martes, 18 de febrero de 2020

Descubren en Cabañeros un misterioso fósil marino de hace 465 millones de años

Científicos hallan en el Parque Nacional de Cabañeros, en Ciudad Real y Toledo, el "raro fósil" de un grupo cefalópodos que hasta ahora sólo se había visto en Siberia y Norteamérica

Fósiles de la especie 'Cabaneroceras aznari', de hace 465 millones de años. 
MITECO
Un equipo de científicos ha descubierto en el Parque Nacional de Cabañeros, en las provincias de Ciudad Real y Toledo, "un raro fósil marino" de 465 millones de años.

Según ha informado el Ministerio de Transición Ecológica, este cefalópodo fósil, que ha sido bautizado como Cabaneroceras aznari, vivió hace millones de años en las plataformas marinas del desaparecido continente de Gondwana.

El extinto animal marino pertenece al extraño grupo de los intejocéridos, unos cefalópodos a los que se creía restringidos a latitudes paleotropicales.

El estudio de decenas de fragmentos de este raro fósil marino, obtenidos en dos puntos del Parque Nacional de Cabañeros, ha servido para caracterizar un nuevo género y especie de cefalópodo fósil.

El descubrimiento se ha producido en el marco de un proyecto de investigación del Organismo Autónomo de Parques Nacionales liderado por el paleontólogo del CSIC Juan Carlos Gutiérrez Marco, del Instituto de Geociencias de Madrid, en colaboración con el especialista en cefalópodos fósiles Björn Kröger, del Museo Finlandés de Historia Natural.

La investigación concluyó con apoyo de un proyecto del Ministerio de Ciencia e Innovación.

Fósiles de la especie 'Cabaneroceras aznari', de hace 
465 millones de años. MITECO
Los científicos han nombrado al nuevo fósil como Cabaneroceras aznari, cuya etimología alude respectivamente a su descubrimiento en Cabañeros (Cabaneroceras = "el cefalópodo de Cabañeros") y en homenaje a Alejandro Aznar, propietario de la finca del mismo nombre donde se localiza el yacimiento paleontológico principal, emplazado en el término municipal de Horcajo de los Montes (Ciudad Real).

El principal interés científico de este hallazgo viene dado por el hecho de que Cabaneroceras pertenece al extraño grupo de los intejocéridos, unos cefalópodos a los que se creía restringidos a latitudes paleotropicales durante el periodo Ordovícico, y que hasta ahora eran exclusivos de Siberia y Norteamérica.

Los fósiles españoles son los primeros intejocéridos que se localizan en contextos circumpolares de aguas frías, correspondiendo a paleolatitudes de Gondwana semejantes a la actual Antártida.

Los fósiles estudiados se depositarán en el Museo Geominero, el Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha (Cuenca), el Centro de Visitantes del Parque Nacional de Cabañeros y el Museo de Ciencias Naturales de Viso del Marqués (Ciudad Real).

Solución al enigma de las huellas de dinosaurio en el techo de una cueva

El misterio que rodea las huellas de dinosaurios en el techo de una cueva en el centro de Queensland (Australia) ha sido resuelto después de más de medio siglo.

Huellas en el techo de la cueva de Mont Morgan -
 UNIVERSIDAD DE QUEENSLAND - Archivo
"Los exámenes anteriores de las huellas del techo sugirieron un comportamiento de dinosaurio muy curioso; que un terópodo carnívoro caminaba sobre las cuatro patas. No se supone que T. rex usó sus brazos para caminar, y tampoco esperábamos que uno de sus parientes depredadores anteriores de hace 200 millones de años lo hiciera", explica en un comunicado el paleontólogo de la Universidad de Queensland Anthony Romilio.

Junto a su equipo quería determinar si este dinosaurio se movía usando sus pies y brazos, pero encontraron que acceder al material de investigación era difícil.   

"Durante una década, el yacimiento de huellas de Mount Morgan ha estado cerrado, y las fotografías publicadas en la década de 1950 no muestran las cinco huellas existentes", dijo Romilio.

Sin embargo, este investigador tuvo una oportunidad de reunirse con la dentista local, la doctora Roslyn Dick, cuyo padre encontró muchos fósiles de dinosaurios a lo largo de los años.

"Nuestro padre era geólogo e informó sobre las cuevas de Mount Morgan que contenían las huellas de dinosaurios en 1954. Además de su relato publicado, tenía fotografías de alta resolución y cuadernos detallados, y mis hermanas y yo lo habíamos guardado todo. Incluso tenemos su yeso de huella de dinosaurio almacenado", explicó Dick.

Romilio dijo que la riqueza y la condición de la 'información sobre dinosaurios' archivada por la doctora Dick y sus hermanas fue increíble.   

"He digitalizado las fotos analógicas e hice un modelo virtual en 3-D de la huella del dinosaurio. En combinación con nuestra comprensión actual de los dinosaurios, contó una historia bastante clara".

El equipo primero concluyó que las cinco huellas eran impresiones de los pies, que ninguna era huella de dinosaurios terópodos. Además, los dedos extendidos y el dedo medio moderadamente largo de las huellas parecían huellas de dinosaurios herbívoros de dos patas, que diferían de las huellas de terópodos.   

"En lugar de un dinosaurio caminando sobre cuatro patas, parece que tenemos dos dinosaurios por el precio de uno, ambos comedores de plantas que caminaron bípedos a lo largo de la orilla de un antiguo lago”, dijo Romilio.

