sábado, 23 de octubre de 2021

Nuevas herramientas para la divulgación de la paleontología en las XXXVI Jornadas de la SEP

EL CUADERNO DE GODZILLIN

Continuamos con las comunicaciones presentadas por miembros del GBE en las pasadas XXXVI Jornadas de la Sociedad Española de Paleontología, que este año tenían como tema principal “La enseñanza de la Paleontología: Didáctica, Historia y Futuro”. Por ello, Ane de Celis presentó la contribución “Nuevas herramientas para la divulgación de la Paleontología: Evoluciona o extínguete”.

Se trata de un nuevo juego educativo desarrollado por miembros del GBE y otras universidades y centros de investigación cuyos principales objetivos son enseñar de forma divertida conceptos básicos de Paleontología, dar a conocer el trabajo de las paleontólogas y mostrar el rico patrimonio paleontológico que existe. La actividad comprende más de 200 preguntas con ilustraciones y explicaciones, entre las que se incluyen referencias a más de 100 paleontólogas, geólogas y otras científicas de relevancia nacional e internacional en Paleontología. Se han incluido también numerosas preguntas y anotaciones acerca de yacimientos y organismos fósiles de ámbito nacional para fomentar el interés por nuestro patrimonio paleontológico, transmitiendo así su importancia y potenciando su conservación. El juego, totalmente gratuito, se encuentra alojado en el repositorio de recursos educativos en abierto OER Commons. La primera prueba piloto del juego ha sido exitosa, mostrando un alto índice de satisfacción y buena autopercepción de aprendizaje entre los asistentes.

El juego “Evoluciona o extínguete” se va a seguir utilizando en distintos eventos de divulgación como la Semana de la Ciencia (el próximo jueves 11 de noviembre de 17:00 a 19:00, más información aquí) o en sesiones particulares concertadas con institutos de Educación Secundaria, pudiendo celebrarse tanto en formato online como presencial.

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Más información:

De Celis, A., Perales-Gogenola, L., Guerrero, A., Narváez, I., Sanguino, F., Páramo, A., Suárez, A., De Miguel, C., Cuesta, E., Marcos-Fernández, F., Martín-Jiménez, M., Onrubia, M., Barrios-de Pedro, S. 2021. Nuevas herramientas para la divulgación online de la Paleontología:Evoluciona o extínguete. Lucas Mallada, Revista de Ciencias (XXXVI Jornadas de la Sociedad Española de Paleontología. Huesca), 23: 99-100.

Enlace al juego en OER Commons: https://www.oercommons.org/courses/evoluciona-o-ext%C3%ADnguete

Página web del juego: https://paleo11f.weebly.com/

godzillin.blogspot.com

La XIX Semana de la Ciencia en Castilla y León programa más de 300 actividades para todos los públicos

Una treintena de instituciones abren sus puertas, del 8 al 14 de noviembre, para la mayor cita con la divulgación científica

La XIX Semana de la Ciencia en Castilla y León, que tendrá lugar del 8 al 14 de noviembre, ya ha publicado su programación compuesta por 314 actividades gratuitas organizadas por 27 instituciones de las nueve provincias de la Comunidad Autónoma.

El objetivo de esta iniciativa es fomentar la cultura científica en la ciudadanía, favorecer la incorporación de la comunidad investigadora a entornos de divulgación de la ciencia y acercar a la sociedad la actividad de las instituciones de Castilla y León vinculadas a la ciencia.

Este proyecto de carácter europeo está coordinado a nivel autonómico por el Parque Científico de la Universidad de Valladolid, en colaboración con la Fundación Universidades y Enseñanzas Superiores de Castilla y León. Entre las actividades están previstas talleres, conferencias, charlas, exposiciones y visitas; para cumplir con la misión de acercar la ciencia, la tecnología y la innovación a todos los públicos.

Toda la programación está publicada en el portal oficial de la iniciativa (http://www.semanadelacienciacyl.es/) así como la información necesaria para asistir a cada actividad.

En Ávila, la Universidad Católica de Ávila ha organizado 26 actividades. Un total de 64 iniciativas están previstas en Burgos programadas por el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), el Centro de Formación del Profesorado e Innovación Educativa (CFIE) de Burgos, el Museo de la Evolución Humana, el Museo de Dinosaurios, la Universidad de Burgos y la Universidad Isabel I.

