Día Internacional de los Museos 2026 · Ciclo Demanda Ciencia 2026
El próximo fin de semana, continuamos con el Ciclo Demanda Ciencia, también enmarcado en la celebración del Día Internacional de los Museos que celebra el Museo de Dinosaurios junto con la Fundación Dinosaurios CyLy el Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas.
El astrofísico Javier Armentia (Ex-Director del Planetario de Pamplona) dará una conferencia sobre eclipses titulada: “Marchando
una de eclipses” (historias, mitos, Ciencia y más cosas en torno a los
eclipses).
Será el viernes 22 de mayo de 2026 a las 19:30 horas en el Teatro-Auditorio 'Gran Casino' de Salas de los Infantes (Burgos).
La visita se realizó dentro del proceso de preparación de una exposición sobre dinosaurios que se inaugurará este año en Burgos. El objetivo era conocer recursos y estrategias expositivas en relación a la paleontología de dinosaurios, y el MUJA es una referencia muy importante en ese sentido en nuestro país.
Fuimos recibidos y acompañados durante la visita por José Carlos García Ramos, paleontólogo investigador del MUJA y Marta Molleda, coordinadora del museo.
El Museo Museo del Jurásico de Asturias es un ejemplo evidente de la atracción del público por los dinosaurios y de su repercusión turística y económica en la comunidad autónoma donde se asienta. Anualmente recibe 150 000 visitantes de media.
Las mediciones de isótopos de helio en aguas termales del Rift Kafue revelan una conexión directa con el manto terrestre, lo que sugiere que la corteza se ha roto y un nuevo límite de placa está en formación.
El río Zambeze discurre paralelo al Rift Kafue, donde el manto ha ascendido a la superficie. Crédito: Diego Delso / Wikimedia Commons
Científicos de la Universidad de Oxford han publicado un estudio en la revista Frontiers in Earth Science en el que demuestran que el Rift Kafue, una estructura geológica de Zambia hasta ahora poco estudiada, muestra signos inequívocos de actividad profunda.
El equipo, liderado por el profesor Mike Daly, analizó la composición isotópica de los gases que emanan de ocho fuentes geotermales y pozos distribuidos por el país africano, seis de ellos dentro de la zona del rift sospechosa y dos en el exterior, como grupo de control. Los resultados han superado todas las expectativas.
La clave del descubrimiento reside en la proporción de isótopos de helio. En la atmósfera y en la corteza terrestre, las proporciones entre helio-3 y helio-4 siguen unos patrones conocidos y estables. Sin embargo, en las muestras tomadas de las aguas termales del Kafue, los investigadores hallaron una relación de isótopos que no se correspondía con el origen atmosférico ni con el puramente cortical. Era demasiado alta en helio-3, el isotopo ligero que es un marcador infalible del manto terrestre, esa capa de roca fundida y semisólida que se extiende entre los 40 y los 160 kilómetros por debajo de nuestros pies.
Las aguas termales a lo largo del Rift Kafue de Zambia tienen firmas de isótopos de helio que indican que estas fuentes poseen una conexión directa con el manto terrestre, declaró Daly. Y añadió, con la cautela propia del oficio, que esta conexión de fluidos es la evidencia de que el límite de falla del Rift Kafue está activo y que, por tanto, la Zona de Rift del Suroeste de África también lo está, lo que podría ser una indicación temprana de la fragmentación del África subsahariana.
Mapa de ubicación de la zona extensional dentro de la meseta centroafricana de Zambia. La falla de Kafue está conectada con las fallas de Luano y Luangwa al NE, y con el ramal occidental de la EARS en la falla de Rukwa (RRB) y la provincia volcánica de Rungwe (RVP). Las muestras de la zona de la falla incluyen pozos geotérmicos (pozos 15, 18 y 20) y manantiales (Bwengwa y Gwisho). Se recogieron muestras de manantiales hidrotermales del basamento a unos 50 km al suroeste (manantial de Mosali) y a unos 150 km al noroeste-noroeste (manantial de Lubungu) de la zona de rift. Crédito: Daly et al., 2020 / Legg, 1974; Tamburello et al., 2022 / R. Karolytė et al. 2026
Para entender la magnitud de lo que estos científicos han observado, es necesario recordar que un rift no es una simple grieta. Se trata de una gran fractura en la corteza que genera hundimientos en el terreno y, paradójicamente, levantamientos elásticos a sus costados. Muchos de estos sistemas de rift se quedan a medio camino, su actividad cesa antes de lograr perforar por completo la litosfera, la capa rígida que forma las placas tectónicas.
Pero lo que Daly y su equipo han detectado en Zambia es precisamente la prueba de que la fractura ha completado su recorrido: fluidos procedentes directamente del manto están alcanzando la superficie sin haber sido contaminados o diluidos por su paso a través de la corteza superior.
El método utilizado por los investigadores fue tan elegante como revelador. En lugar de buscar espectaculares erupciones volcánicas o terremotos destructivos, se centraron en el susurro invisible de los gases. Recolectaron muestras del burbujeo espontáneo del agua en las termas, un fenómeno que los geólogos denominan, con cierta ironía profesional, el cañón burbujeante (bubbling gun). En el laboratorio, separaron los isótopos de helio y también analizaron la presencia de dióxido de carbono.
El Gran Valle del Rift. Crédito: Ninara
Los resultados fueron concluyentes: la proporción de helio coincidía con la medida en el antiguo y bien establecido Sistema de Rift de África Oriental y, además, el carbono hallado presentaba la misma firma isotópica que el carbono procedente de fluidos mantélicos.
