miércoles, 10 de febrero de 2016

La Fundación Dinosaurios de CyL busca una persona para realizar trabajos de conservación y divulgación del patrimonio paleontológico de la Sierra de la Demanda (Burgos)


La Fundación Dinosaurios de Castilla y León busca una persona para realizar trabajos de conservación y divulgación del patrimonio paleontológico de la Sierra de la Demanda (Burgos). El período de trabajo será de 5 meses a jornada completa, para empezar a partir del próximo mes de marzo.

Como requisito de formación, los aspirantes deben poseer titulación de Licenciatura, Grado o Máster referidas a cualquiera de las siguientes disciplinas: Restauración, Conservación, Geología, Biología o Paleontología. Asimismo, en el momento de la contratación, deberá estar inscrito como demandantes de empleo.

Hallan en el Pallars Jussà las huellas fósiles más antiguas de Catalunya

Huellas del Valle de Manyanet (UAB)














Investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), el Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont (ICP) y el Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera (CSIC) han identificado en el Valle de Manyanet rastros de tetrápodos de aproximadamente entre 280 y 290 millones de años.

Según ha informado el ICP, estas huellas fósiles, las más antiguas de Catalunya, corresponden a diferentes grupos de anfibios y reptiles primitivos, entre los que se han identificado huellas de sinápsidos, el grupo que más adelante dio lugar a los mamíferos.

Las ignitas o huellas fosilizadas del Valle de Manyanet (dentro del término municipal de Sarroca de Bellera, en el Pallars Jussà) se distribuyen en dos zonas que corresponden a dos ambientes diferentes: una zona fluvial de meandros y otra de aguas no confinadas.

Estos dos paleoambientes habrían sido el hábitat de grupos de tetrápodos diferentes durante el Permiano. Los tetrápodos (término de origen griego que significa “cuatro patas”) son los primeros vertebrados que pisaron tierra firme, desarrollando pulmones para captar el oxígeno de la atmósfera y transformando las aletas en patas, pero con un ciclo vital todavía bastante ligado a los ambientes acuáticos.

Los ancestros de los cocodrilos

En la zona fluvial, los investigadores han identificado ignitas (huellas) de temnospóndilos (los antecesores de los actuales anfibios) de diferentes medidas. “Son un grupo con una forma de vida similar a la de las actuales salamandras. Algunas especies succionaban la comida, mientras que otras cazaban de forma activa, parecido a como lo hacen hoy en día los cocodrilos”, explica Eudald Mujal, investigador del Departamento de Geología de la UAB, que encabeza el estudio.

En esta zona, la biodiversidad es mayor que en la de aguas abiertas e incluye ignitas de otros grupos, como seymouriamorfos, un grupo peculiar de animales de casi un metro de longitud que se encuentra en la transición entre los anfibios y los animales que ya ponían huevos con caparazón o diadectomorfos. Por otro lado, en la zona que corresponde a un área acuática abierta, los investigadores han identificado rastros de captorhínidos, unos reptiles primitivos de tamaño medio, y de sinápsidos, los precursores de los actuales mamíferos, de hasta cuatro metros de longitud.

Climas diferentes

Los investigadores han comparado las ictíneas del valle del Manyanet con las recuperadas en el centro de la Pangea, el supercontinente en el que estaba unidas todas masas terrestres durante el periodo Permiano, y han concluido que las diferencias faunísticas observadas pueden ser consecuencia de los climas diferentes. El hallazgo ha sido publicado en la revista Geological Magazine de la Cambridge University Press.

martes, 9 de febrero de 2016

El Museo de Historia Natural de Berlín rastrea el ecosistema del Spinosaurus

Berlín, EFE Una exposición en el Museo de Historia Natural de Berlín, en colaboración con National Geographic y la Universidad de Chicago, rehace los detalles en torno al descubrimiento y ecosistema del Spinosaurus, uno de los saurios carnívoros más grandes de los que se tiene noticia.

En 1910, el paleontólogo alemán Ernst Stromer von Reichenbach encontró, durante una expedición en Egipto, el esqueleto de un dinosaurio de un tipo hasta entonces no clasificado y le dio el nombre científico de "Spinosaurus aegyptiacus".

El ejemplar fue destruido durante la II Guerra Mundial y no se volvieron a encontrar restos de esa especie hasta 2008 y 2009 cuando se hallaron algunos huesos y dientes en Italia y en Marruecos.

