sábado, 6 de febrero de 2016

Ancestros del ñu y hadrosaurios compatieron un raro conducto nasal

Cráneos fosilizados de ancestros del ñu descubiertos en la isla de Rusinga, Kenia, revelan un raro conducto nasal de trompeta muy similar a las crestas nasales del hadrosaurio lambeosaurino.


Cráneos fosilizados de ancestros del ñu descubiertos en la isla de Rusinga, Kenia, revelan un raro conducto nasal de trompeta muy similar a las crestas nasales del hadrosaurio lambeosaurino.

Los resultados publicados en Current Biology ofrecen "un ejemplo espectacular" de la evolución convergente entre dos taxones muy alejados y a través de decenas de millones de años, dicen los investigadores.

"La bóveda nasal es una estructura completamente nueva para los mamíferos, que no se parece a nada que se pueda ver en un animal que está vivo hoy", dice Haley O'Brien, de la Universidad de Ohio. "El ejemplo más cercano serían los dinosaurios hadrosaurios con crestas en forma de semicírculo que encierran las fosas nasales a sí mismas".

Esta convergencia evolutiva puede explicarse por similitudes en la forma en que vivían Rusingoryx atopocranion --el ancestro del ñu-- y los hadrosaurios. De hecho, los hadrosaurios se refieren a veces como las "vacas del Cretácico." Recordando la época de las excavaciones, el coautor del estudio Tyler Faith, de la Universidad de Queensland, explica que le soprendió el hallazgo de unos cráneos que se distinguían de cualquier antílope que hubiera visto antes. "Lo único a lo que se hubiera parecido habrían sido cebras fósiles con cuernos que crecen de la cabeza" La fe dice. "La anatomía era claramente notable."

Faith y O'Brien decidieron explorar la anatomía más de seis cráneos que representan Rusingoryx jóvenes y adultos. La similitud con los hadrosaurios quedó inmediatamente clara para los investigadores cuando el escaneo CT reveló las estructuras internas de los huesos.

"Esperábamos que el interior de la bóveda tuviera algo más cercano que la anatomía normal de los mamíferos, pero una vez que echamos un vistazo a las tomografías computarizadas, estábamos bastante impresionados", dice O'Brien.

Al principio, los investigadores pensaron que la bóveda hueca nasal podría haber tenido algo que ver con la termorregulación. Ahora, sobre la base de sus investigaciones anatómicas, junto con el modelado acústico, piensan que la sonda nasal de trompeta puede haber permitido a Rusingoryx profundizar su capacidad vocal hasta niveles muy cercanos a los infrasonidos, de tal manera que los depredadores podrían no ser capaces de oirles cuando emitían llamadas entre los miembros de la manada.

Se cree que dinosaurios hadrosaurios y Rusingoryx, podrían haber sido muy sociales, explica O'Brien. Puede ser que se hayan comunicado a través de distancias relativamente grandes.

jueves, 4 de febrero de 2016

FALLECIMIENTO DEL Dr. JAIME EDUARDO POWELL

Fallece uno de los paleontólogos expertos en dinosaurios más relevantes de Argentina

 




















(Nos hacemos eco de esta triste noticia. STTL)

Estimados Socios
Lamentamos informar el fallecimiento del Dr. Jaime Powell, colega destacado en el campo de la paleontología de vertebrados, especialista en tetrápodos del Cenozoico del NOA, que desarrollaba sus tareas de investigación en la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo, de la Universidad Nacional de Tucumán.

Desde la asociación, acompañamos en el sentimiento a sus familiares, amigos y colegas.

Los insectos han mantenido su diversidad durante 125 millones de años

-COMPROBADO EN EL REGISTRO FÓSIL- 


Universidad de California Santa Cruz




















Los insectos representan casi las tres cuartas partes de todas las especies animales. Pero su diversidad no aumenta con el tiempo. De hecho, no ha cambiado mucho en los últimos 125 millones de años.    

No significa que no hayan evolucionado nuevos insectos, sino más bien que a medida que aparecen nuevos insectos otros se extinguen, dejando la diversidad global relativamente sin cambios, según explica el paleontólogo Matthew Clapham, profesor asociado de Ciencias Terrestres y Planetarias en la Universidad de California en Santa Cruz, Estados Unidos, cuyo equipo informa de los hallazgos en un artículo publicado este miércoles en 'Proceedings of the Royal Society B'.    

