martes, 15 de octubre de 2019

Las tortugas marinas, presentes en el planeta desde la era de los dinosaurios

Quizás por ser fascinantes criaturas y exhibir un curioso caparazón llevado encima hasta el último de sus días, las tortugas marinas despiertan la simpatía de los humanos, quienes ante los distintos grados de amenaza a que están sometidas, brindan protección a esa especie de reptiles, de los más longevos del planeta.

Presentes en el mundo desde la era de los dinosaurios, unos 200 millones de años atrás, su antigüedad supera a las serpientes, los cocodrilos y los caimanes.

Respiran aire en la superficie, pero pueden permanecer hasta ocho horas dormidas o quietas, debajo del agua sin respirar, una de las tantas curiosidades de su existencia, señalan sitios digitales.

Según NATIONAL GEOGRAPHIC, hay siete especies de tortugas marinas y en todos los casos, el caparazón forma parte de su esqueleto y se compone de más de 50 huesos, entre los que se incluyen la caja torácica y la columna vertebral.

Agrega la propia fuente que carecen de dientes y tienen solo una suerte de picos de queratina en la parte superior de la boca, y su alimentación puede variar desde algas a calamares, pasando por medusas, mientras parecen preferir alimentos de color rojo, naranja y amarillo. Selectivas, ¿eh?.

Otros espacios señalan que a pesar de su dureza, un golpe en la  carcasa les proporciona dolor y el color de caparazón señala su origen, pues cuanto más claro, evidencia que el animal procede de una zona más cálida.

Ellas pueden durar de 150 a 200 años y se dice que la más grande conocida fue el Archelon, con un peso de dos mil 200 kilos, la cual habitó en el continente americano, durante el período Cretácico Superior.

Si bien el caparazón las protege de sus depredadores, para el apareamiento constituye una verdadera dificultad física, al tener orificios en su superficie que le sirven para la reproducción y la expulsión de los excrementos.

Para consumar el coito el macho emerge el pene de esas perforaciones,  lo pasa por debajo del caparazón de la hembra, para posteriormente introducirlo en la cloaca de ella. Indudablemente, difícil ese ¨cuerpo a cuerpo¨…

Esos seres marinos evitan las sombras de cara a evitar cualquier peligro y tienen sentido de cooperación, ya que cuando las primeras crías de tortugas marinas salen de sus huevos, ayudan a las demás a liberarse de sus cascarones y después, todas emprenden su camino al mar en grupo, para evitar mayores  riesgos.

Las madres en cambio, despojadas de todo sentimiento maternal, no cuidan de sus pequeñas proles ni tampoco las alimentan y las pequeñas, sometidas a tantos asedios, se calcula que una de cada mil, logra sobrevivir.

Afirmaciones de diversos espacios digitales refieren que el sexo de las tortugas marinas está determinado por la temperatura de su nido. Uno más cálido dará hembras y más frío, machos y en un ambiente templado las proporciones de ambos sexos serán similares.

Pero algo llamativo resulta que para alcanzar la madurez sexual, pueden pasar hasta 50 años, dependiendo de la especie.

En los meses cálidos, las tortugas hembra acuden a las playas en donde ellas mismas nacieron en busca de un punto de anidación y usando sus aletas traseras, excavan un nido en la arena y ponen alrededor de un centenar de huevos.

Ellas enfrentan en el mundo muchas amenazas, como la pesca, la destrucción de su hábitat por el desarrollo costero y el cambio climático debido a la subida del nivel del mar y el incremento de las tormentas, entre otras.

En la Península de Guanahacabibes, en el extremo occidental cubano, declarada por la UNESCO reserva de la biosfera, anidan tres especies que son investigadas y preservadas por expertos del parque nacional radicado allí, quienes cuentan con la colaboración de estudiantes y  pobladores de la zona.

Ejemplares de las especies verde, caguama y carey suelen arribar al lugar en julio y agosto, etapa en que estudian su  comportamiento y protegen en diversas playas a las que acuden a ese istmo bendecido por la naturaleza, de costas inhóspitas y leyendas insospechadas, donde accionan para perpetuar su presencia sobre la faz de la tierra.

domingo, 13 de octubre de 2019

Hallan fósil de un plesiosaurio en el Morro Solar, el primero registrado en el Perú

Investigación estuvo a cargo de científicos de las universidades de San Marcos y de La Plata de Argentina

Hallan fósil de un plesiosaurio en el Morro Solar, el 1º registrado en el Perú. 
Foto: ANDINA/Difusión.
Un equipo de biólogos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina, anunció el descubrimiento de los restos fósiles de un plesiosaurio en el Morro Solar de Chorrillos, el primero registrado en el Perú, informó la Decana de América.

Detalló que el importante material fósil hallado comprende un propodio (fémur o húmero), tres vértebras y un ilium (hueso de la pelvis) que fueron entregados por el biólogo Iván Meza Vélez al Departamento de Paleontología de Vertebrados del Museo de Historia Natural (MHN) de la UNMSM.

Este valioso hallazgo es el primero registrado en el Perú y el segundo del Cretácico inferior de las costas del Pacífico de Sudamérica, con lo que la paleontología peruana hace un nuevo aporte al conocimiento del pasado de la vida en la Tierra.

Tanto Meza como José O ´Gorman, del Museo de La Plata de la Universidad Nacional de la Plata, Argentina, publicaron este hallazgo en la importante revista científica Cretaceous Research.

Los plesiosauros son los reptiles marinos más conocidos del Mesozoico, fueron animales asombrosos que convivieron con los dinosaurios. Adaptados a la locomoción marina, habitaron en todos los mares del mundo.

Cuando el Morro Solar era un fondo marino, en el periodo Cretácico inferior, un plesiosaurio  fue a morir en sus sedimentos; 135 millones de años después, en la actualidad, Iván Meza Vélez y Manuel Rojas hallaron sus restos fosilizados en rocas sedimentarias de los acantilados de playa de La Herradura en Lima.

viernes, 11 de octubre de 2019

Descubren un nuevo dinosaurio «con dientes de tiburón»

Según los paleontólogos, los fósiles de más de 113 millones de años pertenecen a «uno de los dinosaurios tailandeses más importantes descubiertos hasta la fecha».

Las excavaciones en Tailandia revelaron al Siamraptor suwati, un nuevo tipo de
dinosaurio depredador. La criatura pertenecía al género Carcharodontosaurus,
un grupo caracterizado por presentar dientes serrados. 

