viernes, 14 de agosto de 2020

Algunos dinosaurios pudieron volar antes de convertirse en aves

Nuevas investigaciones realizadas sobre los dinosaurios emplumados y las primeras aves han revisado las relaciones evolutivas de los dinosaurios en el origen de las aves. Un equipo internacional de investigadores, dirigido por los profesores Michael Pittman y Rui Pei, de la Universidad de Hong Kong, procedentes de cinco países diferentes, entre ellos el profesor Hans Larsson de la Universidad McGill, publicó sus conclusiones en la revista Current Biology.

El equipo encontró que el potencial para el vuelo motorizado evolucionó al menos
 tres veces en los terópodos: una vez en las aves y dos veces en los dromeosaurios. 
(Foto: Julius Csotonyi)
El equipo estudió detenidamente los fósiles, desarrolló un novedoso sistema de análisis para buscar árboles evolutivos y estimó cómo cada especie puede haber cruzado los estrictos umbrales del vuelo no planeado.

"Nuestro árbol evolutivo revisado apoya la relación tradicional de los dromeosaurios ('raptors') y los terópodos troodóntidos como los parientes más cercanos de las aves. También apoya el estatus de los controvertidos terópodos anquiornitinos como las primeras aves", dijo Pei. Con este árbol evolutivo mejorado, el equipo reconstruyó el potencial de los terópodos parecidos a las aves para el vuelo no planeado.

El equipo descubrió que el potencial del vuelo bajo impulso alar evolucionó al menos tres veces en los terópodos: una vez en las aves y dos en los dromeosaurios. "La capacidad de vuelo planeador de algunos dromeosaurios está bien establecida, por lo que es realmente emocionante encontrar al menos dos orígenes de potencial de vuelo por impulso alar entre los dromeosaurios", dijo Pittman.

"Fue una colaboración divertida durante varios años", comentó Larsson. "Por primera vez, tenemos un árbol evolutivo bien resuelto de estos pequeños dinosaurios emplumados, que nos permite hacer preguntas sobre cómo se originaron las aves. Fuimos capaces de trazar los límites biomecánicos de todas estas especies y proponer una imagen de la experimentación dentro de un espectro de capacidades de casi vuelo a vuelo completo en estos maravillosos pequeños carnívoros". Esto va en contra del modelo simple y lineal de la evolución de los orígenes de las aves y en su lugar presenta uno donde una gran cantidad de dinosaurios emplumados estaban experimentando con muchos tipos de locomoción asistida por alas. Creo que esta es la visión más realista de los orígenes de las aves hasta la fecha". (Fuente: NCYT Amazings)

Un ojo de 429 millones de años de antigüedad proporciona una visión de la vida de los trilobites

La estructura interna de un ojo de trilobites fosilizado de 429 millones de años es casi idéntica a la de las abejas modernas, según un estudio publicado en la revista 'Scientific Reports', lo que sugiere que los principios de la visión de muchos insectos y crustáceos de hoy en día tienen al menos 500 millones de años.   

Hallados en Marruecos fósiles de trilobites con patas y partes blandas de 
hace 478 millones de años - CSIC – Archivo
La investigadora Brigitte Schoenemann y sus colegas de la Universidad de Colonia, en Alemania, usaron la microscopía digital para reexaminar un trilobite fosilizado 'Aulacopleura koninckii' que fue descubierto en 1846 cerca de Lednice, República Checa.   

El fósil tiene 1 o 2 milímetros de altura, con dos ojos semiovales salientes en la parte posterior de su cabeza, uno de los cuales se ha roto.

Los autores han hallado una serie de estructuras internas similares a las de los ojos compuestos de muchos insectos y crustáceos modernos, incluyendo sus unidades visuales conocidas como ommatidia (que miden 35 micrómetros de diámetro) que contienen células detectoras de luz agrupadas alrededor de un tubo transparente llamado rabdom.

Los investigadores proponen que un anillo oscuro que rodea cada unidad visual individual está hecho de células de pigmento que actuaron como barreras entre ellas.   

