sábado, 3 de febrero de 2024

Árboles fósiles de aspecto extraterrestre descubiertos en Canadá: ‘A diferencia de cualquiera de los que viven en el presente’

El dosel del árbol tenía 18 pies de ancho, pero su tronco tenía solo medio pie de espesor.

Una ilustración del espécimen (con hojas simplificadas), siluetas humanas a 
escala. Ilustración: Tim Stonesifer.
No tendrás la forma de este antiguo árbol. Un equipo de investigadores encontró una especie de árbol fosilizado de 350 millones de años que parece sacado del Dr. Seuss.

Los fósiles son algunos de los árboles más antiguos conocidos y fueron descubiertos en lo que una vez fue un antiguo lago en el noreste de Canadá. La especie es llamado Sanfordiacaulis densifolia y habría fijado su residencia bajo los miembros más altos del dosel del bosque. Los primeros árboles fósiles se remontan a finales del Período Devónico, y éstos, del primer Carbonífero, son sólo unos millones de años más jóvenes. No está claro qué Sanfordiacaulis Las relaciones más cercanas están en el árbol de la vida (sin juego de palabras), lo que significa que es incertae sedis—un taxón enigmático.

Los árboles Truffula del Dr. Seuss probablemente se inspiraron en un ciprés que murió en 2019, pero se podría argumentar que estos árboles de la vida real eran aún más extraños. La investigación que describe la vegetación antigua desde la hoja hasta el tronco es publicado hoy en Biología Actual.

Un fósil del árbol de 350 millones de años.
Foto: Matthew Stimson.
“Estimamos que cada hoja creció al menos otro metro antes de terminar”, dijo Robert Gastaldo, paleontólogo de Colby College y responsable del estudio, autor principal, en una celda liberar. “Esto significa que el ‘cepillo para biberón’ tenía un dosel denso de hojas que se extendía al menos 5,5 metros (o 18 pies) alrededor un tronco que no leñoso y sólo 16 centímetros (o 0,5 pies) de diámetro. Sorprendente por decir lo menos.»

Los árboles antiguos en Nuevo Brunswick se preservaron cuando un terremoto empujó el follaje en el borde de un lago hacia el agua, presionando los árboles en el lecho del lago. El artículo reciente se centra en los cinco especímenes de árboles más completos conservados en arenisca y limolita en el antiguo lago. sitio, ahora una cantera.

Basándose en la forma del árbol, con una copa inmensa proporcional al resto de su tamaño, los investigadores concluyeron que Sanfordiacaulis optimizó su crecimiento interceptando la luz de la vegetación en su entorno inmediato. Los fósiles revelan que el árbol podría albergar unas 250 hojas alrededor de su tronco, cada uno de los cuales se extiende casi 6 pies (1,75 metros) fuera del tronco.

“La historia de la vida en la tierra se compone de plantas y animales que no se parecen a ninguno de los que viven en la actualidad”, dijo Gastaldo en una declaración. “Los mecanismos evolutivos que operaron en el pasado profundo dieron como resultado organismos que vivieron exitosamente durante largos períodos de tiempo, pero sus formas, arquitecturas de crecimiento e historias de vida emprendieron diferentes trayectorias y estrategias. Fósiles raros e inusuales, como el árbol de Nuevo Brunswick, es sólo un ejemplo de lo que colonizó nuestro planeta pero fue un experimento fallido”.

Este contenido ha sido traducido automáticamente del material original. Debido a los matices de la traducción automática, pueden existir ligeras diferencias. Para la versión original, haga clic aquí.

es.gizmodo.com

Descubren fósiles de una nueva especie de titanosaurio que vivió hace 90 millones de años

Una nueva especie de titanosaurio fue encontrada en China. Medía 14 metros, lo que la convierte en uno de los saurópodos más pequeños.

XINHUA.
Todavía, bien entrado el siglo XXI, hay gigantes prehistóricos que aguardan a ser descubiertos. Seguimos teniendo recordatorios. Aquí un caso: recientemente, se publicó un artículo científico que presenta el encuentro con los restos de una nueva especie de titanosaurio. Sin embargo, el hallazgo se hizo en 2021.

