Un estudio liderado por la Universidad de Cantabria analiza pisadas del Cretácico en La Rioja y reconstruye distintas fases de la carrera en terópodos no avianos
Un equipo internacional de investigación, encabezado por el investigador Ignacio Díaz Martínez, del Departamento de Ciencias de la Tierra y Física de la Materia Condensada (CITIMAC) de la Universidad de Cantabria (UC), ha mostrado que las huellas fósiles no solo permiten calcular a qué velocidad corrían los dinosaurios, sino también cómo lo hacían. El trabajo, publicado en la revista Scientific Reports, analiza en detalle dos rastros de dinosaurios terópodos del Cretácico Inferior conservados en el yacimiento de La Torre, en Igea (La Rioja), y revela que la forma tridimensional de las pisadas registra distintas estrategias de carrera y fases del movimiento.
Las huellas, impresas hace unos 120 millones de años, pertenecen a algunos de los dinosaurios carnívoros más rápidos documentados hasta ahora en el registro fósil. Estudios previos ya habían estimado que estos animales alcanzaron velocidades de entre 35 y 40 kilómetros por hora, situándolos entre los tres más veloces conocidos a nivel mundial. El nuevo trabajo va un paso más allá: relaciona esa velocidad extrema con la postura del pie, la distribución de las fuerzas y la posición del centro de masas durante la carrera.
“El interés de estas huellas se conoce desde finales de los años ochenta, cuando se observó que la distancia entre pisadas era enorme y apuntaba a animales corriendo", explica Ignacio Díaz Martínez, investigador Ramón y Cajal de la UC y autor principal del estudio. “Hace unos años calculamos la velocidad a la que se desplazaban los dinosaurios que las produjeron. Ahora hemos podido analizar la forma detallada de cada huella y comprobar que no todas se imprimen igual: unas marcan solo los dedos y otras conservan también la parte trasera del pie", señala.
El análisis se centra en dos rastros, conservados sobre la misma superficie y generados por terópodos de tamaño y morfología similares, en condiciones sedimentarias prácticamente idénticas. Sin embargo, uno de ellos muestra huellas formadas casi exclusivamente por las puntas de los dedos, mientras que el otro conserva impresiones más completas, con participación del metatarso. Según el equipo investigador, esta diferencia refleja cambios dinámicos en la forma de correr.
“Interpretamos estas variaciones como el resultado de cambios en la postura del animal y en la posición de su centro de masas", indica Díaz Martínez. “Cuando el centro de masas está más adelantado, el dinosaurio apoya sobre todo los dedos; cuando está más retrasado, la huella recoge una mayor superficie del pie. Es uno de los pocos ejemplos en el mundo donde podemos observar estas diferencias dentro de un mismo yacimiento y en rastros prácticamente coetáneos".
Para llegar a estas conclusiones, el equipo empleó modelos tridimensionales de alta resolución, obtenidos mediante fotogrametría, que permiten medir con gran precisión la geometría y la profundidad de cada pisada. Este enfoque hace posible reconstruir distintas fases de la carrera, comparables a la aceleración, la velocidad sostenida o el impulso final, a partir de pequeños detalles en las huellas. “Hasta ahora, la mayoría de los estudios se limitaba a calcular la velocidad a partir de la longitud de la zancada", añade el investigador de la UC. “En este trabajo vinculamos esa velocidad con la distribución real de las fuerzas sobre el suelo, es decir, con cómo traccionaba el animal cuando corría a máxima velocidad".
El estudio es fruto de una amplia colaboración internacional, con participación de investigadores de universidades y centros de investigación de España, Brasil, Estados Unidos y Argentina, y se apoya en décadas de trabajo de campo en la cuenca de Cameros, una de las regiones con mayor concentración de huellas de dinosaurio del mundo. Solo en esta zona de La Rioja, Burgos y Soria se han documentado más de 250 yacimientos y decenas de miles de icnitas.
Colaboración con Cabárceno
Los resultados abren además nuevas líneas de investigación experimental. El equipo de la Universidad de Cantabria trabaja en un proyecto en colaboración con el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, donde se utilizarán plataformas de presión para analizar cómo caminan y corren animales actuales, como avestruces, considerados análogos funcionales de los dinosaurios terópodos. “Queremos comprobar si las distribuciones de presión que medimos hoy en animales vivos se corresponden con las que inferimos a partir de las huellas fósiles", explica Díaz Martínez.
“Este trabajo demuestra que las estrategias de locomoción de los dinosaurios carnívoros eran mucho más complejas y variables de lo que se pensaba", concluye. “Las huellas no son simples marcas en el barro: son un registro directo de la biomecánica y del comportamiento de animales extinguidos hace millones de años".
Referencia científica Díaz Martínez, I. et al. Footprint morphology sheds light on running strategies in non-avian theropods. Scientific Reports (2026).

No hay comentarios:
Publicar un comentario