jueves, 15 de junio de 2017

Presentan en La Plata al “eslabón perdido” entre aves y dinosaurios

UN HALLAZGO QUE LLENA UNA BRECHA EVOLUTIVA

El científico argentino que participó en el descubrimiento del Teleocrater disertará hoy en el Museo

Durante décadas, los científicos pensaron que los primeros parientes de los dinosaurios tenían un tamaño relativamente pequeño y caminaban en dos patas, como los actuales pájaros. Pero en abril pasado, la publicación de un hallazgo en torno a un fósil de 245 millones de años probó que no era así. Uno de los autores de ese descubrimiento, el palentólogo argentino Martín Ezcurra, visitará hoy el Museo de Ciencias Naturales de La Plata para compartir los detalles de ese trabajo que vino a llenar una brecha en la historia de la evolución.

Investigador del CONICET en el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, el doctor Martín Ezcurra participó del estudio internacional publicado en la prestigiosa revista Nature que dio cuenta del hallazgo del Teleocrater rhadinus. “Se trata del miembro más antiguo del linaje de los dinosaurios y un descubrimiento que plantea una nueva hipótesis acerca de su origen y evolución temprana; de ahi el interés para la comunidad científica y el público en general”, señalaron los organizadores del evento, previsto para las 11:30 en el auditorio de la Facultad.


El “Teleocrater rhadinus” era un plantígrado de tres metros de largo; que caminaba en cuatro patas, del que se encontró una articulación ancestral del tobillo compartida por cocodrilos y aves, la que cambia un viejo paradigma científico sobre el origen de los dinosaurios.

“Esa articulación del tobillo se usó durante muchos años para diferenciar dos grupos principales: el linaje de los cocodrilos y el linaje de las aves. Nosotros, mostrando que este tipo de articulación ancestral es tanto para cocodrilos como para aves, cambiamos un paradigma de hace más de 50 años. El hallazgo obliga a revisar ahora en qué momento se da la transición entre la articulación cocodrileana y la articulación que tienen las aves hoy”, comentó.

“La evidencia que pudimos colectar en Tanzania en 2015 nos ayudó a conocer cómo era la morfología de este nuevo animal, aunque (el científico británico Alan) Charig tenía mucha evidencia disponible y ya en 1956 era considerado un animal muy novedoso y único dentro de los que se conocían”, relató Ezcurra.

No obstante, “nuestro trabajo fue casi empezar de cero teniendo en cuenta lo que había hecho Charig, que es uno de los autores del trabajo que se publica 20 años después de su muerte, para ponerlo a Teleocrater en el contexto actual, incorporar la nueva información y utilizar las técnicas modernas para poder dilucidar con quiénes estaba emparentado y su relevancia dentro del origen de los dinosaurios”, comentó el investigador del CONICET.

Para la investigación, Ezcurra estuvo en India, Rusia y Alemania -donde está el otro ejemplar de los Alphanosaurios-, y vio el fémur hallado en 1933 entre otros fósiles originales de Teleocrater que estudió Charig.

miércoles, 14 de junio de 2017

Hallan más restos de dinosaurios en Morella que podrían ser de una especie nueva

Paleontólogos han encontrado nuevos restos de dinosaurio en el yacimiento del Mas de Romeu, en la localidad castellonense de Morella, en "muy buen estado de conservación". 

Recreación del Morellanodón, cuya existencia en la Península Ibérica hace más
 de 125 millones de años, se constató en 2015.
Estos fósiles pertenecen a un dinosaurio de la familia de los saurópodos de unos 20 metros de largo desde la cabeza hasta la cola, un animal que alcanzaría unos ocho metros de altura. 

Los expertos, que han encontrado un total de 80 huesos, calculan que los restos tienen 125 millones de años de antigüedad. Con este hallazgo, el yacimiento del Mas de Romeu se convierte en uno de los más importantes de Europa por la cantidad de restos y por su estado de conservación, según ha informado el Ayuntamiento de Morella en un comunicado. 

El paleontólogo morellano Jose Miguel Gasulla ha destacado que han encontrado "restos muy interesantes que permiten ver y comparar todos los restos de la comarca y ver las similitudes y diferencias de la vida en esta zona". 

