viernes, 23 de junio de 2017

El apocalipsis volcánico que dio paso a la era de los dinosaurios

El análisis de rocas de hace 200 millones de años revela que sucesivas erupciones provocaron la extinción de la mayor parte de la fauna del Triásico

Los dinosaurios ocuparon el lugar de otras especies desaparecidas tras 
la hecatombe volcánica - Fotolia
El impacto de un gigantesco meteorito en lo que hoy es la península de Yucatán, en México, hace unos 66 millones de años es la teoría más aceptada para explicar la desaparición de los dinosaurios de la faz de la Tierra. Pero resulta que otro cataclismo de dimensiones globales fue también lo que favoreció, millones de años antes, que estos animales dominaran el planeta por encima de las demás especies. Una nueva investigación de la Universidad de Oxford apunta que una sucesión de megaerupciones volcánicas provocó una extinción masiva en el Triásico que dejó libre el trono del ecosistema para los dinosaurios.

La extinción del Triásico se produjo hace unos 200 millones de años y fue una de las mayores catástrofes para la vida animal de las que se tenga registro. La lista de bajas incluyó grandes reptiles como cocodrilos y varios invertebrados marinos. El evento también causó enormes cambios en la vegetación terrestre, y si bien sigue siendo un misterio por qué los dinosaurios sobrevivieron, lo cierto es que pasaron a ocupar los huecos dejados por las especies desaparecidas, junto a los primeros mamíferos y anfibios. Esta extinción masiva se ha vinculado a una liberación grande y brusca de dióxido de carbono en la atmósfera, pero la fuente exacta de esa emisión ha sido desconocida.

Los investigadores de Oxford estudiaron rocas volcánicas de la misma época de la extinción encontradas en un área enorme que cubre cuatro continentes, lo que se conoce como la Provincia magmática del Atlántico Central (CAMP, por sus siglas en inglés). Estudios previos ya habían analizado los oscilantes niveles de carbono en esas rocas, vinculados a las erupciones, pero el nuevo estudio se interesó por otro elemento clave: el mercurio.

El rastro del mercurio

Cuando los volcanes entran en erupción, emiten rastros de mercurio en las columnas de gas que suben al cielo, se extienden por la atmósfera y luego vuelven a caer al suelo, donde pueden permanecer durante millones de años. El aumento de los niveles de mercurio en los sedimentos revela los picos de la actividad volcánica, y eso es lo que observaron los científicos.

El equipo estudió seis depósitos de sedimentos del Reino Unido, Austria, Argentina, Groenlandia, Canadá y Marruecos, y analizó sus niveles de mercurio. Cinco de los seis registros mostraron un gran aumento en el contenido de mercurio que coincide con el comienzo de la gran extinción de finales del Triásico, con otros picos observados entre el horizonte de extinción y el límite Triásico-Jurásico, que se produjo aproximadamente 200.000 años más tarde.

Las elevadas emisiones de mercurio también coincidieron con los aumentos previamente establecidos en las concentraciones de CO2 en la atmósfera. Para Lawrence Percival, autor principal del estudio que publica la revista PNAS, no hay duda: «Estos resultados apoyan firmemente episodios repetidos de actividad volcánica a finales del Triásico». A su juicio, «esta investigación refuerza en gran medida la relación entre la extinción masiva del Triásico y las emisiones de CO2 volcánicas, lo que mejora nuestra comprensión de este evento y, potencialmente, de otros episodios de cambio climático de la historia de la Tierra».

sábado, 17 de junio de 2017

La ‘revolución china’ que ha puesto plumas a los dinosaurios

“Los dinosaurios de Hollywood se parecían mucho a los de verdad”, afirma Àngel Galobart, jefe de investigación del Mesozoico del Institut Català de Paleontología Miquel Crusafon

Así eran los dinosaurios de verdad según las ilustraciones de Luis Rey 
(Martí Paola)
Los fósiles encontrados a lo largo de los 150 años de paleontología han permitido imaginar los tamaños, volúmenes y dimensiones de aquellos seres que habitaron sobre la Tierra hace cientos de millones de años, pero no han contribuido en exceso a la hora de reproducir su aspecto externo. De hecho, la apariencia de los dinosaurios ha sido objeto de debate entre la misma comunidad científica. Los nuevos descubrimientos y la evolución de la propia ciencia han permitido barajar diversas hipótesis en relación a la apariencia de estos prehistóricos animales. La llamada “revolución china” –dentro del ámbito paleontológico- significó un antes y un después en la concepción mental de estos seres, ya que ciertos hallazgos asiáticos aportaron de manera seria pruebas significativas de que algunos dinosaurios carnívoros tuvieron plumas.


Para Àngel Galobart, jefe de investigación del Mesozoico del Institut Català de Paleontología Miquel Crusafont (ICP), la representación que hacemos hoy en día de los dinosaurios con ilustradores y artistas se asemejaría mucho al aspecto que tenían en su momento.

De hecho, el máximo responsable de que todos nosotros tengamos en mente un Tiranosaurus Rex, Steven Spielberg, “logró –bajo el entender de Galobart- que se parecieran en un 80-90% a los de verdad, en función de la especie a comparar”.