Detrás de este paso para la paleontología está un equipo de científicos chinos. Ellos hallaron fósiles que después fueron datados con hasta 90 millones de años de antigüedad. Por lo anterior, el dinosaurio descubierto debió vivir en el periodo Cretácico. Ya se le ha nombrado como Gandititan cavocaudatus.

Pequeño entre gigantes

Estos vestigios del titanosaurio se encontraron en unas obras del distrito de Ganxian, en la ciudad de Ganzhou, China. Ahí, la Universidad China de Geociencias y el Instituto de Exploración y Prospección Geológica de Jiangxi empezaron a realizar conjuntamente trabajos de restauración e investigación. En la labor, desenterraron los fósiles.

Según las declaraciones que hizo Han Fenglu, jefe del equipo, a Xinhua, los huesos descubiertos representan en total alrededor del 40 por ciento del esqueleto de un dinosaurio. Entre esos restos está la columna vertebral, misma que permite estimar que el animal debió tener una longitud corporal de 14 metros.

El artículo se publicó en Journal of Systematic Palaeontology. Todo esto, de acuerdo con la agencia de noticias Xinhua, es relevante para el camino que nos lleve a descubrir cómo evolucionaron y se distribuyeron estos dinosaurios.

ngenespanol.com

viernes, 2 de febrero de 2024

Descubren nuevos yacimientos paleolíticos en el valle del río Arlanza en Burgos

Estos nuevos yacimientos permitirán estudiar cómo se movían los grupos humanos entre este valle y la sierra de Atapuerca

Equipo de investigadores del proyecto Cota 1000 en el nuevo yacimiento de
La Revilla en Hortigüela (Burgos). Fotos de la Fundación Atapuerca.
El proyecto de investigación 'Cota 1000' ha descubierto nuevos yacimientos paleolíticos, durante la prospección arqueológica en el tramo del río Arlanza que discurre entre Salas de los Infantes y Hortigüela. El nombre del proyecto hace alusión a la altitud en la que se ha trabajado, ya que es en torno a esta cota donde se pueden conservar depósitos geológicos de esta cronología que alberguen en su interior las herramientas de piedra fabricadas por los primeros grupos humanos que ocuparon este territorio.

En esta primera campaña de prospección se ha trabajado en los municipios de Salas de los Infantes, Hortigüela, La Revilla y Contreras y en ella han participado un equipo de arqueólogos, arqueólogas y estudiantes de Prehistoria de la Universidad de Burgos (UBU).

El trabajo de campo ha consistido primeramente en localizar y seleccionar los puntos susceptibles de contener depósitos de más de millón de años. Seguidamente se ha realizado una visita a dichos lugares donde se ha llevado a cabo una batida del lugar que ha permitido verificar si realmente había restos de herramientas de piedra. En total se han descubierto media docena de lugares en los que se han recuperado una colección de un centenar de herramientas de piedra.



Arriba, prospección arqueológica sobre depósitos de un millón de años en el valle alto del río Arlanza; abajo, sondeo arqueológico en el nuevo yacimiento de La Revilla en Hortigüela (Burgos) y a la derecha, Lasca de cuarzo recuperada durante las prospecciones.

De todos los lugares descubiertos destaca el nuevo yacimiento de 'La Revilla' situado al noroeste de la localidad de Hortigüela. En este lugar se ha llevado a cabo un sondeo arqueológico de ocho metros cuadrados y una profundidad de dos metros y medio, donde se han hallado una docena de herramientas de piedra de cuarcita y cuarzo. El análisis inicial de estas piezas arqueológicas apunta a una forma de talla antigua que se conoce como 'achelense' o 'modo tecnológico II'. Esta tecnología aparece a la península Ibérica hace algo más de medio millón de años y está muy bien documentada en el cercano yacimiento de 'La Revilleja de Valparaiso' (Hortigüela) o en el yacimiento de 'Galería' de la sierra de Atapuerca.

