domingo, 31 de marzo de 2024

Paleontólogos encuentran el fósil de un ‘dragón chino’ de hace 240 millones de años

Paleontólogos encuentran el fósil de un ‘dragón chino’ de hace
240 millones de años (National Museums Scotland)

Este descubrimiento es considerado uno de los más significativos del período Triásico en la provincia de Guizhou

Un equipo internacional de científicos ha descubierto en China un fósil de 240 millones de años de antigüedad que ha sido comparado con los legendarios dragones chinos por su apariencia serpentina y feroz.

Este descubrimiento ha sido identificado como el Dinocephalosaurus orientalis
(National Museums Scotland)
Dinocephalosaurus orientalis. Este descubrimiento, fruto de más de una década de estudios exhaustivos, ha sido identificado como el Dinocephalosaurus orientalis, un antiguo reptil marino cuyo largo cuello, compuesto por 32 vértebras cervicales, le otorga una apariencia reminiscente a las criaturas mitológicas chinas.

Fósil en su totalidad. Según declaraciones del Dr. Nick Fraser, conservador de Ciencias Naturales de National Museums Scotland, este hallazgo representa la primera ocasión en que se logra observar al Dinocephalosaurus orientalis en su totalidad, ofreciendo una ventana al "mundo extraño y maravilloso del Triásico" que sigue sorprendiendo a la comunidad científica.

Este descubrimiento es considerado uno de los más significativos del período
Triásico en la provincia de Guizhou (National Museums Scotland)
Sobre el Triásico Medio. Este reptil, que compartía su hábitat marino con otras especies del Triásico Medio como el Tanystropheus hydroides, se distingue por su adaptación completa a la vida oceánica, evidenciada por sus aletas y los restos de peces encontrados en su estómago, indicando que su dieta principal estaba compuesta por estos.

Conocimiento de esta especie. A pesar de sus similitudes estructurales con los plesiosaurios, el Dinocephalosaurus orientalis no guarda relación genética con estos últimos, lo que añade un nivel adicional de interés y misterio a su estudio. El profesor Li Chun, del Instituto de Paleontología y Paleoantropología de Vertebrados, destacó el esfuerzo colaborativo internacional que permitió utilizar especímenes recién descubiertos para ampliar el conocimiento existente sobre esta especie.

La figura mítica del dragón chino. Este descubrimiento, considerado uno de los más significativos del período Triásico en la provincia de Guizhou, no solo enriquece el entendimiento científico sobre la diversidad biológica prehistórica, sino que también captura la imaginación del público al evocar la figura mítica del dragón chino, uniendo así la ciencia con la leyenda en un hallazgo que continúa deslumbrando y desconcertando a los paleontólogos.

lavanguardia.com

viernes, 29 de marzo de 2024

Udelartitan celeste: así es el primer dinosaurio con cédula uruguaya

Una nueva especie para la ciencia surge de un hallazgo en Paysandú; se trata de un herbívoro de 15 metros de largo

Recreación artística de Udelartitan celeste. Luis Arellano.
Udelartitan celeste es el nombre y el apellido del primer dinosaurio uruguayo. Esta nueva especie para la ciencia esperó pacientemente casi 20 años para ser bautizado (sin contar los 80 millones de años que pasaron desde su existencia) y hoy designa a una bestia herbívora, de cuello largo y de 15 metros de largo que habitaba el que ahora es territorio uruguayo.

En un sitio cercano a Quebracho (departamento de Paysandú) se encontraron más de 100 huesos, tantos que se considera que había más de un animal allí enterrado. Este fue el hallazgo de dinosaurios más importante en la historia de la paleontología uruguaya.

El extranjero que lea su presentación en la revista Cretaceous Research no le encontrará mucho sentido pero sí lo hará aquel uruguayo que reconocerá los dos componentes: “Udelar” por la Universidad de la República, el centro de estudios e investigación de los paleontólogos Matías Soto, Felipe Montenegro y Daniel Perea, y “celeste” por el color que identifica a todos los uruguayos en el mundo. “Manejamos la posibilidad de llamarlo celestesaurus pero queríamos homenajear a la institución donde nos formamos y dejamos ‘celeste’ para dedicárselo a todos nosotros, no solo a la selección de fútbol”, apuntó Soto. Y añadió: “Queríamos usar algo bien uruguayo”. Para que no queden dudas –o, por lo menos, para que el extranjero indague, aparece un tamborilero y una vedette –“es Rosa Luna”, aclaró el paleontólogo– para comparar el tamaño entre humanos y animal.

¿Y por qué es “titán”?

De aquella centena de huesos, uno se destacó del resto. Era una vértebra biconvexa –lo frecuente es encontrar vértebras que son cóncavas por delante y convexas por detrás– lo que colocaba a este saurópodo en un selecto grupo de titanosaurios que se apropiaron del sufijo de las deidades gigantescas griegas que gobernaban el mundo al principio de la creación.

Los titanosaurios fueron los animales herbívoros más abundantes y diversificados del Cretácico (se han descrito más de 80 especies en este siglo) en Sudamérica, India y Madagascar –también se encontró alguno en Estados Unidos– y que variaban de tamaño: los había desde el tamaño de un elefante (el Magyarosaurus, de seis metros) hasta de tres ómnibus en fila (como el Argentinosaurus y el Patagotitan, los animales terrestres más grandes de todos los tiempos).

Estos, al igual que Udelartitan celeste, eran cuadrúpedos y comían hojas de los árboles más altos; para hacerlo, se paraban sobre sus musculosas patas traseras. No tenían garras en las manos pero sí en los pies. La cola les servía para erguirse y para defenderse y muchos de ellos tenían el lomo cubierto de placas de hueso (llamadas osteodermos) que les servían como escudo.

El uruguayo se coloca a media tabla con sus 15 metros de largo. Este cálculo es posible gracias a que se encontraron vértebras de todas las porciones de la cola –tres, las de adelante, encajan a la perfección; la primera es la biconvexa– así como también huesos de la tibia, fíbula (lo que en humanos es el peroné), astrágalo (el hueso principal del tobillo) y metatarsales (huesos de la planta del pie) que presentan características anatómicas únicas. Además, del sitio se extrajo un hueso de la cintura escapular, es decir, donde los brazos se unen al tronco, llamado coracoides. “Creemos que la mayoría de los huesos pertenecieron a un individuo; y hay otros que corresponderían a uno más joven”, explicó Soto.

Es más, el yacimiento resultó tan abundante que hasta tenía cáscaras de huevo rotas cerca de los fósiles, siendo esta la primera vez que se dio esta combinación.