Los nuevos restos y dibujos realizados en su momento por Ernst Stroemer von Reichenbach permitieron a un equipo dirigido por el arqueólogo Nizar Ibrahim reconstruir, con ayuda de un ordenador, un esqueleto completo del Spinosaurus y además lograron comprender mejor la vida de ese depredador anfibio.

A la reconstrucción del esqueleto, que ya se había mostrado en una exposición anterior en Washington, siguieron nuevas investigaciones, aprovechando colecciones paleontológicas ya existentes, destinadas a entender el ecosistema del spinosaurus.

En el Museo de Historia Natural de Berlín el paleontólogo Johannes Müller, en colaboración con científicos de Canadá y Sudán, ha hecho investigaciones destinadas a comprender mejor el cretácico, la época del Spinosaurus.

El Spinosaurus se suma así a la selección de grandes saurios del museo berlinés, cuya estrella es el esqueleto de un tiranosaurius rex de 4 metros de alto y 12 metros de largo, bautizado como Tristan.

Se trata de un esqueleto reconstruido por un grupo de científicos a partir de los restos encontrados en Montana (EEUU) por un arqueólogo aficionado y se exhibe en la capital alemana desde el pasado diciembre.

La cuenca del Jurásico portugués mira hacia los ‘Turisaurus’ hallados en Teruel

El paleontólogo Pedro Mocho compara fósiles de este dinosaurio en la Fundación Dinópolis


Pedro Mocho (i), autor de la tesis, y Rafael Royo (d), uno de los directores 
de la tesis, en el laboratorio de la Fundación Dinópolis estudiando fósiles de 
‘Turiasaurus’
La cuenca del Jurásico de Portugal mira hacia Teruel, donde hace diez años fue descrito uno de los saurópodos más grandes hallados en el mundo, Turiasaurus riodevensis. Quien lo descubrió, la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, se ha convertido ahora en un lugar de referencia para el estudio de estos gigantescos dinosaurios.




La cuenca del Jurásico de Portugal mira hacia Teruel, donde hace diez años fue descrito uno de los saurópodos más grandes hallados en el mundo, Turiasaurus riodevensis. Quien lo descubrió, la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, se ha convertido ahora en un lugar de referencia para el estudio de estos gigantescos dinosaurios. El paleontólogo Pedro Mocho ha estado trabajando durante los últimos días en Teruel comparando fósiles hallados en Riodeva con los de la cuenca portuguesa.

La presencia de Mocho en Teruel ha coincidido también con la publicación en la revista científica Historical Biology de un artículo sobre nuevos restos del Jurásico Superior de Portugal, firmado por Pedro Mocho, Rafael Royo Torres, Elisabete Malafaia, Fernando Escaso, Iván Narváez y Francisco Ortega.

Este trabajo ha evaluado la paleodiversidad de diferentes grupos de saurópodos en la región norte de la cuenca lusitánica de Portugal, donde la tesis doctoral que está realizando Mocho, y que defenderá a mediados de mes en la Universidad Autónoma de Madrid, ha puesto orden sobre el registro de esta familia de dinosaurios en tierras portuguesas.

Uno de los autores de la publicación científica y codirector de la tesis de Mocho es el paleontólogo de la Fundación Dinópolis Rafael Royo Torres, experto en saurópodos y uno de los padres científicos de los nuevos géneros Turiasaurus y Tastavinsaurus.

Royo comenta que los materiales del registro de saurópodos de Portugal "estaban deslabazados" y que gracias a la tesis doctoral de Mocho se ha puesto orden, tanto en lo que a fósiles de hallazgos recientes se refiere, como de materiales de colecciones históricas.

Nuevo taxón

Lo que ha hecho Mocho en la tesis ha sido poner orden en los fósiles de saurópodos del Jurásico Superior portugués y redescribir lo que había. Además, ha aparecido un nuevo taxón que será publicado próximamente en una revista científica, aunque se dará a conocer ya el próximo día 15 de febrero en la presentación de su tesis doctoral en Madrid. Además de Royo Torres, el otro codirector de la tesis es Francisco Ortega, de la Uned.

El trabajo de doctorado de Mocho se titula Historia evolutiva de los saurópodos del Jurásico Superior de la cuenca lusitánica de Portugal, entre hace 145 y 150 millones de años. El autor de la investigación asegura que en el país luso existe un registro "muy grande de restos de saurópodos", una de las familias de dinosaurios más características y mediáticas, puesto que son los más grandes, cuadrúpedos y de cuello y cola largos.

