viernes, 3 de noviembre de 2023

Un mundo oscuro y polvoriento fue el último escenario terrestre que apreciaron los dinosaurios

El polvo producido luego del impacto de Chicxulub fue uno de los principales impulsores del invierno global que acabó con los dinosaurios 

Reconstrucción artística que representa a Dakota del Norte en los primeros meses después del impacto
de Chicxulub hace 66 millones de años, mostrando un mundo oscuro, polvoriento y frío en el que los
últimos dinosaurios no aviares, ilustrados con un Dakotaraptor steini, estaban al borde de la extinción.
CRÉDITO: MARK A. GARLICK.
El polvo fino de la roca pulverizada generado por el impacto de Chicxulub, cuando hace 66 millones de años un enorme asteroide colisionó contra la Tierra en la península de Yucatán, México, probablemente jugó un papel dominante en el enfriamiento del clima global y la interrupción de la fotosíntesis después del evento. Esto derivó en la extinción de todos los dinosaurios no aviares y del 75% de las especies que habitaban entonces nuestro planeta.

Un grupo internacional de investigadores liderado por el Real Observatorio de Bélgica concluye en un nuevo estudio, publicado recientemente en la revista Nature Geoscience, que el polvo producido por el impacto del asteroide que acabó con los dinosaurios jugó un papel preponderante en los profundos cambios climáticos y ambientales que derivaron en la extinción de gran parte de la vida existente en la Tierra, en el límite Cretácico-Paleogeno hace unos 66 millones de años.

El papel del polvo en el invierno global

Según una nota de prensa, durante mucho tiempo se pensó que el impacto de Chicxulub desencadenó un invierno global de enormes proporciones, que provocó la desaparición de los dinosaurios no aviares y de alrededor del 75% de las especies de la Tierra en ese momento. Sin embargo, aún no estaba claro qué efecto tuvieron los distintos tipos de escombros expulsados del cráter de impacto sobre el clima.

En investigaciones previas se ha sugerido que el azufre liberado durante el impacto y el hollín de los incendios forestales posteriores a la colisión constituyeron los principales impulsores de un invierno de influencia global, y no la expulsión de polvo de silicato a la atmósfera. Pero esta hipótesis se basaba en un conocimiento limitado de las propiedades del tamaño real de las partículas de polvo que inundaron el planeta luego del evento.

Ahora, los científicos a cargo de la nueva investigación concluyeron que la distribución y el tamaño de los desechos de silicato revelan que el polvo fino desempeñó un papel más importante del que se había apreciado anteriormente. Las simulaciones de modelos paleoclimáticos muestran el rápido transporte de polvo a través del planeta, lo que indica que el mundo Paleógeno fue rodeado por el material eyectado de polvo de silicato pocos días después del impacto de Chicxulub.

Un cambio profundo

“Las nuevas simulaciones paleoclimáticas muestran que una columna de polvo de silicato micrométrico podría haber permanecido en la atmósfera hasta 15 años después del evento, contribuyendo al enfriamiento global de la superficie de la Tierra, concretamente con temperaturas de hasta 15 °C menos después del impacto”, indicó en el comunicado el científico Cem Berk Senel, autor principal del nuevo estudio.

De acuerdo a estos datos, los investigadores concluyeron que el polvo de silicato, junto con el hollín y el azufre, desempeñaron un papel crucial en el bloqueo de la fotosíntesis y en el mantenimiento de un invierno de impacto lo suficientemente largo como para causar el colapso catastrófico de la productividad primaria, desencadenando una reacción en cadena de extinciones de las cuales el fin de los dinosaurios fue el ejemplo paradigmático.

