconcertante es que sus huesos muestran similitudes anatómicas muy concretas con los lognkosaurios sudamericanos, un linaje conocido por incluir gigantes como Patagotitan o Argentinosaurus.

Tal y como indica el estudio, varias características de las vértebras y de la pelvis coinciden con las de esos enormes dinosaurios de Patagonia: centros vertebrales muy cortos, espinas neurales ensanchadas y una pelvis extraordinariamente robusta.

Hasta ahora, ese grupo parecía prácticamente exclusivo de Sudamérica.

La conexión abre dos posibilidades. La primera es que estos dinosaurios descendieran de poblaciones distribuidas por Gondwana antes de que África y Sudamérica terminaran de separarse hace más de 100 millones de años. La segunda, mucho más debatida, es que algunos linajes lograran dispersarse entre continentes incluso cuando el Atlántico Sur ya comenzaba a abrirse.

Reconstrucción artística de Phosphatotitan khouribgaensis.
Ilustración: Connor Ashbridge
Sea cual sea la respuesta, el hallazgo sugiere que los dinosaurios africanos del final del Cretácico estaban mucho más aislados y especializados de lo que se pensaba.

Los paleontólogos creen que la subida del nivel del mar pudo convertir partes de Marruecos en grandes islas naturales, favoreciendo la evolución de especies más pequeñas.
Un “primo” pequeño de los mayores dinosaurios del planeta

A diferencia de sus colosales parientes argentinos, Phosphatotitan no era un gigante descomunal. Los investigadores calculan que pesaba entre 3,5 y 4 toneladas y medía alrededor de diez metros de largo. Grande para los estándares actuales, pero diminuto comparado con las más de 60 toneladas estimadas para Patagotitan.

Ese tamaño relativamente pequeño podría no ser casual. Tal y como ha revelado el equipo científico, el norte de África pudo quedar fragmentado en grandes islas por el aumento global del nivel del mar durante el final del Cretácico. En ecosistemas aislados y con recursos limitados, los animales de gran tamaño tienden a reducirse generación tras generación, un fenómeno conocido como enanismo insular.

La idea encaja con otros dinosaurios hallados en Marruecos y Egipto, también más pequeños de lo esperado.

El hallazgo refuerza además otra hipótesis cada vez más aceptada entre los paleontólogos: la diversidad de dinosaurios justo antes de la gran extinción está probablemente subestimada. Mientras Norteamérica ofrece una imagen relativamente detallada de aquel mundo perdido, África sigue revelando especies completamente inesperadas.

Y eso convierte a lugares como los fosfatos marroquíes en algo más que simples yacimientos fósiles. Son ventanas tardías a un continente del que aún conocemos muy poco, justo en el instante anterior al impacto que cambió la historia de la vida en la Tierra.

Referencias

Nicholas R. Longrich et al. 2026. A Titanosaurian Sauropod with South American Affinities (Lognkosauria: Argentinosauridae) from the Late Maastrichtian of Morocco and Evidence for Dinosaur Endemism in Africa. Diversity 18 (5): 241; doi: 10.3390/d18050241

muyinteresante.okdiario.com

Descubren cómo sobrevivieron las plantas al impacto del asteroide de los dinosaurios

La clave pudo tener que ver con una duplicación de sus genomas, no solo entonces, sino durante otras grandes crisis ecológicas

El bosque de secuoyas del Monte Cabezón (Cantabria)Turismo de Cantabria

La Tierra ha pasado por momentos… difíciles. El asteroide que puso fin al Mesozoico acabó con todos los dinosaurios no avianos y con un tercio de la vida en el planeta. Pero, si decidimos ver el vaso medio lleno, eso significa que dos tercios de las especies sobrevivieron de algún modo y uno de los grupos más exitosos fue ese en el que no solemos reparar. En tu caso, el titular del artículo te habrá destripado la respuesta, pero sé sincero: ¿habrías pensado en el reino de las plantas? Ahí donde las vemos, sésiles y aparentemente aburridas, las plantas son supervivientes natos.

