martes, 4 de agosto de 2015

Quique y Plot descubren los secretos de los dinosaurios a través de 32 páginas

Óscar Revilla presenta en Salas el nuevo cuento infantil para fomentar la lectura entre los más pequeños


El punto de lectura del Paseo de la Isla fue el escenario para presentar a Quique y 
Plot en Burgos. / Israel L. Murillo



















Y. P. E. 02/08/2015

Burgos
Quique viaja con sus compañeros de campamento a conocer los yacimientos de la Sierra de la Demanda, donde hace millones de años vivieron grandes dinosaurios.
Una vez allí, cae a una cueva y cuando consigue salir se encuentra en el mismo lugar pero 65 millones de años antes. Un juego de espacio y tiempo en el que el pequeño se sumerge entre el miedo a lo desconocido y la aventura que es consciente que va a empezar a vivir. De repente se encuentra con Plot, un pequeño demandasaurio que le ayudará a regresar a casa. Y en ese camino de regreso conocerá a los amigos -y algunos no tanto- de su nuevo compañero de aventuras adentrándose en el conocimiento del mundo de los dinosaurios que habitaron la tierra en el Cretácico. Entre ellos, dos especies únicas de la zona, el lagarto Arcanosaurio Ibérico y la tortuga Laraquelus Morla. Otros dinosaurios que se pasean por el cuento son los Estegosaurios, los Baryonyx, el Polacantos o los Iguanodontes... y el temido Allosaurio.
Es el argumento de un cuento infantil escrito por Óscar Revilla con ilustraciones de maría i punto que busca acercar a los más pequeños -la publicación es para niños a partir de cinco años- , a través de un tema que atrae a los jóvenes y que, de paso logran conocer el mundo de estos gigantescos animales.
La obra consta de 32 páginas y se ha puesto a la venta por 9,50 euros. Fue presentada ayer en la Casa de Cultura de Salas de los Infantes y, por la tarde, fue protagonista del punto de lectura instalado en el palacio de la Isla, en el Instituto de la Lengua.
A partir de ahora, los niños podrán tener, si así lo desean, dos nuevos amigos: Quique y Plot, con los que vivirán grandes aventuras ambientadas en el Cretácico y siempre sabiendo que al cerrar la última página del libro, volverán al siglo XXI. Mientras tanto, disfrutarán de un lugar que conocieron estos grandes amigos hace más de 65 millones de años.

FÓSILES DE AMMONITES, UNA PISTA PARA RECONSTRUIR LA HISTORIA DE LA VIDA EN LA TIERRA

invdes.com.mex

La investigadora Ana Bertha Villaseñor Martínez, del Instituto de Geología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), estudia a los ammonites del Jurásico “ya que en ese período estos organismos tuvieron una gran distribución y diversidad, vivieron en diferentes ambientes marinos y tuvieron una evolución rápida, es decir, a lo largo de su historia cambiaron muchas veces, y esto permite saber la edad relativa de las rocas”.

Los ammonites, cefalópodos marinos relacionados con los pulpos, los calamares, las sepias y los nautilos, tenían una concha externa -formada por el mineral aragonita- que les permitió fosilizarse. Existieron en los mares desde el Devónico, en el Paleozoico, hace unos 400 millones de años, hasta finales del Cretácico, en el Mesozoico, hace 65 millones de años.

Estos organismos eran abundantes en los ambientes marinos de aguas someras a profundas, tal fue el caso de los mares que existían en Norteamérica durante el período Jurásico Superior y que pertenecían al antiguo mar de Tethys, que se extendió desde Europa, el norte de África y algunas regiones de Asia.

La paleontología tiene como principal objetivo saber qué organismos vivían en el pasado y en qué ambiente, para ello los investigadores estudian los fósiles de los organismos marinos y continentales, así como las pisadas o alguna otra evidencia de su existencia. En el caso de los ammonites, éstos experimentaron distintos cambios reconocibles a lo largo del tiempo, y por lo tanto son indicadores de la edad relativa de las rocas que se formaron en los hábitats marinos.

