domingo, 20 de agosto de 2017

DATACIONES CON RADIOCARBÓN DE HUESOS DIMINUTOS CON UNA NUEVA TÉCNICA: AMS ECHO-MICADAS

Los tejidos duros (p.ej. hueso, dientes, astas y marfil) recuperados en el registro fósil tienen un tremendo potencial informativo, relevante para disciplinas como la arqueología, la paleontología, la paleoecología y la historia del arte y la tecnología. Puesto que estos fósiles de vertebrados pueden identificarse a nivel de especie y datarse, resultan claves para establecer cronologías arqueológicas, reconstrucciones paleoambientales y procesos histórico-biogeográficos de los últimos 50,000 años. El comienzo del uso de la espectrometría de masas con aceleradores (AMS, del inglés Accelerator Mass Spectrometry) hace unos años fue un gran avance en el conocimiento de la edad de los yacimientos arqueológicos, pero las dataciones rutinarias con AMS necesitan de 60 a 200 mg de hueso, cantidad que excede de largo el volumen de hueso de muchos pequeños vertebrados (mamíferos, anfibios, reptiles, etc.) o de ciertos restos especialmente valiosos (p.ej. huesos de homínidos o artefactos de hueso trabajado).

En un artículo en el que ha participado nuestro Aragosaurero Juan Rofes (MNHN, París), se presentan los primeras dataciones radiocarbónicas obtenidas para cantidades ínfimas de hueso (3-60 mg), usando un “MIni CArbon DAting System” (MICADAS). Este artículo, liderado por Sophie Cersoy (MNHN, París), acaba de ser publicado en la prestigiosa revista multidisciplinaria Scientific Reports, del grupo Nature.

El protocolo optimizado que se presenta permite extraer colágeno suficiente para recuperar entre 0.2 y 1.0 mg de carbón. La técnica fue probada en muestras de edad conocida, con dataciones de hasta 40,000 años BP, y los resultados fueron positivos, demostrando su efectividad. Posteriormente, el método fue aplicado a huesos aislados de pequeños mamíferos provenientes de dos yacimientos arqueológicos franceses: Bourges (Edad del Hierro) y Peyrazet (Magdaleniense superior). Las edades obtenidas son coherentes con la estratigrafía y con dataciones radiocarbónicos obtenidas por otros métodos. En la figura se presenta la calibración y modelos Bayesianos de las tres dataciones de pequeños mamíferos de Bourges.

Estos resultados abren el camino para la datación rutinaria de huesos diminutos y/o de gran valor patrimonial.

Cita completa: Cersoy, S., Zazzo, A., Rofes, J., Tresset, A., Zirah, S., Gauthier, C., Kaltnecker, E., Thil, F., Tisnerat-Laborde, N., 2017. Radiocarbon dating minute amounts of bone (3-60 mg) with ECHoMICADAS. Scientific Reports (NPG) 7, DOI: 10.1038/s41598-017-07645-3

sábado, 19 de agosto de 2017

Exposición: "Araúzo de Miel y el mundo romano, los dinosaurios y el archivo municipal"

Libro y exposición rememoran la historia de Araúzo desde los dinosaurios 


Huevo de dinosaurio (yacimiento de Araúzo de Miel). / Museo de Dinosaurios
Un libro recién editado y una exposición con elementos cedidos por el Museo Provincial de Burgos y el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, además de colecciones privadas, rememora la historia de Araúzo de Miel (Burgos) remontándose hasta la época de los dinosaurios.

El autor del libro, Alfonso Benito, ha realizado un trabajo de investigación durante diez años para dar forma a un trabajo en el que incluye los huevos de dinosaurio fosilizados que se encontraron en la localidad.

Cristal tallado con rostro humano de la villa romana de
"El Pontón" , en Araúzo de Miel. / Museo de Burgos.

Pero también se detiene en otros momentos de la historia de la localidad hasta el siglo XVIII, con una especial atención a la época romana y a los restos de dos villas de ese momento histórico que están documentadas, especialmente la "Villa Romana del Pontón".

La exposición, que estará abierta hasta principios de septiembre, incluye varias de las piezas a las que hace referencia el libro, entre ellas platos de cerámica y estucos de pared de las villas romanas.

En rueda de prensa, Benito ha destacado también un capítulo especial del libro dedicado a los programas de fiestas de la localidad desde 1925 y una recopilación de carteles de festejos taurinos desde 1929 hasta 2016 en esta localidad de algo más de 400 habitantes. 
EFE

lavanguardia.com

P.D.: Para mañana lunes: Conferencia: "Yacimientos romanos en la sierra burgalesa". A cargo de Alberto Bengoechea, arqueólogo, miembro del Colectivo Arqueológico-Paleontológico de Salas y del equipo científico del Museo de Dinosaurios.

Lunes 21 de agosto, 19:00 horas, Araúzo de Miel (Burgos).

viernes, 18 de agosto de 2017

Cómo los animales pueden llegar a convertirse en piedras. Los fósiles.

Todos en algún momento nos ha gustado escuchar historias de dinosaurios y de criaturas pasadas que habitaban la Tierra. Investigando, es inevitable encontrarnos frente a los fósiles, las evidencias más directas de criaturas que se extinguieron hace millones de años.

Podemos reconstruir gracias a ellos, qué animales habitaban en aquél entonces. Como un gran puzzle que poco a poco se reconstruye y nos muestra cómo eran antes las cosas. ¿Pero que es lo que lleva exactamente a una criatura de carne y huesos convertirse en piedra?

¿Qué es un fósil?