De eso trata uno de los últimos papers publicados en la revista científica Cell en el que, las universidades de Ghent y de Bélgica, dicen haber encontrado uno de los mecanismos que han permitido a las plantas sobrevivir durante las mayores catástrofes naturales de la historia de la Tierra. El truco podría estar en sus genomas y en la costumbre que tienen muchas especies vegetales de, de repente, duplicarlo. Una estrategia que suele traer más problemas que ventajas en tiempos de bonanza, pero que en grandes crisis podría esconder la clave para la supervivencia.

Todo por duplicado

Todos los organismos vivos que conocemos contienen moléculas de ácidos nucleicos (como nuestro ADN o el ARN de algunos virus), que codifican “instrucciones” para construir moléculas y organizarlas formando estructuras con funciones más o menos complejas. A ese conjunto de ácidos nucleicos los llamamos “genoma” y, como todo documento importante, nosotros lo tenemos por duplicado. Tenemos una copia que viene de nuestro padre y otra de nuestra madre, no son exactamente idénticas, pero la amplia mayoría de su información es redundante, ambas te dicen cómo construir un ojo, un corazón o cómo metabolizar las grasas, pero pueden tener versiones ligeramente diferentes.

Los organismos y células que solo tiene una copia se llaman “haploides”, como algunos hongos o nuestros espermatozoides y óvulos. Nosotros, con nuestras dos copias, somos diploides y nos basta, porque hacer nuevas copias no es gratis. Los organismos con tres copias (triploides) o incluso más (poliploides), requieren más nutrientes para sobrevivir y, lógicamente, aumenta el riesgo de que sus células cometan errores al dividirse, cuando tengan que copiar su genoma. Podemos imaginarlas como un monje de la edad Media que, cuantas más páginas tuvieran los manuscritos que tenía que copiar, más probable es que se le colara una palabra, la repitiera o incluso la cambiara por otra. Sin embargo, esa es, precisamente, la estrategia que siguen algunas plantas, como el trigo, que tiene hasta seis copias de su genoma. Y, según revela este estudio, esa duplicación ha sido determinante para su supervivencia en los momentos más críticos.

Algunas ventajas

"La duplicación de todo el genoma a menudo se considera un callejón sin salida evolutivo en entornos estables", dice el autor Yves Van de Peer de la Universidad de Gante en Bélgica. "Pero en situaciones duras, puede proporcionar ventajas inesperadas". Ventajas como aumentar la variabilidad genética de la población. Que, dicho de otra forma, es la diversidad de genomas diferentes que tienen los individuos de un grupo. Por ejemplo, una familia tiene una variabilidad genética mucho menor que unos compañeros de oficina.

Por un lado, esto es el equivalente a repartir los huevos en varias cestas. Si tenemos más diversidad de genomas, aumentan las posibilidades de que alguno proporciones características que se adapten ligeramente mejor a las condiciones de una posible catástrofe natural. Por otro lado, al aumentar la probabilidad de que se cometan errores durante la división celular, también se acelera algo la aparición de nuevos rasgos, como podrían ser la tolerancia al calor, el estrés o la sequía.

La evidencia

Pero más allá de que sea teóricamente posible, lo que este artículo proporciona son pruebas. Tras analizar el genoma de 470 especies de plantas con flor y compararlo con el de 44 especies de plantas fósiles, los investigadores descubrieron indicios de antiguas duplicaciones del genoma. Al compararlo con el genoma de las especies extintas, pudieron fechar con más precisión cuándo habían tenido lugar la mayor parte de duplicaciones. Una mayoría se concentraban en unos pocos momentos que, en efecto, han sido especialmente dramáticos para la vida en la Tierra: la extinción masiva del asteroide que nos golpeó hace 66 millones de años y puso fin a los dinosaurios no avianos, varios periodos de enfriamiento global y el Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (PETM) hace unos 56 millones de años.

