sábado, 4 de julio de 2020

De cuando los que migraban entre África y Europa eran saurópodos

El Museo de Salas de los Infantes pone al adulto frente a su ignorancia sobre aquellos animales extinguidos y apasiona a los niños

Fidel Torcida, junto a la recreación que recibe a los visitantes del Museo.
El origen del Museo de Dinosaurios tiene relación directa con la actividad del Colectivo Arqueológico Paleontológico de Salas (C.A.S.) que formó una colección de materiales arqueológicos y paleontológicos desde su constitución en 1975. Dicha colección fue donada al Ayuntamiento salense con el objetivo de abrir un museo que la recogiera y la pusiera en valor con fines científicos, divulgativos y educativos. La apuesta turística que supone tener fósiles de dinosaurios fue uno de los objetivos planteados desde el primer momento.

El número de visitas acumuladas desde su apertura supera las 220.000. El museo comprende dos espacios principales de exposición. Uno de ellos se dedica a la arqueología: en una especie de túnel del tiempo, el visitante puede recorrerlo conociendo las culturas y sucesos históricos que se han sucedido en la comarca de la Sierra de la Demanda burgalesa (prehistoria, asentamientos neolíticos, cultura celtibérica, dominación romana, etc.) Reconstrucciones, maquetas y dioramas ayudan a poner en contexto los hallazgos que se presentan. Abarca desde el Paleolítico hasta la Edad Media.

El otro espacio se dedica a la paleontología (estudio de los fósiles) con los dinosaurios como protagonista principal. Restos fósiles originales de diversos tipos de dinosaurios así como de otros animales y plantas que convivieron con ellos se exponen en dos salas que además ofrecen dioramas, ilustraciones de gran tamaño, estatuas y réplicas de esqueletos. Las tecnologías tienen su hueco: un ordenador interactivo con juegos y una instalación de realidad virtual.

¿Por qué visitar el Museo de Dinosaurios? El museo salense se concibió como un espacio donde cualquier visitante pueda aprender y disfrutar: la exposición no apabulla por una acumulación de piezas, las ilustraciones son grandes protagonistas, los textos son simples y huyen de términos científicos, las reconstrucciones en forma de dioramas o a escala real tienen un carácter explicativo directo. Esas características hacen del museo un lugar que acoge a cualquier visitante, aunque tenga pocos conocimientos sobre los dinosaurios; la oferta variada de elementos expositivos y recursos interactivos satisface a grandes y pequeños, es un espacio para las familias, los consumidores de un turismo cultural y los simples curiosos interesados en ese potente foco de atracción que son los dinosaurios. 

Dos especies únicas en el planeta
Vértebras de Demandasaurus.
El museo contiene muchas piezas relevantes, si hay que destacar las joyas de la corona habría que hablar de dos especies de dinosaurios únicas en el planeta: Demandasaurus y Europatitan, dinosaurios saurópodos (gran tamaño, cola y cuello largos), excavados y definidos aquí. El demandasaurio es muy relevante porque es una prueba elocuente de movimientos migratorios de dinosaurios entre África y Europa hace 130 millones de años; europatitán es un auténtico gigante, con un cuello de 10 metros de longitud y un peso total de 35 toneladas (la carga de un camión tráiler de 4 ejes). Otros 2 animales han sido descrito y se exponen aquí: la tortuga Larachelus y el lagarto Arcanosaurio (pariente del temible dragón de Komodo). 

Otro motivo para desplazarse a Salas de los Infantes: la visita al Museo se puede complementarse con el recorrido de la ruta patrimonial 'Tierra de Dinosaurios', que incluye yacimientos de icnitas (huellas fósiles) desde Quintanilla de las Viñas, pasando por Salas y terminando en Regumiel de la Sierra.

La salud de los trabajadores del museo y de sus visitantes nos importa: se han establecido una serie de medidas de acuerdo con las normas emitidas por las Administraciones nacional y autonómica.


viernes, 3 de julio de 2020

El tiranosaurio ahorraba energía mientras cazaba

El mayor depredador de la historia fue también el más eficiente y caminaba para buscar alimento

En la representación de este artista de la vida silvestre de Alberta, Canadá, hace 
77 millones de años, el tiranosaurio Daspletosaurus caza a un joven Spinops de 
cuernos, mientras que un Spinops adulto intenta interferir y un Coronosaurus 
observa desde la distancia. Crédito: Julius Csotonyi.
La velocidad de una especie es clave para su supervivencia, tanto para cazar como para escapar. En el mundo animal, se asocia rapidez a eficacia. Sin embargo, hace más de 66 millones de años, al depredador más popular en la historia de la faz de la Tierra le bastaba con andar para agarrar a sus presas. El Tyrannosaurus rex ahorraba energía gracias a sus patas de casi cuatro metros cuando salía a buscar comida durante 12 horas, según un estudio reciente publicado en la revista PLOS ONE. Su perseverancia y lentitud eran su secreto para dominar la fauna del Cretácico. “Era un excelente andador y un gran testarudo. Su modo de caza era como una maratón, no un esprint”, asegura Alexander Dececchi, uno de los autores del trabajo e investigador de la División de Ciencias Naturales del Mount Marty College en Estados Unidos. 

El científico no se esperaba que este animal, que podía pesar 9.000 kilogramos y medir 13 metros de largo con un cráneo de metro y medio, destacara en cuanto a su ahorro de energía: “Era, al menos, un 10% más eficiente que los demás, pese a ser mucho más grande y pesado”. Los resultados concluyen que, a diferencia de los otros dinosaurios más pequeños cuya alta velocidad les permitía cazar y escapar, el Tyrannosaurus rex utilizaba sus largas patas para una mayor resistencia. Este animal, que vivía hasta 30 años, conseguía alargar su supervivencia de entre tres a seis días por año gracias a su economía energética diaria, una ventaja en caso de no encontrar la comida necesaria (unos 200 kilogramos de carne por día). 
El objetivo es entender la ecología del planeta en ese momento y ver que esas especies, que se comparan demasiado a dragones, eran animales con métodos de caza parecidos a los que conocemos ahora
ALEXANDER DECECCHI, AUTOR DEL ESTUDIO

