sábado, 4 de julio de 2020

De cuando los que migraban entre África y Europa eran saurópodos

El Museo de Salas de los Infantes pone al adulto frente a su ignorancia sobre aquellos animales extinguidos y apasiona a los niños

Fidel Torcida, junto a la recreación que recibe a los visitantes del Museo.
El origen del Museo de Dinosaurios tiene relación directa con la actividad del Colectivo Arqueológico Paleontológico de Salas (C.A.S.) que formó una colección de materiales arqueológicos y paleontológicos desde su constitución en 1975. Dicha colección fue donada al Ayuntamiento salense con el objetivo de abrir un museo que la recogiera y la pusiera en valor con fines científicos, divulgativos y educativos. La apuesta turística que supone tener fósiles de dinosaurios fue uno de los objetivos planteados desde el primer momento.

El número de visitas acumuladas desde su apertura supera las 220.000. El museo comprende dos espacios principales de exposición. Uno de ellos se dedica a la arqueología: en una especie de túnel del tiempo, el visitante puede recorrerlo conociendo las culturas y sucesos históricos que se han sucedido en la comarca de la Sierra de la Demanda burgalesa (prehistoria, asentamientos neolíticos, cultura celtibérica, dominación romana, etc.) Reconstrucciones, maquetas y dioramas ayudan a poner en contexto los hallazgos que se presentan. Abarca desde el Paleolítico hasta la Edad Media.

El otro espacio se dedica a la paleontología (estudio de los fósiles) con los dinosaurios como protagonista principal. Restos fósiles originales de diversos tipos de dinosaurios así como de otros animales y plantas que convivieron con ellos se exponen en dos salas que además ofrecen dioramas, ilustraciones de gran tamaño, estatuas y réplicas de esqueletos. Las tecnologías tienen su hueco: un ordenador interactivo con juegos y una instalación de realidad virtual.

¿Por qué visitar el Museo de Dinosaurios? El museo salense se concibió como un espacio donde cualquier visitante pueda aprender y disfrutar: la exposición no apabulla por una acumulación de piezas, las ilustraciones son grandes protagonistas, los textos son simples y huyen de términos científicos, las reconstrucciones en forma de dioramas o a escala real tienen un carácter explicativo directo. Esas características hacen del museo un lugar que acoge a cualquier visitante, aunque tenga pocos conocimientos sobre los dinosaurios; la oferta variada de elementos expositivos y recursos interactivos satisface a grandes y pequeños, es un espacio para las familias, los consumidores de un turismo cultural y los simples curiosos interesados en ese potente foco de atracción que son los dinosaurios. 

Dos especies únicas en el planeta
Vértebras de Demandasaurus.
El museo contiene muchas piezas relevantes, si hay que destacar las joyas de la corona habría que hablar de dos especies de dinosaurios únicas en el planeta: Demandasaurus y Europatitan, dinosaurios saurópodos (gran tamaño, cola y cuello largos), excavados y definidos aquí. El demandasaurio es muy relevante porque es una prueba elocuente de movimientos migratorios de dinosaurios entre África y Europa hace 130 millones de años; europatitán es un auténtico gigante, con un cuello de 10 metros de longitud y un peso total de 35 toneladas (la carga de un camión tráiler de 4 ejes). Otros 2 animales han sido descrito y se exponen aquí: la tortuga Larachelus y el lagarto Arcanosaurio (pariente del temible dragón de Komodo). 

Otro motivo para desplazarse a Salas de los Infantes: la visita al Museo se puede complementarse con el recorrido de la ruta patrimonial 'Tierra de Dinosaurios', que incluye yacimientos de icnitas (huellas fósiles) desde Quintanilla de las Viñas, pasando por Salas y terminando en Regumiel de la Sierra.

La salud de los trabajadores del museo y de sus visitantes nos importa: se han establecido una serie de medidas de acuerdo con las normas emitidas por las Administraciones nacional y autonómica.


viernes, 3 de julio de 2020

El tiranosaurio ahorraba energía mientras cazaba

El mayor depredador de la historia fue también el más eficiente y caminaba para buscar alimento