QUE NO TE LA CUELEN:

En palabras de Van de Peer, uno de los autores: "Aunque el clima actual se está calentando a un ritmo mucho más rápido, lo que vemos del pasado sugiere que la poliploidía puede ayudar a las plantas a hacer frente a estas condiciones estresantes". Y puede que tenga razón, pero el mejoramiento vegetal es una disciplina que está muy avanzada y, aunque puede aprender de la historia, es probable que sus estrategia no se vea demasiado afectada por este paper.

REFERENCIAS (MLA):

Van de Peer, Yves, et al. "The Rise of Polyploids During Environmental Upheaval." Cell, vol. 191, no. 4, 8 May 2026, doi:10.1016/j.cell.2026.04.008.

larazon.es

Descubren en Brasil un dinosaurio de 20 metros tan extraño que obliga a replantear cómo llegaron los gigantes europeos a Sudamérica

El nuevo saurópodo hallado en Maranhão revela una conexión inesperada entre Sudamérica y España hace 120 millones de años.

Elver Mayer prepara un fósil de fémur de aproximadamente 1,5 metros
de largo. Crédito: Elver Mayer/Univasf
Un equipo de científicos ha confirmado que un gigantesco dinosaurio de 20 metros de longitud descubierto en el noreste de Brasil estaba estrechamente emparentado con una especie europea, un hallazgo que reescribe parte de la historia evolutiva de los saurópodos en Gondwana. El animal, bautizado como Dasosaurus tocantinensis, vivió hace unos 120 millones de años y representa el dinosaurio más grande hallado hasta ahora en el estado brasileño de Maranhão.

La investigación, publicada en el Journal of Systematic Palaeontology, apunta a una migración prehistórica mucho más compleja de lo que se pensaba. Los ancestros de este coloso habrían viajado desde Europa hasta Sudamérica atravesando el norte de África, cuando los continentes aún formaban parte del antiguo supercontinente Gondwana. 

El descubrimiento no solo añade una nueva especie al árbol evolutivo de los dinosaurios gigantes: también abre una ventana fascinante hacia un mundo donde océanos y fronteras continentales todavía estaban naciendo.

Pero hay un detalle que desconcierta a los paleontólogos: el pariente más cercano conocido de este dinosaurio brasileño no apareció en América… sino en la actual España.

Un gigante oculto bajo ocho metros de tierra

El hallazgo comenzó de forma casi accidental durante las obras de una terminal ferroviaria y vial en la ciudad de Davinópolis, en Maranhão. Un grupo de arqueólogos que supervisaba el terreno —como exige la legislación ambiental brasileña— encontró enormes huesos enterrados a unos ocho metros de profundidad.

En un primer momento, pensaron que pertenecían a mamíferos gigantes relativamente recientes. Sin embargo, el paleontólogo Elver Luiz Mayer comprendió enseguida que aquello era mucho más antiguo. La profundidad del hallazgo y la edad geológica del estrato indicaban que los restos pertenecían al Cretácico temprano, una época en la que los dinosaurios dominaban todavía el planeta.

Lo que emergió después sorprendió incluso a los expertos. El fósil incluía vértebras caudales, costillas, huesos de las extremidades y un fémur de aproximadamente 1,5 metros de longitud. Para los investigadores, se trata de un espécimen excepcionalmente completo para la región.

“Es el dinosaurio más grande conocido en Maranhão”, explicó Mayer, profesor de la Universidad Federal del Valle del São Francisco. Hasta ahora, la región había proporcionado restos de dinosaurios mucho más pequeños, como Amazonsaurus maranhensis, que apenas alcanzaba unos diez metros.

Y aún podría haber más. Los científicos creen que parte del esqueleto continúa enterrada bajo el yacimiento original, lo que podría aportar información crucial sobre esta misteriosa especie.

El vínculo inesperado entre Brasil y la Europa de los dinosaurios
La verdadera sorpresa llegó durante el análisis evolutivo del fósil. Los investigadores descubrieron que Dasosaurus tocantinensis pertenecía a un grupo de saurópodos denominado Somphospondyli, relacionado con los futuros titanosaurios gigantes. Pero lo más llamativo fue su parentesco con especies halladas en la península ibérica.