Los investigadores midieron la longitud de las patas y la altura de la cadera para calcular la velocidad máxima de cada animal y su gasto energético gracias a una gran diversidad de datos de más de 70 especies de terópodos. Una de las hipótesis es que los tiranosaurios adultos recorrían 18 kilómetros por día (6.500 kilómetros por año) en busca de su almuerzo a una velocidad de dos metros por segundo. Esto supondría que los episodios de alimentación duraban dos horas y media aunque pasaran un total de 12 horas paseando por el territorio sin prisa. La clave era limitarse a dar una zancada tras otra, con calma, hasta cansar a su presa (teniendo en cuenta que un Tyrannosaurus rex da pasos de 3,6 metros cuando anda lentamente). 
Es posible modelizar las distancias, saber la cantidad de comida que necesitan y conocer mejor la interacción entre presas y depredadores
BERNAT VILA, EXPERTO DEL INSTITUTO CATALÁN DE PALEONTOLOGÍA

A Bernat Vila, investigador en ecosistemas de dinosaurios del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont (ICP), le interesa en particular el ahorro energético del dinosaurio. “Es una parte novedosa y ofrece mucha información para futuros trabajos. Es posible modelizar las distancias, saber la cantidad de comida que necesitan y conocer mejor la interacción entre presas y depredadores", explica. Este análisis es muy complicado de hacer con el sistema fósil, según cuenta, pero muy importante a la hora de entender las necesidades del dinosaurio para mantener estable su población.

El debate: ¿carroñero o cazador?

El autor del estudio compara los pequeños depredadores con los zorros y los más grandes, con los lobos, es decir, con animales que no tienen ningún enemigo por encima de ellos aparte del ser humano. “El objetivo es entender la ecología del planeta en ese momento y ver que los ejemplares de esas especies eran animales normales con métodos de caza parecidos a los que conocemos ahora”, subraya Dececchi. El experto está convencido de que estos dinosaurios vivían en grupo y que cada miembro tenía un papel concreto al igual que una manada de lobos. El más pequeño perseguía a las presas, mientras el grande andaba el tiempo que hiciera falta hasta agotar a sus víctimas (principalmente dinosaurios herbívoros como los saurópodos u ornitópodos).

La visión de Fidel Torcida, director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos) es que, en oposición a las carreras cortas y rápidas de los carnívoros actuales, los Tyrannosaurus rex deambulaban de manera rutinaria a una velocidad baja antes de empezar una táctica lenta de acecho con un ataque sorpresa al final. “Este animal no dejaba una capacidad de reacción a sus presas porque no era muy ágil y no podía cambiar de dirección de forma brusca mientras que ellas sí. Tenía que elegirlas bien para que fueran favorables frente a sus limitaciones y suficientes para su alimentación”, opina. 
Los tiranosaurios deambulaban de manera rutinaria a una velocidad baja antes de empezar una táctica lenta de acecho con un ataque sorpresa al final
Para Alberto Cobos, paleontólogo de la Fundación Dinópolis, los tiranosaurios no seguían una estrategia grupal de caza, sino que, al tener también hábitos carroñeros, la velocidad no era tan importante para ellos. “Las conclusiones de este trabajo reflejan lo que, en principio, resulta más evidente y lógico: ¿para qué va a necesitar un dinosaurio carnívoro de grandes dimensiones correr a grandes velocidades constantes? Conllevaría un gasto desmesurado de energía. Además, no lo necesitaban, ya que sus presas tampoco podían correr a mucha velocidad”, asevera.

Torcida piensa que el animal aprovechaba la carroña por oportunismo, pero que su estructura indica una cierta capacidad de cazador tanto por velocidad como por resistencia. El experto del ICP, Bernat Vila, mantiene un discurso en la misma línea: “Yo me inclino más hacia la depredación debido a la estructura craneal del animal. Tiene una cabeza muy grande en comparación con sus patas delanteras y unos dientes muy afilados. Pero también es cierto que necesitamos más evidencias”, concluye.

El Tyrannosaurus rex no es el dinosaurio más grande conocido hasta ahora, pero sí el más famoso. El director del Museo de Dinosaurios menciona al Giganotosaurus carolinii, animal de la misma longitud pero más pesado (podía alcanzar las 10 toneladas), y al Spinosaurus, cuya última reconstrucción lo asemeja a una gigante lagartija acuática, que medía hasta 16 metros de largo.

Opinión: Peras al olmo

Rosalía Santaolalla / 02-07-2020

Lo más que me he podido acercar a él es la valla que separa el parque de las Huertas del edificio vacío, esperando contenido, del Hospital de la Concepción. Tiene el carácter de esos árboles que parecen sujetar el paisaje con sus raíces. Da la impresión de que si arrancaran de cuajo este magnífico ejemplar, irían cayendo como piezas de un juego, una por una, las piedras del inmueble que lo cobija entre dos de sus pabellones. En invierno muestra un aspecto casi siniestro, sin sus hojas, como si no fuera a ver una primavera más. Pero cada año vuelve a retoñar. Le he preguntado a Enrique del Rivero y dice que se lanza, que parece un peral. Peras no parece que dé. Ya me veo sentada, leyendo, bajo sus frondosas ramas, cuando el edificio haya cobrado vida. Apunte: soy periodista, aunque me monte películas. Esta no parece que se vaya a estrenar pronto.

Llevamos décadas de encendidos debates sobre el destino que tenía que tener el inmueble, más una fortísima crisis económica y ahora, quién nos lo iba a decir, una pandemia. Esperemos que esto último no sea otra excusa para seguir no haciendo nada y que la Concepción siga formando parte de ese listado de temas que tenemos los periodistas en el cuaderno de proyectos eternos desde sus primeros hasta sus todavía últimos pasos: Castrovido, AVE -¿qué fecha le ponemos ahora?-, el Parque Tecnológico en cuyos terrenos hizo campaña el ahora vicepresidente Igea e, incorporación de última hora, el Directo Madrid-Burgos.