FOTO POR CHOKCHALOEMWONG ET AL., 2019
En la actualidad, las inmediaciones de Ban Saphan Hin, en la región central de Tailandia, están cubiertas de una tierra rojiza donde los agricultores locales plantan maíz y tapioca. Pero hace más de 113 millones de años, esta región albergaba llanuras inundables donde acechaba un dinosaurio temible con dientes similares a los de un tiburón.

El nuevo depredador —llamado Siamraptor suwati—, descrito en la revista PLOS One, es el dinosaurio más completo de su tipo y antigüedad descubierto en el Sudeste Asiático hasta la fecha. Los huesos de esta bestia de 7,6 metros se suman a una serie de importantes hallazgos de dinosaurios en la región y revelan nueva información sobre la propagación de un grupo importante de dinosaurios depredadores por el mundo antiguo.

«Es uno de los dinosaurios tailandeses más importantes descubiertos hasta la fecha», escribió por email Steve Brusatte, paleontólogo de la Universidad de Edimburgo que revisó el estudio para su publicación.

Los investigadores colocaron los 22 fósiles a escala para reconstruir el esqueleto
del Siamraptor suwati. La barra de escala equivale a un metro.
FOTO POR CHOKCHALOEMWONG ET AL., 2019
Un equipo dirigido por Duangsuda Chokchaloemwong, investigadora de la Universidad Nakhon Ratchasima Rajabhat de Tailandia, estudió detenidamente los huesos y descubrió que el esqueleto está plagado de sacos de aire. Así, el cuerpo del dinosaurio habría sido ligero y quizá lo habría ayudado a respirar más rápido, una idea que podría ponerse a prueba con futuros escáneres de los huesos.

«Habría sido una bestia feroz, rápida y dinámica», afirma Brusatte.

Dientes de tiburón

Decenas de millones de años antes que los tiranosaurios gigantes como el T. rex entraran en escena, reinaba otro grupo de grandes dinosaurios depredadores: los alosauroideos. Entre estos pesos pesados carnívoros figuraba un grupo denominado Carcharodontosaurus, los superdepredadores durante la mayor parte del Cretácico.

«Con el declive de los Carcharodontosaurus, los pequeños tiranosaurios crecieron y asumieron el papel de superdepredador», afirma Brusatte.

Las evidencias del grupo se hallaron en el Sáhara egipcio en 1914, cuando una expedición financiada por el paleontólogo alemán Ernst Stromer descubrió dientes de dinosaurios serrados, como los cuchillos de carne. Estos dientes amenazantes recordaron a Stromer a los del Carcharodon, el género de tiburones en el que figura el tiburón blanco, así que en 1931 llamó al dinosaurio Carcharodontosaurus saharicus.

En las décadas posteriores, los paleontólogos descubrieron más parientes del dinosaurio con dientes de tiburón de Stromer, entre ellos uno de los dinosaurios depredadores más grandes que han existido. Pero hasta hace poco nunca se habían descubierto Carcharodontosaurus en buen estado en el Sudeste Asiático. ¿Era este vacío una señal de su ausencia o sencillamente no se habían descubierto sus restos? Para descubrirlo, los científicos debían empezar a excavar.

La extracción de un dinosaurio

En las dos últimas décadas, los paleontólogos tailandeses han descubierto mucho material fósil perdido de la era de los dinosaurios. Desde 2007, un equipo internacional denominado Japan-Thailand Dinosaur Project ha descubierto dos nuevos dinosaurios herbívoros llamados Ratchasimasaurus y Sirindhorna, así como un pariente primitivo de los aligátores y los cocodrilos.

«Este proyecto es de suma importancia para revelar la historia evolutiva de los dinosaurios en el Cretácico Inferior», afirma por email Soki Hattori, coautor del estudio y paleontólogo del Museo de Dinosaurios de la Prefectura de Fukui, en Japón. «La comparación de los dinosaurios del Cretácico Inferior de Japón y Tailandia nos permite comprenderlos en profundidad; por ejemplo, la historia de la radiación geográfica de los dinosaurios».

Los investigadores descubrieron al herbívoro Sirindhorna cerca de Ban Saphan Hin, un pueblo de la provincia de Nakhon Ratchasima, sepultado en una capa de roca que se habría formado entre hace 113 y 125 millones de años. Las temperaturas ascendieron hasta 35 grados mientras el equipo excavaba y en el yacimiento resonaba el sonido metálico producido al golpear la piedra.

El esfuerzo valió la pena: además del Sirindhorna, la excavación extrajo 22 fragmentos desarticulados de un dinosaurio depredador. Los fósiles pertenecían a al menos cuatro ejemplares diferentes e incluían vértebras, partes de las extremidades y las caderas y fragmentos del cráneo, entre ellos un maxilar inferior derecho en buen estado. Chokchaloemwong y sus colegas analizaron los huesos minuciosamente y descubrieron que pertenecían a un Carcharodontosaurus.

El descubrimiento pone de manifiesto que los Carcharodontosaurus estaban muy extendidos por la Tierra en el Cretácico Inferior. Muchos de los grupos de dinosaurios restantes, entre ellos otros alosauroideos, también expandieron sus áreas de distribución en aquel periodo. Entonces, Norteamérica estaba unida a Europa y Asia, lo que permitió que los dinosaurios de los tres continentes se mezclaran.

El Siamraptor también tiene gran importancia en Tailandia, según Chokchaloemwong: «Espero que este descubrimiento haga que los tailandeses se den cuenta de que nuestro país alberga muchos fósiles que la generación joven debe descubrir».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

jueves, 10 de octubre de 2019

Un millar de deportistas se citan en la Demandasaurus

La ya consolidada prueba de Salas cumplirá el domingo su octava edición / El tricampeón mundial de Trail, Luis Alberto Hernando, participará en la prueba larga de montaña

Marcha Demandasaurus mucho más que un evento deportivo. Si no puedes participar, recuerda que los escenarios de la marcha están abiertos todo el año. Youtube

Un momento de la salida de la carrera a pie del pasado año en la 
Demandasaurus 2018 – ECB
Fiel a su cita con el deporte regresará este fin de semana la VIII edición de la Demandasaurus. Salas de los Infantes saltará al centro de escena provincial para acoger una marcha de montaña plenamente consolidada en el calendario regional de la especialidad.

