jueves, 26 de marzo de 2015

Los fósiles de 'Lo Hueco' revelan cómo era el clima de la península en el Cretácico Superior

  • Se ha podido conocer el clima analizando dientes y huesos fósiles
  • La variación de temperaturas entre estaciones era similar al actual
  • Los cocodrilos comían presas de agua salada, pero bebían agua dulce

Ilustración de Lo Hueco, en Cuenca.Óscar Saisidro-Museo de las Ciencias
de Castilla-La Mancha.















rtve.es

Las condiciones climáticas y ecológicas del ecosistema del Cretácico Superior han podido conocerse mediante diversos análisis de dientes y huesos fósiles de dinosaurios, cocodrilos, peces y tortugas del yacimiento de Lo Hueco, en Cuenca.
Un equipo de científicos de la Universidad Complutense de Madrid y del Instituto de Geociencias -en colaboración con la Universidad de Alcalá de Henares y la Universidad Autónoma de Madrid- han podido comparar, por primera vez, los valores isotópicos del carbono en dinosaurios carnívoros y herbívoros.
Así, han sabido que hace unos 70 millones de años, los cocodrilos que habitaban en Lo Hueco comían presas de agua salada, pero bebían agua dulce, mientras que las tortugas se alimentaban de vegetación e invertebrados acuáticos y terrestres.
Son algunas de las conclusiones de un estudio publicado en la revista PLoS ONE cuya autora principal es la investigadora de Paleontología de la UCM y del Instituto de Geociencias CSIC-UCM, Laura Domingo.
El estudio ha podido llevarse a cabo a través de análisis geoquímicos de isótopos estables de carbono y oxígeno en los dientes y huesos fósiles.

Lo Hueco, aguas dulces y saladas

En aquel período Europa era un gran archipiélago, formado por numerosas islas. La península se hallaba en una posición más cercana al Ecuador y Lo Hueco se encontraba en la latitud 31ºN, al sur del 40ºN actual. 
Era una zona de canales arenosos, bañada por aguas dulces y saladas, que se situaba muy cerca de la costa en esos momentos. 
“En aquella época, el clima de la Tierra se caracterizaba por presentar temperaturas más elevadas que en la actualidad, con una elevada concentración de CO2 atmosférico y ausencia de casquetes polares permanentes”, indica Domingo.
El análisis de los isótopos estables de oxígeno en muestras óseas de los animales del yacimiento revela que la variabilidad térmica estacional, calculada como la diferencia entre la temperatura de los meses más cálidos y la temperatura media anual, era similar a la actual.
El equipo llegó a esta conclusión tras cotejar los datos con los registrados en la actualidad en estaciones meteorológicas costeras situadas en una latitud similar a la de Lo Hueco.
“Las temperaturas no permanecían más constantes a lo largo del año que en la actualidad, como sí se ha observado en épocas previas y más cálidas del Cretácico”, compara la científica.

La dieta de los saurópodos

Para averiguar cómo era el medio vegetal y de qué forman se relacionaban los seres vivos con el entorno, los investigadores analizaron también los isótopos de carbono en las muestras seleccionadas, incluyendo materia orgánica fósil.
Los análisis revelan que pudo existir una cubierta vegetal compuesta por árboles, arbustos y hierbas. Además, en este momento ya eran abundantes las plantas con flores, que podrían haber constituido el principal alimento para los saurópodos analizados.
Comparar estas muestras en dinosaurios carnívoros y herbívoros da pistas sobre sus propias relaciones y su posición en la cadena trófica.
“La gran diferencia en el tamaño corporal entre los dromeosaúridos (carnívoros con plumas) y los saurópodos (herbívoros de grandes proporciones) indica que estos últimos no fueron presas factibles para los primeros”, asegura Domingo.
Para saber cómo era la dieta del cocodrilo, los científicos cotejaron los registros obtenidos en Lo Hueco con datos isotópicos actuales de cocodrilos de Luisiana y Florida (Estados Unidos).

