domingo, 19 de abril de 2026

CONFERENCIA: "Homo sapiens en la encrucijada" por Fernando Valladares

Demanda Ciencia 2026

Sábado 11 de abril. 20h. Teatro-auditorio de Salas de los Infantes.

El ser humano ha protagonizado un despegue cultural y tecnológico que en la actualidad no es capaz de controlar. ¿Recuperaremos el control evitando los mayores percances? Diagnóstico y posibles salidas ante un desafío auto-impuesto.


Fernando Valladares es investigador del CSIC y profesor en la Universidad Rey Juan Carlos. Es un científico altamente citado por sus investigaciones sobre la biodiversidad y los impactos del cambio climático. En 2021 recibe el Premio Jaume I y el Premio de Comunicación Ambiental de la Fundación BBVA. En 2023 publicó el libro “La recivilización” que reúne buena parte de su pensamiento. En 2024 recibe el Planet Earth Award de la Alianza de los Científicos del Mundo, y la medalla de oro de la Cruz Roja por su labor divulgadora y de conciencia ecosocial, la cual puede seguirse en redes y en fernando.valladares.info

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jueves, 16 de abril de 2026

PÓDCAST · CONFERENCIA: 'HOMO SAPIENS EN LA ENCRUCIJADA' · FERNANDO VALLADARES

NUEVO EPISODIO DE PÓDCAST · MUSEO DE DINOSAURIOS DE SALAS DE LOS INFANTES

Fernando Valladares en el Teatro-Auditorio 'Gran Casino'
de Salas de los Infantes charlando con el numeroso público 
asistente. / C.A.S. 
Conferencia impartida en Salas de los Infantes el día 11 de abril de 2026. El ser humano ha protagonizado un despegue cultural y tecnológico que en la actualidad no es capaz de controlar. ¿Recuperaremos el control evitando los mayores percances? Diagnóstico y posibles salidas ante un desafío auto-impuesto. Fernando Valladares es investigador del CSIC y profesor en la Universidad Rey Juan Carlos. Es un científico altamente citado por sus investigaciones sobre la biodiversidad y los impactos del cambio climático. En 2021 recibe el Premio Jaume I y el Premio de Comunicación Ambiental de la Fundación BBVA. En 2023 publicó el libro “La recivilización” que reúne buena parte de su pensamiento. En 2024 recibe el Planet Earth Award de la Alianza de los Científicos del Mundo, y la medalla de oro de la Cruz Roja por su labor divulgadora y de conciencia ecosocial, la cual puede seguirse en redes y en fernando.valladares.info

El pasado sábado el público que se acercó al auditorio de Salas de los Infantes pudo disfrutar de una magnífica conferencia ofrecida por el doctor Fernando Valladares.

Explicó con rigor científico qué está ocurriendo con el clima, y lo que  significa eso para nuestra sociedad y nuestro futuro como especie.

Valladares insistió en que no estamos ante una amenaza lejana, sino ante una realidad actual, en una fase donde los impactos son visibles y acumulativos.

La humanidad se encuentra en una encrucijada histórica: seguir con el modelo actual (consumo, crecimiento ilimitado) o transformarlo profundamente. El problema no es solo climático, sino de sistema (energía, economía, consumo).

Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos).
Subrayó la inacción política pese a décadas de evidencia científica clara. Las cumbres climáticas (COP) generan compromisos, pero no cambios reales. No basta sólo con pequeños cambios individuales. Recalcó que las soluciones requieren cambios estructurales profundos del sistema energético, modelo económico y de políticas públicas y plantea un decrecimiento sostenible planificado y democrático de la producción y el consumo para equilibrar la economía con los límites ecológicos del planeta.

Todo un lujo haber contado con un especialista de primer nivel y que expone los asuntos de manera tan pedagógica.

Al día siguiente pudo visitar nuestro Museo, acompañado de su director Fidel Torcida.

open.spotify.com

domingo, 12 de abril de 2026

CONCURSO INTERNACIONAL DE ILUSTRACIONES CIENTÍFICAS DE DINOSAURIOS

La Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León, anuncia que este año no celebrará el CONCURSO INTERNACIONAL DE ILUSTRACIONES CIENTÍFICAS DE DINOSAURIOS (cuya primera edición se remonta a 2009). 

Esta decisión viene motivada por una serie de circunstancias que atañen directamente a los objetivos y contenidos del concurso, y que entendemos como problemáticos y con necesidad de ser aclarados y resueltos. Entre ellos, la utilización de la Inteligencia Artificial, IA, cuyo uso (y/o abuso) en una actividad creativa, como es la paleoilustración científica, percibimos como negativa para esa profesión. Otros aspectos relativos a derechos de las ilustraciones ganadoras y su difusión irregular en internet u otros medios y foros públicos son temas que nos preocupan y queremos resolver o mejorar en su caso. Hemos decidido realizar en breve un proceso de consulta con profesionales de la ilustración científica para plantearles nuestras inquietudes y propuestas y obtener unos criterios que concuerden con los mayoritarios en dicha profesión.

Otro aspecto que queremos decidir es sobre la periodicidad del concurso, con la idea previa de convertirlo en bienal.

Agradecemos el interés de todas las personas que os interesáis por esta y otras actividades de la Fundación Dinosaurios CyL, o incluso tenéis un compromiso económico con nuestros proyectos, y esperamos seguir contando con vuestro apoyo.

www.fundaciondinosaurioscyl.com

sábado, 11 de abril de 2026

El huevo fósil de Lystrosaurus cambia lo que sabemos sobre el origen de los mamíferos

El huevo fósil de Lystrosaurus demuestra que los antepasados de los mamíferos ponían huevos, aportando la primera evidencia directa sobre el origen de la reproducción mamífera tras décadas de debate científico.