Además, la comparación de los fósiles de ammonites encontrados en distintas capas de rocas y en diferentes regiones, les puede indicar a los paleontólogos la geografía antigua de los mares. “Los fósiles de los ammonites permiten establecer la edad de las rocas jurásicas con mayor precisión”, dijo la también integrante de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC).

El grupo de los ammonites estuvo presente en el ambiente marino con formas diversas, pero en el Pérmico del Paleozoico hubo una gran extinción y en ese momento disminuyó la diversidad de sus poblaciones, pasada esta crisis los ammonites volvieron a diversificarse.

En ese momento la constitución del ambiente era diferente de lo que conocemos ahora, pues cuando existió la Pangea, un súper continente que estaba rodeado de mar, los ammonites tenían muchos lugares en los que podían habitar, sin embargo, en el Mesozoico al fragmentarse la Pangea se formaron mares en donde antes no existían y estos organismos comenzaron a habitar en los “nuevos mares”.

Ammonites del Jurásico

Eran muy diferentes en abundancia y diversidad a los del Cretácico, ambos de la era Mesozoica; antes de su extinción, los ammonites eran gigantes y la unión de las cámaras de sus conchas empezó a ser más simple, es decir, este grupo fue de lo simple a lo complejo y finalmente a lo simple.

Además, las especies estaban muy especializadas y vivían sólo en ciertos ambientes. Con el impacto del meteorito Chicxulub, en el noroeste de la península de Yucatán, se modificaron todas las condiciones ambientales y los ammonites desaparecieron.

En México, la región de la Sierra Madre está constituida por rocas sedimentarias del Mesozoico y dentro de este período predominan las rocas del Jurásico. En este sentido, los trabajos de la doctora Ana Bertha Villaseñor se basan en los estudios bioestratrigráficos, que tienen como finalidad conocer la edad de las rocas a partir del análisis de los fósiles que contienen, y posteriormente comparar los fósiles de los ammonites con la información de otras partes del mundo, para ver si lo que los investigadores consideran una especie ya ha sido registrada en otros lugares y en qué período.

En cuanto a la conservación del fósil, ésta depende del ambiente en el que vivió y su proceso de fosilización, así, los especialistas utilizan la información de la roca en la que se encuentra y otras características del fósil para reconstruir el ambiente y la vida del pasado.

De esta manera, también se puede determinar si una región, de lo que hoy es México, fue un mar en determinada época y cuáles eran sus características, así como saber en dónde existió determinada especie y qué ocurrió en el período en el que vivió. “Si el fósil está conservado en calcita indica que era un ambiente carbonatado, si está conservado en pirita nos habla de un ambiente sin oxígeno”, señaló la paleontóloga y editora del Boletín del Instituto de Geología de la UNAM.

A un fósil se le puede asignar una edad con base en la información de la evolución, en este caso, de las especies de ammonites, pero cuando lo que se quiere es saber algo acerca del ambiente en el que vivió un organismo, al fósil y/o a la roca que lo contiene se le pueden realizar diversos análisis, entre los que se encuentran el de difracción de rayos X para conocer la mineralogía de la roca o el fósil, y la catodoluminiscencia para reconocer si la concha está conservada sin cambios y qué condiciones del ambiente permitieron su conservación.

Los ammonites tenían características particulares de acuerdo con el lugar en el que habitaban, y se puede hablar de ammonites endémicos de México, como el ammonite Mazapilites mexicanum y el bivalvo Lucina potosina, registrados en Zacatecas y San Luis Potosí, respectivamente. Sin embargo, cuando se trata de una especie endémica, a la cual no se puede ubicar en otras regiones, determinar la edad de un fósil o de la roca que lo contiene es complicado.

