Buscará detalles ocultos en fósiles de Demandasaurus darwini y estudiará otros restos hasta ahora empaquetados en las instalaciones de Salas de los Infantes
Bernat Vila trabaja con un fósil de Demandasaurus. - Foto: Museo de Dinosaurios.
El Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes ha comenzado un nuevo proyecto de investigación sobre el Demandasaurus darwini que permitirá descubrir detalles inéditos, elaborar modelos en 3D y estudiarán huesos inéditos, algunos de ellos parcialmente cubiertos por las rocas del yacimiento Tenadas de los Vallejos II, cerca de Ahedo de la Sierra, del que fue recuperado la mayor parte del esqueleto de este gigante en tres campañas de excavación financiadas por la Junta de Castilla y León, entre 2002 y 2004.
El proyecto, de al menos cinco años de duración, se ha iniciado hace unos meses gracias a unas ayudas de la Diputación Provincial de Burgos, con la especialista Alba Marco y la actual conservadora-restauradora del Museo salense, Caterine Arias. En esta primera fase se estudiarán características anatómicas de sus huesos fósiles con el apoyo de nuevas tecnologías, Así, los fósiles se someterán a tomografías que revelarán detalles ocultos como el número de dientes y su ritmo de reemplazo en maxilar y mandíbula, o las amplias oquedades y cámaras que poseen sus huesos ahuecados. Asimismo, se desarrollarán nuevos análisis filogenéticos (reconstrucción de la historia evolutiva de los seres vivos) y se elaborarán modelos 3D de los fósiles.
En una segunda fase se estudiarán huesos inéditos de Demandasaurus; la mayoría 'momias' de poliuretano -paquetes preparados durante las excavaciones para su protección y transporte hasta los almacenes- pero también otros que están parcialmente recubiertos por la roca del yacimiento.
El Demandasaurus darwini es el dinosaurio que habitó la península ibérica hace unos 125 millones de años. Autor: Andrey Atuchin. / Fundación Dinosaurios CyL.
Un dinosaurio descubierto en la provincia de Burgos vuelve a situarse en el centro de la investigación paleontológica internacional. Tres nuevos estudios publicados en la revista Ciencias de la Tierra han reforzado el papel de Demandasaurus darwinicomo una pieza clave para comprender cómo se desplazaban los grandes dinosaurios herbívoros entre Europa y África durante la primera mitad delCretácico. Los trabajos, presentados inicialmente en el Congreso Internacional Pala-Dino celebrado en San Millán de la Cogolla en 2025, consolidan la relevancia de esta especie descubierta en la Sierra de la Demanda.
Tres estudios para tender puentes entre Europa y África
Las investigaciones han profundizado en distintos aspectos de la fauna que habitó la península ibérica hace unos 125 millones de años. Uno de los estudios revisa los escasos restos conocidos de rebaquisáuridos, que es el grupo de saurópodos al que pertenece Demandasaurus, en Europa, Asia y Norteamérica. Otro analiza dos vértebras dorsales inéditas del ejemplar burgalés, cuyas características anatómicas muestran similitudes con fósiles hallados en África, reforzando la hipótesis de que existieron conexiones entre ambos continentes.
Investigadores trabajando con los restos de dinosaurios en la Sierra de la Demanda, en Burgos. / Museo de Dinosaurios
El tercer trabajo amplía aún más el interés paleontológico de la comarca al estudiar un gran maxilar de un dinosaurio iguanodontio herbívoro descubierto cerca de Villanueva de Carazo. Sus rasgos anatómicos difieren de los conocidos hasta ahora y apuntan a una mayor diversidad de estos dinosaurios en la península ibérica de la que se pensaba hasta la fecha.
Un proyecto para los próximos cinco años
Paralelamente, el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, también en Burgos, ha puesto en marcha un nuevo proyecto de investigación centrado en el Demandasaurus, que durará al menos cinco años y que cuenta con el respaldo de la Junta de Castilla y León y la Diputación de Burgos. El objetivo es recrear una imagen mucho más completa del dinosaurio con tecnologías que hasta hace pocos años eran impensables.
En la primera fase se usarán tomografías para conocer detalles internos de los fósiles, como el número de dientes o el ritmo con el que eran reemplazados, además de realizar análisis filogenéticos y reconstrucciones digitales en tres dimensiones. Después, los especialistas trabajarán en la restauración de huesos han permanecido protegidos muchos años en bloques de roca y poliuretano, con la esperanza de obtener nueva información sobre la anatomía del animal.
Cabe destacar que el Demandasaurus darwini fue descubierto en el yacimiento Tenadas de los Vallejos II, cerca de Ahedo de la Sierra, por el Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas. Desde entonces se ha convertido en una referencia para estudiar la evolución de los saurópodos y los posibles intercambios de fauna entre Europa y África durante el Cretácico inferior, una etapa en la que los continentes presentaban una configuración muy distinta a la actual.
El descubrimiento de unos fósiles muy bien conservados en el sur de China demuestra que estos briozoos aparecieron mucho antes de lo que pensábamos
El fondo marino sigue escondiendo muchos secretos
Durante una explosión cámbrica, hace más de 500 millones de años, la vida en la Tierra experimentó una diversificación que dio origen a la mayoría de los principales linajes de animales que conocemos hoy en día. No obstante, durante más de un siglo, la comunidad científica se enfrentó a una ausencia en el registro fósil de este período. Los briozoos, unos pequeños animales que habitan en los arrecifes y fondos marinos, parecían haber aparecido decenas de millones de años más tarde de lo esperado, lo que dejaba una pregunta sin responder relacionada con la reconstrucción de esta etapa evolutiva.
Ahora, un descubrimiento de fósiles en el sur de China aporta información relevante para esclarecer este vacío. Con una antigüedad estimada de unos 520 millones de años, estos restos apuntan a que los briozoos ya estaban presentes durante la explosión cámbrica. Esto, que ha sido publicado en la revista Nature por un equipo internacional de investigadores de China, Suecia, Australia y Alemania, indica que este tipo de invertebrados se desarrollaron antes de lo que se teorizaba.