La organización de la prueba confía en superar el millar de participantes (a día de ayer se habían superado los 815 inscritos).

Tres serán una vez más las modalidades de competición: carrera de montaña (con la posibilidad de tomar parte en una prueba de 10 kilómetros -Ruta Iguanodon- y en una Media Maratón de 22 -Ruta Arcanosaurus-); bicicleta de montaña BTT (sobre distancias de 48 km -Ruta Demandasaurus- o 34 kilómetros -Ruta Europatitan Eastwoodi- , más otra de 17 para las categorías inferiores -Ruta Espinosaúrido-); y senderismo (15 kilómetros por la Ruta Larachelus).

Todas ellas tendrán su punto de salida en Salas de los Infantes, a excepción de la prueba corta de carrera a pie, que partirá desde Castrovido, y transcurrirán por los parajes de Valdecalibia.

 

La competición tendrá lugar el domingo 13 de octubre a partir de las 9,30 horas, pero en la jornada anterior -sábado 12- se celebrará la Demandasurus Kids abierta a niños de las categorías chupetín a cadete, entre las 18,30 y las 19,30 horas.

La organización de la prueba de la Ciudad Milenaria ha confirmado la presencia en la competición, en la carrera de montaña, del tres veces campeón del mundo de trail, el burgalés Luis Alberto Hernando.

Tal y como ya ha ocurrido en las anteriores ediciones la Demandasaurus traspasa ampliamente las fronteras de una prueba exclusivamente deportiva, pues se ha diseñado un completo programa de actos alrededor de la carrera durante todo el fin de semana.

Así las cosas, el viernes 11 se inaugurará una exposición fotográfica con los ganadores de las anteriores ediciones y tendrá lugar una conferencia de Fidel Torcida bajo el lema ‘Dinosaurios gigantes: cuando la evolución exagera’ (Auditorio Gran Casino, 21,00 horas).

La jornada del sábado 12 servirá para otorgar el protagonismo a los más jóvenes, con visitas guiadas al Museo de Dinosaurios, sesiones de zumba o un concierto. Y el domingo cerrará el fin de semana una parrillada popular solidaria (los fondos serán donados a la asociación Elacyl).

miércoles, 9 de octubre de 2019

Huellas de dinosaurios de 100 millones de años descubiertas en China

Un grupo de fósiles de huellas de dinosaurios de 100 millones de años ha sido descubierto grabado en una formación rocoso en la provincia oriental china de Zhejiang.   

Huella de dinosaurio hallada en la provincia de Zhejiang - XING LIDA
Más de 20 huellas, que van desde 22,7 a 82 centímetros de longitud, fueron descubiertas en una aldea en la ciudad de Lanxi, según Xing Lida, profesor asociado de la Universidad China de Geociencias (Beijing). Los expertos estiman que la longitud del cuerpo de los dinosaurios oscilaba entre 3,8 y 14 metros.

Se cree que las huellas se remontan a hace 100 millones de años, durante el período Cretáceo, lo que indica que una gran cantidad de saurópodos estaban activos en el área, que se creía rica en agua y pasto en ese momento.   

Según Xinhua, los expertos infieren que habría habido dinosaurios carnívoros en simbiosis con estos dinosaurios herbívoros, pero hasta ahora no se ha encontrado evidencia.

Otro miembro destacado del equipo de investigación, Martin Lockley, de la Universidad de Colorado, dijo que las huellas muestran claramente los dedos de los dinosaurios, lo que indica que los dedos de los patas eran muy fuertes y podrían ayudar a los dinosaurios a agarrarse al suelo.

¿El petróleo son «dinosaurios muertos»?

A mí de pequeño me dijeron en el cole que «el petróleo son dinosaurios muertos», que igual sobraba lo de «muertos». Y no fue en el patio, fue el profe de Ciencias. Se descompusieron durante millones de años y así se formó eso tan negro y pringoso que después se transforma en gasolina para los coches y muchas otras cosas que por entonces no me contaron.

De hecho, se llama «combustible fósil». Pero no, el petróleo no son dinosaurios muertos. Se produce en el interior de la Tierra por la acumulación de materia orgánica, de plancton que se junta en sedimentos que van perdiendo el oxígeno, y la presión que ejercen capas y capas, el aumento de temperatura y multitud de factores propicios, acaban produciendo petróleo millones de años después. Y ninguno es igual al de otro pozo.

Luego el mundo científico va aportando sus teorías, que a veces difieren mucho, pero está bastante extendido que ya había petróleo incluso antes de existir los dinosaurios. De hecho, una extendida creencia científica asegura que el meteorito «Chicxulub» se estrelló contra la Tierra en el actual México, impactó justo en un punto donde existía una inmensa reserva de petróleo que ardió como nunca ha ardido nada igual en el planeta. Y de ahí que se extinguieran los dinosaurios.

Aunque también se defiende científicamente que puede ocasionar petróleo cualquier materia orgánica acumulada durante millones de años bajo las condiciones adecuadas, en situaciones mucho más exigentes que en el caso del plancton. Y los dinosaurios muertos son materia orgánica. De ellos se han encontrado fósiles. Valorar si determinado petroleo es zumo de dinosaurio ya parece más complicado.

Llegados a este punto, los que defienden teorías extremas citan siempre al «geólogo Warren Hunt», y la frase que se le atribuye: “Lo que nos han enseñado en la escuela acerca del petróleo originado a partir de fósiles, es falso”. Este geólogo ruso nacido en 1911 y experto en petroleo se suicidó en 1977 en Estados Unidos.

De Dino al Petrobrasaurus

Existe una relación clásica entre petróleo y dinosaurios, también porque para encontrarlos en ambos casos hay que perforar la tierra. Sin ir más lejos, el Petrobrasaurus lo descubrieron en la Patagonia argentina junto a un yacimiento petrolífero. Por eso se llama así, en honor a la compañía brasileña Petrobras, que opera allí.

Pero sobre todo otra petrolera contribuyó hace un siglo a que se consolidara esa relación dinosaurios-petróleo, la Sinclair Oil and Refining Corporation. La gasolinera estadounidense fue fundada en 1916 y por entonces le prestó su imagen, a cambio de financiación, el paleontólogo Barnum Brown, que había descubierto el mítico Tyrannosaurus rex en 1902, entre otros.