Por su parte, 81 actividades tendrán lugar en León organizadas por el CFIE de Ponferrada, el Instituto de Ganadería de Montaña (IGM-CSIC), el SCAYLE (Supercomputación CyL) y la Universidad de León. En Palencia, la comunidad investigadora de la Universidad de Valladolid (UVa) en el campus palentino celebrará 10 actividades. 

En Salamanca están previstas 49 iniciativas del Centro de Investigación del Cáncer, el Centro de Láseres Pulsados, el Instituto de Biología Funcional y Genómica, el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA-CSIC), la Universidad de Salamanca y la Universidad Pontificia de Salamanca.

Segovia acogerá un total de 16 propuestas de la Asociación Hespérides de Ciencia y Tecnología, el Instituto Geológico y Minero (IGME-CSIC) y por la Universidad de Valladolid en su Campus de Segovia. Soria, a través de Campus Duques de Soria de la UVa, celebra seis iniciativas de divulgación de la ciencia.

En Valladolid el Grupo Universitario de Adtronomía (GUA-SYRMA), el Museo de Arte Africano Arellano Alonso, el Museo de la Ciencia, el Parque Científico de la UVa, la Universidad de Valladolid y la Universidad Europea Miguel de Cervantes; han organizado un total de 59 propuestas con la ciencia como protagonista. Y en Zamora, el Museo Etnográfico de Castilla y León oferta tres actividades en sus instalaciones. 

Cada una de las actividades de la XIX Semana de la Ciencia tienen un nexo común: poner en valor la divulgación de la ciencia y la tecnología que se lleva a cabo en Castilla y León.

parquecientificouva.es

Subastan el esqueleto del mayor triceratops descubierto hasta ahora por 6,65 millones de euros

  • El comprador es un coleccionista estadounidense que ha preferido mantenerse en el anonimato
  • Se había fijado una estimación de partida en entre 1,2 y 1,5 millones de euros

El esqueleto del mayor ejemplar de triceratops descubierto hasta ahora ha sido subastado este jueves por 6.651 millones de euros, unos 7,6 millones de dólares. El comprador es un coleccionista que prefiere mantenerse en el anonimato, aunque la casa de subastas Drouot de París ha puesto el acento en que el dinosaurio volverá al país de donde salió, es decir, a Estados Unidos.

El comisario organizador de la subasta, Alexandre Giquello, y su equipo habían fijado una estimación de partida en entre 1,2 y 1,5 millones de euros. No obstante, mantenían la esperanza de que el precio definitivo superara ampliamente esa horquilla. Este ejemplar, una de las últimas especies de dinosaurios antes de su extinción en el Cretácico, ha sido puesto a la venta en una nueva edición de lo que Drouot llama Naturalia, una subasta que desde hace cinco años se dedica a curiosidades naturales que ofrecen espectacularidad y estética a la vez.

Giquello ha advertido de que nunca subastan públicamente especímenes que tengan un interés particular para la investigación, para no crear competencia con los museos. En este caso, ha recordado que el triceratops es un dinosaurio tan conocido que el ejemplar ofrecía un atractivo limitado para los científicos.

El triceratops ha sido bautizado como 'Big John'

El triceratops, bautizado 'Big John', fue descubierto en 2014 por el investigador especializado Walter Stein en un yacimiento de una zona conocida como Hell Creek, en el Estado de Dakota del Sur. Las campañas de excavaciones se prolongaron al año siguiente y permitieron reconstituir el 60% del esqueleto en un trabajo minucioso que se llevó a cabo posteriormente y durante seis meses en Italia, según ha explicado el jefe en paleontología Iacopo Briano.

“Su tamaño era entre un 5% y un 10% superior“

Briano ha reconocido que resulta difícil estimar de forma precisa el peso real del animal, pero en cualquier caso eran "varias toneladas, como un gran paquidermo". Sin embargo, sí se ha podido determinar que su tamaño era "entre un 5% y un 10% superior" al mayor ejemplar de triceratops conocido hasta ahora.

El ensamblaje de los diferentes fragmentos con resina y su consolidación en laboratorio mediante una estructura metálica con los huesos que faltan permitieron poner en pie el esqueleto de ocho metros de largo y algo menos de tres metros de altura.

Tiene dos heridas de lucha

Los investigadores encontraron dos heridas que se hizo en luchas con otros dinosaurios, probablemente por la defensa del territorio o por su reproducción sexual. Una de ellas se encuentra en la cola y, la más grave, en la cabeza. No obstante, ninguna de esas heridas fue mortal.

La de la cabeza le provocó una brecha de unos 30 centímetros en un hueso. Un equipo de paleo-patología que realizó un estudio macroscópico y microscópico ha concluido que la perforación la hizo el cráneo de otro triceratops. Asimismo, se han hallado signos de que en el hueso hubo un proceso de cicatrización.

