miércoles, 31 de enero de 2018

Un nuevo dinosaurio egipcio revela el antiguo vínculo entre África y Europa

Reconstrucción del nuevo dinosaurio titanosaurio Mansourasaurus shahinae en la 
costa, hace aproximadamente 80 millones de años, en lo que hoy es el desierto 
occidental de Egipto /  Andrew McAfee, Carnegie Museum of Natural History
A la hora de resolver los enigmas sobre el fin de los dinosaurios en la Tierra, África es una página en blanco. Existen muy pocos fósiles en este continente desde el Cretácico superior, hace entre 100 y 66 millones de años. Los científicos han desenterrado restos de Mansourasaurus shahinae, un nuevo dinosaurio en el Sahara que ayuda a llenar las lagunas sobre la existencia de estos reptiles al final de su reinado

El curso de la evolución de los dinosaurios del Cretácico superior en África es una incógnita. Un equipo de científicos ha descubierto en el desierto del Sahara en Egipto, una nueva especie de dinosaurio que ayuda a llenar esas lagunas: Mansourasaurus shahinae, un herbívoro de cuello largo, con placas óseas incrustadas en su piel.

Los restos fosilizados de este mansourasaurio fueron desenterrados por una expedición de la iniciativa de Paleontología de Vertebrados de la Universidad de Mansoura (MUVP, por sus siglas en inglés), dirigidos por Hesham Sallam del departamento de Geología de dicha universidad. Su trabajo se publica en la revista Nature Ecology and Evolution. 
Mansourasaurus shahinae era un herbívoro de cuello largo, con placas óseas incrustadas en su piel 
“El descubrimiento y la extracción de Mansourasaurus fue una experiencia increíble para el equipo de MUVP. Fue emocionante para mis alumnos descubrir un hueso tras otro, ya que cada nuevo elemento que recuperamos ayudó a revelar quién era este dinosaurio gigante", declara Sallam.

Para Eric Gorscak, investigador científico postdoctoral deñ The Field Museum (EE UU) y coautor del estudio: “M. shahinae es una nueva especie de dinosaurio clave y un descubrimiento crítico para la paleontología egipcia y africana". “África sigue siendo –añade– un interrogante en términos de animales terrestres al final de la era de los dinosaurios. Mansourasaurus nos ayuda a abordar cuestiones sobre el registro fósil y la paleobiología en África: ¿qué animales vivían allí y con qué otras especies se relacionaban más estrechamente estos animales?”. 

Una época de separación de continentes

Los fósiles de dinosaurios del Cretácico superior en África son difíciles de encontrar: gran parte de la tierra donde se encuentran sus fósiles está cubierta de una exuberante vegetación, en lugar de en roca expuesta como la de las Montañas Rocosas, el desierto de Gobi, o Patagonia. La falta de este registro es frustrante para los paleontólogos ya que, en ese momento, los continentes estaban experimentando cambios geológicos y geográficos masivos.
"Es una nueva especie de dinosaurio clave y un descubrimiento crítico para la paleontología egipcia y africana", dice H. Sallam 
Reconstrucción esquelética del nuevo dinosaurio. Los huesos que se muestran 
en color son aquellos que se conservan en el fósil original / 
Andrew McAfee, Carnegie Museum of Natural History
Durante los primeros años de los dinosaurios, en gran parte de los períodos Triásico y Jurásico, todos los continentes se unieron en el supercontinente Pangea. Durante el Cretácico, sin embargo, comenzaron a separarse y a cambiar hacia la configuración actual. Históricamente, no ha quedado claro cómo estaba conectaba África con otras masas terrestres del hemisferio Sur y Europa durante este tiempo. No se conoce hasta qué punto los animales africanos pudieron quedar aislados de sus vecinos y evolucionar siguiendo su propio camino.

Se mantienen las conexiones con los dinosaurios europeos

Mansourasaurus, es uno de los pocos dinosaurios africanos conocidos de este período que ayuda a responder esa pregunta. Al analizar las características de sus huesos, Sallam y su equipo determinaron que está más relacionado con los dinosaurios de Europa y Asia que con los que se encuentran más al sur en África o en América del Sur. Esto, a su vez, muestra que al menos algunos dinosaurios podrían moverse entre África y Europa cerca del final de su reinado en la Tierra.

"Los últimos dinosaurios de África no estaban completamente aislados, al contrario de lo que algunos han propuesto en el pasado. Todavía había conexiones con Europa”, enfatiza Gorscak. 
El mansourasaurio está más relacionado con los dinosaurios de Europa y Asia que con los que se encuentran más al sur en África 
Mansourasaurus pertenece al grupo de los titanosaurios, dinosaurios saurópodos comunes en gran parte del mundo durante el Cretácico. Estas especies son famosas por incluir los animales terrestres más grandes conocidos por la ciencia, como Argentinosaurus, Dreadnoughtus y Patagotitan. El mansourasaurio, sin embargo, era de tamaño moderado comparado con los demás, y pesaba aproximadamente lo mismo que un elefante africano.

Su esqueleto es importante al ser el más completo descubierto hasta el final del Cretáceo en África. Conserva partes del cráneo, la mandíbula inferior, el cuello, la espalda, las costillas, la mayor parte del hombro y la extremidad anterior, parte del pie trasero y pedazos de placas cutáneas –áreas de la piel endurecidas para su protección–.