El Rift Kafue no es una estructura aislada. Los geólogos llevan años observando una zona de debilidad de 2.500 kilómetros de longitud que serpentea desde Tanzania hasta Namibia, un sistema que algunos investigadores han llegado a especular que podría estar conectado incluso con la dorsal mesoatlántica. La topografía de la región ya había llamado la atención del equipo de Oxford por sus anomalías geotérmicas y la abundancia de manantiales calientes, pero hacía falta la prueba química que ahora presentan. Y esa prueba es rotunda: el manto ha emergido.
Las implicaciones económicas de este hallazgo son inmediatas y tangibles. Los sistemas de rift en sus etapas tempranas, como el que ahora se confirma en Zambia, ofrecen un potencial para la energía geotérmica que podría transformar las economías locales. A diferencia de los rift maduros, donde los fluidos mantélicos llegan ya mezclados con gases volcánicos agresivos y diluidos, en estas etapas iniciales el acceso al calor del interior terrestre es más limpio y manejable.
Además, la presencia de helio e hidrógeno no contaminados abre posibilidades para la extracción de estos recursos, que tienen aplicaciones en tecnología médica, aeroespacial e industrial. Dicho de otro modo: donde se está rompiendo el continente, hay energía y recursos esperando ser aprovechados.
Pero las consecuencias a largo plazo son de una escala casi inimaginable. El profesor Daly, en un ejercicio de prudencia científica, explicó que los modelos actuales apuntan a dos escenarios posibles para la fragmentación de África. Por un lado, el Gran Valle del Rift de Kenia, con sus espectaculares características geológicas, ha sido considerado durante décadas el candidato principal para convertirse en la línea de fractura que separe el continente. Sin embargo, la velocidad de rifting en ese sistema es lenta, y las dorsales oceánicas que rodean África ejercen una tensión que inhibe la extensión necesaria para que la ruptura se complete.
La Zona de Rift del Suroeste de África, de la que ahora el Kafue es la pieza confirmada, se presenta como una alternativa formidable. Esta zona posee todas las características asociadas al rifting activo, pero además cuenta con una ventaja estructural: las fábricas del basamento regional, es decir, las debilidades inherentes de la corteza en esa zona, están alineadas de manera favorable con las dorsales oceánicas circundantes y con la geomorfología continental.
Esta alineación, según Daly, podría ofrecer un umbral de resistencia mucho más bajo para la ruptura continental. Traducido al lenguaje llano: el continente africano podría romperse por Zambia antes que por Kenia, y este estudio es la primera señal de que ese proceso ya ha comenzado.
El propio Daly, consciente de la magnitud de sus afirmaciones, lanzó una nota de precaución obligada para cualquier geólogo que se precie: Este estudio se basa en análisis de helio de una sola área general en el Sistema de Rift del Suroeste de África, que tiene miles de kilómetros de longitud. Este estudio preliminar está siendo seguido por investigaciones más extensas, cuyo siguiente paso se completará este mismo año. Las muestras analizadas proceden de un sistema enorme y aún poco explorado, y los investigadores advierten que el patrón observado en Zambia podría no repetirse en toda la extensión del rift.
Mientras tanto, el equipo de Oxford ya ha puesto en marcha la siguiente fase de su investigación. Los nuevos estudios, más extensos, deberán confirmar si la conexión mantélica detectada en el Kafue es una anomalía local o, por el contrario, el primer indicio de un proceso que reescribirá los mapas geológicos del futuro. Porque lo que estos científicos han encontrado en las burbujas de unas termas zambianas no es solo una curiosidad académica: es el aliento de un continente que, con una lentitud imperturbable, está decidiendo dónde y cuándo va a romperse.
Karolytė R, Daly MC, Vivian-Neal P, Hillegonds D, Li L, Sherwood Lollar B and Ballentine CJ (2026) The Southwestern Rift of Africa: isotopic evidence of early-stage continental rifting. Front. Earth Sci. 14:1799564. doi: 10.3389/feart.2026.1799564
Dicen que es mejor tarde que nunca... así que aquí tenéis el resumen del Paleotour2024, una semana en la que visitamos yacimientos, museos y poblaciones importantes para la paleontología de dinosaurios de España. Y, para terminar, pasamos unos días estudiando la geología del área de Benagéber y haciendo fotogrametría a algunos de los fósiles de su museo.
Actividad enmarcada dentro de la celebración del Día Internacional de los Museos 2026
El Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes celebra este evento junto a la Fundación Dinosaurios CyL y el Colectivo Arqueológico-Paleontológico de Salas (C.A.S.), dentro también del Ciclo Demanda Ciencia 2026.
Sábado, 16 de mayo de 2026. Circonciencia: espectáculo donde se aúnan divulgación científica y circo. Entrada gratis para Amigos Fundacion Dinosaurios CyL; entrada general: 3 euros. Teatro-Auditorio 'Gran Casino' de Salas de los Infantes (Burgos), 19:30 horas.
Circonciencia es un proyecto en el que se aúnan divulgación científica y circo, ideado, creado e interpretado por los Hermanos Venafrente. Este formato de espectáculo tiene muchas posibilidades para educar y enseñar desde la curiosidad y la emoción, sin dejar de lado la precisión y el rigor científicos. De este modo, estaremos construyendo conocimiento significativo y actitudes necesarias para promover la cultura científica en la sociedad.
Vídeos de su canal youtube; el espectáculo de Salas de los Infantes será Redoxidables (en él hablan de un experimento con dinosaurios):
Un hallazgo en los fosfatos marinos de Marruecos apunta a una conexión inesperada entre los últimos dinosaurios africanos y los gigantes de la Patagonia.