El hallazgo, datado en unos 250 millones de años, incluye un embrión perfectamente conservado y ha sido analizado con tecnología avanzada del Sincrotrón Europeo (ESRF), lo que ha permitido observar estructuras óseas microscópicas imposibles de detectar hasta ahora.

Este descubrimiento no solo resuelve una incógnita evolutiva, sino que también ofrece una clave sobre cómo algunas especies lograron sobrevivir a la extinción masiva del Pérmico-Triásico, la más devastadora de la historia, que eliminó hasta el 90% de las especies del planeta.

El Lystrosaurus vivió en el período Triásico, poco después de la gran extinción masiva del Evento de extinción del Pérmico-Triásico.

Era un animal de aspecto robusto y contaba con un pico córneo muy parecido al de una tortuga. Al ser uno de los supervivientes de aquella catástrofe global y se extendió por amplias regiones del antiguo supercontinente Gondwana.

El huevo fósil de Lystrosaurus demuestra que los antepasados de los mamíferos ponían huevos

El hallazgo del huevo fósil supone un avance clave en la comprensión de la evolución de los mamíferos.

Hasta ahora, los científicos solo podían inferir que los antepasados de los mamíferos ponían huevos a partir de comparaciones con reptiles y monotremas actuales, pero no existía una prueba directa.

Gracias a este fósil, los investigadores confirman que especies como el Lystrosaurus se reproducían mediante huevos, resolviendo una de las preguntas más persistentes en paleontología.

El huevo fósil de Lystrosaurus demuestra que los antepasados de los mamíferos ponían huevos, cerrando un debate científico abierto durante décadas.

Tecnología avanzada para observar lo invisible

El fósil fue descubierto en 2008, pero durante años no pudo analizarse en detalle debido a limitaciones tecnológicas.

El uso del Laboratorio Europeo de Radiación Sincrotrón (ESRF) ha permitido obtener imágenes de alta resolución del embrión, revelando huesos diminutos y estructuras internas con precisión microscópica.

Este nivel de detalle ha confirmado que la cría murió dentro del huevo, algo que hasta ahora solo se sospechaba. Además, el análisis ha permitido deducir características clave de su desarrollo, lo que aporta información inédita sobre la biología de estos animales.

Huevos grandes y sin leche: una reproducción diferente

El estudio revela que el Lystrosaurus ponía huevos relativamente grandes en comparación con su tamaño corporal. En los animales actuales, este tipo de huevos contienen más yema, lo que proporciona nutrientes suficientes para el desarrollo completo del embrión sin necesidad de cuidados parentales posteriores.

Esto sugiere que estas especies no producían leche, a diferencia de los mamíferos modernos, lo que marca una diferencia fundamental en la evolución reproductiva. Además, los investigadores apuntan que los huevos probablemente tenían cáscara blanda, un rasgo que explica por qué este tipo de fósiles es extremadamente raro.

Clave de supervivencia tras la mayor extinción de la Tierra

El fósil fue descubierto en 2008, pero durante años no pudo analizarse en detalle debido a limitaciones tecnológicas.

El contexto en el que vivió el Lystrosaurus es uno de los más extremos de la historia del planeta. La extinción del Pérmico-Triásico, ocurrida hace unos 252 millones de años, eliminó hasta el 90% de las especies marinas y el 70% de las terrestres, provocando un colapso global de los ecosistemas.

Sin embargo, el Lystrosaurus no solo sobrevivió, sino que se convirtió en una de las especies dominantes. Esto se explica por características como su reproducción rápida, huevos resistentes a la desecación y crías precoces capaces de sobrevivir por sí mismas desde el nacimiento.

Adaptación extrema: el secreto del éxito evolutivo

Los investigadores destacan que las crías de Lystrosaurus nacían en una fase avanzada de desarrollo. Esto les permitía alimentarse de forma independiente, escapar de depredadores y alcanzar rápidamente la madurez reproductiva.

En entornos hostiles con altas temperaturas, sequías prolongadas y escasez de recursos, estas características eran clave para la supervivencia.

El huevo fósil de Lystrosaurus demuestra que los antepasados de los mamíferos ponían huevos, pero también revela que su éxito evolutivo se basó en una estrategia de vida rápida y altamente adaptativa.

Un descubrimiento con impacto en la ciencia actual

Más allá de la paleontología, este hallazgo tiene implicaciones para comprender los desafíos actuales. Los científicos subrayan que estudiar cómo las especies sobrevivieron a cambios climáticos extremos en el pasado puede ayudar a predecir respuestas ante la crisis climática actual.

En un contexto donde el planeta enfrenta transformaciones rápidas, estos datos aportan una perspectiva a largo plazo sobre resiliencia y adaptación. El huevo fósil de Lystrosaurus demuestra que los antepasados de los mamíferos ponían huevos, pero también que la capacidad de adaptación ha sido siempre clave para la supervivencia en la Tierra.

Este descubrimiento no solo amplía el conocimiento sobre Lystrosaurus, sino que también obliga a replantear aspectos fundamentales de la evolución de los vertebrados: desde estos antiguos reptiles mamiferoides hasta la diversidad de mamíferos de hoy.

ecoticias.com

viernes, 10 de abril de 2026

65 millones de años más tarde, la gente está de luto por la extinción de los dinosaurios

(CNN) - Los dinosaurios han sido temibles y fascinantes, pero ¿también trágicos?

En 1921, un paleontólogo del Museo Nacional de Historia Natural preparó el
esqueleto de una cría de dinosaurio hallada en Montana. Se creía que el esqueleto
tenía entre 7 y 8 millones de años. Pierce Archive LLC/Buyenlarge/Getty Images
Esas criaturas prehistóricas que se extinguieron hace unos 65 millones de años están siendo recordadas en línea por aficionados a los dinosaurios que lamentan su extinción masiva. Los fans editan imágenes animadas de crías de dinosaurio o herbívoros de cuello largo en pleno cortejo (en su mayoría extraídas de la reciente docuserie de Netflix “Los dinosaurios”) y les añaden música melancólica. “El mundo debería haber sido suyo”, lamentó un espectador en los comentarios.