Fósil viene de la palabra en latín “fossilis”, que significa “excavado”. Pueden considerarse como fósiles los restos de organismos así como de su actividad, por ejemplo, huellas fosilizadas. Éstos restos, suelen conservarse en rocas sedimentarias, que pueden haber sufrido transformaciones en su composición. Una es por diagénesis, que es la formación de una roca sedimentaria a partir de sedimentos. La otra es por metamorfismo dinámico, que es cuando una roca sufre una transformación sin cambio de estado por presiones y temperaturas distintas a la que la originaron.

Para ser llamado “fósil”, es necesario que tenga cómo mínimo una edad de 10.000 años de antigüedad. Es decir, que podemos encontrarlos tanto en el holoceno, que es la época actual, hasta el Eón Arcaico, hace algo más de 4 mil millones de años. Su tamaño, puede variar a partir de lo que contengan, desde micrómetros por bacterias fosilizadas hasta de muchos metros cómo los enormes dinosaurios. Como no, hay fósiles de muy reducido peso hasta otros de muchas toneladas.

¿Cómo se forman?

La formación de los fósiles puede ocurrir por varios tipos de procesos de fosilización. El más común es el de la petrificación, llamado por mineralización. Otros procesos serían el de carbonización, fundición y moldes, y la momificación. A continuación vamos a ver sus diferencias.

Formación por mineralización

Lo primero en desaparecer cuándo un animal muere son sus restos orgánicos. Este proceso, que es el más habitual en la formación de un fósil, deja en el lugar, todo lo que es el esqueleto, exoesqueleto, huesos, dientes, etc. Si nada más ocurre, con el tiempo, poco a poco estos restos van siendo enterrados. El agua que se filtra aunque hayan varias capas de tierra encima, lleva minerales a los restos de esqueleto que allí abajo se encuentran. Paulatinamente, y con el paso del tiempo, hace que los restos sean convertidos en piedra. Por esto mismo se llama también petrificación.

Formación por carbonización

Una pérdida de sustancias gaseosas, principalmente el oxígeno, hidrógeno y nitrógeno, dejan en el lugar una película de carbono. Este tipo de fosilización es más frecuente en plantas sobretodo, como cuándo por ejemplo, las hojas o ramas quedan aplastadas entre rocas.

Formación por fundición y moldes

Este tipo de fósil ocurre como una impresión en negativo o positivo. Es decir, en negativo sería una copia invertida de lo que fue y en positivo es una copia tal como fue. Al respecto, pueden presentarse de 3 maneras: 
  1. Exterior: Forma una impresión del organismo en negativo, puede ser a partir de la piel de un animal o la superficie de una concha, por ejemplo. El organismo queda cubierto en su superficie por algún material, como el barro. Con el paso del tiempo la roca conserva el perfil del animal que se recubrió.
  2. Interior: Ocurre cuando el material entra dentro del organismo, en el ejemplo de la concha por ejemplo, ésta se va rellenando con el tiempo del material. El animal se va descomponiendo con el tiempo, y los materiales atrapados dentro obtienen la forma del animal que hubo.
  3. Contra de molde: Es una copia idéntica del animal, aunque es más difícil que se produzca. Para que esto ocurra, un primer molde debe existir interna o externamente, y así, un segundo molde en el sitio contrario, crean una réplica de cómo fue el organismo. 
Formación por momificación

En este proceso el organismo se conserva casi tal cual existió. Para ello, es necesario que el animal quede atrapado en el material, y que éste sea resistente a la descomposición y además sea impermeable. Por ejemplo, un mosquito atrapado en ámbar, o un mamífero atrapado en el hielo.

¡Y ahora a investigar! Esperamos que a partir de ahora cuando veas un fósil, puedas ver además el proceso que lo ha hecho ser posible!

Un estudio revela el proceso por el que se mantienen preservados los fósiles

Un estudio liderado por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) ha revelado que las comunidades microbianas complejas pudieron ser uno de los principales mecanismos en la formación de fósiles, facilitando que actualmente existan restos de diversas especies "excepcionalmente bien preservados".

La investigación, cuyos resultados se han publicado en la revista Scientific Reports, ha sido realizada desde los laboratorios de ecología microbiana y paleontología de la UAM, según ha indicado el propio centro, cuyo estudio ha aportado nuevas herramientas para comprender e interpretar algunos de los restos encontrados.

Los autores de estos experimentos han confirmado que la presencia de los tapetes microbianos retrasa "de forma muy significativa" la descomposición de los cadáveres de la rana enana africana Pipidae, unos resultados que conectan de forma directa con el registro fósil.

Estos experimentos, por lo tanto, permiten conocer mejor las condiciones en las que se pudieron haber formado aquellos restos, según ha destacado la investigadora del Laboratorio de Ecología Microbiana de la UAM, Anabel López-Archilla.

Otro aspecto importante que se destaca en el artículo es que la fosilización de las ranas no se produce de forma homogénea, argumentando que el proceso estuvo relacionado con la mineralización del organismo de los seres vivos, a través de una transformación permitiría su conservación durante millones de años.

Por su parte, el investigador de la Universidad de Borgoña y autor del trabajo, Miguel Iniesto, ha apuntado que los resultados pueden explicar algunos aspectos de los fósiles encontrados en el yacimiento de Libros, así como de fósiles de Las Hoyas (Cuenca), que datan del Cretácico y tienen alrededor de 120 millones de años.

Con todo, los autores destacan la necesidad de continuar con la experimentación a muy largo plazo, y compararla con el registro fósil para determinar el impacto real de esta comunidad de microorganismos en aquellos yacimientos en los que pudieron estar presentes en el momento de su formación.


Siete flores de 100 millones de años halladas en perfecto estado de conservación

Myanmar, la región anteriormente conocida como Birmania, no para de entregar a la ciencia preciosos trozos de ámbar con episodios cruciales de la historia de la vida en la Tierra. En este caso, una historia de 100 millones de años.