El Udelartitan celeste se ganó su nombre al comprobarse que los huesos encontrados son diferentes a los que fueron identificados en los titanosaurios a los que en principio parecía más próximo por contar también con la vértebra biconvexa: el Alamosaurus sanjuanensis –uno de los pocos titanosaurios norteamericanos–, el Pellegrinisaurus –de Argentina– y el Baurutitan britoi –descrito en Brasil–.

El recién bautizado es el segundo taxón de saurópodo –los dinosaurios de cuello largo– reconocido en Uruguay. En 2021 una vértebra hallada en Río Negro permitió identificar al Aeolosaurus que, hasta entonces, solo había sido encontrado en Argentina, pero no se pudo establecer por completo el parentesco con la especie específica. Udelartitan celeste en cambio, es, por ahora, único.

elpais.com.uy

jueves, 28 de marzo de 2024

HORARIO DE SEMANA SANTA 2024 DEL MUSEO DE DINOSAURIOS













Horario de Semana Santa 2024 del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos):

Jueves Santo, 28 de marzo: de 10:30 a 14:30 h.

Viernes Santo, 29 de marzo: de 10:30 a 14:30h.

Sábado Santo, 30 de marzo: de 10:30 a 14:10 h. Y de 17:00 a 20:00 h.

Domingo de Resurrección, 31 de marzo: de 10:30 a 14:30 h. Tarde: cerrado.

Lunes de Pascua, 1 de abril: Cerrado.

El resto de los días, anteriores y posteriores, horario habitual del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes.

http://www.fundaciondinosaurioscyl.com/es/c/sobre-el-museo

Tras las lesiones de los dinosaurios de Salas

Un estudiante de la Universidad de León realizará un análisis de las patologías que presentan los huesos de Europatitán y Demandasaurus. Otro de la Complutense tratará de identificar la especie de Iguanodontio localizado en 2008 en su TFM. 

De izquierda a derecha: Víctor Contreras, Fidel Torcida director del Museo de
Dinosaurios de Salas, y Juan Pedro Fraga. Fundación Dinosaurios CyL.
El material fósil de dinosaurios que se conservan en el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes sale de sus cajas tras la ardua restauración para hacer ciencia. El director del Museo, Fidel Torcida, apoya la investigación de dos estudiantes de grado y de máster que analizaran los huesos de los gigantes de la Sierra de la Demanda. 

En concreto el estudiante de Veterinaria de la Universidad de Burgos, Víctor Contreras Santamaría, versará su Trabajo de Fin de Grado (TFG) sobre las lesiones que presentan los gigantes de la Demanda. «Busca dilucidar las patologías que afectaron a los dinosaurios Europatitan, Demandasaurus y un saurópodo sin identificar aun de Torrelara», explican desde el Museo de Dinosaurios en una nota. 

Trabajos de excavación de los restos de iguanodontio que se trata de identificar
 en este nuevo estudio. C.A.S.
Para su investigación, los huesos fosilizados se someterán a sesiones de escaneo y T.A.C., además de tomar muestras de ellos para analizar en el microscopio posibles anomalías en su tejido óseo. Para este trabajo se cuenta con el asesoramiento del Doctor Manuel Perales, del Servicio de Traumatología del Hospital Universitario de Burgos (HUBU), con el que se inició la investigación de estos fósiles, que ahora se pretende completar.

¿Quién es este iguanodontio?

El estudiante del Máster de Paleontología Avanzada de la Universidad Complutense de Madrid, Juan Pedro Fraga Hernández, desarrollará su Trabajo Fin de Máster, TFM, sobre un dinosaurio Iguanodontio recuperado en un yacimiento cercano a Barbadillo del Mercado, en excavaciones de los años 2007 y 2008. 

El estudio se realizará sobre una pata posterior casi completa, con fémur, tibia y peroné, de gran tamaño y muy buena conservación. Se identificará la especie a la que pertenece, su relación con otros especímenes de iguanodontios de la península ibérica y Europa, a la vez que se elaborarán reconstrucciones digitales en 3D de los fósiles, con fines de investigación y de difusión.

El resultado de ambos trabajos universitarios podrían conformar una publicación científica sobre los dos objetos de investigación. Estos restos que se van a poner sobre la lupa científica son restos que forman parte de la colección que desborda el Museo de la Evolución de Salas y que ni mucho menos se pueden visitar o conocer. «A pesar de su interés científico y divulgativo no se exponen, una situación que subraya con más énfasis las limitaciones de espacio y recursos existentes en el museo salense, considerando que este custodia un patrimonio paleontológico de relevancia internacional».

Con el apoyo a estos investigadores en la finalización de sus estudios, «el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes cumple con su función de formación didáctica y científica con este tipo de proyectos dirigidos a niveles universitarios, y que ayudan a desarrollar la cultura científica de nuestra comunidad». Esta labor se complementa con otra programación de actividades dirigidas a un público más general, centros educativos o colectivos sociales variados, en colaboración con el Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas y la Fundación Dinosaurios en Castilla y León, como es el ciclo Demanda Ciencia iniciado este año.

elcorreodeburgos.com

Humanos antiguos dejaron dibujos junto a huellas de dinosaurios en Brasil

Los petroglifos fueron grabados en la roca cerca de huellas de terópodos, saurópodos y ornitópodos.

Un petroglifo (izquierda) y una huella de dinosaurio tridáctilo (derecha), dañada
por fracturación de la roca. Foto: 
Troiano et al., Scientific Reports 2024
Los antiguos sudamericanos aparentemente se inspiraron en huellas de dinosaurios fosilizados en lo que hoy es el este de Brasil, donde tallaron figuras en la roca, impresas decenas de millones de años antes por los movimientos de gigantes.

Las huellas de dinosaurios pertenecen a terópodos, saurópodos e iguanodontes, y están repartidas en tres afloramientos rocosos en el estado brasileño de Paraíba. Los petroglifos del sitio consisten principalmente en patrones circulares, pero varios se parecen mucho a las huellas de dinosaurios tridáctilos que también están presentes en el sitio. La investigación del equipo que catalogó los petroglifos y las huellas asociadas fue publicado en Informes científicos.

Ni las huellas ni los petroglifos han sido datados directamente, pero previamente se encontraron entierros humanos que datan de hace 10.000 años en dos sitios cercanos . Uno de esos sitios, Pedra do Alexandre, tiene entierros que abarcan desde 9.400 años hasta 2.620 años, lo que indica que todavía hay una amplia marco de tiempo en el cual los petroglifos podrían haber sido tallados. Pero la ubicación de los petroglifos y el diseño de algunas de las figuras fue claramente inspirado en las vías mucho más antiguas.

