viernes, 24 de octubre de 2014

Descubren cementerio de dinosaurios de 200 millones de años en Argentina




Un yacimiento con un centenar de fósiles de vertebrados de entre 200 y 210 millones de años, con al menos doce especies desconocidas, fue descubierto en el oeste de Argentina, en un hallazgo "tremendamente relevante", según el científico responsable.
"Es un descubrimiento tremendamente relevante por su composición faunística para saber qué pasó en el Triásico Superior, por qué aparecieron los primeros dinosaurios, los primeros mamíferos, las primeras tortugas y los primeros pterosaurios", explicó a la AFP el paleontólogo, Ricardo Martínez.Al que nuestro Equipo Cientíco tuvo la suerte de conocer que su viaje a Argentina.
El jefe del equipo investigador, conformado por una decena de científicos argentinos, precisó que se trata de un yacimiento "realmente completo, de unos 113 fósiles, maravillosamente preservados, entre los cuales hay con seguridad, como mínimo, 12 especies nuevas".
Una de las piezas más relevantes es un fósil de pterosaurio, un reptil volador, "el primer registro que hay de esta especie en el hemisferio sur y en una zona lejana de las costas". Esta cuenca geológica de grandes dimensiones de la que se exploraron apenas "el 3 o 5% del potencial", se ubica en la localidad de Marayes, a 160 kilómetros al sur de la ciudad de San Juan, 1.000 kilómetros al oeste de Buenos Aires.
"Se trata de una zona inhóspita, árida, arenosa, de muy difícil acceso y donde no hay agua, con vegetación de monte que rompe las camionetas. Hacemos los primeros 120 kilómetros en una hora y media, pero los últimos 40 kilómetros nos lleva más de cuatro horas recorrerlos", contó el experto.
La provincia de San Juan ya es conocida por los yacimientos de fósiles de Ischigualasto en el Valle de la Luna, de 600 kilómetros cuadrados, de 231 millones de años, donde está también la formación de Los Colorados, con restos paleontológicos de unos 213 millones de años.

"No eran vacas"

3015_principal-cementerio-y-micrEl descubrimiento de este verdadero cementerio de dinosaurios tuvo su origen en una conversación fortuita que hace una década despertó el interés del científico, jefe de la División Paleontología de Vertebrados del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de San Juan.
"Hace más de 10 años un baqueano de la zona me dijo que su hermana había encontrado unos huesos por ahí y que se preguntaba si eran de vacas. Organicé una pequeña partida y logramos encontrar los primeros restos... y no eran vacas", recordó Martínez.
A partir de allí presentó un proyecto y obtuvo fondos del ministerio argentino de Ciencia y Tecnología, lo que le permitió llevar a cabo dos campañas.
"Es una ventana hacia el pasado", se entusiasmó. En 2012, hicieron un primer hallazgo de "una concentración anómala de vertebrados, producto de la acción orgánica" en una zona de unos 800 metros cuadrados, pero recién en mayo pasado, a 8 kilómetros de allí, encontraron el yacimiento.

Ahora, tras meses de trabajo en el laboratorio para separar los fósiles de la roca, se pudo empezar a determinar que corresponde a una época de la que aún no se tenía registros.
"Nosotros pensábamos que nos encontrábamos con que era algo equivalente a los fósiles de Los Colorados, pero son un poco más nuevos", explicó Martínez, que lleva más de tres décadas trabajando en San Juan, donde nació.
La provincia de San Juan, vecina a la cordillera de los Andes en la zona céntrica del país, se suma a otras zonas de alta riqueza paleontológica, como la que ofrece la Patagonia Argentina, una suerte de parque jurásico y cretácico de enorme valor científico que no cesa de generar descubrimientos.


 Tomado de:elpais

jueves, 23 de octubre de 2014

13ª edición del Encuentro de Jóvenes Investigadores en Paleontología (EJIP) 2015

La 13ª edición del Encuentro de Jóvenes Investigadores en Paleontología (EJIP), que se celebrará en Cercedilla (Madrid) los días 22 a 25 de abril de 2015.
El Encuentro de Jóvenes Investigadores en Paleontología es un congreso anual dirigido por y para jóvenes científicos en las distintas áreas de la Paleontología.
Los 13 años de vida del EJIP han permitido reunir a cientos de estudiantes y jóvenes investigadores en diferentes niveles de formación (pre-universitaria, universitaria, predoctoral y postdoctoral) para fomentar la paleontología entre los jóvenes de nuestro país, así como acercar la ciencia a la sociedad a través de la divulgación científica.

