martes, 11 de diciembre de 2018

Paleontólogos descubren que al menos dos especies de reptiles voladores vivieron en Chile

Contemporáneos de los dinosaurios, se extinguieron al mismo tiempo:

Restos de pterosaurios fueron encontrados en las cercanías de Calama y Copiapó. Uno habría sido un poco mayor a una gaviota y el otro, como un cóndor.

Encontrar restos fósiles conservados por millones de años no es fácil. Demanda tiempo y también un poco de suerte. Es lo que le ocurrió al investigador del Museo de Historia Natural de Atacama Osvaldo Rojas. Cuando en 2013 prospectaba con otros paleontólogos la zona de Cerritos Bayos, cerca de Calama, encontró un bloque de piedra que le llamó la atención.

Al darle un golpe seco con un martillo geológico el trozo se partió y aparecieron unos extraños huesos. "Parecen ser de un ala. Es lo que hemos podido determinar hasta ahora, pero todavía hay mucho más atrapado en la roca", cuenta el paleontólogo de la U. de Chile Jhonatan Alarcón. Él, junto a Rodrigo Otero y otros investigadores, han analizado los restos desde su hallazgo y este mes se encuentran realizando nuevas excavaciones en el área porque esperan encontrar más.

Según Alarcón, quien presentó sus avances en el Congreso Chileno de Paleontología realizado recientemente en Punta Arenas, el análisis revela que se trata de un pterosaurio, reptil volador contemporáneo a los dinosaurios que se extinguieron junto con ellos hace unos 66 millones de años.

En particular, estaría relacionado con los pterosaurios más tempranos, que vivieron en lo que se conoce como el período Oxfordiano del Jurásico Superior, esto es hace unos 150 millones de años. Tenían cola larga, cabeza relativamente pequeña y dientes, una característica que estos animales perderían posteriormente. "Son abundantes en Europa y Alemania, pero este es el primero que encontramos en Chile", dice Alarcón.

Cuesta determinar su tamaño, pero estima que debió haber sido un poco más grande que una gaviota. Es poco más lo que saben porque hasta ahora han recuperado el hueso de un ala y parte del cuarto dedo. "Estos animales tenían una membrana fijada al cuarto dedo y los demás los tenían libres. No sabemos todavía si sus rasgos corresponden a una especie nueva, pero muestra que estos animales desde hace bastante tiempo ya estaban acá". agrega el paleontólogo.

Mucho más grandes

El hallazgo en Cerritos Bayos complementa los realizados en cerro La Isla, al este de Copiapó, desde fines de los años 80. Alarcón retomó la investigación de este material y también tiene programado hacer una visita este mes al área. "Se han hecho publicaciones aisladas, pero no se había vuelto al lugar", indica.

Lo que ha revelado el análisis es que a diferencia de los pterosaurios basales, los de Copiapó corresponden a individuos de mayor tamaño -como el de un cóndor- de la familia Ctenochasmatidae, que vivieron en el Cretácico Superior, entre 145 millones y 100 millones antes del presente. Estos eran más grandes que los de Calama, semejantes a los pterodáctilos que se muestran en el cine. Su cola era corta, tenían hocicos largos y estrechos, con muchos y finos dientes, los que empleaban para filtrar su alimento, tal como hacen las ballenas de mayor envergadura con sus barbas.

En Argentina se han encontrado restos parecidos y se ha identificado una especie, el pterodaustro, que sería pariente del chileno. "Los primeros datos indican que sería una especie diferente".

Los restos de varios individuos están muy fragmentados por lo que su análisis no ha sido sencillo, reconoce el especialista. "En principio se pensó que era una colonia, pero también se pueden haber acumulado por alguna otra razón".

Tampoco saben si los individuos tienen una misma antigüedad o corresponden a épocas diferentes. Para complementar la información, este mes visitarán un sitio cercano, pero de la misma formación geológica, donde afloran rocas semejantes a las del cerro La Isla. "Veremos si tenemos suerte", dice. El trabajo se hace en el marco del proyecto Anillo de Ciencia y Tecnología (ACT) 172099, financiado por Conicyt.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Un gigante del Jurásico: descubren una nueva especie de dinosaurios en Rusia

Varias vértebras encontradas permiten reconstruir un eslabón perdido en la evolución de los titanosaurios en Asia.

Imagen ilustrativa. David Mercado / Reuters.
Dos científicos rusos presumen haber descubierto una especie hasta ahora desconocida de dinosaurios herbívoros que habitaba la región que hoy atraviesa el cauce medio del río Volga. De ahí proviene el nombre que Alexandr Averyánov (San Petersburgo) y Vladímir Yefímov (provincia de Ulyánovsk) ofrecieron para el gigantesco animal que han reconstruido: 'Volgatitan simbirskiensis', o simplemente volgatitano.

El desentierro de varias vértebras del dinosaurio se remonta a los años 1980. En total, Yefímov encontró siete en un sitio paleontológico situado a unos kilómetros de la ciudad de Ulyánovsk, exactamente en la orilla oeste del Volga. Aproximadamente tenían 130 millones de años (Cretácico temprano).