Una huella de dinosaurio (izquierda), una huella reciente que emula la (centro),
 un petroglifo que aparentemente emula la huella de dinosaurio (derecha).
Foto: 
Troiano et al., Scientific Reports 2024
Los terópodos eran un grupo de criaturas bípedas, a menudo carnívoras, que incluye tiranosaurio rex y todas las aves modernas. Los saurópodos eran cuadrúpedos herbívoros enormes, fácilmente reconocibles por sus largos cuellos, si no por sus enormes cuerpos. Iguanodontianos eran un grupo bípedo y herbívoro que incluía al epónimo Iguanodonte, así como los hadrosaurios de pico de pato.

Brasil fue alguna vez un semillero de un grupo de bestias antiguas, incluidos los dinosaurios, sus homólogos alados (pterosaurios) y otros reptiles más antiguos. De hecho, contrabando de fósiles fuera de Brasil sigue siendo un problema inquietante para las autoridades.

La proximidad de los petroglifos a las huellas fosilizadas revela un “compromiso activo con el material fósil”, escribió el equipo, “lo que sugiere que estas huellas no sólo captaron la atención de la comunidad nativa sino sino fueron significativos y se integraron en su repertorio de conocimientos».

Ningún petroglifo se superpuso ni causó daño a las huellas en el sitio, “lo que sugiere consideración por parte de los creadores”, escribieron. Datación absoluta de Los petroglifos que utilizan espectroscopía de fluorescencia de rayos X podrían revelar cuándo fueron hechos, tal vez a lo largo de los siglos, por diferentes grupos.

A rhea en Brasil.Foto: Rob Jansen (Shutterstock)
El equipo cita petroglifos en el cercano sitio arqueológico de Junco, que representan una variedad de figuras geométricas que se asemejan a estrellas, ruedas de radios, flores, y (si entrecierras los ojos) edificios. Los petroglifos fueron escritos por varias personas, concluyó el equipo, basándose en la variación de estilo entre las figuras. . Algunas de las figuras y vías están gravemente dañadas debido a la descamación de la roca.

Dada la falta de comprensión moderna de los dinosaurios por parte de los antiguos sudamericanos, el equipo agregó que los fabricantes de petroglifos pueden haber confundido las huellas de los dinosaurios con Huellas de ñandú. Los ñandúes son dinosaurios terópodos modernos y el ave más grande de Brasil; de hecho, son nativos de la misma región donde se encuentra el sitio paleontológico.

Puede que sea así, pero a diferencia de las huellas genuinas del ñandú que vieron esas comunidades antiguas, las que estaban en la roca de Paraíba no desaparecieron. Esto le dio a las impresiones cierta importancia para la comunidad local, como lo evidencian las antiguas obras de arte colocadas junto a ellas.

Este contenido ha sido traducido automáticamente del material original. Debido a los matices de la traducción automática, pueden existir ligeras diferencias. Para la versión original, haga clic aquí.

es.gizmodo.com

SPIELBERG TENÍA RAZÓN: EL TRICERATOPS IBA EN MANADA

Una investigación demuestra que cinco dinosaurios de tres cuernos vivieron y murieron juntos

Manada de triceratops - NATURALIS.NL
En el verano de 2013 en Wyoming, el equipo del Naturalis Biodiversity Center de Holanda buscaba un Tiranosaurio. En su lugar, encontraron un Triceratops: el famoso dinosaurio con los tres cuernos y una gran placa protectora rodeando el cuello. Y luego encontraron otro. Y otro más. Y más. La excavación se convirtió en un proyecto que duraría más de diez años.

En total, desenterraron 1.200 huesos y fragmentos de huesos de al menos cinco individuos. Un equipo de paleontólogos y técnicos profesionales y voluntarios pasó años sacándolos de la cantera. Se contrató a un investigador para estudiar los fósiles: ¿cómo acabaron allí, juntos, estos dinosaurios muertos? ¿Qué nos dicen sus huesos sobre su vida y su muerte? Ese investigador ha alcanzado ahora un hito: el miércoles 27 de marzo, el paleontólogo Jimmy de Rooij espera recibir el título de Doctor por la Universidad de Utrecht.

«El material es de muy buena calidad», reflexiona De Rooij sobre la historia de dinosaurios detectives que es su tesis doctoral. «Esto nos permitió demostrar que estos triceratops crecían muy lentamente, por ejemplo». Los detalles del lecho óseo indican que los cinco dinosaurios murieron juntos, posiblemente sumergidos en un pantano. Se encuentran en una fina capa de roca, sin huesos de otras especies.

La investigación de las propiedades físicas y químicas de los cientos de dientes de triceratops habla de una existencia migratoria, que fue la misma para los cinco dinos. En otras palabras: esta especie de dinosaurio formaba equipo, al menos ocasionalmente. «Y eso, por supuesto, lleva a todo tipo de nuevas preguntas», dice De Rooij: «¿Cómo de complejo era este comportamiento social, exactamente?».

La supervisora de De Rooij, la profesora Anne Schulp (Naturalis/Universidad de Utrecht), está muy contenta con toda la trayectoria desde la excavación hasta la ceremonia de defensa. «Naturalis, el museo nacional de historia natural de los Países Bajos, tiene ahora el mayor hallazgo de triceratops del mundo, y la Universidad de Utrecht tiene el primer Dr. Triceratops de los Países Bajos».

El trabajo de De Rooij no sólo ha dado lugar a artículos de investigación, sino también a una exposición sobre sus hallazgos. A partir de octubre, la exposición se inaugurará en Naturalis -y dará el pistoletazo de salida a la gira mundial-, donde los cinco triceratops se muestran tal y como vivieron y murieron hace 67 millones de años: juntos».

REFERENCIA:

Bringing fossils back to life: New insights on the biology of the iconic dinosaur Triceratops

Fuente: Naturalis Biodiversity Center, Utrecht University

quo.eldiario.es

Every Spinosaurid, explained

Spinosaurus, Baryonyx y Suchomimus tienen algo en común; ¡Son raros y también son miembros de un clado conocido como Spinosauridae (o espinosáuridos)!

Los Spinosauridae se componen de 20 géneros de dinosaurios terópodos tetanuros, pero algunos de los cuales ya no son un taxón válido y otros tienen validez cuestionada.

Sin embargo, en este vídeo se incluyen los 20 géneros de esos dinosaurios. Enumerados y explicados uno por uno desde el tamaño más pequeño hasta el más grande.


youtube.com

martes, 26 de marzo de 2024

Hallazgo histórico: descubrieron en la Patagonia el mamífero más grande que convivió con los dinosaurios

A 25 kilómetros de El Calafate, científicos argentinos encontraron restos de un animal llamado Patagomaia Chainko que habitó la región hace 70 millones de años. ¿Cómo era la especie y por qué es tan especial? El detrás de escena de un descubrimiento de relevancia mundial

Los investigadores exploran la Formación Chorrillo, un área donde se ha
encontrado una amplia variedad de fósiles.
Era un día de marzo de 2020. Ya había bajado el sol, la visibilidad no era del todo buena. Gastón Lo Coco recorría junto a otros investigadores la Formación Chorrillo, un área ubicada a 25 kilómetros de El Calafate, una zona montañosa dentro del campo “La Anita”, cuando se topó con unos huesos que llamaron su atención. Como ya era tarde, tomaron los restos que estaban a la vista, los guardaron en una bolsa plástica y marcaron el sitio para volver al día siguiente. Todavía no sabían que estaban ante un descubrimiento histórico.

