domingo, 18 de agosto de 2019

Turismo paleontológico

De la ruta de los dinosaurios en Argentina al mejor museo jurásico en China: destinos para viajar en el tiempo en busca de las huellas de la vida hace millones de años

La réplica del Titanosaurio en la entrada de Trelew.
Caminaban por estas tierras australes con pisadas de gigantes dominando el paisaje. Eran amos y señores del mundo en tiempos prehistóricos y hoy, millones de años después, despiertan fascinación. Museo y parques temáticos al aire libre permiten descubrir un poco más sobre la morfología de estos seres y su forma de vida en aquellos lejanos días en que nuestro planeta era completamente diferente.
  
Huellas, huevos, huesos, historias: el turismo paleontológico invita a recorrer los rastros de esos seres extintos. Países como México, China o España cuentan con destinos imperdibles para todo fanático de las especies prehistóricas (ver aparte).

En Argentina, esta modalidad de turismo también fue cobrando fuerza en los últimos años, al ritmo de hallazgos valiosos en distintos rincones de nuestro país que fueron noticia en todo el mundo.

La ruta de los dinosaurios es un recorrido turístico científica-cultural que permite integrar a distintos parques geológicos y paleontológicos que existen en la Argentina. El Parque Nacional Talampaya en La Rioja, el Parque Natural Ischigualasto más conocido como "Valle de la Luna", en San Juan, el Parque Nacional de Sierra de las Quijadas en San Luis.

A ellos se suma la localidad de Malargüe en la provincia de Mendoza con el proyecto denominado "Huellas de dinosaurios".

Restos fósiles y réplicas de dinosaurios en tamaño real se combinan con los más impactantes escenarios naturales.

Las señales de la vida prehistórica se extienden también más al sur, en el Valle de los Dinosaurios neuquino, en la Reserva Natural Valle Cretácico -en el norte de Río Negro-y los bosques petrificados de Chubut y Santa Cruz, entre otros puntos que conservan nuestro patrimonio paleográfico.

Expertos científicos y nerds aficionados, exploradores y aventureros que no pierden huella los visitan. 

A través de senderos rojizos, en el mismo lugar donde anidaban y empollaban sus huevos animales prehistóricos, el Parque Geológico Natural Sanagasta hoy recibe a los viajeros que buscan conocer el pasado. Así lo describen desde la Secretaría de Turismo de la provincia.

Entre los atractivos, es posible admirar las formaciones cretácicas, de curiosas siluetas en el bolsón de Huaco, a la vera de la Ruta 75. En esa región, los míticos animales hacían sus nidos y de los vestigios de ese pasado se traducen sus costumbres, entre ellas, las técnicas con las que empollaban sus huevos y anidaban. En ese lugar, un centro de interpretación ayuda a descubrir la evolución de estos gigantes.

El yacimiento, al norte de la localidad de Sanagasta, posee también plantas fósiles y toda una historia de erosión eólica; son entre 65 y 95 millones de años de recorrido, un espacio de tiempo que resulta difícil imaginar y que invita al descubrimiento.

“La riqueza del lugar dio pie a la creación de los sitios naturales protegidos con el fin de preservar los restos paleontológicos de joyas tales como los popularmente llamados riojasaurios, entre los dinosaurios más grandes de la Argentina”, explican. 

Las réplicas a escala de reptiles voladores, carnívoros de diez metros de largo y la especie herbívora de extenso cuello e igual cola bautizado titanosaurius emplazadas en soledad en el paisaje imponente riojano, en los mismos lugares donde fueron hallados huevos y zonas de anidada, llaman la atención de los turistas y transportan a un mundo desconocido. Toda la información sobre dónde comer, dormir, que agencia contratar y como llegar se puede consultar en la Secretaria de Turismo de La Rioja al tel: 0054 0380 4426345 o mediante sus redes sociales.

Réplicas gigantes de dinosaurios sorprenden en el parque Sanagasta

No demasiado lejos de allí, el Parque Nacional Talampaya es otra de las paradas indispensables. Recibe aproximadamente 60.000 visitantes al año, y es uno de los lugares en la Argentina con mayores hallazgos de fósiles animales y de fl ora, que responden a la población que tuvo lugar en el período triásico de la era mesozoica hace 225 millones. Por esta razón ofrece una exhibición de 16 réplicas de dinosaurios en tamaño real en el Sendero del Triásico que tiene como objetivo recrear la vida animal durante la prehistoria. Según un informe elaborado por Booking.com, portal que conecta a los viajeros con la variedad más amplia de alojamientos, el parque ofrece diferentes servicios y hasta se puede acampar en él. La entrada general tiene un valor de $400 y hay distintas tarifas bonificadas. 

Experiencia que combina hallazgos científicos y bellezas naturales

Tierra de gigantes
En el 2014, en Chubut fue descubierto el dinosaurio más grande del mundo el Titanosaurio. Tenía un peso de 15 toneladas, 40 metros de largo y 12 metros de altura. Una réplica del mismo puede visitarse desde hace un par de años en el ingreso a Trelew. Pero hay mucho más para ver en esa provincia. El Museo Paleontológico Egidio Feruglio concentra los hallazgos fósiles más importantes de la Patagonia. Posee un concepto de museo contemporáneo, diseñado desde el período geológico actual hasta la Era Paleozoica con sus antiguos registros. Posee más de 1.700 piezas fósiles y 30 ejemplares de dinosaurios, junto a maquetas y láminas explicativas. Se realizan visitas guiadas para grupos de 30 personas, en idioma español, inglés, italiano y alemán. Entre la colección se encuentra el Giganotosaurus uno de los dinosaurios carnívoros más grandes hasta ahora conocidos.

En Neuquén, el Museo Carmen Funes contiene una de las mayores colecciones de dinosaurios patagónicos del mundo, con aproximadamente 600 ejemplares. Dentro de ellos, se encuentran restos de invertebrados marinos y vertebrados continentales extinguidos, hallados en el Valle de los Dinosaurios. El más destacado es el Argentinosaurus Huinculensis, uno de los dinosaurios más grandes conocidos hasta el momento, del cual se pueden conocer sus restos originales y una reconstrucción completa.

