miércoles, 17 de abril de 2019

Nueva evidencia culpa a los volcanes de la mayor extinción en la Tierra

Mercurio enterrado en rocas antiguas proporciona la evidencia más sólida hasta ahora de que los volcanes causaron la mayor extinción masiva en la historia de la Tierra.   

MARGARET WEINER/UC CREATIVE SERVICES
La extinción hace 252 millones de años fue tan dramática y generalizada que los científicos la llaman "la Gran Muerte". La catástrofe mató a más del 95 por ciento de la vida en la Tierra a lo largo de cientos de miles de años.

Los paleontólogos de la Universidad de Cincinnati y la Universidad China de Geociencias dijeron que encontraron un aumento en el mercurio en el registro geológico en casi una docena de sitios en todo el mundo, lo que proporciona evidencia persuasiva de que las erupciones volcánicas fueron las culpables de este cataclismo mundial.

El estudio fue publicado este mes en la revista Nature Communications.

Las erupciones encendieron vastos depósitos de carbón, liberando vapor de mercurio a la atmósfera. Eventualmente, se precipitó hacia los sedimentos marinos alrededor del planeta, creando una firma elemental de una catástrofe que anunciaría la era de los dinosaurios.

"Las actividades volcánicas, incluidas las emisiones de gases volcánicos y la combustión de materia orgánica, liberaron abundante mercurio a la superficie de la Tierra", dijo el autor principal, Jun Shen, profesor asociado de la Universidad China de Geociencias.

La extinción masiva se produjo en lo que los científicos llaman el límite pérmico-triásico. La extinción masiva mató a gran parte de la vida terrestre y marina antes del surgimiento de los dinosaurios. Algunos eran monstruos prehistóricos por derecho propio, como los fieros gorgonopsidos que parecían un cruce entre un tigre dientes de sable y un dragón de Komodo.

Las erupciones ocurrieron en un sistema volcánico llamado las Trampas de Siberia en lo que hoy es el centro de Rusia. Muchas de las erupciones ocurrieron no en volcanes en forma de cono, sino a través de enormes fisuras en el suelo. Las erupciones fueron frecuentes y duraderas y su furia se extendió por un período de cientos de miles de años.

"Por lo general, cuando se producen grandes erupciones volcánicas explosivas, se libera una gran cantidad de mercurio a la atmósfera", dijo Thomas Algeo, profesor de geología en la Facultad de Artes y Ciencias McMicken de la UC.  
"El mercurio es un indicador relativamente nuevo para los investigadores. Se ha convertido en un tema candente para investigar las influencias volcánicas en los principales eventos en la historia de la Tierra", dijo Algeo.

Los investigadores utilizan los afilados dientes fosilizados de criaturas similares a la lamprea llamadas conodontos para datar la roca en la que se depositó el mercurio. Como la mayoría de las otras criaturas del planeta, los conodontos fueron diezmados por la catástrofe.

Las erupciones propulsaron hasta 3 millones de kilómetros cúbicos de ceniza en el aire durante este período prolongado. Para poner eso en perspectiva, la erupción de Mount St. Helens en Washington en 1980 envió solo 1 kilómetro cúbico de ceniza a la atmósfera, a pesar de que cayó sobre cenizas de parabrisas de automóviles tan lejos como en Oklahoma.

De hecho, dijo Algeo, las erupciones de las Trampas Siberianas arrojaron tanto material en el aire, especialmente gases de efecto invernadero, que calentaron el planeta en un promedio de aproximadamente 10 grados centígrados.

El clima de calentamiento probablemente habría sido uno de los mayores culpables de la extinción masiva, dijo. Pero la lluvia ácida habría echado a perder muchos cuerpos de agua y aumentado la acidez de los océanos globales. Y el agua más caliente habría tenido más zonas muertas por la falta de oxígeno disuelto.

martes, 16 de abril de 2019

“Un fósil que no se estudia es sólo una piedra interesante”

Proteger el patrimonio es una de las tareas de Xing Xu, el “gran cazador“ de dinosaurios. La Patagonia y Tucumán. Dinos con plumas.