La Tropidogyne pentaptera, identificada en trozo de ámbar de 100 millones 
de años (George Poinar Jr./Universidad de Oregón).
La revista Palaeodiversity da cuenta del descubrimiento del equipo liderado por George Poinar Jr., profesor emérito de la Facultad de Ciencias de la Universidad Estatal de Oregón: siete flores completas de esta edad han sido reportadas en un solo estudio. Las flores van de 3,4 a 5 milímetros de diámetro, lo que requiere estudio bajo un microscopio.

Las flores descubiertas han sido bautizadas como Tropidogyne pentaptera, por los cinco sépalos firmes que ostentan.

"El ámbar preservó tan bien las partes florales, que parecen que fueron recogidas del jardín", dijo Poinar. "Los dinosaurios pueden haber golpeado las ramas que dejaron caer las flores en depósitos de resina en la corteza de un árbol de araucaria, que se cree que ha producido la resina que se fosilizó en el ámbar. Los árboles de araucaria se relacionan con los pinos kauri que se encuentran hoy en Nueva Zelanda y Australia. Y los pinos kauri producen una resina especial que resista al desgaste. "

Estudios anteriores del mismo equipo ya habían dado con otra especie en el mismo género de angiospermas, la Tropidogyne pikei, nombrada en honor a su descubridor, Ted Pike.

"La nueva especie tiene sepalos veteados, propagación, un disco de néctar y un ovario inferior con nervaduras como la T. pikei", dijo Poinar. "Pero es diferente en que es bicarpelada [tiene dos carpelos, que son las hojas que integran el sistema reproductivo de la flor], con dos pistilos alargados y delgados y un ovario inferior veteado sin glándulas terminales pigmentadas oscuras como la T. pikei."

Ambas especies pertenecen a la familia Cunoniaceae, una familia de plantas leñosas que abunda en el hemisferio sur. La T. pentaptera era probablemente un árbol de selva tropical.

Por su forma y patrón de nervaduras, se asemejan a las del género Ceratopetalum, de Australia y Papua-Nueva Guinea, al que pertenece el arbusto de Navidad de Nueva Gales del Sur, por sus cinco sépalos que se tornan rojo brillante cerca de la Nochebuena.

¿Cómo la especie T. pentaptera tiene tanta familiaridad con otras naturales de hábitats a más de 6.400 km, cruzando un océano hacia el sureste? Según Poinar, tomando en cuenta la historia geológica de las regiones, probablemente Myanmar fue parte de la Gran India que se separó del hemisferio sur, el supercontinente Gondwanaland, y se desplazó al sur de Asia. Ello, claro, cuando la Tierra concentraba su superficie firme en un gran trozo llamado Pangea que se comenzó a partir hace 175 millones de años. Gondwana se formó antes que Pagea pero gradualmente se integró a ella.

Otros importantes fósiles en ámbar han sido hallados este año en Myanmar. Entre los más resaltantes para la ciencia, una avispa tambiénde 100 millones de años y la cola de un dinosaurio emplumado en excepcional estado de conservación.


Un estudio identifica al 'Chilesaurus' como el 'eslabón perdido' de los dinosaurios

Un dinosaurio extraño que parecía una rapaz pero que, de hecho, era vegetariano, puede ser el 'eslabón perdido' entre los dinosaurios que comen plantas y los terópodos, el grupo que incluye a carnívoros como el 'Tyrannosaurus rex' y el 'Velociraptor'.

Un estudio identifica al 'Chilesaurus' como el 'eslabón perdido' de los dinosaurios 
MADRID | EUROPA PRESS
Investigadores de la Universidad de Cambridge y el Museo de Historia Natural han utilizado un amplio conjunto de datos para analizar más de 450 características anatómicas de los primeros dinosaurios y colocar correctamente a la criatura --conocida como 'Chilesaurus'-- en el árbol genealógico de los dinosaurios. Sus resultados, publicados en la revista 'Biology Letters', sugieren que el 'Chilesaurus' llena una gran brecha entre dos de los principales grupos de dinosaurios, y muestra cómo la división entre ellos puede haber ocurrido.

'Chilesaurus', que fue descubierto en el sur de Chile, fue descrito por primera vez en 2015. Este dinosaurio vivió durante el periodo Jurásico Superior, hace unos 150 millones de años, y tiene una extraña colección de características físicas, lo que dificulta su clasificación. Por ejemplo, su cabeza se asemeja a la de un carnívoro, pero tiene dientes planos para moler vegetales.

"Chilesaurus' casi parece que fue cosido de diferentes animales, por lo que desconcertó a todo el mundo", afirma el estudiante de doctorado en el Departamento de Ciencias de la Tierra de Cambridge Matthew Baron, primer autor del estudio. 

Investigaciones anteriores sugirieron que este peculiar dinosaurio pertenecía al grupo 'Theropoda', el grupo de dinosaurios con forma de lagartija que incluye al 'Tyrannosaurus', pero el nuevo estudio concluye que, probablemente, fue un miembro muy temprano de un grupo completamente diferente, llamado 'Ornithischia'. Esta reorganización en el árbol de la familia de los dinosaurios tiene implicaciones importantes para comprender los orígenes de este grupo, el 'Ornithischia', que incluye a dinosaurios como 'Stegosaurus', 'Triceratops' e 'Iguanodon'.

Los dinosaurios con forma de pico tienen varios rasgos físicos comunes. Los dos más notables son: una estructura de cadera invertida, parecida a un pájaro; y una estructura parecida a un pico para poder comer. Las caderas invertidas permitían sistemas digestivos más grandes y complejos, lo que a su vez permitía que los comedores de plantas más grandes evolucionaran.