El Parque Temático Nahuelito, en Río Negro, cuenta con más de 3 hectáreas de bosques con más de 30 réplicas en tamaño natural y escala de los principales dinosaurios del período cretácico.

El Parque Nacional Sierra de las Quijadas en San Luis es otra de las paradas obligadas en el camino hacia la prehistoria. En el Potrero de la Aguada, se pueden encontrar huellas visibles de dinosaurios que se conservaron en el tiempo y fueron causa del clima semiárido, lagunas y ríos que componían el paisaje de la zona más de 120 millones de años atrás. Dentro de los fósiles recuperados, se destaca el Pterosaurios Guiñazui, un reptil volador único en el planeta, cuyos restos se pueden conocer en el Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional de la provincia.

Un paseo que se transforma en una nueva forma de ver el mundo, tal como existía, millones y millones de años atrás.

Pastoreaba su ganado y encontró fósiles de dinosaurios en Río Negro

Los huevos hallados son de neosaurópodos que habitaban la zona hace 70 millones de años

Montes del Plata.
Investigadores de la Facultad de Ciencias encontraron este sábado 10 de agoto fósiles de huevos de dinosaurios de hace 70 millones de años en un establecimiento de la empresa forestal Montes del Plata, frente a la localidad de Algorta, en Río Negro.

El hallazgo fue “casual” gracias a que un productor que pastoreaba su ganado en predios de la empresa encontró algo “inusual” bajo las raíces de un árbol caído a causa de un temporal: era un huevo de dinosaurio.

Montes del Plata.
La empresa le comunicó al Museo Nacional de Historia Natural y a la Facultad de Ciencias para que pudiera identificar y poner en valor el descubrimiento. A partir de allí comenzó un trabajo de prospección paleontológico a cargo de expertos de ambas instituciones.

La investigación realizada hasta el momento permitió encontrar más cáscaras de huevos fósiles en excelente estado de preservación. De hecho, se logró identificarlas como neosaurópodos, animales que se remontan al Cretácico Tardío, hace 70 millones de años.

Los expertos realizarán un estudio más amplio en laboratorio, del que se desprenderán nuevos resultados que serán difundidos en las próximas semanas.

El hallazgo del “sitio de nidificación brindará información importante sobre cómo era el comportamiento reproductivo de estos animales al incubar”, dijo el paleontólogo Andrés Batista.

Montes del Plata.
Si bien ya se habían encontrado fragmentos de huevos, este es el primer sitio de nidificación que se encuentra en el país. “Esto permitirá responder preguntas tales como ¿cómo anidaban? ¿Cuántos huevos ponían? ¿Enterraban los huevos? ¿Hay embriones en su interior? En definitiva, saber más de cómo era la vida de estos dinosaurios que pertenecerían a un grupo particular denominado titanosaurios”, agregó Batista.

En base a otros descubrimientos, principalmente en Argentina, se entiende que estos dinosaurios anidaban en lugares comunes, realizaban grandes hoyos y ponían una gran cantidad de huevos que enterraban y luego se marchaban, por lo que no había cuidado parental.

Batista señaló que “se trata de un hito para la comunidad científica de Uruguay” y también “a nivel regional e internacional, ya que permitirá complementar información existente sobre el tema”.

Según Montes del Plata, los “cuidados forestales” que hace la compañía en sus predios “aseguran la buena conservación, no solo de hallazgos de este tipo, sino también de otros sitios de alto valor que existen en los predios”. Entre ellos, pinturas rupestres o sitios de valor ambiental que se gestionan “para su buena conservación”, comentó el coordinador de Medio Ambiente de Montes del Plata, Horacio Giordano.

Hace 100 años: Daniel Jiménez de Cisneros y la geología y paleontología


Foto realizada por Cisneros a principios del siglo XX del Frare. Información.
Hace ahora cien años, el catedrático de Historia Natural Daniel Jiménez de Cisneros y Hervás, uno de los geólogos y paleontólogos más relevantes del primer tercio del siglo XX, publicaba en la revista Ibérica una síntesis geológica y paleontológica de la sierra de Crevillent. Ibérica era, a la sazón, una revista pionera de la divulgación científica en lengua castellana. De este modo plasmaba más de una década de visitas continuadas, dedicadas al estudio de la Geología y la Paleontología de la sierra de Crevillent que, junto a otros relieves del sur de Alicante y parte de Murcia, ocuparon buena parte de su producción científica.

Nacido en Caravaca en 1863, pasó la mayor parte de sus treinta primeros años de vida en la Región de Murcia, donde cursó el bachillerato e incluso los estudios universitarios, en parte a distancia, en la Universidad de Madrid, siempre con excelentes resultados. Hacia 1892 se traslada a Gijón tras obtener destino como catedrático de Historia Natural en el Real Instituto Jovellanos. Y a partir de 1904 queda vinculado de manera definitiva a Alicante, al conseguir traslado al Instituto General y Técnico, hoy IES Jorge Juan, de nuevo como catedrático de Historia Natural. Allí ejercería como director y vicedirector, además de desplegar una intensa actividad docente y de investigación.

Presidente de la Sociedad Ibérica de Ciencias Naturales, miembro de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales así como de la Accademia Pontificia Nuovi Lincei, etc., su trayectoria profesional está jalonada por numerosos logros, abordados por distintos autores, entre ellos y en primer lugar F. Gómez Llueca, uno de sus más directos colaboradores, así como su propio hijo, Miguel Jiménez de Cisneros, a quien debemos la conservación de su legado. Más recientemente, en 2004, sus nietos, hijos de Miguel, y un grupo de investigadores de la Universidad de Alicante y del IES Jorge Juan, celebraban en la citada universidad un Simposio Homenaje del que tomaron parte una larga serie de colaboraciones científicas, un hito en el conocimiento de este pionero de la Geología y la Paleontología de comienzos del siglo XX.