Actualmente, Villaseñor Martínez trabaja en el estudio del Jurásico Superior del norte y del sur de México, y participa en un proyecto internacional para hacer estudios estratigráficos, paleoecológicos, de paleomagnetismo y análisis de las asociaciones faunísticas en el Altiplano de México -Real de Catorce en San Luis Potosí, Mazapil en Zacatecas, así como el estado de Coahuila-, en Veracruz y en parte de Puebla e Hidalgo.

sábado, 1 de agosto de 2015

Iniciarán la exploración en lo que promete ser la nueva meca de los dinosaurios

El Museo de Ciencias Naturales recibirá fondos para trabajar en una zona de Marayes donde esperan rescatar restos fósiles de más de 200 millones de años. Además, explorarán Ischigualasto nuevamente después de 5 años.





















San Juan, 30 de julio.- El lugar promete ser un tesoro paleontológico. Los expertos saben que el espacio guarda fósiles de dinosaurios y otras especies de fines del periodo Triásico y principios del Jurásico, una época de la cual no había restos en esta zona del hemisferio. Las autoridades del Museo de Ciencias Naturales de la UNSJ recibirán fondos de la Secretaría de Ciencia y Técnica para rescatar los huesos de esa zona de Marayes, en Valle Fértil, identificarlos y publicarlos a nivel mundial.

“En 2000 un hombre de Baldes de Leyes me dijo que su hermano había hallado algunos huesos. Fuimos y encontramos los primeros hallazgos”, detalló el paleontólogo Ricardo Martínez, sobre los restos que esconde la zona conocida como la Quebrada del Puma.

A la vez, explicó que “este es un yacimiento increíble. Guarda fauna diversa que no se conocía en el Hemisferio Sur. Son especies que vivieron hace más de 200 millones de años, en el límite entre el Triásico y el Jurásico, en el cual se produjo la extinción y aparición de muchos animales. Sobre este intervalo sólo existían tres hallazgos en el mundo: dos en Estados Unidos y uno en África”.

Los especialistas encontraron allí los primeros restos de un pterosaurius en esta zona del continente. Se trata de animales de pico largo que volaban.

Con el dinero que recibirán, 250.000 pesos, podrán explorar, sacar los restos, limpiarlos y analizarlos, para saber de qué especie y época son. Además, parte de esos fondos se usará para que puedan regresar a explorar a Ischigualasto después de 5 años.

“Por falta de fondos, las exploraciones están frenadas desde hace 5 años en Ischigualasto. Allí, se debe hacer al menos una campaña por año, porque los restos van apareciendo y, si no son rescatados desaparecen como consecuencia de la erosión”, explicó Martínez.

viernes, 31 de julio de 2015

Concluye la XIII Campaña de Excavaciones Paleontológicas en la Sierra de la Demanda (Burgos)



elperiodico.com

El Colectivo Arqueológico-Paleontológico Salense (C.A.S) y el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes han organizado la XIII Campaña de Excavaciones Paleontológicas en la Sierra de la Demanda. en la que se ha trabajado en el yacimiento de icnitas de dinosaurios Sereas 8. Como colaborador científico ha participado el CENIEH (Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana). La Fundación Dinosaurios de Castilla y León financia la actuación.
La campaña se ha desarrollado entre el 14 y el 28 de julio. Los directores de la campaña han sido Fidel Torcida Fernández-Baldor y Rubén Contreras Izquierdo.