“Cuando detectamos los restos fósiles, vimos que los huesos eran medianos, del grosor de un dedo de un adulto y largos, lo que era un indicio de que podía tratarse de una extremidad. En un principio no sabíamos si era parte del brazo, del antebrazo, de la mano de un réptil como una tortuga o un cocodrilo, incluso de un dinosaurio, o si se trataba de un mamífero. Había varias conjeturas que encajaban con lo que habíamos encontrado”, dijo Lo Coco, doctor en biología, en diálogo con Infobae.

La expedición en la Formación Chorrillo no era azarosa. En ese sitio ya se había descubierto una diversidad asombrosa de fósiles con 70 millones de años de antigüedad: dinosaurios carnívoros y herbívoros, diferentes mamíferos pequeños, aves, reptiles marinos, caracoles, insectos y restos vegetales. La era Mesozoica, la de los dinosaurios, se hace presente en ese territorio.

Los científicos Sebastián Rozadilla y Gastón Lo Coco
clasifican los fósiles que hallaron.
“Al fósil llegamos haciendo un estudio previo de la geología de la zona. Es decir, exploramos sitios donde en la superficie hay rocas y sedimentos en los que pueden aparecer dinosaurios o especies que convivieron con ellos”, explicó el biólogo.

Cuando llegaron a la zona, se organizaron con el grupo de trabajo para cubrir la superficie, para observar el suelo en busca de rocas que tuvieran la forma de posibles huesos o restos fósiles. El conocimiento previo, la paciencia y, cabe decirlo también, una dosis de suerte se combinan para llegar a los grandes hallazgos.

-¿Qué es lo primero que se hace cuando uno encuentra un fósil?

-Siempre que descubrimos fósiles queremos saber de qué animal se trata. La primera aproximación se genera ahí mismo, en el yacimiento o ya a la noche en el campamento, donde nos ponemos a interpretar las características de los fósiles, tratando de determinar si pertenece a un dinosaurio, un reptil, ave o mamífero.

-¿Con cuánta precisión se puede determinar en esa primera instancia?

-Es un proceso que lleva tiempo. Se necesita un estudio para poder determinar con total certeza a qué animal pertenecen los restos. Cuando uno encuentra un fósil es un momento grato, genera mucha emoción. El día que encontramos los restos en cuestión era ya de tarde, así que en el campamento compartimos opiniones sobre el hallazgo y sobre qué organismo podría ser. No sabíamos bien de qué se trataba. Eso se fue descubriendo luego con el estudio y la comparación de otros mamíferos actuales y fósiles.

-¿El siguiente paso es explorar más en profundidad los alrededores?

El equipo del Museo Nacional de Ciencias Naturales “Bernardino
Rivadavia”,  responsables del descubrimiento del animal.
-Sí. Cuando encontramos fósiles de nuestro interés, como los restos que vimos por primera vez en marzo de 2020, nos ponemos a revisar bien el lugar en búsqueda de más huesos. Si vemos que algunos huesos están dentro de rocas, podemos empezar a hacer una excavación cuidadosa, con la idea de sacar los fósiles en buen estado.

Por la pandemia, la expedición se vio interrumpida. La investigación para determinar a qué especie pertenecían esos huesos también. Los científicos no podían acceder a su lugar de trabajo. Recién se pudo reanudar dos años más tarde. En marzo de 2022 y en febrero de 2023 hicieron otras expediciones a la Formación Chorrillo. Cerca de donde habían encontrado los primeros restos, descubrieron huesos de otro ejemplar de la misma especie.

Unos meses después, esa especie recibiría el nombre de Patagomaia Chainko. Un mamífero similar a un zorro colorado, que habitó la zona hace unos 70 millones de años. No cualquier mamífero. El más grande del que se tenga registro hasta hoy que haya convivido con dinosaurios.

¿Qué arrojó el estudio de los fósiles?

Nicolás Chimento es paleontólogo, se doctoró en Ciencias Naturales y trabaja en el Laboratorio de Anatomía Comparada y Evolución de los Vertebrados (cuyo Instagram es @paleocueva.lacev) y en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN). Después de que los restos fósiles fueran extraídos, llegaron a sus manos. El objetivo era responder la gran incógnita: ¿a qué animal pertenecían esos huesos? Parecían ser de una especie hasta entonces desconocida.

Ya en el laboratorio, después de las últimas expediciones, Chimento y su equipo prepararon los huesos y se dispusieron a estudiarlos. Hicieron comparaciones con otros animales y un conjunto de análisis para deducir su forma y tamaño, su morfología. Con la investigación terminada, el estudio se publicó hace apenas un mes, en febrero de 2024, en la revista Scientific Reports.

“Los afloramientos de la Formación Chorrillo ya eran conocidos por nosotros porque algunos geólogos ya habían publicado sus estudios de las rocas y habían hallado ciertos fósiles. Cuando nosotros comenzamos a explorar, pudimos ver que los fósiles que encontramos eran comparables a otros sitios donde se habían hallado fósiles similares, por lo cual asignamos estos afloramientos a una época conocida como Maastrichtiano, que es el último momento de la Era Mesozoica, y justo antes de la extinción de los dinosaurios. Es decir, estas rocas con fósiles tendrían aproximadamente 70 millones de años”, advirtió el paleontólogo en diálogo con Infobae.

Los análisis arrojaron que estaban ante el mamífero más grande que convivió con los dinosaurios. Un animal de cuatro patas, de 1,2 metros de largo y un peso aproximado de 14 kilos, posiblemente un cursorial, es decir, que caminaba y corría sobre el suelo, no era trepador, nadador o volador.

“Para saber esto lo que hacemos es comparar los huesos con mamíferos que viven actualmente y vemos qué características comparten con el que encontramos. Su tamaño lo calculamos utilizando regresiones matemáticas que nos permiten saber cuál era su masa en kilogramos. Estas regresiones utilizan medidas que podemos tomar directamente de los huesos, como el largo y ancho del fémur o la tibia”, explicó Chimento.

El animal en cuestión recibió el nombre de Patagomaia Chainko.