Descubren en China un animal de 170 millones de años

Es una salamandra gigante, que mide 83 centímetros y pesa 5,5 kilos. Su especie, de la que quedan pocos ejemplares, es la más antigua del mundo, y existe desde la época de los dinosaurios

















Este animal, considerado un "fósil viviente", permanece inalterado desde el período jurásico, cuando los dinosaurios dominaban la Tierra. Hoy afronta un serio peligro de extinción, por eso causó tanta conmoción que un guardaparques chino hallara un espécimen.

El señor Xiao, como lo dio a conocer el People's Daily Online, lo encontró nadando tranquilamente en un río, en la ciudad de Heyuan, provincia de Guangdong. Asombrado, y sin saber bien qué era, lo sacó por unas horas, le tomó varias fotografías y luego lo devolvió a su entorno natural.

La salamandra gigante es el anfibio más grande del mundo y tiene una antigüedad estimada en 170 millones de años. Su populación decreció drásticamente en los últimos 30 años, porque es un plato muy codiciado por los millonarios chinos, que están dispuestos a pagar fortunas por comerlo una vez en sus vidas.

La cacería de este animal está totalmente prohibida por el Estado, al igual que su ingesta, que puede acarrear penas de hasta diez años de prisión.

En China es considerada una especie mitológica. Se llama "wa wa yu", o "pez bebé", porque hace un ruido similar al llanto de un recién nacido.

Científicos reconstruyen dinosaurio que vivió hace 100 millones

Imagen referencial que muestra la apariencia que podría tener el dinosaurio cuyos
restos se encontraron durante una expedición en Siberia. Foto: Taringa




















elcomercio.com

Agencia EFE

Científicos de la Universidad Estatal de Tomsk han comenzado a reconstruir la espina dorsal de un dinosaurio que vivió hace cien millones de años, después de haber logrado extraer de una roca los restos hallados en 2008. 

Los fragmentos fueron encontrados durante una expedición en la región siberiana de Kemérovo, pero las condiciones en que se encontraban incrustados impidieron extraerlos rápidamente, señaló hoy (24 de marzo de 2015) un comunicado colgado en la página web de la institución. 

Los restos estaban incrustados en una formación rocosa que fue trasladada a un laboratorio de la Universidad, y a lo largo de varios años, los científicos llevaron a cabo una labor minuciosa para extraerlos, agrega la nota. 

"Cuando hicimos el hallazgo, entendimos que ante nosotros teníamos los restos de un dinosaurio herbívoro enorme del grupo de los saurios", señaló el colaborador científico Stepan Ivantsov, experto en ecosistemas del mesozoico y cenozoico. 

"Ahora que el trabajo de extracción de todos los restos ha concluido, podemos decir con seguridad que hemos descubierto una especie completamente nueva, y quizás hasta una raza nueva", añadió.

Señaló que este dinosaurio vivió hace unos 100 millones de años y los ejemplares más grandes podían alcanzar los 30 ó 40 metros de tamaño. El experto afirmó que los científicos están identificando los fragmentos y que pronto habrán podido unir el hueso sacro.

martes, 24 de marzo de 2015

UN NUEVO DOCTOR EN PALEONTOLOGÍA DE DINOSAURIOS

Nuestro colega y amigo José Manuel Gasca, del grupo Aragosaurus (Universidad de Zaragoza) ha leído recientemente su tesis doctoral "Aportaciones al conocimiento sobre los dinosaurios del Barremiense inferior (Cretácico Inferior) de Teruel (España): asociaciones fósiles, sistemática, paleodiversidad y afinidades paleobiogeográficas". La tesis la ha dirigido el Dr. José Ignacio Canudo. El tribunal, que otorgó la máxima calificación de Sobresaliente cum Laude estuvo formado por los doctores Xabier Pereda Suberbiola (UPV/Euskal HerrikoUnivertsitatea), Ana Rosa Soria de Miguel (Universidad de Zaragoza) y Fidel Torcida, director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos).