Hace unos 120 millones de años, Europa no era todavía el continente que conocemos hoy. Era un mosaico de islas tropicales rodeadas por mares poco profundos. En ese escenario, algunos dinosaurios habrían logrado dispersarse hacia África y posteriormente alcanzar Sudamérica, aprovechando conexiones terrestres temporales.

La hipótesis refuerza una idea que gana cada vez más fuerza entre los paleontólogos: durante el Cretácico temprano existieron intercambios faunísticos entre Europa, África y América del Sur mucho más intensos de lo que se creía.

Pero hay otro aspecto fascinante. El nombre del dinosaurio también esconde una historia geográfica y cultural. “Daso” significa “bosque”, una referencia a la vegetación enmarañada que impresionó a los primeros colonizadores portugueses de Maranhão. “Tocantinensis”, por su parte, alude al río Tocantins, cerca del lugar donde aparecieron los restos. Es, en cierto modo, un dinosaurio que une selvas brasileñas y archipiélagos europeos en una misma historia evolutiva.

El secreto microscópico que explica cómo algunos dinosaurios se hicieron gigantes
Más allá de su tamaño colosal, Dasosaurus guarda pistas fundamentales sobre la biología de los dinosaurios gigantes. Los investigadores analizaron la microestructura de sus huesos y encontraron patrones de crecimiento sorprendentes.

El estudio histológico mostró características intermedias entre saurópodos más antiguos y los titanosaudios más avanzados. En otras palabras, este dinosaurio parece representar una fase evolutiva clave en la transición hacia los gigantes extremos del final del Cretácico.

Los huesos revelan que ciertos mecanismos de crecimiento y remodelación ósea aparecieron antes de lo que los científicos habían imaginado. Esto podría ayudar a explicar cómo algunos saurópodos lograron alcanzar tamaños descomunales sin colapsar bajo su propio peso.

Pero el descubrimiento también pone sobre la mesa un problema cada vez más urgente: muchas de las grandes revelaciones paleontológicas modernas dependen accidentalmente de obras humanas.

En países tropicales como Brasil, la vegetación y la erosión dificultan enormemente el acceso a las capas geológicas profundas. Carreteras, canteras y obras ferroviarias terminan actuando como gigantescas excavaciones involuntarias. Sin esos trabajos, muchos fósiles jamás verían la luz.

Sin embargo, esa misma actividad puede destruir restos irreemplazables si no existe una supervisión adecuada. Por eso, los autores del estudio insisten en la necesidad de fortalecer la cooperación entre constructoras, autoridades y paleontólogos.

Actualmente, el equipo negocia con la empresa responsable de las obras para continuar excavando el yacimiento original. Y hay razones para el optimismo: los científicos sospechan que bajo el suelo de Maranhão podrían seguir ocultos más fragmentos del gigantesco dinosaurio europeo-brasileño que acaba de cambiar la historia evolutiva de Sudamérica.

En el silencio mineral de esos huesos enterrados durante millones de años todavía late una pregunta inmensa. ¿Cuántos gigantes desconocidos siguen esperando bajo la tierra tropical, ocultos entre raíces, roca y tiempo? A veces, basta una excavadora para abrir una grieta inesperada hacia un mundo perdido.

Referencias

Mayer, Elver L., et al. “A new titanosauriform with European affinities in the Early Cretaceous of Brazil: insights on Somphospondyli phylogeny, histology and biogeography.” Journal of Systematic Palaeontology (2026). https://doi.org/10.1080/14772019.2025.2601579

viernes, 8 de mayo de 2026

Trabajo en el laboratorio del Museo de Dinosaurios sobre una vértebra de ornitópodo del yacimiento de Vallazamorra · Fundación Caja Rural Burgos

CONVENIO DE COLABORACIÓN ENTRE LA FUNDACIÓN PARA EL ESTUDIO DE LOS DINOSAURIOS EN CASTILLA Y LEÓN Y LA FUNDACIÓN CAJA RURAL BURGOS

Vídeo del proceso de restauración y consolidación de una de las vértebras del yacimiento de Vallazmorra (Hortezuelos, Burgos) dentro del convenio de colaboración entre la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León y la Fundación Caja Rural Burgos.

