viernes, 6 de diciembre de 2024

Insectos fósiles apenas visibles hallados en Nueva Zelanda

Nuevos fósiles de insectos recién descubiertos en Nueva Zelanda son tan pequeños que apenas pueden ser vistos por el ojo humano, pero se han conservado de una manera “extraordinaria”.

Insectos fósiles apenas visibles hallados en Nueva Zelanda
(UNIVERSIDAD DE OTAGO / Europa Press).
Publicado en la revista Palaeobiodiversity and Palaeoenvironments, un nuevo estudio detalla el hallazgo de fósiles de insectos raros de mosca blanca en sedimentos de lagos de cráteres del Mioceno en el área volcánica de Dunedin, en la isla sur de Nueva Zelanda.

Las moscas blancas adultas son insectos diminutos de unos 3 mm de tamaño, más pequeños si son inmaduros. Los fósiles encontrados en esta investigación miden aproximadamente 1,5 mm por 1,25 mm y se han conservado en la posición en la que vivieron y murieron, adheridos a la parte inferior de una hoja fósil.

De color negro y con un cuerpo ovalado, tienen algunas similitudes con las moscas blancas actuales, como la forma y el color, pero se diferencian en que todos los segmentos del cuerpo están claramente definidos por suturas profundas.

El coautor Dr. Uwe Kaulfuss, de la Universidad de Gotinga en Alemania y ex becario postdoctoral en el Departamento de Geología de la Universidad de Otago, dijo en un comunicado: “Los fósiles de insectos adultos de mosca blanca no son infrecuentes, pero se necesitan circunstancias extraordinarias para que la pupa (la cáscara protectora de la que emerge el insecto) se fosilice”.

"Hace unos 15 millones de años, la hoja con la pupa debe haberse desprendido de un árbol, arrastrada por el viento hasta el pequeño lago y hundida hasta el fondo profundo del lago para ser cubierta por sedimentos y fosilizarse. Debe haber sucedido en rápida sucesión, ya que los diminutos fósiles de insectos están exquisitamente conservados.

“El nuevo género y especie descritos en nuestro estudio revela por primera vez que los insectos de mosca blanca eran un componente ecológico en los bosques antiguos de la Isla Sur”.

"El hecho de que todavía estén en posición de vida en la hoja es increíble y extremadamente raro. Estos pequeños fósiles son los primeros de su tipo que se encuentran en Nueva Zelanda y solo el tercer ejemplo de pupas fósiles de este tipo conocido a nivel mundial.

lavanguardia.com

Descubren un pequeño reptil marino del Triásico con costillas robustas y una cola musculosa

Un fósil excepcionalmente conservado revela una nueva especie de reptil marino del Triásico en China, aportando pistas sobre la evolución de los océanos prehistóricos.

Con solo 10 cm de longitud, este pequeño reptil del Triásico muestra adaptaciones
únicas para la vida en el agua. Ilustración artística. Foto: Dall-e/Christian Pérez
En un hallazgo que arroja nueva luz sobre la biodiversidad de los mares prehistóricos, un equipo de paleontólogos han identificado a Dianmeisaurus mutaensis, una especie de reptil marino que habitó los océanos de lo que hoy es China hace 245 millones de años. Este descubrimiento, realizado en un yacimiento de la Formación Guanling, destaca por su potencial para redefinir nuestra comprensión de la evolución y dispersión de los reptiles marinos durante el Triásico medio.

Un tesoro fósil en el sur de China

El espécimen de Dianmeisaurus mutaensis fue recuperado de un antiguo lago marino en la provincia de Yunnan, una región conocida por sus ricos yacimientos paleontológicos. Los restos, incrustados en piedra caliza micrítica de color gris oscuro, incluyen un esqueleto articulado casi completo. Este descubrimiento no solo preserva detalles anatómicos fascinantes, sino que también ofrece una ventana única al pasado, en un período en que los ecosistemas marinos del planeta se recuperaban tras la devastadora extinción masiva del Pérmico-Triásico.

El descubrimiento de Dianmeisaurus mutaensis aporta una nueva pieza al
rompecabezas de la evolución de los reptiles marinos del Triásico.
Fuente: doi: 10.1186/s13358-023-00292-4
Los paleontólogos utilizaron herramientas neumáticas y agujas de precisión para preparar cuidadosamente el fósil. Aunque el esqueleto fue dividido en dos partes durante su extracción, su estado de conservación permitió a los investigadores analizar características clave que lo distinguen de otras especies relacionadas.

