miércoles, 20 de junio de 2018

Descubre dónde estaba tu ciudad hace 400 millones de años

A través de un mapa interactivo en 3D de la Tierra qjue permite comprobar cómo se ha ido transformando el planeta, desde el periodo Criogénico

La Tierra, como se vio hace 470 millones de años, cuando aparecieron los 
primeros arrecifes de coral (Ian Webster / Ancient Earth)
Una Tierra virtual que nos permite descubrir cómo estaba formado nuestro planeta hace millones de años, cuando todavía era un único continente. ‘Ancient Earth’ es la nueva herramienta 3D, desarrollada por Ian Webster, que ofrece la posibilidad de conocer dónde estaba situada nuestra ciudad hace 300 millones de años, con tan solo escribir la dirección en el descriptor.

Aunque, en la actualidad, la Tierra está compuesta por siete continentes, esto no siempre fue así. Hace millones de años, nuestro planeta estaba formado por un único supercontinente, denominado por el científico alemán Alfred Wegener con el nombre de Pangea. Una única estructura que unía la mayor parte de tierras del planeta sobre una misma superficie gracias al movimiento de las placas tectónicas.

El mapa muestra donde se encontraría 'La Vanguardia' hace 340 millones de años 
tras escribir la dirección en el descriptor de la herramienta. 
(Ian Webster / Ancient Earth)
Hace unos 200 millones de años, la Pangea empezó a fracturarse hasta alcanzar la situación actual, en un proceso que todavía continúa. Con la aplicación, los usuarios pueden hacerse una idea de cómo estaba compuesto el globo terráqueo desde la época en la que aparecieron los primeros vertebrados hasta el periodo en el que se extinguieron los dinosaurios.

Para poder desarrollar esta herramienta, el equipo que está detrás del interactivo se ha basado en varias fuentes: un depósito abierto con los datos de las placas tectónicas, GPlates, que revela los movimientos de dichas placas a lo largo de los años en la Tierra, y la base de datos másimportante que hay disponible, hoy en día, sobre dinosaurios. Webster lo que hizo fue añadir la visualización para poder conocer más acerca de los movimientos de la Tierra a través de la historia: cuándo aparecieron las primeras flores, qué territorios todavía no habían emergido de las profundidades o dónde se produjo la primera vida multicelular.

“Sería más exacto mostrar un esquema del movimiento de las placas, de manera más sencilla, en lugar de una versión artística de la Tierra. Pero hay cierta emoción en ver la Tierra hace 750 millones de años, como un globo”, explica el cientfico principal de la herramienta, Ian Webster, en lapágina web Hacker News.

La herramienta permite ver desde la época en la que aparecieron los primeros vertebrados hasta el periodo en el que se extinguieron los dinosaurios

Además de contestar a estas preguntas, el usuario puede decidir qué es lo que quiere ver sobre el planeta hasta llegar al periodo Criogénico, cuando los glaciares llegaron a alcanzar el ecuador del planeta, hace 750 millones de años, y comprobar que mientras algunos territorios no habían emergido para aquel entonces, otros ya mostraban una silueta muy similar a la actual.

Parte de la Pangea, como se vio hace 240 millones de años. 
(Ian Webster / Ancient Earth)
De hecho, los seres humanos solo aparecen en una de las 26 fechas visibles que se pueden seleccionar dado que la huella humana está presente solo desde hace casi 200.000 años.

Evidentemente, el mapa es una aproximación y, pese a que los científicos conocen la estructura de los continentes en cada una de las edades, todavía quedan muchas cuestiones sin resolver.

El usuario puede decir qué es lo que quiere ver sobre el planeta hasta llegar al periodo Criogénico, hace 750 millones de años

Los días tenían 18 horas hace millones de años

Un nuevo estudio que reconstruye la historia profunda de la relación de la Tierra con la Luna muestra que hace 1.400 millones de años, un día en la Tierra duraba poco más de 18 horas.   

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Esto era, al menos en parte, porque la Luna estaba más cerca y cambió la forma en que la Tierra giraba alrededor de su eje, por lo que, según el estudio, a medida que pasa el tiempo, los días son más largos.

"A medida que la Luna se aleja, la Tierra es como una patinadora giratoria que reduce la velocidad al estirar los brazos", pone como ejemplo el investigador Stephen Meyers, profesor de Geociencia en la Universidad de Wisconsin-Madison, Estados Unidos, y coautor del estudio, que se publica esta semana en 'Proceedings of the National Academy of Sciences'. 

El equipo describe una herramienta, un método estadístico, que vincula la teoría astronómica con la observación geológica (llamada astrocronología) para mirar hacia atrás en el pasado geológico de la Tierra, reconstruir la historia del sistema solar y comprender el antiguo cambio climático según lo registrado en el registro de rocas.

"Una de nuestras ambiciones era utilizar astrocronología para decir la hora en el pasado más lejano, para desarrollar escalas de tiempo geológicas muy antiguas --señala Meyers--. Queremos estudiar rocas que tienen miles de millones de años de una manera comparable a la forma en que analizamos los procesos geológicos modernos".

El movimiento de la Tierra en el espacio está influenciado por otros cuerpos astronómicos que ejercen fuerza sobre él, como otros planetas y la Luna. Esto ayuda a determinar las variaciones en el entorno de la rotación de la Tierra y tambaleos en su eje, y en la órbita que la Tierra traza alrededor del Sol.

Estas variaciones se conocen colectivamente como ciclos de Milankovitch y determinan dónde se distribuye la luz solar en la Tierra, lo que también significa que determinan los ritmos climáticos de la Tierra. Científicos como Meyers han observado este ritmo climático en el registro de rocas, que abarca cientos de millones de años.