El paleontólogo Matt Lamanna, coautor del trabajo en el Carnegie Museum of Natural History (EE UU) apunta: "Cuando vi las imágenes de los fósiles por primera vez, me quedé boquiabierto. Era el Santo Grial, un dinosaurio bien conservado del final de la Era de los dinosaurios en África, lo que los paleontólogos habíamos estado buscando durante largo tiempo”.

Referencia bibliográfica:


UN HOMBRE | UN DINOSAURIO / FIDEL TORCIDA

«Quedan por descubrir muchos restos de dinosaurios en la Sierra de la Demanda»

El experto Fidel Torcida, con raíces en la comarca salense, en una de las 
dependencias del Museo de los Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos) 
-que dirige desde hace 17 años-, junto a un hueso del Demandasaurus. - E. M.
Lleva 17 años al frente del Museo de los Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos), un lugar de referencia paleontológica que nació gracias a la cantidad de restos óseos fosilizados de dinosaurios que atesora toda la comarca salense. Fidel Torcida compagina su responsabilidad en el museo con su labor como profesor de Educación Secundaria en Logroño. Fidel es un investigador muy reconocido en los círculos científicos de la Paleontología. Es el padre del congreso internacional que se celebra en Salas cada tres años y un firme defensor de que esta disciplina se acerque a la sociedad a través de la divulgación, el conocimiento y, por supuesto, el turismo.

Pregunta.- Arqueólogo y paleontólogo, ¿son lo mismo?

Respuesta.- No es lo mismo, pero nos respetamos mucho. El arqueólogo estudia restos humanos y el paleontólogo, restos fosilizados.

P.- ¿Por qué hay tantas huellas de dinosaurios en la Tierra de Lara?

R.- El suelo que allí pisamos es de la época en la que vivieron los dinosaurios. Tenemos la suerte de que esté en la superficie.

P.- ¿Cómo se ‘musealiza’ un hueso de dinosaurio?

R.- Es un proceso complejo. Primero hay que extraerlo, después consolidarlo para que no se estropee y luego estudiarlo antes de exponerlo.

P.- ¿Qué tiene de especial el Museo de los Dinosaurios de Salas?

R.- Seguramente el hecho de que alberga dos dinosaurios únicos en el mundo: el Demandasaurus y el Europatitan. También tenemos una importante colección de plantas y otros dinosaurios de aquella época.

P.- ¿Salas era el sitio ideal para defender un museo de este tipo?

R.- Sí, porque es el centro neurálgico de la comarca, pero también porque el museo es el resultado de un trabajo colectivo arqueológico y paleontológico que empezó hace muchos años. Se le ofreció al Ayuntamiento y este lo aceptó.

P.- ¿Son más conocidos los Siete Infantes o los dinosaurios?

R.- Probablemente la leyenda de los Siete Infantes de Lara; nuestros trabajos paleontológicos son más recientes.

P.- ¿La Paleontología es para todos los públicos?

R.- Desde luego que sí. El conocimiento es bueno, pero se aprende mejor si lo disfrutamos en tiempo de ocio y en un museo.

P.- ¿Huesos fósiles o huellas?

R.- Me gustan más los huesos porque dan mucha información y su manejo es mejor.

P.- ¿Por qué nos siguen fascinando los dinosaurios?

R.- Son enigmáticos y sorprende su gran tamaño, pues algunos eran exageradamente grandes. Nos retrotraen a un mundo que ya no existe y eso excita nuestra imaginación y curiosidad.

P.- ¿Qué opina del ‘arqueoturismo’ y del ‘paleonturismo’?

R.- Es una buena baza para fomentar el conocimiento de los hallazgos. Muchos yacimientos están en los pueblos y eso es bueno para generar riqueza en el medio rural.

P.- ¿Qué espera encontrar todavía?

R.- En la Sierra de la Demanda hay muchos yacimientos que tenemos registrados y esperan ser estudiados. A mí me gustaría encontrar un cráneo completo, casi de cualquier dinosaurio. Es una pieza que se nos resiste.

P.- ¡Menuda campaña de promoción le hará el nuevo rodaje de la saga Parque Jurásico!

R.- Pues sí; las películas demuestran cómo los dinosaurios atraen a gentes de todo el mundo.

P.- ¿Su criatura favorita?

R.- Ahora mismo, el Europatitan, que hemos descubierto aquí hace poco, con unas dimensiones y huesos sorprendentes. Es mi estrella preferida, le daría un Oscar.

P.- ¿Y la que más huella ha dejado en las Tierras de Lara?

R.- Aparte del Europatitan, lo más interesante es lo que nos espera, porque todavía quedan muchos restos de dinosaurios en la Sierra de la Demanda.

P.- ¿El actual museo responde a lo que debería ser un proyecto paleontológico de gran calado?

R.- Cuando se abrió, fue lo más digno que se podía hacer entonces, pero se quedó pequeño cuando empezamos a trabajar en las excavaciones. Hay huesos muy grandes; de hecho, exponemos pocas piezas. Es paradójico: trabajamos con animales de grandes dimensiones, pero nos limita el espacio. El mismo Europatitan no podemos exponerlo porque no cabe. Hemos tenido que renunciar a ciertas partes de otros proyectos por problemas graves de espacio.