Con Brown nació Dino, como después el de los Picapiedra, el dinosaurio del logo de la Sinclair Oil and Refining Corporation, una asociación directa entre dinosaurio y combustible fósil, en este caso el «mejor petróleo de los mejores dinosaurios» con solera de «100 millones de años».


Una investigación revela que el Galvesaurus es el dinosaurio más antiguo hallado en España

Los huesos fosilizados del saurópodo fueron descubiertos en Galve en 2000. El estudio, a cargo de la Universidad de Zaragoza, sitúa la existencia de esta especie hace 152 millones de años.

Las piezas del Galvesaurus herreroi / HA
El ‘Galvesaurus herreroi’, un saurópodo descubierto en el término municipal de Galve en el año 2000, ha resultado ser el dinosaurio más antiguo localizado en España, según sostiene un estudio que acaba de ser publicado en el Boletín Geológico y Minero. 

Este informe, elaborado por un equipo de la Universidad de Zaragoza, atrasa la existencia de esta especie hasta los 152 millones de años frente a los 148 manejados anteriormente. La publicación se basa en la investigación de algunos huesos del espécimen que no habían sido analizados hasta la actualidad y en nuevos trabajos geológicos, que sitúan la vida del dinosaurio en la Formación Cedrillas, del Jurásico Superior.

La publicación del Boletín Geológico y Minero emparenta el Galvesaurus con el Bachiosaurus, el mayor dinosaurio descubierto hasta hoy. La especie localizada en la localidad turolense de Galve es, sin embargo, de dimensiones más modestas. Medía 16 metros de largo por cuatro de alto, pesaba nueve toneladas y se alimentaba de vegetales.

El artículo del Boletín, firmado por Manuel Pérez-Pueyo, Miguel Moreno-Azanza, José Luis Barco y José Ignacio Canudo, describe el entorno en el que se movió el Galvesaurus como una zona costera de aguas poco profundas y suelo arenoso. Canudo señaló que las condiciones en las que aparecieron los fósiles de dinosaurio en Galve apuntan a que este fue devorado por animales depredadores o carroñeros.

El grupo Aragosaurus, al que pertenecen los cuatro autores del trabajo, explica en un artículo que la nueva datación del Galvesaurus lo sitúa en un periodo especialmente interesante por ser escenario "de un cambio de las faunas de dinosaurios a nivel mundial". Añade el equipo de investigadores que la posición genética de esta especie en el contexto de los dinosaurios "había sido incierta", pero el trabajo recogido en el Boletín Geológico y Minero lo identifica como un "saurópodo braquiosáurico", muy cercano al Lusotitán descubierto en Portugal y de datación similar.

Cuarenta fósiles

La investigación ha utilizado piezas ya analizadas anteriormente y también otras diez no estudiadas hasta ahora y que han aportado una nueva visión sobre la datación del ejemplar de Galve. En total, las excavaciones realizadas en la localidad turolense, conocida por su enorme riqueza paleontológica, aportaron 40 fósiles de huesos, aunque algunos son fragmentos de difícil catalogación.

El ‘Galvesaurus herreroi’ recibe este nombre en homenaje a José María Herrero, un aficionado a la paleontología de Galve que localizó los primeros fósiles en este municipio. El pueblo se ha convertido en "una de las cunas de la paleontología" y ha aportado otras especies desconocidas, como el Aragosaurus.

La localidad, vive, en gran parte, del mundo de los dinosaurios, pues cuenta con una subsede de Dinópolis, Legendark, dedicada a la vida en familia de los dinosaurios, con reproducciones de un nido de huevos y crías de saurópodos. Galve tiene también un museo con interesantes piezas de animales prehistóricos y un parque sobre la misma temática.

sábado, 5 de octubre de 2019

Hallado el que quizá fuera el último pterosaurio

Descubierto en Australia, Ferrodraco lentoni, con unos 4 metros de envergadura pudo ser la última especie de pterosaurio en surcar los cielos

Ferrodraco lentoni
Foto: Swinburne University of Technology / T.R.T.
El descubrimiento de una especie previamente desconocida de pterosaurio que podría haber resistido hasta el período Turoniano -entre hace 90 y 93 millones de años- en el continente australiano, se publica esta semana en la revista especializada Scientific Reports. El artículo, titulado Ferrodraco lentoni gen.et sp. nov., a new ornithocheirid pterosaur from the Winton Formation (Cenomanian–lower Turonian) of Queensland, Australia, describe el espécimen de pterosaurio más completo que se haya encontrado en Australia.

El fósil hallado incluye partes del cráneo, cinco vértebras y varios elementos del ala. Los hallazgos sugieren que pudo ser un superviviente tardío del clado Anhanguera, el cual era creído extinto con anterioridad, hace entre unos 100 y 94 millones de años, durante el periodo cenomaniano.

Los pterosaurios son conocidos por los fósiles descubiertos en todos los continentes, pero sus restos son a menudo incompletos y fragmentarios debido a que sus huesos son delgados y huecos. Además, el registro fósil particular de pterosaurios en Australia, el cual cuenta con apenas 15 especímenes conocidos e incompletos, es especialmente escaso.

Adele Pentland, autora principal del estudio y sus colegas bautizaron la especie descrita en la Formación Winton de Queensland, como Ferrodraco lentoni en base a los términos latinos "ferrum", hierro -en referencia a la preservación del espécimen- y "draco", dragón.

Cráneo y mandíbula fósil de Ferrodraco Lentoni
Foto: Pentland et al.
En base de la forma y las características de sus mandíbulas, las cuales incluían sendas crestas tanto en su pieza superior como inferior, y los dientes en forma de espiga, los autores identificaron el espécimen como perteneciente al clado Anhanguera, también hallado en Brasil, China e Inglaterra.

La comparación con otros pterosaurios anhanguerianos sugiere que la envergadura de Ferrodraco era de aproximadamente cuatro metros. Los autores también informan una serie de características dentales únicas, incluidos los dientes frontales pequeños, que distinguen a Ferrodraco de otros anhanguerianos y lo identifican como una nueva especie. Además los hallazgos sugieren a su vez que los anhanguerianos pudieron haber sobrevivido durante algún tiempo en Australia después de haber desaparecido del resto de lugares del mundo.

viernes, 4 de octubre de 2019

ACTIVIDADES VIII MARCHA DE MONTAÑA DEMANDASAURUS

Actividades que están enmarcadas dentro de la VIII Marcha de montaña Demandasaurus donde, entre otros colectivos, entidades y asociaciones, colabora el Colectivo Arqueológico-Paleontológico de Salas (C.A.S.), el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes y la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León: 



           

- Conferencia: "Dinosaurios gigantes: cuando la evolución exagera", viernes 11 de octubre a las 21:00 h. a cargo de Fidel Torcida, director del Museo de Dinosaurios.

