domingo, 16 de julio de 2023

Hallan en Santander fósiles de tortugas marinas que ayudan a entender su evolución en la Tierra

Científicos hallaron en Zapatoca, Santander, los fósiles de tortugas marinas que habitaron en esta zona de Colombia hace aproximadamente 135 millones de años.

El paleontólogo Edwin Cadena, profesor de la Universidad del Rosario y oriundo de Zapatoca, Santander, junto a un estudiante de geología de la Universidad Nacional de Colombia, Diego Combita, hallaron fósiles de tortugas marinas que ayudan a entender la evolución de estos animales.

“Lo que muestran los fósiles de Zapatoca es que el gigantismo en este grupo de tortugas fue una característica adquirida tempranamente en su proceso evolutivo y no algo que surgió a través del tiempo. El tamaño inicial de estas tortugas fue cercano a dos metros de largo, algo bastante grande para cualquier tortuga de su época”.

El estudio de los fósiles, que será publicado en la revista internacional Zoological Journal of Linnean Society, presenta el análisis de varios huesos de las extremidades y restos fósiles del caparazón.

La investigación, cuenta Cadena, también explora las condiciones ecológicas y demuestra que estas tortugas marinas extintas tenían que enfrentar posibles ataques realizados por tiburones, como se evidencia en marcas de cortes hechas por los dientes de estos en la superficie de los huesos de las tortugas.

“Los fósiles de tortugas marinas de Zapatoca contribuyen a la comprensión de los ecosistemas antiguos y las posibles dinámicas ecológicas y ambientales que dieron forma a la evolución de estas magníficas criaturas. Las tortugas marinas que habitaban este antiguo mar constituían un grupo hermano, pero a su vez distinto de las tortugas marinas actuales, conocido como Protostegidae”, indica Cadena, geólogo de la UIS y director del programa en Ciencias del Sistema Tierra de la Universidad del Rosario.

Este hallazgo se suma a otros realizados por este santandereano y su equipo en dos zonas de Colombia. En el ‘mar de fósiles’, como le llama Cadena a Zapatoca, fueron encontrados por el científico partes de una mandíbula y de algunas extremidades de los primeros reptiles voladores de Colombia, conocidos como pterosaurios y también un fósil de tiburón de dientes planos en Santander, que constituyó el primer registro en su grupo en América.

También descubrió, con apoyo de Rubén Darío Vanegas, del Museo de Historia Natural de La Tatacoa, es el registro más antiguo en el país del género de la tortuga Podocnemis o tortuga de río como se conoce comúnmente, especie que actualmente está en peligro de extinción.

“A medida que nuestra comprensión de la vida prehistórica continúa aumentando, estudios como este desempeñan un papel crucial en descubrir los secretos de los antiguos habitantes de nuestro planeta y sus notables adaptaciones”, indicó el paleontólogo.

vanguardia.com

sábado, 15 de julio de 2023

Calvarius rapidus, la nueva especie de dinosaurio que casi presenció la caída del meteorito

Los paleontólogos del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) y del Museu de la Conca Dellà (MCD), Albert Prieto-Márquez y Albert Sellés, han descrito una nueva especie de dinosaurio llamado Calvarius rapidus a partir de un hueso del pie encontrado en el Pallars Jussà (Lérida, Cataluña). Es uno de los últimos dinosaurios que existió antes de su extinción en todo el planeta. La investigación ha sido publicada recientemente en Journal of Vertebrate Paleontology.

La nueva especie es un ornitópodo, uno de los grupos de dinosaurios herbívoros más diversos, longevos y cosmopolitas, del cual forman parte algunos representantes emblemáticos como los iguanodontes o los hadrosaurios de ‘pico de pato’. Dentro de los ornitópodos, C. rapidus pertenece al grupo de los estiracosternos y habitó en los actuales Pirineos catalanes durante la etapa final del Cretácico, hace aproximadamente 66 millones de años, específicamente en los últimos cien mil años del Mesozoico. Esta era geológica terminó con el conocido impacto de un meteorito en la Tierra que provocó la extinción de todos los dinosaurios no-avianos, junto con muchos otros grupos de organismos. Por lo tanto, Calvarius rapidus es uno de los últimos dinosaurios que pisó el planeta.