P.- Otros proyectos, como Atapuerca, tienen más respaldo oficial…

R.- Y me parece muy bien. No se trata de quitar a nadie, sino de que nos llegue algo, porque nos sentimos un poco olvidados. Este es un recurso potente y estamos perdiendo una oportunidad que podría ayudar a toda una comarca.

P.- ¿Debería haber un proyecto regional sobre los dinosaurios?

R.- Al menos, alguna referencia clara. En Burgos tenemos huesos y en Soria, sobre todo, huellas. Son los dos lugares más importantes de dinosaurios en Castilla y León. Mi candidatura es Salas, pues aquí ya hemos hecho un largo recorrido, con actividades de investigación e importantes congresos científicos. Las Jornadas Internacionales de Paleontología sobre Dinosaurios y su Entorno se celebran cada tres años con publicaciones que se editan después. Las primeras ya se hicieron en 1999.

Boletín Informativo nº 69 otoño 2017

Os enlazamos el último Boletín informativo número 69 de la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León. Podéis descargaros aquí el sexagésimo noveno boletín de nuestra Fundación Dinosaurios CyL.





































sábado, 27 de enero de 2018

Salas ultima trámites para construir el almacén anexo al Museo de Dinosaurios

El proyecto estaba previsto para el pasado año pero no se pudo ejecutar, y se realizará durante el primer semestre

Imagen de archivo del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes
Es un proyecto pendiente desde 2014, y la única solución actual al grave problema de falta de espacio en el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes. Se han encontrado con innumerables obstáculos pero parece que, ahora sí, 2018 va a ser el año en el que se inaugure el almacén anexo a la instalación museística. La alcaldesa, Marta Arroyo, ha explicado que las obras ya están licitadas, pendientes de adjudicación, y en cuanto se cumpla con ese trámite, podrán comenzar.

Se trata de una inversión de 80.000 euros, que asumirá el Ayuntamiento en solitario, al menos de momento. La iniciativa entró el pasado año en la convocatoria de subvenciones a infraestructuras turísticas de la Diputación, pero como no se pudo llevar a cabo, se acabó perdiendo ese dinero. De todos modos, el Consistorio está determinado a construir la ampliación, necesaria para que los investigadores continúen trabajando en el museo. 
Si no hay contratiempos, el almacén estará listo para el verano 
El anexo se ubicará en la parte trasera del edificio, en la zona del patio, y si no hay ninguna «sorpresa» es posible que se pueda contar con ese nuevo espacio antes del verano, cuando comience una nueva campaña de excavaciones el Colectivo Arqueológico-Paleontológico de Salas de los Infantes. «Si no hay ningún contratiempo» se cumplirán esos plazos, ha insistido Arroyo, pero hay que ir paso a paso. Primero adjudicar las obras y luego, comenzar la construcción, que durará unos cuatro meses, aproximadamente.

El anexo servirá no solo para contar con un mayor espacio de almacenamiento para los fósiles que se han ido encontrando en las diferentes campañas de excavaciones realizadas a lo largo de los útlimos años, sino también para disponer de una zona en la que realizar los trabajos de consolidación y restauración de los materiales paleontológicos recuperados en la Sierra de la Demanda.

Del mismo modo, Arroyo explica que están remantando la instalación de nuevo equipamiento, última tecnología para escanear y documentar los huesos en 3D y facilitar así una conservación virtual de los hallazgos. Se contará con ayuda de la Fundación Caja de Burgos, aunque el grueso del presupuesto lo asumirá el propio Ayuntamiento.

A la espera de la Junta

Y mientras se van ejecutando estos proyectos, Marta Arroyo está a la espera de la decisión que tome la Junta de Castilla y León para la construcción del nuevo Museo de Dinosaurios. El proyecto se retomó el pasado año, y desde Patrimonio Cultural se les pidió una propuesta de ubicación, libre de polémicas políticas, y así se hizo. Sin embargo, nada se sabe de las intenciones de la Junta y, además, en los presupuestos regionales de 2018 no se incluye partida expresa para redactar el proyecto del nuevo centro museístico.

Además, Salas acaba de recibir otro varapalo. Se presentó a la convocatoria de ayudas del 1,5 por ciento Cultural y, tras la resolución de hace unos días, se supo que se quedaba fuera. Esperarán a conocer los motivos y, en función de lo que les expliquen, volverán a insistir a la Junta de Castilla y León para que se implique en el proyecto.

Este es el fósil de ave primitiva más antiguo

El fósil geológicamente más antiguo atribuible de forma segura al género Archaeopteryx --los dinosaurios similares a las aves--, ha sido descrito en la Ludwig-Maximilians-Universitaet (LMU) en Munich.   

O. RAUHUT, LMU
Hace unos 150 millones de años, en lo que ahora es el norte de Baviera, Archaeopteryx, el más antiguo entre los géneros extintos de aves primitivas, habitaba un ambiente subtropical caracterizado por islas de arrecifes y lagunas situadas en un mar poco profundo que formaba parte del Mediterráneo primordial.

