sábado, 1 de agosto de 2026

Hallan en Zimbabue un dinosaurio que vivió hace 210 millones de años y revela un mundo perdido de especies desconocidas

Un fósil excepcional hallado en Zimbabue demuestra que los primeros dinosaurios eran mucho más diversos de lo que la ciencia había imaginado.

Descubren un dinosaurio de 210 millones de años en África que está
reescribiendo la historia de los primeros gigantes. Ilustración de Mark Witton
Durante décadas, los paleontólogos pensaron que los primeros dinosaurios que habitaron el sur de África formaban comunidades muy similares entre sí. Sin embargo, un nuevo hallazgo en Zimbabue está obligando a revisar esa idea. El descubrimiento de una nueva especie que vivió hace unos 210 millones de años revela que, mucho antes de que los dinosaurios dominaran el planeta, ya existía una sorprendente diversidad de ecosistemas en el antiguo supercontinente Gondwana.

El protagonista de esta investigación es Musango matusadonaensis, un dinosaurio descubierto a orillas del lago Kariba cuyo estudio aporta nuevas piezas al complejo rompecabezas de la evolución de estos animales durante el Triásico Superior. Aunque no alcanzaba el tamaño colosal de los saurópodos que aparecerían millones de años después, pertenece precisamente al linaje que acabaría dando origen a algunos de los animales terrestres más grandes que han existido.

La importancia del hallazgo va mucho más allá de sumar un nuevo nombre al árbol genealógico de los dinosaurios. Los investigadores consideran que este fósil demuestra que la evolución de estos reptiles fue mucho más dinámica de lo que se pensaba y que distintas regiones de África albergaron comunidades propias, adaptadas a condiciones ambientales específicas.

El descubrimiento también pone el foco sobre una zona del planeta que, durante mucho tiempo, ha recibido menos atención científica que los grandes yacimientos de Europa, América del Norte o China. Cada nueva excavación en el sur de África está revelando especies desconocidas que están reescribiendo los primeros capítulos de la historia de los dinosaurios.

Un habitante del Triásico cuando los dinosaurios apenas comenzaban su expansión
Hace aproximadamente 210 millones de años, la Tierra era muy diferente de la actual. Los continentes permanecían unidos formando Gondwana en el hemisferio sur y Pangea a escala global, mientras los dinosaurios todavía compartían el planeta con numerosos grupos de reptiles que competían por los mismos recursos.

En ese escenario vivía Musango matusadonaensis, un dinosaurio bípedo de unos 4,5 metros de longitud y un peso cercano a los 220 kilogramos. Su tamaño podría compararse al de un automóvil compacto, muy lejos de los gigantescos diplodócidos y braquiosaurios que poblarían el planeta decenas de millones de años después.

El ejemplar fue recuperado durante una campaña paleontológica realizada en 2018 en la Formación Pebbly Arkose, una sucesión de sedimentos del Triásico situada junto al lago Kariba. Los restos conservados incluyen vértebras, costillas, huesos de las extremidades y diferentes partes de la cintura pélvica y escapular, lo que convierte al fósil en uno de los esqueletos más completos de esta época encontrados en Zimbabue.

Reconstrucción de los restos óseos conservados del ejemplar tipo de Musango
 matusadonaensis. Fuente: Journal of Systematic Palaeontology (2026)
El análisis microscópico de los huesos permitió estimar que el animal tenía alrededor de ocho años cuando murió y que estaba muy próximo a alcanzar su tamaño adulto. Además, algunas anomalías detectadas en el esqueleto indican que había sobrevivido anteriormente a una lesión o a una infección importante, una circunstancia poco habitual de documentar en fósiles tan antiguos.

Una pieza clave para entender el origen de los grandes saurópodos

Aunque Musango no era un gigante, pertenece a un grupo evolutivo fundamental para comprender el futuro éxito de los dinosaurios herbívoros de cuello largo.

Los investigadores lo sitúan dentro de los unaysáuridos, un conjunto de saurópodomorfos primitivos que representa una etapa temprana en la evolución de los animales que millones de años después darían lugar a especies tan conocidas como Diplodocus, Apatosaurus o Argentinosaurus.