El secreto de los arrecifes poco profundos
Una muestra de los briozoos Protomelission gatehousei del Cámbrico temprano que han encontrado en el sur de China
Los ejemplares analizados, recuperados en la Formación Xiannüdong, en la provincia de Shaanxi, pertenecen a la especie Protomelission gatehousei y a un nuevo taxón denominado Dayingomelission hexaclitia. La importancia de este descubrimiento radica en el nivel de preservación de los fósiles, que miden apenas unos milímetros. El proceso de fosilización por fosfato permitió conservar estructuras microscópicas y tejidos blandos internos, tales como sacos membranosos, espinas estructurales llamadas estilos e incluso fibras musculares individuales, además de la disposición modular hexagonal que caracteriza a sus esqueletos.
La razón por la cual estos organismos no habían sido detectados en yacimientos de la misma época parece estar relacionada con el entorno en el que habitaban. Los investigadores asocian estos briozoos a ecosistemas de arrecifes de aguas poco profundas y claras. Dado que los yacimientos del Cámbrico más conocidos por su conservación de tejidos blandos suelen corresponder a zonas de aguas más profundas, este factor ecológico podría explicar por qué estos animales habían eludido el registro de fósiles hasta el momento.
El análisis filogenético de los especímenes sitúa a ambos taxones dentro de la categoría Stenolaemata, uno de los grupos de briozoos que sobreviven en la actualidad. Dado que estos fósiles ya muestran características de una rama avanzada, el origen del filo podría situarse en un periodo anterior, posiblemente en el Ediacárico. De este modo, los nuevos datos no solo ayudan a resolver el debate sobre la identidad de estos organismos, sino que también dan a entender que los sistemas de organización colonial ya se encontraban establecidos en los océanos del Cámbrico temprano.
El hallazgo refuerza la idea de que gigantescos saurópodos cruzaron la Antártida cuando estaba cubierta por bosques.
Barrett et al. 2026
El fósil no está lo suficientemente completo como para revelar a qué especie de dinosaurio pertenecía, pero aun así es sumamente importante por ser el primer hueso de dinosaurio descubierto en la Antártida.
Un equipo de científicos ha confirmado que un fragmento de vértebra encontrado en la Antártida en 1985 pertenece a un titanosaurio de hace unos 82 millones de años, convirtiéndose en el primer fósil de dinosaurio jamás descubierto en el continente antártico. El hallazgo, identificado cuatro décadas después de su recogida, modifica una parte importante de la historia de la paleontología en el extremo sur del planeta.
Lo que durante años se creyó que era el hueso de un reptil marino ha resultado ser el vestigio de uno de los animales terrestres más impresionantes que han existido. El descubrimiento no solo confirma la presencia de saurópodos en la Antártida, sino que también aporta nuevas pistas sobre cómo estos gigantes se dispersaron entre los continentes del antiguo supercontinente Gondwana.
Un fósil olvidado que escondía una sorpresa extraordinaria
La historia comenzó en 1985, cuando una expedición del British Antarctic Survey exploraba la isla James Ross, situada frente a la península Antártica. El objetivo principal era estudiar fósiles marinos capaces de fechar con precisión las rocas del Cretácico Superior. Entre los numerosos restos apareció una pequeña vértebra que fue catalogada rápidamente como perteneciente a un gran reptil marino.
Durante casi cuarenta años nadie sospechó que aquel diminuto fragmento pertenecía en realidad a un dinosaurio. Solo una revisión reciente, liderada por especialistas en saurópodos, permitió comparar la pieza con esqueletos mucho más completos. El análisis reveló que su anatomía corresponde a la cola de un titanosaurio, un grupo de dinosaurios herbívoros de cuello largo que incluye a algunos de los mayores animales terrestres conocidos.
Aunque el fósil está demasiado incompleto para identificar la especie exacta, los investigadores estiman que el ejemplar mediría entre 6 y 7 metros de longitud, un tamaño relativamente modesto para un titanosaurio. No está claro si se trataba de un individuo juvenil o de una especie naturalmente más pequeña.
Pero hay un detalle que sigue intrigando a los paleontólogos: es únicamente el segundo hueso de saurópodo encontrado en toda la Antártida, lo que convierte esta pieza en un testimonio excepcional del ecosistema que existía allí hace millones de años.
Cuando la Antártida era un bosque lleno de dinosaurios
Resulta difícil imaginarlo hoy, rodeada por kilómetros de hielo y sometida a temperaturas extremas, pero durante el Cretácico Superior la Antártida era un paisaje completamente distinto. Hace unos 82 millones de años estaba cubierta por densos bosques templados de coníferas, helechos y palmeras. Aunque los inviernos seguían siendo muy oscuros debido a su elevada latitud, el clima era mucho más suave que el actual y permitía el desarrollo de una rica fauna terrestre.
ANDREW MCAFEE, MUSEO CARNEGIE DE HISTORIA NATURAL Hace más de 70 millones de años, grandes dinosaurios vagaban por los bosques de lo que hoy es la Antártida.
Los paleontólogos ya habían identificado varios dinosaurios en la región, entre ellos el herbívoro Morrosaurus, el acorazado Antarctopelta, el depredador Imperobator y el ave primitiva Vegavis. Sin embargo, los restos de saurópodos seguían siendo extremadamente escasos.
Este nuevo fósil demuestra que los gigantescos titanosaurios también formaban parte de aquellos antiguos bosques australes. La precisión de su datación también resulta especialmente valiosa. El hueso apareció asociado a abundantes amonites, fósiles marinos que permiten fechar con gran exactitud las capas geológicas. Todo indica que el dinosaurio murió en tierra firme y que su cadáver fue arrastrado por un río hasta el mar, donde finalmente quedó enterrado en los sedimentos que millones de años después formarían la roca en la que fue encontrado.
La pieza que puede explicar cómo los titanosaurios conquistaron el hemisferio sur
Más allá de su importancia histórica, el descubrimiento ofrece nuevas pistas sobre uno de los grandes enigmas de la evolución de los dinosaurios gigantes. Los titanosaurios son abundantes en Sudamérica y también aparecen en Nueva Zelanda, pero sorprendentemente apenas existen evidencias de su presencia en Australia durante ese mismo periodo.
La Antártida podría haber actuado como un enorme puente terrestre entre Sudamérica y la antigua Zealandia, permitiendo el desplazamiento de estos gigantes sin necesidad de atravesar Australia. En el Cretácico, la configuración de los continentes era muy diferente. La península Antártica estaba mucho más próxima al extremo sur de Sudamérica y a Zealandia, el antiguo continente del que hoy solo emergen territorios como Nueva Zelanda. Esta conexión geográfica habría facilitado la expansión de numerosas especies antes de que Gondwana terminara fragmentándose definitivamente.