Es precisamente la proximidad temporal entre este evento de extinción masiva y la antigüedad del fósil lo que ha dado nombre al nuevo género Calvarius, por el "calvario" que supuso el impacto del meteorito en la biosfera. El epíteto específico rapidus hace referencia a las adaptaciones propias de animal corredor que presenta el ejemplar.

Los restos fósiles que se han recuperado de Calvarius consisten en un hueso metatarsiano largo y delgado del cuarto dedo del pie izquierdo. Este material fue excavado en 2019 en el yacimiento de la Masia de Ramon, cerca de Figuerola d'Orcau, en la comarca de Pallars Jussà (Lleida, noroeste de Cataluña). Esta localidad fue descubierta en 2001 por un equipo de paleontólogos del Museu de la Conca Dellà (MCD) y el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) durante unos trabajos de prospección en la cuenca central de Tremp en el Prepirineo catalán.

Metatarsiano IV izquierdo del holotipo de Calvarius rapidus en vista dorsal (A),
 lateral (B), plantar (C) y medial (D)
"En las excavaciones realizadas en la zona se encontró una vértebra de cocodrilo y varios fragmentos óseos no identificados, junto con los restos del holotipo de Calvarius rapidus", explica Albert Prieto-Márquez, investigador del grupo de investigación de Ecosistemas de los Dinosaurios del ICP y coautor del estudio. El hueso encontrado está relativamente bien conservado; "Es un metatarsiano muy inusual para este grupo de dinosaurios. Aunque solo disponemos de este resto, el hecho de combinar características típicas de los ornitópodos estiracosternos con una morfología fina y alargada, nos muestra claramente que estamos frente a una especie nueva para la ciencia dentro de este grupo", añade el investigador.

"El hecho de que Calvarius presente un metatarsiano tan delgado y largo recuerda a los metatarsianos de los pequeños dinosaurios herbívoros que se ramificaron en sus propias líneas evolutivas antes del último ancestro común de los estiracosternos", comenta Albert Sellés, coautor del artículo e investigador del ICP. Gracias al conocimiento acumulado por diferentes estudios sobre la evolución de la historia vital de los estiracosternos, junto con los resultados obtenidos gracias al análisis histológico —la estructura interna de los tejidos óseos del fósil— del holotipo de C. rapidus, sabemos que era un subadulto tardío en el momento de su muerte. Aún no había completado su crecimiento, pero estaba llegando a la madurez esquelética, que probablemente alcanzaba entre los 8 y 10 años de edad.

El artículo publicado en el Journal of Vertebrate Paleontology destaca que probablemente el animal era un veloz corredor. A partir de la longitud del metatarsiano, de unos 15 centímetros, los investigadores estiman que el animal no debía superar los dos metros de longitud. "Si bien algunas especies de este grupo de dinosaurios alcanzaban más de 10 o 12 metros de longitud, C. rapidus sería el dinosaurio estiracosterno más pequeño del planeta", señala Sellés.

El estudio sugiere que estas reducidas dimensiones pueden deberse a que C. rapidus sería una especie endémica altamente transformada, dando lugar a adaptaciones particulares para el entorno insular en el que vivía, marcado por la regla de la 'ley insular' o 'efecto isla' (Island Rule). La limitación de alimentos que implica vivir en una isla hace que las faunas que evolucionan allí tiendan a ser formas pequeñas e incluso enanas. Hace 66 millones de años, los actuales territorios del norte de España y sur de Francia formaban una gran isla conocida como Ibero-Armorica, parte de un gran archipiélago donde ahora se encuentra el continente europeo.

La interpretación geológica de los estratos donde se encontró C. rapidus indica que este animal murió cerca de un río meandriforme, rodeado de una abundante vegetación de arbustos y helechos. El clima a finales del período Cretácico en el Prepirineo era más cálido y húmedo que en la actualidad, muy similar al de las regiones subtropicales, con períodos largos de sequía y épocas de lluvias torrenciales. Además de C. rapidus, en el yacimiento de Masia Ramon también se han encontrado restos de cocodrilos, peces y pequeños vertebrados como lagartijas. Este es el entorno en el que vivía la especie en cuestión, compartiendo los ecosistemas ibero-armoricanos con otros dinosaurios como los enormes saurópodos titanosaurios de cuello largo y los grandes hadrosáuridos lambeosaurinos con su distintiva cresta ósea.