Otro usuario de TikTok opinó que los dinosaurios no saben que “los encontramos y los amamos con todo nuestro corazón”. Otros se preguntaron cómo podían pasar por alto criaturas que ni siquiera conocían.

Pero los humanos tenemos la costumbre de proyectar nuestras propias emociones en la historia de los dinosaurios. Nuestros gigantescos antepasados ​​desaparecidos han servido en la imaginación como villanos de películas de monstruos, compañeros de preescolar, amigos o mascotas gigantes. Los niños pequeños memorizan datos importantes sobre ellos; los ricos invierten o derrochan fortunas comprando sus huesos. No paran de aparecer en los cines: este verano, volverán a caminar entre los humanos en una misteriosa película protagonizada por Anne Hathaway y Ewan McGregor.

Cuando la ciencia afirmó que los dinosaurios eran primitivos y de sangre fría, los humanos interpretaron su desaparición como prueba de la superioridad de los mamíferos inteligentes y de sangre caliente. Sin embargo, a finales del siglo XX, la idea de que los dinosaurios se extinguieron por ser lentos y estúpidos se desmoronaba por dos razones: cada vez más fósiles indicaban que poseían metabolismos elevados y un comportamiento sofisticado, y la evidencia geológica sugería que habían sido aniquilados por el impacto de un asteroide, en lugar de haber desaparecido gradualmente debido a deficiencias evolutivas.

En 2019, una voluntaria trabajaba en la conservación del cráneo de un Tyrannosaurus
rex en el laboratorio de Paleontología del Museo Burke en Seattle.
Genna Martín/San Francisco Chronicle/AP
Si los dinosaurios eran fuertes e inteligentes y si los humanos no merecían heredar la Tierra de ellos, entonces su extinción en un extraño accidente cósmico representa una pérdida inimaginable. ¿Qué pasaría si los humanos también perdieran su dominio sobre el planeta? ¿Y si, en nuestro caso, resultara ser culpa nuestra?

A principios de los noventa, la comedia “Dinosaurs” comenzó como un programa infantil sobre una familia obrera de dinosaurios antropomórficos y terminó con los personajes enfrentándose a una muerte segura en una profunda congelación causada por el desarrollo urbanístico desmedido. Fue una mirada poco sutil, pero premonitoria al nuevo papel de los dinosaurios como avatares de los humanos que viven lo que se siente como su propio apocalipsis insidioso: podríamos llamarlo ansiedad de extinción.

“Duraron mucho tiempo, tuvieron un éxito enorme y fueron muy diversos, pero ahora [a excepción de las aves] han desaparecido”, dijo Chris Manias, historiador de la Ciencia del King’s College de Londres, autor de un libro sobre la paleontología en la vida pública. “Refuerzan la idea de que incluso las criaturas más poderosas y espectaculares, y los mundos más extraordinarios, tienen un final”.

¿Por qué tememos, respetamos y lloramos a los dinosaurios?

Según Manias, los humanos siempre han sentido fascinación por los dinosaurios porque su mera existencia parece más extraña que la ficción.

Los humanos de la era prehistórica tenían una idea de la existencia de los dinosaurios, aunque no sabían muy bien qué pensar de sus monstruosos huesos. Pero la paleontología no despegó realmente hasta el siglo XIX, cuando se descubrieron fósiles más completos y los expertos comenzaron a llamar dinosaurios a estas enormes criaturas con aspecto de lagarto, según Vicky Coules, investigadora de la Universidad de Bristol en el Reino Unido, quien estudia cómo los dinosaurios se convirtieron en iconos visuales. La idea de que compartíamos un planeta común impactó a la gente de la época.

"The Dinosaurs" no es nada escrupulosa a la hora de representar la muerte
de los dinosaurios. Netflix
A mediados del siglo XIX, el escultor británico Benjamin Waterhouse Hawkins construyó enormes maquetas de dinosaurios basadas en fósiles y fragmentos, aunque se parecían más a reptiles actuales que a los gigantes que hoy conocemos. Su altura y tamaño aterrorizaban y fascinaban a los espectadores, lo que les valió a los dinosaurios un lugar permanente en el imaginario popular, según Coules.

En su mayor parte, esa imaginación giraba en torno a encontrar formas para que humanos y dinosaurios coexistieran. En 1864, en “Viaje al centro de la Tierra”, de Julio Verne, se imaginaba a exploradores encontrando criaturas parecidas a dinosaurios viviendo bajo tierra. Casi cien años después, Los Picapiedra adoptaron al simpático Dino como mascota. Barney enseñó a los niños a compartir.

Un paleontólogo desentierra una vértebra cervical de Dimetrodon
durante una expedición, en Texas, en 2010.
James Nielsen/Houston Chronicle/AP

Pero la era contemporánea de los dinosaurios llegó con el estreno en 1993 de la adaptación cinematográfica de “Jurassic Park”. El thriller de Steven Spielberg retrató a los dinosaurios como “criaturas activas, dinámicas y sociales”, cambiando nuestra concepción de la vida primitiva en la Tierra, según Manias. No se trataba de los lagartos torpes y poco inteligentes de Waterhouse Hawkins, que se extinguieron por no haber evolucionado. Los dinosaurios de Spielberg eran astutos, rápidos y cazaban humanos por diversión.

La visión de Spielberg revolucionó el panteón de la prehistoria, elevando al velociraptor, en ese momento desconocido, al estrellato de taquilla y ganándole un lugar en las camisetas de un equipo de expansión de la NBA. También demostró el poder de los efectos especiales generados por computadora para crear imágenes de dinosaurios convincentes y realistas, dando inicio a la era de los documentales de naturaleza con dinosaurios sintéticos.

