domingo, 19 de enero de 2020

Una reconstrucción climática muestra que fue el asteroide lo que acabó con los dinosaurios

La mayoría de las emisiones volcánicas se produjeron antes de la extinción, lo que debilita la tesis de la megaerupción

Las coautoras del estudio, tomando muestras del límite Cretácico/Terciario en 
un sondeo. De izquierda a derecha: Jessica Whiteside, Laia Alegret y 
Pincelli Hull. T. BRALOWER
Hace 66 millones de años la Tierra sufrió dos grandes fenómenos casi a la vez (para la escala temporal geológica). De un lado, en lo que hoy es India se produjo una megaerupción volcánica que arrojó unos 500.000 kilómetros cúbicos de lava. Del otro, un asteroide de unos 10 kilómetros de diámetro impactó frente a las costas del Yucatán mexicano. Lo siguiente fue la extinción del 70% de las especies, entre ellas todos los dinosaurios no alados. Los científicos llevan años discutiendo cuál de los dos eventos provocó la gran mortandad. Ahora, una reconstrucción del clima de entonces podría ser la confirmación definitiva de la teoría del impacto, al anticipar en cientos de miles de años lo peor de la erupción.

"Hemos reconstruido la temperatura global de aquel tiempo de la forma más detallada hasta ahora", dice la paleontóloga de la Universidad de Zaragoza Laia Alegret, coautora del estudio en el que ha intervenido una treintena de científicos. Usando varios indicadores, desde la variación de diversos elementos químicos hasta moluscos o dientes de peces fosilizados, pasando por microorganismos como losforaminíferos, los investigadores pudieron recrear el clima de finales del periodo Cretácico y principios del Terciario (o Paleógeno), cuando ocurrió la gran extinción que marca el límite entre ambos periodos, lo que los geólogos y paleontólogos llaman el límite K/Pg (límite Cretácico-Paleógeno).

La curva de temperaturas que han obtenido, publicada en la revista Science, muestra que entre 300.000 y 215.000 años antes del final del Cretácico se inició una época especialmente cálida, con un calentamiento global de unos dos grados. Sin embargo, para cuando se produjo la transición K/Pg, el clima se había vuelto a enfriar. Lo siguiente fue modelar distintos escenarios de cómo y cuándo pudo ser la megaerupción en la meseta india del Decán, para determinar su impacto en aquel cambio climático. 
Los principales pulsos de lava se produjeron miles de años después del impacto
 Aunque la cantidad de materiales basálticos expulsados fue tan enorme como para ocupar una superficie equivalente a la de España, no es la lava la que afectó a la temperatura a una escala tal que impactara sobre el clima y la vida de todo el planeta. Como han demostrado otras erupciones más recientes, aunque mucho menores, como la del Krakatoa, el Tambora o el Pinatubo, son los gases que acompañan a la erupción los que pueden cambiarlo todo. El CO2 en especial, como sucede en la actualidad, provoca efecto invernadero. Pero no siempre su emisión coincide con la de la lava.

La comparación entre las temperaturas realmente producidas con las que deberían de producir los distintos modelos volcánicos muestra que "entre la mitad y el 87% de los gases se emitieron mucho antes del impacto", apunta Alegret. Es decir, para haber provocado la temperatura observada, la mayor parte de las emisiones se tuvieron que producir en ese periodo anterior a la gran extinción, aunque los principales pulsos de lava se produjeran miles de años después del asteroide.