El estudio de estos nuevos yacimientos del valle del Arlanza permitirá modelizar los movimientos realizados por los primeros grupos humanos que ocuparon este tramo del río y relacionarlos con los yacimientos de la sierra de Atapuerca de esta cronología. En palabras de Eudald Carbonell, codirector del proyecto, «durante el Paleolítico los ríos Arlanza y Arlanzón funcionaron como auténticas autopistas por las que se desplazaban continuamente los grupos humanos en su camino hacia la sierra de Atapuerca. Por lo tanto, el estudio de estos nuevos yacimientos será clave para entender cómo se produjeron las primeras llegadas de estos grupos cazadores y recolectores a este lugar de Europa occidental». Del mismo modo el análisis del conjunto de herramientas líticas permitirá comprender cómo era su tecnología y qué estrategias desarrollaron estos grupos humanos para gestionar este territorio.

'La Revilleja de Valparaíso'

Lasca de cuarcita descubierta en el nuevo yacimiento
de La Revilla en Hortigüela (Burgos).
El desarrollo del nuevo proyecto 'Cota 1000' da continuidad de la excavación del yacimiento de 'La Revilleja de Valparaiso' (Hortigüela) realizada por este mismo equipo en los años 2021 y 2022. En esta excavación se documentó una importante colección de herramientas líticas de hace medio millón de años. Por su parte, el nuevo proyecto 'Cota 1000' permitirá profundizar cronológicamente y entender cómo evolucionó la tecnología de los primeros grupos humanos que llegaron a este tramo del río Arlanza.

Estos trabajos de prospección han sido dirigidas por Eudald Carbonell i Roura (Catedrático de Prehistoria de la Universidad Rovira Virgili, Profesor Colaborador Honorífico en la Universidad de Burgos y vicepresidente de la Fundación Atapuerca), Marta Santamaría Díez (beneficiaria de una ayuda económica para investigación de la Fundación Atapuerca), Marta Navazo Ruiz (Profesora Titular de Prehistoria de la Universidad de Burgos), Alfonso Benito Calvo (Investigador del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, CENIEH) y Rodrigo Alonso Alcalde (Museo de la Evolución Humana – Universidad de Burgos).

Esta intervención arqueológica organizada por la Fundación Atapuerca y la Universidad de Burgos, ha sido posible gracias a la colaboración del Servicio Territorial de Cultura de la Junta de Castilla y León, los Ayuntamientos de Hortigüela, Cascajares de la Sierra, Barbadillo del Mercado, Contreras, La Revilla y Salas de los Infantes.

burgosconecta.es

sábado, 27 de enero de 2024

“Ahora podemos saber cómo los dinosaurios veían, oían y olían el mundo”

Ariana Paulina Carabajal, paleontóloga

La paleontóloga argentina Ariana Paulina Carabajal estudia la morfología craneal
 y endocraneal de  dinosaurios y otros reptiles extintos. / Foto cedida por la autora
.
Gracias a tomógrafos cada vez más potentes, la paleoneurología está transformando nuestra comprensión de estos animales extintos. Investigaciones sobre el cerebro, el sistema nervioso y otros tejidos blandos que dejaron marcas en el cráneo de estas criaturas nos revelan sus capacidades cognitivas, así como también sus limitaciones.

Ariana Paulina Carabajal visita clínicas y hospitales con frecuencia. No está enferma. Esta paleontóloga recorre los pasillos llevando en camillas los restos de seres hace tiempo fallecidos. Con el mayor de los cuidados, deposita los cráneos fosilizados de toda clase de dinosaurios, pterosaurios, cocodrilos, tortugas y aves en el interior de enormes tomógrafos médicos. Y espera con paciencia para revelar sus más profundos secretos.

Esta investigadora argentina es una de las máximas representantes a escala mundial de la paleoneurología, una rama de la paleontología que está revolucionando la comprensión que tenemos de especies desaparecidas hace millones de años. “Estudiamos los cerebros y el sistema nervioso de animales extintos”, cuenta a SINC esta científica del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Conicet), en la ciudad de Bariloche, al norte de la Patagonia argentina.

“Lo hacemos de forma indirecta a través de los fósiles ya que estos tejidos blandos no se preservan. El encéfalo comienza a descomponerse inmediatamente luego de la muerte del animal. El único rastro de su presencia es la cavidad que ocupaba el cerebro, en la parte posterior del cráneo. Los estudios paleoneurológicos nos llevan a pensar más allá del esqueleto estático de un dinosaurio”, señala Carabajal.