En un cajón de la colección del Laboratorio de Paleontología del
Museo Burke, en Seattle, se conservan dientes de Tyrannosaurus rex.
 Genna Martín/San Francisco Chronicle/AP

El temible T. rex alguna vez inspiró terror. Pero los entusiastas de los dinosaurios que publican ediciones dramáticas en TikTok parecen identificarse con el depredador prehistórico.

“Si reflexionamos sobre nuestras experiencias viviendo una policrisis global, intentar conectar con seres de hace incontables años que sufrieron una serie de grandes desastres a lo largo de su historia, como cambio climático a gran escala, crisis ecológicas y, finalmente, el impacto catastrófico de un asteroide, nos ayuda a poner nuestro mundo actual en perspectiva”, dijo Manias.

Según Coules, la creciente simpatía por los dinosaurios también podría ocultar una “sensación de pesar por un mundo perdido”: “La sensación de que sabemos que existieron durante cientos de millones de años como formas de vida terrestres dominantes, y, sin embargo, incluso ellos desaparecieron. ¡Nosotros solo llevamos unos pocos miles de años y, por el momento, nuestra existencia se siente bastante precaria!”.

Las series dramáticas sobre dinosaurios son una fórmula ganadora, incluso
 para docuseries animadas como "Planeta Prehistórico". Apple TV
“Tal vez comparar los acontecimientos mundiales actuales con la extinción de los dinosaurios demuestre que los humanos no somos los legítimos dueños del mundo”, afirmó Manias. “Los dinosaurios se encontraban en una situación similar y, en su mayoría, desaparecieron hace mucho tiempo. Todavía compartimos planeta con las aves, descendientes vivas de los dinosaurios, y existen miles de millones de ellas, dispersas por todos los continentes de la Tierra. Tal vez la historia de los dinosaurios debería infundirnos esperanza”, comentó Stephen Brusatte, profesor de Paleontología en la Universidad de Edimburgo y asesor de las películas de “Jurassic World”.

“Si bien solemos asociar a los dinosaurios con la extinción, en realidad son grandes supervivientes”, afirmó. “La trayectoria de la prehistoria es larga y tiende hacia la supervivencia y la resistencia”.

cnnespanol.cnn.com

jueves, 9 de abril de 2026

Conferencia: "Homo sapiens en la encrucijada" a cargo de Fernando Valladares

Dentro del ciclo Demanda Ciencia 2026, el sábado 11 de abril tendremos en Salas de los Infantes (Burgos) a Fernando Valladares (https://linktr.ee/fervalladares) uno de los científicos españoles más prestigiosos que investiga sobre cambio climático. 

El ser humano ha protagonizado un despegue cultural y tecnológico que en la actualidad no es capaz de controlar. ¿Recuperaremos el control evitando los mayores percances? Diagnostico y posibles salidas ante un desafío auto-impuesto.

Fernando Valladares es investigador del CSIC y profesor en la Universidad Rey Juan Carlos. Es un científico altamente citado por sus investigaciones sobre la biodiversidad y los impactos del cambio climático. En 2021 recibe el Premio Jaume I y el Premio de Comunicación Ambiental de la Fundación BBVA. En 2023 publicó el libro “La recivilización” que reúne buena parte de su pensamiento. En 2024 recibe el Planet Earth Award de la Alianza de los Científicos del Mundo, y la medalla de oro de la Cruz Roja por su labor divulgadora y de conciencia ecosocial, la cual puede seguirse en redes y en fernando.valladares.info


martes, 7 de abril de 2026

Trabajo sobre una de las piezas del yacimiento de Vallazamorra · Fundación Caja Rural Burgos

CONVENIO DE COLABORACIÓN ENTRE LA FUNDACIÓN PARA EL ESTUDIO DE LOS DINOSAURIOS EN CASTILLA Y LEÓN Y LA FUNDACIÓN CAJA RURAL BURGOS

Inicio del proceso de restauración y consolidación de una de las piezas del yacimiento de Vallazmorra (Hortezuelos, Burgos) dentro del convenio de colaboración entre la Fundación Dinosaurios CyL y Fundación Caja Rural Burgos.


fundaciondinosaurioscyl.com

Geolodía Burgos 26: Carazo: Un valle de cine con caballeros, cowboys y mucha geología

Lugar: Carazo.

Fecha: Domingo 10 de mayo de 2026.

Punto de encuentro: Pista de petanca de Carazo a las 10:00h.

Qué es Geolodía

Geolodía es una iniciativa de divulgación en la que se realizan excursiones geológicas de campo guiadas por geólog@s, gratuitas y abiertas a todos los públicos.

Cada año se realiza un Geolodía por cada provincia el primer o segundo fin de semana de mayo. Los Geolodías tienen lugar en entornos de gran interés geológico y ofrecen una información sencilla pero rigurosa. Permiten ver esos lugares con “ojos geológicos” y entender cómo funciona la Tierra sobre la que vivimos y de cuyos recursos naturales dependemos. Quienes participan comprenden también el valor de nuestro patrimonio geológico y la necesidad de protegerlo.


























Guía de campo: descargar aquí.

Ruta: cliquea aquí.

geolodia.es

viernes, 3 de abril de 2026

Unos fósiles en China retrasan el origen de los animales complejos 4 millones de años

Hasta ahora, los científicos pensaban que la diversificación de los animales complejos había ocurrido durante la llamada explosión cámbrica. Pero un equipo de investigadores ha descubierto restos en la región de Yunnan (China) que demuestran que evolucionaron mucho antes de lo que indicaban hasta ahora las pruebas fósiles.

Reconstrucción de la biota de Jiangchuan (hace unos 554-539 Ma). / Xiaodong Wang.