Naturalmente, todavía serán necesarios nuevos fósiles para confirmar esta hipótesis. Sin embargo, cada pequeño hallazgo en la Antártida tiene un valor extraordinario, ya que las condiciones de conservación son muy distintas de las existentes en otros continentes y los restos de dinosaurios siguen siendo excepcionalmente escasos.
El volumen, coordinado por Félix Pérez-Lorente, que constituye el número 37 de la colección Ciencias de la Tierra, reúne en cinco lenguas romances las principales aportaciones científicas del encuentro celebrado en San Millán de la Cogolla
El Demandasaurus darwini del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos) en la portada de la publicación.
El Instituto de Estudios Riojanos (IER) ha publicado ‘Paladino: las lenguas romances y los dinosaurios’, un volumen de 467 páginas que recoge las ponencias y comunicaciones presentadas en el congreso internacional del mismo nombre celebrado en mayo de 2025 en San Millán de la Cogolla. La obra, coordinada por el paleontólogo Félix Pérez-Lorente, se incorpora como número 37 a la colección Ciencias de la Tierra del Instituto.
La publicación constituye el resultado científico del congreso ‘Paladino: las lenguas romances y los dinosaurios. Una revolución en la ciencia’, un encuentro que reunió en La Rioja a especialistas de diversos países con un doble objetivo: presentar investigaciones de vanguardia sobre paleontología de dinosaurios y reflexionar sobre el papel que el español y las demás lenguas romances deben seguir desempeñando en la comunicación del conocimiento científico.
El volumen reúne 18 trabajos redactados en cinco lenguas romances por investigadores de reconocido prestigio internacional. Sus contribuciones abordan aspectos muy diversos de la paleontología, desde el estudio de fósiles directos e indirectos, la icnología o los nuevos hallazgos, hasta cuestiones historiográficas, terminológicas y lingüísticas relacionadas con la evolución de esta disciplina científica.
Más allá de su interés paleontológico, la obra plantea una reflexión sobre el modelo actual de difusión de la investigación científica. Aunque el inglés se ha consolidado como lengua internacional de comunicación académica, los autores defienden que las lenguas romances mantienen plena capacidad para transmitir conocimiento científico con rigor, precisión y riqueza terminológica, favoreciendo además una mayor transferencia social del conocimiento.
En este sentido, el libro reivindica el valor de publicar investigación de calidad en las lenguas maternas de los investigadores y recupera una tradición científica que durante siglos convirtió a las lenguas romances en vehículos fundamentales para el desarrollo del conocimiento en Europa y América.
La elección de La Rioja como sede del congreso no fue casual. La comunidad reúne dos elementos de extraordinario valor simbólico y científico: algunos de los yacimientos de icnitas de dinosaurios más importantes del mundo y el reconocimiento de San Millán de la Cogolla como cuna del castellano. Esa singular combinación convirtió el territorio riojano en el escenario idóneo para un encuentro destinado a estrechar los vínculos entre patrimonio natural, patrimonio lingüístico e investigación científica.
Con esta nueva publicación, el Instituto de Estudios Riojanos refuerza su compromiso con la difusión de la investigación de excelencia y con la edición de obras científicas de referencia, consolidando además el legado documental de un congreso que situó a La Rioja en el centro del debate internacional sobre el futuro de las lenguas romances en la ciencia.
La publicación está dirigida tanto a especialistas en paleontología como a investigadores de la historia de la ciencia, la lingüística y la divulgación científica, y constituye una aportación de gran valor para comprender la evolución de una disciplina que, al igual que la lengua en la que se expresa, continúa transformándose y enriqueciendo nuestro conocimiento del pasado.
El volumen, que se puede consultar en pdf en la web de Publicaciones del IER, ya se puede adquirir en la librería del Instituto (calle Portales, 2) y a través de su página web www.larioja.org/ier.
Tres nuevos estudios sobre los dinosaurios de la Sierra de la Demanda han sido publicados por la revista Ciencias de la Tierra (Instituto de Estudios Riojanos).
Estos trabajos corresponden a las ponencias que se presentaron en el Congreso Internacional Pala-Dino, Las lenguas romances y los dinosaurios: una revolución en la ciencia (mayo de 2025), celebrado en el municipio riojano de San Millán de la Cogolla, cuna del español y del euskera escrito y que alberga los monasterios de Yuso y Suso, Patrimonio de la Humanidad.
El primer trabajo publicado estudia los escasos restos de rebaquisáuridos en el conjunto de Europa, Asia y América del Norte, y profundiza en el papel de Demandasaurus como una referencia obligatoria para entender la evolución de esa familia y los intercambios /migraciones de fauna entre Europa y África en la primera mitad del Cretácico (hace unos 120 millones de años atrás).
El segundo trabajo sobre Demandasaurus se centra en dos vértebras hasta ahora inéditas, y que corresponden a las primeras de la columna dorsal (“espalda” o dorso del animal). Es una zona anatómica hasta ahora poco conocida en rebaquisáuridos; las conclusiones del estudio indican una serie de características de estas vértebras que comparten ejemplares europeos y africanos, claramente emparentados.
Un último estudio publicado es el de un maxilar de un dinosaurio iguanodontio (herbívoro, caracterizado por un dedo pulgar convertido en un fuerte espolón), aparecido cerca de Villanueva de Carazo. Perteneció a un ejemplar de gran tamaño, muy bien conservado. El conjunto de sus características anatómicas es diferente respecto a las especies de iguanodontios conocidos, y aumenta la diversidad de estos en la Sierra de la Demanda, lo que subraya la importancia de los fósiles serranos en el conocimiento de las poblaciones de este grupo de dinosaurios en la península ibérica, en especial de sus relaciones con faunas de Aragón y Comunidad Valenciana.
Demandasaurus darwini procede del yacimiento Tenadas de los Vallejos II, cerca de Ahedo de la Sierra, dentro del Geoparque Sabinares del Arlanza-La Yecla. El Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas, C.A.S., recuperó gran parte de su esqueleto en tres campañas de excavaciones, de 2002 a 2004, con financiación de la Junta de Castilla y León.