Cada unidad visual está cubierta por una lente gruesa y los restos de lo que los autores sugieren es un cono cristalino plano por el que pasó la luz antes de enfocarse en el rabdom.

El pequeño tamaño de sus unidades visuales indica que el 'A. koninckii' vivía en aguas cristalinas y poco profundas y que probablemente estaba activo durante el día, ya que las lentes de menor diámetro son eficientes para captar la luz en condiciones de luminosidad.

La presencia de barreras celulares de pigmento entre las unidades visuales sugiere que el trilobite tenía una visión de mosaico en la que cada unidad visual contribuía con una pequeña porción de la imagen global, similar a los ojos compuestos de muchos insectos y crustáceos modernos.

Los hallazgos sugieren que la estructura y la función de muchos ojos compuestos ha permanecido en su mayor parte inalterada desde la era paleozoica (hace 542-251 millones de años) y proporcionan una visión de la vida de un antiguo trilobite.


«Deinosuchus», el monstruoso cocodrilo que cazaba dinosaurios

Científicos han nombrado una nueva especie de un gigantesco cocodrilo que vivió durante el Cretácico en América del Norte

Ejemplar de «D. hatcheri», una de las tres especies nombradas de este 
cocodrilo – Daderot
A finales del Cretácico existió un mar interior en la actual América del Norte. Un lugar en el que los dinosaurios que se acercaban a la orilla corrían un enorme riesgo. Un terror indescriptible acechaba en las profundidades, esperando su momento para atacar: su nombre es Deinosuchus, el cocodrilo del terror, una criatura que fue el mayor carnívoro de aquel entorno semi-acuático. Sus dientes, del tamaño de plátanos, podían clavarse en los dinosaurios más incautos y provocar daños masivos. Su cuerpo, similar al de un aligator actual, alcanzaba los 10 metros de largo.

Los fósiles del género Deinosuchus han sido estudiados desde 1850. Pero una nueva investigación, publicada en «Vertebrate Paleontology» y llevada a cabo por científicos de la universidad de Iowa, Estados Unidos, ha reevaluado ahora muchas de las evidencias. Gracias a eso, han concluido que existen tres especies de este grupo y no dos, como se pensaba antes. Se trata de D. riograndensis, D. hatcheri y una nueva, D. schwimmeri.

«Deinosuchus fue un gigante que debió aterrorizar a los dinosaurios que se acercaban al borde del agua para vivir», ha dicho Adam Cossette, director del estudio e investigador en el Instituto Tecnológico de Nueva York (Estados Unidos), para «Sciencealert.com». Hasta ahora, el tamaño completo de esta criatura era desconocido. Pero con los especímenes que hemos examinado, hemos revelado la existencia de un extraño y monstruoso depredador, con dientes del tamaño de plátanos».

Según Cossette, las tres especies de Deinosuchus surgieron después de que un proceso geológico dividiera el mar interior de América del Norte por la mitad, inaugurando tres ambientes diferentes en los que con el tiempo se desarrollaron las tres especies.

Fósiles del cráneo de «Deinosuchus schwimmeri» - Cossette & Brochu, Journal 
of Vertebrate Paleontology, 2020)
Las observaciones muestran que estas criaturas están entre los cocodrilos más grandes y aterradores que han existido nunca. Tenían un aspecto similar al de un aligator actual, con la sutil diferencia de que alcanzaban los diez metros de largo.

Para Christopher Brochu, coautor del trabajo, la existencia de estas tres especies muestra que «los cocodrilos no son "fósiles vivientes" que no han cambiado desde la época de los dinosaurios, sino que han evolucionado tan dinámicamente como cualquier otro grupo».

Los investigadores han concluido que D. riograndensis y D. hatcheri vivieron al oeste de América del Norte, entre Montana y la parte norte de México, mientras que D. schwimmeri vivió en la costa atlántica, entre New Jersey y Mississippi.

Reyes entre las criaturas

Los fósiles muestran que fueron los reyes de su tiempo. «En el momeento en que vivieron en el este de Estados Unidos, no había nada más grande», dijo para «Ledger-Enquirer» David Schwimmer, investigador no implicado en el estudio cuyo nombre, sin embargo, ha bautizado a la nueva especie, dadas sus importantes contribuciones al campo.

