sábado, 13 de julio de 2019

Hallan nueva especie de lagarto en el estómago de un micro-raptor

Un nuevo espécimen de dromeosáurido volador del género 'Microraptor zhaoianus' ha sido excavado en China con los restos de un lagarto casi completo conservado en su estómago.

JINGMAI - Archivo.
Según publica la revista 'Current Biology', el lagarto es diferente a cualquier otro conocido del Cretácico y representa una nueva especie, a la que han denominado 'Indrasaurus wangi', en honor al profesor Wang Yuan del IVPP (Instituto de Paleontología y Paleoantropología de los Vertebrados), que también es director del Museo Paleozoológico de China. El nombre 'Indrasaurus' fue inspirado por una leyenda védica en la cual el dios Indra fue tragado por un dragón durante una gran batalla.

El doctor Dong Liping, ex alumno del profesor Wang, realizó el análisis filogenético más extenso de lagartos cretáceos jamás realizado y demostró que todas las especies cretácicas conocidas estaban más estrechamente relacionadas entre sí que con cualquier linaje moderno, según un comunicado dela Academia de Ciencias de China.

El nuevo lagarto tenía dientes a diferencia de cualquier otro conocido anterior al conjunto de organismos que habitaban en el noreste de China, más conocidos como la Biota de Jehol, lo que amplía la diversidad de este clado y posiblemente sugiere una dieta única para esta nueva especie.

Esta es la cuarta aparición documentada de un microraptor que conserva intacto el contenido de su estómago: ahora se sabe que este dinosaurio se ha alimentado de mamíferos, aves, peces y lagartos, lo que respalda la interpretación de que era un depredador oportunista.   

El lagarto hallado está casi completo y articulado, lo que muestra que fue tragado entero y con la cabeza primero, lo que significa que el micro-raptor se alimentaba de manera similar a las aves y lagartos carnívoros.

Si bien se ha demostrado recientemente que, en el Jurásico troodóntido, el Anchiornis defecaba bolas parecidas a los pájaros carnívoros que existían en aquel tiempo, esta habilidad aparentemente no estaba presente en el microraptor, lo que se suma a la evidencia de que la transición evolutiva del dinosaurio al pájaro se caracterizó por la homoplasia extrema, es decir, numerosos rasgos evolucionaron varias veces de forma independiente en grupos estrechamente relacionados.

En los últimos 20 años, la evidencia directa de las interacciones tróficas en la Biota de Jehol se han ido acumulando. Ahora ya hay 20 relaciones depredador-presa documentadas a través de la evidencia directa de los contenidos del estómago.

Los autores utilizaron estas relaciones para reconstruir la primera red alimenticia del Jehol. Aunque ciertamente preliminar, esta red alimenticia indica que los peces formaron la fuente alimentaria más importante para los consumidores secundarios y terciarios. Esta red alimenticia se puede utilizar en el futuro para comprender mejor el ecosistema de Jehol.


Un ave ancestral con dedos inéditos, preservada en ámbar

Investigadores han descubierto la pata de un ave de hace 99 millones de años conservado en ámbar que tenía un tercer dedo hiperelongado.   

LIDA XING.
Esta es la primera vez que se observa una estructura de este tipo en las aves, ya sean extintas o vivas, que podrían haber usado para enganchar la comida de los árboles, según publican este jueves en la revista 'Current Biology'.

"Me sorprendió mucho cuando vi el ámbar --asegura la primera autora, Lida Xing, de la Universidad China de Geociencias, en Pekín--. Esto demuestra que las aves antiguas eran mucho más diversas de lo que pensábamos y habían desarrollado muchas características diferentes para adaptarse a sus entornos".

Para estudiar el fósil del período Cretácico, Xing y sus colegas escanearon el ámbar con micro-CT y crearon una reconstrucción 3D del pie. Descubrieron que el tercer dedo del ave, que mide 9,8 milímetros, es un 41 por ciento más largo que el segundo dedo del pie y 20 por ciento más largo que su tarsometatarso, que es un hueso en la parte inferior de las patas de las aves. El equipo comparó las proporciones con las de otras 20 aves extintas de la misma época y 62 aves vivas y ningún pájaro tiene un pie que se parezca a éste.