EL DEDO EN LA HISTORIA. Secretos de esa curva de la espiral evolutiva son
 los que desentraña Xing Xu. LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO.
Desde adolescente sabía que quería estudiar Física; vivía en la provincia de Xinjiang, en el lejano oeste de China, y -asegura- nunca había oído hablar de dinosaurios. Cuando llegó a la Universidad de Beijin no le permitieron cumplir su sueño; en cambio, le asignaron la carrera de Paleontología. “Ni siquiera sabía de qué se trataba; sólo que se dedicaba a estudiar ‘cosas viejas’ -cuenta Xing Xu (casi 50 años), con ayuda de su colega/amigo argentino Diego Pol (cerca de cumplir 45)-. Y cuando terminé la carrera ya sabía de qué iba, pero seguía sin gustarme. Hasta que por fin un día entré en contacto con los primeros fósiles de dinosaurios y me dije ‘quizás salga algo bueno de esto’. Lo cierto es que me enamoré”.

Estos dos jóvenes expertísimos vinieron a Tucumán a participar de la XIII Reunión Argentina de Cladística y Biogeografía (y no es lo único en lo que trabajarán juntos estos días), y la charla tuvo lugar entre los árboles de la Fundación Lillo, y luego, dentro del museo.

No fue casualidad: ese es el mundo “dino” de Tucumán, y Xu dice que está feliz de haber podido, por fin, conocerlo. No se siente representado, en cambio, por eso de “el mayor cazador de dinosaurios el mundo”, que ya se ha hecho latiguillo en el mundo (“es muy tímido y sencillo, aclara Pol en voz baja). Destaca, por el contrario que el suyo forma parte de un trabajo colectivo, pero lo cierto es que ha identificado y les ha puedo puesto nombre a 60 especies de dinosaurios, más que cualquier otro paleontólogo vivo. Además, sus hallazgos sobre fósiles con plumas han revolucionado lo que se sabía sobre el origen de las aves y siguen sumando datos. Y, a pesar de su modestia, se ha hecho tan popular que hasta fue el protagonista de un anuncio de Toyota.

El diálogo, a pesar de necesitar un traductor experto (y no sólo por su dominio del inglés), es ameno y distendido. Xu sonríe con frecuencia y tiene mucha paciencia cuando la información va y viene entre él, Pol y LA GACETA. Agradecido con sus anfitriones -como muy buen oriental-, destaca la importancia de la paleontología en Argentina y en Tucumán.

“Las colecciones del Lillo son muy importantes, y quería verlas de primera mano; son fósiles únicos. Tucumán siempre ha tenido muy buenos paleontólogos, como José Fernando Bonaparte”, asegura y celebra además haber podido interactuar en nuestra provincia con importantísimos colegas, expertos en la historia de la evolución.

La otra razón

Su alegría también tiene que ver con poder cumplir otro sueño: ya está de camino a Chubut, más concretamente, a Cerro Cóndor, donde el equipo de Pol está de campaña -la interrumpió para participar de la reunión- y donde hace unos 15 días encontraron fósiles nuevos (eso significa, no descriptos hasta ahora, explica Pol).

“Hay cuatro grandes regiones paleontológicas en el mundo y la Patagonia argentina es una de ellas (las otras, aclara Pol, son el desierto de Gobi, en Mongolia; China, y la región de Alberta, en Canadá). Y conocerla con Diego, y yendo de campaña, es otra gran alegría”, resalta Xu.

-¿Cómo se sabe dónde buscar?, se les pregunta, con un poco de vergüenza (ellos deben sentir que es una pregunta casi infantil...). Entre ambos construyen la respuesta que, por supuesto, no se queda allí.

Aquí vamos...

Saber y tener paciencia

Hay datos probados, y los geólogos en esto son de gran ayuda: para que haya fósiles el territorio tiene que tener ciertas características: ser rocoso, y que esas rocas sean de tipo sedimentario (o sea, formadas lentamente por acumulación de partículas), en cercanías de donde hubo mares o ríos, pero hoy son desérticas (la cobertura vegetal, especialmente en el pis, es un obstáculo) y en general casi sin asentamientos humanos.