Todos los ejemplares de Archaeopteryx recuperados hasta ahora se encontraron en el valle del río Altmühl, en entornos geológicos que representan este hábitat: el Archipiélago Jurásico de Solnhofen.

El último hallazgo se realizó allí en 2010, y este nuevo espécimen ha sido analizado por un equipo de investigadores liderado por el paleontólogo LMU Oliver Rauhut, profesor en el Departamento de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente que también está afiliado a las Colecciones Estatales Bávaras de Paleontología y Geología en Munich.

El análisis estratigráfico del suelo del hallazgo revela que el fósil es el representante más antiguo conocido del género Archaeopteryx.

"Ahora se conocen ejemplares de Archaeopteryx de tres unidades distintas de rocas, que juntas cubren un período de aproximadamente 1 millón de años", explica Rauhut. Notablemente, el ejemplo más antiguo exhibe características que hasta ahora no se conocían de los otros especímenes.

"Entre otras cosas, revelan que el Archaeopteryx era muy similar a los dinosaurios depredadores avanzados en muchos aspectos", dice Rauhut en un comunicado.

Además, en el nuevo estudio, él y sus colegas proporcionan un diagnóstico que permite distinguir de manera confiable el Archaeopteryx de sus parientes más cercanos, tanto los dinosaurios terópodos no-avianos como las aves basales. Esta clave será muy valiosa, ya que en los últimos años se ha descrito una serie de dinosaurios depredadores similares a las aves, principalmente de China, lo que ha complicado en gran medida la clasificación taxonómica del grupo.

El nuevo espécimen es el decimosegundo fósil que se atribuirá al género. Sin embargo, en un estudio publicado en la revista en línea BMC Evolutionary Biology el año pasado, el grupo de Rauhut informó que el primero de estos que salió a la luz - el llamado espécimen de Haarlem descubierto en 1861 - en realidad no pertenece al grupo. Este resultado reduce el número de fósiles de Archaeopteryx a 11, aunque quedan algunas dudas con respecto a la asignación de dos de estos. Esto subraya la necesidad de un diagnóstico para identificar claramente Archaeopteryx.

Además, la investigación de la undécima muestra demuestra que las muestras conocidas abarcan un rango notable de variación anatómica. Las posibles explicaciones para el amplio espectro de variación se extienden desde el polimorfismo evolutivo intraespecífico hasta la diferenciación evolutiva, es decir, la posibilidad de que el material fósil recuperado hasta ahora represente más de una especie.

"El alto grado de variación en los dientes es particularmente llamativo: ninguno de los especímenes muestra el mismo patrón de dentición que cualquier otro, lo que podría reflejar diferencias en la dieta", señala Rauhut.

Un dinosaurio 'argentino' resulta ser nativo de Uzbekistán

Científicos rusos han demostrado que un dinosaurio depredador que vivió hace 90 millones de años apareció por primera vez en Asia Central, y no en América del Sur, como se creía anteriormente.

Foto: Andrey Atuchin
Según los paleontólogos del Instituto Zoológico de la Academia Rusa de Ciencias, los restos del reptil conocido como 'alvarezsauridae' encontrado en Uzbekistán son tan antiguos como los huesos hallados en Argentina. No obstante, el dinosaurio 'uzbeko' es mucho más evolucionado.

Así, los expertos concluyeron que este tipo de reptil es originario de Asia Central.

El Alvarezsauridae pertenece a uno de los grupos más asombrosos de dinosaurios depredadores del Mesozoico, explica a Izvestia Alexandr Averiánov, empleado del Instituto de Zoología de la Academia Rusa de Ciencias y uno de los autores del estudio, publicado en la revista científica PLoS One.

El animal más grande de esta categoría no excedía los dos metros de longitud. Eran esbeltos, de dos patas y con una larga cola. Sus extremidades anteriores eran muy pequeñas en tamaño y, según varios científicos, con su ayuda sacaba las larvas de insectos de la corteza de los árboles, las cuales eran su comida principal.


La historia evolutiva y la distribución de estos reptiles causan controversia en la paleontología. Sus restos han sido encontrados tanto en América del Sur como en Asia Central.

Anteriormente, los restos más antiguos databan de principios del período Cretácico tardío (hace unos 90 millones de años) y fueron hallados en América del Sur, en el territorio de la Argentina actual. Por lo tanto, Argentina se consideraba su patria. Sin embargo, resulta que el hogar real de estos animales es el territorio del Uzbekistán moderno.

Como explicaron a Izvestia desde el Museo Paleontológico de Moscú, el estudio de la evolución de los dinosaurios brinda a los científicos información sobre lo que sucedía en la Tierra hace decenas de millones de años. En particular, estos estudios pueden proporcionar información sobre el movimiento de los continentes.

miércoles, 24 de enero de 2018

Descubrimiento de 76 millones de años en Utah: después de miles de horas, lo trasladan por aire

©YouTube Screenshot | KSL News.
Después de que los dinosaurios se extinguieran hace millones de años, los paleontólogos han estado a la caza de sus fósiles en una búsqueda permanente. En 2017, se encontró un especimen importante en Utah de un esqueleto casi completo de un tiranosaurio, y se dice que es “el más completo” de este tipo jamás encontrado en el suroeste de los EU.