Los investigadores lo llamaron 'Elektorornis chenguangi'. 'Elektorornis' significa 'ave ámbar, y pertenece a un grupo de aves extintas llamadas 'Enantiornithes', el tipo más abundante que se conoce en la era Mesozoica. Se cree que se extinguieron durante el evento de extinción Cretácico-Paleógeno hace aproximadamente 66 millones de años, junto con los dinosaurios. No tienen descendientes vivos.

Basado en el fósil, el equipo estima que el 'Elektorornis' era más pequeño que un gorrión, y que era arbóreo, lo que significa que pasó la mayor parte de su tiempo en los árboles en lugar de en el suelo o en el agua.

"Los dedos alargados son algo que comúnmente se ve en los animales arbóreos porque necesitan poder agarrar estas ramas y envolverlos alrededor de ellas --explica el coautor Jingmai O'Connor, de la Academia China de Ciencias--. Pero esta diferencia extrema en la longitud de los dedos, hasta donde sabemos, nunca se ha visto antes".

El ámbar en el que se encontró el pie, que mide 3,5 centímetros de largo y que pesa 5,5 gramos, se descubrió alrededor de 2014 en el valle Hukawng de Myanmar. Durante la era mesozoica, el valle estaba lleno de árboles que producían resina, una sustancia pegajosa que brota de la corteza de los árboles. Las plantas y los animales pequeños, como los geckos y las arañas, a menudo quedan atrapados en la resina y se fosilizan con el ámbar después de millones de años.

Los científicos han descubierto muchos animales extintos, incluyendo la abeja más antigua conocida y una cola de dinosaurio con plumas, en ámbar de este valle.

Xing obtuvo el ámbar de un comerciante de ámbar local, que no sabía a qué animal pertenecía este extraño pie. "Algunos comerciantes pensaron que era un pie de lagarto, porque los lagartos tienden a tener dedos largos --explica Xing--. Aunque nunca he visto una garra de pájaro como esta antes, sé que es un pájaro. Como la mayoría de las aves, este pie tiene cuatro dedos, mientras que las lagartijas tienen cinco".

Sigue sin conocerse por qué el 'ave ámbar' desarrolló una característica tan inusual. El único animal conocido con dígitos desproporcionadamente largos es el aye-aye, un lémur que usa sus largos dedos medios para pescar larvas e insectos en los troncos de los árboles como alimento. Por lo tanto, los investigadores sugieren que 'Elektorornis' podría haber usado su dedo del pie para el mismo propósito.

"Esta es la mejor suposición que tenemos --admite O'Connor--. No hay un ave con una morfología similar que pueda considerarse un análogo moderno para este ave fósil. Probablemente, muchas aves antiguas estaban haciendo cosas completamente diferentes a las aves vivas. Este fósil expone un nicho ecológico diferente que estas aves tempranas experimentaban como evolucionaron".

Ahora el equipo espera extraer las proteínas y pigmentos de algunas plumas expuestas en la superficie del ámbar. Xing cree que esos datos podrían ayudarlos a comprender mejor la adaptación de las aves al medio ambiente, como por ejemplo si tenía camuflaje de plumaje.

sábado, 6 de julio de 2019

Campaña 16 en 'Tierra de dinosaurios'

El Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas de los Infantes (C.A.S.) vuelve a los yacimientos de la Sierra de la Demanda

Foto: C.A.S.
Del viernes 5 al jueves 18 de julio se desarrollará la XVI campaña de excavaciones paleontológicas en la Sierra de la Demanda (Burgos) en el yacimiento Valdepalazuelos-Tenadas del Carrascal, situado en las proximidades de Torrelara. Se trata del tercer año sucesivo que se trabajará en el yacimiento con el objetivo de delimitar la extensión real del yacimiento y finalizar en el mismo los trabajos de investigación. Las 2 campañas anteriores fueron muy fructíferas, recogiéndose más de 270 piezas fósiles que, en su gran mayoría pertenecen a dos dinosaurios saurópodos (de gran tamaño, herbívoro, con cuello y cola largos). Los 2 especímenes podrían pertenecer a la misma especie, dadas las semejanzas observadas entre sus huesos. En conjunto se podrá reconstruir gran parte de su esqueleto con piezas del cráneo, cuello, dorso, cola, hombro, cadera y las extremidades anteriores y posteriores. La identificación más precisa del animal no se ha podido realizar aún, si bien presenta algunas características que compartirían con dinosaurios titanosauriformes.