Pero retroceder aún más, en la escala de miles de millones de años, ha resultado un desafío porque los medios geológicos típicos, como la datación por radioisótopos, no proporcionan la precisión necesaria para identificar los ciclos. También es complicado por la falta de conocimiento de la historia de la Luna, y por lo que se conoce como el caos del sistema solar, una teoría planteada por el astrónomo parisino Jacques Laskar en 1989.

El sistema solar tiene muchas partes móviles, incluidos los otros planetas que orbitan alrededor del Sol. Pequeñas variaciones iniciales en estas partes móviles pueden propagarse a grandes cambios millones de años después; éste es el caos del sistema solar, y tratar de explicarlo puede ser como intentar rastrear el efecto mariposa al revés.

DESCIFRADO EL CÓDIGO DEL CAÓTICO SISTEMA SOLAR

El año pasado, Meyers y sus colegas descifraron el código del caótico sistema solar en un estudio de los sedimentos de una formación rocosa de 90 millones de años que capturó los ciclos climáticos de la Tierra. Sin embargo, cuanto más atrás han intentado ir él y otros científicos en el registro de rocas, menos fiables han sido sus conclusiones.

Por ejemplo, la Luna se está alejando de la Tierra a una velocidad de 3,82 centímetros por año. Utilizando la velocidad actual, los científicos que extrapolaron el tiempo calcularon que "más allá de 1.500 millones de años atrás, la Luna habría estado lo suficientemente cerca como para que sus interacciones gravitacionales con la Tierra hubieran desgarrado a la luna", explica Meyers en un comunicado. Sin embargo, se sabe que la Luna tiene 4.500 millones de años.

Entonces, Meyers buscó una manera de explicar mejor lo que los vecinos planetarios de la Tierra estaban haciendo hace miles de millones de años para comprender el efecto que tenían en la Tierra y sus ciclos de Milankovitch. Éste fue el problema que trajo consigo a una charla que dio en el Observatorio Terrestre Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, durante un año sabático en 2016.

En la audiencia de ese día estaba Alberto Malinverno, catedrático de Investigación de Lamont, en Columbia. Los dos se unieron para combinar un método estadístico que Meyers desarrolló en 2015 para lidiar con la incertidumbre en el tiempo --llamada TimeOpt-- con la teoría astronómica, datos geológicos y un enfoque estadístico sofisticado llamado inversión bayesiana, que permite a los investigadores obtener un mejor manejo de la incertidumbre de un sistema de estudio.

Luego, probaron el enfoque, al que denominan TimeOptMCMC, en dos capas estratigráficas de roca: la Formación Xiamaling de 1.400 millones de años del norte de China y un registro de 55 millones de años de Walvis Ridge, en el Océano Atlántico sur. Con el enfoque, podrían evaluar de manera fiable desde capas de rocas en las variaciones de registros geológicos en la dirección del eje de rotación de la Tierra y la forma de su órbita, tanto en tiempo más reciente como en el tiempo profundo, mientras que también abordan la incertidumbre. 

También pudieron determinar la duración del día y la distancia entre la Tierra y la Luna. "En el futuro, queremos ampliar el trabajo en diferentes intervalos de tiempo geológico", dice Malinverno. El estudio complementa otros dos análisis recientes que se basan en el registro de rocas y los ciclos de Milankovitch para comprender mejor la historia y el comportamiento de la Tierra.

Un equipo de investigación de Lamont-Doherty usó una formación rocosa en Arizona para confirmar la notable regularidad de las fluctuaciones orbitales de la Tierra de casi circular a más elíptica en un ciclo de 405.000 años.

Y otro equipo en Nueva Zelanda, en colaboración con Meyers, analizó cómo los cambios en la órbita terrestre y la rotación en su eje han afectado a los ciclos de evolución y extinción de organismos marinos llamados graptoloides, que se remontan a 450 millones de años. "El registro geológico es un observatorio astronómico del sistema solar temprano --dice Meyers--. Estamos observando su ritmo pulsante, preservado en la roca y la historia de la vida".


sábado, 16 de junio de 2018

III Concurso de Fotografía Tierra de Dinosaurios 2018

Quedan 15 días para que acabe el plazo del III Concurso de fotografía "Tierra de Dinosaurios" 2018. 

Las fotografías se enviarán a cualquiera de los correos electrónicos de la Fundación Dinosaurios CyL: info@fundaciondinosaurioscyl.com o fundaciondinosaurioscyl@gmail.com

La Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y Léon convoca el tercer concurso de fotografía “Tierra de Dinosaurios” con el fin de promover un mayor conocimiento social del valioso patrimonio geológico y paleontológico de la Sierra de la Demanda burgalesa.



PARTICIPANTES:

Podrán participar todas las personas españolas o de cualquier nacionalidad sin límite de edad. Cada autor podrá presentar un máximo de cinco fotografías.

TEMA:

El tema al que se dedica esta tercera edición, como también en las anteriores, es el paisaje geológico del macizo de Cameros/Demanda burgalés. Las imágenes deben ser tomadas en el entorno natural del territorio indicado que se delimita en la imagen que se adjunta en archivo jpg.

A modo de ejemplos, se señala a continuación algunos lugares geológicos de relevancia en el territorio donde se desarrolla este concurso: pliegues sinclinales de Peña Carazo y Peña Gayubar, desfiladeros de Yecla, río Pedroso y río Mataviejas, valle del Arlanza, circos glaciares de Mencilla y Neila, paso de Las Calderas, el Castillejo o las cuevas kársticas de Arlanza.

Bases: descárgatelas aquí.

Territorio indicado: Mapa (pinche aquí).

El plazo de envío será desde el 18 de marzo hasta el 30 de junio de 2018.

Un hallazgo sorprendente: fósiles de ranas de hace 99 millones años en piedras ámbar

A primera vista, las manchas con formas extrañas que oscurecen una pieza de ámbar amarilla parecen ser amorfas. Pero, al examinarla más de cerca, se aprecia una forma concreta.

