domingo, 29 de marzo de 2026

Descubren cientos de huevos de dinosaurio de varias especies tras 70 millones de años enterrados

Restos fósiles en Francia ofrecen información única sobre la fauna del Cretácico

Descubren cientos de huevos de dinosaurio de varias especies tras 70 millones
de años enterrados. / Matthew Irving / Fossil Lab
Un equipo de paleontólogos franceses ha realizado un descubrimiento que dejó sin palabras en la región de Mèze, entre Béziers y Montpellier.

Han sido hallados cientos de huevos de dinosaurio fosilizados que permanecieron enterrados durante aproximadamente 70 millones de años. Este yacimiento se considera uno de los más ricos de Europa en cuanto a sitios de anidación de dinosaurios.

Condiciones extremas para una excavación histórica

Durante meses, los investigadores trabajaron bajo condiciones difíciles, enfrentándose a lluvias invernales y un barro denso que complicaba la extracción de sedimentos.

A pesar de estos obstáculos, lograron exponer un estrato horizontal con un gran número de huevos preservados, muchos de ellos completos.

Diferentes especies

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podían ponerse de pie. / Difoosion

El yacimiento ha revelado huevos de distintos tamaños y formas, lo que indica que varias especies utilizaron esta misma área para reproducirse.

Entre los más numerosos se encuentran los atribuibles a titanosaurios, los enormes herbívoros de cuello largo, mientras que otros huevos más pequeños podrían corresponder a anquilosaurios o terópodos.

Los fósiles muestran que las hembras enterraban sus huevos en depresiones cubiertas con vegetación o sedimentos, un método que aumentaba la incubación gracias al calor generado por la materia orgánica y protegía los nidos de depredadores.

Un paisaje ideal para la anidación

Hace más de 70 millones de años, la región era una llanura tropical con condiciones que favorecían la repetida elección de este lugar como sitio de anidación.

Las frecuentes inundaciones ayudaban a cubrir rápidamente los nidos, permitiendo que las cáscaras se preservaran y se transformaran en fósiles resistentes a lo largo de los milenios.

Para proteger este tesoro científico, se construyó un museo en el lugar de la excavación, permitiendo que el público observe los trabajos en curso y comprenda el proceso de investigación. Esto asegura que los hallazgos permanezcan en su contexto original y sean accesibles para la ciencia y la educación.

larazon.es

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