¿Hay muchos paleoneurólogos en el mundo?

La verdad que no. Somos pocos. Cuando empecé a estudiar esto pensé que era algo imposible, que no se podía hacer. En mi doctorado me propusieron indagar sobre los cerebros de los dinosaurios carnívoros de Argentina. En ese momento, se conocían pocos de estos depredadores en la región. Así que me puse a investigar los neurocráneos disponibles, es decir, las estructuras complejas formadas por varios huesos generalmente fusionados entre sí que rodeaban y protegían el encéfalo y órganos de los sentidos de estos animales.

Tienen un montón de orificios por los que pasaban nervios y venas y arterias, como la carótida interna, que llevaba sangre oxigenada al cerebro. Hasta hace unos años, el estudio del neurocráneo era con frecuencia soslayado. Los paleontólogos le tenían algo de miedo y no lo describían.

Mi supervisor, el paleontólogo canadiense Philip J. Currie, me ayudó bastante. Empecé a preparar manualmente el material: hice moldes endocraneanos de látex de las cavidades, copias del espacio que queda dentro del cráneo y que estaba ocupado por el encéfalo en vida del animal. Todo de manera muy artesanal. Fui generando una colección de cerebros. No tenía a nadie con quien compartir mis dudas. Hasta que, de pronto, le fui encontrando el gusto. Fui descubriendo un mundo nuevo.

¿Cómo incidió la tomografía computada por rayos X en estos trabajos?

Lo cambió todo. Desde finales de la década de 1990, hubo un boom a escala mundial gracias a estas técnicas no invasivas. Por primera vez, fue posible extraer información sobre la forma del cerebro y las vías nerviosas sin tener que dañar el cráneo fósil en absoluto. Nos permitió crear moldes endocraneanos digitales. Sin el peligro de romper o destruir la muestra en el proceso, las tomografías nos permiten visualizar estructuras o cavidades ocultas a simple vista. Los primeros estudios publicados de paleoneurología de dinosaurios basados en tomografías computarizadas se realizaron en un carnívoro conocido como Allosaurus. En el año 2000, se publicaron estudios digitales del cerebro del Tyrannosaurus.

Sin el peligro de romper o destruir la muestra en el proceso, las tomografías nos permiten visualizar estructuras o cavidades ocultas a simple vista 

En especial, ¿qué hacen los tomógrafos?

Generan una serie de “rodajas” virtuales del cráneo. Luego un software permite reconstruir digitalmente y en tres dimensiones el encéfalo, los nervios, el oído interno y otras estructuras.

¿Qué otras tecnologías se emplean?

Las tomografías computadas por rayos X permiten extraer información sobre
la forma del cerebro y las vías nerviosas de los dinosaurios sin tener que dañar
el cráneo fósil. / Foto cedida por la autora.
También se estudian fósiles en sincrotrones o aceleradores de partículas para observar estructuras internas con mayor detalle. Gracias a esto más del 60 % de los trabajos en esta rama se publicaron en los últimos 20 años. Lo mismo se ve en otros grupos de animales: cocodrilos, tortugas, serpientes. El 80 % de los estudios paleoneurológicos de estos grupos se publicaron en los últimos cinco años. El impacto de las tomografías en la paleoneurología es innegable.


Qué tenían los dinosaurios en la cabeza

¿Usted dónde realiza estas tomografías?

Las primeras tomografías las hice en hospitales en Buenos Aires. En otra ocasión, las realicé en Canadá y en la Clínica Moguillanksy en la provincia de Neuquén, donde tomamos la del Giganotosaurus y confeccioné un molde digital de su encéfalo.

Uno de los problemas que tiene la paleontología argentina es que tenemos pocos ejemplares de cada especie descubierta
Pero primero hay que solicitar permiso para acceder a estos fósiles. ¿Cómo reaccionan sus colegas cuando les pide prestado un cráneo de dinosaurio?

En general, la respuesta siempre ha sido buena porque la paleoneurología es algo novedoso. Los materiales están depositados en colecciones y le pido permiso al curador explicándole lo que quiero hacer. Solicito una autorización para ver esos fósiles y para moverlos: porque también me comunico con un hospital cercano para poder devolver el fósil en el mismo día. Uno de los problemas que tiene la paleontología argentina es que tenemos pocos ejemplares de cada especie descubierta.