La ausencia del cráneo impide conocer con absoluta certeza cuál era su dieta. Sin embargo, el resto del esqueleto ofrece suficientes pistas para pensar que probablemente consumía vegetación, aunque algunos especialistas tampoco descartan una alimentación oportunista que incluyera pequeños animales.

Su anatomía también permite diferenciarlo claramente de otras especies encontradas en la misma región. De hecho, compartía territorio con otro dinosaurio descubierto anteriormente en estos mismos sedimentos, pero ambos presentaban diferencias evidentes en la estructura de la cadera, las extremidades y el tamaño corporal, lo que demuestra que coexistían varias especies emparentadas ocupando nichos ecológicos distintos.

Este detalle resulta especialmente interesante porque rompe con la idea tradicional de una fauna relativamente uniforme en el sur de Gondwana durante el Triásico.
Este descubrimiento indica que apenas hemos empezado a conocer la diversidad de dinosaurios que vivieron en el antiguo Gondwana.
Un paisaje mucho más diverso de lo que imaginaban los científicos

Durante años predominó la hipótesis de que los dinosaurios tempranos del sur africano pertenecían a comunidades muy parecidas entre sí, distribuidas por un territorio amplio con escasas diferencias ecológicas.

Las nuevas excavaciones están cambiando completamente esa visión. Los fósiles recuperados en los últimos años muestran que distintas regiones del antiguo Gondwana albergaban ecosistemas independientes, cada uno con especies adaptadas a condiciones ambientales concretas.

En otras palabras, hace más de 200 millones de años ya existía una notable regionalización de la fauna de dinosaurios. Esto significa que pequeños cambios en el clima, la vegetación, la disponibilidad de agua o el relieve pudieron favorecer la aparición de especies exclusivas de determinadas zonas.

Los huesos de Musango comenzaron a aflorar entre las rocas de los
 alrededores del lago Kariba. Foto: Paul Barrett
El caso de Musango resulta especialmente significativo porque procede de una región donde recientemente también han aparecido otros dinosaurios desconocidos para la ciencia. Todo ello apunta a que el registro fósil africano aún está muy lejos de haber revelado todo su potencial.

Los propios equipos de investigación consideran que el número de especies identificadas probablemente representa solo una pequeña parte de la biodiversidad real que existió durante aquel periodo.
Mientras otros continentes han proporcionado miles de fósiles durante décadas, el registro africano sigue ofreciendo descubrimientos capaces de cambiar nuestra visión sobre los orígenes de los dinosaurios.
África sigue guardando algunos de los mayores secretos de la evolución

Mientras los grandes yacimientos de Estados Unidos, Argentina o China han proporcionado miles de fósiles durante décadas, muchas áreas de África permanecen prácticamente inexploradas desde el punto de vista paleontológico.

Las dificultades logísticas, la falta de campañas continuadas y la enorme extensión del territorio explican en parte por qué muchos de sus dinosaurios aún permanecen enterrados.

Sin embargo, la situación está cambiando rápidamente. En los últimos años se han sucedido varios descubrimientos relevantes en Zimbabue, incluyendo algunos de los dinosaurios más antiguos conocidos en el continente africano. Cada nueva expedición aporta información que obliga a revisar hipótesis formuladas hace décadas a partir de un registro fósil mucho más limitado.

Los investigadores creen que la región del lago Kariba todavía puede esconder numerosos ejemplares desconocidos. De hecho, algunos fósiles recuperados durante campañas recientes aún permanecen en estudio y podrían corresponder a nuevas especies.

Si estas expectativas se confirman, el sur de África podría convertirse en uno de los escenarios más importantes para reconstruir cómo evolucionaron los primeros dinosaurios y cómo consiguieron diversificarse antes de convertirse en los vertebrados terrestres dominantes durante el Jurásico y el Cretácico.

Más de 210 millones de años después de la muerte de Musango matusadonaensis, su esqueleto vuelve a salir a la luz para contar una historia distinta a la que conocíamos. Una historia en la que los primeros dinosaurios no formaban una comunidad homogénea, sino un mosaico de especies adaptadas a paisajes muy diferentes. Y todo indica que ese relato apenas acaba de comenzar.

