viernes, 8 de agosto de 2014

Roberto Wagner en el Museo de Dinosaurios


Recientemente nos visitó Roberto Wagner, el mayor experto en paleobotánica del Paleozoico de nuestro país, y responsable de la parte de paleobotánica del Jardín Botánico de Córdoba. Hace unos pocos años compartió con nuestros colegas de las universidades de Vigo y Zaragoza una jornada de excavaciones en el yacimiento de Vallazmorra; esa ocasión la aprovechó para visitar el Museo de Dinosaurios, donde se asombró de la colección de plantas benettitales que se conservan. El motivo principal de la visita fue el depósito de un magnífico ejemplar de frondes de Polymorphopteris, un helecho del Estefanienese perfectamente conservado. Este fósil, de una belleza sobresaliente, será expuesto en el Museo o en foros turísticos y exposiciones futuras. Su presencia en nuestro Museo completa la colección de plantas fósiles del mismo, con ejemplares mesozoicos de coníferas (troncos, piñas), benetitales (troncos, impresiones de hojas), polen y esporas de diversos grupos y tallos de helechos de porte arbóreo.

jueves, 7 de agosto de 2014

XII Campaña de Excavaciones Paleontológicas en la Sierra de la Demanda (Burgos): resultados

El principal descubrimiento realizado consiste en un rastro muy largo de un dinosaurio saurópodo: 17 metros de longitud, que comprende 45 huellas de pies y manos del animal, algunas en muy buen estado de conservación. Se trata, sin duda, de uno de los rastros saurópodos más completos de los encontrados en nuestro país. En las huellas hay detalles anatómicos de dedos que son importantes para caracterizar este tipo de huellas. Lo más interesante es que los caracteres encontrados son muy semejantes a los que se conocían en el afloramiento cercano de Sereas 7, por lo que se trataría en los dos casos de individuos de la misma especie. Este hecho tiene una importancia científica notable, pues las investigaciones en Las Sereas 7 han determinado que son huellas singulares: ni se conocen otras similares en el registro mundial, ni hay restos esqueléticos de dinosaurios saurópodos que se corresponderían con este tipo de pies. Con este nuevo descubrimiento se constata la circunstancia de encontrarnos con un tipo de huella saurópoda inédita en el registro mundial y que, sin embargo, parece tratarse del saurópodo más frecuente en Las Sereas. La hipótesis con la que trabaja el equipo de investigación de Las Sereas – en el que se incluyen paleontólogos del Museo de Dinosaurios salense y del CONICET argentino- es que se trata de un tipo de huella saurópoda no descrita hasta ahora en el registro icnológico mundial.

El rastro saurópodo citado es también interesante porque conserva muchos detalles del movimiento de las extremidades en el barro, o del comportamiento de éste al ser removido y desplazado por los dinosaurios. El suelo resultó intensamente deformado por el paso de ese gigante que poseía unas extremidades posteriores de 3 metros de altura (la longitud de algunas huellas supera los 55 cm).

Otras huellas encontradas corresponden a terópodos, dinosaurios carnívoros que se desplazaban sobre sus dos patas posteriores. Es el grupo más abundante en Las Sereas en cuanto al número de individuos representado. Algunas huellas muestran claras diferencias entre ellas, por lo que se considera que había una alta diversidad de dinosaurios depredadores en un entorno abundante en presas.

El tercer grupo identificado en Las Sereas 8 es el de los estegosáuridos, dinosaurios con placas óseas en el dorso de su cuerpo. Se ha descubierto un rastro incompleto que muestra huellas de pie y mano con detalles anatómicos bien conservados. Este hallazgo ratifica la presencia de estos dinosaurios acorazados en Las Sereas. Aunque sea el grupo menos representado, permite ampliar la diversidad de tipos de dinosaurios que conocemos en este yacimiento.


Como primeros resultados globales de la XII Campaña, podemos señalar que se ha ampliado la información sobre este extenso yacimiento de 5 Km de longitud, se han obtenido datos sobre la diversidad de especies de dinosaurios, sobre cómo ocupaban el espacio, cuales eran predominantes y cuales escasos, sus interacciones en los lugares que coincidían, sus preferencias por determinados lugares del lago donde transitaban, etc.

Además, el escaneado de los yacimientos Sereas 6 y 7 por parte del CENIEH (Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana) permitirá trabajar en características del yacimiento que pueden pasar desapercibidos a simple vista y que el escaneado recoge fielmente. Este proceso tiene también aplicaciones en la comunicación y documentación científicas y la divulgación al público, a la vez que soslaya de alguna manera el deterioro que el paso del tiempo provoca en los yacimientos.