El artículo que los paleontólogos publicaron en la última edición de la revista Biological Communications detalló el 30 de noviembre que todos los huesos hallados pertenecen a la región caudal de la columna, o sea, formaban parte de la cola. Sin embargo, son suficientes para deducir que se trata de una especie nueva, que ocupa una posición evolutiva dentro de la familia de titanosaurios.

"Previamente se creía que la evolución de los titanosaurios había transcurrido primordialmente en Sudamérica y solo en el cretácico tardío algunos taxones penetraron en Norteamérica, Europa y Asia", explicó Averyánov. A su juicio, ya no se puede estar tan seguro de eso después de un reciente descubrimiento de un Tengrisaurus en el Oriente Lejano ruso (2010-2011), el cual demostró que los titanosaurios tuvieron una mayor presencia a principios del Cretácico.

Vértebras del Volga / Alexandr Averyánov / Vladímir Yefímov
La especie del Volga sería un eslabón más en esta evolución asiática y "un miembro fundamental del linaje que conduce a la Lognkosauria, la familia de lagartos gigantes que habitaba lo que hoy es Sudamérica hace aproximadamente 94-86 millones de años, en el Cretácico superior. Los científicos creían que este linaje solo tenía taxones sudamericanos con masas corporales de 60 a 70 toneladas.

El volgatitano pesaba en vida algo más de 17 toneladas. Era un dinosaurio herbívoro con un cuello largo y también larga cola, según los investigadores rusos.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Un hallazgo único: Encuentran huellas de bosques de grandes árboles en el Ártico

Investigadores rusos anunciaron el hallazgo de huellas de grandes árboles, dentro del círculo ártico, donde predomina el hielo, demostrando que hace millones de años el clima permitía el desarrollo de bosques de árboles que pierden las hojas en invierno.

Foto satelitál del Ártico. Es la primera vez que se encuentra huellas 
de árboles en el ártico.
Los fósiles se encontraron en la isla de Sardakh, en el delta del río Lena, incrustados en rocas del período neógeno, de entre 23 y 2.5 millones de años de antigüedad, informó el Instituto de Geofísica y Geología del Petróleo de la oficina local de la Academia de Ciencias de Rusia en la ciudad de Novosibirsk (INGG SO RAN, por sus siglas en ruso).

Irina Jázina, científica del instituto se refirió al descubrimiento diciendo que: “Nadie ha descubierto huellas de hojas de árboles de hoja caduca en esta región, es un hallazgo verdaderamente único”.

Se aprecia la huella de la hoja en la roca.
Las especies identificadas son las europeas plátano de sombra, haya, aliso, sauce y magnolio, por sus hojas e incluso un fruto de magnolio, árbol que nunca se había encontrado tan al norte, y que realmente impresionó a los exploradores.

“Las muestras únicas de flora de hoja caduca descubiertas por nuestros científicos cambiarán la percepción de los especialistas sobre el alcance de las variaciones climáticas en el pasado geológico. De hecho, el llamado calentamiento global de hoy es solo un episodio insignificante en la historia de la Tierra. Y el columpio climático se balanceó más en el pasado que hoy sin impacto tecnológico”, comentó Igor Yeltsov, director de la institución.

Huella del fruto de un fruto de magnolio.
Para los científicos la perfecta conservación de las muestras es de gran ayuda para la pronta identificación de las especies de árboles que las generaron.

Es posible a simple vista discernir la forma de la hoja, sus bordes y venas.

“Para que la hoja deje su huella tan bien, debe quedar inmediatamente en condiciones especiales después de caer de un árbol”, dijo Olga Borisovna Kuzmina, especialista de ciencias geológicas y mineralógicas, dando como ejemplo un estanque en calma sin acceso a oxígeno.

Los investigadores proyectar continuar con sus estudios, para lo cual organizan nuevas expediciones.


viernes, 7 de diciembre de 2018

La mayor extinción masiva de especies no fue la de los dinosaurios

Un estudio de las universidades estadounidenses de Washington y Stanford revela un gran descubrimiento ambiental

Hasta ahora se creía en el meteorito que acabó con los dinosaurios era el mayor 
cataclismo ambiental de la historia. / Mark Garlick / Science Source
La mayor extinción masiva de especies jamás registrada en la Tierra, ocurrida hace 252 millones de años y que eliminó al 96 % de la fauna marina, fue producto del calentamiento global y dejó a los animales de los océanos sin suficiente oxígeno para sobrevivir, según un estudio divulgado hoy.

Publicada en la revista Science y realizada por expertos de las universidades estadounidenses de Washington y Stanford, la investigación combina modelos climáticos y del metabolismo animal con datos de laboratorio y registros paleoceanográficos para desentrañar las causas de la extinción masiva que tuvo lugar a finales del Pérmico.

Fue la más grande de la historia de la Tierra, mayor y mucho anterior a la de los dinosaurios.

«Es la primera vez que hacemos una predicción mecanicista sobre qué provocó la extinción que se puede probar directamente con el registro fósil, lo que nos permite hacer predicciones sobre las causas de extinción en el futuro», indicó Justin Penn, autor del estudio y estudiante de doctorado en oceanografía en la Universidad de Washington.

El modelo climático creado por los investigadores reproduce la configuración de la Tierra durante el Pérmico, cuando los océanos tenían temperaturas y niveles de oxígeno similares a los de hoy.