- Talleres infantiles de dinosaurios: sábado 12 de octubre a las 11:00 h. a cargo del Museo de Dinosaurios.

- Ruta interpretativa infantil: "Descubriendo el pasado de Salas", sábado 12 a las 12:45 h. a cargo de Alberto Bengoechea, miembro del C.A.S y de Comité científico del Museo de Dinosaurios.

- Visita guiada al Museo de Dinosaurios: sábado 12 a las 17:00 h. (esta visita guiada está pendiente de confirmación).



martes, 1 de octubre de 2019

VIII Marcha de montaña Demandasaurus

Bienvenidos a la VIII marcha de montaña Demandasaurus de Salas de los Infantes.

La marcha de montaña Demandasaurus lleva el nombre de uno de los dinosaurios emblemáticos del Museo de Dinosaurios, el Demandasarus darwini.

El Ayuntamiento de Salas de los Infantes junto al Instituto Provincial para el Deporte y la Juventud de la Excma. Diputación de Burgos organizan la VIII marcha de montaña Demandasaurus´19 que se celebrará el sábado 12 y domingo 13 de octubre de 2019, dentro del VIII Circuito Provincial de Marchas de Montaña del IDJ.

El sábado 12 de octubre tendrá lugar la IV Demandasaurus Kids, así como una serie de actividades que complementan un fin de semana volcado en el deporte, la cultura, la participación y convivencia.

Y el domingo 13 estará centrado en la VIII marcha de montaña Demandasaurus, la cual busca dar a conocer a través del deporte nuestra Ciudad, la gran belleza, tanto paisajística como cultural, que atesora nuestra comarca, y por supuesto, la ingente riqueza paleontológica plasmada en nuestro Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos).

Luis Alberto Hernando y Fidel Torcida en el Museo de Dinosaurios en 2018.
Un año más contamos con la presencia del Campeón del Mundo Luis Alberto Hernando Alzaga en la Demandasaurus ‘19.

El dinosaurio (Demandasaurus darwini) que da nombre a esta carrera es una especie única en el mundo, que se conserva en el Museo de Dinosaurios Salense. Se trata de un “Saurópodo”, gran animal herbívoro de cuello y cola largos, que andaba a cuatro patas. Lo más interesante es su procedencia del continente africano, desde donde sus antepasados directos emigraron a Europa hace 130 millones de años.

También estará presente Europatitan eastwoodi, un saurópodo que podría alcanzar los 27 metros de longitud, pesaría 35 toneladas y alcanzaría con el cuello estirado ramas a 16 metros de alturacuyos fósiles se desenterraron en el yacimiento del Oterillo II.

En esta comarca también vivieron un lagarto llamado Arcanosaurus ibericus y una tortuga denominada Larachelus morla.

La Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castillay León y el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes colaboran una edición más en esta Marcha de montaña ya tan consolidada y con tantísima participación a todos los niveles.

Programa.

RECORDATORIO: XI CONCURSO INTERNACIONAL DE ILUSTRACIONES CIENTÍFICAS DE DINOSAURIOS 2019

QUEDA UN MES PARA QUE EXPIRE EL PLAZO

La Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castillay León y el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes organizan un año más el XI Concurso Internacional de Ilustraciones Científicas de Dinosaurios 2019. En esta 11ª edición, de nuevo vuelve a colaborar la empresa salense Hernáiz Construcciones Hercam, S.L., a la que volvemos a agradecer su implicación en el concurso.

Podrán participar todas las personas españolas o de cualquier nacionalidad sin límite de edad.

El tema principal del concurso son las ilustraciones sobre dinosaurios y otros seres vivos contemporáneos suyos. Las ilustraciones pueden representar reconstrucciones de los animales en vida, en su medio o de los fósiles originales.

El plazo de envío será desde el 22 de marzo hasta el 27 de octubre de 2019.

Podéis descargaros las bases (en castellano e inglés) en el siguiente enlace: pincha aquí.

Listado de dinosaurios, otros vertebrados y plantas de la comarca de Salas de los Infantes (pincha aquí).

www.fundaciondinosaurioscyl.com

El mundo tardó dos millones de años en recuperarse del impacto que acabó con los dinosaurios

El análisis de fósiles marinos revela que los ecosistemas pueden recuperarse tras un daño severo, aunque tardan mucho tiempo en hacerlo

Un amplio estudio de fósiles marinos llevado a cabo por un equipo internacional de investigadores de la Universidad de Bristol y el University College y liderado por Sarah Alvarez, de la Universidad de Gibraltar, ha revelado que los ecosistemas del planeta tardaron casi dos millones de años en recuperarse después del impacto que acabó con los dinosaurios.

De hecho, según se describe en un artículo recién publicado en Nature, el asteroide no solo mató a todos los dinosaurios, sino que llevó a la extinción a un gran número de otras especies, entre ellas el 90 por ciento del «plancton calcificante», un tipo de fitoplancton que produce conchas de carbonato de calcio, muy útiles para los paleontólogos, ya que producen fósiles fáciles de estudiar, y que tiene suma importancia para la cadena alimenticia de los océanos.

Para su trabajo, los investigadores utilizaron una muestra de 54 metros de un núcleo extraido a 1.500 km de las costas de Japón. Allí, y con mucha paciencia, Alvarez y sus colegas lograron descubrir hasta 700.000 fósiles de plancton correspondientes a un periodo de 13 millones de años, empezando desde poco antes de la gran extinción del Cretácico-Paleógeno, que es el momento en que los dinosaurios desaparecieron del registro fósil.

El análisis permitió a los científicos comprender cómo un ecosistema marino se «reinicia» después de una extinción masiva. «Queríamos averiguar cuánto tiempo tardaron en recuperarse los ecosistemas oceánicos y cómo fue esa recuperación», explica Alvarez.