El Colectivo Arqueológico-Paleontológico Salense (C.A.S) está planificando para el futuro de Las Sereas una serie de intervenciones que están condicionadas por 2 características de este megayacimiento: la fragilidad de la roca y la gran cantidad de puntos que afloran con huellas. El punto de partida de estos proyectos futuros a medio y largo plazo es el de concentrar los esfuerzos de protección y puesta en valor en zonas accesibles al público y que contengan afloramientos de huellas abundantes y bien conservadas. En este sentido el conjunto de Sereas 6, 7 y 8 puede ser el mejor candidato para elaborar un producto paleontológico que aúne ciencia y divulgación. La colaboración de la Fundación Dinosaurios de Castilla y León y del CENIEH puede facilitar esa planificación, así como la coordinación establecida entre el CAS y los proyectos que desarrolla la Asociación de Amigos Tierra de Lara.

Los organizadores quieren reiterar su agradecimiento a las instituciones y empresas (ver abajo) que han colaborado en esta XII Campaña, demostrando su compromiso y su sensibilidad hacia este patrimonio regional que precisa de investigación, protección y conservación, por ser un Bien que debe preservarse para disfrute de generaciones futuras. Tanto el Museo de Dinosaurios como los yacimientos de icnitas preparados para su visita demuestran fehacientemente que este patrimonio paleontológico forma parte importante de la riqueza en recursos turísticos y culturales de nuestra comarca y de Castilla y León.

El equipo de excavación ha estado formado por unas 25 investigadores, entre miembros del CAS y del Museo de Dinosaurios, así como colaboradores y voluntarios, estudiantes y diplomados de Biología, Geología, Ingeniería  de Minas, Historia, Arte y Diseño y Restauración. Proceden de distintas universidades, y de distintas provincias: Valencia, Madrid, Salamanca, León, Burgos y una persona procedente de México.

Colaboradores en la XII Campaña de excavaciones paleontológicas:

La Fundación Dinosaurios cuenta con el Ayuntamiento de Salas de los Infantes como principal promotor desde su puesta en marcha; asimismo, la Diputación de Burgos mantiene su compromiso como patrono de la Fundación Dinosaurios.

Esta excavación también se ha planteado como una acción de Voluntariado Ambiental realizada con la ayuda de Fundación Caja de Burgos a través de su Aula de Medio Ambiente y Obra Social “la Caixa”.

También ha colaborado el Ejército de Tierra de España con la instalación de redes miméticas que facilitaron el trabajo de los investigadores con protección frente a la radiación solar, y un aljibe isotérmico para tener agua potable a pie de yacimiento.

Por último dos empresas locales, Talleres Joangar S.L. y Asesoría Lalanne se suman al elenco de instituciones y empresas que brindaron su colaboración.

martes, 5 de agosto de 2014

Argentina ilustra los dinosaurios salenses

El argentino Jorge Antonio González ha logrado el primer premio del VI Concurso Internacional de Ilustraciones Científicas sobre dinosaurios con su lámina «Eclosión de Titanosaurio de Sierra de La Demanda, Burgos». La obra está realizada con técnicas de dibujo digital e ilustra el momento en que eclosiona del huevo una cría de dinosaurio titanosáurido, lo que alude a los yacimientos de huevos fosilizados del sureste burgalés y exhibidos en el Museo de Dinosaurios salense.
El segundo premio lo obtuvo la ilustración «Mother» del ucraniano Sergey Krasovskiy, uno de los autores más premiados en la historia de este concurso. El ruso Nikolay Litvinenko se hizo con el tercer premio con su ilustración «Dust storm», en la que varios ejemplares del dinosaurio Protoceratops protegen sus nidos de una violenta tormenta de polvo.

La fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León y el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes organizan el concurso. Los premios están financiados por la Fundación Dinosaurios y la empresa salense Hernaiz Muelas Construcción.

Fuente: Diario de Burgos

Paleontólogos descubrieron los mamíferos más antiguos de la Antártida

Investigadores del Museo de la Plata, el CONICET y el Instituto Antártico Argentino, con la colaboración  de un investigador alemán, descubrieron restos fósiles de dos mamíferos de tamaño semejante a una oveja en inmediaciones de la Base Marambio.

Ambos ejemplares, de 55.3 millones de años de antigüedad, representan la evidencia más antigua sobre la presencia de mamíferos terrestres en el continente antártico, aunque el doctor Javier Gelfo, primer autor del estudio recientemente publicado en la revista Palaeontology, aseguró a la Agencia CTyS que en la próxima campaña de verano irán en búsqueda de restos aun más primitivos.