10 grados más

Su experimentó consistió en elevar los gases de efecto invernadero al nivel requerido para hacer que las temperaturas en la superficie de los océanos subieran unos 10 grados centígrados.

De esa forma reprodujeron los cambios dramáticos ocurridos a finales del Pérmico en los océanos, que perdieron alrededor del 80 % de su oxígeno, fundamentalmente en sus áreas más profundas.

Para analizar los efectos de esos cambios en la fauna, los investigadores consideraron las diferentes sensibilidades al oxígeno y la temperatura de 61 especies marinas modernas, que han evolucionado en condiciones ambientales similares a las que habitaban en el Pérmico.

Así detectaron que «muy pocos organismos marinos permanecían en los mismos hábitats en los que estaban viviendo», ya que se trataba de «huir o perecer», de acuerdo con Curtis Deutsch, profesor asociado de Oceanografía de la Universidad de Washington.

El modelo utilizado reveló, además, que las especies que vivían más cerca de los polos fueron las más afectadas por la falta de oxígeno y desaparecieron casi por completo.

Si una especie se había adaptado «a un ambiente frío y rico en oxígeno, esas condiciones dejaron de existir en los océanos poco profundos», anotó Deutsch.

Para comprobar los hallazgos de los investigadores de la Universidad de Washington, los coautores Jonathan Payne y Erik Sperling, de la Universidad de Stanford, analizaron las distribuciones de fósiles del Pérmico tardío en la Base de Datos de Paleoceanografía, un archivo virtual.

Ese registro fósil muestra dónde se encontraban las especies antes de la extinción y cuáles fueron eliminadas por completo o restringidas a una fracción de su hábitat anterior.

La insuficiencia de oxígeno provocada por el calentamiento global explica más de la mitad de las pérdidas de diversidad marina en esa extinción masiva de finales del Pérmico y otros factores, como la acidificación o los cambios en la productividad de los organismos fotosintéticos, actuaron como causas adicionales, según estos autores.

La situación a finales del Pérmico, cuando el aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera generó temperaturas más altas en la Tierra, es similar a la actual.

Por tanto, si continúan los niveles actuales de emisiones, «para el año 2100 el calentamiento en la parte superior del océano se habrá acercado al 20 % del de finales del Pérmico y para el año 2300 alcanzará entre el 35 y el 50 %», advirtió Penn.

Restos de hueso medular identificados en aves del Cretácico

Restos fósiles de hueso medular han sido identificados por primera vez en Enantiornithes, el clado dominante de las aves durante el Cretácico.  

JINGMAI O'CONNOR
El hueso medular es un tejido óseo exclusivo de las aves en la actualidad. Está presente solo en hembras a punto de poner huevos y se forma en los espacios vacíos dentro del esqueleto. Este tejido óseo sirve como reservorio del calcio necesario para formar la cáscara del huevo.

Antes, se había informado de hueso medular en una variedad de dinosaurios no aviares, entre ellos el Tyrannosaurus rex, dinosaurios ornitópodos como Tenontosaurus y varios saurópodos (enormes dinosaurios de cuello largo) como Mussasaurus. También se ha identificado en pterosaurios, que son reptiles voladores estrechamente relacionados con los dinosaurios.

Desde el primer reporte de hueso medular en un fósil mesozoico en 2005, este tejido ha atraído un gran interés porque vincula aves y dinosaurios. Sin embargo, la presencia de este tejido óseo en pterosaurios y dinosaurios no aviares es desconcertante. Los dinosaurios no avianos eran tan grandes y sus huevos tan pequeños que no deberían haber requerido hueso medular. Dado que los pterosaurios pusieron huevos de cáscara blanda, tampoco deberían haber requerido hueso medular.

Algunos casos reportados de hueso medular son probablemente patologías óseas que causan un crecimiento anormal. Sin embargo, en este nuevo estudio, los científicos de Instituto de Paleontología y Paleoantropología de Vertebrados (IVPP) de la Academia China de Ciencias, trabajando en conjunto con Mark Norell del Museo Americano de Historia Natural y Greg Erickson de la Universidad Estatal de Florida, argumentaron que ninguna descripción previa de hueso medular en un reptil mesozoico estaba bien respaldada.

El nuevo estudio es el mejor soporte para el hueso medular en el mesozoico hasta el momento en que se encontró en todo el esqueleto preservado, lo que sugiere que era parte de un proceso de todo el sistema en lugar de una patología local. Sin embargo, los autores admiten que los científicos aún saben muy poco acerca del hueso medular para confirmar, sin evidencia adicional (por ejemplo, asociación con un nido o huevos), que el individuo fosilizado con este tejido era reproductivamente activo.

A la luz de la evidencia actualmente disponible, el hueso medular podría haber sido una característica completamente aviar incluso en el mesozoico. Evolucionó como resultado de los huesos adelgazados y huecos de las aves, que aligeraron el esqueleto para el vuelo, así como su mayor tamaño de huevo.    

Los hallazgos fueron publicados en Nature Communications el 5 de diciembre.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Digitalización de fósiles originales del Museo de Dinosaurios


Digitalización in situ, mediante escaner y fotogrametría de fósiles
 originales del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes. 
Recientemente se han sometido a algunos fósiles de dinosaurios de nuestro Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes a procesos de escaneo y fotogrametría. Estas nuevas tecnologías nos permiten conservar copias digitales de los fósiles originales, conocer características anatómicas difíciles de detectar a simple vista, hacer estudios sobre la movilidad y anatomía funcional del esqueleto de los dinosaurios, etc.