"Las huellas que recubren el techo de la cueva no fueron hechas por dinosaurios colgando boca abajo, sino que los dinosaurios caminaron sobre el sedimento del lago y estas huellas estaban cubiertas de arena. En las cuevas de Mount Morgan, el sedimento más suave del lago se erosionó y dejó rellenos de arenisca más dura".   

La investigación ha sido publicada en Historical Biology.

Falleció el paleontólogo José Bonaparte

En la madrugada de este martes falleció el paleontólogo José Fernando Bonaparte. Tenía 91 años. Sus restos son velados en calle 20 y 19 hasta la hora 17. Bonaparte es reconocido internacionalmente en el área de la ciencia donde se desarrolló. Inició su vocación y profesión junto a un grupo de mercedinos al crear al Museos de Ciencias Naturales Carlos Ameghino de Mercedes en los años ’40. El paleontólogo nació en Rosario, en su niñez vino a vivir a Mercedes la que dejó para desarrollar la paleontología y sus investigaciones hasta hace casi 15 años que volvió a la ciudad al retirarse. No obstante, continuó como ayudante y colaborador del museo Ameghino.

José es conocido en el ámbito de la paleontología como «Amo de la era Mesozoica» (apodo con el que llamó Robert Bakker a Bonaparte). Nació en Rosario, Argentina el 14 de junio de 1928 (aunque él mismo decía que tenía un año más porque «en ese época te anotaban tarde). Era hijo de un marinero inmigrante italiano. Bonaparte creció en Mercedes. En 1947, con 9 años, fundó, junto con unos amigos, el Museo Popular Carlos Ameghino en Mercedes, con una colección de fósiles que habían encontrado en el Río Luján y en el Monte Hermoso. Muchos de esos fósiles forman parte de la colección del Museo de calle 26 y 21. Al igual que parte de la biblioteca de José que trajo consigo al volver a la ciudad y continuar investigando tras su jubilación.

Dejó la ciudad en los ’60 para investigar y trabajar en distintos proyectos. En 1978 dejó la Fundación Miguel Lillo y se trasladó a Buenos Aires, dónde se convirtió en director de la Sección de Paleontología de Vertebrados del Museo Argentino de Ciencias Naturales «Bernardino Rivadavia». Este mismo año cambió el termino Coloradia por Coloradisaurus y creó la especie Coloradisaurus brevis. También escribió un libro al que tituló «El mesozoico de América del Sur y sus tetrápodos».  En 1980 creó los géneros Noasaurus leali y Saltasaurus loricatus. Entre 1980 y 1984 siguió dando clases en la Universidad de Tucumán. El mismo año que terminó de dar clases en Tucumán, describió a Argyrosaurus superbus y Kritosaurus australis.

El mismo año del lanzamiento de Jurassic Park, en 1993, ganó el Premio Konex. También en ese año se describió Argentinosaurus huinculensis.  Continuó investigando y describiendo distintos restos paleontológicos. El año pasado, al momento que se tomó la foto que ilustra la nota estaba investigando sobre la flora y fauna en la era mesozoica en la región.


domingo, 16 de febrero de 2020

La Fundación Palarq ofrece nuevas ayudas a la investigación

ARQUEOLOGÍA Y PALEONTOLOGÍA

Varios proyectos arqueológicos y paleontológicos españoles en el extranjero recibirán el apoyo de la Fundación Palarq. Ya está abierta la convocatoria de ayudas para proyectos de investigación.

Foto: Proyecto Construyendo Tarteso
Fundada en 2016 sin de ánimo de lucro, la Fundación Palarq es una entidad privada cuyo propósito principal es apoyar e incentivar la arqueología y la paleontología humana españolas. Esta institución financia 48 proyectos españoles de este tipo en el extranjero (exceptuando Europa) y otros 54 en España.

El 10 de febrero de 2020, la Fundación abrió una convocatoria de ayudas para proyectos de equipos de investigación que estén trabajando en arqueología o paleontología humana fuera de Europa, y que pertenezcan a instituciones españolas como universidades, institutos de investigación, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA) u otras entidades similares. El plazo termina el el 15 de mayo de este mismo año.

PREMIO NACIONAL DE ARQUEOLOGÍA Y PALEONTOLOGÍA

Panel 2 del abrigo 1 de Qellqemachay en Río Loco, Perú, donde un equipo de la 
Universidad de Alcalá está analizando las pinturas rupestres de la zona.
Foto: Fundación PALARQ
La Fundación Palarq también convoca la segunda edición de su Premio Nacional de Arqueología y Paleontología, el primero que se concede desde la iniciativa privada, de carácter bienal y dotado con 80.000 euros. Su objetivo es reconocer la excelencia y originalidad de proyectos arqueológicos o paleontológicos, dirigidos por equipos de investigación españoles, a nivel nacional o internacional y de cualquier cultura o período histórico. La convocatoria se abre el 9 de marzo y estará vigente hasta el 29 de mayo. 
Dotado con 80.000 euros, el objetivo del premio es reconocer la excelencia y originalidad de proyectos arqueológicos o paleontológicos de cualquier cultura o período histórico. 
"CONSTRUYENDO TARTESOS"

Éste es el nombre del proyecto ganador de la primera edición del Premio Nacional de la Fundación Palarq, en 2018, que contó con 25 participantes, seis finalistas y un jurado internacional. El equipo premiado, liderado por los arqueólogos Sebastián Celestino Peréz y Esther Rodríguez González, excava el yacimiento de El Turuñuelo, en Guareña (Badajoz), donde realizaron un sensacional descubrimiento de caballos sacrificados.

