sábado, 26 de agosto de 2017

De costilla a clavícula del dinosaurio del Níger

El MUPE identifica un nuevo hueso del Spinophorosaurus nigerensis, diez años después de su hallazgo


El hueso identificado tiene una longitud de metro y medio.
En principio se creía que era una costilla y, finalmente, los técnicos han identificado uno de los huesos del dinosaurio del Níger como una interclavícula. Este paso permitirá al MUPE avanzar en la investigación sobre los fósiles del animal y reconstruir su cintura escapular.

Diez años después de que el Museo Paleontológico de Elche (MUPE) se convirtiera en el depositario temporal de los fósiles del Spinophorosaurus nigerensis, sus paleontólogos han podido identificar un nuevo hueso, que hasta la fecha se creía que era una costilla y que, en realidad, resulta ser una interclavícula, lo que equivale a las piezas óseas que forman los hombros en los seres humanos. Este descubrimiento permitirá, por primera vez, reconstruir con fidelidad la cintura escapular del animal.

«Es una pieza más en el puzle del dinosaurio», explica la directora del MUPE, Ainara Aberasturi. «Hace diez años que contamos con el dinosaurio del Níger en Elche y no habíamos identificado este hueso. Tiene más de un metro de longitud y hemos estado trabajando durante un mes y medio para interpretarlo correctamente. Ahora podremos saber mucho mejor cómo era la morfología de este dinosaurio», añade la paleontóloga.

Identificar una interclavícula supone un paso clave, ya que estos huesos son escasos dentro del registro fósil de los dinosaurios saurópodos, como el del MUPE, y, todavía más, asociados a su esqueleto. Se consideran de enorme interés para explicar la anatomía de estos gigantes.

El nuevo hallazgo contribuye a completar el ejemplar que alberga el MUPE y a avalar la excepcionalidad del mismo. Además, con la digitalización de la interclavícula que permitirá, por primera vez, reconstruir con fidelidad la cintura escapular (el equivalente a los hombros humanos), y el conjunto de las costillas existentes, se podrá dar forma a la caja torácica del dinosaurio del Níger. El descubrimiento permitirá resolver algunas cuestiones, como saber cuál era la masa corporal del Spinophorosaurus nigerensis o conocer la cantidad de comida que necesitaba para mantener su peso.

Lo que sí se sabía hasta el momento es que el dinosaurio tenía una cola musculosa con movilidad reducida en su parte distal. El nuevo hallazgo permite aportar datos fundamentales para los investigadores del MUPE.

Hallan fósiles de un dinosaurio en Tanzania hermanado con América del Sur

Un equipo de cuatro paleontólogos ha identificado una nueva especie de dinosaurio titanosauriano en la región de Sogwe, ubicada en el Gran Valle del Rift y al suroeste de Tanzania. Se trata de un miembro de los gigantescos saurópodos de cuello largo, cuyos restos fósiles pertenecen al Cretácico (de 70 a 100 millones de años) y que estaba emparentado con especies semejantes de América del Sur.

Los investigadores, tres de ellos estadounidenses y uno australiano, han publicado este hallazgo en un artículo en la revista 'Journal of Vertebrate Paleontology'. El trabajo fue financiado por la agencia estadounidense Fundación Nacional para la Ciencia (NSF, por sus siglas en inglés).

Esqueletos de titanosaurios se han encontrado en todo el mundo, pero son más conocidos los de América del Sur, por lo que es raro encontrar fósiles en África.

El nuevo dinosaurio se ha identificado como 'Shingopana songwensis', derivado del término suajili 'shingopana', que significa 'cuello ancho'. Parte de su esqueleto fue excavado en 2002 por científicos en un trabajo internacional liderado por la Universidad de Ohio (Estados Unidos). Los paleontólogos han recuperado fragmentos adicionales del esqueleto, como vértebras del cuello, costillas, un húmero y parte de la mandíbula inferior.

"Hay rasgos anatómicos presentes sólo en 'Shingopana' y en varios titanosaurios de América del Sur, pero no en otros titanosaurios africanos", apunta Eric Gorscak, paleontólogo del Museo Field de Historia Natural de Chicago y autor principal del estudio, quien añade: "'Shingopana' tenía hermanos en América del Sur, mientras que otros titanosaurios africanos eran sólo primos lejanos".

INSECTOS ANTIGUOS

El equipo realizó análisis filogenéticos para comprender las relaciones evolutivas de estos y otros titanosaurios, y encontraron que 'Shingopana songwensis' estaba más estrechamente relacionado con los titanosaurios de América del Sur que con cualquiera de las otras especies actualmente conocidas de África o de otros lugares.