Según Schwimmer, hay una gran pregunta abierta: se han encontrado enormes marcas de los dientes de Deinosuchus en huesos de dinosaurios, pero no se sabe si lo hicieron cuando azaban o, sencillametne carroñeaban.

«Mi apuesta es que eran depredadores», ha comentado Schwimmer. «Esta criatura era lo suficientemente grande como para acabar con la mayoría de los dinosaurios. Además, la mayoría de las marcas las hemos encontrado en huesos de patas y colas. Precisamente el lugar dónde les cogerías si quisieras agarrar a un dinosaurio». ¿Cómo sería aquel terrible momento, en que uno de estos animales capturaba a una de sus presas?

Descubren una nueva especie de dinosaurio relacionada con el Tiranosaurio Rex

Paleontólogos hallaron cuatro huesos en la Isla de Wight, al sur de Gran Bretaña. Medía 4 metros de largo y vivió en el período Cretácico, hace unos 115 millones de años

Ilustración del último momento del dinosaurio hallado en la costa 
de la isla de Wight, al sur de Gran Bretaña
“Estaba caminando por la playa, pateando piedras y me encontré con lo que parecía un hueso de dinosaurio. Me sorprendió mucho descubrir que podría ser una nueva especie”, fue el pensamiento del paleontólogo Paul Farrell, cuando hace un año caminaba cerca de la ciudad de Ryde en la Isla de Wight al sur de Gran Bretaña.

Farrell junto a sus colegas de la Universidad de Southampton han pasado meses estudiando los cuatro huesos hallados y que luego determinaron que pertenecían al cuello, la espalda y la cola de un nuevo dinosaurio “previamente desconocido para la ciencia”, según un comunicado de la universidad.

Los cuatro huesos hallados del nuevo dinosaurio Vectaerovenator inopinatus
El dinosaurio habría medido unos 4 metros de largo y es un tipo de dinosaurio terópodo, un grupo de carnívoros que normalmente caminaban sobre dos patas en lugar de cuatro, lo que incluye al Tyrannosaurus rex. Vivió en el período Cretácico, hace unos 115 millones de años, según el comunicado. 

Los científicos llamaron al dinosaurio Vectaerovenator inopinatus, un nombre que se refiere a grandes sacos de aire en algunos de los huesos, que se ven comúnmente en los terópodos, y que ayudó a los investigadores a identificar la especie. Los sacos también se ven en aves modernas; probablemente ayudaron a crear un sistema de respiración eficiente en estos dinosaurios, al mismo tiempo que aligeraron el esqueleto.

Los huesos fueron desenterrados en tres descubrimientos independientes, todos ellos gracias a personas que se encontraban de visita en la isla inglesa. ”Este notable descubrimiento de fósiles conectados por tres individuos y grupos diferentes se sumará a la extensa colección que tenemos y es genial que ahora podamos confirmar su importancia y exhibirlos para que el público se maraville”, dijo Martin Munt, curador del museo donde se mostrarán próximamente.

Ubicación de los huesos en la nueva especie hallada
Nos sorprendió lo hueco que era este animal: está plagado de espacios de aire. Partes de su esqueleto deben haber sido bastante delicadas”, dijo Chris Barker, estudiante de doctorado en la universidad que dirigió el estudio. “El registro de dinosaurios terópodos del período Cretácico medio en Europa no es tan bueno, por lo que ha sido realmente emocionante poder aumentar nuestra comprensión de la diversidad de especies de dinosaurios de esta época”, agregó.

Los cuatro huesos fueron encontrados durante varias semanas el año pasado por tres grupos diferentes. Robin Ward, un cazador de fósiles habitual de Stratford-upon-Avon, estaba con su familia visitando la Isla de Wight cuando hicieron su descubrimiento. Dijo: “La alegría de encontrar los huesos que descubrimos fue absolutamente fantástica. Pensé que eran especiales, así que los llevé cuando visitamos el Museo Dinosaur Isle. Inmediatamente supieron que eran algo raro y preguntaron si podíamos donarlos al museo para ser completamente investigado“.