Escamas en forma de roseta

Para la representación física externa de estos animales es importante destacar las huellas de piel que dejaron impresas para la historia sobre el barro de la época. Hace escasos meses el ICP localizó en el Pirineo un descubrimiento único en Europa por sus características, una huella de piel de un saurópodo que vivió hace 66 millones de años. Para Galobart, estos hallazgos sirven para realizar reproducciones lo más fidedignas posibles de estas especies y consolidar los conocimientos que ya se tienen sobre estos seres”. En el hallazgo pirenaico se cumple el patrón propio de la especie: escamas en forma de roseta, con una escama central y seis alrededor.


El jefe de investigación del mesozoico también considera importantísima la información que han aportado las momias fosilizadas. Se trata de aquellos dinosaurios que murieron y quedaron desecados, conservando su piel y sus músculos deshidratados, y que posteriormente por alguna inundación quedaron enterrados y, consecuentemente, fosilizados. “Cuando vemos una de estas momias, podemos decir que estamos ante un muñeco de Spielberg deshinchado, lo que nos da una visión bastante real de cómo eran estos animales”.

Reproducción a tamaño real de un saurópodo en el Museo 
del Insitut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (Martí Paola)
El imaginario colectivo también ha relacionado, quizás por falsa similitud, los dinosaurios con los reptiles de nuestra época. Àngel Galobart desmiente totalmente que una tortuga, una iguana o un cocodrilo sean los descendientes directos de los seres prehistóricos y reserva ese protagonismo para las aves. Por poner un ejemplo, “un gorrión es un dinosaurio, ya que los pájaros es el único grupo de la especie que sobrevivió a la extinción”, sentencia el experto.
LA REIVINDICACIÓN "Por años fuí rechazado por pintar dinosaurios emplumados y coloridos”
LUIS REY
Ilustrador hispano-mexicano

Luis Rey es un ilustrador hispano-mexicano, afincado en Londres, que ha colaborado con prestigiosos investigadores en la ilustración de dinosaurios. En la actualidad está considerado uno de los mayores expertos en reconstrucción anatómica, aunque no siempre fue así. En los años 90 empezó a representar a los carnívoros con espectaculares plumajes, lo que le llevó a ser tachado de transgresor y de saltarse los cánones del momento. Pero los descubrimientos en China, que se hicieron a finales del siglo XX, cambiaron completamente el punto de vista de la obra de Rey, pasando a ser automáticamente un autor reconocido por su visión y atrevimiento.

Cuando nadie creía en la teoría del plumaje, usted fue uno de los primeros en apostar por ello. ¿Qué le hizo pensar en que los dinosaurios tenían plumas?

El ilustrador Luis Rey (MP)
Por el simple estudio de la anatomía comparada. Hueso por hueso, el Deinonychus es una versión agigantada del Archaeopterux, según pudo demostrarse en los años sesenta. ¿Por qué el Deinonychus no podía también ser emplumado, a pesar de tener tres metros de largo? Ahora sabemos que él y sus parientes (especialmente el Velociraptor) tienen huellas en los huesos del antebrazo donde se ve que estaban insertadas las plumas. Entonces, ¡hay fósiles! Por años fui rechazado por hacer dinosaurios emplumados y coloridos, pero cuando empezaron a aparecer las pruebas fosilizadas me sentí reivindicado. La gran “revolución china” de los dinosaurios emplumados en los 90 fue la salvación de muchos que abogábamos por esto desde hacía décadas.

¿Crees que, por ejemplo, los Tiranosaurus Rex pierden ferocidad y aspecto de “tipos duros” si llevan plumas?

Para muchos es una simple cuestión psicológica. No pueden tolerar que sus tradicionales dragones de antaño o de su niñez se vuelvan pájaros. Pero un tiranosaurio emplumado es, diría yo, aún más terrorífico y monstruoso. Es un “correcaminos infernal”, como diría Robert Bakker, un prestigioso paleontólogo estadounidense que ayudó a replantear una serie de teorías sobre los dinosaurios. 
Un tiranosaurio emplumado es aún más terrorífico y monstruoso, es un correcaminos infernal”
¿Por qué cree que el cine norteamericano moderno no recoge en sus películas el aspecto que defiende?

Ilustrador de dinosaurios de Luis Rey (MP)
Por prejuicio cultural y mercadotecnia. Las películas de Spielberg no son científicas, son largometrajes de monstruos para vender a perfiles que buscan filmes de terror.

¿Cómo es la relación que mantiene con especialistas? ¿En qué se basa?

Se basa en un mutuo respeto, y sobre todo en el hecho de que para cada una de mis obras necesito buena relación. Cada una requiere estudiar rigurosamente lo que los paleontólogos me proporcionan, lo que la biología animal y el medio ambiente me proporcionan también. Después me embarco a usar mi imaginación como artista. Los paleontólogos profesionales aprecian esto y he tenido el privilegio de trabajar con muchos de ellos.

jueves, 15 de junio de 2017

Presentación del cómic: Los Siete Infantes de Lara







































Hoy sábado 17 de junio, presentación del cómic recientemente publicado sobre Los Siete Infantes de Lara a cargo de sus autores.

Una versión actualizada y con un guión en principio pensado para el cine y que finalmente han sacado en un cómic de 160 páginas encuadernado en tapa dura. Contaremos con la presencia del prestigioso guionista Manolo Matji y del dibujante Sergio Córdoba.

Organiza: Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas.

P.D.: Habrá firma de ejemplares.