Durante los algo más de cuatro años que ha invertido en su tesis doctoral, Mocho ha intentado describir todo el material desperdigado de saurópodos que había en Portugal, además de los fósiles inédito para comprender la importancia de estos animales en el Jurásico Superior.

Dentro de ese trabajo ha sido vital comparar la composición faunística del registro turolense correspondiente al mismo periodo. En Portugal los restos de Turiasauria hallados son muy fragmentados e incompletos, lo que no permite hacer un estudio detallado, pero en cambio cuenta con un registro más amplio de saurópodos de otros géneros.

Hacer un trabajo comparativo con los fósiles de Turiasaurus hallados en Teruel es "muy útil", asegura Mocho, porque será de gran valor para poder conocer mejor los materiales de este clado hallados en tierras lusitanas y "comprender qué tipo de Turiasaurus tenemos en Portugal".

Faunas muy parecidas

Son faunas muy parecidas las que se encuentran en los yacimientos de Riodeva y los hallados en la cuenca del Jurásico Superior portuguesa. En aquel tiempo Europa estaba formada por varios territorios insulares y las masas continentales de lo que hoy día son los Estados Unidos estaban muy cerca, por lo que es posible establecer también semejanzas faunísticas con las especies encontradas en territorio norteamericano.

Entre las aportaciones importantes de la tesis doctoral está el estudio de la colección de la Sociedad de Historia Natural de Torres Vedras, que posee muchos fósiles inéditos todavía por preparar.

Mocho comenta que Turiasauria es un grupo que parece exclusivo del territorio ibérico y que se sitúa en un momento muy importante en la historia evolutiva de los saurópodos, por lo que las colecciones turolenses de este dinosaurio son de referencia internacional.

Impulso al estudio de saurópodos

En los últimos años el estudio de los saurópodos en el contexto científico internacional ha adquirido un gran impulso, según reconoce el paleontólogo de la Fundación Dinópolis Rafael Royo Torres. Hace una década, cuando fue descrito Turiasaurus, los trabajos de investigación sobre estos dinosauruos giraban básicamente en torno a tres autores, Wilson, Upchurch y Salgado, pero ahora su estudio se ha disparado de forma considerable.

Tal es el boom que se ha producido en los últimos cuatro o cinco años, comenta Royo,que hoy la gente se especializa en grupos de saurópodos. Esa proliferación ha hecho también que el clado Turiasauria haya adquirido una importancia grandísima dentro de la cladística de estos reptiles gigantes, es decir, de su clasificación, que es clave para comprender su evolución. De ahí el interés que Turiasaurus suscita en la comunidad científica internacional.

Huellas de arcosaurios de cuando Guadalajara estaba cubierta por el mar

Proposaurus_gracilis.
Los Arroturos un yacimiento de huellas fósiles único en la Península Ibérica, en Paredes de Sigüenza

La primera conferencia del ciclo, que desde hace ya ocho años, la Sociedad de Amigos del Museo organiza en Guadalajara, celebrada el pasado jueves, 4 de febrero, “presentó en sociedad” un yacimiento paleontológico excepcional localizado en el paraje de “Los Arroturos” en el término municipal de Paredes de Sigüenza, a medio camino entre dos de sus pedanías, Rienda y Tordelrábano. El yacimiento de huellas fosiles fue localizado por agentes medioambientales alrededor en 2005, y tras diversas vicisitudes, acabó siendo investigado en profundidad por técnicos del Instituto Geominero.
La presentación corrió a cargo del principal investigador del proyecto, Joaquín Moratalla García, Científico Titular del Instituto Geominero, reconocido paleontólogo especialista en paleobiología, huevos e icnitas de dinosaurios.

Las huellas fósiles, icnitas, conservadas son más de 600, de un tamaño medio de  20 centímetros, ocupando una superficie de más de 1700 metros cuadrados, y pudiéndose reconocer hasta 11 posibles rastros distintos. Fueron realizadas por un grupo de reptiles arcosaurios mientras recorrían una llanura intermareal  ahora convertida en una lastra de dolomía (caliza).

Datan del periodo Ladiniense, Triásico medio, hace entre 242-235 millones de años, cuando todavía no habían aparecido los dinosaurios y el mundo se recuperaba de una de las peores extinciones masivas de su historia, más del 90% de las especies terrestres y marinas habían desaparecido.

La geografía del mundo era muy distinta, existiendo un único continente que agrupaba a todos los que actualmente conocemos. Gran parte de la Península Ibérica y de la provincia de Guadalajara estaban cubiertas por el mar y reinaba un clima excepcionalmente árido y continental,  la mayor parte de las tierras emergidas eran desiertos. En las zonas cercanas a las costas o en las llanuras fluviales aparecía una vegetación formada por “bosques” de helechos, equisetos (colas de caballo) y licopodios.