El director del proyecto de investigación de los dinosaurios de la Sierra de la Demanda, Fidel Torcida, recordaba hace nada que llevan años, sin éxito, intentando escalar puestos en la lista de prioridades de la Junta de Castilla y León. Mientras el Gobierno de esta comunidad hablaba de estrategias contra la despoblación, ha ido tachando de la lista ideas que podrían haber sido, desde hace tiempo, herramientas para amarrar habitantes y para el desarrollo económico en el medio rural. Igual nuestros gestores creen que el empleo y el progreso únicamente vienen de la actividad industrial. O quizá cuentan los votos que creen que conseguirán con sus anuncios de inversiones. La pandemia servirá de excusa para seguir relegando proyectos, pero no nos engañemos: algunos no han interesado nunca.

jueves, 2 de julio de 2020

Cómo usar los dinosaurios de realidad aumentada de Google en tu móvil


Vamos a explicarte cómo usar los dinosaurios de realidad aumentada de Google en tu móvil, la última novedad dentro del sistema de animales 3D del buscador para móviles. Con esta opción, podrás poner un dinosaurio en tu salón o tu jardín a tamaño real, y luego puedes moverte a su alrededor para verlo desde cualquier ángulo.

Has de saber que los dinosaurios no son científicamente correctos, sino que muestran la versión spielbergiana sin plumas y con aspecto de reptil. En cualquier caso, puede ayudarte a hacerte a una idea de cómo se ven, y sobre todo de cuál es su escala real si lo comparas con cosas que también aparecen en la pantalla de tu móvil.


Esta función puedes utilizarla en móviles Android e iOS con cualquier navegador, utilizando la tecnología ARCore (aquí la lista de dispositivos compatibles). Lo único que necesitarás es utilizar Google, y los dinosaurios incluidos son el Tiranosaurio Rex, el Velociraptor, el Triceratops, el Espinosaurio, el Estegosaurio, el Braquiosaurio, el Anquilosaurio, el Dilofosaurio, el Pteranodon y el Parasaurolophus.

Dinosaurios en tu salón con Google

  
Lo primero que tienes que hacer es acceder a Google en el navegador de tu móvil, ya que es una función exclusiva de este buscador. No importa el navegador que utilices, y dependiendo de si utilizas Google como tu motor de búsqueda por defecto, podrás escribir directamente en la barra de navegación o necesitarás entrar primero a Google para usar la barra de búsqueda.

Una vez estés en Google, tienes que escribir el nombre del dinosaurio que quieras visualizar, siempre y cuando sea uno de los soportados. Al hacerlo, puedes simplemente pulsar en buscar y pulsar directamente sobre ese resultado en el que debajo ponga Dinosaurio.
  

Una vez veas los resultados, tienes que bajar un poco hacia abajo y verás una ficha en la que se te dice que puedes observar el dinosaurio en tu espacio. En este cuadro, pulsa en el botón Ver en 3D para activar la previsualización de realidad aumentada.

Irás a una previsualización tridimensional del dinosaurio, la cual puedes mover para verlo desde cualquier esquina. Para ponerlo en tu habitación, aquí pulsa en el botón de Ver en tu espacio que aparece debajo del dinosaurio. La primera vez que lo hagas, el navegador te pedirá varios permisos para acceder a la cámara y a otros aspectos del móvil.

Cuando hagas esto, irás a una visualización en la que primero te van a pedir que apuntes al suelo, y luego que muevas la cámara hacia los lados de la habitación. Cuando lo hagas se mostrará el dinosaurio a tamaño real, y podrás moverlo con el dedo para colocarlo en la parte que quieras.

Es realidad aumentada, por lo que cuando lo muevas en un sitio, se quedará anclado a él. Esto quiere decir que será como si fuera ahí, y puedes moverte para rodearlo y verlo desde diferentes ángulos. También puedes hacer los gestos de pellizco para aumentar o disminuir su tamaño, en cuyo caso aparecerá a la derecha el porcentaje de zoom y debajo un botón para devolverlo a su escala real automáticamente.

Dinosaurios en 3D con la búsqueda de Google, así puedes montar un Parque Jurásico en tu salón

Google ha renovado su catálogo de animales y objetos en 3D, divertidas representaciones en realidad aumentada que pueden visualizarse desde la búsqueda, añadiendo diez dinosaurios directamente sacados de Parque Jurásico. Y ya están disponibles: basta con introducir el nombre en la búsqueda de Google.

La realidad aumentada no sólo es divertida, también es sumamente práctica para enseñar cómo son los objetos virtuales ya que pueden visualizarse en el espacio físico utilizando el smartphone. Incluso los animales, tanto si son actuales como si se extinguieron hace millones de años: Google acaba de revivir diez dinosaurios al incluir su representación en RA a través de la búsqueda. ¿Quieres comprobar cómo se ve un Tiranosaurio Rex o un Velocirraptor? Prepara tu móvil, es súper sencillo.

Diez dinosaurios de Parque Jurásico en realidad aumentada

Para ver el dinosaurio en 3D primero hay que buscarlo en Google desde el móvil
La novedad la ha anunciado la propia Google en su blog: gracias a un acuerdo con Amblin y Universal Studios, productores de Parque Jurásico, y con el desarrollo de Ludia, se ha modelado el aspecto en 3D de diez populares dinosaurios para que cualquiera pueda verlos en su teléfono. Como animación en pantalla y también utilizando la cámara para sacar el dinosaurio casi a la realidad.

La vista en RA de los dinosaurios de Parque Jurásico sigue la misma mecánica que los animales y objetos en 3D que ya habíamos visto anteriormente: hay que buscar un nombre concreto para que Google ofrezca la vista en 3D del susodicho. Tras pulsar en el botón el dinosaurio se animará en la pantalla del teléfono sobre fondo blanco; y si se aprieta sobre 'Ver en tu espacio' el móvil cargará la vista en realidad aumentada una vez se haya detectado correctamente la superficie de representación (hay que apuntar con la cámara del teléfono al suelo).

Son diez los dinosaurios introducidos en la búsqueda de Google: hay que escribir cualquiera de ellos para que el buscador arroje la opción de verlo en 3D; con un navegador visual que permite saltar a cualquiera de los demás dinosaurios. Los incluidos son: 

  • Tiranosaurio Rex.
  • Velociraptor.
  • Triceratops.
  • Espinosaurio.
  • Estegosaurio.
  • Braquiosaurio.
  • Anquilosaurio.
  • Dilofosaurio.
  • Pteranodon.
  • Parasaurolophus. 

Los dinosaurios pueden verse ya en la búsqueda española, pero quizá aún no te aparezca la vista en realidad aumentada. Es cuestión de tiempo: si no logras visualizar ninguno sólo tendrás que esperar a que Google expanda su visualización.