Un pequeño titanosaurio hallado en Marruecos revela una inesperada conexión con los gigantes prehistóricos de Sudamérica. Recreación artística. Foto: ChatGPT-4o/Christian Pérez
Las minas de fosfato de Khouribga, en el centro de Marruecos, llevan décadas devolviendo fragmentos de un mundo perdido: dientes de tiburón, vértebras de mosasaurios, restos de reptiles marinos y huesos dispersos de dinosaurios que acabaron arrastrados hasta un antiguo mar tropical. Sin embargo, entre todos esos fósiles mezclados por las corrientes del Cretácico final, había una pieza que los paleontólogos llevaban años esperando encontrar.
No era un gran esqueleto articulado ni un depredador espectacular. De hecho, a simple vista, los restos parecían poco más que vértebras aplastadas y fragmentos de pelvis incrustados en roca fosfatada. Pero escondían una historia mucho más importante: la de un dinosaurio africano emparentado con algunos de los animales terrestres más colosales de la historia.
El descubrimiento, descrito ahora en la revista Diversity por un equipo internacional liderado por el paleontólogo Nicholas Longrich, aporta una de las imágenes más precisas hasta la fecha sobre cómo era la fauna africana apenas unos millones de años antes de la extinción de los dinosaurios. Y, sobre todo, plantea una pregunta incómoda para los investigadores: ¿hasta qué punto sabemos realmente cómo eran los ecosistemas del hemisferio sur al final del Cretácico?
La mayoría de las teorías sobre la desaparición de los dinosaurios se han construido observando fósiles de Norteamérica, donde los registros son mucho más abundantes. Allí aparecen tiranosaurios, triceratops y hadrosaurios en enormes cantidades. África, en cambio, sigue siendo casi un vacío paleontológico para este periodo. Y eso resulta paradójico teniendo en cuenta el tamaño del continente.
Los fósiles marroquíes empiezan a llenar ese hueco. En los últimos años se habían identificado abelisáuridos —los grandes depredadores del sur— y extraños dinosaurios de pico de pato llegados desde Europa. Pero los saurópodos seguían siendo un misterio. Había huesos aislados, sí, aunque ninguno permitía saber exactamente qué tipo de gigantes habitaban el norte de África hace unos 70 millones de años.
Un fósil hallado en el fondo de un antiguo mar
Los restos aparecieron en Sidi Chennane, dentro de la cuenca de Oulad Abdoun, una región que durante el Maastrichtiense tardío estaba cubierta por un mar poco profundo y cálido. Allí se acumularon durante millones de años sedimentos ricos en fosfatos que hoy alimentan una de las mayores industrias mineras del planeta.
Columna estratigráfica sintética de la cuenca de Oulad Abdoun que muestra la localización del espécimen MHNM.KHG.888. Fuente: Diversity (2026)
Lo sorprendente es que, entre peces y reptiles marinos, acabaran apareciendo también dinosaurios terrestres. Los investigadores creen que los cadáveres pudieron ser arrastrados desde zonas costeras cercanas antes de hundirse en el fondo marino.
El ejemplar encontrado conserva vértebras dorsales y caudales, parte del sacro y fragmentos de la pelvis. Suficiente, según el estudio, para identificar una especie completamente nueva.
Pero el detalle más inesperado no estaba en su antigüedad ni en el lugar del hallazgo, sino en sus parentescos.
El hallazgo sugiere que los dinosaurios africanos del final del Cretácico estaban mucho más aislados y especializados de lo que se creía hasta ahora.
El vínculo inesperado con los gigantes de la Patagonia
El dinosaurio ha sido bautizado como Phosphatotitan khouribgaensis y pertenece al grupo de los titanosaurios, los saurópodos de cuello largo que dominaron Gondwana durante el Cretácico. Lo desconcertante es que sus huesos muestran similitudes anatómicas muy concretas con los lognkosaurios sudamericanos, un linaje conocido por incluir gigantes como Patagotitan o Argentinosaurus.
Tal y como indica el estudio, varias características de las vértebras y de la pelvis coinciden con las de esos enormes dinosaurios de Patagonia: centros vertebrales muy cortos, espinas neurales ensanchadas y una pelvis extraordinariamente robusta.
Hasta ahora, ese grupo parecía prácticamente exclusivo de Sudamérica.
La conexión abre dos posibilidades. La primera es que estos dinosaurios descendieran de poblaciones distribuidas por Gondwana antes de que África y Sudamérica terminaran de separarse hace más de 100 millones de años. La segunda, mucho más debatida, es que algunos linajes lograran dispersarse entre continentes incluso cuando el Atlántico Sur ya comenzaba a abrirse.
Reconstrucción artística de Phosphatotitan khouribgaensis. Ilustración: Connor Ashbridge
Sea cual sea la respuesta, el hallazgo sugiere que los dinosaurios africanos del final del Cretácico estaban mucho más aislados y especializados de lo que se pensaba.
Los paleontólogos creen que la subida del nivel del mar pudo convertir partes de Marruecos en grandes islas naturales, favoreciendo la evolución de especies más pequeñas.
Un “primo” pequeño de los mayores dinosaurios del planeta
A diferencia de sus colosales parientes argentinos, Phosphatotitan no era un gigante descomunal. Los investigadores calculan que pesaba entre 3,5 y 4 toneladas y medía alrededor de diez metros de largo. Grande para los estándares actuales, pero diminuto comparado con las más de 60 toneladas estimadas para Patagotitan.