El museo salense es la única instalación museística en nuestra comunidad autónoma en la que se prepara, estudia e investiga fósiles de dinosaurios. Este proyecto cuenta con el apoyo económico de la Diputación de Burgos.

Un ictiosaurio con sangre caliente y grasa aislante

Un antiguo reptil marino similar a un delfín probablemente era de sangre caliente, tenía grasa aislante y usaba su coloración como camuflaje de los depredadores.   

CC BY-SA 3.0
Es la conclusìón del análisis molecular y microestructural de un ictiososaurio 'Stenopterygius' por un equipo internacional de investigadores que incluye a científicos de la Universidad Estatal de Carolina del Norte y la Universidad Lund.

"Los ictiosaurios son interesantes porque tienen muchos rasgos en común con los delfines, pero no están relacionados en absoluto con esos mamíferos que habitan en el mar", explica la coautora de investigación Mary Schweitzer, profesora de Ciencias Biológicas en la Universidad Estatal de Carolina del Norte, y profesora visitante en la Universidad de Lund.

"Tampoco estamos muy seguros de su biología. Tienen muchas características en común con los reptiles marinos vivos como las tortugas marinas, pero sabemos por el registro fósil que dieron a luz, lo que se asocia con la sangre caliente. Este estudio revela algunos de esos misterios biológicos", añade.

El autor principal del artículo sobre este trabajo, Johan Lindgren, profesor asociado de la Universidad de Lund, reunió a un equipo internacional para analizar un fósil de 'Stenopterygius de aproximadamente 180 millones de años de la cantera Holzmaden en Alemania. "Tanto el contorno del cuerpo como los restos de órganos internos son claramente visibles -- dice Lindgren--. Sorprendentemente, el fósil está tan bien conservado que es posible observar capas celulares individuales dentro de su piel".

Los investigadores identificaron microestructuras de tipo celular que contenían orgánulos de pigmento dentro de la piel del fósil, así como rastros de un órgano interno que se cree que es el hígado. También observaron material químicamente compatible con la grasa de los vertebrados, que solo se encuentra en animales capaces de mantener la temperatura corporal independientemente de las condiciones ambientales.

Lindgren envió muestras del fósil a colegas internacionales, incluido Schweitzer. El equipo aplicó una variedad de técnicas analíticas de alta resolución, que incluyen espectrometría de masas de iones secundarios de tiempo de vuelo (ToF SIMS), espectrometría de masas de iones secundarios a nanoescala (NanoSIMS), cromatografía de gases de pirólisis/espectrometría de masas, así como análisis inmunohistológico y diversas técnicas microscópicas.

Schweitzer y el asistente de investigación de la Universidad de Carolina del Norte, Wenxia Zheng, extrajeron tejidos blandos de las muestras y realizaron múltiples análisis inmunohistoquímicos de alta resolución. "Desarrollamos un panel de anticuerpos que aplicamos a todas las muestras, y vimos una unión diferencial, es decir, los anticuerpos de una proteína en particular, como la queratina o la hemoglobina, solo se unieron a áreas particulares", dice Schweitzer.

"Esto demuestra la especificidad de estos anticuerpos y es una fuerte evidencia de que diferentes proteínas persisten en distintos tejidos. No esperaría encontrar queratina en el hígado, por ejemplo, pero esperaría hemoglobina. Y eso es lo que vimos en las respuestas de estas muestras a diferentes anticuerpos y otras herramientas químicas", detalla.

GRASA SUBCUTÁNEA   

El laboratorio de Lindgren también encontró evidencia química de grasa subcutánea. "Esta es la primera evidencia química directa de sangre caliente en un ictiosaurio, porque la grasa es una característica de los animales de sangre caliente", dice Schweitzer.

En conjunto, los hallazgos de los investigadores indican que el 'Stenopterygius' tenía una piel similar a la de una ballena y una coloración similar a la de muchos animales marinos vivos, oscuros en la parte superior y más claros en la parte inferior, lo que proporcionaría camuflaje frente a los depredadores, como 'pterosaurios' desde arriba, o 'pliosaurios' desde abajo.

"Tanto morfológicamente como químicamente, encontramos que, aunque los 'Stenopterygius' se consdieran como "reptiles", perdieron la piel escamosa asociada con estos animales, tal como lo ha hecho la moderna tortuga baula --dice Schweitzer--. Perder las escamas reduce la resistencia y aumenta la maniobrabilidad bajo el agua".

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Hallan un mineral sin saber que escondía una especie desconocida de dinosaurio

La especie de ornitópodos extinta habitó el área hace 100 millones de años, cuando el lugar estaba cubierto de una abundante vegetación.

Representación artística del Weewarrasaurus.
une.edu.au
Un ópalo hallado por mineros en una zona desierta de Australia ha resultado ser un fragmento de fósil de un dinosaurio desconocido hasta el momento para la paleontología que vivió hace unos 100 millones de años, informa el portal Science Alert.