Son múltiples los aspectos que se podrían destacar de su trayectoria. De su labor docente es especialmente reseñable una práctica innovadora consistente en trasladar parte de sus clases fuera del aula, a través del «excursionismo científico-didáctico», lo que le alinea con la renovación pedagógica de la Institución Libre de Enseñanza.

También cabe destacar su faceta de divulgador científico, especialmente en la citada revista Ibérica. Si bien, resalta su investigación en el ámbito geológico y paleontológico. Entre sus más de 150 trabajos, una de sus obras de referencia es Geología y Paleontología de Alicante, publicada en 1917 por el Museo Nacional de Ciencias Naturales. En esas mismas fechas aparecería su capítulo de «Geología y Paleontología» dentro de la obra de Carreras y Candi Geografía General del Reino de Valencia. Y también en torno a esos años aparece un trabajo de síntesis sobre la sierra de Crevillent, citado al inicio de estas líneas.

La sierra de Crevillent le sirvió tanto para desplegar las clases prácticas entre su alumnado, como para desarrollar una intensa actividad de investigación que le llevó a identificar y caracterizar los principales periodos geológicos representados en esa alineación montañosa, así como algunos de sus más destacados yacimientos paleontológicos. Sobre esa sierra llegó a diseñar hasta cuatro itinerarios geológicos, algo realmente novedoso en aquel momento para nuestras tierras.

En definitiva, sus aportaciones a la Geología y Paleontología de las primeras décadas del siglo XX y para el ámbito del sudeste resultan muy relevantes. Es ese un periodo marcado por lo que se ha dado en llamar la «Edad de Plata» de la cultura y la ciencia españolas, a la que contribuyeron las generaciones del 98, del 14 y del 27, con figuras de la talla de Ortega y Gasset, María Zambrano y de científicos como Ramón y Cajal. La labor de Jiménez de Cisneros queda enmarcada en ese contexto. Dentro de sus posibilidades y no sin importantes limitaciones, aportaría su grano de arena al desarrollo de la ciencia en una España aún eminentemente rural y analfabeta. Y nuestras comarcas se beneficiaron de su infatigable labor de investigación.

Hoy, cuando se cumplen cien años de algunos de sus trabajos más destacados sobre la sierra de Crevillent, se pretende volver a poner de relieve su figura, recordando sus principales aportaciones a nivel local y comarcal, de la mano de algunos de los más destacados especialistas en relación con su trayectoria y con la Geología y Paleontología de estas comarcas.

Los apoyos del Ayuntamiento de Crevillent, a través de su área de Cultura, así como del IES Jorge Juan y la Universidad de Alicante, junto a otra serie de colaboradores entre los que destacan especialmente los nietos de Jiménez de Cisneros, son claves para poder llevar a término una serie de eventos entre los que figuran el curso de verano de la UMH en la sede de Crevillent en septiembre, una exposición y la edición de un volumen que recogerá distintas colaboraciones científicas. La efeméride es una ocasión para que en Crevillent y comarcas vecinas se reconozca su labor pionera en la investigación geológica y paleontológica del sur de Alicante.


domingo, 11 de agosto de 2019

HORARIO MUSEO DE DINOSAURIOS FIESTAS PATRONALES 2019

Con motivo de las Fiestas Patronales de Nuestra Señora y San Roque de Salas de los Infantes, el Museo de Dinosaurios tendrá el siguiente horario:





































Después de las Fiestas Patronales, el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, volverá a su horario habitual de apertura.

¡DESDE EL MUSEO DE DINOSAURIOS Y LA FUNDACIÓN DINOSAURIOS CYL OS DESEAMOS UNAS FELICES FIESTAS A TODOS LOS SALENSES Y A TODOS LOS VISITANTES!

Descubren el bosque fósil más antiguo de Asia

El ejemplo más grande de un bosque devónico, 250.000 metros cuadrados de árboles de licópsidos fosilizados, ha sido descubierto recientemente cerca de Xinhang, en la provincia China de Anhui.

Reconstrucción del paisaje del bosque de Xinhang - CURRENT BIOLOGY/ 
DEMIN WANG ET AL.
Este bosque fósil es el primer ejemplo de bosque en Asia y ha sido descrito en Current Biology por investigadores de las universidades de Pekín y Linyi, en China.   

El período Devónico, que fue desde hace 419 millones a 359 millones de años, es conocido por el tiktaalik, un pez con aletas lobuladas que a menudo se representa arrastrándose a la tierra. Sin embargo, la 'edad de los peces', como se llama el período, también vio un progreso evolutivo en las plantas.

Los árboles licópsidos encontrados en el bosque de Xinhang se parecían a palmeras, con troncos sin ramas y coronas frondosas, y crecieron en un entorno costero propenso a las inundaciones. Estos árboles tenían normalmente menos de 3,2 metros de altura, pero el más alto se estimó en 7,7 metros, más alto que una jirafa de tamaño medio.

Los licópsidos gigantes definirían más tarde el período Carbonífero, que siguió al Devónico, y se convertirían en gran parte del carbón que se extrae hoy. El bosque Xinhang representa los primeros sistemas de raíces que hicieron posible su altura. Se han encontrado otros dos bosques fósiles devonios: uno en Estados Unidos y otro en Noruega.

"La gran densidad y el pequeño tamaño de los árboles podrían hacer que el bosque de Xinhang sea muy similar a un campo de caña de azúcar, aunque sus plantas se distribuyen en parches --dice Deming Wang, profesor de la Facultad de Ciencias de la Tierra y del Espacio en la Universidad de Pekín y coautor del artículo junto con Min Qin, de la Universidad de Linyi--. También podría ser que el bosque de licopsidos de Xinhang era muy parecido a los manglares a lo largo de la costa, ya que se encuentran en un entorno similar y desempeñan funciones ecológicas comparables”.