Ese tamaño relativamente pequeño podría no ser casual. Tal y como ha revelado el equipo científico, el norte de África pudo quedar fragmentado en grandes islas por el aumento global del nivel del mar durante el final del Cretácico. En ecosistemas aislados y con recursos limitados, los animales de gran tamaño tienden a reducirse generación tras generación, un fenómeno conocido como enanismo insular.
La idea encaja con otros dinosaurios hallados en Marruecos y Egipto, también más pequeños de lo esperado.
El hallazgo refuerza además otra hipótesis cada vez más aceptada entre los paleontólogos: la diversidad de dinosaurios justo antes de la gran extinción está probablemente subestimada. Mientras Norteamérica ofrece una imagen relativamente detallada de aquel mundo perdido, África sigue revelando especies completamente inesperadas.
Y eso convierte a lugares como los fosfatos marroquíes en algo más que simples yacimientos fósiles. Son ventanas tardías a un continente del que aún conocemos muy poco, justo en el instante anterior al impacto que cambió la historia de la vida en la Tierra.
Referencias
Nicholas R. Longrich et al. 2026. A Titanosaurian Sauropod with South American Affinities (Lognkosauria: Argentinosauridae) from the Late Maastrichtian of Morocco and Evidence for Dinosaur Endemism in Africa. Diversity 18 (5): 241; doi: 10.3390/d18050241
La clave pudo tener que ver con una duplicación de sus genomas, no solo entonces, sino durante otras grandes crisis ecológicas
El bosque de secuoyas del Monte Cabezón (Cantabria)Turismo de Cantabria
La Tierra ha pasado por momentos… difíciles. El asteroide que puso fin al Mesozoico acabó con todos los dinosaurios no avianos y con un tercio de la vida en el planeta. Pero, si decidimos ver el vaso medio lleno, eso significa que dos tercios de las especies sobrevivieron de algún modo y uno de los grupos más exitosos fue ese en el que no solemos reparar. En tu caso, el titular del artículo te habrá destripado la respuesta, pero sé sincero: ¿habrías pensado en el reino de las plantas? Ahí donde las vemos, sésiles y aparentemente aburridas, las plantas son supervivientes natos.
De eso trata uno de los últimos papers publicados en la revista científica Cell en el que, las universidades de Ghent y de Bélgica, dicen haber encontrado uno de los mecanismos que han permitido a las plantas sobrevivir durante las mayores catástrofes naturales de la historia de la Tierra. El truco podría estar en sus genomas y en la costumbre que tienen muchas especies vegetales de, de repente, duplicarlo. Una estrategia que suele traer más problemas que ventajas en tiempos de bonanza, pero que en grandes crisis podría esconder la clave para la supervivencia.
Todo por duplicado
Todos los organismos vivos que conocemos contienen moléculas de ácidos nucleicos (como nuestro ADN o el ARN de algunos virus), que codifican “instrucciones” para construir moléculas y organizarlas formando estructuras con funciones más o menos complejas. A ese conjunto de ácidos nucleicos los llamamos “genoma” y, como todo documento importante, nosotros lo tenemos por duplicado. Tenemos una copia que viene de nuestro padre y otra de nuestra madre, no son exactamente idénticas, pero la amplia mayoría de su información es redundante, ambas te dicen cómo construir un ojo, un corazón o cómo metabolizar las grasas, pero pueden tener versiones ligeramente diferentes.
Los organismos y células que solo tiene una copia se llaman “haploides”, como algunos hongos o nuestros espermatozoides y óvulos. Nosotros, con nuestras dos copias, somos diploides y nos basta, porque hacer nuevas copias no es gratis. Los organismos con tres copias (triploides) o incluso más (poliploides), requieren más nutrientes para sobrevivir y, lógicamente, aumenta el riesgo de que sus células cometan errores al dividirse, cuando tengan que copiar su genoma. Podemos imaginarlas como un monje de la edad Media que, cuantas más páginas tuvieran los manuscritos que tenía que copiar, más probable es que se le colara una palabra, la repitiera o incluso la cambiara por otra. Sin embargo, esa es, precisamente, la estrategia que siguen algunas plantas, como el trigo, que tiene hasta seis copias de su genoma. Y, según revela este estudio, esa duplicación ha sido determinante para su supervivencia en los momentos más críticos.
Algunas ventajas
"La duplicación de todo el genoma a menudo se considera un callejón sin salida evolutivo en entornos estables", dice el autor Yves Van de Peer de la Universidad de Gante en Bélgica. "Pero en situaciones duras, puede proporcionar ventajas inesperadas". Ventajas como aumentar la variabilidad genética de la población. Que, dicho de otra forma, es la diversidad de genomas diferentes que tienen los individuos de un grupo. Por ejemplo, una familia tiene una variabilidad genética mucho menor que unos compañeros de oficina.
Por un lado, esto es el equivalente a repartir los huevos en varias cestas. Si tenemos más diversidad de genomas, aumentan las posibilidades de que alguno proporciones características que se adapten ligeramente mejor a las condiciones de una posible catástrofe natural. Por otro lado, al aumentar la probabilidad de que se cometan errores durante la división celular, también se acelera algo la aparición de nuevos rasgos, como podrían ser la tolerancia al calor, el estrés o la sequía.
