sábado, 9 de mayo de 2026

Descubren cómo sobrevivieron las plantas al impacto del asteroide de los dinosaurios

La clave pudo tener que ver con una duplicación de sus genomas, no solo entonces, sino durante otras grandes crisis ecológicas

El bosque de secuoyas del Monte Cabezón (Cantabria)Turismo de Cantabria

La Tierra ha pasado por momentos… difíciles. El asteroide que puso fin al Mesozoico acabó con todos los dinosaurios no avianos y con un tercio de la vida en el planeta. Pero, si decidimos ver el vaso medio lleno, eso significa que dos tercios de las especies sobrevivieron de algún modo y uno de los grupos más exitosos fue ese en el que no solemos reparar. En tu caso, el titular del artículo te habrá destripado la respuesta, pero sé sincero: ¿habrías pensado en el reino de las plantas? Ahí donde las vemos, sésiles y aparentemente aburridas, las plantas son supervivientes natos.

De eso trata uno de los últimos papers publicados en la revista científica Cell en el que, las universidades de Ghent y de Bélgica, dicen haber encontrado uno de los mecanismos que han permitido a las plantas sobrevivir durante las mayores catástrofes naturales de la historia de la Tierra. El truco podría estar en sus genomas y en la costumbre que tienen muchas especies vegetales de, de repente, duplicarlo. Una estrategia que suele traer más problemas que ventajas en tiempos de bonanza, pero que en grandes crisis podría esconder la clave para la supervivencia.

Todo por duplicado

Todos los organismos vivos que conocemos contienen moléculas de ácidos nucleicos (como nuestro ADN o el ARN de algunos virus), que codifican “instrucciones” para construir moléculas y organizarlas formando estructuras con funciones más o menos complejas. A ese conjunto de ácidos nucleicos los llamamos “genoma” y, como todo documento importante, nosotros lo tenemos por duplicado. Tenemos una copia que viene de nuestro padre y otra de nuestra madre, no son exactamente idénticas, pero la amplia mayoría de su información es redundante, ambas te dicen cómo construir un ojo, un corazón o cómo metabolizar las grasas, pero pueden tener versiones ligeramente diferentes.

Los organismos y células que solo tiene una copia se llaman “haploides”, como algunos hongos o nuestros espermatozoides y óvulos. Nosotros, con nuestras dos copias, somos diploides y nos basta, porque hacer nuevas copias no es gratis. Los organismos con tres copias (triploides) o incluso más (poliploides), requieren más nutrientes para sobrevivir y, lógicamente, aumenta el riesgo de que sus células cometan errores al dividirse, cuando tengan que copiar su genoma. Podemos imaginarlas como un monje de la edad Media que, cuantas más páginas tuvieran los manuscritos que tenía que copiar, más probable es que se le colara una palabra, la repitiera o incluso la cambiara por otra. Sin embargo, esa es, precisamente, la estrategia que siguen algunas plantas, como el trigo, que tiene hasta seis copias de su genoma. Y, según revela este estudio, esa duplicación ha sido determinante para su supervivencia en los momentos más críticos.

Algunas ventajas

"La duplicación de todo el genoma a menudo se considera un callejón sin salida evolutivo en entornos estables", dice el autor Yves Van de Peer de la Universidad de Gante en Bélgica. "Pero en situaciones duras, puede proporcionar ventajas inesperadas". Ventajas como aumentar la variabilidad genética de la población. Que, dicho de otra forma, es la diversidad de genomas diferentes que tienen los individuos de un grupo. Por ejemplo, una familia tiene una variabilidad genética mucho menor que unos compañeros de oficina.

Por un lado, esto es el equivalente a repartir los huevos en varias cestas. Si tenemos más diversidad de genomas, aumentan las posibilidades de que alguno proporciones características que se adapten ligeramente mejor a las condiciones de una posible catástrofe natural. Por otro lado, al aumentar la probabilidad de que se cometan errores durante la división celular, también se acelera algo la aparición de nuevos rasgos, como podrían ser la tolerancia al calor, el estrés o la sequía.

La evidencia

Pero más allá de que sea teóricamente posible, lo que este artículo proporciona son pruebas. Tras analizar el genoma de 470 especies de plantas con flor y compararlo con el de 44 especies de plantas fósiles, los investigadores descubrieron indicios de antiguas duplicaciones del genoma. Al compararlo con el genoma de las especies extintas, pudieron fechar con más precisión cuándo habían tenido lugar la mayor parte de duplicaciones. Una mayoría se concentraban en unos pocos momentos que, en efecto, han sido especialmente dramáticos para la vida en la Tierra: la extinción masiva del asteroide que nos golpeó hace 66 millones de años y puso fin a los dinosaurios no avianos, varios periodos de enfriamiento global y el Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (PETM) hace unos 56 millones de años.

QUE NO TE LA CUELEN:

En palabras de Van de Peer, uno de los autores: "Aunque el clima actual se está calentando a un ritmo mucho más rápido, lo que vemos del pasado sugiere que la poliploidía puede ayudar a las plantas a hacer frente a estas condiciones estresantes". Y puede que tenga razón, pero el mejoramiento vegetal es una disciplina que está muy avanzada y, aunque puede aprender de la historia, es probable que sus estrategia no se vea demasiado afectada por este paper.

REFERENCIAS (MLA):

Van de Peer, Yves, et al. "The Rise of Polyploids During Environmental Upheaval." Cell, vol. 191, no. 4, 8 May 2026, doi:10.1016/j.cell.2026.04.008.

larazon.es

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