Tras décadas de investigación sobre unos fósiles, investigadores presentan en la revista científica Papers in Paleontology a una nueva familia de herbívoros: los Foskeia pelendonum.
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| Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas, C.A.S. Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes |
Casi 30 años de investigación
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| El yacimiento de Vegagete en la Sierra de la Demanda, donde fueron encontrados. C.A.S. |
Ahora, un equipo interdisciplinar de paleontólogos y arqueólogos de diferentes países del mundo ha conseguido determinar que se trata de un nuevo taxón: Foskeia pelendonum. Su nombre es un homenaje a los pelendones, tribu celtíbera que habitó ese territorio entre el siglo IV y I a.C. Lo más curioso es su tamaño: 50 centímetros de longitud, el equivalente a un perro. El estudio afirma que es una de las más pequeñas jamás registradas.
Los investigadores sospecharon inicialmente que podían tratarse de crías de un taxón ya clasificado. Sin embargo, mediante diferentes estudios confirmaron que correspondían a, al menos, cinco individuos de diferentes edades, y uno era adulto. Los análisis histológicos previos de los huesos de las extremidades confirmaron que había alcanzado su madurez sexual.
“La investigación ha sido un desafío, ya que tuvimos que ensamblar varios fragmentos diminutos para reconstruir la mayor parte de su anatomía. Nos encontramos ante un dinosaurio cuyo ejemplar más grande tiene un cráneo de apenas cinco centímetros y medio de largo. Y, sin embargo, ese cráneo es muy evolucionado, con innovaciones anatómicas inesperadas", dijo Paul-Émile Dieudonné.
La excepcionalidad de los fósiles
Los investigadores incorporaron nuevos elementos craneales que fueron escaneados con microtomografía computarizada, segmentados y ensamblados tridimensionalmente. La complejidad era descifrar los misterios de un cerebro tan pequeño. Finalmente concluyeron que poseía premaxilares fusionados, dientes premaximilares procumbentes, un primer diente dentario filiforme y una elevada articulación cráneomandibular.
Por sus dientes especializados a la altura de las mejillas, los investigadores interpretaron que tenía un procesamiento avanzado de alimentos con un patrón de crecimiento de cuadrúpedo a bípedo a mediados de su desarrollo. Su pequeño tamaño no le habría permitido una gran resistencia física para largas distancias, por lo que posiblemente haría carreras cortas rápidas hacia zonas seguras.
“Sabíamos que estos huesos eran excepcionales por su morfología, diminuto tamaño y su estado de conservación. Pero nadie imaginó que revolucionaría las ideas vigentes sobre la evolución de los dinosaurios. Es un gran honor para nuestro museo albergar el holotipo de un dinosaurio tan asombroso”, dijo Fidel Torcida Fernández-Baldor, director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes.
Según los investigadores, los Rhabdodontomorpha eran herbívoros medianos derivados dentro de los ornitópodos. El estudio con Foskeia pelendonum sugiere que podría ser un grupo basal y que la evolución de los tamaños ocurrió de manera independiente a la complejidad anatómica. El estudio es presentado en un contexto de debate: hace algunas semanas, el Museo de Historia Natural planteó que algunos fósiles clasificados como Rhabdodontomorpha, en realidad, eran ceratopsios, un grupo “desaparecido” en Europa. Con el hallazgo de Burgos, al debate por la genealogía de los dinosaurios se le añade un nuevo capítulo.