Hallan los restos de la tortuga más grande que jamás haya existido

Su nombre es 'Stupendemys Geographicus' y su caparazón de tres metros portaba incluso cuernos.

Edwin Cadena.
Un equipo de paleobiólogos de la Universidad de Zúrich (Suiza) ha descubierto especímenes extraordinarios de una tortuga gigante extinta de agua dulce bautizada como Stupendemys Geographicus en Venezuela y Colombia. La tortuga, 100 veces más pesada que su pariente vivo más cercano, la tortuga del río del Amazonas (Peltocephalus dumerilianus) y con el doble del tamaño de la tortuga viva más grande, la tortuga laúd (Dermochelys coriacea), es la tortuga terrestre más grande que haya existido. Su tamaño rivaliza con la famosa tortuga marina del Cretácico Tardío, Archelon (de hasta 4,6 m de longitud). 

Sus características

Los restos sugieren una forma de dimorfismo sexual que no se había visto antes en ninguna tortuga de cuello lateral e incluyen el caparazón (caparazón superior) más grande descubierto hasta ahora. El caparazón de esta tortuga mide entre 2,4 y casi 3 metros (como un coche) y en los machos contaba con cuernos, una característica rara en las tortugas (un arma única situada en la parte delantera del caparazón). 

"Los dos tipos de caparazones indican que existieron dos sexos de Stupendemys: machos con conchas con cuernos y hembras con caparazones sin cuernos", afirman los expertos. 

Su peso rondaría los 1.100 kilos, según los investigadores, que cuentan sus hallazgos en la revista Science Advances. La especie probablemente alcanzó su colosal tamaño gracias a los cálidos humedales y lagos en su hábitat, explican los autores.

Una gigante tortuga prehistórica

Stupendemy vagó por la Tierra hace 8 millones de años, "una de las tortugas más grandes, si no la más grande que haya existido", dijo el investigador principal Marcelo Sánchez-Villagra, director del Instituto y Museo Paleontológico de la Universidad de Zúrich en un comunicado.

Jaime Chirinos.
Descrita por primera vez en la década de 1970, Stupendemys Geographicus ha sido uno de los muchos monstruos encontrados en América del Sur tropical hace 5-10 millones de años. La región tropical de América del Sur es uno de los puntos calientes del mundo en lo que respecta a la diversidad animal. De ahí que su fauna extinta sea asombrosa: hemos encontrado roedores gigantes, cocodrilos, caimanes y gaviales (un tipo de cocodrilo muy extraño y exótico), que habitaban lo que actualmente es un área desértica en Venezuela.

Los científicos han analizado varios restos, que incluyen la primera mandíbula inferior o el llamativo caparazón de S. Geographicus más grande que se haya encontrado que provenían de una excavación de 1994 en la región de Urumaco de Venezuela, así como nuevos hallazgos del desierto de La Tatacoa en Colombia.

A pesar de su enorme tamaño, la gran tortuga tenía enemigos naturales, pues, en muchas áreas, la aparición de Stupendemys también coincide con el surgimiento de Purussaurus, un género extinto de caimán gigante que medía entre 11-13 metros de largo. Probablemente fue un depredador de la tortuga gigante, dado no solo su tamaño y preferencias dietéticas, sino también por las marcas de mordeduras y huesos perforados encontrados en los caparazones los fósiles de esta tortuga terrestre gigante. 

Referencia: E.-A. Cadena at Universidad del Rosario in Bogotá, Colombia el al., "The anatomy, paleobiology, and evolutionary relationships of the largest extinct side-necked turtle," Science Advances (2020). DOI: 10.1126/sciadv.aay4593 , https://advances.sciencemag.org/content/6/7/eaay4593

¿Cómo se enamoraban los dinosaurios?

Hipótesis sugieren que estos extintos animales poseían también rituales para atraer al sexo opuesto

Revelan algunas hipótesis de cómo los dinosaurios buscaban pareja. 
(Ilustración: Giovanni Tazza/El Comercio/GDA)
Puede generar ternura observar un pingüino macho tratando de cortejar a una hembra. Ahora, imagina a un tiranosaurio, triceratops o diplodocus igual de comprometidos en su búsqueda de pareja. Aunque cueste hacerlo, es imposible negar que los dinosaurios tenían también este tipo de rituales, a pesar de que se desconocen a detalle cuáles eran. Analicemos las hipótesis actuales al respecto.

–Dos tipos de acercamiento–

Las hipótesis sobre el cortejo entre dinosaurios se basan, principalmente, en el comportamiento de sus parientes más cercanos con vida: las aves, los cocodrilos y caimanes.

Según José Apolín, paleontólogo e investigador asociado del Museo de Historia Natural Vera Alleman Haeghebaert de la Universidad Ricardo Palma, en el caso de los dinosaurios carnívoros machos, debió existir algún tipo de interacción para avisar a la pareja potencial que no se buscaba quitarle territorio o alimento, sino que sus intenciones eran reproductivas.

“De alguna manera tenían que apaciguarse e informar que no buscaban pelea. Por ejemplo, las aves de presa muchas veces se acercan a la pareja portando un alimento, como una paloma. De esta forma, hacen saber sus intenciones”, sostiene el experto.

Los dinosaurios herbívoros tendrían una mayor semejanza a las aves que no son de presa, en las cuales usualmente el macho es más vistoso y usa sus características físicas para el cortejo. Un caso específico sería el de los ceratópsidos, como el triceratops, caracterizados por sus enormes cuernos.

