sábado, 21 de febrero de 2026

Descubierto un dinosaurio con espinas en la piel

Una cría de iguanodonte del Cretácico temprano tenía espinas huecas por toda la piel, una anatomía jamás vista antes en un dinosaurio

Las pieles y plumas fosilizadas han cambiado nuestra idea de cómo eran los dinosaurios, que en las películas siempre aparecen cubiertos de escamas como los reptiles modernos. Sabíamos de filamentos tipo pluma en terópodos y de osteodermos (placas de hueso) en anquilosaurios. En los ornitópodos e iguanodontes, en cambio, las evidencias de estructuras externas complejas eran escasas.

El Iguanodon fue un género de ornitópodo herbívoro grande que vivió en Europa durante el Cretácico inferior, hace unos 130-120 millones de años. Medía hasta 12-13 metros de largo y pesaba cerca de 3 toneladas. Destacaba por su uña cónica en el pulgar para defensa y sus dientes similares a los de una iguana.

El hallazgo de un ejemplar juvenil con piel excepcionalmente conservada en China añade una pieza llamativa al puzle: un recubrimiento de espinas cutáneas huecas, con posible función defensiva, térmica o sensorial, que obliga a repensar todo el grupo al que pertenece.

Un dinosaurio bebé espinoso como un erizo

The authors of the study examining the fossil of Haolong dongi at the
 Anhui Geological Museum in Hefei, China. Credit: Thierry Hubin
El protagonista del trabajo es Haolong dongi, un nuevo iguanodonte descrito a partir de restos de piel fosilizada de hace 125 millones de años. El equipo observó, con escáneres de rayos X y cortes histológicos de alta resolución, células y tejidos blandos preservados a nivel celular. Esa resolución permitió identificar la arquitectura de unas “espinas cutáneas” huecas distribuidas por buena parte del cuerpo. Se trataría de apéndices epidérmicos, no huesos, y no se parecen a nada documentado hasta ahora en dinosaurios. Los autores comparan su papel disuasorio con el de los puercoespines, aunque no descartan que también ayudasen a disipar calor o a detectar estímulos del entorno.

La muestra pertenece a un individuo juvenil, así que aún no se sabe si los adultos mantenían las espinas o si cambiaban con la edad. Esa incertidumbre abre preguntas sobre crecimiento y comportamiento. Si servían sobre todo para defensa, quizá las crías, más vulnerables a pequeños terópodos, las necesitaban más que los adultos. Si facilitaban la termorregulación, podrían indicar hábitos de actividad o microhábitats concretos. Y si actuaban como sensores, hablaríamos de un “sexto sentido” táctil en un herbívoro que vivía rodeado de depredadores. Todas estas hipótesis, explican los investigadores, exigen nuevos hallazgos que cubran otras fases de desarrollo.

El nombre de la especie rinde homenaje al paleontólogo chino Dong Zhiming, figura clave en el estudio de los dinosaurios del país. En las imágenes del equipo se ve el fósil examinado en el Anhui Geological Museum, en Hefei. Allí, los autores documentaron la distribución de espinas a lo largo del tegumento y tomaron las muestras que, tras preparación cuidadosa, revelaron su naturaleza hueca en el microscopio. Que la preservación alcance el nivel celular en tejidos blandos tan delicados es raro, y suele deberse a un enterramiento rápido y a condiciones geoquímicas que frenan la descomposición. Este yacimiento, por su estado de conservación, promete más sorpresas.

El artículo, publicado  en Nature Ecology & Evolution, está firmado por Jiandong Huang y un consorcio internacional que incluye a investigadores del CNRS y centros chinos. El título lo dice todo: “Cellular-level preservation of cutaneous spikes in an Early Cretaceous iguanodontian dinosaur”. La combinación de tomografía de rayos X y secciones histológicas valida el diagnóstico de espinas epidérmicas, y no de estructuras óseas, algo crucial para interpretar su función y su evolución dentro de Iguanodontia, un clado con 200 años de historia que todavía reserva giros inesperados.

Más allá del asombro, el hallazgo recuerda que los dinosaurios exploraron soluciones anatómicas muy variadas. Un herbívoro con espinas huecas, quizá erizables, suena extravagante, pero encaja con un mundo en el que la selección natural probó combinaciones que apenas estamos empezando a ver. Aquí, la piel habla con voz propia.

REFERENCIA

Cellular-level preservation of cutaneous spikes in an Early Cretaceous iguanodontian dinosaur (Nature)

quo.eldiario.es

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