Los árboles fosilizados son visibles en las paredes de las canteras de arcilla de Jianchuan y Yongchuan, sobre un lecho de arenisca de cuatro metros de espesor. Algunos fósiles incluían estructuras similares a piñas con megaesporas, y los diámetros de los troncos fosilizados se usaron para estimar las alturas de los árboles. Los autores comentaron que era difícil marcar y contar todos los árboles.

"La cantera de Jianchuan ha sido minada durante varios años y siempre hubo algunas excavadoras trabajando en la sección. Las excavaciones en las canteras han beneficiado nuestro hallazgo e investigación porque cuando las excavadoras se detienen o se van, nos acercamos a los muros altos y buscamos troncos de licópsidos que hayan quedado a la vista --explica Wang, quien, con Qin, encontró la primera colección de troncos fósiles en la mina en 2016--. El descubrimiento continuo de nuevos fósiles de árboles in situ es fantástico. Como dice un viejo dicho: lo mejor siempre está por llegar”.


Cientos de fósiles desbordan el Museo de Dinosaurios

Desde 2004 se espera una ampliación que no llega / No se expone ni el 10% de lo que está almacenado

Caterine Arias trabaja en el exiguo espacio de la zona de restauración donde se
acumulan los fósiles esperando turno envueltos en 'momias'. Israel L. Murillo.
SALAS DE LOS INFANTES
Hace unos días que el equipo de excavadores de Torrelara se ha ido. Catherine Arias se encarga de inventariar y ordenar las 179 nuevas piezas que llegan del campo. No hay espacio. El depósito del Museo de Dinosaurios hace años que se quedó pequeño. Lo que en el Plan PAHIS del Patrimonio de Castilla y León de 2004 aparecía como un gran museo de dinosaurios, con equipo de restauración e investigación, en coordinación con el museo de Icnitas de Soria, se quedó sobre el papel ante diferencias entre el Ayuntamiento de Salas de los Infantes y la Junta de Castilla y León. Desencuentros sobre la parcela y la gestión tienen encallado el desarrollo de un proyecto que llegó a tener dos partidas presupuestarias para arrancar.

Quince años después en las pequeñas vitrinas y las cuatro paredes del Museo de Salas apenas se puede exponer ni un 10% de los fósiles recuperados durante todos estos años por el Colectivo Arqueológico y Paleontológio de Salas (CAS) y la Fundación Dinosaurios de Castilla y León, financiada por el Ayuntamiento de la localidad y la Diputación. Y las que se ven no son las piezas más importantes. Dos de los cuatro holotipos de dinosaurios más espectaculares como los saurópodos Demandasaurus o Europatitan, con un cuello de 11 metros, se guardan. «Muchos vienen atraídos por esos nombres, que se han definido aquí, que tienen su importancia como Demandasaurus que confirma el trasvase de dinosaurios entre África y Europa, pero ¿dónde los metemos?», lamenta el director del museo, Fidel Torcida.

En la zona de depósito de restos, perfectamente ordenados en cada pequeño rincón que encuentran, con paredes repletas de estanterías, está la reconstrucción de la vida en la Sierra de la Demanda entre el Jurásico y el Cretácico. Hay restos de hasta 21 ejemplares de dinosaurios diferentes, siete tipos de fósiles de otros vertebrados y 14 especies vegetales de 145 a 125 millones de años antigüedad. Allí se conservan restos de cuatro holotipos, dos de ellos de saurópodos que podrían estar expuestos al contar con diferentes partes de su anatomía, pero no caben. Algunas piezas están desmontadas «no hay espacio» y otras se dejan montadas en un rincón del laboratorio «porque al estar en estudio lo necesitas incorporado», explica Torcida.

En Torrelara, en tres campañas, ya han aparecido más de 400 fósiles. Muchos de gran tamaño como la columna del saurópodo de una tonelada de peso que se tuvo que extraer del yacimiento con una grúa el verano pasado. En un año no se ha podido tocar. «Necesitamos mucho tiempo para restaurar lo de Torrelara, son años de trabajo y ahora mismo no podemos asegurar a una persona a jornada completa todo el año. Aquí hay muchísimo trabajo como para dos o tres restauradores», señala Torcida. Así que las piezas más grandes se conservan en unos almacenes municipales hasta que la ampliación propuesta por el Ayuntamiento con fondos propios sea una realidad.

Aún así las momias (protección que rodea al fósil que se extrae con sedimento del yacimiento para evitar que se dañe en el traslado y hasta que se restaura y consolida) se acumulan en un laboratorio de restauración que se queda pequeño. En la mesa de trabajo una vértebra de la espalda que «es interesante para identificar la especie». Se ha eliminado la capa de poliuretano que la rodeaba y «se va limpiando poco a poco», explica la restauradora Catherine Arias. Un proceso que le llevará tres semanas. «Está muy fragmentado y eso te obliga a ir limpiando, consolidando y parando y mientras espero tengo cosas pequeñitas como dientes y así para hacerlo cuando no puedo intervenir en la vértebra».
Reseña que tendría material para trabajar tres piezas al mismo tiempo en el proceso de espera que tiene la intervención. «El problema es que este laboratorio al ser pequeñito no puedes tener varias piezas similares para trabajar en ellas», añade.

Esto hace que el trabajo posterior a la excavación sea extraordinariamente lento. El equipo de investigación tiene sus trabajos a parte de esta labor. Torcida es profesor de Geología y Biología en un instituto de Logroño. «Usamos nuestro tiempo libre para esto porque nos apasiona y hacemos lo que podemos con los medios que tenemos», explica el también docente y miembro del CAS de Salas, Victor Urién.