En general, cada una de las especies se conoce a partir de un único esqueleto, el “holotipo”. Las tomografías permitieron estudiarlos sin miedo a dañarlos. Solo hay que meter el material en un tomógrafo, sacarlo luego de escanearlo y después devolverlo sano y salvo.

Y en las clínicas, ¿qué reacción tiene la gente cuando llega con un cráneo de dinosaurio y solicita usar el tomógrafo?

Representación digital del cráneo y del cerebro del titanosaurio Sarmientosaurus
 musacchioi, descubierto en Argentina. / WitmerLab, Universidad de Ohio.
Siempre hay mucho interés. Sirve bastante ir a hablar en persona con aquellos que están a cargo de los aparatos y contarles lo que hacemos. Obviamente, si hay una emergencia, la prioridad la tienen los humanos. En los hospitales, muchos se sorprenden al ver pasar el cráneo de un dinosaurio en una camilla. Los técnicos y médicos muestran mucha curiosidad cada vez que vamos.

Los paleoneurólogos trabajan con una especie de ausencia, con tejidos que no se fosilizan. ¿Cómo es trabajar con algo que no se tiene?

Es un estudio indirecto. Una cosa es describir los huesos de la caja craneana. Pero otra es hacer interpretaciones de las partes blandas que no se preservaron. Estos tejidos encefálicos dejaron marcas dentro de las paredes de la cavidad. Son lo que llamamos “correlatos osteológicos”.

El problema con los reptiles es que el encéfalo no rellena la cavidad al cien por cien, como sí ocurre en mamíferos, aves y serpientes. Hay un espacio extra que creemos que estaba rellenado con fluidos y otros tejidos. Eso hace que no podamos tener una visión completa de cómo era ese encéfalo. Cada año vamos sumando información. 

En los hospitales, muchos se sorprenden al ver pasar el cráneo de un dinosaurio en una camilla 

¿Y cómo eran los cerebros de estos animales?

Los dinosaurios contaban con un cerebro pequeño en comparación a su masa corporal. Los herbívoros en general, como los grandes saurópodos de cuello largo, tenían cerebros globosos y cortos. Mientras que los de los carnívoros eran más alargados y comprimidos lateralmente. Por ejemplo, el cerebro de un enorme depredador como el Giganotosaurus, que vivió hace aproximadamente unos 98 millones de años y alcanzaba hasta 13 metros de largo, ocupa no más de dos palmas juntas. En el caso de dinosaurios carnívoros más pequeños, sus cerebros caben en una sola mano.

¿Qué revela el estudio de los cerebros de estos animales?

Hasta hace diez años encontrabas un cráneo de dinosaurio, lo describías y lo publicabas. Ahora hacemos mucho más: con esta información paleoneurológica inferimos comportamientos. Se está abriendo una rama muy interesante que se conoce como biología sensorial. Podemos saber cómo los dinosaurios veían, oían y olían su mundo: en la caja del cerebro se conservan marcas o impresiones del oído interno, así como también de los bulbos olfatorios, que estaban situados por delante de los hemisferios cerebrales. Dinosaurios carnívoros como Giganotosaurus o los de la familia de los abelisaurios tenían bulbos muy grandes.

Los cerebros de dinosaurios carnívoros eran alargados y comprimidos lateralmente.
 / Universidad de Ohio/Anthony Hutchings.
Para estos animales, el sentido del olfato era muy importante. Lamentablemente, no podemos ver o estudiar los receptores olfativos, pero sí analizar la relación entre el diámetro del bulbo olfatorio y el tamaño del cerebro e inferir la agudeza olfativa. En el caso de la audición, la morfología del oído interno nos indica cuán graves o agudos eran los sonidos que podían escuchar y si estaba desarrollado su sentido del equilibrio. Aun así, no hay que olvidar que todas estas estimaciones son hipótesis, interpretaciones que siempre hay que tomar con pinzas.

El problema de la inteligencia

¿Se puede saber cómo de inteligentes eran los dinosaurios?