En 2014 comenzaron los trabajos de limpieza, consolidación y estudio en Sereas 8, un yacimiento extenso en el que hay documentadas hasta ahora 140 icnitas de dinosaurios (se han encontrado 10 más este año). Se ha encontrado un nuevo rastro saurópodo (grandes herbívoros cuadrúpedos de cuello y cola largos) y 6 de terópodos (carnívoros bípedos).
Asimismo, se han identificado huellas aisladas de saurópodos de pequeño tamaño, cuya relación con los de mayor tamaño será uno de los objetivos de la investigación.
Sin duda los rastros saurópodos de Las Sereas son de especial interés, pues tienen características anatómicas no registradas en otros rastros del planeta. En esta campaña se han recogido datos definitivos sobre la anatomía de las “manos” marcadas en estas huellas. Esta informaicón nueva permitirá plantear una descripción detallada y argumentada de una icnita que no es conocida hasta ahora por los expertos. En otoño comenzarán los trabajos de investigación para la descripción del nuevo tipo de huella, que contará con la participación de Ignacio Diaz Martinez, de la Universidad de Río Negro (Argentina).
El número de huellas de dinosaurios  registradas en Las Sereas hasta esta XIII campaña se acerca a las 800, aunque solo se haya intervenido en 5 de los 14 afloramientos con huellas que se conocen. Es el yacimiento con mayor número de huellas de dinosaurios de Castilla y León.

Con la colaboración del CENIEH se ha realizado un escáner del yacimiento completo en el marco de un comvenio de colaboración firmado en 2014. Asimismo, se ha realizado una fotogrametría detallada de varias huellas de pies y manos de saurópodos. Esta tecnología permite obtener datos precisos de las icnitas y de la superficie del yacimiento que se utilizan actualmente en la investigación más avanzada sobre huellas de dinosaurios.

Una novedad en el proceso de documentación del yacimiento y también con fines divulgativos, ha sido la toma de fotografías aéreas de Sereas 8 con el uso de un dron. Esta actuación ha sido posible gracias a la colaboración de la empresa Novaer de Valladolid.

El siguiente objetivo que se plantea el Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas es el de la protección y conservación del yacimiento, en el que sería deseable y necesaria la participación de instituciones públicas, la iniciativa privada e incluso participación ciudadana. El ejemplo puede ser lo realizado en yacimientos cercanos como Sereas 7 o La Pedraja (Mambrillas de Lara). El lugar donde se enclava el yacimiento reúne una serie de características favorables:
  • Proximidad de 2 yacimientos de la misma edad y con icnitas de interés científico y didáctico  sobresalientes. Asimismo, la ermita visigoda de Quintanilla de las Viñas es otro recurso turístico cercano que se sumaría a la promoción de este lugar con un especial valor patrimonial. Situado al lado de la ruta de San Olav que se está consolidando como atractivo turístico.
  • Fácil integración en la Ruta Tierra de Dinosaurios que se prolonga desde la zona de Lara a Regumiel de la Sierra y que integra al Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes como centro de referencia e interpretación.
  • Fácil acceso desde la carretera y a pie. 

El equipo de excavación estuvo formado por unos 25 investigadores, entre miembros del CAS y del Museo de Dinosaurios, así como colaboradores y voluntarios, estudiantes y diplomados de Biología, Geología, e Historia. Proceden de distintas universidades: Burgos, Zaragoza, León, Salamanca, País Vasco, Barcelona y Cantabria además de una participante   ela Universidad de Ferrara (Italia)


Colaboradores en la XIII Campaña de excavaciones paleontológicas:

La Fundación Dinosaurios cuenta como principal promotor desde su puesta en marcha con el Ayuntamiento de Salas de los Infantes; la Diputación de Burgos mantiene desde hace varios años su compromiso como patrono de la Fundación Dinosaurios.

Esta excavación también se plantea como una acción de Voluntariado Ambiental realizada con la ayuda de Fundación Caja de Burgos a través de su Aula de Medio Ambiente y Obra Social “la Caixa.

Como colaborador científico se cuenta con el CENIEH (Centro Nacional sobre Investigación de la Evolución Humana) que facilita la aplicación en los yacimientos excavados de nuevas tecnologías de documentación científica: escaneado y fotogrametría.

También colabora el  Ejército de Tierra de España con la instalación de redes miméticas que facilitarán el trabajo de los investigadores con protección frente a la radiación solar, y un aljibe isotérmico para tener agua potable a pie de yacimiento.

La empresa Novaer Servicios Técnicos de Valladolid ha realizado una serie de fotografías aéreas del yacimiento con la ayuda de un dron. Su aplicación será sobre todo divulgativa y promocional.