De ahí que, si un equipo de investigación dedicado a un proyecto al 100% y con fondos públicos de investigación tarda más de un año en elaborar una publicación, aquí los tiempos son aún lentos por la envergadura del material a estudio y por la falta de continuidad en la investigación que no permite mirar a largo plazo. Demandasaurus darwinii apareció en el campo en 2004 pero no se publicó su existencia y su nombre, puesto que la especie se ha definido aquí, hasta 2011.
Con Europatitan Eastwodii, otro saurópodo que dio la vuelta al mundo y que se definió en estas tierras de la Demanda, se tardaron once años desde que se extrajeron las piezas de 2004 a 2006 y se divulgó en una revista científica en 2017.

Ciencia que realizan una decena de investigadores y voluntarios de la Fundación Dinosaurios de Castilla y León, y el CAS que creen en el retorno en el ámbito rural al que pertenecen los restos. Un nicho de desarrollo en medio de la España vaciada. «Es una posibilidad de crear puestos de trabajo cualificados, especializados, que crean masa crítica y que ya se ha sentido en el sector turístico, pero faltan cosas por hacer», resume Urién.
Respecto a la ampliación que ya ha avanzado el Ayuntamiento «está muy bien pero eso no nos resuelve el problema de espacio lo que hay que hacer es pensar en el futuro», avanza Torcida. Por eso creen que el proyecto de entrar en la red de museos regionales, con capacidad de desarrollo de investigación y con un equipo de una o dos personas de restauración.

«Aquí hay material para un proyecto internacional y si no hay un compromiso de la Junta por implicarse en el mantenimiento no es viable para un Ayuntamiento de 2.000 habitantes», consideran.
Desde la administración regional apuntan que «estamos dispuestos a colaborar, mediante las fuentes de financiación posibles, en la construcción del centro, siempre que pueda contarse con terrenos que cumplan los requerimientos técnicos, y que se aseguren las posibilidades de una gestión sostenible de la infraestructura», explican desde Patrimonio.

Con todo, el modesto viaje que se propone hacia el mundo del jurásico en este rincón de la provincia de Burgos permite ver de una manera clara qué había en este rincón que atraía a grandes herbívoros por su vegetación y agua y, tras ellos para darles caza, los dinosaurios carnívoros. Y están a pocos metros porque «este suelo que pisamos en esta zona es el mismo que había entonces», de ahí que se hayan documentado más de dos centenares de yacimientos de los que sólo se han excavado ocho.

Más información (y fotos) en la edición impresa


Hallan un nuevo tipo de dinosaurio en Sudáfrica con un fósil mal identificado

El animal ha sido bautizado como Ngwevu intloko (equivalente a “calavera gris” en lengua xhosa) y es una nueva especie de sauropodomorfo perteneciente al Jurásico temprano, cuando los grandes dinosaurios comenzaban a dominar la Tierra.

PEER J/KIMBERLEY CHAPELLE ET AL.
El Ngwevu intloko era bípedo, tenía un cuerpo robusto, un cuello largo y delgado y una cabeza pequeña. Medía unos tres metros desde el hocico hasta la punta de la cola y probablemente era omnívoro, capaz de alimentarse tanto de plantas como de pequeños animales. La autora del descubrimiento es la investigadora Kimberley Chapelle, quien contaba con la supervisión del profesor Paul Barrett del Museo de Historia Natural británico.

“Es un nuevo dinosaurio que había estado escondido a plena vista”, explicó Barrett, según un comunicado difundido hoy por la Universidad de Witwatersrand. El espécimen estuvo en las colecciones de Johannesburgo durante unos 30 años y muchos científicos lo habían estudiado ya.

Pero todos pensaron que se trataba de un ejemplo extraño de massospondylus”, detalló el investigador. Los massospondylus, pertenecientes al grupo de los sauropodomorfos (predecesores de los saurópodos) , son hallados con relativa regularidad en el sur de África, pero este hallazgo levanta interrogantes sobre la posibilidad de que existieran más variantes de sauropodomorfos en la zona de lo que se creía hasta ahora.

“Para estar seguros de que se trata de una nueva especie es crucial descartar la posibilidad de que se trate de una versión más joven o más antigua de una especie ya existente. Esto es muy difícil de lograr con fósiles ya que es raro tener una serie completa de fósiles de distintas edades de una sola especie”, indicó Chapelle.

Dado que sí que hay bastantes muestras de massospondylus encontrados en la región, la investigadora fue capaz de descartar que las diferencias se puedan atribuir a la edad.

“Esta nueva especie es interesante porque antes pensábamos que realmente solo había una solo tipo de sauropodomorfo viviendo en Sudáfrica en este periodo”, completó Barrett.

El fósil que dio lugar al descubrimiento está bastante completo y la calavera está remarcablemente bien conservada. El hallazgo, que ha sido difundido en la publicación científica PeerJ, ayudará a entender mejor la transición entre el Triásico y el Jurásico, un periodo que transcurrió hace unos 200 millones de años.

sábado, 10 de agosto de 2019

Conferenciantes de las VIII Jornadas Internacionales sobre Paleontología de Dinosaurios y su Entorno

Cartel con los conferenciantes (y sus ponencias) de las VIII Jornadas Internacionales sobre Paleontología de Dinosaurios y su Entorno

Es interesante destacar que los Amigos y colaboradores es de la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León pueden inscribirse gratuitamente en el Congreso
(Conciertos, exposiciones y excursión abiertas para el público en general)








































Recepción de participantes:
Se realizará a partir del día 4 de septiembre en el Museo de Dinosaurios (desde las 16:30 hasta las 19:30 horas) y el día 5 de septiembre en el Teatro -Auditorio "Gran Casino" de Salas de los Infantes, Calle Jesús Aparicio, 6, Salas de los Infantes. La entrega de documentación e inscripción se hará desde las 8:30 h. hasta las 9:15 h.

Lugar de celebración:
Las Jornadas se celebrarán en el Teatro-Auditorio "Gran Casino" (calle Jesús Aparicio 6, Salas de los Infantes, Burgos).

dinosaurioscyl.blogspot.com

Balance de la campaña de excavaciones de dinosaurios en Torrelara

El director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, Fidel Torcida, y uno de los responsables del CAS (Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas), Víctor Urién, hacen balance de los avances y descubrimientos de la última campaña de excavaciones de dinosaurios en la zona de Torrelara.