Los hallazgos en un yacimiento fósil recién descubierto en el suroeste de China han transformado la comprensión de cómo surgió la vida animal compleja en la Tierra y revela que muchos grupos animales clave ya habían evolucionado antes del inicio del período Cámbrico. El estudio, dirigido por investigadores del Museo de Historia Natural y del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Oxford (Reino Unido), así como de la Universidad de Yunnan en China, se publica en la revista Science.

Uno de los acontecimientos clave de la historia de la Tierra fue la rápida diversificación de la vida animal, que dio lugar a un aumento espectacular de la complejidad y la diversidad a partir de formas de vida más simples. Hasta ahora, se pensaba que esto había ocurrido al inicio del período Cámbrico, en un acontecimiento conocido como la explosión cámbrica, que comenzó hace unos 535 millones de años. Sin embargo, el nuevo estudio retrasa este marco temporal al menos 4 millones de años, hasta el final del período Ediacárico.

Nuestro descubrimiento cierra una importante laguna sobre las primeras fases de la diversificación animal
Gaorong Li, Universidad de Oxford

“Nuestro descubrimiento cierra una importante laguna sobre las primeras fases de la diversificación animal. Por primera vez, hemos demostrado que muchos animales complejos, que normalmente solo se encuentran en el Cámbrico, ya estaban presentes en el período Ediacárico, lo que significa que evolucionaron mucho antes de lo que indicaban hasta ahora las pruebas fósiles”, dice en un comunicado Gaorong Li, investigador de la Universidad de Oxford y líder del estudio.

500 millones de años de antigüedad

El descubrimiento se hizo en la llamada biota de Jiangchuan, en la provincia de Yunnan, al suroeste de China, donde se recuperaron más de 700 especímenes fósiles, con una antigüedad de entre 554 y 539 millones de años.

Fósil similar a un Haootia (un cnidario primitivo —el filo que incluye a las medusas,
las anémonas de mar y los corales—) procedente de la biota de Jiangchuan
 (de hace unos 554-539 millones de años)/ Gaorong Li.
Los nuevos fósiles fueron descubiertos por un grupo de investigación de la Universidad de Yunnan, dirigido por el profesor Peiyun Cong y el profesor asociado Fan Wei, quienes llevan casi diez años buscando diversos fósiles de animales del Ediacárico. Ya se sabía que las rocas del este de Yunnan contenían fósiles, pero hasta ahora solo se habían hallado restos de algas, y no de animales.

“Tras años de trabajo de campo, finalmente encontramos varios yacimientos con las condiciones adecuadas en los que se conservan fósiles de animales”, dice Fan.

Así, el yacimiento fósil reveló una comunidad diversa de organismos del Ediacarano, tanto formas animales nuevas y aún no descritas como grupos conocidos del periodo Cámbrico. Lo más llamativo es que el equipo internacional identificó fósiles que se cree que son los parientes más antiguos conocidos de los deuterostomados, el grupo más amplio que hoy incluye a vertebrados como los seres humanos y los peces. Es decir, por primera vez, los nuevos fósiles sitúan el registro fósil de los deuterostomados en el período Ediacarano.

“La mayor parte de la vida animal actual presenta simetría bilateral, lo que les permite llevar estilos de vida activos, como excavar o nadar. Los bilaterales alcanzaron una diversidad asombrosa durante la explosión cámbrica, pero son poco frecuentes en el período Ediacárico”, explica a SINC Ross Anderson, investigador de la Universidad de Oxford y coautor del trabajo.

Amplia gama de estilos de vida

Según Anderson, durante este periodo, la mayor parte de las pruebas provienen de fósiles de huellas (madrigueras y rastros) “que nos dicen poco sobre los organismos que las dejaron”. “En la biota de Jiangchuan encontramos una diversidad de bilaterales con una amplia gama de estilos de vida, incluyendo estilos de vida activos, como los que dejaron los fósiles de huellas, pero también bilaterales sésiles, lo que demuestra que los bilaterales ya eran ecológicamente diversos en el Ediacárico. Entre estos encontramos fósiles que se asemejan mucho a los deuterostomados, que por lo demás no se ven en el registro fósil hasta decenas de millones de años más tarde, lo que demuestra que nuestros parientes cercanos ya se estaban diversificando hace más de 540 millones de años”, dice el investigador.

Entre los fósiles se encontraban otros grupos ancestrales, como animales bilaterales con forma de gusano junto con fósiles poco comunes interpretados como las primeras medusas de peine

Frankie Dunn, del Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford afirmó en un comunicado: “La presencia de estos ambulacrarios en el período Ediacárico es realmente emocionante. Ya hemos encontrado fósiles que son parientes lejanos de las estrellas de mar y los pepinos de mar, y seguimos buscando más. El descubrimiento de fósiles de ambulacrarios en la biota de Jiangchuan también significa que los cordados —animales con columna vertebral— también debieron de haber existido en esa época”.

Entre los fósiles se encontraban otros grupos ancestrales, como animales bilaterales con forma de gusano (que presentan simetría bilateral), algunos con complejas adaptaciones alimentarias, junto con fósiles poco comunes interpretados como las primeras medusas de peine.

Muchos especímenes mostraban combinaciones novedosas de rasgos anatómicos (como tentáculos, tallos, discos de fijación y estructuras alimentarias que pueden voltearse del revés) que no coinciden con ninguna especie conocida del Ediacárico o del Cámbrico. “Por ejemplo, ¡un espécimen se parece mucho al gusano de arena de Dune!”, añade el investigador.