“Los cuernos de estos ceratópsidos tenían un núcleo óseo, y no es algo saludable romperte un hueso. Por lo tanto, puede que no haya sido usado para combates violentos, sino para la ostentación, para llamar la atención”, opina Apolín.

–Más parecidos a las aves–

Martin Lockley, profesor de Geología de la Universidad de Colorado en Denver, publicó en el 2016 el hallazgo de grandes raspones en la arenisca prehistórica (roca sedimentaria). Estas marcas son similares a las realizadas durante un comportamiento conocido como exhibición de raspado de nidos o ceremonias de raspado, a través del cual las aves modernas muestran sus habilidades excavando un pseudonido para sus potenciales parejas.

Otra investigación, publicada en el 2018 en una revista de The Royal Society, plantea que la evolución de los cuernos y blindaje de los ceratópsidos está más asociada a una selección sexual y no para distinguirse de otras especies.

–El dato–

El Museo de Historia Natural Vera Alleman Haeghebaert de la Universidad Ricardo Palma llevará a cabo hoy un evento sobre el cortejo entre dinosaurios llamado “El amor en los tiempos cretácicos”.

Nueva especie de dinosaurio carnívoro que habitó en la Patagonia

Restos fósiles de un cráneo, que incluyen el hueso maxilar y algunos dientes, han revelado una nueva especie de dinosaurio carnívoro que habitó en la Patagonia hace 90 millones de años.

Rercreación de la nueva especie de dinosaurio carnívoro Tralkasaurus cuyi 
- AGENCIA CTYS - UNLAM
La nueva especie, llamada Tralkasaurus cuyi, es mucho más pequeña que los dinosaurios carnívoros del grupo de terópodos abelisaurus conocidos hasta ahora. Medía unos cuatro metros y se encontró en el noroeste de la provincia de Río Negro.

El investigador Mauricio Cerroni del Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN) y CONICET dijo a la Agencia CTyS-UNLaM que "los materiales encontrados son diagnósticos para describir esta nueva especie".   

"En cuanto al resto del esqueleto, se encontraron costillas cervicales, que salen del cuello y son muy largas, por lo que se cree que son tendones que se han fosilizado; además, se encontró parte de la columna vertebral de la cadera y la cola", dijo el autor principal del estudio publicado en el Journal of South American Earth Sciences.   

El doctor Federico Agnolín, también investigador de la Fundación de Historia Natural MACN y CONICET, observó que "el tamaño corporal del Tralkasaurus es más pequeño que el de otros carnívoros en este grupo, los abelisaurios miden alrededor de cuatro metros de largo, mientras que los conocidos anteriormente son entre siete y once metros".

En el grupo de los dinosaurios terópodos se encuentra, por ejemplo, el famoso Tyrannosaurus rex, que es nativo de América del Norte, que alcanzó los 14 metros, o el Carnotaurus sastrei de Chubut (que también ganó fama en Hollywood con una película de Disney) que alcanzó los 10 metros de largo. "El Tralkasaurus, por ser mucho más pequeño, revela que el grupo de terópodos abelisaurus abarcaba un nicho ecológico mucho más amplio de lo que se pensaba anteriormente", dijo Cerroni.

Aunque su tamaño es muy pequeño en comparación con el Tyrannosaurus o Carnotaurus (una especie que tiene cuernos), este nuevo dinosaurio de Río Negro comparte con ellos las características de ser un animal bípedo, de cuello corto y musculoso, con cuatro garras en cada una de sus patas traseras, mientras que sus brazos también eran muy cortos en relación con su cuerpo y los huesos de sus extremidades eran livianos y huecos.

Según los autores de este estudio, es posible que Tralkasaurus se haya alimentado de los pequeños dinosaurios herbívoros conocidos como iguanodontes, que fueron encontrados por el mismo equipo de paleontólogos en lugares cercanos, junto con otras especies como tortugas y lagartos.

"Una de la importancia de este nuevo descubrimiento es que nos ayuda a definir los hábitos ecológicos de los dinosaurios carnívoros y los herbívoros", dijo Cerroni.   

Federico Agnolín dijo que "el hocico de esta nueva especie tiene mucha ornamentación, es decir, una superficie externa marcada por la aspereza (una característica del hocico de estos carnívoros), lo que nos hace suponer que, en lugar de tener cuernos como Carnotaurus, podría haber tenido estructuras corneales pequeñas o poco desarrolladas”.

Mientras tanto, Cerroni destacó una particularidad en los huesos de la región media de la columna de esta nueva especie. "Hay un elemento que sostiene la costilla que es muy delgado, algo que nunca se ha visto en ningún otro grupo de carnívoros".   

El nombre con el que este nuevo dinosaurio abelisaurido fue bautizado, proviene del Mapundungum, coloquialmente conocido como el idioma mapuche, y significa "Reptil Trueno". El segundo nombre "cuyi" se refiere al lugar donde se encontró, la meseta de El Cuy, en la provincia de Río Negro.

viernes, 14 de febrero de 2020

CHARLA-COLOQUIO: "NOSOTRAS HACEMOS CIENCIA"

Nathalie Bardet y Silvia Romero en el turno de preguntas. / C.A.S.
En Salas hemos celebrado también el 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Tuvimos la enorme suerte de contar con dos científicas sobresalientes: Nathalie Bardet, del Museo Nacional de Historia Natural de París (que representaba la experiencia tras una larga y exitosa carrera investigadora) y Silvia Romero de la Universidad de Zaragoza (que representaba a las investigadoras que ahora mismo se están haciendo un hueco en la Ciencia española). Fue una charla "codo con codo" que captó desde el primer momento la atención de los asistentes al acto; para terminar, el turno para preguntas y coloquio fue especialmente estimulante e informativo. Un largo aplauso cerró un acto que corrobora el compromiso de la Fundación Dinosaurios CyL y el Museo de Dinosaurios en la difusión del papel femenino en la Ciencia.