LA RESTAURADORA DE DINOSAURIOS

La restauradora del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes en la contraportada del Diario de Burgos. 
Caterine Arias sigue insistiendo en el potencial del Museo salense, con piezas únicas, y en la necesidad de ampliarlo.






































martes, 6 de agosto de 2019

Conferencia: Los dinosaurios de Torrelara: Nuevos hallazgos 2019

El yacimiento de Torrelara, ubicado en la provincia de Burgos, se ha confirmado como pieza "clave" en el estudio de las faunas de dinosaurios en Europa en el tránsito del periodo Jurásico al Cretácico, según ha señalado el responsable del Colectivo Arqueológico Paleontológico Salense y director de las excavaciones, Fidel Torcida.

Torcida, quien presentó esta misma semana los resultados en la Sala Polisón (Burgos) de la tercera campaña de excavaciones en este yacimiento, ha puesto en valor los hallazgos en este enclave, donde se han recuperado en esta campaña más fósiles de un dinosaurio saurópodo, un animal de características gigantes y que ya se presenta como uno de los esqueletos más completos del norte del Sistema Ibérico.

Para el próximo jueves 8 de agosto, el director de las excavaciones y del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, Fidel Torcida, dará una charla donde adelantará, a sus paisanos y aquellos que se quieran acercar, aspectos de los restos -tan importantes- descubiertos en esta III Campaña de excavaciones paleontológicas de dinosaurios del yacimiento de Valdepalazuelos-Tenadas del Carrascal (Torrelara, Burgos).








































¡Os esperamos!

domingo, 4 de agosto de 2019

RECORDATORIO: XI CONCURSO INTERNACIONAL DE ILUSTRACIONES CIENTÍFICAS DE DINOSAURIOS 2019

La Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castillay León y el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes organizan un año más el XI Concurso Internacional de Ilustraciones Científicas de Dinosaurios 2019. En esta 11ª edición, de nuevo vuelve a colaborar la empresa salense Hernáiz Construcciones Hercam, S.L., a la que volvemos a agradecer su implicación en el concurso.

Podrán participar todas las personas españolas o de cualquier nacionalidad sin límite de edad.

El tema principal del concurso son las ilustraciones sobre dinosaurios y otros seres vivos contemporáneos suyos. Las ilustraciones pueden representar reconstrucciones de los animales en vida, en su medio o de los fósiles originales.

El plazo de envío será desde el 22 de marzo hasta el 27 de octubre de 2019.

Podéis descargaros las bases (en castellano e inglés) en el siguiente enlace: pincha aquí.

Listado de dinosaurios, otros vertebrados y plantas de la comarca de Salas de los Infantes (pincha aquí).

Listado de alojamientos para las VIII Jornadas Internacionales sobre Paleontología de Dinosaurios y su Entorno

Desde la organización quieren facilitar la búsqueda de alojamiento para los asistentes a las VIII Jornadas Internacionales sobre Paleontología de Dinosaurios y su Entorno.

Os dejamos un archivo Excel con un listado de posibles alojamientos. En color están resaltados los de Salas de los Infantes y los más cercanos a Salas.


Aconsejamos a los inscritos que busquen y reserven plaza cuanto antes.

¿Por qué se extinguieron los dinosaurios?

Descubre cómo se produjo la extinción masiva hace 66 millones de años y las pruebas de qué puso fin a la era de los dinosaurios.

Un pequeño celurosaurio, un dinosaurio con plumas en la cola que vivió hace 
99 millones de años, se acerca a una rama cubierta de resina del suelo forestal 
en una ilustración. FOTO POR CHUNG-TAT CHEUNG (ILUSTRACIÓN)
Numerosos fósiles de huesos, dientes, huellas y otras pruebas sólidas han revelado que la Tierra fue el terreno de los dinosaurios durante al menos 230 millones de años. Pero hasta ahora no se ha hallado ni un solo resto de dinosaurio en rocas de antigüedad inferior a 66 millones de años. En ese momento, cuando el Cretácico daba paso al Paleógeno, parece que los dinosaurios no aviares dejaron de existir súbitamente.

También siguieron ese camino algunos reptiles marinos temibles como el mosasaurio, el ictiosaurio y el plesiosaurio, así como los reptiles voladores denominados pterosaurios. Los bosques antiguos parecen haberse incendiado en gran parte del planeta. Y aunque algunos mamíferos, aves, reptiles pequeños, peces y anfibios sobrevivieron, la diversidad de las formas de vida restantes se desplomó de forma precipitada. En total, esta extinción masiva se cobró tres cuartos de la vida en la Tierra.

DINOSAURIOS 101Más de mil especies de dinosaurios poblaron la Tierra. Te enseñamos cuáles eran los más grandes y pequeños, qué comían y cómo se comportaban, así como datos sorprendentes sobre su extinción.
Los paleontólogos se han esforzado mucho por desentrañar qué ocurrió y las teorías de qué fue lo que acabó con los dinosaurios y el resto de los habitantes del planeta en el Cretácico han oscilado de lo plausible a lo disparatado. Por ahora, hay dos hipótesis principales que se debaten dentro de la comunidad científica. ¿Fueron los dinosaurios víctimas de la violencia extraplanetaria o de males intraplanetarios?

La muerte que llegó del cielo

Una de las teorías más famosas para explicar la extinción de los dinosaurios es la hipótesis Álvarez, cuyo nombre se debe a Luis y Walter Álvarez, padre e hijo. En 1980, este dúo científico postuló la idea de que un meteorito del tamaño de una montaña colisionó en la Tierra hace 66 millones de años y llenó la atmósfera de gas, polvo y desechos que alteraron el clima drásticamente.