El ahora flamante Doctor, especializado en paleontología de dinosaurios, defendió con brillantez su trabajo investigador desarrollado a lo largo de varios años de formación científica. Las principales aportaciones de su tesis se centran en los ornitópodos iguanodontios, pues esta tesis doctoral aporta información relevante que incide en la idea de una mayor diversidad de ese grupo en la península Ibérica que la que documentada hasta años recientes. Otros grupos estudiados por J. M. Gasca, como son saurópodos y terópodos, también son útiles en la reconstrucción de la diversidad de los dinosaurios del Cretácico inicial en la península Ibérica. El análisis de todos los datos recopilados ha llevado a plantear hipótesis paleobiogeográficas que actualmente son objeto de un debate interesante como es el de las afinidades de las faunas de vertebrados terrestres del Cretácico inicial ibérico con las faunas de Laurasia y Gondwana.

Precisamente son los ornitópodos los que pueden llevar de regreso a Salas a este especialista: la Universidad de Zaragoza y el Museo de Dinosaurios pretenden desarrollar un proyecto de investigación sobre los abundantes restos de ese clado que se conservan en el Museo salense. Los trabajos previos que se han publicado hasta hoy informan de la posibilidad de que nos encontremos ante especies de dinosaurios aún no descritas por la Ciencia. Por esta razón, pensamos que nos esperan años emocionantes en la investigación sobre los dinosaurios serranos.

Así que nos preparamos para recibir al Dr. Gasca con los brazos abiertos, como en 2003 cuando participó en su primera excavación paleontológica, en los yacimientos icnológicos de Regumiel de la Sierra y de Salas de los Infantes (tuvo la gran suerte de excavar en Costalomo). En ellos disfrutó, sufrió y –quien sabe- probablemente cambió de alguna forma su vocación y su destino científicos.

sábado, 21 de marzo de 2015

XII Concurso de Postales del Museo de Dinosaurios 2015


Podrán participar en este concurso, con uno o más trabajos, todas las personas que lo deseen, admitiéndose únicamente bocetos originales, inéditos y no premiados en ningún otro concurso, con ilustraciones de motivos paleontológicos (relacionados con los dinosaurios) o arqueológicos.

Cada concursante podrá entregar hasta un máximo de 5 bocetos.

Se establecen tres categorías de participación:
  • Modalidad A: personas de menos de 15 años de edad.
  • Modalidad B: personas de 15 años de edad en adelante.
  • Modalidad C: personas con discapacidad.
Bases (pincha aquí)

Un antepasado del cocodrilo fue el máximo depredador antes de los dinosaurios

Reconstrucción del cocodrilo prehistórico 'Carnufex carolinensis'. (Jorge Gonzales)

















Un ancestro de los cocodrilos recién descubierto podría haber llenado una de las principales funciones de los depredadores de América del Norte antes de que los dinosaurios llegaran al continente. 'Carnufex Carolinensis' era un cocodrilomorfo de casi tres metros de alto que vivía en la tierra, caminaba sobre sus patas traseras y probablemente cazaba habitantes más pequeños de los ecosistemas de Carolina del Norte, como reptiles blindados y familiares de mamíferos tempranos.

Paleontólogos de la Universidad Estatal de Carolina del Norte y el Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte, Estados Unidos, recuperaron partes del cráneo de 'Carnufex', de la columna vertebral y la extremidad anterior superior de la Formación Pekin en el condado de Chatham, en Carolina del Norte. Como el cráneo de 'Carnufex' se conservó en pedazos, era difícil visualizar cómo había sido el cráneo completo en vida.

Para obtener una visión más completa de la calavera de 'Carnufex', los investigadores escanearon los huesos individuales con la última tecnología de imagen, un escáner de superficie de alta resolución y crearon así un modelo tridimensional del cráneo reconstruido, utilizando los cráneos más completos de familiares cercanos para llenar las piezas que faltaban. La Formación Pekin contiene sedimentos depositados hace 231 millones de años en el inicio del Triásico Tardío (el Cárnico), cuando lo que hoy es Carolina del Norte era una región ecuatorial húmeda y cálido que se empezaba a separar del supercontinente Pangea.