La evidencia
Pero más allá de que sea teóricamente posible, lo que este artículo proporciona son pruebas. Tras analizar el genoma de 470 especies de plantas con flor y compararlo con el de 44 especies de plantas fósiles, los investigadores descubrieron indicios de antiguas duplicaciones del genoma. Al compararlo con el genoma de las especies extintas, pudieron fechar con más precisión cuándo habían tenido lugar la mayor parte de duplicaciones. Una mayoría se concentraban en unos pocos momentos que, en efecto, han sido especialmente dramáticos para la vida en la Tierra: la extinción masiva del asteroide que nos golpeó hace 66 millones de años y puso fin a los dinosaurios no avianos, varios periodos de enfriamiento global y el Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (PETM) hace unos 56 millones de años.
QUE NO TE LA CUELEN:
En palabras de Van de Peer, uno de los autores: "Aunque el clima actual se está calentando a un ritmo mucho más rápido, lo que vemos del pasado sugiere que la poliploidía puede ayudar a las plantas a hacer frente a estas condiciones estresantes". Y puede que tenga razón, pero el mejoramiento vegetal es una disciplina que está muy avanzada y, aunque puede aprender de la historia, es probable que sus estrategia no se vea demasiado afectada por este paper.
REFERENCIAS (MLA):
Van de Peer, Yves, et al. "The Rise of Polyploids During Environmental Upheaval." Cell, vol. 191, no. 4, 8 May 2026, doi:10.1016/j.cell.2026.04.008.
El nuevo saurópodo hallado en Maranhão revela una conexión inesperada entre Sudamérica y España hace 120 millones de años.
Elver Mayer prepara un fósil de fémur de aproximadamente 1,5 metros de largo. Crédito: Elver Mayer/Univasf
Un equipo de científicos ha confirmado que un gigantesco dinosaurio de 20 metros de longitud descubierto en el noreste de Brasil estaba estrechamente emparentado con una especie europea, un hallazgo que reescribe parte de la historia evolutiva de los saurópodos en Gondwana. El animal, bautizado como Dasosaurus tocantinensis, vivió hace unos 120 millones de años y representa el dinosaurio más grande hallado hasta ahora en el estado brasileño de Maranhão.
La investigación, publicada en el Journal of Systematic Palaeontology, apunta a una migración prehistórica mucho más compleja de lo que se pensaba. Los ancestros de este coloso habrían viajado desde Europa hasta Sudamérica atravesando el norte de África, cuando los continentes aún formaban parte del antiguo supercontinente Gondwana.
El descubrimiento no solo añade una nueva especie al árbol evolutivo de los dinosaurios gigantes: también abre una ventana fascinante hacia un mundo donde océanos y fronteras continentales todavía estaban naciendo.
Pero hay un detalle que desconcierta a los paleontólogos: el pariente más cercano conocido de este dinosaurio brasileño no apareció en América… sino en la actual España.
Un gigante oculto bajo ocho metros de tierra
El hallazgo comenzó de forma casi accidental durante las obras de una terminal ferroviaria y vial en la ciudad de Davinópolis, en Maranhão. Un grupo de arqueólogos que supervisaba el terreno —como exige la legislación ambiental brasileña— encontró enormes huesos enterrados a unos ocho metros de profundidad.
En un primer momento, pensaron que pertenecían a mamíferos gigantes relativamente recientes. Sin embargo, el paleontólogo Elver Luiz Mayer comprendió enseguida que aquello era mucho más antiguo. La profundidad del hallazgo y la edad geológica del estrato indicaban que los restos pertenecían al Cretácico temprano, una época en la que los dinosaurios dominaban todavía el planeta.
Lo que emergió después sorprendió incluso a los expertos. El fósil incluía vértebras caudales, costillas, huesos de las extremidades y un fémur de aproximadamente 1,5 metros de longitud. Para los investigadores, se trata de un espécimen excepcionalmente completo para la región.
“Es el dinosaurio más grande conocido en Maranhão”, explicó Mayer, profesor de la Universidad Federal del Valle del São Francisco. Hasta ahora, la región había proporcionado restos de dinosaurios mucho más pequeños, como Amazonsaurus maranhensis, que apenas alcanzaba unos diez metros.
Y aún podría haber más. Los científicos creen que parte del esqueleto continúa enterrada bajo el yacimiento original, lo que podría aportar información crucial sobre esta misteriosa especie.
El vínculo inesperado entre Brasil y la Europa de los dinosaurios
La verdadera sorpresa llegó durante el análisis evolutivo del fósil. Los investigadores descubrieron que Dasosaurus tocantinensis pertenecía a un grupo de saurópodos denominado Somphospondyli, relacionado con los futuros titanosaurios gigantes. Pero lo más llamativo fue su parentesco con especies halladas en la península ibérica.
Hace unos 120 millones de años, Europa no era todavía el continente que conocemos hoy. Era un mosaico de islas tropicales rodeadas por mares poco profundos. En ese escenario, algunos dinosaurios habrían logrado dispersarse hacia África y posteriormente alcanzar Sudamérica, aprovechando conexiones terrestres temporales.
La hipótesis refuerza una idea que gana cada vez más fuerza entre los paleontólogos: durante el Cretácico temprano existieron intercambios faunísticos entre Europa, África y América del Sur mucho más intensos de lo que se creía.
Pero hay otro aspecto fascinante. El nombre del dinosaurio también esconde una historia geográfica y cultural. “Daso” significa “bosque”, una referencia a la vegetación enmarañada que impresionó a los primeros colonizadores portugueses de Maranhão. “Tocantinensis”, por su parte, alude al río Tocantins, cerca del lugar donde aparecieron los restos. Es, en cierto modo, un dinosaurio que une selvas brasileñas y archipiélagos europeos en una misma historia evolutiva.