Por último las empresas Talleres Joangar S.L. y Grupo Ureta automóviles se suman al elenco de instituciones y empresas que muestran con su colaboración una sensibilidad especial hacia el patrimonio y las actuaciones destinadas a descubrirlo, protegerlo y ponerlo en valor.

Hallaron fósiles de un reptil volador de más de 200 millones de años


El hallazgo se produjo en la Quebrada del Puma en Caucete. Hasta este viernes no se conocían pterosaurios en el Hemisferio Sur. El gobierno un subsidio y firmó actas con la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Universidad Nacional de San Juan para exploraciones paleontológicas en la provincia.



















El gobernador José Luis Gioja entregó un subsidio de 250.000 pesos a la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación de la UNSJ para el estudio y exploración paleontológica en el yacimiento Quebrada del Puma, en las proximidades de la localidad de Balde de Leyes, en el departamento Caucete. Este nuevo yacimiento es único en el mundo y es allí donde se han descubierto faunas que vivieron antes, durante y después de las extinciones masivas de finales del Período Triásico, hace 200 millones de años.  Para referirse al tema hizo uso de la palabra el jefe del Instituto y Museo de Ciencias Naturales de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNSJ, Ricardo Martínez, quien explicó que “en las campañas exploratorias realizadas hasta el momento se han descubierto más de 15 especies de animales extintos y nuevos para la ciencia. Con la campaña del 2016  se espera encontrar más especies desconocidas, especialmente de reptiles voladores  descubiertos en este yacimiento, que son los únicos conocidos en todo el hemisferio sur. La fauna de fines del triásico es lo que hemos descubierto en la Quebrada del Puma. Allí encontramos los reptiles voladores, como este pterosaurio que mostramos hoy. Cada año que nosotros no hacemos una campaña de investigación es un año en que los fósiles se van destruyendo por la erosión”, dijo el paleontólogo.  Por su parte, el secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación Tulio Del Bono agregó que “el hallazgo de estos restos fósiles es el resultado de más de 15 años de trabajo, por lo que nos sentimos orgullosos. Este subsidio es muy importante para la investigación”.

jueves, 30 de julio de 2015

Dientes de T. Rex tenían forma de sierra

Eran eficientes para quebrar huesos y rasgar carne

Trituraban huesos de otros dinosaurios sin complicaciones. Foto: Archivo
















Al viajar con la mente millones de años hacia la antigüedad e imaginar qué especies dominaron esa época, el primer nombre que viene a la cabeza es el del Tiranosaurio Rex, quien junto al resto de la suborden de dinosaurios terópodos tenía una particular estructura dental que lo convertía en un depredador letal, según reflejan recientes análisis científicos.

Un estudio realizado por la Universidad de Toronto Mississauga (UTM), encabezado por la investigadora Kirstin Brink, estableció que los terópodos tenían una estructura profundamente dentada, que les permitía triturar carne y huesos de otros dinosaurios sin complicaciones.

Brink y sus colegas determinaron que esta dentadura con forma de sierra fue común en los terópodos carnívoros como el Tiranosaurio Rex y el Allosaurus. Otros animales extintos tenían dientes superficialmente similares, pero la particularidad de los terópodos era el orden especial de tejidos dentro de cada diente, que fortalecía y mejoraba la función de ellos. La forma de sierra pronunciada también los hacían mucho más eficientes para quebrar huesos y rasgar carne de grandes animales y reptiles, lo que en definitiva ayudó a que prosperaran durante unos 165 millones de años como los principales depredadores del planeta.























El único reptil que tiene una estructura dental superficial parecida en la actualidad, es el dragón de Komodo, que se encuentra en Indonesia, y que también caza animales más grandes.