“Pero eso puede implicar desde espacios de unas decenas de metros cuadrados a territorios de muchos kilómetros cuadrados”, aclara Xu y entonces hay que salir a “cazar”, y no siempre hay resultados.

“Muchas veces pobladores de zonas vecinas nos dan pistas muy valiosas -añade Pol-, y cuenta que en Chubut tiene un “ayudante”, Luciano (14 años), que conoce la zona y ya ha logrado algunos hallazgos. “Todavía tenemos que analizarlos, para establecer su relevancia, pero es importante comprometer a la población en el cuidado del patrimonio, que es de todos”, destaca Pol, y cuenta que en Chubut hay un programa provincial de protección del patrimonio paleontológico, y se trabaja mucho con las escuelas.

Proteger lo de todos

Esa de la protección también es una preocupación compartida por los colegas/amigos (“nos conocemos desde hace 20 años”, había destacado el argentino). Pol le pregunta por la situación en China y luego compara: “nos pasa los mismo. Hay leyes que protegen, pero no controles. En la Argentina la apropiación de este tipo de bienes es ilegal. Ellos tiene un sistema intermedio: los, privados pueden armar su propia colección, siempre y cuando obtengan un permiso, la tengan registrada y garanticen el acceso para que sea estudiada”.

Por lo demás, tanto en China como entre nosotros, lo que hay son esfuerzos individuales de investigadores y de docentes para generar conciencia.

“Un fósil sin un estudio científico es sólo una piedra interesante. Al estudiarlo, cobra significado; es posible incluirlo en la historia y en la memoria colectiva”, destaca Xu antes de despedirse y luego de “hacer” las fotos. El trabajo espera. Y, ya lo dijimos, sin esperarlo, Xu se ha enamorado de él. No se deja esperando cuando verdaderamente se ama.

› Xing Xu - paleontólgo chino
Nació en la remota Xinjiang en 1969. Había planeado convertirse en diseñador de software, pero no había cupo, así que en 1995 se graduó en el Departamento de Geología de la Universidad de Beijin. Trabaja en el Instituto de Paleontología y Paleoantropología de los Vertebrados de la Academia China de Ciencias en Beijin.

> De dinosaurios a pájaros
Las plumas eran muy frecuentes

En el siglo XIX el naturalista británico Thomas Henry Huxley concluyó que las aves evolucionaron a partir de los dinosaurios. Hoy la teoría está ampliamente aceptada, pero cuando Xu comenzó su carrera seguía siendo una hipótesis en duda. Pero fueron tantos los fósiles con plumas que encontró en muy buen estado que se dedicó a tratar de entender la forma en la que la evolución pasó (la transición morfológica, dicho más técnicamente) entre los que no podía volar y lo que lo logró. Estos dinosaurios “que sí”, son los recontar abuelitos (ancestros, dicho con más propiedad)  de nuestras aves. “Su descripción de los fósiles con plumas -escribe Kerri Smith en la revista Nature- ha terminado con décadas de debate. Su trabajo también ha cuestionado que el famoso Archaeopteryx fuera el ave más antigua y ha ayudado a comprender cómo aparecieron y evolucionaron las plumas”. Entre los dinosaurios que probablemente podían volar, Xu describió en 2003 el microrraptor, que tenía largas plumas que formaban superficies aerodinámicas en los brazos y en la cola, pero también en las piernas. Por so lo describió como un dinosaurio de cuatro alas.

Los dinosaurios toman la Feria de Valladolid

El pasado sábado comenzó una exposición de dinosaurios con movimiento y sonido y reptiles vivos

La Feria de Valladolid albergará desde el sábado 13 de abril sendas exposiciones de dinosaurios animatrónicos y reptiles, en las que se podrán ver reproducciones con movimiento y sonido de 35 dinosaurios diferentes y fauna reptiliana como tortugas gigantes de las islas Seychelles, aligatores americanos, boas, pitones, cobras, iguanas y otros reptiles.