Cuando un científico publica un paper sobre una nueva especie, es como un hijo. Puede asignarle el nombre que quiera, pero siempre bajo una serie de reglas establecidas por el Código Internacional de Nomenclatura Zoológica. En este caso, los científicos argentinos eligieron el nombre Patagomaia porque ”Patago” es el prefijo que indica ‘Patagonia’, y “maia” significa ‘madre’. “Este nombre lo elegimos porque es bastante habitual que los mamíferos terios del mesozoico publicados por científicos del hemisferio norte usen ese sufijo (por ejemplo Eomaia o Juramaia)”, agregó el investigador.

La palabra chainko, en tanto, es una combinación de dos términos del lenguaje Aonikenk; “chaink”, que significa ‘grande’ y “ko” que quiere decir ‘hueso’. En síntesis, Patagomaia chainko significa “Madre de la Patagonia de huesos grandes”, en honor a ser un mamífero moderno, hallado en el sur, y el mayor de los mamíferos del Mesozoico.

-¿Cómo saben que el Patagomaia convivió con dinosaurios?

-Porque en las mismas rocas ya habíamos hallado y publicado dinosaurios nuevos, como el Nullotitan glaciaris, un herbívoro gigante, el Isasicursor santacrucensis, un herbívoro bípedo de mediano tamaño, y el Maip macrotorax, el megaraptor más grande de todos, un depredador enorme.

-¿Piensan que el animal solo habitó la zona de la Patagonia?

-Bueno, es posible que su distribución haya sido en gran parte de lo que hoy es la Patagonia. Esto no lo sabemos con certeza porque recién hallamos restos en este sitio únicamente. Esta área hoy es fría y montañosa, pero hace 70 millones de años era una zona sin montañas, con un gran delta de un río que desembocaba en una costa marina cercana. Eso sí lo sabemos porque, además de los vertebrados, hemos hallado también restos de plantas, caracoles de río e insectos, que nos indican este tipo de ambiente.

-¿Por qué es tan importante el hallazgo de este animal?

-Lo interesante de este mamífero, además de ser el más grande de la era de los dinosaurios, es que pertenece al linaje de los mamíferos modernos: los terios, que es el linaje donde también estamos nosotros los seres humanos.

Un descubrimiento que contradice la teoría

El Patagomaia chainko es ahora el mamífero más grande del mundo de la era de los dinosaurios, más puntualmente del período Maastrichtiano, que es el último momento antes de la extinción de los grandes ejemplares. Según el estudio, incluso las estimaciones más pequeñas situarían al animal entre los mamíferos mesozoicos más grandes, mientras que las estimaciones promedio y más altas “superan con creces las de los mamíferos mesozoicos más grandes conocidos anteriormente”.

“El Patagomaia también revela que la evolución del gran tamaño corporal entre los mamíferos del cretácico superior fue más compleja de lo que se entendía hasta entonces”, advierte el paper científico.

Para Chimento, la importancia no solo radica en las dimensiones del animal, sino en sus implicancias. El Patagomaia contradice las teorías predominantes que dicen que los mamíferos aumentaron sus tamaños gracias a la desaparición de los grandes dinosaurios.

“Con el descubrimiento del Patagomaia, nosotros estamos diciendo algo que no encaja en estas teorías. El Patagomaia indica que los mamíferos ya eran relativamente grandes antes de que los grandes dinosaurios se extinguieran”, explicó.

La evolución temprana de los mamíferos siempre se situó en el hemisferio norte. Sin embargo, la mayoría de los mamíferos registrados allí, que pertenecen al período de los dinosaurios, tienen una masa corporal promedio inferior a 100 gramos. Tan solo el 1% de ellos alcanzó el kilógramo de peso. Muchísimo menos que los 14 kilos estimados para el animal descubierto cerca de El Calafate.

Aún más, el Patagomaia es un terio. Los terios son los mamíferos modernos, entre los que se incluyen nuestros antecesores, los primates. “Esto es importantísimo porque la comunidad paleontológica actual tiene bastante aceptado que los terios se originaron en el hemisferio norte, mientras que nosotros estamos proponiendo que el Patagomaia es uno de los primeros terios, por lo cual tal vez el linaje de los mamíferos modernos, de donde venimos nosotros, se haya originado en el hemisferio sur”.

infobae.com

Nuevos estudios sobre dinosaurios de la Sierra de la Demanda (Burgos)

PALEONTOLOGÍA

Se realizarán por estudiantes universitarios, tutelados por el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes.

Víctor Contreras, Fidel Torcida y Juan Pedro Fraga. Foto: Fundación Dinosaurios.
El Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos) prosigue su labor de formación de alumnado universitario en paleontología de dinosaurios, en colaboración con universidades de nuestro país. Dos estudiantes desarrollarán trabajos de formación e investigación sobre fósiles que forman parte de los fondos  patrimoniales del museo salense.

El interés de los dos estudiantes enlaza directamente con su participación en las excavaciones paleontológicas que organizan el Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas, Museo de Dinosaurios y Fundación Dinosaurios en Castilla y León durante el mes de julio; concretamente, ellos trabajaron en el yacimiento de Torrelara.

El primero de ellos es el salense Víctor Contreras Santamaría, estudiante de Veterinaria en la Universidad de León. Su objetivo es realizar el Trabajo Fin de Grado, TFG, que le permitirá conseguir la titulación académica correspondiente. Su estudio se dirige a dilucidar las patologías que afectaron a varios dinosaurios burgaleses : Europatitan, Demandasaurus y un saurópodo sin identificar de Torrelara. Para su investigación, los huesos fosilizados se someterán a sesiones de escaneo y T.A.C., además de tomar muestras de ellos para estudiar al microscopio posibles anomalías en su tejido óseo. Para este trabajo se cuenta con el asesoramiento del Dr. Manuel Perales, del Servicio de Traumatología del HUBU, con el que se inició la investigación de estos fósiles, que ahora se pretende completar.

Excavación de Iguanodontio 2007. Foto: C.A.S.
En segundo lugar, Juan Pedro Fraga Hernández, estudiante del Máster de Paleontología Avanzada de la Universidad Complutense de Madrid, desarrollará su Trabajo Fin de Máster, TFM, sobre un dinosaurio Iguanodontio recuperado  en un yacimiento cercano a Barbadillo del Mercado, en excavaciones de los años 2007 y 2008. El estudio se realizará sobre una pata posterior casi completa, con fémur, tibia y peroné, de gran tamaño y muy buena conservación. Se identificará la especie a la que pertenece, su relación con otros especímenes de iguanodontios de la península ibérica y Europa, a la vez que se elaborarán reconstrucciones digitales en 3D de los fósiles, con fines de investigación y de difusión.

Posteriormente a la finalización de estos trabajos, se planteará la elaboración de artículos científicos que recojan los resultados obtenidos, para su publicación en revistas especializadas.