Referencia:

Chicxulub impact winter sustained by fine silicate dust. Cem Berk Senel et al. Nature Geoscience (2023). DOI:https://doi.org/10.1038/s41561-023-01290-4

levante-emv.com

jueves, 2 de noviembre de 2023

El Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes celebra la Semana de la Ciencia 2023

Unas 50 instituciones y empresas abren sus puertas, del 11 al 19 de noviembre, para esta gran cita con la divulgación

El Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes se suma, un año más, a la celebración de la Semana de la Ciencia, que organiza junto con la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León y la colaboración del Colectivo Arqueológico-Paleontológico de Salas (C.A.S.), el ayuntamiento de Salas de los Infantes y la Diputación Provincial de Burgos.

La XXI Semana de la Ciencia en Castilla y León, que tendrá lugar del 11 al 19 de noviembre, oferta unas 300 actividades gratuitas programadas por 50 instituciones y empresas de la comunidad autónoma para las que se prevé la asistencia de más 5.000 personas, escolares en su mayoría.

El objetivo de esta iniciativa es fomentar la cultura científica en la ciudadanía, favorecer la incorporación de los investigadores a los entornos de divulgación de la ciencia y acercar a la sociedad la actividad de las instituciones y de las empresas de la comunidad autónoma que forman parte de la Semana de la Ciencia en Castilla y León. Toda la programación está publicada en la web http://www.semanadelacienciacyl.es/.

La divulgación de la ciencia y la tecnología es una prioridad para la cincuentena de instituciones de la comunidad autónoma que participan en la Semana de la Ciencia 2023. Los cursos, talleres, conferencias, visitas guiadas, exposiciones y debates programados cumplen con la misión de acercar la ciencia, la tecnología y la innovación a todos los públicos.

Cada una de las actividades de la XVII Semana de la Ciencia tienen un nexo común: poner en valor la divulgación de la ciencia y la tecnología que se lleva a cabo en Castilla y León.

Aquí puedes informarte sobre las actividades de esta iniciativa, que celebramos cada noviembre, en la que participan todos los organismos vinculados a la ciencia y al conocimiento científico y tecnológico de Castilla y León.

Los implicados estamos comprometidos con el fomento de la cultura científica en la ciudadanía y con acercar la ciencia a todos los públicos.

La Semana de la Ciencia en Castilla y León está coordinada por el Parque Científico de la Universidad de Valladolid en colaboración con la Fundación Universidades y Enseñanzas Superiores de Castilla y León.

Este año las instituciones participantes de nuestra región celebrarán sus actividades entre el 11 y el 19 de noviembre.

Consulta en el buscador todo lo que se organiza en tu provincia para no perderte nada.

semanadelacienciacyl.es

martes, 31 de octubre de 2023

Las huellas que unen los dinosaurios de Salas y Marruecos

La expedición en la que ha participado Fidel Torcida regresa con datos de 'paseos' de gigantes de 650 metros o huellas de un metro y medio. Los datos permitirán hacer estudios de Paleobiografía que unen las especies de Salas y las localidades marroquíes analizadas.

Trabajos de análisis del rastro único de Breviparopus en la localidad de Taghbalout.
Satisfacción científica, personal y contactos para analizar las rutas migratorias de dinosaurios entre diferentes continentes. Es el resultado inicial de la expedición a diferentes yacimientos de huellas de dinosaurios de Marruecos en el que ha participado el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes. Su director, Fidel Torcida, se muestra satisfecho por el trabajo conjunto. «Con la integración en este proyecto internacional de investigación, el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes y su equipo científico, el Colectivo Arqueológico-Paleontológico Salense (CAS), refuerzan su línea de trabajo basada en la alianza con otros equipos e instituciones para profundizar en la investigación sobre dinosaurios», explica Torcida.

El interés es mutuo puesto que «se han encontrado similitudes entre faunas africanas o norteamericanas y europeas, muy especialmente con los dinosaurios ibéricos, de los que Demandasaurus es un caso paradigmático, bien conocido en la comunicad paleontológica internacional». Esta expedición permitirá, especialmente con el yacimiento de Imilchil, plantear trabajos de paleobiogeografía de los dinosaurios. Se trata de «indagar sobre la distribución en el planeta de determinados grupos de dinosaurios y establecer cómo ésta cambia a lo largo del tiempo» explican. Y para ello el potencial de los yacimientos del Alto Atlas «es sobresaliente».