El secreto microscópico que explica cómo algunos dinosaurios se hicieron gigantes
Más allá de su tamaño colosal, Dasosaurus guarda pistas fundamentales sobre la biología de los dinosaurios gigantes. Los investigadores analizaron la microestructura de sus huesos y encontraron patrones de crecimiento sorprendentes.
El estudio histológico mostró características intermedias entre saurópodos más antiguos y los titanosaudios más avanzados. En otras palabras, este dinosaurio parece representar una fase evolutiva clave en la transición hacia los gigantes extremos del final del Cretácico.
Los huesos revelan que ciertos mecanismos de crecimiento y remodelación ósea aparecieron antes de lo que los científicos habían imaginado. Esto podría ayudar a explicar cómo algunos saurópodos lograron alcanzar tamaños descomunales sin colapsar bajo su propio peso.
Pero el descubrimiento también pone sobre la mesa un problema cada vez más urgente: muchas de las grandes revelaciones paleontológicas modernas dependen accidentalmente de obras humanas.
En países tropicales como Brasil, la vegetación y la erosión dificultan enormemente el acceso a las capas geológicas profundas. Carreteras, canteras y obras ferroviarias terminan actuando como gigantescas excavaciones involuntarias. Sin esos trabajos, muchos fósiles jamás verían la luz.
Sin embargo, esa misma actividad puede destruir restos irreemplazables si no existe una supervisión adecuada. Por eso, los autores del estudio insisten en la necesidad de fortalecer la cooperación entre constructoras, autoridades y paleontólogos.
Actualmente, el equipo negocia con la empresa responsable de las obras para continuar excavando el yacimiento original. Y hay razones para el optimismo: los científicos sospechan que bajo el suelo de Maranhão podrían seguir ocultos más fragmentos del gigantesco dinosaurio europeo-brasileño que acaba de cambiar la historia evolutiva de Sudamérica.
En el silencio mineral de esos huesos enterrados durante millones de años todavía late una pregunta inmensa. ¿Cuántos gigantes desconocidos siguen esperando bajo la tierra tropical, ocultos entre raíces, roca y tiempo? A veces, basta una excavadora para abrir una grieta inesperada hacia un mundo perdido.
Referencias
Mayer, Elver L., et al. “A new titanosauriform with European affinities in the Early Cretaceous of Brazil: insights on Somphospondyli phylogeny, histology and biogeography.” Journal of Systematic Palaeontology (2026). https://doi.org/10.1080/14772019.2025.2601579
Cada fósil cuenta millones de años de historia… pero también necesita cuidados en el presente.
En este vídeo vemos el momento de adhesión de una vértebra fósil tras un complejo proceso de consolidación y estabilización previa. La fragilidad de la superficie hacía imprescindible reforzar primero la estructura antes de devolverle su unión y resistencia.
La conservación paleontológica no consiste solo en “pegar piezas”, sino en comprender los materiales, respetar el fósil y asegurar su preservación futura.
Nuestro conferenciante del sábado, José Miguel Gasulla, no va a poder acudir a Salas de los Infantes por problemas de salud, así que lamentamos informar que la conferencia queda suspendida.
Deseamos que se recupere cuanto antes y tenerle en Salas de los Infantes lo más pronto posible.
Cada año desde 1977, el ICOM organiza el Día Internacional de los Museos, que representa un momento único para la comunidad museística internacional.
El objetivo del Día Internacional de los Museos (DIM) es concienciar sobre el hecho de que «los museos son un medio importante de intercambio cultural, enriquecimiento de las culturas y desarrollo del entendimiento mutuo, la cooperación y la paz entre los pueblos». Organizados el 18 de mayo de cada año o en torno a esta fecha, los eventos y actividades programados para celebrar el Día Internacional de los Museos pueden durar un día, un fin de semana o una semana entera. El DIM se celebró por primera vez hace 40 años. Cada vez son más los museos de todo el mundo que participan en el Día Internacional de los Museos. El año pasado, más de 37000 museos participaron en el evento en unos 158 países y territorios.
Día Internacional de los Museos 2026: Museos uniendo un mundo dividido
El 18 de mayo de 2026, los museos de todo el mundo celebrarán el Día Internacional de los Museos bajo el tema «Museos uniendo un mundo dividido». El tema destaca el potencial de los museos para actuar como puentes entre las divisiones culturales, sociales y geopolíticas, fomentando el diálogo, el entendimiento, la inclusión y la paz dentro y entre las comunidades de todo el mundo.
Tema del Día Internacional de los Museos 2026
Como lugares de aprendizaje, los museos contribuyen a la coexistencia pacífica y al respeto mutuo. Para el Día Internacional de los Museos 2026, que se celebrará en mayo, les invitamos a unirse a nosotros para dar visibilidad al tema Museos uniendo un mundo dividido. Este tema también guiará las celebraciones del 80.º aniversario del ICOM a lo largo del año.
Los museos son espacios públicos de confianza donde las personas se encuentran con historias, objetos y entre sí. En tiempos de fragmentación social, polarización y acceso desigual al conocimiento y la cultura, los museos ayudan a reconstruir la conexión entre generaciones, comunidades y fronteras, fomentando el diálogo, el entendimiento, la inclusión y la paz dentro y entre las comunidades de todo el mundo.
El tema «Museos uniendo un mundo dividido» destaca el potencial de los museos para actuar como puentes entre las divisiones culturales, sociales y geopolíticas, fomentando el diálogo, el entendimiento y la paz dentro y entre las comunidades de todo el mundo. Los museos no borran las diferencias, sino que crean las condiciones para que estas se comprendan y se traten con respeto: salvaguardando el patrimonio y la memoria, ofreciendo aprendizaje y reflexión, y proporcionando espacios acogedores donde se pueden escuchar voces diversas. Abiertos y accesibles, los museos fomentan la diversidad y la sostenibilidad.