Se da la circunstancia de que los fósiles objeto de estos estudios no se exponen en le Museo de Dinosaurios, a pesar de su interés científico y divulgativo. Esta situación subraya con más énfasis las limitaciones de espacio y recursos existentes en el museo salense, considerando que este custodia un patrimonio paleontológico de relevancia internacional.

El Museo de Dinsoaurios de Salas de los Infantes cumple con su función de formación didáctica y científica con este tipo de proyectos dirigidos a niveles universitarios, y que ayudan a desarrollar la cultura científica de nuestra CCAA. Dicha función se complementa con otra programación de actividades dirigidas a un público más general, centros educativos o colectivos sociales variados, en colaboración con el Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas y la Fundación Dinosaurios en Castilla y León, como es el ciclo Demanda Ciencia iniciado este año.

domingo, 24 de marzo de 2024

Crece la familia de los dinosaurios de la Patagonia: el viernes presentaron nueva especie

Anteayer se dio a conocer el “Bustingorrytitan shiva” en el museo Ernesto Bachmann de Villa El Chocón. La nueva especie fue reconstruida a partir de dos individuos diferentes.

Presentan nueva especie de dinosaurios en la Patagonia.
Descubrir un dinosaurio es siempre una noticia excepcional. Es el pasado que se hace presente. En muchos casos, los huesos se desempolvan, de a poco, uno al lado del otro. En otros, hay que reconstruir la forma. Este es el caso de la nueva especie que se presenta hoy en Villa El Chocón. Un nuevo dinosaurio hecho a partir de dos individuos distintos.

Pero, para llegar a esta nueva especie, hubo que recorrer bastante. Y un poco de historia, no viene mal: a partir de la década de 1960 se produjeron hallazgos paleontológicos en Villa El Chocón. Luego de décadas de descubrimientos de vertebrados cretácicos, la localidad se ha consolidado como referente a nivel nacional e internacional.

Pero, para conocer el origen de la nueva especie que se presenta hoy hay que ir hasta el 2000. Corría la primavera y Manuel Bustingorry, el menor de los hermanos de la familia pionera, dio aviso de un hallazgo al museo municipal: había encontrado un hueso llamativamente grande y robusto cerca de un cañadón.

La noticia llegó a Rubén Carolini, que estaba a cargo del museo de Villa El Chocón. Junto a la paleontóloga Simón, un técnico y el chofer fueron directo a ver qué pasaba.

Al ver el fósil sobre el terreno, debajo de un gran alpataco, la emoción fue grande para todos. Tras la visita, no hubo mucho que esperar: iniciaron la excavación. La primera campaña la realizaron en febrero del año 2001 y fue todo un reto. Las piezas que encontraron eran muy grandes. Por ejemplo, hallaron el hueso del brazo, el húmero, que medía 1,70 m y la escápula 1,64 m. Pero, además del tamaño, algunas piezas estaban superpuestas. Esto exigió decisiones importantes para asegurar su preservación. Por otro lado, el trabajo de extracción por momentos se dificultó: eran once personas trabajando en un espacio reducido. Pero, el entusiasmo se renovaba al descubrir las joyas fósiles que iban surgiendo de la roca cretácica al son de cortafierros, puntas y mazas.

https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/227579

https://www.app.pan.pl/archive/published/app68/app010862023.pdf

La segunda excavación se realizó entre noviembre y diciembre del 2001. Las piezas eran tan voluminosas y pesadas que trasladarlas al laboratorio fue una tarea de gran precisión y esfuerzo. La campaña dio sus frutos: rescataron cinco huesos de la mano derecha del dinosaurio; tres huesos de los dedos “falanges”; y una vértebra de la espalda del dinosaurio que, aunque con su espina rota, alcanzaba los 93 cm de altura. Las piezas fueron llevadas al laboratorio y ahí comenzó la etapa de describir, ordenar y compararlas para finalmente poder armar el gran “rompecabezas”.

Con la colaboración de Dr. Leonardo Salgado, especialista en paleontología de vertebrados y uno de los investigadores más destacados en esta temática, lograron dar “forma” a los cincuenta huesos recuperados. A partir de allí, descubrieron que los huesos pertenecieron a cuatro individuos, todos de la misma especie. Y con dos de ellos crearon una nueva especie: “Bustingorrytitan shiva”, que es la que presentaron el viernes 22 de marzo.

Pero, la tarea no fue fácil. Para crear esta nueva especie se basaron en un ejemplar, el más completo, que en términos técnicos se conoce como “holotipo”. De este animal se recuperaron cuarenta piezas. Y otro ejemplar, que complementa la información del primero, conocido como “paratipo”, que está representado por seis piezas y es un poco más pequeño que el primero. Considerando ambos dinosaurios, crearon la nueva especie. Así nació Bustingorrytitan shiva.

El nuevo dinosaurio es un saurópodo, un tipo de dinosaurio cuadrúpedo, herbívoro, que incluye a los animales más grandes que hayan poblado los continentes. Estos gigantes del Mesozoico hicieron su aparición hace más de 200 millones de años, posiblemente en el Triásico Tardío y se extinguieron junto con la mayoría de los dinosaurios hacia fines del Cretácico, hace unos 65 millones de años.

Bustingorrytitan shiva es parte de un grupo de dinosaurios que comúnmente no alcanzan grandes tamaños, los Saltasaúridos. Sin embargo, al aplicar un método de estimación de masa corporal dio como resultado que habría pesado como mínimo 50 toneladas, pudiendo alcanzar probablemente las 57 toneladas. Esto coloca a Bustingorrytitan shiva como uno de los saurópodos más grandes registrados. El gigantismo del nuevo dinosaurio corrobora la idea de que los megatitanosaurios, titanosaurios con un peso de 50 toneladas o más, habrían evolucionado más de una vez dentro de los titanosaurios. En Neuquén, Bustingorrytitan se agrega al grupo de gigantes donde se hallan Argentinosaurus huinculensis y Futalognkosaurus dukei.

La ciencia en jaque, otra vez

En la década de 1990, las reducciones presupuestarias fueron uno de los factores que hundieron a las Universidad Nacionales y al Conicet, en una de sus crisis más profundas. Esto condujo al cierre de centros e institutos y al conocido éxodo de la “materia gris” del país. En 2001, una vez más, la situación se agravó y fuimos testigos de la destrucción sistemática del sistema científico tecnológico argentino. Esto fue denunciado por pensadores internos y externos al campo científico. Diego Hurtado en su libro “La ciencia argentina, un proyecto inconcluso”, mostró el entramado que subyace a los vaivenes de la ciencia argentina en el período 1930 – 2000. En esos años Marcelino Cereijido y Laura Reinking publicaron en 2003 “La ignorancia debida”. Ambos fueron contundentes: lo que establece la disparidad entre el rico y el pobre, es una ciencia moderna que ha partido a la humanidad en un Primer Mundo que investiga, crea, produce, vende, decide, define, dicta, impone, censura, invade, y un Tercero que viaja, se comunica, viste, cura y mata con vehículos, ropas, medicamentos y armas que han inventado los del Primero.