"Podría tratarse de una especie nueva, aunque no está confirmado y falta profundizar en el estudio de estos restos", ha precisado. El experto ha apuntado que el dinosaurio "tiene 125 millones de años, edad muy similar a todos los restos que se han encontrado en la zona". "El hallazgo pertenece al Cretácico inferior, más concretamente al Barremiense superior", ha añadido. 

Los huesos de este hallazgo se podrán quedar en Morella para seguir trabajando con ellos. Así, fruto de este hallazgo, se acelerarán los plazos y trabajos necesarios para habilitar un espacio donde los expertos puedan continuar su trabajo en Morella y no tengan que desplazarse a otros laboratorios o emplazamientos. 

Más cosas en campañas futuras 

Es la segunda campaña que se realiza en este yacimiento. Durante el año pasado encontraron restos más deteriorados que en la presente. Así, Gasulla ha dicho que están "perfilando los fémures y los demás hallazgos que han aparecido y no estamos buscando más adentro". De este modo, el paleontólogo cree que "aún no está agotado el yacimiento y que se pueden encontrar más cosas en campañas futuras". 

El alcalde de Morella, Rhamsés Ripollés, ha manifestado que este hallazgo "muestra, una vez más, el patrimonio paleontológico de Morella, que tiene mucho potencial y quedan muchas cosas por encontrar". 

Estas excavaciones son financiadas por el Ayuntamiento de Morella y, además, colabora la empresa Vega del Moll que les deja herramientas y material para realizar las diferentes tareas. El alcalde ha querido agradecer "a los paleontólogos, al equipo de excavación y a los propietarios de los terrenos su colaboración e implicación en el proyecto".

Así fue el nipponosaurio japonés, según la ciencia

Esqueleto del dinosaurio japonés, conservado en la provincia de Hokkaido 
(Foto: Universidad de Hokkaido).
El Nipponosaurus sachalinensis -un polémico hadrosauroideo cuyo esqueleto fosilizado fue desenterrado en el sur de Sakhalin en 1934- ha sido reanalizado por una equipo de la Universidad Imperial de Hokkaido, Japón, probando que es un taxón válido entre los Lambeosaurinae.

El documento publicado en la revista Historical Biology señala que ello se pudo determinar gracias a la identificación de “caracteres únicos dentro de los Lambeosaurinae (presencia de un proceso anterodorsal surangular masivo, presencia de un estante lateral del dentario y un cúbito relativamente corto), que son independientes de la ontogenia”.

Nipponosaurus fue un dinosaurio herbívoro del período cretáceo tardío, fue nombrado así en 1936 por el profesor Takumi Nagao de Hokkaido, empleando la palabra japonesa para Japón (Nippon) en su nombre. Fue el primer estudio de dinosaurios en la nación asiática.

Ya en 2004, un reanálisis del dinosaurio realizado por un estudiante graduado de la Universidad de Hokkaido cuestionaba si el Nipponosaurus tenía un estatus taxonómico independiente, hallando que el espécimen estudiado era juvenil y que de haber madurado hubiera ostentado en su osamenta las características distintivas de su especie.

Los autores de la reciente investigación analizaron la etapa de desarrollo del Nipponosaurus diseccionando tres huesos fosilizados (un fémur, una costilla y un cheurón, que es una de las vértebras en la cola). Encontraron que la orientación de los canales vasculares en el hueso del muslo cambia de reticular en la corteza interna a laminar en la corteza externa. También descubrieron que el número de líneas que indican crecimiento detenido, similar a los anillos de crecimiento en un árbol, se limita a dos en todos los huesos. Ambas características muestran que Nipponosaurus hallado y estudiado era juvenil y que aún no alcanzaba la madurez sexual.

Comparando los huesos de Nipponosaurus y otros hadrosauriodeos estudiados en sus diferentes etapas de desarrollo, el equipo descubrió las características únicas dentro de los huesos de Nipponosaurus que no variarían en su desarrollo (amplia estructura en forma de estante en la mandíbula inferior, un proceso coronoide que se extiende verticalmente desde la estructura en forma de estante y unas patas delanteras extremadamente cortas). Este hallazgo llevó a la conclusión de que el Nipponosaurus es de hecho un taxón válido.

