El resto, cuyo estado de conservación es «bueno», ha sido trasladado al Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes para su «limpieza, consolidación y estudio»
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| El fósil hallado en Salas de los Infantes es de un gran tamaño y para su recuperación tuvo que recurrirse a maquinaria pesada. (C.A.S. y Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes) |
Sobre los detalles del hallazgo, explican que se trataría de una réplica natural o relleno de una huella original, formada al llenarse de depósitos la huella, aunque posteriormente la capa original en la que pisó el animal desapareció por erosión. Así, lo que se ha conservado es «un molde original de la huella, que quedó en forma de una roca aislada en el monte».
Una de las principales dificultades que se han encontrado los paleontólogos a la hora de su recuperación era el gran tamaño del fósil (de unos 78 centímetros de longitud y 35 de grosor), lo que obligó a utilizar maquinaria pesada. Según detallan en un comunicado, la réplica conserva cinco dedos en su parte anterior, y su forma general es aproximadamente rectangular, con la mitad anterior más ancha. Asimismo, «presenta marcas en forma de surcos correspondientes al arrastre de las escamas del pie al penetrar en el barro».
| Réplica de la huella 'Iniestapodus burgensis' en un museo japonés. (C.A.S. y Museo de Dinosaurios) |
Otra icnita dedicada a Andrés Iniesta se expone en Japón
La última campaña de excavaciones paleontológicas en la Sierra de la Demanda, la número XXII, desarrollada durante el pasado mes de julio, se ha centrado en la limpieza y conservación de dos yacimientos de icnitas de dinosaurios. Uno de ellos ha sido la conocida como 'Las Sereas 7', próximo a Quintanilla de las Viñas, que conserva un conjunto de huellas que en su momento se identificaron como pertenecientes a dinosaurios saurópodos, aunque «la forma y disposición de los dedos del pie resultaban muy extrañas».
En un estudio posterior, publicado en la revista científica Scientific Reports, se concluyó que se trataba de un tipo de huellas «desconocidas hasta el momento», procedentes del inicio del Cretácico, hace unos 144 millones de años. El hallazgo recibió el nombre de 'Iniestapodus burgensis', en un doble homenaje a la provincia burgalesa y al futbolista Andrés Iniesta, y el impacto del mismo ha llegado hasta Asia, pues recientemente el Museo de Dinosaurios de la Prefectura de Fukui se ponía en contacto con el colectivo burgalés para solicitarle una réplica de la huella.

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