En la representación de este artista de la vida silvestre de Alberta, Canadá, hace 
77 millones de años, el tiranosaurio Daspletosaurus caza a un joven Spinops de 
cuernos, mientras que un Spinops adulto intenta interferir y un Coronosaurus 
observa desde la distancia. Crédito: Julius Csotonyi.
La velocidad de una especie es clave para su supervivencia, tanto para cazar como para escapar. En el mundo animal, se asocia rapidez a eficacia. Sin embargo, hace más de 66 millones de años, al depredador más popular en la historia de la faz de la Tierra le bastaba con andar para agarrar a sus presas. El Tyrannosaurus rex ahorraba energía gracias a sus patas de casi cuatro metros cuando salía a buscar comida durante 12 horas, según un estudio reciente publicado en la revista PLOS ONE. Su perseverancia y lentitud eran su secreto para dominar la fauna del Cretácico. “Era un excelente andador y un gran testarudo. Su modo de caza era como una maratón, no un esprint”, asegura Alexander Dececchi, uno de los autores del trabajo e investigador de la División de Ciencias Naturales del Mount Marty College en Estados Unidos. 

El científico no se esperaba que este animal, que podía pesar 9.000 kilogramos y medir 13 metros de largo con un cráneo de metro y medio, destacara en cuanto a su ahorro de energía: “Era, al menos, un 10% más eficiente que los demás, pese a ser mucho más grande y pesado”. Los resultados concluyen que, a diferencia de los otros dinosaurios más pequeños cuya alta velocidad les permitía cazar y escapar, el Tyrannosaurus rex utilizaba sus largas patas para una mayor resistencia. Este animal, que vivía hasta 30 años, conseguía alargar su supervivencia de entre tres a seis días por año gracias a su economía energética diaria, una ventaja en caso de no encontrar la comida necesaria (unos 200 kilogramos de carne por día). 
El objetivo es entender la ecología del planeta en ese momento y ver que esas especies, que se comparan demasiado a dragones, eran animales con métodos de caza parecidos a los que conocemos ahora
ALEXANDER DECECCHI, AUTOR DEL ESTUDIO

Los investigadores midieron la longitud de las patas y la altura de la cadera para calcular la velocidad máxima de cada animal y su gasto energético gracias a una gran diversidad de datos de más de 70 especies de terópodos. Una de las hipótesis es que los tiranosaurios adultos recorrían 18 kilómetros por día (6.500 kilómetros por año) en busca de su almuerzo a una velocidad de dos metros por segundo. Esto supondría que los episodios de alimentación duraban dos horas y media aunque pasaran un total de 12 horas paseando por el territorio sin prisa. La clave era limitarse a dar una zancada tras otra, con calma, hasta cansar a su presa (teniendo en cuenta que un Tyrannosaurus rex da pasos de 3,6 metros cuando anda lentamente). 
Es posible modelizar las distancias, saber la cantidad de comida que necesitan y conocer mejor la interacción entre presas y depredadores
BERNAT VILA, EXPERTO DEL INSTITUTO CATALÁN DE PALEONTOLOGÍA

A Bernat Vila, investigador en ecosistemas de dinosaurios del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont (ICP), le interesa en particular el ahorro energético del dinosaurio. “Es una parte novedosa y ofrece mucha información para futuros trabajos. Es posible modelizar las distancias, saber la cantidad de comida que necesitan y conocer mejor la interacción entre presas y depredadores", explica. Este análisis es muy complicado de hacer con el sistema fósil, según cuenta, pero muy importante a la hora de entender las necesidades del dinosaurio para mantener estable su población.

El debate: ¿carroñero o cazador?

El autor del estudio compara los pequeños depredadores con los zorros y los más grandes, con los lobos, es decir, con animales que no tienen ningún enemigo por encima de ellos aparte del ser humano. “El objetivo es entender la ecología del planeta en ese momento y ver que los ejemplares de esas especies eran animales normales con métodos de caza parecidos a los que conocemos ahora”, subraya Dececchi. El experto está convencido de que estos dinosaurios vivían en grupo y que cada miembro tenía un papel concreto al igual que una manada de lobos. El más pequeño perseguía a las presas, mientras el grande andaba el tiempo que hiciera falta hasta agotar a sus víctimas (principalmente dinosaurios herbívoros como los saurópodos u ornitópodos).