Es muy relativo porque no hay una forma certera de medirla. Lo que hacemos es calcular el cociente o índice de encefalización que relaciona el tamaño del cerebro con el tamaño corporal del animal. Por ejemplo, el Giganotosaurus tenía un volumen craneano de alrededor de 300 cm³.

En cambio, el Tyrannosaurus rex contaba con un volumen encefálico más cercano a los 400 cm³, lo cual sugiere que era un poco más inteligente y probablemente más ágil. Muchas veces comparamos este índice con el de distintos grupos de animales vivos en la actualidad. Por ejemplo, una gallina tiene un índice de encefalización mucho más alto que estos dos grandes dinosaurios carnívoros, a pesar de tener un encéfalo de volumen muchísimo menor.

El gran problema que tenemos es que no contamos con un representante actual muy parecido a los dinosaurios. Sabemos que las aves descienden de ciertos dinosaurios carnívoros, pero están muy alejadas en el tiempo y en la morfología. Han cambiado mucho a lo largo de su evolución.

Una gallina tiene un índice de encefalización mucho más alto que estos dos grandes dinosaurios carnívoros, a pesar de tener un encéfalo de volumen muchísimo menor 

¿Qué cráneos estudian actualmente?

Estoy realizando reconstrucciones tridimensionales digitales del encéfalo del dinosaurio carnívoro Herrerasaurus ischigualastensis, del Triásico de la provincia de San Juan. Es un animal súper importante debido a su antigüedad y su posición en el árbol filogenético de los dinosaurios.

Menos del 5 % de los encéfalos de dinosaurios estudiados a nivel mundial corresponden a dinosaurios del Triásico, es decir, de hace 250 millones de años. Investigar sobre las especies más primitivas nos va a permitir entender mejor cómo fue la evolución de la inteligencia y los sentidos en los distintos grupos de dinosaurios.

Además de estudiar cerebros, participó en campañas paleontológicas en Mongolia y en la Antártida. ¿Qué puntos en común tuvieron estas expediciones?

El paisaje del desierto de Gobi es majestuoso. Ambas experiencias se asemejan en la sensación de extrema vastedad. La campaña antártica durante febrero de 2011 fue una experiencia única, como viajar a la Luna. Allí uno siente que está verdaderamente aislado del resto del mundo y hay que tener cuidado con todo. Con los paleontólogos Ignacio Cerda y el técnico Juan José Moly, acampamos en la Isla James Ross y sentimos de inmediato la paz, el “olor a nada”, el silencio total. Estuvimos en el campo 19 días. Aquella vez tuvimos la suerte de encontrar una vértebra caudal de gran tamaño de un saurópodo. Fue un descubrimiento impresionante: la primera evidencia de la presencia de este tipo de dinosaurios herbívoros en la Antártida.

En 2011, la paleontóloga Ariana Paulina Carabajal (centro) descubrió el primer
fósil de saurópodo en la Antártida. / Foto cedida por la autora.
El primer dinosaurio antártico, el anquilosaurio Antarctopelta oliveroi, había sido descubierto en la misma zona por el geólogo argentino Eduardo Olivero en la década del 80. Por entonces, se sospechaba que alguna vez existieron saurópodos en esta región —por como estaban ubicados hace millones de años los continentes— pero hasta entonces no se habían encontrado restos de uno. Aunque el fósil no estaba muy bien preservado y no alcanzaba para identificar ni el género ni la especie, era su presencia en la Antártida lo que le otorgaba su importancia. Volvimos cansados pero muy felices por el hallazgo.

Fuente: SINC

Derechos: Creative Commons

agenciasinc.es

VIII MUSHING TIERRA DE DINOSAURIOS: RUTA HUELLA DINOSAURIOS

CAMPEONATO DE ESPAÑA DE MUSHING TIERRA SPRINT

A cargo de Fidel Torcida, director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos)

Sábado 27:

-16:15 h. Visita guiada al yacimiento de Costalomo (huellas de dinosaurio). Salida polideportivo.

