miércoles, 19 de septiembre de 2018

Nueva versión actualizada de la Tabla Cronoestratigráfica Internacional en español

Se ha actualizado al español la última versión generada por la Comisión Internacional de Estratigrafía en agosto de 2018, como continuación de la primera traducción oficial al castellano de la Tabla Cronoestratigráfica Internacional (v2015/01).


Entre los cambios más significativos está la incorporación de las subseries y pisos del Holoceno (Groenlandiense, Norgripiense y Megalayense), además de la aparición de dos nombres nuevos para el Cámbrico (la serie Miaolingiense -ex "serie 3"- y el piso Wuliuense -ex "piso 5"- de este sistema). Otras diferencias con respecto a las versiones 2015/01 y 2018/08 de la Tabla en español son las referencias a tres nuevos "clavos dorados" (estratotipos globales de límite para las bases de los pisos Wuliuense, Albiense y Chattiense), así como revisiones en las dataciones absolutas para la base de tres pisos del Pérmico (el Sakmariense,  el Roadiense y el Wuchiapingiense) y para la base del Triásico (base del piso Induense).

Esta edición castellana actualizada de la Tabla Cronoestratigráfica Internacional ha sido realizada por nuestro compañero Juan Carlos Gutiérrez Marco y patrocinada por la Sociedad Geológica de España, el Instituto Geológico y Minero de España, el Instituto de Geociencias y la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

Hacerse pequeños fue esencial para la evolución de los mamíferos

Ser cada vez más pequeño fue un factor clave que contribuyó a la evolución excepcional de los mamíferos en los últimos 200 millones de años.    

BOB NICHOLLS
Un nuevo estudio publicado en Nature recurrió al análisis informático moderno para analizar lo que sucedió con el esqueleto de nuestros pequeños ancestros mamíferos.

El origen de los mamíferos modernos se remonta a más de 200 millones de años hasta la edad de los dinosaurios. Pero mientras los dinosaurios evolucionaron para convertirse en algunos de los animales terrestres más grandes, durante los siguientes 150 millones de años, los antepasados de todos los mamíferos modernos buscaron una estrategia completamente diferente: hacerse muy pequeños.

Los mamíferos modernos son únicos en tener una mandíbula inferior que consiste en un solo hueso con dientes. Por el contrario, todos los demás vertebrados poseen mandíbulas inferiores complejas formadas por al menos cinco o más huesos unidos entre sí. En el curso de la evolución, los fósiles muestran que la mandíbula inferior de los ancestros de los mamíferos se simplificó y se formó una nueva articulación de la mandíbula, mientras que algunos de los otros huesos se movieron al oído medio para ayudar a la audición.

EVOLUCIÓN DE LA MANDÍBULA DE LOS MAMÍFEROS   

La investigación del equipo se centró en la cuestión de hace mucho tiempo de cómo era posible simplificar y reestructurar la mandíbula inferior, a la vez que se podía comer y escuchar. Utilizando tomografía computarizada de rayos X (CT) de varios cráneos fósiles y mandíbulas inferiores, los investigadores generaron modelos digitales que fueron sometidos a diferentes simulaciones por ordenador.

Sus resultados mostraron que el pequeño tamaño de los mamíferos fósiles reduce significativamente las tensiones en los huesos de la mandíbula cuando se alimenta, mientras que aún son lo suficientemente poderosos como para capturar y morder a través de las presas, como los insectos.

"Nuestros resultados proporcionan una nueva explicación de cómo evolucionó la mandíbula de los mamíferos hace más de 200 millones de años. Ser muy pequeño parece haber sido crucial para nuestros antepasados mamíferos para reducir las tensiones en la mandíbula durante la alimentación y hacer posible la reestructuración de los huesos de la mandíbula", explica el autor principal del trabajo, el doctor Stephan Lautenschlager, profesor de la Universidad de Birmingham, en Reino Unido.