En este tiempo de cambios, una vez más somos testigos del afán de “desguace” del sistema científico tecnológico nacional. Son muchas las voces que se han levantado para defenderlo. Tal vez una de las manifestaciones más notables es la carta de los 68 premios Nobel quienes expresaron, en una dura crítica dirigida al presidente Javier Milei, su preocupación por la situación de desfinanciamiento que transita la ciencia argentina.

Quien busca destruir el sistema científico argentino, no puede argumentar que lo hace en nombre de la libertad. Posiblemente desconoce la importancia de la ciencia, o simplemente responde a otros intereses, que no son los de la Nación.

El coloso de las crisis

Hace 93 millones de años, momento en que existió Bustingorrytitan shiva se produjo una crisis en el mundo que generó la desaparición de grandes grupos de animales. Esa fue una crisis debida a causas naturales. Es notable que Bustingorrytitan shiva sea “testigo” de dos crisis más, pero debidas a la acción del ser humano, una en 2001, cuando fue extraído de la tierra y otra, en 2024, cuando sale a la luz pública.

rionegro.com.ar

Dinoguía de la Península Ibérica de Óscar Sanisidro

La península ibérica es un auténtico paraíso para los entusiastas de la paleontología. A lo largo de nuestra geografía se encuentran algunos de los yacimientos de dinosaurios más importantes de Europa. Por tanto, no es de extrañar que tanto España como Portugal cuenten con una enorme oferta de centros de interpretación, museos y yacimientos visitables .

El paleontólogo e ilustrador Óscar Sanisidro presenta un libro donde los pequeños paleontólogos de la casa descubrirán con didácticas ilustraciones a los dinosaurios que habitaron la península ibérica hace millones de años, mientras que los padres podrán planificar el próximo viaje en familia con una completa guía de los museos, rutas, yacimientos y parques temáticos de dinosaurios que se pueden visitar en España y Portugal. Dos libros en uno para no perderse nada de nuestro rico patrimonio paleontológico.

Prepárate para sumergirte en un viaje que te llevará desde las impresionantes huellas de la Ruta de los Dinosaurios en Enciso hasta los extraordinarios fósiles jurásicos descubiertos en los acantilados de Lourinhã. La primera mitad de este libro está dedicada a los pequeños paleontólogos. Se trata de un viaje a través del tiempo, donde cada página revela secretos enterrados durante millones de años. Sírvete de las ilustraciones para imaginar cómo eran las criaturas extintas que una vez poblaron la península. Además, se hace un repaso de los yacimientos paleontológicos más emblemáticos a través de paisajes pretéritos, algunos tan extraños como lejanos en el tiempo. La segunda mitad contiene una guía de viajes para planificar aventuras paleontológicas en familia. Desde museos hasta parques temáticos y yacimientos accesibles, cada destino se convertirá en una experiencia educativa y emocionante, una excusa perfecta para conocer pueblos y parajes. Complementando las descripciones, encontrarás interesantes anécdotas sobre los animales del pasado, los paleontólogos que los estudiaron y las fascinantes interpretaciones populares de sus restos. Se trata, en definitiva, de una herramienta para leer, consultar y disfrutar, un recurso que enriquecerá cada escapada en familia.

mncn.csic.es

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sábado, 23 de marzo de 2024

Alaska era un lugar cálido y lleno de vida hace 100 millones de años

Los científicos han encontrado un conjunto extraordinario de huellas de dinosaurios, plantas fosilizadas y tocones de árboles.

Midjourney/Sarah Romero
En la Prehistoria, Alaska no era el páramo helado y blanco que es hoy día, sino que era un lugar exuberante, cálido y húmedo cuando los dinosaurios vagaban libremente entre Asia y América del Norte, ha descubierto un nuevo estudio sobre una remota extensión del noroeste de Alaska, aportándonos una imagen más clara de Alaska hace aproximadamente 100 millones de años.

"Hemos trabajado en otras tres formaciones, en Denali, en North Slope y en el suroeste de Alaska, y tienen alrededor de 70 millones de años", comentó el profesor de geología de Fairbanks de la Universidad de Alaska, Paul McCarthy y coautor del estudio que publica la revista Geosciences. "Este nuevo se encuentra en una formación que tiene entre 90 y 100 millones de años".

Huellas del Cretácico

Los investigadores han hallado en la Formación Nanushuk un espectacular conjunto de huellas de dinosaurios bastante bien conservadas. Durante las excavaciones realizadas entre 2015 y 2017, se encontraron allí aproximadamente 75 sitios de huellas, junto con plantas fosilizadas, tocones de árboles de unos 60 centímetros de diámetro y otras evidencias de dinosaurios. Las rocas de este período se formaron aproximadamente al mismo tiempo que los geólogos creen que comenzó a formarse una conexión entre Asia y América del Norte llamada Puente Terrestre de Bering, una conexión vital entre los continentes.

El Puente Terrestre de Bering, también conocido como Puente de Beringia o simplemente Beringia, es uno de los accidentes geológicos más importantes de la prehistoria humana. Esta llanura ahora sumergida conectó en la Tierra antigua Asia con América del Norte, durante la época del Pleistoceno, proporcionando un corredor para la migración de humanos, animales y plantas entre los continentes.

"Este lugar era increíblemente rico en huellas de dinosaurios", dijo Anthony Fiorillo, en un comunicado de prensa. "Era como si estuviéramos caminando por el bosque de hace millones de años".

Formación Nanushuk

Su investigación, centrada en la Formación Nanushuk, una capa aflorada de roca sedimentaria que data del período Cretácico medio, proporcionó información sobre las condiciones ambientales de esa época. Al examinar los restos fosilizados, el equipo reunió una instantánea de la vida en Alaska en una Tierra más cálida de lo que se pensaba.

"Lo que nos interesó al observar rocas de esta edad es que este es aproximadamente el momento en que la gente considera el comienzo del Puente Terrestre de Bering, la conexión entre Asia y América del Norte. Queremos saber quién lo estaba usando, cómo lo estaba usando y cuáles eran las condiciones", aclaran los expertos. "El Cretácico medio fue el punto más caluroso del período Cretácico".

La Formación Nanushuk se extiende por la vertiente norte central y occidental y es una rica fuente de evidencia. Se remonta a mediados del Cretácico, aproximadamente cuando surgió por primera vez el Puente Terrestre de Bering.

