domingo, 4 de agosto de 2019

¿Por qué se extinguieron los dinosaurios?

Descubre cómo se produjo la extinción masiva hace 66 millones de años y las pruebas de qué puso fin a la era de los dinosaurios.

Un pequeño celurosaurio, un dinosaurio con plumas en la cola que vivió hace 
99 millones de años, se acerca a una rama cubierta de resina del suelo forestal 
en una ilustración. FOTO POR CHUNG-TAT CHEUNG (ILUSTRACIÓN)
Numerosos fósiles de huesos, dientes, huellas y otras pruebas sólidas han revelado que la Tierra fue el terreno de los dinosaurios durante al menos 230 millones de años. Pero hasta ahora no se ha hallado ni un solo resto de dinosaurio en rocas de antigüedad inferior a 66 millones de años. En ese momento, cuando el Cretácico daba paso al Paleógeno, parece que los dinosaurios no aviares dejaron de existir súbitamente.

También siguieron ese camino algunos reptiles marinos temibles como el mosasaurio, el ictiosaurio y el plesiosaurio, así como los reptiles voladores denominados pterosaurios. Los bosques antiguos parecen haberse incendiado en gran parte del planeta. Y aunque algunos mamíferos, aves, reptiles pequeños, peces y anfibios sobrevivieron, la diversidad de las formas de vida restantes se desplomó de forma precipitada. En total, esta extinción masiva se cobró tres cuartos de la vida en la Tierra.

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Los paleontólogos se han esforzado mucho por desentrañar qué ocurrió y las teorías de qué fue lo que acabó con los dinosaurios y el resto de los habitantes del planeta en el Cretácico han oscilado de lo plausible a lo disparatado. Por ahora, hay dos hipótesis principales que se debaten dentro de la comunidad científica. ¿Fueron los dinosaurios víctimas de la violencia extraplanetaria o de males intraplanetarios?

La muerte que llegó del cielo

Una de las teorías más famosas para explicar la extinción de los dinosaurios es la hipótesis Álvarez, cuyo nombre se debe a Luis y Walter Álvarez, padre e hijo. En 1980, este dúo científico postuló la idea de que un meteorito del tamaño de una montaña colisionó en la Tierra hace 66 millones de años y llenó la atmósfera de gas, polvo y desechos que alteraron el clima drásticamente.

Su prueba fundamental es una cantidad extrañamente alta del metal iridio en la capa Cretácico-Paleógeno o K-Pg, la zona geológica que parece limitar las capas de roca conocidas que contenían fósiles de dinosaurios. El iridio es relativamente inusual en la corteza terrestre, pero es más abundante en los meteoritos, por eso los Álvarez llegaron a la conclusión de que la extinción masiva fue provocada por un objeto extraterrestre. La teoría cobró impulso cuando los científicos consiguieron vincular la extinción a un enorme cráter de impacto en la costa de la península mexicana de Yucatán. Con unos 150 kilómetros de diámetro, el cráter de Chicxulub parece tener el tamaño y la antigüedad adecuados para dar cuenta de la extinción de los dinosaurios.

En 2016, un equipo científico excavó un testigo de roca de la parte submarina del Chicxulub y extrajo una muestra que se extendía bajo el fondo del mar. Esta rara muestra del vientre del cráter demostró que el impacto habría sido lo bastante potente como para expulsar cantidades letales de roca vaporizada y gases a la atmósfera, y que los efectos habrían persistido durante años. Y en 2019, los paleontólogos que excavaban en Dakota del Norte descubrieron una serie de fósiles muy cerca del límite K-Pg y obtuvieron los restos de todo un ecosistema que existió poco antes de la extinción en masa. Lo más revelador es que las capas que albergan fósiles contienen diminutos fragmentos de vidrio denominados tectitas, probablemente gotas de roca fundida expulsadas por el impacto, solidificadas en la atmósfera y que llovieron sobre la Tierra.

Furia volcánica

Sin embargo, otros científicos mantienen que las pruebas del impacto de un gran meteoro son inconcluyentes y que la culpable más probable podría ser la misma Tierra.

Las antiguas escaleras del Decán, inundaciones basálticas de la India, también parecen coincidir en el tiempo con el final del Cretácico, con enormes coladas de lava que habrían expulsado hace entre 60 y 65 millones de años. En la actualidad, la roca volcánica resultante cubre unos 500 000 kilómetros cuadrados en capas que en algunos lugares tienen un grosor de más de 1800 metros. Un fenómeno eruptivo tan vasto habría llenado el cielo de dióxido de carbono y otros gases que habrían cambiado drásticamente el clima de la Tierra.

Los partidarios de esta teoría apuntan a varias pistas que sugieren que el vulcanismo encaja mejor en la teoría. Por ejemplo, algunos estudios demuestran que la temperatura de la Tierra cambió incluso antes del impacto propuesto. Otra investigación ha hallado pruebas de extinciones masivas anteriores a hace 66 millones de años, con indicios de que los dinosaurios en particular ya estaban experimentando una lenta decadencia en el Cretácico Superior. Es más, la actividad volcánica es frecuente en este planeta y es una culpable plausible de otras extinciones antiguas, mientras que los impactos de meteoritos gigantes son mucho más insólitos. Sus partidarios sostienen que tiene sentido si las erupciones volcánicas que se estaban produciendo fueron el origen de las extinciones K-Pg en todo el planeta.

¿Por qué no ambas?

Cada vez más científicos que tratan de resolver este misterio prehistórico ven margen para una combinación de ambas ideas. Es posible que los dinosaurios fueran los receptores desafortunados de un doble golpe geológico y que el vulcanismo hubiera debilitado los ecosistemas lo suficiente como para volverlos vulnerables a un meteorito.

Pero esta idea depende mucho de la datación precisa de las escaleras del Decán y del cráter de Chicxulub. En 2019, dos estudios independientes analizaron muestras geológicas de la lava de las escaleras del Decán y llegaron a conclusiones ligeramente diferentes. Un estudio sugería que los volcanes desempeñaron un papel de apoyo en la extinción de los dinosaurios al provocar una decadencia previa al impacto; el otro, que las erupciones se produjeron después del impacto y podrían haber desempeñado un pequeño papel en su fin.

Este debate podría seguir adelante durante años conforme los científicos excaven pruebas nuevas y desarrollen técnicas novedosas para comprender el pasado. Independientemente de si la culpable es una roca espacial o la lava en abundancia, está claro que los expertos que estudian el último aliento de los dinosaurios están revelando lecciones vitales sobre cómo afecta el cambio climático a los habitantes de la Tierra.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com

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