viernes, 3 de julio de 2026

Uno de los secretos de la evolución ha sido revelado por unos fósiles de 520 millones de años

El descubrimiento de unos fósiles muy bien conservados en el sur de China demuestra que estos briozoos aparecieron mucho antes de lo que pensábamos

El fondo marino sigue escondiendo muchos secretos
Durante una explosión cámbrica, hace más de 500 millones de años, la vida en la Tierra experimentó una diversificación que dio origen a la mayoría de los principales linajes de animales que conocemos hoy en día. No obstante, durante más de un siglo, la comunidad científica se enfrentó a una ausencia en el registro fósil de este período. Los briozoos, unos pequeños animales que habitan en los arrecifes y fondos marinos, parecían haber aparecido decenas de millones de años más tarde de lo esperado, lo que dejaba una pregunta sin responder relacionada con la reconstrucción de esta etapa evolutiva.

Ahora, un descubrimiento de fósiles en el sur de China aporta información relevante para esclarecer este vacío. Con una antigüedad estimada de unos 520 millones de años, estos restos apuntan a que los briozoos ya estaban presentes durante la explosión cámbrica. Esto, que ha sido publicado en la revista Nature por un equipo internacional de investigadores de China, Suecia, Australia y Alemania, indica que este tipo de invertebrados se desarrollaron antes de lo que se teorizaba. 

El secreto de los arrecifes poco profundos

Una muestra de los briozoos Protomelission gatehousei del Cámbrico temprano
 que han encontrado en el sur de China
Los ejemplares analizados, recuperados en la Formación Xiannüdong, en la provincia de Shaanxi, pertenecen a la especie Protomelission gatehousei y a un nuevo taxón denominado Dayingomelission hexaclitia. La importancia de este descubrimiento radica en el nivel de preservación de los fósiles, que miden apenas unos milímetros. El proceso de fosilización por fosfato permitió conservar estructuras microscópicas y tejidos blandos internos, tales como sacos membranosos, espinas estructurales llamadas estilos e incluso fibras musculares individuales, además de la disposición modular hexagonal que caracteriza a sus esqueletos. 

La razón por la cual estos organismos no habían sido detectados en yacimientos de la misma época parece estar relacionada con el entorno en el que habitaban. Los investigadores asocian estos briozoos a ecosistemas de arrecifes de aguas poco profundas y claras. Dado que los yacimientos del Cámbrico más conocidos por su conservación de tejidos blandos suelen corresponder a zonas de aguas más profundas, este factor ecológico podría explicar por qué estos animales habían eludido el registro de fósiles hasta el momento.

El análisis filogenético de los especímenes sitúa a ambos taxones dentro de la categoría Stenolaemata, uno de los grupos de briozoos que sobreviven en la actualidad. Dado que estos fósiles ya muestran características de una rama avanzada, el origen del filo podría situarse en un periodo anterior, posiblemente en el Ediacárico. De este modo, los nuevos datos no solo ayudan a resolver el debate sobre la identidad de estos organismos, sino que también dan a entender que los sistemas de organización colonial ya se encontraban establecidos en los océanos del Cámbrico temprano.

larazon.es

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