“Pudo haber muerto de viejo“

Dado el gran tamaño de Big John, se considera que el animal debía de ser bastante maduro y, según Briano, "pudo haber muerto simplemente de viejo".

rtve.es

Descubren nuevos restos de dinosaurios de más de 70 millones de años

Se trata de varios esqueletos de dinosaurios herbívoros encontrados en rocas de más 70 millones de años, en los que se incluye una nueva especie denominada "Menucocelsior arriagadai". Estos fósiles serán resguardados en el Museo Patagónico de Ciencias Naturales dependiente de la Secretaría de Estado de Cultura de Río Negro.

Dibujo: Sebastián Rozadilla
El descubrimiento se produjo durante una expedición científica a unos 50 kilómetros al sur de la localidad de General Roca en campos privados. Allí, el equipo de trabajo coordinado por el paleontólogo argentino y explorador de National Geographic, Mauro Aranciaga Rolando, encontró cientos de fósiles pertenecientes a toda una fauna y flora nueva para la zona; entre los que se destacan al menos cuatro tipos distintos de saurópodos (dinosaurios hervíboros de cuello largo).

Estos restos, que incluyen desde vertebras, costillas, elementos de los pies hasta osteodermos (enormes bloques de hueso que estos animales portaban en la piel a modo de defensa), pertenecieron a animales que alcanzaban entre los 8 y los 15 metros de largo aproximadamente dependiendo del ejemplar.

Foto: Mauro Aranciaga
Dentro de ellos, se recuperaron los restos de una nueva especie denominada “Menucocelsior arriagadai”. Su nombre hace referencia, primero, a los Menucos (enormes cuerpos de agua presentes en la zona), a su enorme tamaño (Celsior significa “grande” en latin), y segundo, a la familia Arriagada, dueña del campo donde han sido encontrados los restos.

“Menucocelsior” perteneció al grupo de los titanosaurios que convivió con al menos otros tres tipos distintos de saurópodos. Dos pertenecientes al grupo de los saltasaurios, siendo un ejemplar mucho más grande que el otro (y seguramente de una especie distinta) y otro al grupo de los aeolosaurios.

Esta gran diversidad de dinosaurios apoya al conocimiento previo que se tiene sobre los ecosistemas de finales de Cretácico, que estaban constituidos por bosques o selvas exuberantes y pequeños mamíferos, aves, serpientes, lagartos, dinosaurios y otros reptiles hoy extintos como los pterosaurios.

cultura.rionegro.gov.ar

Nueva especie de dinosaurio vegetariano parecido a un ave rapaz

Huellas de dinosaurio en una mina de carbón en Australia atribuidas hace 50 años a un gran depredador, corresponden en realidad a un tímido herbívoro de cuello largo con aspecto de ave rapaz.

Impresión artística de la posible aparición de dinosaurios vegetarianos presentes en
el área de la actual Australia hace 220 millones de años - ANTHONY ROMILIO
El paleontólogo de la Universidad de Queensland, doctor Anthony Romilio, ha dirigido recientemente un equipo internacional que ha vuelto a analizar las huellas, fechadas en la última parte del periodo triásico, hace unos 220 millones de años. Publican resultados en Historical Biology.

"Durante años se ha creído que estas huellas fueron hechas por un enorme terópodo depredador de la familia de los dinosaurios Eubrontes, con patas de más de dos metros de altura --explica--. Esta idea causó sensación hace décadas porque ningún otro dinosaurio carnívoro del mundo se acercó a ese tamaño durante el periodo Triásico".

Sin embargo, los hallazgos de un equipo de investigadores internacional muestran que las huellas fueron hechas por un dinosaurio conocido como prosáurido, un dinosaurio vegetariano más pequeño, con patas de 1,4 metros de altura y una longitud corporal de seis metros.

El equipo de investigación sospechaba que había algo que no cuadraba con las estimaciones de tamaño originales y había una buena razón para sus dudas.

"Desgraciadamente, la mayoría de los investigadores anteriores no pudieron acceder directamente al espécimen de la huella para su estudio, sino que se basaron en viejos dibujos y fotografías que carecían de detalles", admite Romilio.

Los fósiles de dinosaurio se descubrieron hace más de medio siglo a unos 200 metros de profundidad en una mina de carbón de Ipswich, al oeste de Brisbane.   