©Facebook | Natural History Museum of Utah.
En octubre de 2017, un notable fósil perteneciente a “uno de los tiranosaurios más feroces” fue descubierto en el Monumento Nacional Gran Escalera-Escalante del Departamento de Gerencia de la Tierra (GSENM) en el sur de Utah, y luego fue transportado en helicóptero al Museo de Historia Natural de Utah para un estudio completo.

El fósil, datado en unos 76 millones de años, probablemente perteneció a la especie “Teratophoneus curriei”, que “recorrió el oeste de América del Norte entre 66 y 90 millones de años durante el Período Cretácico Superior”, según un comunicado de la Universidad de Utah.


Los investigadores de la universidad están muy entusiasmados con este descubrimiento.

“Con al menos el 75 por ciento de sus huesos preservados, este es el esqueleto más completo de un tiranosaurio jamás descubierto en el suroeste de los EUA”, Dijo Randall Irmis, curador de paleontología en el museo, y profesor asociado en el Departamento de Geología y Geofísica en la Universidad de Utah.

“Estamos ansiosos por ver más de cerca este fósil para aprender más sobre la anatomía, la biología y la evolución del tiranosaurio del sur”.

El fósil, cuyo cráneo está casi completo, fue descubierto por en julio de 2015 por el paleontólogo de GSENM, el Dr. Alan Titus. Se creía que el dinosaurio tenía entre 12 y 15 años cuando murió, y los científicos sospecharon que habría muerto en un canal fluvial o por un evento de inundación en la llanura.

“El lugar del descubrimiento es una mezcla compleja de topografías, desde el alto desierto hasta las tierras bajas y llanas, la mayor parte de la superficie son rocas expuestas, por lo que es un terreno propicio para nuevos descubrimientos”, dijo el Dr. Titus.

“Y no solo hemos encontrado dinosaurios, sino también cocodrilos, tortugas, mamíferos, anfibios, peces, invertebrados y fósiles de plantas: Restos de un ecosistema único que no se encuentra en ningún otro lugar del mundo”.

El descubrimiento tomó de 2,000 a 3,000 horas/hombre para excavar el sitio, y una estimación de al menos 10,000 horas más para preparar el espécimen para la investigación.

“Sin los miembros de nuestro equipo de voluntarios, no podríamos haber logrado éste trabajo: Confiamos plenamente en ellos durante todo el proceso “, dijo Irmis.

Añadió que el descubrimiento fue “extremadamente significativo” ya que la nueva investigación proporcionará una idea de cómo vivió el dinosaurio.

“Veremos el tamaño de este nuevo fósil, su patrón de crecimiento [sic], biología, reconstruiremos los músculos para ver cómo eran sus movimientos, qué tan rápido podría correr y cómo se alimentaba con sus mandíbulas”, dijo Irmis. “Las posibilidades son infinitas y emocionantes”.

¡Con suerte, los investigadores harán un gran avance con éste descubrimiento!

Fósiles del Eoceno revelan que el calentamiento polar se está subestimando

Análisis de fósiles marinos muestra que el calentamiento polar en el Eoceno, un período de invernadero que proporciona una idea del clima futuro potencial de la Tierra, fue mayor de lo que se pensaba.

LAURA COTTON
Al estudiar la composición química de foraminíferos fosilizados, pequeños animales unicelulares que vivían en aguas tropicales poco profundas, un equipo de investigadores generó estimaciones precisas de las temperaturas de la superficie del mar tropical y la química del agua de mar durante la Época Eocena, hace 56-34 millones de años.

Utilizando estos datos, los investigadores ajustaron las estimaciones de estudios de foraminíferos previos que capturaron condiciones polares para mostrar que los océanos tropicales se calentaron sustancialmente en el Eoceno, pero no tanto como los océanos polares.

Es importante destacar que, cuando los modelos climáticos modernos, los mismos que se utilizaron en los recientes informes del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas, se llevaron a cabo en condiciones del Eoceno, muchos no pudieron replicar estos hallazgos. En cambio, los modelos subestimaron consistentemente el calentamiento del océano polar en el Eoceno.

Esta discrepancia puede ser el resultado de una brecha en nuestra comprensión del sistema climático o de lo que sabemos sobre el Eoceno, dijo David Evans, autor principal del estudio y Becario de Investigación Leverhulme de la Facultad de Ciencias Ambientales y de la Tierra de la Universidad de St Andrews. Si de hecho se relaciona con el sistema climático, plantea la posibilidad de que las predicciones del futuro calentamiento polar también sean demasiado bajas.

Sí, los trópicos se están calentando, pero no tanto como en las regiones polares", dijo Evans en un comunicado. "Es algo que realmente debemos ser capaces de comprender y reproducir en los modelos climáticos. El hecho de que muchos modelos no puedan hacer eso en este momento es preocupante".   

Los investigadores publicaron sus hallazgos esta semana en PNAS.

Los científicos con frecuencia miran hacia el Eoceno para comprender cómo responde la Tierra a niveles más altos de dióxido de carbono. Durante el Eoceno, la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera fue de más de 560 partes por millón, al menos dos niveles preindustriales, y la época comenzó con una temperatura promedio global de más de 8 grados Celsius más cálida que hoy, enfriándose gradualmente durante los siguientes 22 millones de años.

sábado, 20 de enero de 2018

¿Por qué los reptiles actuales no tienen púas en la cola?