El estudio de sus fósiles durante varios años desembocó en 2011 en la descripción de Demandasaurus como una nueva especie de Rebaquisáuridos (saurópodos, herbívoros cuadrúpedos, de gran tamaño), emparentados con el famoso Diplodocus. Su impacto científico fue inmediato, pues es la primera especie de esa familia que se ha localizado en el antiguo supercontinente de Laurasia (los actuales Europa, Asia y América del Norte). Demandasaurus, además, constituye una prueba sólida del intercambio migratorio de dinosaurios entre Europa y África ocurrido hace unos 125 millones de años aprox. (durante la primera mitad del Cretácico). A día de hoy sigue siendo una especie imprescindible para entender la evolución y la expansión geográfica de los Rebaquisáuridos, y sus citas en revistas especializadas son innumerables.
Desde el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes se ha planteado un nuevo proyecto de investigación sobre Demandasaurus. En una primera fase se estudiarán características anatómicas de sus huesos fósiles con el apoyo de nuevas tecnologías, Así, los fósiles se someterán a tomografías que revelarán detalles ocultos como el número de dientes y su ritmo de reemplazo en maxilar y mandíbula, o las amplias oquedades y cámaras que poseen sus huesos ahuecados. Asimismo, se desarrollarán nuevos análisis filogenéticos (reconstrucción de la historia evolutiva de los seres vivos) y se elaborarán modelos 3D de los fósiles.
En una segunda fase del proyecto se estudiarán huesos inéditos de Demandasaurus; actualmente la mayoría de ellos forman parte de “momias” de poliuretano: paquetes preparados durante las excavaciones para su protección y transporte hasta el Museo salense. También se estudiarán otros fósiles que no habían sido preparados y están parcialmente recubiertos por la roca del yacimiento. Desde hace pocos meses, con la ayuda de subvenciones de la Diputación de Burgos, estos fósiles han comenzado a ser tratados por especialistas como Alba Marco y la actual conservadora-restauradora del Museo salense, Caterine Arias.
El proyecto se ha iniciado en 2025 y se prevé una duración de, al menos, cinco años. En el equipo científico formado se integran paleontólogos de origen diverso: los doctores José Ignacio Canudo (Universidad de Zaragoza), Bernat Vila (Institut Català de Paleontologia), Mattia Antonio Baiano (CONICET-UNRN-Museo Ernesto Bachmann, Argentina) y Fidel Torcida (Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes).
Sin duda, Demandasaurus es uno de los dinosaurios de mayor trascendencia en la paleontología europea. Como muestra su alto número de citas científicas o las frecuentes visitas al Museo salense de investigadores de distintos países para estudiar sus fósiles (p. ej. Argentina, EEUU o Reino Unido). Una nueva especie de dinosaurios para la Ciencia que, junto a otras descritas en la Sierra de la Demanda burgalesa (Europatitan eastwoodi, Foskeia pelendomun) explican la singularidad y alto valor patrimonial que atesora esta comarca y que posee un potencial de investigación asegurado para varias décadas.
Desde el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes esta serie de proyectos sirve para mostrar la vitalidad de una institución municipal que ha llegado a conseguir una trascendencia y una proyección internacionales, y que celebra en 2026 su XXV Aniversario con la continuidad de proyectos y trabajos que puede disfrutar la sociedad en forma de conocimiento y ocio. Y con el convencimiento de que su actividad investigadora y de divulgación científica tiene un largo futuro por delante, con un beneficio social, cultural, educativo y económico para la comarca serrana y -como único museo castellano y leonés de estas características-, para Castilla y León.
La revista Ciencias de la Tierra ha publicado tres nuevos estudios paleontológicos que refuerzan el valor científico de la Sierra de la Demanda a nivel global. Las investigaciones profundizan en el papel del Demandasaurus darwini como pieza clave para comprender las migraciones de fauna entre Europa y África durante el Cretácico, analizando restos inéditos de su columna dorsal que demuestran su parentesco con ejemplares africanos. Asimismo, se ha documentado un maxilar de un gran dinosaurio iguanodontio hallado en Villanueva de Carazo, cuyas características anatómicas exclusivas amplían de forma notable la biodiversidad de herbívoros registrada en la península ibérica.
Excavación Demandasaurus en 2002
Descubierto en el yacimiento Tenadas de los Vallejos II, el Demandasaurus marcó un hito al convertirse en la primera especie de su familia localizada en el antiguo supercontinente de Laurasia. Para exprimir todo su potencial científico, el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de investigación a cinco años. Esta iniciativa aplica nuevas tecnologías para realizar análisis filogenéticos, generar modelos tridimensionales y efectuar tomografías computarizadas que desvelarán detalles ocultos en los huesos, como las cámaras de aire internas o el ritmo de reemplazo dental del espécimen.
En la actual fase del proyecto, un equipo internacional de especialistas trabaja en la restauración de fósiles que aún permanecían protegidos en bloques de excavación o cubiertos por sedimento rocoso. La reactivación de estos trabajos coincide con el XXV Aniversario del Museo de Dinosaurios, consolidando a la institución burgalesa como un referente en la divulgación científica y la conservación del patrimonio. Los hallazgos sitúan a la comarca serrana a la vanguardia de la paleontología europea, asegurando un foco de atracción para investigadores internacionales y un motor de desarrollo cultural y económico para Castilla y León.
El Demandasaurus es objeto de un nuevo proyecto de investigación. Procede del yacimiento Tenadas de los Vallejos II, cerca de Ahedo de la Sierra. El Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas, C.A.S., recuperó gran parte de su esqueleto en tres campañas de excavaciones, de 2002 a 2004.
Equipo investigador de los yacimientos de dinosaurios en la Sierra de la Demanda con Baiano, Torcida, Canudo y Vila
Tres nuevos estudios sobre los dinosaurios de la Sierra de la Demanda han sido publicados por la revista Ciencias de la Tierra (Instituto de Estudios Riojanos) https://libreriaier.larioja.org/colecciones/907-paladino-las-lenguas-romances-y-los-dinosaurios.html. Corresponden a las ponencias que se presentaron en el Congreso Internacional Pala-Dino, Las lenguas romances y los dinosaurios: una revolución en la ciencia (mayo de 2025), celebrado en el municipio riojano de San Millán de la Cogolla, cuna del español y del euskera escrito y que alberga los monasterios de Yuso y Suso, Patrimonio de la Humanidad.
Baiano trabajando con Demandasaurus
El primer trabajo publicado estudia los escasos restos de rebaquisáuridos en el conjunto de Europa, Asia y América del Norte, y profundiza en el papel de Demandasaurus como una referencia obligatoria para entender la evolución de esa familia y los intercambios /migraciones de fauna entre Europa y África en la primera mitad del Cretácico (hace unos 120 millones de años atrás).