"Para los primeros mineros de la década de 1960 debió de ser todo un espectáculo ver las grandes huellas de pájaros que sobresalían del techo", comenta Romilio.

Hendrik Klein, coautor y experto en fósiles del Saurierwelt Paläontologisches Museum de Alemania, añade que las huellas -denominadas 'Evazoum', científicamente, el tipo de huella que hacían los dinosaurios prosaurópodos- se hicieron sobre las capas empapadas de agua de los antiguos restos vegetales y que las huellas se rellenaron posteriormente con limo y arena.

"Esto explica por qué hoy en día se encuentran en una posición invertida justo encima de nuestras cabezas --subraya--. Después de millones de años, el material vegetal se convirtió en carbón que fue extraído por los mineros para revelar un techo de limo y arenisca, completo con los moldes naturales de las huellas de dinosaurio".

La mina hace tiempo que cerró, pero afortunadamente, en 1964, los geólogos y el Museo de Queensland cartografiaron la pista y realizaron moldes de yeso, que ahora se utilizan en la investigación actual.

"Hicimos un modelo virtual en 3D de la huella de dinosaurio que se envió por correo electrónico a los miembros del equipo de todo el mundo para que lo estudiaran --recuerda Klein--. Cuanto más observamos las formas y proporciones de las huellas y de los dedos, menos se parecen a las huellas de los dinosaurios depredadores: este dinosaurio monstruoso era sin duda un comedor de plantas mucho más amigable". La huella está expuesta en el Museo de Queensland, en Brisbane.

Según resalta, "esto sigue siendo un descubrimiento significativo, incluso si no es un temible carnívoro del Triásico. Esta es la primera evidencia que tenemos de este tipo de dinosaurio en Australia, marcando una brecha de 50 millones de años antes de los primeros fósiles de saurópodos cuadrúpedos conocidos".

europapress.es

jueves, 21 de octubre de 2021

Hallan fósiles de un escorpión de un metro de largo que vivió hace 435 millones de años, uno de los principales depredadores marinos de su tiempo

Sus patas grandes y espinosas y su abdomen probablemente venenoso hacen suponer a los científicos que el 'Terropterus xiushanensis' desempeñó el papel de depredador superior en el ecosistema marino durante el Silúrico temprano.

Nanjing Institute of Geology and Palaeontology / Yang Dinghua.
Científicos chinos han descrito al 'Terropterus xiushanensis', un antiguo crustáceo de un metro de longitud que vivió en el supercontinente de Gondwana y fue uno de los principales depredadores del ecosistema marino del Silúrico temprano, informa LiveScience.

Los restos de este antiguo escorpión marino, que vivió hace 435 millones de años en el sur de China, lo encontraron investigadores del Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing en la formación de Xiushan, según un estudio que se publicará en la edición del 30 de noviembre de ScienceBulletin.

"Con unas patas tan grandes y espinosas y probablemente un telson [último segmento del cuerpo de los crustáceos, situado después del abdomen] venenoso para atrapar y picar a la presa, es probable que el Terropterus desempeñara un papel importante como depredador superior en el ecosistema marino durante el Silúrico temprano", sugiere el estudio.

Los euriptéridos, también conocidos como crustáceos o escorpiones marinos, son un grupo de artrópodos fósiles. Una de sus familias más destacadas fue la Mixopteridae, integrada por animales de un tamaño considerable y con un aspecto parecido al de los escorpiones modernos. Tenían unas extremidades largas y puntiagudas (el segundo y el tercer par) que les resultaban útiles para cazar.

Lamentablemente, nuestro conocimiento de estos animales se limita a cuatro especies de dos géneros descritos hace 80 años: el 'Mixopterus kiaeri', encontrado en Noruega, el 'M. multispinosus', hallado en Nueva York, el 'M. simonsoni' de Estonia y el 'Lanarkopterus dolichoschelus', descubierto en Escocia, sostiene el estudio.

El 'Terropterus xiushanensis', clasificado por los autores del nuevo estudio, es el primer Mixopteridae descrito del supercontinente de Gondwana, formado hace entre 530 y 750 millones de años después de que el supercontinente Pangea se dividiera en dos.

actualidad.rt.com

¿Se 'tumbó' la Tierra hace 84 millones de años?

Nuevas pruebas indican que el fenómeno conocido como 'desplazamiento polar verdadero' tiene realmente lugar en nuestro planeta

Desde hace unos años, los científicos están encontrando cada vez más evidencia de que, de tanto en tanto, nuestro planeta da un súbito vuelco, cambiando rápidamente la inclinación de su eje. Algo que no tiene nada que ver con la conocida tectónica de placas, que desplaza y reconfigura continuamente los continentes, pero que implica serios cambios climáticos y geológicos.