Las películas de dinosaurios siempre incluyen a alguna criatura con un arma mortal en su cola. Sin embargo, la evolución no ha dejado ni un rastro vivo de esa característica.

Los estegosaurios como el de esta réplica tenían espinas en la cola | 
Wikimedia Commons
Estamos más que acostumbrados a ver, en la representación de las criaturas que habitaron el planeta hace cientos de millones de años, algunos seres gigantescos armados con enormes púas en su cola. Sin embargo, basta con mirar a nuestro alrededor y hacer memoria para recordar que en nuestra última visita al zoo no vimos ni un solo animal armado al final de su cuerpo. ¿Por qué?

Para tratar de dar respuesta a esta pregunta, investigadores de la Universidad Estatal y del Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte han estudiado la historia evolutiva de los últimos 300 millones de años. Todo, para determinar por qué a día de hoy vemos algunos animales que sí conservan algo de armamento en zonas como la cabeza y, a pesar de eso, las antes habituales púas de la cola han terminado por extinguirse.

Tras analizar a reptiles y mamíferos tanto vivos como extinguidos, los investigadores llegaron a la conclusión de que, para contar con armamento en la cola, un ser vivo cumplía generalmente con tres requisitos. 

Para empezar, se trataba de animales grandes, cuyo peso era habitualmente superior a los 100 kilos, lo cual hoy no es tan común. Para seguir, la armadura de sus cuerpos era clave para el desarrollo de púas en la cola. Así, solo se daba en aquellos que tuvieran rigidez torácica, como los armadillos. Era esta característica la que hacía que el cuerpo del animal en cuestión tuviera la fuerza suficiente como para equilibrar el enorme peso de su cola armada. Por último, todos los seres con púas en la cola analizados para este estudio a través de sus fósiles compartían otra característica más: eran herbívoros.

“Es raro que los herbívoros grandes tengan una armadura ósea”, explica Victoria Arbour, una de las responsables del estudio. En definitiva, la combinación de esas tres características es tan poco frecuente que, a día de hoy, sólo queda el recuerdo de los fósiles que un día tuvieron púas en la cola.

De hecho, según Arbour, “esta combinación única explica por qué el armamento en la cola es raro incluso en el registro fósil”. Y es por eso mismo por lo que, a día de hoy, ni tortugas ni lagartos tienen púas en la cola a pesar del aspecto de algunos de sus antepasados.

EL PALACIO DE BUCKINGHAM ESTÁ CONSTRUIDO CON FÓSILES

Las piedras del edificio están formadas por microbios mineralizados


Seguramente, habrá muchas personas que piensen que Buckingham Palace es un refugio de algunos de los últimos fósiles de Jurásico. Y, lo cierto, es que en este caso su intuición no va muy desencaminada. Y es que un nuevo estudio realizado por la Australian National University, ha revelado que el palacio está construido con fósiles.

La investigación revela que el material que se usó para edificar la residencia de la familia real británica, son las llamadas piedras oolíticas. Están formadas por oolitos, unas pequeñas esferas carbonatadas que les confieren la propiedad de ser muy ligeras (y, por tanto, manejables), pero también muy resistentes.

Hasta la fecha, se creía que los oolitos estaban formados por sedimentos de arena y polvo que se habían ido acumulando a causa de un efecto similar al de una bola de nieve rodando por una pendiente. Pero los investigadores australianos han llegado a la conclusión de que en realidad están formadas por capas concéntricas de organismos celulares, especialmente microbios mineralizados. Ese hallazgo convierte a estas piedras en auténticos fósiles orgánicos, cuya antigüedad se remonta a hace doscientos millones de años, en el período  Jurásico.

Conviene recordar también, que este material ha sido usado parcialmente para construir otros edificios tan emblemáticos como el Pentágono o el Empire State Building.

jueves, 18 de enero de 2018

Subastan una cola de dinosaurio para ayudar a las víctimas de los terremotos de México

Lo recaudado será destinado a la reconstrucción de escuelas dañadas por el sismo

El fragmento de la cola de Atlasaurus fue hallado en Marruecos en 1999.
Habitó el norte de África hace 145 millones de años. Los científicos tardaron 200 horas para recuperarlo, lo conservaron en Estados Unidos y ahora está en la Ciudad de México. Se trata de un fragmento de cola de Atlasaurus que subastará la casa Morton para ayudar a reconstruir escuelas dañadas por los sismos de septiembre de 2017.

El fósil pesa 180 kilogramos y pertenecía a Pietro Gallery. Tiene 70% de huesos originales y su precio inicial será de 1 millón de pesos (unos 52.600 dólares), aunque en el catálogo tiene un valor de entre un 1,8 (94.700 dólares) y 2,2 millones de pesos (115.780 dólares).

Es la primera vez que la casa Morton ofertará una pieza similar como parte de la Subasta de Antigüedades que se llevará a cabo este martes a las seis de la tarde en la colonia Lomas de Chapultepec, de la Ciudad de México.