La visión de Fidel Torcida, director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos) es que, en oposición a las carreras cortas y rápidas de los carnívoros actuales, los Tyrannosaurus rex deambulaban de manera rutinaria a una velocidad baja antes de empezar una táctica lenta de acecho con un ataque sorpresa al final. “Este animal no dejaba una capacidad de reacción a sus presas porque no era muy ágil y no podía cambiar de dirección de forma brusca mientras que ellas sí. Tenía que elegirlas bien para que fueran favorables frente a sus limitaciones y suficientes para su alimentación”, opina. 
Los tiranosaurios deambulaban de manera rutinaria a una velocidad baja antes de empezar una táctica lenta de acecho con un ataque sorpresa al final
Para Alberto Cobos, paleontólogo de la Fundación Dinópolis, los tiranosaurios no seguían una estrategia grupal de caza, sino que, al tener también hábitos carroñeros, la velocidad no era tan importante para ellos. “Las conclusiones de este trabajo reflejan lo que, en principio, resulta más evidente y lógico: ¿para qué va a necesitar un dinosaurio carnívoro de grandes dimensiones correr a grandes velocidades constantes? Conllevaría un gasto desmesurado de energía. Además, no lo necesitaban, ya que sus presas tampoco podían correr a mucha velocidad”, asevera.

Torcida piensa que el animal aprovechaba la carroña por oportunismo, pero que su estructura indica una cierta capacidad de cazador tanto por velocidad como por resistencia. El experto del ICP, Bernat Vila, mantiene un discurso en la misma línea: “Yo me inclino más hacia la depredación debido a la estructura craneal del animal. Tiene una cabeza muy grande en comparación con sus patas delanteras y unos dientes muy afilados. Pero también es cierto que necesitamos más evidencias”, concluye.

El Tyrannosaurus rex no es el dinosaurio más grande conocido hasta ahora, pero sí el más famoso. El director del Museo de Dinosaurios menciona al Giganotosaurus carolinii, animal de la misma longitud pero más pesado (podía alcanzar las 10 toneladas), y al Spinosaurus, cuya última reconstrucción lo asemeja a una gigante lagartija acuática, que medía hasta 16 metros de largo.

Opinión: Peras al olmo

Rosalía Santaolalla / 02-07-2020

Lo más que me he podido acercar a él es la valla que separa el parque de las Huertas del edificio vacío, esperando contenido, del Hospital de la Concepción. Tiene el carácter de esos árboles que parecen sujetar el paisaje con sus raíces. Da la impresión de que si arrancaran de cuajo este magnífico ejemplar, irían cayendo como piezas de un juego, una por una, las piedras del inmueble que lo cobija entre dos de sus pabellones. En invierno muestra un aspecto casi siniestro, sin sus hojas, como si no fuera a ver una primavera más. Pero cada año vuelve a retoñar. Le he preguntado a Enrique del Rivero y dice que se lanza, que parece un peral. Peras no parece que dé. Ya me veo sentada, leyendo, bajo sus frondosas ramas, cuando el edificio haya cobrado vida. Apunte: soy periodista, aunque me monte películas. Esta no parece que se vaya a estrenar pronto.

Llevamos décadas de encendidos debates sobre el destino que tenía que tener el inmueble, más una fortísima crisis económica y ahora, quién nos lo iba a decir, una pandemia. Esperemos que esto último no sea otra excusa para seguir no haciendo nada y que la Concepción siga formando parte de ese listado de temas que tenemos los periodistas en el cuaderno de proyectos eternos desde sus primeros hasta sus todavía últimos pasos: Castrovido, AVE -¿qué fecha le ponemos ahora?-, el Parque Tecnológico en cuyos terrenos hizo campaña el ahora vicepresidente Igea e, incorporación de última hora, el Directo Madrid-Burgos.

El director del proyecto de investigación de los dinosaurios de la Sierra de la Demanda, Fidel Torcida, recordaba hace nada que llevan años, sin éxito, intentando escalar puestos en la lista de prioridades de la Junta de Castilla y León. Mientras el Gobierno de esta comunidad hablaba de estrategias contra la despoblación, ha ido tachando de la lista ideas que podrían haber sido, desde hace tiempo, herramientas para amarrar habitantes y para el desarrollo económico en el medio rural. Igual nuestros gestores creen que el empleo y el progreso únicamente vienen de la actividad industrial. O quizá cuentan los votos que creen que conseguirán con sus anuncios de inversiones. La pandemia servirá de excusa para seguir relegando proyectos, pero no nos engañemos: algunos no han interesado nunca.

jueves, 2 de julio de 2020

Cómo usar los dinosaurios de realidad aumentada de Google en tu móvil


Vamos a explicarte cómo usar los dinosaurios de realidad aumentada de Google en tu móvil, la última novedad dentro del sistema de animales 3D del buscador para móviles. Con esta opción, podrás poner un dinosaurio en tu salón o tu jardín a tamaño real, y luego puedes moverte a su alrededor para verlo desde cualquier ángulo.