Un reptil marino con peculiaridades únicas

La especie encontrada pertenece al grupo de los paquipleurosaurios, reptiles marinos de cuerpo delgado, cabezas pequeñas, cuellos largos y extremidades adaptadas para nadar. A pesar de su similitud con otros miembros de este grupo, el nuevo hallazgo muestra rasgos anatómicos distintivos que justificaron la creación de una nueva especie. Entre sus características más destacadas están las costillas dorsales robustas y más cortas que las primeras costillas sacras, así como una configuración única en las vértebras y las extremidades.

El análisis de su esqueleto indica que el espécimen encontrado era un individuo juvenil, con un tamaño corporal total de apenas 10 centímetros. Esto hace de Dianmeisaurus mutaensis una de las especies más pequeñas conocidas entre los paquipleurosaurios, lo que también plantea preguntas sobre su ciclo de vida y hábitos alimenticios.

El impacto en la clasificación de los reptiles marinos

El descubrimiento de Dianmeisaurus mutaensis no solo aporta una nueva especie al registro fósil, sino que también desafía hipótesis previas sobre la clasificación de los eosauropterigios, el grupo al que pertenecen los paquipleurosaurios. Durante décadas, los paleontólogos han debatido si ciertos subgrupos dentro de este clado son monofiléticos, es decir, si todos sus miembros comparten un ancestro común.

Cráneo de Dianmeisaurus mutaensis. Fuente: doi: 10.1186/s13358-023-00292-4
La investigación sugiere que la agrupación tradicional de los eosauropterigios podría necesitar una revisión. Los datos recopilados apuntan a que los paquipleurosaurios y otros grupos relacionados formaban clados más complejos y diversificados de lo que se pensaba. Esto subraya la importancia de seguir explorando los yacimientos del Triásico para desentrañar los patrones evolutivos de estos fascinantes reptiles marinos.

Un linaje con raíces en el este de Tetis

Uno de los hallazgos más significativos de esta investigación es la evidencia que apoya un origen en el este de Tetis para los paquipleurosaurios. Este antiguo océano tropical, que cubría gran parte del hemisferio oriental durante el Triásico, habría servido como un caldo de cultivo para la diversificación temprana de estos reptiles marinos. Dianmeisaurus mutaensis, junto con otras especies relacionadas descubiertas en la región, refuerzan la idea de que el este de Tetis fue un centro de radiación evolutiva para este grupo.

Sin embargo, la ausencia de fósiles más antiguos en otras partes del mundo sugiere que este patrón biogeográfico aún está incompleto. Los investigadores destacan la necesidad de encontrar más fósiles del Anisiense temprano, la primera etapa del Triásico medio, para confirmar esta hipótesis de dispersión.

Una instantánea de un ecosistema perdido

Además de los propios fósiles, el contexto geológico y paleoecológico de este hallazgo proporciona pistas sobre el mundo en que vivió Dianmeisaurus mutaensis. La Formación Guanling, famosa por sus Lagerstätten —yacimientos con una conservación excepcional de fósiles—, revela un ecosistema marino diverso y floreciente, donde los paquipleurosaurios coexistían con otros reptiles marinos, peces y organismos invertebrados.

Los paleontólogos sugieren que estos pequeños reptiles eran nadadores ágiles que probablemente se alimentaban de peces pequeños y crustáceos. Su diseño corporal, con extremidades en forma de aletas y colas largas y musculosas, les habría permitido moverse con rapidez en aguas poco profundas, evitando a depredadores más grandes.

El descubrimiento de Dianmeisaurus mutaensis no solo amplía nuestro conocimiento de los reptiles marinos del Triásico, sino que también ilustra cómo los fósiles pueden reescribir capítulos completos de la historia de la vida en la Tierra. Cada nuevo hallazgo nos acerca más a entender cómo los ecosistemas marinos se recuperaron tras la mayor extinción en masa de la historia y cómo la vida pudo diversificarse y prosperar en un planeta cambiante.

Este hallazgo, descrito en un artículo publicado en la Swiss Journal of Palaeontology, es un recordatorio del poder de la paleontología para desenterrar las piezas de nuestro pasado colectivo. Mientras los investigadores continúan explorando las riquezas fósiles de lugares como la Formación Guanling, queda claro que los mares del Triásico aún guardan muchos secretos por descubrir.