A través del Día Internacional de los Museos, el ICOM lleva apoyando desde 2020 los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas y promueve anualmente un conjunto de objetivos. El tema de este año se alinea con los tres objetivos siguientes:
ODS 10: Reducir las desigualdades: Reducir la desigualdad dentro de los países y entre ellos
ODS 16: Paz, justicia e instituciones sólidas: Promover sociedades justas, pacíficas e inclusivas
ODS 17: Alianzas para lograr los objetivos: Revitalizar la alianza mundial para el desarrollo sostenible
El Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes celebra este evento junto a la Fundación Dinosaurios CyL y el Colectivo Arqueológico-Paleontológico de Salas (C.A.S.), dentro también del Ciclo Demanda Ciencia 2026 desarrollando la siguiente programación:
- Sábado, 9 de mayo. Conferencia: “El Patrimonio Paleontológico de Morella y la comarca Els Ports (Castelló)”. Dr. José Miguel Gasulla. Paleontólogo, UNED. 19.30h., Teatro-Auditorio 'Gran Casino' de Salas de los Infantes (Burgos).
- Domingo, 10 de Mayo. Geolodía ´26 Burgos: “Carazo: un valle de cine con caballeros, cowboys y mucha geología”. SGE, FECYT, Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas (C.A.S.). 10:00 horas, desde la pista de petanca de Carazo (Burgos).
- Sábado, 16 de mayo. Circonciencia: espectáculo donde se aúnan divulgación científica y circo. Entrada gratis Amigos Fundación CyL; entrada general: 3 euros. Teatro-Auditorio 'Gran Casino' de Salas de los Infantes (Burgos). 19.30 horas.
- Viernes, 22 de mayo. Conferencias: “Marchando una de eclipses” (historias , mitos, Ciencia y más cosas en torno a los eclipses). Javier Armentia, astrofísico, Ex-Director del Planetario de Pamplona.
12:35h.: IES Alfoz de Lara.
19.30h.: Teatro Auditorio de Salas.
- Domingo, 24 de mayo. Entrega de premios XXIII Concurso de postales del Museo de Dinosaurios y exposición de las obras presentadas. Este concurso genera anualmente la atención y participación de cientos de personas, niños y mayores, merced al impulso de la Fundación Aspanias Plena inclusión, de personas con discapacidad intelectual o del desarrollo. 12:30 horas. Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos).
- Sábado, 30 de mayo. Conferencia: "Los últimos dinosaurios de Europa". Dr. Bernat Vila, Intitut Català de Paleontologia Miguel Crusafont, Sabadell. 19.30h.: Teatro-Auditorio 'Gran Casino' de Salas de los Infantes (Burgos).
- A lo largo de la semana del 19 al 24 de mayo de 2026, los visitantes del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes disfrutarán de entrada gratuita.
Viernes 8 de mayo de 2026 · 20:15 h · Salón de actos · Museo de la Evolución Humana
Cada año se realiza un Geolodía por cada provincia. Estos eventos tienen lugar en entornos de gran interés geológico y ofrecen una información sencilla pero rigurosa. Permiten ver esos lugares con “ojos geológicos” y entender cómo funciona la Tierra sobre la que vivimos.En colaboración con Colectivo Arqueológico-Paleontológico Salense; Asociación Cultural Sad Hill; Asociación Geocientífica de Burgos y Universidad de Salamanca.
Y el domingo 10 de mayo de 2026 en el Geolodía '26 Burgos nos trasladamos al pueblo de Carazo con Geolodía Burgos 26: Carazo: Un valle de cine con caballeros, cowboys y mucha geología:
Steve Brusatte, de la Universidad de Edimburgo, detalla cómo más de un siglo de fósiles, análisis de ADN y experimentos embrionarios confirman un linaje evolutivo directo con los terópodos prehistóricos
El paleontólogo Steve Brusatte destaca en New Scientist que las aves actuales descienden directamente de dinosaurios terópodos como el Velociraptor (Imagen Ilustrativa Infobae)
Los dinosaurios no desaparecieron del todo hace 66 millones de años: las aves son su único linaje sobreviviente, y así lo explicó el paleontólogo Steve Brusatte, de la Universidad de Edimburgo, en el pódcast de la revista New Scientist.
Según el experto, estas especies descienden directamente de los dinosaurios terópodos, parientes cercanos del Velociraptor, una filiación respaldada por fósiles, análisis genéticos y experimentos de desarrollo embrionario acumulados durante más de un siglo de investigación.
Brusatte también reveló una paradoja personal: de niño sentía temor hacia las aves, especialmente ante las gaviotas, por sus movimientos, alas abiertas y graznidos. Fue precisamente el conocimiento de su historia evolutiva lo que transformó ese recelo en fascinación. “Aprendí la historia de cómo evolucionaron las aves y eso me dio una nueva perspectiva, porque son animales”, afirmó el paleontólogo.
El linaje dinosaurio de las aves
Con más de diez mil especies vivas, las aves representan una diversidad sin par entre los vertebrados terrestres. Para Brusatte, reconocerlas como dinosaurios transforma la manera en que se las percibe: “Son animales que rompieron las ataduras de la Tierra y conquistaron el aire. Cuando las reconocemos como dinosaurios, las valoramos mucho más, pues conservan un linaje evolutivo”, señaló en el pódcast.