El segundo trabajo sobre Demandasaurus se centra en dos vértebras hasta ahora inéditas, y que corresponden a las primeras de la columna dorsal (“espalda” o dorso del animal). Es una zona anatómica hasta ahora poco conocida en rebaquisáuridos; las conclusiones del estudio indican una serie de características de estas vértebras que comparten ejemplares europeos y africanos, claramente emparentados.
Excavación Demandasaurus 2003
Un último estudio publicado es el de un maxilar de un dinosaurio iguanodontio (herbívoro, caracterizado por un dedo pulgar convertido en un fuerte espolón), aparecido cerca de Villanueva de Carazo. Perteneció a un ejemplar de gran tamaño, muy bien conservado. El conjunto de sus características anatómicas es diferente respecto a las especies de iguanodontios conocidos, y aumenta la diversidad de estos en la Sierra de la Demanda, lo que subraya la importancia de los fósiles serranos en el conocimiento de las poblaciones de este grupo de dinosaurios en la península ibérica, en especial de sus relaciones con faunas de Aragón y Comunidad Valenciana.
Un dinosaurio de enorme repercusión científica, objeto de un nuevo proyecto de investigación.
Demandasaurus darwini procede del yacimiento Tenadas de los Vallejos II, cerca de Ahedo de la Sierra, dentro del Geoparque Sabinares del Arlanza-La Yecla. El Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas, C.A.S., recuperó gran parte de su esqueleto en tres campañas de excavaciones, de 2002 a 2004, con financiación de la Junta de Castilla y León.
El estudio de sus fósiles durante varios años desembocó en 2011 en la descripción de Demandasaurus como una nueva especie de Rebaquisáuridos (saurópodos, herbívoros cuadrúpedos, de gran tamaño), emparentados con el famoso Diplodocus. Su impacto científico fue inmediato, pues es la primera especie de esa familia que se ha localizado en el antiguo supercontinente de Laurasia (los actuales Europa, Asia y América del Norte). Demandasaurus, además, constituye una prueba sólida del intercambio migratorio de dinosaurios entre Europa y África ocurrido hace unos 125 millones de años aprox. (durante la primera mitad del Cretácico). A día de hoy sigue siendo una especie imprescindible para entender la evolución y la expansión geográfica de los Rebaquisáuridos, y sus citas en revistas especializadas son innumerables.
Bernat Vila trabajando con Demandasaurus
Desde el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes se ha planteado un nuevo proyecto de investigación sobre Demandasaurus. En una primera fase se estudiarán características anatómicas de sus huesos fósiles con el apoyo de nuevas tecnologías, Así, los fósiles se someterán a tomografías que revelarán detalles ocultos como el número de dientes y su ritmo de reemplazo en maxilar y mandíbula, o las amplias oquedades y cámaras que poseen sus huesos ahuecados. Asimismo, se desarrollarán nuevos análisis filogenéticos (reconstrucción de la historia evolutiva de los seres vivos) y se elaborarán modelos 3D de los fósiles.
En una segunda fase del proyecto se estudiarán huesos inéditos de Demandasaurus; actualmente la mayoría de ellos forman parte de “momias” de poliuretano: paquetes preparados durante las excavaciones para su protección y transporte hasta el Museo salense. También se estudiarán otros fósiles que no habían sido preparados y están parcialmente recubiertos por la roca del yacimiento. Desde hace pocos meses, con la ayuda de subvenciones de la Diputación de Burgos, estos fósiles han comenzado a ser tratados por especialistas como Alba Marco y la actual conservadora-restauradora del Museo salense, Caterine Arias.
El proyecto se ha iniciado en 2025 y se prevé una duración de, al menos, cinco años. En el equipo científico formado se integran paleontólogos de origen diverso: los doctores José Ignacio Canudo (Universidad de Zaragoza), Bernat Vila (Institut Català de Paleontologia), Mattia Antonio Baiano (CONICET-UNRN-Museo Ernesto Bachmann, Argentina) y Fidel Torcida (Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes).
Excavaciones en uno de los yacimientos de la Demanda.
Sin duda, Demandasaurus es uno de los dinosaurios de mayor trascendencia en la paleontología europea. Como muestra su alto número de citas científicas o las frecuentes visitas al Museo salense de investigadores de distintos países para estudiar sus fósiles (p. ej. Argentina, EEUU o Reino Unido). Una nueva especie de dinosaurios para la Ciencia que, junto a otras descritas en la Sierra de la Demanda burgalesa (Europatitan eastwoodi, Foskeia pelendomun) explican la singularidad y alto valor patrimonial que atesora esta comarca y que posee un potencial de investigación asegurado para varias décadas.
Desde el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes esta serie de proyectos sirve para mostrar la vitalidad de una institución municipal que ha llegado a conseguir una trascendencia y una proyección internacionales, y que celebra en 2026 su XXV Aniversario con la continuidad de proyectos y trabajos que puede disfrutar la sociedad en forma de conocimiento y ocio. Y con el convencimiento de que su actividad investigadora y de divulgación científica tiene un largo futuro por delante, con un beneficio social, cultural, educativo y económico para la comarca serrana y -como único museo castellano y leonés de estas características-, para nuestra Comunidad Autónoma.
La revista 'Ciencias de la Tierra' publica los últimos hallazgos sobre los fósiles de la Sierra de la Demanda, mientras el Museo de Salas inicia un ambicioso proyecto con tecnología 3D y tomografías para desenterrar restos inéditos
Bernat Vila, investigador del Institut Català de Paleontologia, trabajando con Demandasaurus. (Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes)
La Sierra de la Demanda, en la provincia de Burgos, consolida su posición como un territorio clave para la paleontología internacional. La revista Ciencias de la Tierra (del Instituto de Estudios Riojanos) ha publicado tres nuevos estudios científicos centrados en los dinosaurios de esta comarca burgalesa.
Los trabajos recogen las ponencias presentadas en el Congreso Internacional Pala-Dino, celebrado en San Millán de la Cogolla, y arrojan nueva luz sobre las especies que habitaron la provincia hace millones de años.
Dos de las investigaciones publicadas se centran de forma específica en el Demandasaurus, una especie de rebaquisáurido (saurópodo, herbívoro cuadrúpedo de gran tamaño emparentado con el Diplodocus) que se ha convertido en una referencia mundial. El primer trabajo profundiza en los escasos restos de esta familia en Europa, Asia y América del Norte, situando al ejemplar burgalés como una pieza obligatoria para entender las migraciones de fauna entre Europa y África durante la primera mitad del Cretácico, hace unos 120 millones de años.