Los Pirineos preservan uno de los registros fósiles más ricos de los últimos dinosaurios que vivieron en Europa antes de su extinción en todo el mundo. Durante más de tres décadas, investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont han organizado campañas de excavación en la zona y sus hallazgos han dado lugar a cientos de publicaciones científicas que documentan cómo era la vida durante los últimos cuatro millones de años del Mesozoico en esta región del mundo.

Paralelamente, el proyecto de divulgación “Dinosaurios delos Pirineos” impulsado por el ICP busca dar a conocer esta extraordinaria riqueza al gran público a través de museos y salas de exposiciones como el Museu de la Conca Dellà (Isona, Pallars Jussà) o Dinosfera (Coll de Nargó, Alt Urgell).

Imagen principal: Recreación del aspecto de Calvarius rapidus. Roc Olivé / © Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont. Con la colaboración de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología – Ministerio de Economía, Industria y Competitividad.

Artículo original:

Prieto-Márquez, A., & Sellés, A. (2023, published online). Evolutionary convergence in a small cursorial styracosternan ornithopod dinosaur from western Europe. Journal of Vertebrate Paleontology, e2210632. https://doi.org/10.1080/02724634.2023.2210632

icp.cat

jueves, 13 de julio de 2023

Ofrecen visitas guiadas a las excavaciones de dinosaurios

Se pueden reservar plaza en dos turnos, uno a las 12:45 y otro a las 18:45 horas, del 12 al 15 y del 17 al 22 de julio (sábados sólo de mañana), con un máximo de 15 participantes por visita.

En la excavación trabajan 19 personas, muchos universitarios. Foto: C.A.S. Salas.
El Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas  de los Infantes (C.A.S.) ha comenzado la campaña en el yacimiento Valdepalazuelos-Tenadas del Carrascal (Torrelara) y ofrece visitas guiadas para conocer el trabajo que allí desarrolla el equipo, integrado por 25 personas, 19 a pie de excavación.

Los interesados pueden reservar plaza en dos turnos, uno a las 12:45 y otro a las 18:45 horas, del 12 al 15 y del 17 al 22 de julio (sábados sólo de mañana), con un máximo de 15 participantes por visita. Para ello se puede acudir al Museo de Dinosaurios de Salas, llamar al 947397001 o enviar un correo a museodesalas@salasdelosinfantes.net.

La edad del yacimiento de Torrelara, estimada en unos 145 millones de años, corresponde al paso del Jurásico al Cretácico. Ese tiempo resulta muy atractivo para los paleontólogos, puesto que se dieron cambios importantes en las faunas globales de dinosaurios. Entre los objetivos de la campaña 2023 se incluye ampliar la superficie abierta para conocer si el yacimiento es aún mayor; lo que puede aumentar el número de fósiles semejantes a los de años anteriores y sumar más tipos de dinosaurios a los ya representados, de modo que el ecosistema gane en complejidad.

diariodeburgos.es

martes, 11 de julio de 2023

Campaña dinosaurios en Hoy por Hoy Burgos

Campaña de dinosaurios en Hoy por Hoy.

Entrevista a Fidel Torcida, director de las excavaciones paleontológicas de dinosaurios de la Sierra de la Demanda (Burgos). XX Campaña.
15:41 minutos.


lunes, 10 de julio de 2023

El yacimiento de Torrelara, clave para entender la evolución de los dinosaurios

Un total de 19 personas iniciaron el pasado sábado los trabajos de excavación por sexto año en Torrelara.

Portada del Diario de los Dinosaurios que recoge información sobre
 los trabajos en los yacimientos de Torrelara.
El yacimiento de Valdepalazuelos-Tenadas del Carrascal, en Torrelara (Burgos) será clave para comprender los cambios que se produjeron en los dinosaurios hace 145 millones de años, dada su gran diversidad de fósiles en buen estado de conservación, afirma el director del Colectivo paleontológico de Salas de los Infantes, Fidel Torcida.