Los investigadores concluyeron que Nipponosaurus es un hadrosaurio más primitivo de lo que se pensaba y que estaba relacionado con el hadrosaurio Blasisaurus y Arenysaurus de Europa, lo que indica que Nipponosaurus es una de las especies de dinosaurios que emigraron de Europa y no de Norteamérica al Lejano Oriente.

“Más de un centenar de los 350 caracteres utilizados para determinar la posición filogenética de Nipponosaurus son caracteres ontogenéticamente variables basados en las diferentes etapas ontogénicas de Hypacrosaurus stebingeri”.

"Tenemos el objetivo de descubrir cómo diversos dinosaurios habitaban las zonas costeras de Asia oriental", dice Ryuji Takasaki.

martes, 13 de junio de 2017

Descubren fósiles completos de 145 y 66 millones de años

El hallazgo reveló un esqueleto completo de cocodrilo y huesos de seis dinosaurios en noreste de China

Foto: Captura
Changchun, China.- Un equipo de paleontólogos ha desenterrado en la provincia nororiental china de Jilin fósiles de un cocodrilo completo y huesos de al menos seis dinosaurios del Cretácico, de hace entre 145 y 66 millones de años.

Tras un año de preparativos, paleontólogos de la Academia de Ciencias de China y un centro local de fósiles empezaron la excavación a finales de mayo, tras el descubrimiento en mayo de 2016 de fósiles de dinosaurios en la montaña de Longshan, en la ciudad de Yanji.

Foto: Temática
El 1 de junio se desenterró un fósil de cocodrilo de 1,5 metros de largo, bien preservado de la cabeza a la cola y con la piel transparente, lo que es bastante raro entre los descubrimientos de la capa cretácica en China.
"Los cocodrilos convivieron con los dinosaurios, lo que significa que posiblemente haya más fósiles enterrados", dijo el investigador del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología Jin Changzhu.
Foto: Spanish.people.com
Los paleontólogos también descubrieron un gran cantidad de dientes, huesos de brazo, pelvis y costillas de al menos seis dinosaurios, entre ellos carnosaurios, iguanodones y ceratópsidos, de los cuales la mayor parte se encuentran en buen estado. También se hallaron fósiles de tortuga cretácica y madera petrificada.

Según Sun Ge, curador del Museo Paleontológico de Liaoning, se ha identificado a Yanji como el yacimiento de fósiles de dinosaurios cretácicos más oriental de China, y los descubrimientos recientes han enriquecido la comprensión y la investigación de sus fósiles.

Continúa estudio del asteroide que extinguió a dinosaurios

El cráter de Chicxulub, ubicado en tierras costeras de Yucatán.
Foto La Jornada / Archivo
Ciudad de México. Científicos estudian nuevos materiales del cráter de 200 kilómetros que dejó el impacto del asteroide que acabó con los dinosaurios y el 75 por ciento de las especies.

En la actualidad, expertos de todo el mundo, incluido México, estudian las rocas que obtuvieron en la expedición 364, realizada en octubre pasado.

El investigador Jaime Urrutia Fucugauchi del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señaló que el cráter está cubierto por casi un kilómetro de roca en la parte central, por lo que fue necesario realizar núcleos, es decir, muestras de recuperación a través de perforaciones.

“Esto tiene costos altos. Los métodos que se usan son los mismos que en la industria petrolera. Hemos estado realizando varios programas de perforación, llevamos 13 pozos y tenemos más de seis mil metros de núcleos para estudio que hemos compartido con los grupos en otros países”.

Los investigares aseguraron que el cráter se denomina multianillado, ya que su huella en la tierra se compone por estructuras parecidas a anillos concéntricos, uno de ellos similar a una cadena montañosa que recibe el nombre de anillo de picos.

Jaime Urrutia relató a la Agencia Informativa Conacyt, que el objetivo de la expedición será descubrir de qué están hechas las rocas del anillo de picos.

“Eso es lo que pasa siempre que uno contesta una pregunta: se abre otra. Ahora estamos tratando de buscar una explicación a por qué lo que uno esperaría que sea una montaña en la parte central, como es la forma en que se levantaría un pico, tiene en realidad una forma circular”.