Más información | Google





Fósiles conservados en ámbar revelan el verdadero color de los insectos de hace 99 millones de años

Un equipo de investigación del Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing de la Academia de Ciencias de China (NIGPAS) ha revelado los secretos de la verdadera coloración de los insectos de hace 99 millones de años.   

Diversos insectos de color estructural en ámbar del Cretácico del 
norte de Myanmar - NIGPAS – Archivo
Por lo general, los detalles estructurales finos necesarios para la conservación del color rara vez se conservan en el registro fósil, lo que hace que la mayoría de las reconstrucciones fósiles se basen en la imaginación de los artistas.

Los colores ofrecen muchas pistas sobre el comportamiento y la ecología de los animales. Sirven para mantener a los organismos a salvo de los depredadores, a la temperatura adecuada o atractivos para las parejas potenciales. Por ello, comprender la coloración de los animales extintos hace mucho tiempo puede ayudarnos a arrojar luz sobre los ecosistemas en el pasado geológico profundo.

El estudio, publicado en 'Proceedings of the Royal Society B', ofrece una nueva perspectiva sobre las vidas de los insectos que a menudo se pasan por alto, que coexistieron junto a los dinosaurios en los bosques lluviosos del Cretácico.

Los investigadores reunieron un tesoro de 35 piezas de ámbar con insectos exquisitamente preservados de una mina de ámbar en el norte de Myanmar.

"El ámbar es del Cretácico medio, aproximadamente de 99 millones de años, y se remonta a la edad de oro de los dinosaurios. Es esencialmente resina producida por antiguos árboles coníferos que crecieron en un ambiente de selva tropical. Los animales y plantas atrapados en la resina espesa se preservaron, algunos de ellos con fidelidad real", resalta el doctor Cai Chenyang, profesor asociado del Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing (NIGPAS), en China, que dirigió el estudio.

El raro conjunto de fósiles ámbar incluye avispas cuco con colores metálicos de color verde azulado, verde amarillento, azul púrpura o verde en la cabeza, el tórax, el abdomen y las patas. En términos de color, son casi lo mismo que las avispas cuco que viven hoy", señala el doctor Cai.

Los investigadores también descubrieron muestras de escarabajos azules y púrpuras y una mosca soldado metalizada en color verde oscuro. "Hemos visto miles de fósiles de ámbar, pero la preservación del color en estos especímenes es extraordinaria", resalta el profesor Huang Diying, de NIGPAS, coautor del estudio.

"El tipo de color preservado en los fósiles ámbar se llama color estructural. Es causado por la estructura microscópica de la superficie del animal. La nanoestructura de la superficie dispersa la luz de longitudes de onda específicas y produce colores muy intensos. Este mecanismo es responsable de muchos de los colores que utilizamos; saber de nuestra vida cotidiana", explica el profesor Pan Yanhong, también de NIGPAS, especialista en reconstrucción paleocolor.

Para comprender cómo y por qué se conserva el color en algunos fósiles del ámbar pero no en otros, y si los colores que se ven en los fósiles son los mismos que los insectos lucieron hace más de 99 millones de años, los investigadores utilizaron cuchillas de diamante para cortar exoesqueleto de dos de las coloridas avispas del ámbar y una muestra de cutícula opaca normal.

Mediante microscopía electrónica, pudieron demostrar que los coloridos fósiles del ámbar tienen una nanoestructura de exoesqueleto bien conservada que dispersa la luz. La nanoestructura inalterada de los insectos de colores sugirió que los colores conservados en ámbar pueden ser los mismos que los que tenían en el Cretáceo. En cambio, en los fósiles que no conservan el color, las estructuras cuticulares están muy dañadas, lo que explica su aspecto marrón-negro.

¿Qué tipo de información podemos aprender sobre la vida de los insectos antiguos a partir de su color? Las avispas de cuco existentes son, como su nombre lo indica, parásitos que ponen sus huevos en los nidos de abejas y avispas no relacionadas.

Se ha demostrado que la coloración estructural sirve como camuflaje en los insectos, por lo que es probable que el color de las avispas del cuco cretáceo representara una adaptación para evitar la detección. "Por el momento tampoco podemos descartar la posibilidad de que los colores jueguen otros papeles además del camuflaje, como la termorregulación", reconoce el doctor Cai.

martes, 30 de junio de 2020

Charla Virtual. Un Paseo entre los dinosaurios de Santa Cruz

Convocado por la AGUISAC el Doctor Fernando Novas, reconocido paleontólogo, director del Museo Argentina de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia hizo un recorrido virtual de las exploraciones llevadas a cabo en la provincia de Santa Cruz a lo largo de su carrera.


La charla se centra en la era Mezosoica a finales del cretácico donde con los continentes ya a la deriva, las transgresiones y regresiones marinas crearon un ambiente de abundante vegetación y clima cálido, donde se desarrollaron especies como los dinosaurios y otros organismos que vivieron con ellos.

Ubicó geográfica y cronológicamente los hallazgos de fósiles de dinosaurios encontrados en las formaciones Mata Amarilla (cerca de 3 lagos) loconsaurus y clasmodosaurus; Cerro Fortaleza ( costa este del Río La Leona) el puertasaurus y talenkauen santacrucensis ; El Calafate (a orillas del lago Argentino en Estancia Bonacord) un plesiosaurio , reptil marino aún no nombrado; y la última expedición a la formación chorrillos , en las barrancas de las Estancias Anita y Alta Vista hacia el sur hasta el límite con Chile.

El primero en explorar esa zona fue Egidio Feruglio en 1938 y muchos años más tarde, en 1980 Francisco Nullo descubre parte del esqueleto de un enorme dinosaurio, que no puede retirar del lugar por las dimensiones del fósil y la dificultad para acceder al sitio. Le pasa el dato al paleontólogo recientemente fallecido José Bonaparte quien logra llevarse unos pocos fósiles y publica el libro de divulgación (1996) "Dinosaurios de América del Sur".

Esto sumado a los  hallazgos de Marcelo Leppe del Instituto Antártico Chileno que encontró lo mismo del otro lado, llevaron al grupo de investigadores y becarios de LACEV, liderados por Fernando Novas a iniciar una expedición en enero de 2019 donde encuentran el dinosaurio descubierto por Nullo y lo bautizan Nullotitan glaciaris.

Además descubren un nuevo fósil de un dinosaurio corredor y lo llaman Isasicursor santacrucensis por su descubridor Marcelo Isasi.