¡Muchísimas gracias a las dos por haber hecho posible este inolvidable momento!

martes, 11 de febrero de 2020

Una niña de 3 años cuenta la desaparición de los dinosaurios en una melancólica canción que se ha hecho viral

El tema dura tan solo un minuto y lo firma Fenn Rosenthal, cuyo padre es músico. Además de millones de visualizaciones han surgido todo tipo de versiones y hasta un videoclip animado

Imagen del videoclip creado por Hannah Jacobs para el tema de Fenn Rosenthal
“La desesperación tiene grados ascendentes. De la postración se viaja a la aflicción y de la aflicción a la melancolía. La melancolía es un crepúsculo. El sufrimiento se derrite en una sombría alegría. La melancolía es la felicidad de estar triste”. En 1866 la sociedad tenía a Víctor Hugo, que firma esta cita. En 2020 tenemos tantos medios expresivos a nuestro alcance que las posibilidades de producir alegrías tristes se multiplican.

Lo sorprendente es que Fenn Rosenthal lo haya conseguido con tan solo 3 años y la ayuda de su padre el músico Tom Rosenthal. Señoras y señores, preparen los pañuelos, porque esta canción de tan solo 60 segundos os hará reír y llorar a la vez. Tal y como explicara Víctor Hugo al definir los crepusculares sentimientos que se producen al experimentar la melancolía.

Lo sorprendente es que Fenn Rosenthal lo haya conseguido con tan solo 3 años. Su padre, Tom Rosenthal, es un músico británico de de 33 años que explicaba en Mashable que sus dos hijas suelen entrar a su estudio cuando están un poco aburridas. "Se les ocurre la letra y, a menudo, la melodía. Simplemente las guío para componer una canción completa".

Tal y como ha sucedido en esta ocasión y explicaba él en su Instagram: “Mi hija pequeña ha compuesto su primera canción en solitario hoy. Se llama ‘Dinosaurios enamorados’ y es una bastante triste. Ella creó todas las palabras por sí misma y yo solo puse la música”.

Las redes suelen amar lo que se considera adorable . Lo curioso del contenido cute por excelencia es que suele tratarse de niños pequeños haciendo algo que nos empuja a abrazarlos a ellos o a otros seres humanos mientras emitimos un sonoro y paternalista “oooooooh”. La canción de Fenn Rosenthal no produce una simple carantoña. Pega un pellizco fuerte.

En un solo minuto se condensa todo: amor y tragedia, amistad y drama. Esa combinación va más allá de lo superficialmente encantador. Y tiene una potencia creativa desbordante. De hecho, fue lo que llevó a ilustradora Hannah Jacobs y a su equipo artístico a crear un videoclip animado para una canción que hasta el momento no contaba con imágenes.


"Normalmente le pregunto sobre qué quiere hacer una canción y esta vez fueron dinosaurios", explicaba Tom Rosenthal que también se sorprendió de la difusión: "fue una sorpresa que se volviera viral. Nunca esperas estas cosas. ¡Es bonito hacer que el día de algunas personas sea un poco mejor!” aunque reconoce que la artista no es consciente del impacto: “ella sabe contar hasta 17...o sea que no creo que entienda la idea de que millones han visto la canción!”. Pero más allá de las visualizaciones, el vídeo ha generado todo tipo de versiones. Como la versión en violín. O la de Jimmy Fallon.


Las reacciones al vídeo demuestran que efectivamente la canción de Fenn Rosenthal y su padre toca las teclas para conectar con algunos sentimientos profundos. Como el usuario de Twitter que recordaba el triste dibujo en el que una mamá dinosaurio le dice a su hija dinosaurio: “Cierra los ojos y cuenta hasta 30. Tal y como hacemos cuando jugamos al escondite”. U otro que dijo: “el final me ha golpeado como si fuera un meteorito”. La musicóloga Nicola Dibben  declaraba para BBC a propósito de la canción: "Habla de algunas cosas muy profundas, o al menos hace que la gente piense en esas cosas. Es por eso que conmueve tanto". Toda una pista para pensar si nos convendría repensar el adultocentrismo de nuestras sociedades y pensar en niñas y niños como sujetos de derecho.

Tumor hallado en fósiles de dinosaurio arroja luz sobre enfermedad infantil moderna

Un tumor benigno identificado en la cola de un joven dinosaurio que vivió hace 60 millones de años podría ayudar a tratar la misma enfermedad que todavía afecta a los humanos, y especialmente a los niños.

ARIEL POKHOJAEV / TEL AVIV UNIVERSITY
Un grupo de investigadores de la Universidad de Tel Aviv, liderados por la Dra. Hila May del Departamento de Anatomía y Antropología y del Centro Dan David para la Evolución Humana de la Facultad de Medicina Sackler, identificaron un tumor benigno llamado LCH (Histiocitosis de Células de Langerhans) en el cuerpo fosilizado de un “dinosaurio de pico de pato” descubierto en Alberta, Canadá, según un artículo publicado en Scientific Reports el lunes.

Como se explica en el estudio, el género de los “dinosaurios de pico de pato”, o Hadrosaurus, era herbívoro, podía pesar varias toneladas y medir más de 10 m. Los científicos creen que vivieron en grandes rebaños hace 60 y 80 millones de años y sus fósiles se encuentran en todo el mundo.