El primer ejemplar de Atlasaurus fue hallado en 1999 por los científicos Monbaron, Russell y Taquet, en la Formación Tiougguit de las Montañas Atlas de Marruecos. De ahí su nombre que significa Lagarto del Atlas.

Tras su hallazgo, los paleontólogos trabajaron por 200 horas para recuperar el ejemplar y ensamblarlo. Después cruzó el Océano Atlántico para llegar a un laboratorio en Utah, Estados Unidos, donde los científicos lo conservaron.

En rojo, el fragmento que será subastado en México.
El Atlasaurus habitó a mediados del periodo Jurásico hace 145 millones de años en la zona de Azilal, al norte de África. Medía 18 metros de largo, 9 de alto y pesaba 22 toneladas. Su tamaño le permitió sobrevivir alimentándose de frutos y hojas de árboles.

De acuerdo con los científicos, la especie perteneció a la familia Brachiosaurus de los dinosaurios saurópodos, reconocidos por sus largas patas y altura, como el personaje de Pie Pequeño en la película "En busca del valle encantado".

El Lagarto del Atlas también está relacionado con la mitología griega. Atlas fue un titán condenado por Zeus a cargar sobre sus hombros el cielo, Urano, separándolo de la tierra eternamente.

Titanes y Olímpicos se enfrentaron en la batalla Titanomaquia. Después de una década, los titanes perdieron, pero uno de sus contrarios quedó derrumbado sobre la Tierra, se trataba de Urano, el cielo. Zeus decidió castigar a uno de los titanes y Atlas fue el elegido para sostener por siempre el cielo.

La cola del Atlasaurus que se encuentra en casa Morton será subastada y, a través de la Fundación Bancomer, ayudará a reconstruir escuelas dañadas por los sismos del 8 y 19 de septiembre en México.

miércoles, 17 de enero de 2018

Huellas de tortugas de hace 227 millones de años en la Cordillera Ibérica

Investigadores de las Universidades de Jaén y Valencia han encontrado huellas de tortugas fósiles de hace 227 millones de años situadas en la Cordillera Ibérica.

Los investigadores analizaron 46 huellas de tortuga del Carniense 
(Triásico Superior) encontradas en Valencia. Imagen facilitada por la UJA.
Los investigadores analizaron 46 huellas de tortuga del Carniense (Triásico Superior) que encontraron en tres afloramientos localizados en Domeño, Quesa y Cortes de Pallás, tres municipios de la provincia de Valencia ubicados en la Cordillera Ibérica.
Para el investigador de la Universidad de Jaén (UJA) Matías Reolid, “este hallazgo constituye uno de los registros más antiguos de huellas de tortuga conocidos”. 
Además, “presenta como aspectos novedosos el abundante número de huellas fósiles encontradas en comparación con los escasos yacimientos de esta edad localizados en todo el planeta, así como su aparición en tres localidades distintas pero muy próximas entre sí”.

Las huellas encontradas aparecieron en unas areniscas que se depositaron en ambientes fluviales durante el Triásico Superior favorecidos por un evento climático muy húmedo que tuvo lugar durante el Carniense, informa la UJA en una nota de prensa.

“El Triásico se caracteriza por ser un periodo muy árido a nivel general, sin embargo, dentro del Triásico Superior se intercaló un episodio climático muy lluvioso, el Evento Húmedo Carniense, que produjo una gran cantidad de precipitaciones y la abundancia de depósitos fluviales”.

Estas 46 huellas están relacionadas con este tipo de ambientes, comenta Reolid.

Esta interpretación ha llevado a los investigadores del estudio a incidir en la importancia que pudo tener este intervalo temporal y el área representada actualmente por la Cordillera Ibérica para la evolución y diversificación de las primeras tortugas en relación con el medio acuático.

Dos tipos de huella de tortugas

Las huellas de tortugas fósiles encontradas son de hace 227 
millones de años.  Imagen facilitada por la UJA.
A lo largo de los tres afloramientos estudiados, descubrieron y describieron principalmente dos tipos de huella: una realizada por la tortuga emergida fuera del agua, pisando sobre el barro en la orilla; y por otro, otras cuando la tortuga estaba en una situación de seminatación, es decir, ya sea porque nadaba cerca del fondo o porque la capa del agua era muy poco profunda, arañaba el fondo.

En este caso, produjo unas huellas muy características, con forma alargada y en las que se perciben rasguños tridáctilos y tetradáctilos.

“No podemos saber qué morfología tenía el caparazón o su musculatura, dado que carecemos de restos óseos fosilizados, pero a través de nuestro análisis de las huellas sí podemos concluir que fueron producidas por varios ejemplares, ya que disponemos de huellas de distintos tamaños”, expresa el investigador de la UJA.

Los resultados de este proyecto de investigación, que arrancó en el 2014, se han publicado en la revista Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology. Efefuturo

EL DINOSAURIO ARCO IRIS

El fósil reúne características de dinosaurios anteriores a su época y aves modernas

El ave ha sido bautizada Caihong juji: arco iris con la gran cresta. 
Ilustración: Velizar Simeonovski, crédito de University of Texas at Austin
Los dinosaurios tenían formas asombrosas de atraer a sus semejantes, los cuernos del triceratops o las placas y los picos del estegosaurio son un ejemplo. Pero hay uno, recientemente descubierto, que se lleva la palma. Similar a un ave, del tamaño de una gallina, fue recientemente descubierto en China y los expertos lo han bautizado Caihong juji (arco iris con gran cresta, en mandarín), debido a que lucía un collar de plumas de varios colores.