El resto óseo —la mandíbula inferior del animal prehistórico, que tiene los dientes intactos— fue encontrado en el campo de ópalos de Wee Warra, cerca de Lightning Ridge (Nueva Gales del Sur, Australia) y posteriormente adquirido por Mike Poben, un comerciante de este mineral que donó el artículo a los investigadores.

Así, para homenajear el lugar del hallazgo y al hombre que lo hizo posible, la especie extinta ha sido denominada Weewarrasaurus pobeni, según consta en el estudio realizado por expertos de la Universidad de Nueva Inglaterra (Australia) y publicado este martes en la revista científica PeerJ.

Los restos fósiles de dinosaurio hallados en Wee Warra, Australia. / une.edu.au
Los científicos confirmaron que se trataba de los restos fosilizados de un dinosaurio y determinaron que el animal en cuestión habitó el área desértica, actualmente cubierta de arena, en el Período Cretácico, cuando el lugar aún poseía una abundante vegetación.

Y revelaron, además, que el Weewarrasaurus perteneció a una especie de ornitópodos —un subgrupo de dinosaurios bípedos herbívoros que incluye al iguanodonte y al Parasaurolophus— y era un animal del tamaño aproximado al de un perro.

Los autores del trabajo detallaron que hace unos 100 millones de años en las inmediaciones de Wee Warra había un mar que luego comenzó a secarse, lo que incrementó el nivel de acidez en la arena.

Ello produjo que las pequeñas rocas dejaran escapar sílice —uno de los componentes de la arena— el cual, a su vez, se concentró en diversos huecos y espacios, incluyendo aquellos presentes en los restos óseos de animales. Finalmente, el nivel de acidez descendió con el tiempo, mientras que los sedimentos de sílice se endurecieron hasta formar ópalos. De esta manera se produjeron numerosos moldes naturales que conservaron con precisión la forma de los fósiles de dinosaurios.

Estos resultados permitirán a los paleontólogos comprender mejor la diversidad de la fauna prehistórica del lugar que, según sugiere el nuevo estudio, era rica en especies pequeñas de ornitópodos que vivían entre la espesa vegetación cretácica.

HORARIO DEL MUSEO DE DINOSAURIOS EN EL PUENTE DE LA CONSTITUCIÓN

El Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes estará abierto todos los días del Puente de la Constitución. 

Foto: Casa Rural Sixto.
HORARIO: 

  • Jueves, 6 de diciembre: de 10.30 a 14.30 horas.
  • Viernes, 7 de diciembre: de 10.00 a 14.00 horas y de 16:30 a 19:30 horas.
  • Sábado, 8 de diciembre: de 10.30 horas a 14.30 horas. Tarde: cerrado.
  • Domingo, 9 de diciembre: de 10.30 horas a 14.30 horas. Tarde: cerrado. 

¡OS ESPERAMOS!

DINOCESTA DE NAVIDAD 2018/2019 DEL MUSEO DE DINOSAURIOS

Visita el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes y podrás llevarte la magnífica "Dinocesta" con artículos de la tienda del museo.



La bióloga madrileña que va a revolucionar las colecciones de fósiles de los museos

PREMIO LÍDER DIGITAL FEMENINA 2018

Verónica Díez Díaz, que trabaja en el Museo de Historia Natural de Berlín, aspira a crear un protocolo estándar de digitalización de fósiles que pueda ser seguido fácilmente por todos los investigadores.
MÁS INFORMACIÓN
Margarita Salas: "Cuando yo era joven a las mujeres nose nos consideraba capacitadas para investigar" 
Verónica Díez Díaz, junto al cráneo del saurópodo jurásico Giraffatitan. 
/ Heinrich Mallison / Museo de Historia natural de Berlín
La investigadora Verónica Díez Díaz (Madrid, 1983) se especializó en Alemania en el estudio del movimiento de la cola de los saurópodos. Ahora trabaja en Museo de Historia natural de Berlín para mejorar la digitalización de la espectacular colección de fósiles de vertebrados con que cuenta esta institución, en la que se incluyen desde restos de grandes dinosaurios a pequeños dientes de mamíferos.

Sus aportaciones le han valido el Premio Líder Digital Femenina 2018, en la categoría de ciencia. La ceremonia de entrega se ha celebrado esta semana en Múnich.

¿Cuál es tu campo de investigación actual?

"Hasta ahora, la digitalización de fósiles carecía de un modelo homogeneizado y se publicaban modelos 3D sin la información necesaria para su verificación"
La paleontología se suele considerar una ciencia con una aplicación clásica que apenas ha variado en los últimos siglos. Extraer fósiles, describirlos en detalle, realizar fotos y dibujos, analizar relaciones de parentesco entre especies y patrones de biogeografía. Sin embargo, esto ha empezado a cambiar en los últimos años.

Ahora además utilizamos técnicas y metodologías innovadoras como la digitalización. Se trata de una técnica muy accesible, tanto en equipamiento como en el uso de los programas informáticos necesarios y muchos investigadores la han incorporado en sus estudios. Sin embargo, el problema es que la digitalización de fósiles carece de un modelo homogeneizado. Y se publican los modelos tridimensionales sin la información necesaria para su verificación. Por ello, me he propuesto desarrollar un protocolo estandarizado para la creación de modelos 3D.

¿En qué consiste este protocolo estándar?