Nuevas pistas sobre el pasado africano de Burgos
El equipo investigador y la excavación de Demandasaurus de 2002. (Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes)
El segundo estudio analiza dos vértebras dorsales inéditas de Demandasaurus. Al tratarse de una zona anatómica poco conocida hasta ahora en este grupo de dinosaurios, las conclusiones han sido reveladoras: los ejemplares europeos y africanos comparten características que demuestran de forma sólida que estaban claramente emparentados.
Por último, el tercer artículo científico describe un maxilar muy bien conservado de un dinosaurio iguanodontio de gran tamaño hallado cerca de Villanueva de Carazo. Este herbívoro, caracterizado por tener el dedo pulgar convertido en un fuerte espolón, presenta rasgos anatómicos diferentes a los de otras especies conocidas. Este hallazgo no solo amplía la diversidad de la Sierra de la Demanda, sino que estrecha las relaciones de estas poblaciones de la península ibérica con las faunas de Aragón y la Comunidad Valenciana.
Un gigante bajo el escáner: arranca un proyecto a cinco años
Más allá de estas publicaciones, el Demandasaurus darwini —cuyos fósiles fueron recuperados entre 2002 y 2004 en el yacimiento Tenadas de los Vallejos II (Ahedo de la Sierra), dentro del Geoparque Sabinares del Arlanza-La Yecla— vuelve a ser el centro de atención. El Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes ha puesto en marcha un nuevo proyecto de investigación que se extenderá al menos hasta 2030.
Excavación del Demandasaurus de 2003. (Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes)
En una primera fase, los científicos utilizarán tecnologías de última generación como tomografías y modelos 3D. Estas pruebas médicas aplicadas a los fósiles permitirán revelar detalles internos ocultos, como el número exacto de dientes, su ritmo de reemplazo en la mandíbula o las oquedades de sus huesos ahuecados.
La segunda fase del proyecto consistirá en estudiar huesos que aún permanecen inéditos. Muchos de ellos se encuentran todavía protegidos en «momias» de poliuretano (los paquetes que se preparan en las excavaciones para su transporte) o cubiertos parcialmente por la roca original del yacimiento. Gracias al apoyo económico de la Diputación de Burgos, especialistas como Alba Marco y la conservadora-restauradora del museo, Caterine Arias, han comenzado a liberar y tratar estos fósiles.
El equipo científico encargado de este desarrollo está compuesto por investigadores de prestigio internacional, como los doctores José Ignacio Canudo (Universidad de Zaragoza), Bernat Vila (Institut Català de Paleontologia), Mattia Antonio Baiano (CONICET-UNRN-Museo Ernesto Bachmann de Argentina) y Fidel Torcida (Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes).
XXV Aniversario con proyección internacional
El Demandasaurus comparte el protagonismo de la comarca con otras especies únicas descritas en la zona, como el Europatitan eastwoodi y la Foskeia pelendomun. Este patrimonio atrae de forma recurrente a investigadores de países como Estados Unidos, Reino Unido o Argentina hasta las instalaciones de Salas de los Infantes.
La llegada de estos nuevos proyectos coincide con una fecha muy especial: el Museo de Dinosaurios celebra su XXV Aniversario. Desde la institución municipal destacan que este hito demuestra la vitalidad de un centro que ha logrado trascendencia internacional y que busca revertir su actividad investigadora en un beneficio social, cultural, educativo y económico directo para toda la comarca serrana y para Castilla y León.
Tres investigaciones sobre el 'Demandasaurus' y un iguanodontio hallado en la comarca consolidan la relevancia internacional de este patrimonio paleontológico. El Museo de Dinosaurios de Salas impulsa además un proyecto a cinco años que aplicará nuevas tecnologías al estudio de restos inéditos
Excavación que culminó con el hallazgo de fósiles del 'Demandasaurus'. / C.A.S.
Los fósiles de dinosaurios de la Sierra de la Demanda mantienen a la comarca entre los grandes referentes de la paleontología internacional. La publicación de tres nuevos estudios científicos sobre ejemplares hallados en la zona y el inicio de un nuevo proyecto de investigación centrado en el 'Demandasaurus' refuerzan el papel que desempeñan estos yacimientos para comprender la evolución y la expansión de algunos de los grandes dinosaurios herbívoros durante el Cretácico.
Las tres investigaciones acaban de publicarse en la revista Ciencias de la Tierra, editada por el Instituto de Estudios Riojanos, y recogen las ponencias presentadas en el Congreso Internacional 'Pala-Dino. Las lenguas romances y los dinosaurios: una revolución en la ciencia', celebrado el pasado mes de mayo en San Millán de la Cogolla. Los trabajos vuelven a poner el foco en los hallazgos realizados en la zona burgalesa y en su trascendencia para la comunidad científica.
Dos de esos estudios tienen como protagonista al 'Demandasaurus darwini', el saurópodo descubierto en el yacimiento de Tenadas de los Vallejos II, junto a Ahedo de la Sierra. El primero revisa los escasos restos de rebaquisáuridos conocidos en Europa, Asia y Norteamérica y confirma que esta especie constituye una referencia imprescindible para explicar la evolución de este grupo de dinosaurios y los intercambios faunísticos entre Europa y África hace unos 120 millones de años.
Equipo de investigadores en el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes: Baiano, Torcida, Canudo y Vila./ Museo de Dinosaurios.
El segundo trabajo analiza dos vértebras dorsales hasta ahora inéditas, pertenecientes a una región anatómica muy poco conocida entre los rebaquisáuridos. El estudio identifica rasgos comunes entre ejemplares europeos y africanos, reforzando las evidencias sobre el estrecho parentesco existente entre ambas faunas durante el Cretácico inferior.
La tercera investigación se centra en el maxilar de un gran dinosaurio iguanodontio localizado cerca de Villanueva de Carazo. Sus características anatómicas difieren de las especies conocidas hasta la fecha, lo que, según el comunicado de prensa remitido por el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, amplía la diversidad de este grupo en la Sierra de la Demanda y confirma el valor de los fósiles burgaleses para reconstruir la evolución de estas poblaciones en la península ibérica y sus relaciones con otros yacimientos de Aragón y la Comunidad Valenciana.