Queda mucho trabajo por completar para proceder a un estudio pormenorizado de los fósiles, empezando con su limpieza, preparación y consolidación que puede llevar años. La edad del yacimiento de Torrelara se estima en 145 millones de años aproximadamente, en el paso del Jurásico al Cretácico. Ese tiempo corresponde a un periodo significativo en la evolución de los dinosaurios, donde hay cambios importantes en las faunas de dinosaurios de todo el planeta. Es también relevante el hecho de la escasez de restos de saurópodos en el tránsito Jurásico-Cretácico de la península ibérica, que además no suelen ser tan completos como el que se está recuperando en Torrelara.

Foto: C.A.S.
Se tiene previsto intervenir también en el yacimiento de icnitas de dinosaurios Las Sereas 7, en Quintanilla de las Viñas. En él se plantea la limpieza de sedimentos y plantas que crecen sobre la roca deteriorando las huellas, mejorar su drenaje y desagüe y reponer el cartel informativo que ha sufrido actos de vandalismo. Este yacimiento forma parte de la ruta patrimonial “Tierra de dinosaurios” que abarca desde aquí hasta Regumiel de la Sierra y que tiene al Museo de Dinosaurios en Salas de los Infantes como centro de interpretación. El equipo de excavación estará formado por 25 personas. Participarán personas de Francia, Italia, Burgos, Valladolid, Salamanca, Madrid, País Vasco, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha y Aragón. La mayoría son estudiantes universitarios, licenciados, doctorandos y doctores de biología, geología, paleontología, arqueología y restauración. La organización corre a cargo del Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas (C.A.S.), Fundación Dinosaurios de Castilla y León y Museo de Dinosaurios. También colaboran La División San Marcial (Ejército de España), Ural Motor-Volkswagen y Auto Joangar S.L., Casa Rural La Morera de Agustina, ayuntamientos de Torrelara y Villoruebo.

A diferencia de las 2 campañas anteriores, no se cuenta a priori con una financiación desde la Diputación de Burgos por no haberse lanzado la convocatoria de ayudas a este tipo de actuaciones. Realmente es el esfuerzo de instituciones comarcales el que va a sacar adelante esta campaña de excavaciones, con el condicionante añadido de ser una zona especialmente castigada por la despoblación y la falta de inversiones públicas. Esta lamentable situación contrasta con los resultados de las excavaciones y estudios que se han realizado año tras año, resultados que trascienden el ámbito nacional y se traducen en la oferta de un importante recurso turístico - el Museo de Dinosaurios como ejemplo más evidente-, cuyo potencial se está desaprovechando; podemos recordar aquí los casos de otras Comunidades Autónomas que han invertido de forma decidida en este patrimonio y que disfrutan de cifras de turistas que se cuentan por millones.

Dinosaurio de Coahuila ayuda a saber cómo fue el cambio climático

Los resultados encontrados demuestran que los hadrosaurios, podían mover su mandíbula hacía adelante y hacía atrás, algo que para un mamífero rumiante es muy común

Investigadores del Museo del desierto y del Museo Real de Alberta, Canadá, publicaron el pasado 15 de junio en la revista Paleontológica Mexicana, una importante investigación sobre dinosaurios de Coahuila.

En esta ocasión no se trata de un nuevo dinosaurio, si no del posible tipo de dieta que estos llevaban, revisando el microdesgaste dental de algunos hadrosaurios de este estado, en contraste de sus “primos” de Canadá.

Para ello, se eligieron ejemplares recuperados de la Formación Cerro del Pueblo  con una antigüedad de 72 millones de años, ubicada en el noreste de México.