Referencia:

Gaorong Li et al. The dawn of the Phanerozoic: a transitional fauna from the late Ediacaran of Southwest China. Science (2026).

jueves, 2 de abril de 2026

Durante años creímos que estos fósiles mostraban los primeros embriones animales de la Tierra. Un nuevo estudio dice que quizá estábamos entendiendo mal una pieza clave de la evolución

Parecían una especie de fotografía microscópica de los primeros animales de la Tierra. Pero cuanto más se analizan, menos encajan con esa historia. Un nuevo estudio acaba de poner en duda una de las teorías más fascinantes sobre cómo empezó la vida compleja.

© ResearchGate.
Hay descubrimientos científicos que seducen tanto que cuesta soltarlos. Estos fósiles eran uno de ellos. Diminutos, casi perfectos, conservados con un nivel de detalle que parecía desafiar al tiempo, llevaban décadas ocupando un lugar casi mítico en la historia de la evolución. Para muchos investigadores, representaban algo extraordinario: embriones de animales de hace más de 600 millones de años, una prueba casi directa de que la vida compleja había comenzado mucho antes de la famosa explosión cámbrica.

Era una idea potentísima. También muy bonita. Y, como suele pasar en ciencia, precisamente por eso había que volver a ponerla a prueba.

Unos fósiles demasiado perfectos para no cambiar la historia

© John A. Cunningham / University of Bristol.

Todo gira en torno a la biota de Weng’an, un yacimiento del sur de China que desde hace años fascina a paleontólogos y biólogos evolutivos. Allí aparecieron unas pequeñas esferas fosilizadas con estructuras celulares extraordinariamente bien conservadas. Algunas tenían pocas células. Otras, cientos o incluso miles. La interpretación parecía casi natural: estábamos viendo distintas fases de desarrollo de organismos primitivos, algo parecido a una secuencia embrionaria congelada en piedra.

Si eso era correcto, el hallazgo tenía implicaciones enormes. Significaba que los animales podían haber aparecido mucho antes de lo que indicaba el registro fósil clásico. En otras palabras, estos fósiles no solo hablaban de un organismo extraño: podían estar moviendo la fecha de nacimiento de los animales en la Tierra.

Y ahí es donde entra el nuevo estudio, publicado en Biology Letters. Porque cuando los investigadores volvieron a mirar estos fósiles con herramientas más finas, la historia empezó a desajustarse.

El problema apareció cuando se observaron como lo que supuestamente eran: embriones

© John A. Cunningham, Kelly Vargas, Zongjun Yin, Stefan Bengtson and
Philip C. J. Donoghue.
El equipo analizó cientos de ejemplares usando tomografía avanzada y reconstrucciones tridimensionales. La idea era sencilla: si estos fósiles eran embriones animales, entonces debían mostrar ciertos patrones muy concretos. En las primeras etapas del desarrollo embrionario, las células suelen dividirse de forma bastante ordenada. Pasan de 2 a 4, de 4 a 8, de 8 a 16 y así sucesivamente, mientras el volumen total del organismo se mantiene casi igual. Pero eso no fue lo que apareció.

Lo que encontraron fue una organización mucho más caótica. Las células no seguían una secuencia clara de divisiones ordenadas y, lo más importante, no todas tenían el mismo tamaño dentro de un mismo fósil. Algunas parecían haber avanzado más rápido que otras. Eso no encaja bien con el comportamiento de un embrión animal temprano, donde la sincronía celular suele ser una parte esencial del proceso. Y había otro detalle todavía más incómodo.

Lo que realmente hizo tambalear la teoría fue el crecimiento

En un embrión animal, al menos en sus primeras fases, el organismo no crece como tal: se divide internamente, pero no aumenta mucho su tamaño total, porque todavía no se está alimentando del entorno. Es una reorganización interna, no una expansión. Aquí ocurría lo contrario.

Según el estudio, el volumen de estos fósiles puede variar hasta cinco veces a lo largo de lo que antes se interpretaba como su “desarrollo”. Eso es un problema enorme para la vieja hipótesis. Porque si crecen así, entonces no están comportándose como embriones. Están haciendo otra cosa.

Y aún hay más: incluso en ejemplares con más de 10.000 células, no aparecen señales claras de diferenciación. No hay tejidos, no hay estructuras organizadas, no hay rastro de procesos equivalentes a la gastrulación. Es decir, no hay señales convincentes de que estuvieran construyendo un cuerpo animal.

Entonces, ¿qué eran realmente?

© Flett et al. Biology Letters (2026).

Aquí es donde la historia se vuelve incluso más interesante que antes. Porque descartar que fueran embriones animales no los vuelve menos importantes. De hecho, puede que los vuelva más raros.

La hipótesis que ahora gana fuerza es que estos organismos podrían pertenecer a un grupo de parientes lejanos de los animales conocidos como holozoos. Algunos organismos modernos dentro de ese linaje pueden pasar por fases temporales de multicelularidad: forman agrupaciones celulares complejas, con aspecto casi embrionario, pero sin llegar a desarrollar tejidos animales como los que conocemos.

Eso cambia bastante el relato. En lugar de ser “los primeros animales”, estos fósiles podrían representar uno de los muchos experimentos evolutivos que ocurrieron antes de que la multicelularidad animal quedara fijada como la conocemos hoy. Y, sinceramente, eso casi los hace más fascinantes.

La gran pregunta no ha desaparecido. Solo se ha vuelto más difícil

Lo más potente de este hallazgo es que no destruye una historia: la vuelve más honesta. Durante años, estos fósiles fueron tratados como una de las piezas más espectaculares del rompecabezas evolutivo. Ahora seguimos teniendo la pieza, pero ya no sabemos si encaja donde pensábamos.

Eso obliga a revisar una idea muy seductora: que el origen animal estaba ya claramente visible en el Ediacárico temprano. Puede que sí. Puede que no. Lo que este estudio deja claro es que una de las pruebas más famosas de esa teoría acaba de perder bastante fuerza.

