Un conjunto de pisadas fósiles halladas junto al litoral sudafricano está revelando cómo se movían y convivían distintos dinosaurios en un paisaje muy diferente al actual. No son huesos, pero cuentan una historia sorprendentemente detallada del Cretácico temprano.
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| © David Stapleton / Wikimedia. |
No hacen falta esqueletos gigantes para asomarse al mundo de los dinosaurios. A veces basta con una serie de pasos grabados en la roca para reconstruir un paisaje perdido. En la costa de Sudáfrica, un grupo de paleontólogos ha identificado huellas fósiles de unos 132 millones de años de antigüedad que ofrecen una ventana directa a cómo se movían estos animales en el Cretácico temprano, cuando la región formaba parte del supercontinente Gondwana y el entorno era muy distinto al actual.
El hallazgo no se produjo en un desierto remoto ni en una cantera aislada, sino junto al litoral. La erosión marina dejó al descubierto una superficie rocosa con impresiones sorprendentemente bien conservadas. Donde hoy rompen las olas, hace más de cien millones de años transitaban dinosaurios de diferentes tamaños y modos de vida.
Lo que cuentan las huellas cuando no hay huesos
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| © South African Journal of Science. |
En este caso, algunas impresiones muestran tres dedos bien definidos, una firma clásica de los terópodos, dinosaurios carnívoros bípedos. Otras huellas, más anchas y redondeadas, sugieren la presencia de herbívoros de mayor tamaño o de individuos juveniles de especies más corpulentas. El conjunto apunta a un ecosistema compartido, con distintos tipos de dinosaurios utilizando el mismo espacio en momentos cercanos en el tiempo.
Un Gondwana húmedo, no el paisaje árido actual
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| © South African Journal of Science. |
Que los dinosaurios caminaran por zonas cercanas al agua sugiere que estos ambientes eran corredores naturales de desplazamiento y posiblemente áreas ricas en recursos. No eran solo puntos de paso ocasional, sino partes integradas del territorio que estos animales exploraban de forma habitual.
Por qué las huellas costeras son tan valiosas
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| © South African Journal of Science. |
Para los investigadores, esto amplía el mapa de distribución de los dinosaurios en el hemisferio sur y aporta datos sobre cómo interactuaban con ambientes dinámicos, no solo con llanuras interiores o zonas boscosas. Es una pieza más para entender la complejidad de los ecosistemas del Cretácico temprano en Gondwana.
Pasos que vuelven a poblar el paisaje
Las huellas no tienen dientes ni colas, pero tienen algo que los huesos no siempre ofrecen: movimiento. Permiten imaginar a esos animales caminando por la orilla de antiguos cursos de agua, cruzándose con otros individuos y dejando atrás marcas que, millones de años después, vuelven a salir a la luz.
En un tiempo en el que gran parte del registro fósil ya parece conocido, descubrimientos como este recuerdan que la historia de los dinosaurios no está cerrada. A veces, el pasado no aparece en forma de esqueleto completo, sino como una serie de pasos silenciosos que nos obligan a reimaginar cómo era el mundo cuando esos gigantes todavía caminaban por lo que hoy es una costa oceánica.




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