En mi proyecto he analizado qué metodologías de digitalización son las más propicias dependiendo de varios factores, como las características del fósil, el presupuesto y tiempo del que dispone el investigador, así como el futuro del modelo 3D. Gracias a esta información, podré desarrollar este protocolo estandarizado para que sea utilizado tanto por instituciones, como por otros científicos. Ya existen grupos e investigadores que estudian este tipo de técnicas –como fotogrametría en huellas de dinosaurio–. Así que mi idea es poner en común nuestros resultados y crear ese protocolo, en colaboración con otros investigadores de mi institución y con otros de fuera de Alemania.

¿Qué tecnologías estás empleando?

Actualmente estoy realizando modelos tridimensionales mediante fotogrametría y escáneres tridimensionales de luz estructurada, pero en poco tiempo empezaré a investigar y comparar resultados con escáneres de tomografía computerizada.

¿Cuál ha sido tu aportación?
"Mi plan es desarrollar un protocolo estandarizado de digitalización de fósiles para que pueda ser usado por otras instituciones y científicos"
Una correcta catalogación y el orden en una colección de historia natural es esencial para el buen mantenimiento de los especímenes y su fácil acceso. Lo mismo ocurre con las colecciones digitales: al realizar un modelo tridimensional de un fósil se está creando un cibertipo en el que está representada la mayor parte de la información del objeto físico. Mientras analizo los diversos métodos de digitalización, estoy creando una colección digital a partir de la colección física. A cada fósil virtual le adjunto varios archivos de metadatos en los que se detalla la información esencial y la recomendada, para que se pueda entender en el futuro cómo se obtuvo ese cibertipo.

Verónica Díez Díaz observando una vértebra dorsal del saurópodo cretácico 
ibérico Lirainosaurus en la Universidad del País Vasco. / UPV/EHU
Muchas veces no se puede acceder al fósil real por su tamaño o fragilidad, así que en estos casos el fósil digitalizado es de gran ayuda para realizar la labor investigadora. Los metadatos adjuntos también son imprescindibles para entender el contexto de su creación. La colección digital de nuestro museo es probablemente una de las más detalladas del mundo a día de hoy.

¿Crees que son necesarios estos premios para dar relevancia al trabajo que hacen las mujeres en la esfera digital?

Muchas veces parece que en campos como la informática, la política, la economía o la movilidad son solo hombres los que llevan la voz cantante, pero hay muchísimas mujeres que son pioneras en esas líneas profesionales. Global Digital Women, que es la organizadora de estos premios, es una plataforma internacional cuyo objetivo es dar visibilidad y empoderar a mujeres en diversos campos en los que la digitalización es un punto importante.

¿Cuáles son tus planes de futuro?
"Hay muchísimas mujeres que son pioneras en campos como la informática, la política, la economía y la movilidad"
La investigación es mi plan de futuro –al menos el principal– y todas mis fuerzas van orientadas en esa dirección. Por suerte, tengo varias disciplinas que me gustan y que puedo interrelacionar, como son los dinosaurios saurópodos y el estudio de su locomoción –en el que va incluida la digitalización como parte de la metodología–. Pero también me encantan los trabajos de conservación de las colecciones paleontológicas. A día de hoy, la digitalización de las colecciones de historia natural debe ser una prioridad para el mantenimiento futuro de nuestro patrimonio.

¿Quieres volver a España?

Me encantaría volver a España y poder aplicar todo lo que he aprendido en Alemania los últimos años, pero no lo veo aún como una realidad factible. Ojalá en un futuro no muy lejano se incrementen los presupuestos y se pueda acceder con más facilidad a un puesto en investigación que no tenga una duración tan limitada. Por el momento, mi contrato actual es hasta 2021, y dentro de poco voy a presentar un proyecto a Sociedad Alemana de Investigación para liderar mi propio equipo de investigación en Berlín. Más adelante se verá.

Un descubrimiento revelador para la paleontología sudamericana

En el marco de la presentación que llevó adelante la Secretaría de Estado de Cultural del plesiosaurio encontrado en el año 2009, en cercanías de la ciudad de El Calafate, por el Dr. Fernando Novas, los investigares del CONICET, Marcelo Isasi y Federico Agnolin, dieron precisiones al respecto.

Al respecto, el Investigador del CONICET Federico Agnolin, en representación del Dr. Fernando Novas, indicó que “lo más importante de este hallazgo es lo completa que está esta pieza, lo cual nos permitió distinguir que este plesiosaurio se parecía a los de Australia, Nueva Zelanda y la Antártida debido a que hace 65 millones de años estos puntos del globo estaban unidos y compartían un mismo mar frío”. “Este hallazgo nos está diciendo que la historia de la paleontología del sur es distinta a la del hemisferio norte”.

“Todos los plesiosaurios hallados hasta el momento, tienen una forma muy rara, lo cual es complejo para nosotros los investigadores, pero con este ejemplar, podremos llenar muchos baches” expresó Agnolin, al observar que “una vez que terminamos el montaje en el taller, pudimos ver que se trataba de un hallazgo único para América del Sur”.

Por lo que detalló además que “también, pudimos ver otras particularidades que no se ven en otros ejemplares como las aletas delanteras muchísimo más grandes que las traseras y, por sobre todo la cola curvada hacia arriba y perfectamente preservada similar a las de las ballenas, lo cual es verdaderamente revelador”.