Ruta 2,5 km (Ida)

17:00 h. En el yacimiento de Costalomo. Explicación de las huellas y del yacimiento.



















canicrossburgos.com

viernes, 26 de enero de 2024

Pueblos del mundo, extinguíos

El Correo de Burgos

Opinión

Ricardo Gª Ureta

INOCENTE de mí, pensaba yo que el tiempo de las ocurrencias legislativas había pasado a la historia en Castilla y León y las divagaciones de Ciudadanos las había borrado Vox con su supuesto sentido común aplicado a la política. Pero por lo visto, el nuevo socio de gobierno del PP en la Comunidad ha decidido que merecía la pena preservar uno de tantos errores del legado de la extinta, por algo será, formación naranja. Se lo pude preguntar personalmente al consejero de Cultura en una comparecencia en Burgos y entonces demostró porqué es uno de los aficionados al toreo con más conocimientos de la Comunidad. Con su peculiar tono pausado y calmo me arreó dos largas cambiadas y cuando desperté del adormecimiento me había cambiado el tercio y ya no había opción de banderillear. Me quedó claro, no obstante, que esta patata caliente no iba para él sino que el destinatario final será el consejero multitarea al frente del Medio Ambiente, la Vivienda, la Ordenación del Territorio y ahora también de los dinosaurios. Porque el Proyecto de Ley de Patrimonio Cultural de Castilla y León consagra que las excavaciones arqueológicas de todo lo que no sean fósiles del género Homo corresponden a Medio Ambiente. Santonja se queda con Atapuerca o Siega Verde, donde manda su hermano, y le endosa a Suárez Quiñones los dinosaurios, las icnitas y los trilobites que cantaba Siniestro Total en ‘Pueblos del mundo, extinguíos’. Es lo que merecemos por saber meter la pata tan a conciencia. Lo de sacar a los dinosaurios del ámbito de la Cultura ya se le ocurrió a los ínclitos de Ciudadanos en la pasada legislatura. Pero insistimos en el error de forma que «Castilla y León va en sentido opuesto al resto de comunidades autónomas», tal y como critica el portavoz del Colectivo Arqueo-Paleontológico de Salas de los Infantes y posiblemente el mayor experto autonómico en dinosaurios. Qué tendrán que ver las especies de dinosaurios únicas en el mundo que llevan el nombre de Salas con la repoblación de truchas en el río Nela o la compra de la casa del cura de no sé qué pueblo para repoblar el medio rural con jóvenes, todas ellas competencias que le caen a la Consejería de Medio Ambiente. Otras autonomías hacen de sus mucho más escasos y relevantes, desde el punto de vista científico, restos de dinosaurios un auténtico reclamo turístico que ayuda a crear y mantener empleo rural. Aquí se ha institucionalizado el olvido de los restos de dinosaurios de la comarca de Pinares. El museo dedicado a estos hallazgos en Salas tiene el tamaño de una garita y se le salen por los garajes las piezas amontonadas mientras la Junta lleva más de veinte años relegándolo. El resto de los partidos políticos son cómplices porque entre las tropecientas enmiendas a la nueva ley que están ahora en debate no aparece ni una triste mención a los dinosaurios. Ni siquiera por la UPL leonesa ni por Soria Ya, donde también tienen restos de dinosaurios. Vamos a la extinción.

martes, 23 de enero de 2024

Salas reunirá a 300 participantes en el Nacional de Mushing

Salas reunirá a 300 participantes en el Nacional de Mushing.
Foto: F2 Estudio Rebeca Ruiz
VIII MUSHING TIERRA DE DINOSAURIOS

CAMPEONATO DE ESPAÑA DE MUSHING TIERRA SPRINT

El Campeonato de España absoluto tendrá lugar en la localidad burgalesa el sábado 27 y el domingo 28 de enero en horario matutino.

Álvar Camarero, Ángel Carretón e Ismael Mediavilla. Foto: Valdivielso
Salas de los Infantes celebrará este fin de semana el Campeonato de España de Mushing Tierra y reunirá a 300 participantes de diferentes partes del país. Se competirá desde el sábado a partir de las 9.00 horas en el circuito de la Dehesa de Santa María, junto al polideportivo municipal. Las modalidades son 8 perros, 6 perros, 4 perros, bikejoring y canicross. Entre todos los competidores, destaca la presencia del burgalés Esdras Menéndez, vigente campeón del mundo júnior.


diariodeburgos.com