jueves, 14 de mayo de 2026

La corteza terrestre se ha roto y fluidos del manto están alcanzando la superficie: una nueva placa tectónica se está formando bajo el sur de África

Las mediciones de isótopos de helio en aguas termales del Rift Kafue revelan una conexión directa con el manto terrestre, lo que sugiere que la corteza se ha roto y un nuevo límite de placa está en formación.

El río Zambeze discurre paralelo al Rift Kafue, donde el manto ha ascendido
a la superficie. Crédito: Diego Delso / Wikimedia Commons
Científicos de la Universidad de Oxford han publicado un estudio en la revista Frontiers in Earth Science en el que demuestran que el Rift Kafue, una estructura geológica de Zambia hasta ahora poco estudiada, muestra signos inequívocos de actividad profunda.

El equipo, liderado por el profesor Mike Daly, analizó la composición isotópica de los gases que emanan de ocho fuentes geotermales y pozos distribuidos por el país africano, seis de ellos dentro de la zona del rift sospechosa y dos en el exterior, como grupo de control. Los resultados han superado todas las expectativas.

La clave del descubrimiento reside en la proporción de isótopos de helio. En la atmósfera y en la corteza terrestre, las proporciones entre helio-3 y helio-4 siguen unos patrones conocidos y estables. Sin embargo, en las muestras tomadas de las aguas termales del Kafue, los investigadores hallaron una relación de isótopos que no se correspondía con el origen atmosférico ni con el puramente cortical. Era demasiado alta en helio-3, el isotopo ligero que es un marcador infalible del manto terrestre, esa capa de roca fundida y semisólida que se extiende entre los 40 y los 160 kilómetros por debajo de nuestros pies.

Las aguas termales a lo largo del Rift Kafue de Zambia tienen firmas de isótopos de helio que indican que estas fuentes poseen una conexión directa con el manto terrestre, declaró Daly. Y añadió, con la cautela propia del oficio, que esta conexión de fluidos es la evidencia de que el límite de falla del Rift Kafue está activo y que, por tanto, la Zona de Rift del Suroeste de África también lo está, lo que podría ser una indicación temprana de la fragmentación del África subsahariana.

Mapa de ubicación de la zona extensional dentro de la meseta centroafricana de Zambia. La falla de Kafue está conectada con las fallas de Luano y Luangwa al NE, y con el ramal occidental de la EARS en la falla de Rukwa (RRB) y la provincia volcánica de Rungwe (RVP). Las muestras de la zona de la falla incluyen pozos geotérmicos (pozos 15, 18 y 20) y manantiales (Bwengwa y Gwisho). Se recogieron muestras de manantiales hidrotermales del basamento a unos 50 km al suroeste (manantial de Mosali) y a unos 150 km al noroeste-noroeste (manantial de Lubungu) de la zona de rift. Crédito: Daly et al., 2020 / Legg, 1974; Tamburello et al., 2022 / R. Karolytė et al. 2026

Para entender la magnitud de lo que estos científicos han observado, es necesario recordar que un rift no es una simple grieta. Se trata de una gran fractura en la corteza que genera hundimientos en el terreno y, paradójicamente, levantamientos elásticos a sus costados. Muchos de estos sistemas de rift se quedan a medio camino, su actividad cesa antes de lograr perforar por completo la litosfera, la capa rígida que forma las placas tectónicas.

Pero lo que Daly y su equipo han detectado en Zambia es precisamente la prueba de que la fractura ha completado su recorrido: fluidos procedentes directamente del manto están alcanzando la superficie sin haber sido contaminados o diluidos por su paso a través de la corteza superior.

El método utilizado por los investigadores fue tan elegante como revelador. En lugar de buscar espectaculares erupciones volcánicas o terremotos destructivos, se centraron en el susurro invisible de los gases. Recolectaron muestras del burbujeo espontáneo del agua en las termas, un fenómeno que los geólogos denominan, con cierta ironía profesional, el cañón burbujeante (bubbling gun). En el laboratorio, separaron los isótopos de helio y también analizaron la presencia de dióxido de carbono.