El promotor de Dinosauria Experience, Pierre Cujean, explica que el recorrido por la exposición permite imaginar cómo eran estos animales que desaparecieron de la Tierra hace 66 millones de años, cómo se alimentaban, cuál era su hábitat, etc. La muestra incluye ejemplares tan reconocibles como el tyrannosaurus rex, diplodocus, velociraptor, triceratops, brontoraurus, etc.

La exposición, que se ubicará en el pabellón 3 de la Feria de Valladolid, estará abierta hasta el domingo 28 de abril con los siguientes horarios:

Sábados, domingos y festivos: de 11 a 21 horas, ininterrumpidamente.
Días laborables: de 16 a 21 horas.

El precio de la entrada es de 10 euros para adultos y 6 euros la infantil, para niños entre 3 y 12 años.

*Comentario:
Las exposiciones y museos de dinosaurios atraen a millones de personas anualmente en todo el mundo. Hay iniciativas privadas que cuentan también con el favor del público, como es la que durante varios días de abril estará en Valladolid. Es decir, en la capital de nuestra Comunidad Autónoma, de Castilla y León, donde hay dinosaurios de verdad, con fósiles únicos en el mundo, donde se excava  e investiga. Es el caso de Salas de los Infantes, donde el esfuerzo de Ayuntamiento, Colectivo Arqueológico y Paleontológico, de la Fundación Dinosaurios CyL (en la que participa la Diputacion de Burgos) y de muchos voluntarios y colaboradores anónimos se levanta un museo que va cumpliendo años con cientos de miles de visitantes. Y que logra mantenerse contra viento y marea, contra crisis económicas y sufriendo la falta de apoyo y el incumplimiento de compromisos adquiridos por parte de la Junta de Castilla y León. Durante estos años se han hecho descubrimientos importantes, se han descrito especies nuevas para la Ciencia, se ha difundido en un contexto internacional esa magnífica riqueza patrimonial, se celebra un congreso científico único en España. Pero nuestra Administración autonómica sigue mirando para otro lado, ignorando una realidad que merece el aplauso y el elogio de propios y extraños, en nuestro país y más allá de nuestras fronteras. Es una triste paradoja que el mayor espectáculo sobre dinosaurios en Castilla y León no sea el de nuestro patrimonio, sino el de una empresa privada que busca -legítimamente- un lucro limitado, no el beneficio social y cultural para todos los ciudadanos que se practica desde el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos) con todas las instituciones que trabajan en torno a él.


sábado, 13 de abril de 2019

ANGELI: LAS EDADES DEL HOMBRE 2019. LERMA


Si visitas las Edades del Hombre 'Angeli', en Lerma de abril a noviembre de 2019, podrás encontrar en el Centro de Iniciativas Turísticas de Lerma un flyer invitándote a venir al Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes y a que conozcas los yacimientos con huellas de dinosaurios de la Sierra de la Demanda. Con el flyer te daremos entrada reducida al Museo de Dinosaurios.
Lerma y Salas de los Infantes son dos localidades próximas (45 minutos en coche) atravesadas por el legendario río Arlanza.

Su Majestad la Reina doña Letizia inauguró la XXIV edición de Las Edades del Hombre el pasado 11 de abril. El acto de apertura de 'Angeli comenzó en la iglesia de San Pedro de Lerma a las 11:30 horas.

La localidad burgalesa de Lerma acogerá entre los meses de abril y noviembre de 2019, la nueva Exposición de Las Edades del HombreEste enlace se abrirá en una ventana nueva que llevará el título de "Angeli".


Los Ángeles son seres divinos que forman parte de la corte celeste, intermediarios, custodios individuales de hombres y criaturas y mensajeros del Padre. Constituyen una realidad espiritual que forma parte del Credo católico y de nuestras vidas. A su figura y trascendencia está dedicada la XXIV edición de Las Edades del Hombre que se celebra en Lerma durante 2019.