“En el esqueleto también encontramos una cantidad importante de dientes de tiburones que evidencian que el plesiosaurio, una vez muerto y convertido en carroña fue devorado por gran cantidad de estos peces en una suerte de frenesí alimenticio”, acotó Federico Agnolin.

Por su parte, Técnico Profesional Principal del CONICET, Marcelo Pablo Isasi, informó: “Este trabajo nos demandó nueve años entre que lo sacamos de El Calafate, lo llevamos al Museo Argentino de Ciencias Naturales, conseguimos los fondos para empezar a preparar el material y sacar la roca que contenía el fósil y la reconstrucción de la pieza para hacer las placas que nos permitieran hacer las exhibiciones o muestras itinerantes”.


lunes, 3 de diciembre de 2018

Dinosaurios, el mejor amigo de los niños

CUENTOS QUE CUENTAN
  • Recomendaciones de Literatura Infantil y Juvenil
Cinco libros para convertirte en un experto en dinosaurios (Archivo)

No hay discusión posible: los dinosaurios fascinan a los niños. No a todos, evidentemente, pero sí a muchos y a muy tempranas edades. Niños que son capaces de recitar de memoria el nombre científico de docenas de dinosaurios para asombro de sus progenitores; decirte qué comían, cómo eran, en qué período vivían...

Dos grandes espectáculos actualmente en cartelera en Barcelona y Madrid –‘Caminando entre dinosaurios’ en Barcelona y la exposición ‘Jurassic World’ en Madrid, basada en la saga cinematográfica– han vuelto a poner de moda estos magníficos y temidos animales a los que el mundo editorial les ha dedicado numerosos y excelentes libros a lo largo de los años. Este 2018 no ha sido una excepción. De ahí que hayamos elegido cinco títulos con temáticas varias entorno a los dinosaurios que harán las delicias del público infantil y juvenil. 
Dawn Bishop‘Mi primer libro de dinosaurios’A PARTIR DE 1 AÑO (SM/CRUÏLLA). 11,95 EUROS 
Ilustración del libro 'Mi primer libro de dinosaurios' de Dawn Bishop (SM/Cruïlla)
Probablemente con un año no aprenderá sus nombres, pero sí qué tacto tienen. Un atractivo libro en cartoné con diferentes texturas para que los más pequeños exploren animales como el braquiosaurio o el triceráptop mientras sus padres van ensayando su pronunciación. También en catalán bajo el nombre de ‘Amb el dit, dit, dit... Dinosaures’. 
Paul y Henrietta Stickland‘¡DINOSAURIO ROAR!’ A partir de 3 años (Bruño/Bruixola). 14 euros 
Los dinosaurios de la colección 'Dinosaurio Roar' (Bruño/Bruíxola)
Fieros, pacíficos, rápidos, lentos, gordos, flacos, limpios, sucios... Una divertido catálogo de diez especies de dinosaurios presentados como una sucesión de contrarios: el dinosaurio grande, y el pequeño; el que pincha y el que no pincha... El libro forma parte de la colección ‘Dinosaurio Roar’ un proyecto, producido en asociación con el Museo de Historia Natural de Londres, para enseñar a los niños pequeños sobre los dinosaurios a través de libros que tratan uno a uno cada especie. Hasta el momento se han publicado ‘¡Dinosaurio Bubú!  El Deinonychus’, ‘Dinosaurio ñam. El Diplodocus’, ‘¡Dinosaurio pisotón. El Triceratops! y ‘¡Dinosaurio Roar. El Tyrannosaurus rex!. En cada libro se cuenta una historia divertida en la que aparecen varias especies de dinosaurios, pero al final del libro se explican seis aspectos sorprendentes del dinosaurio en cuestión. Un ejemplo: ¿Sabíais que Diplodocus quiere decir ‘doble viga’ y que este dinosaurio se llama así debido a los huesos especiales de su cola? 
José Carlos Andrés y Ana Sanfelippo (ilustradora)‘Adoptar un dinosaurio’A PARTIR DE 4 AÑOS (NUBEOCHO). 15,90 EUROS 
Ilustración del libro 'Adoptar un dinosaurio' de José Carlos Andrés (Nubeocho)
Ale quiere adoptar un animal de compañía pero no se decide por cual. El lunes quiere un perro, el martes un gat o, el miércoles una tortuga... Y así hasta que se encuentra un enorme huevo al que da cobijo en casa sin que nadie se entere. Una advertencia para padres: atención con dar el visto bueno a una petición de vuestros hijos porque parezca imposible de realizar. La prueba de que todo es posible se llama Kimo. 
Guido Van Genechten‘La verdad sobre los dinosaurios’A PARTIR DE 5 AÑOS (EDELVIVES). 14,50 EUROS 
Ilustración del libro 'La verdad sobre los dinosaurios' de Guido 
Van Genechten (Edelvives)
¿Sabíais que el Gallus, Gallus domésticus es la única especie de dinosaurio que no se extinguió? ¿Que no os lo creéis? Pues el reputado ilustrador belga Guido Van Genechten os lo demostrará con este divertido libro en gran formato donde un gallo recurre al álbum familiar para demostrar que los pollos son los descendientes directos de los dinosaurios. Los lectores jóvenes que piensan que todos los dinosaurios están extintos apreciarán esta interesante revelación. No os perdáis los detalles sobre las similitudes entre nuestro gallo-pollo protagonista y los dinosaurios de cada especie. 
Dr. Zteve Brusatte y Daniel Chester (ilustrador)‘La era de los dinosaurios’A PARTIR DE 8 AÑOS (SIRUELA). 17,95 EUROS 
Ilustración del libro 'La era de los dinosaurios' de Dr. Zteve Brusatte (Siruela)
“Los dinosaurios de esta obra no se parecen a la de otros libros. Son rojos, verdes, amarillos, rosas y azules. A lo mejor te parece raro, pero lo cierto es que nadie sabe de qué color eran los dinosaurios, así que deja de lado tus ideas preconcebidas, pasa la página y regresa a un mundo prehistórico muy colorido...”. Con esta advertencia del editor, el paleontólogo y biólogo evolutivo Zteve Brusatte, americano especialista en la anatomía y la evolución de los dinosaurios, nos adentra en un maravilloso viaje a través de la prehistoria para darnos a conocer con todo lujo de detalles las especies de dinosaurios que habitaron la Tierra desde el triásico (hace 250 millones de años) hasta el cretácico (hace 66 millones de años).