Junto a estas publicaciones, el ya mencionado Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes puso en marcha en 2025 un nuevo proyecto de investigación dedicado al 'Demandasaurus', cuya duración prevista es de, al menos, cinco años. La primera fase contempla la realización de tomografías de los fósiles para estudiar aspectos internos hasta ahora desconocidos, como la dentición, el ritmo de sustitución de los dientes o las cavidades presentes en los huesos, además de nuevos análisis filogenéticos y la elaboración de modelos tridimensionales.
Posteriormente, se abordará el estudio de numerosos restos inéditos que permanecen protegidos desde las campañas de excavación realizadas entre 2002 y 2004 o que aún conservan parte de la roca original. Estos trabajos de preparación ya han comenzado gracias al apoyo económico de la Diputación de Burgos y permitirán ampliar el conocimiento sobre una especie cuya relevancia científica no ha dejado de crecer desde su descripción en 2011.
El denominado Centro Cultural será la tercera sala de exposiciones de Burgos y contará con cuatro espacios diferentes. Buscan que esté abierto a principios del próximo año tras una inversión de 200.000 euros.
Exposición de fotografías del fondo de EFE celebrada en el Fórum Evolución. TOMÁS ALONSO
El espacio ya tiene nombre, Centro Cultural del Fórum, y potentes exposiciones con las que arrancar aunque aún le faltan las obras de adecuación de un espacio que habitualmente se dedica a la organización de espacios comerciales que acompañan a los grandes Congresos o ferias de tipo comercial. Pero el espacio se someterá a una transformación para contar con cuatro espacios expositivos que "permitan dar polivalencia y mantener exposiciones diferentes", explicó la presidenta de ProBurgos, Andrea Ballesteros.
El Consejo de Administración de la Sociedad de Promoción presentó el inicio de expediente y pliegos para la contratación mixta del suministro e instalación de elementos expositivos y servicios de diseño que adecúen esta segunda planta como espacio expositivo con cuatro áreas diferenciadas. Tiene un presupuesto en torno a los 200.000 euros, supondrán la creación de un acceso independiente y esperan abrirlo en el primer trimestre de 2027.
Por otro lado, ProBurgos entreteje la difusión del potencial industrial de Burgos con la captación de talentos y el despertar de vocaciones tecnológicas e industriales. Para ello, amplía la oferta entre escolares de Primaria que ya se realizaba con las visitas al espacio expositivo de la Industria a Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional. Bajo el título 'La industria que nos une' se plantean visitas a complejos fabriles y complementar así la parte ya incluida en el programa de La Ciudad también Enseña.
Por otro lado, el consejo de la entidad ha aprobado la coorganización del VI Encuentro Tecnológico Industria 4.0 en colaboración con la Asociación Digital Innovation Hub Industry 4.0 (DIHBU) que es "una oportunidad para reforzar la imagen del Burgos industrial e innovador". También se solicita el patrocinio de la Bienal Fundación Caja de Burgos en su primera edición ya que se ajusta a la "estrategia de promoción de la ciudad en una iniciativa sigular que genera notoriedad", expuso Ballesteros. Un proyecto cultural ya en marcha que incluirá el potencial de 36 artistas del ámbito contemporáneo con el espacio urbano.
Las primeras reconstrucciones del megalosaurio lo representaban erróneamente como un cuadrúpedo, como las esculturas instaladas en la Gran Exposición de Londres. Crédito: Welcome Images / Wikimedia Commons
Elias Ashmole fue un erudito del siglo XVII que, aparte de fundar la Philosophical Society de Oxford y la Royal Society de Londres, creó el museo que lleva su nombre, el Ashmolean Museum of Art and Archaeology, a partir de su bien nutrida y variopinta colección particular. Como además tenía gran afición a la alquimia, no sólo mantuvo estrecha relación con uno de los grandes alquimistas y científicos de su época sino que lo puso al frente de dicho museo como primer director: Robert Plot, otro sabio versado en química, biología, matemáticas, protoarqueología, geología e incluso derecho que fue el primero en describir y documentar un hueso de dinosaurio, aunque él lo atribuyó a un gigante.
El Museo Ashmolean es una institución perteneciente a la Universidad de Oxford, la segunda de ese tipo vinculada a un centro universitario (la primera fue el Kuntsmuseum Basel, de la Universidad de Basilea) y el primer museo de Gran Bretaña que tuvo carácter público. Fue precisamente la universidad la que en 1678 decidió dar el paso museístico para exponer la donación que el año anterior le había hecho el mencionado Elias Ashmole de su gabinete de curiosidades (o cuarto de maravillas, como se denominaba entonces a las salas y habitaciones domésticas destinadas a albergar las colecciones de sus dueños, fueran arqueológicas, minerales, etnográficas, botánicas, animales, artísticas, de rarezas del mundo, etc.).
Aunque su sede actual de la calle Beaumont es algo posterior, construida entre 1841 y 1845, el Ashmolean Museum fue inaugurado en 1683 en Broad Street, en el edificio conocido como Old Ashmolean, que hoy alberga al Museo de la Historia de la Ciencia. Se trataba del primer inmueble hecho ex profeso para esa función -exigencia de Ashmole- y en sus salas se reunían piezas representativas de todas aquellas disciplinas que los sabios de entonces consideraban científicas. Eso incluía, como hemos explicado muchas veces, algunas que hoy están separadas o directamente relegadas, como la filosofía y la alquimia. El polifacético Elias Ashmole las practicó casi todas.
Nacido en la localidad inglesa de Lichfield en 1617, fue político, militar, anticuario, abogado, médico, coleccionista, francmasón (él ideó algunos de los ritos iniciáticos de esa secta), astrólogo y alquimista. Esta última afición le debió de poner en contacto con otra ilustre mente de su tiempo, también inglés y multidisciplinar aunque veintitrés años más joven: Robert Plot, natural de Borden (Kent), licenciado y máster en Letras y Artes que primero ejerció de profesor y luego pasó a ser decano y vicerrector en la Magdalen Hall, al mismo tiempo que preparaba su doctorado en Derecho
Civil. Lo obtuvo en 1671, pasando entonces al University College, el colegio universitario más antiguo de Oxford.