Aunque 'Chilesaurus' tiene una estructura de cadera similar a la de un pájaro y tiene dientes planos para triturar plantas, no posee el distintivo pico de muchos otros dinosaurios con cola de pájaro, que es lo que hace que este hallazgo sea tan importante.

"UNO DE LOS DINOSAURIOS MÁS DESCONCERTANTES"

"Antes de esto, no había especímenes de transición, no sabíamos en qué orden evolucionaron estas características --señala Baron--. Esto demuestra que en los dinosaurios con cabeza de pájaro, el intestino evolucionó primero, y las mandíbulas evolucionaron más tarde. Llena el vacío bastante bien".

"Chilesaurus' es uno de los dinosaurios más desconcertantes e intrigantes jamás descubiertos", indica por su parte el coautor de la investigación, el profesor Paul Barrett, del Museo de Historia Natural. "Su extraña mezcla de características lo coloca en una posición clave en la evolución de los dinosaurios y ayuda a mostrar cómo algunas de las divisiones realmente grandes entre los grupos principales podrían haber surgido", añade.

"Había una división en el árbol familiar de los dinosaurios, y las dos ramas tomaron diferentes direcciones evolutivas", explica Baron, que opina que esto parece haber ocurrido debido al cambio en la dieta de 'Chilesaurus'. "Parece que se hizo más ventajoso para algunos de los dinosaurios que comían carne empezar a comer plantas, posiblemente incluso por necesidad", considera.

A principios de este año, el mismo grupo de investigadores sostuvo que los grupos familiares de dinosaurios necesitaban ser reordenados, redefinidos y renombrados. De hecho, en un estudio publicado en 'Nature', los investigadores sugirieron que los dinosaurios en forma de pájaro y los dinosaurios con forma de lagarto como el 'Tyrannosaurus' evolucionaron a partir de un antepasado común, volcando potencialmente más de un siglo de teoría sobre la historia evolutiva de los dinosaurios.

Aunque su conjunto de datos ya ha arrojado algunos resultados sorprendentes, los investigadores afirman que, ya que actualmente sólo analiza los primeros dinosaurios, probablemente se encuentren muchas más sorpresas acerca de la evolución de los dinosaurios, una vez que las características de los dinosaurios posteriores sean añadidas.

Salas de los Infantes ultima la candidatura del Museo de Dinosaurios al 1,5% Cultural

  • El municipio prepara la documentación para presentarse a la convocatoria de ayudas del Ministerio de Fomento
  • Ada Marcos, de Agrupación Cívica Salense, afirma que sería una ayuda “justa” tras los 220 millones invertidos en Castrovido
  • La parcela en la que se ubicaría el nuevo centro ya está elegida y ahora le toca a la Junta definir plazos y actuaciones

Las instalaciones del Museo se han quedado pequeñas. BC
El Ayuntamiento de Salas de los Infantes ultima su candidatura para solicitar la inclusión del nuevo Museo de Dinosaurios en las ayudas del 1,5 por ciento Cultural, con cargo al Ministerio de Fomento. Una empresa especializada trabaja en la documentación, para presentar un proyecto que se ajuste a la convocatoria, cuyo plazo de solicitudes se cierra este 17 de agosto. La iniciativa es “ilusionante y justa”, ha asegurado la concejal Ada Marcos, portavoz de la Agrupación Cívica Salense (A.C.S.).

Marcos ha recordado que el Gobierno ha invertido 220 millones de euros en la presa de Castrovido, así que a Salas le correspondería un proyecto del 1,5 por ciento Cultural, y qué mejor que el nuevo Museo de Dinosaurios, impulsado en colaboración con la Junta de Castilla y León. La documentación para la candidatura es técnica, ha explicado la conceja, para aprovechar al máximo la convocatoria y no dejar que se escape esa ayuda ministerial que sería muy interesante para llevar a buen puerto el Museo de Dinosaurios.

“Esta financiación sería muy importante, porque Salas tiene que conseguir que el museo sea una realidad”, ha apuntado la edil. Es una infraestructura “imprescindible” para el municipio, un “revulsivo” cultural y turístico, que ayudará a impulsar los yacimientos de dinosaurios, un “filón científico y social”. De hecho, el Museo de Dinosaurios se “vende” como un centro de protección, interpretación, conservación y difusión del yacimiento de icnitas de Costalomo, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), ha recordado Ada Marcos.

Parcela definida

Hace tiempo que las actuales instalaciones se han quedado pequeñas para albergar los hallazgos paleontológicos de la Sierra de la Demanda; y tiempo acumula también el proyecto para la construcción de un nuevo museo. Sin embargo, ahora parece que la iniciativa está encarrilada, pues se ha elegido una parcela para su ubicación (en San Isidro), que goza del beneplácito de políticos, técnicos y profesionales, la condición impuesta por Patrimonio Cultural de Castilla y León para retomar el proyecto.

La parcela ya se valoró en su momento, se descartó y ahora se ha replanteado la propuesta, aceptada por todos los implicados. Una vez cumplido con ese trámite, el Ayuntamiento está a la espera de la resolución de la Junta, que debe decidir qué pasos dar para materializar el proyecto. Ahora que parece que el Gobierno regional cuentan con dinero para inversiones, 2018 tendría que ser un año clave para el Museo de Dinosaurios, sobre todo si se consigue financiación del 1,5 por ciento Cultural.

viernes, 11 de agosto de 2017

HORARIO MUSEO DE DINOSAURIOS FIESTAS PATRONALES 2017

Con motivo de las Fiestas Patronales de Nuestra Señora y San Roque de Salas de los Infantes, el Museo de Dinosaurios tendrá el siguiente horario:





































Después de las Fiestas Patronales, el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, volverá a su horario habitual de apertura.