La visita a la nueva exposición de Las Edades del Hombre supone una oportunidad única de disfrutar de una de las mejores muestras de arte sacro de España, como lo demuestra los más de 11 millones de visitantes que han tenido las veintitrés ediciones celebradas. Pero además será una ocasión para visitar Lerma y para conocer y disfrutar de infinidad de recursos de turismo cultural, naturaleza, fiestas y enogastronomía de la zona, entre los que podríamos citar, los monasterios de Caleruega y Santo Domingo de Silos, el Torreón de Dña. Urraca en Covarrubias, el Yacimiento Arqueológico de Clunia, los Sabinares del Arlanza con el Desfiladero de La Yecla, la Ruta del Vino de Arlanza, etc.

La imagen del cartel es obra del artista Eduardo Palacios y transmite una imagen real y cercana de un ser que bien pudiera formar parte de nuestras vidas y que representa algunas de las cualidades que popularmente atribuimos a los ángeles.


jueves, 11 de abril de 2019

Primeras impresiones de piel de dinosaurio perfectamente preservadas

Las primeras huellas de dinosaurios jamás encontradas con impresiones de piel perfectas han sido identificadas en rocas cercanas a la ciudad de Jinju, en Corea del Sur.  

 
Los paleontólogos están acostumbrados a encontrar huesos y huellas de dinosaurios. Pero los restos de tejidos blandos, como los músculos o la piel, son raros y, a menudo, no están bien conservados. Un porcentaje muy pequeño de huellas de dinosaurios, mucho menos del 1%, muestra trazos de piel.

"Estas son las primeras pistas que se encuentran donde las impresiones de piel perfectas cubren toda la superficie de cada huella", dijo Martin Lockley, profesor emérito de Geología en la Universidad de Colorado en Denver. Los patrones de piel de los diferentes grupos de dinosaurios variaban y, como las huellas dactilares, eran signos de diferencias en la anatomía.

Los rastros de la piel provienen de las pistas del terópodo más pequeño conocido, el Minisauripus. Las huellas tienen solo una pulgada de largo, y los científicos pudieron encontrar rastros de piel perfectamente conservados en ellas. Este ha sido el décimo descubrimiento de un sitio con pistas de Minisauripus y el primero en mostrar rastros de piel.

"Las huellas se formaron en una capa muy fina de barro fino", dijo Lockley, "más bien como una capa de pintura fresca de solo un milímetro de espesor". Cuando el dinosaurio del tamaño de un mirlo pisó esta superficie firme y pegajosa, la textura de la piel del pie se reprodujo perfectamente, sin deslizarse.

La evidencia muestra que, justo antes de que se hicieran las pistas, hubo una fuerte lluvia que dejó impresiones de gotas de agua. En un lugar, el dinosaurio había pisado una nueva marca de lluvia, demostrando que la lluvia venía primero, y el paso de dinosaurio venía en segundo lugar. Toda esta delicada evidencia se conservó al ser cubierta suavemente con más barro fino.

La textura de la piel de dinosaurio es del grado de un papel de lija mediano, pero con trazas a pequeña escala en matrices perfectas, como una tela bien tejida. Cada pequeño rastro de escamas tiene un diámetro de solo un tercio o medio milímetro y es muy similar a los ejemplos raros de piel momificada observada en las patas de un par de aves con plumas de China. Pero el equipo observó que, aunque la textura de la piel es la misma, la forma de las patas de los pájaros chinos y los dinosaurios coreanos era bastante diferente.

El estudio, publicado en Scientific Reports, informa que el patrón de piel es similar a los ejemplos de las huellas de dinosaurios terópodos carnívoros, mucho más grandes, en las que las escamas son mucho más grandes pero nunca se conservan en toda la huella.

Los brontosaurios más distantes relacionados tenían escamas que dejaban trazas de 2-3 centímetros de diámetro, el tamaño de un cuarto. Por lo tanto, la delicada y perfectamente conservada textura de la piel de Minisauripus es como una versión encogida de la piel de un pariente mucho más grande, sin encogimiento de las huellas de la piel.  

"Este es el último secreto del cuidado de la piel", dijo Lockley.

Identifican las firmas biológicas de las formas de vida más antiguas

Antigua materia orgánica de origen biológico ha sido rastreada en múltiples muestras de roca que abarcan más de 2.000 millones de años, según investigadores del University College London.   