"La cuestión del cuándo de la desgasificación es importante porque muchos de los argumentos en favor de que [el vulcanismo] del Decán pudo desempeñar un papel en el evento de extinción tienen que ver con la potencial liberación de gases de efecto invernadero", comenta en un correo el investigador del Centro Alemán para la Investigación en Geociencias GFZ y coautor del estudio Michael Henehan. Y la cantidad de gases liberados, en particular CO2, debió de ser "lo suficientemente grande como para pensar que tal vez bastara para provocar grandes cambios climáticos y causar una gran extinción", completa. 
Las emisiones volcánicas calentaron el planeta dos grados, pero 200.000 años antes del impacto del asteroide 
Pero, como dice la principal autora del estudio, la profesora de geología de la Universidad de Yale (EE UU) Pincelli Hull, la mayor parte de las emisiones cesaron "unos 200.000 años antes de la extinción masiva". De hecho, a pesar del calentamiento generalizado, la ratio de extinciones revelada por el registro fósil apenas cambia. Algunas especies se desplazaron a latitudes más altas durante el calentamiento, pero regresaron antes del impacto. "En resumen, hubo desgasificación pero fue en otro momento y tuvo un efecto relativamente pequeño sobre los seres vivos de ese tiempo. Por el contrario, el impacto coincide precisamente con la extinción masiva de los organismos marinos. Así que descartamos que las erupciones como factores que intervinieron en la extinción", concluye Hull.

Sin embargo, desde el lado opuesto de la mesa aseguran que el debate aún no está cerrado: "Aunque este trabajo muestra bastantes pruebas que apuntalan la conclusión de los autores de que las traps del Decán pudieron no jugar un papel significativo en la extinción masiva de los organismos marinos del fin del Cretácico, no creo que la causa de aquella gran extinción sea un caso cerrado", responde en un correo la investigadora de la Universidad de Florida Courtney Sprain, que ha publicado varios trabajos sobre la cronología del vulcanismo de la meseta del Decán. Además de cuestionar algunas inconsistencias del estudio ahora publicado, considera que también se han acumulado suficientes pruebas que apuntarían a que las erupciones sí afectaron a la vida, al menos a la de las especies terrestres.

Sprain además tira de la historia geológica: "En los últimos 500 millones de años ha habido cinco extinciones masivas y cuatro de ellas correlacionan temporalmente con grandes erupciones volcánicas. Y, como último argumento para la discusión, reitera que el inicio del vulcanismo en el Decán coincide también en el tiempo con cambios en el clima y con registros de estrés ecológico en algunas especies terrestres. "Todo esto sirve para sostener que los traps del Decán pudieron haber debilitado los ecosistemas, haciéndolos más susceptibles a los efectos del impacto de un meteorito", concluye.

sábado, 18 de enero de 2020

Muere la periodista de TVE Alicia Gómez Montano

Dirigió ‘Informe semanal’, era la editora de igualdad y fue la candidata más valorada en el concurso público para presidir RTVE

La periodista Alicia Gómez Montano, en 2014. RTVE
La periodista de Televisión Española Alicia Gómez Montano (Madrid, 1955), que desde hace poco más de un año desempeñaba el cargo de editora de igualdad de la cadena pública, ha fallecido este sábado en Madrid a causa de un cáncer. Desde ese puesto se encargó de fomentar en los servicios informativos contenidos enfocados a reducir la brecha que separa a hombres y mujeres. Su lucha en favor de la igualdad era una de sus grandes batallas. La otra, la defensa de la televisión pública. Su compromiso fue tan sólido que hace año y medio decidió presentarse al concurso público convocado por el Parlamento para ocupar una plaza en el consejo de administración y ser presidenta de la corporación. Del centenar de aspirantes fue la número uno. Obtuvo la calificación más alta y si la parálisis legislativa no se hubiera interpuesto en su camino podría haber sido la máxima autoridad de la corporación desde hace meses. 

En todo momento, en su vida personal y profesional, llevó como estandarte la honestidad. Se sentía a menudo como la Alicia del cuento, saltando de un lado al otro del espejo. Lamentaba sobre todas las cosas la tutela política que todos los gobernantes han ejercido en la radiodifusión pública de ámbito estatal y autonómico, algo que veía como un déficit democrático. Siempre que tenía ocasión recordaba que los medios públicos pertenecen a sus ciudadanos y deben ser su altavoz. "Por razones históricas y políticas en España la televisión pasó de manos del franquismo a manos de la democracia, un cambio fantástico sin duda, pero el poder, el mando a distancia, lo siguieron teniendo los políticos aunque ahora fueran los elegidos democráticamente por los ciudadanos", afirmaba en una entrevista en este periódico. Pensaba que la sociedad civil había quedado fuera de este proceso y de alguna manera todos los ciudadanos se acostumbraron a ello. "Costará tiempo pero hay que romper la burbuja", decía. Consideraba que políticos, profesionales y ciudadanos debían cambiar su concepto de lo que son los medios públicos.

