Un equipo de paleontólogos argentinos, del que formaron parte investigadores del Museo Argentino de Ciencias Naturales, anunció el descubrimiento de una nueva especie de tortuga fósil que vivió hace unos 70 millones de años en la Patagonia. El hallazgo fue realizado en cercanías de la localidad de Arroyo Ventana en la provincia de Río Negro, y aporta nueva información sobre la diversidad de reptiles en los últimos momentos de la era de los dinosaurios
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| Reconstrucción en vida de Patagoniaemys aeschyli por el artista Nawel vazquez |
La nueva especie, denominada Patagoniaemys aeschyli, pertenece a un grupo de tortugas extintas conocidas como Meiolaniformes, famosas por incluir formas robustas e incluso con cuernos en el cráneo. Estos animales habitaron principalmente en los continentes del hemisferio sur, como Sudamérica y Australia, durante gran parte de la historia geológica.
El ejemplar recuperado incluye partes del cráneo, caparazón y esqueleto, lo que permitió a los investigadores identificar características únicas. Entre ellas se destacan unas crestas longitudinales en el caparazón, rasgo distintivo que no se observa en otras especies conocidas del mismo grupo.
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El estudio fue encabezado por investigadores del Laboratorio de Anatomía Comparada y Evolución de los Vertebrados del Museo Argentino de Ciencias Naturales, Fundación de Historia Natural “Félix de Azara” y Museo “Egidio Feruglio” de la provincia de Chubut. La tortuga será custodiada por el Museo Provincial “María Inés Kopp”, de la localidad de Valcheta. |
Se trataba de una tortuga de tamaño considerable: su caparazón podía alcanzar unos 80 centímetros de largo. Su anatomía revela una combinación de rasgos primitivos y derivados, lo que la ubica dentro de una rama primitiva del grupo, y además sugiere que era una especie de hábitos posiblemente anfibios, que pasaría su tiempo tanto en tierra firme como en ríos o lagunas, en un ambiente que alguna vez fue un ecosistema diverso, donde convivían peces, ranas, serpientes, dinosaurios y una sorprendente variedad de pequeños mamíferos.
El término aeschyli hace referencia al antiguo dramaturgo Esquilo (525 a.C. – ca. 456 a.C.), uno de los más prolíficos escritores de obras de teatro de la antigua Grecia. Según una antigua leyenda, mientras escribía en las afueras de la ciudad de Gela, habría muerto al recibir el impacto del caparazón de una tortuga arrojada por un Quebrantahuesos, ave que acostumbra dejar caer quelonios desde gran altura para romper sus caparazones y alimentarse de ellos. Se dice que el animal habría confundido la cabeza calva del dramaturgo con una roca.
¿Qué pasó con las tortugas tras la extinción de los dinosaurios?
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El estudio fue encabezado por investigadores del Laboratorio de Anatomía Comparada y Evolución de los Vertebrados del Museo Argentino de Ciencias Naturales, Fundación de Historia Natural “Félix de Azara” y Museo “Egidio Feruglio” de la provincia de Chubut. La tortuga será custodiada por el Museo Provincial “María Inés Kopp”, de la localidad de Valcheta. |
Uno de los aspectos más interesantes
del estudio es que indica que las tortugas de Patagonia no fueron severamente afectadas por la extinción masiva que marcó el final de los dinosaurios. Los datos indican que varias líneas diferentes de tortugas, incluyendo los Meiolaniformes, lograron sobrevivir el evento, mostrando una notable continuidad entre las faunas antes y después del evento de extinción.
Los investigadores aún desconocen por qué la gran extinción del meteorito no afectó a las tortugas. Una de las hipótesis indica que al ser animales de metabolismo muy bajo y que pueden tolerar épocas hostiles hibernando semienterrados en barro o en madrigueras, es posible que hayan sobrevivido de esta manera al impacto del meteorito.
macnconicet.gob.ar
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