El océano después del cataclismo

De este modo, los investigadores encontraron que, si bien la mayoría de las especies de fitoplancton se extinguieron, otras lograron recuperarse. Y durante los primeros 1,8 millones de años después de la catástrofe sus cantidades y tipos variaron, aunque los que estaban presentes eran inusualmente pequeños.

Al mismo tiempo, bajó también la cantidad de carbono que llegaba al fondo marino, lo que reveló, según el coautor del estudio Andy Ridgewell, que el ciclo del carbono dejó de funcionar bien.

Cuando por fin el ciclo del carbono se recuperó, el ecosistema volvió a estabilizarse, como demuestra una evolución hacia células más grandes. Pero aún así, tuvieron que pasar casi dos millones de años para que el plancton recuperara unos niveles de biodiversidad cercanos a los que tenía antes de la extinción.

El estudio, según los investigadores, es una mezcla de buenas y malas noticias para aquellos que se preocupan por las extinciones causadas en la actualidad por actividades humanas. De hecho, demuestra que un ecosistema puede perder mucha diversidad y aún así seguir siendo funcional, aunque para recuperarse deban pasar millones de años.

Sin embargo, advierte Alvarez, para seguir funcionando, un ecosistema debe tener las especies necesarias para hacer el trabajo, y no resulta obvio cuáles son exactamente esas especies hasta que no es demasiado tarde. «Se podría considerar a la biodiversidad como un respaldo –dice la investigadora–. Pero la clave para preservar la biodiversidad es no eliminar la pieza correcta (o incorrecta), y si no sabemos cuál es, no podemos arriesgarnos a perder cosas».

domingo, 29 de septiembre de 2019

FECYT publica 'Science in Spain 2019'

En 2016 FECYT publicó la primera edición de la colección 'Science in Spain', una recopilación de folletos y publicaciones en inglés que recogía previsiones y convocatorias de empleo para investigadores.

El objetivo de esta colección es facilitar a los investigadores, con interés en hacer ciencia en España, información de las diferentes oportunidades disponibles y contribuir así a un espacio de investigación abierto y transparente.

Como novedad, en la edición de 2018, se lanzó la sección 'Science in Spain' en la web EURAXESS España. Aunque el contenido de la web se ha ido actualizando a lo largo del año, FECYT publica ahora la cuarta versión del 'Researcher Career Path' y del catálogo de programas MSCA-COFUND en España.

La colección contiene:

Este diagrama recoge los distintos contratos y ayudas públicas y privadas ofrecidos en España  para las distintas etapas de la carrera investigadora en el sector público o en empresas. El documento además contiene enlaces a las convocatorias para ampliar la información sobre las mismas.  

Los programas Marie Skłodowska Curie Actions-COFUND (MSCA-COFUND) de la Comisión Europea ofrecen financiación adicional para programas de investigación que ofrecen una dimensión internacional e intersectorial a la formación y a la carrera investigadora. Este documento resume información de los 11 programas vigentes en España que tienen previsto lanzar convocatorias de contratación de investigadores en 2019 y 2020.

FECYT agradece la colaboración de todas las instituciones que han contribuido a esta colección suministrando información de sus previsiones de empleo.

sábado, 28 de septiembre de 2019

Las Fundaciones Dinosaurios de Castilla y León y Aspanias Burgos convocan el XIV del Concurso Nacional de Tarjetas Navideñas “Los Dinosaurios y la Navidad"

El propósito del certamen es estimular, premiar y hacer visible el talento de estas personas en el campo artístico de la pintura o el dibujo, uniendo dos mundos sin conexión aparente como son el de los dinosaurios y el de la Navidad

Con el objetivo de potenciar la capacidad creativa y el talento artístico de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo, la Fundación Aspanias Burgos-Plena Inclusión Castilla y León y la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León convocan el Concurso Nacional de Tarjetas Navideñas "Los Dinosaurios y la Navidad". El certamen llega a su decimocuarta edición y está dirigido a las personas con discapacidad intelectual de organizaciones sociales, particulares, centros educativos u otros centros de defensa de derechos de este grupo de población, con inquietudes artísticas.

La convocatoria es de ámbito nacional y contempla dos modalidades de participación. Se pueden presentar tarjetas (con el motivo central del concurso) de forma individual o bien realizadas en grupo.

El concurso establece cuatro premios. Habrá tres premios en la categoría individual y un único premio para la grupal. Los ganadores recibirán sendos lotes de productos del Museo de los Dinosaurios de Salas de los Infantes.

Además de los galardones anteriores, el primer y segundo premio tendrán otro reconocimiento. Las fundaciones Dinosaurios de Castilla y León y Aspanias Burgos felicitarán la Navidad y Año Nuevo a sus socios, amigos, colaboradores y demás allegados con estas tarjetas ganadoras.

La fecha límite para la recepción de los trabajos será el jueves 21 de noviembre. El jurado estará compuesto por artistas locales, personas con discapacidad y representantes de las organizaciones. El fallo del jurado se dará a conocer a partir del 21 de noviembre a través de los sitios web y redes sociales de las fundaciones convocantes del concurso.

La entrega de premios será el lunes 2 de diciembre en el transcurso de la Gala Aspanias Burgos 2019.

Las fundaciones promotoras del certamen están convencidas de que el Concurso Nacional de Tarjetas Navideñas "Los Dinosaurios y la Navidad "es una excelente ocasión para que las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo con inquietudes artísticas muestren su capacidad y talento creativo; otra oportunidad importante en el camino hacia su plena inclusión social".

Los trabajos deberán enviarse a la siguiente dirección:

Fundación Aspanias Burgos
REFERENCIA: XIV CONCURSO DE TARJETAS NAVIDEÑAS
C/ Mariana Pineda, 9
09003 Burgos
Persona y teléfono de contacto: Delma Vicario: 947.461.890/686.458.921 

Descargar las bases aquí.

¿Qué son las extinciones en masa y cuáles son sus causas?

En los últimos 500 millones de años, la vida ha tenido que recuperarse de cinco golpes catastróficos. ¿Estamos asestando los humanos un sexto golpe al planeta?