Has de saber que los dinosaurios no son científicamente correctos, sino que muestran la versión spielbergiana sin plumas y con aspecto de reptil. En cualquier caso, puede ayudarte a hacerte a una idea de cómo se ven, y sobre todo de cuál es su escala real si lo comparas con cosas que también aparecen en la pantalla de tu móvil.


Esta función puedes utilizarla en móviles Android e iOS con cualquier navegador, utilizando la tecnología ARCore (aquí la lista de dispositivos compatibles). Lo único que necesitarás es utilizar Google, y los dinosaurios incluidos son el Tiranosaurio Rex, el Velociraptor, el Triceratops, el Espinosaurio, el Estegosaurio, el Braquiosaurio, el Anquilosaurio, el Dilofosaurio, el Pteranodon y el Parasaurolophus.

Dinosaurios en tu salón con Google

  
Lo primero que tienes que hacer es acceder a Google en el navegador de tu móvil, ya que es una función exclusiva de este buscador. No importa el navegador que utilices, y dependiendo de si utilizas Google como tu motor de búsqueda por defecto, podrás escribir directamente en la barra de navegación o necesitarás entrar primero a Google para usar la barra de búsqueda.

Una vez estés en Google, tienes que escribir el nombre del dinosaurio que quieras visualizar, siempre y cuando sea uno de los soportados. Al hacerlo, puedes simplemente pulsar en buscar y pulsar directamente sobre ese resultado en el que debajo ponga Dinosaurio.
  

Una vez veas los resultados, tienes que bajar un poco hacia abajo y verás una ficha en la que se te dice que puedes observar el dinosaurio en tu espacio. En este cuadro, pulsa en el botón Ver en 3D para activar la previsualización de realidad aumentada.

Irás a una previsualización tridimensional del dinosaurio, la cual puedes mover para verlo desde cualquier esquina. Para ponerlo en tu habitación, aquí pulsa en el botón de Ver en tu espacio que aparece debajo del dinosaurio. La primera vez que lo hagas, el navegador te pedirá varios permisos para acceder a la cámara y a otros aspectos del móvil.

Cuando hagas esto, irás a una visualización en la que primero te van a pedir que apuntes al suelo, y luego que muevas la cámara hacia los lados de la habitación. Cuando lo hagas se mostrará el dinosaurio a tamaño real, y podrás moverlo con el dedo para colocarlo en la parte que quieras.

Es realidad aumentada, por lo que cuando lo muevas en un sitio, se quedará anclado a él. Esto quiere decir que será como si fuera ahí, y puedes moverte para rodearlo y verlo desde diferentes ángulos. También puedes hacer los gestos de pellizco para aumentar o disminuir su tamaño, en cuyo caso aparecerá a la derecha el porcentaje de zoom y debajo un botón para devolverlo a su escala real automáticamente.

Dinosaurios en 3D con la búsqueda de Google, así puedes montar un Parque Jurásico en tu salón

Google ha renovado su catálogo de animales y objetos en 3D, divertidas representaciones en realidad aumentada que pueden visualizarse desde la búsqueda, añadiendo diez dinosaurios directamente sacados de Parque Jurásico. Y ya están disponibles: basta con introducir el nombre en la búsqueda de Google.

La realidad aumentada no sólo es divertida, también es sumamente práctica para enseñar cómo son los objetos virtuales ya que pueden visualizarse en el espacio físico utilizando el smartphone. Incluso los animales, tanto si son actuales como si se extinguieron hace millones de años: Google acaba de revivir diez dinosaurios al incluir su representación en RA a través de la búsqueda. ¿Quieres comprobar cómo se ve un Tiranosaurio Rex o un Velocirraptor? Prepara tu móvil, es súper sencillo.

Diez dinosaurios de Parque Jurásico en realidad aumentada

Para ver el dinosaurio en 3D primero hay que buscarlo en Google desde el móvil
La novedad la ha anunciado la propia Google en su blog: gracias a un acuerdo con Amblin y Universal Studios, productores de Parque Jurásico, y con el desarrollo de Ludia, se ha modelado el aspecto en 3D de diez populares dinosaurios para que cualquiera pueda verlos en su teléfono. Como animación en pantalla y también utilizando la cámara para sacar el dinosaurio casi a la realidad.