¡DESDE EL MUSEO DE DINOSAURIOS Y LA FUNDACIÓN DINOSAURIOS CYL OS DESEAMOS UNAS FELICES FIESTAS A TODOS LOS SALENSES Y A TODOS LOS VISITANTES!

Hallan el mayor animal que pisó la tierra

El hallazgo se produjo en la provincia de Chubut en plena Patagonia argentina. Después de más de tres años de excavaciones, los paleontólogos del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), anunciaron que habían encontrado restos fósiles de, al menos seis, ejemplares de lo que es el dinosaurio más grande hallado hasta el momento.

CTYS-UNLAM
Lo han bautizado como Patagotitan Mayorum, nombre que le viene dado por el territorio, el tamaño y por quien lo encontró, la familia Mayo. Ellos fueron los que dieron aviso al Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF) de que se habían localizado unos huesos en el suelo.

El tamaño de estos ejemplares, pertenecientes a la familia de los saurópodos, supuso todo un hito. Habitaron la tierra hace poco más de 100 millones de años y se estima que pudieron llegar a medir 40 metros de largo.

José Luis Carballido, investigador adjunto del Conicet en el MEF y director de la campaña que recuperó los restos, junto al investigador principal, Diego Pol, explica que aún no se saben las causas que provocaron este gigantismo, aunque podría deberse a unas condiciones climáticas y ambientales más favorables: «Nunca se va a saber con seguridad qué pasó. Los herbívoros -dice- aumentan de tamaño teniendo en cuenta que, a mayor volumen, menos riesgo de ser depredado. Pero hay algo que es seguro, y es que en Patagonia hace 100 millones de años las condiciones ambientales eran favorables para que estos animales se reprodujeran y se mantuviesen. Y es cierto que es coincidente un cambio en la vegetación con un aumento de las temperaturas».

CTYS-UNLAM
Pero no solo el tamaño ha marcado la diferencia. Es la primera vez que se encuentran piezas suficientes para estimar con precisión el peso de estos ejemplares. «Lo importante -apunta- es entender hasta qué punto pueden crecer. Con el descubrimiento del Argentinosaurius, al no tener suficientes piezas no pudimos estimar el peso con exactitud. Se estimó entre los 50.000 y los 140.000 kilos, pero en el fondo no sabemos nada. En cambio, con el Patagotitan sí. Pudimos estimar su peso en 70 toneladas», señala Carballido.

Hay tres niveles diferentes con fósiles, lo que se traduce en tres momentos diferentes en los que los huesos fueron sepultados. Esto indica que era un lugar al que estos animales solían regresar. Según Carballido, «había huesos pisados, lo que quiere decir que volvían a ese área. Es muy probable que hayan tenido un lugar de alimentación al que regresaban, es un comportamiento muy similar al de los elefantes».

«La Patagonia es rica en fósiles, como en España lo es Burgos»

¿Qué hace que La Patagonia sea un lugar con grandes descubrimientos paleontológicos? Según el paleontólogo argentino de abuelos gallegos José Luis Carballido, tiene que ver con el clima y las características del territorio. Explica que estos hallazgos se deben al clima desértico de la región: «La clave es que tenemos una roca pelada, sin vegetación, lo que nos permite caminar por rocas que se crearon en el pasado, lo que es más difícil en climas húmedos. Esto convierte a la Patagonia en una zona rica en fósiles, por así decirlo. Son grandes extensiones de roca donde se crearon los dinosaurios. En comparación es similar a lo que pasa en España, en Burgos, donde también se han hallado grandes fósiles».

Carballido se refiere al reciente hallazgo del dinosaurio gigante Europatitan eastswoodi cuyos restos se encontraron en el yacimiento Oterillo II, situado entre Salas de los Infantes y Barbadillo del Mercado. El ejemplar pesaba 35 toneladas.

Así eran los primeros mamíferos que planeaban entre dinosaurios

Hallan un fósil en China de 160 millones de años que permite reconstruir la vida de los antepasados de las ardillas voladoras y murciélagos

Recreación artística del mamífero alado, con un bebé en su regazo - NATURE
Tenían largos dedos en manos y pies y membranas que funcionaban como alas en sus patas delanteras. Así eran los primeros mamíferos planeadores que poblaron el planeta. Vivieron hace 160 millones de años en el periodo Jurásico, cuando los dinosaurios dominaban la Tierra. Tuvieron que adaptarse físicamente para volar, cambiar su alimentación y vivir en los árboles más altos. Todo esto se sabe ahora porque un grupo internacional de investigadores ha descubierto en China dos fósiles de estos extraños mamíferos.

Se llaman «Maiopatagium furculiferum» y «Vilevolodon diplomylos» eran hervíboros y son los mamíferos voladores más antiguos conocidos hasta la fecha. Los fósiles se describen en dos artículos que la Universidad de Chicago y el Museo de Historia Natural de Pekín publican en el último número de la revista «Nature». Estos animales hoy extintos son los parientes lejanos de las ardillas aladas que podemos ver en Estados Unidos y de los omnipresentes murciélagos.

El fósil hallado de un Maiopatagium, que pudo prosperar en los aires pese a los 
dinosaurios (Zhe-Xi Luo/UChicago).
Los fósiles de la nueva especie tuvieron, de alguna manera, las primeras alas de todos los mamíferos, asegura Zhe-Xi Luo, PhD, profesor de biología organizacional y anatomía en la Universidad de Chicago y autor de ambos artículos. Esas alas no tenían plumas, eran más parecidas a las membranas de los murciélagos, pero con ellas podían planear y deslizarse con facilidad por las copas de los árboles.