El dinosaurio Vectaerovenator inopinatus en acción, durante una ç
representación gráfica
James Lockyer, de Spalding, Lincolnshire también estaba visitando la isla cuando encontró otro de los huesos y es también un cazador de fósiles habitual. “Se veía diferente de las vértebras de reptiles marinos con las que me he encontrado en el pasado. Estaba buscando un lugar en Shanklin y me dijeron y leí que no encontraría mucho allí. Sin embargo, siempre me aseguro de buscar en las áreas que otros no lo hacen, y en esta ocasión valió la pena“, dijo. Este estudio confirmó que esos huesos separados probablemente eran del mismo dinosaurio, que probablemente vivía al norte de donde se encontraron sus huesos; los investigadores especulan que el cadáver se había arrastrado al mar poco profundo cercano.

La Isla de Wight es uno de los principales lugares de Europa para los restos de dinosaurios y fósiles, y alberga el Museo de la Isla de los Dinosaurios, donde todos los afortunados cazadores de fósiles trajeron los huesos de Vectaerovenator.

Los hallazgos del equipo se publicarán en la revista Papers in Palaeontology.

martes, 11 de agosto de 2020

Misterio fósil resuelto: reptiles de cuello super largo vivían en el océano, no en la tierra

Especímenes de veinte pies de largo descritos como especies separadas de sus primos, nombrados en honor a la Hidra de la mitología

Life reconstruction by Emma Finley-Jacob
Un fósil llamado Tanystropheus se describió por primera vez en 1852 y desde entonces ha desconcertado a los científicos. En un momento, los paleontólogos pensaron que era un pterosaurio volador, como un pterodáctilo, y que sus huesos largos y huecos eran falanges en el dedo que sostenía el ala. Más tarde, descubrieron que eran huesos del cuello alargados y que era un reptil de seis metros de largo con un cuello de tres metros: tres veces más largo que su torso. Los científicos aún no estaban seguros de si vivía en la tierra o en el agua, y no sabían si los especímenes más pequeños eran juveniles o una especie completamente diferente, hasta ahora. Al escanear por tomografía computarizada los cráneos aplastados de los fósiles y ensamblarlos digitalmente, los investigadores encontraron evidencia de que los animales vivían en el agua, y al examinar los anillos de crecimiento en los huesos.

"He estado estudiando a Tanystropheus durante más de treinta años, por lo que es extremadamente satisfactorio ver a estas criaturas desmitificadas", dice Olivier Rieppel, paleontólogo del Field Museum de Chicago y uno de los autores de un nuevo artículo en Current Biology que detalla el descubrimiento.

Tanystropheus vivió hace 242 millones de años, durante el Triásico medio. En tierra, los dinosaurios estaban comenzando a emerger y el mar estaba dominado por reptiles gigantes. Sin embargo, durante mucho tiempo, los científicos no estuvieron seguros de si Tanystropheus vivía en la tierra o en el agua. Su extraño cuerpo no dejaba las cosas claras de una forma u otra.

Tanystropheus outlines and size comparison (C): Stephan Spiekman et al
“Tanystropheus parecía un cocodrilo rechoncho con un cuello muy, muy largo”, dice Rieppel. Los especímenes más grandes medían seis metros de largo, y sus cuellos formaban tres metros de esa longitud. Curiosamente para los animales con cuellos tan largos, solo tenían trece vértebras en el cuello, realmente alargadas. (Vemos lo mismo con las jirafas, que tienen sólo siete huesos en el cuello, al igual que los humanos). Y sus cuellos eran bastante inflexibles, reforzados con huesos adicionales llamados costillas cervicales.

En la misma región donde se encontraron muchos de los grandes fósiles de Tanystropheus, en lo que ahora es Suiza, también había fósiles de animales de aspecto similar que medían solo cuatro pies de largo. Entonces, los científicos no solo no estaban seguros de si se trataba de habitantes terrestres o animales marinos, sino que tampoco sabían si los especímenes más pequeños eran juveniles o una especie separada de los de seis metros.