Dichas piezas, aunque pequeñas, fueron numerosas ya que al estudio se integraron doscientos dientes recolectados; pero de ellas, fueron solo tres las que dieron una lectura adecuada de microdesgaste; termino que se entiende como los patrones de desgaste producidos cuando los dientes chocan entre ellos al momento de alimentarse, y dependiendo del tipo de alimento, calidad, variación, y otros factores del mismo.

El microdesgaste, se mide calculando el promedio de rasguños (y la orientación que hay entre ellos); junto con el promedio de fosas (desgaste mecánico al incluir alimentos de mayor dureza) y el ancho promedio de las mismas, en un área dental, mucho más pequeña que la cabeza de un alfiler.

Los resultados encontrados demuestran que los hadrosaurios, podían mover su mandíbula hacía adelante y hacía atrás, algo que para un mamífero rumiante, como las vacas, caballos y venados, es muy común, pero para un reptil es un carácter muy especializado.

Por otra parte, se observa que el patrón de orientación al rayado que se registra en las tres piezas principales, es semejante al que se reporta en otras especies de hadrosaurios de Alberta, Canadá; y Wyoming, EE. UU; lo que sugiere una mecánica de mandíbula similar en los hadrosaurios de Coahuila; pero a su vez contrasta, ya que el número promedio de fosas es mayor, y su ancho muestra un microdesgaste más fino en los ejemplares de Coahuila, que en respecto los de Alberta.

Al interpretar esta información, en términos paleoecológicos vuelve al estudio muy importante, ya que pese a que ambas comunidades comparten similitudes anatómicas, el tipo de microdesgaste sugiere diferencias importantes en los tipos de dietas, y en específico la de los hadrosaurios del registro fósil de Coahuila.

En este caso, esta se interpreta como una dieta “castigada”, basada en hojas, frutos y/o tallos, más leñosos que los que podía encontrarse en otros lugares. Al ser más duros, requerían mayor fuerza en cada masticada; esto, con la intensión de extraer la mayor cantidad de nutrientes que cubrieran su dieta diaria (comportamiento, que los herbívoros actuales presentan).

¿A qué se debe esta diferencia? Esta, es una evidencia más de que la zona geográfica que formaría el Estado de Coahuila, a finales del Mesozico, sufrió un cambio climático muy local y repentino, que obligó a que la cubierta vegetal se adaptara a estas condiciones de forma rápida, dando como respuesta, desarrollar cubiertas gruesas y leñosas que garantizaran una mínima perdida de agua; y en consecuencia la paleofauna, en específico los herbívoros, encontraron esta fórmula para sobrevivir, hasta su desaparición hace 65 millones de años.

Los líquenes prosperaron tras la extinción que acabó con los dinosaurios

Evolucionaron a nuevas formas para asumir el papel de las plantas

Cuando un asteroide se estrelló contra la Tierra hace 66 millones de años, desencadenó extinciones. Las víctimas más famosas fueron los dinosaurios, pero muchas otras formas de vida se vieron afectadas.

Sin embargo, un nuevo estudio que publica la revista 'Scientific Reports' ha demostrado que, mientras las plantas terrestres luchaban, algunos tipos de líquenes aprovecharon el momento y evolucionaron a nuevas formas para asumir el papel de las plantas en el ecosistema.

"Pensamos que los líquenes se verían afectados de manera negativa, pero en los tres grupos que observamos, aprovecharon la oportunidad y se diversificaron rápidamente --explica Jen-Pang Huang, exinvestigador postdoctoral en el Field Museum y ahora en la Academia Sinica en Taipei (China)--. Algunos líquenes crecieron formando sofisticadas estructuras en tres dimensiones y opcuaron el lugar de plantas que se extinguieron".

Los investigadores se interesaron en estudiar los efectos de la extinción en masa en los líquenes después de leer un artículo sobre cómo la colisión del asteroide provocó que nubes de ceniza bloquearan el sol y se enfriara la temperatura del planeta, devastando la vida de las plantas y también causó la extinción de muchas especies de aves.