Gómez Montano se doctoró en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y desarrolló casi toda su carrera profesional en RTVE. Tras una breve etapa en Radio 3, en 1982 se incorporó al centro territorial de TVE en Navarra. Ya en Madrid, en 1988, su primera crónica de amplio alcance fue la huelga general del 14-D. Cubrió aquella jornada histórica desde un helicóptero alquilado por TVE. Quería reflejar cómo se veía desde el aire una ciudad paralizada por la protesta. Le horrorizaban los helicópteros pero superó la prueba.

En TVE trabajó con Jesús Hermida antes de hacerse cargo de la jefatura del área de Nacional del Telediario en los tiempos en los que María Antonia Iglesias dirigía los informativos. En 1996, tras la victoria de José María Aznar, fue relevada del cargo y nombrada subdirectora de Informe semanal. Dejó de abordar coberturas políticas y se centró más en asuntos de carácter cultural. Fue su refugio. Y en él se acomodó. Desde de mayo de 2004 hasta agosto de 2012 estuvo al frente de este espacio. Más tarde se trasladó a En Portada, que en aquellos tiempos se emitía en un horario “clandestino”, como solía recordar.

Gómez Montano llegó a RTVE cuando la televisión pública seguía anclada en el pasado. “Olían un poco a rancios”, decía. Pero pronto cambiaron de tono. La modernidad llegó de la mano de Lalo Azcona, Rosa María Mateo, Paco Lobatón o Ángeles Caso. Representaban el cambio y una manera distinta de contar las noticias.

Pese a los vaivenes que han sacudido a la televisión pública su idea del servicio público la ha mantenido intacta. Gómez Montano ha sido una defensora de una televisión independiente, plural, creíble y no subordinada a la audiencia. “A los políticos y a algunos profesionales les gusta mucho jugar con esas confusiones, equiparando calidad a audiencia y credibilidad a audiencia. Y creo que la audiencia no tiene por qué coincidir muchas veces ni con la calidad ni con la credibilidad”, confesaba en su conversación con Carlos Gómez, recogida en el libro Por una mirada ética. Plasmó su visión del medio en el libro La manipulación en televisión y a lo largo de su trayectoria profesional obtuvo numerosos premios, entre ellos la medalla de plata del Festival Internacional de Cine y Televisión de Nueva York por un reportaje sobre las Brigadas Internacionales y el premio de investigación del Consejo Audiovisual de Cataluña por un trabajo sobre el pluralismo y la tutela política en los medios públicos.

Su compromiso con la televisión pública fue tenaz y absoluto. Eludió acogerse al expediente de regulación de empleo de RTVE, que garantizaba de por vida un sueldo similar al que percibía en activo. No le parecían éticas aquellas prejubilaciones de oro. Decidió quedarse en TVE y seguir haciendo reportajes. Su última misión en RTVE era garantizar la igualdad entre hombres y mujeres, tanto en contenidos como en presencia activa en la televisión, contribuir a eliminar las malas prácticas, prejuicios y los sesgos inconscientes y recortar la brecha por razón de género. Su compromiso con el periodismo independiente y la libertad de expresión la llevó a la vicepresidencia de la sección española de Reporteros sin Fronteras. A finales de diciembre no faltó a la cita para presentar el informe anual sobre la libertad de prensa en el mundo. Una libertad a la que dedicó su vida.

La capilla ardiente de la periodista madrileña estará instalada este sábado en el tanatorio Norte de la capital, en la calle de Valdegovía 8.