La LCH es un raro tumor benigno que afecta principalmente a los niños de 2 a 10 años de edad, a menudo causando dolor de huesos.

Se alertó a los investigadores sobre la presencia del tumor en el fósil debido a algunas cavidades de forma inusual detectadas en dos vértebras fosilizadas, que fueron enviadas al Instituto de Antropología Familiar de Shmunis en el Centro Dan David para ser inspeccionadas con su avanzado escáner de micro-TC.

“El escáner de micro-TC genera imágenes con una resolución muy alta de hasta unos pocos micrones”, explicó May según el comunicado de prensa de TAU.

“Usándolo para escanear las vértebras de los dinosaurios fuimos capaces de formar una imagen reconstruida en 3D del tumor y de los vasos sanguíneos que conducen a él. La imagen confirmó con una alta probabilidad que el dinosaurio efectivamente sufría de HCL. Los sorprendentes hallazgos indican que la enfermedad no es exclusiva de los humanos y que existió en diferentes especies durante 60 millones de años, a través del largo proceso evolutivo de los dinosaurios a los humanos”, añadió.

Como se explica en la introducción del estudio, “la aparición de la enfermedad en los dinosaurios es muy poco frecuente. Sin embargo, cuando están presentes, pueden informarnos sobre el sistema inmunológico de los dinosaurios, los trastornos metabólicos, el crecimiento y la adaptación a una enorme masa corporal, las infecciones, el medio ambiente, así como arrojar luz sobre sus pautas de apareamiento y las técnicas de caza”.

Sin embargo, se espera que la investigación también pueda ayudar a comprender mejor y, por lo tanto, a curar las enfermedades que millones de años después causan mucho sufrimiento a los seres humanos.

“Este tipo de investigación, posible gracias a la tecnología actual, contribuye en gran medida a la Medicina Evolutiva, un campo de investigación relativamente nuevo que investiga el desarrollo y el comportamiento de las enfermedades a lo largo del tiempo”, dijo el Prof. Israel Hershkovitz del Centro Dan David en el comunicado.

“Los investigadores de la Medicina Evolutiva tratan de entender por qué ciertas enfermedades han sobrevivido a través de millones de años de evolución y de descubrir su fuente, para finalmente desarrollar nuevas y efectivas formas de enfrentarlas hoy en día”, agregó.

Además, para el mes de mayo, los coautores del artículo son el profesor Bruce Rothschild de la Universidad de Indiana; el profesor Frank Rühli de la Universidad de Zurich; y Darren Tanke del Real Museo Tyrrell de Paleontología de Alberta.

Descubren el fósil de una ave con dientes preservado en un ámbar datado del Cretácico

El ámbar fue descubierto en un valle de Birmania y posteriormente entregado por un coleccionista al equipo liderado por el paleontólogo chino Xing Lida.

2020 Elsevier Ltd. / Xing Lida
Un fragmento fosilizado de una ave del Cretácico tardío incrustado en un ámbar datado en unos 99 millones de años ha sido identificado por un equipo internacional de paleontólogos, publica este lunes el diario Global Times remitiéndose a la Universidad de Geociencias de China.

El ámbar fue descubierto en el valle de Hukawng, en el estado de Kachin, en el norte de Birmania, y adquirido por un coleccionista pekinés en 2012, quien lo entregó al paleontólogo Xing Lida y a su equipo de investigación.

Basado en las características de sus huesos, el equipo de Xing clasificó al animal en el grupo de las enantiornitas (conocidas también como enantiornithes), un extinto grupo de aves voladoras que vivió en período Cretácico y tenía dientes.

La muestra mide 5,3 centímetros de largo y pesa 79,5 gramos. En su estudio publicado en la revista digital Science Direct, el equipo de paleontólogos sugiere que probablemente pertenecía a un espécimen que tenía más de 10 cm de largo.

La piel y las plumas del ala se han conservado, lo que ayudará a los científicos a restaurar los colores y estructura del cuerpo del animal. El ave tiene principalmente plumas de color marrón oscuro, con algunas rayas y manchas más claras, lo que lo hace diferente de otros ejemplares encontrados en la misma área.

Asimismo, los datos recopilados hasta el momento parecen indicar que el pájaro podría ser el enantiornithes más grande descubierto hasta ahora, señala el estudio.

Nueva especie de dinosaurio superdepredador identificada en Canadá

Paleontólogos de la Universidad de Calgary y el Museo Royal Tyrrell descubrieron un nuevo gran tiranosaurio en Alberta (Canadá), un superdepredador cuyo nombre significa "segador de la muerte".   

Thanatotheristes degrootorum - JULIUS SCOTONYI, COURTESY 
ROYAL TYRRELL MUSEUM
Llamado Thanatotheristes, el fósil de 79 millones de años es el tiranosaurio más antiguo conocido del norte de América del Norte y es la primera nueva especie de tiranosaurio identificada en Canadá en 50 años, según el estudio del equipo de investigación.

"Esta es el hallazgo más antiguo de un tiranosaurio grande en Canadá, encontrado en una ventana de tiempo más antigua que donde se han encontrado tiranosaurios anteriores", dice en un comunicado la coautora del estudio, la doctora Darla Zelenitsky, profesora en el Departamento de Geociencia de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Calgary.

El autor principal del estudio, Jared Voris, un estudiante de doctorado de Zelenitsky cuyo análisis identificó la nueva especie, dice que el espécimen fósil es muy importante para comprender el período Cretácico Tardío cuando los tiranosaurios deambulaban por la Tierra.