Cada fósil cuenta millones de años de historia… pero también necesita cuidados en el presente.

En este vídeo vemos el momento de adhesión de una vértebra fósil tras un complejo proceso de consolidación y estabilización previa. La fragilidad de la superficie hacía imprescindible reforzar primero la estructura antes de devolverle su unión y resistencia.

La conservación paleontológica no consiste solo en “pegar piezas”, sino en comprender los materiales, respetar el fósil y asegurar su preservación futura.

fundaciondinosaurioscyl.com

jueves, 7 de mayo de 2026

SUSPENDIDA: Conferencia: “El Patrimonio Paleontológico de Morella y la comarca Els Ports (Castelló)”

AVISO

Nuestro conferenciante del sábado, José Miguel Gasulla, no va a poder acudir a Salas de los Infantes por problemas de salud, así que lamentamos informar que la conferencia queda suspendida.


























Deseamos que se recupere cuanto antes y tenerle en Salas de los Infantes lo más pronto posible.

Disculpen las molestias.

martes, 5 de mayo de 2026

EL MUSEO DE DINOSAURIOS CELEBRA UN AÑO MÁS EL DÍA INTERNACIONAL DE LOS MUSEOS (DIM 2026)

Cada año desde 1977, el ICOM organiza el Día Internacional de los Museos, que representa un momento único para la comunidad museística internacional.

El objetivo del Día Internacional de los Museos (DIM) es concienciar sobre el hecho de que «los museos son un medio importante de intercambio cultural, enriquecimiento de las culturas y desarrollo del entendimiento mutuo, la cooperación y la paz entre los pueblos». Organizados el 18 de mayo de cada año o en torno a esta fecha, los eventos y actividades programados para celebrar el Día Internacional de los Museos pueden durar un día, un fin de semana o una semana entera. El DIM se celebró por primera vez hace 40 años. Cada vez son más los museos de todo el mundo que participan en el Día Internacional de los Museos. El año pasado, más de 37000 museos participaron en el evento en unos 158 países y territorios.

Día Internacional de los Museos 2026: Museos uniendo un mundo dividido

El 18 de mayo de 2026, los museos de todo el mundo celebrarán el Día Internacional de los Museos bajo el tema «Museos uniendo un mundo dividido». El tema destaca el potencial de los museos para actuar como puentes entre las divisiones culturales, sociales y geopolíticas, fomentando el diálogo, el entendimiento, la inclusión y la paz dentro y entre las comunidades de todo el mundo.

Tema del Día Internacional de los Museos 2026

Como lugares de aprendizaje, los museos contribuyen a la coexistencia pacífica y al respeto mutuo. Para el Día Internacional de los Museos 2026, que se celebrará en mayo, les invitamos a unirse a nosotros para dar visibilidad al tema Museos uniendo un mundo dividido. Este tema también guiará las celebraciones del 80.º aniversario del ICOM a lo largo del año.

Los museos son espacios públicos de confianza donde las personas se encuentran con historias, objetos y entre sí. En tiempos de fragmentación social, polarización y acceso desigual al conocimiento y la cultura, los museos ayudan a reconstruir la conexión entre generaciones, comunidades y fronteras, fomentando el diálogo, el entendimiento, la inclusión y la paz dentro y entre las comunidades de todo el mundo.

El tema «Museos uniendo un mundo dividido» destaca el potencial de los museos para actuar como puentes entre las divisiones culturales, sociales y geopolíticas, fomentando el diálogo, el entendimiento y la paz dentro y entre las comunidades de todo el mundo. Los museos no borran las diferencias, sino que crean las condiciones para que estas se comprendan y se traten con respeto: salvaguardando el patrimonio y la memoria, ofreciendo aprendizaje y reflexión, y proporcionando espacios acogedores donde se pueden escuchar voces diversas. Abiertos y accesibles, los museos fomentan la diversidad y la sostenibilidad.