*En la Semana de la Ciencia de 2014 tuvimos la suerte y el honor de tenerla en Salas de los Infantes (Burgos) con la charla "La Ciencia en la Aldea Global".

Gracias por todo su buen hacer y nuestro más sentido pésame a la familia y amigos. STTL.






martes, 14 de enero de 2020

Hallado un material más antiguo que la Tierra dentro de un meteorito

Un equipo de científicos analiza el compuesto más viejo que se haya detectado. Tiene hasta 7.000 millones de años y se formó antes que existiesen el Sol y los planetas del sistema solar

Un meteorito hallado en la Antártida, en una imagen de archivo. 
U. MANCHESTER/KATHERINE JOY
El 28 de septiembre de 1969 pudo verse en Victoria, al sureste de Australia, una gran bola de fuego en el cielo que se dividió en tres fragmentos antes de desaparecer. Poco después se sintió un impacto. Era el meteorito de Murchison, del que se llegaron a recuperar hasta 100 kilos de material. Desde entonces se han encontrado en estas rocas compuestos orgánicos y azúcares que han reafirmado la teoría de que los compuestos esenciales para que surgiese la vida en la Tierra vinieron del espacio a bordo de meteoritos. Ahora, un nuevo estudio desvela que estas rocas contienen cosas incluso aún más sorprendentes. 

El fragmento más grande del meteorito Murchison está en el Museo Field de Chicago. Allí, el equipo de Philipp Heck ha analizado una porción de este cuerpo celeste concentrándose en 40 granos de carburo de silicio, un material con una dureza similar a la del diamante. Cada pedazo mide apenas unas pocas micras, es decir, es unas mil veces más pequeño que un milímetro, pero contiene una información que se remonta a antes de que existiesen la Tierra, el Sol y el resto del sistema solar.

Uno de los granos de carburo de silicio analizados visto con un microscopio 
electrónico de barrido. JANAÍNA N. ÁVILA
Los investigadores han analizado los cambios en el carburo de silicio producidos por el impacto de rayos cósmicos cuyas partículas son capaces de cambiar la composición atómica del material original y que, por su frecuencia, pueden ser utilizados como un reloj que estima la edad de la muestra.

Los resultados muestran que la mayoría de los granos analizados son 300 millones de años más antiguos que el sistema solar, que se formó hace unos 4.600 millones de años, y que algunos de ellos tienen 1.000 millones de años más, resaltan los autores del trabajo, publicado hoy en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EE UU.

“Este es el material más antiguo que se haya encontrado nunca”, explica Heck en una nota de prensa. El experto define la materia analizada como “auténtico polvo de estrellas” y resalta que su análisis permite aclarar cómo se formaron las estrellas en nuestra galaxia, la Vía Láctea.

Según su equipo, los pequeñísimos “fragmentos de estrella” analizados provienen de un astro que nació hace unos 7.000 millones de años durante un periodo de intensa formación estelar. Ese material fue escupido por su estrella. Primero vagó solo por el espacio interestelar y después quedó sepultado dentro de un cuerpo de roca, donde se preservó intacto durante miles de millones de años. Esa roca o parte de ella fue atraída por la fuerza de gravedad de la Tierra, penetró en la atmósfera y se descompuso en todos los fragmentos del meteorito Murchison que cayeron sobre Australia en 1969. Haber hallado estos compuestos supone un hito, pues la mayoría del polvo estelar que queda depositado en meteoritos es destrozado por la presión. Solo en torno al 5% de los meteoritos conocidos contienen material de este tipo y su abundancia no suele superar las pocas partes por millón.

Este material apunta a cuál fue el origen del sistema solar antes incluso que este existiese. “Los granos de carburo de silicio se encuentran entre los materiales más refractarios y resistentes que forman los meteoritos llamados condritas carbonáceas, como el de Murchison”, explica Josep M. Trigo, experto en meteoritos del Instituto de Ciencias del Espacio (IEEC-CSIC), en Barcelona. “El interés de este trabajo es que los autores demuestran que la mayoría de este tipo de granos presolares se formaron en un tipo de estrellas conocidas como rama asintótica de las gigantes. Esto reafirma un estudio previo de nuestro grupo que apunta a que nuestro Sol podría haberse formado en la vecindad de estrellas de este tipo”, resalta.