Referencias

Paul M. Barrett et al, A new sauropodomorph dinosaur from the Pebbly Arkose Formation (Upper Triassic: Norian) of Kariba, Zimbabwe, Journal of Systematic Palaeontology (2026). DOI: 10.1080/14772019.2026.2678610

'Parque Jurásico' mintió: las crías de T. rex eran más pequeñas que un gato y nacían por docenas

REPRODUCCIÓN DE LOS TITANOSAURIOS

La segunda entrega de la saga no solo distorsionó el tamaño real de las crías de estos dinosaurios. Además, difundió una imagen mucho más protectora de la real

Esqueleto de un Tiranosaurio rex (Getty Images)
Las primeras evidencias fósiles atribuidas a crías recién nacidas de Tyrannosaurus rex han permitido reconstruir una etapa prácticamente desconocida de este depredador. El estudio, publicado en la revista científica Biology, parte del análisis de pequeños huesos y dientes almacenados durante años en colecciones de museos. Los resultados dibujan una infancia muy distinta a la representada por películas como Parque Jurásico y obligan a revisar algunas hipótesis sobre la reproducción de los tiranosaurios.

El hallazgo comenzó con el examen de un diminuto tercer metatarsiano, un hueso situado en la zona central del pie de los dinosaurios terópodos. Su superficie presentaba una porosidad extraordinariamente elevada, provocada por una densa red de vasos sanguíneos encargada de alimentar el tejido durante el crecimiento. Esta característica indicó a los paleontólogos que no pertenecía a una especie adulta de pequeño tamaño, sino a un animal que apenas había iniciado su desarrollo.

La comparación anatómica reveló que el fósil conservaba los mismos rasgos esenciales observados en los ejemplares adultos de T. rex, aunque con proporciones mucho más estrechas y delicadas. “Este es el hueso del pie de un T. rex muy, muy pequeño. Es el T. rex más pequeño que hemos visto”, explicó Nick Longrich, paleontólogo y biólogo evolutivo de la Universidad de Bath. A partir de ese indicio, el equipo revisó otros restos olvidados en depósitos científicos.


Un tiranosaurio más pequeño que un gato

Las estimaciones sitúan al ejemplar principal en unos 75 cm de longitud y 2,5 kg de peso, aunque al salir del huevo podría haber pesado únicamente 1,7 kg. Estas cifras reducen de forma considerable los cálculos anteriores, que atribuían a los tiranosaurios recién nacidos una longitud cercana al metro. Pese a su tamaño, los dientes analizados eran robustos, mostraban desgaste y sugieren que las crías ya podían morder materiales duros durante sus primeras etapas de vida.

“Lo que más me sorprendió fue lo mucho que los fósiles de los Tyrannosaurus recién nacidos se parecían a los de los grandes adultos”, señaló Eric Snively, paleontólogo de la Universidad Estatal de Oklahoma. Según el investigador, el pequeño metatarsiano conservaba los rasgos característicos de un ejemplar gigantesco, mientras que las piezas dentales eran gruesas y estaban desgastadas. El equipo también descartó que los restos pertenecieran a embriones o a Nanotyrannus.

El nuevo cálculo sobre el tamaño corporal permitió aproximar las dimensiones de los huevos, pese a que nunca se ha identificado con certeza un huevo completo de Tyrannosaurus rex. Los investigadores consideran que eran relativamente pequeños en comparación con el tamaño que alcanzaban los adultos. Esta relación sugiere que cada puesta podía reunir entre 20 y 30 huevos, por lo que un nido habría albergado decenas de crías vulnerables al mismo tiempo.

Una estrategia reproductiva inesperada

Los huesos de T. rex que han permitido determinar el tamaño de
 las crías (Longrich et al., Biology, 2026)
La abundancia de descendientes apunta hacia una estrategia reproductiva más próxima a la de ciertos reptiles que a la de las aves y los mamíferos modernos. Los animales que generan numerosas crías suelen invertir menos recursos en cada individuo, ya que la supervivencia de la especie depende de que solo una parte alcance la edad adulta. Esta hipótesis cuestiona la imagen de unos padres extremadamente protectores, aunque no demuestra que los tiranosaurios abandonaran por completo sus nidos.