Referencias:

Hu, YW., Li, Q. & Liu, J. A new pachypleurosaur (Reptilia: Sauropterygia) from the Middle Triassic of southwestern China and its phylogenetic and biogeographic implications. Swiss J Palaeontol 143, 1 (2024). doi: 10.1186/s13358-023-00292-4

muyinteresante.com

Vive! Burgos 06.11.2024| Trabajo, XX Aniversario Fundación Dinosaurios, Artemisa, Vive Acción Soc...

Vive! Burgos con María Cristóbal hablamos de las ofertas laborales con Rebeca Martín, el XX Aniversario de la Fundación Dinosaurios con Fidel Torcida y Vive! Acción Social con Mari Cruz Santamaría, voluntaria del Grupo de Intervención en Emergencias Sociales del Colegio de Trabajo Social de Burgos. Además, con Eneka Moreno Artemisa y el informe Minguito.

Con Fidel Torcida, del minuto 17:45 al 26:58.

viveradio.es

jueves, 5 de diciembre de 2024

HORARIO DEL MUSEO DE DINOSAURIOS EN EL PUENTE DE LA CONSTITUCIÓN 2024

El Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos) estará abierto todos los días del Puente de la Constitución.

Foto: Casa Rural Sixto.
HORARIO:

VIERNES, 6 DE DICIEMBRE: DE 10:30 A 14:30 H.

SÁBADO, 7 DE DICIEMBRE: DE 10:30 A 14:10 H. Y DE 17:00 A 20:00 H.

DOMINGO, 8 DE DICIEMBRE: DE 10:30 A 14:30 H.

LUNES, 9 DE DICIEMBRE: CERRADO.

RESTO DE LA SEMANA: HORARIO HABITUAL.

¡OS ESPERAMOS!

martes, 3 de diciembre de 2024

DINOCESTA DE NAVIDAD 2024-2025 DEL MUSEO DE DINOSAURIOS

Desde el viernes 6 de diciembre de 2024 y hasta el 5 de enero de 2025 si visitas el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos) puedes llevarte una estupenda cesta con artículos de nuestra tienda.






















¡Os esperamos!

jueves, 28 de noviembre de 2024

Ganadores del XVI Concurso Internacional de Ilustraciones Científicas de Dinosaurios 2024

¡Ya conocemos los ganadores de esta nueva edición!

La Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León junto con el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes organizaron conjuntamente el XVI Concurso Internacional de Ilustraciones Científicas de Dinosaurios 2024 a finales del mes de abril de este año.

El tema principal del concurso son las ilustraciones sobre dinosaurios, que pueden representar reconstrucciones de los animales en vida (locomoción, reproducción, alimentación, etc.), situaciones de conducta (caza, lucha, grupos familiares, manadas y otros), en su medio, de los fósiles originales y de los ecosistemas que ocuparon. Otros grupos de seres vivos ilustrados han sido tortugas, reptiles marinos y pterosaurios, además de documentarse la vegetación y los paisajes característicos del Mesozoico.

Es el único concurso de estas características que se celebra en España y de los pocos que existen a nivel mundial. Su calidad está basada en el jurado que valora las obras presentadas; en esta ocasión ha estado formado por un equipo de 6 especialistas de distintas nacionalidades:

- Mark Witton (Reino Unido) y Robert Nicholls (Reino Unido), paleoilustradores.

- Angélica Torices Hernández (España), Leonardo Salgado (Argentina) e Ignacio Díaz Martínez (España). Paleontólogos especializados en dinosaurios.

- Diego Montero Huerta, miembro del Comité científico del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (España).

En esta decimosexta edición se han seleccionado un total de 42 ilustraciones (el jurado escogió finalmente 32 de ellas) de 23 paleoilustradores de América del Norte y América del Sur (Brasil, Colombia, Chile y México), Europa (España, Alemania y Ucrania) y Asia (Vietnam e Irán). El concurso está consolidado como referencia internacional para artistas de la paleontología.

Puedes ver todas las obras seleccionadas en este Blog de la Fundación Dinosaurios CyL (parte derecha del blog) titulado "Trabajos seleccionados XVI Concurso Internacional de Ilustraciones Científicas de Dinosaurios 2024" (o cliqueando en este enlace). Y de manera presencial en la Exposición que se expondrá en diciembre en el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos) hasta el mes de marzo de 2025.