Un dinosaurio como un avestruz de 11 metros y 6 toneladas

De aspecto similar al de un avestruz pero de 11 metros de largo y seis toneladas y media de peso, con dos brazos enormes, un pico como de pato, joroba y grandes garras, el Deinocheirus mirificus era un animal singular. Sus descubridores, hace casi medio siglo, lo llamaron precisamente “extraña mano terrible”, y ha sido considerado desde entonces uno de los dinosaurios más enigmáticos dada, además, la escasez de piezas del esqueleto encontradas. Ahora dos nuevos esqueletos descubiertos en Mongolia han permitido describir la anatomía, rasgos de alimentación y ecología de esta especie de hace 70 millones de años, unos cinco millones de años antes de la extinción de los dinosaurios. Está emparentado con el tiranosaurio y el velociraptor. El equipo internacional autor del hallazgo, liderado por el coreano Yuong Nam Lee, presenta en la revista Nature estos nuevos fósiles y la combinación inusual de rasgos del Deinocheirus.

El Deinocheirus mirificus emerge a la luz de la paleontología en 1965, cuando la científica polaca Zofia Kielan-Jaworowska, líder de una expedición conjunta de Polonia y Mongolia en el desierto de Gobi, descubre los primeros restos de Deinocheirus, unos pocos huesos fosilizados entre los que destacaban unas extremidades superiores de 2,4 metros de largo (el récord de longitud de brazo conocida para un animal bípedo), junto con algunas costillas y vertebras. “Pese a ser tan incompletos, los restos eran suficientemente distintivos en tamaño y morfología de otros terópodos para que Kielan-Jaworowska y sus colegas […]propusieran su pertenencia a un nuevo género y especie, Deinocheirus mirificus, o extraña mano horrible”, resume el experto Thomas R. Holtz, de la Universidad de Maryland, en Nature. Pero con tan pocos datos, los paleontólogos lo tenían difícil para encuadrar este dinosaurio en la familia de los terópodos.

De los dos esqueletos descubiertos ahora, uno tiene un brazo un 6% más largo que el descubierto en 1965 y el otro es de inferior tamaño. No solo permiten conocer la morfología del animal, sino que también dan pistas sobre su forma de vida y alimentación. El Deinocheirus, un ornitomimosaurio (lagarto imitadores de aves), con un cráneo de más de un metro de largo, tiene rasgos típicamente asociados al consumo de plantas, pero los científicos explican que han encontrado indicios de restos de peces en el estómago de uno de ellos, por lo que deducen que sería un omnívoro. El hocico alargado y la joroba en la espalda son rasgos ausentes en otras especies emparentadas; la pelvis extendida que soportaría músculos fuertes y los grandes pies indican que era un dinosaurio bípedo, corpulento de movimientos lentos y, en general, parece bien adaptado para vivir en entornos fluviales. La zona de Gobi donde han aparecido los fósiles sería un medio ambiente similar al actual delta del Okavango en África, señala Holtz.

La idea es que el Deinocheirus, compartiendo recursos alimenticios en el hábitat con herbívoros más grandes aún que él, habría tenido una ventaja en esa alimentación más variada de pequeños animales añadidos a la dieta de plantas. “El mosaico de características de […]ornitomimosaurio[/…] y de no […]ornitomimosaurio[/…] en el holotipo [los primeros fósiles descubiertos, en 1965] dificultaron la definición del estatus filogenético del […]Deinocheirus[/…]”, advierten Lee y sus colegas en Nature.


Este equipo, en el marco de la Expedición Internacional Corea-Mongolia de Dinosaurios, descubrió el primer esqueleto de Deinocheirus en 2006 y el segundo en 2009. Juntos permiten recomponer uno prácticamente completo. Pero la búsqueda fue más difícil aún porque los yacimientos habían sido claramente presa del furtivismo. Entonces, en 2011, un científico del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales, Pascal Godefroit, alertó a Lee y sus colegas de que había visto varias piezas (un cráneo, un pie y una mano) del animal en una colección privada en Europa; huesos que, como luego se comprobó, efectivamente, encajaban perfectamente con los esqueletos descubiertos por los científicos en el Gobi. Los fósiles fueron devueltos a Mongolia en mayo de este año.

Fuente: El País

martes, 21 de octubre de 2014

Geomeetings, la nueva web para los encuentros geocientíficos

Recientemente se ha creado el sitio web geomeetings que recoge información sobre las conferencias, congresos, jornadas, cursos, etc., más importantes que se realizan a lo largo del año en cualquier parte del mundo. Resulta una herramienta útil para las universidades, personal, postdoctorados, estudiantes y la comunidad geocientífica en general, que buscan reuniones interesantes a lo largo del año.

domingo, 19 de octubre de 2014

XI Concurso de Postales de Dinosaurios 2014

Primer premio, categoría B, año 2010
Todavía queda tiempo, hasta el 23 de octubre, para presentar trabajos al XI Concurso de Postales de Dinosaurios 2014.