"Lo que para mí es fascinante es que todos los dientes de los animales están hecho de los mismos componentes básicos, pero cómo los bloques calzan juntos para formar la estructura de la dentadura, afecta mucho la manera en que el animal procesa su comida", afirmó Brink. "La complejidad escondida de la estructura dental en los terópodos, sugiere que eran muchos más eficientes en manejar a sus presas que lo que pensábamos antes, probablemente contribuyendo a su éxito", agregó.

Brink y sus colegas también resolvieron que la disposición única de estos tejidos dentales no se desarrolló como respuesta a que estos carnívoros masticaban materiales duros. Esto fue determinado al examinar muestras de dientes de dinosaurios que no se habían roto hasta las encías, así como también muestras de dientes de dinosaurios maduros. A diferencia de los humanos, a los reptiles les crecen nuevos dientes durante su vida.

Para realizar su estudio, Brink y sus colegas usaron un microscopio electrónico de barrido y un sincotrón, equipo que permite al usuario entender la composición química de una sustancia, para hacer un análisis de cortes de dientes de ocho terópodos carnívoros, incluyendo al Tiranosaurio Rex, Allosaurus, Coelophysis y al Gorgosaurus. Las muestras fueron recogidas desde varios museos, incluyendo el ROM, el Museo Natural de Ottawa y el Museo Real de Tyrrell en Alberta, Canadá. 


kal

martes, 28 de julio de 2015

Un apasionante viaje a la prehistoria

Circuitos / San Juan


Las geoformas y los fósiles del Valle de la Luna revelan misterios de hace millones de años y recrean un territorio donde vivieron dinosaurios. La semana pasada, la erosión del viento y las lluvias derribó parte de El Submarino, una de las llamativas figuras naturales del Parque Provincial.


El Hongo, en el Valle Provincial Valle de la Luna, San Juan.
















Un gran libro sobre los orígenes de la Tierra, exhibido a cielo abierto sobre el suelo de San Juan, modifica su contenido según los dictados de la erosión del viento y el agua y las marcadas diferencias de temperatura. A 300 kilómetros al noreste de San Juan capital, el paisaje desértico del Parque Provincial Ischigualasto (más conocido como Valle de la Luna) es el único lugar donde las huellas paleontológicas y las formaciones geológicas ponen al descubierto todo el período Triásico –uno de los tres períodos que completan la era Mesozoica– en forma completa y ordenada. Esto es, una antigüedad de entre 180 y 230 millones de años.
















La travesía hacia la prehistoria se empieza a acelerar notablemente por la ruta 510 o, en territorio riojano, a través de la ruta 76, que, 60 kilómetros antes de acercarse al relieve pedregoso del Valle de la Luna, se abre paso entre los murallones rojizos de Talampaya. En este Parque Nacional, tan enigmático como las 60 mil hectáreas del Valle de la Luna, el camino se cuela entre esas moles de piedra de 120 a 150 metros de altura, teñidas por el óxido de los minerales.

Primeras sorpresas

Más allá de la banquina se empiezan a plantar esculturas imprevisibles. Son las llamativas siluetas que –aun en la actualidad– siguen tallando las precipitaciones y los cálidos azotes del siempre enérgico zonda. Una semana atrás, el viento intenso desatado sobre la provincia de San Juan provocó el derrumbe de una de las dos columnas de piedra de la figura popularizada como El Submarino. La columna se asemejaba a un periscopio de unos 50 metros de altura. “Cuando el bloque cayó, se desintegró. Llamativamente, se desplomó la formación más grande. Pero la más endeble era la otra”, explicó Silvio Atencio, interventor del Ente Autárquico Ischigualasto.
















Las vacaciones de invierno sugieren una oportunidad magnífica para observar El Submarino esculpido a nuevo por las fuerzas naturales. Inesperadamente, ese atractivo se suma al ciclo “Música clásica y tango en Ischigualasto”, que animan parejas de bailarines y temas clásicos, populares y típicos, interpretados por la orquesta de cámara Opus 7, en un escenario montado en el Parque Provincial hasta el 26 de julio. La propuesta artística de invierno en Valle de la Luna también contempla atracciones para los chicos. La gran novedad es la muestra “Dinosaurio marioneta”, también hasta el próximo domingo, todos los días de 9 a 16.