"Este descubrimiento sugiere que la fauna del norte y el sur de África eran muy diferentes en el período Cretácico", subraya Judy Skog, director de programa en la División de Ciencias de la Tierra de la NSF, que recalca que, "en ese momento, los dinosaurios de África meridional estaban más estrechamente relacionados con los de Sudamérica y estaban más extendidos de lo que sabíamos".

'Shingopana songwensis' vagó por el paisaje cretácico junto a 'Rukwatitan bisepultus', otro titanosaurio que el equipo describió y nombró en 2014. "Todavía estamos rascando la superficie de la comprensión de la diversidad de organismo, y los ambientes en los que vivieron en el continente africano durante el Cretácico Superior", agrega Patrick O'Connor, coautor del estudio.

Durante el Cretácico, el sur de África perdió Madagascar y la Antártida cuando esas zonas del planeta se separaron hacia el este y el sur, respectivamente, seguidos por el gradual distanciamiento hacia el norte de Sudamérica.

El norte de África mantuvo una conexión terrestre con América del Sur, pero el sur de África lentamente se aisló hasta que los continentes se separaron por completo hace entre 95 y 105 millones de años. Otros factores, como el terreno y el clima, pueden haber aislado aún más el sur de África.

Eric Roberts, de la Universidad James Cook (Australia), estudió el contexto paleoambiental del nuevo descubrimiento y halló que los huesos de 'Shingopana' fueron dañados por insectos poco después de su muerte.

"La presencia de perforaciones óseas proporciona una oportunidad parecida a la serie 'CSI' para estudiar el esqueleto y reconstruir el momento de la muerte y el entierro, y ofrece una evidencia rara de insectos antiguos y complejas redes alimenticias durante la era de los dinosaurios", concluye Roberts.

jueves, 24 de agosto de 2017

Exposición: "Fósiles y dinosaurios de Torrelara"

Este sábado 26 de agosto se celebra el X Día del Alfoz en Torrelara (Burgos). Por este motivo, hay programada una exposición titulada: "Fósiles y dinosaurios de Torrelara", en la que se expondrán huesos originales del dinosaurio de Torrelara y se proyectarán imágenes de las excavaciones de este verano. La exposición se podrá visitar de 11:30h. a 20:30h. del mismo día 26.









domingo, 20 de agosto de 2017

DATACIONES CON RADIOCARBÓN DE HUESOS DIMINUTOS CON UNA NUEVA TÉCNICA: AMS ECHO-MICADAS

Los tejidos duros (p.ej. hueso, dientes, astas y marfil) recuperados en el registro fósil tienen un tremendo potencial informativo, relevante para disciplinas como la arqueología, la paleontología, la paleoecología y la historia del arte y la tecnología. Puesto que estos fósiles de vertebrados pueden identificarse a nivel de especie y datarse, resultan claves para establecer cronologías arqueológicas, reconstrucciones paleoambientales y procesos histórico-biogeográficos de los últimos 50,000 años. El comienzo del uso de la espectrometría de masas con aceleradores (AMS, del inglés Accelerator Mass Spectrometry) hace unos años fue un gran avance en el conocimiento de la edad de los yacimientos arqueológicos, pero las dataciones rutinarias con AMS necesitan de 60 a 200 mg de hueso, cantidad que excede de largo el volumen de hueso de muchos pequeños vertebrados (mamíferos, anfibios, reptiles, etc.) o de ciertos restos especialmente valiosos (p.ej. huesos de homínidos o artefactos de hueso trabajado).

En un artículo en el que ha participado nuestro Aragosaurero Juan Rofes (MNHN, París), se presentan los primeras dataciones radiocarbónicas obtenidas para cantidades ínfimas de hueso (3-60 mg), usando un “MIni CArbon DAting System” (MICADAS). Este artículo, liderado por Sophie Cersoy (MNHN, París), acaba de ser publicado en la prestigiosa revista multidisciplinaria Scientific Reports, del grupo Nature.

El protocolo optimizado que se presenta permite extraer colágeno suficiente para recuperar entre 0.2 y 1.0 mg de carbón. La técnica fue probada en muestras de edad conocida, con dataciones de hasta 40,000 años BP, y los resultados fueron positivos, demostrando su efectividad. Posteriormente, el método fue aplicado a huesos aislados de pequeños mamíferos provenientes de dos yacimientos arqueológicos franceses: Bourges (Edad del Hierro) y Peyrazet (Magdaleniense superior). Las edades obtenidas son coherentes con la estratigrafía y con dataciones radiocarbónicos obtenidas por otros métodos. En la figura se presenta la calibración y modelos Bayesianos de las tres dataciones de pequeños mamíferos de Bourges.