Una radiografía del pasado a través de los fósiles

  • El yacimiento educativo del Museo Nacional de Ciencias Naturales muestra el patrimonio paleontológico de Madrid y sus alrededores 

Los visitantes pueden aprender sobre paleontología gracias al yacimiento 
educativo (MNCN)
La paleontología reconstruye el pasado de la vida sobre la Tierra a través de los fósiles. Gracias a ellos, podemos hacer una radiografía de especies que habitaban el planeta hace millones de años.

La palabra paleontología se compone de tres raíces procedentes del griego: palaios, que significa “antiguo”; ontos, que sería “el ser” o “lo que es”, y logos, que sería el “tratado” o la “razón”. Es decir, el estudio de lo que es antiguo.

Así, los paleontólogos se dedican a estudiar restos fósiles que pueden tener cientos de miles de años y luego los sitúa en unas coordenadas de espacio y tiempo.

Cada pequeño descubrimiento en paleontología cambia mucho las ideas sobre la evolución de los seres vivos en el planeta. Por eso, cualquier detalle puede marcar una gran diferencia.

Las actividades educativas relacionadas con la paleontología permiten acercar una disciplina desconocida para muchos.

En este sentido, el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) presentó en octubre un yacimiento paleontológico educativo que contiene 80 piezas fósiles que muestran el patrimonio paleontológico de la Comunidad de Madrid y de sus yacimientos.

“El yacimiento es un recurso educativo esencial para que nuestros visitantes se acerquen de una forma única al mundo de la paleontología y, además, conozcan la historia de los fósiles de la Comunidad de Madrid”, señala Pilar López, vicedirectora de Comunicación y Cultura Científica del MNCN.

El yacimiento ha sido desarrollado por las doctoras en paleontología Adriana Oliver y Paloma López-Guerrero, en colaboración con el Laboratorio de Morfometría Virtual del museo y bajo el asesoramiento científico de Jorge Morales, investigador del departamento de Paleobiología del MNCN.

El yacimiento, que mide 6,40x1,60 metros y está ubicado al aire libre en la zona posterior del museo, tiene distribuidas reproducciones de fósiles de especies del período Mioceno Medio en diversas profundidades.

Paleontólogos por un día

Los visitantes reproducen el trabajo de campo en el yacimiento educativo (MNCN)
Los visitantes que participen en las actividades del yacimiento podrán convertirse en paleontólogos por un día.

Los participantes reproducirán el trabajo de campo de los investigadores y realizarán las tareas habituales de muestreo, limpieza, excavación, extracción y estudio de los materiales geológicos que forman parte de un yacimiento.

Además, contarán con todas las herramientas para aprender la metodología y el funcionamiento de un equipo de trabajo.

Un tesoro de la paleontología mundial

Torrejón de Velasco es un pequeño pueblo del sur de Madrid, pero hace 10 millones de años era un lugar poblado de grandes mamíferos y una densa cobertura vegetal.

Allí encontramos el Cerro de los Batallones, un completo registro fósil de la fauna que había en la zona durante el Mioceno.

Cientos de paleontólogos, geólogos y estudiantes llevan descifrando este yacimiento durante 25 años y han encontrado rinocerontes, tortugas gigantes, jirafas, hienas, caballos, aves rapaces…

Este exhaustivo trabajo está aportando información excepcional sobre especies de mamíferos que apenas se conocían en el registro fósil mundial. Se han descubierto nuevas especies o completado las relaciones de parentesco y el desarrollo evolutivo de muchas otras.

Información elaborada en colaboración con el MNCN

sábado, 11 de enero de 2020

¿Cuánto medía el asteroide que acabó con los dinosaurios?

¿Qué sabemos sobre aquella roca asesina que oscureció los cielos durante decenas de años, levantó el volumen del mar sobre las cabezas de los grandes animales, y provocó terremotos y violentos eventos volcánicos?