Las huellas estaban tan bien conservadas que el equipo incluso pudo determinar a qué tipo de dinosaurio pertenecían. El análisis de las huellas de esta zona por parte de los investigadores reveló un predominio de dinosaurios herbívoros bípedos. Estas constituyeron el 59% del total de huellas encontradas. Los herbívoros de cuatro patas representan el 17%, mientras que las aves representan el 15% y los dinosaurios bípedos no aviares, en su mayoría carnívoros, representan el 9% de las huellas. (Además, la abundancia de huellas de aves desenterradas sugiere que el paleoclima cálido de la zona pudo haber atraído especies de aves durante el Cretácico).

"Era como si estuviéramos caminando por el bosque de hace millones de años", apunta Fiorillo. “Durante al menos 400 metros caminábamos por un paisaje antiguo. En ese paisaje encontramos grandes árboles erguidos con arbolitos en el medio y hojas en el suelo. Teníamos huellas en el suelo y heces fosilizadas”.

Respecto al análisis de los tocones de árboles, el examen de isótopos de carbono de algunas de las muestras de madera reveló que la región habría sido mucho más húmeda a mediados del Cretácico, recibiendo un promedio de 178 centímetros de lluvia al año, consistente con que las temperaturas globales promedio de la Tierra en esa época eran significativamente más altas que las actuales.

“La temperatura era mucho más cálida que hoy y lo que posiblemente sea más interesante es que llovía mucho”, dijo Fiorillo.

“En ese paisaje encontramos grandes árboles erguidos con arbolitos en el medio y hojas en el suelo. Teníamos huellas en el suelo y heces fosilizadas. Encontramos numerosos tocones de árboles fosilizados, de unos 60 cm de diámetro. Era como si estuviéramos caminando por el bosque de hace millones de años”, comentan los científicos.

La experiencia de Paul McCarthy en suelos fósiles permitió al equipo reconstruir el antiguo paisaje de Alaska: identificaron canales de ríos, depósitos de inundaciones y otras características ambientales que habrían representado un hábitat perfecto para diversas especies de dinosaurios.

Parece que aun queda mucho trabajo que hacer por la actual Alaska en aras de comprender plenamente las complejidades del pasado de nuestro planeta y, por qué no, sus implicaciones para el futuro.

Referencias: 

Anthony R. Fiorillo et al. 2024. New Dinosaur Ichnological, Sedimentological, and Geochemical Data from a Cretaceous High-Latitude Terrestrial Greenhouse Ecosystem, Nanushuk Formation, North Slope, Alaska. Geosciences 14 (2): 36; doi: 10.3390/geosciences14020036

muyinteresante.es

Santonja considera que los fósiles de dinosaurios «no están abandonados»

Afirma que «están recogidos en la Ley de Patrimonio Natural» que hace referencia a los terrenos pero no a los huesos

El consejero de Cultura, Gonzalo Santonja. ÓSCAR CORCUERA.
El Consejero de Cultura, Gonzalo Santonja, asegura que el patrimonio paleontológico de Salas de los Infantes no está en riesgo. «Es absolutamente incierto que ese patrimonio estén abandonado, hay una ley que lo protege y esos artículos están en la Ley de Patrimonio natural», señaló. Considera que, al estar en esta ley, no debe incluirse como competencia en la Ley de Patrimonio que se está debatiendo como reclaman los expertos científicos en paleontología y, recientemente, la Federación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE).

Santonja reconoce que la Ley de Patrimonio Cultural está en «proceso de elaboración y hay distintas interpretaciones» e insiste en que los fósiles de dinosaurios «son patrimonio, sin ninguna duda, y están acogidos a la Ley de Patrimonio Natural y a mí me parece que ahí están bien, es algo que puede cambiar o no, es una cuestión que se está hablando», reconoce.

Esta normativa, que implica a la Consejería de Medio Ambiente, reconoce en su artículo 21 la categoría de suelo de protección natural a los lugares geológicos o paleontológicos de interés especial como las vías pecuarias, los montes de utilidad pública o los árboles notables, entre otros. En el Artículo 90 de la norma se establece que «son lugares geológicos o paleontológicos de interés especial las áreas (...) presenten una o varias características consideradas de importancia dentro de la historia geológica y paleontológica».

El vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Juan García-Gallardo, ya avanzó en su visita a Salas de los Infantes que «tenemos pendiente trabajar con diferentes consejerías a ver qué encaje se puede dar al Museo para que tenga una mejor relación con la Junta de Castilla y León». Señaló que «sabemos que está en tierra de nadie y tiene un encaje difícil en la Ley de Patrimonio pero hay que dar una respuesta a esto».

Desde el Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas de los Infantes han solicitado mantener el encuadre legal de protección de los fósiles de dinosaurios en la Ley de Patrimonio Cultural puesto que, como los restos de fauna de épocas prehistóricas, se necesita excavar, restaurar y divulgar. En Cultura estiman que en patrimonio cultural deben enmarcarse todo aquello vinculado al ser humano, es decir, antrópico. El patrimonio paleontológico es no antrópico y es el argumento para la exclusión.

Algo que no entienden desde diferentes ámbitos. Recientemente mente un grupo de especialistas y catedráticos de paleontología y arqueología de universidades como la del País Vasco, la UBU, la Universidad de Zaragoza, la de León, la UNED, La Rioja, Vigo, Santander, Salamanca o Barcelona y científicos de centros como el Cenieh, el Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont, responsables del Parque Cultural Dinomanía Cinctorres (Castellón), Paleoymas o el Académico Numerario de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, José Luis Sanz García.

En la carta remitida a la Consejería de Cultura explican que «los fósiles directos o indirectos (esqueletos, huesos, árboles, plantas) de seres de épocas previas al periodo Cuaternario de la Era Cenozoica son bienes muebles que no contempla la Ley de Patrimonio Natural de Castilla y León lo que significa una grave desprotección de estos restos y crearía una situación grave y de amenaza para estos bienes». Recuerdan que la legislación estatal y la mayoría de las autonómicas integran el patrimonio paleontológico no antrópico en sus leyes de patrimonio Cultural. «Todas estas leyes establecen figuras de prevención, protección, conservación, divulgación, gestión y acceso a la financiación». Y recuerdan la trascendencia internacional de los restos con nueve especies nuevas que son reconocidas por la comunidad científica internacional.

La Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE) también han remitido un escrito a Cultura junto a otros colectivos económicos de la ciudad para reivindicar que los fósiles de dinosaurios se incorporen como bienes integrantes del Patrimonio cultural. Las entidades empresariales remarcan la importancia de los dinosaurios y todo lo que le rodea en el mantenimiento del tejido empresarial de la zona. Consideran que «el aprovechamiento de esta riqueza colaboraría en el desarrollo económico del medio rural, periférico y montañoso que contribuiría a frenar el envejecimiento, crear puestos de trabajo especializados e impulsar el turismo».

elcorreodeburgos.com