Un fósil de Electrorana limoae (Lida Xing/China University of Geosciences)
Hay dos extremidades anteriores. Al final de cada una de ellas hay cuatro huesos más pequeños, que dan consistencia a una forma claramente similar a la de las manos. Dentro de la mancha oscura más grande, que tiene una parte superior redondeada, las cuencas de los ojos se distinguen. Es un cráneo.

Se trata de una pequeña y joven rana tropical encerrada dentro de un trozo de ámbar. Los científicos señalan que el diminuto anfibio, que mide menos de 2,50 centímetros de largo, vivió hace 99 millones de años antes de ser enterrado en la savia de un árbol. En ese momento, los dinosaurios todavía vagaban por la Tierra.

Piezas de ámbar recientemente descubiertas en Myanmar 
contienen fósiles de ranas de hace 99 millones de años 
(Lida Xing/China University of Geosciences)
El fósil es uno de los cuatro que datan del período Cretácico, lo que proporciona a los científicos la evidencia de que las ranas habitaban en bosques tropicales húmedos, según un comunicado del Museo de Historia Natural de la Florida. Los hallazgos fueron publicados en Nature Scientific Reports.

"Es casi inaudito tener una rana fósil de este período de tiempo que sea pequeña, que sus huesos pequeños se hayan preservado y que sea principalmente tridimensional", apuntó el coautor del estudio David Blackburn, curador asociado de herpetología en el Museo de Historia Natural de Florida. "Es muy especial", señaló.

Los fósiles incluyen un esqueleto de rana que fue lo suficientemente completo como para que los científicos lo identifiquen como una especie nueva llamada Electrorana limote, según el estudio. Los otros fósiles contienen dos manos y una huella de una rana que probablemente se pudrió dentro del ámbar.

"Honestamente, todavía estoy asombrado de que haya ranas en el ámbar", relató Blackburn a Gizmodo. "Es una experiencia fantástica sostener estas pequeñas gemas y ver las partes de las ranas que parecen que son del mes pasado", añadió.

Mientras que las ranas han existido durante más de 200 millones de años, su registro fósil es escaso y, por lo general, sesgado. Estas especies, según el comunicado, se movían hacia ambientes áridos y estacionales, y no eran pequeños habitantes de la selva.

Una especie extinta, que ha sido denominada Electrorana limoae, es la evidencia 
directa más antigua de ranas viviendo en bosques tropicales húmedos.
Pero ahora, con el descubrimiento de los cuatro pequeños terrones de ámbar que fueron encontrados en el norte de Myanmar, Blackburn aseguró que los científicos saben que las ranas han vivido en ambientes similares a los de la selva durante, al menos, 99 millones de años.

"Estas ranas formaban parte de un ecosistema tropical que, de alguna manera, podría no haber sido tan diferente a lo que encontramos hoy en día, salvo los dinosaurios", analizó.

Además de dar a los científicos una visión de la vida de las ranas antiguas, los fósiles son también los ejemplares conocidos más antiguos de ranas preservadas en ámbar. Los fósiles anteriores se encontraron en la República Dominicana y datan de hace unos 40 millones de años.

Los fósiles fueron un hallazgo "milagroso", comentó a la BBC Lida Xing, otra autora del estudio y paleontóloga de la Universidad de Geociencias de China en Beijing.

"En China, las ranas, los lagartos y los escorpiones se denominan 'los tres tesoros del ámbar'", remarca.

Más allá de la rareza del descubrimiento, los fósiles son fundamentales para ayudar a los científicos a aprender más sobre la historia evolutiva de las ranas.

"Nuestras comparaciones del esqueleto de estos fósiles de rana indican que estas ranas preservadas en ámbar eran 'verdaderas ranas', y pueden representar uno de los linajes más antiguos que se ven hoy en día", dijo Blackburn a Popular Science.

A pesar de todo lo que aprendieron de los minúsculos restos, Blackburn añadió que todavía hay bastantes preguntas sin respuesta. El comunicado oficial aclara que muchas partes como los huesos de la muñeca, la pelvis, los huesos de la cadera, el oído interno y la parte superior de la columna vertebral son utilizados por los herpetólogos para descubrir detalles de la vida de una rana y determinar su relación con otras ranas. Desafortunadamente, en los fósiles recientemente descubiertos, esas partes cruciales o faltaban o no se habían desarrollado completamente en la rana joven.

Blackburn admitió que espera que se descubran otras ranas en ámbar.

"No tenemos muchas comunidades de ranas de una sola especie en los bosques", subrayó. "Parece extremadamente poco probable que haya solo un fósil, podría haber muchos más en el camino", apostilló.

viernes, 15 de junio de 2018

Una garrapata de 100 millones de años, inmovilizada para la eternidad

Ámbar encontrado en Birmania ha proporcionado la primera prueba en el registo fósil de interacción entre garrapatas y arañas, datada hace 100 millones de años.   

THE UNIVERSITY OF KANSAS
La muestra refleja cómo la garrapata cayó en una tela de araña, y que luchó por liberarse al darse cuenta de su difícil situación. Pero la araña aprovechó la oportunidad, saltó sobre la garrapata y la envolvió en seda, inmovilizándola, en este caso para la eternidad.

Sabemos lo que ocurrió gracias a que la garrapata envuelta en seda fue sepultada posteriormente en ámbar que pudo haber goteado de un árbol cercano. Su destino, literalmente, fue sellado.

Avanzamos 100 millones de años más o menos, y esa misma garrapata fue descubierta por un coleccionista alemán llamado Patrick Müller que estaba buscando piezas de ámbar birmano de valor científico. Le pasó el descubrimiento al científico Jason Dunlop en el Museum für Naturkunde de Berlín, quien se dio cuenta de que era un espécimen importante. Finalmente, junto a otros expertos, el equipo acaba de publicar una descripción de la garrapata en la revista Cretaceous Research.