UCL
El descubrimiento proporciona una nueva "biofirma" característica para rastrear los restos de la vida antigua conservada en rocas que se han alterado significativamente durante miles de millones de años y podría ayudar a identificar la vida en otras partes del Sistema Solar.

La investigación, publicada en dos artículos, uno en Journal of the Geological Society y otro en Earth and Planetary Science Letters, resuelve el antiguo problema de cómo los científicos pueden rastrear los registros de la vida en la Tierra en rocas altamente metamorfoseadas de más de 3.700 millones de años, con material orgánico que a menudo se convierte en mineral de grafito a base de carbono.

En el primer estudio, publicado en Earth and Planetary Science Letters, el equipo analizó diez muestras de rocas de formaciones de hierro en bandas (BIF) de Canadá, India, China, Finlandia, Estados Unidos y Groenlandia que abarcan más de 2.000 millones de años de historia.

LAS BIOFIRMAS MÁS ANTIGUAS

Argumentan que el carbono conservado en cristales de grafito, "carbono grafítico", ubicado junto a minerales como la apatita, de los que están hechos nuestros dientes y huesos, y el carbonato, son las firmas biológicas de las formas de vida más antiguas de la Tierra.

"La vida en la Tierra está basada en el carbono y, con el tiempo, se descompone en diferentes sustancias, como el carbonato, la apatita y el aceite. Estos quedan atrapados en capas de roca sedimentaria y, finalmente, el petróleo se convierte en grafito durante el metamorfismo posterior de la corteza ", explicó en un comunicado Dominic Papineau (UCL Earth Sciences, Centro de Ciencias Planetarias en UCL / Birkbeck y London Center for Nanotechnology).

Al mostrar evidencia de la presencia generalizada de carbono grafítico en apatito y carbonato en BIF junto con su composición de isótopos de carbono, los investigadores concluyen que los minerales son más consistentes con un origen biológico de los restos de las formas de vida más antiguas de la Tierra.   

Para investigar hasta qué punto el metamorfismo a alta temperatura causa una pérdida en las firmas moleculares, elementales e isotópicas de la materia biológica en las rocas, analizaron los mismos minerales de una roca BIF de 1.850 millones de años en Michigan, que se había metamorfoseado a 550 grados Celsius.   

En este segundo estudio, publicado en Journal of the Geological Society, el equipo muestra que se encuentran varias biofirmas en el carbono grafítico y en la apatita, el carbonato y las arcillas asociadas.

Utilizaron una variedad de instrumentos de alta tecnología para detectar rastros de moléculas clave, elementos e isótopos de carbono del grafito y combinaron esto con varias técnicas de microscopía para estudiar pequeños objetos atrapados en rocas que son invisibles a simple vista.   

Juntas, todas sus observaciones de la composición son consistentes con un origen de la biomasa en descomposición, como la de los fósiles de animales antiguos en museos, pero que ha sido fuertemente alterada por las altas temperaturas.

"Nuestros nuevos datos proporcionan líneas de evidencia adicionales de que el grafito asociado con la apatita en BIF es probablemente de origen biológico. Además, al realizar una serie de observaciones en todo el registro geológico, resolvemos una controversia antigua sobre el origen del carbono grafítico isotópico ligero con apatito en el BIF más antiguo", dijo Dominic Papineau.

"Hemos demostrado que existen firmas biológicas en formaciones de hierro altamente metamorfoseadas de Groenlandia y el noreste de Canadá, que tienen más de 3.850 millones de años y se remontan al inicio del registro de las rocas sedimentarias", concluyó.

Diez millones de años, mínimo para superar una extinción masiva

Se necesitan al menos 10 millones de años para que la vida se recupere por completo después de una extinción masiva, una demora vinculada directamente con la evolución, según un nuevo estudio. 

THE UNIVERSITY OF TEXAS AT AUSTIN JACKSON SCHOOL O
Se ha observado límite de velocidad de recuperación en todo el registro fósil, desde la "Gran Mortandad" que aniquiló casi toda la vida en el océano hace 252 millones de años hasta el ataque masivo de asteroides que mató a todos los dinosaurios no aviares.