Presentan en La Plata al “eslabón perdido” entre aves y dinosaurios

UN HALLAZGO QUE LLENA UNA BRECHA EVOLUTIVA

El científico argentino que participó en el descubrimiento del Teleocrater disertará hoy en el Museo

Durante décadas, los científicos pensaron que los primeros parientes de los dinosaurios tenían un tamaño relativamente pequeño y caminaban en dos patas, como los actuales pájaros. Pero en abril pasado, la publicación de un hallazgo en torno a un fósil de 245 millones de años probó que no era así. Uno de los autores de ese descubrimiento, el palentólogo argentino Martín Ezcurra, visitará hoy el Museo de Ciencias Naturales de La Plata para compartir los detalles de ese trabajo que vino a llenar una brecha en la historia de la evolución.

Investigador del CONICET en el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, el doctor Martín Ezcurra participó del estudio internacional publicado en la prestigiosa revista Nature que dio cuenta del hallazgo del Teleocrater rhadinus. “Se trata del miembro más antiguo del linaje de los dinosaurios y un descubrimiento que plantea una nueva hipótesis acerca de su origen y evolución temprana; de ahi el interés para la comunidad científica y el público en general”, señalaron los organizadores del evento, previsto para las 11:30 en el auditorio de la Facultad.


El “Teleocrater rhadinus” era un plantígrado de tres metros de largo; que caminaba en cuatro patas, del que se encontró una articulación ancestral del tobillo compartida por cocodrilos y aves, la que cambia un viejo paradigma científico sobre el origen de los dinosaurios.

“Esa articulación del tobillo se usó durante muchos años para diferenciar dos grupos principales: el linaje de los cocodrilos y el linaje de las aves. Nosotros, mostrando que este tipo de articulación ancestral es tanto para cocodrilos como para aves, cambiamos un paradigma de hace más de 50 años. El hallazgo obliga a revisar ahora en qué momento se da la transición entre la articulación cocodrileana y la articulación que tienen las aves hoy”, comentó.

“La evidencia que pudimos colectar en Tanzania en 2015 nos ayudó a conocer cómo era la morfología de este nuevo animal, aunque (el científico británico Alan) Charig tenía mucha evidencia disponible y ya en 1956 era considerado un animal muy novedoso y único dentro de los que se conocían”, relató Ezcurra.

No obstante, “nuestro trabajo fue casi empezar de cero teniendo en cuenta lo que había hecho Charig, que es uno de los autores del trabajo que se publica 20 años después de su muerte, para ponerlo a Teleocrater en el contexto actual, incorporar la nueva información y utilizar las técnicas modernas para poder dilucidar con quiénes estaba emparentado y su relevancia dentro del origen de los dinosaurios”, comentó el investigador del CONICET.

Para la investigación, Ezcurra estuvo en India, Rusia y Alemania -donde está el otro ejemplar de los Alphanosaurios-, y vio el fémur hallado en 1933 entre otros fósiles originales de Teleocrater que estudió Charig.

miércoles, 14 de junio de 2017

Hallan más restos de dinosaurios en Morella que podrían ser de una especie nueva

Paleontólogos han encontrado nuevos restos de dinosaurio en el yacimiento del Mas de Romeu, en la localidad castellonense de Morella, en "muy buen estado de conservación". 

Recreación del Morellanodón, cuya existencia en la Península Ibérica hace más
 de 125 millones de años, se constató en 2015.
Estos fósiles pertenecen a un dinosaurio de la familia de los saurópodos de unos 20 metros de largo desde la cabeza hasta la cola, un animal que alcanzaría unos ocho metros de altura. 

Los expertos, que han encontrado un total de 80 huesos, calculan que los restos tienen 125 millones de años de antigüedad. Con este hallazgo, el yacimiento del Mas de Romeu se convierte en uno de los más importantes de Europa por la cantidad de restos y por su estado de conservación, según ha informado el Ayuntamiento de Morella en un comunicado. 

El paleontólogo morellano Jose Miguel Gasulla ha destacado que han encontrado "restos muy interesantes que permiten ver y comparar todos los restos de la comarca y ver las similitudes y diferencias de la vida en esta zona". 

"Podría tratarse de una especie nueva, aunque no está confirmado y falta profundizar en el estudio de estos restos", ha precisado. El experto ha apuntado que el dinosaurio "tiene 125 millones de años, edad muy similar a todos los restos que se han encontrado en la zona". "El hallazgo pertenece al Cretácico inferior, más concretamente al Barremiense superior", ha añadido. 

Los huesos de este hallazgo se podrán quedar en Morella para seguir trabajando con ellos. Así, fruto de este hallazgo, se acelerarán los plazos y trabajos necesarios para habilitar un espacio donde los expertos puedan continuar su trabajo en Morella y no tengan que desplazarse a otros laboratorios o emplazamientos. 

Más cosas en campañas futuras 

Es la segunda campaña que se realiza en este yacimiento. Durante el año pasado encontraron restos más deteriorados que en la presente. Así, Gasulla ha dicho que están "perfilando los fémures y los demás hallazgos que han aparecido y no estamos buscando más adentro". De este modo, el paleontólogo cree que "aún no está agotado el yacimiento y que se pueden encontrar más cosas en campañas futuras". 

El alcalde de Morella, Rhamsés Ripollés, ha manifestado que este hallazgo "muestra, una vez más, el patrimonio paleontológico de Morella, que tiene mucho potencial y quedan muchas cosas por encontrar". 