El linaje dinosauriano de las aves queda demostrado por fósiles transicionales con plumas, garras y colas largas, descubiertos en varios continentes (Imagen Ilustrativa Infobae)
Su vínculo con los dinosaurios no es metafórico, sino genealógico. “Las aves son dinosaurios; es una cuestión genealógica. Son el único grupo de dinosaurios que logró sobrevivir”, explicó Brusatte, quien comparó esta relación con la de una familia cuyos miembros, aunque dispersos, siguen perteneciendo al mismo linaje.
Descienden de dinosaurios similares al velociraptor —distintos del Tyrannosaurus rex o el Triceratops— y fueron las únicas que supieron adaptarse tras el impacto del asteroide hace 66 millones de años: se hicieron pequeñas, desarrollaron alas y conquistaron el aire mientras sus parientes gigantes desaparecían.
Fósiles y genética que prueban la evolución de las aves
Las pruebas del parentesco entre aves y dinosaurios se remontan a la época de Charles Darwin, cuando el naturalista Thomas Henry Huxley identificó similitudes óseas entre reptiles, aves y fósiles antiguos. Brusatte señaló que en su laboratorio de Edimburgo trabaja con fósiles jurásicos y que en distintas partes del mundo existen fósiles transicionales de aves primitivas con rasgos mixtos: plumas, alas y hueso furcula, pero también dientes, garras y largas colas.
El ADN moderno y experimentos embrionarios prueban que las aves comparten genes con reptiles y mantienen rasgos dinosaurianos inactivos (Imagen Ilustrativa Infobae)
El Archaeopteryx, el ave más antigua conocida con cerca de 150 millones de años, sintetiza esa dualidad: “Tenía plumas, alas, huesos huecos, pero también dientes y garras. Es el eslabón perfecto entre dinosaurio y ave”, puntualizó el paleontólogo.
La genética moderna reforzó esa conexión. El análisis del ADN de especies actuales demostró que las aves se ubican dentro del grupo de los reptiles, más cercanas a los cocodrilos que estos a las serpientes o tortugas. Los experimentos en embriones de aves fueron más lejos: al activar genes dormidos, algunos polluelos desarrollaron dientes, lo que indica, según Brusatte, que “los genes dinosaurianos siguen presentes, solo que inactivos".
Aves gigantes y adaptaciones tras la extinción de los dinosaurios
Tras la extinción masiva que eliminó al 75% de las especies, las aves aprovecharon los nichos ecológicos vacíos y se diversificaron con rapidez. Algunas abandonaron el vuelo y alcanzaron tamaños colosales; otras conquistaron los océanos.
Entre los ejemplos más llamativos que citó Brusatte figuran pingüinos del tamaño de gorilas que dominaron los mares de Australia, Nueva Zelanda y Sudamérica, con picos largos y afilados; las llamadas aves del terror sudamericanas, que superaban en altura al ser humano y fueron los grandes depredadores de ese continente-isla; y los “patos demonio” australianos, parientes gigantescos de patos y gallinas actuales que convivieron con los primeros humanos, como evidencian restos de cáscaras de huevo calcinadas en antiguos fogones.
El pelagornis representa otro extremo de esa diversificación: un ave extinta con una envergadura de más de seis metros que sobrevoló el planeta durante cerca de 60 millones de años antes de desaparecer con los enfriamientos del Pleistoceno. “Vivió como una especie de cometa gigante, volando por todo el mundo”, describió Brusatte en el pódcast de New Scientist.
Inteligencia y futuro evolutivo de las aves
Brusatte advierte sobre el riesgo de extinción de las aves por la crisis ambiental, pero confía en su capacidad de adaptación evolutiva (Imagen Ilustrativa Infobae)
Lejos del insulto popular “cerebro de pájaro”, Brusatte defendió que muchas aves rivalizan con los mamíferos en capacidades cognitivas. Su equipo contó neuronas en cerebros de cuervos, loros y córvidos, y encontró cifras comparables a las de los primates.
Los experimentos respaldan esa conclusión: cuervos capaces de resolver acertijos complejos y planificar acciones a futuro demuestran, según el paleontólogo, que “si analizamos la inteligencia de los mamíferos, debemos aceptar que las aves están a esa altura”.
Ante la crisis ambiental actual y la pérdida acelerada de poblaciones de aves, especialmente en América del Norte, Brusatte apostó por la resiliencia del grupo. “Las aves sobrevivieron al asteroide gracias a su adaptabilidad y, aunque enfrentan serios desafíos hoy, seguirán adaptándose”, afirmó.
Para ilustrar ese asombro, recurrió a una imagen cotidiana: observar a un reyezuelo —el ave más diminuta de Europa, apenas mayor que una uva— le recuerda que esos pequeños animales encarnan la herencia de un linaje que lleva millones de años en la Tierra.
Punto de encuentro: Pista de petanca de Carazo a las 10:00h.
Qué es Geolodía
Geolodía es una iniciativa de divulgación en la que se realizan excursiones geológicas de campo guiadas por geólog@s, gratuitas y abiertas a todos los públicos.
Cada año se realiza un Geolodía por cada provincia el primer o segundo fin de semana de mayo. Los Geolodías tienen lugar en entornos de gran interés geológico y ofrecen una información sencilla pero rigurosa. Permiten ver esos lugares con “ojos geológicos” y entender cómo funciona la Tierra sobre la que vivimos y de cuyos recursos naturales dependemos. Quienes participan comprenden también el valor de nuestro patrimonio geológico y la necesidad de protegerlo.