Su prueba fundamental es una cantidad extrañamente alta del metal iridio en la capa Cretácico-Paleógeno o K-Pg, la zona geológica que parece limitar las capas de roca conocidas que contenían fósiles de dinosaurios. El iridio es relativamente inusual en la corteza terrestre, pero es más abundante en los meteoritos, por eso los Álvarez llegaron a la conclusión de que la extinción masiva fue provocada por un objeto extraterrestre. La teoría cobró impulso cuando los científicos consiguieron vincular la extinción a un enorme cráter de impacto en la costa de la península mexicana de Yucatán. Con unos 150 kilómetros de diámetro, el cráter de Chicxulub parece tener el tamaño y la antigüedad adecuados para dar cuenta de la extinción de los dinosaurios.

En 2016, un equipo científico excavó un testigo de roca de la parte submarina del Chicxulub y extrajo una muestra que se extendía bajo el fondo del mar. Esta rara muestra del vientre del cráter demostró que el impacto habría sido lo bastante potente como para expulsar cantidades letales de roca vaporizada y gases a la atmósfera, y que los efectos habrían persistido durante años. Y en 2019, los paleontólogos que excavaban en Dakota del Norte descubrieron una serie de fósiles muy cerca del límite K-Pg y obtuvieron los restos de todo un ecosistema que existió poco antes de la extinción en masa. Lo más revelador es que las capas que albergan fósiles contienen diminutos fragmentos de vidrio denominados tectitas, probablemente gotas de roca fundida expulsadas por el impacto, solidificadas en la atmósfera y que llovieron sobre la Tierra.

Furia volcánica

Sin embargo, otros científicos mantienen que las pruebas del impacto de un gran meteoro son inconcluyentes y que la culpable más probable podría ser la misma Tierra.

Las antiguas escaleras del Decán, inundaciones basálticas de la India, también parecen coincidir en el tiempo con el final del Cretácico, con enormes coladas de lava que habrían expulsado hace entre 60 y 65 millones de años. En la actualidad, la roca volcánica resultante cubre unos 500 000 kilómetros cuadrados en capas que en algunos lugares tienen un grosor de más de 1800 metros. Un fenómeno eruptivo tan vasto habría llenado el cielo de dióxido de carbono y otros gases que habrían cambiado drásticamente el clima de la Tierra.

Los partidarios de esta teoría apuntan a varias pistas que sugieren que el vulcanismo encaja mejor en la teoría. Por ejemplo, algunos estudios demuestran que la temperatura de la Tierra cambió incluso antes del impacto propuesto. Otra investigación ha hallado pruebas de extinciones masivas anteriores a hace 66 millones de años, con indicios de que los dinosaurios en particular ya estaban experimentando una lenta decadencia en el Cretácico Superior. Es más, la actividad volcánica es frecuente en este planeta y es una culpable plausible de otras extinciones antiguas, mientras que los impactos de meteoritos gigantes son mucho más insólitos. Sus partidarios sostienen que tiene sentido si las erupciones volcánicas que se estaban produciendo fueron el origen de las extinciones K-Pg en todo el planeta.

¿Por qué no ambas?

Cada vez más científicos que tratan de resolver este misterio prehistórico ven margen para una combinación de ambas ideas. Es posible que los dinosaurios fueran los receptores desafortunados de un doble golpe geológico y que el vulcanismo hubiera debilitado los ecosistemas lo suficiente como para volverlos vulnerables a un meteorito.

Pero esta idea depende mucho de la datación precisa de las escaleras del Decán y del cráter de Chicxulub. En 2019, dos estudios independientes analizaron muestras geológicas de la lava de las escaleras del Decán y llegaron a conclusiones ligeramente diferentes. Un estudio sugería que los volcanes desempeñaron un papel de apoyo en la extinción de los dinosaurios al provocar una decadencia previa al impacto; el otro, que las erupciones se produjeron después del impacto y podrían haber desempeñado un pequeño papel en su fin.

Este debate podría seguir adelante durante años conforme los científicos excaven pruebas nuevas y desarrollen técnicas novedosas para comprender el pasado. Independientemente de si la culpable es una roca espacial o la lava en abundancia, está claro que los expertos que estudian el último aliento de los dinosaurios están revelando lecciones vitales sobre cómo afecta el cambio climático a los habitantes de la Tierra.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com

Encuentran en Coahuila primera evidencia de "raptor" gigante en México

Fósiles de dinosaurios que datan desde hace 72 millones de años fueron encontrados en el ejido Jalpa del municipio de General Cepeda, Coahuila.

Representan la primera evidencia en México de la existencia de dinosaurios 
raptores de aproximadamente 6 metros de largo. (Jessica Rosales)
Fósiles que datan desde hace 72 millones de años fueron encontrados en el ejido Jalpa del municipio de General Cepeda, Coahuila. Representan la primera evidencia en México de la existencia de dinosaurios raptores de aproximadamente 6 metros de largo. 

Héctor Rivera Silva, jefe del departamento de paleontología del Museo del Desierto, expuso que fueron investigadoras del Servicio Geológico Mexicano quienes hicieron el hallazgo, además de investigadores internacionales del Museo de Historia Natural de Karlsruhe y la Universidad de Heidelberg, ambos de Alemania. 

Destacó que Coahuila sigue ocupando el primer lugar nacional en riqueza paleontológica, pues en lugares como Múzquiz y General Cepeda principalmente, se han hecho importantes hallazgos de relevancia. 

El lugar donde se realizó la investigación se encuentra a unos kilómetros de la localidad de Las Águilas, en el ejido de Porvenir de Jalpa. El reporte original se dio en 2014, cuando las geólogas Natalia Amezcua y Diana Flores del Servicio Geológico Mexicano, se encontraban realizando un trabajo de campo y descubrieron esta nueva localidad que reportaron al Museo del Desierto, y gracias a la ayuda de estudiantes alemanes y mexicanos, se pudo hacer un mejor muestreo del área. 