Estudios previos de cómo la diversidad de insectos ha cambiado con el tiempo emplearon métodos que inflan artificialmente la riqueza relativa de intervalos de tiempo más jóvenes, explica Clapham. Estos estudios, así como el de Clapham, analizaron la riqueza del registro fósil con respecto a las familias de insectos, una categoría taxonómica más amplia que la especie y el género.  

Los análisis anteriores se basaron en las primeras y últimas apariciones de cada familia en el registro fósil y aún si había insectos en cuya familia viva hoy se amplió la variedad hasta el presente. "El problema es que el rango que vemos en el registro fósil es siempre menor que el rango real, porque los insectos no se fosilizan muy bien al no tener huesos ni conchas", explica Clapham.

Para evitar sesgos, los investigadores recopilaron una base de datos no sólo con el primer y último caso de cada familia, sino esencialmente con todos los datos disponibles sobre los insectos fósiles. Les llevó cerca de tres años analizar una base de datos de más de 39.000 registros fósiles de insectos que representa a cerca de 25.000 especies, de forma que fueron capaces de utilizar métodos estadísticos modernos para evaluar la diversidad de insectos en los últimos 325 millones de años.

LOS INSECTOS, MUY DIVERSOS TAMBIÉN EN EL PASADO  

"Lo que encontramos cuando utilizamos métodos estadísticos menos sesgados es que la increíble diversidad de insectos no es sólo un fenómeno reciente. Fueron muy diversos en el pasado también", afirma Clapham. Los primeros insectos del registro fósil son del periodo Devónico, hace unos 400 millones de años, pero que no se convierten en abundantes hasta el Carbonífero, hace unos 325 millones de años.

La diversidad de insectos alcanzó su punto máximo hace unos 125 millones de años durante el periodo Cretácico y los cambios desde entonces han sido insignificantes, apunta Clapham. El Cretácico temprano puede ser un periodo en el que los grupos de mayor edad que han disminuido se superponen con la diversificación con los grupos más nuevos.

"Está claro que ciertos grupos de hoy que son muy diversos se han diversificado mucho recientemente, pero otros grupos eran probablemente igual de diversos en el pasado y han disminuido", afirma Clapham. Una gran cantidad de grupos de insectos modernos tienen relaciones ecológicas y evolutivas cercanas con plantas con flores y se cree que la evolución de las plantas con flores ha estimulado la rápida diversificación de los insectos.    

Pero el nuevo análisis encontró que la evolución de las plantas con flores no marcó una gran diferencia en la diversidad de insectos en general. Presumiblemente, había muchos insectos que habían coevolucionado con las plantas que eran dominantes antes de que las flores llegaran a la escena y estos grupos de insectos habrían disminuido junto con las plantas de las que dependían.    

"En lugar de un aumento constante de la diversidad, lo que vemos con más frecuencia es que algunos grupos se diversifican y otros grupos están en declive, por lo que se equilibran", apunta Clapham. El estudio también analizó la diversidad a nivel de especies y encontró una tendencia similar, aunque el análisis no fue tan robusto, añade.

Un pene de araña conservado en ámbar hace 99 millones de años

-COPULABAN COMO LOS ANIMALES ACTUALES-


Un equipo del Museo de Historia Natural de Berlín informa en The Science of Nature del descubrimiento inusual de una araña opilión de hace 99 millones de años con su pene extendido.    

Los machos de esta especie transferían directamente el esperma al interior de las hembras. En las variedades modernas, la estructura fina de este pene es extremadamente importante para la identificación de las diferentes especies.   

El nuevo descubrimiento fósil muestra que estas arañas en el Cretácico copulaban de la misma manera que los animales de hoy en día. Sobre la base de ojos grandes y la punta del pene en forma de espátula, los científicos también fueron capaces de describir el fósil como una una nueva familia, hoy extinguida.    

Los opiliones son un grupo diverso de arácnidos con más de 6.600 especies descritas. Se conocen sólo unas pocas especies fósiles (38), entre ellos Halitherses grimaldii, en el ámbar de hace 99 millones de años de edad que se encuentra en Myanmar, en el sudeste asiático.    