En el Museo de Historia Natural de Anza: de izquierda a derecha: Fidel Torcida
(Museo de Salas), Jesús Herrero (Guías de Galve, Teruel), Ricardo Ochoa
(Enciso, La Rioja), Félix Pérez-Lorente (Universidad de La Rioja) y
 Mousssa Masrour (Universidad de Agadir).
Fidel Torcida formó parte de la expedición coordinada por el profesor Félix Pérez Lorente, de la Universidad de la Rioja, en colaboración con las Universidades de Rabat y Agadir. En ella han participado Mussa Masrour, Universidad de Agadir, el propio Torcida y representantes de la Asociación de Amigos del Museo de Enciso (La Rioja) y Guías de Galve. La expedición se realizó entre el 16 y el 25 de octubre y se concentró en las zonas del Atlas de Imilchil, Demnate y Agadir.

Imilchil, un rastro de icnitas de 650 metros

Excavación en el yacimiento de Imilchil que tiene un recorrido de huellas
de 650 metros en una pared lateral.
En el yacimiento de Imilchil, en el alto Atlas, el trabajo se ha centrado en un recorrido de 500 icnitas de terópodos (carnívoros) y un ornitópodo (herbívoro) de 650 metros cuadrados de extensión. Se trata de un paseo, en una zona con 60 grados de pendiente, de 150 millones de años de antigüedad.

Contar con un rastro tan largo es una «gran oportunidad para dilucidar características poco conocidas sobre la locomoción de dinosaurios como es la variación de longitud de pasos y zancadas, el recorrido sinuoso en la marcha de algunos o la variación en la forma de las pisadas según las características del barro donde pisaban», resume el director de las excavaciones en la Demanda.

En el trabajo se han localizado dos nuevos yacimientos, menos extensos, pero importantes. «En uno de ellos hay unas impresiones muy bien conservadas y de aspecto peculiar que evidencian el hundimiento total del pie en el barro». El segundo tiene marcas pequeñas de terópodos y otras de cocodrilos pequeños.

Huellas de 1,15 metros

En la zona de Demnate, un lugar marcado en el mapa en la paleontología de dinosaurios a nivel internacional desde hace décadas, se ha trabajado en varios sitios arqueológicos. El más espectacular Taghbalout con restos de saurópodos que destacan por su gran tamaño. El rastro principal es el paseo de 150 metros de un gigante con un pie de 1,15 metros de longitud y con sus patas posteriores de cuatro metros de longitud. «El rastro muestra una conservación magnífica, con señales de barro desplazado y marcas de las garras de los dedos, se ha identificado como un tipo de huella única en el mundo», señalan desde la expedición.

A la espectacular huella de Breviparopus taghbaloutensis se añaden las icnitas de la localidad de Louradine con otro tipo único. El denominado Boutakioutichnus. En esta esta zona se han realizado trabajos de geología y reconstrucción del ambiente en el que se movían los dinosaurios de la zona.

El último rincón en el que se han realizado trabajos de exploración ha sido en la provincia de Agadir, en concreto en Anza, un pueblo pesquero donde se han localizado un gran número de huellas de dinosaurios terópodos y pterosaurios «algo más infrecuente». Además, se ha revisado las huellas localizadas recientemente en la zona que se corresponde con huellas de natación de diversos animales, entre ellos tortugas.

elcorreodeburgos.com

sábado, 28 de octubre de 2023

Estos raros fósiles revelan una impresionante escena de los últimos días de los dinosaurios

Una manada de Hadrosaurios. Un pequeño mamífero del Cretácico. El diente de un depredador. Un yacimiento fósil "excepcional" en Sudamérica ofrece a los científicos una nueva perspectiva del final de la era de los dinosaurios.