El fenómeno se inscribe en las características dinámicas que presenta el Parque. Por eso, es posible suponer que en algún momento el desgaste de la erosión permanente desplomará o modificará el aspecto de las formaciones icónicas que admiran los turistas –El Hongo, El Centinela, La Esfinge, Las Bandejas, El Rey Mago sobre el Camello, El Tablero de Ajedrez, Iglesia Abandonada y El Gusano–, como ocurrió con La Lámpara de Aladino, desdibujada hace dos décadas y media. La imagen de imponencia e inalterabilidad tambalea ante el efecto abrasivo de guijarros y partículas de arena, especialmente en los estratos sostenidos por areniscas. Mientras tanto, las capas carbonosas, que delinean mogotes y rocas, resisten más.
















El recorrido más completo del Valle de la Luna se extiende 40 kilómetros y demanda unas tres horas y media en auto, matizado por varias paradas y caminatas cortas. Sin dudas, las figuras estelares del itinerario son las gigantescas formaciones de piedra y arcilla. El circuito diurno tradicional brinda la posibilidad de acercarse hasta la secuencia de enormes geoformas. Los visitantes suelen permanecer en silencio, observando embelesados esas piezas de extraña belleza esculpidas durante milenios. Otras sensaciones, bien diferentes, despierta el manto oscuro de la noche, cuando se realiza el trekking guiado de dos horas discretamente iluminado por la luna llena.

El solitario paisaje lunar termina de configurarse en el Valle Pintado y la Cancha de Bochas, donde el gris predominante del suelo contrasta con el cielo diáfano de San Juan –reconocido mundialmente por los astrónomos– y las Barrancas Coloradas, que se yerguen sobre la línea del horizonte.

Fauna extinguida

Si bien Ischigualasto todavía atesora muchos secretos, es posible rastrear las huellas de los reptiles más antiguos del planeta y fósiles de especies de fauna extinguida, como el herrerasaurus –un carnívoro que vivió hace 231 millones de años, descripto por Osvaldo Roig en 1963– y el eoraptor lunensis , un saurópodo de no más de un metro de largo y 30 centímetros de altura. Los científicos de la Universidad Nacional de San Juan siguen estudiando meticulosamente el yacimiento arqueológico, en procura de nuevas certezas sobre el pasado más remoto. Algunas conclusiones de su trabajo de campo son transmitidas al público en el flamante Museo de Sitio William Sill, inaugurado el 23 de junio pasado en la mitad del recorrido por el parque.
















Los misterios insondables del Valle de la Luna atrapan en este territorio árido de 50 kilómetros de largo por 15 kilómetros de ancho a turistas, baqueanos, historiadores y científicos. Incluso renombrados geólogos, paleontólogos, antropólogos y biólogos se resignan a llevarse de aquí muchas más incógnitas que certezas. Pero eso sí: indefectiblemente, el impacto visual ante la poderosa presencia de las formas cinceladas en las laderas de las montañas, que impiden cualquier acción transformadora que intente el hombre, provoca conmoción.

De la persistente acción de la naturaleza resultan imponentes murallones, árboles petrificados, fósiles de plantas y dinosaurios y el viento obstinado, que sigue moldeando el paisaje a gusto. Muchos coinciden en señalar que la panorámica más sugerente de Los Colorados (el sector más nuevo de Ischigualasto, del Triásico Superior) se obtiene desde El Hongo. La proporciona el marcado contraste de colores, acentuado cuando atardece. El rojo ladrillo es salpicado por tonalidades verdes y ocres, que resaltan otras figuras estilizadas de piedra. Por fin, el viento parece aquietarse y amaga con dejar de tallar figuras que remiten a tiempos pretéritos. Es apenas un respiro fugaz. Enseguida, vuelve a soplar y el valle entero se sacude.