Es una muestra de comportamiento, realmente", dijo en un comunicado el coautor Paul Selden, del Instituto Paleontológico de la Universidad de Kansas. "Las garrapatas ya son conocidas del ámbar birmano, pero es raro encontrar una envuelta en seda de araña. No estamos seguros de si la araña la envolvió para comerla más tarde o si fue para quitarla del camino y evitar que se retuerza y destruya su red. Eso es algo que hacen las arañas".


jueves, 14 de junio de 2018

El meteorito que acabó con dinosaurios podría ser la clave para predecir el cambio climático

  • El meteorito provocó un calentamiento similar al que se está produciendo ahora.
  • El estudio de las consecuencias de aquella extinción ayudarían a predecir el futuro. 
Los descubrimientos recientes sobre el meteorito que hace 66 millones de años acabó con los dinosaurios y el 76% de las especies en la Tierra abre nuevas líneas de investigación para entender mejor el comportamiento de la Tierra ante el cambio climático, según afirmó  la experta Ligia Pérez. 

Representación de la muerte de dinosaurios por erupciones volcánicas. 
WIKIPEDIA
La investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) afirmó que, al poder estudiar las cantidades de Dióxido de Carbono (CO2) derivadas del impacto del bólido -que cayó en un mar poco profundo cerca de Chicxulub, en la península de Yucatán-, podrán establecerse similitudes con el calentamiento global que sufre ahora el planeta y establecerse modelos predictivos. 

"El CO2 es responsable del calentamiento global, las emisiones en gigatoneladas hablan de cuánto pudo haber sido el incremento de la temperatura promedio del planeta, lo cual puede ser un análogo para ver cuáles son las condiciones actuales y tener modelos predictivos en el futuro, es una de las líneas que se abrió a partir de esto", aseguró en conferencia de prensa. 

Por su parte, el investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM Jaime Urrutia indicó que, gracias al reciente descubrimiento de que la vida tardó 30.000 años en volver a surgir tras el impacto del bólido -responsable de la quinta extinción masiva de las especies- se abren también "nuevas conexiones con las extinciones de especies que se tienen en la actualidad". 

"Es muy interesante ver cómo reaccionan los ecosistemas cuando tenemos fragmentación y pérdida de algunas especies y cuánto tiempo y de qué manera lo hacen", manifestó. 

Esto tiene especial interés para los científicos, ya que las extinciones de especies que hoy día se experimentan están íntimamente relacionadas con la actividad del ser humano y el calentamiento global. 

Por tanto, el estudio de la reacción de la vida ante un fenómeno catastrófico como el del asteroide -cuya fuerza fue siete millones de veces más grande que la explosión de la bomba nuclear más poderosa de la historia, según la UNAM- permite saber "qué podemos esperar de las especies y bajo qué condiciones y tiempos esto va a ocurrir". 

Urrutia se mostró entusiasmado también con que relativamente pronto se podrá resolver interrogantes relevantes como "por qué los mamíferos que lograron sobrevivir al meteorito eran de menos de un kilogramo y en un tiempo de alrededor de diez millones de años ya estaban del tamaño de los elefantes". 

El impacto del asteroide fue tan virulento que dejó un cráter de 180 kilómetros de diámetro y alteró significativamente toda la geología de la Tierra. 

Por ello, según reconoció el científico, fue toda una sorpresa observar que tan solo 30.000 años después del impacto existiesen comunidades de foraminíferos y algas calcáreas, ya que en la zona afectada quedó muy contaminada. Sobre esto, la científica llamó a extraer la lección de que "la vida se reinventa y resurge siempre, no importando cuán adversas sean las condiciones". 

A esto agregó que se cree que en tan solo diez años comenzaron a aparecer los primeros indicios de vida. 

Es importante destacar que las algas calcáreas son el primer eslabón de la cadena trófica, por lo que sirvieron de soporte para que muchos organismos posteriores pudieran desarrollarse. 

Pérez, quien fue partícipe en la investigación internacional, contó que tuvieron que realizarse una serie de estudios geofísicos y geotécnicos que sirvieron para definir los puntos de perforación idóneos en el sector central del cráter de Chicxulub. 

Con estas perforaciones se obtuvieron muestras que los científicos pudieron examinar en diferentes laboratorios internacionales presentes en el proyecto y así obtener estos resultados que, más allá de su relevancia, no hacen más que abrir nuevas y apasionantes incógnitas.

miércoles, 13 de junio de 2018

Salas de los Infantes plantea un proyecto más «ambicioso» para el anexo del Museo de Dinosaurios

Tras revisar el proyecto, al quedar el concurso desierto, se ha hecho una apuesta «más potente» como solución «a corto plazo»

Nunca será la solución definitiva, pues no va a ampliar el Museo de Dinosaurios. Sin embargo, la construcción del anexo sí que dará un respiro al «serio problema» de falta de espacio que presenta la infraestructura, en la que se almacenan buena parte de los hallazgos realizados por el Colectivo Arqueológico-Paleontológico Salense (CAS). Por ese motivo, el Ayuntamiento de Salas de los Infantes ha optado por una apuesta «más potente» de la inicialmente planteada, para que la iniciativa no se quede como un simple «parche».

Entrada del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes / PCR
La alcaldesa, Marta Arroyo, recuerda que han tenido que revisar el proyecto después de que el concurso, publicado a principios de año, se quedara desierto. El CAS ha elaborado un documento técnico y, tras valorar las diferentes alternativas, se ha optado por plantear un proyecto «más ambicioso» y, por tanto, incrementar el presupuesto. La otra opción era reducir las exigencias, a fin de ajustarlas a la partida económica reservada y por la que salió a licitación.