El Gran Valle del Rift. Crédito: Ninara
Los resultados fueron concluyentes: la proporción de helio coincidía con la medida en el antiguo y bien establecido Sistema de Rift de África Oriental y, además, el carbono hallado presentaba la misma firma isotópica que el carbono procedente de fluidos mantélicos.

El Rift Kafue no es una estructura aislada. Los geólogos llevan años observando una zona de debilidad de 2.500 kilómetros de longitud que serpentea desde Tanzania hasta Namibia, un sistema que algunos investigadores han llegado a especular que podría estar conectado incluso con la dorsal mesoatlántica. La topografía de la región ya había llamado la atención del equipo de Oxford por sus anomalías geotérmicas y la abundancia de manantiales calientes, pero hacía falta la prueba química que ahora presentan. Y esa prueba es rotunda: el manto ha emergido.

Las implicaciones económicas de este hallazgo son inmediatas y tangibles. Los sistemas de rift en sus etapas tempranas, como el que ahora se confirma en Zambia, ofrecen un potencial para la energía geotérmica que podría transformar las economías locales. A diferencia de los rift maduros, donde los fluidos mantélicos llegan ya mezclados con gases volcánicos agresivos y diluidos, en estas etapas iniciales el acceso al calor del interior terrestre es más limpio y manejable. 

Además, la presencia de helio e hidrógeno no contaminados abre posibilidades para la extracción de estos recursos, que tienen aplicaciones en tecnología médica, aeroespacial e industrial. Dicho de otro modo: donde se está rompiendo el continente, hay energía y recursos esperando ser aprovechados.

Pero las consecuencias a largo plazo son de una escala casi inimaginable. El profesor Daly, en un ejercicio de prudencia científica, explicó que los modelos actuales apuntan a dos escenarios posibles para la fragmentación de África. Por un lado, el Gran Valle del Rift de Kenia, con sus espectaculares características geológicas, ha sido considerado durante décadas el candidato principal para convertirse en la línea de fractura que separe el continente. Sin embargo, la velocidad de rifting en ese sistema es lenta, y las dorsales oceánicas que rodean África ejercen una tensión que inhibe la extensión necesaria para que la ruptura se complete.

La Zona de Rift del Suroeste de África, de la que ahora el Kafue es la pieza confirmada, se presenta como una alternativa formidable. Esta zona posee todas las características asociadas al rifting activo, pero además cuenta con una ventaja estructural: las fábricas del basamento regional, es decir, las debilidades inherentes de la corteza en esa zona, están alineadas de manera favorable con las dorsales oceánicas circundantes y con la geomorfología continental.

Esta alineación, según Daly, podría ofrecer un umbral de resistencia mucho más bajo para la ruptura continental. Traducido al lenguaje llano: el continente africano podría romperse por Zambia antes que por Kenia, y este estudio es la primera señal de que ese proceso ya ha comenzado.

El propio Daly, consciente de la magnitud de sus afirmaciones, lanzó una nota de precaución obligada para cualquier geólogo que se precie: Este estudio se basa en análisis de helio de una sola área general en el Sistema de Rift del Suroeste de África, que tiene miles de kilómetros de longitud. Este estudio preliminar está siendo seguido por investigaciones más extensas, cuyo siguiente paso se completará este mismo año. Las muestras analizadas proceden de un sistema enorme y aún poco explorado, y los investigadores advierten que el patrón observado en Zambia podría no repetirse en toda la extensión del rift.

Mientras tanto, el equipo de Oxford ya ha puesto en marcha la siguiente fase de su investigación. Los nuevos estudios, más extensos, deberán confirmar si la conexión mantélica detectada en el Kafue es una anomalía local o, por el contrario, el primer indicio de un proceso que reescribirá los mapas geológicos del futuro. Porque lo que estos científicos han encontrado en las burbujas de unas termas zambianas no es solo una curiosidad académica: es el aliento de un continente que, con una lentitud imperturbable, está decidiendo dónde y cuándo va a romperse.

FUENTES

Frontiers

Karolytė R, Daly MC, Vivian-Neal P, Hillegonds D, Li L, Sherwood Lollar B and Ballentine CJ (2026) The Southwestern Rift of Africa: isotopic evidence of early-stage continental rifting. Front. Earth Sci. 14:1799564. doi: 10.3389/feart.2026.1799564

labrujulaverde.com

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