"Lo leí en el tren y pensé: 'Dios mío, los pobres líquenes, ellos también deben de haber sufrido, ¿cómo podemos rastrear lo que les sucedió?'", comenta Thorsten Lumbsch, autor principal del estudio y conservadora de hongos liquenilizados del Field Museum.

Huang recuerda que ".os líquenes están en todas partes. Si sales a pasear por la ciudad, las zonas irregulares o grises que se ven en las rocas o en las paredes o en los árboles, esos son líquenes comunes. En el suelo, a veces parecen chicle masticado y en un bosque los puedes encontrar de color naranja, amarillo o violeta; los líquenes son muy bonitos".

Se trata de lo que los científicos denominan 'organismos simbióticos', es decir, que están formados por dos formas de vida diferentes que comparten un cuerpo y trabajan juntos. Son una asociación entre un hongo y un organismo que puede realizar la fotosíntesis, generando energía de la luz solar, ya sea una pequeña planta de algas o un tipo especial de bacteria azul-verde.

Durante la extinción en masa hace 66 millones de años, las plantas sufrieron debido a que las cenizas del asteroide bloquearon la luz solar y bajaron las temperaturas. Pero la extinción en masa parecía ser algo bueno para los hongos, ya que no dependen de la luz solar para alimentarse y solo necesitan un montón de material muerto, y el registro fósil muestra un aumento de las esporas de hongos en este momento. Dado que los líquenes contienen una planta y un hongo, los científicos se preguntaban si se verían afectados negativamente como una planta o positivamente como un hongo.

"Originalmente esperábamos que los líquenes se vieran afectados de manera negativa, ya que contienen cosas verdes que necesitan luz", dice Huang.

Para ver cómo los líquenes se vieron afectados por la extinción masiva, los científicos tuvieron que ser creativos: no hay muchos líquenes fósiles de ese período de tiempo. Pero mientras que los investigadores no tenían fósiles de líquenes, sí tenían mucho ADN de líquenes modernos.

Al observar los hongos que crecen en entornos de laboratorio, los científicos generalmente saben con qué frecuencia aparecen las mutaciones genéticas en el ADN de los hongos, la frecuencia con la que una letra en la secuencia del ADN se cambia accidentalmente durante el proceso de copia del ADN. Eso se llama la tasa de mutación. Y, conociendo la tasa de mutación, si compara las secuencias de ADN de dos especies diferentes, generalmente puede extrapolar cuánto tiempo hace que tuvieron un ancestro común con el mismo ADN.

Los investigadores introdujeron secuencias de ADN de tres familias de líquenes en un programa de software que comparó su ADN y descubrió cómo debe verse su árbol genealógico, incluidas las estimaciones de hace cuánto tiempo se ramificó en los grupos que vemos hoy. Reforzaron esta información con los pocos fósiles de líquenes que tenían, desde hace 100 y 400 millones de años. Y los resultados apuntaron a un auge de los líquenes después de hace 66 millones de años, al menos para algunas de las familias de líquenes más frondosas.

"Algunos grupos no muestran un cambio, por lo que no sufrieron ni se beneficiaron de los cambios en el medio ambiente -explica Lumbsch--. Algunos líquenes se extinguieron y los frondosos macrolíquines llenaron su lugar. Me sentí realmente feliz cuando vi que no todos los líquenes sufrieron".

Los resultados subrayan la profundamente influencia que esta extinción masiva tuvo en el mundo natural que conocemos hoy. "Si pudiera retroceder 40 millones de años, los grupos más prominentes en vegetación, aves, hongos, serían más similares a lo que se ve ahora que a lo que verían hace 70 millones de años --explica Lumbsch--. La mayoría de lo que vemos hoy en día en la naturaleza se originó después de los dinosaurios".

Y como este estudio muestra cómo los líquenes respondieron a la extinción en masa hace 66 millones de años, podría arrojar luz sobre cómo responderán las especies a la extinción en masa que el planeta está experimentando actualmente.