Durante las últimas décadas se ha debatido si la corteza terrestre, la capa exterior sólida del planeta sobre la que caminamos, puede tambalearse, o incluso 'volcarse' con respecto al eje de rotación. El fenómeno tiene incluso un nombre, 'desplazamiento polar verdadero', pero la idea es, a día de hoy, sumamente controvertida.

Ahora, una nueva investigación publicada en 'Nature Communications' y dirigida por Joe Kirschvink, del Instituto de Tecnología de Tokio, y Ross Mitchell, del Instituto de Geología y Geofísica de Pekin, ha proporcionado algunas de las pruebas más convincentes hasta la fecha de que tal rápida inclinación planetaria ha sucedido realmente en el pasado.

La Tierra es una esfera estratificada, con un núcleo interno de metal sólido, un núcleo externo de metal líquido, un manto sólido y una corteza, también sólida, en la superficie. Y todo gira como una peonza, una vez al día. Debido a que el núcleo externo de la Tierra es líquido, el manto y la corteza sólidos pueden deslizarse sobre él. Al hacerlo, las estructuras más densas, como las placas oceánicas o las estructuras volcánicas más masivas, como las de Hawai, tienden a estar cerca del ecuador.

Pero el fenómeno propuesto va mucho más allá, ya que supone la rotación de todo el planeta con respecto a su eje, lo que hace que las ubicaciones de los polos norte y sur geográficos 'deambulen', cambiando de lugar.

«Imagínese mirar la Tierra desde el espacio -explica Kirschvink-. El desplazamiento polar verdadero se vería como si la Tierra se inclinara hacia un lado, pero lo que en realidad está sucediendo es que toda la capa rocosa del planeta (el manto y la corteza sólidos) gira alrededor del núcleo externo líquido». A pesar de que hoy en día los científicos pueden medir con satélites el desplazamiento polar verdadero con mucha precisión, los geólogos aún debaten sobre si esas grandes rotaciones del manto y la corteza se han producido, o no, en el pasado denuestro planeta.

Una vieja polémica científica

Así las cosas, un debate especialmente intenso se ha suscitado alrededor de un supuesto desplazamiento polar verdadero sucedido durante el Cretácico Superior, hace alrededor de 84 millones de años. ¿Tuvo realmente lugar en aquél momento un gran evento de deriva polar? La polémica lleva viva casi tres décadas, con numerosos artículos científicos defendiendo una y otra postura.

Por eso, Mitchell y Kirschvink idearon un plan para zanjar el debate de una vez por todas. Aprovechando la experiencia de Mitchell en el estudio de los Apeninos, en el centro de Italia, los investigadores recopilaron de allí las rocas más adecuadas para demostrar la teoría. El equipo internacional de investigadores, de hecho, estaba convencido de que los datos paleomagnéticos de las calizas creadas en Italia durante el Cretácico (hace entre 145,5 y 65,5 millones de años) proporcionarían la tan ansiada prueba definitiva.

El magnetismo de las rocas más jóvenes en la misma área se estudió hace casi 50 años e, indirectamente, condujo al descubrimiento del impacto del asteroide que mató a los dinosaurios. Sarah Slotznick, geobióloga del Dartmouth College y coautora del estudio, explica que «estas rocas sedimentarias italianas resultan ser especiales y muy fiables porque los minerales magnéticos son en realidad fósiles de bacterias que formaron cadenas del mineral magnetita».

Para probar la hipótesis del desplazamiento polar verdadero se necesita una gran cantidad de datos paleomagnéticos redundantes que permitan rastrear el desplazamiento de la antigua ubicación del eje de rotación de la Tierra. Y según los investigadores, los estudios anteriores, especialmente algunos que afirman que no existe tal desplazamiento polar, no han logrado reunir datos suficientes. Algo que sí han conseguido Kirschvink y su equipo en Italia.

Según el estudio, los datos recabados en los Apeninos indican una inclinación de 12 grados del planeta hace precisamente 84 millones de años. El equipo también descubrió que, después de eso, la Tierra parece haberse corregido a sí misma: tras inclinarse de lado, en efecto, el planeta invirtió su curso y giró hacia atrás, en una excursión total de casi 25 grados en aproximadamente cinco millones de años, un tiempo geológicamente muy breve. Todo un 'vaivén planetario' que no deja de resultar sorprendente.

abc.es