Y eso, lejos de ser una decepción, es exactamente lo que hace interesante a la ciencia de verdad. Porque a veces avanzar no consiste en confirmar una historia preciosa, sino en descubrir que la realidad fue todavía más rara, más torpe y más experimental de lo que imaginábamos.

Quizá estos fósiles no nos estén mostrando el primer capítulo de los animales. Quizá nos estén enseñando algo aún más extraño: todos los intentos fallidos, ambiguos o incompletos que ocurrieron antes de que la vida encontrara por fin una forma de convertirse en nosotros.

es.gizmodo.com

HORARIO DE SEMANA SANTA 2026 DEL MUSEO DE DINOSAURIOS

Horario de Semana Santa 2026 del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos):

Jueves Santo, 2 de abril: de 10:00 a 10:00 h.

Viernes Santo, 3 de abril: de 10:00 a 14:00h.

Sábado Santo, 4 de abril: de 10:00 a 14:00 h. Y de 16:30 a 19:00 h.

Domingo de Resurrección, 5 de abril: de 10:00 a 14:00 h. 

Lunes de Pascua, 6 de abril: cerrado.

El resto de los días, anteriores y posteriores, horario habitual del Museo de Dinosaurios.













http://www.fundaciondinosaurioscyl.com/es/c/sobre-el-museo

martes, 31 de marzo de 2026

Nuevos datos sobre fósiles revelan que el T. rex no era el rey de los dinosaurios. O, al menos, no el único

Hasta ahora, se daba por hecho que este depredador era el gran dominador del Cretácico. Sin embargo, nuevos análisis han demostrado que no estaba solo

Un fósil de tiranosaurio encontrado en Hell Creek (EFE/Michael Buholzer)
Nuevos fósiles hallados en la formación Hell Creek han reabierto uno de los grandes debates de la paleontología: si el Tyrannosaurus rex compartió territorio con otros tiranosáuridos. Como cuentan en New Scientist, la revisión de varios ejemplares sugiere que el depredador más célebre del Cretácico quizá no dominó en solitario. 

Durante décadas, la imagen de T. rex como único gran cazador de su ecosistema pareció incuestionable. Su cráneo ancho, su enorme fuerza de mordida y su tamaño colosal alimentaron la idea de que había desplazado a casi cualquier otro carnívoro de gran entidad en el oeste de Norteamérica, entre hace 69 y 66 millones de años. Sin embargo, varios fósiles redescubiertos y reinterpretados están alterando ese relato clásico.

Uno de los casos más citados es el llamado cráneo de Cleveland, encontrado en 1942. Durante mucho tiempo se atribuyó a un ejemplar juvenil de T. rex, aunque presentaba rasgos difíciles de encajar en esa hipótesis, como un mayor número de dientes en la mandíbula superior y piezas dentales más finas y cortantes. Esas diferencias llevaron a algunos investigadores a plantear que pertenecía a Nanotyrannus lancensis, un depredador más pequeño que habría convivido con el famoso rey tirano.

El fósil que cambió el debate

La discusión parecía inclinada a favor de la teoría del joven T. rex tras un estudio publicado en 2020 sobre los esqueletos parciales conocidos como Jane y Petey. El análisis de los anillos de crecimiento de sus huesos indicó que ambos animales tenían entre 13 y 15 años y seguían creciendo con rapidez. Aquello reforzó la idea de que no eran adultos de una especie distinta, sino tiranosaurios inmaduros que todavía debían alcanzar un tamaño mucho mayor.

Pero la aparición del célebre fósil de los Dueling Dinosaurs volvió a agitar el tablero. El pequeño tiranosáurido apodado Manteo, conservado junto a un Triceratops, mostraba una combinación de rasgos difícil de explicar como la de un juvenil de T. rex. Pesaba unos 700 kg, tenía brazos ligeramente más largos que los de un adulto gigantesco de esa especie, más huesos en la cola y, sobre todo, los anillos de crecimiento de sus patas apuntaban a que era un individuo prácticamente maduro.

A partir de ese hallazgo, los investigadores Lindsay Zanno y James Napoli propusieron una lectura distinta: en Hell Creek no habría un solo gran tiranosaurio y sus formas juveniles, sino varias especies emparentadas que compartieron espacio. Según esa reinterpretación, Manteo y el cráneo de Cleveland encajarían en Nanotyrannus lancensis, mientras que Jane podría corresponder a otra especie distinta. El panorama pasaba así de un único cazador dominante a una comunidad de depredadores mucho más compleja.

Un ecosistema más diverso

La tesis ganó aún más fuerza cuando otro trabajo examinó un hueso hioides del ejemplar de Cleveland y encontró señales compatibles con un animal casi completamente desarrollado. Aunque algunos especialistas mantienen reservas y recuerdan que aún se sabe poco sobre el crecimiento de ese hueso, la tendencia general ha cambiado. Lo que antes se interpretaba como simple juventud ahora empieza a verse, cada vez con más frecuencia, como diversidad real dentro del grupo de los tiranosáuridos.

Las implicaciones van mucho más allá del prestigio simbólico de T. rex. Si varios grandes depredadores coexistieron en los últimos ecosistemas dominados por dinosaurios, también habría que revisar cómo se organizaban esas comunidades antes de la extinción masiva. La presencia de más de un cazador relevante apuntaría a un entorno más estable y variado de lo que se pensaba, justo antes del impacto del asteroide que puso fin al reinado de los dinosaurios.

domingo, 29 de marzo de 2026

Descubren cientos de huevos de dinosaurio de varias especies tras 70 millones de años enterrados

Restos fósiles en Francia ofrecen información única sobre la fauna del Cretácico

Descubren cientos de huevos de dinosaurio de varias especies tras 70 millones
de años enterrados. / Matthew Irving / Fossil Lab
Un equipo de paleontólogos franceses ha realizado un descubrimiento que dejó sin palabras en la región de Mèze, entre Béziers y Montpellier.