La directora del estudio, la profesora Emily Rayfield, de la Universidad de Bristol, agrega: "La evolución de la articulación mandibular de los mamíferos ha dejado perplejos a los paleontólogos durante más de 50 años. Usando métodos computacionales podemos ofrecer explicaciones sobre cómo nuestros ancestros mamíferos pudieron mantener una mandíbula funcional mientras cooptaron los huesos en un complejo sistema de detección de sonido. Nuestra investigación trata de probar ideas de lo que hace que los mamíferos sean únicos entre el reino animal, y cómo pudo haberse producido".

¿Qué pasará si las tortugas desaparecen?

Cerca del 61% de las 356 especies de tortugas que existen en el mundo está amenazado o ya se ha extinguido. Según los científicos que han analizado su estado global, el declive de estos reptiles, cuyos ancestros caminaron con los dinosaurios, tendrá graves consecuencias ecológicas. Son protagonistas de nuestro #Cienciaalobestia.

Tortuga de agua dulce originaria del centro y este de EEUU. / 
Universidad de Georgia
Las tortugas sobrevivieron a los dinosaurios y han vagado por la Tierra durante más de 200 millones de años. Pero en la actualidad, estos longevos reptiles se encuentran entre los animales más amenazados de la Tierra, por delante de las aves, los mamíferos, los peces o incluso los anfibios. 
La destrucción de su hábitat, la sobreexplotación como mascotas, las enfermedades y el cambio climático son algunas de sus amenazas 
La destrucción de su hábitat, la sobreexplotación de estos animales como mascotas, las enfermedades y el cambio climático son algunas de las razones que les han llevado a esta situación extrema en todo el mundo. ¿Pero qué perderíamos si desaparecieran todas las tortugas?

En un estudio, publicado en la revista Bioscience, un equipo de científicos estadounidense ofrece la primera síntesis de las consecuencias ecológicas de la continua disminución y extinción de especies de tortugas y muestra los diversos roles que cada una de ellas aportan a los ecosistemas, como mantener sanas las redes alimentarias, dispersar semillas o crear hábitats necesarios para otras especies.

“Nuestro propósito ha sido informar al público de los muchos roles ecológicos esenciales que las tortugas realizan a escala global y concienciar sobre la difícil situación de estos animales emblemáticos”, explica, Whit Gibbons, profesor emérito de Ecología de la Universidad de Georgia (EE UU) y coautor del estudio.

Una especie de tortuga nativa de la costa este y sur de EE UU, y Bermudas. / 
Universidad de Georgia
Según los científicos, las tortugas contribuyen a la salud de muchos ambientes, como los desiertos, los humedales, los entornos de agua dulce y los ecosistemas marinos. “Su declive puede tener efectos negativos en otras especies, incluidos los humanos, que pueden no ser visibles ahora”, indica Jeffrey Lovich, científico del Servicio Geológico de EE UU y autor principal.

Impacto en el ecosistema

Las tortugas pueden ser herbívoras, omnívoras o incluso carnívoras, por eso desempeñan importantes funciones en las cadenas alimentarias. Sus hábitos de alimentación influyen en la estructura de otras comunidades con las que comparten el hábitat, sobre todo si las poblaciones son muy numerosas. Las grandes masas de tortugas y sus huevos son alimento para otros animales. 
Las tortugas desempeñan importantes funciones en las cadenas alimentarias 
Por otra parte, algunas especies de tortugas pueden ser los principales agentes de dispersión de semillas para ciertas plantas, ya que no todas las semillas son destruidas por el tracto digestivo.

Además, si desaparecieran tortugas como la del desierto de Agassiz en el suroeste de EE UU y la tortuga Gopher en el sureste del país, ciertas arañas, serpientes, anfibios, conejos, zorros, u otros reptiles, no tendrían ‘hogar’. Estas especies cavan grandes madrigueras moviendo importantes montículos de tierra que son reutilizados por otros animales o plantas.

“La importancia ecológica de las tortugas, especialmente las de agua dulce, está poco valorada, y en general poco estudiada por los ecologistas”, recalca Josh Ennen, investigador del Tennessee Aquarium Conservation Institute. “La alarmante tasa de desaparición de las tortugas podría afectar profundamente al funcionamiento de los ecosistemas y a la estructura de las comunidades biológicas en todo el mundo”, concluye.