En marzo 2020 regresan a la zona y encuentran otros organismos como gastrópodos, peces, anuros, ofidios, cáscaras de huevos de dinosaurios, vértebras de mamíferos, dientes de terópodos, saurópodos, aves y hasta granos de polen que permitieron a los paleobotánicos del grupo reconstruir el ambiente de bosque que existía en el tiempo en que vivieron estos dinosaurios.

La expedición financiada por el CONICET y el aporte externo del japonés Makoto Manabe, director del Museo de Ciencias  Naturales de Tokio, tuvo que terminar sin poder retirar aún los fósiles más grandes y pesados que estaba previsto que fueran trasladados por un helicóptero de la Fuerza Aérea Argentina, pero debido a la pandemia el operativo se suspendió.  Ahora esperan poder volver cuando la situación lo permita.

Según el propio Novas "Esto recién empieza, la Paleontología es una ciencia que tiene futuro en nuestro país".

El asteroide que mató a los dinosaurios, único culpable

  • Un nuevo estudio insiste en que el impacto de un gran meteorito cambió el mundo hace 66 millones de años, sin la necesidad de otras catástrofes globales

Un Ankylosaurus magniventris, una gran especie de dinosaurio blindado, es 
testigo del impacto de un asteroide, que cayó en la península de Yucatán hace
 66 millones de años. Ni siquiera su gran tamaño y su gruesa armadura protegían 
a su  tipo de la violencia de este desastre cósmico - FABIO MANUCCI
El relato más aceptado acerca de la desaparición de los dinosaurios -excepto aquellos que se convirtieron en aves-, hace referencia al impacto de un gran asteroide hace unos 66 millones de años frente a las costas de lo que hoy es México. El choque provocó una explosión 10.000 veces superior a todo el arsenal atómico que existe en el mundo actual, cambiando el clima de la Tierra durante años, lo que a su vez se llevó por delante al 75% de la vida que existía entonces. Sin embargo, algunos investigadores han sugerido que decenas de miles de años de grandes erupciones volcánicas en la India pudieron haber sido la causa real de la extinción.

¿Realmente el meteorito tuvo un cómplice en la Tierra? No lo cree así un equipo de investigación del Imperial College, el University College de Londres y la Universidad de Bristol, quienes han realizado un modelado del impacto del asteroide que formó el cráter de Chicxulub. A su juicio, la roca de 12 kilómetros de longitud se las bastó por sí sola para crear las condiciones desfavorables para los dinosaurios en todo el mundo. Es más, el vulcanismo masivo podría haber ayudado a la vida a recuperarse del ataque a largo plazo.

Según explica Alessandro Chiarenza, investigador principal y en el Imperial cuando realizó este trabajo, el asteroide provocó un invierno que duró décadas. Estos efectos ambientales diezmaron los entornos adecuados para dinosaurios. En contraste, los efectos de las intensas erupciones volcánicas no fueron lo suficientemente fuertes como para alterar sustancialmente los ecosistemas globales. 

«Nuestro estudio confirma, por primera vez cuantitativamente, que la única explicación plausible de la extinción es el invierno provocado por el impacto que erradicó los hábitats de dinosaurios en todo el mundo», señala Chiarenza, cuyas conclusiones aparecen publicadas en la revista «PNAS».

Factores ambientales

Un asteroide de 10 a 12 km de ancho golpeó América 
Central hace 66 millones de años - Gabriele Chiarenza
El ataque de asteroides habría liberado partículas y gases a la atmósfera, bloqueando el Sol durante años y causando un invierno permanente. Las erupciones volcánicas también producen partículas y gases con efectos de bloqueo solar, y alrededor del tiempo de la extinción masiva hubo decenas de miles de años de erupciones en las inundaciones de basalto o escaleras del Decán, en la India actual.

Para determinar qué factor, el asteroide o el vulcanismo, tenía más poder de cambio climático, los investigadores han usado tradicionalmente marcadores geológicos del clima y poderosos modelos matemáticos. En el nuevo documento, el equipo combinó estos métodos con información sobre qué tipos de factores ambientales, como la lluvia y la temperatura, necesitaban cada especie de dinosaurio para prosperar.

Luego pudieron mapear dónde seguirían existiendo estas condiciones en un mundo después del impacto de un gran asteroide o un vulcanismo masivo. Descubrieron que el asteroide por sí solo destruyó todos los hábitats potenciales de los dinosaurios, mientras que el vulcanismo dejó algunas regiones viables alrededor del ecuador.

«En lugar de usar solo el registro geológico para modelar el efecto sobre el clima que el asteroide o el vulcanismo podrían haber causado en todo el mundo, impulsamos este enfoque un paso adelante, agregando una dimensión ecológica para revelar cómo estas fluctuaciones climáticas afectaron severamente a los ecosistemas», señala Alex Farnsworth, de la Universidad de Bristol, coautor del estudio.

Simulación de las áreas habitables y no habitables para los dinosaurios no aviares
«En este estudio agregamos un enfoque de modelado a los datos geológicos y climáticos clave que muestra el efecto devastador del impacto de los asteroides en los hábitats globales. Esencialmente, produce una pantalla azul de muerte para los dinosaurios», dice Philip Mannion, del University College.

Calentamiento volcánico

Aunque los volcanes liberan gases y partículas que bloquean el sol, también liberan dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero. En el corto plazo después de una erupción, los bloqueadores solares tienen un efecto mayor, causando un «invierno volcánico». Sin embargo, a largo plazo, estas partículas y gases salen de la atmósfera, mientras que el dióxido de carbono permanece y se acumula, calentando el planeta.

Después del drástico invierno global inicial causado por el asteroide, el modelo del equipo sugiere que a largo plazo, el calentamiento volcánico podría haber ayudado a restaurar muchos hábitats, ayudando a que la nueva vida que evolucionó después del desastre prospere.

A juicio de los investigadores, las erupciones volcánicas que ocurrieron más o menos al mismo tiempo podrían haber reducido los efectos sobre el medio ambiente causados por el impacto, particularmente al acelerar el aumento de las temperaturas después del invierno de impacto. Este calentamiento inducido por los volcanes ayudó a impulsar la supervivencia y la recuperación de los animales y las plantas que se salvaron la extinción, y muchos grupos se expandieron inmediatamente después, incluidas las aves y los mamíferos.