Manada de Hadrosaurios huyendo del fuego. Estos dinosaurios herbívoros son comunes en los yacimientos fósiles del Cretácico Superior del hemisferio norte, pero son poco frecuentes en el hemisferio sur. / FOTOGRAFÍA DE ILLUSTRATION BY DE AGOSTINI, GETTY IMAGES

El apogeo de los dinosaurios terminó en llamas. Hace unos 66 millones de años, un inmenso asteroide golpeó la antigua América Central y desencadenó la quinta extinción masiva de la Tierra, acabando con el 75% de las especies conocidas.

La mayor parte de lo que sabemos sobre este fatídico momento de la historia de la vida procede de Norteamérica, entre las guaridas de dinosaurios como el T. rex y el Triceratops en el Oeste americano. Los paleontólogos saben mucho menos sobre cómo se desarrolló la catástrofe más al sur, pero un yacimiento de huesos de dinosaurio descubierto recientemente en Argentina podría ayudar a cambiar esta situación.

Según el paleontólogo Matthew Lamanna, del Museo Carnegie de Historia Natural, la cantera de Cañadón Tomás tiene un "potencial excepcional" para revelar lo que ocurrió en Sudamérica durante la extinción masiva. Los hallazgos incluyen huesos de varios dinosaurios con pico de pato, llamados hadrosaurios, que podrían haber vivido juntos en una manada, así como el diente de un dinosaurio carnívoro, una vértebra de serpiente y la mandíbula de un pequeño mamífero. Estos hallazgos demuestran que las rocas conservaron animales grandes y pequeños de este ecosistema prehistórico.

Vista del yacimiento de Cañadón Tomás, donde podría conservarse todo un ecosistema de dinosaurios y otras criaturas que existieron justo antes del impacto del asteroide. / FOTOGRAFÍA DE DR. MATTHEW LAMANNA, CARNEGIE MUSEUM OF NATURAL HISTORY

Hoy la zona es un desierto cubierto de arbustos, pero hace unos 66 millones de años esta parte de Sudamérica era cálida, húmeda y estaba cubierta de plantas como helechos y palmeras. Según Noelia Cardozo, paleontóloga de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, investigaciones anteriores han demostrado que Cañadón Tomás tenía un arroyo serpenteante que serpenteaba hacia el mar rodeado de amplias llanuras aluviales. El hábitat de agua dulce permitió que las criaturas encontradas allí quedaran enterradas y se conservaran, proporcionando una visión poco común de la vida en esta parte del mundo a finales del período Cretácico.

"Hay muchos menos yacimientos que conserven fósiles de vertebrados terrestres de finales del Cretácico en el hemisferio sur", afirma Lamanna, que recientemente describió el yacimiento en la conferencia anual de la Sociedad Geológica de América.

Aunque en el hemisferio sur es más difícil encontrar rocas fosilíferas de la edad adecuada, explica Lamanna, los expertos han dedicado mucho más tiempo y esfuerzo a buscar yacimientos de fósiles del final del Cretácico en el hemisferio norte. "Hay menos investigadores, y a menudo no están tan bien financiados en el hemisferio sur", dice el paleontólogo de la Universidad de Chile Alexander Vargas, que no participó en la nueva investigación. El resultado ha sido una visión sesgada de lo que ocurrió antes y después del impacto del asteroide.

El yacimiento de Cañadón Tomás ayuda a cambiar la historia. Con grandes herbívoros, señales de carnívoros y material de animales más pequeños, la cantera ofrece una ventana a todo un ecosistema que prosperó al final de la era de los dinosaurios.

Gabriel Casal, de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (izquierda), Matthew Lamanna, del Museo Carnegie de Historia Natural (centro), y Derek Fikse, de la Lehigh Valley Health Network (derecha), examinan un trozo de mandíbula del primer mamífero cretácico descubierto en la cuenca del Golfo San Jorge. / FOTOGRAFÍA DE KARA FIKSE, CARNEGIE MUSEUMS OF PITTSBURGH

Nuevos huesos

En 2020 investigadores de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco buscaban nuevos yacimientos fósiles en la Patagonia cuando el paleontólogo Burno Álvarez encontró el extremo de un hueso del pie. No era un fragmento aislado. Bajo una lluvia torrencial, el equipo siguió buscando hasta encontrar un lecho óseo completo.