En el sitio se encontraron restos de peces, cocodrilos, tortugas, reptiles voladores y marinos, además de una variedad de dinosaurios, principalmente carnívoros, reportes que han enriquecido la diversidad de formas fósiles del estado. 

Entre los hallazgos más relevantes se encuentra una vértebra de dinosaurio con marcas de mordida de tiranosáurido, convirtiéndose en el primer reporte de este tipo en el sureste del estado de Coahuila, “se destaca la presencia de depredadores”, señaló Rivera Silva. 

También se encontró una garra de ornitomímido inusualmente grande, que podría haber pertenecido a un individuo de aproximadamente 6 metros de largo, y finalmente un diente de dinosaurio carnívoro que se puede evidenciar a la familia Dromaeosauridae, mejor conocidos como “raptores”. 

Dicho diente, aunque incompleto, fue comparado con otros miembros de esta familia para Norteamérica, y de acuerdo con el paleontólogo Héctor Rivera, del Museo del Desierto, la conclusión es que debió pertenecer a un ejemplar de alrededor de 5 metros de largo, siendo la primera evidencia descrita de un “raptor” de gran tamaño para nuestro país. 

Con la naturaleza de estos estudios se espera gradualmente la cantidad de localidades fósiles crezca, y con ello la información de la paleodiversidad de Coahuila y del país.

sábado, 3 de agosto de 2019

Exposición: Trabajos IV Concurso de fotografía "Tierra de Dinosaurios" 2019

Exposición fotográfica de las instantáneas presentadas al IV Concurso de fotografía geológica "Tierra de Dinosaurios", 2019 que organiza la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León.



Lugar: Bar-Cafetería El Pozo: sala interior. Agosto-septiembre.

jueves, 1 de agosto de 2019

Un equipo de la UR estudia las huellas de dinosaurio para conocer cómo se movían en terreno blando

Según la directora de los trabajos, resulta «complicado adivinar cómo se movían los dinosaurios porque la biomecánica del pie es distinta a cuando uno se mueve o corre»

Imagen de archivo de un grupo de trabajo en el yacimiento de Enciso. / J.R.
Científicos de la Cátedra de Paleontología de la Universidad de La Rioja (UR) estudian un rastro de pisadas de un dinosaurio carnívoro, hallado en el yacimiento de la Virgen del Campo, en Enciso (La Rioja), que es «clave» para analizar el movimiento de estos animales en un terreno muy blando.

Esta es una de las principales conclusiones del equipo que ha trabajado durante julio en este yacimiento, que se ha centrado en el estadio de este dinosaurio, que, según los primeros indicios, es el primero de estas características que aparece en este afloramiento riojano, en el que hay cerca de medio millar de huellas fosilizadas de estos animales, conocidas como icnitas.

Así lo ha explicado este miércoles a Efe la directora de los trabajos y de la Cátedra de Paleontología de la UR, Angélica Torices, quien ha precisado que este rastro ya se había encontrado en la primera década del siglo XXI, pero es ahora cuando se ha analizado en detalle y se estudiará en profundidad.

Las 21 pisadas de este rastro son de tamaño pequeño y mediano y su importancia reside en que no se parecen a las del resto de icnitas de carnívoros hallados en este yacimiento, algo que se ha conocido en este estudio, lo que indica que «estamos ante otro tipo de carnívoro, que estuvo andando en ese lago de hace 120 millones de años», que conformaba este paraje de Enciso, ha dicho.

Según los primeros indicios de la investigación, podría tratarse de un animal de unos dos metros de longitud, tipo «velociraptor», «dromaeosaurus», ha informado la investigadora. Ha recalcado que, durante los últimos años, lo descubierto en este yacimiento de Enciso corresponde a icnitas de carnívoros de mucha mayor envergadura, de unos seis metros de longitud.

Para el equipo investigador, este nuevo rastro permitirá determinar nuevos datos al conocimiento de la biomecánica de la pisada de estos animales en un terreno muy blando.

También se podrán conocer, ha dicho, nuevos aspectos sobre «cómo entraba y salía el pie del dinosaurio de ese barro y cuál era su postura en estas circunstancias cuando tenía que enfrentarse a un terreno muy fangoso».

Según Torices, resulta «complicado adivinar cómo se movían los dinosaurios porque la biomecánica del pie es distinta a cuando uno se mueve o corre», algo que cree que no tenía que ser nada fácil en las circunstancias de este tipo de terreno.

Otro de los detalles curiosos de este rastro es su forma de curvatura, que parece indicar que el animal no solo iba en línea recta, sino que caminaba en una trayectoria en forma de «s», lo que puede revelar que, quizá, tenía algún obstáculo a la hora de caminar, con lo que, para ella, es «muy interesante».

La técnica de restauración utilizada en estas icnitas, que, además, se ubican en una zona muy deteriorada por la lluvia y el viento, se presentará en las Jornadas de Paleontología previstas los próximos 5 y 6 de septiembre en Salas de los Infantes (Burgos).

Junto a este rastro, el equipo que conforma la Cátedra de Paleontología de la UR ha completado sus trabajos con el estudio de otros dos rastros de tres y nueve huellas, respectivamente, halladas en este mismo yacimiento y que corresponden a un dinosaurio herbívoro, de pequeño tamaño.

Torices ha incidido en el valor histórico «incalculable» del yacimiento de la Virgen del Campo por el medio millar de huellas localizadas durante los últimos años y su diversidad, entre ellas, un rastro de un dinosaurio nadador, que fue el primero que se encontró en el mundo.

Este último rastro está situado junto a dos rastros de cocodrilo, a los que se ha aplicado un sistema de realidad aumentada para facilitar su visualización didáctica y divulgativa.

En este yacimiento también están fosilizadas las huellas que muestran el inicio de una pelea entre un dinosaurio carnívoro y otro herbívoro; las marcas dejadas por el barro deslizado debido a un fuerte terremoto y las rizaduras producidas por el oleaje.