Los mamíferos descubiertos eran herbívoros caracterizados por poseer pezuñas que recubrían los dedos de sus cuatro patas. Fueron encontrados cerca de la base Marambio, en la Isla Seymour, en un yacimiento del Eoceno temprano donde también se han descubiertos restos de dientes de tiburón, moluscos, rayas y pingüinos.

“Uno puede preguntarse cómo esos animales terrestres pueden encontrarse junto a especies marinas y la respuesta es que, luego de morir, fueron transportados por antiguos ríos desde áreas continentales hacia la desembocadura de los mismos”, explicó Gelfo, investigador de la División Paleontología de Vertebrados del Museo de La Plata.

El diente fue adjudicado a un mamífero placentario de la familia Sparnotheriodontidae del extinto orden Litopterna, el cual tuvo amplia distribución en América del Sur durante el Cenozoico. No obstante, cuando estos animales vivían, la Antártida ya llevaba alrededor de cinco millones de años separada del resto de los continentes, aunque conservaba un clima tropical y con un ecosistema de bosques que abastecían de alimento a estas especies.

El paleontólogo precisó que “la Antártida ya estaba cerca de las latitudes que tiene ahora, por lo que tenía una estacionalidad marcada, con inviernos bastante oscuros y veranos bastante cálidos, pero el ambiente era muy distinto al actual y este grupo de mamíferos logró supervivir por varios millones de años más en el continente que ahora tiene un clima polar”.

En la próxima expedición, Gelfo tiene la expectativa de hallar fósiles de mamíferos aun más antiguos: “Estamos preparando la campaña de verano 2015, que es organizada por el Instituto Antártico Argentino, e iremos en busca de fósiles de mamíferos más primitivos”.

El surgimiento de este género de mamíferos

Los mamíferos placentarios ingresaron a América del Sur desde América del Norte después de la extinción de los dinosaurios, la cual ocurrió hace 65 millones de años.

Desde ese momento, los mamíferos se diversificaron y llegaron a expandirse, pero aquellos que arribaron a la Antártida quedaron aislados una vez que se eliminó el istmo que los unía a Sudamérica.

La importancia de este hallazgo es que aporta nueva información sobre la historia evolutiva de estos mamíferos nativos de América del Sur y, a su vez, indirectamente, agrega datos sobre la separación marítima entre la Antártida y la Patagonia.

A partir del estudio del diente, un molar inferior, se nota que hay una diferencia evolutiva respecto a los mamíferos que vivían en Sudamérica que solo se pudo haber alcanzado con una separación de aproximadamente cinco millones de años.

“Esta diferencia es un elemento más para inferir que la desaparición de la conexión terrestre que había con la Antártida se produjo alrededor del Paleoceno tardío, hace unos 60 millones de años, aunque no se puede precisar el momento con exactitud”, comentó Gelfo a la Agencia CTyS.

Así, estos ejemplares son una pista independiente de la geología sobre el momento en que desapareció el istmo. En futuros estudios, se tratará de encontrar mamíferos más antiguos en la Antártida, con el fin de encontrar ese ancestro común que existió en el momento en que se separaron la Antártida y la Patagonia.

Características de los fósiles encontrados

El investigador contó que se pudo determinar que el ejemplar del que se encontró el molar inferior pertenecía al grupo Sparnotheriodontidae  y que es factible que el espécimen del que se encontró una falange intermedia pertenezca también a ese mismo grupo.

Si bien se conoce muy poco sobre las falanges de estos mamíferos, por la forma de dichos huesos, se pueden realizar deducciones sobre sus estrategias de locomoción y ciertas características de sus físicos.

“Esta falange es relativamente corta, muy ancha y proporcionalmente grande para el tamaño general del animal, lo que hace pensar que era un mamífero adaptado para soportar grandes pesos, si bien esta característica se encuentra en animales de gran porte como un elefante y no en animales que tienen el tamaño de un carnero”, observó Gelfo.


No obstante, el paleontólogo analizó que, en ocasiones, hay caracteres que se heredan de manera pasiva. Y ejemplificó: “Se conocen elefantes fósiles enanos en algunas islas del mediterráneo que tenían las características para soportar grandes pesos, pero no porque la necesitaran, sino porque la heredaron de sus ancestros y eso también podría haber pasado en este caso, por lo que se podría especular que estos mamíferos tuvieron un ancestro de mayor porte”.

Fuente: Agencia CTyS

domingo, 3 de agosto de 2014

El Museo de Dinosaurios en PANGEA Magazine

En el nº 1 de 2014 de la revista PANGEA MAGAZINE aparece el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, en la sección de museo destacado.