Estas excavaciones son financiadas por el Ayuntamiento de Morella y, además, colabora la empresa Vega del Moll que les deja herramientas y material para realizar las diferentes tareas. El alcalde ha querido agradecer "a los paleontólogos, al equipo de excavación y a los propietarios de los terrenos su colaboración e implicación en el proyecto".

Así fue el nipponosaurio japonés, según la ciencia

Esqueleto del dinosaurio japonés, conservado en la provincia de Hokkaido 
(Foto: Universidad de Hokkaido).
El Nipponosaurus sachalinensis -un polémico hadrosauroideo cuyo esqueleto fosilizado fue desenterrado en el sur de Sakhalin en 1934- ha sido reanalizado por una equipo de la Universidad Imperial de Hokkaido, Japón, probando que es un taxón válido entre los Lambeosaurinae.

El documento publicado en la revista Historical Biology señala que ello se pudo determinar gracias a la identificación de “caracteres únicos dentro de los Lambeosaurinae (presencia de un proceso anterodorsal surangular masivo, presencia de un estante lateral del dentario y un cúbito relativamente corto), que son independientes de la ontogenia”.

Nipponosaurus fue un dinosaurio herbívoro del período cretáceo tardío, fue nombrado así en 1936 por el profesor Takumi Nagao de Hokkaido, empleando la palabra japonesa para Japón (Nippon) en su nombre. Fue el primer estudio de dinosaurios en la nación asiática.

Ya en 2004, un reanálisis del dinosaurio realizado por un estudiante graduado de la Universidad de Hokkaido cuestionaba si el Nipponosaurus tenía un estatus taxonómico independiente, hallando que el espécimen estudiado era juvenil y que de haber madurado hubiera ostentado en su osamenta las características distintivas de su especie.

Los autores de la reciente investigación analizaron la etapa de desarrollo del Nipponosaurus diseccionando tres huesos fosilizados (un fémur, una costilla y un cheurón, que es una de las vértebras en la cola). Encontraron que la orientación de los canales vasculares en el hueso del muslo cambia de reticular en la corteza interna a laminar en la corteza externa. También descubrieron que el número de líneas que indican crecimiento detenido, similar a los anillos de crecimiento en un árbol, se limita a dos en todos los huesos. Ambas características muestran que Nipponosaurus hallado y estudiado era juvenil y que aún no alcanzaba la madurez sexual.

Comparando los huesos de Nipponosaurus y otros hadrosauriodeos estudiados en sus diferentes etapas de desarrollo, el equipo descubrió las características únicas dentro de los huesos de Nipponosaurus que no variarían en su desarrollo (amplia estructura en forma de estante en la mandíbula inferior, un proceso coronoide que se extiende verticalmente desde la estructura en forma de estante y unas patas delanteras extremadamente cortas). Este hallazgo llevó a la conclusión de que el Nipponosaurus es de hecho un taxón válido.

Los investigadores concluyeron que Nipponosaurus es un hadrosaurio más primitivo de lo que se pensaba y que estaba relacionado con el hadrosaurio Blasisaurus y Arenysaurus de Europa, lo que indica que Nipponosaurus es una de las especies de dinosaurios que emigraron de Europa y no de Norteamérica al Lejano Oriente.

“Más de un centenar de los 350 caracteres utilizados para determinar la posición filogenética de Nipponosaurus son caracteres ontogenéticamente variables basados en las diferentes etapas ontogénicas de Hypacrosaurus stebingeri”.

"Tenemos el objetivo de descubrir cómo diversos dinosaurios habitaban las zonas costeras de Asia oriental", dice Ryuji Takasaki.

martes, 13 de junio de 2017

Descubren fósiles completos de 145 y 66 millones de años

El hallazgo reveló un esqueleto completo de cocodrilo y huesos de seis dinosaurios en noreste de China

Foto: Captura
Changchun, China.- Un equipo de paleontólogos ha desenterrado en la provincia nororiental china de Jilin fósiles de un cocodrilo completo y huesos de al menos seis dinosaurios del Cretácico, de hace entre 145 y 66 millones de años.

Tras un año de preparativos, paleontólogos de la Academia de Ciencias de China y un centro local de fósiles empezaron la excavación a finales de mayo, tras el descubrimiento en mayo de 2016 de fósiles de dinosaurios en la montaña de Longshan, en la ciudad de Yanji.

Foto: Temática
El 1 de junio se desenterró un fósil de cocodrilo de 1,5 metros de largo, bien preservado de la cabeza a la cola y con la piel transparente, lo que es bastante raro entre los descubrimientos de la capa cretácica en China.
"Los cocodrilos convivieron con los dinosaurios, lo que significa que posiblemente haya más fósiles enterrados", dijo el investigador del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología Jin Changzhu.
Foto: Spanish.people.com
Los paleontólogos también descubrieron un gran cantidad de dientes, huesos de brazo, pelvis y costillas de al menos seis dinosaurios, entre ellos carnosaurios, iguanodones y ceratópsidos, de los cuales la mayor parte se encuentran en buen estado. También se hallaron fósiles de tortuga cretácica y madera petrificada.

Según Sun Ge, curador del Museo Paleontológico de Liaoning, se ha identificado a Yanji como el yacimiento de fósiles de dinosaurios cretácicos más oriental de China, y los descubrimientos recientes han enriquecido la comprensión y la investigación de sus fósiles.