El evento de extinción masiva de hace 65 millones de años, que acabó con la mayor parte de especies de la Tierra (entre ellos, los dinosaurios) ha sido enormemente divulgado y es, probablemente, el evento más famoso de la prehistoria, y también, uno de los que provoca mayor fascinación.

¿Qué sabemos sobre aquella roca asesina que oscureció los cielos durante decenas de años, levantó el volumen del mar sobre las cabezas de los grandes animales, y provocó terremotos y violentos eventos volcánicos?

Para empezar, los científicos calcularon hace tiempo que la gran roca tenía unos 15 kilómetros de diámetro. Esto quiere decir que, en el momento de la colisión con la Tierra, este asteroide tuvo la altura en el cielo de un avión de pasajeros.

Gracias a los expertos de la NASA y ESA sabemos que, diariamente, rocas de diferentes tamaños se integran en la atmósfera terrestre. La mayoría no llegan a la superficie dado que se desintegran en su viaje a la superficie; otras, del tamaño de ladrillos, causan pequeños daños. Pero bastaría con que una roca tuviese un diámetro de, al menos 10 kilómetros para comprometer la vida en la Tierra tal y como la conocemos.

La fuerza con la que golpeó a la Tierra fue mil millones de veces superior a la de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. Creó terremotos superiores a 10 en la escala de Richter; creó maremotos monstruosos, elevando la totalidad de la profundidad del mar; dejó un cráter, o “zona cero”, de 200 kilómetros de diámetro; y lanzó materiales a la atmósfera, los suficientes para crear un invierno global que impidió el paso de los rayos solares.

La vida en la Tierra se tambaleaba; los animales morían directa o indirectamente a causa del impacto; y aquí, los grandes triunfadores fueron los animales más pequeños y versátiles: mamíferos de pequeño tamaño que fueron capaces de refugiarse bajo en suelo y alimentarse de granos. Estos animales fueron los más inteligentes, entendiendo la inteligencia en su definición original, como la capacidad de adaptarse a los cambios. Así, los mamíferos heredaron la Tierra, y la hegemonía de los grandes saurios llegó a su fin.

Pese a que es mucho lo que sabemos sobre esta catástrofe, y existen pruebas suficientemente sólidas para saber que, en efecto, ocurrió, existen corrientes de científicos que opinan que fue el vulcanismo, y no el impacto del asteroide, lo que tuvo mayor peso a la hora de provocar la extinción masiva; independientemente de que ambos hechos fueran ciertos.

Tripas datadas en 550 millones de años baten los registros fósiles

Un tracto digestivo fosilizado de 550 millones de años encontrado en el desierto de Nevada podría ser un hallazgo clave para comprender la historia temprana de los animales en la Tierra.   

Tracto digestivo fósil - UNIVERSITY OF MISSOURI
Por entonces, la vida en la Tierra estaba compuesta de organismos oceánicos simples a diferencia de cualquier cosa que viva en los océanos de hoy. Luego, comenzando hace unos 540 millones de años, las estructuras animales cambiaron dramáticamente.

Durante este tiempo, aparecieron ancestros de muchos grupos de animales que conocemos hoy, como crustáceos y gusanos primitivos, pero durante años los científicos no sabían cómo estas dos comunidades de animales aparentemente no relacionadas estaban conectadas, hasta ahora.

Un análisis de fósiles tubulares por científicos dirigido por Jim Schiffbauer en la Universidad de Missouri proporciona evidencia de un tracto digestivo de 550 millones de años, uno de los ejemplos más antiguos conocidos de estructuras anatómicas internas fosilizadas, y revela lo que los científicos creen que es un posible respuesta a la pregunta de cómo están conectados estos animales.

El estudio fue publicado en Nature Communications.   