Ya no será un mero almacén, sino que se diseñará un espacio adecuado para que el restaurador pueda trabajar con los fósiles, y además será visitable. Arroyo insiste en que el proyecto «será más curioso, más potente» e incluirá un adecentamiento del patio en el que se ubicará el anexo. Eso sí, se plantea como una solución «a corto plazo», pues el Museo de los Dinosaurios no se ampliará y, por tanto, sigue existiendo la urgencia de construir un nuevo edificio.

Pero la Junta de Castilla y León continúa desaparecida. El Ayuntamiento ha cumplido con su parte del trato, ya tiene parcela seleccionada y diseño, aunque no sabe nada de la Dirección General de Patrimonio Cultural. Este año han vuelto a solicitar reunión, sin éxito, ha apuntado la alcaldesa. Y el problema es «serio».

Saturados

Así lo recuerda también Fidel Torcida, director del Museo de Dinosaurios, quien afirma que «están hipersaturados». Es más, el CAS ha tenido que ceder espacio para guardar algunas de las piezas recuperadas en direntes campañas de excavaciones, en concreto, las que se consiguieron el pasado año en Torrelara. El museo está saturado y también la zona de trabajo y «las limitaciones son cada vez mayores».

De todos modos, el Colectivo Arqueológico-Paleontológico Salense «está decidido a hacer la campaña estival de 2018». Y es que no tienen otra alternativa. El yacimiento se encuentra en un terreno privado, con cultivo de árbol trufero, así que lo que no consiga extraer ahora lo perderán para siempre. Este verano debe completarse el proyecto para obtener el mayor número de restos posible del saurópodo que comenzó a aparecer el pasado año.

Los trabajos comenzarán, como siempre, en julio. Mientras, el Museo de Dinosaurios cuenta desde marzo con un restaurador, a través de una beca de la Fundación Dinosaurios, que realizar una tarea «fundamental». Se dedica a limpiar y consolidar las piezas halladas en Torrelara, el primer paso para la investigación, y en julio también excavará.


Descubierta una nueva especie de dinosaurio en México

Es completamente diferente a cualquier otra especie registrada.

Paleontólogos mexicanos del Museo del Desierto (Mude) han descubierto una nueva especie de dinosaurio, el Acantholipan gonzalezi, perteneciente al género nodosaurio, según ha informado el Consejo Nacional deCiencia y Tecnología (Conacyt).

Los restos fósiles encontrados indican que es completamente diferente a cualquier otra especie registrada y que vivió durante 84 millones de años en las costas ubicadas al noroeste del estado de Coahuila durante el periodo Cretácico.

Conoce más del Acantholipan gonzalezi, una nueva especie de dinosaurio para
México y el mundo. 
Este dinosaurio vivió en las costas del noroeste de Coahuila, 

hace 85 millones de años, por lo que es el reporte de dinosaurio más antiguo para
Coahuila 
hasta el momento. Fue encontrado en el municipio de Ocampo, Coahuila,
en sedimentos que corresponden a la Formación Pen. El estudio de la evidencia fósil
reveló que se trata de un nuevo género de nodosaurio, el cual, por sus características
era un juvenil que llegó a medir 3.5 metros de largo, y más de media tonelada de
 peso. Sus restos se extrajeron de suelos que fueron lechos marinos, debido
a que los ríos primitivos acarrearon el cadáver de este dinosaurio hasta el mar.

"Es un dinosaurio armado, de tipo nodosaurio, es como estos dinosaurios acorazados, solo que a diferencia del anquilosaurio, que es el más conocido, este no tenía un mazo en la cola", ha explicado el jefe del departamento de paleontología del Mude, Héctor Rivera.

El paleontólogo José Rubén Guzmán ha expuesto que algo fundamental que diferencia a este dinosaurio de otras especies son las espinas que le brotaban cerca del lomo y que utilizaba como mecanismo de protección.

El nombre de este nuevo dinosaurio, el Acantholipan gonzalezi, está formado por Acantho, que proviene de la raíz griega acantos, que significa espina, y "lipan", en honor a la tribu apache que antaño habitó esta región del norte de México.

El "gonzalezi" surge en honor al maestro Arturo González, director del Mude, cuyo papel es considerado esencial para la investigación, difusión y divulgación del patrimonio paleontológico en México.

México, país de dinosaurios

El hallazgo llega tras ocho años de investigación en el estado de Coahuila y, según los especialistas, constata que México es un país de dinosaurios.

"No es necesario que pensemos en regiones como el sur de África o desiertos de Argentina. Aquí tenemos una riqueza paleontológica muy importante. Y vale mucho la pena que la población, los niños y jóvenes se involucren en conocerlo, ya que es de todos los mexicanos", ha aseverado Guzmán.

El hallazgo forma parte del proyecto Dinosaurios de la Región Desierto de Coahuila, y a pesar de que no se cuenta con gran parte del esqueleto, los científicos cuentan con el material fósil clave, conocido como holotipo, para determinar que representa un nuevo género y especie de dinosaurio. 
En el descubrimiento han participado investigadores mexicanos y alemanes.
El holotipo está constituido por una vértebra dorsal, una vértebra caudal, un fragmento de costilla, el extremo distal de un húmero izquierdo, un cúbito izquierdo, el extremo distal de un fémur izquierdo y una espina osteodérmico-torácica distal.

En el descubrimiento han participado investigadores mexicanos y alemanes del Museo del Desierto, el Museo de Paleontología Eliseo Palacios Aguilera, el Museo Estatal de Karlsruhe y la Universidad de Heidelberg, los dos últimos centros alemanes.

Los paleontólogos del Mude esperan que en un futuro cercano se puedan exhibir los nuevos descubrimientos en el Museo del Desierto, pues actualmente los fósiles se encuentran en la Colección Paleontológica de Coahuila (CPC).

CUANDO DESPERTEMOS LOS DINOSAURIOS TODAVÍA ESTARÁN ALLÁ

'Jurassic World: El reino caído', la nueva entrega de la saga de dinosaurios dirigida por J.A. Bayona, se ha convertido en el mejor estreno de 2018 al alcanzar los 6,8 millones de euros en su primer fin de semana.