Continúa estudio del asteroide que extinguió a dinosaurios

El cráter de Chicxulub, ubicado en tierras costeras de Yucatán.
Foto La Jornada / Archivo
Ciudad de México. Científicos estudian nuevos materiales del cráter de 200 kilómetros que dejó el impacto del asteroide que acabó con los dinosaurios y el 75 por ciento de las especies.

En la actualidad, expertos de todo el mundo, incluido México, estudian las rocas que obtuvieron en la expedición 364, realizada en octubre pasado.

El investigador Jaime Urrutia Fucugauchi del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señaló que el cráter está cubierto por casi un kilómetro de roca en la parte central, por lo que fue necesario realizar núcleos, es decir, muestras de recuperación a través de perforaciones.

“Esto tiene costos altos. Los métodos que se usan son los mismos que en la industria petrolera. Hemos estado realizando varios programas de perforación, llevamos 13 pozos y tenemos más de seis mil metros de núcleos para estudio que hemos compartido con los grupos en otros países”.

Los investigares aseguraron que el cráter se denomina multianillado, ya que su huella en la tierra se compone por estructuras parecidas a anillos concéntricos, uno de ellos similar a una cadena montañosa que recibe el nombre de anillo de picos.

Jaime Urrutia relató a la Agencia Informativa Conacyt, que el objetivo de la expedición será descubrir de qué están hechas las rocas del anillo de picos.

“Eso es lo que pasa siempre que uno contesta una pregunta: se abre otra. Ahora estamos tratando de buscar una explicación a por qué lo que uno esperaría que sea una montaña en la parte central, como es la forma en que se levantaría un pico, tiene en realidad una forma circular”.

"Uno podría decir que habrá una irregularidad de la forma del terreno, o de la forma en que se levantó, pero viendo la forma de las estructuras tanto en el cráter Chicxulub como en el cráter de la luna, claramente se ve que es una forma fundamental del proceso, no es casualidad”, enfatizó.

Por su parte, la investigadora Ligia Pérez Cruz, aseguró que otro de los objetivos al estudiar el material de las rocas del cráter de Chicxulub será estimar el tiempo en que se recuperó la vida después del impacto del asteroide.

Cómo el acelerador de partículas puede ayudar a desenterrar los secretos de la caca prehistórica

Coprolito de Carolina del Sur. Wikimedia Commons
El estudio de un animal del pasado pasa por un análisis exhaustivo de todo su organismo, incluyendo las heces fosilizadas. También llamados coprolitos, los trabajos sobre la “caca prehistórica” estaban limitados hasta ahora. Un nuevo enfoque podría desenterrar sus secretos a través del acelerador de partículas.

Para ser más exactos, los investigadores han acudido a un acelerador de partículas de sincrotón con el fin de averiguar los datos que esconde cada una de las capas que conforman las heces fosilizadas de hace millones de años.

El estudio, realizado por paleontólogos de la Universidad de Uppsala, documenta un nuevo método para examinar los tesoros escondidos dentro de los coprolitos sin destruir las muestras. Un gran avance, ya que estas heces fosilizadas contienen mucha información debido a su química rica en fosfatos. De hecho, esta “caca del pasado” puede preservar muchos especímenes extremadamente delicados, tales como músculos, tejidos blandos, cabello o parásitos.

El coprolito que se cree que proviene de un pez. Qvarnström et al, 
Sci. Reports (2017)
Sin embargo, el problema que tenían los investigadores era el método. El acceso a cada “pieza” significaba cortar el fósil en rodajas finas para luego examinarlo bajo el microscopio. El proceso no sólo destruía parte del fósil, también hacía imposible revelar todos los detalles de su interior. 

Según explica Martin Qvarnström, autor principal del estudio, su equipo comenzó a buscar otras alternativas. Tomaron un par de coprolitos de hace 230 millones de años (Edad triásica) y los llevaron a las instalaciones del sincrotrón en Grenoble para echar un vistazo en su interior.

Mediante la tomografía de sincrotón recogieron imágenes del contenido en tres dimensiones de forma no destructiva. ¿Cómo? En esencia, el acelerador de partículas golpeó el coprolito con rayos X miles de veces más potentes que una tomografía computarizada. Esto permitió a los investigadores construir un modelo 3D increíblemente detallado del interior del fósil.

En este coprolito encontraron muestras de escarabajos. Qvarnström et al, 
Sci. Reports (2017)
El experimento fue un éxito. En uno de los coprolitos encontraron los restos de tres especies de escarabajos, incluyendo dos casos con ala y una parte de una pierna. El otro espécimen contenía conchas de almejas trituradas y partes de un pez. Por tanto, los investigadores creen que la pieza de excremento proviene de un gran pez cuyo fósil se encontró cerca del coprolito. Según Qvarnström:

Hasta ahora sólo hemos visto la punta del iceberg. El siguiente paso será analizar todos los tipos de coprolitos de la misma localidad fósil a fin de averiguar quién comió qué (o a quién) y entender las interacciones dentro del ecosistema.

Una técnica que podría ayudar a los coprolitos a ocupar un lugar central en la paleontología de la misma forma que hoy lo hacen las huellas de fósiles de dinosaurios. [Nature vía Smithsonian]

sábado, 10 de junio de 2017

El secreto mejor guardado de los dinosaurios está en la Patagonia

Un grupo de paleontólogos argentinos realizó un hallazgo que puede cambiar la forma de concebir a estos gigantes.