El estudio, publicado este lunes en la revista 'Nature Ecology & Evolution', se centró en el ejemplo posterior: miró cómo se recuperó la vida después de la extinción masiva más reciente de la Tierra, que extinguió a la mayoría de los dinosaurios hace 66 millones de años.

El impacto de los asteroides que desencadenó la extinción es el único evento en la historia de la Tierra que provocó el cambio global más rápido que el cambio climático actual, por lo que los autores dicen que el estudio podría ofrecer información importante sobre la recuperación de los sucesos de extinción causados por el hombre.

La idea de que la evolución, específicamente el tiempo que lleva a las especies supervivientes a desarrollar rasgos que les ayudan a llenar nichos ecológicos abiertos o crear otros nuevos, podría estar detrás del límite de velocidad de recuperación de la extinción es una teoría propuesta hace 20 años. Este estudio es el primero en encontrar evidencia de ello en el registro fósil, afirman los investigadores.

El equipo realizó un seguimiento de la recuperación a lo largo del tiempo utilizando fósiles de un tipo de plancton llamado 'foraminifera', 'forams' o foraminíferos. Los investigadores compararon la diversidad de 'foram' con su complejidad física. Encontraron que la complejidad total se recuperó antes del número de especies, un hallazgo que sugiere que se necesita un cierto nivel de complejidad ecológica antes de que la diversificación pueda despegar. 

LAS EXTINCIONES MASIVAS DESTRUYEN INNOVACIONES EVOLUTIVAS DE EONES  

En otras palabras, las extinciones masivas destruyen un almacén de innovaciones evolutivas de eones pasados. El límite de velocidad se relaciona con el tiempo que lleva construir un nuevo inventario de rasgos que pueden producir nuevas especies a una velocidad comparable a la del evento de extinción.

El autor principal, Christopher Lowery, investigador asociado del Instituto de Geofísica de la Universidad de Texas (UTIG, por sus siglas en inglés), explica que la estrecha asociación de la complejidad de 'foram' con el límite de velocidad de recuperación apunta a la evolución como control de velocidad. "Vemos esto en nuestro estudio, pero la implicación debería ser que estos mismos procesos estén activos en todas las demás extinciones --dice Lowery--. Creo que esta es la explicación probable para el límite de velocidad de recuperación para todo”.

Lowery es coautor del artículo con Andrew Fraass, investigador asociado de la Universidad de Bristol, en Reino Unido, que realizó la investigación mientras estaba en la Universidad Estatal de Sam Houston. UTIG es una unidad de investigación de la Escuela Jackson de Geociencias de la UT. 

Los investigadores se inspiraron para analizar el vínculo entre recuperación y evolución en que investigaciones anteriores encontraron que la recuperación tomó millones de años a pesar de que muchas áreas se habitaron poco después de la extinción en masa más reciente de la Tierra. Esto sugería un factor de control distinto del ambiente solo.

Encontraron que, aunque la diversidad de foraminíferos en su conjunto fue diezmada por el asteroide, las especies que sobrevivieron se recuperaron rápidamente para rellenar los nichos disponibles. Sin embargo, después de esta recuperación inicial, los nuevos picos en la diversidad de especies tuvieron que esperar la evolución de nuevos rasgos.

Como predeciría el límite de velocidad, 10 millones de años después de la extinción, la diversidad general de los foraminíferos casi volvió a los niveles observados antes del evento de extinción. Los fósiles de foraminíferos son prolíficos en los sedimentos oceánicos de todo el mundo, lo que permite a los investigadores seguir de cerca la diversidad de especies sin grandes brechas en el tiempo.

Pincelli Hull, profesor asistente en la Universidad de Yale (Estados Unidos), dice que el documento arroja luz sobre los factores que impulsan la recuperación. "Antes de este estudio, podría haber información sobre los patrones básicos de diversidad y complejidad, pero habría respuesta a cómo se relacionan entre sí en un sentido cuantitativo", dice.

Los autores señalan que la recuperación de las extinciones pasadas ofrece una hoja de ruta para lo que podría venir después de la extinción moderna y continua, que está impulsada por el cambio climático, la pérdida de hábitat, las especies invasoras y otros factores.