HOY POR HOY BURGOS: Campaña de excavaciones del CAS en Torrelara, yacimiento de 145 millones de años

30-06-2020

Entrevista con Fidel Torcida, director de las excavaciones del yacimiento de Valdepalazuelos-Tenadas del Carrascal en Torrelara donde habla de los preparativos previos de esta XVII Campaña de excavaciones paleontológicas en la Sierra de la Demanda y, de lo hasta ahora se ha encontrado en él. Como también de la más posible relación y conexión de los restos fósiles de varios dinosaurios que se han encontrado aquí las icnitas del yacimiento cercano de Las Sereas 7 (Quintanilla de las Viñas).

En la misma entrevista también se reivindica, una vez más, la importancia del nuevo Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes para la comarca y se pide que haya un compromiso firme y sólido para llevarlo a cabo. La importancia de los restos fósiles del Museo de Dinosaurios y de los cientos de yacimientos paleontológicos de la Sierra de la Demanda son reconocidos y valorados muy positivamente por la comunidad científica a nivel internacional.

Para escuchar la entrevista pincha en la imagen o en el enlace que sigue a continuación. Duración: 14:19 minutos.


lunes, 29 de junio de 2020

Colbert y los dinosaurios

Ricardo Alonso

Edwin Colbert, Alfred Romer y George Gaylord Simpson son tres de los más importantes paleontólogos del siglo XX y curiosamente los tres fueron, en distintos años, incorporados como miembros extranjeros de la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba.

Edwin H. Colbert (1905-2001) fue un paleontólogo norteamericano especialista en vertebrados fósiles de la era de los dinosaurios. Estudió en Nebraska y se doctoró en Columbia en 1935. Pronto se hizo cargo como curador del Museo Americano de Historia Natural en Nueva York, una de las instituciones señeras. Allí se formó la mayor colección de reptiles fósiles del mundo, especialmente cráneos y esqueletos de dinosaurios.

Además de enseñar como profesor en la Universidad de Columbia, comenzó sus trabajos de investigación que lo llevaron a recorrer todos los continentes en busca de restos de vertebrados fósiles, especialmente reptiles y anfibios. Enfocó sus intereses científicos en el suroeste de los Estados Unidos donde realizó valiosos hallazgos de dinosaurios que le permitieron crear decenas de géneros nuevos.

Es famoso su descubrimiento de los dinosaurios de Ghost Ranch en Nueva México donde encontró una docena de esqueletos que se habían conservado en una especie de cementerio fósil. Al estudiarlos comprobó que se trataba de un grupo de dinosaurios terópodos celofísidos (Coleophysis) que vivieron unos 200 millones de años atrás en el límite entre los períodos Triásico y Jurásico.

Realizó excavaciones en Texas, Arizona, Alaska y también en Oceanía, Israel, Brasil y otros países. En cada uno de sus viajes iba descubriendo nuevos dinosaurios que estudiaba y publicaba en revistas especializadas.

En 1933 se casó con Margaret Matthew, hija de otro eminente paleontólogo: William D. Matthew. El abuelo de Margaret también fue paleontólogo. Ella se interesó en el arte y se convirtió en una especialista en representar a los seres que vivieron en remotos tiempos, especialmente vertebrados. Margaret Matthew Colbert tuvo cinco hijos con Edwin y, a pesar de la carga que significaba la atención del hogar y la crianza de su prole, se dio tiempo para acompañar a su esposo en largas travesías de exploración y participar del hallazgo de numerosos nuevos dinosaurios para la ciencia. Además de realizar con su fino arte exquisitas ilustraciones de los seres pretéritos. El logo de la Sociedad Internacional de Paleontología de los Vertebrados fue diseñado por ella.

El libro de los dinosaurios

Colbert no solo prospectaba dinosaurios y los exhumaba, sino que además los preparaba para su estudio y posterior exposición en las vitrinas del museo de Nueva York que llegó a tener la mayor colección mundial. Con ánimo de escribir una guía explicativa sobre los dinosaurios del museo preparó un libro que se convertiría en un "best seller" del tema. La primera edición salió en 1945 con el título (en inglés): "El libro de los Dinosaurios. Los reptiles dominantes y sus distintos parientes". Esa sería la primera de muchas ediciones dado el éxito alcanzado. El valor de la obra estaba cimentado en las buenas ilustraciones y en un texto muy simple y claro, de lectura amena, pero con rigor científico. Lo cierto es que Colbert supo alimentar un creciente interés del público por los dinosaurios en la década de 1940 y su libro fue tan popular que se mantuvo por más de 20 años en ventas.

Colbert se hizo conocido por haber escrito los primeros libros divulgativos sobre dinosaurios y por haberle dado un lado humano a la paleontología y lograr que la ciencia fuera más accesible para los no iniciados. Así lo supo expresar el Dr. Gene Gaffney, quien lo sucedió como curador de reptiles fósiles en el museo.

En 1965 la editorial Eudeba de Buenos Aires compró los derechos para la traducción al español de la obra y se la encargó al Dr. Osvaldo Alfredo Reig (1929-1992), prestigioso paleontólogo argentino reconocido internacionalmente. Reig se formó en la Universidad Nacional de la Plata bajo la tutela del zoólogo Ángel Cabrera y el geólogo Pablo Groeber pero no llegó a graduarse. Por sus conocimientos enciclopédicos y aportes científicos en biología evolutiva, especialmente en el campo de la zoología y paleontología, fue nombrado doctor honoris causa de las universidades de Buenos Aires y Barcelona, así como miembro de las academias de ciencias de los Estados Unidos y la Unión Soviética. Realizó estudios en Harvard y en Londres.

Fue el fundador del Laboratorio de Vertebrados Fósiles del Instituto Miguel Lillo de la Universidad Nacional de Tucumán. Durante ese tiempo estudió ranas fósiles de la época de los dinosaurios que se encuentran en la Quebrada de las Conchas camino a Cafayate y que fueran descubiertas por geólogos prospectores de uranio de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Las bautizó Saltenia ibañezi, en homenaje a Salta.

El "Libro de los Dinosaurios" de Colbert (Buenos Aires, Eudeba, 184 pág.), se convirtió en la única obra disponible para enterarse del tema y rápidamente se transformó en libro de texto en las cátedras de paleontología, biología y público en general. Se hicieron varias ediciones que se agotaron rápidamente. Una de sus icónicas fotos era la de una huella gigante de dinosaurio, rellena con 80 litros de agua, y un niño que se estaba bañando plácidamente en su interior. La obra es hoy un clásico del tema aunque ya ha sido superada ampliamente.

