El nuevo saurópodo hallado en Maranhão revela una conexión inesperada entre Sudamérica y España hace 120 millones de años.
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| Elver Mayer prepara un fósil de fémur de aproximadamente 1,5 metros de largo. Crédito: Elver Mayer/Univasf |
La investigación, publicada en el Journal of Systematic Palaeontology, apunta a una migración prehistórica mucho más compleja de lo que se pensaba. Los ancestros de este coloso habrían viajado desde Europa hasta Sudamérica atravesando el norte de África, cuando los continentes aún formaban parte del antiguo supercontinente Gondwana.
El descubrimiento no solo añade una nueva especie al árbol evolutivo de los dinosaurios gigantes: también abre una ventana fascinante hacia un mundo donde océanos y fronteras continentales todavía estaban naciendo.
Pero hay un detalle que desconcierta a los paleontólogos: el pariente más cercano conocido de este dinosaurio brasileño no apareció en América… sino en la actual España.
Un gigante oculto bajo ocho metros de tierra
El hallazgo comenzó de forma casi accidental durante las obras de una terminal ferroviaria y vial en la ciudad de Davinópolis, en Maranhão. Un grupo de arqueólogos que supervisaba el terreno —como exige la legislación ambiental brasileña— encontró enormes huesos enterrados a unos ocho metros de profundidad.
En un primer momento, pensaron que pertenecían a mamíferos gigantes relativamente recientes. Sin embargo, el paleontólogo Elver Luiz Mayer comprendió enseguida que aquello era mucho más antiguo. La profundidad del hallazgo y la edad geológica del estrato indicaban que los restos pertenecían al Cretácico temprano, una época en la que los dinosaurios dominaban todavía el planeta.
Lo que emergió después sorprendió incluso a los expertos. El fósil incluía vértebras caudales, costillas, huesos de las extremidades y un fémur de aproximadamente 1,5 metros de longitud. Para los investigadores, se trata de un espécimen excepcionalmente completo para la región.
“Es el dinosaurio más grande conocido en Maranhão”, explicó Mayer, profesor de la Universidad Federal del Valle del São Francisco. Hasta ahora, la región había proporcionado restos de dinosaurios mucho más pequeños, como Amazonsaurus maranhensis, que apenas alcanzaba unos diez metros.
Y aún podría haber más. Los científicos creen que parte del esqueleto continúa enterrada bajo el yacimiento original, lo que podría aportar información crucial sobre esta misteriosa especie.
El vínculo inesperado entre Brasil y la Europa de los dinosaurios
La verdadera sorpresa llegó durante el análisis evolutivo del fósil. Los investigadores descubrieron que Dasosaurus tocantinensis pertenecía a un grupo de saurópodos denominado Somphospondyli, relacionado con los futuros titanosaurios gigantes. Pero lo más llamativo fue su parentesco con especies halladas en la península ibérica.
Hace unos 120 millones de años, Europa no era todavía el continente que conocemos hoy. Era un mosaico de islas tropicales rodeadas por mares poco profundos. En ese escenario, algunos dinosaurios habrían logrado dispersarse hacia África y posteriormente alcanzar Sudamérica, aprovechando conexiones terrestres temporales.
La hipótesis refuerza una idea que gana cada vez más fuerza entre los paleontólogos: durante el Cretácico temprano existieron intercambios faunísticos entre Europa, África y América del Sur mucho más intensos de lo que se creía.
Pero hay otro aspecto fascinante. El nombre del dinosaurio también esconde una historia geográfica y cultural. “Daso” significa “bosque”, una referencia a la vegetación enmarañada que impresionó a los primeros colonizadores portugueses de Maranhão. “Tocantinensis”, por su parte, alude al río Tocantins, cerca del lugar donde aparecieron los restos. Es, en cierto modo, un dinosaurio que une selvas brasileñas y archipiélagos europeos en una misma historia evolutiva.
El secreto microscópico que explica cómo algunos dinosaurios se hicieron gigantes
Más allá de su tamaño colosal, Dasosaurus guarda pistas fundamentales sobre la biología de los dinosaurios gigantes. Los investigadores analizaron la microestructura de sus huesos y encontraron patrones de crecimiento sorprendentes.
El estudio histológico mostró características intermedias entre saurópodos más antiguos y los titanosaudios más avanzados. En otras palabras, este dinosaurio parece representar una fase evolutiva clave en la transición hacia los gigantes extremos del final del Cretácico.
Los huesos revelan que ciertos mecanismos de crecimiento y remodelación ósea aparecieron antes de lo que los científicos habían imaginado. Esto podría ayudar a explicar cómo algunos saurópodos lograron alcanzar tamaños descomunales sin colapsar bajo su propio peso.
Pero el descubrimiento también pone sobre la mesa un problema cada vez más urgente: muchas de las grandes revelaciones paleontológicas modernas dependen accidentalmente de obras humanas.
En países tropicales como Brasil, la vegetación y la erosión dificultan enormemente el acceso a las capas geológicas profundas. Carreteras, canteras y obras ferroviarias terminan actuando como gigantescas excavaciones involuntarias. Sin esos trabajos, muchos fósiles jamás verían la luz.
Sin embargo, esa misma actividad puede destruir restos irreemplazables si no existe una supervisión adecuada. Por eso, los autores del estudio insisten en la necesidad de fortalecer la cooperación entre constructoras, autoridades y paleontólogos.
Actualmente, el equipo negocia con la empresa responsable de las obras para continuar excavando el yacimiento original. Y hay razones para el optimismo: los científicos sospechan que bajo el suelo de Maranhão podrían seguir ocultos más fragmentos del gigantesco dinosaurio europeo-brasileño que acaba de cambiar la historia evolutiva de Sudamérica.
En el silencio mineral de esos huesos enterrados durante millones de años todavía late una pregunta inmensa. ¿Cuántos gigantes desconocidos siguen esperando bajo la tierra tropical, ocultos entre raíces, roca y tiempo? A veces, basta una excavadora para abrir una grieta inesperada hacia un mundo perdido.
Referencias
Mayer, Elver L., et al. “A new titanosauriform with European affinities in the Early Cretaceous of Brazil: insights on Somphospondyli phylogeny, histology and biogeography.” Journal of Systematic Palaeontology (2026). https://doi.org/10.1080/14772019.2025.2601579

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