El estudio, publicado en Nature Communications, es el primero en realizar un análisis en profundidad de este dinosaurio y describirlo. En él, los autores, liderados por Julia Clarke, señalan que el dinosuario arco iris  habría usado sus llamativas plumas en el cuello y una cresta ósea en su hocico para atraer a sus parejas.

"Es bien sabido que la coloración iridiscente está vinculada a la selección y señalización sexual, y reportamos su evidencia más temprana en dinosaurios – explica Clarke en un comunicado – . Puede que su nombre sea llamativo, pero la realidad es que su estudio tiene serias implicaciones científicas”.

Además de hacer que los ecosistemas jurásicos de hace 161 millones de años fueran más coloridos, el dinosaurio es interesante porque tiene características tanto antiguas como modernas. La cresta ósea es una característica que generalmente se observa en los dinosaurios de épocas anteriores, mientras que las plumas del cuello muestran paquetes microscópicos anchos, planos y pigmentados, llamados melanosomas, que pueden representar la primera aparición conocida de iridiscencia, un colorido similar al encontrado en una variedad de especies de colibríes actuales.

“Hay crestas asociadas con la selección sexual que antes solo se conocían en los dinosaurios anteriores, y sin embargo, también hay un mecanismo propio de las aves, vinculado a la señalización o visualización que aparece por primera vez”, agrega Clarke.

Caihong es también el primer dinosaurio conocido con plumas asimétricas, el tipo de pluma que se encuentra en los extremos de las alas de las aves modernas y permite que estas controlen el vuelo. Pero a diferencia de las aves actuales, que las tenían en sus alas, las plumas asimétricas de Caihong estaban en su cola.

“Las plumas de la cola son asimétricas, pero las plumas de las alas no lo son, una característica extraña anteriormente desconocida entre los dinosaurios, incluidas las aves – afirma Clarke –. Esto sugiere que el control del vuelo podría haber evolucionado primero con plumas de la cola”.

La losa de roca de la provincia china de Hebei, donde un agricultor descubrió el dinosaurio en 2014, contenía un esqueleto casi completo rodeado de impresiones hechas por plumas. Las impresiones preservaron la forma de los melanosomas. Los investigadores compararon las impresiones melanosómicas con los melanosomas encontrados en las aves vivas y descubrieron que se asemejaban a las de las plumas iridiscentes de los colibríes.

Caihong también muestra otras características anatómicas destacables. Mientras que otros dinosaurios tienen cráneos triangulares parecidos a los de las aves y huesos largos en las extremidades superiores en comparación con las aves de hoy, Caihong tenía un cráneo largo y estrecho y sus cortas extremidades anteriores muestran proporciones más parecidas a las aves modernas. El siguiente paso de los expertos, es descubrir qué factores influyeron en Caihong para desarrollar una apariencia tan distintiva.

Científicos rusos descubren una nueva especie de titanosaurio que habitaba en Siberia

  • La descripción se hizo a partir de dientes, vértebras y un hueso sacro
  • Medía unos doce metros de la cabeza a la punta de cola y pesaba diez toneladas
  • Es una de las formas de titanosaurios más antiguas descubiertas en Asia


Un titanosaurio caminando por una zona pantanosa. GETTY IMAGES
Paleontólogos de las universidades rusas de San Petersburgo y Tomsk han descrito una nueva especie de titanosaurio que habitaba en Siberia, a la que han llamado Sibirotitan astrosacralis.

"El animal es el segundo saurópodo que ha recibido nombre científico en Rusia y es una de las formas de titanosaurios más antiguas descubiertas en Asia", ha destacado la Universidad de San Petersburgo en una nota de prensa.

La descripción de la nueva especie se hizo a partir de dientes, vértebras y un hueso sacro de cerca de medio metro de longitud hallados junto a la localidad siberiana de Shestokovo, famosa por los hallazgos que se han hecho allí de fósiles de dinosaurios.

El Sibirotitan es un saurópodo, un dinosaurio herbívoro de grandes dimensiones, cuello largo, cabeza pequeña, patas gruesas y cola robusta.

Medía unos doce metros de la cabeza a la punta de cola
Según los paleontólogos rusos, la nueva especie descubierta en Siberia no estaba entre los titanosaurios más grandes; medía unos doce metros de la cabeza a la punta de cola y pesaba cerca de diez toneladas.

Los fósiles fueron hallados junto al río Kiya, en un acantilado que, según los científicos, esconde un esqueleto completo de un sibirotitán, pues casi cada año se producen nuevos hallazgos.

El profesor de la Universidad de San Petersburgo Pável Skuchas considera que el descubrimiento en Siberia de nuevas especies de titanosaurios plantea dudas sobre su lugar de origen.

"Antes se consideraba que los titanosaurios habían surgido en el Cretácico inferior (hace unos 140 millones de años) en América del Sur. Los datos actuales permiten suponer que aparecieron en Asia", ha dicho Skuchas.