Los restos hallados al noroeste de Pekín han conservado perfectamente fosilizadas las membranas de piel que actuaban como alas. También muestran muchas características esqueléticas en las articulaciones de los hombros y los miembros anteriores que dotaron a esos animales antiguos la agilidad de ser planadores capacitados.

Las dos criaturas descubiertas comparten una ecología similar con los planeadores modernos, con algunas diferencias significativas. Hoy en día, el sello distintivo de la mayoría de los mamíferos voladores es su dieta herbívora que normalmente consiste en semillas, frutas y otras partes blandas de las plantas con flores. Pero sus antepasados lejanos no ingerían flores porque vivían en un mundo jurásico donde la vida vegetal estaba dominada por helechos y coníferas, mucho antes de que las plantas con flores llegaran a dominar el período Cretácico. Además de sus alas contaban con una exquisita proporción de extremidades, manos y pies que les permitía una nueva locomoción y comportamiento. Todo ello les permitió sobrevivir en el periodo Jurásico, en un mundo dominado por los dinosaurios.

Adaptación sorprendente

El hallazgo no solo permite conocer una nueva especie, también ayuda a reconstruir la evolución de los mamíferos. «Con cada nuevo fósil de la Era de los Dinosaurios, descubrimos una adaptación sorprendente en su alimentación y capacidades motoras. La base de la diversificación de los mamíferos se estableció hace mucho tiempo», explicó Luo, uno de los investigadores principales del estudio.



La capacidad para deslizarse en el aire fue una de las muchas adaptaciones notables. La mayoría de los mamíferos viven en la tierra, pero los mamíferos voladores, incluyendo las ardillas y los murciélagos que aletean las alas como pájaros, hicieron una transición importante entre la tierra y los hábitats aéreos. La habilidad de deslizarse entre los árboles permitió a los animales antiguos encontrar comida que era inaccesible para otros animales terrestres. Esa ventaja evolutiva todavía se puede ver entre las ardillas voladoras en América del Norte y Asia, las de cola escamosa de África, los petauros del azúcar -un pequeño marsupial muy común en Asia y en Europa como mascota- o los colugos del sudeste asiático, conocidos popularmente como galeopitecos.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Conferencia: La familia crece: Europatitan eastwoodi


Confirman que el dinosaurio Titán Patagónico es el animal más grande que habitó la Tierra

Vivió en territorio argentino hace 95 millones de años. La información fue publicada por la prestigiosa revista Proceedings of the Royal Society of London. Los detalles.

Trelew 8-8-17El dinosaurio más grande del mundo tiene nombre: 
Patagotitan mayorum. Daniel Feldman.
El Patagotitan mayorum, la criatura más grande que caminó sobre nuestro planeta, habitó suelo argentino hace unos 95 millones de años. Este vertebrado perteneció al grupo de los saurópodos, esos grandes dinosaurios herbívoros, con cabeza pequeña, movimientos lentos, cuello y cola larga.

​A cuatro años de su descubrimiento, los científicos pudieron responder muchos interrogantes sobre la evolución, la biología y la morfología de estos enormes animales. Toda esta información fue presentada ahora por la prestigiosa revista Proceedings of the Royal Society of London, donde finalmente se comunicó que su nombre será Titán Patagónico de la familia Mayo.

Esta historia comenzó en 2013, en la estancia La Flecha, a 260 kilómetros de Trelew, en la provincia de Chubut. En aquel paraje rocoso, un equipo del Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF) halló restos de lo que se suponía, era una nueva especie de dinosaurio. Durante los trabajos de excavación se desenterraron los esqueletos parciales de siete ejemplares repartidos en 200 restos de diferentes proporciones.

El dinosaurio más grande del mundo tiene nombre: Patagotitan mayorum. 
Foto Daniel Feldman
En términos comparativos, el Patagotitan mayorum o Titán Patagónico de la familia Mayo, para ser considerado el animal más grande de la Tierra, alcanzaba una longitud de 40 metros, doce más que la ballena azul o el equivalente a dos camiones con acoplado, uno detrás del otro. En cuanto a su peso, se estima que rondaba las 80 toneladas, comparable a 14 elefantes africanos todos juntos.

“El peso corporal y tamaño de Patagotitan se pudo calculó empleando las dos metodologías más aceptadas. Es decir, una ecuación que utiliza las circunferencias de los huesos de las patas, por lo que se necesita húmero y fémur.

Además, proyectando un modelo digital 3D del esqueleto, agregándole el tejido blando mediante programas de computación. Con ese volumen y la densidad de animales actuales se estima su peso”, indica José Luis Carballido, investigador adjunto del CONICET en el MEF y director de la campaña que recuperó los restos junto a Diego Pol.

El dinosaurio más grande del mundo tiene nombre: Patagotitan mayorum. 
Foto Daniel Feldman
El titanosaurio fue el linaje más diverso y exitoso de los dinosaurios saurópodos. Esta especie tenía su radiación principal durante el Cretáceo temprano medio y sobrevivió hasta el final de dicho período. Entre los saurópodos, este linaje tiene los valores más dispares de masa corporal, incluyendo los más pequeños y los de mayor tamaño conocido.

“El principal valor de este descubrimiento se centra en el tamaño del animal, por supuesto, pero sobre todo en la gran cantidad y excelente estado de preservación de los restos. Los titanosaurios fueron el grupo de dinosaurios saurópodos más diverso en la historia de evolutiva de este grupo herbívoro. Todo esto hace que sea un grupo muy interesante para analizar”, detalla Carballido.

Lo excepcional de este hallazgo es que, en el caso de los titanosaurios, hasta el momento, los investigadores sólo habían hallado un porcentaje muy bajo del total de los huesos durante los trabajos de campo. El resto de la estructura se reconstruye a partir de datos de especies emparentadas, a veces con un porcentaje de error que no se puede estimar.