"Con esta nueva especie, ahora sabemos que los tiranosaurios estaban presentes en Alberta antes de hace 77 millones de años, la edad del siguiente tiranosaurio más antiguo", dice el coautor del estudio, el doctor François Therrien, curador de paleoecología de dinosaurios en el Museo Real Tyrrell. "Podemos ver desde el cráneo cómo Thanatotheristes está relacionado con los otros tiranosaurios más conocidos de Alberta".

El estudio del equipo se publica en la revista revisada por expertos Cretaceous Research.   

Thanatotheristes degrootorum, un nuevo género y especie, se identificó a partir de un fósil fragmentario que consta de partes del cráneo y los huesos de la mandíbula superior e inferior.

Los huesos, que aparentemente habían caído de un acantilado y se hicieron añicos en la orilla del río Bow, fueron encontrados por John y Sandra De Groot (en honor a los cuales se nombró la nueva especie) en 2010 cerca de la ciudad de Hays, a unos 200 kilómetros al sureste de Calgary. 

El espécimen yacía en un cajón del Museo Royal Tyrrell hasta la primavera pasada, cuando Voris lo examinó. "Encontramos características del cráneo que no se habían visto antes en otros tiranosaurios", dice. "El fósil tiene varias características físicas, incluidas las crestas a lo largo de la mandíbula superior, que lo distingue claramente de una nueva especie".

La evidencia diagnóstica mostró que Thanatotheristes es un pariente cercano de otras dos especies conocidas de tiranosaurios, Daspletosaurus torosus y Daspletosaurus horneri. Las tres especies forman un nuevo grupo de dinosaurios llamado Daspletosaurini.   

Este grupo tenía hocicos más largos y profundos y más dientes en las mandíbulas superiores que los tiranosaurios encontrados en el sur de los EE.UU., que tenían caras más cortas, parecidas a bulldog, dice Voris.

domingo, 9 de febrero de 2020

Investigadores descubren dos plantas de 280 millones de años

Dos nuevas especies de plantas de unos 280 millones de años, que pertenecen al periodo Pérmico de la Era Paleozoica, fueron descubiertas en el municipio de Nueva York de Maranhão, en el noreste de Brasil, informaron este viernes los investigadores.

"La investigación nos ayuda a saber cómo era el antiguo entorno de Brasil al final de la Era Paleozoica, cuando los continentes se unieron. Nos ayuda a saber cómo evolucionaron las plantas y, en general, nos ayuda a reconstruir la historia del planeta Tierra", explicó el profesor Juan Cisneros.

El jefe del Laboratorio de Paleontología del Centro de Ciencias Naturales de la Universidad Federal de Piauí (CCN-UFPI), apuntó que "gracias a estas investigaciones, sabemos que Maranhão y Piauí estaban cubiertos por bosques de gimnospermas al final de la Era Paleozoica. Hoy en día, estas plantas predominan solo en el sur de Brasil".

Los nombres de las especies son Novaiorquepitys que significa "médula de Nueva York" y Yvirapitys "médula de madera".

"Estas plantas vivían al mismo tiempo que las plantas del bosque fósil de Rio Poti en Teresina", indicaron los investigadores de la Universidad Federal de Piauí (UFPI).

Las plantas pertenecen al grupo de gimnospermas, parientes de los pinos y araucarias actuales y el estudio fortalece la investigación paleontológica realizada por UFPI.

La investigación fue dirigida por Domingas Maria da Conceição, estudiante de doctorado en Geociencias en la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), en Porto Alegre, con la participación de Cisneros, así como investigadores de las Universidades Federal de Pará (UFPA) y Nacional del Nordeste (Argentina).

El estudio fue publicado en la revista internacional Review of Palaeobotany and Palynology y está considerada como una referencia importante en el área.


viernes, 7 de febrero de 2020

CHARLA-COLOQUIO: "NOSOTRAS HACEMOS CIENCIA" CON NATHALIE BARDET Y SILVIA ROMERO. SALAS DE LOS INFANTES. 08-02-2020

El 15 de diciembre de 2015 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 11 de febrero de cada año como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia con el objetivo de lograr el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia para las mujeres y las niñas, la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas.





































Charla-coloquio: "Nosotras hacemos Ciencia", que tendrá lugar el próximo sábado 8 de febrero en el Teatro-Auditorio "Gran Casino" de Salas de los Infantes (Burgos), a las 20:00 horas. Intervendrán Nathalie Bardet, del Museo Natural de Historia Natural (Paris, Francia) y Silvia Romero, de la Universidad de Zaragoza. La charla-coloquio se enmarca dentro de la celebración del Día de la Mujer y de la Niña en la Ciencia 2020 (11 de febrero). Organizan: Fundación Dinosaurios CyL y el Colectivo Arqueológico-Paleontológico de Salas (C.A.S.).

El reino de los dinosaurios

Nuestro planeta se siguió transformando, iniciándose así el período Jurásico. Aparecen estos animales pequeños, grandes, con plumas, etc. Tomás Unger escribe sobre eso esta semana

Tomás Unger

Esta semana Tomás Unger nos explica el contexto en el que aparecieron los
 dinosaurios en la Tierra. (Ilustración: Víctor Aguilar)
La semana pasada llegamos al fin de la era Paleozoica, que terminó con el período Pérmico hace 252 millones de años dando comienzo a la era Mesozoica. ‘Meso’, del griego ‘medio’, es la era de los animales intermedios en términos evolutivos. El primer período de la era es el Triásico, que empieza hace 252 millones de años y dura 51 millones de años. Es el más corto de los períodos mesozoicos, y se inicia y termina con masivas extinciones.