Plot, al igual que Ashmole, también se interesó por numerosas disciplinas científicas, caso de la historia natural y las antigüedades, en una época en la que la arqueología todavía no existía como tal. El entusiasmo y el afán de saber contrarrestaban la ausencia de técnicas que llegarían posteriormente, así que, ayudado por el rector y el obispo, Plot salía regularmente al campo en busca de ejemplares minerales y fósiles, que constituían los elementos sobre los que se sustentaban los avances en geología. No obstante, él pensaba que los segundos no eran más que cristalizaciones de sales que adoptaban formas caprichosamente zoomorfas, pues pensaba que la Tierra tenía capacidad para ello en lo que denominaba virtus formativa.
Dibujo del Scrotum humanum, posible fémur de megalosaurio, tal como apareció en la Natural history of Oxfordshire de Plot, cuya portada vemos a la derecha. Crédito: Dominio público / Wikimedia Commons
Entre sus errores más patentes está el de atribuir a un gigante -como los reseñados por Plinio- el enorme fémur que encontró en una de esas excursiones y que no se identificaría hasta mucho después como perteneciente a un dinosaurio; un megalosaurio probablemente, aunque se ha perdido.
Su primera idea fue que pertenecía a un elefante llevado por los romanos durante la conquista de Britania -se sabe que el emperador Claudio montaba sobre uno- y entraba dentro de lo imaginable para aquellos tiempos pioneros, pero al cabo de casi un siglo otro naturalista llamado Richard Brookes le dio una vuelta de tuerca cómica al asunto cuando decidió que aquel hueso era en realidad lo que quedaba del escroto de un coloso, quizá un patriarca bíblico, de ahí que lo bautizase como Scrotum humanum.
Pese a todo, las piezas que recopilaba eran de gran valor; por eso se ganó el apodo de Learned Dr. Plot (algo así como «Erudito Dr. Plot») y la Royal Society -fundada, recordemos, por Ashmolean- le nombró secretario en 1677. Esa institución también le designó, junto al físico y anticuario William Musgrave, editor de su revista (Philosophical Transactions, la más importante del mundo de carácter científico; en ella publicaron Newton, Darwin y Faraday) entre 1682 y 1684. Entremedias de esta etapa editora obtuvo asimismo la plaza de primer Keeper («conservador») del recién creado Museo Ashmolean, en el que amplió competencias como primer profesor de química de su bien equipado laboratorio.
En aquel siglo XVII en el que la Ilustración empezaba a dar pasos incipientes, química y alquimia aún se consideraban estrechamente relacionadas, hasta el punto de que uno de los productos que sus practicantes buscaban con tanto afán como ingenuidad era el alkahest, un hipotético disolvente universal (entendiendo por disolvente la sustancia que facilita una disolución o mezcla molecular) que fuera una alternativa al agua.
Robert Plot figura con honores en el Dinosaur Isle Museum de la isal de Wight. Crédito: N.Cayla / Wikimedia Commons
Se suponía que el alkahest era capaz de disolver los metales y reducir todos los cuerpos terrestres a la materia original (éter) de la que estaban formados, incluyendo las almas. Al extraer de las sustancias compuestas sus virtudes y propiedades fundamentales, los alquimistas esperaban obtener valiosas propiedades curativas.
Ésa fue, junto a la transmutación de la materia en oro, la razón de que la alquimia cobrase nuevos bríos ese siglo y el siguiente, en parte gracias al impulso que le dio Jan Baptist van Helmont, considerado fundador de la química neumática (la que estudiaba las propiedades de los gases y la composición de la materia) y continuador del trabajo de Paracelso, quien propuso una etimología árabe para el término alkahest y que, había elaborado una fórmula con cal, alcohol y carbonato de potasio.
Plot, que hizo su propia fórmula a partir de aguardiente de vino, se unió así a una nutrida lista de alquimistas obsesionados con esa búsqueda, como sus compatriotas Thomas Henshaw, George Starkey, Robert Hamilton, Robert Child y ThomasVaughan, más otros como Frederick Clod, Johann Rudolf Glauber, etc.
En 1684, el mismo año en que terminó su labor al frente de la revista Philosophical Transactions, Plot publicó un tratado sobre el origen de los manantiales. Titulado De fontium origine, en él atribuía su origen a canales subterráneos excavados por las aguas marinas. Dos años más tarde sacó un nuevo libro centrado en un tema muy diferente: The Natural History of Staffordshire, en el que se adentraba en el terreno de la arqueología con algunos errores propios del incipiente nivel que todavía tenía ésta, como confundir restos romanos con sajones, pero en cuyas páginas incluía otras cuestiones que fueron de gran interés para la comunidad científica.
Por ejemplo, la primera descripción del cisne polaco (Cygnus olor morpha immutabilis), una variante de cisne mudo cuyas crías presentan plumas blancas y patas grises debido al leucismo o insuficiencia de pigmentación debido a un gen recesivo que le produce esa mutación. O la reseña de una doble puesta de sol observable desde Leek (una ciudad de Staffordshire, el distrito natal de Ashmole). O la celebración de la Abbots Bromley Horn Dance, una danza folklórica navideña de Staffordshire alusiva a la historia de Robin Hood: seis bailarines portan cornamentas de reno mientras los otros cuatro representan a Lady Marian, un bufón, un caballo de madera y un arquero.
En 1687 el arzobispo de Canterbury nombró a Plot notario público y secretario del Tribunal de Caballería de Su Majestad (un tribunal de derecho civil que derivaba de la antigua Curia Militaris y la posterior Earl Marshal’s Court; tenía jurisdicción en asuntos de heráldica y su sede estaba en Norfolk). Tres años después renunció a su puesto en Oxford para casarse con la londinense Rebecca Burman. El matrimonio se estableció en una hacienda de Sutton Barne, que proporcionó a Plot la tranquilidad que necesitaba para escribir The Natural History of Middlesex and Kent, obra que quedó inacabada.
A principios de 1695 recibió un nuevo cargo, el de Mowbray Herald of Arms Extraordinary («Heraldo de Armas Extraordinario de Mowbray», oficial de armas), seguido a los dos días de otro, registrador del College of Arms (o Herald’s College, «Colegio de Heraldos», corporación real formada por oficiales de armas y máxima autoridad heráldica). Sin embargo le quedaba poco, ya que los cálculos renales que padecía con cierta frecuencia terminaron por quitarle la vida. Ese mes de septiembre realizó una de sus excursiones arqueológicas por Anglia, pero fue la última y falleció en abril de 1696. Ashmole lo había hecho cuatro años antes de unas fiebres contra las que no sirvió el remedio que se había autorrecetado; colgarse tres arañas del cuello.