Los premios están financiados por la Fundación Dinosaurios CyL y por la empresa salense Hernáiz Construcciones Hercam, S.L. Los premios otorgados han sido los siguientes:

PRIMER PREMIO:

"Buriolestes Fight". Autor: Márcio Luiz de Castro (Brasil).

La ilustración muestra a dos machos de Buriolestes schultzi peleando por el territorio durante el período Triásico en la Formación Santa María en el sur de Brasil. 

Técnica: Escena creada en 3D, utilizando los programas Zbrush, Blender 3D y Adobe Photoshop. 

SEGUNDO PREMIO:

"Tyrannosaurus rex vs Triceratops". Mohamad Haghani (Irán).

Un Tyrannosaurus rex cazando un Triceratops. Termina mordiendo la garganta del triceratops.

Técnica: Arte digital, mezcla de técnicas de Zbrush y photoshop.


PREMIO TIERRA DE DINOSAURIOS:

“Polacanthus de Vallazmorra”. Autor: Adrián Blázquez Riola (España).

Reconstrucción del yacimiento de Vallazmorra en Santo Domingo de Silos (Burgos), trabajado durante la campaña de excavación de este año 2024 por el equipo excavadores de Salas de los Infantes. La obra representa a un solitario nodosaurido, similar a Polacanthus, vagando por un paraje pantanoso de troncos caídos y escasos helechos. Al fondo de la escena un pequeño grupo de grandes iguanodóntidos de altas espinas, similares a Morelladon, buscan una orilla donde beber agua. Dedicado a ese equipo de excavadores que ama las tierras de Burgos todos los veranos.

Técnica artística: Photoshop con tableta gráfica.

ACCÉSIT:

“Daspletosaurus”. Autor: Sergey Krasovskiy (Ucrania).

Una ilustración con la diversidad del bioma del Cretácico Superior de Norteamérica: Daspletosaurus (en el centro), Hadrosáurido (Corythosaurus, a la derecha en el fondo), Champsosaurus (abajo a la derecha), Ceratops (centrosaurio, a la izquierda en el fondo), Troodrntid (abajo a la izquierda).

Por último, nos gustaría agradecer a todos los artistas que han participado en esta decimosexta edición con sus maravillosas ilustraciones. ¡Os esperamos el próximo año!

También cómo no, a la empresa Hernáiz Construcciones Hercam, S.L. por colaborar un año más en este concurso tan especial.

Las heces y vómitos de los dinosaurios muestran cómo se apoderaron del mundo

El estudio de centenares de restos fecales y estomacales fosilizados permite descubrir quién se comía a quién hace 200 millones de años

La imagen muestra un coprolito o hez fosilizada de un 'Smok wawelski' ante la 
reconstrucción de este arcosaurio que trituraba huesos hace más de 210 millones
de años como hacen las hienas hoy. Grzegorz Niedzwiedzki.

Tras años acumulándolos, un grupo de científicos ha estudiado de cerca centenares de heces, vómitos y restos estomacales de los tiempos en los que aparecieron los dinosaurios y dominaron el planeta. Su forma y su contenido, a veces insectos o peces aún por digerir, les ha permitido responder a una pregunta clave para saber cómo eran aquellos ecosistemas: quién se come a quién. La respuesta, que acaban de publicar en la revista Nature, puede explicar uno de los mayores misterios de la vida sobre este planeta: cómo unos animales pequeños y escasos en origen, ascendieron hasta la cúspide, diversificándose extraordinariamente en tamaños y formas, ocupando casi todos los nichos ecológicos, hasta el punto de que solo un asteroide pudo expulsarlos del trono tras millones de años de dominio.

Se sabe tanto del fin de los dinosaurios, como poco de sus inicios. Según el registro fósil, aparecieron hace unos 230 millones de años en la porción sur de Pangea, el supercontinente en el que entonces estaban agrupadas las masas terrestres. Los restos más antiguos se han encontrado en lo que hoy son Argentina y Brasil. Hace una década se halló otro, el Nyasasaurus parringtoni, en la actual Tanzania, aún más antiguo. Pero tanto el país africano como los dos americanos estaban entonces en la región meridional de Pangea, así que no invalida la idea de que venían del sur. Aquellos primeros saurópsidos eran pequeños, no más grandes que un perro, y, como dejó escrito el paleontólogo de la Universidad de Brístol (Reino Unido), Michael Benton, fueron “insignificantes” durante mucho tiempo, tanto en número, como en dominio del espacio ecológico. Sin embargo, hace unos 200 millones de años, en los inicios del periodo Jurásico, ya representaban hasta el 90% de los animales del planeta. Hay muchas teorías sobre cómo conquistaron la Tierra, pero casi todas apuntan a dos ideas: o contaban con una serie de innovaciones y adaptaciones que les hicieron superar al resto o un factor externo —como un cambio climático— eliminó su competencia. El nuevo trabajo usa un enfoque original y novedoso para despejar dudas: el análisis de las heces (coprolitos), los vómitos (regurgitalitos) y restos estomacales (cololitos), que, agrupados, se conocen por el aséptico nombre de bromalitos (comida petrificada).