El precursor de Spielberg

Luego Colbert escribiría unos 400 trabajos científicos y unos 20 libros entre los que merecen nombrarse, por sus títulos en inglés, "Evolución de los Vertebrados" (1955), "El mundo de los dinosaurios" (1961), "La edad de los reptiles" (1965), "Hombre y dinosaurios" (1968), "Los grandes cazadores de dinosaurios" (1984), "Excavando en el pasado" (1989) y "Apuntes de un cazador de fósiles" (1980), los dos últimos de forma autobiográfica. Fue galardonado con importantes distinciones y premios como la medalla "Daniel Giraud Elliot" (1935) de la Academia Nacional de Ciencias de los

Estados Unidos; la medalla Romer-Simpson (1989), máxima distinción de la Sociedad de Paleontología de Vertebrados; el premio geológico “Hayden Memorial” (1997), entre otros. Una contribución científica fundamental de Colbert fue el hallazgo del pequeño reptil Lystrosaurus en rocas de 220 millones de años en varios continentes, entre ellos la Antártida, en 1969. Ese dato fue crucial para ayudar a solidificar los argumentos de la deriva continental. En 1970, los Colbert se mudaron a Flagstaff (Arizona), donde él se hizo cargo como curador de paleontología de vertebrados del museo de Northern Arizona.

En 1986 se organizó en Albuquerque (New Mexico, Estados Unidos), el Primer Simposio Internacional sobre huellas de dinosaurios, al cual asistieron los mejores especialistas de todo el mundo. Entre ellos algunos que se harían muy mediáticos más tarde gracias a Spielberg y Jurassic Park.

Figuras como Jack Horner, Robert Baker, Adolf Seilacher, David Gillette, Martin Lockley, Kevin Padian, David Unwin, Phililp Currie, Georges Demarthieu, Jame Farlow, Giusseppe Leonardi, Paul Olsen, William Sarjeant, Richard Thulborn y Mary Wade estuvieron presentes y fueron partícipes de un libro que luego publicó Cambridge University Press.

Dado que mi tesis de grado había sido sobre las huellas de dinosaurios en las minas de uranio del Valle del Tonco en Salta, y el trabajo académico se publicara en el Acta Geológica Lilloana de Tucumán, fui invitado a participar como representante argentino y a exponer sobre el tema. Se dio la feliz circunstancia de que en el mismo hotel se hospedaran Edwin Colbert y su esposa Margaret que participaban del simposio. Ello llevó a que durante una semana, todas las mañanas desayunáramos y conversáramos sobre el tema favorito de los dinosaurios; el potencial paleontológico de Argentina con estratos ricos en dinosaurios del Triásico, Jurásico y Cretácico, su libro que había sido traducido al español en nuestro país, y muchos otros temas. Luego lo visité en su oficina del museo de Northern Arizona en Flagstaff donde apreciamos sus últimos hallazgos en dinosaurios. Siempre me quedó esa maravillosa sensación de estar con dos glorias intelectuales que compartían sus conocimientos con humildad y la generosidad propia de los verdaderos sabios. Edwin Colbert falleció en Flagstaff, a los 96 años, el 16 de noviembre de 2001. Su legado en el mundo de la paleontología fue, es y será imperecedero.


La pandemia no frena las excavaciones de la Sierra de la Demanda este verano pero se adaptarán con un grupo reducido de participantes

El grupo de excavadores pasará de unos 22 a 15 y se controlará el contacto social en el lugar de alojamiento y en las excavaciones e, igualmente, se usará mascarilla y guantes durante los trabajos

Trabajos en el yacimiento de Torrelara. / C.A.S.
El Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas (C.A.S.) ha decidido realizar la XVII campaña de excavaciones paleontológicas en la Sierra de la Demanda en el yacimiento Valdepalazuelos-Tenadas del Carrascal, situado en las proximidades de Torrelara.

La situación actual de pandemia que sufre el planeta ha obligado a analizar detenidamente los pros y contras, incluidos riesgos de contagio entre los participantes. «La opción de seguir adelante supone el plantear varias normas de funcionamiento del grupo que eviten los riesgos y sirvan de protección y seguridad», explican desde el CAS.

El grupo de excavadores deberá seguir las normas establecidas por las autoridades sanitarias y se prestará atención especial a la convivencia en el lugar donde se alojarán, así como en los trabajos directos en el yacimiento y resto de situaciones diarias con interacción social. Se incidirá en el uso de mascarillas, guardar la distancia social de protección y el uso exclusivo de algunos útiles de trabajo como guantes.

El número de participantes disminuirá levemente, para dejarlo en 15 personas trabajando directamente en el yacimiento frente a las 20 a 22 de otras campañas. «Una reducción mayor supondría limitar en gran medida el rendimiento del trabajo a realizar. Se plantea que habrá un núcleo de personas que al convivir durante todo el día funcione en la práctica como una 'burbuja' o grupo semicerrado al exterior», aclaran desde el colectivo.

Cuatro años en Torrelara

Este será el cuarto año sucesivo que se trabajará en el yacimiento de Torrelara, donde se han registrado hasta el momento 450 piezas fósiles correspondientes a grupos variados de dinosaurios, otros grupos de vertebrados como cocodrilos, fósiles vegetales, cáscaras de huevos y microfósiles como pólenes. En conjunto las excavaciones están poniendo al descubierto un ecosistema complejo de 145 millones de años de antigüedad.

El proceso de investigación de los restos recuperados en el yacimiento, y que han sido sometidos a un delicado tratamiento de limpieza y consolidación, se ha iniciado con los dientes de dinosaurios terópodos (carnívoros) y el húmero de un saurópodo de gran tamaño.

La edad del yacimiento de Torrelara se estima en 145 millones de años aproximadamente, en el paso del Jurásico al Cretácico. Ese tiempo corresponde a un periodo significativo en la evolución de los dinosaurios, en el que hubo cambios importantes en las faunas de dinosaurios de todo el planeta. Es también relevante el hecho de la escasez de restos de saurópodos en el tránsito Jurásico-Cretácico de la península ibérica, que además no suelen ser tan completos como el que se está recuperando en Torrelara.