“En Argentina sabemos de la existencia de titanosaurios gigantes, pero hasta el momento los hallazgos de estas especies eran más bien fragmentarios, con pocos elementos, lo que impedía por un lado comprender mejor la anatomía de los dinosaurios más grandes que habitaron el planeta y por otro, impedía analizar aspectos, como por ejemplo la evolución del tamaño corporal entre los titanosaurios”, estima Carballido.

Otro serio candidato al trono del más grande fue el Argentinosaurus, un espécimen similar de la familia de los saurópodos, también descubierto en la Patagonia. Este taxón, sin embargo, se conoce a partir de restos fragmentarios, y por lo tanto, los métodos cuantitativos para la estimación de la masa corporal no pueden aplicarse directamente.

En los cuatro años que trascurrieron desde su descubrimiento hasta se divulgó su nominación hubo que completar muchos procesos. “En el museo hay que preparar los huesos, remover la roca, consolidarlos. Todos procedimientos que se hace para preservar y poder estudiar los fósiles. Este procedimiento es lento y recién cuando una buena parte de los restos se encuentra preparados podemos comenzar el trabajo de investigación”, expone Carballido.

El dinosaurio todavía dormía en Torrelara

Artículo publicado hoy en La Nueva España sobre uno de los excavadores de Torrelara donde cuenta su experiencia a sus vecinos asturianos

El avilesino Guillermo Santos encuentra en un yacimiento de Burgos el primer hueso de un enorme saurópodo que puede pertenecer a una nueva especie

Reproducción de dos dinosaurios saurópodos titanosauriformes./
Fundación Dinosaurios CyL. Ilustración de Sergey Krasovskiy
Cuando el avilesino Guillermo Santos llegó al yacimiento Valdepalazuelos-Tenadas del Carrascal, en la ibérica Sierra de la Demanda, para comenzar su primera excavación en busca de huesos, el dinosaurio todavía estaba allí. Desde 1990, algunos vecinos habían localizado en este lugar próximo al municipio burgalés de Torrelara varios fósiles que hoy custodia el Museo de Burgos. Este verano, el Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas de los Infantes (CAS) desarrolló allí los trabajos de su XIV campaña de excavaciones, con la sospecha de que podrían obtener nuevos vestigios óseos de los dinosaurios que habitaron la Península Ibérica.

Foto del grupo de excavadores en el yacimiento de Torrelara. / C.A.S. 
Los indicios se confirmaron cuando el geólogo especializado en paleontología Guillermo Santos descubrió el primer hueso de la excavación. "Tuvimos que adentrarnos en la zona del arroyo y escalar un par de metros; allí empezaron a aparecer fragmentos de costillas y un bloque de tres vértebras que parecían las sacras", explica el asturiano. La extracción de las vértebras, que estaban fusionadas en una sola pieza, fue muy compleja, hasta el punto de que llevó a retrasar el momento de cerrar la campaña. "Íbamos a terminar un día por la mañana, justo cuando aparecieron las vértebras sacras, así que tuvimos que volver por la tarde", relata.

Guillermo Santos con una de las vértebras. / C.A.S.
Entre los hallazgos se incluyen también diez vértebras pertenecientes a distintas regiones de la cola del animal, que apuntan a que podría tratarse de un dinosaurio de tipo saurópodo titanosauriforme (de cuello largo y gran envergadura). "Por el tamaño de las vértebras encontradas -una de ellas alcanza los 55 centímetros-, podría tratarse de un animal de unos 15 o 16 metros de altura", asegura Santos.

No obstante, la clasificación exacta del dinosaurio continúa siendo un misterio. "No todos los huesos son diagnósticos y lo más probable es que se trate de una especie nueva", aventura el paleontólogo asturiano, quien indica que lo más importante ahora es analizar detalladamente cada fósil recuperado en las dos semanas durante las que se prolongó la excavación. Una campaña, desarrollada entre los días 8 y 23 de julio que supuso además la detección de huesos craneales fragmentarios, uno de ellos del maxilar; fragmentos óseos de las extremidades y un metatarso; costillas dorsales; dos dientes de cocodrilo, y material carbonoso.

La vértebra ya limpia para su traslado. / C.A.S.
Las piezas ya han sido trasladadas al centro de investigación del CAS para su estudio y posterior clasificación. La labor podría prolongarse "durante seis años o incluso más", según el paleontólogo asturiano, pues el equipo investigador debe ahora hacer un análisis comparado de los nuevos fósiles con los hallados desde 1990 que conserva el Museo de Burgos, con el objetivo de comprobar qué partes del animal quedan aún por descubrir.

Sin embargo, el esfuerzo puede traer una importante recompensa, pues los restos, en buen estado de conservación, podrían aportar datos novedosos sobre la evolución de los titanosauriformes en el planeta, durante el intervalo del Jurásico al Cretácico, es decir, hace unos 145 millones de años.

Entre tanto, con la idea de explorar el resto del yacimiento, la expedición -liderada por el director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, Fidel Torcida, y formada por un equipo multidisciplinar de 25 expertos llegados de México, Italia, Francia y varias regiones españolas- tiene previsto retomar las excavaciones el verano que viene. "Hay que aprovechar el buen tiempo porque en invierno la lluvia y la nieve complican el trabajo", explicó Santos. Con esta nueva incursión que, en palabras del avilesino, "será muy emocionante porque nunca sabemos lo que podemos encontrar", esperan cumplir el año que viene el sueño de despertar de su olvido al resto del animal.

sábado, 5 de agosto de 2017

Excavación de un gran saurópodo en Torrelara

Blog Made in Pangea


Vista general del yacimiento.
Son las 11.30 de la mañana, el sol no da tregua en un cielo despejado de nubes y los paleontólogos se resguardan bajo una lona que cubre el yacimiento. Allí nos espera Fidel Torcida, paleontólogo, director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes y responsable de la excavación de Torrelara.