CC BY-SA 2.0 / Julian Johnson / Gorgosaurus
Los dinosaurios fueron enormes reptiles que habitaron nuestro planeta hace millones de años.  Fue el único animal vertebrado que logró grandes dimensiones, una característica que todavía es una incógnita para el mundo científico, que desconoce en qué momento se dio el gigantismo. Pero hoy un grupo de investigadores argentinos parece estar más cerca que nunca de descifrar este enigma.

La clave para entender esta evolución se encuentra en el hallazgo de una serie de fósiles: 30 huevos, un bebé y un ejemplar juvenil de un dinosaurio herbívoro primitivo que vivió aproximadamente hace 200 millones de años en la Patagonia.

Estos restos fueron hallados por un equipo de paleontólogos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, el CONICET de Argentina, y el Museo Paleontológico Egidio Feruglio en Trelew, Chubut.

Diego Pol, paleontólogo especialista en vertebrados e investigador de este grupo, explicó a Sputnik cómo comenzó este hallazgo. "El proyecto surgió hace unos 15 años. La idea era explorar una localidad en el sur de la Patagonia, en la provincia de Santa Cruz. Después de varios años explorando la región encontramos restos de dinosaurios, huevos completos y fragmentados. Dentro de algunos había restos de embriones, de pequeños dinosaurios que por alguna razón quedaron sepultados generando las condiciones para que comience el proceso de fosilización", dijo.

El paleontólogo argentino agregó que lo importante de tener este tipo de restos en diferentes etapas de la vida del dinosaurio es que permiten conocer en qué momento pudieron desarrollar un tamaño gigante, que sobrepasó a todo animal terrestre. 
"Entender el gigantismo requiere saber cómo crecían estos animales, su velocidad de crecimiento. Para eso necesitamos tener diferentes estadios del crecimiento en la vida de la especie. Acceder a fósiles que nos permiten saber cómo era cuando eran pichones, jóvenes, y adultos es un paso fundamental. Conocer cómo eran los embriones dentro del huevo completa la historia de vida de la especie de este dinosaurio", indicó. 
Por primera vez todos estos fósiles únicos e inusuales viajaron desde Argentina hasta la Instalación Europea de Radiación Sincrotrón, en Grenoble, Francia, para ser estudiados. En este centro se encuentra la tecnología necesaria para realizar un tipo de análisis más preciso.
"Los fósiles son especímenes únicos con chances muy bajas de preservación. En Francia los estudiamos con un aparato que se llama sincrotrón, un acelerador de partículas que genera rayos X de una alta energía para ver el interior de los fósiles sin dañarlos. En el interior del huevo encontramos el esqueleto del pequeño dinosaurio que se estaba formando dentro. Pudimos reconstruir en tres dimensiones cada uno de sus huesos con una resolución espectacular", destacó Pol.
Además pudieron observar características de la especie hasta el momentos desconocidas y extraer conclusiones. El acceso en detalle a la dentición y la mecánica masticatoria de las mandíbulas brindó más información sobre cuándo este animal logró un tamaño tan grande. 
"Eran especímenes totalmente adaptados a los hábitos alimenticios herbívoros. Estas especies son las que desarrollaron los tamaños más grandes, y por supuesto conocer la dentición nos da información sobre qué tipo de alimentación tenían. Es un paso fundamental par entender cómo se convirtieron en gigantes", explicó. 
El científico argentino detalló que ese crecimiento sucedió hace unos 200 millones de años. En principio algunas adaptaciones a la dieta herbívora fueron fundamentales. Ser capaz de capturar un cantidad de alimentos, y por lo tanto de energía del ambiente, requirió un aparato masticatorio y digestivo muy sofisticado. "La materia vegetal es mucho más difícil de asimilar que las fibras animales. Por eso creemos que el desarrollo tanto del sistema digestivo como de la dentición tienen que haber sido clave para entender el gigantismo", sostuvo Pol.

Aún falta conocer mucho más de estas enormes criaturas y por eso la investigación continúa. Aún faltan realizar interpretaciones de datos recogidos durante el estudio del sincrotrón. Pero también será fundamental lo que se pueda aprender de las nuevas expediciones al terreno. 
"La Patagonia es uno de los mejores lugares del mundo para la búsqueda de fósiles, en particular de dinosaurios. En todas las expediciones se encuentran restos. Confiamos en que estos registros sigan apareciendo y nos sigan dando información del pasado de una región muy particular del mundo", concluyó.

viernes, 9 de junio de 2017

Insólito fósil de un ‘pajarito’ conservado en ámbar desde la época de los dinosaurios

  • El fósil data de hace 99 millones de años.
  • El hallazgo muestra el ave más completa conservada en ámbar encontrada hasta la fecha.

Fuente: Ming Bai, Chinese Academy of Sciences.
Un equipo de científicos ha encontrado los restos más completos de un ave descubiertos hasta la fecha. El 'pajarito' conservado en ámbar fue un ejemplar de enantiornites, un grupo extinto de aves voladoras. El hallazgo, publicado en la revista Gondwana Research, muestra un fósil que data de hace 99 millones de años, es decir, se mantiene desde la época de los dinosaurios.
Son los restos de un ave conservados en ámbar más completos hallados hasta la fecha 
Los investigadores, procedentes de China, Canadá y Estados Unidos, encontraron el fósil del 'pajarito' en Myanmar (Birmania). Las proporciones del ejemplar y la morfología de su plumaje conservado en ámbar han llevado a los científicos a pensar que se trata de un individuo de muy corta edad, de apenas unos días o semanas de vida, que quedó atrapado en la resina y "congelado en el tiempo". Según muestra el estudio, el fósil contiene la cabeza, el cuello, el ala, la cola y las patas completas del 'pajarito' de 99 millones de años.