Hace años dos investigadores del Centro de Biología Evolutiva de la Universidad de Uppsala (Suecia), Martin Qvarnström y Grzegorz Niedźwiedzki, realizaron un estudio piloto con heces fosilizadas. “Nos dimos cuenta del enorme potencial de los coprolitos para reconstruir las redes alimentarias del pasado. El proyecto ha crecido y crecido, dando como resultado este modelo sobre el surgimiento de los dinosaurios”, cuenta Qvarnström, primer autor del nuevo estudio, en un correo. “El material de investigación se recopiló durante 25 años; nos llevó muchos años reunirlo en una imagen coherente”, destaca Niedźwiedzki en una nota de la universidad sueca. Usando sofisticados sistemas de imagen como la microtomografía sincrotrón, pudieron no solo analizar, sino también ver qué había en los coprolitos. Han encontrado restos de distintos animales, de peces casi enteros o de artrópodos, como unos escarabajos, completos. También huesos con marcas de dentelladas o fragmentos de cráneos. No solo se fijaron en su contenido, también les interesaba la forma de la caca.

Entre los centenares de bromalitos, destacan estos regurgitalitos de un 'silesaurus' en los que
descubrieron escarabajos enteros. 
Grzegorz Niedzwiedzki (Qvarnström et al./Nature)
“Debemos utilizar sus formas, tamaños y contenidos para entender quién los produjo y qué comieron sus productores”, explica Qvarnström. “Al hacerlo, podemos reconstruir la estructura de los ecosistemas del pasado, paso a paso, y finalmente reconstruir redes tróficas completas, ¡un trabajo tedioso, pero fascinante!”, detalla. “Las formas pueden decirnos algo sobre el animal que produjo las heces. Por ejemplo, los tiburones y muchos peces tienen un intestino en espiral y producen excrementos con forma de espiral”, completa.

Los investigadores han analizado más de 500 bromalitos recuperados de la llamada cuenca polaca, región de la zona nororiental de Pangea, en lo que hoy es Polonia. Desempolvados de cinco estratos diferentes del registro fósil, les han permitido reconstruir las redes alimenticias en cinco momentos distintos, desde el Triásico Medio (hace unos 230 millones de años) al inicio del Jurásico (hace unos 200 millones de años). Es en ese lapso de 30 millones de años en el que aparecen los dinosaurios y acabaron por dominar no solo la región, sino todo el planeta.

En el primero de los estratos encontraron una gran diversidad de tipos de comida ingerida y hasta parásitos intestinales, pero destacan los restos de coníferas. Del análisis de las heces del segundo de los estadios, solo encontraron un posible dinosaurio que creen sería del género silesaurus, considerado más un precursor que un dinosaurio en sí. Pero en los bromalitos del último y más reciente estrato, ya en el Jurásico, todo ha cambiado. La diversidad de contenidos es diferente, y las variedades son radicalmente distintas, abundando restos de cícadas (emparentadas con las palmeras), helechos y de especies emparentadas con el ginkgo, todas ellas indicadoras de que el clima y el entorno habían cambiado. Además, encontraron coprolitos de gran tamaño y los de nuevos depredadores.

“Aparecen bromalitos más grandes que contienen cosas nuevas, lo que respalda la idea de que los dinosaurios exploraron nuevos nichos y se adaptaron a condiciones ambientales cambiantes de una manera que los animales previamente especializados no pudieron”, sostiene Qvarnström. Y desaparecen los restos de otros grupos de animales. Por ejemplo, el mayor y más abundante herbívoro en la región y en muchas otras partes del planeta eran el dicinodonte que, junto a los etosuarios, representan la inmensa mayoría de la biomasa herbívora. Su dieta era muy diferente de la de los primeros dinosaurios herbívoros, los sauropodomorfos, lo que no les ayudó a evitar su desaparición del registro fósil en el último estadio, siendo los más abundantes en los primeros.