Pangea es la única revista española de Paleontología que recorre el pasado de nuestro planeta con más de 20 ilustraciones creadas exclusivamente para la revista, que te mostrarán animales y hábitats extintos, de una manera actualizada y rigurosa.

viernes, 1 de agosto de 2014

Los dinosaurios encogieron durante 50 millones de años para llegar a aves

Un estudio internacional revela que el linaje de dinosaurios que evolucionó hacia las aves necesitó cerca de 50 millones de años para conseguir reducir su tamaño al de un pájaro. Este proceso de evolución constante favoreció que, antes de la aparición de la primera ave documentada, surgieran especies con alas y plumas que experimentaron con el vuelo.

Los gigantes y pesados dinosaurios se transformaron en pequeñas y ágiles aves tras un proceso de encogimiento que se extendió a lo largo de 50 millones de años, un tiempo más extenso del que se creía hasta ahora. Esta es la principal conclusión del trabajo que científicos de las universidades de Adelaida (Australia), Boloña (Italia), Southampton (Reino Unido) y Debrecen (Hungría) publican esta semana en la revista Science. 

El linaje evolutivo de las actuales aves voladoras empezó hace alrededor de 210 millones de años a finales del Triásico. A partir de ese periodo, el peso corporal del orden de los dinosaurios terópodos, del que descienden las aves, fue disminuyendo progresivamente desde los 163 kg a los 0,8 kg del primer pájaro conocido, el Archaeopteryx, con caracteres intermedios entre los dinosaurios emplumados y las aves modernas. Siempre ha existido gran controversia acerca del origen de este genero debido a la ambigüedad de sus rasgos.

“Las aves han sido diferenciadas de sus parientes cercanos por su capacidad de volar”, indica a Sinc Michael Lee, autor principal de la investigación e investigador en la institución australiana, "pero en los últimos años esta distinción se ha difuminado debido al descubrimiento de dinosaurios con plumas como Microraptor –también con alas en sus extremidades inferiores–, que era capaz de planear. Sin embargo, un nuevo espécimen de Archaeopteryx estudiado recientemente sugiere que las primeras aves tenían alas más evolucionadas y una mejor capacidad de vuelo”.

Según explica Michael Benton de la Universidad de Bristol (Reino Unido) en un artículo de opinión complementario al trabajo de Science, en 1994 fue descubierto en China un fósil de dinosaurio sin alas pero con un recubrimiento de plumas. Fue el primero de una serie de hallazgos que han evidenciado el periodo de experimentación de estos animales extintos con el vuelo o, más bien, con el planeo y el salto.

Otro de los resultados del trabajo revela que este proceso de miniaturización habría propulsado la adaptación del esqueleto de estos grandes reptiles. La evolución habría sucedido cuatro veces más rápido a lo largo de las doce ramificaciones filogenéticas de los terópodos a las aves que en el resto de linajes evolutivos de los dinosaurios.

“El progreso del tamaño corporal habría sido un paso liberador. Permitió a los dinosaurios explorar toda una gama de nuevos estilos de vida y hábitats. De pronto, podían trepar a los árboles, perseguir a los insectos, saltar y planear”, sostiene Lee, "y esto habría provocado una explosión en esta rama de la evolución”.

Por su parte, Benton también plantea que el salto a los árboles fue un intento de escapar de los depredadores o de encontrar nuevos recursos alimenticios. Esta ‘mudanza’ habría requerido cuerpos pequeños, ojos agrandados para aumentar la visión tridimensional, mayores cerebros frente a la diversidad arbórea, plumas aislantes para permitir la actividad nocturna o el alargamiento de las extremidades para favorecer los saltos entre árboles.

El conjunto de adaptaciones habría moldeado los rasgos de las aves tal y como las conocemos hoy en día, con los hocicos cortos, los dientes más pequeños y las plumas aislantes. No obstante, el equipo subraya que estas características han sido adquiridas coordinadamente al influir también unas entre otras.

Método innovador

Para llegar a las conclusiones, los investigadores han utilizado una técnica estadística bayesiana, desarrollada originalmente para deducir las tasas de evolución de los virus. De esta forma han analizado más de 1.500 rasgos anatómicos de 120 especies de terópodos y aves primitivas, el mayor registro hasta la fecha.


Hasta ahora, los análisis filogenéticos del grupo habían seguido tres pasos: construir el árbol evolutivo, datar los puntos de ramificación y asignar las especies. Con el nuevo método se ha realizado todo el proceso a la vez. Los autores consideran que los estudios previos que apuntaban a que los cambios evolutivos en este linaje había sido más veloces, en realidad no reproducían con exactitud el proceso, ya que se centraban solo en las ramas evolutivas rápidas o en pocos rasgos esqueléticos evaluados.