"Uno podría decir que habrá una irregularidad de la forma del terreno, o de la forma en que se levantó, pero viendo la forma de las estructuras tanto en el cráter Chicxulub como en el cráter de la luna, claramente se ve que es una forma fundamental del proceso, no es casualidad”, enfatizó.

Por su parte, la investigadora Ligia Pérez Cruz, aseguró que otro de los objetivos al estudiar el material de las rocas del cráter de Chicxulub será estimar el tiempo en que se recuperó la vida después del impacto del asteroide.

Cómo el acelerador de partículas puede ayudar a desenterrar los secretos de la caca prehistórica

Coprolito de Carolina del Sur. Wikimedia Commons
El estudio de un animal del pasado pasa por un análisis exhaustivo de todo su organismo, incluyendo las heces fosilizadas. También llamados coprolitos, los trabajos sobre la “caca prehistórica” estaban limitados hasta ahora. Un nuevo enfoque podría desenterrar sus secretos a través del acelerador de partículas.

Para ser más exactos, los investigadores han acudido a un acelerador de partículas de sincrotón con el fin de averiguar los datos que esconde cada una de las capas que conforman las heces fosilizadas de hace millones de años.

El estudio, realizado por paleontólogos de la Universidad de Uppsala, documenta un nuevo método para examinar los tesoros escondidos dentro de los coprolitos sin destruir las muestras. Un gran avance, ya que estas heces fosilizadas contienen mucha información debido a su química rica en fosfatos. De hecho, esta “caca del pasado” puede preservar muchos especímenes extremadamente delicados, tales como músculos, tejidos blandos, cabello o parásitos.

El coprolito que se cree que proviene de un pez. Qvarnström et al, 
Sci. Reports (2017)
Sin embargo, el problema que tenían los investigadores era el método. El acceso a cada “pieza” significaba cortar el fósil en rodajas finas para luego examinarlo bajo el microscopio. El proceso no sólo destruía parte del fósil, también hacía imposible revelar todos los detalles de su interior. 

Según explica Martin Qvarnström, autor principal del estudio, su equipo comenzó a buscar otras alternativas. Tomaron un par de coprolitos de hace 230 millones de años (Edad triásica) y los llevaron a las instalaciones del sincrotrón en Grenoble para echar un vistazo en su interior.

Mediante la tomografía de sincrotón recogieron imágenes del contenido en tres dimensiones de forma no destructiva. ¿Cómo? En esencia, el acelerador de partículas golpeó el coprolito con rayos X miles de veces más potentes que una tomografía computarizada. Esto permitió a los investigadores construir un modelo 3D increíblemente detallado del interior del fósil.

En este coprolito encontraron muestras de escarabajos. Qvarnström et al, 
Sci. Reports (2017)
El experimento fue un éxito. En uno de los coprolitos encontraron los restos de tres especies de escarabajos, incluyendo dos casos con ala y una parte de una pierna. El otro espécimen contenía conchas de almejas trituradas y partes de un pez. Por tanto, los investigadores creen que la pieza de excremento proviene de un gran pez cuyo fósil se encontró cerca del coprolito. Según Qvarnström:

Hasta ahora sólo hemos visto la punta del iceberg. El siguiente paso será analizar todos los tipos de coprolitos de la misma localidad fósil a fin de averiguar quién comió qué (o a quién) y entender las interacciones dentro del ecosistema.

Una técnica que podría ayudar a los coprolitos a ocupar un lugar central en la paleontología de la misma forma que hoy lo hacen las huellas de fósiles de dinosaurios. [Nature vía Smithsonian]

sábado, 10 de junio de 2017

El secreto mejor guardado de los dinosaurios está en la Patagonia

Un grupo de paleontólogos argentinos realizó un hallazgo que puede cambiar la forma de concebir a estos gigantes.

CC BY-SA 2.0 / Julian Johnson / Gorgosaurus
Los dinosaurios fueron enormes reptiles que habitaron nuestro planeta hace millones de años.  Fue el único animal vertebrado que logró grandes dimensiones, una característica que todavía es una incógnita para el mundo científico, que desconoce en qué momento se dio el gigantismo. Pero hoy un grupo de investigadores argentinos parece estar más cerca que nunca de descifrar este enigma.