Para resolver estos dos misterios de larga data, los investigadores utilizaron tecnologías más nuevas para ver detalles de los huesos de los animales. Los cráneos de los grandes fósiles de Tanystropheus habían sido aplastados, pero Stephan Spiekman, autor principal del artículo e investigador de la Universidad de Zúrich, pudo tomar tomografías computarizadas de las losas fósiles y generar imágenes en 3D de los fragmentos óseos en su interior.

Tanystropheus skull digital reconstruction (C): Stephan Spiekman et al
“El poder de la tomografía computarizada nos permite ver detalles que de otro modo serían imposibles de observar en los fósiles”, dice Spiekman. "A partir de un cráneo fuertemente aplastado, hemos podido reconstruir un cráneo 3D casi completo, revelando detalles morfológicos cruciales".

Los cráneos tenían características clave, incluidas las fosas nasales en la parte superior del hocico como las de un cocodrilo, que sugerían que Tanystropheus vivía en el agua. Probablemente estaba al acecho, esperando que los peces y animales parecidos a calamares pasaran nadando, y luego los enganchaba con sus largos y curvos dientes. Puede que haya venido a la tierra para poner huevos, pero en general, se quedó en el océano.

A Rieppel no le sorprendió que la evidencia apuntara a un Tanystropheus que habitaba en el agua. "Ese cuello no tiene sentido en un entorno terrestre", dice. "Es una estructura incómoda de llevar". 

Eso respondió a una pregunta sobre dónde vivía Tanystropheus. Para saber si los pequeños especímenes eran juveniles o una especie separada, los investigadores examinaron los huesos en busca de signos de crecimiento y envejecimiento.

“Observamos secciones transversales de huesos del tipo pequeño y estábamos muy emocionados de encontrar muchos anillos de crecimiento. Esto nos dice que estos animales estaban maduros”, dice Torsten Scheyer, autor principal del estudio e investigador de la Universidad de Zurich.

"La forma pequeña es un adulto, que básicamente selló el caso", dice Rieppel. "Está probado ahora que se trata de dos especies". Los investigadores nombraron al más grande Tanystropheus hydroides, en honor a las hidras de cuello largo de la mitología griega. La forma pequeña lleva el nombre original Tanystropheus longobardicus.

"Durante muchos años hemos tenido nuestras sospechas de que había dos especies de Tanystropheus, pero hasta que no pudimos escanear las muestras más grandes, no teníamos evidencia definitiva. Ahora sí", dice Nick Fraser, Guardián de Ciencias Naturales en National Museums Scotland y coautor del artículo. "Es muy significativo descubrir que había dos especies bastante separadas de este reptil de cuello extrañamente largo que nadaban y vivían uno al lado del otro en las aguas costeras del gran mar de Tetis aproximadamente. Hace 240 millones de años".

Los diferentes tamaños de los animales, junto con los dientes en forma de cono en las especies grandes y los dientes en forma de corona en las especies pequeñas, significaban que probablemente no estaban compitiendo por la misma presa.

"Estas dos especies estrechamente relacionadas habían evolucionado para utilizar diferentes fuentes de alimentos en el mismo entorno", dice Spiekman. “Las especies pequeñas probablemente se alimentaron de animales pequeños con caparazón, como camarones, en contraste con los peces y calamares que comían las especies grandes. Esto es realmente notable, porque esperábamos que el extraño cuello de Tanystropheus estuviera especializado para una sola tarea, como el cuello de una jirafa. Pero en realidad permitió varios estilos de vida. Esto cambia por completo la forma en que vemos a este animal".

Esta "división" de un hábitat para acomodar dos especies similares se llama partición de nicho. “Darwin se centró mucho en la competencia entre especies y en cómo la competencia por los recursos puede incluso provocar la extinción de una de las especies”, dice Rieppel. “Pero este tipo de competencia radical ocurre en entornos restringidos como islas. Las cuencas marinas en las que vivía Tanystropheus aparentemente podrían soportar la partición de nichos. Es un fenómeno ecológico importante”.

“Tanystropheus es un fósil icónico y siempre lo ha sido”, agrega Rieppel. “Aclarar su taxonomía es un primer paso importante para comprender ese grupo y su evolución”.