Referencia bibliográfica:

Jeffrey E Lovich et al. "Where Have All the Turtles Gone, and Why Does It Matter?" BioScience 12 de septiembre de 2018

martes, 18 de septiembre de 2018

UN DINOSAURIO GIGANTE DESPIERTA EN TORRELARA

Reportaje de Fidel Torcida sobre el dinosaurio de Torrelara publicado en el último número de la revista (nº 51) de AGALSA Sierra de la Demanda.

Los hallazgos de Torrelara datan de 1989, cuando un agricultor encontró unos enormes huesos fosilizados. Algunos de esos fósiles los recuperó el Museo de Burgos y otros los recogen vecinos. En 2016 los propietarios actuales de la finca donde se encuentra el yacimiento informan al Museo de Dinosaurios salense de la aparición de más fósiles, y de su proyecto para convertir el campo en un gran encinar trufero. El C.A.S. valora estos dos hechos y decide excavar sin demora el yacimiento.

En 2017 se inician las excavaciones...

























sábado, 15 de septiembre de 2018

Nueva especie de dinosaurio con patas de lagarto descubierto en China

Una nueva especie de dinosaurio, que vivió hace unos 180 millones de años y se distingue por sus patas de lagarto, ha sido descubierto en la provincia de Yunnan, suroeste de China.   

Según el trabajo publicado en Scientific Reports, los investigadores han nombrado a la nueva especie Yizhousaurus sunae, conocida en chino como dinosaurio Sunshi Yizhou, en honor al científico chino Sun Ailing por su gran contribución a la paleontología de vertebrados.

Con siete metros de longitud, el fósil fue descubierto y desenterrado en el condado de Lufeng en 2002, dijo Zhang Qiannan, primer autor del artículo y candidato doctoral del Instituto de Paleontología y Paleoantropología de Vertebrados de la Academia de Ciencias de China.   

El análisis filogenético indicó que el dinosaurio era un Sauropodiforme, lo que significa un dinosaurio de patas de lagarto, informa Xinhua, citada por la Academia de Ciencias de China.

Zhang dijo que el descubrimiento enriquece la diversidad de Sauropodiforms y es significativo para los estudios sobre el origen y la evolución de los dinosaurios. El fósil de dinosaurio se muestra en el museo Lufeng Dinosaur Valley.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Los mamíferos se vuelven nocturnos para evitar a los humanos

El patrón se repite en decenas de especies de todos los continentes

Pixabay.
Los mamíferos silvestres están prefiriendo desempeñar su actividad durante la noche para eludir la presencia humana, algo que no ocurría desde la extinción de los dinosaurios. Este patrón de conducta se repite en decenas de especies de todos los continentes (menos la Antártida), independientemente de la naturaleza de la actividad humana, y podría afectar a los ecosistemas.

Durante sus primeros 100 millones de años en el planeta, nuestros antepasados mamíferos hacían su vida la mayor parte del tiempo durante la noche, para evitar a los depredadores. Sin embargo, cuando se produjo la extinción de los dinosaurios, que dominaban el reino animal, aquellos mamíferos pudieron volver a vivir a plena luz del día con mayor seguridad.

Esta situación se ha mantenido hasta ahora, ya que según un estudio de la Universidad de California en Berkeley, liderado por Kaitlyn Gaynor, los mamíferos están volviendo a la noche para eludir la presencia de las personas, que ha pasado a ser tan disuasoria como la de los dinosaurios.

El resultado de este trabajo, publicado en junio pasado en la revista Science, fue demoledor:  las especies animales del mundo están volviendo a desarrollar la mayor parte de su vida en la noche para evitar la presencia humana. Nuestra especie está creando un mundo natural más nocturno.

Gaynor y su equipo utilizaron datos de 62 especies de los seis continentes para buscar cambios globales en los tiempos de actividad diaria de los mamíferos en respuesta a los humanos. De media, los mamíferos se han vuelto 1,36 veces más nocturnos en respuesta a la perturbación humana.