"Antes de perder la biodiversidad del mundo, debemos documentarla, porque no sabemos cuándo la necesitaremos --alerta Huang--. Los líquenes son indicadores ambientales. Al simplemente hacer un estudio de biodiversidad, podemos inferir la calidad del aire y los niveles de contaminación".

Encuentran la huella más antigua de un dinosaurio tireóforo en el hemisferio Sur

El hallazgo fue realizado por investigadores del CONICET en la Formación Lajas, que forma parte de la Cuenca Neuquina

Hulla del dinosaurio tireóforo hallada en la Fomación Lajas. 
Foto: gentileza investigador.
CONICET/DICYT Los tireóforos (Thyreophora) son un suborden de dinosaurios herbívoros que habitaron la Tierra desde principios del período Jurasico (hace aproximadamente 200 millones de años) hasta fines del Cretácico (hace alrededor de 65 millones de años). Si bien hay registros de su presencia en ambos hemisferios, los hallazgos, tanto fósiles como icnológicos conocidos hasta hace poco, permitían especular a los especialistas que este grupo de animales era de origen boreal y habían arribado al sur poco antes del comienzo del Cretácico. 

“En Sudamérica las huellas más antiguas que se conocían de tireóforos se habían hallado en Brasil y correspondían a una etapa límite entre el Jurásico Tardío y el Cretácico Temprano. Más al sur, los registros que había de la presencia de este clado correspondían al período Cretácico”, explica Pablo Pazos, investigador independiente del CONICET y director del Instituto de Estudios Andinos “Don Pablo Groeber” (IDEAN, CONICET-UBA). 

Recientemente, Pazos, junto a un grupo de colaboradores, encontró en la Formación Lajas, una unidad geológica del Jurásico que forma parte de la Cuenca Neuquina- más específicamente en la localidad de Covunco (Neuquén) ubicada al norte de la dorsal de Huincul- una huella correspondiente al pie de un tireóforo del Jurásico Medio. El hallazgo fue publicado en la revista Journal of South American Earth Sciences. 

De acuerdo a Pazos, especialista en sedimentología e icnología, al margen de la novedad paleobiológica, el hallazgo obliga también a replantear las interpretaciones existentes sobre la Formación Lajas (reservorio de gas y petróleo en subsuelo), cuyas localidades ubicadas al sur de la dorsal de Huincul fueron hasta el momento mucho más estudiadas que aquellas que se encuentran al norte de la misma. 

“Hasta ahora se consideraba que toda la unidad había conformado un mega sistema deltaico que avanzaba sobre el mar (el paleo-pacífico), por lo que no era esperable encontrar restos de dinosaurios ni mucho menos de huellas. Esto nos obliga a revisar la hipótesis geológica de que toda la zona se encontraba bajo el agua, más tomando en cuenta que la huella apareció en la sección basal dentro de un perfil de roca de alrededor de 500 metros. En caso de haberse tratado de un gran delta como ocurre al sur tendríamos que haber encontrado depósitos subacuáticos, marinos”, explica el investigador. 

La evidencia de que sobre la sección basal de la unidad geológica caminaban animales implicaría que se trataba de un área que no solo no era marina sino que estaba expuesta al aire, lo que lleva a los especialistas preguntarse si la Formación Lajas tiene la misma edad al norte y al sur de la dorsal de Huincul. 

“En este sentido, uno de nuestros colaboradores recordó un trabajo de L. R. Lambert de los años ´40 sobre el hallazgo de trigonias (un género ya extinto de bivalvos marinos) en la zona que sugieren una edad mas joven.Lo cual también era un claro indicio de que la localidades al norte de la unidad eran más nuevas que las que se encontraban al sur”, señala Pazos. 

De acuerdo al análisis de los investigadores, la huella es característica de los estegoaurios (un género de dinosaurios tiréoforos) y se trata sin duda de la más vieja de la Cuenca Neuquina y la más antigua de un tireóforo para el hemisferio Sur y para todo el territorio de lo que fue el supercontinente Gondwana, antes de que se produjera la separación en aguas profundas de Sudamérica, Antártida y Australia. 