Diecinueve personas iniciaron el pasado sábado los trabajos de excavación, que incluirán varias prospecciones para tener una idea más precisa del perímetro de un yacimiento donde llevan seis campañas de trabajo estival, aunque tanto el número de personas como la duración, hasta el 23 de julio, se mantienen porque resultan adecuados.

La edad del yacimiento de Torrelara, estimada en 145 millones de años aproximadamente, corresponde al paso del Jurásico al Cretácico, especialmente atractivo para los paleontólogos, al ser un periodo significativo en la evolución de los dinosaurios, en el que se dieron cambios importantes en las faunas globales de estos animales.

En 2020 se localizó en el yacimiento un enorme hueso de dinosaurios saurópodo en un “excelente estado de conservación”, aunque también se han encontrado restos de otro saurópodo, fósiles de cinco dinosaurios carnívoros, restos de otros dinosaurios con escudo y placa y otro de tamaño medio sin identificar.

Torcida recuerda que en los veinte años de excavaciones en esta zona de la Sierra de la Demanda se han localizado 850 fósiles de animales y plantas, incluso de polen, que permiten hacer una reconstrucción más precisa del ecosistema de la época.

Su relevancia científica está dando lugar a publicaciones en revistas especializadas, como la del húmero encontrado en 2020, dos que se están preparando para este año sorbe un diente y un trozo de mandíbula y otra que está en preparación sobre la diversidad de los carnívoros.

Sin embargo, Torcida lamenta que este reconocimiento científico no lleve aparejado un mayor compromiso de la Junta de Castilla y León, sobre todo para respaldar las excavaciones y ampliar el museo de dinosaurios de Salas de los Infantes.

La falta de espacio en el centro es tan acuciante que muchas piezas quedan almacenadas, sin poder exponerlas al público, como ocurre con los restos de Europatitán, uno de los dos dinosaurios únicos en el mundo encontrados en la zona.

Su gran tamaño hace que no tenga cabida en el museo, que tampoco reúne las condiciones necesarias de seguridad.

cadenaser.com

Tercer día de excavaciones en Torrelara y ya se comienza a realizar la primera momia

Tercer día de excavaciones en Torrelara y ya se comienza a realizar la primera momia. Las momias son muy necesarias en el yacimiento, puesto que nos permiten extraer los restos fósiles con seguridad.

Desde las excavaciones, la restauradora-conservadora del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes y una de las responsables de la excavaciones, Caterine Arias Riesgo nos cuenta y nos muestra cómo se realiza una "momia".

1°- Se retira el sedimento de alrededor del fósil, de modo que este queda en una especie de isla.

2°- Se protege la superficie fósil con una capa de papel de aluminio, para así evitar el contacto directo con el poliuretano.

3°- A continuación se rodea la pieza con un cartón que hará la función de muro de contención. Este se rodea de sedimento para asegurar su sujeción y estabilidad.

4°- Se humedece con agua la superficie previamente a la aplicación del poliuretano.

5°- Se aplica el poliuretano alrededor de toda la pieza y se deja secar.

6°- Una vez seco el poliuretano, se separa la momia del suelo mediante la ayuda de escoplos.

7°- Se voltea la pieza y se repiten los pasos. Colocación de una capa de papel de aluminio, humectación de la zona y posterior aplicación del poliuretano.

8°- Finalmente, e imprescindible, se identifica la pieza mediante una sigla de excavación. La sigla "VPCR" es el diminutivo de Valdepalazuelos-Tenadas del Carrascal, el nombre del yacimiento, y el número 866 hace referencia a los registros fósiles.

sábado, 8 de julio de 2023

¿Cómo sobrevivieron las aves a la extinción de los dinosaurios? La respuesta está en sus plumas

Cuando el asteroide Chicxulub impactó hace 66 millones de años, la era de los dinosaurios llegó a su fin. Ni siquiera el Tiranosaurio rex, el reptil prehistórico más desarrollado, pudo soportar las condiciones extremas de un planeta Tierra en llamas. Pero sabemos que algunos miembros del árbol genealógico de los dinosaurios sí sobrevivieron a esa extinción masiva, y acabaron convirtiéndose en las aves modernas.