Esta especie fue descubierta por primera vez en 2005, pero resultó ser difícil de colocar en el árbol familiar. Un equipo internacional de investigadores dirigido por Jason Dunlop ha descubierto ahora este nuevo ejemplo de la especie, que resultó ser particularmente importante porque - por primera vez - los genitales masculinos (pene) son claramente visibles.

Normalmente este órgano masculino se esconde dentro del cuerpo cuando no está en uso. Por casualidad, en este fósil conservado en ámbar, el pene se conserva totalmente extendido fuera del cuerpo. Esto demuestra que los opiliones cretácicos también utilizaron un pene para transferir espermatozoides directamente en el cuerpo de la hembra.    

En la taxonomía moderna, la anatomía del pene de estas arañas es extremadamente importante: cada especie tiene su propia estructura única. También los principales grupos (o familias) tienen diferentes formas de pene. Hasta ahora, sólo unos pocos fósiles han revelado su pene, lo que hace que sea difícil comparar de manera efectiva con las especies vivas.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Una expedición científica busca dinosaurios en la Antártida

Ya se hallaron fósiles de dinos en el pasado. Ahora se buscan pruebas de que de allí pudieron surgir muchas especies.

Crédito imagen: © Stefan Christmann/Corbis
Un equipo internacional de científicos, con el apoyo de la Fundación Nacional de la Ciencia de Estados Unidos, se dispone a viajar a la Antártida para buscar pruebas de que el continente actualmente helado pudo ser en el pasado el punto de partida para el desarrollo de muchas de las especies de fauna que actualmente pueblan la Tierra. Y es que hace millones de años, la Antártida era un ecosistema cálido y fértil gobernado por dinosaurios y habitado pro una gran diversidad de seres vivos. El problema es que actualmente, la mayoría de los fósiles que podrían sacar a la luz toda esa variedad de vida prehistórica yacen enterrados bajo toneladas de hielo. De esta forma, el papel que jugó el continente en la evolución de los vertebrados sigue siendo uno de los capítulos más desconocidos de la biología y la paleontología. Al frente del equipo científico figuran paleontólogos del Museo Carnegie de Historia Natural, de la Universidad de Texas en Austin, de la Universidad de Ohio y del Museo Americano de Historia Natural, junto a otros colaboradores procedentes de museos y universidades de Australia y Sudáfrica.

Hoy, 2 de febrero, los científicos llegarán en helicópteros a la isla James Ross y otras islas cercanas para iniciar las investigaciones en esta zona vecina a la Península Antártica, uno de los puntos del continente donde las rocas que contienen fósiles son accesibles. El paleontólogo y conservador del Museo Carnegie Matthew Lamanna explica que "el 99 % de la Antártida está cubierta por hielos perpetuos. Nosotros buscamos fósiles de animales vertebrados que vivieron allí hacia el final de la Era de los Dinosaurios. Queremos saber más sobre la devastadora extinción que le siguió y cómo pudo afectar a los ecosistemas polares".

Concretamente, el equipo busca fósiles desde el Cretácico hasta el Paleógeno, un periodo de hace entre 100 y 40 millones de años que incluye el final de la Era de los Dinosaurios y el inicio de la Edad de los Mamíferos. De esta forma esperan averiguar si la Antártida fue crucial y especial en los orígenes de algunas aves y mamíferos modernos o si, por el contrario, la evolución de las especies en ese continente fue similar a la de otras partes del planeta. La expedición forma parte del Proyecto de Investigación Antarctic Peninsula Paleontology o AP3, financiada por la National Science Foundation. Durante una expedición anterior a la misma área llevada a cabo por paleontólogos argentinos, estos hallaron fósiles de una especie de aves que indica que la Antártida pudo ser especial en la evolución de estos animales. Era un pájaro relativamente emparentado con los actuales patos y gansos, y se trata del único caso de ave incluida en un grupo moderno que vivió durante la era de los dinosaurios no avianos. Los descubrimientos del equipo que inicia hoy su andadura se podrán seguir en la web http://antarcticdinos.org/ y en Twitter @antarcticdinos.

XIV Encuentro de Jóvenes Investigadores en Paleontología -prórroga del plazo-

Debido al gran número de peticiones para ampliar la fecha límite para la presentación de resúmenes, la organización ha ampliado la misma hasta el lunes 15 de febrero (incluido).