Los expertos de la universidad no tardaron en hallar más huesos en Cañadón Tomás, lo que reveló que no había un solo dinosaurio en el yacimiento, sino varios individuos de distintas edades, un posible indicio de la existencia de una manada.

Los hadrosaurios despertaron el interés de Lamanna porque los dientes de pato son relativamente raros en las rocas de Sudamérica. Tales hallazgos en el continente a menudo resultan ser nuevas especies, como el hadrosaurio Gonkoken que Vargas y sus colegas describieron a principios de este año en Chile.

Aun así, el yacimiento no saltó inmediatamente a la vista como extraordinario. "Para ser sincero, el yacimiento no me entusiasmó de inmediato", afirma Lamanna. El equipo de campo estaba estudiando otros yacimientos de fósiles de la zona en torno a la cabecera del río Chico. Pero bastó rebuscar un poco en busca de pequeños fósiles para encontrar algo que cambiaría la opinión de Lamanna sobre Cañadón Tomás.

"En cuanto apareció la pequeña mandíbula de mamífero, nada menos que en dos horas de búsqueda, mi opinión cambió por completo", dice Lamanna.

El fragmento de mandíbula superior, que contenía cinco dientes, procedía de un mamífero del Cretácico llamado regiteríido. "Eran pequeños mamíferos herbívoros, reconocibles al instante por sus dientes altamente especializados, plagados de crestas y surcos", explica Lamanna. El animal era probablemente parecido a un roedor, del tamaño de una ardilla, con dientes para triturar plantas. Nadie había encontrado una mandíbula fósil de mamífero en toda la cuenca geológica. De repente, los científicos se dieron cuenta de que el yacimiento tenía el potencial de revelar nuevos detalles de múltiples animales justo antes del evento de extinción.

El mamífero no fue el único hallazgo pequeño y significativo. Cuando los expertos siguieron excavando, encontraron el diente de un dinosaurio carnívoro llamado abelisáurido, como el Carnotaurus, así como una garra de un dinosaurio terópodo más pequeño llamado noasaurido. En las rocas de Cañadón Tomás también se encontró la vértebra de una pequeña serpiente, lo que demuestra que el yacimiento conserva una gran variedad de formas de vida.

La estudiante de posgrado Noelia Cardozo, de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, utiliza una brújula para registrar la orientación de los fósiles en la cantera Cañadón Tomás. / FOTOGRAFÍA DE DR. GABRIEL CASAL, UNPSJB-PV

Rellenar la prehistoria

Los restos de pequeños animales son importantes indicadores de yacimientos fósiles. A menudo proporcionan más información sobre la composición del ecosistema local que los grandes dinosaurios. Y como los esqueletos más pequeños se descomponen y rompen con más facilidad que los huesos grandes y robustos de los dinosaurios, los fósiles pequeños son hallazgos poco frecuentes. Sobre todo las mandíbulas de mamíferos con dientes ayudan a los paleontólogos a evaluar mejor la evolución de los antiguos parientes de los humanos.

La colección de fósiles de Cañadón Tomás servirá para poner a prueba las hipótesis de los paleontólogos sobre esta época crítica. Algunos estudios han sugerido que el número de especies de dinosaurios disminuyó en el Hemisferio Norte durante el final del Cretácico, lo que quizá hizo a los animales más vulnerables a la extinción. "A menudo se asume que, en los continentes del sur, estos patrones reflejaron los del norte, pero ¿es eso realmente cierto?". se pregunta Lamanna.

Aunque todos los dinosaurios no avianos se extinguieron tras el impacto, los expertos aún no tienen claro el destino de las especies supervivientes en el hemisferio sur. "Es posible que la distancia al lugar del impacto haya favorecido la supervivencia de algunos grupos en las masas continentales meridionales, como los mamíferos monotremas y los antepasados de los marsupiales modernos", afirma Vargas. Esto ayudaría a explicar por qué estos grupos de mamíferos están hoy presentes en las masas continentales meridionales, pero casi totalmente ausentes de las septentrionales".

Las excavaciones y el análisis de los fósiles hallados en Cañadón Tomás siguen en curso. El equipo de campo tiene previsto volver al yacimiento a finales de este año y principios de 2024, afirma Cardozo. Cada nuevo hallazgo tiene el potencial de completar una imagen global de cómo era el final del Cretácico, poco antes del infame impacto. "Más y mejores fósiles son siempre una gran noticia", afirma Vargas. Y Lamanna tiene esperanzas en lo que el equipo de campo pueda descubrir durante las próximas expediciones.

"Si nuestro equipo ya ha encontrado fósiles de una serpiente, dos o tres tipos diferentes de dinosaurios y un mamífero, a pesar de haber arañado sólo literalmente la superficie", dice Lamanna, "¿quién sabe qué más puede haber?".

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

nationalgeographic.es

Fósiles nunca vistos de plancton de hace 500 millones de años

Plancton fósil de hace 500 millones de años. Estas diminutas algas miden mucho
menos de 1 milímetro. 
Evolucionaron su estructura colonial para evitar ser
comidos por los primeros animales. Crédito: THP Harvey.

Un científico de la Universidad de Leicester ha descubierto un nuevo tipo de fósil, sin relación con nada conocido, que revela la vida en los océanos hace 500 millones de años.

Los diminutos organismos, detallados en un nuevo estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, se parecen a las algas modernas y también podrían dar a los científicos una idea de los cambios climáticos que afectaron a nuestros océanos.

Los fósiles son microscópicos y parecen bolas espinosas conectadas entre sí. El autor del estudio, el Dr. Tom Harvey, de la Escuela de Geografía, Geología y Medio Ambiente de la Universidad de Leicester, dijo en uncomunicado: "Cuando los vi por primera vez, no tenía idea de qué eran. Me preguntaba si podrían ser huevos de animales o algún nuevo tipo de organismo. No hay nada parecido, vivo o extinto".

Pero a medida que salieron a la luz más especímenes, el Dr. Harvey identificó similitudes con las algas verdes modernas que viven flotando en el plancton de estanques y lagos. Explica: "Los fósiles tienen el mismo tipo de estructura colonial que las algas modernas, con células unidas entre sí, lo que explica sus ordenadas disposiciones geométricas. Sin embargo, sorprendentemente, los ejemplos fósiles vivieron en el mar, lo que ofrece una rara visión de las primeras formas de plancton marino".

La importancia de los fósiles radica en su inmensa antigüedad. Vivieron en la época en que los animales estaban evolucionando por primera vez, durante la "explosión" de vida del Cámbrico, y esto probablemente no sea una coincidencia. En el mundo actual, el fitoplancton proporciona la fuente fundamental de alimento para casi toda la vida en los océanos. Sin embargo, los grupos modernos de fitoplancton evolucionaron hace relativamente poco tiempo y no sabemos qué grupos habitaron los océanos del Cámbrico.

El Dr. Harvey explica: "Cuando observamos el plancton moderno, vemos que las algas desarrollan colonias cuando los animales intentan comérselas. Es un mecanismo de defensa. Entonces, la existencia de algas coloniales en el período Cámbrico sugiere que los primeros animales estaban evolucionando hacia se alimentan del plancton, iniciando una relación depredador-presa que ha continuado desde entonces".

"Teniendo en cuenta que el plancton sustenta la vida en los océanos, y el plancton fósil nos ayuda a construir modelos climáticos antiguos, estos pequeños fósiles tienen un papel importante a la hora de contar la historia de la vida en la Tierra".

El nuevo descubrimiento provocará un replanteamiento de otros microfósiles tempranos. Durante años, los científicos han pensado que las bolas espinosas encontradas individualmente eran quistes latentes de vida unicelular.

Para el doctor Harvey, los nuevos fósiles desafían seriamente esta opinión. "Me pregunto si nos hemos equivocado y, de hecho, muchos de estos microfósiles vivían como colonias en el plancton".

infobae.com

viernes, 27 de octubre de 2023

La Rioja, tierra de dinosaurios nadadores

El paleontólogo de la Universidad de La Rioja, Pablo Navarro, identifica 27 huellas de dinosaurios con habilidades acuáticas

Reconstrucción del aspecto en vida de espinosáuridos. 
UNIVERSIDAD DE LA RIOJA | FRANCESC GASCÓ.

El patrimonio paleontológico en La Rioja parece no tener fin. El último hallazgo en una comunidad, donde se contabilizan 170 yacimientos y cerca de 11.000 huellas de dinosaurios, tiene que ver con los restos fósiles de una especie que "sabía nadar o, al menos, era capaz de superar a nado grandes masas de agua". Son palabras de Pablo Navarro, el paleontólogo de la Universidad de La Rioja que ha identificado 27 huellas de dinosaurios nadadores. Lo ha hecho en el yacimiento de Laguna de Cameros gracias al descubrimiento de uno de los vecinos, Jorge Tierno, de esta pequeña localidad de apenas 100 habitantes.

Hallazgo nuevas icnitas de dinosaurio en Laguna de Cameros. /
Universidad de La Rioja.
"No son las huellas habituales de los dinosaurios al caminar, que se pueden ver en La Rioja o en otros puntos del planeta", reconoce Navarro. Las diferencias estriban en la longitud de las icnitas, que varían entre los 8,5 y 29,2 centímetros, y sus dimensiones, que también varían en función de la postura y los movimientos de los animales al tocar el fondo del cauce del río. En concreto, algunas icnitas muestran que el animal pisó de manera casi vertical el terreno, otras revelan pisadas con una alta presión y escaso movimiento y un tercer grupo dejan evidencias de la planta y parte de los dedos.

Hallazgo nuevas icnitas de dinosaurio en Laguna de Cameros.
/ Universidad de La Rioja.
Dinosaurios no avianos (no voladores) y tridáctilos (tres dedos) que habitaron en los paisajes ahora de La Rioja hace 120 millones de años durante el Cretácico Inferior. Se da la circunstancia de que este yacimiento en Laguna de Cameros, de difícil acceso, registra marcas grandes y pequeñas. "Podrían corresponder a especies diferentes o dinosaurios adultos y jóvenes de una misma especie". Navarro asegura que no es la primera vez que se descubren huellas de dinosaurios nadadores en La Rioja. "Ya existen evidencias en el yacimiento de Virgen del Campo de Enciso, uno de los primeros en identificar estas huellas, de las que apenas existen diez yacimientos en el resto del mundo".

Explicación formación de huellas de dinosaurio. / Universidad de La Rioja.
Este paleontólogo también ha identificado en Igea huellas de terópodos (dinosaurios carnívoros de dos patas), capaces de correr a 45 km/h, una de las velocidades más altas registradas en una carrera de los dinosaurios. Precisamente, en Igea se ha encontrado el dinosaurio más completo en Europa, que recibe el nombre de 'Garra'.

cadenaser.com

Revelan las etapas de crecimiento de un titanosaurio que vivió hace 70 millones de años

Un equipo internacional, en el que participaron investigadores e investigadoras del CONICET, estudió la evolución de Uberabatitan ribeiroi

Reconstruccion de Uberabatitan ribeiroi en el predio del Museo dos Dinossauros
del Centro de Pesquisas Paleontologica L. I. Price, en Peirópolis, Uberaba.
 Gentileza: Agustín Martinelli
Un equipo internacional, en el que participaron investigadores e investigadoras del CONICET, publicó recientemente en la revista Historical Biology un trabajo que versa sobre la dinámica de crecimiento de Uberabatitan ribeiroi. Se trata de una especie de dinosaurio saurópodo que pertenece al grupo de los titanosaurios y vivió en el período Cretácico, hace aproximadamente 70 millones de años, y había sido descripto por los paleontólogos brasileños Ismar Carvalho y Leonardo Salgado en 2008. “Esta investigación permitió comprender, por primera vez, como crecía este dinosaurio. Estudiamos varios especímenes asignados a la especie mencionada. Realizamos secciones delgadas de los huesos del fémur, húmero y costillas para luego examinarlas bajo un microscopio petrográfico, lo que nos permitió observar en detalle su microanatomía”, comenta Guillermo Windholz, líder del equipo y científico del CONICET en el Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG, CONICET-UNRN).

Tal como explica el investigador, en la literatura paleohistológica se han descripto diferentes tipos de tejidos óseos basándose en el grado de ordenamiento de las fibras que conforman su matriz. Dichas fibras pueden presentar un alto grado de ordenamiento -relacionado con un crecimiento lento- o un bajo grado de ordenamiento -asociado con tasas de crecimiento rápidas- y una infinita gama de posibilidades intermedias. Asimismo, el tejido óseo puede ser interrumpido por la presencia de marcas de crecimiento. “Junto a mis colegas observamos la matriz ósea de las muestras e interpretamos que Uberabatitan ribeiroi, dinosaurio herbívoro, habría crecido de manera rápida e ininterrumpida durante sus primeras etapas de vida, y que en períodos más avanzados ese crecimiento se habría vuelto más lento e interrumpido. Al mismo tiempo, creemos que algunos de los individuos muestreados habrían alcanzado el tamaño adulto de aproximadamente unos 3,5 metros de altura, entre 15 y 20 metros de largo y de 12 a 16 toneladas, es decir que no habrían crecido más en caso de seguir viviendo, mientras que otros habrían muerto en plena etapa de crecimiento”, explica Windholz.

El científico del CONICET destacó que el grupo de los titanosaurios se caracteriza por una elevada tasa de remodelación ósea, esto significa que el proceso de reabsorción y formación de tejido nuevo fue mayor a la registrada en otros saurópodos. “Cabe aclarar que el tejido que se deposita cuando el hueso se está formando se lo conoce como primario. Con el tiempo, sufre un proceso de destrucción y formación de tejido nuevo, conocido como secundario. Puesto que las muestras que estudiamos presentan una elevada cantidad de tejido secundario, hemos notado que los huesos de esta especie y otros titanosaurios presentan una mayor tasa de remodelación ósea que otros dinosaurios saurópodos en etapas de la vida comparables, es decir igualmente longevos”.

Y continúa: “Los estudios paleohistológicos implican destruir material. En otras palabras, a la hora de seccionar los huesos se pierde una pequeña porción de los mismos, aunque en contraparte se gana mucha información. Además, la escasez de registros para algunas especies complica ejecutar este tipo de investigación, ya que en este contexto es importante destacar que muchas especies son conocidas por un único ejemplar”. En este sentido, añade: “Esta investigación aporta un pequeño grano de arena al cúmulo de conocimiento científico en paleontología de vertebrados. Conforme se vayan estudiando histológicamente más muestras, de diferentes individuos y distintas especies, se podrá ir desentrañando con mayor grado de resolución los diferentes aspectos paleobiológicos de los dinosaurios”, concluye Windholz.

Referencia bibliográfica:

G.J. Windholz, R. González, I.A. Cerda, F. Bellardini, J.C.G. Silva, T.S. Marinho, L.C.B. Ribeiro & A.G. Martinelli (2023) Osteohistology of Uberabatitan ribeiroi (Dinosauria, Sauropoda) provides insight into the life history of titanosaurs, Historical Biology.

DOI: https://doi.org/10.1080/08912963.2023.2253257

conicet.gov.ar