Nos reunimos con Fidel porque un dinosaurio lleva esperando 27 años para ser excavado, hoy por fin ese día ha llegado aunque la historia de este dinosaurio se extiende en el tiempo a lo largo de millones de años hasta el período Cretácico.

Fidel Torcida (izq.) y Germán Zanza (autor de Made in Pangea)..
La primera pregunta es obvia, ¿Por qué han tenido que pasar 27 años para que los restos de este dinosaurio puedan recuperarse? El terreno, una propiedad privada, falta de financiación y otros yacimientos en los que trabajar han dilatado en el tiempo la intervención en Torrelara.
Ahora, un cambio de propietarios y un nuevo proyecto agrícola daban la oportunidad única de desenterrar al dinosaurio, "era ahora o nunca" nos dice Fidel Torcida, ya que la intención es explotar la finca en su totalidad, invadiendo la zona en la que hasta ahora reposaban los restos del dinosaurio y eso dificultaría los trabajos en un futuro.

Al conocer la historia de este Saurópodo de Torrelara, y al estar en una finca de explotación agrícola, pensamos que podría haberse descubierto durante los trabajos de labranza, pero Fidel nos corrige, "los primeros restos, un fémur, se descubrieron aquí" nos indica señalando una zona concreta del yacimiento, el lecho de un arroyo, "al circular el agua dejó expuesto el hueso y llamó la atención del propietario" que advirtió del descubrimiento.

Excavación del saurópodo de Torrelara.
La curiosidad por saber el tamaño del animal es evidente y así se lo hacemos saber al experto. "Por desgracia no han aparecido la escápula u otros huesos que pueden ayudarnos a determinar el tamaño del animal, pero podemos hacernos una idea de que era un animal realmente grande" Fidel acompaña sus palabras mostrándonos una vértebra caudal embalada y lista para ser trasladada al laboratorio. Su tamaño es enorme y aunque más pequeña, recuerda a la del recién presentado Europatitan eastwoodi.

Durante toda la entrevista un fantasma nos ha rondado, lo hemos sentido presente y se ha dejado ver. La política es un fantasma terrible por su influencia, y la falta de financiación para desarrollar proyectos como el de Torrelara, es la manera en que se manifiesta de la forma más terrorífica. Es lamentable que el motor de la paleontología de Salas de los Infantes sea la autofinanciación, un muy buen trabajo de la Fundación de los Dinosaurios de Castilla y León. Aunque en esta excavación la diputación de Burgos financia el 70% de la excavación, es evidente la falta de compromiso de las instituciones ante el patrimonio paleontológico que Burgos y sus dinosaurios nos ofrece.

Solo nos queda dar las gracias a Fidel Torcida, al Museo de los Dinosaurios de Salas de los Infantes y esperamos que muy pronto el compromiso de un nuevo museo sea por fin una realidad.

Recuerda que puedes colaborar con la Fundación deDinosaurios de Castilla y León.

Autor: Germán Zanza López.

Fotografías: Elena Rueda Saiz.

viernes, 4 de agosto de 2017

Hayan restos en Brasil del asteroide que exterminó a los dinosaurios

Hace 65 millones de años, un asteroide chocó contra la Tierra, siendo responsable por el fin de la era de los dinosaurios en nuestro planeta y abriendo el camino al desarrollo de los pequeños mamíferos, marcando la transición entre los períodos Cretácico y Paleógeno.

Y, a pesar de que el asteroide cayó la península de Yucatán, en México, hay un pedazo de Brasil que guarda registros del acontecimiento que cambió la vida de la tierra para siempre.

Este lugar se encuentra en Pernambuco, específicamente en el municipio de são Paulo. Allí, la Mina Poty muestra en sus rocas algunas microesféculas, que son granos de cristal microscópicos, junto con fragmentos de cuarzo del impacto, que son producidos por el calor generado en el momento de la colisión con el asteroide.


Estos objetos fueron lanzados a la atmósfera, cayendo en algunas partes del planeta y una de ellas es la ciudad de são Paulo.

La zona trae marcas geológicas de este período histórico de la Tierra y también cuenta con resquicios del mega-tsunami causado por el impacto del asteroide que provocó olas de 20 metros de altura a 112 km/h, que alcanzaron el Nordeste brasileño.

Dada la relevancia histórica de la región, el sitio será preservado y será abierta a partir de Noviembre de 2017.

El descubrimiento

El responsable de descubrir la preciosa región de pernambuco fue el geólogo brasileño Gilberto Albertão, desde el comienzo de los años 1990, cuando estaba haciendo la investigación para su maestría en la Universidad Federal de Ouro Preto. Se pretendía comprobar si en alguna cuenca sedimentaria brasileña había evidencias físicas o biológicas de las extinciones del período Cretácico, y lo consiguió.

Además de descubrir fósiles de vertebrados marinos, el geólogo también localizó anomalías físicas y químicas listado de los restos del asteroide en cuestión.

“El primer efecto del impacto fue un gran incendio global, en función de la llegada de ese cuerpo. La fricción del asteroide generó un super-calefacción. Y en todas las áreas de ese límite, que son continentales existen evidencias de mal funcionamiento de carbono”, explicó.

Gilberto Albertão continuó a estudiar la región, incluso más de dos décadas después de la conclusión de su maestría. Ahora, el mantenimiento del local estará a cargo de fernando de la mora, en colaboración con la Universidad Federal de Pernambuco que, a su vez, será responsable por los nuevos estudios que serán realizados por allí.