Estos resultados abren el camino para la datación rutinaria de huesos diminutos y/o de gran valor patrimonial.

Cita completa: Cersoy, S., Zazzo, A., Rofes, J., Tresset, A., Zirah, S., Gauthier, C., Kaltnecker, E., Thil, F., Tisnerat-Laborde, N., 2017. Radiocarbon dating minute amounts of bone (3-60 mg) with ECHoMICADAS. Scientific Reports (NPG) 7, DOI: 10.1038/s41598-017-07645-3

sábado, 19 de agosto de 2017

Exposición: "Araúzo de Miel y el mundo romano, los dinosaurios y el archivo municipal"

Libro y exposición rememoran la historia de Araúzo desde los dinosaurios 


Huevo de dinosaurio (yacimiento de Araúzo de Miel). / Museo de Dinosaurios
Un libro recién editado y una exposición con elementos cedidos por el Museo Provincial de Burgos y el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, además de colecciones privadas, rememora la historia de Araúzo de Miel (Burgos) remontándose hasta la época de los dinosaurios.

El autor del libro, Alfonso Benito, ha realizado un trabajo de investigación durante diez años para dar forma a un trabajo en el que incluye los huevos de dinosaurio fosilizados que se encontraron en la localidad.

Cristal tallado con rostro humano de la villa romana de
"El Pontón" , en Araúzo de Miel. / Museo de Burgos.

Pero también se detiene en otros momentos de la historia de la localidad hasta el siglo XVIII, con una especial atención a la época romana y a los restos de dos villas de ese momento histórico que están documentadas, especialmente la "Villa Romana del Pontón".

La exposición, que estará abierta hasta principios de septiembre, incluye varias de las piezas a las que hace referencia el libro, entre ellas platos de cerámica y estucos de pared de las villas romanas.

En rueda de prensa, Benito ha destacado también un capítulo especial del libro dedicado a los programas de fiestas de la localidad desde 1925 y una recopilación de carteles de festejos taurinos desde 1929 hasta 2016 en esta localidad de algo más de 400 habitantes. 
EFE

lavanguardia.com

P.D.: Para mañana lunes: Conferencia: "Yacimientos romanos en la sierra burgalesa". A cargo de Alberto Bengoechea, arqueólogo, miembro del Colectivo Arqueológico-Paleontológico de Salas y del equipo científico del Museo de Dinosaurios.

Lunes 21 de agosto, 19:00 horas, Araúzo de Miel (Burgos).

viernes, 18 de agosto de 2017

Cómo los animales pueden llegar a convertirse en piedras. Los fósiles.

Todos en algún momento nos ha gustado escuchar historias de dinosaurios y de criaturas pasadas que habitaban la Tierra. Investigando, es inevitable encontrarnos frente a los fósiles, las evidencias más directas de criaturas que se extinguieron hace millones de años.

Podemos reconstruir gracias a ellos, qué animales habitaban en aquél entonces. Como un gran puzzle que poco a poco se reconstruye y nos muestra cómo eran antes las cosas. ¿Pero que es lo que lleva exactamente a una criatura de carne y huesos convertirse en piedra?

¿Qué es un fósil?

Fósil viene de la palabra en latín “fossilis”, que significa “excavado”. Pueden considerarse como fósiles los restos de organismos así como de su actividad, por ejemplo, huellas fosilizadas. Éstos restos, suelen conservarse en rocas sedimentarias, que pueden haber sufrido transformaciones en su composición. Una es por diagénesis, que es la formación de una roca sedimentaria a partir de sedimentos. La otra es por metamorfismo dinámico, que es cuando una roca sufre una transformación sin cambio de estado por presiones y temperaturas distintas a la que la originaron.

Para ser llamado “fósil”, es necesario que tenga cómo mínimo una edad de 10.000 años de antigüedad. Es decir, que podemos encontrarlos tanto en el holoceno, que es la época actual, hasta el Eón Arcaico, hace algo más de 4 mil millones de años. Su tamaño, puede variar a partir de lo que contengan, desde micrómetros por bacterias fosilizadas hasta de muchos metros cómo los enormes dinosaurios. Como no, hay fósiles de muy reducido peso hasta otros de muchas toneladas.

¿Cómo se forman?