Superando los 150 millones de dólares en su primer fin de semana en Estados Unidos y acaparando el 77% de la taquilla española este fin de semana, la gran película de Bayona es a la vez escalofriante, poética y clásica y rinde homenaje a los grandes títulos del pasado 



Dirige J. A Bayona, el autor de 'El orfanato' y 'Lo imposible' y como ya se ha comentado setenta veces siete imprime un soberbio empaque gótico, un inquietante toque de filme de terror a este peliculón que bebe en las inagotables fuentes de 'King Kong' (la secuencia de la subasta de dinosaurios entre los mayores traficantes de armas, de hombres y de tecnología del planeta; la perfecta escena de la pelea entre el Tiranosaurio y el Sinoraptor), de 'El mundo perdido' de Sir Arthur Conan Doyle e incluso de 'E.T' (representado por 'Blue', el velociraptor más inteligente y emocionalmente próximo a esos especímenes bípedos que acostumbran a creerse dueños de la Creación). Sin olvidar que la criatura humana clonada nos puede remitir a la mismísima 'Inteligencia Artificial' que Spielberg heredase de Kubrick.

Pero hay mucho más, muchísimo más en esta poderosa obra cinematográfica que ayer sábado, 9 de junio de 2018, recaudó en los cines de nuestras cercanías y un poco más allá tres millones de euros. Durante mucho tiempo, su territorio es una isla, 'La isla', Nublar. Un buen puñado de novelas, cuentos y películas de aventuras suceden en islotes más o menos malditos. Desde 'Peter Pan' hasta la espléndida 'La piel fría' de Sánchez Piñol y Xavier Gens (el libro lo tradujo al euskera, a las mil maravillas, Zigor Garro). Pasando, solo faltaba no hacerlo, por los dominios de 'El malvado Zaroff'.

No se acaban en las citadas todas las referencias y los placeres de este 'Jurassic World: el reino caído' porque yo diría que están concentradas en ella aquellas películas de aventuras que en los años 30 y 40 del pasado siglo sucedían en lugares ignotos donde habitaban seres que el propio Destino olvidó. Olvidó hacerlos evolucionar. Olvidó, incluso, destruirlos. Pero también, en los pliegues de esta quinta entrega sobre los grandes saurios clonados notas el perfume metalizado en puro titanio de 'Robocop'. 'El reino caído' está anclado en el cine que siempre hemos amado. Y en la literatura. El arranque, submarino, fascinante podría hacernos pensar en Nemo y su 'Nautilus'. En el 'Kraken' y el monstruo del Lago Ness. El momento en que un dinosaurio marino parece surgir entre los 'tubos' que toman los surfistas es fabuloso. Tanto como cualquier puntazo fílmico de nuestro desaparecido Surfilm Festival.

Pero sigue habiendo más. Mucho más. Porque cuando Nublar ya es pasto de las llamas, la lava y las cenizas volcánicas (¡qué sensación ver esas escenas la misma tarde en que El Volcán de Fuego devoró a tanta tierra fértil en Guatemala!) y el gran contenedor marino pilotado por un ejército de mercenarios se adentra en alta mar, la imagen del Braquiosaurio que aúlla recortado sobre el cielo humeante nos hace pensar no solo en el cuento de una sola línea de Monterroso (cuando despertó el dinosaurio todavía estaba allí) sino en el soberbio y tan amargo relato de Bradbury 'La sirena del faro'.

Produce Spielberg. Ilumina Óscar Faura que cumplió la misma tarea en 'Un monstruo viene a verme'. Del montaje se encargó Bernat Vilaplana que editó 'El laberinto del fauno'. La banda sonora es de Michael Giacchino que ha firmado no solo la de la fastuosa 'La guerra del planeta de los simios' sino la de la esa genialidad venidera titulada 'Los increíbles 2'. En el departamento de sonido hay gente que ha trabajado en 'Tadeo Jones' y en ' Un pliegue en el tiempo'. Un equipazo al servicio de una historia que, faltaría más, nos habla, una vez más de cuánto nos gusta jugar a ser dioses y que mal nos sale casi siempre la jugada. Una frase para el recuerdo 'Los dinosaurios estuvieron aquí antes que nosotros y puede que lo estén después'. Una imagen para no olvidar: el león que ruge soberano a un Tiranosaurio que le disputa el reino de un nuevo mundo.


¿Por qué desaparecería una especie que sobrevivió a los dinosaurios?

La Habana, (PL) Las tortugas marinas son uno de los animales con más longevidad sobre la Tierra, sin embargo las acciones del hombre han reducido drásticamente su existencia y ahora una enfermedad empeora la situación.

Esos animales llevan en el planeta más de 65 millones de años, siendo sobrevivientes de la extinción masiva que arrasó con los dinosaurios y en general con la mitad de la vida animal y vegetal.

Se cree que los primeros quelonios aparecieron durante el período Jurásico y superaron los periodos extremos debido a su amplia gama de técnicas de supervivencia adaptativa.

Con este historial, es irónico que el hombre con la caza indiscriminada y la contaminación, esté llevando a las tortugas marinas (al igual que a otros cientos de especies) a su desaparición.

De las siete variedades de quelonios en el planeta, seis habitan las aguas de América Latina y el Caribe: tortuga verde (Chelonia mydas), carey (Eretmochelys imbricata), caguama (Caretta caretta), lora (Lepidochelys olivacea), tortuga de kemp (Lepidochelys kempii) y baula (Dermochelys coriacea).

Un reporte del Fondo Global para la Naturaleza (WWF) denunció que en la actualidad están amenazadas por la pesca incidental, la destrucción de playas para anidar y sitios de alimentación en el mar, así como la sobreexplotación de sus huevos, carne y caparazones.