“Demuestra que los tiranosaurios son una transición entre reptiles como los cocodrilos y las tortugas y las aves modernas”, afirmó Nick Longrich. El estudio plantea que la atención intensiva a las crías evolucionó gradualmente durante el Mesozoico, al mismo tiempo que distintos grupos animales comenzaron a tener descendientes menos numerosos y de mayor tamaño. Los modestos restos conservados en los museos ofrecen así una nueva mirada sobre el ciclo vital del dinosaurio más famoso.

jueves, 30 de julio de 2026

Café con el Dinosaurio - 2026 - Caterine Arias Riesgo - Conferencia completa

A partir del minuto 10:35

Conferencia científica "Detrás del dinosaurio: conservación y restauración del patrimonio paleontológico" impartida por la restauradora Caterine Arias Riesgo, del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos).

Esta conferencia se realiza en la Escuela de Patrimonio Histórico, Nájera, con motivo del ciclo de conferencias Café con el Dinosaurio: Un viaje a los ecosistemas durante el Mesozoico desde La Rioja.

Detrás del dinosaurio: conservación y restauración del patrimonio paleontológico

Caterine Arias Riesgo

Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes


Cuando observamos un fósil de dinosaurio en un museo, rara vez pensamos en todo el trabajo que hay detrás de su hallazgo y conservación. Desde su descubrimiento en el yacimiento hasta su restauración en el laboratorio, cada fósil pasa por un proceso fundamental para garantizar su estudio y preservación.

A través de ejemplos procedentes de los yacimientos de dinosaurios de la Cuenca de Cameros y de las colecciones del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos), conoceremos cómo se extraen, consolidan, restauran y conservan los restos fósiles.

Un recorrido por el trabajo, a menudo invisible para el público, que hace posible que los dinosaurios lleguen hasta nosotros.

Ciclo financiado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología.

youtube.com

lunes, 27 de julio de 2026

Café con el Dinosaurio - 2026 - Caterine Arias Riesgo

Miércoles 29 de julio de 2026 a las 18:30 horas

Escuela de Patrimonio Histórico de Nájera

Detrás del dinosaurio: conservación y restauración del patrimonio paleontológico

Caterine Arias Riesgo

Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes

Cuando observamos un fósil de dinosaurio en un museo, rara vez pensamos en todo el trabajo que hay detrás de su hallazgo y conservación. Desde su descubrimiento en el yacimiento hasta su restauración en el laboratorio, cada fósil pasa por un proceso fundamental para garantizar su estudio y preservación.

A través de ejemplos procedentes de los yacimientos de dinosaurios de la Cuenca de Cameros y de las colecciones del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos), conoceremos cómo se extraen, consolidan, restauran y conservan los restos fósiles.

Un recorrido por el trabajo, a menudo invisible para el público, que hace posible que los dinosaurios lleguen hasta nosotros.

Este ciclo podrá seguirse los días convenidos en cada una de las sedes así como por retransmisión online desde el canal de youtube @PaleoComp


Conferencia científica "Detrás del dinosaurio: conservación y restauración del patrimonio paleontológico" impartida por la restauradora Caterine Arias Riesgo, del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes y la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León.

Esta conferencia se realiza en la Escuela de Patrimonio Histórico, Nájera, con motivo del ciclo de conferencias Café con el Dinosaurio: Un viaje a los ecosistemas durante el Mesozoico desde La Rioja.

Ciclo financiado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología.

unirioja.es

viernes, 24 de julio de 2026

NOTICIAS 📺| Unas huellas de hace 144 millones de años

La 8 Burgos

Unas huellas de hace 144 millones de años descubiertas por Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes en Quintanilla de las Viñas revelan una nueva especie de dinosaurio: Iniestapodus burgensis, un homenaje a Andrés Iniesta.