La vista en RA de los dinosaurios de Parque Jurásico sigue la misma mecánica que los animales y objetos en 3D que ya habíamos visto anteriormente: hay que buscar un nombre concreto para que Google ofrezca la vista en 3D del susodicho. Tras pulsar en el botón el dinosaurio se animará en la pantalla del teléfono sobre fondo blanco; y si se aprieta sobre 'Ver en tu espacio' el móvil cargará la vista en realidad aumentada una vez se haya detectado correctamente la superficie de representación (hay que apuntar con la cámara del teléfono al suelo).

Son diez los dinosaurios introducidos en la búsqueda de Google: hay que escribir cualquiera de ellos para que el buscador arroje la opción de verlo en 3D; con un navegador visual que permite saltar a cualquiera de los demás dinosaurios. Los incluidos son: 

  • Tiranosaurio Rex.
  • Velociraptor.
  • Triceratops.
  • Espinosaurio.
  • Estegosaurio.
  • Braquiosaurio.
  • Anquilosaurio.
  • Dilofosaurio.
  • Pteranodon.
  • Parasaurolophus. 

Los dinosaurios pueden verse ya en la búsqueda española, pero quizá aún no te aparezca la vista en realidad aumentada. Es cuestión de tiempo: si no logras visualizar ninguno sólo tendrás que esperar a que Google expanda su visualización.

Más información | Google





Fósiles conservados en ámbar revelan el verdadero color de los insectos de hace 99 millones de años

Un equipo de investigación del Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing de la Academia de Ciencias de China (NIGPAS) ha revelado los secretos de la verdadera coloración de los insectos de hace 99 millones de años.   

Diversos insectos de color estructural en ámbar del Cretácico del 
norte de Myanmar - NIGPAS – Archivo
Por lo general, los detalles estructurales finos necesarios para la conservación del color rara vez se conservan en el registro fósil, lo que hace que la mayoría de las reconstrucciones fósiles se basen en la imaginación de los artistas.

Los colores ofrecen muchas pistas sobre el comportamiento y la ecología de los animales. Sirven para mantener a los organismos a salvo de los depredadores, a la temperatura adecuada o atractivos para las parejas potenciales. Por ello, comprender la coloración de los animales extintos hace mucho tiempo puede ayudarnos a arrojar luz sobre los ecosistemas en el pasado geológico profundo.

El estudio, publicado en 'Proceedings of the Royal Society B', ofrece una nueva perspectiva sobre las vidas de los insectos que a menudo se pasan por alto, que coexistieron junto a los dinosaurios en los bosques lluviosos del Cretácico.

Los investigadores reunieron un tesoro de 35 piezas de ámbar con insectos exquisitamente preservados de una mina de ámbar en el norte de Myanmar.

"El ámbar es del Cretácico medio, aproximadamente de 99 millones de años, y se remonta a la edad de oro de los dinosaurios. Es esencialmente resina producida por antiguos árboles coníferos que crecieron en un ambiente de selva tropical. Los animales y plantas atrapados en la resina espesa se preservaron, algunos de ellos con fidelidad real", resalta el doctor Cai Chenyang, profesor asociado del Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing (NIGPAS), en China, que dirigió el estudio.

El raro conjunto de fósiles ámbar incluye avispas cuco con colores metálicos de color verde azulado, verde amarillento, azul púrpura o verde en la cabeza, el tórax, el abdomen y las patas. En términos de color, son casi lo mismo que las avispas cuco que viven hoy", señala el doctor Cai.

Los investigadores también descubrieron muestras de escarabajos azules y púrpuras y una mosca soldado metalizada en color verde oscuro. "Hemos visto miles de fósiles de ámbar, pero la preservación del color en estos especímenes es extraordinaria", resalta el profesor Huang Diying, de NIGPAS, coautor del estudio.

"El tipo de color preservado en los fósiles ámbar se llama color estructural. Es causado por la estructura microscópica de la superficie del animal. La nanoestructura de la superficie dispersa la luz de longitudes de onda específicas y produce colores muy intensos. Este mecanismo es responsable de muchos de los colores que utilizamos; saber de nuestra vida cotidiana", explica el profesor Pan Yanhong, también de NIGPAS, especialista en reconstrucción paleocolor.