En este mundo proliferaba una abundante y diversa fauna de reptiles: los futuros antecesores de  dinosaurios, mamíferos y cocodrilos, así como grupos que acabaron desapareciendo sin dejar descendencia.

La especie que produjo las huellas no ha podido ser determinada pero se sabe que no pertenecía al linaje que originó a los dinosaurios sino al relacionado con los cocodrilos, concretamente al grupo de los Poposáuridos y sería muy similar al género Effigia, conocido por fósiles del continente americano, de unos dos metros de largo.



















La excepcionalidad del yacimiento se basa en la práctica ausencia de yacimientos terrestres de esa época en nuestro territorio, el ponente lo consideró un auténtico”milagro”, siendo las primeras huellas localizadas en el Muschelkalk (Triásico medio) en España. Para encontrar un yacimiento de este tamaño y características hay que viajar hasta Alemania, norte de Italia o Suiza.

Además de la labores de estudio, entre las que cabe resaltar un cartografiado láser del mismo,  el yacimiento ha sido objeto de una serie de actuaciones por parte de la administración para facilitar su visita y conservación, aún así el ponente dejó claro la insuficiencia de éstas, augurando su desaparición en un plazo de 10-15 años por efecto de la erosión si no se procede al techado del  mismo.

Joaquín Moratalla García, científico Titular del Instituto Geominero, y principal investigador del yacimiento.
















sábado, 6 de febrero de 2016

Burgos, escapadas para trasladarse a cientos de millones de años

EXPRESO -DIARIO DE VIAJES Y TURISMO- SÁBADO 6 DE FEBRERO


La provincia de Burgos es un destino turístico con múltiples propuestas para entrar en contacto con eras pasadas. El territorio burgalés ha estado poblado durante todas las etapas históricas de las que se tiene constancia. Por ello, hoy en día cuenta con numerosos recursos turísticos vinculados a la evolución humana y natural y al estudio de las diferentes civilizaciones. 