La formación de los fósiles puede ocurrir por varios tipos de procesos de fosilización. El más común es el de la petrificación, llamado por mineralización. Otros procesos serían el de carbonización, fundición y moldes, y la momificación. A continuación vamos a ver sus diferencias.

Formación por mineralización

Lo primero en desaparecer cuándo un animal muere son sus restos orgánicos. Este proceso, que es el más habitual en la formación de un fósil, deja en el lugar, todo lo que es el esqueleto, exoesqueleto, huesos, dientes, etc. Si nada más ocurre, con el tiempo, poco a poco estos restos van siendo enterrados. El agua que se filtra aunque hayan varias capas de tierra encima, lleva minerales a los restos de esqueleto que allí abajo se encuentran. Paulatinamente, y con el paso del tiempo, hace que los restos sean convertidos en piedra. Por esto mismo se llama también petrificación.

Formación por carbonización

Una pérdida de sustancias gaseosas, principalmente el oxígeno, hidrógeno y nitrógeno, dejan en el lugar una película de carbono. Este tipo de fosilización es más frecuente en plantas sobretodo, como cuándo por ejemplo, las hojas o ramas quedan aplastadas entre rocas.

Formación por fundición y moldes

Este tipo de fósil ocurre como una impresión en negativo o positivo. Es decir, en negativo sería una copia invertida de lo que fue y en positivo es una copia tal como fue. Al respecto, pueden presentarse de 3 maneras: 
  1. Exterior: Forma una impresión del organismo en negativo, puede ser a partir de la piel de un animal o la superficie de una concha, por ejemplo. El organismo queda cubierto en su superficie por algún material, como el barro. Con el paso del tiempo la roca conserva el perfil del animal que se recubrió.
  2. Interior: Ocurre cuando el material entra dentro del organismo, en el ejemplo de la concha por ejemplo, ésta se va rellenando con el tiempo del material. El animal se va descomponiendo con el tiempo, y los materiales atrapados dentro obtienen la forma del animal que hubo.
  3. Contra de molde: Es una copia idéntica del animal, aunque es más difícil que se produzca. Para que esto ocurra, un primer molde debe existir interna o externamente, y así, un segundo molde en el sitio contrario, crean una réplica de cómo fue el organismo. 
Formación por momificación

En este proceso el organismo se conserva casi tal cual existió. Para ello, es necesario que el animal quede atrapado en el material, y que éste sea resistente a la descomposición y además sea impermeable. Por ejemplo, un mosquito atrapado en ámbar, o un mamífero atrapado en el hielo.

¡Y ahora a investigar! Esperamos que a partir de ahora cuando veas un fósil, puedas ver además el proceso que lo ha hecho ser posible!

Un estudio revela el proceso por el que se mantienen preservados los fósiles

Un estudio liderado por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) ha revelado que las comunidades microbianas complejas pudieron ser uno de los principales mecanismos en la formación de fósiles, facilitando que actualmente existan restos de diversas especies "excepcionalmente bien preservados".

La investigación, cuyos resultados se han publicado en la revista Scientific Reports, ha sido realizada desde los laboratorios de ecología microbiana y paleontología de la UAM, según ha indicado el propio centro, cuyo estudio ha aportado nuevas herramientas para comprender e interpretar algunos de los restos encontrados.

Los autores de estos experimentos han confirmado que la presencia de los tapetes microbianos retrasa "de forma muy significativa" la descomposición de los cadáveres de la rana enana africana Pipidae, unos resultados que conectan de forma directa con el registro fósil.

Estos experimentos, por lo tanto, permiten conocer mejor las condiciones en las que se pudieron haber formado aquellos restos, según ha destacado la investigadora del Laboratorio de Ecología Microbiana de la UAM, Anabel López-Archilla.

Otro aspecto importante que se destaca en el artículo es que la fosilización de las ranas no se produce de forma homogénea, argumentando que el proceso estuvo relacionado con la mineralización del organismo de los seres vivos, a través de una transformación permitiría su conservación durante millones de años.

Por su parte, el investigador de la Universidad de Borgoña y autor del trabajo, Miguel Iniesto, ha apuntado que los resultados pueden explicar algunos aspectos de los fósiles encontrados en el yacimiento de Libros, así como de fósiles de Las Hoyas (Cuenca), que datan del Cretácico y tienen alrededor de 120 millones de años.

Con todo, los autores destacan la necesidad de continuar con la experimentación a muy largo plazo, y compararla con el registro fósil para determinar el impacto real de esta comunidad de microorganismos en aquellos yacimientos en los que pudieron estar presentes en el momento de su formación.