Aves extintas que podían volar

El ejemplar, al que han denominado 'Belone', conservó tanto restos óseos como tejido blando. Casi la mitad de su cuerpo está fosilizado en apenas siete centímetros, una muestra suficiente para comprender un poco mejor los estadios juveniles de los enantiornites, el grupo al que perteneció el 'pajarito' hallado ahora y que representó el grupo más abundante de aves durante el Cretácico. Estos seres vivos, que se extinguieron junto con los dinosaurios, eran más avanzados que los grupos prehistóricos de Archaeopteryx y Confuciusornis, aunque más primitivas que las aves actuales, que no dejan de ser 'dinosaurios modernos'.
El ejemplar, denominado Belone, tenía apenas unos días o semanas de vida cuando quedó atrapado en ámbar 
Los científicos, que habían explorado la región de Myanmar desde 2014, habían encontrado anteriormente fósiles de dos enantiornites que solo conservaban las alas, según detallan en el trabajo. Los restos hallados ahora en ámbar pertenecen a la Edad Albiense, en el período del Cretácio, una época geológica que ocurrió hace entre 105 a 95 millones de años. La investigación ofrece el fósil más completo preservado de un enantiornite, y muestra diferentes partes del cuerpo de este ave ya extinguida. Los restos de plumas observadas en este especimen tan joven apoyan la idea de que este grupo de aves tenía la capacidad de volar.

Sin embargo, la habilidad que les confirió independencia también fue una suerte de trampa para los ejemplares más pequeños. Esa es la razón,
según los investigadores, que explicaría el gran número de enantiornite jóvenes conservados en el registro fósiles. De hecho, no hay aves de otros grupos conservadas del Cretácico que presenten edades tan cortas. El 'pajarito' preservado en ámbar fue adquirido en 2014 por Guang Chen, director del Museo Hupoge de China, que se interesó por el fósil cuando oyó hablar de unos restos que contenían una "extraña garra de lagarto". La muestra de Belone se encuentra ahora expuesta en dicha galería, aunque será trasladada en el Museo de Historia Natural de Shanghai entre el 24 de junio y finales de julio.
El fósil nos permite conocer un poco mejor un grupo de aves que se extinguieron con los dinosaurios

Sus resultados nos permiten conocer un poco mejor cómo eran estos ejemplares y cuáles eran las diferencias más destacadas con las aves modernas. Como explican en National Geographic, los restos encontrados en Birmania son posiblemente los que contienen una mayor variedad de fósiles de animales y plantas del Cretácico. Estos mismos investigadores descubrieron el pasado mes de diciembre la primera cola de un dinosaurio conservada en ámbar, que fue hallada en la misma región del país asiático, según publicaron en Current Biology. El hallazgo presentado ahora permite conocer un poco mejor la historia evolutiva de las aves.

El dinosaurio al que le salieron dientes 200 años después

Científicos realizan nuevos hallazgos en una famosa mandíbula de megalosaurio desenterrada en 1824

El megalosaurio tal y como los paleontólogos victorianos creían que era (derecha) 
y tal y como se describe en la actualidad (izquierda) - U. Warwick/Mark Garlick
El megalosaurio es un viejo conocido de los paleontólogos, tanto que fue el primer dinosaurio descrito científicamente y que recibió un nombre en todo el mundo. Pero ahora, casi 200 años después de que unos famosos restos de la especie fueran descubiertos, los científicos se han dado cuenta de que se les había pasado algo por alto. Una tecnología pionera de imagen digital en 3D desarrollada por la británica Universidad de Warwick ha permitido observar el interior de la mandíbula del animal con gran detalle por primera vez. Y resulta que, bien escondidos en el fondo, tenía cinco dientes que nunca antes se habían visto.

Quizás el número de dientes parezca algo anecdótico, un detalle sin importancia, pero no lo es. El nuevo hallazgo demuestra una vez más que la imagen que tenemos de los dinosaurios puede ser bastante diferente de lo que era en realidad. Cada nuevo descubrimiento ayuda a cambiar un rasgo. Solo hay que ver la imagen que ilustra estas líneas, en la que a la derecha aparece el megalosaurio tal y como los paleontólogos victorianos creían que era, y a la izquierda, tal y como se describe en la actualidad. Nada que ver.

El megalosaurio, cuyo nombre significa «gran lagarto», vivió en el período Jurásico Medio, hace aproximadamente 167 millones de años. Era un dinosaurio carnívoro, medía alrededor de 9 metros de longitud y pesaba 1,4 toneladas. El fósil de la mandíbula estudiado es muy famoso, fue hallado en Stonesfield, cerca de Oxford en 1824, y se conserva en el Museo de HistoriaNatural de la Universidad de Oxford.