Reconstrucción artística de dinosaurios sauropodomorfos herbívoros que se alimentaban de helechos
 en el ecosistema del Jurásico Temprano de Soltykow, en la actual Polonia. 
Marcin Ambrozik
El modelo que proponen los autores en las conclusiones de su trabajo es muy elegante y convincente: tras la gran extinción masiva del Pérmico al Triásico (aún mayor que la que se llevaría por delante a los dinosaurios), la vida tardó millones de años en recuperarse. Cuando lo hizo ya estaba ahí un tipo de animal nuevo, primero pequeño y omnívoro. Al final del Triásico, los herbívoros dominantes van cediendo el sitio a los dinosaurios también herbívoros. Una serie de fluctuaciones climáticas alteraron la flora y todo el entorno, lo que facilitó la diversificación y crecimeinto en tamaño. En la parte final del proceso, la enorme disponibilidad de grandes consumidores primarios espoléo el desarrollo de los secundarios, los carnívoros gigantes.

Pero, ¿qué pasó? ¿Los dinosaurios llegaron con innovaciones, como un sistema respiratorio más eficiente o su capacidad para cargar su peso sobre las patas traseras, que les daban ventaja? ¿O, como sostienen otros, un factor externo eliminó a los competidores y les favoreció a ellos? Las heces no tienen la respuesta. Pero, apoyados en otros elementos del registro fósil, como los propios huesos de los animales, restos de flora y otros marcadores del ambiente de entonces, parece que todo apunta a que el clima, cambios en el clima, quizá producidos por el vulcanismo provocado por los inicios del resquebrajamiento de Pangea, eliminó a la mayor parte de la competencia.

El investigador del Instituto de Geociencias de la Universidad Complutense y el CSIC, José López Gómez, recuerda que la extinción que marca la frontera entre el Triásico y el Jurásico “fue, muy posiblemente, clave para el desarrollo definitivo de los dinosaurios, ya que pudieron ocupar los espacios que otros dejaron”. Autor de un libro sobre la extinción masiva anterior (La vida al borde del abismo, editada por CSIC-Catarata), López Gómez detalla su argumento: “La extinción fue necesaria para su ascenso, porque se eliminaron competidores”. De estos reptiles solo sobrevivió el cocodrilo. “Pero ni este ni los mamíferos, que también habían comenzado su andadura en el Triásico Superior, pudieron responder como lo hicieron los dinosaurios a las alteraciones que se habían producido en los ecosistemas tras la extinción del Triásico al Jurásico”, completa el investigador, que no ha intervenido en el estudio de Nature.

El paleontólogo británico Michael Benton reconoce la innovación que han supuesto los coprolitos para estudiar esta porción del pasado. Pero también destaca los resultados que han obtenido al analizarlos. “El estudio muestra la sutil interacción con el clima, principalmente árido, y finalmente húmedo, y cómo afectó principalmente a las plantas dominantes, lo que a su vez dio oportunidades para nuevos herbívoros en ciertos puntos”, dice Benton en un correo. Para él, la secuencia sucedida en la cuenca polaca, respalda lo sucedido en otro momento en lo que hoy es América del Sur: “Las faunas iniciales de dinosaurios se expandieron sustancialmente, pero fue necesaria la extinción masiva de finales del Triásico para poner en marcha los pasos finales del reemplazo: la desaparición de carnívoros no dinosaurios y la expansión de carnívoros dinosaurios más grandes”.

Para Lawrence Tanner, director del Centro para el Estudio del Cambio Ambiental del Le Moyne College (Estados Unidos), el hallazgo clave es que “los dinosaurios reemplazaron a los arcosaurios no dinosaurios en una serie de etapas, no todas a la vez”. Y añade: “Hubo una pérdida importante de los otros grupos en la extinción del final del Triásico final, pero también hubo una gran rotación desde el Noriense tardío hasta el Rhaetiense temprano [las dos edades finales del periodo Triásico], y cambios más graduales en etapas anteriores”. Pero Tanner también plantea la mayor limitación del trabajo: “Los autores infieren que los cambios climáticos y de vegetación impulsaron etapas clave de la diversificación de los dinosaurios en la cuenca polaca. Pero ¿vemos las mismas transiciones evolutivas al mismo tiempo en otras cuencas?” Será la siguiente pregunta a responder.

elpais.com