Además, todas enfrentan el drástico impacto causado por efectos del cambio climático tanto en la tierra como en los océanos, subrayó la publicación.

Para empeorar la situación en las aguas del Caribe y la Florida se están reportando cada vez más casos de fibropapilomatosis, una enfermedad causada por un virus del herpes que conduce a la formación de tumores en los ojos, aletas y órganos internos.

Ese problema, según especialistas de la Universidad de la Florida en Estados Unidos, podría tener que ver con la contaminación del agua y el calentamiento global, pero las causas específicas de su contagio entre un animal y otro no se han logrado determinar todavía.

El virus se manifiesta en forma de 'tumores similares a la coliflor' en las partes vitales de las tortugas, explicaron los autores del reporte.

Para los especialistas, estos fibropapilomas, pueden llegar a crecer en gran dimensión en periodos comprendidos entre un par de meses hasta varios años.

El herpes puede ser encontrado en diversos órganos como pulmones, hígado, riñón y tracto gastrointestinal, lo cual esto provoca obstrucción, falla renal, incapacidad para alimentarse y necrosis por la presión de los tejidos afectados, detalló dicha fuente.

En Curazao este año se registraron brotes del herpes, el cual puede diezmar la población de esos animales en la isla antillana.

En las aguas que bañan la isla caribeña se pueden encontrar cinco de las siete especies de quelonios que viven en los océanos de todo el mundo.

Por tal motivo, la Fundación por la Conservación de la Tortuga Marina en Curazao (STCC según sus siglas en inglés) inició en mayo una campaña para reunir fondos e investigar el problema.

La entidad aspira recaudar unos 50 mil dólares, los cuales se destinarán a la compra de materiales para el estudio y la exploración de las nueve locaciones donde se registró la enfermedad.

Previamente, STCC examinó cinco ubicaciones con carácter anual, sin embargo, los expertos señalaron que es recomendable hacerlo cada trimestre para tener la situación controlada.

La última investigación, realizada en enero pasado, encontró que más de la mitad de las tortugas marinas en Wacawa, en la costa norte de la isla, están infectadas con fibropapilomatosis.

Al comenzar los estudios científicos sobre esta enfermedad en las tortugas marinas, se identificó como especie afectada en primer instancia a individuos de tortuga verde (Chelonia mydas), pero, en la actualidad se tiene registros para la misma enfermedad en otras especies de tortugas marinas tales como: Golfina (Lepidochelys olivacea), Caguama (Caretta caretta), entre otras.

'La repentina aparición de este mal genera preocupaciones y, por lo tanto, debe investigarse rápidamente', instó la directora de STCC, Sabine Berendse.

Tengamos en cuenta, además que se trata de especies en peligro de extinción, por tanto, cualquier problema en su salud es una seria amenaza a su continuidad en el planeta.

Por otra parte, en México, investigadores de la Universidad Autónoma de Baja California Sur alertaron que históricamente la fibropapilomatosis estaba presente en alrededor de uno por ciento de la población de tortugas en costas del país; sin embargo, la tendencia ha ido en aumento en los años recientes.

En su estudio, los expertos también encontraron parásitos, virus y bacterias que afectan a los ejemplares en zonas de anidación, lo cual ha generado malformaciones en las crías y problemáticas con el consumo de huevos de tortugas en las comunidades costeras.

Otra investigación centrada en los Cayos de la Florida develó que en esa zona más del 50 por ciento de la población de tortugas marinas verdes está infectada. 'En 2012 era raro tener un ejemplar que llegara con tumores en ambos ojos. En el otoño de 2013 casi todos los quelonios que entraron con este virus tenían los dos ojos cubiertos de tumores', afirmó un informe del Hospital de tortugas en Marathon, Florida.

De acuerdo con la Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida, la tasa de supervivencia de las tortugas verdes después de la cirugía es más del 90 por ciento.

Sin embargo, no es exactamente un trabajo simple, pues eliminar todos los tumores de un animal puede llevar cerca de ocho cirugías y seis meses de procesos y recuperación, precisó ficha fuente.

Con tasas de infección cada vez más concentradas en el Caribe y la Florida, es evidente que la fibropapilomatosis es un problema urgente y creciente en las Américas.

Pero, más allá de eso, es un problema de la humanidad y la prueba de que conductas dañinas medioambientalmente como la contaminación y la pesca indiscriminada ya están teniendo sus consecuencias más radicales.

alb/bhq

viernes, 8 de junio de 2018

Descubren fósiles de tetrápodos en región cercana a actual Antártida

Un equipo internacional de científicos ha descubierto fósiles de tetrápodos de unos 350 millones de años de antigüedad en una región cercana a la actual Antártida, lo que contradice la teoría de que esos seres vivos evolucionaron en ambientes cálidos, según un estudio publicado hoy en Science.

Hasta ahora, numerosas investigaciones habían hallado vestigios de estos seres primitivos en regiones tropicales, por lo que la hipótesis extendida en la comunidad científica daba por hecho que tenían origen en esos climas calientes.

Sin embargo, los investigadores de la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo (Sudáfrica) encontraron dos fósiles de tetrápodos en ese país, cerca de latitudes polares.

Este último descubrimiento insinúa que estos animales de cuatro extremidades estaban más extendidos por la faz de la Tierra durante sus primeras etapas de evolución.

Además, este hallazgo significa que los expertos en esta materia deberán ampliar el espectro de entornos en los que se considera que existieron los primeros tetrápodos y realizar nuevas indagaciones.

El autor principal de este estudio, Robert Gess, y su equipo describieron a los fósiles Tutusius umlambo y Umzantsia amazana, dos vestigios que fueron recuperados en Waterloo Farm, un sitio arqueológico cerca de Grahamstown, al sureste de Sudáfrica.