La comarca de Sierra de la Demanda cuenta con una riqueza paleontológica de gran calado. La zona dispone de un Museo de Dinosaurios en la localidad de Salas de los Infantes, donde se encuentran reconstrucciones como la de un megalito, el interior de una casa celtibérica y un altar romano, así como una estatua a escala real de un alosaurio, ejemplares insólitos de vegetales fósiles.
También restos de pequeños dinosaurios corredores como el Hipsilofodonte, las espinas defensivas de un animal acorazado como el Polacanthus –de gran importancia científica dada la escasez en el registro fósil europeo de este tipo de dinosaurio-, restos de huevos o un hueso del pie en forma de ‘T’ de un dinosaurio de más de 25 metros, entre otras piezas. 
Cabe destacar, asimismo, varios yacimientos en Regumiel de la Sierra –donde se pueden divisar claramente huellas de dinosaurio- y en Hacinas –en el que se localizan los fósiles arbóreos más perfectos de la Península-. Un territorio tan fecundo en hallazgos jurásicos que hasta tiene su propio saurópodo: el Demandasaurus darwini, el más peculiar descrito hasta el momento, ya que es la única especie de su familia encontrada en Europa, Asia y América del Norte.    
El Paleolítico, más vivo que nunca
Un colectivo de biólogos, naturalistas y científicos creó el proyecto Paleolítico Vivo, que ofrece a sus visitantes toda una experiencia de vivencia prehistórica.
La actividad comienza con un safari ambientado en la época, a bordo de un vehículo 4x4, donde los participantes pasearán entre especies de animales que, realmente, habitaban la zona de Atapuerca por aquel entonces, como bisontes, uros o caballos prehistóricos en peligro de extinción.
Por otra parte, los guías enseñarán al grupo a realizar actividades propias del Paleolítico, como localización de recursos, caza, piedras, madera, plantas, hongos, fuego, elaboración de tallas y armas, herramientas, construcción de viviendas, curtido de pieles, trabajo cooperativo de supervivencia, sensaciones de miedo expuesto a la naturaleza.  Así era el ambiente primitivo.
El Centro de Visitantes del Árbol Fósil, en la localidad de Hacinas, permite a los más curiosos retroceder 120 millones de años en el tiempo y contemplar la reconstrucción del entorno natural de aquella época. Y es que algunos seres vivos consiguen escapar a la descomposición natural, resultando verdaderos hallazgos para las sociedades actuales.
Es el caso de los árboles fósiles de Hacinas, cuyos ejemplares expuestos permiten comprobar cómo el paso del tiempo y los agentes externos han actuado sobre ellos, modificando incluso sus formas interiores.
El Centro contiene otras salas de atractivo para su recorrido, como la dedicada a los bosques fósiles de España y el mundo, una recreación de un espacio natural de la era primitiva o una zona de experimentos.     
Los primeros pobladores de la Ribera del Duero
Rauda Vaccea es el parque Arqueológico de Roa del Duero, un gran recinto donde se recorren la sucesión de culturas que han poblado la zona desde hace 2.500 años.
Los visitantes adquieren un papel activo durante el recorrido, observando, escuchando y experimentando los hábitos cotidianos tanto de los primeros cazadores-recolectores como de las comunidades que desarrollaron la escritura o el urbanismo -la visita guiada recorre desde el Paleolítico, pasando por la Edad de Hierro, hasta llegar a la época romana-. 
Los Autrigones y la Edad de Hierro
A principios del siglo XX Miraveche, un pequeño pueblo de la provincia ubicado en la zona de la Bureba, se hizo un hueco entre los estudiosos de la arqueología debido a la aparición de unas curiosas tumbas datadas de aproximadamente 2.400 años. Pertenecen a los Autrigones, una tribu prerromana que habitaba las tierras en plena Edad de Hierro y que ahora los visitantes de Burgos pueden conocer más de cerca a través de la habilitación realizada de la necrópolis.
Una serie de paneles explicativos y figuras ilustrativas permiten entrar en contacto con el modo de vida de estas gentes y, sobre todo, de sus ritos funerarios.
Cueva Palomera, habitada hasta la Edad Media
Ojo Guareña es un complejo kárstico que cuenta con más de 100 kilómetros de desarrollo, alzándose así como uno de los conjuntos de cuevas más grandes de la Península Ibérica y uno de los diez mayores del mundo.
En su estructura destaca Cueva Palomera, visita obligada en la provincia de Burgos y habitada desde momentos paleolíticos. Además de su interés espeleológico, que atrae a innumerables turistas al año, cabe resaltar los hallazgos que desde su descubrimiento se han producido, destacando restos de cazadores en la cueva de Prado Vargas, de hace 70.000 años; impresiones de pies humanos en la Sala de las Huellas, de hace 15.000 años; pinturas rupestres del Paleolítico Superior, grabados en la roca, de la época del Neolítico, y la Ermita de San Tirso y San Bernabé, de la Edad Media.

Expreso. Redacción. A.F

Arrancan las VII Jornadas de Salas de los Infantes 2016

El Colectivo Arqueológico-Paleontológico de Salas ha publicado esta misma semana la primera circular de las VII Jornadas Internacionales sobre Paleontología de Dinosaurios y su entorno que, tendrán lugar, una vez más, en Salas de los Infantes en septiembre de 2016.

Nos embarcamos en unas nuevas Jornadas, las séptimas ya, con al menos la misma ilusión y el mismo ánimo de las primeras, celebradas allá por 1999. Hemos aprendido cómo mejorar la organización a lo largo de las anteriores ediciones, hemos disfrutado de la presencia de los más de 450 congresistas que han participado y seguimos agradecidos por sus palabras de apoyo y su colaboración.

Trabajaremos estos meses para conseguir que las VII Jornadas que han comenzado ya su andadura alcancen el éxito que las precede y que los congresistas salgan satisfechos.
Iremos informando de las novedades que vayan produciéndose en la organización y atentos a vuestras consultas.

Os esperamos a todos en Salas de los Infantes a principios del próximo septiembre, y os animamos a presentar vuestros trabajos de investigación.

Congresistas de las VI Jornadas de Paleontología sobre Dinosaurios y su Entorno
en los jardínes del Palacio Municipal de Cultura de Salas de los Infantes. / CAS.














INFORMACIÓN

Para cualquier información sobre las VII Jornadas visitar la siguiente página o contactar con la organización en las siguientes direcciones electrónicas.

Email: caspaleontologia@gmail.com
Dirección postal: Colectivo Arqueológico-Paleontológico de Salas; Plaza Jesús
Aparicio, 9. 09600 Salas de los Infantes (Burgos, España).

Tfno. contacto:
Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (0034) 947 39 70 01

Segunda circular: abril de 2016
Tercera circular: julio de 2016