Ilustración del impacto del asteroide que provocó la extinción del 
Cretácico-Paleógeno. FOTO POR PETER ARNOLD, INC./ALAMY
Más del 99 por ciento de todos los organismos que han vivido en la Tierra se encuentran extintos. Mientras las nuevas especies evolucionan para encajar en nichos ecológicos cambiantes, las especies antiguas desaparecen. Pero la extinción no sigue un ritmo constante. En una serie de ocasiones en los últimos 500 millones de años, entre el 75 y más del 90 por ciento de todas las especies de la Tierra han desaparecido en un abrir y cerrar de ojos geológico en catástrofes que denominamos extinciones en masa.

Aunque las extinciones en masa son fenómenos letales, abren el planeta a la aparición de nuevas formas de vida. La extinción en masa más estudiada, que marcó la frontera entre el Cretácico y el Paleógeno hace unos 66 millones de años, acabó con los dinosaurios no aviares y dejó espacio a la rápida diversificación y evolución de los mamíferos y las aves.

Aunque la extinción del Cretácico-Paleógeno es célebre por haber sido causada por un gran asteroide, se trata de la excepción. Parece ser que el mayor factor impulsor de las extinciones en masa son los grandes cambios en el ciclo de carbono terrestre, como las erupciones de las grandes provincias magmáticas, volcanes enormes que inundaron cientos de miles de kilómetros cuadrados con lava. Estas erupciones expulsaron a la atmósfera cantidades enormes de gases que retienen el calor, como el dióxido de carbono, lo que facilitó un calentamiento global desbocado y efectos conexos como la acidificación del océano y la anoxia, o la falta de oxígeno disuelto en el agua.

La extinción del Ordovícico-Silúrico: hace 444 millones de años

El Ordovícico, que comenzó hace 485 millones de años y terminó hace 444 millones de años, fue una época de cambios drásticos en la Tierra. Durante un periodo de 30 millones de años, se desarrollaron diversas especies, pero hacia el fin del periodo se produjo la primera extinción en masa conocida. Entonces, una glaciación masiva bloqueó cantidades enormes de agua en una capa de hielo que cubría partes de una gran masa continental polar en el sur. Este embate helado podría haber sido provocado por el surgimiento de los montes Apalaches en Norteamérica. La erosión a gran escala de estas rocas recién nacidas absorbió dióxido de carbono de la atmósfera y enfrió drásticamente el planeta.

Como consecuencia, los niveles del mar se desplomaron decenas de metros. Los hábitats de las criaturas que vivían en aguas poco profundas se enfriaron y menguaron rápidamente, lo que supuso un duro golpe. La vida restante se recuperó de forma vacilante en aguas químicamente hostiles: cuando el nivel del mar volvió a subir, los niveles de oxígeno marinos disminuyeron, lo que a su vez facilitó la retención de los metales tóxicos disueltos en el agua del mar.

Fue la segunda peor extinción en masa conocida por la ciencia: se estima que acabó con el 85 por ciento de las especies existentes. El fenómeno pasó una factura mayor a organismos marinos como corales, braquiópodos, trilobites y conodontos, unas criaturas similares a las anguilas.

Extinción del Devónico: hace 383-359 millones de años

Esta extinción en masa, que comenzó hace 383 millones de años, eliminó a casi un 75 por ciento de todas las especies de la Tierra en un lapso de casi 20 millones de años.

En varios pulsos del Devónico, los niveles del oxígeno marino descendieron de forma precipitada, lo que asestó un duro golpe a los conodontos y a los goniatítidos, criaturas con concha emparentadas con los calamares y los pulpos. El peor de estos pulsos, denominado evento Kellwasser, se produjo hace unos 372 millones de años. Las rocas de ese periodo en la actual Alemania muestran que, conforme se desplomaban los niveles de oxígeno, se extinguieron muchas criaturas constructoras de arrecifes, entre ellas una clase importante de esponjas llamada Stromatoporida.

Ha costado establecer la causa de los pulsos de extinción del Devónico, pero el vulcanismo es un posible desencadenante: dos millones de años después del evento Kellwasser, una gran provincia magmática llamada traps de Viluy expulsó casi 960 000 kilómetros cúbicos de lava en la actual Siberia. La erupción habría expulsado gases de efecto invernadero y dióxido de azufre, que pueden provocar lluvia ácida. Los asteroides también podrían haber contribuido. El cráter sueco de Siljan, de casi 52 kilómetros de ancho y uno de los mayores cráteres de impacto que quedan en la Tierra, se formó hace unos 377 millones de años.

Aunque quizá parezca sorprendente, las plantas terrestres podrían haber sido cómplices del delito. Durante el Devónico, las plantas dieron con diversas adaptaciones ganadoras, como la lignina, un compuesto fortalecedor de las raíces, y una estructura vascular completa. Estos rasgos permitieron que las plantas crecieran —y que sus raíces llegaran a más profundidad— más que nunca, lo que podría haber aumentado la tasa de meteorización.

Cuanto más rápido se meteorizaban las rocas, más nutrientes excesivos fluían de la tierra al mar. Esta afluencia podría haber provocado la proliferación de algas y, cuando estas murieron, su descomposición retiró oxígeno del océano y formó las denominadas zonas muertas. Asimismo, la propagación de los árboles habría absorbido CO2 de la atmósfera, lo que quizá marcara el comienzo del enfriamiento global.

Durante el Devónico no solo se extinguieron algunas criaturas, sino que la diversificación de las especies se ralentizó, añadiendo una pieza más a este rompecabezas. Dicha ralentización podría haber provocado la propagación global de especies invasoras, ya que el alto nivel del mar facilitó la mezcla de criaturas de hábitats marinos aislados, lo que permitió la homogeneización de ecosistemas de todo el mundo.

Extinción del Pérmico-Triásico: hace 252 millones de años

Hace unos 252 millones de años, la vida en la Tierra se enfrentó a la «Gran Mortandad»: la extinción del Pérmico-Triásico. Este cataclismo fue el peor acontecimiento sufrido jamás por las criaturas del planeta. A lo largo de unos 60 000 años, se extinguieron el 96 por ciento de todas las especies marinas y casi tres de cada cuatro especies terrestres. Los bosques del mundo quedaron arrasados y no se recuperarían del todo hasta unos 10 millones de años después. De las cinco extinciones en masa, la del Pérmico-Triásico es la única que acabó con una gran cantidad de especies de insectos. Los ecosistemas marinos tardaron entre cuatro y ocho millones de años en recuperarse.

La causa principal de la extinción fueron los traps siberianos, un complejo volcánico inmenso que entró en erupción y expulsó tres millones de kilómetros cúbicos de lava sobre la actual Siberia. La erupción liberó al menos 14,5 billones de toneladas de carbono, más de 2,5 veces la cantidad que se liberaría si se extrajera y se quemara hasta el último gramo de combustible fósil del planeta. Para colmo de males, el magma de los traps siberianos se infiltró en cuencas carboníferas en camino a la superficie y es probable que liberase aún más gases de efecto invernadero, como metano.

El calentamiento global resultante fue infernal. En el millón de años posterior al evento, el agua marina y las temperaturas del suelo aumentaron entre 14 y 19 grados Celsius. Hace unos 250,5 millones de años, las temperaturas de la superficie del mar en el ecuador habían aumentado hasta los 40 grados centígrados, la temperatura máxima estándar de una bañera de hidromasaje. Por aquel entonces, apenas vivían peces en el ecuador.

Con el aumento de las temperaturas, las rocas terrestres se erosionaron más deprisa, un desgaste acelerado por la lluvia ácida formada a partir del azufre volcánico. Al igual que en el Devónico, el incremento de la erosión habría provocado una anoxia que asfixió los océanos. Los modelos climáticos estiman que en esta época se perdió un 76 por ciento del inventario de oxígeno oceánico. Estos modelos también sugieren que el calentamiento y la pérdida de oxígeno fueron los responsables de la mayor parte de las desapariciones de especies durante esta extinción.

Extinción del Triásico-Jurásico: hace 201 millones de años

La vida tardó mucho tiempo en recuperarse de la Gran Mortandad, pero cuando lo hizo, se diversificó enseguida. Las criaturas constructoras de arrecifes empezaron a afianzarse y una vegetación exuberante cubrió la tierra, preparando el terreno para un grupo de reptiles llamados arcosaurios: los precursores de las aves, los cocodrilianos, los pterosaurios y los dinosaurios no aviares. Pero hace unos 201 millones de años, la vida sufrió otro gran golpe: la pérdida repentina de hasta el 80 por ciento de todas las especies terrestres y marinas.

A finales del Triásico, la Tierra se calentó una media de entre 2,7 y 6 grados Celsius debido a la cuadruplicación de los niveles atmosféricos de CO2. Es probable que la causa de esto fuera la enorme cantidad de gases de efecto invernadero de la provincia magmática del Atlántico Central, una gran provincia magmática en la región central del supercontinente Pangea. Actualmente, los restos de dichas coladas de lava antiguas se dividen entre el este de Sudamérica, el este de Norteamérica y el oeste de África. La provincia magmática del Atlántico Central era gigantesca: su volumen de lava podría sepultar los Estados Unidos continentales bajo 400 metros de roca.

El incremento del CO2 acidificó los océanos del Triásico, lo que dificultó que las criaturas marinas construyeran conchas de carbonato cálcico. En tierra, los vertebrados dominantes habían sido los cocodrilianos, más grandes y mucho más diversos que en la actualidad. Muchos de ellos se extinguieron. A su paso, los primeros dinosaurios —criaturas pequeñas y ágiles en la periferia ecológica— se diversificaron rápidamente.

Extinción del Cretácico-Paleógeno: hace 66 millones de años

La extinción del Cretácico-Paleógeno es la extinción en masa más reciente y la única vinculada de forma definitiva al impacto de un gran asteroide. Durante ella se extinguió casi el 76 por ciento de las especies del planeta, entre ellas los dinosaurios no aviares.

¿ESTAMOS PROVOCANDO LOS HUMANOS LA EXTINCIÓN 
DEL LORIS PEREZOSO?
Un día hace 66 millones de años, un asteroide de casi 12 kilómetros de diámetro cayó en las aguas frente a la actual península de Yucatán de México a más de 72 000 kilómetros por hora. El impacto —que dejó un cráter de más de 193 kilómetros de ancho— arrojó grandes volúmenes de polvo, escombros y azufre a la atmósfera y provocó un enfriamiento global drástico. Ardieron incendios forestales en tierras situadas en un radio de 1400 kilómetros del impacto y se formó un tsunami enorme. De la noche a la mañana, los ecosistemas que habían sustentado a los dinosaurios no aviares empezaron a derrumbarse.

El calentamiento global provocado por las erupciones volcánicas en las escaleras del Decán, en la India, podría haber agravado el fenómeno. Algunos científicos sostienen que algunas de las erupciones de las escaleras del Decán podrían haberse producido como consecuencia del impacto.

La extinción actual

Hoy en día, la Tierra vive una crisis de biodiversidad. Estimaciones recientes sugieren que hasta un millón de especies de plantas y animales sufren la amenaza de al extinción, en gran medida por culpa de actividades humanas como la deforestación, la caza y la sobrepesca. Entre otros peligros figuran la propagación de especies invasoras y enfermedades por el comercio humano, así como la contaminación y el cambio climático antropogénico.

En la actualidad, las extinciones se producen cientos de veces más rápido de lo que ocurrirían de forma natural. Si en el próximo siglo se extinguieran todas las especies clasificadas en peligro crítico de extinción, en peligro de extinción o vulnerables y dicho ritmo de extinción no se ralentizara, podríamos acercarnos al nivel de una extinción en masa en cuestión de entre 240 y 540 años.

El cambio climático representa una amenaza a largo plazo. La quema de combustibles fósiles nos ha permitido imitar químicamente las grandes provincias magmáticas mediante la inyección de miles de millones de toneladas de dióxido de carbono y otros gases en la atmósfera terrestre cada año. Por volumen total, estos volcanes pasados emitieron mucho más que los humanos hoy en día; las emisiones de los traps siberianos multiplican por más de 1400 el CO2 emitido por los humanos en 2018 procedente de la quema de combustibles fósiles para obtener energía. Sin embargo, los humanos emitimos gases de efecto invernadero tan rápido como —o incluso más rápido que— los traps siberianos y el clima terrestre cambia rápidamente en consecuencia.

Las extinciones en masa nos demuestran que el cambio climático repentino puede ser sumamente perturbador. Aunque aún no hemos atravesado el umbral del 75 por ciento de una extinción en masa, eso no significa que la cosa vaya bien. Mucho antes de llegar a ese oscuro marcador, los daños sembrarían el caos en los ecosistemas que poblamos y pondrían en peligro a especies de todo el mundo, incluida la nuestra.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.