Iniestapodus burgensis

Titulares: del minuto 2:03 al 2:46 y noticias del 13:26 al 15:49.

youtube.com

Expectación ante una campaña de excavaciones en la tierra de los dinosaurios

Los yacimientos de Tierra de Lara conservan miles de huellas fósiles distribuidas en 14 afloramientos rocosos que datan de principios del Cretácico, con una antigüedad de 144 millones de años

La conservación de icnitas de dinosaurio centra la campaña de excavación
 estival en Burgos fundacióndinosaurioscyl / La Razón
La XXII Campaña de Excavaciones Paleontológicas en la sierra de La Demanda, en la provincia de Burgos, se centrarán este verano en labores de conservación, consolidación y protección de dos yacimientos de icnitas de dinosaurios localizados en Tierra de Lara, comarca que conserva miles de huellas fósiles distribuidas en 14 afloramientos rocosos, que datan de principios del Cretácico, con una antigüedad de 144 millones de años.

La intervención se extenderá hasta el 26 de julio y se centrará en los yacimientos Las Sereas 7, ubicado en Quintanilla de las Viñas, y La Pedraja, en Mambrillas de Lara, que forman parte del megayacimiento Las Sereas, de unos 5 kilómetros de longitud y donde se localizan esos 14 afloramientos del Cretácico, ha informado el Colectivo Arqueológico y Paleontológico Salense (C.A.S.) en nota de prensa.

Los consistirán en el desbroce de plantas, eliminación de tierra y raíces de grietas en la roca, sellado las grietas, mejora del drenaje del agua de precipitaciones y arreglo de los desperfectos de la estatua de dinosaurio de La Pedraja.

Además, se realizarán grabaciones con drones, réplicas in situ de algunas icnitas y fotogrametría de las mismas, una técnica que permite la medición y elaboración de modelos 3D o mapas precisos a partir de fotografías.

El objetivo de la actuación es mantener la integridad de la superficie rocosa en la que están impresas las icnitas, ya que la insolación, las precipitaciones, los cambios constantes de temperatura, la acción destructiva de raíces de plantas y del hielo, y otros factores ambientales tienen un impacto negativo en los yacimientos, ha recordado el CAS.

El yacimiento de La Pedraja fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por la Junta de Castilla y León, y formó parte de la candidatura IDPI (Icnitas de Dinosaurios de la Península Ibérica) a Patrimonio Mundial de la Unesco.

Por su parte, Las Sereas 7 atesora varios rastros de un tipo de icnita única en el planeta: Iniestapodus burgensis, que debe su nombre a Andrés Iniesta, en homenaje al jugador que marcó el gol que dio a España la Copa mundial de fútbol en Sudáfrica 2010.

El C.A.S. ha recordado que ambos yacimientos forman parte de la ruta patrimonial Tierra de Dinosaurios, que se compone de varios yacimientos de icnitas de dinosaurios, y se extiende desde Quintanilla de las Viñas hasta Regumiel de la Sierra, con Salas de los Infantes como centro de información ubicado en el Museo de Dinosaurios salense.

Además, durante esta semana ofrecen la visita a los trabajos en dos Jornadas de Puertas Abiertas: el miércoles 22, a las 11:15 en La Pedraja, y viernes 24, a las 11:15 en Las Sereas 7. Los interesados deben apuntarse en el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (presencialmente o por teléfono). Las visitas son gratuitas.

En la campaña de excavaciones participan este año 12 personas, más 8 de apoyo, que proceden de Madrid, Castilla-La Mancha, Asturias, Comunidad Valenciana, Cantabria, País Vasco, Castilla y León, La Rioja y Burgos. Se cuenta con expertos, investigadores y alumnos de Biología, Geología, Paleontología, Geografía e Historia y Economía.

La campaña está organizada por el Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas (C.A.S.), el Museo de Dinosaurios y la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León, cuenta con financiación de la Diputación de Burgos y colaboran los ayuntamientos de Mambrillas de Lara, Quintanilla de las Viñas y Salas de los Infantes

martes, 21 de julio de 2026

La campaña de excavaciones de dinosaurios en la Sierra de la Demanda se centra en Mambrillas y Quintanilla

Durante estos días, y por parte del un grupo de doce personas, se realizan trabajos de conservación y protección de los yacimientos, al 'rescate' del 'Iniestapodus'

Imágenes de campañas de excavaciones anteriores. C.A.S.
El Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas (C.A.S.) desarrolla la XXII campaña de excavaciones paleontológicas en la Sierra de la Demanda. Hasta el 20 de julio, se realiza una intervención de limpieza, consolidación y protección de dos yacimientos de icnitas de dinosaurios localizados en Tierra Lara.