"Los fósiles de este periodo de tiempo son muy importantes para los científicos, ya que registran la aparición más temprana de cocodrilomorfos y dinosaurios terópodos, dos grupos que primero se desarrollaron en el periodo Triásico, que han logrado sobrevivir hasta nuestros días en forma de cocodrilos y aves", subraya Lindsay Zanno, profesora asistente de investigación en la Universidad de Carolina del Norte, directora del Laboratorio de Paleontología y Geología en el museo y autora principal de un artículo sobre el hallazgo en 'Scientific Reports'.

"El descubrimiento de 'Carnufex', uno de los primeros cocodrilomorfos y más grandes del mundo, añade más información al debate sobre los principales depredadores terrestres a lo largo de Pangea", celebra esta experta. Los depredadores típicos de Pangea incluyen a los rauisúquidos de grandes cuerpos y 'Poposauroidea', temibles primos de antiguos cocodrilos que se extinguieron en el período Triásico.

En el hemisferio sur, "estos animales cazaban junto a los dinosaurios terópodos más tempranos, creando una aglomeración de depredadores", dice Zanno. Sin embargo, el descubrimiento de 'Carnufex' indica que en el norte, los cocodrilomorfos de cuerpo grande, no los dinosaurios, se fueron sumando a la diversidad de los principales nichos de depredadores. "Sabíamos que había demasiados artistas en el escenario del Triásico Tardío --agrega Zanno--. Sin embargo, hasta que desciframos la historia detrás de 'Carnufex', no estaba claro que los primeros ancestros de los cocodrilos se encontraban entre los que competían por los mejores papeles de depredadores anteriores al reinado de los dinosaurios en América del Norte".

A medida que el Triásico llegaba a su fin, la extinción diezmó esta colección de depredadores y sólo los cocodrilomorfos de cuerpo pequeño y los terópodos sobrevivieron. "Los terópodos fueron suplentes preparados para los nichos con vacantes de depredadores cuando cocodrilos de cuerpo grande y sus familiares se retiraron --argumenta Zanno--. Los dinosaurios depredadores ocuparon estos papeles exclusivamente durante los siguiente 135 millones años".

miércoles, 18 de marzo de 2015

La Casa del Cañón acoge ‘Fósiles vegetales del Carbonífero’

Las instalaciones del Río Lobos ofrecen una imagen general de cómo eran los bosques en el norte de Castilla y León el influjo del clima en la formación de los depósitos de carbón que se explotan en la actualidad.

La muestra en la Casa del Parque. / Jta.
















sorianoticias.com

La casa del parque del Cañón del Río Lobos, ubicada en la localidad soriana de Ucero, presenta la exposición ‘Fósiles vegetales del Carbonífero en Castilla y León’, en la que se muestran hasta 75 ejemplares de plantas fósiles y una serie de paneles que ayudarán a entender de una manera global la importancia de estos restos que forman parte del patrimonio paleobotánico y la relación del periodo histórico en el que se formó con la vida, la geología y los paisajes actuales.

Es frecuente encontrar, en las minas y escombreras del norte de Castilla y León, restos fósiles de plantas del periodo Carbonífero que conservan sus estructuras y morfología. Esta exposición recoge muestras encontradas en tres cuencas mineras: Bierzo-Villablino, Norte de León y Sabero Guardo.

El Carbonífero es un periodo de tiempo de la era Primaria o Paleozoica. Durante sus 60 millones de años de duración se produjo un importante desarrollo de la vida en tierra firme. La Península Ibérica mantuvo un clima tropical durante todo este periodo, lo que favoreció el crecimiento de amplias masas de vegetación en zonas pantanosas cercanas a la costa.

Al morir, los restos de esta vegetación se acumulaban bajo el agua de estos espacios. El paso del tiempo y los fenómenos geológicos formaron el carbón que hoy se extrae en estas minas.

Para la creación de esta muestra se han inventariado, durante más de 18 meses, los lugares de interés geológico de la Cordillera Cantábrica, en las provincias de León y Palencia, y se han recogido muestras de fósiles vegetales del Carbonífero.

Estas colecciones se han preparado por la Junta, a través de la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León, para fomentar la educación ambiental en las casas del parque, con el fin de que los monitores que trabajan en las mismas puedan contribuir a sensibilizar sobre la importancia de este patrimonio natural fósil.