Información y bases:

Bienvenidos al Antropoceno

Esta semana ha sido bautizada en Berlín una nueva era geológica, el Antropoceno. "El término antropoceno pretende expresar que hemos dejado atrás la relativamente estable era del Holoceno y que a partir aproximadamente de 1800 ha dado comienzo una nueva etapa en la que el hombre se ha convertido en el principal agente geológico, en el factor dominante de la geología", explica Reinhold Leinfelder, geólogo y palenontólogo que ha dirigido durante años el Museo de Ciencias Naturales de Berlín y que actualmente investiga para las universidades de Libre de Berlín y Universidad de Múnich.

"Mas del 90% de todo el crecimiento de plantas, por ejemplo, tiene actualmente lugar en sistemas dirigidos o fuertemente influenciados por la acción humana. El 90% de toda la biomasa, de todos los seres vivos, es originada por el hombre o por sus animales domésticos. Y más de tres cuartas partes de la superficie terrestre libre de hielo ya no están en su estado original, sino en forma de paisajes originados directa o indirectamente por el hombre", continúa Leinfelder, que asiste en la Casa de las Culturas de Berlín a un intento científico de acercarse a este fenómeno geológico global y tratar de entenderlo desde la perspectiva humanista.

"La novedad en todo esto es que por primera vez estamos entendiendo hasta qué punto somos parte inseparable del sistema. Ya no sirven los viejos parámetros de oposición entre la naturaleza pura y buena por un lado y la acción destructiva del hombre por otra, ese planteamiento está trasnochado. Lo que buscamos es definir conceptos y un proceso de comprensión que supere ese dualismo y que a su vez nos permita reformular soluciones a los problemas que nos encontremos", resume durante las jornadas que comparte con filósofos, investigadores, músicos y cineastas.

El arquitecto Rem Koolhaas, que pronuncia una conferencia sobre "La Naturaleza es pasado", no tiene reparos en admitir que el viejo concepto de naturaleza prístina ha quedado obsoleto, e insiste en que las líneas de actuación y gobernabilidad han de tender, no a preservar una forma de naturaleza que ya no existe por sí misma, sino a lograr un nuevo equilibrio planetario y una más eficiente gestión energética, para lo que es necesario desarrollar una cultura global que por primera vez ahora permiten las nuevas tecnologías.

"Nuestra perspectiva hasta ahora nos ha permitido solamente encontrar soluciones de fontanería a problemas monocausales y lo que necesitamos es una comprensión de nuestra simbiosis con el sistema geológico que aporte soluciones globales y coordinadas. Esas soluciones, siempre tecnocráticas y a menudo bien intencionadas no son pensadas desde la perspectiva sistémica, me refiero a asuntos como los biocombustibles, con todos sus efectos secundarios. Lo que necesitamos es algo así como una configuración general de un jardín que nos permita una comprensión global del sistema en toda su complejidad", dice Leinfelder.

Y es en este punto en el que la Ciencia pide ayuda a gritos a las Humanidades. "Por supuesto estamos lejos de saberlo todo y para lograr ese entendimiento total es necesario que se entrelacen más la Ciencia y las Humanidades. No hablo solamente de la geología, sino también de la técnica en general. La Ciencia no puede por sí sola dar respuestas, necesitamos más participación a todos los niveles. El Consejo Científico Asesor sobre Cambio Global (WBGU), al que pertenezco, ha propuesto un contrato social para una gran transformación porque, si de verdad queremos un cambio, las fuerzas sociales deben participar desde el principio. Y hay que establecer vías de trabajo interdisciplinar y de cooperación".

Traducido a ejemplos prácticos, lo que este conglomerado de expertos de las más diversas materias está tratando de articular sería un esquema de trabajo que permita unir esfuerzos a técnicos creadores de nuevas baterías, equipos científicos que garanticen su validez con perspectiva global desde los cinco continentes y equipos de redes que se encarguen de promover su aceptación social, una tarea que supera no solamente a, por ejemplo, los gobiernos nacionales, sino también a las organizaciones internacionales.


"El cambio llevará tiempo porque debe producirse desde abajo", avanza Leinfelder, "en las escuelas tendemos a enseñar en áreas sectoriales que nos llevan a un pensamiento sectorial: química, física, biología, informática... Y sobre todo necesitamos una reflexión crítica de la existencia humana y su relación con el planeta, además de un nuevo espíritu de optimismo porque la rapidez de la red, las grandes bases de datos a disposición de cualquiera, señalan que ha llegado el momento de hacer posible este nuevo pensamiento".

Fuente: El Mundo

sábado, 18 de octubre de 2014

Primer premio, Categoría B, año 2008
Todavía queda tiempo, hasta el 23 de octubre, para presentar trabajos al XI Concurso de Postales de Dinosaurios 2014.

Información y bases: