La quinta edición del Concurso de fotografía geológica “Tierra
de Dinosaurios” queda suspendida para este año 2020
Debido a la pandemia existente en estos momentos y en
momentos anteriores, la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla
y León ha decidido recortar alguna de las actividades que organiza la Fundación y suspender el V Concurso de fotografía geológica “Tierra de
Dinosaurios”, 2020.
Os pedimos disculpas y os emplazamos a participar en próximas ediciones.
En varios estados se han encontrado fósiles de hasta 199,6 millones
de años, correspondiente al Jurásico Temprano
Se han mas encontrado restos en el norte del país FOTO:
PIXABAY
El pasado mes de mayo el Instituto Nacional de Antropología
e Historia (INAH) informó que encontró los restos de al menos 60 mamuts en los terrenos
donde se construye el nuevo Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, en Santa
Lucía. Sin embargo, esta no es la primera vez que se encuentran fósiles de
organismos que habitaron el país hace millones de años.
De acuerdo al INAH se han encontrado fósiles de dinosaurio
que tienen una antigüedad que va de 199,6 millones de años, correspondiente al
Jurásico Temprano, a los 65,5 millones de años, en el Cretácico Tardío.
Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas,
Durango, Puebla, Michoacán, Oaxaca y Chiapas, son los principales estados donde
se han encontrado restos de estas especies, debido a que estos lugares alguna
vez fueron una costa de mar poco profundo, en donde el clima era mucho más
cálido y húmedo, causando una vegetación tropical, indican algunos
especialistas.
Estos son los dinosaurios que vivieron el país
Syntarsus
Foto: Flickr
Este predador emparentado con Coelophysis, era un dinosaurio
delgado, con brazos cortos y piernas largas. Vivió en el Jurásico temprano
(hace 200 millones de años), y se cree que tenía un tamaño de 2 a 3 metros,
pesaba 40 kilos. Los huesos de sus patas estaban fusionados y tenían el cuello
y la cola muy largos.
Los restos se encontraron en el Cañón Huizachal de
Tamaulipas. Son considerados los fósiles de dinosaurio más antiguos de México.
Gorgosaurus
Foto: Wikipedia
Es parte de la familia Tyrannosauridae, ya que tiene
extremidades traseras largas y fuertes, en las que cada dedo terminando en una
gran garra, y pequeñas manos con dos dedos, además es el carnívoro de mayor tamaño
encontrado en el país.
Formó parte del Cretécico tardío (hace más de 70 millones de
años), tenía un tamaño de 8 metros y un peso de tres toneladas. Al cazar podía
alcanzar una velocidad de 40 kilómetros por hora.
Sus restos han sido hallados en Baja California, Sonora y
varias localidades de Coahuila. En Michoacán existen huellas que se consideran
son del Gorgosaurus.
Lambeosaurus
Foto: Wikipedia
Pertenece al grupo de hadrosaurios con cresta, vivió en el
Cretácico tardío (70 millones de años) y se alimentaba de hierbas.
Era una especie de hasta 23 toneladas, y media de entre 9 a
16 metros de largo, uno de los hadrosaurios más grandes que se conocen, que se
piensa frecuentaba las partes bajas de bahías, lagunas y estuarios.
Kritosaurus
Foto: Wikipedia
Este dinosaurio habitó el país en Cretácico tardío y
pertenece al grupo de los hadrosaurios, comúnmente conocido como dinosaurios
pico de pato. Medía hasta 9 metros y pesaba 4 toneladas. Además se movía en
grandes manadas buscando plantas para comer.
Struthiomimus
Foto: Wikipedia
Perteneciente al grupo de los llamados “imitadores de aves”,
estos dinosaurios muy parecidos a las avestruces también vivieron durante el
Cretácico tardío.
Debido a su esqueleto se cree que era capaz de alcanzar
grandes velocidades, además de ser muy ágil y se alimentaba tanto de carne,
plantas e insectos. Pesaba 150 kilos y medía cuatro metros. Se han encontrado
restos en Coahuila y Baja California.
Alamosaurus
Foto: Wikipedia
Se trata de un dinosaurio de la familia de los
titanosáuridos, del grupo de los saurópodos. Fueron los últimos de su clase que
sobrevivieron hasta el final del periodo Cretácico. Medían 21 metros y tenía un
peso de 33 toneladas.
Se han descubierto restos de esta especie en Chihuahua y
Coahuila, mientras que en Puebla se han encontrado huellas de lo que podría ser
un primo del Alamosaurus.
Labocania
Foto: Wikipedia
Vivió hace 80 millones de años; medía 6 metros y pesaba 1.5
toneladas. Se considera familiar del Tyrannosaurus. Era carnívoro y se han
localizado restos en Baja California. Se ha encontrado un maxilar, dientes
aserrados y otros fragmentos del cuerpo en nuestro país.
Centrosaurus
Esta especie formaba parte del grupo de los ceratópsidos,
conocidos como dinosaurios con cuernos por su elaborada cresta, denominada
gola, y un par de protuberancias óseas que apuntaban hacia delante, como si
fueran dos pequeños cuernos arriba de los ojos y uno grande en la punta de la
nariz.
Mide unos 4,5 centímetros de largo por 2 de diámetro,
anunciaron científicos nipones
Tiene unos 100 millones de años y pertenece a una especie de
pequeño terópodo
Imagen de unos huevos de dinosaurio fosilizados de hace 110
millones de años
hallados en Japón. / E.P.
Un grupo de científicos japoneses anunció este martes el
hallazgo del huevo de dinosaurio fosilizado más pequeño del que se tiene
constancia en todo el mundo, de unos 4,5 centímetros de largo por 2 de
diámetro.
El descubrimiento podría arrojar "nueva luz sobre cómo
los dinosaurios de menor tamaño se reproducían y anidaban", según dijeron
sus autores, un equipo de investigadores de la Universidad de Tsukuba y del
Museo de Ciencias Naturales y Humanas de Hyogo (oeste de Japón), en una rueda
de prensa recogida por la agencia local Kyodo.
El huevo fosilizado fue hallado en un estrato datado en el
Cretácico inferior en Hyogo, y los científicos creen que tiene unos 100
millones de años de antigüedad y que pertenecía a una especie de pequeño
terópodo.
Uno de los miembros del equipo científico, Kohei Tanaka,
destacó la importancia de estos restos fosilizados que pueden aportar pistas
sobre dinosaurios de pequeño tamaño, dado que su hallazgo es mucho menos
frecuente que el de otros de mayor talla como los conocidos tiranosaurios,
también de la familia de los terópodos.
El huevo se encontraba en una zona considerada como una de
las más ricas en este tipo de fósiles datados en la época del Cretácico.
Restos de huevos fosilizados de dinosaurios también han sido
hallados, aunque de mayor tamaño, en excavaciones en otros puntos del planeta
como España o Mongolia.
Ya está disponible el último Diario de los Dinosaurios en el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes para que te lo puedas llevar (gratuito) y leerlo este verano en el sitio donde más te apetezca. En los sitios habituales de Burgos también será repartido. La Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla
y León acaba de editar el número 12 del Diario de los Dinosaurios, que recoge
las actividades y noticias generadas -entre otras- por los investigadores que
trabajan con el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes durante el año
2019.
Portada de la duodécima edición del Diario de los Dinosaurios. / FD.
El artículo principal de este número y que encabeza también
la portada del Diario trata de la de los dinosaurios de Torrelara: Empieza a
desvelarse el ecosistema que ocuparon.
El artículo, así como la redacción científica del Diario de
los Dinosaurios lo firma Fidel Torcida Fernández-Baldor que, también pone el
foco en la última excavación que se realizó en Torrelara en 2019.
Además, el Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas
de los Infantes (C.A.S.) “habla” del Congreso científico único en España, que
celebró su XX Aniversario de las Jornadas Internacionales Paleontológicas
celebradas en Salas de los Infantes (Burgos) en septiembre de 2019.
Las colaboraciones las firman José Ignacio Canudo (director
del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza), Diego Castanera
(paleontólogo, Instituto de Paleontología Miquel Crusafont, Barcelona), Attila
Ösi (profesor de la Universidad de Eötvös –Budapest-), René Hernández (paleontólogo,
Universidad Autónoma de México). También hay una entrevista a Steve Brusatte (es
profesor en paleontología de vertebrados en la Universidad de Edimburgo -Escocia-
y divulgador científico que recientemente ha publicado su último
libro, Auge y caída de los dinosaurios,
traducido a 20 idiomas y está siendo un éxito de ventas).
Una
publicación decana en la divulgación científica
El Diario de los Dinosaurios es una publicación gratuita,
única en España sobre dinosaurios, que sirve de puente entre la ciencia y la
sociedad de una forma amena y rigurosa. Utiliza un lenguaje periodístico,
accesible a todas las edades y sectores sociales donde se informa tanto de los
recientes hallazgos científicos localizados en las campañas de excavación de la
Sierra de la Demanda como de las últimas noticias relacionadas con el
patrimonio paleontológico en otros lugares del mundo.
Está dirigido tanto a especialistas en la materia como a
todos los sectores de la sociedad pues se ha constituido en un medio asequible
y accesible de dar a conocer la importancia de nuestro patrimonio
paleontológico. El diario utiliza un lenguaje sencillo pero riguroso, cuenta
además con una página dedicada al público infantil y de un apartado en inglés
que resume los contenidos más importantes. Además, es importante destacar que
el Diario de los dinosaurios ha sido primera publicación de sus características
que incorpora un “logo de lectura fácil” en el que las noticias más destacadas
se adaptan para que puedan ser comprendidas por personas con discapacidad
intelectual.
En la elaboración de sus artículos participan científicos de
gran prestigio nacional e internacional. El primer ejemplar vio la luz en el
año 2006 y desde entonces se han lanzado 12 ediciones del mismo.
Cuando acabe toda esta situación que estamos viendo por el
Covid-19 saldrá la edición impresa y se podrá adquirir en los usuales puntos de
distribución de manera gratuita. Hasta entonces, os dejamos la edición digital para
que podáis ojear este último número del Diario de los Dinosaurios. Esperamos
que os guste.
Hasta que os hagáis con él, podéis descargároslo en el
siguiente enlace en formato pdf.
Una especie extinta de pez de hace 300 millones de años es
muy similar al esturión, incluido su hocico sobresaliente, pero tomó un camino
evolutivo distinto de los ancestros del esturión.
Recreación de Tanyrhinichthys mcallisteri - N. TAMURA 2020
El hallazgo indica que, aunque antiguas, las características
que permitieron a Tanyrhinichthys prosperar en su entorno surgieron varias
veces en diferentes linajes de peces, una explosión de innovación que
anteriormente no se apreciaba por completo para los peces en este período de
tiempo.
"El esturión se considera una especie 'primitiva', pero
lo que estamos mostrando es que el estilo de vida del esturión es algo para lo
que se ha seleccionado en ciertas condiciones y ha evolucionado una y otra
vez", dice en un comunicado Lauren Sallan, paleobióloga de la Universidad
de Penn State y autor principal de la investigación que deparó estos hallazgos,
publicados en Zoological Journal of the Linnean Society.
"Los peces son muy buenos para encontrar soluciones a
los problemas ecológicos", dice en un comunicado Jack Stack, primer autor
del estudio, que trabajó en la investigación como estudiante de pregrado de
Penn y ahora es un estudiante graduado en la Universidad Estatal de Michigan.
"Esto muestra el grado de innovación y convergencia que es posible en los
peces. Una vez que sus números aumentaron lo suficiente, comenzaron a producir
nuevas morfologías que ahora vemos que han evolucionado numerosas veces a lo
largo de la historia de los peces, en condiciones ecológicas
similares".
El primer fósil de Tanyrhinichthys se encontró en 1984 en un
área rica en fósiles llamada Kinney Brick Quarry, aproximadamente a media hora
al este de Albuquerque, Nuevo México. El primer paleontólogo en describir la
especie fue Michael Gottfried, un miembro de la facultad del estado de Michigan
que ahora se desempeña como asesor de Stack para su maestría.
"El espécimen parece que alguien encontró un pez y
simplemente tiró de la parte delantera de su cráneo", dice Stack. Muchas
especies de peces modernos, desde el pez espada hasta el pez vela, tienen
hocicos protuberantes que se extienden frente a ellos, a menudo ayudando en su
capacidad de arremeter contra las presas. Pero esta característica es mucho más
rara en los peces antiguos. En la década de 1980, cuando Gottfried describió el
espécimen inicial, postuló que el pez se parecía a un lucio, un depredador de
emboscada con un hocico más largo.
Durante la última década, sin embargo, se han encontrado
varios especímenes más de Tanyrhinichthys en la misma cantera. "Esos
hallazgos fueron un impulso para este proyecto, ahora que teníamos mejor
información sobre este enigmático y extraño pez", dice Stack.
En el momento en que Tanyrhinichthys deambulaba por las
aguas, los continentes de la Tierra se unieron en el supercontinente masivo
llamado Pangea, rodeado por un solo océano grande. Pero también fue una edad de
hielo, con hielo en ambos polos. Justo antes de este período, el registro fósil
mostró que los peces con aletas radiadas, que ahora dominan los océanos,
estaban explotando en la diversidad. Sin embargo, hace 300 millones de años,
"fue como si alguien pulsara el botón de pausa", dice Sallan.
"Existe la expectativa de que habrá más diversidad,
pero no se ha encontrado mucho, probablemente debido al hecho de que
simplemente no ha habido suficiente trabajo en este período de tiempo,
especialmente en los Estados Unidos, y particularmente en el oeste de los
Estados Unidos".
Con el objetivo de llenar algunos de estos vacíos
caracterizando aún más a Tanyrhinichthys, Stack, Sallan y sus colegas,
examinaron de cerca los especímenes en detalle y estudiaron otras especies que
datan de este período de tiempo. "Esto suena realmente simple, pero obviamente
es difícil en la ejecución", señala Stack, ya que los fósiles se comprimen
cuando se conservan. Los investigadores dedujeron una anatomía tridimensional
utilizando las formas de los peces modernos para guiarlos.
Lo que notaron arrojó dudas sobre la concepción de
Tanyrhinichthys como un lucio. Mientras que un lucio tiene un hocico alargado
con sus mandíbulas al final, lo que le permite apresurar a su presa de frente,
Tanyrhinichthys tiene un hocico alargado con sus mandíbulas en la parte
inferior.
"Toda la forma de este pez es similar a la de otros
habitantes del fondo", dice Stack. Sallan también notó estructuras
similares a canales en su hocico concentradas en la parte superior de su
cabeza, lo que sugiere los lugares donde se unirían los órganos sensoriales.
"Estos habrían detectado vibraciones para permitir que los peces consuman
a sus presas", dice Sallan.
Los investigadores notaron que muchas de las especies que
habitaban en entornos similares poseían hocicos más largos, lo que Sallan llamó
"como una antena para su cara"."Esto también tiene sentido porque era un ambiente de estuario",
dice Sallan, "con grandes ríos que lo alimentan, agitan el agua y la hacen
turbia. En lugar de usar la vista, tienes que usar estos otros órganos
sensoriales para detectar presa."
A pesar de esto, otras características de la morfología de
los diferentes peces antiguos eran tan diferentes de Tanyrhinichthys que no
parecen haber compartido un linaje entre sí, ni el esturión moderno desciende
de Tanyrhinichthys. En cambio, los largos hocicos parecen ser un ejemplo de
evolución convergente, o muchos linajes diferentes, todos llegando a la misma
innovación para adaptarse bien a su entorno.
Hablamos con Fidel Torcida, director del Museo de
Dinosaurios de Salas de los Infantes, para conocer los detalles de la 17ª
campaña de excavaciones de dinosaurios en el yacimiento de Valdepalazuelos-Tenadas del Carrascal en Torrelara (Burgos). Para escuchar la entrevista pincha en la imagen.
Nuevos fósiles de coníferas bien preservados de la
Patagonia, Argentina, muestran que un grupo de árboles tropicales en peligro de
extinción tiene raíces en el antiguo supercontinente que una vez comprendió
Australia, la Antártida y América del Sur.
Hojas de araucaria - GABRIELLA ROSSETTO-HARRIS,
PENN STATE
UNIVERSITY
"El género Araucaria, que incluye el conocido pino de
la Isla Norfolk, es único porque es tan abundante en el registro fósil y
todavía vive en la actualidad", dijo Gabriella Rossetto-Harris, estudiante
de doctorado en geociencias en Penn State y autora principal del estudiar.
"Aunque pueden crecer hasta 60 metros de altura, el
pino de la Isla Norfolk también es una planta de interior popular que puedes
reconocer en la oficina de un dentista o en un restaurante", comenta en un comunicado.
La araucaria creció en todo el mundo a partir de hace unos
170 millones de años en el período Jurásico. Alrededor del tiempo de la
extinción de los dinosaurios hace 66 millones de años, la conífera se
restringió a ciertas partes del hemisferio sur, dijo el coautor Peter Wilf,
profesor de geociencias y asociado en el Instituto de Sistemas Ambientales y de
la Tierra (EESI).
Hoy, existen cuatro grupos principales de Araucaria, y el
momento de cuándo y dónde evolucionaron estos linajes vivos aún se debate, dijo
Rossetto-Harris. Uno crece en América del Sur, y los otros tres se extienden
por Nueva Caledonia, Nueva Guinea y Australia, incluida la Isla Norfolk. Muchos
son ahora especies en peligro de extinción o vulnerables. Por lo general, se
cree que el grupo de pinos de Norfolk, el más diverso con 16 especies,
evolucionó cerca de su área de distribución moderna en el Pacífico occidental
mucho después de que el supercontinente de Gondwan se separó a partir de hace
unos 50 millones de años, agregó Rossetto-Harris.
Investigadores de Penn State y el Museo Paleontológico
Egidio Feruglio, en Chubut, Argentina, encontraron los fósiles en dos sitios en
la Patagonia: Río Pichileufú, que tiene una edad geológica de aproximadamente
47,7 millones de años, y Laguna del Hunco, con una edad geológica de aproximadamente
52,2 millones de años. Analizaron las características fósiles y las compararon
con las especies modernas para determinar a qué grupo viviente pertenecían los
fósiles. Luego desarrollaron un árbol para mostrar las relaciones entre los
fósiles y las especies vivas. Informaron sus hallazgos en una edición reciente
del American Journal of Botany.
Según los investigadores, a diferencia del grupo sudamericano
vivo de Araucaria, que tienen hojas grandes y afiladas, los fósiles de
coníferas patagónicas tienen pequeñas hojas en forma de aguja y restos de conos
que se parecen mucho al grupo de pinos de la isla Norfolk de Australia. También
encontraron un fósil de un cono de polen unido al extremo de una rama, que
también es característico del grupo.
"El nuevo descubrimiento de un cono de polen fósil aún
unido a una rama es raro y espectacular", dijo Rossetto-Harris, quien también
es un erudito ambiental del EESI. "Nos permite crear una imagen más
completa de cómo eran los antepasados de estos árboles".
Los investigadores utilizaron 56 nuevos fósiles de Río
Pichileufú para expandir la descripción taxonómica de Araucaria pichileufensis,
una especie descrita por primera vez en 1938 utilizando solo un puñado de
especímenes.
"Históricamente, los científicos han agrupado los
fósiles de Araucaria encontrados en Río Pichileufú y Laguna del Hunco como la
misma especie", dijo Rossetto-Harris. "El estudio muestra, por
primera vez, que aunque ambas especies pertenecen al grupo de pinos Norfolk de
Araucaria, hay una diferencia en las especies de coníferas entre los dos
sitios".
Los investigadores nombraron a la nueva especie de Laguna
del Hunco Araucaria huncoensis, para el sitio donde se encontró. Según
Rossetto-Harris, los fósiles son unos 30 millones de años más antiguos que
muchas estimaciones para cuando evolucionó el linaje australasiano.
Los hallazgos sugieren que hace 52 millones de años, antes
de que América del Sur se separara por completo de la Antártida, y durante los
primeros millones de años después de que se iniciara la separación, los
parientes de los pinos de la Isla Norfolk formaban parte de una selva tropical
que se extendía a través de Australasia y la Antártida y hasta la Patagonia,
dijo Rossetto-Harris.
El cambio en las especies de Araucaria del sitio más antiguo
de Laguna del Hunco al sitio más joven de Río Pichileufú puede ser una
respuesta al enfriamiento y secado climáticos que ocurrieron después de que
América del Sur se aisló por primera vez.
"Estamos viendo los últimos trozos de estos bosques
antes de que el Pasaje Drake entre la Patagonia y la Antártida comenzara
realmente a ensancharse y profundizarse y presentara una gran cantidad de
grandes cambios climáticos que eventualmente causarían que esta versión de
Araucaria se extinguiera en América del Sur, pero sobrevivir en la selva
tropical australiana y luego extenderse y prosperar en Nueva Caledonia",
dijo Rossetto-Harris.