Una característica particular de este hallazgo es que a diferencia de lo que ocurre generalmente se trata de una única huella aislada de un pie -lo más frecuentes es encontrarlas de a pares o componiendo una caminata- y que está sobre un plano inclinado y no en uno horizontal como suele suceder. 

“La marca del pie del dinosaurio está preservada en una estructura sedimentaria que se genera por corrientes fluviales y eso produce la formación del plano inclinado. Es posible que la superficie sobre la que pisó el dinosaurio estuviera sumergida, aunque no totalmente, y que la humedad y las matas microbianas hayan favorecido su preservación. Esto resulta consistente con la hipótesis que encontramos revisando la literatura de que los estegosaurios podían atravesar pequeños cuerpos de agua”, indica Pazos. 

Aunque aun no se puede determinar con exactitud la edad del sitio en el que fue realizado el descubrimiento, los investigadores deducen que debe tener más 163 millones de años y menos de 170 millones de años. 

“Lajas termina en una discontinuidad -es decir, en una discordancia temporal respecto a la unidad que se encuentra sobre ella- que indica que lo que viene arriba es necesariamente más nuevo. Sabemos que lo que viene arriba pertenece al Calloviano (entre 166,1 y 168,3 millones de años atrás), una edad temprana del Jurásico Medio. Por lo tanto, la huella como muy nueva podría ser de la primera parte del Calloviano, pero no se puede descartar sea incluso un poco más vieja. De lo que estamos seguros es que se trata hasta ahora de la más antigua de un tireóforo hallada en lo que fue el supercontinente Gondwana”, concluye el investigador.

lunes, 1 de julio de 2019

VIII Jornadas Internacionales sobre Paleontología sobre Dinosaurios y su entorno 2019

Desde el Comité organizador de las VIII Jornadas Internacionales sobre Paleontología de Dinosaurios y su entorno nos invitan a las Jornadas que tendrán lugar en Salas de los Infantes en el mes de septiembre y descargar las circulares y las normas para realizar los resúmenes. Nos recuerdan que en ella encontraréis, entre otras cosas, las fechas límite para la inscripción y para el envío de los resúmenes además de algunas novedades. Al final del archivo Word de las normas de los resúmenes, se encuentra una plantilla adjunta la cual nos recomiendan utilizar.

Cartel de las VIII Jornadas Internacionales sobre Paleontología 
de Dinosaurios y su Entorno. / C.A.S.
El Colectivo Arqueológico-Paleontológico de Salas pone en marcha las VIII Jornadas Paleontológicas, con los dinosaurios como sujeto principal, pero también con todo lo referido a su entorno biológico próximo. Con un aval de más de 500 congresistas que han participado en las ediciones anteriores, este Congreso de 2019 incluye también un aniversario especial, pues se cumplen 20 años de Jornadas. Las vivencias personales se mezclan con las cuestiones científicas a lo largo de esta historia que hemos podido construir no solo los organizadores, sino también los participantes que han aportado su calidad y su colaboración.

Queremos que las VIII Jornadas sean, de nuevo, motivo de satisfacción para todos los que nos embarquemos en ellas. En Salas de los Infantes todos seréis bienvenidos, no solo para que aportéis vuestros trabajos, sino también para disfrutar de unos días de convivencia y amistad.

Os esperamos a todos en septiembre: ¡adelante!

Masateru Shibata, Fidel Torcida, Paul C. Sereno, Oliver WM Rauhut, Adán Pérez 
García, Paul Barret y Josep Fortuny en Las Sereas, Quintanilla de las Viñas. 
VII Jornadas de Paleontología sobre Dinosaurios y su Entorno./ C.A.S.

















Primera circular: pincha aquí.

Segunda circular: pincha aquí.

Tercera circular: pincha aquí.

FORMULARIO DE INSCRIPCIÓN

INFORMACIÓN

Para cualquier información sobre las VIII Jornadas Sobre Paleontología de Dinosaurios y su Entorno, contacta con la organización en las siguientes direcciones electrónicas o teléfono.

Email del Colectivo Arqueológico-Paleontológico Salense:

Email para el envío de resúmenes:

Telefóno de contacto:Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (0034) 947 39 70 01