Ahora bien, ¿cómo es que lo lograron? Dos estudios fósiles han revelado el secreto y, como no podía ser de otra manera, está relacionado con sus plumas.

Por qué algunos dinosaurios sobrevivieron como aves

Muda de plumas primarias en aves y dinosaurios aviares / Créditos: Nature
Las plumas son uno de los rasgos clave que comparten todas las aves, desde las palomas hasta los pingüinos. Estas estructuras están hechas de una proteína llamada queratina, la misma que contienen nuestras uñas y cabello, gracias a la cual las aves son capaces de volar, camuflarse, atraer parejas o mantenerse calientes en las peores condiciones climáticas. Sin embargo, una vez que se rompen las plumas no se pueden reparar.

Es por eso que para mantenerlas en buen estado, las aves “mudan” regularmente a medida que crecen. Los pájaros bebés pasan por mudas sucesivas, períodos en los que pierden y ganan un nuevo conjunto de plumas, antes de alcanzar finalmente su plumaje adulto. En cambio las aves adultas solo mudan aproximadamente una vez al año.

La muda es un proceso que requiere mucha energía, y perder muchas plumas a la vez puede dificultar que un ave se mantenga caliente. Pero menos tiempo dedicado a la muda también significa menos oportunidades de morir durante ella y convertirse en un fósil. Esto podría explicar por qué las aves son el único grupo de dinosaurios que sobrevivió a la extinción masiva hace 66 millones de años.

Es posible que las aves fósiles simplemente no mudaran con tanta frecuencia como la mayoría de los ejemplares modernos. Por lo tanto, pudieron gozar de los beneficios que les ofrecían estas estructuras, en cuanto a protección y calor, pero sin exponerse a los riesgos.

Fósiles de plumas ancestrales

Enantiornitinos, un ejemplar juvenil y uno adulto a medida que
 cambiaron sus plumajes / Créditos: Phys
Para demostrar esta hipótesis, dos estudios analizaron a los dinosaurios aviares que no sobrevivieron a la extinción. Hablamos de los enantiornitinos, que eran el grupo de aves más diverso del Cretácico hasta la fecha.

Los investigadores hallaron plumas conservadas en ámbar de una cría de enantiornitino que vivió hace 99 millones de años. Usualmente, los pájaros modernos nacen desnudos para que sus padres puedan transmitir de manera más eficiente el calor corporal a la piel de los polluelos. Pero los investigadores notaron que todas las plumas del fósil estaban básicamente en la misma etapa de desarrollo, lo que significa que todas comenzaron a crecer simultáneamente. 

Esto sugiere que el ave prehistórica pasó por una «muda rápida” y catastrófica. Así que cuando el asteroide golpeó, estas aves no solo tenían demandas de energía aún mayores para mantenerse calientes, sino que no tenían los recursos para satisfacerlas.

“Hallamos docenas de aves modernas en una muda activa, pero entre las mudas simultáneas, casi no encontramos ninguna. En este caso, la ausencia de muda sugiere que los dinosaurios aviares que superaron la extinción no mudaban con tanta frecuencia”.

Jingmai O’Connor, curador asociado de reptiles fósiles del Field Museum

Tanto el espécimen de ámbar como el estudio de la muda en las aves modernas apuntan a un tema común: las aves prehistóricas mudaron de forma diferente a las aves actuales. Ese es posiblemente el motivo por el que sobrevivieron mientras los reptiles, y algunos mamíferos, desaparecían del planeta Tierra.

Referencias:

Immature feathers preserved in Burmite provide evidence of rapid molting in enantiornithines https://dx.doi.org/10.1016/j.cretres.2023.105572

Rarity of molt evidence in early pennaraptoran dinosaurs suggests annual molt evolved later among Neornithes https://dx.doi.org/10.1038/s42003-023-05048-x

tekcrispy.com