Fechas y plazos clave:

1. Call for abstracts: January 1, 2016

2. Deadline for abstract submission: February 15, 2016

3. Deadline for early-bird registration (€60): February 29, 2016

4. Deadline for regular registration (€80): March 31, 2016


5. 1st IMERP-XIV EJIP: April 13-16, 2016.

http://imerp-ejip2016.blogspot.com.es/

martes, 2 de febrero de 2016

Un dinosaurio de la realeza

EFEFUTURO.- Un equipo de investigadores descubrió en Tailandia una nueva especie de dinosaurio “Iguanodon” al que han nombrado en honor de una de las hijas del monarca, Bhumibol Adulyadej.

Investigadores internacionales descubrieron una nueva especie dedinosaurio Iguanodon, 
hallada en la región central de Tailandia y cuyonombre honrala aportación de un miembro de la monarquía 
que se ha convertido en la pieza central del Museo de Fósiles de Khorat. EFE/Noel


















“Sirindhorna khoratensis”, que medía unos dos metros de altura por seis de longitud y pesaba una tonelada, fue bautizado en agradecimiento a la princesa Sirindhorn y a la provincia donde fue hallado, Nakhon Ratchasima, conocida tradicionalmente como Khorat.

El espécimen, un herbívoro que vivió en esta zona a principios del Cretácico hace unos 120 millones de años, difiere de otras especies de “Iguanodon” por su larga mandíbula que termina en forma de pico y porque cuenta con un pulgar afilado similar a un espolón.

“Encontramos 19 piezas craneales que fueron esenciales para determinar que se trata de una nueva especie de dinosaurio”, apunta a Efe Pratueng Jintasakul, director del Instituto Nororiental para la Investigación de Maderas Petrificadas y Recursos Minerales.

Las primeras evidencias fueron encontradas en 2007 durante una colaboración entre investigadores tailandeses y expertos paleontólogos del museo japonés Fukui.

Tras un largo proceso para localizar y desenterrar todas las piezas posibles, los restos fueron analizados en un laboratorio japonés donde, al compararlos con otros especímenes, se confirmó la singularidad de la nueva especie de dinosaurio tailandés.

Una princesa amante de la paleontología

El pasado 30 de diciembre, el equipo de científicos presentó al mundo a “Sirindhorna khoratensis” al publicar su investigación en la revista científica PLOS ONE.

“La princesa -Sirindhorn- tiene un gran interés por la paleontología”, asegura Pratueng.

Los expertos tuvieron que pedir permiso a la Casa Real de Tailandia para utilizar el nombre con el motivo de conmemorar el sesenta cumpleaños de la princesa en 2015.

El nuevo ejemplar se ha erigido como la pieza central del Museo de Fósiles de Khorat, donde también se exhiben unos 10.000 restos antiguos entre los que se encuentran otros dinosaurios, una decena de antepasados del elefante asiático y partes de bosques petrificados.
“Estamos en proceso de recolección de más restos encontrados, por ejemplo, un dinosaurio carnívoro, reptiles voladores, tortugas, cocodrilos y tiburones de agua dulce. Es posible que encontremos partes de restos más completos”, señala Pratueng.
Tailandia es la nación del Sudeste Asiático con mayor riqueza de fósiles, asegura el experto, con tres importantes localizaciones dentro del país donde existen restos prehistóricos: Kalasin, Khon Kaen y Nakhon Ratchasima, todos ellos en la planicie de la región nororiental.

A tan solo tres kilómetros del museo, el paleontólogo muestra una zona delimitada, de unos 10 metros de largo por unos 5 de ancho, donde aún trabajan para desenterrar restos petrificados a tan solo medio metro de profundidad.

El terreno arcilloso de Tailandia ha ayudado a preservar los fósiles, donde años atrás ya se encontraron dos especies no registradas: el “Ratchasimasaurus” y el “Siamodon nimngami”, miembros también de la familia del “Iguanodontia”.

En un futuro próximo, los organismos gubernamentales planean proponer a la Unesco el reconocimiento de los yacimientos como conjunto paleontológico.

Ello supondría un empujón para atraer al sector turístico nacional y ubicar Khorat como la “puerta a la paleontología en Tailandia”, apostilla el paleontólogo tailandés. 

EFEfuturo