Para comprender cómo y por qué se conserva el color en algunos fósiles del ámbar pero no en otros, y si los colores que se ven en los fósiles son los mismos que los insectos lucieron hace más de 99 millones de años, los investigadores utilizaron cuchillas de diamante para cortar exoesqueleto de dos de las coloridas avispas del ámbar y una muestra de cutícula opaca normal.

Mediante microscopía electrónica, pudieron demostrar que los coloridos fósiles del ámbar tienen una nanoestructura de exoesqueleto bien conservada que dispersa la luz. La nanoestructura inalterada de los insectos de colores sugirió que los colores conservados en ámbar pueden ser los mismos que los que tenían en el Cretáceo. En cambio, en los fósiles que no conservan el color, las estructuras cuticulares están muy dañadas, lo que explica su aspecto marrón-negro.

¿Qué tipo de información podemos aprender sobre la vida de los insectos antiguos a partir de su color? Las avispas de cuco existentes son, como su nombre lo indica, parásitos que ponen sus huevos en los nidos de abejas y avispas no relacionadas.

Se ha demostrado que la coloración estructural sirve como camuflaje en los insectos, por lo que es probable que el color de las avispas del cuco cretáceo representara una adaptación para evitar la detección. "Por el momento tampoco podemos descartar la posibilidad de que los colores jueguen otros papeles además del camuflaje, como la termorregulación", reconoce el doctor Cai.

martes, 30 de junio de 2020

Charla Virtual. Un Paseo entre los dinosaurios de Santa Cruz

Convocado por la AGUISAC el Doctor Fernando Novas, reconocido paleontólogo, director del Museo Argentina de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia hizo un recorrido virtual de las exploraciones llevadas a cabo en la provincia de Santa Cruz a lo largo de su carrera.


La charla se centra en la era Mezosoica a finales del cretácico donde con los continentes ya a la deriva, las transgresiones y regresiones marinas crearon un ambiente de abundante vegetación y clima cálido, donde se desarrollaron especies como los dinosaurios y otros organismos que vivieron con ellos.

Ubicó geográfica y cronológicamente los hallazgos de fósiles de dinosaurios encontrados en las formaciones Mata Amarilla (cerca de 3 lagos) loconsaurus y clasmodosaurus; Cerro Fortaleza ( costa este del Río La Leona) el puertasaurus y talenkauen santacrucensis ; El Calafate (a orillas del lago Argentino en Estancia Bonacord) un plesiosaurio , reptil marino aún no nombrado; y la última expedición a la formación chorrillos , en las barrancas de las Estancias Anita y Alta Vista hacia el sur hasta el límite con Chile.

El primero en explorar esa zona fue Egidio Feruglio en 1938 y muchos años más tarde, en 1980 Francisco Nullo descubre parte del esqueleto de un enorme dinosaurio, que no puede retirar del lugar por las dimensiones del fósil y la dificultad para acceder al sitio. Le pasa el dato al paleontólogo recientemente fallecido José Bonaparte quien logra llevarse unos pocos fósiles y publica el libro de divulgación (1996) "Dinosaurios de América del Sur".

Esto sumado a los  hallazgos de Marcelo Leppe del Instituto Antártico Chileno que encontró lo mismo del otro lado, llevaron al grupo de investigadores y becarios de LACEV, liderados por Fernando Novas a iniciar una expedición en enero de 2019 donde encuentran el dinosaurio descubierto por Nullo y lo bautizan Nullotitan glaciaris.

Además descubren un nuevo fósil de un dinosaurio corredor y lo llaman Isasicursor santacrucensis por su descubridor Marcelo Isasi.

En marzo 2020 regresan a la zona y encuentran otros organismos como gastrópodos, peces, anuros, ofidios, cáscaras de huevos de dinosaurios, vértebras de mamíferos, dientes de terópodos, saurópodos, aves y hasta granos de polen que permitieron a los paleobotánicos del grupo reconstruir el ambiente de bosque que existía en el tiempo en que vivieron estos dinosaurios.

La expedición financiada por el CONICET y el aporte externo del japonés Makoto Manabe, director del Museo de Ciencias  Naturales de Tokio, tuvo que terminar sin poder retirar aún los fósiles más grandes y pesados que estaba previsto que fueran trasladados por un helicóptero de la Fuerza Aérea Argentina, pero debido a la pandemia el operativo se suspendió.  Ahora esperan poder volver cuando la situación lo permita.

Según el propio Novas "Esto recién empieza, la Paleontología es una ciencia que tiene futuro en nuestro país".