Fuente: Agencia Sinc

Un estudio varía la edad y la clasificación que hasta ahora se achacaba al Aragosaurus

Con motivo de los 30 años de la última excavación en el yacimiento Las Zabacheras de Galve, realizada en 1983, y también para estudiar los fósiles del esqueleto de Aragosaurus ischiaticus (primer dinosaurio definido en España) que aún permanecían inéditos, se ha llevado a cabo un nuevo trabajo científico que acaba de publicar la revista británica Zoological Journal of the Linnean Society.

Faltaba un análisis detallado acerca de este emblemático dinosaurio que incluyera la descripción de todos los huesos conocidos y completara aspectos científicos sobre su anatomía, clasificación y la edad en la que vivió, objeto de debates científicos.

Aragosaurus fue un dinosaurio saurópodo (herbívoro de hábitos cuadrúpedos, con cuello y cola muy alargados y con una cabeza pequeña). Los huesos estudiados en el nuevo trabajo son una extremidad delantera, un fémur, una falange ungueal (uña), huesos de la cintura escapular y pélvica, 14 vértebras de la cola, chevrones y costillas. Por otra parte, el único diente asignado previamente a esta especie ha sido descartado como perteneciente a ella. Los huesos hallados permiten estimar unas dimensiones de 17 metros de longitud y 20 toneladas de peso y situarlo como un macronario basal, es decir, emparentado con los camarasáuridos de Norteamérica y con los braquiosáuridos de Norteamérica y África.

Aragosaurus vivió en un antiguo delta (una zona húmeda con abundante vegetación) surcado por canales meandriformes que desembocaban en el Mar de Tethys (ancestro del actual Mediterráneo). Aragosaurus compartiría hábitat, hace unos 145 millones de años con dinosaurios típicos del final del Jurásico de la Península Ibérica: otros saurópodos gigantes, estegosaurios y diversos carnívoros.

En el estudio, liderado por la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, colabora José Luis Sanz (Universidad Autónoma de Madrid), autor principal de la nueva especie –que se publicó en 1987- así como científicos del University College de Londres, del Imperial College de Londres y de la Universidad Complutense de Madrid.

Nuevos descubrimientos en el año 2004

El yacimiento Las Zabacheras fue excavado en varias ocasiones. La primera, a finales de los años 50, cuando José María Herrero y Dimas Fernández Galiano recuperaron varios huesos que se depositaron en el Museo Provincial de Teruel. Posteriormente, entre 1982 y 1983, un equipo de paleontólogos de la Universidad Autónoma de Madrid y del Instituto de Paleontología de Sabadell (hoy Institut Català de Paleontología) estudió el yacimiento y sus fósiles. Como resultado de sus actuaciones, Aragosaurus ischiaticus se definió en el año 1987, en la revista Estudios Geológicos (CSIC).

Este mismo año 2014 se ha vuelto a excavar este yacimiento histórico que estaba literalmente cubierto por más de 4 metros de escombros. La actuación ha permitido alcanzar los niveles fosilíferos originales y recuperar huesos inéditos de Aragosaurus ischiaticus: varios chevrones, un esternal y una tibia. Además, los restos vegetales y el polen que se han hallado en Las Zabacheras permitirán conocer todavía más información acerca del ecosistema en el que vivió el “lagarto de Aragón”. Estas investigaciones se realizan en el marco de un proyecto paleobotánico con especialistas de la Universidad de Vigo y de la Universidad Nacional Autónoma de México, programado para conocer la flora de los humedales del final del Jurásico y del Cretácico temprano de Galve. Algunos resultados obtenidos en otros dos yacimientos con dinosaurios de Galve se acaban de publicar  en la revista Historical Biology.

Los fósiles de Aragosaurus se exponen en la sede de Dinópolis en Galve, ‘Legendark’, y en la colección paleontológica del Ayuntamiento de Galve.

La tibia, uno de los nuevos fósiles hallados en 2014 se presentará en el 74º congreso internacional de la Society of Vertebrate Paleontology que se celebrará en Berlín durante el próximo mes de noviembre. La tibia original y una reproducción de los huesos de la mano podrán verse en Dinópolis-Teruel a partir del día 30 de julio.

Fuente: Heraldo
http://www.heraldo.es/noticias/aragon/teruel_provincia/2014/07/30/un_estudio_varia_edad_clasificacion_que_hasta_ahora_achacaba_aragosaurus_302344_1101027.html