"Estas estructuras no solo son las tripas más antiguas descubiertas hasta ahora, sino que también ayudan a resolver la posición evolutiva largamente debatida de este importante grupo fósil", dijo Schiffbauer, profesor asociado de ciencias geológicas en la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Missouri Columbia y director de la instalación del núcleo de microanálisis de rayos X, en un comunicado.

"Estos fósiles encajan dentro de un grupo muy reconocible de organismos, los cloudinidos, que los científicos usan para identificar los últimos 10 a 15 millones de años del Período Ediacara, o el período de tiempo justo antes de la Explosión Cámbrica. Ahora podemos decir que su estructura anatómica parece mucho más parecida a un gusano que a un coral".

Los científicos consideran que la Explosión del Cámbrico es el punto en la historia de la vida en la Tierra cuando surgieron los antepasados de muchos grupos de animales que conocemos hoy.   

En el estudio, los científicos utilizaron la instalación del núcleo de microanálisis de rayos X de MU para adoptar un enfoque analítico único para la ciencia geológica: imágenes de micro-CT, que crearon una imagen digital en 3D del fósil. Esta técnica permitió a los científicos ver lo que había dentro de la estructura del fósil.

"Con la tomografía computarizada, podemos evaluar rápidamente las características internas clave y luego analizar todo el fósil sin dañarlo", dijo la coautora Tara Selly, profesora asistente de investigación en el Departamento de Ciencias Geológicas y directora asistente de la Instalación Central de Microanálisis de Rayos X.

jueves, 9 de enero de 2020

Moho de fango de cien millones de años, preservado en ámbar

Un fósil de moho de fango de 100 millones de años, el más antiguo conocido, ha sido descubierto exquisitamente conservado en ámbar de Myanmar.

Pieza de ámbar con moho de fango fósil - ALEXANDER SCHMIDT, 
UNIVERSITY OF GÖTTINGEN
Los mohos de fango, también llamados mixomicetos, pertenecen a un grupo conocido como "Amoebozoa". Estos son organismos microscópicos que viven la mayor parte del tiempo como células móviles individuales ocultas en el suelo o en madera podrida, donde comen bacterias. Sin embargo, pueden unirse para formar cuerpos fructíferos complejos, hermosos y delicados, que sirven para hacer y esparcir esporas.

Dado que los mohos de fango fósil son extremadamente raros, estudiar su historia evolutiva ha sido muy difícil. Hasta ahora, solo ha habido dos informes confirmados de fósiles de cuerpos fructíferos y estos tienen solo entre 35 y 40 millones de años. El descubrimiento de los mixomicetos fósiles es muy improbable porque sus cuerpos fructíferos tienen una vida extremadamente corta. Por lo tanto, los investigadores están asombrados por la cadena de eventos que deben haber llevado a la preservación de este fósil recientemente identificado.

"Los frágiles cuerpos fructíferos probablemente fueron arrancados de la corteza del árbol por un lagarto, que también fue atrapado en la resina pegajosa del árbol y finalmente se incrustó junto con el reptil", dice en un comunicado el profesor Jouko Rikkinen de la Universidad de Helsinki, autor del hallazgo, publicado en Scientific Reports.

El lagarto separó los cuerpos fructíferos en una etapa relativamente temprana cuando las esporas aún no habían sido liberadas, lo que ahora revela información valiosa sobre la historia evolutiva de estos fascinantes organismos.

Los investigadores quedaron sorprendidos por el descubrimiento de que este moho de fango puede asignarse fácilmente a un género que aún vive en la actualidad. "El fósil proporciona información única sobre la longevidad de las adaptaciones ecológicas de los mixomicetes", explica el profesor paleontólogo Alexander Schmidt de la Universidad de Gotinga, autor principal del estudio.

"Interpretamos esto como evidencia de una fuerte selección ambiental. Parece que los mohos de limo que propagan esporas muy pequeñas usando el viento tienen una ventaja", dice Rikkinen. La capacidad de los mohos de fango para desarrollar etapas de descanso duraderas en su ciclo de vida, que puede durar años, probablemente también contribuye a la notable similitud del fósil con sus parientes más cercanos en la actualidad.