Secuencian el genoma de la tuatara, un pariente de dinosaurio vinculado a los mamíferos

Científicos de la Universidad de Adelaida y el Museo del Sur de Australia han colaborado con la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, y un equipo global para secuenciar el genoma de la tuatara, un reptil raro cuyos antepasados alguna vez recorrieron la tierra con dinosaurios.   

Tuatara, reptil raro cuyos antepasados.  Alguna vez recorrieron la tierra 
con los dinosaurios - NICOLA NELSON – Archivo
Los hallazgos de este notable reptil vivo de una sola especie, que se originó en el período Triásico hace unos 250 millones de años y solo se encuentra en Nueva Zelanda, se han publicado en la revista 'Nature'.

El laboratorio del profesor David Adelson, del Departamento de Ciencia Molecular y Biomédica de la Universidad de Adelaida, y el doctor Terry Bertozzi, del Museo del Sur de Australia, llevaron a cabo un análisis clave del genoma de la tuatara o esfenodontes que reveló una arquitectura inusual, a medio camino entre mamíferos y reptiles.   

Photograph credit, F. Lanting.
"La tuatara es la última especie sobreviviente de un grupo de reptiles que deambulaba por la tierra con los dinosaurios y, notablemente, su genoma Secuencian el genoma de la tuatara, un pariente de dinosaurio vinculado a los mamíferos comparte características con las de los mamíferos como el ornitorrinco y el equidna", explica el profesor Adelson.   

La contribución clave del laboratorio del profesor Adelson y el doctor Bertozzi fue demostrar que algunas secuencias de ADN que se mueven o saltan, denominadas 'genes de salto', que se encuentran en el tuatara son más similares a las que se encuentran en el ornitorrinco, mientras que otras son más similares a los de lagartos.

"El genoma de la tuatara contenía alrededor del 4% de genes saltarines que son comunes en reptiles, alrededor del 10% comunes en monotremas (ornitorrinco y equidna) y menos del 1% común en mamíferos placentarios como los humanos --señala el profesor Adelson--. Esta fue una observación muy inusual e indicó que el genoma de tuatara es una extraña combinación de componentes de mamíferos y reptiles".

"El intercambio inusual de elementos repetitivos tanto monotremas como reptiles es una clara indicación de ascendencia compartida, aunque hace mucho tiempo", añade Bertozzi.

Sin parientes cercanos, la posición de la tuatara en el árbol de la vida ha sido polémica durante mucho tiempo. La investigación la coloca en la rama compartida con lagartos y serpientes, pero parece que se separaron y fueron su propia especie durante unos 250 millones de años, una cantidad enorme de tiempo dado que los primates solo se originaron hace unos 65 millones de años, y los homínidos, de donde descienden los humanos, se originó hace aproximadamente seis millones de años.

EVOLUCIÓN DE ORNITHOPODA, FILOGENIA Y PALEOECOLOGÍA

CHARLA VIRTUAL / 28 DE AGOSTO, 2020

A cargo del Mg. Paul-Emile Dieudonné.

El viernes 28 de agosto, a las 16.00 horas, el Mg. Paul-Emile Dieudonné dictará una charla abierta virtual denominada Evolución de Ornithopoda, Filogenia y Paleoecología. 

La actividad es organizada el Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG) de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) y se enmarca en el proyecto de Educación Continua en la modalidad no presencial, dependiente de la Subsecretaría de Extensión de la Sede Alto Valle - Valle Medio de la UNRN.

Dieudonné actualmente está trabajando sobre morfometría aplicada a los dientes de ornitópodos y sus inferencias paleoecológicas.

Paul-Emile Dieudonné es Magister en Modelos Ecológicos en la Universidad de Rennes (Francia) y Magister en Paleontología en la Universidad de Montpellier II (Francia). Trabaja con un grupo llamado Ornithopoda (Dinosauria, Ornitischia) bajo un enfoque evolutivo, filogenético y ecológico. Actualmente está trabajando sobre morfometría aplicada a los dientes de ornitópodos y sus inferencias paleoecológicas.


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Abierta a toda la comunidad pero destinada especialmente a geólogos.