La clave para entender esta evolución se encuentra en el hallazgo de una serie de fósiles: 30 huevos, un bebé y un ejemplar juvenil de un dinosaurio herbívoro primitivo que vivió aproximadamente hace 200 millones de años en la Patagonia.

Estos restos fueron hallados por un equipo de paleontólogos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, el CONICET de Argentina, y el Museo Paleontológico Egidio Feruglio en Trelew, Chubut.

Diego Pol, paleontólogo especialista en vertebrados e investigador de este grupo, explicó a Sputnik cómo comenzó este hallazgo. "El proyecto surgió hace unos 15 años. La idea era explorar una localidad en el sur de la Patagonia, en la provincia de Santa Cruz. Después de varios años explorando la región encontramos restos de dinosaurios, huevos completos y fragmentados. Dentro de algunos había restos de embriones, de pequeños dinosaurios que por alguna razón quedaron sepultados generando las condiciones para que comience el proceso de fosilización", dijo.

El paleontólogo argentino agregó que lo importante de tener este tipo de restos en diferentes etapas de la vida del dinosaurio es que permiten conocer en qué momento pudieron desarrollar un tamaño gigante, que sobrepasó a todo animal terrestre. 
"Entender el gigantismo requiere saber cómo crecían estos animales, su velocidad de crecimiento. Para eso necesitamos tener diferentes estadios del crecimiento en la vida de la especie. Acceder a fósiles que nos permiten saber cómo era cuando eran pichones, jóvenes, y adultos es un paso fundamental. Conocer cómo eran los embriones dentro del huevo completa la historia de vida de la especie de este dinosaurio", indicó. 
Por primera vez todos estos fósiles únicos e inusuales viajaron desde Argentina hasta la Instalación Europea de Radiación Sincrotrón, en Grenoble, Francia, para ser estudiados. En este centro se encuentra la tecnología necesaria para realizar un tipo de análisis más preciso.
"Los fósiles son especímenes únicos con chances muy bajas de preservación. En Francia los estudiamos con un aparato que se llama sincrotrón, un acelerador de partículas que genera rayos X de una alta energía para ver el interior de los fósiles sin dañarlos. En el interior del huevo encontramos el esqueleto del pequeño dinosaurio que se estaba formando dentro. Pudimos reconstruir en tres dimensiones cada uno de sus huesos con una resolución espectacular", destacó Pol.
Además pudieron observar características de la especie hasta el momentos desconocidas y extraer conclusiones. El acceso en detalle a la dentición y la mecánica masticatoria de las mandíbulas brindó más información sobre cuándo este animal logró un tamaño tan grande. 
"Eran especímenes totalmente adaptados a los hábitos alimenticios herbívoros. Estas especies son las que desarrollaron los tamaños más grandes, y por supuesto conocer la dentición nos da información sobre qué tipo de alimentación tenían. Es un paso fundamental par entender cómo se convirtieron en gigantes", explicó. 
El científico argentino detalló que ese crecimiento sucedió hace unos 200 millones de años. En principio algunas adaptaciones a la dieta herbívora fueron fundamentales. Ser capaz de capturar un cantidad de alimentos, y por lo tanto de energía del ambiente, requirió un aparato masticatorio y digestivo muy sofisticado. "La materia vegetal es mucho más difícil de asimilar que las fibras animales. Por eso creemos que el desarrollo tanto del sistema digestivo como de la dentición tienen que haber sido clave para entender el gigantismo", sostuvo Pol.

Aún falta conocer mucho más de estas enormes criaturas y por eso la investigación continúa. Aún faltan realizar interpretaciones de datos recogidos durante el estudio del sincrotrón. Pero también será fundamental lo que se pueda aprender de las nuevas expediciones al terreno. 
"La Patagonia es uno de los mejores lugares del mundo para la búsqueda de fósiles, en particular de dinosaurios. En todas las expediciones se encuentran restos. Confiamos en que estos registros sigan apareciendo y nos sigan dando información del pasado de una región muy particular del mundo", concluyó.