A través del Día Internacional de los Museos, el ICOM lleva apoyando desde 2020 los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas y promueve anualmente un conjunto de objetivos. El tema de este año se alinea con los tres objetivos siguientes:

  • ODS 10: Reducir las desigualdades: Reducir la desigualdad dentro de los países y entre ellos
  • ODS 16: Paz, justicia e instituciones sólidas: Promover sociedades justas, pacíficas e inclusivas
  • ODS 17: Alianzas para lograr los objetivos: Revitalizar la alianza mundial para el desarrollo sostenible

El Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes celebra este evento junto a la Fundación Dinosaurios CyL y el Colectivo Arqueológico-Paleontológico de Salas (C.A.S.), dentro también del Ciclo Demanda Ciencia 2026 desarrollando la siguiente programación:

- Sábado, 9 de mayo. Conferencia: “El Patrimonio Paleontológico de Morella y la comarca Els Ports (Castelló)”. Dr.  José Miguel Gasulla. Paleontólogo, UNED. 19.30h., Teatro-Auditorio 'Gran Casino' de Salas de los Infantes (Burgos).

- Domingo, 10 de Mayo. Geolodía ´26 Burgos: “Carazo: un valle de cine con caballeros, cowboys y mucha geología”. SGE, FECYT, Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas (C.A.S.). 10:00 horas, desde la pista de petanca de Carazo (Burgos).

- Sábado, 16 de mayo. Circonciencia: espectáculo donde se aúnan divulgación científica y circo. Entrada gratis Amigos Fundación CyL; entrada general: 3 euros. Teatro-Auditorio 'Gran Casino' de Salas de los Infantes (Burgos). 19.30 horas.

- Viernes, 22 de mayo. Conferencias: “Marchando una de eclipses” (historias , mitos, Ciencia y más cosas en torno a los eclipses). Javier Armentia, astrofísico, Ex-Director del Planetario de Pamplona. 

  • 12:35h.: IES Alfoz de Lara. 
  • 19.30h.: Teatro Auditorio de Salas.

- Domingo, 24 de mayo. Entrega de premios XXIII Concurso de postales del Museo de Dinosaurios y exposición de las obras presentadas. Este concurso genera anualmente la atención y participación de cientos de personas, niños y mayores, merced al impulso de la Fundación Aspanias Plena inclusión, de personas con discapacidad intelectual o del desarrollo. 12:30 horas. Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos).

- Sábado, 30 de mayo. Conferencia: "Los últimos dinosaurios de Europa". Dr. Bernat Vila, Intitut Català de Paleontologia Miguel Crusafont, Sabadell. 19.30h.: Teatro-Auditorio 'Gran Casino' de Salas de los Infantes (Burgos).

- A lo largo de la semana del 19 al 24 de mayo de 2026, los visitantes del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes disfrutarán de entrada gratuita.

fundaciondinosaurioscyl.com

viernes, 1 de mayo de 2026

CONFERENCIA: GEOLODÍA · Geología y cine: escenarios de película en la cinematografía

Viernes 8 de mayo de 2026 · 20:15 h · Salón de actos · Museo de la Evolución Humana 

Cada año se realiza un Geolodía por cada provincia. Estos eventos tienen lugar en entornos de gran interés geológico y ofrecen una información sencilla pero rigurosa. Permiten ver esos lugares con “ojos geológicos” y entender cómo funciona la Tierra sobre la que vivimos. En colaboración con Colectivo Arqueológico-Paleontológico Salense; Asociación Cultural Sad Hill; Asociación Geocientífica de Burgos y Universidad de Salamanca.

Y el domingo 10 de mayo de 2026 en el Geolodía '26 Burgos nos trasladamos al pueblo de Carazo con Geolodía Burgos 26: Carazo: Un valle de cine con caballeros, cowboys y mucha geología:


























geolodia.com