Así, nos adentra en desérticos parajes del triásico, selvas tropicales del jurásico y terrenos montañosos del cretácico, pero también nos sumerge en sus aguas, donde encontramos las especies menos conocidas, sin olvidar nunca hacer una mirada al cielo donde sobrevuelan las especies más insospechadas. Cada apartado tiene una infografía para poder apreciar el tamaño de cada dinosaurio a escala con la figura humana. Incluye notas de campo donde da explicaciones sobre sus dietas y armas, es decir, garras, dientes y demás partes del cuerpo que poseían los dinosaurios para defenderse o cazar a sus presas. Un completo y colorido libro ilustrado para crear auténticos expertos en la materia.

Rescatada la huella de un dinosaurio de ocho metros en Tazones

El equipo científico del MUJA  ha recuperado  la huella, de 400 kilos,  de un terópodo similar a un allosaurus, con ayuda del helicóptero de Bomberos

La directora general de Patrimonio Cultural, Otilia Requejo, 
junto al equipo científico del Muja.
El equipo científico del Museo del Jurásico de Asturias (MUJA) ha recuperado hoy una huella de terópodo, un dinosaurio bípedo y carnívoro, de los acantilados de Tazones, en Villaviciosa, con la ayuda del helicóptero de Bomberos del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA). La recuperación de la huella se ha realizado ante el riesgo de desaparición y por su importante valor.

La huella de pisada fósil o icnita se conserva como contramolde en la base de un bloque suelto de arenisca, con un peso estimado de entre 350 y 400 kilogramos.

Fue descubierta por el equipo de investigación del MUJA hace aproximadamente dos años en los acantilados de Tazones, muy cerca del límite de esta parroquia con la de Oles, en Villaviciosa, al este de la Punta del Olivo.

La «magnífica conservación de la huella» permite apreciar diversos caracteres específicos, como tres dedos relativamente largos y estrechos terminados en garras, la presencia de almohadillas digitales y un entrante marcado en la zona posterior.

Ello permite a los expertos atribuirla a un dinosaurio terópodo que caminaba sobre un barrizal apoyando exclusivamente en sus patas traseras.

Además, la presencia de ese entrante o escotadura en la zona posterior de la huella indica que fue producida por el pie izquierdo del reptil. S

Sus dimensiones, 57 centímetros de longitud y 50 de anchura, prueban que se trataba de un terópodo de gran tamaño, de al menos 2,3 metros de altura hasta la cadera, unos 8 metros de longitud y un peso aproximado entre 1 y 2 toneladas, similar a un Allosaurus.

El bloque de arenisca que contiene la huella pertenece al conjunto de rocas silíceas de la segunda mitad del Jurásico que se conoce como Formación Lastres, originadas cuando la antigua costa de Asturias, mucho antes del desarrollo de los actuales acantilados, estaba dominada por sistemas deltaicos que desembocaban en un mar interior, hace ahora unos 154 millones de años. 

El estudio de esta icnita junto con otras seis más, un diente y una vértebra, también de dinosaurios carnívoros, fue publicado en julio de este año en la revista internacional Peer J.El artículo, según el MUJA, demuestra la presencia de al menos dos grupos diferentes de terópodos de tamaños muy grandes o gigantes en el Jurásico Superior de Asturias.

En concreto, la vértebra perteneció al mayor dinosaurio terópodo que existió en Europa, probablemente un Torvosaurus o Megalosaurus, de más de 10 metros de longitud.

¿Qué dinosaurio es conocido como el rey del Cretácico?

¿Te has preguntado qué dinosaurio es conocido como el rey del Cretácico? Aquí tenemos la respuesta en el Dato del Día.

Una imagen de un T-Rex.
Ilustración: El Mundo de la Biología
Los primeros Tyrannosaurus aparecieron durante el periodo Jurásico, hace unos 170 millones de años. No obstante, unos 100 millones de años más tarde evolucionaron hasta convertirse en el temible Tyrannosaurus rex.

Sus potentes mandíbulas y garras hicieron de él uno de los depredadores más temidos del del Cretácico y de todos los tiempos.