Teniendo en cuenta cómo los continentes han cambiado a lo largo del tiempo, los autores determinaron que estos dos animales vivían en una latitud de aproximadamente 70 grados hace unos 350 millones de años, cerca de lo que hoy es Antártida.

Gess explicó que la abundancia y el tipo de plantas presentes en esa región "descartan las posibilidades de que los dos tetrápodos vivieran en un clima verdaderamente polar".

No obstante, la proximidad de los restos al polo sur implica que soportaron varios meses de completa oscuridad invernal.

"La presencia de tetrápodos en un entorno así plantea la cuestión de si los entornos de alta latitud jugaron un papel distintivo en la transición evolutiva entre peces y animales de cuatro extremidades", concluyó Gess. EFE

jueves, 7 de junio de 2018

Hallan en China huellas animales más antiguas conocidas hasta ahora

Las huellas animales más antiguas conocidas hasta ahora, que datan de al menos 541 millones de años, han sido descubiertas en China, revela un nuevo estudio.

Las huellas animales más antiguas conocidas hasta ahora, descubiertas en China.
Conforme a un estudio publicado el miércoles en la revista estadounidense Science Advances, las marcas se encontraron en la llamada formación Dengyingla, en la zona de las Gargantas del río Yangtze, en el sur de China, y datan del período Ediacárico, de hace 541 millones a 635 millones de años.

Desafortunadamente, la criatura que produjo las huellas no murió cerca de ellas, con lo que no se encontró su fósil para ser estudiado. Eso deja un misterio sobre qué tipo de animal es. 

Un investigador excava en la formación Dengying, en la zona de las Gargantas 
del río Yangtze, en el sur de China.
“Este es considerado el primer registro de huella fósil animal (…) No sabemos exactamente qué animales dejaron estas huellas, solo que deben haber sido bilateralmente simétricos porque tenían extremidades pares”, señaló la citada fuente. 

Este es considerado el primer registro de huella fósil animal (…) No sabemos exactamente qué animales dejaron estas huellas, solo que deben haber sido bilateralmente simétricos porque tenían extremidades pares”, afirma un estudio publicado en la revista estadounidense Science Advances.

Además, indicó que las huellas anteriormente identificadas tienen entre 540 y 530 millones de años, mientras que, según reiteró, estos fósiles probablemente tengan hasta 10 millones de años más.

fmk/anz/snz/rba

miércoles, 6 de junio de 2018

Colágeno para los fósiles

El MUPE testa un nuevo sensor de humedad fruto de la innovación de la UMH

El nuevo sensor a base de colágeno, en una de las vitrinas. INFORMACIÓN
El Museo Paleontológico de Elche (MUPE) se ha convertido en un laboratorio experimental al testar un nuevo sensor de humedad. En concreto, se trata de un sistema basado en el colágeno, patentado por el químico e investigador Fernando Maldonado, con quien se estableció contacto a través del departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática de la Universidad Miguel Hernández de Elche. El colágeno es una sustancia proteínica que se encuentra en el tejido conjuntivo, óseo y cartilaginoso. Aunque los controles de humedad y temperatura pueden realizarse con diferente instrumental, el MUPE está siendo pionero en hacer uso de una novedosa tecnología basada en material colagénico de bajo coste, según indican desde este museo.

De este modo, junto a higrómetros (instrumento que se utiliza para medir el grado de humedad del aire o de otros gases), se colocan estos sensores de pequeño tamaño y que, en realidad, están en fase experimental.

«Una vez tomadas las medidas en diferentes horas a lo largo del día, y durante un par de meses, se comprobará la eficacia del sistema. Esto permitirá avalar este sistema, aspecto que favorecerá su posible implementación en un futuro y pasar a una segunda fase», según indican desde el museo ilicitano.

Y es que este contenedor cultural conserva colecciones de fósiles, minerales, rocas y conchas, elementos que dependen de las condiciones ambientales en las que se encuentren, por lo que es necesario mantener una temperatura y humedad constantes de las dependencias durante todo el año.

Con estas pruebas experimentales, el MUPE colabora en el desarrollo de nuevos materiales baratos y que, al mismo tiempo, ayuden a la conservación de sus colecciones.

martes, 5 de junio de 2018

Descubren los restos del dinosaurio herbívoro más antiguo de la historia

Este fósil podría ser el "tatarabuelo" de los grandes herbívoros de cuellos largos

En la región brasileña Río Grande del Sur, arqueólogos e investigadores encontraron un peculiar fósil de un dinosaurio, que podría ser el "tatarabuelo" de los grandes herbívoros de cuellos largos, el Bagualosaurio Ayudoensis.

Sin embargo, lo que llamó la atención de la expedición fue la antigüedad de estos huesos, que tienen por lo menos unos 230 millones de años, por lo que es uno de los dinosaurios más antiguos jamás encontrados.

Características

El Bagualosaurio Ayudoensis medía tan sólo un metro de altura por 2.5 metros de largo, así que estaba demasiado lejos de alcanzar el tamaño de sus descendientes como el Brachiosaurio o el Titanosaurio, que medían entre 20 y 30 metros de altura por 40 de largo.

“Aún así para la época en la que vivió ya era una especie grande”, dijo Flàvio Pretto, arqueólogo de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, al diario O’Globo.

Primeros herbívoros

Según Pretto, la época del Triásico (en la que vivió este dinosaurio) fue una era de profundos cambios físicos en la fauna, ya que determinó el linaje de los dinosaurios más conocidos que surgieron algunos millones de años después: “Sabemos que los herbívoros eran gigantes, pero no surgieron con ese tamaño”.

El Bagualosaurio Ayudoensis es el séptimo fósil de dinosaurio de la era Triásica hallada en Brasil, los científicos creen que Sudamérica pudo haber sido el sitio que vio nacer a los primeros dinosaurios, asegura la revista científica Zoological Journal of the Linnean Society.