Otros proyectos

Otro proyecto que está previsto desarrollar este año es la limpieza y consolidación del yacimiento de icnitas de dinosaurios Las Sereas 7, en Quintanilla de las Viñas. Este yacimiento forma parte de la ruta patrimonial 'Tierra de dinosaurios' que abarca desde aquí hasta Regumiel de la Sierra y que tiene al Museo de Dinosaurios en Salas de los Infantes como centro de interpretación.

Este tipo de actividades que se realizan en torno al patrimonio paleontológico de la Sierra de la Demanda sirven como estímulo e impulso al desarrollo económico y cultural de esa comarca, apoyando la creación de empleo y el mantenimiento de la población. La ciencia y sus proyectos de estudio, divulgación y educativos tienen un impacto social evidente, como se manifiesta en los más de 220.000 visitantes alcanzados por el Museo de Dinosaurios.

La repercusión económica del turismo paleontológico, cultural en suma, es muy significativa en el ámbito rural, y consideramos que debería ser potenciado y planteado como una estrategia autonómica que incluyera el sobresaliente patrimonio que suponen los yacimientos de dinosaurios burgaleses.

jueves, 25 de junio de 2020

V Concurso de fotografía geológica "Tierra de Dinosaurios", 2020: Suspendido

La quinta edición del Concurso de fotografía geológica “Tierra de Dinosaurios” queda suspendida para este año 2020



Debido a la pandemia existente en estos momentos y en momentos anteriores, la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León ha decidido recortar alguna de las actividades que organiza la Fundación y suspender el V Concurso de fotografía geológica “Tierra de Dinosaurios”, 2020.

Os pedimos disculpas y os emplazamos a participar en próximas ediciones.

Estos son los dinosaurios que vivieron en México; medían más de 20 metros

En varios estados se han encontrado fósiles de hasta 199,6 millones de años, correspondiente al Jurásico Temprano

Se han mas encontrado restos en el norte del país FOTO: PIXABAY
El pasado mes de mayo el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informó que encontró los restos de al menos 60 mamuts en los terrenos donde se construye el nuevo Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, en Santa Lucía. Sin embargo, esta no es la primera vez que se encuentran fósiles de organismos que habitaron el país hace millones de años.

De acuerdo al INAH se han encontrado fósiles de dinosaurio que tienen una antigüedad que va de 199,6 millones de años, correspondiente al Jurásico Temprano, a los 65,5 millones de años, en el Cretácico Tardío.

Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Durango, Puebla, Michoacán, Oaxaca y Chiapas, son los principales estados donde se han encontrado restos de estas especies, debido a que estos lugares alguna vez fueron una costa de mar poco profundo, en donde el clima era mucho más cálido y húmedo, causando una vegetación tropical, indican algunos especialistas.

Estos son los dinosaurios que vivieron el país

Syntarsus

Foto: Flickr
Este predador emparentado con Coelophysis, era un dinosaurio delgado, con brazos cortos y piernas largas. Vivió en el Jurásico temprano (hace 200 millones de años), y se cree que tenía un tamaño de 2 a 3 metros, pesaba 40 kilos. Los huesos de sus patas estaban fusionados y tenían el cuello y la cola muy largos.

Los restos se encontraron en el Cañón Huizachal de Tamaulipas. Son considerados los fósiles de dinosaurio más antiguos de México.

Gorgosaurus

Foto: Wikipedia
Es parte de la familia Tyrannosauridae, ya que tiene extremidades traseras largas y fuertes, en las que cada dedo terminando en una gran garra, y pequeñas manos con dos dedos, además es el carnívoro de mayor tamaño encontrado en el país. 

Formó parte del Cretécico tardío (hace más de 70 millones de años), tenía un tamaño de 8 metros y un peso de tres toneladas. Al cazar podía alcanzar una velocidad de 40 kilómetros por hora.

Sus restos han sido hallados en Baja California, Sonora y varias localidades de Coahuila. En Michoacán existen huellas que se consideran son del Gorgosaurus.

Lambeosaurus

Foto: Wikipedia
Pertenece al grupo de hadrosaurios con cresta, vivió en el Cretácico tardío (70 millones de años) y se alimentaba de hierbas.

Era una especie de hasta 23 toneladas, y media de entre 9 a 16 metros de largo, uno de los hadrosaurios más grandes que se conocen, que se piensa frecuentaba las partes bajas de bahías, lagunas y estuarios.

Kritosaurus

Foto: Wikipedia
Este dinosaurio habitó el país en Cretácico tardío y pertenece al grupo de los hadrosaurios, comúnmente conocido como dinosaurios pico de pato. Medía hasta 9 metros y pesaba 4 toneladas. Además se movía en grandes manadas buscando plantas para comer.


Struthiomimus

Foto: Wikipedia

Perteneciente al grupo de los llamados “imitadores de aves”, estos dinosaurios muy parecidos a las avestruces también vivieron durante el Cretácico tardío.

Debido a su esqueleto se cree que era capaz de alcanzar grandes velocidades, además de ser muy ágil y se alimentaba tanto de carne, plantas e insectos. Pesaba 150 kilos y medía cuatro metros. Se han encontrado restos en Coahuila y Baja California.

Alamosaurus

Foto: Wikipedia
Se trata de un dinosaurio de la familia de los titanosáuridos, del grupo de los saurópodos. Fueron los últimos de su clase que sobrevivieron hasta el final del periodo Cretácico. Medían 21 metros y tenía un peso de 33 toneladas.

Se han descubierto restos de esta especie en Chihuahua y Coahuila, mientras que en Puebla se han encontrado huellas de lo que podría ser un primo del Alamosaurus.

Labocania

Foto: Wikipedia
Vivió hace 80 millones de años; medía 6 metros y pesaba 1.5 toneladas. Se considera familiar del Tyrannosaurus. Era carnívoro y se han localizado restos en Baja California. Se ha encontrado un maxilar, dientes aserrados y otros fragmentos del cuerpo en nuestro país.

Centrosaurus

Esta especie formaba parte del grupo de los ceratópsidos, conocidos como dinosaurios con cuernos por su elaborada cresta, denominada gola, y un par de protuberancias óseas que apuntaban hacia delante, como si fueran dos pequeños cuernos arriba de los ojos y uno grande en la punta de la nariz.


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