Metaestudio

“Una vez descubrimos este fenómeno, nos dimos cuenta de que se generalizaba por todas partes”, escribe Gaynor en el artículo publicado en Science.

Zorro rojo al amparo de la oscuridad en Londres. Jamie Hall.
"Los animales responden con intensidad a todos los tipos de perturbación humana, independientemente de si las personas realmente representan una amenaza directa, lo que sugiere que nuestra sola presencia es suficiente para interrumpir sus patrones naturales de comportamiento", explica en un comunicado de su universidad.

En consecuencia, decenas de especies de todos los continentes (menos la Antártida) prefieren cambiar su ritmo de vida a compartir espacios con los seres humanos. Esta situación podría llevar a ciertas especies a desarrollar nuevas características: su cornamenta podría crecer, sus orejas se harían más sensibles ante la falta de luz, al igual que su sentido del olfato.

En un artículo publicado en The Conversation, Gaynor amplía detalles de su descubrimiento. Para llegar a estas conclusiones, los investigadores realizaron un metanálisis o estudio de estudio. Revisaron la literatura científica sobre los patrones de actividad durante 24 horas de grandes mamíferos, seleccionados porque son los que más inciden con la actividad humana.

Compararon esos datos con los aportados por las cámaras, collares de radio y observaciones directas para establecer el porcentaje de actividad que cada animal desarrollaba durante el día y la noche. Y luego los combinaron con datos relativos a las perturbaciones humanas en esos entornos.

Fenómeno generalizado

Así descubrieron que el 83% de los casos examinados mostraron algún aumento en la actividad nocturna en respuesta a la perturbación humana. El resultado es consistente en todas las especies, continentes y tipos de hábitats. Antílopes de la sabana de Zimbabwe, tapires de las selvas ecuatorianas, gatos monteses de los desiertos del suroeste de Estados Unidos, todos hacen lo que pueden para cambiar su actividad al amparo de la oscuridad, escribe Gaynor.

Photo. Jamie Hall.
Otro dato sorprendente es que este patrón se mantiene con diferentes tipos de perturbación humana, ya sea la caza, el senderismo, el ciclismo de montaña, la construcción de infraestructuras o de asentamientos residenciales, e incluso con la agricultura. Todo provoca la prudente retirada a la noche de las diferentes especies.

“Parece que la presencia humana por sí sola es suficiente para interrumpir sus patrones naturales de comportamiento. La gente puede pensar que nuestra recreación al aire libre no deja rastro, pero nuestra mera presencia puede tener consecuencias duraderas”, señala Gaynor.

Un claro ejemplo de esto es el de los osos malayos: en áreas no perturbadas, menos del 20 por ciento de su actividad se desarrolla por la noche. Pero en áreas con presencia humana, como partes del bosque de Sumatra donde la investigación forestal perturba el entorno, la actividad nocturna ha subido hasta el 90 por ciento.

Este aumento en la nocturnidad entre ciertas especies puede tener consecuencias de gran alcance para los ecosistemas, la remodelación de las interacciones entre especies y la formación de cascadas a través de la cadena alimentaria, avierte Gaynor.

Referencia

The influence of human disturbance on wildlife nocturnality. Kaitlyn M. Gaynor et al.  Science  15 Jun 2018: Vol. 360, Issue 6394, pp. 1232-1235. DOI: 10.1126/science.aar7121

Nace el primer premio nacional de Arqueología y Paleontología

  • La Fundación Palarq impulsa este reconocimiento a la labor de los científicos españoles 

La egiptóloga Carmen Pérez Die, directora de la excavación del MAN 
en Heracleópolis Magna (Egipto) - ABC
Cuando tenía 19 años, Antonio Gallardo Ballart comenzó a sentir un genuino interés por el estudio del pasado gracias a unos talleres impartidos en el Museo Arqueológico de Cataluña (MAC). A pesar del paso del tiempo, y de sus obligaciones dentro del mundo empresarial, jamás perdió el gusto por disciplinas como la arqueología y, sobre todo, la paleontología. Tanto que, después de jubilarse, decidió poner en marcha la primera entidad privada destinada a apoyar las excavaciones de instituciones españolas públicas en el extranjero: la Fundación Palarq.