La mandíbula del megalosaurio- U.W.
Los investigadores realizaron más de 3.000 imágenes de rayos X del hueso del megalosaurio y crearon una imagen digital tridimensional. En un nivel de análisis sin precedentes, el equipo fue capaz de ver el interior del hueso maxilar, por primera vez, trazando las raíces de los dientes. De esta forma, también observaron que la muestra sufrió algunos daños cuando fue retirada de la roca, posiblemente poco después de ser descubierta.

Los registros en el museo donde se guarda el fósil sugieren que algunas obras de restauración podían haber sido llevadas a cabo por un asistente del centro entre 1927 y 1931, mientras se reparaba la muestra para su exhibición, aunque no hay detalles acerca de la magnitud de las reparaciones o los materiales utilizados.

Unos diminutos, otros gastados

Las exploraciones revelaron dientes nunca antes vistos que estaban creciendo en lo profundo de la mandíbula antes de la muerte del animal, incluidos restos de viejos dientes gastados y también otros diminutos que comenzaban a crecer.

Los escáneres también muestran la verdadera magnitud de las reparaciones en el fósil por primera vez, revelando que puede haber habido al menos dos fases de reparación, utilizando diferentes tipos de yeso.

«Ser capaz de utilizar una tecnología normalmente reservada para la industria aeroespacial y la ingeniería de automoción para analizar una muestra de historia natural tan rara e icónica ha sido una oportunidad fantástica», dice Mark Williams, profesor de Warwick. «Cuando era niño estaba fascinado con los dinosaurios y recuerdo claramente haber visto imágenes de la mandíbula del megalosaurio en los libros. Tener acceso a examinarla en la realidad ha sido una experiencia increíble».

jueves, 8 de junio de 2017

T. rex cambió las plumas por una piel de reptil moderno

A pesar de que sus antepasados lucieron plumas, Tyrannosaurus rex probablemente tuvo piel escamosa, según evidencia fósil que asemeja la piel del enorme depredador con la de los reptiles modernos.   

SCOTTROBERTANSELMO/WIKIMEDIA
Durante su evolución, esta especie pudo haber abandonado sus plumas porque ya no necesitaba aislamiento cuando alcanzó proporciones gigantescas, proponen los científicos en un nuevo estudio.

Si la piel del T. rex tenía escamas, plumas o ambos, ha sido durante mucho tiempo un misterio, en gran parte debido a la falta de evidencia fósil.   

Se han identificado plumas primitivas en algunos miembros del grupo de los tiranosaurios, lo que ha llevado a la especulación de que el acnestral depredador también lucía plumas.

En una nueva investigación, investigadores analizaron las impresiones de la piel de un esqueleto de T.rex conocido como Wyrex, desenterrado en Montana. También investigaron restos de ejemplares que vagaban durante el Cretácico Superior en Asia y otras partes de América del Norte, incluyendo Albertosaurus y Gorgosaurus.

Los restos de piel del cuello, la pelvis y la cola de Wyrex muestran una piel escamosa y reptiliana, según un equipo dirigido por el doctor Phil Bell de la Universidad de Nueva Inglaterra, Australia.   

En su artículo publicado en la revista Biology Letters, dicen que el tegumento fósil (cubierta exterior) de T.rex y otros miembros del grupo confirman que "estas formas de cuerpo grande poseían escamosa piel reptiliana", informa la BBC.

Los Tiranosaurios fueron temibles depredadores durante la última parte del Cretácico, hace 85 a 65 millones de años. Eran conocidos por sus dientes afilados, pequeños ojos y pequeños miembros inferiores (brazos). El grupo incluye Albertosaurus, Gorgosaurus, Daspletosaurus, Tarbosaurus, así como el icónico T. rex.

Se confirma que una roca encontrada hace 52 años es en realidad el fósil de un huevo de dinosaurio

El Museo de Dinosaurios de la prefectura de Fukui y la ciudad de Shimonoseki, en la prefectura de Yamaguchi, confirmaron el lunes que una roca recogida en 1965 por el que era entonces un estudiante de instituto de esta última localidad del oeste de Japón, es en realidad el fósil de un huevo de dinosaurio.

Con anterioridad se habían descubierto fósiles de hasta ocho tipos de huevos de dinosaurios en Japón, en las prefecturas de Fukui, Gifu y Hyōgo.

La ciudad y el museo aseguran que este huevo fosilizado es diferente de los otros ocho tipos, y es muy probable que se trate de un huevo puesto por un dinosaurio bípedo carnívoro o un terópodo.

Fragmentos del huevo fosilizado de dinosaurio recogido en 1965 expuesto en el 
Museo de Dinosaurios de la prefectura de Fukui el 2 de junio de 2017. (© Jiji)
El huevo fosilizado, partido en varios fragmentos, es también el primer fósil de dinosaurio encontrado en el país. Anteriormente el fósil de la parte superior del brazo de un dinosaurio Moshiryū hallado en 1978 en la ciudad de Iwaizumi, en la prefectura de Iwate en el noroeste de Japón, estaba considerado el primero encontrado en el país.

La roca fue recogida por Shimizu Yoshiharu, natural de Shimonoseki, y un amigo en septiembre de 1965 cuando Shimizu era estudiante de segundo curso de instituto, según ha informado el museo de la ciudad de Katsuyama en la prefectura de Fukui. El fósil fue descubierto en una capa de tierra que data de comienzos del período Cretácico, hace alrededor de entre 120 millones y 100 millones de años, en la parte superior del río Ayaragi en Shimonoseki.