Durante estas jornadas se actúa en los yacimientos Las Sereas 7, en Quintanilla de las Viñas y La Pedraja, en Mambrillas de Lara. Ambos están próximos y forman parte del megayacimiento Las Sereas, un extenso megayacimiento que abarca unos 5 km de longitud y conserva miles de huellas de dinosaurios distribuidas en 14 afloramientos rocosos. Se datan al principio del Cretácico,  con una edad de aproximadamente 144 millones de años atrás.

Los trabajos en los yacimientos consistirán en el desbroce de plantas, eliminación de tierra y raíces de grietas en la roca, sellado las grietas, mejora del drenaje del agua de precipitaciones y arreglo de los desperfectos de la estatua de dinosaurio de La Pedraja. Se realizarán grabaciones con dron, réplicas in situ de algunas icnitas y fotogrametría de las mismas (técnica que permite la medición y elaboración de modelos 3D o mapas precisos a partir de fotografías).

Imágenes de campañas de excavaciones anteriores. C.A.S.
El principal objetivo de la intervención se dirige a mantener la integridad de la superficie rocosa en la que están impresas las icnitas. La insolación, las precipitaciones, los cambios constantes de temperatura, la acción destructiva de raíces de plantas y del hielo, y otros factores ambientales, inciden negativamente en estos yacimientos, generando grietas de tamaños crecientes, disgregación en fragmentos sueltos, acumulación de sedimentos tapando las icnitas, etc. Este tipo de trabajos de mantenimiento deben realizarse con una cierta periodicidad, para asegurar la conservación de estos bienes patrimoniales a largo plazo.

Los dos yacimientos objeto de intervención forman parte de la ruta patrimonial Tierra de Dinosaurios, que se compone de varios yacimientos de icnitas de dinosaurios, y se extiende desde Quintanilla de las Viñas, hasta Regumiel de la Sierra, con Salas de los Infantes como centro de información ubicado en el Museo de Dinosaurios salense. Asimismo, la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios de Castilla y León promociona dicha ruta a través de trípticos informativos y en internet: https://www.fundaciondinosaurioscyl.com/es/c/?idsec=365

Los dos yacimientos de icnitas de Lara tienen particularidades importantes. Por un lado, la Pedraja fue declarado Bien de Interés Cultural por la Junta de Castilla y León, y formó parte de la candidatura IDPI (Icnitas de Dinosaurios de la Península Ibérica) a Patrimonio Mundial de la Unesco. En segundo lugar, Las Sereas 7 atesora varios rastros de un tipo de icnita única en el planeta: Iniestapodus burgensis; el nombre es un homenaje a Burgos y a Andrés Iniesta, quien marcó el gol que dio a España la Copa mundial de fútbol en Sudáfrica 2010.

En años pasados se excavaron otros yacimientos del megayacimiento Las Sereas, pero se prevé un largo futuro por delante para seguir investigando en ellos, pues proporcionan una valiosa información para conocer los ecosistemas burgaleses del principio del Cretácico.

Se ofrece al público interesado la visita a los trabajos en dos Jornadas de Puertas Abiertas: el miércoles 22, 11:15h en La Pedraja; viernes 24, 11: 15 h en Las Sereas 7. Las personas interesadas pueden inscribirse en el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, presencialmente o por teléfono: 947397001. Son gratuitas y con un máximo de 15 personas por jornada.

Imágenes de campañas de excavaciones anteriores. C.A.S.
El equipo de trabajo se integra por 12 personas, más 8 de apoyo. Proceden de Madrid, Castilla-La Mancha, Asturias, Comunidad Valenciana, Cantabria, País Vasco, Castilla y León, La Rioja y la comarca serrana; poseen titulación o estudian Biología, Geología, Paleontología, Geografía e Historia y Economía.

En la organización de las excavaciones corre a cargo Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas (C.A.S.), Museo de Dinosaurios, Fundación para el Estudio de los Dinosaurios de Castilla y León. Financia: Diputación de Burgos. Colaboran: Ayuntamientos de Mambrillas de Lara, Quintanilla de las Viñas, Salas de los Infantes; Comercial Contreras y Reale Seguros.