Ahora, más de dos años después del nacimiento de este entidad, Gallardo ha decidido impulsar el primer premio nacional de Arqueología y Paleontología de España, que será entregado el día 26 del próximo mes de noviembre en una ceremonia en el Museo Arqueológico Nacional (MAN). «Hay que poner en conocimiento y dar valor a todos los estupendos proyectos que llevan a cabo los arqueólogos y paleontólogos españoles», dice a ABC el presidente de la Fundación Palarq, Antonio Gallardo, sobre este premio.

La iniciativa, pionera en España, ha sido aplaudida con fervor entre los científicos españoles, que ven en este premio un justo y necesario reconocimiento a sus desvelos. «Me parece una fantástica iniciativa. Hay muchísima gente en España que se lo merece. Aquí hay una cantidad de gente enorme que realiza un trabajo estupendo y merece que este sea reconocido», afirmó en una entrevista con este diario hace poco más de un mes Juan Luis Arsuaga, paleontólogo y director científico del Museo de la Evolución Humana de Burgos.

El nacimiento de este premio también ha sido celebrado desde los distintos proyectos que la Fundación Palarq apoya económicamente. «La creación de este reconocimiento es una iniciativa maravillosa. Independientemente del vencedor, nos pone a los demás en el mapa. Es una grandísima noticia para todos los que nos dedicamos a la arqueología y la paleontología», dice a ABC la directora de la excavación del Museo Arqueológico Nacional en Heracleópolis Magna (Egipto), Carmen Pérez Die.

Necesidad

La Fundación Palarq se convirtió en febrero de 2016 en la primera entidad privada enfocada en exclusiva a dar solución a los problemas de financiación que sufren las distintas misiones arqueológicas nacionales en el extranjero. «Morimos de éxito», apunta a este diario la directora de esta fundación, Carolina Bähr. Y es que no son pocos los proyectos que, año tras año, solicitan apoyo a esta institución. Un órgano que en su primera convocatoria, en 2016, dio sustento económico a 22 proyectos paleontológicos y arqueológicos, un número que creció el año pasado hasta los 33 y que promete incrementarse todavía más en el futuro.

A la hora de otorgar ayudas, Palarq se ha centrado en dar sustento únicamente a las misiones españolas realizadas fuera de los límites de Europa. Como explica Bähr, «la fundación entiende que este tipo de proyectos son los que necesitan más apoyo». De este modo, la institución ha colaborado en el desarrollo de excavaciones nacionales en todo el mundo. Desde Eritrea, donde lleva ya dos años apoyando las investigaciones de la Fundación Atapuerca, hasta Tanzania, país en el que colabora con la Universidad Autónoma de Barcelona, pasando por Heracleópolis Magna, en Egipto.

La situación económica de las misiones españolas se ha agravado durante este 2018. La falta de aprobación de los Presupuestos del Estado, que todavía se están negociando, ha provocado el retraso en la convocatoria de las ayudas y subvenciones para financiar proyectos arqueológicos en el exterior. Para salvar esta situación, en el caso de Heracleópolis Magna se optó por realizar una campaña de mecenazgo en internet que resultó un éxito. «Las instituciones públicas no dan mucha financiación. Necesitamos fondos para aprovechar bien el tiempo», explicaba a ABC la egiptóloga Carmen Pérez Díe hace un mes.

Un galardón dotado con 80.000 euros

El premio nacional de Arqueología y Paleontología tiene por finalidad reconocer la enorme labor que realizan los equipos científicos españoles, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Está dotado con 80.000 euros, los cuales se deben destinar integramente al desarrollo del proyecto vencedor. Cualquier equipo de investigación perteneciente a una institución pública española puede optar al premio, independientemente de la localización geográfica donde realice su labor. El jurado está conformado por especialistas de reconocido prestigio, como el paleontólogo Yves Coopens o el arqueólogo Andrew Selkirk.