El Triásico

El nombre Triásico fue acuñado en 1834 por el geólogo alemán Friedrich von Alberti, al publicar un trabajo sobre la composición del estrato geológico del período. Lo bautizó Triásico debido a que consiste de tres capas: una de arenisca y dos de rocas sedimentarias llamadas capas rojas, calizas marinas de limo más fino que la arenisca, pero más grueso que la arcilla. Se llaman rojas por la presencia de hierro, que les da el color. 

Al iniciarse el Triásico, la Tierra sigue siendo Pangea, con la mayoría de los continentes juntos, pero ya se comenzaban a abrir, formando el llamado mar de Tethys. Este crecería para convertirse en el océano Índico. La India, Australia y lo que sería la Antártida todavía estaban pegados al África.

Siberia ya se había ido al norte, hacia Eurasia, y de África Oriental se estaba separando lo que serían Madagascar y la India. El clima era seco y caliente, y no hay evidencia de glaciación en los mares de los polos.

Hay evidencia de algunos episodios de lluvia en las zonas tropicales. Las plantas que dominaron eran las que se reproducen por semilla. Aparecieron las primeras palmeras gigantes, y en latitudes mayores las coníferas; el ginkgo y sus parientes ya estaban bien establecidos.

En el mar, después de la extinción masiva al final del Pérmico, volvieron las algas. Esta vez más grandes y más variadas, fueron el plancton más importante. La fauna marina alcanzó una gran variedad en el Triásico, con varios saurios marinos como el ictiosauro, y gran variedad de otros vertebrados.

En tierra comenzaron a dominar los dinosaurios, los antecesores del tiranosaurio y los velociraptor, como el postosuchus de 4 m de largo y el staurikosauro, entre los carnívoros, y los antecesores del cocodrilo y de los grandes dinosaurios herbívoros.

El Jurásico

Con el fin del Triásico hace 201 millones de años se inicia el período Jurásico, que duró 56 millones de años. Los estratos de este período medio de la era Mesozoica fueron identificados en las montañas del Jura, en los Alpes, por lo que el mineralogista Alexandre Brongniart lo llamó Jurásico. Para entonces, los continentes ya habían cambiado bastante de forma; Norteamérica se había separado de África, que seguía pegada a Sudamérica. Eurasia ya estaba al norte, completamente separada de los demás, pero por unirse con Siberia, que estaba camino a unirse con lo que hoy es China.

El mar de Tethys estaba por alcanzar su tamaño de océano Índico. Australia e India seguían juntas, pero ya se habían separado de África. Al final del Jurásico, Sudamérica se separa de África y la Antártida llega al Polo Sur. India y Australia se separan, y la India se va a chocar con Asia, que permanece en su sitio actual. La península arábiga sigue avanzando al norte.

En tierra aparecen nuevas formas de coníferas con pinos y diversas clases de araucarias, y en el mar aumenta la variedad de peces y reptiles. Pero es en tierra, donde dominan los dinosaurios, que se produce la gran expansión de los vertebrados.

Desde el Triásico están los mamíferos, pero al principio son pequeños. Entre los dinosaurios, en cambio, aparecen los gigantescos herbívoros de 30 metros y los carnívoros de la familia del tiranosaurio, que varían en tamaño desde el de un pavo hasta más de 12 metros de largo.

Entre los dinosaurios con plumas, aparece la primera ave, el Archaeopterix. La distribución de los dinosaurios queda establecida cuando, al final del Jurásico, se separan definitivamente las Américas de África. En los nuevos continentes que se forman, cada especie evolucionará diferentemente.

El Cretácico

El período Jurásico termina hace 145 millones de años y da inicio al último de la era Mesozoica, el Cretácico.

El nombre de Cretáceo viene de un estrato de tiza (carbonato de calcio). Fue el geólogo belga Jean Baptiste D’Halloy (1733-1875) quien le dio el nombre, a partir de ‘creta’ (‘tiza’ en latín). Estos estratos son conocidos por los acantilados blancos en la costa inglesa de Dover, sobre el canal de la Mancha.

Durante el Cretáceo continuó el desplazamiento de las placas tectónicas por los rumbos que ya habían tomado. La India estaba cerca de Asia, que se había consolidado con Siberia, China y Europa. Australia siguió hacia el este y Madagascar siguió alejándose de África. La península arábiga estaba por llegar a su posición actual. Las Américas estaban separadas y Sudamérica estaba a mitad de camino de su posición actual cuando un meteorito impactó la Tierra.

En mayo del año pasado contamos en detalle lo que pasó cuando cayó un meteorito que dejó el cráter de Chicxulub en la península de Yucatán, en México. Aquí un pequeño extracto:

“Hace 66 millones de años, si alguien parado en lo que es ahora el Perú estuviera el día del gran impacto, vería aparecer una nueva estrella que crecería rápidamente hasta que repentinamente cubriría todo el cielo. A partir de ese momento el observador y todos los animales de sangre caliente que pesaran más de 25 kg morirían, la mayoría quemados...”.

“El meteorito de más de 10 km de diámetro caería a 67.000 km/h en lo que hoy es la península de Yucatán. El impacto haría temblar todos los continentes con terremotos de grado 11...”.

El período Cretáceo duró 79 millones de años, hasta que la caída del meteorito acabó con los dinosaurios y con la era Mesozoica hace 66 millones de años.

En otra ocasión nos ocuparemos de la era actual, la Cenozoica, y de nuestro período, el Antropoceno.