Han sido hallados cientos de huevos de dinosaurio fosilizados que permanecieron enterrados durante aproximadamente 70 millones de años. Este yacimiento se considera uno de los más ricos de Europa en cuanto a sitios de anidación de dinosaurios.

Condiciones extremas para una excavación histórica

Durante meses, los investigadores trabajaron bajo condiciones difíciles, enfrentándose a lluvias invernales y un barro denso que complicaba la extracción de sedimentos.

A pesar de estos obstáculos, lograron exponer un estrato horizontal con un gran número de huevos preservados, muchos de ellos completos.

Diferentes especies

Ni trucos de cine ni magia la ingeniería confirma cómo estos dinosaurios gigantes
podían ponerse de pie. / Difoosion

El yacimiento ha revelado huevos de distintos tamaños y formas, lo que indica que varias especies utilizaron esta misma área para reproducirse.

Entre los más numerosos se encuentran los atribuibles a titanosaurios, los enormes herbívoros de cuello largo, mientras que otros huevos más pequeños podrían corresponder a anquilosaurios o terópodos.

Los fósiles muestran que las hembras enterraban sus huevos en depresiones cubiertas con vegetación o sedimentos, un método que aumentaba la incubación gracias al calor generado por la materia orgánica y protegía los nidos de depredadores.

Un paisaje ideal para la anidación

Hace más de 70 millones de años, la región era una llanura tropical con condiciones que favorecían la repetida elección de este lugar como sitio de anidación.

Las frecuentes inundaciones ayudaban a cubrir rápidamente los nidos, permitiendo que las cáscaras se preservaran y se transformaran en fósiles resistentes a lo largo de los milenios.

Para proteger este tesoro científico, se construyó un museo en el lugar de la excavación, permitiendo que el público observe los trabajos en curso y comprenda el proceso de investigación. Esto asegura que los hallazgos permanezcan en su contexto original y sean accesibles para la ciencia y la educación.

larazon.es

viernes, 27 de marzo de 2026

Descubiertos en León nuevos fósiles de arácnidos del Carbonífero superior

Estos precursores de las actuales arañas existieron en el noroeste de la península ibérica hace unos 300 millones de años

Las arañas han evolucionado de los extintos trigonotárbidos. / Alessandro Della Bella

El hallazgo de dos nuevos fósiles de trigonotárbidos (un orden extinto de arácnidos) en la provincia de León ha permitido avanzar en el conocimiento de los ecosistemas que existieron en el noroeste de la península ibérica hace unos 300 millones de años. Estos antiguos arácnidos, ya extinguidos, vivieron durante el Carbonífero superior y son considerados precursores de las actuales arañas, aunque presentaban importantes diferencias anatómicas.

Los fósiles han sido localizados en dos zonas distintas: la comarca de El Bierzo y el valle del río Valderrueda, en la cuenca de Sabero. El estudio, publicado en la revista científica PalZ, supone un hito relevante, ya que duplica el número de registros conocidos de este grupo en la península ibérica, donde hasta ahora solo se habían documentado dos ejemplares.

Ejemplares poco documentados en España

Según los investigadores, este incremento en el registro fósil sugiere que los trigonotárbidos no eran tan raros como se pensaba, sino que su escasa presencia en estudios anteriores podría deberse a la falta de una búsqueda específica de este tipo de organismos. Este nuevo trabajo permite así reconsiderar su abundancia en los ecosistemas del pasado.

Antigua mina a cielo abierto Boisán en Santa Marina de Torre. / ElDiario
Los dos ejemplares pertenecen al género extinto Aphantomartus, relativamente común en otras zonas de Europa como el Reino Unido o Europa central, pero poco documentado en la península ibérica. Uno de los fósiles, hallado en Santa Marina de Torre (El Bierzo), conserva parte de la cara ventral del animal, incluyendo restos de patas, pedipalpos y abdomen, aunque no ha sido posible identificar la especie con precisión.

El segundo fósil, procedente de la cuenca de Valderrueda, presenta un mejor estado de conservación y ha podido ser asignado a la especie Aphantomartus areolatus, descrita por primera vez en 1911 y ya documentada anteriormente en la provincia de León durante la década de 1980.

Los trigonotárbidos se asemejaban superficialmente a las arañas, pero carecían de glándulas productoras de seda y presentaban un abdomen segmentado cubierto por placas. Se extinguieron durante el Pérmico, lo que los convierte en un grupo clave para entender la evolución temprana de los arácnidos.

Uno de los aspectos más destacados del hallazgo es la presencia de una espina en la base de una de las patas posteriores de uno de los ejemplares, una estructura que no había sido descrita previamente en este grupo. Los investigadores consideran que podría haber tenido una función relacionada con la captura de presas o con el comportamiento reproductivo.

También se encontraron plantas fósiles

Los fósiles de estos arácnidos aparecieron asociados a restos de plantas fósiles excepcionalmente bien conservadas, lo que ha permitido reconstruir con detalle el entorno en el que vivían estos animales. Se trataba de bosques tropicales húmedos, dominados por helechos, pteridospermas y grandes licópsidas, en un paisaje caracterizado por pantanos, lagunas y llanuras de inundación.

Entre las especies vegetales identificadas se encuentran Neuropteris ovata, Nemejcopteris eminaeformis, Polymorphopteris polymorpha o Cyperites bicarinatus, todas ellas propias de ambientes húmedos y cálidos. La presencia de estos restos permite confirmar que el hábitat de estos arácnidos era muy diferente al actual en la región.

Además, la coexistencia con una fauna diversa de insectos, como protolibélulas, cucarachas primitivas y ortópteros ancestrales, sugiere que Aphantomartus desempeñaba un papel como pequeño depredador dentro de un ecosistema complejo y dinámico, influido por cambios climáticos y tectónicos al final de la era Paleozoica.

eldiario.es